El Kuzari·Tratado tercero3 / 5
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Tratado tercero

El jasid

Dijo el Javer: La conducta de quien sirve a Dios entre nosotros no consiste en apartarse del mundo. Al contrario — no ha de ser una carga para nosotros ni para sí mismo, ni ha de despreciar la vida, que es uno de los bienes del Creador; más bien recuerda el bien que Él le hace con ella, como está dicho: «El número de tus días completaré» (Shemot 23:26) y «prolongarás los días» (Devarim 22:7). Antes bien, ama el mundo y la longevidad porque le procuran el Mundo Venidero, y cuanto más bien acumule, más ascenderá en grado hacia él.

Una sola cosa desearía: llegar al grado de Janoj, de quien se dice «Y caminó Janoj con Elohim» (Bereshit 5:24), o al grado de Eliahu —de bendita memoria—, y retirarse hasta unirse a la compañía de los ángeles, sin sentirse aturdido en la soledad y el aislamiento, pues ellos serían su compañía. En cambio, se sentiría aturdido en medio de una multitud, porque le faltaría la visión del reino de los Cielos —una visión que no necesita ni comida ni bebida. A hombres así les correspondería la soledad completa. Y anhelan la muerte porque han alcanzado el fin último, tras el cual no hay grado alguno cuyo aumento puedan esperar.

Los sabios que se dedican a la filosofía aman la soledad para que sus pensamientos se depuren y engendren de sus razonamientos conclusiones verdaderas, hasta llegar a la verdad en aquello que aún les queda de dudas. Y con todo, desean el encuentro con discípulos que los estimulen al estudio y al recuerdo — como quien está absorto en amasar dinero y no soporta tratar sino con quien comercia, para lucrarse a su lado. Este es el grado de Sócrates y sus semejantes.

(א) אָמַר הֶחָבֵר: מִנְהַג הָעוֹבֵד אֶצְלֵנוּ, אֵינֶנּוּ נִגְזָר מִן הָעוֹלָם, שֶׁלֹּא יִהְיֶה לְמַשָּׂא עָלֵינוּ וְיִהְיֶה לְמַשָּׂא עָלָיו וְיִמְאַס הַחַיִּים שֶׁהֵם מִטּוֹבוֹת הַבּוֹרֵא, וְזוֹכֵר טוֹבָתוֹ עָלָיו בָּהֶם, כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר: "אֶת מִסְפַּר יָמֶיךָ אֲמַלֵּא" "וְהַאֲרַכְתָּ יָמִים", אֲבָל – אוֹהֵב הָעוֹלָם וַאֲרִיכוּת הַיָּמִים מִפְּנֵי שֶׁהוּא מַקְנֶה אוֹתוֹ הָעוֹלָם הַבָּא, וְכָל אֲשֶׁר יוֹסִיף טוֹבָה יַעֲלֶה מַדְרֵגָה לָעוֹלָם הַבָּא, אַךְ הוּא מִתְאַוֶּה זֶה – אִלּוּ הָיָה מַגִּיעַ לְמַדְרֵגַת חֲנוֹךְ שֶׁנֶּאֱמַר בּוֹ: "וַיִּתְהַלֵּךְ חֲנוֹךְ אֶת הָאֱלֹהִים", אוֹ לְמַדְרֵגַת אֵלִיָּהוּ זָכוּר לַטּוֹב, וּלְהִפָּנוֹת עַד שֶׁיִּתְיַחֵד לְחֶבְרַת הַמַּלְאָכִים, וְלֹא יִהְיֶה מִשְׁתּוֹמֵם בִּיחִידוּת וּבִבְדִידוּת, אֲבָל הֵם צְוָתוֹ. וְיִשְׁתּוֹמֵם בִּמְלֹא עָם, מִפְּנֵי שֶׁנֶּעְדָּר מִמֶּנּוּ רְאִיַּת מַלְכוּת שָׁמַיִם, אֲשֶׁר לֹא יִהְיֶה צָרִיךְ עִמָּהּ לְמַאֲכָל וּלְמִשְׁתֶּה, וְלִכְמוֹ אֵלֶּה תִּהְיֶה רְאוּיָה הַבְּדִידוּת הַשְּׁלֵמָה, אַךְ מִתְאַוִּים הַמָּוֶת מִפְּנֵי שֶׁהִגִּיעוּ אֶל הַתַּכְלִית אֲשֶׁר אֵין אַחֲרֶיהָ מַדְרֵגָה שֶׁיְּקַוּוּ תּוֹסַפְתָּהּ. וְלַחֲכָמִים הַמִּתְפַּלְסְפִים אַהֲבָה בַבְּדִידוּת, כְּדֵי שֶׁתִּזְדַּכַּכְנָה מַחְשְׁבוֹתָם לֵילֵד מִסְּבָרוֹתָם הַתּוֹלָדוֹת הָאֲמִתִּיּוֹת עַד שֶׁיַּגִּיעוּ אֶל הָאֱמֶת בְּמַה שֶּׁנִּשְׁאַר עֲלֵיהֶם מֵהַסְּפֵקוֹת, וְרוֹצִים עִם זֶה פְּגִיעַת תַּלְמִידִים שֶׁיָּבִיאוּ אוֹתָם אֶל הַמֶּחְקָר וְהַזִּכָּרוֹן, כְּמִי שֶׁשָּׁגָה בְּקִבּוּץ הַמָּמוֹן וְהוּא שׂוֹנֵא לְהִתְעַסֵּק אֶלָּא עִם מִי שֶׁיִּסְחַר כְּדֵי שֶׁיַּרְוִיחַ עִמּוֹ, וְזֹאת מַדְרֵגַת סָקְרַט וְהַדּוֹמֶה לוֹ, וְאֵלֶּה הַיְחִידִים אֵין תִּקְוָה לְהַגִּיעַ לְמַדְרֵגָתָם עַתָּה, אֲבָל בְּהִמָּצֵא הַשְּׁכִינָה בָּאָרֶץ הַקְּדוֹשָׁה בָּעָם הַמּוּכָן לַנְּבוּאָה – הָיוּ אֲנָשִׁים נִפְרָדִים וְשׁוֹכְנִים בַּמִּדְבָּרוֹת, מִתְחַבְּרִים עִם מִי שֶׁדּוֹמֶה לָהֶם, לֹא הָיוּ מִתְבּוֹדְדִים לְגַמְרֵי, אֲבָל הָיוּ נֶעֱזָרִים עַל חָכְמַת הַתּוֹרָה וַמַעֲשֶׂיהָ הַמְקָרְבִים אֶל הַמַּדְרֵגָה הַהִיא בִּקְדֻשָּׁה וּבְטָהֳרָה, וְהֵם בְּנֵי הַנְּבִיאִים. וְאַךְ בַּזְּמַן הַזֶּה וּבַמָּקוֹם הַזֶּה וְהָעָם הַזֶּה – וְאֵין חָזוֹן נִפְרָץ, עִם מִעוּט הַחָכְמָה הַקְּנוּיָה וְהֶעְדֵּר הַחָכְמָה הַהִיא הַטִּבְעִית, מִי שֶׁהִכְנִיס עַצְמוֹ לְהִנָּזֵר בִּפְרִישׁוּת, כְּבָר הִכְנִיס נַפְשׁוֹ בְּיִסּוּרִין וָחֳלִי נַפְשִׁי וְגַשְׁמִי, וְתֵרָאֶה עָלָיו דַּלּוּת הֶחֳלָיִים, וְיִהְיוּ סְבוּרִים בְּנֵי אָדָם שֶׁהוּא דַּלּוּת הַכְּנִיעָה וְהַשִּׁפְלוּת, וְיָשׁוּב נֶאֱסָר, מוֹאֵס בְּחַיָּיו מִפְּנֵי קִיצָתוֹ בְּמַאֲסָרָיו וּמַכְאוֹבָיו, לֹא מִתַּאֲוָתוֹ לַבְּדִידוּת. וְאֵיךְ לֹא יִהְיֶה כֵן, וְהוּא אֵינֶנּוּ דָּבֵק בְּאוֹר אֱלֹהִי שֶׁיִּמְצָא בּוֹ צֶוֶת כַּנְּבִיאִים, וְלֹא הִגִּיעַ לַחָכְמוֹת שֶׁמַּסְפִּיקִים לְהִתְעַסֵּק בָּהֶם וְלִמְצֹא עֲרֵבוּת בָּם שְׁאָר חַיָּיו כַּפִּילוֹסוֹפִים. וֶאֱמֹר – כִּי הוּא יָרֵא וְחָסִיד, אוֹהֵב שֶׁיִּפְגַע אֱלֹהָיו בַּבְּדִידוּת וְהָעֲמִידָה וְהַתְּחִנָּה וְהַתְּפִלָּה, בְּמַה שֶּׁהוּא יוֹדֵעַ מֵהַתַּחֲנוּנִים וְהַבַּקָּשׁוֹת, אֵלֶּה הַחֲדָשׁוֹת אֵין לָהֶם עֲרֵבוּת כִּי אִם יָמִים מְעַטִּים בְּעוֹד שֶׁהֵם חֲדָשִׁים, וְכָל אֲשֶׁר יִשָּׁנוּ עַל הַלָּשׁוֹן, לֹא תִפָּעֵל לָהֶם הַנֶּפֶשׁ וְלֹא יִמָּצֵא לָהֶם כְּנִיעָה וְלֹא חֲנִינָה, וְיִשָּׁאֵר בְּעִתֵּי הַיּוֹם וְהַלַּיְלָה וְנַפְשׁוֹ תִתְבָּעֶנּוּ בְכֹחוֹתֶיהָ אֲשֶׁר נִטְבְּעָה עֲלֵיהֶם, מֵהַשֵּׁמַע וְהָרְאִיָּה וְהַדִּבּוּר וְהָעֵסֶק וְהָאֲכִילָה וְהַשְּׁתִיָּה וְהַמִּשְׁגָּל וְהָרֶוַח בְּמָמוֹן וְתַקָּנַת בֵּיתוֹ וְעֶזְרַת דַּלִּים וְעֵזֶר הַתּוֹרָה בְּמָמוֹנוֹ – כְּשֶׁיִּרְאֶה שׁוּם קִלְקוּל, הֲלֹא יִשָּׁאֵר מִתְחָרֵט עַל מַה שֶּׁקָּשַׁר נַפְשׁוֹ אֵלָיו, וְיוֹסִיף בַּחֲרָטָתוֹ רֹחַק מֵהָעִנְיָן הָאֱלֹהִי אֲשֶׁר טָרַח לְהִתְקָרֵב אֵלָיו.

A estos hombres singulares no hay esperanza de llegar hoy a su grado. Pero cuando la Shejiná se hallaba en la Tierra Santa, en el pueblo dispuesto para la profecía, había hombres que se apartaban y moraban en los desiertos, uniéndose a quienes se les parecían. No se aislaban por completo — al contrario, se apoyaban en la sabiduría de la Torá y en sus obras, que los acercaban a aquel grado con santidad y pureza. Estos eran los hijos de los profetas.

Pero en este tiempo, en este lugar y con este pueblo — cuando la visión profética no abunda, cuando escasea la sabiduría adquirida y falta aquella sabiduría natural —, quien se impone la vida de retiro y abstinencia no hace sino someter su alma a padecimientos y a enfermedad, del alma y del cuerpo. Se le nota el desmedro de la enfermedad, y la gente cree que es el desmedro de la humildad y el sometimiento. Y acaba como un preso, aborreciendo su vida por el hastío de sus cadenas y sus dolores, no por anhelo de la soledad.

¿Y cómo no habría de ser así, si no está adherido a una luz divina en la que encuentre compañía como los profetas, ni ha alcanzado esas ciencias que bastan para ocuparse en ellas y hallar dulzura durante el resto de su vida, como los filósofos? Y aun suponiendo que sea temeroso y piadoso, que ame encontrarse con su Dios en la soledad, de pie, con la súplica y la oración, con las plegarias y peticiones que conoce — esas cosas nuevas solo tienen dulzura unos pocos días, mientras son nuevas; y a medida que se repiten en la lengua, el alma ya no se conmueve con ellas, y no producen ni sometimiento ni ternura.

(ב) אָמַר הַכּוּזָרִי: אִם כֵּן סַפֵּר לִי מַעֲשֵׂה הֶחָסִיד שֶׁבָּכֶם הַיּוֹם.

Y queda, en las horas del día y de la noche, con su alma reclamándole las facultades con que fue formada: oír, ver, hablar, ocuparse, comer, beber, la unión conyugal, ganar dinero, arreglar su casa, socorrer a los pobres y sostener la Torá con su dinero. Cuando vea algún daño, ¿no quedará arrepentido de aquello a lo que ató su alma? Y en su arrepentimiento aumentará la distancia respecto de aquel asunto divino al que se esforzó por acercarse.

Dijo el Kuzari: Si es así, descríbeme la conducta del jasid que hay hoy entre vosotros.

Dijo el Javer: El jasid es como quien vela por su ciudad: mide y reparte a todos sus habitantes su alimento y todo su sustento, y los gobierna con justicia; no defrauda a ninguno ni le da más de la parte que le corresponde; y cuando los necesita, los halla dispuestos a escucharle, prontos a responderle cuando llama; les ordena y cumplen su mandato, les advierte y se cuidan.

(ג) אָמַר הֶחָבֵר: הֶחָסִיד הוּא, הַנִּזְהָר בִּמְדִינָתוֹ, מְשַׁעֵר וּמְחַלֵּק לְכָל אֲנָשֶׁיהָ טַרְפָּם וְכָל סִפְקָם, וְיִנְהַג בָּהֶם בְּצֶדֶק, לֹא יוֹנֶה אֶחָד מֵהֶם, וְלֹא יִתֶּן לוֹ יוֹתֵר מֵחֶלְקוֹ הָרָאוּי לוֹ, וְיִמְצָאֵם בְּעֵת צָרְכּוֹ אֲלֵיהֶם שׁוֹמְעִים לוֹ, מְמַהֲרִים לַעֲנוֹתוֹ בְּעֵת קָרְאוֹ, יְצַוֵּם וְיַעֲשֹוּ כְמִצְוָתוֹ, וְיַזְהִירֵם וְיִזָּהֵרוּ.

Dijo el Kuzari: Te pregunté por un jasid, no por un gobernante.

(ד) אָמַר הַכּוּזָרִי: עַל חָסִיד שְׁאִלְתִּיךָ לֹא עַל מוֹשֵׁל.

Dijo el Javer: El jasid es precisamente un gobernante — al que obedecen sus sentidos y sus facultades anímicas y corporales, y que las conduce con mano de gobernante, como está dicho: «y quien domina su espíritu vale más que quien conquista una ciudad» (Mishlé 16:32). Él es el apto para gobernar, pues si gobernara una ciudad la conduciría con la misma justicia con que condujo su cuerpo y su alma. Refrenó las facultades apetitivas y les impidió el exceso, después de darles su parte y proveerles lo que cubre su carencia — comida suficiente y bebida suficiente, por la vía del equilibrio. Refrenó las facultades irascibles, que buscan vencer, después de darles su parte en la victoria provechosa: en las cuestiones del saber y de las ideas, y en la reprensión de los malos. Dio a los sentidos su parte en lo que le aprovecha, y se sirve de sus manos, sus pies y su lengua para lo necesario y para lo que de veras le conviene.

Y otro tanto con el oído, la vista y el sentido común que los acompaña; luego el instinto, la imaginación, el pensamiento y la memoria; y después la facultad volitiva, que se sirve de todo ello — y todas ellas sirven, como esclavas, a la voluntad del intelecto. Y no dejó que ninguna de estas facultades ni de estos órganos se excediera en lo que le es propio a costa de menoscabar a los demás.

Y una vez atendidas las necesidades de cada uno —dando a las facultades naturales el reposo y el sueño que les bastan, y a las vitales la vigilia y el movimiento suficientes en los asuntos del mundo—, entonces convoca a su comunidad, como el gobernante obedecido que llama a su ejército, que le escucha para ayudarle, a fin de adherirse al grado que está por encima de él; quiero decir, el grado divino, que está por encima del grado intelectual. Ordena y dispone su comunidad, en algo semejante al orden que Moshé —la paz sea con él— dispuso para su comunidad en torno al monte Sinai.

(ה) אָמַר הֶחָבֵר: הֶחָסִיד הוּא מִי שֶׁהוּא מוֹשֵׁל, נִשְׁמָע בְּחוּשָׁיו וְכֹחוֹתָיו הַנַּפְשִׁיִּים וְהַגּוּפִיִּים, וּמַנְהִיגָם הַהַנְהָגָה הַגּוּפִיִּית, כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר: "וּמֹשֵׁל בְּרוּחוֹ מִלֹּכֵד עִיר". וְהוּא הַמּוּכָן לְמֶמְשָׁלָה, כִּי אִלּוּ הָיָה מוֹשֵׁל בִּמְדִינָה הָיָה נוֹהֵג בָּהּ בְּצֶדֶק כַּאֲשֶׁר נָהַג בְּגוּפוֹ וְנַפְשׁוֹ, וְחָסַם הַכֹּחוֹת הַתַּאֲוִיִּים וּמָנַע אוֹתָם מִן הָרִבּוּי אַחַר אֲשֶׁר נָתַן לָהֶם חֶלְקָם, וְהִסְפִּיק לָהֶם מַה שֶּׁיְּמַלֵּא חֶסְרוֹנָם, מֵהַמַּאֲכָל הַמַּסְפִּיק וְהַמִּשְׁתֶּה הַמַּסְפִּיק עַל הַדֶּרֶך הַשָּׁוֶה גַם כֵּן, וְחָסַם הַכֹּחוֹת הַכַּעֲסָנִים הַמְבַקְשִׁים לְנִצּוּחַ, אַחַר אֲשֶׁר נָתַן לָהֶם חֶלְקָם בַּנִּצָּחוֹן הַמּוֹעִיל בְּדִבְרֵי הַחָכְמוֹת וְהַדֵּעוֹת וְגַעֲרַת הָאֲנָשִׁים הָרָעִים, וְנָתַן לַחוּשִׁים חֶלְקָם בְּמַה שֶּׁמוֹעִיל לוֹ, וּמְשַׁמֵּשׁ בְּיָדָיו וְרַגְלָיו וּלְשׁוֹנוֹ בְעִנְיַן הַצֹּרֶךְ וּבְחֶפְצוֹ הַמּוֹעִיל, וְכֵן הַשֵּׁמַע וְהָרְאוּת וְהַהַרְגָּשָׁה הַמִּשְׁתַּתֶּפֶת הוֹלֶכֶת אַחֲרֵיהֶם, וְאַחַר כֵּן הַיֵּצֶר וְהָרַעְיוֹן וְהַמַּחֲשָׁב וְהַזִּכָּרוֹן, וְאַחַר כֵּן הַכֹּחַ הַחֶפְצִי הַמִּשְׁתַּמֵּשׁ בְּכָל אֵלֶּה, וְהֵם מְשַׁמְּשִׁים עוֹבְדִים לְחֵפֶץ הַשֵּׂכֶל. וְלֹא עָזַב אֶחָד מֵאֵלּוּ הַכֹּחוֹת וְהָאֲבָרִים שֶׁיַּרְבֶּה בְמַה שֶּׁהוּא מְיֻחָד בּוֹ וְיַפְחִית הַנִּשְׁאָרִים. וְכַאֲשֶׁר עָשָׂה צָרְכֵי כָל אֶחָד מֵהֶם וְנָתַן לַטִּבְעִיִּים מַה שֶּׁיַּסְפִּיק לָהֶם מֵהַמְּנוּחָה וְהַשֵּׁנָה, וְלַחִיּוּנִיִּים מַה שֶּׁיַסְפִּיק לָהֶם מֵהַקִּיצָה וְהַתְּנוּעָה בְמַעֲשֵׂי הָעוֹלָם, אָז יִקְרָא אֶל עֲדָתוֹ, כְּמוֹשֵׁל הַנִּשְׁמָע שֶׁקּוֹרֵא אֶל חֵילוֹ הַשּׁוֹמֵעַ לַעֲזֹר לוֹ, לְהִדָּבֵק בַּמַּדְרֵגָה שֶׁהִיא לְמַעְלָה מִמֶּנָּה, רְצוֹנִי לוֹמַר: הַמַּדְרֵגָה הָאֱלֹהִית אֲשֶׁר הִיא לְמַעְלָה מֵהַמַּדְרֵגָה הַשִּׂכְלִית, וִיסַדֵּר עֲדָתוֹ וִיתַקְּנָהּ, וְדוֹמֶה לַסֵּדֶר שֶׁסִּדֵּר מֹשֶׁה עָלָיו הַשָּׁלוֹם לַעֲדָתוֹ סְבִיבוֹת הַר סִינַי, וּמְצַוֶּה הַכֹּחַ הַחֶפְצִי שֶׁיִּהְיֶה מְקַבֵּל וְשׁוֹמֵר לַאֲשֶׁר יָבֹא מֵאֶצְלוֹ צִוּוּי, וְיַעֲשֵׂהוּ לְעִתּוֹ, וִישַׁמֵּשׁ בַּכֹּחוֹת וּבָאֲבָרִים כְּפִי אֲשֶׁר יְצַוֶּה מִבְּלִי הַמְרוֹת, וִיצַוֶּה אוֹתוֹ שֶׁלֹּא יִפְנֶה אֶל הַשֵּׁדִים הַמַּחֲשָׁבִיִּים וְהַמִּתְדַּמִּים, וְלֹא יְקַבְּלֵם וְלֹא יַאֲמִין בָּם, עַד שֶׁיִּוָּעֵץ אֶת הַשֵּׂכֶל, וְאִם יַכְשִׁיר מַה שֶׁיֵּשׁ אֶצְלָם יְקַבְּלֵם, וְאִם לֹא – יַמְרֵם, וִיקַבֵּל הַחֶפְצִי זֶה מִמֶּנּוּ וְיַסְכִּים לַעֲשׂוֹתוֹ. וּמְיַשֵּׁר כְּלֵי הַמַּחֲשָׁב וּמְפַנֶּה אוֹתוֹ מִכָּל אֲשֶׁר קָדַם מֵהַמַּחֲשָׁבוֹת הָעוֹלָמִיּוֹת. וּמְצַוֶּה הַמְדַמֶּה לְהַמְצִיא הֶהָדוּר שֶׁבַּצּוּרוֹת הַנִּמְצָאוֹת אֶצְלוֹ בְעֵזֶר הַזִּכָּרוֹן, לְדַמּוֹת אֵלָיו הָעִנְיָן הָאֱלֹהִי הַמְבֻקָּשׁ, כְּמוֹ מַעֲמַד הַר סִינַי וּמַעֲמַד אַבְרָהָם וְיִצְחָק בְּהַר הַמּוֹרִיָּה, וּכְמוֹ מִשְׁכַּן מֹשֶׁה וְסֵדֶר הָעֲבוֹדָה וְחוּל הַכָּבוֹד בְּבֵית הַמִּקְדָּשׁ, וְזוּלַת זֶה הַרְבֵּה. וּמְצַוֶּה הַשּׁוֹמֵר לִשְׁמֹר אֶת זֶה וְלֹא יִשְׁכָּחֵהוּ, וְיִגְעַר הַמַּחֲשָׁבִי וְשֵׁדָיו מִבַּלְבֵּל הָאֱמֶת וּמִסַּפְּקוֹ. וְיִגְעַר בַּכַּעֲסָנִי וּבַתַּאֲוָנִי מֵהַטּוֹת הַחֶפְצִי וַהֲנִיעוֹ וְהַטְרִידוֹ בְמַה שֶּׁיֵּשׁ אֶצְלָם מֵהַכַּעַס וְהַתַּאֲוָה. וְאַחַר זֹאת הַהַצָּעָה יַנְהִיג הַכֹּחַ הַחֶפְצִי כָּל הָאֲבָרִים הַמְשַׁמְּשִׁים אוֹתוֹ בִּזְרִיזוּת וַחֲרִיצוּת וְשִׂמְחָה, וְיַעַמְדוּ בְעֵת הָעֲמִידָה מִבְּלִי עַצְלָה, וְיִשְׁתַּחֲווּ עֵת שֶׁיְּצַוֵּם לְהִשִׁתַּחֲווֹת, וְיֵשְׁבוּ בְּעֵת הַיְשִׁיבָה, וּמַבִּיטוֹת הָעֵינַיִם הַבָּטַת הָעֶבֶד אֶל אֲדוֹנָיו, וְיַעַמְדוּ הַיָּדַיִם מִמַּעֲשֵׂיהֶם, וְלֹא תִתְקַבֵּץ הָאַחַת עִם הָאַחַת, וְתִשְׁתַּוֶּינָה הָרַגְלַיִם לָעֲמִידָה, וְיַעַמְדוּ כָל הָאֲבָרִים כְּנִבְהָלִים הַיְרֵאִים לַעֲשֹוֹת מִצְוַת מַנְהִיגָם, לֹא יַרְגִּישׁוּ עַל מֵחוּשׁ וְלֹא עַל הֶפְסֵד אִם יִהְיֶה לָהֶם, וְיִהְיֶה הַלָּשׁוֹן מַסְכִּים עִם הַמַּחֲשָׁבָה לֹא יוֹסִיף עָלָיו, וְלֹא יְבַטֵּא בִתְפִלָּתוֹ עַל דֶּרֶךְ הַמִּנְהָג וְהַטֶּבַע כְּמוֹ הַזַּרְזִיר וְהַבַּבָּגָא אֶלָּא עִם כָּל מִלָּה מַחֲשָׁבָה וְכַוָּנָה בָהּ, וְתִהְיֶה הָעֵת הַהִיא לֵב זְמַנּוֹ וּפִרְיוֹ, וְיִהְיוּ שְׁאָר עִתּוֹתָיו כִּדְרָכִים הַמַּגִּיעִים אֶל הָעֵת הַהִיא, יִתְאַוֶּה קִרְבָתוֹ שֶׁבּוֹ מִתְדַּמֶּה בָרוּחֲנִיִּים וְיִתְרַחֵק מֵהַבַּהֲמִיִּים, וְיִהְיֶה פְרִי יוֹמוֹ וְלֵילוֹ הַשָּׁלֹשׁ עִתּוֹת הָהֵם שֶׁל תְּפִלָּה, וּפְרִי הַשָּׁבוּעַ יוֹם הַשַּׁבָּת, מִפְּנֵי שֶׁהוּא מְעֻמָּד לְהִדָּבֵק בָּעִנְיָן הָאֱלֹהִי, וַעֲבוֹדָתוֹ בְשִׂמְחָה לֹא בִכְנִיעָה, כַּאֲשֶׁר הִתְבָּאָר. וְהַסֵּדֶר הַזֶּה מֵהַנֶּפֶשׁ כְּסֵדֶר הַמָּזוֹן מֵהַגּוּף, מִתְפַּלֵּל לְנַפְשׁוֹ וְנִזּוֹן לְגוּפוֹ, וּמַתְמֶדֶת עָלָיו בִּרְכַּת הַתְּפִלָּה עַד עֵת תְּפִלָּה אַחֶרֶת, כְּהַתְמָדַת כֹּחַ סְעֻדַּת הַיּוֹם עַד שֶׁיִּסְעַד בַּלַּיְלָה, וְכָל אֲשֶׁר תִּרְחַק עֵת הַתְּפִלָּה מֵהַנֶּפֶשׁ הִיא הוֹלֶכֶת וְקוֹדֶרֶת בְּמַה שֶׁפּוֹגֵעַ אוֹתָהּ מֵעִסְקֵי הָעוֹלָם כָּל שֶׁכֵּן אִם יְבִיאֵהוּ הַצֹּרֶךְ לְחֶבְרַת נְעָרִים וְנָשִׁים וְרֵעִים, וְיִשְׁמַע מַה שֶּׁיַּעְכִּיר זַכּוּת נַפְשׁוֹ, מִדְּבָרִים כְּעוּרִים וְנִגּוּנִים שֶׁתִּטֶּה הַנֶּפֶשׁ אֲלֵיהֶם וְלֹא יוּכַל לִמְשָׁל־בָּהּ. וּבְעֵת הַתְּפִלָּה מְטַהֵר נַפְשׁוֹ מִכָּל מַה שֶּׁקָּדַם, וִיתַקְּנָהּ לֶעָתִיד, עַד שֶׁלֹּא יַעֲבֹר שָׁבוּעַ עַל זֶה הַסֵּדֶר עַד שֶׁיְּתַקֵּן הַנֶּפֶשׁ וְהַגּוּף, וּכְבָר נִקְבְּצוּ מוֹתָרִים מַקְדִּירִים עִם אֹרֶךְ הַשָּׁבוּעַ לֹא יִתָּכֵן לְטַהֲרָם וּלְנַקּוֹתָם אֶלָּא בְהַתְמָדַת עֲבוֹדַת יוֹם עִם מְנוּחַת הַגּוּף, וְאָז יִרְצֶה הַגּוּף בַּשַּׁבָּת אֶת אֲשֶׁר חָסַר לוֹ מִשֵּׁשֶׁת הַיָּמִים, וְיִהְיֶה נָכוֹן לֶעָתִיד. וְכֵן הַנֶּפֶשׁ תִּזְכֹּר מַה שֶּׁחָסְרָה עִם טִרְדַּת הַגּוּף, וּכְאִלּוּ הִיא בַּיּוֹם הַהוּא מִתְרַפְּאָה מֵחֳלִי שֶׁקָּדַם וּמִתְעַתֶּדֶת לְמַה שֶׁיִּדְחֶה מִמֶּנָּה הֶחֳלִי בֶעָתִיד. דּוֹמֶה לְמַה שֶּׁהָיָה עוֹשֶׂה אִיּוֹב בְּכָל שָׁבוּעַ בְּבָנָיו, כְּמוֹ שֶׁהוּא אוֹמֵר: 'אוּלַי חָטְאוּ בָנַי', וְאַחַר כֵּן יִהְיֶה עָתִיד לָרְפוּאָה הַחָדְשִׁית שֶׁהִיא זְמַן כַּפָּרָה לְכָל תּוֹלְדוֹתָם, רְצוֹנִי לוֹמַר: תּוֹלְדוֹת הֶחֳדָשִׁים וְחִדּוּשֵׁי הַיָּמִים, כְּמוֹ שֶׁאָמַר: 'כִּי לֹא־תֵדָע מַה־יֵּלֶד יוֹם'. וְאַחַר כֵּן יִהְיֶה עָתִיד לְשָׁלֹשׁ רְגָלִים. וְאַחֲרֵי כֵן אֶל הַצּוֹם הַנִּכְבָּד אֲשֶׁר בּוֹ יִנָּקֶה מִכָּל עָוֹן שֶׁקָּדַם, וְיַשִּׂיג בּוֹ מַה שֶּׁחָסַר לוֹ בַּיָּמִים וּבַשָּׁבוּעִים וּבֶחֳדָשִׁים, וְתִנָּקֶה הַנֶּפֶשׁ מֵהַבִּלְבּוּלִים הַמַּחֲשָׁבִיִּים וְהַכַּעֲסִיִּים וְהַתַּאֲוִיִּים, וְתָשׁוּב מִנְּטוֹת אֲלֵיהֶם תְּשׁוּבָה גְּמוּרָה בֵּין בְּמַחֲשָׁבָה בֵּין בְּמַעֲשֶׂה. וְאִם לֹא תִתָּכֵן הַתְּשׁוּבָה מֵהַמַּחֲשָׁבָה בַּעֲבוּר גְּבוּרַת הָרַעְיוֹנִי עָלֶיהָ, בְּמַה שֶּׁקָּדַם לָהּ מִזִּכְרוֹן מַה שֶּׁשָּׁמְעָה מִימֵי הַנְּעוּרִים מִשִּׁירִים וְחִידוֹת וְזוּלָתָם, תִּנָּקֶה מֵהַמַּעֲשֶׂה וְתִתְוַדֶּה עַל הָרַעְיוֹנִים וּתְקַבֵּל שֶׁלֹּא תִזְכְּרֵם בִּלְשׁוֹנָהּ כָּל שֶׁכֵּן שֶׁתַּעֲשֵׂם, וּכְמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר: זַמֹּתִי בַּל־יַעֲבָר־פִּי. וְצוֹמוֹ בַיּוֹם הַהוּא צוֹם שֶׁהוּא קָרוֹב בּוֹ לְהִתְדַּמּוֹת בַּמַּלְאָכִים, מִפְּנֵי שֶׁהוּא גּוֹמְרוֹ בִכְנִיעָה וּבְשִׁפְלוּת וּבַעֲמִידָה וּבִכְרִיעוֹת וְתִשְׁבָּחוֹת וּתְהִלּוֹת, וְכָל כֹּחוֹתָיו הַגּוּפִיִּים צָמִים מֵהָעִנְיָנִים הַטִּבְעִיִּים, מִתְעַסְּקִים בַּתּוֹרִיִּים, כְּאִלּוּ אֵין בּוֹ טֶבַע בַּהֲמִי. וְכֵן יִהְיֶה צוֹם הֶחָסִיד בְּכָל עֵת שֶׁיָּצוּם, שֶׁיְּעַנֶּה בוֹ הָרְאוּת וְהַשֵּׁמַע וְהַלָּשׁוֹן, וְלֹא יַטְרִידֵם בְּזוּלַת מַה שֶּׁיְּקָרֵב אוֹתוֹ אֶל הָאֱלֹהִים, וְכֵן הַכֹּחוֹת הַפְּנִימִיִּים מִדִּמְיוֹן וּמַחֲשָׁבָה וְזוּלָתִי זֶה, וְעִם זֶה יִהְיוּ הַמַּעֲשִׂים הַטּוֹבִים.

Ordena a la facultad volitiva que reciba y guarde toda orden que venga de él, la ejecute a su debido tiempo, y se sirva de las facultades y de los órganos según lo mandado, sin rebeldía. Y le ordena que no se vuelva hacia los demonios del pensamiento y la imaginación, que no los acepte ni crea en ellos hasta consultar al intelecto: si este aprueba lo que ellos traen, los acepta; y si no, los rechaza. Y la facultad volitiva recibe esto de él y consiente en obrarlo. Endereza los instrumentos del pensamiento y lo despeja de todos los pensamientos mundanos anteriores.

Ordena a la facultad imaginativa que evoque, con ayuda de la memoria, la más hermosa de las imágenes que posee, para representarse el asunto divino que busca: como la revelación del monte Sinai, la prueba de Avraham y Yitsjak en el monte Moriá, el Mishkán de Moshé, el orden del servicio y la morada de la Gloria en el Bet HaMikdash, y muchas más. Ordena a la facultad conservadora que guarde todo esto y no lo olvide; reprende a la facultad del pensamiento y a sus demonios para que no confundan la verdad ni la pongan en duda; y reprende a la facultad irascible y a la apetitiva para que no tuerzan a la voluntad, ni la agiten ni la distraigan con la ira y el deseo que hay en ellas.

Tras esta preparación, la facultad volitiva conduce a todos los órganos que le sirven con diligencia, prontitud y alegría. Se ponen de pie en el momento de estar de pie, sin pereza; se prosternan cuando les ordena prosternarse; se sientan en el momento de sentarse. Los ojos miran como mira el siervo a su señor; las manos cesan de sus tareas y no se entrelazan la una con la otra; los pies se colocan parejos para estar de pie. Todos los miembros permanecen como sobrecogidos, temerosos de cumplir el mandato de quien los conduce, sin reparar en molestia ni en daño alguno que puedan sufrir. La lengua concuerda con el pensamiento y no añade nada por su cuenta; no pronuncia su oración por mera costumbre y hábito, como el estornino o el papagayo, sino que en cada palabra pone pensamiento e intención.

(ו) אָמַר הַכּוּזָרִי: הַמַּעֲשִׂים הַיְדוּעִים.

