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¿Qué salmo digo?

Tehilim por ocasión: lo que dicen las fuentes de verdad

Un problema conocido

Busca «qué salmo se dice por un enfermo» y encontrarás diez listas distintas. Una da el 20, otra el 121, otra treinta y cinco salmos seguidos. Casi ninguna dice de dónde lo saca, y entre ellas no se ponen de acuerdo.

No es que la tradición sea confusa. Es que la mayoría de esas listas se copian unas a otras sin mirar las fuentes. La tradición de recitar salmos concretos para ocasiones concretas existe, es antigua y tiene autores con nombre y apellido. Aquí está lo que dicen — y también lo que no dicen.

El manual antiguo: Shimush Tehilim

Casi todas las listas «un salmo para cada cosa» descienden, lo sepan o no, de un libro: el Shimush Tehilim («el uso de los Salmos»). Es un manual que asigna a cada uno de los 150 salmos un uso práctico: protección en el camino, favor ante un tribunal, la mujer embarazada, el que estudia y olvida.

Es un texto muy antiguo: se empezó a formar en Egipto y la Tierra de Israel en época de los gueonim, y sus testigos más viejos son fragmentos de la Guenizá de El Cairo, del siglo XI. Se imprimió por primera vez en Italia en 1551. La tradición lo atribuye a Rav Hai Gaón, aunque esa atribución no está demostrada. Entre los sefardíes tuvo reconocimiento temprano: el Jidá escribe en Shem HaGedolim que es un libro «aceptado por todos los grandes de Israel», citando una responsa del Rashbá.

Dos cosas conviene saber antes de citarlo. La primera: no existe un Shimush Tehilim — los manuscritos difieren entre sí, y hay una rama sefardí propia distinta del texto impreso. La segunda: es un libro de segulot en sentido fuerte — amuletos escritos, nombres divinos, repeticiones — y eso lo sitúa en un terreno que la halajá delimita con precisión, como veremos.

Sus asignaciones sorprenden a quien solo conoce las listas modernas: para la embarazada da el Salmo 1 (no el 20); para el que sale de viaje, el 17; el 121 lo reserva para quien viaja solo de noche; el 20 lo da para salir bien de un juicio; para el parto difícil, el 19. Y para la protección contra todo mal, el 91 — ahí sí, como todo el mundo.

El Jidá: la fuente sefardí más rica

El que busque una genealogía sefardí sólida para esta costumbre la encontrará sobre todo en un autor: el Jidá (Rabí Jaim Yosef David Azulay, 1724–1806). En sus libros de conducta — Avodat HaKodesh y sus partes: Moré BaEtzbá, Sansán LeYair, Kaf Ajat, Yosef BeSéder — hay recomendaciones concretas, con su ubicación exacta:

  • Para la mujer de parto: el Salmo 20, dicho doce veces, y sin cambiar el texto al femenino (Sansán LeYair 3:8). Esta es la fuente real de la práctica hoy universal — que muchas webs atribuyen por error al Ben Ish Jai, en cuya obra no aparece.
  • Por un enfermo: el mismo Salmo 20 doce veces con una tefilá por su curación, diez hombres que lean Tehilim, y los versículos del Salmo 119 que corresponden a las letras del nombre del enfermo (Sansán LeYair 3:25–32).
  • Para la parnasá: el Salmo 4 tres veces por la mañana, antes de la salida del sol (Yosef BeSéder 12).
  • De Elul a Hoshaná Rabá: el Salmo 27 después de cada tefilá (Moré BaEtzbá 37) — el origen de una costumbre que hoy siguen casi todas las comunidades.
  • Y en general: «ya es conocida la segulá del libro de Tehilim, tremenda» — leerlo cada día, o al menos cada semana (Moré BaEtzbá 119).

También el Ben Ish Jai y el Kaf HaJaim recogen usos puntuales: decir siete veces Vihí Noam y el Salmo 91 tras encender las velas de Janucá como protección; el Salmo 91 en el Shemá de la cama; el Salmo 67 escrito en forma de menorá para el que sale de camino.

Lo que marca la halajá

Todo esto se mueve dentro de una línea que el Talmud traza con claridad y que conviene tener delante.

Curarse con versículos — susurrar un pasuk sobre una herida como si fuera medicina — está prohibido: el Rambam lo cuenta entre quienes niegan la Torá (Mishné Torá, Avodá Zará 11:12), y así lo fija el Shulján Aruj (Yoré Deá 179:10). Recitar salmos como tefilá y protección, en cambio, está permitido y es costumbre de todo Israel: «protegerse es distinto», responde el Talmud (Shevuot 15b), y ahí mismo llama al Salmo 91 «el canto contra los males» — por eso está insertado en la liturgia de todos los ritos.

