Berajot de ocasión
בִּרְכוֹת הוֹדָאָה
Para el momento: lo nuevo, lo bueno, la naturaleza, el peligro superado · nusaj Edot HaMizraj
שֶׁהֶחֱיָנוּShehejeyanu — momentos nuevos
Se dice al comer un fruto nuevo de la temporada, al estrenar ropa u objeto importante, al cumplir una mitsvá que llega de año en año (velas de Janucá, lulav, megilá…) y al recibir una buena noticia que te alcanza a ti.
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, שֶׁהֶחֱיָנוּ וְקִיְּמָנוּ וְהִגִּיעָנוּ לַזְּמַן הַזֶּה׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, shehejeyanu vekiyemanu vehiguianu lazmán hazé.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, que nos ha dado vida, nos ha sostenido y nos ha hecho llegar hasta este momento.
הַטּוֹב וְהַמֵּטִיבHaTov veHaMetiv — buena noticia
Se dice al recibir una buena noticia que beneficia a más de una persona (también sobre vino nuevo que se sirve en la mesa).
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, הַטּוֹב וְהַמֵּטִיב׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, hatov vehametiv.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, el Bueno y que hace el bien.
דַּיַּן הָאֱמֶתDayán haEmet — mala noticia
Se dice al recibir una mala noticia, y el doliente al desgarrar la vestidura.
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, דַּיַּן הָאֱמֶת׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, dayán haemet.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, el Juez verdadero.
מַעֲשֵׂה בְרֵאשִׁיתFenómenos de la naturaleza
Al ver un relámpago —y también montañas imponentes, grandes desiertos o ríos poderosos— se dice:
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, עוֹשֶׂה מַעֲשֵׂה בְרֵאשִׁית׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, 'osé ma'asé vereshit.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, que hace la obra de la creación.
Al oír un trueno —y también en tormentas fuertes y terremotos— se dice:
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, שֶׁכֹּחוֹ וּגְבוּרָתוֹ מָלֵא עוֹלָם׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, shekojó ugvurató malé 'olam.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, cuya fuerza y poder llenan el mundo.
Al ver el arcoíris (no se lo contempla fijamente) se dice:
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, זוֹכֵר הַבְּרִית, וְנֶאֱמָן בִּבְרִיתוֹ, וְקַיָּם בְּמַאֲמָרוֹ׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, zojer haberit, veneemán bivritó, vekayam bemaamaró.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, que recuerda el pacto, es fiel a su pacto y firme en su palabra.
Al ver el mar, si han pasado treinta días sin verlo, se dice:
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, שֶׁעָשָׂה אֶת הַיָּם הַגָּדוֹל׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, she'asá et hayam hagadol.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, que hizo el gran mar.
Al ver árboles frutales en flor, una vez al año, en el mes de Nisán (birkat ilanot):
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, שֶׁלֹּא חִסַּר בְּעוֹלָמוֹ כְּלוּם, וּבָרָא בוֹ בְּרִיּוֹת טוֹבוֹת וְאִילָנוֹת טוֹבוֹת לֵהָנוֹת בָּהֶם בְּנֵי אָדָם׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, sheló jisar be'olamó kelum, uvará vo beriyot tovot veilanot tovot lehanot bahem benei adam.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, que no dejó faltar nada en su mundo, y creó en él criaturas buenas y árboles buenos para que los hijos del hombre disfruten de ellos.
בִּרְכוֹת הָרֵיחַOlores — berajot de los aromas
Sobre una mezcla de especias aromáticas, o en caso de duda:
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, בּוֹרֵא מִינֵי בְשָׂמִים׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, boré minei vesamim.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, que crea variedades de aromas.
Sobre el aroma de un árbol o arbusto (mirto, romero, jazmín):
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, בּוֹרֵא עֲצֵי בְשָׂמִים׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, boré 'atsei vesamim.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, que crea árboles aromáticos.
Sobre el aroma de hierbas (menta, albahaca):
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, בּוֹרֵא עִשְׂבֵי בְשָׂמִים׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, boré 'isvei vesamim.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, que crea hierbas aromáticas.
Sobre el aroma de un fruto comestible (limón, etrog, membrillo):
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, הַנּוֹתֵן רֵיחַ טוֹב בַּפֵּרוֹת׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, hanotén réaj tov baperot.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, que da buen aroma a los frutos.