Ese momento viene a ser el corazón de su tiempo y su fruto, y las demás horas son como caminos que conducen a él. Anhela su cercanía, pues en ella se asemeja a los seres espirituales y se aleja de los bestiales. El fruto de su día y su noche son esos tres momentos de oración; y el fruto de la semana es el Shabat, porque está dispuesto para adherirse al asunto divino, y su servicio se hace con alegría, no con abatimiento, como ya se explicó.

Este orden es para el alma lo que el régimen del alimento es para el cuerpo: reza para su alma y se nutre para su cuerpo. La bendición de la oración perdura en él hasta la siguiente oración, como la fuerza de la comida del día perdura hasta que cena por la noche. Y cuanto más se aleja el alma del momento de la oración, más se ensombrece con lo que le sale al paso de los asuntos del mundo — más aún si la necesidad lo lleva a la compañía de jóvenes, mujeres y amigos, y oye lo que enturbia la limpidez de su alma: palabras torpes y cantos hacia los que el alma se inclina sin que él pueda dominarla.

En el momento de la oración purifica su alma de todo lo pasado y la prepara para el porvenir. De modo que no pasa una semana con este orden sin que queden reparados el alma y el cuerpo. A lo largo de la semana se han ido acumulando residuos que ensombrecen, y no es posible depurarlos y limpiarlos sino con el servicio continuo de un día unido al reposo del cuerpo. Entonces el cuerpo recobra en Shabat lo que le faltó durante los seis días, y queda dispuesto para el porvenir. Y así también el alma recupera lo que perdió con el ajetreo del cuerpo; en ese día es como si sanara de una enfermedad pasada y se preparara para alejar de sí la enfermedad en el porvenir. Algo semejante a lo que hacía Iyov cada semana con sus hijos, como dice: «Quizá pecaron mis hijos» (Iyov 1:5).

(ז) אָמַר הֶחָבֵר: הַמַּעֲשִׂים הַמִּנְהָגִיִּים וְהַחֻקִּים הַשִּׂכְלִיִּים הֵם הַיְדוּעִים, אֲבָל הָאֱלֹהִיִּים הַנּוֹסָפִים עֲלֵיהֶם לָחוּל בְּאֻמַּת אֵל חַי שֶׁיַּנְהִיגֶנָּה, אֵינָם יְדוּעִים עַד שֶׁיָּבֹאוּ מֵאֶצְלוֹ מְפֹרָשִׁים וּמְחֻלָּקִים. וְעוֹד, כִּי אֵין הַמִּנְהָגִיִּים וְהַשִּׂכְלִיִּים הָהֵם יְדוּעִים, שֶׁאִם נֵדָעֵם בְּעַצְמָם לֹא נֵדַע שִׁעוּרָם, כִּי אֲנַחְנוּ יוֹדְעִים שֶׁהַעֲנָקָה חוֹבָה, וּמוּסַר הַנֶּפֶשׁ בִּכְנִיעָה וּבְשִׁפְלוּת חוֹבָה, וְהַהוֹנָאָה מְגֻנָּה, וְהַהֶפְקֵר עִם הַנָּשִׁים מְגֻנֶּה, וְהַבִּיאָה אֶל קְצָת הַקְּרוֹבוֹת מְגֻנָּה, וְכִבּוּד הָאָבוֹת חוֹבָה, וְכַדּוֹמֶה לָאֵלֶּה, אַךְ הַגְבָּלַת זֶה וְשִׁעוּרוֹ עַד שֶׁיִּהְיֶה טוֹב לַכֹּל, אֵינֶנּוּ כִּי אִם לֵאלֹהִים יִתְבָּרָךְ. אֲבָל הַמַּעֲשִׂים הָאֱלֹהִיִּים אֵין שִׂכְלֵנוּ מַגִּיעַ אֲלֵיהֶם [וְהֵם] (נִדָּחִים) [נִדְחִים] אֵצֶל הַשֵּׂכֶל, וְהֵם נִשְׁמָעִים כַּאֲשֶׁר יִשְׁמַע הַחוֹלֶה אֶל הָרוֹפֵא בִרְפוּאוֹתָיו וְהַנְהָגוֹתָיו. הֲלֹא תִרְאֶה הַמִּילָה, כַּמָּה הִיא רְחוֹקָה מִן הַהַקָּשָׁה וְאֵין לָהּ דֶּרֶךְ אֶל הַהַנְהָגָה, וּכְבָר קִבֵּל אוֹתָהּ אַבְרָהָם, עִם קְשִׁי הָעִנְיָן עַל הַטֶּבַע, וְהוּא בֶן מְאַת שָׁנָה, בְּנַפְשׁוֹ וּבְבָנָיו, וְהָיְתָה אוֹת בְּרִית לְהִדָּבֵק בּוֹ וּבְזַרְעוֹ הָעִנְיָן הָאֱלֹהִי, כְּמוֹ שֶׁאָמַר: וַהֲקִמוֹתִי אֶת־בְּרִיתִי בֵּינִי וּבֵינֶךָ וּבֵין זַרְעֲךָ אַחֲרֶיךָ.

Luego se dispone a la cura mensual, que es tiempo de expiación por todo cuanto los meses engendran —quiero decir, lo que engendran los meses y lo que traen de nuevo los días—, como está dicho: «pues no sabes qué habrá de engendrar el día» (Mishlé 27:1). Después se dispone para las tres festividades de peregrinación. Y tras ellas, al ayuno venerable en el que se limpia de toda culpa anterior y alcanza lo que le faltó en los días, las semanas y los meses. El alma se limpia de las confusiones del pensamiento, de la ira y del deseo, y hace teshuvá completa de su inclinación hacia ellas, tanto en el pensamiento como en la acción.

Y si la teshuvá del pensamiento no es posible, por la fuerza que la imaginación ejerce sobre ella —a causa del recuerdo de lo que oyó en la juventud: canciones, adivinanzas y cosas por el estilo—, al menos se limpia en la acción, se confiesa de esos pensamientos y se compromete a no mencionarlos con la lengua, y menos aún a ejecutarlos, como está dicho: «lo he resuelto: no traspasará mi boca» (Tehilim 17:3).

(ח) אָמַר הַכּוּזָרִי: בֶּאֱמֶת קִבַּלְתֶּם הַתּוֹרָה הַזֹּאת כָּרָאוּי, וַעֲשִׂיתֶם אוֹתָהּ בְּהִשְׁתַּדְּלוּת גְּדוֹלָה בְמַקְהֵלִים בְּהִזְדַּמֵּן אֵלֶיהָ, לְשַׁבֵּחַ עָלֶיהָ וְלִזְכֹּר שָׁרָשֶׁיהָ וְעִלָּתָהּ בַּבְּרָכָה, וְזוּלַתְכֶם טָרַח לְהִדַּמּוֹת אֲלֵיכֶם, וְעָלָה בְיָדוֹ הַצַּעַר, מִבְּלִי הַהֲנָאָה אֲשֶׁר יִמְצָאֶנָּה מִי שֶׁהוּא חוֹשֵׁב בַּסִּבָּה אֲשֶׁר בַּעֲבוּרָהּ סוֹבֵל הַצַּעַר הַזֶּה.

Su ayuno en ese día es un ayuno con el que se acerca a asemejarse a los ángeles, pues lo cumple con sometimiento, humildad, de pie, con genuflexiones, alabanzas y loores. Todas sus facultades corporales ayunan de lo natural y se ocupan de lo espiritual, como si en él no hubiera naturaleza bestial. Así ha de ser el ayuno del jasid cada vez que ayune: que en él aflija la vista, el oído y la lengua, y no los ocupe sino en lo que lo acerca a Dios; y otro tanto con las facultades internas —imaginación, pensamiento y demás—; y a todo esto se suman las buenas obras.

Dijo el Kuzari: Las obras conocidas.

(ט) אָמַר הֶחָבֵר: וְכֵן שְׁאָר הַדִּמְיוֹנִים לֹא יָכְלָה אֻמָּה מִן הָאֻמּוֹת לְהִתְדַּמּוֹת אֵלֵינוּ בְדָבָר. הֲלֹא תִרְאֶה אֲשֶׁר קָבְעוּ יוֹם לִמְנוּחָה בִּמְקוֹם יוֹם הַשַּׁבָּת, הֲיוּכְלוּ לְהִדַּמּוֹת אֶלָּא כַאֲשֶׁר יִדַּמּוּ צוּרוֹת הַצְּלָמִים אֶל צוּרוֹת בְּנֵי אָדָם הַחַיִּים.

Dijo el Javer: Las obras habituales y las leyes racionales son las conocidas; pero las divinas, que se añaden a ellas para posarse sobre el pueblo del Dios vivo que lo conduce, no son conocidas hasta que vienen de Él, detalladas y distribuidas. Y además, esas obras habituales y racionales tampoco son del todo conocidas: pues, aunque las conozcamos en sí mismas, no conocemos su justa medida. Sabemos que dotar generosamente al siervo que se libera es un deber, que educar el alma en la humildad y el sometimiento es un deber, que el engaño es reprobable, que el libertinaje con las mujeres es reprobable, que la unión con ciertas parientes es reprobable, que honrar a los padres es un deber, y otras cosas semejantes. Pero fijar el límite y la medida de todo esto, de modo que resulte bueno para todos, solo compete a Dios, bendito sea.

En cuanto a las obras divinas, nuestro intelecto no alcanza a comprenderlas, e incluso el intelecto las rechaza; se obedecen como el enfermo obedece al médico en sus remedios y prescripciones. Fíjate en la circuncisión: qué lejos está del razonamiento y qué ajena es a toda lógica de conducta. Y sin embargo, Avraham la aceptó —pese a lo duro que resulta a la naturaleza— a los cien años, en su propia carne y en la de sus hijos. Fue señal del pacto por el que el asunto divino se adhiere a él y a su descendencia, como está dicho: «Y estableceré mi pacto entre yo y tú y tu descendencia después de ti» (Bereshit 17:7).

Dijo el Kuzari: En verdad recibisteis esta Torá como corresponde, y la cumplís con gran empeño, en asambleas dispuestas para ella, para alabarla y recordar con bendición sus raíces y su causa. Otros se esforzaron por imitaros, pero solo cosecharon la fatiga, sin el goce que encuentra quien reflexiona en el motivo por el cual soporta esa fatiga.

(י) אָמַר הַכּוּזָרִי: כְּבָר חָשַׁבְתִּי בְעִנְיַנְכֶם, וְרָאִיתִי שֶׁיֵּשׁ לֵאלֹהִים סוֹד בְּהַשְׁאִירְכֶם, וְשֶׁהוּא שָׂם הַשַּׁבָּתוֹת וְהַמּוֹעֲדִים מֵהַגָּדוֹל שֶׁבַּסִּבּוֹת בְּהַשְׁאִיר תָּאָרְכֶם וַהֲדַרְכֶם, כִּי הָאֻמּוֹת הָיוּ מְחַלְּקוֹת אֶתְכֶם לַעֲבָדִים בַּעֲבוּר בִּינַתְכֶם וְזֹךְ דַּעְתְּכֶם, וְהָיוּ מְשִׂימִים אֶתְכֶם עוֹד אַנְשֵׁי הַמִּלְחָמָה, לוּלֵא אֵלֶּה הָעִתִּים שֶׁאַתֶּם שׁוֹמְרִים אוֹתָם הַשְּׁמִירָה הַזֹּאת הַמְעֻלָּה מִפְּנֵי שֶׁהֵם מֵאֵת הָאֱלֹהִים וּלְעִלּוֹת חֲזָקוֹת, כְּמוֹ זֵכֶר לְמַעֲשֵׂה בְרֵאשִׁית, זֵכֶר לִיצִיאַת מִצְרָיִם, זֵכֶר לְמַתַּן תּוֹרָה, וְכֻלָּם עִנְיָנִים אֱלֹהִיִּים, אַתֶּם מֻזְהָרִים בִּשְׁמִירָתָם. וְלוּלֵא הֵם לֹא הָיָה אֶחָד מִכֶּם לוֹבֵשׁ בֶּגֶד נָקִי, וְלֹא הָיָה לָכֶם קִבּוּץ לְזִכְרוֹן תּוֹרַתְכֶם מִפְּנֵי שִׁפְלוּת נַפְשְׁכֶם בְּהַתְמָדַת הַגָּלוּת עֲלֵיכֶם. וְלוּלֵא הֵם לֹא הֱיִיתֶם מִתְנַעֲמִים יוֹם אֶחָד בְּאֹרֶךְ יְמֵיכֶם, וּכְבָר הָיָה לָכֶם בָּזֶה שִׁשִּׁית יְמֵיכֶם מְנוּחַת הַגּוּף וּמְנוּחַת הַנֶּפֶשׁ, אֵין הַמְּלָכִים יְכוֹלִים עָלֶיהָ, מִפְּנֵי שֶׁנַּפְשׁוֹתָם אֵינָם מִתְיַשְּׁבוֹת בְּיוֹם מְנוּחָתָם, כִּי, אִם יִצְטָרְכוּ בַיּוֹם הַהוּא לִיגִיעָה וּתְנוּעָה, הָיוּ נָעִים וִיגֵעִים, וְאֵין נַפְשׁוֹתָם בִּמְנוּחָה שְׁלֵמָה. וְלוּלֵא הֵם, הָיָה כָל יְגִיעֲכֶם לְזוּלַתְכֶם, מִפְּנֵי שֶׁהוּא מְזֻמָּן לְשָׁלָל. אִם כֵּן הוֹצָאַתְכֶם בָּהֶם רֶוַח לָכֶם בָּעוֹלָם הַזֶּה וְלָעוֹלָם הַבָּא, שֶׁהַהוֹצָאָה בָהֶם לְשֵׁם שָׁמָיִם.

Dijo el Javer: Y lo mismo con las demás imitaciones: ninguna nación pudo asemejarse a nosotros en nada. ¿No ves que quienes fijaron un día de descanso en lugar del Shabat solo pudieron parecérsele como las figuras de las estatuas se parecen a las figuras de los hombres vivos?

Dijo el Kuzari: Ya he reflexionado sobre vuestra condición, y he visto que Dios tiene un secreto en vuestra preservación, y que puso los Shabatot y las festividades entre las mayores causas de que se conserven vuestra fisonomía y vuestro esplendor. Pues las naciones os habrían repartido como esclavos por vuestra inteligencia y la limpidez de vuestro entendimiento, y os habrían hecho además hombres de guerra, de no ser por estos tiempos sagrados que guardáis con esta guarda tan excelente, porque provienen de Dios y por causas poderosas: como memorial de la obra de la Creación, memorial de la salida de Mitsraim y memorial de la entrega de la Torá —todos ellos asuntos divinos cuya observancia se os ha ordenado.

De no ser por ellos, ninguno de vosotros vestiría una ropa limpia, ni tendríais reunión alguna para recordar vuestra Torá, por el abatimiento de vuestra alma bajo la persistencia del exilio. De no ser por ellos, no gozaríais de un solo día de descanso en toda vuestra vida; y así tenéis en esto una sexta parte de vuestros días de reposo del cuerpo y del alma, un reposo que ni los reyes alcanzan, porque sus almas no se sosiegan en su día de descanso: si ese día necesitan esfuerzo y movimiento, se agitan y se fatigan, y sus almas no gozan de reposo completo. Y de no ser por ellos, todo vuestro esfuerzo iría a parar a otros, pues estaría expuesto al saqueo. Así pues, lo que gastáis en ellos es ganancia para vosotros en este mundo y en el Mundo Venidero, porque ese gasto se hace en aras del Cielo.

(יא) אָמַר הֶחָבֵר: הֶחָסִיד מִמֶּנּוּ נִזְהָר בְּמִצְוַת אֵלֶּה הַדְּבָרִים הָאֱלֹהִיִּים, רְצוֹנִי לוֹמַר: הַמִּילָה וְהַשַּׁבָּת וְהַמּוֹעֲדִים וְתוֹרָתָם הַמְצֻוִּים מֵאֵת הָאֱלֹהִים, וּלְהִשָּׁמֵר מִן הָעֲרָיוֹת, וְהַכִּלְאַיִם בַּצֶּמַח וּבַבְּגָדִים וּבַחַיִּים, וּבַשְּׁמִטָּה וּבַיּוֹבֵל, וּלְהִשָּׁמֵר מֵעֲבוֹדָה זָרָה וּמַה שֶּׁנִּתְלֶה בָהּ, וּלְהִשָּׁמֵר מִדְּרֹשׁ יְדִיעַת הַנֶּעְלָם מִזּוּלָתִי הַנְּבוּאָה אוֹ הָאוּרִים וְהַתֻּמִּים אוֹ הַחֲלוֹמוֹת הַנֶּאֱמָנִים, וְלֹא יִשְׁמַע אֶל קוֹסֵם וְאֶל חוֹבֵר וְאֶל מְעוֹנֵן וּמְנַחֵשׁ. וּלְהִזָּהֵר מֵהַזִּיבוֹת וְהַנִּדּוֹת וּלְהִשָּׁמֵר מִבַּעֲלֵי חַיִּים הַטְּמֵאִים בְּמַאֲכָלוֹ וּבְמַגָּעוֹ וּמִן הַצָּרַעַת, וּלְהִשָּׁמֵר מֵהַדָּם וְהַחֵלֶב מִפְּנֵי שֶׁהֵם חֵלֶק אִשֵּׁי ה', וּשְׁמִירַת מַה שֶּׁהוּא חַיָּב בּוֹ עַל כָּל עֲבֵרָה בְשׁוֹגֵג וּמֵזִיד מִקָרְבָּן, זוּלַת מַה שֶּׁהוּא חַיָּב בּוֹ מִפִּדְיוֹן בְּכוֹר וְהַבְּכוֹרוֹת וְהַבִּכּוּרִים וְעַל כָּל לֵדָה שֶׁתִּהְיֶה לוֹ, קָרְבָּן. וּמַה שֶּׁנִּטְהַר מִמֶּנּוּ מִזִּיבוֹת וְצָרַעַת, קָרְבָּן וּמִנְחָה, בִּלְעֲדֵי מַה שֶּׁהוּא חַיָּב בּוֹ מִמַּעְשֵׂר רִאשׁוֹן וְשֵׁנִי וּמַעְשַׂר עָנִי וְהָרֵאָיוֹן שָׁלֹש פְּעָמִים בַּשָּׁנָה, וְהַפֶּסַח וְתוֹרוֹתָיו שֶׁהוּא קָרְבַּן ה', חַיָּב בּוֹ כָּל אֶזְרָח בְּיִשְׂרָאֵל, וְהַסֻּכָּה וְהַלּוּלָב וְהַשּׁוֹפָר, וּמַה שֶּׁהוּא צָרִיךְ מֵהַכֵּלִים וּכְלֵי הַקֹּדֶשׁ הַטְּהוֹרִים לַמְּנָחוֹת וְלַקָּרְבָּנוֹת הָאֵלֶּה, וּמַה שֶּׁהוּא חַיָּב בּוֹ מֵהַקְּדֻשָּׁה וְהַטָּהֳרָה, וּשְׁמִירַת הַפֵּאָה וְהָעָרְלָה וְקֹדֶשׁ הִלּוּלִים. וּכְלָלוֹ שֶׁל דָּבָר שֶׁיִּשְׁמֹר מֵהָעִנְיָנִים הָאֱלֹהִיִּים מַה שֶׁיּוּכַל, לִהְיוֹת נֶאֱמָן בְּאָמְרוֹ: "לֹא־עָבַרְתִּי מִמִּצְוֹתֶיךָ וְלֹא שָׁכַחְתִּי", מִלְּבַד הַנְּדָרִים וְהַנְּדָבוֹת וְהַשְּׁלָמִים וּמַה שֶּׁהוּא מְקַבֵּל עַל עַצְמוֹ מֵהַנְּזִירוּת. אֵלֶּה וְהַדּוֹמֶה לָהֶם הֵם הַתּוֹרוֹת הָאֱלֹהִיּוֹת, וְהַשְׁלָמַת רֻבָּם בַּעֲבוֹדַת כֹּהֲנִים. אֲבָל הַתּוֹרוֹת הַמִּנְהָגִיּוֹת, כְּמוֹ לֹא תִּרְצָח, לֹא תִּנְאָף, לֹא תִּגְנֹב, לֹא־תַעֲנֶה בְרֵעֲךָ, וְכִבּוּד אָב וָאֵם, וְאָהַבְתָּ לְרֵעֲךָ כָּמוֹךָ, וַאֲהַבְתֶּם אֶת־הַגֵּר, וְלֹא תְכַחֲשׁוּ וְלֹא תְשַׁקְּרוּ אִישׁ בַּעֲמִיתוֹ, וְהִתְרַחֵק מִן הַנֶּשֶׁךְ וְהָרִבִּית, וְהִזָּהֵר בְּמֹאזְנֵי צֶדֶק, אַבְנֵי צֶדֶק, וְאֵיפַת צֶדֶק וְהִין צֶדֶק, וַעֲזִיבַת הַלֶּקֶט וְהָעֹלֵלוֹת וְהַפֹּארוֹת, וְהַדּוֹמֶה לָזֶה. וְהַתּוֹרוֹת הַנַּפְשִׁיּוֹת, כְּמוֹ אָנֹכִי ה' אֱלֹהֶיךָ וְלֹא־יִהְיֶה לְךָ אֱלֹהִים אֲחֵרִים, וְלֹא תִשָּׂא אֶת שֵׁם ה' אֱלֹהֶיךָ, עִם תּוֹסֶפֶת מַה שֶּׁנִּתְבָּאֵר בַּתּוֹרָה הַזֹּאת, כִּי הוּא יִתְבָּרַךְ יוֹדֵעַ מַצְפּוּנֵי בְנֵי אָדָם כָּל שֶׁכֵּן מַעֲשֵׂיהֶם וְדִבְרֵיהֶם, וְשֶׁהוּא גּוֹמֵל עַל הַטּוֹב וְעַל הָרַע מֵהֶם, וְכִי עֵינֵי ה' מְשׁוֹטְטוֹת בְּכָל הָאָרֶץ. וְאֵין הֶחָסִיד מִתְעַסֵּק וְלֹא חוֹשֵׁב וְלֹא מְדַבֵּר עַד שֶׁיַּאֲמִין, שֶׁעִמּוֹ עֵינַיִם רוֹאוֹת וְצוֹפוֹת וְגוֹמְלוֹת אוֹתוֹ עַל הַטּוֹב וְעַל הָרָע, וּפוֹקְדוֹת עָלָיו כָּל מְעֻוָּת מִדִּבּוּרוֹ וּמַעֲשֵׂהוּ, וְהוּא הוֹלֵךְ וְיוֹשֵׁב כְּיָרֵא וְחָרֵד הַמִּתְבַּיֵּשׁ מִמַעֲשָׂיו לְעִתִּים, כַּאֲשֶׁר הוּא שָׂמֵחַ וְשָׂשֹ, וְתִיקַר נַפְשׁוֹ אֶצְלוֹ בְעֵת טוֹבָתוֹ, וּכְאִלּוּ הוּא זוֹכֵר טוֹבָתוֹ לֵאלֹהָיו כְּשֶׁהוּא סוֹבֵל הַצַּעַר בַּעֲבוֹדָתוֹ. וּכְלָלוֹ שֶׁל דָּבָר שֶׁהוּא מַאֲמִין וּמְקַבֵּל מַה שֶּׁנֶּאֱמַר: הִסְתַּכֵּל בִּשְׁלֹשָׁה דְבָרִים וְאֵין אַתָּה בָא לִידֵי עֲבֵרָה: דַּע מַה־לְמַעְלָה מִמֶּךָּ: עַיִן רוֹאָה וְאֹזֶן שׁוֹמַעַת וְכָל מַעֲשֶׂיךָ בַּסֵּפֶר נִכְתָּבִים. וְיִרְאֶה מַה שֶּׁאָמַר דָּוִד הַטְּעָנָה הַנֶּאֱמָנָה: "הֲנֹטַע אֹזֶן הֲלֹא יִשְׁמָע אִם־יֹצֵר עַיִן הֲלֹא יַבִּיט", וְכָל מַה שֶּׁאָמַר בְּמִזְמוֹר: ה' חֲקַרְתַּנִי וַתֵּדָע, וְיַחֲשׁׂב כִּי כָל אֲבָרָיו מוּשָׂמִים בְּחָכְמָה וְסֵדֶר וְשִׁעוּר, וְיִרְאֶה אוֹתָם נִשְׁמָעִים לְחֶפְצוֹ, וְהוּא אֵינֶנּוּ יוֹדֵעַ מַה שֶּׁרָאוּי לְהָנִיעַ מֵהֶם. עַל הַדִּמְיוֹן, שֶׁיִּרְצֶה לָקוּם וְיִמְצָא כָּל הָאֵבָרִים כְּעוֹזְרִים הַשּׁוֹמְעִים כְּבָר הֵקִימוּ גּוּפוֹ וְהוּא לֹא יֵדַע הָאֲבָרִים הָהֵם, וְכֵן כְּשֶׁיִּרְצֶה לָלֶכֶת אוֹ לָשֶׁבֶת וּשְׁאָר הַמַּצָּבִים. וְלָזֶה רָמַז בְּאָמְרוֹ: אַתָּה יָדַעְתָּ שִׁבְתִּי וְקוּמִי, אָרְחִי וְרִבְעִי זֵרִיתָ וְכָל־דְּרָכַי הִסְכַּנְתָּה. וְיוֹתֵר מִזֶּה, וְדַק וְעָמֹק מִמֶּנּוּ אֶבְרֵי הַדִּבּוּר; תִּרְאֶה הַתִּינוֹק מְדַבֵּר כָּל מַה שֶּׁהוּא שׁוֹמֵעַ, וְהוּא אֵינוֹ יוֹדֵעַ בְּאֵיזֶה אֵבָר, בְּאֵיזֶה עֶצֶב וּבְאֵיזֶה מֵיתָר רָאוּי לְדַבֵּר. וְכֵן כְּלֵי הֶחָזֶה בְטַעֲמֵי הַנִּגּוּן הוּא מְדַמֶּה אוֹתָם וּמְתַקְּנָם, וְאֵינֶנּוּ יוֹדֵעַ בְּאֵיזֶה דָבָר, כְּאִלּוּ יוֹצְרָם מַמְצִיאָם וּמַעֲבִידָם לוֹ בְכָל הָעִתִּים כְּצָרְכּוֹ. וְהַדָּבָר כֵּן אוֹ קָרוֹב לְכֵן, מִפְּנֵי שֶׁאֵין עִנְיַן הַבְּרִיאָה דּוֹמֶה לְעִנְיַן הַמְּלָאכָה, כִּי הָאֻמָּן כְּשֶׁהוּא עוֹשֶׂה רֵחַיִם, עַל הַדִּמְיוֹן, וְיֵלֵךְ לוֹ, וְיַעֲשֹוּ הָרֵחַיִם מַה שֶׁבַּעֲבוּרוֹ נַעֲשֹוּ, וְהַבּוֹרֵא יִתְבָּרֵךְ בּוֹרֵא הָאֵבָרִים וְנוֹתֵן לָהֶם כֹּחוֹת וּמַמְשִׁיךְ לָהֶם עִם הָרְגָעִים, וְאִלּוּ הָיוּ מַעֲלִים עַל לֵב הִסְתַּלְּקוּת הַשְׁגָּחָתוֹ וְהַנְהָגָתוֹ רֶגַע אֶחָד הָיָה נִפְסָד הָעוֹלָם כֻּלּוֹ. וּכְשֶׁיִּהְיֶה הֶחָסִיד חוֹשֵׁב זֶה בְּכָל תְּנוּעוֹתָיו, אֵיךְ לֹא תִהְיֶינָה תְּנוּעוֹתָיו כֻּלָּם כְּבָר נָתַן בָּהֶם חֵלֶק הַבּוֹרֵא אֲשֶׁר בְּרָאָם תְּחִלָּה וּמַמְשִׁיךְ לָהֶם בְּעֵזֶר תָּמִיד בְּהַשְׁלָמָתָם, וְהוּא לְעוֹלָם כְּאִלּוּ הַשְּׁכִינָה עִמּוֹ וְהַמַּלְאָכִים מִתְחַבְּרִים עִמּוֹ בְּכֹחַ, וְאִם יֶחֱזַק בַּחֲסִידוּת וְיִהְיֶה בַּמְּקוֹמוֹת הָרְאוּיִים לַשְׁכִינָה יְחַבְּרוּהוּ בְּפֹעַל, וְיִרְאֶה אוֹתָם עַיִן בְּעַיִן לְמַטָּה מִמַּדְרֵגַת הַנְּבוּאָה, כַּאֲשֶׁר הָיוּ טוֹבֵי הַחֲכָמִים בְּבַיִת שֵׁנִי רוֹאִים הַצּוּרוֹת וְשׁוֹמְעִים בַּת קוֹל וְהִיא מַדְרֵגַת הַחֲסִידִים, וּלְמַעְלָה מִמֶּנָּה מַדְרֵגַת הַנְּבִיאִים. וִיקַבֵּל הֶחָסִיד מִכְּבוֹד הָעִנְיָן הָאֱלֹהִי הַנִּמְצָא עִמּוֹ מַה שֶּׁרָאוּי לְקַבֵּל הָעֶבֶד מֵאֲדוֹנָיו שֶׁבְּרָאוֹ וְהֵטִיב לוֹ וְהוּא צוֹפֵהוּ לְגָמְלוֹ אוֹ לְעָנְשׁוֹ. וְאַל יִגְדַּל בְּעֵינֶיךָ מַה שֶּׁאוֹמֵר הֶחָסִיד קֹדֶם הִכָּנְסוֹ בְּבֵית הַכִּסֵּא: הִתְכַּבְּדוּ מְכֻבָּדִים קְדוֹשִׁים, כָּבוֹד לַשְּׁכִינָה, וְהִתְוַדּוֹתוֹ אַחֲרֵי יְצִיאָתוֹ בְּבִרְכַּת אֲשֶׁר יָצַר אֶת הָאָדָם בְּחָכְמָה. וְכַמָּה גְּדוֹלָה הַבְּרָכָה הַזֹּאת בְּעִנְיָנָהּ וְכַמָּה מְתֻקָּנוֹת מִלּוֹתֶיהָ לְמִי שֶׁהוּא מִסְתַּכֵּל בָּהֶן בְּעֵין הָאֱמֶת, שֶׁהִקְדִּים תְּחִלָּה 'בְּחָכְמָה' וְחוֹתֵם בְּ'רוֹפֵא כָל בָּשָׂר וּמַפְלִיא לַעֲשֹוֹת' – לָמַד עַל פְּלִיאוֹת מַה שֶּׁבָּרָא בַחַיִּים מֵהַכֹּחוֹת הַדּוֹחִים וְהַמַּחֲזִיקִים, וְכָלַל כָּל הַחַיִּים בְּאָמְרוֹ 'כָּל בָּשָׂר'. וְקוֹשֵׁר מַצְפּוּנוֹ בָעִנְיָן הָאֱלֹהִי בְּתַחְבּוּלוֹת, מֵהֶם מִצְוֹת כְּתוּבוֹת וּמֵהֶם מְקֻבָּלוֹת, וְהוּא נוֹשֵׂא הַתְּפִלִּין עַל מְקוֹם הַמַּחֲשָׁבָה וְהַזִּכָּרוֹן מֵהָרֹאשׁ וְאוֹצֵל מֵהֶם רְצוּעָה מַגַּעַת אֶל יָדוֹ כְּדֵי שֶׁיִּרְאֶה אוֹתָהּ עִם הַשָּׁעוֹת, וּתְפִלִּין שֶׁל יָד עַל מַבּוּעַ הַכֹּחוֹת, רְצוֹנִי לוֹמַר: הַלֵּב, וְנוֹשֵׂא הַצִּיצִית כְּדֵי שֶׁלֹּא יַטְרִידוּהוּ חוּשָׁיו בָּעוֹלָם, וּכְמוֹ שֶׁאָמַר: וְלֹא־תָתוּרוּ אַחֲרֵי לְבַבְכֶם וְאַחֲרֵי עֵינֵיכֶם. וְהַכָּתוּב בַּתְּפִלִּין: הַיִּחוּד וְהַגְּמוּל וְהָעֹנֶשׁ וְזֵכֶר יְצִיאַת מִצְרַיִם, מִפְּנֵי שֶׁהִיא טְעָנָה שֶׁאֵין בָּהּ מִדְחֶה, כִּי לָעִנְיָן הָאֱלֹהִי הִתְחַבְּרוּת בַּבְּרוּאִים וְהַשְׁגָּחָה עֲלֵיהֶם וִידִיעָה בְמַעֲשֵׂיהֶם. אַחַר כֵּן מִתְגַּלְגֵּל בְּכָל חוּשָׁיו לָתֵת חֵלֶק הָאֱלֹהִים בָּהֶם, וּכְבָר קִבַּלְנוּ כִּי הַמְעַט שֶׁבַּשִּׁעוּרִים אֲשֶׁר יֵצֵא הָאָדָם בָּהֶם יְדֵי חוֹבָתוֹ מֵהַתִּשְׁבָּחוֹת הֵם מֵאָה בְרָכוֹת לֹא פָּחוֹת, מֵהֶם הַמְפֻרְסָמוֹת. וְאַחַר כֵּן יִשְׁתַּדֵּל בְּמֶשֶׁךְ הַיּוֹם לְהַשְׁלִימָם בְּרֵיחָנִים וּמַאֲכָלִים וּשְׁמוּעוֹת וּמַרְאוֹת, יְבָרֵךְ עֲלֵיהֶם, וְכָל אֲשֶׁר יוֹסִיף יִהְיֶה תּוֹסֶפֶת מְקָרֶבֶת אֶל הָאֱלֹהִים, וּכְמוֹ שֶׁאָמַר דָּוִד: פִּי יְסַפֵּר צִדְקָתֶךָ כָּל־הַיּוֹם תְּשׁוּעָתֶךָ כִּי לֹא יָדַעְתִּי סְפֹרוֹת, רְצוֹנוֹ לוֹמַר: כִּי שִׁבְחֲךָ לֹא יִכְלְלֵהוּ הַמִּנְיָן אֲבָל אֲקַבְּלֶנּוּ עָלַי כָּל יָמַי וְלֹא אֶמָּנַע מִמֶּנּוּ תָמִיד. וְהָאַהֲבָה וְהַיִּרְאָה מֵאֵין סָפֵק נִכְנָסוֹת בַּנֶּפֶשׁ עִם אֵלֶּה הָעִנְיָנִים, וּמְשׁׂעָרִים בְּשִׁעוּר תּוֹרִיִּי, כְּדֵי שֶׁלֹּא תָבִיא הַשִּׂמְחָה בְשַׁבָּתוֹת וְיָמִים טוֹבִים אֶל מַה שֶּׁמֵּבִיא אֶל הַשְּׂחוֹק וְהַתַּאֲוָה וְהַבַּטָּלָה, וּלְהִמָּנַע מֵהַתְּפִלּוֹת בְּעִתָּם כָּרָאוּי, וְשֶׁלֹּא תוֹצִיא הַיִּרְאָה אֶל גְּבוּל שֶׁמְּיָאֵשׁ מֵהַמְּחִילָה וְהַסְּלִיחָה, וְיִשָּׁאֵר דּוֹאֵג כָּל יָמָיו וְיַעֲבֹר כָּל מַה שֶּׁיְּצַוֶּה הַבּוֹרֵא מֵהַשִּׂמְחָה בְּמַה שֶּׁחֲנָנוֹ, כְּמוֹ שֶׁאָמַר: וְשָׂמַחְתָּ בְכָל הַטּוֹב אֲשֶׁר נָתַן לְךָ ה' אֱלֹהֶיךָ, וְיִמְעַט שִׁבְחוֹ עַל טוֹבַת הָאֱלֹהִים, כִּי הַשֶּׁבַח הוֹלֵךְ אַחֲרֵי הַשִּׂמְחָה, וְיִהְיֶה כְמוֹ שֶׁאָמַר בּוֹ: תַּחַת אֲשֶׁר לֹא־עָבַדְתָּ אֶת־ה' אֱלֹהֶיךָ בְּשִׂמְחָה וּבְטוּב לֵבָב וְעָבַדְתָּ אֶת אֹיְבֶיךָ וגו', וְשֶׁלֹּא תוֹצִיאֶנּוּ הַקִּנְאָה בְּ'הוֹכֵחַ תּוֹכִיחַ אֶת־עֲמִיתֶךָ' וּבְדִבְרֵי הַחָכְמוֹת, לִידֵי הַכַּעַס וְהַנְּטִירָה, וְתִטָּרֵד נַפְשׁוֹ מֵהִזְדַּכְּכוּת בְּעִתּוֹת הַתְּפִלּוֹת. וִייַשֵּׁב בְּלִבּוֹ צִדּוּק הַדִּין יִשּׁוּב שֶׁיִּהְיֶה לוֹ לְמָגֵן וּלְמִסְתּוֹר מֵהַפְּגָעִים וְהַצָּרוֹת הַהֹווֹת בָּעוֹלָם, כְּשֶׁיִּתְיַשֵּׁב בְּנַפְשׁוֹ צֶדֶק בּוֹרֵא הַחַיִּים וּמַטְרִיפָם וּמַנְהִיגָם בְּחָכְמָתוֹ, וְשֶׁאֵין הַדֵּעוֹת מַשִּׂיגוֹת פְּרָטֶיהָ אֲבָל מַשִּׂיגוֹת כְּלָלֶיהָ, בְּמַה שֶּׁהֵם רוֹאוֹת מִתִּקּוּן הַבְּרִיאָה בָהֶם, וּמַה שֶּׁכּוֹלֵל מֵהַפְּלִיאוֹת הַמּוֹרוֹת עַל כַּוָּנַת חָכָם וְחָפֵץ יוֹדֵעַ וְיָכוֹל, בַּאֲשֶׁר שָׂם לְקָטֹן וְגָדוֹל מֵהֶם מַה שֶּׁהוּא צָרִיךְ לוֹ מֵחוּשִׁים נִסְתָּרִים וְנִרְאִים וְרוּחוֹת וְאֵבָרִים, וְשָׂם הַכֵּלִים מְפִיקִים רְאוּיִים לָרוּחוֹת, וְשָׂם לַצְּבוֹעִים מִדַּת הַגְּבוּרָה וּכְלֵי הַדְּרִיסָה וְהַטֶּרֶף, וְשָׂם לָאַרְנֶבֶת וְלָאַיָּל כְּלֵי הַבְּרִיחָה וּמִדַּת הַמֹּרֶךְ. וּמִי שֶׁמְּחַשֵּׁב בִּבְרִיאַת הָאֵבָרִים וְתוֹעֲלוֹתֵיהֶם וְעֶרְכָּם מִן הָרוּחוֹת, יִרְאֶה בָזֶה מֵהַצֶּדֶק וְהַסִּדּוּר הַחָכְמִי, מַה שֶּׁלֹּא יַשְׁאִיר בְּלִבּוֹ סָפֵק בְּצֶדֶק הַבּוֹרֵא. וְאִם יָבוֹא שְׂטַן הַמַּחֲשָׁבָה לְהַרְאוֹת לוֹ הָעָוֶל עַל הָאַרְנֶבֶת בַּאֲשֶׁר הִיא מַאֲכָל לַצְּבוֹעִים, וְהַזְּבוּב לָעַכָּבִישׁ, יָשִׁיב עָלָיו הַשֵּׂכֶל וְיִגְעַר בּוֹ, לוֹמַר: אֵיךְ אֲיַחֵס הָעָוֶל אֶל חָכָם שֶׁנִּתְבָּרֵר לִי צִדְקוֹ וְשֶׁאֵינֶנּוּ צָרִיךְ אֶל הָעָוֶל, וְאִלּוּ הָיָה צִידַת הַצְּבוֹעִים לָאַרְנֶבֶת וְצִידַת הָעַכָּבִישׁ לַזְּבוּב בְּמִקְרֶה, הָיִיתִי אוֹמֵר בְּטַעֲנַת 'הַמִּקְרֶה', אַךְ אֲנִי רוֹאֶה הֶחָכָם הַהוּא הַמַּנְהִיג הַצַּדִּיק, הוּא אֲשֶׁר שָׂם כְּלֵי הַצַּיִד לָאַרְיֵה: מִגְּבוּרָה וִיכֹלֶת וְשִׁנַּיִם וְצִפָּרְנַיִם, וְשָׂם הָעַכָּבִישׁ נֻכָּר לְתַחְבּוּלָה, וְשָׂם לוֹ הָאֲרִיגָה לְבוּשׁ מִבְּלִי לְמִידָה, יֶאֱרֹג הַשְּׂבָכִים לַזְּבוּב, וְשָׂם לוֹ כֵלִים רְאוּיִים לַמְּלָאכָה הַזֹּאת, וְזִמֵּן לוֹ הַזְּבוּב לְמִחְיָה וּלְמָזוֹן, כַּאֲשֶׁר זִמֵּן לְהַרְבֵּה מִדְּגֵי הַיָּם מָזוֹן דָּגִים אֲחֵרִים, הַאֹמַר עַל זֶה, שֶׁיִּהְיֶה, אֶלָּא לְחָכְמָה שֶׁאֵינֶנִּי מַשִּׂיגָהּ, וְאַצְדִּיק מִי שֶׁנִּקְרָא 'הַצּוּר תָּמִים פָּעֳלוֹ'. וּמִי שֶׁנִּתְיַשֵּׁב עַל נַפְשׁוֹ זֶה יִהְיֶה כְמוֹ שֶׁאוֹמְרִים עַל נַחוּם אִישׁ גַּם זוֹ. כָּל אֲשֶׁר תִּמְצָאֵהוּ צָרָה אוֹמֵר: גַּם זוֹ לְטוֹבָה, וְיִחְיֶה חַיִּים עֲרֵבִים תָּמִיד, וְתָקֵל עָלָיו הַצָּרוֹת, אֲבָל אֶפְשָׁר שֶׁיִּשְׂמַח בָּהֶם כְּשֶׁיַּרְגִּישׁ לְעָוֹן שֶׁיֵּשׁ עָלָיו, כְּמִי שֶׁיִּפְרַע חוֹבוֹ וְהוּא שָׂמֵחַ בְּמַה שֶּׁהֵקֵל מֵעָלָיו מִמֶּנּוּ, וְיִשְׂמַח לַשָּׂכָר וְלַגְּמוּל הַצָּפוּי לוֹ, וְיִשְׂמַח בְּמַה שֶּׁהוּא מְלַמֵּד לִבְנֵי אָדָם מֵהַסֵּבֶל וְהַצְדָּקַת דִּין הַבּוֹרֵא, וְיִשְׂמַח בְּמַה שֶּׁיֵּשׁ עָלָיו בָּזֶה מֵהַשֵּׁם הַטּוֹב וְהַתִּפְאֶרֶת, זֶה בַּצָּרוֹת הַמְיֻחָדוֹת בּוֹ, וְכֵן יַעֲשֶׂה בַצָּרוֹת הַכּוֹלְלוֹת כְּשֶׁיַּעֲבִירוּ בִּלְבּוּלֵי הַמַּחֲשָׁב עַל לִבּוֹ אֹרֶךְ הַגָּלוּת וּפִזּוּר הָאֻמָּה וּמַה שֶּׁהִגִּיעַ אֵלֶיהָ מֵהַדַּלּוּת וְהמִעוּט, יִתְנַחֵם תְּחִלָּה בְּצִדּוּק הַדִּין כַּאֲשֶׁר אָמַרְתִּי, וְאַחַר כֵּן בְּנִכּוּי עֲוֹנוֹתָיו, וּבַשָּׂכָר הַצָּפוּן לָעוֹלָם הַבָּא, וּבְהִדָּבֵק בָּעִנְיָן הָאֱלֹהִי בָּעוֹלָם הַזֶּה. וְאִם יְיָאֲשֶׁנּוּ שְׂטָנוֹ מִזֶּה, בְּאָמְרוֹ: 'הֲתִחְיֶינָה הָעֲצָמוֹת הָאֵלֶּה', לְגֹדֶל מַה שֶּׁנִּכְחַדְנוּ מִגּוֹי וְנִשְׁכַּח זִכְרֵנוּ, וּכְמָה שֶׁנֶּאֱמַר: יָבְשׁוּ עַצְמוֹתֵנוּ וְאָבְדָה תִקְוָתֵנוּ נִגְזַרְנוּ לָנוּ, יַחֲשׁׂב בְּאֵיכוּת יְצִיאַת מִצְרַיִם וְכָל מַה שֶּׁנֶּאֱמַר בְּ'כַמָּה מַעֲלוֹת טוֹבוֹת לַמָּקוֹם עָלֵינוּ', וְלֹא יִהְיֶה קָשֶׁה בְעֵינָיו אֵיךְ נָשׁוּב לְקַדְמוּתֵנוּ אֲפִלּוּ אִם לֹא יִשָּׁאֵר מִמֶּנּוּ אֶלָּא אֶחָד, וּכְמוֹ שֶׁאָמַר: 'אַל־תִּירְאִי תּוֹלַעַת יַעֲקֹב', כִּי מַה הוּא הַנִּשְׁאָר מִן הָאָדָם כְּשֶׁשָּׁב תּוֹלַעַת בְּקִבְרוֹ.