La diferencia no es un tecnicismo: es la diferencia entre pedirle a HaShem y tratar el salmo como un conjuro. Los salmos se rezan; no se recetan.

De ahí también un detalle en el que coinciden el Jidá y el Kaf HaJaim: al usar un salmo como súplica no se altera su texto — ni el género ni el número. Se dice como lo escribió David.

Donde las fuentes coinciden

Con todo lo anterior filtrado, esto es lo que tiene respaldo firme — varias fuentes serias, o una fuente clásica con cita exacta:

  • Protección: Salmo 91 (con el último versículo del 90). Talmud, Shimush Tehilim, Ben Ish Jai, Kaf HaJaim, todos los sidurim. El caso más sólido de todos.
  • Parto: Salmo 20, doce veces (el Jidá).
  • Por un enfermo: Salmo 20 y los versículos del nombre en el 119 (el Jidá).
  • Teshuvá y días de juicio: Salmo 27 de Elul a Hoshaná Rabá (el Jidá; hoy universal).
  • Gratitud: Salmos 100 y 107. El 107 es la base del Talmud para «los cuatro que deben agradecer» (Berajot 54b) — de ahí Birkat HaGomel; el 100 corresponde a la ofrenda de agradecimiento.
  • Duelo: Salmo 16 en el funeral, 91 en el entierro, 49 en la casa del duelo — minhag sefardí documentado en las comunidades.

Donde no coinciden

Y esto es lo que las listas suelen mezclar:

  • Viaje: el Shimush Tehilim da el 17; el Kaf HaJaim, el 67; la costumbre popular moderna, el 121 — que en la fuente antigua era solo para el que viaja solo de noche. Lo principal para el viaje no es un salmo: es Tefilat HaDérej.
  • Parnasá: el Jidá da el 4; el manual antiguo, el 63 y el 114; las webs, combinaciones variadas (23, 104, 128, 145…) que no citan fuente y no coinciden entre sí.
  • El Salmo 121 sobre la cuna del recién nacido: costumbre real, pero de cuño ashkenazí — viene de los amuletos de protección de la parturienta (impresos en el Séfer Raziel, Ámsterdam 1701) y su forma actual la impulsó el Rebe de Lubavitch en 1986. No hay fuente sefardí clásica que la traiga.
  • Encontrar pareja: aquí conviene decirlo claro — no hay fuente clásica. Las listas de «40 días» que circulan son modernas y sin genealogía. Lo que sí hay es tefilá: pedirlo, con palabras propias o en la Amidá.
  • El Tikún HaKlalí (los diez salmos de Rebe Najman de Breslov: 16, 32, 41, 42, 59, 77, 90, 105, 137 y 150) es una institución jasídica del año 1810, no sefardí — aunque hoy se recite en todas partes.

Cómo usar todo esto

Como se ha usado siempre: como tefilá. El salmo pone palabras — las mejores que existen — a lo que uno quiere pedir, agradecer o llorar. La ocasión ayuda a elegir; no convierte el capítulo en un talismán.

En Tehilim por ocasión está la guía práctica con los salmos de esta página listos para leer, en hebreo, transliteración y español.

Fuentes

  • Shimush Tehilim: texto impreso (Sabbioneta 1551) y edición crítica de B. Rebiger (Mohr Siebeck, 2010), que edita también la recensión sefardí. Guenizá de El Cairo, fragmentos del s. XI.
  • Jidá, Shem HaGedolim, Ma'arejet Sefarim, Shin 81 (cita la responsa del Rashbá I:413); Sansán LeYair 1:15–17, 3:8, 3:25–32; Moré BaEtzbá 37, 119, 255, 274; Kaf Ajat 2, 5; Yosef BeSéder 12; Yosef Tehilot (Livorno 1801).
  • Ben Ish Jai, año 1: Janucá 23; Vayishlaj 12; Bamidbar 6.
  • Kaf HaJaim, Oraj Jaim 110:36; 116:5; 239:14; 670:26; Yoré Deá 116:48.
  • Talmud Bavlí, Shevuot 15b; Berajot 54b. Rambam, Mishné Torá, Avodá Zará 11:12. Shulján Aruj, Yoré Deá 179:10. Vayikrá Rabá 9:7.
  • Yalkut Yosef, Berajot (Tehilim de noche por un enfermo o una parturienta, permitido por ser tefilá).
  • Duelo sefardí: liturgia documentada de la comunidad hispano-portuguesa de Londres.