בִּרְכַּת הַגּוֹמֵלHagomel — al salir de un peligro
La dice quien se recuperó de una enfermedad, terminó un viaje largo (por mar, por aire o por carretera entre ciudades), salió de prisión o se salvó de un peligro. Se dice de pie, ante un minyán (diez), normalmente tras la lectura de la Torá. También la mujer la dice, por ejemplo tras dar a luz.
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, הַגּוֹמֵל לְחַיָּבִים טוֹבוֹת, שֶׁגְּמָלַנִי כָּל טוֹב׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, hagomel lejayavim tovot, shegmalani kol tov.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, que concede bienes aun a los deudores, y que me ha concedido todo bien.
Los presentes responden:
אָמֵן. מִי שֶׁגְּמָלְךָ כָּל טוֹב, הוּא יִגְמָלְךָ כָּל טוֹב סֶלָה׃
Amén. Mi shegmaljá kol tov, hu yigmoljá kol tov sela.
Amén. Quien te ha concedido todo bien, que Él te conceda todo bien, sela.
קְבִיעַת מְזוּזָהMezuzá — al fijarla
Se fija en el tercio superior de la jamba derecha de la puerta (derecha de quien entra). Antes de fijarla se dice:
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, אֲשֶׁר קִדְּשָׁנוּ בְּמִצְוֹתָיו וְצִוָּנוּ לִקְבּוֹעַ מְזוּזָה׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, asher kideshanu bemitsvotav vetsivanu likbo'a mezuzá.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, que nos santificó con sus mitsvot y nos ordenó fijar la mezuzá.
נֵר חֲנֻכָּהVelas de Janucá
Cada una de las ocho noches, antes de encender. Según la costumbre sefardí la berajá es «lehadlik ner Janucá» (sin «shel»):
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, אֲשֶׁר קִדְּשָׁנוּ בְּמִצְוֹתָיו וְצִוָּנוּ לְהַדְלִיק נֵר חֲנֻכָּה׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, asher kideshanu bemitsvotav vetsivanu lehadlik ner Janucá.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, que nos santificó con sus mitsvot y nos ordenó encender la vela de Janucá.
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, שֶׁעָשָׂה נִסִּים לַאֲבוֹתֵינוּ בַּיָּמִים הָהֵם בַּזְּמַן הַזֶּה׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, she'asá nisim laavoteinu bayamim hahem bazmán hazé.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, que hizo milagros a nuestros padres en aquellos días, en este tiempo.
Solo la primera noche se añade Shehejeyanu (arriba, en esta misma página).
Tras encender la primera vela se dice Hanerot Halalu:
הַנֵּרוֹת הַלָּלוּ אָנוּ מַדְלִיקִין עַל הַנִּסִּים וְעַל הַנִּפְלָאוֹת וְעַל הַתְּשׁוּעוֹת וְעַל הַמִּלְחָמוֹת, שֶׁעָשִׂיתָ לַאֲבוֹתֵינוּ בַּיָּמִים הָהֵם בַּזְּמַן הַזֶּה, עַל יְדֵי כֹּהֲנֶיךָ הַקְּדוֹשִׁים. וְכָל שְׁמוֹנַת יְמֵי חֲנֻכָּה הַנֵּרוֹת הַלָּלוּ קֹדֶשׁ הֵם, וְאֵין לָנוּ רְשׁוּת לְהִשְׁתַּמֵּשׁ בָּהֶם, אֶלָּא לִרְאוֹתָם בִּלְבָד, כְּדֵי לְהוֹדוֹת וּלְהַלֵּל לְשִׁמְךָ הַגָּדוֹל עַל נִסֶּיךָ וְעַל נִפְלְאוֹתֶיךָ וְעַל יְשׁוּעָתֶךָ׃
Hanerot halalu anu madlikín 'al hanisim ve'al haniflaot ve'al hateshu'ot ve'al hamiljamot, she'asita laavoteinu bayamim hahem bazmán hazé, 'al yedei kohaneja hakedoshim. Vejol shemonat yemei Janucá hanerot halalu kódesh hem, veein lanu reshut lehishtamesh bahem, ela lirotam bilvad, kedei lehodot ulhalel leshimjá hagadol 'al niseja ve'al nifleoteja ve'al yeshu'ateja.