Dijo el Javer: El jasid entre nosotros es cuidadoso con el precepto de estas cosas divinas —quiero decir, la circuncisión, el Shabat y las festividades, y su ley, ordenados por Dios—; y cuidarse de las uniones prohibidas, de las mezclas de kiláim en las plantas, en las telas y en los animales, y guardar la shemitá y el yovel; cuidarse de la idolatría y de cuanto de ella depende; abstenerse de buscar el conocimiento de lo oculto por cualquier vía que no sea la profecía, el Urim veTumim o los sueños fidedignos; y no prestar oídos a adivino, hechicero, agorero ni augur. Cuidarse de las impurezas de los flujos y de la nidá; guardarse de los animales impuros en su comida y en su contacto, y de la tsaráat; guardarse de la sangre y del sebo, porque son la porción de las ofrendas de fuego de HaShem.

Y cumplir con el korbán que le corresponde por cada transgresión, involuntaria o deliberada; además de lo que le toca por el rescate del primogénito, las primicias del ganado y los bikurim, y por cada parto que ocurra en su casa, un korbán. Y por aquello de lo que se purifica —flujos y tsaráat—, un korbán y una minjá; aparte de lo que debe del maaser primero y segundo y del maaser del pobre, y de la presentación ante HaShem tres veces al año; y el Pésaj y sus leyes, que es korbán de HaShem, obligatorio para todo nativo de Israel; y la sucá, el lulav y el shofar; y lo que se requiere de utensilios y de utensilios sagrados puros para esas minjot y korbanot; y lo que debe de santidad y pureza; y la observancia de la peá, de la orlá y del fruto consagrado del cuarto año.

En suma: que guarde de estos asuntos divinos cuanto pueda, para poder decir con verdad: «No he traspasado tus mitzvot ni las he olvidado» (Devarim 26:13). Aparte de los votos, las ofrendas voluntarias, los shelamim y lo que toma sobre sí de nazareato. Estas y otras semejantes son las leyes divinas, cuyo cumplimiento en su mayor parte se completa mediante el servicio de los cohanim.

(יב) אָמַר הַכּוּזָרִי: כְּמוֹ זֶה יִחְיֶה בַגָּלוּת חַיִּים עֲרֵבִים וְיֶאֱרֶה פְּרִי תּוֹרָתוֹ בָּעוֹלָם הַזֶּה וּבָעוֹלָם הַבָּא, וּמִי שֶׁהוּא סוֹבֵל הַגָּלוּת מִתְקַצֵּף, כִּמְעַט שֶׁהוּא מַפְסִיד עוֹלָמוֹ וְאַחֲרִיתוֹ.

En cuanto a las leyes de convivencia, como «no matarás», «no adulterarás», «no robarás», «no darás falso testimonio contra tu prójimo», honrar al padre y a la madre, «amarás a tu prójimo como a ti mismo», «amaréis al ger», «no negaréis ni mentiréis el uno al otro», apartarse de la usura y el interés, cuidar de tener balanzas justas, pesas justas, efá justa e hin justo, y dejar para el pobre la espiga caída, los racimos rezagados y las ramas olvidadas, y cosas semejantes.

Y las leyes del alma, como «Yo soy Adonái tu Dios», «no tendrás otros dioses», «no tomarás el nombre de Adonái tu Dios en vano», junto con lo demás que se aclara en esta Torá: que Él, bendito sea, conoce lo más recóndito de los hombres, cuánto más sus obras y sus palabras; que retribuye el bien y el mal que hacen; y que «los ojos de Adonái recorren toda la tierra» (Divrei haYamim II 16:9).

El jasid no se ocupa en nada, ni piensa ni habla, sin creer que junto a él hay ojos que ven y observan, que le retribuyen por el bien y por el mal y le piden cuentas de todo desvío de su palabra y de su obra. Anda y se sienta como quien teme y se estremece, avergonzándose a veces de sus actos, incluso cuando está contento y alegre; su alma se le hace preciosa en el momento de su dicha, y es como si recordara el bien que debe a su Dios cuando soporta el esfuerzo de servirle. En resumen: cree y acepta lo que se dijo: «Mira tres cosas y no llegarás a transgredir: sabe qué hay por encima de ti — un ojo que ve, un oído que oye, y todos tus actos se escriben en el libro» (Avot 2:1).

(יג) אָמַר הֶחָבֵר: וּמַה שֶּׁיַּחֲזִיק עֲרֵבוּתוֹ וְיִקְבָּעֶנּוּ וְיוֹסִיף לוֹ עֲרֵבוּת עַל עֲרֵבוּת, שֶׁיְּבָרֵךְ תָּמִיד עַל כָּל מַה שֶּׁהוּא מוֹצֵא מִן הָעוֹלָם וּמַה שֶׁמּוֹצְאוֹ מִמֶּנּוּ.

Y considera el argumento certero que dijo David: «¿El que plantó el oído, acaso no oirá? ¿El que formó el ojo, acaso no verá?» (Tehilim 94:9), y todo lo que dijo en el salmo: «Adonái, me has escudriñado y conoces» (Tehilim 139:1). Y piensa que todos sus miembros están dispuestos con sabiduría, orden y medida; los ve obedientes a su voluntad, aunque él no sabe cuál conviene mover en cada caso. Por ejemplo: quiere levantarse y halla que todos los miembros, como auxiliares obedientes, ya han puesto en pie su cuerpo, sin que él conociera esos miembros; y lo mismo cuando quiere andar, o sentarse, o adoptar cualquier otra postura. A esto aludió al decir: «Tú conoces mi sentarme y mi levantarme; mi andar y mi acostarme has escudriñado, y todos mis caminos te son familiares» (Tehilim 139:2-3).

Y más aún, más sutiles y profundos que esto, son los órganos del habla: mira al niño, que repite todo lo que oye sin saber con qué órgano, con qué nervio ni con qué cuerda conviene hablar. Y otro tanto con los órganos del pecho en las modulaciones del canto: los evoca y los ajusta sin saber con qué medio, como si su Formador se los proveyera y se los pusiera al servicio en todo momento, según su necesidad. Y la cosa es así, o casi así, porque el asunto de la creación no se parece al de la artesanía: cuando el artesano hace un molino, por ejemplo, se marcha, y el molino hace aquello para lo que fue hecho. Pero el Creador, bendito sea, crea los órganos, les da sus fuerzas y se las sostiene instante tras instante; y si se concibiera que su providencia y su gobierno se retiraran un solo instante, todo el mundo se echaría a perder.

Cuando el jasid piensa esto en cada uno de sus movimientos, ¿cómo no habría de reservar en todos ellos la parte que corresponde al Creador, que primero los creó y de continuo los sostiene con su ayuda hasta completarlos? Y él está siempre como si la Shejiná estuviera con él y los ángeles se le unieran en potencia. Y si se fortalece en la piedad y se halla en los lugares dignos de la Shejiná, se le unen en acto, y los ve cara a cara, en un grado inmediatamente inferior al de la profecía, como los mejores de los sabios en el Segundo Templo veían las figuras y oían la bat kol. Este es el grado de los jasidim, y por encima de él está el grado de los profetas. El jasid recibe del honor del asunto divino que mora con él lo que corresponde recibir a un siervo de su señor, que lo creó y le hizo bien, y que lo observa para recompensarlo o castigarlo.

(יד) אָמַר הַכּוּזָרִי: וְאֵיךְ הוּא זֶה, וְהַבְּרָכוֹת טֹרַח יָתֵר.

Y no te extrañe lo que dice el jasid antes de entrar en la letrina: «Honraos, honrados y santos; honor a la Shejiná», ni su reconocimiento al salir, con la bendición «que formó al hombre con sabiduría». ¡Y qué grande es esta bendición en su contenido, y qué bien medidas sus palabras para quien las mira con ojo verdadero! Empieza por «con sabiduría» y concluye con «el que sana a toda carne y obra maravillas»: enseña sobre las maravillas que creó en los seres vivos —las fuerzas que expelen y las que retienen— y abarcó a todos los vivientes al decir «toda carne».

Y ata su interior al asunto divino por diversos medios, unos preceptos escritos y otros recibidos por tradición. Lleva los tefilín sobre el lugar del pensamiento y la memoria en la cabeza, y de ellos desciende una correa que llega a su mano para verla a lo largo de las horas; y los tefilín de la mano, sobre el manantial de las fuerzas, quiero decir, el corazón. Y lleva los tsitsit para que sus sentidos no lo distraigan por el mundo, como está dicho: «y no exploréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos» (Bamidbar 15:39). Y lo escrito en los tefilín es la unicidad, la recompensa y el castigo, y el recuerdo de la salida de Mitsraim —pues es un argumento irrefutable de que el asunto divino se une a las criaturas, vela por ellas y conoce sus actos.

Después recorre todos sus sentidos para dar en ellos la parte de Dios. Ya recibimos por tradición que la medida mínima con la que el hombre cumple su deber de alabanzas son cien berajot, no menos, entre ellas las conocidas. Luego se esfuerza a lo largo del día por completarlas con fragancias, alimentos, noticias y vistas, bendiciendo sobre ellas; y cuanto más añada, será un añadido que lo acerca a Dios. Como dijo David: «Mi boca contará tu justicia, todo el día tu salvación, pues no sé contarlas» (Tehilim 71:15). Es decir: tu alabanza no cabe en número alguno, pero la tomaré sobre mí todos mis días y jamás me abstendré de ella.

(טו) אָמַר הֶחָבֵר: הֲלֹא הָאָדָם הַשָּׁלֵם יוֹתֵר רָאוּי שֶׁיְּסֻפַּק בְּהַרְגָּשַׁת הַהֲנָאָה בְּמַה שֶׁיֹּאכַל וְיִשְׁתֶּה מֵהַתִּינוֹק וְהַבְּהֵמָה, כַּאֲשֶׁר הַבְּהֵמָה יוֹתֵר רְאוּיָה לַהֲנָאָה מֵהַצֶּמַח אַף עַל פִּי שֶׁהַצֶּמַח נִזּוֹן תָּמִיד.

El amor y el temor, sin duda, entran en el alma con estos asuntos, y se miden con la medida de la Torá, para que la alegría de los Shabatot y las festividades no lleve a lo que conduce a la risa, el deseo y la ociosidad, ni a descuidar las oraciones a su debido tiempo; y para que el temor no llegue al extremo de desesperar del perdón y la clemencia, dejándolo angustiado toda su vida, de modo que transgreda todo cuanto el Creador ordena de alegrarse en lo que le ha concedido, como está dicho: «y te alegrarás de todo el bien que Adonái tu Dios te ha dado» (Devarim 26:11), y quede escasa su alabanza por el bien de Dios, pues la alabanza sigue a la alegría, y venga a ser de él como se dijo: «Por cuanto no serviste a Adonái tu Dios con alegría y con bondad de corazón... servirás a tus enemigos» (Devarim 28:47-48). Y que el celo por «reprenderás a tu prójimo» (Vayikrá 19:17) y por las cuestiones del saber no lo arrastre a la ira y al rencor, que distraerían su alma de purificarse en las horas de la oración.

Y asiente en su corazón la aceptación del juicio divino de tal modo que le sirva de escudo y refugio ante los golpes y las desgracias que ocurren en el mundo, cuando se asiente en su alma la justicia del Creador de los vivientes, que los sustenta y los conduce con su sabiduría, y que las mentes no alcanzan sus detalles pero sí sus principios generales, por lo que ven de la perfección de la creación en ellos, y por las maravillas que encierra, que indican el propósito de un Ser sabio, dotado de voluntad, que conoce y puede. Pues dio al pequeño y al grande de entre ellos lo que necesita —sentidos ocultos y visibles, espíritus y órganos— y dispuso instrumentos aptos y adecuados a esos espíritus; dio a las hienas la fuerza y los instrumentos para desgarrar y despedazar, y dio a la liebre y al ciervo los instrumentos de la huida y la disposición al miedo. Y quien reflexiona sobre la creación de los órganos, sus utilidades y su correspondencia con los espíritus, verá en ello tal justicia y tal orden sabio que no le quedará en el corazón duda alguna sobre la justicia del Creador.

Y si viene el satán del pensamiento a mostrarle la injusticia con la liebre, por ser alimento de las hienas, y con la mosca, por serlo de la araña, el intelecto le responde y lo reprende, diciendo: ¿Cómo he de atribuir injusticia a un Sabio cuya justicia se me ha hecho evidente y que no tiene ninguna necesidad de ser injusto? Si la caza de la liebre por las hienas y la de la mosca por la araña fueran por azar, aduciría el argumento del azar; pero veo que ese mismo Sabio, el Conductor justo, es quien dio al león los instrumentos de la caza: fuerza, poder, dientes y garras; y dotó a la araña de ingenio para la astucia, y le dio el tejido como una vestidura sin haberlo aprendido: teje las redes para la mosca y posee los instrumentos aptos para ese oficio; y le proveyó la mosca como sustento y alimento, así como proveyó a muchos peces del mar el alimento de otros peces. ¿Diré de esto que se debe sino a una sabiduría que no alcanzo? Y daré por justo a Aquel que es llamado «la Roca, perfecta es su obra» (Devarim 32:4).

(טז) אָמַר הַכּוּזָרִי: כֶּן הוּא לְיִתְרוֹן הַחוּשׁ וְהַהֶרְגֵּשׁ בַּהֲנָאָה, כִּי אִם הָיוּ מְבִיאִים אֶל הַשִּׁכּוֹר כָּל אֲשֶׁר יִתְאַוֶּה, וְהוּא בְעִנְיַן שִׁכְּרוּתוֹ, וְיֹאכַל וְיִשְׁתֶּה וְיִשְׁמַע הַנִּגּוּנִים וְיִתְחַבֵּר עִם מִי שֶׁיֶּאֱהַב וּתְחַבְּקֵהוּ אֲהוּבָתוֹ, וִיסֻפַּר לוֹ כָל זֶה כְּשֶׁיֵּרָפֵא מִשִּׁכְּרוּתוֹ, הָיָה דּוֹאֵג עַל זֶה וְיַחֲשׂב הַכֹּל הֶפְסֵד וְלֹא רֶוַח, מִפְּנֵי שֶׁלֹּא בָאוּ לְיָדוֹ הַהֲנָאוֹת הָהֵם וְהוּא בְעִנְיָן שֶׁיַּרְגִּישׁ וְיִנְעַם בָּהֶם.

Y quien asienta esto en su alma será como se cuenta de Najum «Ish Gam Zo»: ante cualquier desgracia que le sobreviniera, decía: «También esto es para bien». Vivirá siempre una vida dulce, y las desgracias se le harán llevaderas; incluso es posible que se alegre de ellas cuando advierta que carga con alguna culpa, como quien paga su deuda y se alegra de lo que se le rebaja de ella, y se alegra de la paga y la recompensa que le esperan, y se alegra de lo que enseña a los hombres sobre la paciencia y la justificación del juicio del Creador, y se alegra del buen nombre y la gloria que de ello le vienen.

Esto en las desgracias que le son propias; y otro tanto hace en las desgracias colectivas, cuando las confusiones del pensamiento traen a su corazón la duración del exilio, la dispersión de la nación y la miseria y la escasez que le han sobrevenido. Se consuela primero con la aceptación del juicio, como dije; luego con la remisión de sus culpas, con la recompensa reservada para el Mundo Venidero, y con la adhesión al asunto divino en este mundo. Y si su satán quiere hacerle desesperar de esto, diciéndole: «¿Acaso revivirán estos huesos?» (Yejezkel 37:3) —por lo mucho que hemos sido borrados como nación y olvidado nuestro recuerdo—, y como está dicho: «Se secaron nuestros huesos, se perdió nuestra esperanza, estamos perdidos» (Yejezkel 37:11), que piense en cómo fue la salida de Mitsraim y en todo lo que se dice en el «Cuántos favores nos hizo el Omnipresente», y no le resultará difícil de concebir cómo hemos de volver a nuestro estado anterior, aunque no quedara de nosotros más que uno solo, como está dicho: «No temas, gusano de Yaakov» (Yeshayahu 41:14); pues, ¿qué queda del hombre cuando se vuelve gusano en su tumba?

Dijo el Kuzari: Uno así vivirá en el exilio una vida dulce y cosechará el fruto de su Torá en este mundo y en el Mundo Venidero; en cambio, quien soporta el exilio con indignación, poco le falta para echar a perder su mundo y su porvenir.

(יז) אָמַר הֶחָבֵר: הַהִזְדַּמְּנוּת לַהֲנָאָה וְהַרְגָּשָׁתָהּ, וְשֶׁיַּחֲשׁׂב בְּהֶעְדֵּרָהּ קֹדֶם לָכֵן, כּוֹפֵל הַהֲנָאָה. וְזֶה מִתּוֹעֶלֶת הַבְּרָכוֹת לְמִי שֶׁהוּא רָגִיל בָּהֶם בְּכַוָּנָה וַהֲבָנָה, מִפְּנֵי שֶׁהֵם מְצַיְּרוֹת מִין הַהֲנָאָה בַנֶּפֶשׁ וְהַשֶּׁבַח עָלֶיהָ לְמִי שֶׁחֲנָנָהּ וּכְבָר הָיָה מְזֻמָּן לְהֶעְדֵּרָהּ, וְאָז תִּגְדַּל הַשִּׂמְחָה בָהּ. כְּמוֹ שֶׁאַתָּה אוֹמֵר 'שֶׁהֶחֱיָנוּ וְקִיְּמָנוּ', וּכְבָר הָיִיתָ מְזֻמָּן לָמוּת וְתוֹדֶה עַל שֶׁהֶחְיְיךָ, וְתִרְאֶה זֶה רֶוַח, וְיֵקַל בְּעֵינֶיךָ הֶחֳלִי וְהַמָּוֶת כַּאֲשֶׁר יָבֹא, מִפְּנֵי שֶׁכְּבָר חָשַׁבְתָּ עִם נַפְשְׁךָ וְרָאִיתָ שֶׁרָוַחְתָּ עִם בּוֹרַאֲךָ, שֶׁאַתָּה רָאוּי לְהֵעָדֵר מִמְּךָ כָּל טוּב בְּטִבְעֲךָ כִּי עָפָר אַתָּה, וְהֵטִיב לְךָ בַּחַיִּים וְהַהֲנָאוֹת, וְתוֹדֶה עַל כֵּן, וּבְעֵת שֶׁיְּסִירֵם מִמְּךָ תּוֹדֶה וְתַעֲבֹד וְתֹאמַר: ה' נָתַן וַה' לָקָח יְהִי שֵׁם ה' מְבֹרָךְ, וְתִהְיֶה נֶהֱנֶה כָל יָמֶיךָ. וּמִי שֶׁאֵינוֹ אוֹחֵז הַדֶּרֶך הַזֶּה, אַל תַּחֲשׁׂב כִּי הֲנָאָתוֹ הֲנָאָה אֱנוֹשִׁית, אַךְ הֲנָאָה בַּהֲמִית אֵינֶנּוּ מְבִינָהּ, כַּאֲשֶׁר אָמַרְנוּ בַשִּׁכּוֹר. וְכֵן יַעֲלֶה הֶחָסִיד עַל לִבּוֹ עִנְיַן כָּל בְּרָכָה וְיָבִין הַכַּוָּנָה מִמֶּנָּה וּמַה שֶּׁהוּא נִתְלֶה בָהּ. הִנֵּה יְצַיֵּר בְּ'יוֹצֵר הַמְּאוֹרוֹת', סֵדֶר עוֹלַם הָעֶלְיוֹן וְגֹדֶל הָאִישִׁים הָהֵם, וְגֹדֶל תּוֹעֲלוֹתָם, וְשֶׁהֵם אֵצֶל בּוֹרְאָם כַּקָּטֹן שֶׁבָּרְמָשִׂים, וְאִם הֵם גְּדוֹלִים בְּעֵינֵינוּ לְגֹדֶל תּוֹעֲלוֹתֵינוּ בָהֶם. וְהָרְאָיָה שֶׁהֵם אֵצֶל בּוֹרְאָם כַּאֲשֶׁר אָמַרְתִּי, שֶׁחָכְמָתוֹ וְהַנְהָגָתוֹ בִּיצִירַת הַנְּמָלָה וְהַדְּבוֹרָה אֵינֶנָּהּ מְקֻצֶּרֶת מֵחָכְמָתוֹ וְהַנְהָגָתוֹ לַשֶּׁמֶשׁ וְגַלְגָּלָהּ, אַךְ סִמָּנֵי הַחָכְמָה וְהַהַשְׁגָּחָה יוֹתֵר דַּקִּים וְנִפְלָאִים בַּנְּמָלָה וּבַדְּבוֹרָה לְמַה שֶׁהֻנַּח בָּהֶם מֵהַכֹּחוֹת וְהַכֵּלִים עִם קַטְנוּתָם. יַחֲשֹׁב בָּזֶה, כְּדֵי שֶׁלֹּא יִגְדְּלוּ בְעֵינָיו הַמְּאוֹרוֹת וִיסִיתֵהוּ הַשָּׂטָן בִּקְצָת דֵּעוֹת אַנְשֵׁי הַרוּחֲנִיּוֹת, וְיַעֲלֶה בְלִבּוֹ שֶׁהֵם מוֹעִילִים וּמַזִּיקִים בְּעַצְמָם, וְאֵינֶנּוּ כֵן, אֲבָל בְּאֵיכוּתָם כָּרוּחַ וְכָאֵשׁ, וְיִהְיֶה כְמוֹ שֶׁאָמַר: אִם־אֶרְאֶה אוֹר כִּי יָהֵל… וַיִּפְתְּ בַּסֵּתֶר לִבִּי. וְכֵן יִתֵּן אֶל לִבּוֹ בְּ'אַהֲבַת עוֹלָם', הִדָּבֵק הָעִנְיָן הָאֱלֹהִי בָעֵדָה הַמּוּכֶנֶת לְקִבּוּלוֹ כְּהִדָּבֵק הָאוֹר בַּמַּרְאָה הַזַּכָּה, וְשֶׁהַתּוֹרָה מֵאֶצְלוֹ הַתְחָלַת חֵפֶץ מִמֶּנּוּ לְהֵרָאוֹת מַלְכוּתוֹ בָאָרֶץ כְּהֵרָאוֹתָהּ בַּשָּׁמַיִם, וְלֹא גָּזְרָה הַחָכְמָה שֶׁיִּבְרָא מַלְאָכִים בָּאָרֶץ, אֲבָל אָדָם מִזֶּרַע וָדָם–מִתְגַּבְּרִים בָּהֶם הַטְּבָעִים וּמִתְנַצְּחִים בָּהֶם הַמִּדּוֹת, כְּפִי הִתְחַלְּפוּת הַהַצְלָחָה וְרֹעַ הַמַּזָּל, כַּאֲשֶׁר נִתְבָּאֵר בְּסֵפֶר יְצִירָה. וְכַאֲשֶׁר יִזַּךְ מֵהֶם יָחִיד אוֹ קָהָל, יָחוּל עָלָיו הָאוֹר הָאֱלֹהִי וְיַנְהִיגֶנּוּ בְנִפְלָאוֹת וּבְנוֹרָאוֹת יוֹצְאוֹת מִסֵּדֶר הָעוֹלָם הַטִּבְעִי, וְיִקָּרֵא זֶה מִמֶּנּוּ אַהֲבָה וְשִׂמְחָה. וְלֹא מָצָא הָעִנְיָן הָאֱלֹהִי מְקַבֵּל, מַסְכִּית לִדְבָרוֹ, דָּבֵק בַּסֵּדֶר אֲשֶׁר צִוָּה בוֹ, אַחֲרֵי הַמְּאוֹרוֹת וְהַגַּלְגַּלִּים, אֶלָּא חֲסִידֵי בְנֵי אָדָם, הָיוּ יְחִידִים מֵאָדָם וְעַד יַעֲקֹב, וְאַחַר כֵּן שָׁבוּ קָהָל, וְחָל עֲלֵיהֶם הָעִנְיָן הָאֱלֹהִי לְאַהֲבָה לִהְיוֹת לָהֶם לֵאלֹהִים, וְסִדְּרָם בַּמִּדְבָּר כְּסֵדֶר הַגַּלְגַּלִּים, אַרְבָּעָה דְּגָלִים כְּאַרְבַּעַת רִבְעֵי הַגַּלְגַּל, וּשְׁנֵים עָשָׂר שֵׁבֶט כִּשְׁנֵים עָשָׂר מַזָּלוֹת, וּמַחֲנֵה הַלְוִיִּם בְּתוֹךְ הַמַּחֲנוֹת, כַּאֲשֶׁר אָמַר בְּסֵפֶר יְצִירָה: "וְהֵיכָל קָדוֹש מְכֻוָּן בָּאֶמְצַע וְהוּא נוֹשֵׂא אֶת כֻּלָּם", וְזֶה כֻּלּוֹ מוֹרֶה עַל אַהֲבָה. וְיִהְיֶה מְשַׁבֵּחַ עָלֶיהָ וְיִסְמֹךְ לָזֶה קִבּוּלוֹ הַתּוֹרָה בִּקְרִיאַת שְׁמַע. וְאַחַר כֵּן בְּמַה שֶׁכּוֹלֵל אֱמֶת וְיַצִּיב מֵהָעִנְיָנִים הַנִּמְרָצִים לְקַבָּלַת הַתּוֹרָה – כְּאִלּוּ אַחַר שֶׁנִּתְבָּאֵר לוֹ כָּל אֲשֶׁר קָדַם וְהֵבִין אוֹתוֹ וְהִכִּירוֹ, אָסַר עַל נַפְשׁוֹ אִסָּר וְהֵעִיד עֵדִים שֶׁקִּבְּלוֹ כַּאֲשֶׁר קִבְּלוּהוּ הָאָבוֹת לְפָנָיו, וְכֵן יְקַבְּלוּהוּ הַבָּנִים עַד עוֹלְמֵי עַד, כְּמוֹ שֶׁהוּא אוֹמֵר: עַל אֲבוֹתֵינוּ וְעָלֵינוּ וְעַל בָּנֵינוּ וְעַל דּוֹרוֹתֵינוּ דָּבָר טוֹב וְקַיָּם חֹק וְלֹא יַעֲבֹר. וְאַחַר כֵּן מְסַדֵּר הַקְּשָׁרִים אֲשֶׁר בָּהֶם יִשְׁלְמוּ קִשְׁרֵי הַיְּהוּדִים, וְהוּא שֶׁיּוֹדֶה בֶאֱלֹהוּתוֹ יִתְבָּרַךְ, וּבְקַדְמוּתוֹ וּבְהַשְׁגָּחָתוֹ עַל אֲבוֹתֵינוּ, וְשֶׁהַתּוֹרָה מֵעִמּוֹ, וּבַמּוֹפֵת עַל כָּל זֶה, וְהוּא הַחִתּוּם וְהוּא יְצִיאַת מִצְרַיִם, כְּמוֹ שֶׁאָמַר: אֱמֶת שֶׁאַתָּה הוּא ה' אֱלֹהֵינוּ, אֱמֶת מֵעוֹלָם הוּא שְׁמֶךָ, וְעֶזְרַת אֲבוֹתֵינוּ, וֶאֱמֶת מִמִּצְרַיִם גְּאַלְתָּנוּ ה' אֱלֹהֵינוּ. וּמִי שֶׁהִשְׁלִים כָּל אֵלֶּה בְכַוָּנָה גְּמוּרָה הוּא יִשְׂרָאֵל אֲמִתִּי וְרָאוּי לוֹ שֶׁיְּקַוֶּה לְהִדָּבֵק בָּעִנְיָן הָאֱלֹהִי הַדָּבֵק בִּבְנֵי יִשְׂרָאֵל מִבַּלְעֲדֵי שְׁאָר הָאֻמּוֹת, וְיֵקַל עָלָיו לַעֲמֹד לִפְנֵי הַשְּׁכִינָה, וְיִשְׁאַל וְיֵעָנֶה. וְהִתְחַיֵּב לִסְמֹךְ 'גְּאֻלָּה' לִ'תְפִלָּה' בְּתַכְלִית הַחֲרִיצוּת וְהַזְּרִיזוּת כַּאֲשֶׁר הִקְדַּמְנוּ. וְיַעֲמֹד לַתְּפִלָּה עַל הַתְּנָאִים אֲשֶׁר קָדַם זִכְרָם בַּבְּרָכוֹת הַכּוֹלְלוֹת כָּל יִשְׂרָאֵל, כִּי הַבַּקָּשָׁה וְהַתְּפִלָּה בְּמַה שֶּׁמִּתְיַחֵד בּוֹ הַיָּחִיד, אֵינָם אֶלָּא מִן הָרְשׁוּת, וּכְבָר קָבְעוּ לָזֶה מָקוֹם בְּ'שׁוֹמֵעַ תְּפִלָּה' לְמִי שֶׁהוּא רוֹצֶה. וְיִתֵּן אֶל לִבּוֹ מֵהַבְּרָכָה הָרִאשׁוֹנָה הַנִּקְרֵאת אָבוֹת, מַעֲלַת הָאָבוֹת, וְשֶׁבְּרִית הָאֱלֹהִים קַיָּם לָהֶם עַד עוֹלָם לֹא יָמוּשׁ, כְּמוֹ שֶׁהוּא אוֹמֵר: וּמֵבִיא גּוֹאֵל לִבְנֵי בְנֵיהֶם. וּמֵהַבְּרָכָה הַשֵּׁנִית הַנִּקְרֵאת גְּבוּרוֹת, כִּי לֵאלֹהִים בָּעוֹלָם הַזֶּה מֶמְשָׁלָה מַתְמֶדֶת, וְאֵינֶנּוּ כַּאֲשֶׁר חוֹשְׁבִים הַטִּבְעִיִּים שֶׁהוּא עַל הַטְּבָעִים אֲשֶׁר נִסּוּם, וְיִתֵּן אֶל לִבּוֹ שֶׁהוּא מְחַיֶּה הַמֵּתִים בְּעֵת שֶׁיִּרְצֶה עִם רֹחַק זֶה מֵהַקָּשַׁת הַטִּבְעִיִּים, וְכֵן מַשִּׁיב הָרוּחַ וְזוּלָתוֹ, וּבְחֶפְצוֹ מַתִּיר אֲסוּרִים וְזוּלָתוֹ, וּכְבָר הִתְבָּאֵר זֶה מֵעִנְיָנֵי בְנֵי יִשְׂרָאֵל. וְאַחַר שֶׁיַּאֲמִין בְּאָבוֹת וּגְבוּרוֹת שֶׁהֵם מְדַמּוֹת שֶׁהוּא יִתְבָּרַךְ נִתְלֶה בָעוֹלָם הַזֶּה הַגּוּפָנִי, יְרוֹמְמֵהוּ וְיַקְדִּישֵׁהוּ וִיגַדְּלֵהוּ שֶׁיַשִּׂיגֵהוּ אוֹ יִתְלֶה בוֹ דָבָר מִסִּפּוּרֵי הַגּוּפָנִיִּים, בִּקְדֻשַּׁת הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ, וְהוּא אַתָּה קָדוֹשׁ. וְיִתֵּן אֶל לִבּוֹ מֵהַבְּרָכָה הַזֹּאת כָּל אֲשֶׁר סִפְּרוּהוּ בוֹ הַפִּילוֹסוֹפִים מֵהַקְּדֻשָּׁה וְהָרוֹמְמוּת אַחַר שֶׁיְּקַיֵּם אֱלֹהוּתוֹ וּמַלְכוּתוֹ בְּאָבוֹת וּגְבוּרוֹת, כִּי בָהֶם נִתְבָּרֵר אֶצְלֵנוּ שֶׁיֵּשׁ לָנוּ מוֹשֵׁל וּמְצַוֶּה, וְלוּלֵא הֵם הָיִינוּ מְסֻפָּקִים בְּדִבְרֵי הַפִּילוֹסוֹפִים עִם אַנְשֵׁי הַקַּדְמוּת. וְהִתְחַיֵּיב לְהַקְדִּים אָבוֹת וּגְבוּרוֹת עַל קְדֻשַּׁת הַשֵּׁם, וּלְאַחַר שֶׁמְּקַדְּשֵׁהוּ וּמְרוֹמְמֵהוּ בָזֶה, יַתְחִיל בְּבַקָּשַׁת צְרָכָיו בִּכְלַל כָּל יִשְׂרָאֵל, וְלֹא יַעֲבֹר זֶה, כִּי הַתְּפִלָּה הַנַּעֲנֵית אֵינָהּ כִּי אִם לְקָהָל אוֹ בְקָהָל, אוֹ לְאֶחָד שֶׁיִּהְיֶה בִמְקוֹם קָהָל, וְהוּא נֶעְדָּר בִּזְמַנֵּנוּ זֶה.

Dijo el Javer: Y lo que sostiene y afianza esa dulzura, y le añade dulzura sobre dulzura, es que bendiga siempre por todo lo que recibe del mundo y por todo lo que del mundo le sucede.

Dijo el Kuzari: ¿Y cómo es eso, si las bendiciones son una carga añadida?

Dijo el Javer: ¿No es acaso el hombre perfecto más digno de sentir plenamente el placer de lo que come y bebe que el niño y que el animal? Así como el animal es más digno de placer que la planta, aunque la planta se nutre de continuo.

(יח) אָמַר הַכּוּזָרִי: וְלָמָּה זֶה, הֲלֹא שֶׁיִּתְיַחֵד הָאָדָם יוֹתֵר טוֹב וְתִהְיֶה נַפְשׁוֹ זַכָּה וּמַחֲשַׁבְתּוֹ פְנוּיָה יוֹתֵר.

Dijo el Kuzari: Así es, por la ventaja del sentido y de la percepción en el goce. Pues si a un borracho le trajeran todo cuanto deseara mientras está en su embriaguez —y comiera, bebiera, oyera las melodías, se reuniera con quien ama y su amada lo abrazara—, y luego, cuando se le pasara la borrachera, se lo contaran todo, se afligiría por ello y lo tendría todo por pérdida y no por ganancia, porque aquellos placeres no le llegaron cuando estaba en condiciones de sentirlos y disfrutarlos.

Dijo el Javer: Que se presente un placer y se lo sienta —habiendo pensado antes en su falta— duplica el goce. Esta es una de las utilidades de las berajot para quien las dice con kavaná y comprensión: dibujan en el alma la clase de placer de que se trata, y la alabanza por él a Quien lo concedió, cuando uno estaba ya expuesto a carecer de él; entonces crece la alegría por él. Como cuando dices «Shehejeyanu vekiyemanu» —que nos ha dado vida y nos ha sostenido—: estabas expuesto a morir, y agradeces que te haya dado vida; lo ves como una ganancia, y se te hacen ligeros la enfermedad y la muerte cuando lleguen, porque ya has reflexionado contigo mismo y has visto que saliste ganando con tu Creador. Pues por tu naturaleza mereces que se te retire todo bien —ya que polvo eres—, y Él te hizo bien con la vida y los placeres; por eso das gracias. Y cuando te los quite, agradeces y sirves y dices: «Adonái dio y Adonái quitó, sea bendito el nombre de Adonái» (Iyov 1:21); así disfrutarás todos tus días. Y quien no sigue este camino, no creas que su placer es un placer humano: es un placer animal que ni siquiera comprende, como dijimos del borracho.

Así el jasid medita en el sentido de cada berajá y comprende su intención y lo que de ella depende. En «Yotzer hameorot» —Formador de las lumbreras— se representa el orden del mundo superior, la grandeza de aquellos astros y la magnitud de sus beneficios; y que ante su Creador son como el más pequeño de los reptiles, aunque a nuestros ojos sean grandes por lo mucho que nos aprovechan. La prueba de que ante su Creador son como he dicho es que su sabiduría y su gobierno en la formación de la hormiga y la abeja no son menores que su sabiduría y su gobierno del sol y su esfera. Más aún: las señales de la sabiduría y la providencia son más sutiles y admirables en la hormiga y la abeja, por las facultades y los órganos depositados en ellas pese a su pequeñez. Que reflexione en esto para que las lumbreras no se agiganten a sus ojos, y no lo seduzca el satán con algunas de las ideas de los adeptos de la espiritualidad, y no le venga al corazón la idea de que ellas benefician y dañan por sí mismas —y no es así, sino por su cualidad, como el viento y el fuego—, y no venga a ser como aquel que dijo: «Si miraba la luz cuando brillaba… y en secreto se dejó seducir mi corazón» (Iyov 31:26-27).

(יט) אָמַר הֶחָבֵר: אֲבָל הַיִּתְרוֹן לַקָּהָל מִכַּמָּה פָנִים. מֵהֶם כִּי הַקָּהָל אֵינָם מִתְפַּלְּלִים בְּמַה שֶּׁיֵּשׁ בּוֹ הֶפְסֵד לַיָּחִיד וְהַיָּחִיד אֶפְשָׁר שֶׁיִּתְפַּלֵּל בְּמַה שֶּׁיֵּשׁ בּוֹ הֶפְסֵד לִיחִידִים אֲחֵרִים, וְאֶפְשָׁר שֶׁיֵּשׁ בַּיְחִידִים הָהֵם מִי שֶׁיִּתְפַּלֵּל בְּמַה שֶּׁיֵּשׁ בּוֹ הֶפְסֵדוֹ. וּמִתְּנָאֵי הַתְּפִלָּה הַנַּעֲנֵית שֶׁתִּהְיֶה בְמַה שֶׁיּוֹעִיל הָעוֹלָם וְלֹא יַזִּיקֵהוּ בְשׁוּם פָּנִים. וּמֵהֶם שֶׁמְּעַט הוּא שֶׁתִּשְׁלַם תְּפִלָּה לְיָחִיד מִבְּלִי שְׁגָגָה וּפְשִׁיעָה. וּמִפְּנֵי כֵן קָבְעוּ לָנוּ שֶׁיִּתְפַּלֵּל הַיָּחִיד תְּפִלַּת הַצִּבּוּר, וְשֶׁתִּהְיֶה תְּפִלָּתוֹ בְצִבּוּר, בְּעוֹד שֶׁיּוּכַל, לֹא פָחוֹת מֵעֲשָׂרָה, כְּדֵי שֶׁיַּשְׁלִים קְצָתָם מַה שֶּׁיֶּחְסַר בִּקְצָתָם בִּשְׁגָגָה אוֹ בִפְשִׁיעָה, וְיִסְתַּדֵּר מֵהַכֹּל תְּפִלָּה שְׁלֵמָה בְּכַוָּנָה זַכָּה, וְתָחוּל הַבְּרָכָה עַל הַכֹּל וְיַגִּיעַ לְכָל אֶחָד מֵהַיְחִידִים חֶלְקוֹ מִמֶּנָּה. כִּי הָעִנְיָן הָאֱלֹהִי כַמָּטָר מַרְוֶה אֶרֶץ מֵהָאֲרָצוֹת כְּשֶׁתִּהְיֶה הָאָרֶץ כֻּלָּהּ רְאוּיָה לוֹ, וְאֶפְשָׁר שֶׁיִּכְלֹל בָּהּ מִי שֶׁאֵינוֹ רָאוּי לוֹ מֵהַיְחִידִים וְיִצְלְחוּ בַּעֲבוּר הָרֹב, וּבְהִפּוּךְ זֶה, יִמָּנַע הַמָּטָר מֵאֶרֶץ מֵהָאֲרָצוֹת מִפְּנֵי שֶׁהָאָרֶץ כֻּלָּהּ אֵינָהּ רְאוּיָה לוֹ, וְאֶפְשָׁר שֶׁיִּכְלֹל בָּהּ יְחִידִים הָיוּ רְאוּיִים לוֹ וְנִמְנַע מֵהֶם בַּעֲבוּר הָרֹב. אֵלֶּה דִינָיו יִתְבָּרַךְ הָעוֹלָמִיִּים. וְאֶצְלוֹ יִתְבָּרַךְ הַגְּמוּל לַיְחִידִים הָהֵם בָּעוֹלָם הַבָּא, וְעוֹד שֶׁבָּעוֹלָם הַזֶּה יִתֵּן לָהֶם תְּמוּרָה טוֹבָה וְיֵיטִיב לָהֶם בִּקְצָת טוֹבָה יִהְיוּ בָהּ נִכָּרִים מִשְּׁכֵנֵיהֶם, אַךְ מְעַט שֶׁיִּנָּצְלוּ מֵהָעֹנֶשׁ הַכּוֹלֵל הַצָּלָה גְמוּרָה. וּמְשַׁל מִי שֶׁהִתְפַּלֵּל לְצֹרֶךְ עַצְמוֹ, כִּמְשַׁל מִי שֶׁהִשְׁתַּדֵּל לְחַזֵּק אֶת בֵּיתוֹ לְבַדּוֹ וְלֹא רָצָה לְהִכָּנֵס עִם אַנְשֵׁי הַמְּדִינָה בְהֵעָזְרָם עַל חִזּוּק חוֹמוֹתָם, הוּא מוֹצִיא הַרְבֵּה וְעוֹמֵד עַל הַסַּכָּנָה, וַאֲשֶׁר יִכָּנֵס בְּמַה שֶּׁנִּכְנָסִים בּוֹ הַצִּבּוּר, מוֹצִיא מְעַט וְעוֹמֵד בְּבִטְחָה, כִּי מַה שֶׁמְּקַצֵּר מִמֶּנּוּ אֶחָד מַשְׁלִימוֹ אַחֵר, וְתָקוּם הַמְּדִינָה בְתַכְלִית מַה שֶּׁיֵּשׁ בַּיְכֹלֶת, וְיִהְיוּ אֲנָשֶׁיהָ מַגִּיעִים כֻּלָּם אֶל בִּרְכָתָהּ בְּהוֹצָאָה מֻעֶטֶת עִם הַדִּין וְהַהַסְכָּמָה. וְעַל כֵּן קוֹרֵא אַפְּלָטוֹן מַה שֶּׁיּוֹצִיא בְצַד הַתּוֹרָה: 'חֵלֶק הַכֹּל', וּבְעוֹד שֶׁיִּתְעַלֵּם הַיָּחִיד מֵחֵלֶק הַכֹּל וְהוּא שֶׁיֵּשׁ בּוֹ תַקָּנַת צִבּוּרוֹ, אֲשֶׁר הוּא חֵלֶק מִמֶּנּוּ, וְחָשַׁב כִּי יוֹתִירֶנּוּ לְעַצְמוֹ, הוּא חוֹטֵא עַל הַכֹּל וְחוֹטֵא לְנַפְשׁוֹ יוֹתֵר, כִּי הַיָּחִיד בִּכְלַל הַצִּבּוּר כָּאֵבֶר הָאֶחָד בִּכְלַל הַגּוּף. אִלּוּ הָיָה מַקְפִּיד הַזְּרוֹעַ עַל דָּמוֹ כְּשֶׁהֻצְרַךְ אֶל הַהַקָּזָה, הָיָה נִפְסָד הַגּוּף כֻּלּוֹ וְנִפְסָד הַזְּרוֹעַ בְּהֶפְסֵדוֹ. אַךְ רָאוּי לַיָּחִיד לִסְבֹּל הַצַּעַר גַּם הַמָּוֶת בְּצַד תַּקָּנַת הַכֹּל. וְהַנָּחוּץ מִמַּה שֶּׁיְּעַיֵּן עָלָיו הַיָּחִיד, הוּא חֵלֶק הַכֹּל שֶׁיִּתְּנֶנּוּ וְלֹא יִתְעַלֵּם מִמֶּנּוּ. וּמִפְּנֵי שֶׁלֹּא הָיָה דָּבָר שֶׁתַּשִּׂיגֵהוּ הַהַקָּשָׁה, צִוָּה בוֹ הַבּוֹרֵא בַמַּעַשְׂרוֹת וְהַמַּתָּנוֹת וְהַקָּרְבָּנוֹת וְזוּלַת זֶה, וְהוּא חֵלֶק הַכֹּל מֵהַמָּמוֹנוֹת. אַךְ מֵהַמַּעֲשִׂים: הַשַּׁבָּתוֹת וְהַמּוֹעֲדִים וְהַשְּׁמִטּוֹת וְהַיּוֹבְלִים וְכַיּוֹצֵא בָהֶם, וּמֵהַמַּאֲמָרִים: הַתְּפִלּוֹת וְהַבְּרָכוֹת וְהַתִּשְׁבָּחוֹת, וּמֵהַמִּדּוֹת: הָאַהֲבָה וְהַיִּרְאָה וְהַשִּׂמְחָה. וְהָרְאוּיָה לְהַקְדִּים מֵהַבַּקָּשׁוֹת, בַּקָּשַׁת הַשֵּׂכֶל וְהַדַּעַת, שֶׁבָּהֶם יַגִּיעַ הָאָדָם לְהִתְקָרֵב אֶל אֱלֹהָיו, עַל כֵּן הִקְדִּים חוֹנֵן הַדַּעַת, סְמוּכָה אֶל מַה שֶׁאַחֲרֶיהָ, רְצוֹנִי לוֹמַר: הָרוֹצֶה בִתְשׁוּבָה, כְּדֵי שֶׁתִּהְיֶה הַחָכְמָה וְהַדַּעַת וְהַבִּינָה הַהִיא בְדֶרֶךְ הַתּוֹרָה וְהָעֲבוֹדָה, כְּמוֹ שֶׁהוּא אוֹמֵר: הֲשִׁיבֵנוּ אָבִינוּ לְתוֹרָתֶךָ. וּמִפְּנֵי שֶׁאִי אֶפְשָׁר לָאָדָם בִּלְתִּי חֵטְא וָפֶשַׁע הִתְחַיֵּיב לְהִתְפַּלֵּל עַל סְלִיחַת הַחֵטְא בְּמַחֲשָׁבָה וּבְמַעֲשֶׂה בְּבִרְכַּת חַנּוּן הַמַּרְבֶּה לִסְלֹחַ. וְסוֹמֵךְ אֶל הַתְּפִלָּה הַזֹּאת תּוֹלָדָת הַסְּלִיחָה וְהָאוֹת שֶׁלָּהּ וְהִיא הַגְּאֻלָּה מִמַּה שֶּׁאֲנַחְנוּ בוֹ, וּמַתְחִיל 'רְאֵה נָא בְעָנְיֵנוּ' וְחוֹתֵם 'גּוֹאֵל יִשְׂרָאֵל'. וְאַחַר כֵּן יִתְפַּלֵּל עַל בְּרִיאוּת הַגּוּפִים וְהַנְּפָשׁוֹת, וְסוֹמֵךְ לַתְּפִלָּה הַזֹּאת הִזְדַּמְּנוּת מְזוֹנָם לִשְׁמִירַת כֹּחָם בְּ'בִרְכַּת הַשָּׁנִים'. וְאַחַר כֵּן יִתְפַּלֵּל עַל קִבּוּץ הַגָּלוּת בִּ'מְקַבֵּץ נִדְחֵי עַמּוֹ יִשְׂרָאֵל', וְיִסְמֹךְ לוֹ הֵרָאוֹת הַצֶּדֶק וְסִדּוּר הָעִנְיָן בְּמַה שֶּׁאוֹמֵר 'וְתִמְלֹךְ עָלֵינוּ אַתָּה ה' לְבַדֶּךָ' וְאַחַר כֵּן יִתְפַּלֵּל לְבָעֵר הַסִּיגִים בְּבִרְכַּת הַמִּינִים וְסוֹמֵךְ לָהּ שְׁמִירַת הַסְּגֻלָּה הַזַּכָּה, בְּאָמְרוֹ 'עַל הַצַּדִּיקִים וְעַל הַחֲסִידִים'. וְאַחַר כֵּן יִתְפַּלֵּל לְהָשִׁיב שְׁבוּת יְרוּשָׁלַיִם וּלְשׂוּמָהּ מְקוֹם שְׁכִינָתוֹ, וְיִתְפַּלֵּל סָמוּךְ לָהּ עַל 'מְשִׁיחַ בֶּן דָּוִד', וְיַשְׁלִים מֵהַצְּרָכִים הָעוֹלָמִיִּים, וְאַחַר כֵּן יִתְפַּלֵּל עַל קִבּוּל הַתְּפִלּוֹת בְּ'שׁוֹמֵעַ תְּפִלָּה'. וְיִתְפַּלֵּל סָמוּךְ לָהּ לְהֵרָאוֹת הַשְּׁכִינָה עַיִן בְּעַיִן כַּאֲשֶׁר הָיְתָה לַנְּבִיאִים וְלַחֲסִידִים וּלְיוֹצְאֵי מִצְרַיִם, בְּאָמְרוֹ 'וְתֶחֱזֶינָה עֵינֵינוּ בְּשׁוּבְךָ לְצִיּוֹן' וְיַחְתֹּם 'הַמַּחֲזִיר שְׁכִינָתוֹ לְצִיּוֹן', וְיַחֲשֹׁב בְּלִבּוֹ שֶׁהַשְּׁכִינָה נִצֶּבֶת נֶגְדּוֹ וְיִשְׁתַּחֲוֶה לְנִכְחָהּ, כַּאֲשֶׁר הָיוּ יִשְׂרָאֵל מִשְׁתַּחֲוִים בִּרְאוֹתָם הַשְּׁכִינָה, וְיִכְרַע כְּרִיעוֹת 'מוֹדִים' בְּ'בִרְכַּת הוֹדָאָה' שֶׁהִיא כּוֹלֶלֶת הַהוֹדָאָה בְטוֹבוֹת הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ וְהַשֶּׁבַח עֲלֵיהֶם יַחְדָּו, וְסוֹמֵךְ לָהּ 'עוֹשֶׂה שָׁלוֹם' שֶׁהִיא הַחֲתִימָה כְּדֵי שֶׁתִּהְיֶה פְטִירָתוֹ מִלִּפְנֵי הַשְּׁכִינָה בְ'שָׁלוֹם'.

Igualmente, en «Ahavat olam» —Amor eterno— pondrá en su corazón cómo el influjo divino se adhiere a la comunidad preparada para recibirlo, igual que la luz se adhiere al espejo puro; y que la Torá procede de Él como comienzo de un deseo suyo de manifestar su reinado en la tierra como se manifiesta en los cielos. La sabiduría no decretó que se crearan ángeles en la tierra, sino un hombre de simiente y sangre, en quien predominan las naturalezas y pugnan las midot, según se alternan el éxito y la mala fortuna, como se explicó en el Séfer Yetsirá. Y cuando de entre ellos se purifica un individuo o una comunidad, desciende sobre él la luz divina y lo conduce con maravillas y prodigios que se salen del orden natural del mundo; y a esto, de su parte, se le llama amor y alegría.

Y el influjo divino no encontró quien lo recibiera —atento a su palabra, adherido al orden que Él ordenó—, después de las lumbreras y las esferas, salvo los jasidim de entre los hijos de los hombres. Fueron individuos, desde Adam hasta Yaakov, y después se hicieron comunidad; y descendió sobre ellos el influjo divino por amor, para serles Dios. Los ordenó en el desierto conforme al orden de las esferas: cuatro estandartes como los cuatro cuadrantes de la esfera, doce tribus como los doce signos del zodíaco, y el campamento de los leviim en medio de los campamentos, como se dice en el Séfer Yetsirá: «Y el Palacio santo, dispuesto en el centro, sostiene a todos ellos». Todo esto señala hacia el amor. Alabará por ello, y juntará a esto su aceptación de la Torá en la lectura del Shemá.

(כ) אָמַר הַכּוּזָרִי: לֹא נִשְׁאַר לִי מְקוֹם שְׁאֵלָה, מִפְּנֵי שֶׁאֲנִי רוֹאֶה כָל הָעִנְיָנִים מְתֻקָּנִים וּמְסֻדָּרִים. וַאֲשֶׁר הָיִיתִי תוֹפְשׂוֹ עֲלֵיכֶם הוּא מִעוּט מַה שֶּׁאֲנִי רוֹאֶה בִּתְפִלּוֹתֵיכֶם מִזִּכְרוֹן הָעוֹלָם הַבָּא, כְּבָר הֲשִׁיבוֹתַנִי עָלָיו, כִּי מִי שֶׁהוּא מִתְפַּלֵּל לְהִדָּבֵק בְּאוֹר הָאֱלֹהִי בְחַיָּיו, עַד שֶׁהוּא מִתְפַּלֵּל לִרְאוֹתוֹ בְעֵינָיו, וְיִתְפַּלֵּל עַל מַדְרֵגַת הַנְּבוּאָה, וְאֵין קוּרְבָה לְאָדָם אֶל הָאֱלֹהִים גְּדוֹלָה מִמֶּנָּה, כְּבָר הִתְפַּלֵּל מִבְּלִי סָפֵק עַל מַה שֶּׁהוּא גָדוֹל מֵהָעוֹלָם הַבָּא, וְאִם יַגִּיעַ אֵלָיו יַגִּיעַ אֶל הָעוֹלָם הַבָּא, כִּי מִי שֶׁדָּבְקָה נַפְשׁוֹ בָעִנְיָן הָאֱלֹהִי וְהִיא טְרוּדָה בְמִקְרֵי הַגּוּף וּמַכְאוֹבָיו, כָּל שֶׁכֵּן שֶׁתִּדְבַּק בּוֹ כְשֶׁתִּתְיַחֵד וְתַעֲזֹב אֵלֶּה הַכֵּלִים הַמְלֻכְלָכִים.

Y luego, en lo que abarca «Emet veyatsiv» —Verdadero y firme—, entre los motivos vigorosos para la aceptación de la Torá, es como si, tras habérsele aclarado todo lo anterior y haberlo entendido y reconocido, se impusiera a sí mismo un compromiso y llamara testigos de que lo ha aceptado tal como lo aceptaron los patriarcas antes de él; y así lo aceptarán los hijos por los siglos de los siglos, como se dice: «sobre nuestros padres, sobre nosotros, sobre nuestros hijos y sobre nuestras generaciones… palabra buena y perdurable, ley que no pasará». Luego ordena los vínculos con los que se completan los lazos de los judíos: reconocer su divinidad —bendito sea—, su eternidad y su providencia sobre nuestros padres, que la Torá procede de Él, y el signo prodigioso de todo ello, que es el sello y que es la salida de Mitsraim, como se dice: «Verdad es que Tú eres Adonái nuestro Dios; verdad es que desde siempre es tu nombre, ayuda de nuestros padres; y verdad que de Mitsraim nos redimiste, Adonái nuestro Dios». Quien completa todo esto con kavaná plena es un verdadero israelita, y le corresponde esperar adherirse al influjo divino que se adhiere a los hijos de Israel y no a las demás naciones; y le resultará fácil presentarse ante la Shejiná, pedir y ser respondido.

Y es obligatorio unir la «Gueulá» —Redención— a la «Tefilá» —Oración— con la máxima diligencia y presteza, como ya adelantamos. Se pondrá a orar según las condiciones antes mencionadas, en las berajot que incluyen a todo Israel; porque la petición y la oración por lo que atañe al individuo en particular son solo optativas, y ya le fijaron para eso un lugar en «Shomea tefilá» —el que escucha la oración—, para quien lo desee. En la primera berajá, llamada Avot —Patriarcas—, pondrá en su corazón la excelencia de los patriarcas, y que el pacto de Dios con ellos permanece para siempre y no se apartará, como se dice: «y trae un redentor a los hijos de sus hijos». En la segunda berajá, llamada Guevurot —Poderes—, que Dios ejerce en este mundo un dominio permanente, y que no es como piensan los naturalistas —que solo actúa mediante las fuerzas naturales que ellos han comprobado—; y pondrá en su corazón que Él resucita a los muertos cuando quiere, por más lejano que esto resulte del razonamiento de los naturalistas, que hace soplar el viento y otras cosas, y que por su voluntad libera a los cautivos y demás; esto ya quedó claro por la historia de los hijos de Israel.

Y tras creer en Avot y Guevurot —que dan a entender que Él, bendito sea, se relaciona con este mundo corporal—, lo eleva, lo santifica y lo engrandece por encima de que se lo pueda captar o de atribuirle algo de lo que se dice de los seres corporales, en la Kedushat haShem —santificación del Nombre—, que es «Atá kadosh» —Tú eres santo—. En esta berajá pondrá en su corazón todo lo que los filósofos han dicho de Él en cuanto a santidad y sublimidad, después de haber afirmado su divinidad y su reinado en Avot y Guevurot; porque por ellas se nos ha aclarado que tenemos un Soberano que ordena, y de no ser por ellas estaríamos en duda, con las palabras de los filósofos, junto a los partidarios de la eternidad del mundo. Y es obligado anteponer Avot y Guevurot a la Kedushat haShem; y después de santificarlo y ensalzarlo con ella, comienza a pedir sus necesidades dentro del conjunto de todo Israel, y no se pasa de ahí, porque la oración que es respondida no lo es sino para la comunidad o dentro de la comunidad, o para un individuo que esté en lugar de una comunidad —y este falta en nuestro tiempo.