Estas velas encendemos por los milagros, por las maravillas, por las salvaciones y por las guerras que hiciste a nuestros padres en aquellos días, en este tiempo, por mano de tus kohanim santos. Durante los ocho días de Janucá estas velas son sagradas, y no nos está permitido servirnos de ellas, sino solo contemplarlas, para agradecer y alabar a tu gran Nombre por tus milagros, por tus maravillas y por tu salvación.
לֵישֵׁב בַּסֻּכָּהSucá — al sentarse en ella
Durante Sucot, al sentarse a comer en la sucá (según la costumbre sefardí, cuando se come pan o comida asentada). La primera noche se añade Shehejeyanu.
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, אֲשֶׁר קִדְּשָׁנוּ בְּמִצְוֹתָיו וְצִוָּנוּ לֵישֵׁב בַּסֻּכָּה׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, asher kideshanu bemitsvotav vetsivanu leishev basucá.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, que nos santificó con sus mitsvot y nos ordenó sentarnos en la sucá.
נְטִילַת לוּלָבLulav — las cuatro especies
Cada día de Sucot (salvo Shabat), de pie: el lulav con el hadás y la aravá en la mano derecha, y el etrog en la izquierda con el pitam hacia abajo; tras la berajá se gira el etrog y se agitan las especies hacia los cuatro puntos, arriba y abajo. La primera vez se añade Shehejeyanu.
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, אֲשֶׁר קִדְּשָׁנוּ בְּמִצְוֹתָיו וְצִוָּנוּ עַל נְטִילַת לוּלָב׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, asher kideshanu bemitsvotav vetsivanu 'al netilat lulav.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, que nos santificó con sus mitsvot y nos ordenó tomar el lulav.
בְּדִיקַת חָמֵץBúsqueda del jamets — víspera de Pésaj
La noche del 14 de Nisán, antes de buscar el jamets a la luz de una vela:
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, אֲשֶׁר קִדְּשָׁנוּ בְּמִצְוֹתָיו וְצִוָּנוּ עַל בִּעוּר חָמֵץ׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, asher kideshanu bemitsvotav vetsivanu 'al bi'ur jamets.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, que nos santificó con sus mitsvot y nos ordenó eliminar el jamets.
Terminada la búsqueda se anula el jamets no encontrado (se dice en arameo; quien no lo entiende debe decirlo en un idioma que entienda):
כָּל חֲמִירָא דְּאִכָּא בִרְשׁוּתִי, דְּלָא חֲזִיתֵיהּ וּדְלָא בִעַרְתֵּיהּ, לִבְטִיל וְלֶהֱוֵי כְּעַפְרָא דְאַרְעָא׃
Kol jamirá deiká virshutí, delá jaziteih udlá vi'arteih, libtil velehevé ke'afrá dear'á.
Todo jamets que haya en mi poder, que no he visto y no he eliminado, quede anulado y sea como el polvo de la tierra.
A la mañana siguiente, tras quemar el jamets, se repite la anulación incluyendo también «el que he visto y el que no he visto».
מִקְרָא מְגִלָּהMegilá de Ester — Purim
Antes de la lectura de la Megilá, el lector dice (y todos cumplen con oírlas):
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, אֲשֶׁר קִדְּשָׁנוּ בְּמִצְוֹתָיו וְצִוָּנוּ עַל מִקְרָא מְגִלָּה׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, asher kideshanu bemitsvotav vetsivanu 'al mikrá meguilá.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, que nos santificó con sus mitsvot y nos ordenó la lectura de la Megilá.
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, שֶׁעָשָׂה נִסִּים לַאֲבוֹתֵינוּ בַּיָּמִים הָהֵם בַּזְּמַן הַזֶּה׃
Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha'olam, she'asá nisim laavoteinu bayamim hahem bazmán hazé.
Bendito eres Tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del universo, que hizo milagros a nuestros padres en aquellos días, en este tiempo.
Y Shehejeyanu (arriba, en esta página). Según la costumbre sefardí, Shehejeyanu se dice solo en la lectura de la noche, no en la del día.