(כא) אָמַר הֶחָבֵר: אוֹסִיפְךָ בֵאוּר בָּזֶה בִמְשַׁל אָדָם שֶׁבָּא אֶל הַמֶּלֶךְ וְקֵרְבוֹ הַמֶּלֶךְ קוּרְבָה גְּדוֹלָה וְנָתַן לוֹ רְשׁוּת לָבוֹא אֵלָיו בְּכָל עֵת שֶׁיִּרְצֶה, וְהָיָה הוּא רָגִיל עִם הַמֶּלֶךְ עַד שֶׁהָיָה מְבַקֵּשׁ מִמֶּנּוּ שֶׁיָּבֹא אֶל בֵּיתוֹ וְשֶׁיִּהְיֶה בִסְעֻדָּתוֹ וְהָיָה עוֹשֶׂה, וְשׁוֹלֵחַ אֵלָיו סְגֻלַּת שָׂרָיו, וְעוֹשֶׂה עִמּוֹ מַה שֶּׁלֹּא הָיָה עוֹשֶׂה עִם זוּלָתוֹ, וּבְעֵת שֶׁהָיָה הָאָדָם הַזֶּה שׁוֹגֵג אוֹ פּוֹשֵׁעַ וְהָיָה הַמֶּלֶךְ פּוֹסֵק מִמֶּנּוּ, לֹא הָיָה מְבַקֵּשׁ וּמִתְחַנֵּן כִּי אִם שֶׁיָּשׁוּב אֶל מִנְהָגוֹ לָבֹא אֵלָיו וְשֶׁלֹּא יַפְסִיק שָׂרָיו מִלְּבַקְּרוֹ. וְאַנְשֵׁי הַמְּדִינָה כֻלָּם לֹא הָיוּ מִתְחַנְּנִים כִּי אִם, בְּעֵת שֶׁיֵּלְכוּ בְּדֶרֶךְ רְחוֹקָה, שֶׁיִּשְׁלַח עִמָּם הַמֶּלֶךְ מִי שֶׁיַּצִּילֵם מִן הַלִּסְטִים וְהַחַיּוֹת וּפִגְעֵי הַדֶּרֶךְ, וִהְיוּ בוֹטְחִים בַּמֶּלֶךְ שֶׁיַּעֲשֶׂה רְצוֹנָם בָּזֶה, וְשֶׁיַּשְׁגִּיחַ עֲלֵיהֶם בַּהֲלִיכָתָם, אַף עַל פִּי שֶׁלֹּא הִשְׁגִּיחַ עֲלֵיהֶם בִּהְיוֹתָם בָּעִיר, וְהָיָה מִתְפָּאֵר כָּל אֶחָד מֵהֶם עַל חֲבֵרוֹ שֶׁהַמֶּלֶךְ יַשְׁגִּיחַ עָלָיו יוֹתֵר מִמַּה שֶּׁיַּשְׁגִּיחַ עַל זוּלָתוֹ, בְּדֶרֶךְ הַקָּשָּׁתוֹ, כִּי הוּא מְרוֹמַם הַמֶּלֶךְ יוֹתֵר מִזּוּלָתוֹ. וְהָיָה הָאָדָם הַזֶּה הַנָּכְרִי, מְעַט מַה שֶּׁהָיָה זוֹכֵר הֲלִיכַת הַדֶּרֶךְ, וְלֹא הָיָה מְבַקֵּשׁ מִי שֶׁיְּלַוֶּה אוֹתוֹ. וְכַאֲשֶׁר הִגִּיעַ עֵת הֲלִיכָתוֹ, אָמְרוּ לוֹ אַנְשֵׁי הָעִיר: תֵּדַע כִּי אַתָּה מֵת בַּדֶּרֶךְ הַזֶּה הַמְסֻכָּן, מִפְּנֵי שֶׁאֵין לְךָ מִי שֶׁיְּלַוֶּה אוֹתְךָ. אָמַר לָהֶם: וּמִי הוּא הַמְלַוֶּה אֶתְכֶם? אָמְרוּ לוֹ: הַמֶּלֶךְ, שֶׁבִּקַּשְׁנוּ מִמֶּנּוּ וְשָׁאַלְנוּ מֵאִתּוֹ לְלַוּוֹתֵנוּ מִיּוֹם הֱיוֹתֵנוּ בָעִיר הַזֹּאת, וְלֹא רְאִינוּךָ אַתָּה, שֶׁהָיִיתָ שׁוֹאֵל עַל זֶה מֵעוֹלָם. אָמַר לָהֶם: מְשֻׁגָּעִים, וּמִי שֶׁהוּא קוֹרֵא אוֹתוֹ בְעֵת הַבִּטְחָה, הֲלֹא כָל שֶׁכֵּן שֶׁיְּקַוֵּהוּ בְעֵת הַמָּגוֹר, אֲפִלּוּ אִם לֹא יִפְתַּח פִּיו בָּזֶה? וְהוּא שֶׁעוֹנֵהוּ בְעֵת הַשַּׁלְוָה, הֲלֹא רָאוּי לוֹ שֶׁיַּעֲנֵהוּ יוֹתֵר בְּעֵת הַצָּרָה? וְאִם אַתֶּם טוֹעֲנִים שֶׁהוּא מַשְׁגִּיחַ עֲלֵיכֶם בַּעֲבוּר שֶׁאַתֶּם מְרוֹמְמִים אוֹתוֹ, הֲיֵשׁ בָּכֶם מִי שֶׁקִּבֵּל עָלָיו מַה שֶּׁקִּבַּלְתִּי אֲנִי, וּמִי שֶׁמְּרוֹמֵם אוֹתוֹ כָמוֹנִי וְסָבַל מִן הַצַּעַר בַּעֲבוּר שִׁמּוּר מִצְוֹתָיו מַה שֶּׁסָּבַלְתִּי, וְנִזְהָר מִן הַטֻּמְאָה בְעֵת זִכְרוֹן שְׁמוֹ מַה שֶּׁנִּזְהַרְתִּי, אוֹ מִי שֶׁחָלַק כָּבוֹד לִשְׁמוֹ וּלְתוֹרָתוֹ מַה שֶּׁחָלַקְתִּי, וְכָל אֲשֶׁר עָשִׂיתִי – בְּמִצְוָתוֹ וּבְלִמּוּדוֹ? וְאַתֶּם מְרוֹמְמִים אוֹתוֹ מֵהַקָּשָׁה וּסְבָרָא, וְאֵינוֹ מְאַבֵּד שְׂכַרְכֶם, וְאֵיךְ יַעַזְבֵנִי בַהֲלִיכָתִי, בַּעֲבוּר שֶׁלֹּא הוֹצֵאתִי הַדָּבָר בְּפִי, כַּאֲשֶׁר עֲשִׂיתֶם אַתֶּם, מִפְּנֵי שֶׁבָּטַחְתִּי בְצִדְקוֹ. וְזֶה הַדִּמְיוֹן אָמְנָם הוּא לְמִי שֶׁהִתְעַקֵּשׁ וְלֹא קִבֵּל דִּבְרֵי רַבּוֹתֵינוּ. וְאִם לֹא, הִנֵּה תְּפִלּוֹתֵינוּ כֻלָּם מְלֵאוֹת מִזֵּכֶר העולם הבא, וְדִבְרֵי רַבּוֹתֵינוּ שֶׁקִּבְּלוּ מֵהַנְּבִיאִים מְלֵאִים מֵהַגְבָּלַת גַּן עֵדֶן וְגֵיהִנֹּם כַּאֲשֶׁר בֵּאַרְתִּי לָךְ. וּכְבָר סִפַּרְתִּי לְךָ מַה שֶּׁעוֹשֶׂה הֶחָסִיד בִּזְמַנֵּנוּ זֶה, וְהֵיאַךְ אַתָּה סָבוּר שֶׁהָיָה בִזְמַן הַהַצְלָחָה הַהוּא, וּבַמָּקוֹם הָאֱלֹהִי, וּבְתוֹךְ הָעָם הָהֵם, שֶׁשָּׁרְשָׁם אַבְרָהָם יִצְחָק וְיַעֲקֹב, וְהֵם סְגֻלָּתָם, מֻטְבָּעִים עַל הַצְּנִיעוּת, אֲנָשִׁים וְנָשִׂים, אֵין עַוְלָה בִלְשׁוֹנוֹתָם, וְהֶחָסִיד בֵּינֵיהֶם מִתְהַלֵּךְ וְאֵין נַפְשׁוֹ מִתְלַכְלֶכֶת בְּדִבְרֵי נְבָלָה שֶׁיִּשְׁמַע אוֹתָם מֵהֶם, וְאֵין נִתְלֵית בְּגוּפוֹ וּבִבְגָדָיו טֻמְאַת זִיבוּת וְנִדּוּת וּשְׁרָצִים וּמֵתִים וְצָרַעַת וְזוּלַת זֶה, בַּעֲבוּר שֶׁהָיוּ דְּבֵקִים בַּקְּדֻשָּׁה וּבַטָּהֳרָה וְכָל שֶׁכֵּן מִי שֶׁהָיָה שׁוֹכֵן בְּעִיר הַשְּׁכִינָה, וְאֵינֶנּוּ פּוֹגֵעַ כִּי אִם כִּתּוֹת עַל מַדְרֵגוֹת הַקְּדֻשָּׁה, מִכֹּהֲנִים וּלְוִיִּם וּנְזִירִים וַחֲבֵרִים וּנְבִיאִים וַחֲכָמִים וְשׁוֹפְטִים וְשׁוֹטְרִים, אוֹ יִרְאֶה הָמוֹן חוֹגֵג בְּקוֹל רִנָּה וְתוֹדָה בְ'שָׁלֹשׁ פְּעָמִים בַּשָּׁנָה', וְאֵינֶנּוּ שׁוֹמֵעַ כִּי אִם שִׁיר ה' וְלֹא רוֹאֶה כִּי אִם מְלֶאכֶת ה', וְכָל שֶׁכֵּן אִם יִהְיֶה כֹהֵן אוֹ לֵוִי יִחְיֶה מִלֶּחֶם ה' וְעוֹמֵד בְּבֵית ה' מִנְּעוּרָיו כִּשְׁמוּאֵל, וְאֵינֶנּוּ צָרִיךְ לְבַקָּשַׁת הַמִּחְיָה וּמִתְעַסֵּק בַּעֲבוֹדַת ה' כָּל יָמָיו, מָה אַתָּה סָבוּר בְּמַעֲשֵׂהוּ וּבִזְכוּת נַפְשׁוֹ וְתִקּוּן מַעֲשָׂיו?

Dijo el Kuzari: ¿Y por qué? ¿No es acaso mejor que el hombre ore a solas, con el alma más pura y el pensamiento más libre?

Dijo el Javer: La ventaja está en la comunidad, y por varias razones. Una: la comunidad no ora por algo que perjudique al individuo, mientras que el individuo sí puede orar por algo que perjudique a otros individuos; y puede haber entre esos individuos quien ore por algo que perjudique al primero. Y una de las condiciones de la oración que es respondida es que verse sobre lo que aprovecha al mundo y no lo perjudica en modo alguno. Otra: rara vez la oración de un individuo se completa sin yerro ni negligencia. Por eso nos dispusieron que el individuo rece la oración de la comunidad, y que su oración sea en comunidad, siempre que pueda, con no menos de diez, para que unos completen lo que a otros les falta por yerro o negligencia; así, del conjunto resulta una oración completa, con kavaná pura, y la bendición desciende sobre todos y a cada uno de los individuos le llega su parte de ella.

(כב) אָמַר הַכּוּזָרִי: זֹאת מַדְרֵגַת הַתַּכְלִית, אֵין אַחֲרֶיהָ כִּי אִם מַדְרֵגַת הַמַּלְאָכִים. וּבְדִין מְקַוִּים לַנְּבוּאָה בִכְמוֹת הַקִּבּוּל הַזֶּה, כָּל שֶׁכֵּן עִם הִמָּצֵא הַשְּׁכִינָה. וּכְמוֹ זֹאת תִּהְיֶה הָעֲבוֹדָה שֶׁאֵין צָרִיךְ עִמָּהּ לִפְרֹשׂ וּלְהִנָּזֵר. וַאֲנִי מְבַקֵּשׁ מִמְּךָ עַתָּה שֶׁתְּבָאֶר לִי קְצָת בֵּאוּר בְּמַה שֶּׁאֶצְלְךָ בַקָּרָאִים, כִּי אֲנִי רוֹאֶה אוֹתָם מִשְׁתַּדְּלִים בַּעֲבוֹדָה יוֹתֵר מֵהָרַבָּנִים, וַאֲנִי שׁוֹמֵעַ טַעֲנוֹתָם יוֹתֵר מַכְרִיעוֹת וְיוֹתֵר מְפִיקוֹת לִפְשָׁט הַתּוֹרָה.

Porque el influjo divino es como la lluvia que sacia una tierra cuando toda ella es digna de recibirla; y puede incluir a algún individuo que no sea digno, y prosperarán a causa de la mayoría. Y a la inversa: se retiene la lluvia de una tierra porque toda ella no es digna, aunque pueda haber en ella individuos que sí lo eran, y se les niega a causa de la mayoría. Estos son sus juicios eternos, bendito sea. Ante Él, bendito sea, está la recompensa de esos individuos en el Mundo Venidero; además, en este mundo les dará un buen resarcimiento y les hará bien con algún beneficio por el que se distingan de sus vecinos, aunque es raro que se salven por completo del castigo general.

El caso de quien ora para su propia necesidad es como el de quien se empeña en fortificar su casa por sí solo y no quiere sumarse a los habitantes de la ciudad en el esfuerzo común de reforzar las murallas: gasta mucho y queda expuesto al peligro; mientras que quien se suma a lo que hace la comunidad gasta poco y queda seguro, porque lo que a uno le falta lo completa otro, y la ciudad se levanta con todo lo que está al alcance, y todos sus habitantes alcanzan su bien con poco gasto, con justicia y acuerdo. Por eso Platón llama a lo que uno aporta del lado de la Ley «la parte del todo». Y cuando el individuo desatiende la parte del todo —que es lo que sostiene a su comunidad, de la que él forma parte— y piensa reservársela para sí, peca contra el todo y peca contra sí mismo aún más, porque el individuo, dentro de la comunidad, es como un miembro dentro del cuerpo. Si el brazo se aferrara a su sangre cuando hace falta una sangría, se dañaría todo el cuerpo, y con él se dañaría el propio brazo. Al individuo le corresponde soportar el dolor, y aun la muerte, en aras del bien del todo.

Y lo más urgente que el individuo debe examinar es la parte del todo, que ha de dar y no descuidar. Y como no era algo que el razonamiento pudiera alcanzar, el Creador lo ordenó mediante los maaserot, las dádivas y los korbanot y demás: esa es la parte del todo de los bienes. En cuanto a las obras: los Shabatot, las festividades, los años de shemitá y de yovel y semejantes. De las palabras: las tefilot, las berajot y las alabanzas. De las midot: el amor, el temor y la alegría. La petición que conviene anteponer es la del entendimiento y el conocimiento, pues con ellos el hombre logra acercarse a su Dios; por eso se antepuso «Jonén hadaat» —el que agracia con el conocimiento—, unida a la que le sigue, quiero decir, «Harotzé bitshuvá» —el que desea el arrepentimiento—, para que esa sabiduría, ese conocimiento y ese entendimiento sean por el camino de la Torá y del servicio, como se dice: «Haznos volver, Padre nuestro, a tu Torá». Y como al hombre le es imposible estar sin pecado ni transgresión, es obligado orar por el perdón del pecado, en pensamiento y en obra, en la berajá de «Janún hamarbé lislóaj» —el clemente que perdona en abundancia—. A esta oración une el fruto del perdón y su señal, que es la redención de la situación en que estamos; empieza con «Reé na be'onyenu» —Mira nuestra aflicción— y sella con «Goel Israel» —Redentor de Israel—.

(כג) אָמַר הֶחָבֵר: הֲלֹא הִקְדַּמְתִּי לְךָ בִדְבָרַי, כִּי הַהִתְחַכְּמוּת וְהַסְּבָרָה בַתּוֹרָה אֵינֶנּוּ מֵבִיא אֶל רְצוֹן הָאֱלֹהִים. וְאִם לֹא, הַמַּשְׁנִים וְאַנְשֵׁי הַקַּדְמוּת וּבַעֲלֵי הָרוּחֲנִיּוֹת וְהַנִּגְזָרִים בֶּהָרִים וְשׂוֹרְפֵי בְנֵיהֶם בָּאֵשׁ, מִשְׁתַּדְּלִים לְהִתְקָרֵב אֶל הָאֱלֹהִים, וּכְבָר אָמַרְנוּ שֶׁאֵין מִתְקָרְבִים אֶל הָאֱלֹהִים כִּי אִם בְּמִצְוֹת הָאֱלֹהִים עַצְמָם, בַּעֲבוּר שֶׁהוּא יוֹדֵעַ שִׁעוּרָם וּמִשְׁקָלָם וּזְמַנָּם וּמְקוֹמוֹתָם וּמַה שֶּׁהוּא תָלוּי בְּאֵלֶּה הַקַּבָּלוֹת, אֲשֶׁר בְּהַשְׁלָמָתָם יִהְיֶה הָרָצוֹן וְהַדְּבִיקָה בָעִנְיָן הָאֱלֹהִי, כְּמוֹ שֶׁהָיָה בְּמַעֲשֵׂה הַמִּשְׁכָּן אֲשֶׁר אָמַר בְּכָל מְלָאכָה מִמֶּנּוּ: וַיַּעַשׂ בְּצַלְאֵל אֶת הָאָרוֹן, וַיַּעַשׂ כַּפֹּרֶת, וַיַּעַשׂ יְרִיעוֹת, וּבְכָל אַחַת מֵהֶם: 'כַּאֲשֶׁר צִוָּה ה' אֶת מֹשֶׁה' רוֹצֶה לוֹמַר: בְּלֹא תוֹסֶפֶת וּמִגְרַעַת, וְאֵין בִּדְבַר מֵהַמְּלָאכוֹת הָהֵם מַה שֶּׁהוּא מַסְכִּים לְדַעְתֵּנוּ וְלִסְבָרָתֵנוּ, וְחָתַם בָּהּ בְּאָמְרוֹ: וַיַּרְא מֹשֶׁה אֶת־כָּל־הַמְּלָאכָה וְהִנֵּה עָשׂוּ אוֹתָהּ כַּאֲשֶׁר צִוָּה ה' כֵּן עָשׂוּ וַיְבָרֶךְ אוֹתָם מֹשֶׁה. וְהָיָה סָמוּךְ לְהַשְׁלָמָתוֹ חוּל הַשְּׁכִינָה מִפְּנֵי שֶׁנִּשְׁלְמוּ שְׁנֵי הָעִנְיָנִים אֲשֶׁר הֵם עַמּוּדֵי הַתּוֹרָה, הָאֶחָד מֵהֶם שֶׁתִּהְיֶה הַתּוֹרָה מֵאֵת הָאֱלֹהִים, וְהַשֵּׁנִי שֶׁתִּהְיֶה מְקֻבֶּלֶת בְּלֵב נֶאֱמָן מֵהַקָּהָל. וְהַמִּשְׁכָּן הָיָה מִמִּצְוַת הָאֱלֹהִים וְהָיָה מַעֲשֵׂהוּ מִכָּל הַקָּהָל, כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר: מֵאֵת כָּל־אִישׁ אֲשֶׁר יִדְּבֶנּוּ לִבּוֹ, בְּתַכְלִית הַחֵפֶץ וְהָרָצוֹן, וְהִתְחַיֵּב הַשְׁלָמַת הַתּוֹלָדָה שֶׁהִיא הַשְּׁכִינָה, כַּאֲשֶׁר אָמַר: וְשָׁכַנְתִּי בְּתוֹכָם. וּכְבָר דִּמִּיתִי לְךָ בִיצִירַת הַצֶּמַח וְהַחַיִּים, וְאָמַרְתִּי כִּי הַצּוּרָה אֲשֶׁר בָּהּ יִהְיֶה עֶצֶם צֶמַח מִבִּלְתִּי צֶמַח וְחַי מִבִּלְתִּי חַי, אֵינֶנָּה מִן הַטְּבָעִים אַךְ מַעֲשֶׂה אֱלֹהִי מֵאֵת הָאֱלֹהִים יִתְבָּרַךְ, קוֹרְאִים אוֹתוֹ הַחֲכָמִים 'טֶבַע', וֶאֱמֶת הוּא כִּי הַטְּבָעִים מִזְדַּמְּנִים לְקִבּוּל הַמַּעֲשֶׂה הַהוּא כְּפִי עֶרְכָּם מֵהַחֹם וְהַקֹּר וְהַלַּחוּת וְהַיֹּבֶשׁ, וְיִהְיֶה זֶה תָּמָר וְזֶה גֶפֶן וְזֶה סוּס וְזֶה אֲרִי. וְהָעֲרָכִים הָהֵם אֵין אָנוּ יְכוֹלִים לְשַׁעֵר אוֹתָם, וְאִלּוּ הָיִינוּ יְכוֹלִים לְשַׁעֵר אוֹתָם, הָיִינוּ יְכוֹלִים לַעֲשׂוֹת דָּם וְחָלָב, דֶּרֶךְ מָשָׁל, וְשִׁכְבַת זֶרַע מִלַּחֻיּוֹת שֶׁנְּשַׁעֵר מִזְגֵיהֶם, עַד שֶׁנּוּכַל לִבְרֹא חַיִּים שֶׁיָּחוּל הָרוּחַ בָּהֶם, אוֹ שֶׁנּוּכַל לַעֲשׂוֹת מַה שֶׁיַּעֲמֹד מְקוֹם הַלֶּחֶם מִדְּבָרִים שֶׁאֵינָם מִן הַמְּזוֹנוֹת, בְּשַׁעֲרֵנוּ הַחֹם וְהַלַּחוּת וְהַקּוֹר וְהַיֹּבֶשׁ, כָּל שֶׁכֵּן אִם נֵדַע הָעֲרָכִים הַגַּלְגַּלִּיִּים וּמַעֲשֵׂיהֶם הָעוֹזְרִים, עַל דַּעַת הַחוֹזִים, בְּכָל מַה שֶּׁרוֹצִים לְהַרְאוֹתוֹ בָּעוֹלָם הַזֶּה. וּכְבָר רָאִינוּ חֶרְפַּת כָּל מִי שֶׁהִשְׁתַּדֵּל בְּדָבָר מֵהַדְּרָכִים הָאֵלֶּה מִבַּעֲלֵי הַכִּמִּיָּה וּבַעֲלֵי הָרוּחֲנִיּוֹת. וְאַל תְּשִׁיבֵנִי מִמַּה שֶּׁיְּכוֹלִים עָלָיו הָאֲנָשִׁים מִבְּרִיאַת בַּעֲלֵי חַיִּים: בַּעֲשׂוֹת הַדְּבוֹרִים מִבְּשַׂר הַבָּקָר, וְהַיַּתּוּשִׁין מֵהַיַּיִן, כִּי זֶה אֵינֶנּוּ מִשִּׁעוּרָם וְחָכְמָתָם, אֲבָל הוּא מִנִּסְיוֹנוֹת שֶׁמְּצָאוּם, כַּאֲשֶׁר מָצְאוּ הַמִּשְׁגָּל יִהְיֶה מִמֶּנּוּ הַוָּלָד, וְאֵין לָאָדָם בָּהּ יוֹתֵר מֵהַנָּחַת הַזֶּרַע בָּאֲדָמָה שֶׁהִיא מְזֻמֶּנֶת לְקִבּוּלוֹ וּלְהַצְלָחָתוֹ בָהּ, וְשִׁעוּר הָעֲרָכִים שֶׁרְאוּיָה לָהֶם הַצּוּרָה הָאֱנוֹשִׁית אֵינֶנּוּ כִּי אִם לְיוֹצְרָהּ יִתְבָּרַךְ. וְכֵן שִׁעוּר הָאֻמָּה הַחַיָּה הָרְאוּיָה לָחוּל הָעִנְיָן הָאֱלֹהִי בֵינָהּ, אֵינֶנּוּ כִּי אִם לֵאלֹהִים לְבַדּוֹ, וְצָרִיךְ לִשְׁמֹעַ אוֹתוֹ הַשִּׁעוּר וְהָעֵרֶךְ מִמֶּנּוּ, וְאַל יִתְחַכֵּם אָדָם עַל דְּבָרוֹ, כְּמוֹ שֶׁאָמַר: אֵין חָכְמָה וְאֵין תְּבוּנָה וְאֵין עֵצָה לְנֶגֶד ה'. וְאֵיךְ אַתָּה רוֹאֶה הַתַּחְבּוּלָה שֶׁנִּתְדַּמֶּה לַאֲבוֹתֵינוּ לָלֶכֶת אַחֲרֵיהֶם וְלֹא נִתְחַכֵּם אֲנַחְנוּ בַתּוֹרָה?

Luego ora por la salud de los cuerpos y las almas, y a esta oración une la provisión de su sustento para conservar sus fuerzas, en «Birkat hashanim» —la bendición de los años—. Luego ora por la reunión del exilio, en «Mekabetz nidjé amó Israel» —el que reúne a los dispersos de su pueblo Israel—, y le une la manifestación de la justicia y el ordenamiento del asunto en lo que dice: «y reina sobre nosotros Tú, Adonái, solo». Luego ora por consumir la escoria, en la berajá de los minim —herejes—, y une a ella la preservación del tesoro puro, al decir «Al hatzadikim veal hajasidim» —por los justos y por los piadosos—. Luego ora por el retorno del cautiverio de Yerushaláyim y por hacerla lugar de su Shejiná, y ora acto seguido por el «Mashíaj ben David» —el Mesías hijo de David—, y completa las necesidades mundanas; luego ora por la aceptación de las oraciones en «Shomea tefilá». Y ora acto seguido por que la Shejiná se manifieste cara a cara, como se manifestó a los neviim, a los jasidim y a los que salieron de Mitsraim, al decir «vetejezena enenu beshuvejá leTzión» —y vean nuestros ojos tu retorno a Tzión—, y sella con «hamajazir Shejinató leTzión» —el que hace retornar su Shejiná a Tzión—. Y pensará en su corazón que la Shejiná está de pie frente a él, y se postrará hacia ella, como se postraba Israel al ver la Shejiná; y hará las inclinaciones de «Modim» en la «Birkat hodaá» —la berajá de acción de gracias—, que abarca a la vez el agradecimiento por los bienes del Creador, bendito sea, y la alabanza por ellos. Y le une «Osé shalom» —el que hace la paz—, que es el cierre, para que su despedida de ante la Shejiná sea con shalom.

Dijo el Kuzari: No me queda lugar para pregunta, porque veo todos los asuntos bien dispuestos y ordenados. Y lo único que os reprochaba —lo poco que veo en vuestras oraciones sobre la mención del Mundo Venidero— ya me lo has respondido. Porque quien ora por adherirse a la luz divina en vida, hasta el punto de orar por verla con sus ojos y por el grado de la profecía —que es la mayor cercanía del hombre a Dios—, ya ha orado, sin duda, por algo mayor que el Mundo Venidero; y si lo alcanza, alcanzará también el Mundo Venidero. Porque, si el alma que se ha adherido al influjo divino ya se adhiere a él mientras está ocupada en los avatares del cuerpo y sus dolores, con mayor razón se adherirá a él cuando quede sola y abandone estos instrumentos manchados.

(כד) אָמַר הַכּוּזָרִי: אֵין דֶּרֶךְ לָזֶה אֶלָּא בְהַעְתָּקַת דִּבְרֵיהֶם וְסֶמֶךְ מַעֲשֵׂיהֶם, אִם יִמָּצֵא מִי שֶׁיֵּאָמֵן בָּזֶה, מֵרַבִּים אַחֲרֵי רַבִּים, שֶׁלֹּא יַעֲבֹר עַל כַּמּוּתָם הַהַסְכָּמָה, מִקַּבָּלַת הַתּוֹרָה וְתוֹלְדוֹתֶיהָ וּפֵרוּשֶׁיהָ מִמֹּשֶׁה, בְּרוּרָה בַלְּבָבוֹת אוֹ בַסְּפָרִים.

Dijo el Javer: Te añadiré una aclaración con la parábola de un hombre que llegó ante el rey, y el rey lo acercó mucho a sí y le dio permiso para venir a él cuando quisiera. Llegó a tener tal familiaridad con el rey que este le pedía ir a su casa y estar en su banquete, y así lo hacía; le enviaba a los más selectos de sus ministros y hacía con él lo que no hacía con ningún otro. Y cuando este hombre erraba o transgredía y el rey se distanciaba de él, no pedía ni suplicaba más que volver a su costumbre de ir a él, y que sus ministros no dejaran de visitarlo. Los habitantes de la ciudad, en cambio, no suplicaban sino que, cuando iban a hacer un viaje lejano, el rey enviara con ellos a alguien que los salvara de los bandidos, las fieras y los percances del camino; y confiaban en que el rey haría su voluntad en esto y velaría por ellos en su viaje, aunque no velara por ellos mientras estaban en la ciudad. Y cada uno de ellos se jactaba ante su compañero de que el rey velaría por él más que por otro —por vía de su razonamiento—, porque él ensalzaba al rey más que los demás.

Aquel hombre forastero rara vez pensaba en la marcha del camino, y no pedía quien lo acompañara. Y cuando llegó el momento de su partida, le dijeron los habitantes de la ciudad: Ten por seguro que morirás en ese camino peligroso, porque no tienes quien te acompañe. Él les dijo: ¿Y quién os acompaña a vosotros? Le dijeron: El rey, a quien se lo hemos pedido y solicitado desde el día en que estamos en esta ciudad; a ti nunca te vimos pedir tal cosa. Él les dijo: ¡Insensatos! Quien lo llama en tiempo de seguridad, ¿no habrá de esperar en él con mayor razón en tiempo de miedo, aun cuando no abra la boca para pedirlo? Y Aquel que le responde en tiempo de sosiego, ¿no es de esperar que le responda aún más en tiempo de aflicción? Y si alegáis que Él vela por vosotros porque lo ensalzáis, ¿hay entre vosotros quien haya tomado sobre sí lo que yo tomé, y quien lo ensalce como yo, y haya soportado por la observancia de sus mitzvot el sufrimiento que yo soporté, y se haya guardado de la impureza al mencionar su Nombre como yo me guardé, o quien haya rendido a su Nombre y a su Torá el honor que yo rendí? Y todo cuanto hice fue por su mandato y su enseñanza. Vosotros lo ensalzáis a partir de razonamiento y conjetura, y Él no deja perder vuestra recompensa; ¿cómo iba a abandonarme en mi viaje solo porque no expresé la petición con la boca, como hicisteis vosotros, si fue porque confié en su justicia?

Esta comparación vale, en verdad, para quien se obstina y no acepta las palabras de nuestros maestros. Por lo demás, nuestras oraciones están todas llenas de la mención del Mundo Venidero, y las palabras de nuestros maestros, que recibieron de los profetas, están llenas de descripciones del Gan Éden y del Guehinom, como te expliqué. Y ya te he contado lo que hace el jasid en nuestro tiempo; ¿cómo crees que sería en aquel tiempo de prosperidad, en el lugar divino y entre aquel pueblo cuya raíz son Avraham, Yitsjak y Yaakov, siendo ellos su tesoro selecto, moldeados en el recato, hombres y mujeres, sin iniquidad en sus lenguas? El jasid anda entre ellos sin que su alma se ensucie con palabras torpes que oyera de ellos, y sin que se adhieran a su cuerpo ni a sus ropas la impureza de flujos, de la nidá, de los reptiles, de los muertos, de la tsaraat y demás, porque estaban adheridos a la santidad y la pureza; con mayor razón quien morara en la ciudad de la Shejiná y no se topara sino con grupos de distintos grados de santidad: cohanim, leviim, nezirim, javerim, neviim, sabios, jueces y oficiales; o viera a la multitud celebrando con voz de júbilo y acción de gracias en las «tres veces al año», sin oír más que el canto de HaShem ni ver más que la obra de HaShem; y con mayor razón si fuera cohen o leví, que vive del pan de HaShem y está de pie en la casa de HaShem desde su juventud, como Shemuel, sin necesidad de procurarse el sustento y ocupado en el servicio de HaShem todos sus días. ¿Qué crees de su obra, del mérito de su alma y de la rectitud de sus actos?

(כה) אָמַר הֶחָבֵר: וּמַה תֹּאמַר אִם יִמָּצֵא חִלּוּף בְּסֵפֶר אֶחָד אוֹ בִשְׁנַיִם וּשְׁלֹשָׁה.

Dijo el Kuzari: Ese es el grado supremo; no hay tras él sino el grado de los ángeles. Y con razón se espera la profecía con una recepción de tal magnitud, tanto más al hallarse presente la Shejiná. Y así ha de ser el servicio que no requiere apartarse ni hacer abstinencia. Ahora te pido que me expliques un poco lo que piensas de los caraítas, porque los veo esforzarse en el servicio más que los rabanitas, y oigo sus argumentos más concluyentes y más ajustados al sentido llano de la Torá.

Dijo el Javer: ¿No te adelanté ya en mis palabras que el discurrir ingenioso y la conjetura sobre la Torá no conducen a la voluntad de Dios? De no ser así, también los dualistas, los partidarios de la eternidad del mundo, los adeptos de la espiritualidad, los que se recluyen en los montes y los que queman a sus hijos en el fuego se esfuerzan por acercarse a Dios; y ya dijimos que no se acercan a Dios sino con las mitzvot del propio Dios, porque Él conoce su medida, su peso, su tiempo, sus lugares y todo lo que depende de estas tradiciones recibidas, con cuyo cumplimiento se logra la aceptación y la adhesión al influjo divino. Así sucedió con la obra del Mishkán, en la que se dice de cada labor: «e hizo Betzalel el arón», «e hizo la kapóret», «e hizo las cortinas», y en cada una de ellas: «como ordenó Adonái a Moshé» —es decir, sin añadidura ni merma—, y en ninguna de aquellas labores hay nada que se ajuste a nuestro parecer o a nuestra conjetura. Y lo selló diciendo: «Y vio Moshé toda la obra, y he aquí que la habían hecho como ordenó Adonái; así la hicieron, y Moshé los bendijo» (Shemot 39:43).

(כו) אָמַר הַכּוּזָרִי: יְעַיְּנוּ בְרֹב הַסְּפָרִים, כִּי הָרַבִּים לֹא יַעֲבֹר עֲלֵיהֶם הַכָּזָב, וְיַנִּיחוּ הַיְחִידִים, וְכֵן יֵעָשֶׂה בַּמַּעְתִּיקִים כְּשֶׁיַּחְלְקוּ הַמִּעוּט יָשׁוּבוּ לְדַעַת הָרֹב.

Y junto a su culminación vino el descenso de la Shejiná, porque se habían completado los dos asuntos que son las columnas de la Torá: uno, que la Torá proceda de Dios; el segundo, que sea aceptada con corazón fiel por la comunidad. El Mishkán procedía del mandato de Dios y su ejecución era de toda la comunidad, como se dice: «de todo hombre a quien su corazón lo impulse» (Shemot 25:2), con el máximo deseo y voluntad; y se hizo necesario el cumplimiento del resultado, que es la Shejiná, como dijo: «y habitaré en medio de ellos» (Shemot 25:8). Y ya te comparé esto con la formación de la planta y del ser vivo, y dije que la forma por la cual una sustancia llega a ser planta a partir de lo que no es planta, y ser vivo a partir de lo que no es vivo, no proviene de las naturalezas, sino que es una obra divina de parte de Dios, bendito sea —los sabios lo llaman «naturaleza»—; y es verdad que las naturalezas se disponen a recibir aquella obra según su proporción de calor, frío, humedad y sequedad, y así uno resulta palmera, otro vid, otro caballo y otro león.

Y esas proporciones no las podemos medir; si pudiéramos medirlas, podríamos hacer sangre y leche, por ejemplo, y semen a partir de líquidos cuya mezcla dosificáramos, hasta poder crear seres vivos en los que se posara el espíritu, o hacer algo que ocupara el lugar del pan a partir de cosas que no son alimentos, dosificando el calor, la humedad, el frío y la sequedad; tanto más si conociéramos las proporciones de las esferas y sus influencias auxiliares —según el parecer de los astrólogos— en todo lo que quieren manifestar en este mundo. Y ya hemos visto el bochorno de todo el que se ha empeñado en algo de estos caminos, entre los alquimistas y los adeptos de la espiritualidad. Y no me repliques con lo que los hombres logran en cuanto a producir seres vivos, como hacer abejas de la carne del ganado o mosquitos del vino, porque eso no procede de su cálculo ni de su sabiduría, sino de experiencias con que dieron, igual que dieron con que de la unión sexual nace la cría; y el hombre no interviene en ella más que depositando la simiente en la tierra dispuesta a recibirla y a hacerla prosperar. La medida de las proporciones que corresponden a la forma humana no pertenece sino a su Formador, bendito sea. Y del mismo modo, la medida de la nación viva apta para que descienda entre ella el influjo divino no pertenece sino a Dios solo, y es preciso recibir de Él esa medida y esa proporción, y que el hombre no pretenda ser más sabio que su palabra, como se dice: «No hay sabiduría, ni entendimiento, ni consejo frente a Adonái» (Mishlé 21:30). ¿Y qué te parece la estrategia de asemejarnos a nuestros padres para seguir sus pasos, en vez de pretender nosotros ser sabios con la Torá?

(כז) אָמַר הֶחָבֵר: וּמַה תֹּאמַר בְּאוֹת שֶׁתִּמָּצֵא בַסְּפָרִים בְּחִלּוּף הַהַקָּשָׁה, כְּמוֹ 'צָדוּ צְעָדֵינוּ' הֲתִרְאֶה שֶׁהוּא 'צָרוּ' וַ'אֲשֶׁר לֹא נָשָׂא לַשָּׁוְא נַפְשִׁי' יְשִׁיבוּהוּ 'נַפְשׁוֹ', וְזוּלַת זֶה הַרְבֵּה שֶׁלֹּא נוּכַל לְסָפְרָם.

Dijo el Kuzari: No hay camino para ello sino por la transmisión de sus palabras y el respaldo de sus obras, si se encuentra algo digno de fe en esto: de multitud en multitud, sin que el consenso quede por debajo de su número, en cuanto a la recepción de la Torá, de sus derivaciones y sus interpretaciones desde Moshé, clara en los corazones o en los libros.

Dijo el Javer: ¿Y qué dirás si se encuentra una discrepancia en un libro, o en dos o tres?

(כח) אָמַר הַכּוּזָרִי: אִם תִּשְׁלֹט הַהַקָּשָׁה עַל אֵלֶּה וְהַדּוֹמֶה לָהֶם, תְּשַׁנֶּה הַסְּפָרִים כֻּלָּם: בָּאוֹתִיּוֹת תְּחִלָּה, וְאַחַר כֵּן בַּמִּלּוֹת, וְאַחַר כֵּן בַּחִבּוּרִים, וְאַחַר כֵּן בַּנִּקּוּד, וְאַחַר כֵּן בַּטְּעָמִים, וְיִשְׁתַּנּוּ הָעִנְיָנִים, וְכַמָּה פְּסוּקִים יָכוֹל הָאָדָם לְהַעְתִּיק עִנְיָנֵיהֶם אֶל הָפְכָּם בְּהַעְתָּקַת אֶחָד מֵאֵלֶּה הַמָּסוֹרוֹת, כָּל שֶׁכֵּן כֻּלָּם.

Dijo el Kuzari: Que se atengan a la mayoría de los libros, porque a los muchos no los alcanza la falsedad, y que dejen de lado los aislados. Y así se hará con los copistas: cuando discrepen, la minoría se someterá al parecer de la mayoría.

Dijo el Javer: ¿Y qué dirás de una grafía que aparece en los libros contra lo que dicta el razonamiento? Como «tsadú tse'adenu» —acecharon nuestros pasos—: ¿acaso dirás que es «tsarú», estrecharon? Y «asher lo nasá lashav nafshí» —que no alzó en vano mi alma—, lo corregirían por «nafshó», su alma. Y muchos más de estos que no podríamos contar.

(כט) אָמַר הֶחָבֵר: וְאֵיךְ תַּחֲשֹׁב שֶׁהִנִּיחַ מֹשֶׁה סֵפֶר תּוֹרָתוֹ אֶל בְּנֵי יִשְׂרָאֵל.

Dijo el Kuzari: Si el razonamiento dominara sobre estos casos y los semejantes, cambiarías todos los libros: primero en las letras, luego en las palabras, luego en las uniones de palabras, luego en la vocalización, luego en los acentos, y se alterarían los sentidos. ¡Y cuántos versículos podría uno trastocar en su sentido hasta su contrario con solo alterar una de estas tradiciones textuales, cuánto más todas ellas!

Dijo el Javer: ¿Y cómo crees que dejó Moshé el libro de su Torá a los hijos de Israel?

(ל) אָמַר הַכּוּזָרִי: מִבְּלִי סָפֵק שֶׁהָיָה סֵפֶר פָּשׁוּט, מֵאֵין נִקּוּד וּטְעָמִים, כַּאֲשֶׁר אֲנַחְנוּ רוֹאִים סִפְרֵי הַתּוֹרָה הַיּוֹם, שֶׁאִי אֶפְשָׁר שֶׁיַּסְכִּימוּ עֲלֵיהֶם בֶּהָמוֹן, כְּמוֹ שֶׁאִי אֶפְשָׁר שֶׁיַּסְכִּימוּ עַל הַמַּצָּה בַּפֶּסַח וּשְׁאָר תּוֹרוֹתָיו שֶׁהֵם זֵכֶר לִיצִיאַת מִצְרַיִם, שֶׁמִּתְיַשֶּׁבֶת בְּנַפְשׁוֹת יִשְׂרָאֵל אֲמִתַּת יְצִיאַת מִצְרַיִם בַּמַּעֲשִׂים הָהֵם הַמַּתְמִידִים, שֶׁאִי אֶפְשָׁר לְהַסְכִּים עֲלֵיהֶם בְּשָׁנָה מֵהַשָּׁנִים מִבִּלְתִּי שֶׁלֹּא יִהְיֶה עֲלֵיהֶם מוֹחֶה.

Dijo el Kuzari: Sin duda era un libro simple, sin vocalización ni acentos, tal como vemos hoy los rollos de la Torá, y no es posible que se pusieran de acuerdo sobre ellos en masa, como no es posible que se pusieran de acuerdo sobre la matzá en Pésaj y sus demás preceptos, que son recuerdo de la salida de Mitsraim; pues la verdad de la salida de Mitsraim se asienta en las almas de Israel por medio de aquellas prácticas continuas, sobre las que no sería posible ponerse de acuerdo en ningún año sin que hubiera quien protestara.

Dijo el Javer: Sin duda se conservaba en los corazones: la pataj, el kamatz, el shéver, la flexión, el sheva y los acentos. En el corazón de los cohanim, por su necesidad de ellos para el servicio y para instruir a los hijos de Israel; en el corazón de los reyes, porque se les ordenó: «y estará con él, y leerá en él todos los días de su vida» (Devarim 17:19); en el corazón de los jueces, por necesitarlos al dictar sentencia; en el corazón del Sanhedrín, por su necesidad de ellos, según lo que está escrito: «y los guardaréis y los cumpliréis, porque esa es vuestra sabiduría y vuestro entendimiento» (Devarim 4:6); en el corazón de los jasidim, para recibir recompensa; y en el corazón de los aduladores, para engreírse con ellos. Y pusieron los siete «reyes» —las vocales— y los acentos como signos de aquellas propiedades que transmitieron por tradición desde Moshé. ¿Y qué pensarás de aquellos que ordenaron el texto bíblico, primero en versículos, luego en vocalización, luego en acentos, y luego en la masora sobre la conservación de la escritura plena y defectiva, hasta que contaron sus letras y precisaron que la vav de «gajón» es la mitad de la Torá, y la conservación de todo caso excepcional en cuanto a kamatz, pataj, tseré y segol que se sale de la regla? ¿Acaso dirás que su labor en esto fue en vano y para nada, o que fue un empeño en un deber?

(לא) אָמַר הֶחָבֵר: מִבְּלִי סָפֵק שֶׁהָיָה שָׁמוּר בַּלְּבָבוֹת בַּפַּתְחָא וְהַקָּמֵץ וְהַשֶּׁבֶר וְהַנְּטִיָּה וְהַשְּׁוָא וְהַטְּעָמִים. בְּלֵב הַכֹּהֲנִים מִפְּנֵי צָרְכָּם לַעֲבוֹדָה וּלְהוֹרוֹת אֶת בְּנֵי יִשְׂרָאֵל, וּבְלֵב הַמְּלָכִים מִפְּנֵי שֶׁנִּצְטַוּוּ: 'וְהָיְתָה עִמּוֹ וְקָרָא בוֹ כָל־יְמֵי חַיָּיו', וּבְלֵב הַשּׁוֹפְטִים מִפְּנֵי צָרְכָּם אֲלֵיהֶם בַּדַּיָּנִים, וּבְלֵב הַסַּנְהֶדְרִין מִפְּנֵי צָרְכָּם אֲלֵיהֶם בְּמַה שֶּׁכָּתוּב: וּשְׁמַרְתֶּם וַעֲשִׂיתֶם כִּי הִיא חָכְמַתְכֶם וּבִינַתְכֶם, וּבְלֵב הַחֲסִידִים כְּדֵי לְקַבֵּל שָׂכָר, וּבְלֵב אַנְשֵׁי הַחֹנֶף לְהִתְגַּדֵּר בָּהֶם. וְשָׂמוּ שִׁבְעַת הַמְּלָכִים וְהַטְּעָמִים אוֹתוֹת לַתְּכוּנוֹת הָהֵם אֲשֶׁר הֶעְתִּיקוּם בְּקַבָּלָה מִמֹּשֶׁה. וּמַה תַּחֲשֹׁב עַל אֵלֶּה אֲשֶׁר תִּקְּנוּ הַמִּקְרָא בִּפְסוּקִים תְּחִלָּה, אַחַר כֵּן בְּנִקּוּד, וְאַחַר כֵּן בִּטְעָמִים, וְאַחַר כֵּן בַּמָּסֹרֶת עַל שְׁמִירַת הַמָּלֵא וְהֶחָסֵר, עַד אֲשֶׁר מָנוּ אוֹתִיּוֹתֶיהָ וּבֵרְרוּ כִּי וָו דְּגָחוֹן חֲצִי הַתּוֹרָה, וּשְׁמִירַת כָּל נָכְרִי מִקָּמֵץ וּפַתָּח וְצֵירֵי וּסְגוֹל יוֹצֵא מִן הַהַקָּשָׁה. הֲתִרְאֶה שֶׁמַּעֲשֵׂיהֶם בָּזֶה לָרִיק וּלְבַטָּלָה, אוֹ הִשְׁתַּדְּלוּת בִּדְבַר חוֹבָה.

Dijo el Kuzari: Un empeño en un deber, más bien, junto con la conservación de la Torá para que no haya modo de alterarla, y junto con una sabiduría admirable; pues vemos en la fijación de la vocalización y los acentos un orden que no puede provenir sino de una sabiduría asistida, en modo alguno del nivel de la nuestra. Y no es posible que sea aceptado por la multitud sino de manos de muchos hombres aceptos, o de un individuo acepto; y no es posible que la multitud lo reciba de un individuo a menos que sea navi o esté asistido por el influjo divino, porque al sabio que no está asistido, quien se le acerca en sabiduría le objeta que él también podría hacer lo mismo.

(לב) אָמַר הַכּוּזָרִי: אֲבָל, הִשְׁתַּדְּלוּת בִּדְבַר חוֹבָה, עִם שְׁמִירַת הַתּוֹרָה שֶׁלֹּא יִהְיֶה דֶרֶךְ לְשַׁנּוֹתָהּ, עִם הַחָכְמָה הַמֻּפְלָאָה, כִּי נִרְאֶה מִקְּבִיעוּת הַנִּקּוּד וְהַטְּעָמִים סֵדֶר שֶׁלֹּא יִהְיֶה אֶלָּא מֵחָכְמָה נֶעֱזֶרֶת, אֵינֶנָּה מֵעֵרֶךְ חָכְמָתֵנוּ בְּשׁוּם פָּנִים, וְלֹא יִתָּכֵן שֶׁיִּהְיֶה מְקֻבָּל אֵצֶל הֶהָמוֹן אֶלָּא מֵרַבִּים רְצוּיִים אוֹ מִיָּחִיד רָצוּי, וְלֹא יִתָּכֵן שֶׁיְּקַבֵּל הֶהָמוֹן מִיָּחִיד אֶלָּא אִם יִהְיֶה נָבִיא אוֹ נֶעֱזָר בָּעִנְיָן הָאֱלֹהִי, כִּי הֶחָכָם שֶׁאֵינֶנּוּ נֶעֱזָר, טוֹעֵן מִי שֶׁהוּא קָרוֹב לוֹ בְחָכְמָתוֹ שֶׁיַּעֲשֶׂה כְמַעֲשֵׂהוּ.

Dijo el Javer: Si es así, la tradición recibida nos obliga a nosotros y a los caraítas, y a todo el que reconozca que esta Torá que existe, leída con esta configuración, es la Torá de Moshé.

(לג) אָמַר הֶחָבֵר: אִם כֵּן, הַקַּבָּלָה – אֲנַחְנוּ וְהַקָּרָאִים חַיָּבִין בָּהּ, וְכָל מִי שֶׁיּוֹדֶה כִּי הַתּוֹרָה הַזֹּאת הַנִּמְצֵאת, הַנִּקְרֵאת עַל הַתְּכוּנָה הַזֹּאת, הִיא תּוֹרַת מֹשֶׁה.

Dijo el Kuzari: Eso dicen los caraítas; pero, una vez que hallaron la Torá completa, ya no necesitan la tradición.

(לד) אָמַר הַכּוּזָרִי: כֵּן אוֹמְרִים הַקָּרָאִים, אֲבָל אַחַר שֶׁמָּצְאוּ הַתּוֹרָה שְׁלֵמָה אֵינָם צְרִיכִים אֶל הַקַּבָּלָה.

Dijo el Javer: Fíjate: este libro de Moshé, tan simple, nos ha obligado —en sus meras palabras y en su lectura— a recurrir a varias clases de tradición: la vocalización, los acentos, la división en versículos y la masora; cuánto más la necesitaremos para sus contenidos, pues el contenido es más amplio que las palabras. ¿Acaso, cuando les dijo «este mes será para vosotros comienzo de los meses» (Shemot 12:2), por poner un ejemplo, no habría dudado el pueblo si quería decir los meses de los egipcios que usaban entre ellos, o los meses de los caldeos que había con Avraham en Ur Kasdim, o si quería los meses del sol, o los meses de la luna, o los años lunares ajustados por artificios a los años solares, como en la ciencia de la intercalación? Querría que los caraítas me dieran una respuesta satisfactoria sobre esto y lo semejante, y me pasaría a su parecer; porque quiero esforzarme, y que me den respuesta satisfactoria cuando les pregunte qué es lo que hace lícito comer un animal, y en qué consiste el degüello ritual: si acaso es un desnucamiento o una matanza cualquiera, y por qué se prohibieron las reses degolladas por los gentiles, y qué diferencia hay entre su degüello, su desollado y las demás operaciones.

Y querría que me explicara el sebo prohibido —que está pegado al permitido en los intestinos y el cuajar— y demás cuestiones del despiece de la carne; y que me transmitiera la línea divisoria entre lo permitido y lo prohibido, para que no haya en ello discrepancia de uno con otro; e igualmente la cola grasa, que ellos prohíben: ¿tiene un límite definido? Pues acaso uno retire una parte del rabo y otro retire la rabadilla entera tal cual. Y querría que me explicara el ave pura frente a la impura, aparte de las conocidas —quiero decir, el pichón o la tórtola—, y de dónde saca que la gallina, el ganso, la perdiz y la albarakía no son de las impuras. Y querría que me fijara el límite de «que nadie salga de su lugar» (Shemot 16:29) en el día de Shabat: si es su casa, o su patio, o su dominio —si tuviera varios patios—, o su callejón, o su barrio, o su ciudad, o el ejido de su población, dado que la palabra «lugar» admite esto y aún más.

Y querría que me mostrara la definición del trabajo prohibido en Shabat, y qué es lo que impide usar la pluma y el tintero para corregir la Torá, y qué le permite mover el libro grande, la mesa, los demás alimentos y el banquete de los invitados, y afanarse en todo aquello en que uno se afana por sus huéspedes, mientras ellos descansan y él se fatiga —y más aún sus siervos y sus mujeres—, cuando ya se ha dicho: «para que descansen tu siervo y tu sierva como tú» (Devarim 5:14). Y por qué se prohibió cabalgar en las bestias de los gentiles en Shabat, y por qué se prohibió el comercio. Y querría que dictara sentencia entre dos litigantes a partir de la sección de «Veele hamishpatim» y de «Ki tetsé». Y lo más llano de la Torá es oscuro, cuánto más lo que ya es oscuro, porque no se apoyaban sino en la Torá oral. Y querría ver sus leyes y juicios sobre todas las herencias a partir de la parashá de las hijas de Tselofjad, o el modo de la milá, del tsitsit y de la sucá. Y que me explique de dónde viene su obligación de orar a Dios; y de dónde cree que hay una «casa de reunión para todo viviente» (Iyov 30:23) y recompensa y castigo tras la muerte; y cómo dictaminan en las mitzvot que se desplazan unas a otras, como la milá con el Shabat, o Pésaj con el Shabat: cuál queda desplazada ante cuál; y demás cosas cuya sola enumeración general sería larga, cuánto más la de sus detalles. ¿Has oído, rey de los jázaros, de alguna obra de los caraítas sobre algo de lo que te he mencionado, con fundamento o con tradición, en la que no haya entre ellos disputa —sea sobre la masora, la vocalización, los acentos, lo prohibido y lo permitido, o los juicios?

(לה) אָמַר הֶחָבֵר: וְהִנֵּה זֶה סֵפֶר מֹשֶׁה הַפָּשׁוּט הֻצְרַכְנוּ בְמִלּוֹתָיו וּבַדִּבּוּר בּוֹ אֶל כַּמָּה כִּתּוֹת מִן הַקַּבָּלָה, מִן הַנִּקּוּד, וּמִטַּעַם, וּמִפָּסוּק, וּמִמָּסֹרֶת; עַל אַחַת כַּמָּה וְכַמָּה אָנוּ צְרִיכִים בְּעִנְיָנָיו, כִּי הָעִנְיָן רָחָב מִן הַמִּלּוֹת. הֲתִרְאֶה כַּאֲשֶׁר אָמַר לָהֶם: הַחֹדֶשׁ הַזֶּה לָכֶם רֹאשׁ חֳדָשִׁים, עַל הַדִּמְיוֹן, לֹא נִסְתַּפֵּק הָעָם אִם רָצָה לוֹמַר: חָדְשֵׁי הַמִּצְרִים שֶׁהָיוּ בֵינֵיהֶם, אוֹ חָדְשֵׁי הַכַּשְׂדִּים שֶׁהָיוּ עִם אַבְרָהָם בְּאוּר כַּשְׂדִּים, אוֹ רָצָה חָדְשֵׁי הַשֶּׁמֶשׁ, אוֹ חָדְשֵׁי הַיָּרֵחַ, אוֹ שְׁנֵי הַיָּרֵחַ בְּתַחְבּוּלוֹת יַסְכִּימֵם עִם שְׁנֵי הַשֶּׁמֶשׁ, כַּאֲשֶׁר בְּחָכְמַת הָעִבּוּר. הָיִיתִי רוֹצֶה שֶׁיְּשִׁיבוּנִי הַקָּרָאִים תְּשׁוּבָה מַסְפֶּקֶת עַל זֶה וְהַדּוֹמֶה לוֹ, וְאָשׁוּב לְדַעְתָּם, כִּי רְצוֹנִי לְהִשְׁתַּדֵּל וְשֶׁיְּשִׁיבוּנִי תְשׁוּבָה מַסְפֶּקֶת כַּאֲשֶׁר אֶשְׁאָלֵם עַל מַה שֶּׁיַּתִּיר הָחַי לֶאֱכֹל, וּמָה עִנְיַן הַזְּבִיחָה, וְשֶׁמָּא הִיא נְחִירָה אוֹ הֶרֶג כַּאֲשֶׁר יִזְדַּמֵּן, וְלָמָּה נֶאֶסְרוּ זִבְחֵי גוֹיִם, וּמַה הוּא שֶׁיֵּשׁ בֵּין זָבְחוֹ וְהֶפְשֵׁטוֹ וּשְׁאָר מְלַאכְתּוֹ, וְהָיִיתִי רוֹצֶה שֶׁיְּבָאֵר לִי הַחֵלֶב הָאָסוּר, וְהוּא דָבֵק עִם הַמֻּתָּר בַּמֵּעַיִם וְהַקֵּיבָה, וְזוּלַת זֶה מִנִּקּוּר הַבָּשָׂר, וְשֶׁיִּמְסֹר אֵלַי הַגָּדֵר שֶׁבֵּין הַמֻּתָּר וְהָאָסוּר, כְּדֵי שֶׁלֹּא יְהֵא חִלּוּף בּוֹ עִם חֲבֵרוֹ, וְכֵן הָאַלְיָה הָאֲסוּרָה אֶצְלָם, הֲיֶשׁ לָהּ גָּדֵר? וְשֶׁמָּא הָאֶחָד יָסִיר קְצָת הַזָּנָב וְאֶחָד יָסִיר הַכַּף כְּמוֹ שֶׁהוּא. וְהָיִיתִי רוֹצֶה שֶׁיְּבָאֵר לִי הָעוֹף הַטָּהוֹר מִן הַטָּמֵא, זוּלַת הַמְפֻרְסָמִים, רְצוֹנִי לוֹמַר: בֶּן־יוֹנָה אוֹ תוֹר, וּמֵאַיִן הוּא אוֹמֵר שֶׁאֵין הַתַּרְנְגֹלֶת וְהָאַוָּז וְהַקּוֹרֵא וְאַלְבְּרַכִיָּה מֵהַטְּמֵאִים. וְהָיִיתִי רוֹצֶה שֶׁיִּתֶּן לִי גְבוּל 'אַל יֵצֵא אִישׁ מִמְּקוֹמוֹ' בְּיוֹם הַשַּׁבָּת, אִם הוּא בֵיתוֹ אוֹ חֲצֵרוֹ אוֹ רְשׁוּתוֹ, אִם יִהְיוּ לוֹ חֲצֵרִים רַבִּים, אוֹ מְבוֹאוֹ, אוֹ שְׁכוּנָתוֹ, אוֹ מְדִינָתוֹ, אוֹ מִגְרַשׁ עִירוֹ, אַחַר שֶׁתֵּבַת 'מָקוֹם' סוֹבֶלֶת זֶה וְיוֹתֵר מִזֶּה. וְהָיִיתִי רוֹצֶה שֶׁיַּרְאֶה לִי גֶדֶר הַמְּלָאכָה הָאֲסוּרָה בַשַּׁבָּת, וּמַה הוּא הַמּוֹנֵעַ מֵהַקֻּלְמוֹס וְהַקֶּסֶת לְהַגִּיהַּ הַתּוֹרָה, וְהַמַּתִּיר לוֹ לְטַלְטֵל הַסֵּפֶר הַגָּדוֹל וְהַשֻּׁלְחָן וּשְׁאָר הַמַּאֲכָלִים וּסְעֻדַּת הָאוֹרְחִים, וְלִטְרֹחַ בְּכָל מַה שֶּׁיִּטְרַח הָאָדָם לְאוֹרְחָיו, וְהֵם בִּמְנוּחָה וְהוּא בִּיגִיעָה, וְיוֹתֵר מִזֶּה עֲבָדָיו וְנָשָׁיו, וּכְבָר נֶאֱמַר: לְמַעַן יָנוּחַ עַבְדְּךָ וַאֲמָתְךָ כָּמוֹךָ. וְלָמָּה נֶאֶסְרָה רְכִיבַת בַּהֲמוֹת הַגּוֹיִים בַּשַּׁבָּת, וְלָמָּה זֶה נֶאֶסְרָה הַסְּחוֹרָה. וְהָיִיתִי רוֹצֶה שֶׁיָּדִין בֵּין שְׁנֵי בַעֲלֵי דִינִין מִסֵּדֶר 'וְאֵלֶּה הַמִּשְׁפָּטִים' וְ'כִי תֵצֵא'. וְהַפָּשׁוּט שֶׁבַּתּוֹרָה הוּא סָתוּם, כָּל שֶׁכֵּן הַסָּתוּם, כִּי לֹא הָיוּ סוֹמְכִים אֶלָּא עַל הַתּוֹרָה שֶׁבְּעַל פֶּה. וְהָיִיתִי רוֹצֶה שֶׁאֶרְאֶה דִינָיו וּמִשְׁפָּטָיו בְּכָל הַיְּרֻשּׁוֹת מִפַּרְשַׁת בְּנוֹת צְלָפְחָד, אוֹ אֵיכוּת הַמִּילָה וְהַצִּיצִית וְהַסֻּכָּה. וִיבָאֵר לִי מֵאַיִן הוּא חַיָּב בִּתְפִלָּה לָאֵל. וּמֵאַיִן הוּא מַאֲמִין שֶׁיֵּשׁ בֵּית מוֹעֵד לְכָל חַי וּגְמוּל וְעֹנֶשׁ אַחַר הַמִּיתָה. וְאֵיךְ הֵם דָּנִין בַּמִּצְוֹת הַדּוֹחוֹת זוֹ אֶת זוֹ, כַּמִּילָה עִם הַשַּׁבָּת וְהַפֶּסַח עִם הַשַּׁבָּת, מִי נִדְחָה מִפְּנֵי מִי, וְזוּלַת זֶה מִמַּה שֶּׁיֶּאֱרַךְ סִפּוּר כְּלָלָיו כָּל שֶׁכֵּן פְּרָטָיו. הֲשָׁמַעְתָּ, מֶלֶךְ כּוּזָר, עַל חִבּוּר לַקָּרָאִים בְּדָבָר מִמַּה שֶּׁזָּכַרְתִּי לְךָ, בְּסֶמֶךְ אוֹ בְּקַבָּלָה, שֶׁאֵין בּוֹ בֵינֵיהֶם מַחֲלֹקֶת, מִמָּסֹרֶת אוֹ מִנִּקּוּד אוֹ מִטְּעָמִים אוֹ מֵאִסּוּר וְהֶתֵּר אוֹ מִדִּינִין.

Dijo el Kuzari: No lo he visto ni lo he oído; pero los veo esforzarse.

(לו) אָמַר הַכּוּזָרִי: לֹא רָאִיתִי וְלֹא שָׁמַעְתִּי, אֲבָל אֲנִי רוֹאֶה אוֹתָם מִשְׁתַּדְּלִים.

Dijo el Javer: Eso es de lo que te hablaba sobre el discurrir ingenioso y la conjetura. Los que se las ingenian en el servicio a la obra del Cielo se esfuerzan más que quienes hacen la obra de HaShem que les fue ordenada, porque estos descansan en lo que recibieron de la obra de HaShem, y su alma está tranquila como quien camina por la ciudad, sin toparse con quien les objete; y aquellos son como quien camina por el desierto sin saber con qué se topará, y va provisto de armas, dispuesto para la guerra y adiestrado en ella. Y no te induzca a error lo que ves de su empeño, ni te vuelva perezoso lo que ves de la laxitud de los tradicionalistas —quiero decir, los rabanitas—, porque aquellos buscaron fortalezas en que atrincherarse, mientras que estos moran en sus lechos, en una ciudad antigua y fortificada.

El Kuzari dijo: Todo lo que has dicho es de justicia, porque la Torá advirtió sobre «una sola Torá y una sola ley», y según el razonamiento de ellos las Torot se multiplicarían al ritmo del parecer de cada uno. Y hay más: uno no se mantendría en una sola doctrina, porque cada día se le renueva una idea y suma a lo que sabe, se topa con quien lo rebate con un argumento, y tiene que cambiar de opinión. Y si los encontramos de acuerdo, sabremos que lo recibieron de uno o de muchos que los precedieron, y de justicia sería negarles ese consenso y decirles: ¿cómo os pusisteis de acuerdo en tal mitzvá, si la razón inclina las palabras de Dios hacia muchas caras? Y si respondieran: así fue el parecer de Anán, o de Biniamín, o de Shaúl, o de otros —se obligaron a sí mismos al argumento de la recepción de quien es más antiguo y más digno de crédito, es decir, nuestros maestros, porque ellos son muchos y estos, unos pocos. La opinión de los sabios se apoya en la recepción de los profetas; la de estos es mera conjetura. Los sabios concuerdan; estos discrepan. Las palabras de los sabios vienen «del lugar que HaShem elija», y aun cuando juzgaran solo por conjetura sería de justicia aceptarlos —y estos ni siquiera eso.

(לז) אָמַר הֶחָבֵר: זֶה מִמַּה שֶּׁאָמַרְתִּי לְךָ מֵהַהִתְחַכְּמוּת וְהַסְּבָרָא. וְהַמִּתְחַכְּמִים בָּעֲבוֹדָה לִמְלֶאכֶת הַשָּׁמַיִם יוֹתֵר מִשְׁתַּדְּלִים מֵעוֹשֵׂי מְלֶאכֶת ה' הַמְצֻוִּים עָלֶיהָ, מִפְּנֵי שֶׁאֵלֶּה בִמְנוּחָה בְּמַה שֶּׁקִּבְּלוּ מִמְּלֶאכֶת ה', וּבָטְחָה נַפְשָׁם כַּהוֹלֵךְ בָּעִיר, שֶׁלֹּא הִזְדַּמְּנוּ לְמַחֲלֹקֶת חוֹלֵק, וְאֵלֶּה כַּהוֹלֵךְ בַּמִּדְבָּר אֵינֶנּוּ יוֹדֵעַ מַה יִּפְגַּע, וְהוּא מִזְדַּמֵּן בִּשְׁלָחִים חָלוּץ לַמִּלְחָמָה וּמְלֻמָּד בָּהּ. וְאַל יַשִּׁיאֲךָ מַה שֶּׁאַתָּה רוֹאֶה מֵהִשְׁתַּדְּלוּתָם, וְאַל יְעַצֶּלְךָ מַה שֶּׁאַתָּה רוֹאֶה מֵרִפְיוֹן הַמְקֻבָּלִים, רְצוֹנִי לוֹמַר: הָרַבָּנִים, כִּי אֵלֶּה בִּקְּשׁוּ מִבְצָרִים לְהִבָּצֵר בָּהֶם, וְאֵלֶּה שׁוֹכְנִים עַל עַרְשׂוֹתָם בְּעִיר קְדוּמָה וּבְצוּרָה.

Y ojalá me hicieran oír su respuesta a la cuestión de «este mes», porque veo a sus sabios seguir a los rabinos en intercalar un segundo Adar, mientras les objetan por el avistamiento de la luna de Tishrí: ¿cómo ayunasteis el ayuno de Kipur el nueve de Tishrí? ¿No habrían de avergonzarse? Pues ellos mismos no saben si aquel mes es Elul o Tishrí cuando intercalan, ni si es Tishrí o Marjeshván cuando no intercalan. ¿Y no dirían: «nosotros, que ya estamos ahogados, ¿por qué habríamos de temer mojarnos?» —nosotros no sabemos si el mes es Tishrí, Marjeshván o Elul; ¿cómo, entonces, vamos a objetar a aquellos tras cuyas huellas caminamos y de quienes aprendemos, preguntándoles si ayunaréis el nueve o el diez del mes?

El Javer dijo: Nuestra Torá está ligada a la halajá le-Moshé mi-Sinai, o al lugar que HaShem elija, porque «de Tsión saldrá la Torá y palabra de Adonái de Yerushaláyim» (Yeshayahu 2:3), en presencia de jueces, oficiales, cohanim y Sanhedrín. Y se nos ordena escuchar al juez designado en cada generación, como dijo: «o al juez que hubiere en aquellos días» (Devarim 17:9), y junto a ello: «y harás conforme a la Torá que te enseñen», «no te apartarás de la palabra» (Devarim 17:11), «y el hombre que obrare con soberbia, no escuchando al cohen... morirá aquel hombre» (Devarim 17:12). Ligó la rebeldía contra el cohen y el juez a la mayor de las transgresiones, al decir «y extirparás el mal de Israel», y junto a ello «y todo el pueblo oirá y temerá» (Devarim 17:13) —mientras se mantuviera el orden de la avodá, el Sanhedrín y las demás clases con las que se completa el orden y a las que se adhiere sin duda el asunto divino, sea por profecía, sea por firmeza y transmisión, como fue en el Segundo Templo. Y no es posible transgredir un consenso establecido por tales autoridades según su parecer.

(לח) אָמַר הַכּוּזָרִי: כָּל מַה שֶּׁאָמַרְתָּ בְּדִין הוּא, כִּי הַתּוֹרָה הִזְהִירָה עַל תּוֹרָה אַחַת וּמִשְׁפָּט אֶחָד, וּכְפִי סְבָרָתָם יִרְבּוּ הַתּוֹרוֹת כְּפִי סְבָרַת כָּל אֶחָד מֵהֶם, וְעוֹד: כִּי הָאֶחָד לֹא יַעֲמֹד עַל תּוֹרָה אֶחָת, כִּי בְכָל יוֹם תִּתְחַדֵּשׁ לוֹ דַעַת וְיוֹסִיף דַּעְתּוֹ, וְיִפְגַּע מִי שֶׁיְּשִׁיבֵהוּ בִטְעָנָה וְצָרִיךְ שֶׁיֶּעְתַּק בְּהַעְתָּקַת דַּעְתּוֹ. וְאִם נִמְצָאֵם מַסְכִּימִים נֵדַע כִּי הֵם מְקֻבָּלִים מֵאֶחָד אוֹ מֵרַבִּים שֶׁקְּדָמוּם, וּמִן הַדִּין שֶׁנִּכְפֹּר עֲלֵיהֶם הַהַסְכָּמָה, וְנֹאמַר לָהֶם: אֵיךְ הִסְכַּמְתֶּם בְּמִצְוָה פְּלוֹנִית וְהַדַּעַת מַכְרַעַת בְּדִבְרֵי הָאֵל אֶל פָּנִים רַבִּים? וְאִם אָמְרוּ: כֵּן הָיְתָה דַעַת עָנָן אוֹ בִנְיָמִין אוֹ שָׁאוּל אוֹ זוּלָתָם – חִיְּבוּ עַצְמָם טַעֲנַת הַקַּבָּלָה מִמִּי שֶׁהוּא יוֹתֵר קַדְמוֹן וְיוֹתֵר רָאוּי לְהַאֲמִין, רְצוֹנִי לוֹמַר: רַבּוֹתֵינוּ, כִּי הֵם רַבִּים וְאֵלֶּה יְחִידִים, וְדַעַת הַחֲכָמִים סְמוּכָה עַל הַקַּבָּלָה מֵהַנְּבִיאִים, וְאֵלֶּה סְבָרָא גְרִידָא בִלְבָד, וְהַחֲכָמִים מַסְכִּימִים וְאֵלֶּה חוֹלְקִים וְהַחֲכָמִים דִּבְרֵיהֶם מִן הַמָּקוֹר אֲשֶׁר יִבְחַר ה', וַאֲפִלּוּ אִם הָיוּ דָנִים מִסְּבָרָתָם גְּרִידָא מִן הַדִּין הָיָה לְקַבְּלָם, וְאֵלֶּה אֵינָם כֵּן. וּמִי יִתֵּן שֶׁיַּשְׁמִיעוּנִי תְּשׁוּבָתָם בִּשְׁאֵלַת 'הַחֹדֶשׁ הַזֶּה', וַאֲנִי רוֹאֶה חַכְמֵיהֶם הוֹלְכִים אַחֲרֵי הָרַבָּנִים בְּעִבּוּר אֲדָר בַּאֲדָר, וְהֵם מַקְשִׁים לָהֶם בִּרְאִיַּת יֶרַח תִּשְׁרִי, אֵיךְ צַמְתֶּם צוֹם כִּפּוּר בְּתִשְׁעָה בְתִשְׁרִי, הֲלֹא יֵבוֹשׁוּ, וְהֵם אֵינָם יוֹדְעִים אִם הַחֹדֶשׁ הַהוּא אֱלוּל אוֹ תִשְׁרִי כְּשֶׁיְּעַבְּרוּ אוֹ אִם הוּא תִשְׁרִי אוֹ מַרְחֶשְׁוָן כְּשֶׁאֵינָן מְעַבְּרִין, וַהֲלֹא הָיוּ אוֹמְרִים: 'אֲנַחְנוּ הַטּוֹבְעִים וּמַה נִּפְחַד מֵהַבְּלִילָה', אֲנַחְנוּ לֹא נֵדַע אִם הַחֹדֶשׁ תִּשְׁרִי אוֹ מַרְחֶשְׁוָן אוֹ אֱלוּל, וְאֵיךְ נַקְשֶׁה לְמִי שֶׁאָנוּ הוֹלְכִים בְּעִקְּבוֹתֵיהֶם וְנִלְמַד מֵהֶם, הֲתָצוּמוּ בַתְּשִׁיעִי אוֹ בֶעָשׂוֹר לַחֹדֶשׁ.

Y por esto quedamos obligados en la mitzvá de meguilá y Purim y en la mitzvá de Janucá, y pudimos decir: «que nos santificó con sus mitzvot y nos ordenó sobre la lectura de la meguilá», «encender la vela de Janucá», «completar el Halel» y «leerlo», «sobre el lavado de manos», «sobre la mitzvá de eruv», y demás. Y si nuestras ordenanzas hubieran surgido después del galut, no se llamarían «mitzvot», ni estaríamos obligados a bendecir sobre ellas: dirían de ellas que son takaná o minhag. La mayoría de nuestras mitzvot se apoyan en Moshé, halajá le-Moshé mi-Sinai.

Y así corresponde. Fue un pueblo que no tuvo que afanarse por su alimento durante cuarenta años, ni por vestido ni por morada; y siendo ellos la mayoría, con Moshé presente entre ellos y la Shejiná que no se apartaba, y habiéndoles él ya ordenado las mitzvot en sus líneas generales, ¿cabe en la mente que no preguntaran por sus detalles —también los detalles de los tiempos— y no transmitieran sus interpretaciones y sus discrepancias? Y ya lo vemos: «y hago conocer los estatutos de Elohim y sus Torot» (Shemot 18:16); y él ya les dijo al final: «porque ella es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia» (Devarim 4:6). Quien quiera desmentir este versículo, que mire el caso de los caraítas; quien quiera creerlo, que mire la sabiduría de la Mishná y la Guemará —y ellas son solo un poco de lo mucho de las ciencias naturales, divinas, morales y astronómicas—, y verá que en verdad les corresponde enorgullecerse sobre todos los pueblos por su sabiduría.

Y algunas de nuestras mitzvot vienen del lugar que HaShem elija, con las condiciones ya mencionadas. La profecía se prolongó en el Segundo Templo cerca de cuarenta años, y Yirmiyahu alabó en extremo, en su profecía, a los hombres del Segundo Templo, su piedad, su sabiduría y su temor; y si no nos apoyamos en estos, ¿en quién nos apoyaremos? Ya vemos lo que se instituyó después de Moshé y quedó como mitzvá: como hizo Shlomo, que santificó el interior del atrio y ofreció olot fuera del mizbéaj, e hizo la fiesta siete días y siete días; y lo que escribieron David y Shmuel del orden de los cantores en el Templo, que quedaron como mitzvot perpetuas; y lo que hizo Shlomo en el Mikdash; y lo que dejó de aquello que Moshé había hecho en el desierto; y lo que estableció Ezra en el Segundo Templo sobre su comunidad, dar un tercio del shékel; y lo que colocaron en lugar del arón —una estructura ante la cual colgaron la parójet, porque sabían que el arón estaba oculto allí.

(לט) אָמַר הֶחָבֵר: תּוֹרָתֵנוּ קְשׁוּרָה בַהֲלָכָה לְמֹשֶׁה מִסִּינַי אוֹ מִן הַמָּקוֹם אֲשֶׁר יִבְחַר ה' כִּי מִצִּיּוֹן תֵּצֵא תוֹרָה וּדְבַר ה' מִירוּשָׁלָיִם, בְּמַעֲמַד שׁוֹפְטִים וְשׁוֹטְרִים וְכֹהֲנִים וְסַנְהֶדְרִים, וַאֲנַחְנוּ מְצֻוִּים שֶּׁנִּשְׁמַע מֵהַשּׁוֹפֵט הַמְמֻנֶּה בְכָל דּוֹר וָדוֹר, כְּמוֹ שֶׁאָמַר: אוֹ אֶל הַשּׁוֹפֵט אֲשֶׁר יִהְיֶה וגו' וְסָמַךְ לוֹ אָמְרוֹ: 'וְעָשִׂיתָ עַל פִּי הַתּוֹרָה אֲשֶׁר יוֹרוּךָ', 'לֹא תָסוּר מִן הַדָּבָר', 'וְהָאִישׁ אֲשֶׁר יַעֲשֶׂה בְזָדוֹן לְבִלְתִּי שְׁמֹעַ אֶל הַכֹּהֵן וּמֵת הָאִישׁ הַהוּא', חִבֵּר הַמְרוֹת הַכֹּהֵן וְהַשּׁוֹפֵט לַגְּדוֹלָה שֶׁבָּעֲבֵרוֹת, בְּאָמְרוֹ: 'וּבִעַרְתָּ הָרָע מִיִּשְׂרָאֵל' וְסָמַךְ לוֹ 'וְכָל הָעָם יִשְׁמְעוּ וְיִירָאוּ', בְּעוֹד שֶׁהַסֵּדֶר נִשְׁאָר מֵהָעֲבוֹדָה וְהַסַּנְהֶדְרִין וּשְׁאָר הַכִּתּוֹת, אֲשֶׁר בָּהֶם יִשְׁלַם הַסֵּדֶר וְיִדְבַּק בָּהֶם הָעִנְיָן הָאֱלֹהִי בְּלִי סָפֵק, בֵּין בִּנְבוּאָה בֵּין בְּאֹמֶץ וְהוֹדָעָה, כַּאֲשֶׁר הָיָה בְּבַיִת שֵׁנִי, וְלֹא יִתָּכֵן לַעֲבוֹר עַל כְּמוֹתָם הַהַסְכָּמָה מִדַּעְתָּם. וּבָזֶה נִתְחַיַּבְנוּ בְמִצְוַת מְגִלָּה וּפוּרִים וּמִצְוַת חֲנֻכָּה, וְיָכֹלְנוּ לוֹמַר: 'אֲשֶׁר קִדְּשָׁנוּ בְמִצְוֹתָיו וְצִוָּנוּ עַל מִקְרָא מְגִלָּה', וּ'לְהַדְלִיק נֵר שֶׁל חֲנֻכָּה', וְ'לִגְמֹר אֶת הַהַלֵּל' וְ'לִקְרֹא', וְ'עַל נְטִילַת יָדַיִם', וְ'עַל מִצְוַת עֵרוּב', וְזוּלַת זֶה. וְאִלּוּ הָיוּ חֻקֵּינוּ יוֹצְאִים אַחַר הַגָּלוּת לֹא הָיוּ נִקְרָאִים 'מִצְוֹת', וְלֹא הָיִינוּ חַיָּבִים לְבָרֵךְ עֲלֵיהֶם, אַךְ הָיוּ אוֹמְרִים בָּהֶם שֶׁהֵם 'תַּקָּנָה' אוֹ 'מִנְהָג'. וְרֹב מִצְוֹתֵינוּ סְמוּכוֹת אֶל מֹשֶׁה הֲלָכָה לְמֹשֶׁה מִסִּינָי. וְכֵן רָאוּי, שֶׁהָיָה עַם שֶׁלֹּא הֻצְרְכוּ לִטְרֹחַ בִּמְזוֹנוֹת אַרְבָּעִים שָׁנָה וְלֹא בִלְבוּשׁ וְלֹא בְדִירָה, וְהֵם כַּאֲשֶׁר הָיוּ מִן הָרֹב וּמֹשֶׁה נִמְצָא עִמָּם וְהַשְּׁכִינָה אֵינֶנָּה זָזָה מֵהֶם, וְהוּא כְבָר צִוָּה אוֹתָם בִּכְלָלֵי הַמִּצְוֹת, הֲיַעֲלֶה בַדַּעַת שֶׁלֹּא יִשְׁאֲלוּ עַל פְּרָטֵיהֶם עִם הַשָּׁעוֹת וְיַעְתִּיקוּ פֵּרוּשֵׁיהֶם וּמַחְלְקוֹתָם, וּכְבָר אָנוּ רוֹאִים, 'וְהוֹדַעְתִּי אֶת חֻקֵּי־הָאֱלֹהִים וְאֶת־תּוֹרוֹתָיו', וְהוּא כְבָר אָמַר לָהֶם בָּאַחֲרוֹנָה: 'כִּי הִיא חָכְמַתְכֶם וּבִינַתְכֶם'. וּמִי שֶׁרוֹצֶה לְהַכְזִיב הַפָּסוּק הַזֶּה יִרְאֶה עִנְיַן הַקָּרָאִים, וּמִי שֶׁהוּא רוֹצֶה לְהַאֲמִין בּוֹ יִרְאֶה חָכְמַת הַמִּשְׁנָה וְהַגְּמָרָא, וְהֵם מְעַט מֵהַרְבֵּה מֵהַחָכְמוֹת הַטִּבְעִיּוֹת וְהָאֱלֹהִיּוֹת וְהַמּוּסָרִיּוֹת וְהַגַּלְגַּלִּיּוֹת, וְיִרְאֶה שֶׁבֶּאֱמֶת רָאוּי לָהֶם לְהִתְפָּאֵר עַל כָּל הָעַמִּים בְּחָכְמָתָם. וּקְצָת מִצְוֹתֵינוּ – מִן הַמָּקוֹם אֲשֶׁר יִבְחַר ה' עִם הַתְּנָאִים הַנִּזְכָּרִים. וּכְבָר הִתְמִידָה הַנְּבוּאָה בְּבַיִת שֵׁנִי קָרוֹב לְאַרְבָּעִים שָׁנָה, וּכְבָר שִׁבַּח יִרְמְיָהוּ עַד מְאֹד בִּנְבוּאָתוֹ אַנְשֵׁי בַיִת שֵׁנִי וַחֲסִידוּתָם וְחָכְמָתָם וְיִרְאָתָם, וְאִם לֹא נִסְמֹךְ עַל אֵלֶּה עַל מִי נִסְמֹךְ? וּכְבָר אָנוּ רוֹאִים מַה שֶּׁנִּקְבַּע אַחֲרֵי מֹשֶׁה וְהָיְתָה מִצְוָה, כְּמוֹ שֶׁעָשָׂה שְׁלֹמֹה שֶׁקִּדֵּשׁ אֶת תּוֹךְ הֶחָצֵר וְהֶעֱלָה עוֹלוֹת בְּזוּלַת הַמִּזְבֵּחַ, וְעָשָׂה הֶחָג שִׁבְעַת יָמִים וְשִׁבְעַת יָמִים וּמַה שֶּׁכָּתַב דָּוִד וּשְׁמוּאֵל מִסֵּדֶר הַמְשׁוֹרְרִים בַּבַּיִת, וְהָיוּ לְמִצְוֹת תְּמִידוֹת, וּמַה שֶּׁעָשָׂה שְׁלֹמֹה בַמִּקְדָּשׁ, וּמַה שֶׁהִנִּיחַ מִמַּה שֶׁעָשָׂה מֹשֶׁה בַמִּדְבָּר, וּמַה שֶּׁהֶעֱמִיד עֶזְרָא בְּבַיִת שֵׁנִי עַל קְהָלוֹ לָתֵת שְׁלִישִׁית הַשֶּׁקֶל, וּמַה שֶּׁהֶעֱמִידּוּ בִמְקוֹם הָאָרוֹן תְּכוּנָה שֶּׁתָּלוּ לְפָנֶיהָ הַפָּרֹכֶת, בַּעֲבוּר שֶׁיָּדְעוּ כִּי הָאָרוֹן גָּנוּז לְשָׁם.

El Kuzari dijo: ¿Cómo se concilia esto con «no añadirás sobre él ni quitarás de él» (Devarim 13:1)?

(מ) אָמַר הַכּוּזָרִי: אֵיךְ יִתָּכֵן זֶה עִם 'לֹא תוֹסֵף עָלָיו וְלֹא תִגְרַע מִמֶּנּוּ'.

El Javer dijo: Esto solo se dijo para la multitud, para que no innovaran de su intelecto ni se hicieran los sabios según su parecer, fijándose Torot propias a partir de sus deducciones, como hacen los caraítas; y advierte escuchar a los profetas posteriores a Moshé, y a los cohanim y jueces, como dijo respecto al profeta: «un profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú» (Devarim 18:18), y dijo de los cohanim y jueces que sus palabras fueran escuchadas. Su dicho «no añadiréis sobre la palabra que yo os ordeno» (Devarim 4:2) significa: sobre lo que os ordené por medio de Moshé y por medio de un profeta de en medio de ti, de tus hermanos, con las condiciones mencionadas en la profecía, y sobre lo que reúnan los cohanim y jueces del lugar que HaShem elija, porque están asistidos por la Shejiná. No cabe transgredir contra ellos suponiendo que acordarían algo que contradiga la Torá, dado su número. Ni les alcanza el error, por su sabiduría amplia —heredada y natural adquirida— tal como la recibieron; pues el Sanhedrín tenía el mandato de conocer todas las ciencias, cuánto más ahora, que se les retiró la profecía, o lo que ocupa su lugar, la bat-kol y demás.

Y sostén que no discreparemos con los caraítas en lo que nos objetan a partir de lo que se entiende de las palabras «al día siguiente del Shabat» y «hasta el día siguiente del séptimo Shabat» —que sería desde el domingo—; y luego diremos que uno de los cohanim, o de los jueces, o de los reyes, aceptados con el parecer del Sanhedrín y de todos los sabios, vio que la intención de aquel cómputo era poner cincuenta días entre las primicias de la cosecha de la cebada y las primicias de la cosecha del trigo, y guardar siete semanas, que son «siete Shabatot completas». Nos dio un ejemplo tomando el comienzo de un día de la semana, como diciendo: si el comienzo fuera «desde que la hoz empieza en la mies» (Devarim 16:9), en domingo, llegaréis hasta el domingo, para deducir de ahí que, si el comienzo fuera en lunes, llegaríamos hasta el lunes. Y «el empezar de la hoz» quedó puesto en nuestras manos: cada vez que veamos que corresponde, empezamos en él y contamos desde él. Lo fijaron de modo que sea el segundo día de Pésaj, y en esto no hay contradicción con la Torá, y quedamos obligados a aceptarlo como «Torá», porque proviene del lugar que HaShem elija con las condiciones mencionadas. Y quizá esto fue por profecía de parte del Creador —bien puede ser—, y así quedaremos limpios de la confusión de los que confunden.

(מא) אָמַר הֶחָבֵר: לֹא נֶאֱמַר זֶה אֶלָּא לֶהָמוֹן, כְּדֵי שֶׁלֹּא יְחַדְּשׁוּ מִשִּׂכְלָם וְיִתְחַכְּמוּ מִדַּעְתָּם וְיִקְבְּעוּ לְעַצְמָם תּוֹרוֹת מֵהַקָּשָׁתָם כְּמוֹ שֶׁעוֹשִׂים הַקָּרָאִים, וּמַזְהִיר לִשְׁמֹעַ מִן הַנְּבִיאִים אַחֲרֵי מֹשֶׁה וּמִן הַכֹּהֲנִים וְהַשּׁוֹפְטִים, כְּמוֹ שֶׁאָמַר בַּנָּבִיא: נָבִיא אָקִים לָהֶם מִקֶּרֶב אֲחֵיהֶם כָּמוֹךָ וגו', וְאָמַר בַּכֹּהֲנִים וּבַשּׁוֹפְטִים שֶׁיִּהְיוּ דִּבְרֵיהֶם נִשְׁמָעִים. וְהָיָה מַאֲמָרוֹ: לֹא תוֹסִיפוּ עַל הַדָּבָר אֲשֶׁר אָנֹכִי מְצַוֶּה אֶתְכֶם, עַל מַה שֶּׁצִּוִּיתִי אֶתְכֶם עַל יְדֵי מֹשֶׁה וְעַל יְדֵי נָבִיא מִקִּרְבְּךָ מֵאַחֶיךָ, עַל הַתְּנָאִים הַנִּזְכָּרִים בַּנְּבוּאָה, וּמַה שֶּׁנִּקְבְּצוּ עָלָיו הַכֹּהֲנִים וְהַשּׁוֹפְטִים מִן 'הַמָּקוֹם אֲשֶׁר יִבְחַר ה', מִפְּנֵי שֶׁהֵם נֶעֱזָרִים בַּשְּׁכִינָה, וְלֹא יִתָּכֵן לַעֲבֹר עֲלֵיהֶם שֶׁיַּסְכִּימוּ בְדָבָר שֶׁחוֹלֵק עַל הַתּוֹרָה, בַּעֲבוּר רֻבָּם. וְלֹא תַעֲבֹר עֲלֵיהֶם הַטָּעוּת לְחָכְמָתָם הָרְחָבָה הַיְרוּשָׁה וְהַטִּבְעִית הַקְּנוּיָה, כַּאֲשֶׁר קִבְּלוּ, כִּי הַסַּנְהֶדְרִין הָיוּ מְצֻוִּים לָדַעַת כָּל הַחָכְמוֹת, כָּל שֶׁכֵּן שֶׁמְּעַט שֶׁנִּסְתַּלְּקָה מֵהֶם הַנְּבוּאָה אוֹ מַה שֶּׁעוֹמֵד בִּמְקוֹמָהּ מִבַּת־קוֹל וְזוּלַת זֶה. וֶאֱמֹר, שֶׁלֹּא נַחֲלֹק עִם הַקָּרָאִים בְּמַה שֶּׁהֵם טוֹעֲנִים עָלֵינוּ מִן הַמּוּבָן מִמִּלַּת 'מִמָּחֳרָת הַשַּׁבָּת' וְ'עַד מִמָּחֳרָת הַשַּׁבָּת' שֶׁהוּא מִיּוֹם רִאשׁוֹן, וְאַחַר כֵּן נֹאמַר שֶׁאֶחָד מִן הַכֹּהֲנִים אוֹ הַשּׁוֹפְטִים אוֹ הַמְּלָכִים, הָרְצוּיִים עִם דַּעַת הַסַּנְהֶדְרִין וְכָל הַחֲכָמִים, רָאָה כִּי הַכַּוָּנָה מִן הַמִּסְפָּר הַהוּא לָשׂוּם חֲמִשִּׁים יוֹם בֵּין בִּכּוּרֵי קְצִיר שְׂעוֹרִים וּבִכּוּרֵי קְצִיר חִטִּים, וּשְׁמִירַת שִׁבְעָה שָׁבוּעוֹת שֶׁהֵם שֶׁבַע שַׁבָּתוֹת תְּמִימוֹת, וְנָתַן לָנוּ דִמְיוֹן בִּתְחִלַּת יוֹם מֵהַשָּׁבוּעַ, לוֹמַר: אִם תִּהְיֶה הַהַתְחָלָה 'מֵהָחֵל חֶרְמֵשׁ בַּקָּמָה' מִיּוֹם רִאשׁוֹן – תַּגִּיעוּ עַד יוֹם הָרִאשׁוֹן, לְהַקִּישׁ מִמֶּנּוּ, שֶׁאִם תִּהְיֶה הַהַתְחָלָה מִיּוֹם שֵׁנִי – נַגִּיעַ עַד יוֹם שֵׁנִי. וְ'הָחֵל חֶרְמֵשׁ' מֻנָּח אֵלֵינוּ, בְּכָל עֵת שֶׁנִּרְאֶה שֶׁהוּא רָאוּי – נַתְחִיל בּוֹ וְנִסְפֹּר מִמֶּנּוּ. וְקָבְעוּ אוֹתוֹ שֶׁיִּהְיֶה יוֹם שֵׁנִי שֶׁל פֶּסַח וְלֹא יִהְיֶה בָזֶה סְתִירָה לַתּוֹרָה, וְהִתְחַיַּבְנוּ לְקַבְּלוֹ לְ'תוֹרָה', מִפְּנֵי שֶׁהוּא מִן 'הַמָּקוֹם אֲשֶׁר יִבְחַר ה' ' עִם הַתְּנָאִים הַנִּזְכָּרִים. וְשֶׁמָּא הָיָה זֶה בִנְבוּאָה מֵאֵת הַבּוֹרֵא, וְיָכוֹל לִהְיוֹת, וְנִהְיֶה נְקִיִּים מִבִּלְבּוּל הַמְבַלְבְּלִים.

El Kuzari dijo: Ya has zanjado, Javer, con estas generalidades que no puedo negar, aquellas dudas que había en mi corazón, nacidas de los argumentos parciales de los caraítas; creía que iba a hacerte callar con ellos.

(מב) אָמַר הַכּוּזָרִי: כְּבָר פָּסַקְתָּ הֶחָבֵר בַּכְּלָלוֹת הָאֵלֶּה אֲשֶׁר לֹא אוּכַל לְהַכְחִישָׁם מֵחֲלָקִים הָיוּ בְלִבִּי מִטַּעֲנוֹת הַקָּרָאִים, הָיִיתִי סָבוּר שֶׁאַשְׁתִּיקְךָ בָּהֶם.

El Javer dijo: Cuando se aclaran las generalidades, no pongas el corazón en los detalles, porque en ellos se cuela mucho error; y además, no tienen fin, porque se enredan y quienes los tratan no se libran de su confusión. Es como aquel a quien se le ha aclarado la justicia del Creador y que su sabiduría lo abarca todo: no se fija en lo que parece injusticia en el mundo, como dijo: «si opresión del pobre y despojo del derecho y de la justicia vieres en la provincia, no te asombres de ello» (Kohélet 5:7). Y como aquel a quien se le ha aclarado con prueba la permanencia del alma tras el fin del cuerpo, y que no es corpórea sino una entidad separada del cuerpo, como los malajim: no se fija en lo que le objetaría el pensamiento por la ausencia de las funciones del alma en el sueño, o en la enfermedad —que hace perder el pensamiento—, o en que ella sigue el temperamento del cuerpo, y demás pensamientos que confunden.

(מג) אָמַר הֶחָבֵר: כְּשֶׁיִּתְבָּרְרוּ הַכְּלָלוֹת אַל תִּתֵּן לִבְּךָ לַחֲלָקִים, כִּי הַרְבֵּה שֶׁיִּכָּנֵס בָּהֶם הַטָּעוּת, וְעוֹד – שֶׁאֵין לָהֶם תַּכְלִית, מִפְּנֵי שֶׁהֵם מִסְתַּבְּכִים וְלֹא יִמָּלְטוּ הַמְדַבְּרִים מִבִּלְבּוּלָם. וְזֶה כְּמִי שֶׁנִּתְבָּרֵר אֶצְלוֹ צֶדֶק הַבּוֹרֵא, וְשֶׁחָכְמָתוֹ כוֹלֶלֶת – אֵינֶנּוּ מַבִּיט לְמַה שֶּׁהוּא נִרְאֶה בָעוֹלָם מִן הָעָוֶל, וּכְמוֹ שֶׁאָמַר: אִם־עֹשֶׁק רָשׁ וְגֵזֶל מִשְׁפָּט וָצֶדֶק תִּרְאֶה בַמְּדִינָה אַל־תִּתְמַהּ עַל־הַחֵפֶץ. וּכְמִי שֶׁנִּתְבָּרֵר אֶצְלוֹ בְמוֹפֵת עֲמִידַת הַנֶּפֶשׁ אַחַר כְּלוֹת הַגּוּף, וְשֶׁאֵינָהּ גַּשְׁמִית אֲבָל עֶצֶם נִפְרָד מֵהַגּוּף כַּמַּלְאָכִים – אֵינֶנּוּ מַבִּיט אֶל מַה שֶּׁתַּקְשֵׁהוּ הַמַּחֲשָׁבָה מֵהֶעְדֵּר פְּעֻלּוֹת הַנֶּפֶשׁ בְּעֵת הַשֵּׁנָה, וְעֵת הֶחֳלִי, שֶׁהוּא מְאַבֵּד הַמַּחֲשָׁבָה, וּמַה שֶּׁהִיא הוֹלֶכֶת אַחַר מֶזֶג הַגּוּף, וְזוּלַת זֶה מִן הַמַּחֲשָׁבוֹת הַמְבַלְבְּלוֹת.

El Kuzari dijo: Con todo, no me basta hasta saciarme de hablar contigo sobre los detalles, aunque haya en ello algo que reprocharme, después de haber reconocido las generalidades que trajiste.

(מד) אָמַר הַכּוּזָרִי: עִם כָּל זֶה אֵין מַסְפִּיק לִי עַד שֶׁאֶשְׂבַּע מִדַּבֵּר עִמְּךָ עַל הַחֲלָקִים, וְאִם יֵשׁ לִתְפֹּשׂ עָלַי בָּזֶה, אַחַר אֲשֶׁר הוֹדֵיתִי בַכְּלָלִים אֲשֶׁר הֲבִיאוֹתָם.

El Javer dijo: Di lo que quieras.

(מה) אָמַר הֶחָבֵר: אֱמֹר מַה שֶּׁתִּרְצֶה.

El Kuzari dijo: ¿Acaso no está explícito el castigo de la lesión en la Torá, en lo que dijo «ojo por ojo» (Shemot 21:24) y «como diere defecto en el hombre, así le será dado» (Vayikrá 24:20)?

(מו) אָמַר הַכּוּזָרִי: הֲלֹא עֹנֶשׁ הַנֵּזֶק מְפֹרָשׁ בַּתּוֹרָה, בְּמַה שֶּׁאָמַר 'עַיִן תַּחַת עַיִן', וְ'כַאֲשֶׁר יִתֵּן מוּם בָּאָדָם כֵּן יִנָּתֶן בּוֹ'.

El Javer dijo: ¿Y no se dijo después: «el que hiera de muerte un animal, lo pagará: vida por vida» (Vayikrá 24:18)? ¿No es esto el rescate? ¿Y acaso diría: a quien golpeó tu caballo, golpea su caballo? No: dice toma su caballo, porque ningún provecho tienes en golpear el suyo. E igual, a quien te cortó la mano no te dicen: toma su mano, porque ningún provecho tienes en cortársela. Cuánto más que en estas leyes entrarían cosas que la razón contradice, como «herida por herida» y «cardenal por cardenal» (Shemot 21:25): ¿cómo mediríamos eso? Quizá uno muera de una herida y otro no muera de una igual; ¿y cómo mediríamos su equivalente? ¿Y cómo tomaríamos el ojo de quien solo tiene uno como rescate del ojo de quien tiene dos —quedando el uno ciego y el otro con un solo ojo—, siendo que la Torá dijo «como diere defecto en el hombre, así le será dado»? ¿Y qué necesidad tengo de hablar contigo de estos detalles, después de haberte antepuesto la necesidad de la kabalá, junto con la veracidad de lo recibido de ellos, su grandeza, su sabiduría y su empeño?

El Kuzari dijo: Con todo, me parece bueno saber por qué ordenó HaShem la guarda de las tumot.

(מז) אָמַר הֶחָבֵר: וַהֲלֹא נֶאֱמַר בּוֹ אַחַר כֵּן: 'וּמַכֵּה נֶפֶשׁ־בְּהֵמָה יְשַׁלְּמֶנָּה נֶפֶשׁ תַּחַת נָפֶשׁ', הֲלֹא זֶה הַכֹּפֶר, וַהֲלֹא לֹא הָיָה אוֹמֵר: מִי שֶׁהִכָּה סוּסְךָ – הַכֵּה סוּסוֹ, אֲבָל אוֹמֵר: קַח סוּסוֹ, כִּי אֵין לְךָ תּוֹעֶלֶת בְּהַכּוֹת סוּסוֹ, וְכֵן מִי שֶׁכָּרַת יָדְךָ אֵין אוֹמְרִים לְךָ: קַח יָדוֹ, כִּי אֵין לְךָ תוֹעֶלֶת בִּכְרֹת אֶת יָדוֹ. כָּל שֶׁכֵּן שֶׁהָיָה נִכְנָס בַּדִּינִין הָאֵלֶּה מַה שֶּׁסּוֹתֵר אוֹתוֹ הַשֵּׂכֶל, מִ'פֶּצַע תַּחַת פָּצַע' וְ'חַבּוּרָה תַּחַת חַבּוּרָה', אֵיךְ נוּכַל לְשַׁעֵר זֶה, שֶׁמָּא יָמוּת אֶחָד מֵהֶם מִפֶּצַע וְלֹא יָמוּת הָאַחֵר מִכְּמוֹתוֹ, וְאֵיךְ נוּכַל לְשַׁעֵר כְּמוֹתוֹ, וְאֵיךְ נִקַּח עֵין מִי שֶׁאֵין לוֹ אֶלָּא עַיִן אַחַת כֹּפֶר עֵין מִי שֶׁיֵּשׁ לוֹ שְׁתֵּי עֵינַיִם, וְיִשָּׁאֵר הָאֶחָד סוֹמֵא וְהַשֵּׁנִי בְעַיִן אַחַת, וְהַתּוֹרָה אָמְרָה: 'כַּאֲשֶׁר יִתֵּן מוּם בָּאָדָם כֵּן יִנָּתֶן בּוֹ'. וּמַה צָּרְכִּי לְדַבֵּר עִמְּךָ עַל אֵלֶּה הַחֲלָקִים, אַחֲרֵי אֲשֶׁר הִקְדַּמְתִּי לְךָ צֹרֶךְ הַקַּבָּלָה עִם אֲמִתַּת הַמְקֻבָּל מֵהֶם וּגְדֻלָּתָם וְחָכְמָתָם וְהִשְׁתַּדְּלוּתָם.

El Javer dijo: La tumá y la kedushá son dos asuntos, uno frente al otro; no se halla el uno sino en presencia del otro, y donde no hay kedushá no hay tumá. Porque el asunto de la tumá no es sino algo que se le prohíbe a quien la contrae tocar algo de las cosas de la kedushá, de lo que está consagrado a Dios: como los cohanim, su comida, su vestido, las terumot, los korbanot, el Bet HaMikdash y muchas cosas más. Y así el asunto de la kedushá: algo que se le prohíbe a su portador tocar muchas cosas conocidas y sabidas, la mayoría de ellas dependientes de la presencia de la Shejiná —y ya carecemos de ella.

Lo que hoy tenemos de la prohibición de acostarse con la nidá y con la yoledet no es a causa de la tumá, sino una mitzvá pura del Creador; y lo que tenemos de apartar el comer con ella y guardarnos de su cercanía no es sino impedimentos y seyagot, para que la cosa no derive en acostarse con ella. Pero las obligaciones de la tumá quedaron abolidas para nosotros, porque estamos en tierra impura y aire impuro, cuánto más usando como usamos las tumbas, los sheratzim, los metzoraim, los zavim, los muertos y demás. E igual nos está prohibida la nevelá, y no a causa de su tumá, sino como mitzvá pura de prohibición de la nevelá, siendo la condición de tumá un añadido. Y de no ser porque dijeron: «Ezra instituyó la tevilá para los baalé keri», no estaríamos obligados a ella como obligación de la Torá, sino solo como obligación de tahorá y de limpieza.

Y si ellos la aceptan sobre sí mismos por razón de la limpieza, no hay en ello afrenta, mientras no la acepten como «Torá»; y si no, ya se hacen los sabios desde su necedad, cambian la Torá y provocan minut —quiero decir: la división de opiniones, que es la raíz de la corrupción de la nación y de su salida de «una sola Torá y una sola ley». Porque todo aquello que nosotros nos permitimos —usar en Shabat dentro de nuestras casas mediante el eruv—, aunque sea algo no del todo digno, resulta leve frente a lo que provocaría el parecer de ellos, con su discrepancia y su negación, hasta el punto de que en una sola casa habría diez hombres con diez opiniones. Y si las mitzvot no estuvieran entre nosotros ligadas a límites que no se traspasan, no habría garantía de que no entrara en ellas lo que no les pertenece, ni de que no saliera de ellas parte de lo que sí les pertenece, porque cada uno toma según su deducción y su gusto.

(מח) אָמַר הַכּוּזָרִי: עִם כָּל זֶה טוֹב הוּא בְעֵינַי לָדַעַת לָמָּה צִוָּה הַשֵּׁם הַשְּׁמִירָה מִן הַטֻּמְאוֹת.

A los caraítas les parece leve el provecho de la avodá zará —plata, oro, ketóret y vino—, y en verdad la muerte es preferible a eso. Y les parece grave disfrutar del jazir aunque sea como remedio, y en verdad es de las transgresiones leves, castigable con malkut. Y así al nazir le parece leve comer las pasas y las uvas más que embriagarse con licor de miel o licor de manzanas, y la verdad es lo contrario: la prohibición recae solo en lo que sale de la vid, y la intención no es prohibir la embriaguez, como uno pensaría, sino que Dios lo sabe, y sus profetas y sus elegidos. Y no cabe tener por necios a los hombres de la kabalá ni a los hombres de la conjetura en esto, porque la palabra shéjar es clara y sabida, y recibieron que «vino y licor», dicho respecto a los cohanim, abarca toda clase de licor, mientras que «vino y licor», dicho respecto al nazir, no es sino el mosto de la vid.

Y las mitzvot tienen límites minuciosos, fijados con sabiduría, aunque no se traduzcan en actos que a la vista parezcan dignos; y el diligente se aparta de ellos sin llegar a prohibirlos, como la carne de kos kos, que es permitida porque no está a salvo de que aquel animal muera, y para quien diga que quizá sane, ya queda permitida. En cambio, la treifá que parece sana está prohibida, porque tiene sin duda una enfermedad mortal y no es posible que viva de ella ni que sane, y por eso se prohibió; mientras que con la conjetura y el hacerse el sabio estas leyes se volverían del revés.

Por eso no vayas tras tu conjetura ni tu deducción en las derivaciones de las mitzvot, no sea que caigas en dudas que te lleven al minut; y no acuerdes tu parecer con el de tus compañeros en nada de ellas, porque cada hijo del hombre tiene su conjetura y su deducción. Lo que sí debes es examinar las raíces —lo recibido y lo escrito— y las deducciones que operan según el orden recibido, para devolver las derivaciones a sus principios; y aquello a lo que te conduzcan, créelo, aunque te resulte remoto a tu conjetura y a tu pensamiento. Igual que el pensamiento y la conjetura rechazan la inexistencia del vacío, y las deducciones intelectuales la imponen; igual que rechazas la idea de que el cuerpo pueda dividirse hasta el infinito, y la deducción intelectual la impone; igual que el pensamiento rechaza que la tierra sea esférica, y que sea una parte de ciento sesenta y seis del círculo del sol, y todo cuanto hay en las pruebas de la astronomía, que el pensamiento rechaza. Porque todo lo que los sabios permitieron no fue por su conjetura ni por lo que les parecía a su entender, sino por las derivaciones de la sabiduría heredada y recibida entre ellos; e igual todo lo que prohibieron. Y a quien no logra alcanzar su sabiduría y toma sus palabras según su gusto y su conjetura, le resultarán extrañas, tal como son extrañas las palabras de los naturalistas y astrónomos a los ojos de la gente ignorante.

(מט) אָמַר הֶחָבֵר: הַטֻּמְאָה וְהַקְּדֻשָּׁה שְׁנֵי עִנְיָנִים זֶה כְנֶגֶד זֶה, לֹא יִמָּצֵא הָאֶחָד אֶלָּא בְהִמָּצֵא הַשֵּׁנִי, וּמָקוֹם שֶׁאֵין קְדֻשָּׁה אֵין טֻמְאָה, כִּי עִנְיַן הַטֻּמְאָה אֵינֶנּוּ כִּי אִם דָּבָר שֶׁאָסַר עַל בְּעָלָיו לִנְגֹּעַ בְּדָבָר מִדִּבְרֵי הַקְּדֻשָּׁה מִמַּה שֶּׁהוּא מְקֻדָּשׁ לֵאלֹהִים, כְּמוֹ: הַכֹּהֲנִים וּמַאֲכָלָם וּמַלְבּוּשָׁם וְהַתְּרוּמוֹת וְהַקָּרְבָּנוֹת וּבֵית הַמִּקְדָּשׁ וְזוּלַת זֶה הַרְבֵּה. וְכֵן עִנְיַן הַקְּדֻשָּׁה: דָּבָר שֶׁאָסַר עַל בְּעָלָיו לִנְגֹּעַ בִּדְבָרִים רַבִּים יְדוּעִים וּמְפֻרְסָמִים, וְרֹב מֵהֶם תְּלוּיִים בְּמַעֲמַד הַשְּׁכִינָה, וּכְבָר חָסַרְנוּ אוֹתָהּ. וּמַה שֶּׁאֶצְלֵנוּ הַיּוֹם מֵאִסּוּר שְׁכִיבַת הַנִּדָּה וְהַיּוֹלֶדֶת, אֵינוֹ מִפְּנֵי הַטֻּמְאָה אֲבָל הִיא מִצְוָה גְרִידָא מֵאֵת הַבּוֹרֵא, וְכֵן מַה שֶּׁאֶצְלֵנוּ מֵהַרְחָקַת הָאֲכִילָה עִמָּהּ וּלְהִשָּׁמֵר מִקּוּרְבָתָהּ, אֵין זֶה כִּי אִם מְנִיעוֹת וּסְיָגוֹת שֶׁלֹּא יִתְגַּלְגֵּל הָעִנְיָן לִשְׁכַּב עִמָּהּ. אֲבָל חוֹבוֹת הַטֻּמְאָה בָּטְלוּ מִמֶּנּוּ מִפְּנֵי שֶׁאָנוּ בְאֶרֶץ טְמֵאָה וְאַוִּיר טָמֵא. וְכָל שֶׁכֵּן מַה שֶּׁאָנוּ מִשְׁתַּמְּשִׁין בּוֹ מֵהַקְּבָרוֹת וְהַשְּׁרָצִים וְהַמְּצֹרָעִים וְהַזָּבִים וְהַמֵּתִים וְזוּלַת זֶה. וְכֵן אֲסוּרָה עָלֵינוּ הַנְּבֵלָה וְלֹא מִפְּנֵי טֻמְאָתָהּ אֲבָל מִצְוָה גְרִידָא בְאִסּוּר הַנְּבֵלָה, וּתְנַאי הַטֻּמְאָה תּוֹסֶפֶת. וְלוּלֵא שֶׁאָמְרוּ: עֶזְרָא תִקֵּן טְבִילָה לְבַעֲלֵי קְרָיִין, לֹא הָיִינוּ חַיָּבִין בָּהּ חוֹבַת הַתּוֹרָה אַךְ חִיּוּב טָהֳרָה וּנְקִיּוּת. וְאִם הֵם מְקַבְּלִים אוֹתָהּ עַל עַצְמָם לְעִנְיַן הַנְּקִיּוּת, אֵין גְּנַאי בָּזֶה מִבִּלְתִּי שֶׁיְּקַבְּלוּהָ לְ'תוֹרָה', וְאִם לֹא – כְּבָר הֵם מִתְחַכְּמִים מִסִּכְלוּת מֵהֶם וּמְשַׁנִּים הַתּוֹרָה וְגוֹרְמִים לְמִינוּת, רְצוֹנִי לוֹמַר: חִלּוּק הַדֵּעוֹת, אֲשֶׁר הוּא שֹׁרֶשׁ הַפְסָדַת הָאֻמָּה וִיצִיאָתָהּ מִ'תּוֹרָה אַחַת וּמִשְׁפָּט אֶחָד', כִּי כָּל אֲשֶׁר נָקֵל בּוֹ אֲנַחְנוּ עַל עַצְמֵנוּ מֵהִשְׁתַּמֵּשׁ בַּשַּׁבָּתוֹת בְּבָתֵּינוּ בְּעֵרוּב, וְאִם הוּא דָבָר שֶׁאֵינוֹ נָאֶה, יֵקַל אֵצֶל מַה שֶּׁתְּסַבֵּב דַּעְתָּם מֵהַמַּחֲלֹקֶת וְהַכַּפְרָנוּת עַד שֶׁיִּהְיֶה בְּבַיִת אֶחָד עֲשָׂרָה אֲנָשִׁים בְּעֶשֶׂר דֵּעוֹת. וְאִם לֹא הָיוּ הַמִּצְוֹת אֶצְלֵנוּ קְשׁוּרוֹת בִּגְבוּלִים שֶׁלֹּא יַעַבְרוּם, לֹא הָיָה מֻבְטָח מֵהִכָּנֵס בָּהּ מַה שֶּׁאֵין מִמֶּנָּה, וְיוֹצֵא מִמֶּנָּה קְצָת מַה שֶּׁיֵּשׁ בָּהּ, בַּעֲבוּר שֶׁהוּא לוֹקֵחַ בְּהֶקֵּשׁוֹ וְטַעְמוֹ. וְיֵקַל בְּעֵינֵי הַקָּרָאִים הֲנָאַת עֲבוֹדָה זָרָה מִכֶּסֶף וְזָהָב וּקְטֹרֶת וָיָיִן, וְעַל הָאֱמֶת – הַמָּוֶת מִבַּלְעֲדֵי זֶה טוֹב. וְיִקְשֶׁה בְעֵינָיו שֶׁיֵּהָנֶה מֵהַחֲזִיר אֲפִלּוּ בִרְפוּאָה, וְעַל הָאֱמֶת – הוּא מֵהָעֲבֵרוֹת הַקַּלּוֹת, חַיָּב בָּהֶם מַלְקוּת. וְכֵן יֵקַל עַל הַנָּזִיר אֲכִילַת הַצִּמּוּקִים וְהָעֲנָבִים יוֹתֵר מֵהַשִּׁכְּרוּת מִשְּׁכַר הַדְּבַשׁ אוֹ שְׁכַר הַתַּפּוּחִים, וְהָאֱמֶת הֵפֶךְ זֶה, כִּי הָאִסּוּר אֵינוֹ אֶלָּא בְמַה שֶּׁיָּצָא מֵהַגֶּפֶן בִּלְבָד, וְאֵין הַכַּוָּנָה אִסּוּר הַשִּׁכְּרוּת כַּאֲשֶׁר יַעֲלֶה בַּמַּחֲשָׁבָה, אֲבָל הָאֱלֹהִים יוֹדֵעַ וּנְבִיאָיו וּבְחוּרָיו. וְלֹא יִתָּכֵן לְהַחֲזִיק בַּסְּכָלִים אַנְשֵׁי הַקַּבָּלָה אוֹ אַנְשֵׁי הַסְּבָרָא בָּזֶה, כִּי מִלַּת שֵׁכָר גְּלוּיָה וִידוּעָה, וְקִבְּלוּ שֶׁיַּיִן וְשֵׁכָר הָאָמוּר בַּכֹּהֲנִים כּוֹלֵל כָּל מִינֵי שֵׁכָר וְשֶׁיַּיִן וְשֵׁכָר הָאָמוּר בַּנָּזִיר אֵינֶנּוּ כִּי אִם מֵעֲסִיס הַיָּיִן. וְלַמִּצְוֹת גְּבוּלִים מְדֻקְדָּקִים עֲלֵיהֶם בְּחָכְמָה וְאִם לֹא יֵרָאוּ בְמַעֲשִׂים נָאִים, וְהַזָּרִיז יִרְחַק מֵהֶם מִבְּלִי שֶׁיֶּאֱסֹר אוֹתָם, כְּמוֹ בְּשַׂר כֹּס כֹּס, אֲשֶׁר הוּא מֻתָּר בַּעֲבוּר שֶׁאֵינוֹ בָטוּח מִמּוֹת הַבְּהֵמָה הַהִיא, וְלָאוֹמֵר שֶׁיֹּאמַר כִּי תֵרָפֵא וְהֻתְּרָה. וְהַטְּרֵפָה שֶׁנִּרְאֵית בְּרִיאָה אֲסוּרָה, מִפְּנֵי שֶׁיֵּשׁ לָהּ חֳלִי מֵמִית מִבְּלִי סָפֵק, וְלֹא יִתָּכֵן שֶׁתִּחְיֶה מִמֶּנּוּ וְלֹא שֶׁתֵּרָפֵא, וְנֶאֶסְרָה, וְעִם הַסְּבָרָא וְהַהִתְחַכְּמוּת יָשׁוּבוּ הַדִּינִין הָאֵלּוּ בְהֵפֶךְ. עַל כֵּן לֹא תְהַלֵךְ אַחַר סְבָרָתְךָ וְהַקָּשָׁתְךָ בְּתוֹלְדוֹת הַמִּצְוֹת, פֶּן תִּפֹּל בִּסְפֵקוֹת יְבִיאוּךָ לְמִינוּת, וְלֹא תַסְכִּים דַּעְתְּךָ עִם חֲבֵרֶיךָ בְּדָבָר מֵהֶם, כִּי לְכָל אֶחָד מִבְּנֵי אָדָם סְבָרָא וְהַקָּשָׁה. אָמְנָם צָרִיךְ שֶׁתְּעַיֵּן בַּשָּׁרָשִׁים מִן הַמְקֻבָּל וְהַכָּתוּב וְהַהַקָּשׁוֹת הַנּוֹהֲגוֹת עַל הַסֵּדֶר הַמְקֻבָּל לְהָשִׁיב הַתּוֹלָדוֹת אֶל הָאָבוֹת, וּמַה שֶּׁיּוֹצִיאֲךָ אֵלָיו, הַאֲמֵן בּוֹ, וְאִם יִהְיֶה רָחוֹק אֵצֶל סְבָרָתְךָ וּמַחֲשַׁבְתְּךָ, כַּאֲשֶׁר תַּרְחִיק הַמַּחֲשָׁבָה וְהַסְּבָרָא הֶעְדֵּר הָרֵקוּת, וְהַהַקָּשׁוֹת הַשִּׂכְלִיּוֹת מְחַיְּבוֹת זֶה. וְכַאֲשֶׁר תַּרְחִיק הַסְּבָרָא שֶׁיָּכוֹל לְהִתְחַלֵּק הַגּוּף לְאֵין תַּכְלִית, וְהַהַקָּשָׁה הַשִּׂכְלִית מְחַיֶּבֶת זֶה. וְכַאֲשֶׁר תַּרְחִיק הַמַּחֲשָׁבָה שֶׁהָאָרֶץ כַּדּוּרִית, וְשֶׁהִיא חֵלֶק אֶחָד מִמֵּאָה וְשִׁשִּׁים וָשֵׁשׁ מֵעִגּוּל הַשֶּׁמֶשׁ, וְכָל מַה שֶּׁיֵּשׁ בְּמוֹפְתֵי הַתְּכוּנָה, מִמַּה שֶּׁתַּרְחִיקֵהוּ הַמַּחֲשָׁבָה. כִּי כָל מַה שֶּׁהִתִּירוּ חֲכָמִים לֹא הָיָה לִסְבָרָתָם וְלֹא בְמַה שֶּׁנִּרְאָה לְדַעְתָּם, אַךְ בְּתוֹלְדוֹת הַחָכְמָה הַיְרוּשָׁה וְהַמְקֻבֶּלֶת אֶצְלָם, וְכָל מַה שֶּׁאָסְרוּ כֵן. וּמִי שֶׁנִּלְאֶה מֵהַשִּׂיג חָכְמָתָם וְלָקַח דִּבְרֵיהֶם כְּטַעְמוֹ וּסְבָרָתוֹ, יִהְיוּ נָכְרִים בְּעֵינָיו כַּאֲשֶׁר הֵם דִּבְרֵי הַטִּבְעִיִּים וְהַגַּלְגַּלִּיִּים נָכְרִים בְּעֵינֵי עַמֵּי הָאָרֶץ. וְהֵם כְּשֶׁמְּדַקְדְּקִין בִּגְבוּלֵי הַדִּינִין וְיוֹרוּ הַהֶתֵּר וְהָאִסּוּר בַּאֲמִתַּת הַדִּין, מַרְאִים לְךָ מַה שֶּׁאֵינוֹ נָאֶה מֵהַגְּבוּלִים הָהֵם, כַּאֲשֶׁר הֵם מְגַנִּים אֲכִילַת בְּשַׂר כֹּס כֹּס, וְהוֹצָאַת מָמוֹן בְּתַחְבּוּלַת הַדִּינִים וְהַתָּרַת הַהֲלִיכָה בַשַּׁבָּת בְּתַחְבּוּלוֹת מִן הָעֵרוּב, וְהַתָּרַת הַנָּשִׁים בְּתַחְבּוּלוֹת שֶׁהַנִּשּׂוּאִים מֻתָּרִים בָּהֶם, וְהַתָּרַת הַשְּׁבוּעוֹת וְהַנְּדָרִים בְּמִינֵי הָעָרְמוֹת, אֲשֶׁר הֵם עוֹבְרִים אֵצֶל הָעִיּוּן הַדִּינִי מִבִּלְתִּי הַהִשְׁתַּדְּלָה הַתּוֹרִיָּה. וּשְׁנֵי הָעִנְיָנִים צָרִיךְ אֲלֵיהֶם. כִּי אִם תְּיַחֵד הָעִיּוּן הַדִּינִי, יַעַבְרוּ בִגְבוּלָיו מִינִים מֵהַתַּחְבּוּלוֹת, לֹא יִתָּכֵן לְקָשְׁרָם, וְאִם תַּעֲזֹב הַגְּבוּלִים שֶׁל דִּינִים אֲשֶׁר הֵם סְיָג הַתּוֹרָה וְתִסְמֹךְ עַל הַהִשְׁתַּדְּלָה, יִהְיֶה סִבָּה לְמִינוּת וְיֹאבַד הַכֹּל.

Y ellos, cuando afinan en los límites de las leyes y enseñan lo permitido y lo prohibido según la verdad de la ley, te muestran lo que en esos límites no parece digno —como cuando censuran comer la carne de kos kos, o la extracción de dinero mediante artificios legales, o el permiso de caminar en Shabat mediante artificios del eruv, o el permiso de las mujeres mediante artificios que hacen lícitos los matrimonios, o la disolución de juramentos y nedarim mediante toda clase de ardides—, cosas que se les pasan a quienes miran solo lo jurídico sin el empeño de la Torá. Y ambas cosas hacen falta: si aíslas el análisis jurídico, por sus resquicios pasarán ardides imposibles de atar; y si abandonas los límites de las leyes, que son el seyag de la Torá, y te apoyas solo en el empeño, será causa de minut y todo se perderá.

El Kuzari dijo: Puesto que la cosa es así, reconozco al rabino que reúne estas dos caras, en su superioridad sobre los caraítas tanto en lo manifiesto como en lo oculto; y que, además, sea de corazón sereno en su Torá, porque es recibida de sabios verificados cuya sabiduría procede de Dios. Porque el caraíta, por lejos que llegue su empeño, no tendrá el corazón sereno, pues sabe que su empeño es conjetura y deducción, y no confía en que aquel acto sea el deseado ante el Creador, y sabe que entre las naciones hay muchos hombres que se empeñan más que él. Pero me queda por preguntarte sobre el eruv, que es una facilitación en la mitzvá del Shabat: ¿cómo permite lo que el Creador prohibió, mediante aquel artificio tan tosco y despreciable?

(נ) אָמַר הַכּוּזָרִי: כֵּוָן שֶׁהַדָּבָר כֵּן. אֲנִי מוֹדֶה לָרַבָּנִי שֶׁמְּקַבֵּץ אֵלֶּה שְׁנֵי הַפָּנִים, בְּיִתְרוֹנוֹ עַל הַקָּרָאִים בַּנִּרְאֶה וּבַנִּסְתָּר, וְיִהְיֶה עִם זֶה טוֹב לֵב בְּתוֹרָתוֹ, בַּעֲבוּר שֶׁהִיא מְקֻבֶּלֶת מֵחֲכָמִים מְאֻמָּתִים שֶׁחָכְמָתָם מֵאֵת הָאֱלֹהִים, כִּי הַקָּרָאִי, וְאִם תַּגִּיעַ הִשְׁתַּדְּלוּתוֹ מַה שֶּׁתַּגִּיעַ, לֹא יִיטַב לִבּוֹ, מִפְּנֵי שֶׁהוּא יוֹדֵעַ שֶׁהִשְׁתַּדְּלוּתוֹ סְבָרָא וְהַקָּשָׁה, וְלֹא יִבְטַח שֶׁהַמַּעֲשֶׂה הַהוּא, הוּא הַנִּרְצֶה אֵצֶל הַבּוֹרֵא, וְיֵדַע כִּי בָעַמִּים הַרְבֵּה אֲנָשִׁים מִשְׁתַּדְּלִים יוֹתֵר מֵהִשְׁתַּדְּלוּתוֹ. אֲבָל נִשְׁאַר לִי לִשְׁאֹל אוֹתְךָ בָּעֵרוּב וְהוּא קַלּוּת בְּמִצְוַת הַשַּׁבָּת, אֵיךְ יַתִּיר מַה שֶּׁאֲסָרוֹ הַבּוֹרֵא בַּתַּחְבּוּלָה הַהִיא הַנִּקְלָה וְהַפְּחוּתָה.

El Javer dijo: Jas veshalom que la multitud de jasidim y sabios acordaran algo que desatara un nudo de los nudos de la Torá; al contrario, exhortan y dicen: «Haced un seyag para la Torá» (Avot 1:1). Y de los seyagot que pusieron: prohibieron sacar y meter de reshut hayajid a reshut harabim y a la inversa, cosa que la Torá no prohibió; y luego, a ese mismo seyag le dieron un giro para dar holgura, de modo que su empeño no se tomara por Torá, pero que hubiera holgura para las personas en su uso —a la cual no llegan sino con permiso, y el permiso es hacer el eruv, para que haya distinción entre lo del todo permitido, el seyag y lo prohibido.

El Kuzari dijo: Ya me ha bastado esto. Pero no me acaba de asentar la obra del eruv, en cuanto que sirva para unir dos dominios.

(נא) אָמַר הֶחָבֵר: חָס וְשָׁלוֹם שֶׁיַּסְכִּימוּ הֲמוֹן חֲסִידִים וַחֲכָמִים עַל מַה שֶּׁיַּתִּיר קֶשֶׁר מִקִּשְׁרֵי הַתּוֹרָה, אַךְ הֵם מְזָרְזִים וְאוֹמְרִים: 'עֲשׂוּ סְיָג לַתּוֹרָה'. וּמִן הַסְּיָגוֹת שֶׁסִּיְּגוּ, שֶׁאָסְרוּ הַהוֹצָאָה וְהַהַכְנָסָה מֵרְשׁוּת הַיָּחִיד לִרְשׁוּת הָרַבִּים וּבְהֵפֶךְ, מַה שֶּׁלֹּא אָסְרָה זֶה הַתּוֹרָה, וְאַחַר כֵּן גִּלְגְּלוּ בַסְּיָג הַהוּא גִלְגּוּל לְהַרְוָחָה, כְּדֵי שֶׁלֹּא תֵחָשֵׁב הִשְׁתַּדְּלוּתָם כַּתּוֹרָה, וְשֶׁיִּהְיֶה רֶוַח לִבְנֵי אָדָם בְּהִשְׁתַּמְּשָׁם וְלֹא יַגִּיעוּ אֶל הָרֶוַח הַהוּא אֶלָּא בִרְשׁוּת, וְהָרְשׁוּת הוּא עֲשׂוֹת הָעֵרוּב, כְּדֵי שֶׁתִּהְיֶה הַכָּרָה בֵין הַמֻּתָּר לְגַמְרֵי וּבֵין הַסְּיָג וּבֵין הָאָסוּר.

El Javer dijo: Si es así, no te ha asentado la mitzvá entera. ¿Te asienta la liberación de bienes, dinero, dueños y esclavos mediante el kinyán y el testamento; y el permiso de la mujer y su prohibición después de haber estado permitida, por su dicho «sé consagrada a mí»; y su liberación después de haber estado prohibida, por su dicho «escribid, firmad y dad el guet»; y todo lo que hay en Torat Cohanim, cuyo cumplimiento depende de algún acto o de alguna cosa; y la tzaráat de la ropa y de la casa, que depende del dicho del cohen «impuro» o «puro»?

Y todo el Mishkán: la kedushá no recayó sobre él sino cuando Moshé lo levantó y lo ungió con el shemen hamishjá; e igual los cohanim, sobre quienes la kedushá no recayó sino con los miluim y la tenufá; y los leviim, con la tahorá y la tenufá; y la purificación de los impuros, con el mei nidá, que lleva la ceniza de la pará, ezov, grana carmesí y madera de cedro; y el jitui de la casa, con dos pájaros vivos y aquella operación. Y la expiación de los avonot en Yom HaKipurim, y la purificación del Mikdash de las tumot mediante el saír de Azazel, junto con los actos que de él dependen; y la bendición de los hijos de Israel al alzar Aharón sus manos y decir «te bendiga Adonái» (Bemidbar 6:24). Y recaía, con cada uno de estos actos, el asunto divino, porque los actos de la Torá son como las realidades naturales, todos medidos por el Creador, y su medida no está en la capacidad de carne y sangre. Igual que ves las realidades naturales medirse, equilibrarse y ordenarse en la mezcla de las cuatro naturalezas: con poca cosa se completan y se disponen, y recae en ellas la forma que les corresponde —de vivientes y plantas—, y cada temperamento tiene la forma que le es propia; y con poca cosa se corrompe.

¿No ves el huevo, que lo echa a perder un accidente pequeño —un exceso de calor, o de frío, o un movimiento— y ya no recibe la forma del pollito, mientras que el calor de la gallina, durante aquellas tres semanas, lo completa y hace recaer en él la forma en plenitud? ¿Y quién podría medir los actos hasta que recaiga en ellos el asunto divino, sino Dios solo?

(נב) אָמַר הַכּוּזָרִי: כְּבָר הִסְפִּיק לִי זֶה. אֲבָל לֹא חָזְקָה אֶצְלִי מְלֶאכֶת הָעֵרוּב עַד שֶׁתִּהְיֶה מְחַבֶּרֶת בֵּין שְׁתֵּי רְשֻׁיּוֹת.

En esto mismo erraron los alquimistas y los espiritualistas. Los alquimistas creyeron que medirían el fuego natural con sus pesos, hasta obtener lo que quisieran y transformar las sustancias, tal como hace el fuego del calor natural en los vivientes, que convierte el alimento en sangre, carne, hueso y los demás miembros; y se afanan por hallar un fuego semejante. Los extraviaron experimentos que dieron con ellos por casualidad, no por su medida, tal como el hombre llega a formarse a partir del semen depositado en el útero. Y los espiritualistas, cuando oyeron —desde Adam hasta los hijos de Israel— lo que se les hacía con los korbanot, del mostrarse las señales divinas, pensaron que el comienzo está solo en la investigación y la búsqueda, y que los profetas no fueron sino sabios instruidos que alcanzaban aquellas maravillas por su deducción; y esperaron medir ellos también korbanot en tiempos conocidos y observaciones astrales, según lo que les dictaba su conjetura, con ritos e incienso, hasta escribir libros para las estrellas y demás cosas cuya sola mención está prohibida. Y aparte de estos, los baalé shemot: cuando oyeron de un profeta que dijo tal y cual cosa y se le hizo la maravilla que se le hizo, pensaron que aquel habla era la causa de aquella maravilla, y cavaron en ello en vano.

No es igual el que actúa que lo que obra por naturaleza impresa. Los actos de la Torá se asemejan a los naturales: no conoces sus movimientos y los tienes por vanidad, hasta que ves los resultados, ensalzas a su Conductor y Motor y le atribuyes a Él solo el poder. Igual que, si nunca hubieras oído hablar del coito ni lo conocieras, ni conocieras su resultado, y te vieras necesitado de recurrir a lo feo de los órganos de la mujer —sabiendo lo que hay de vileza en su cercanía y de bajeza en el rendirse a ella—, te asombrarías y dirías: estos movimientos no son sino vanidad y locura; hasta que vieras tu propia imagen nacer de la mujer, y entonces la cosa te maravillaría, y pensarías que tú ayudaste a la formación y que el Formador apuntaba con ello al asentamiento del mundo.

Y así son los actos de la Torá, medidos por Dios. Degüellas el cordero según lo prescrito, y te ensucias con su sangre, su desollamiento, el lavado de sus entrañas y su enjuague, su descuartizamiento, la aspersión de su sangre, la disposición de sus leños, el prender de su fuego y su ordenamiento; y si no fuera por mandato de Dios, te burlarías de estos actos y pensarías que alejan de Dios en lugar de acercar —hasta que, cuando todo se completa como corresponde y ves el fuego celestial, o hallas en ti mismo un espíritu nuevo al que no estabas acostumbrado, o sueños verídicos o grandezas, sabes que son resultado de lo que antepusiste, y que a aquello grande a lo que te adheriste, a ello llegaste. Y no te resulte duro morir después de haberte adherido a ello, porque tu muerte no es sino el fin del cuerpo únicamente, pero el alma que llegó a aquel grado no tiene descenso ni alejamiento de aquel escalón. De aquí se aclara que no hay cercanía a Dios sino con las mitzvot de Dios. Y no es posible conocer las mitzvot de Dios sino por vía de profecía, no por deducción ni por conjetura; y entre nosotros y aquellas cosas no hay cercanía sino por la kabalá fiel. Y quienes nos transmitieron aquellas mitzvot no fueron individuos, sino muchos —sabios y grandes— que alcanzaron a los profetas; y aunque no fueran sino los cohanim, los leviim y los ancianos que portaban la Torá, no cesaron desde Moshé.

(נג) אָמַר הֶחָבֵר: אִם כֵּן לֹא חָזְקָה אֶצְלְךָ הַמִּצְוָה כֻלָּהּ. הֶחָזָק בְּעֵינֶיךָ הַתָּרַת הַנְּכָסִים וְהַמָּמוֹן וְהַבְּעָלִים וְהָעֲבָדִים בִּלְקִיחַת הַקִּנְיָן וְהַצַּוָּאָה, וְהַתָּרַת הָאִשָּׁה וְאִסּוּרָהּ אַחַר שֶׁהָיְתָה מֻתֶּרֶת בְּאָמְרוֹ: 'תְּהֵא לִי מְקֻדֶּשֶׁת', וְהַתָּרָתָהּ אַחַר שֶׁהָיְתָה אֲסוּרָה בְּאָמְרוֹ: 'כִּתְבוּ וְחִתְמוּ וּתְנוּ גֵט', וְכָל מַה שֶּׁיֵּשׁ בְּתוֹרַת כֹּהֲנִים מִמַּה שֶּׁהַשְׁלָמָתָם תָּלוּי בְּמַעֲשֶׂה מִן הַמַּעֲשִׂים אוֹ בְדָבָר מִן הַדְּבָרִים, וְצָרַעַת הַבֶּגֶד וְהַבַּיִת הַתְּלוּיָה בְמַאֲמַר הַכֹּהֵן 'טָמֵא' אוֹ 'טָהוֹר'. וְכָל הַמִּשְׁכָּנָה לֹא חָלָה הַקְּדֻשָּׁה עָלֶיהָ אֶלָּא בַהֲקָמַת מֹשֶׁה אֶת הַמִּשְׁכָּן וְהַמְּשִׁיחָה בְשֶׁמֶן הַמִּשְׁחָה, וְכֵן הַכֹּהֲנִים לֹא חָלָה הַקְּדֻשָּׁה עֲלֵיהֶם אֶלָּא בַמִּלּוּאִים וּבַתְּנוּפָה, וְהַלְוִיִּם בַּטָּהֳרָה וְהַתְּנוּפָה, וְטַהֵר הַטְּמֵאִים בְּמֵי נִדָּה שֶׁבּוֹ אֵפֶר הַפָּרָה וְאֵזוֹב וּשְׁנִי תוֹלַעַת וְעֵץ אֶרֶז, וְחִטּוּי הַבַּיִת בִּשְׁתֵּי צִפֳּרִים חַיּוֹת וְהַמְּלָאכָה הַהִיא. וְכִפּוּר הָעֲוֹנוֹת בְּיוֹם הַכִּפּוּרִים וְטָהֳרַת מִקְדָּשׁ מֵהַטֻּמְאוֹת בִּשְׂעִיר עֲזָאזֵל עִם הַמַּעֲשִׂים הַתְּלוּיִם בּוֹ, וּבִרְכַּת בְּנֵי יִשְׂרָאֵל בִּנְשֹׂא אַהֲרֹן אֶת יָדָיו וּבֶאֱמֹר: 'יְבָרֶכְךָ ה'. וְהָיָה חָל עִם כָּל מַעֲשֶׂה מֵהַמַּעֲשִׂים הָאֵלֶּה הָעִנְיָן הָאֱלֹהִי, כִּי מַעֲשֵׂי הַתּוֹרָה כַּהֲוָיוֹת הַטִּבְעִיּוֹת, כֻּלָּם מְשֹׁעָרוֹת מֵאֵת הַבּוֹרֵא, וְאֵין שִׁעוּרָם בִּיכֹלֶת בָּשָׂר וָדָם, כַּאֲשֶׁר תִּרְאֶה הַהֲוָיוֹת הַטִּבְעִיּוֹת, מִשְׁתַּעֲרוֹת וּמִתְאַזְּנוֹת וְנֶעֱרָכוֹת בְּהִמָּזְגָם מִן הַטְּבָעִים הָאַרְבָּעָה, וּבִמְעַט דָּבָר יִשְׁלְמוּ וְיִתָּכְנוּ וְתָחוּל בָּהֶם הַצּוּרָה אֲשֶׁר הִיא רְאוּיָה לָהֶם מֵחַיִּים וּצְמָחִים וְיִהְיֶה לְכָל מֶזֶג הַצּוּרָה שֶׁהִיא רְאוּיָה לוֹ, וּבִמְעַט דָּבָר יִפָּסֵד. הֲלֹא תִרְאֶה הַבֵּיצָה שֶׁיַּפְסִידָהּ מִקְרֶה מְעַט מֵחֹם גָּדוֹל אוֹ קֹר אוֹ תְנוּעָה, וְלֹא תְקַבֵּל צוּרַת הָאֶפְרֹחַ, וְיַשְׁלִימֶנָּה חִמּוּם הַתַּרְנְגֹלֶת אוֹתָהּ שְׁלֹשָׁה שָׁבוּעוֹת וְתָחוּל בּוֹ הַצּוּרָה עַל הַשְּׁלֵמוּת. וּמִי זֶה אֲשֶׁר יוּכַל לְשַׁעֵר הַמַּעֲשִׂים עַד שֶׁיָּחוּל בָּהֶם הָעִנְיָן הָאֱלֹהִי כִּי אִם הָאֱלֹהִים לְבַדּוֹ. וּכְמוֹ זֶה טָעוּ בַעֲלֵי הַכִּמִּיָּה וְהָרוּחָנִיִּים. הַכִּמִּיִּים חָשְׁבוּ שֶׁיְּשַׁעֲרוּ הָאֵשׁ הַטִּבְעִית בְּמִשְׁקְלֵיהֶם עַד שֶׁיִּהְיֶה לָהֶם מַה שֶּׁיִּרְצוּ וְתַהֲפֹךְ לָהֶם הָעֲצָמִים, כַּאֲשֶׁר תַּעֲשֶׂה אֵשׁ הַחֹם הַטִּבְעִי בַחַיִּים אֲשֶׁר יַהֲפֹךְ הַמָּזוֹן לְדָם וּבָשָׂר וְעֶצֶם וּשְׁאָר הָאֲבָרִים; וְטוֹרְחִים לִמְצֹא כָּאֵשׁ הַזֹּאת. וְהִתְעוּ אוֹתָם נִסְיוֹנוֹת שֶׁמָּצְאוּ אוֹתָם בְּמִקְרֶה לֹא מִשִּׁעוּרָם, כַּאֲשֶׁר נִמְצָא הָאָדָם נִהְיָה מֵהַנָּחַת הַשִּׁכְבַת זֶרַע בָּרֶחֶם. וְהָרוּחָנִיִּים כַּאֲשֶׁר שָׁמְעוּ מֵאָדָם עַד בְּנֵי יִשְׂרָאֵל מַה שֶּׁהָיָה נַעֲשֶׂה לָהֶם בַּקָּרְבָּנוֹת, מֵהֵרָאוֹת הָאוֹתוֹת הָאֱלֹהִיּוֹת, חָשְׁבוּ כִּי הַהַתְחָלָה אָמְנָם הִיא מֵהַמֶּחְקָר וְהַחִפּוּשׂ, וְשֶׁהַנְּבִיאִים אָמְנָם הָיוּ חֲכָמִים מְחֻכָּמִים וּמַשִּׂיגִים הַפְּלָאוֹת הָהֵם בְּהַקָּשָׁתָם וְקִוּוּ שֶׁיְּשַׁעֲרוּ הֵם גַּם כֵּן קָרְבָּנוֹת בְּעִתִּים יְדוּעִים וּמַבָּטִים כּוֹכָבִיִּים, כְּפִי מַה שֶּׁהֵבִיאָה אֵלָיו סְבָרָתָם עִם מַעֲשִׂים וּקְטֹרֶת, עַד שֶׁעוֹשִׂין סְפָרִים לַכּוֹכָבִים וְזוּלַת זֶה מִמַּה שֶּׁזִּכְרוֹ אָסוּר. וְזוּלַת אֵלֶּה – בַּעֲלֵי הַשֵּׁמוֹת, כַּאֲשֶׁר שָׁמְעוּ עַל נָבִיא שֶׁדִּבֵּר בְּכֹה וְכֹה וְנַעֲשָׂה לוֹ הַפֶּלֶא שֶׁנַּעֲשָׂה, חָשְׁבוּ כִּי הַדִּבּוּר הַהוּא הוּא סִבָּה בַפֶּלֶא הַהוּא וְחָתְרוּ זֶה לָרִיק. אֵין הָעוֹשֶׂה כַמֻּטְבָּע. הַמַּעֲשִׂים הַתּוֹרִיִּים דּוֹמִים לַטִּבְעִיִּים, אֵינְךָ יוֹדֵעַ תְּנוּעוֹתָם וְתַחְשְׁבֵם תֹּהוּ, עַד שֶׁתִּרְאֶה הַתּוֹלָדוֹת וּתְרוֹמֵם מַנְהִיגָם וּמְנִיעָם וּתְיַחֵד לוֹ הַיְכֹלֶת. כַּאֲשֶׁר אִם לֹא הָיִיתָ שׁוֹמֵעַ מֵעוֹלָם 'מִשְׁגָּל' וְלֹא יְדַעְתּוֹ וְלֹא יָדַעְתָּ הַתּוֹלָדָה מִמֶּנּוּ, וְתִרְאֶה עַצְמְךָ נִזְקָק אֶל הַכָּעוּר שֶׁבְּאֶבְרֵי הָאִשָּׁה, וְאַתָּה יוֹדֵעַ מַה שֶּׁיֵּשׁ בְּקִרְבָתָהּ מֵהַפְּחִיתוּת, וּמַה שֶּׁיֵּשׁ בַּכְּנִיעוּת אֶל הָאִשָּׁה מֵהַגְּרִיעוּת, הָיִיתָ נִפְלָא וְאוֹמֵר: אֵין הַתְּנוּעוֹת הָאֵלֶּה אֶלָּא תֹהוּ וְשִׁגָּעוֹן, עַד שֶׁתִּרְאֶה 'דִמְיוֹנְךָ' נוֹלַד מִן הָאִשָּׁה יַפְלִיא אוֹתְךָ הַדָּבָר וְתַחֲשֹׁב כִּי אַתָּה עָזַרְתָּ הַיְצִירָה, וְשֶׁהַיּוֹצֵר כִּוֵּן בָּזֶה יִשּׁוּב הָעוֹלָם. וְכֵן הֵם הַמַּעֲשִׂים הַתּוֹרִיִּים הַמְשֹׁעָרִים מֵאֵת הָאֱלֹהִים. תִּשְׁחַט הַכֶּבֶשׂ עַל הַדִּמְיוֹן, וְתִתְלַכְלֵךְ בְּדָמוֹ וְהַפְשָׁטָתוֹ וּבִרְחִיצַת מֵעָיו וַהֲדָחָתוֹ וְנִתּוּחוֹ וּזְרִיקַת דָּמוֹ וַעֲרִיכַת עֵצָיו וַהֲקָדַת אִשּׁוֹ וּמַעֲרַכְתּוֹ, וְאִלּוּ לֹא הָיָה בְמִצְוַת אֱלֹהִים, הָיִיתָ לוֹעֵג לַמַּעֲשִׂים הָאֵלֶּה, וְהָיִיתָ חוֹשֵׁב כִּי הֵם מַרְחִיקִים מִן הָאֱלֹהִים לֹא מְקָרְבִים, עַד שֶׁכַּאֲשֶׁר יִשְׁלַם כָּרָאוּי וְתִרְאֶה הָאֵשׁ הַשָּׁמַיְמִית אוֹ תִמְצָא בְעַצְמְךָ רוּחַ אַחֶרֶת לֹא הָיִיתָ רָגִיל בָּהּ, אוֹ חֲלוֹמוֹת אֲמִתִּיּוֹת אוֹ 'גְדוֹלוֹת' תֵּדַע כִּי הֵם תּוֹלְדוֹת מַה שֶּׁהִקְדַּמְתָּ, וְהַדָּבָר הַגָּדוֹל אֲשֶׁר בּוֹ דָבַקְתָּ, אֵלָיו הִגַּעְתָּ. וְאַל יִקְשֶׁה בְעֵינֶיךָ אִם תָּמוּת אַחֲרֵי אֲשֶׁר דָּבַקְתָּ בּוֹ, כִּי אֵין מוּתְךָ כִּי אִם כְּלוֹת הַגּוּף בִּלְבָד, אֲבָל הַנֶּפֶשׁ שֶׁהִגִּיעָה אֶל הַמַּעֲלָה הַהִיא אֵין לָהּ יְרִידָה מִמֶּנָּה וְלֹא רֹחַק מִן הַמַּדְרֵגָה הַהִיא. וְנִתְבָּאֵר מִזֶּה כִּי אֵין קוּרְבָה אֶל הָאֱלֹהִים אֶלָּא בְמִצְוֹת הָאֱלֹהִים. וְאִי אֶפְשָׁר לָדַעַת מִצְוֹת אֱלֹהִים אֶלָּא מִדֶּרֶךְ נְבוּאָה לֹא בְהַקָּשָׁה וְלֹא בִסְבָרָא, וְאֵין בֵּינֵינוּ וּבֵין הַדְּבָרִים הָהֵם קוּרְבָה אֶלָּא בַקַּבָּלָה הַנֶּאֱמָנָה. וַאֲשֶׁר מָסְרוּ לָנוּ הַמִּצְוֹת הָהֵם, לֹא הָיוּ יְחִידִים אֲבָל הָיוּ רַבִּים וַחֲכָמִים וּגְדוֹלִים שֶׁהִגִּיעוּ הַנְּבִיאִים, וַאֲפִלּוּ לֹא הָיוּ כִּי אִם הַכֹּהֲנִים וְהַלְוִיִּם וְהַזְּקֵנִים, אֲשֶׁר הָיוּ נוֹשְׂאִים הַתּוֹרָה, וְלֹא פָּסְקוּ מִמֹּשֶׁה.

El Kuzari dijo: No veo sino que los hombres del Segundo Templo ya habían olvidado la Torá y no conocían la mitzvá de la sucá hasta que la hallaron escrita, e igual la mitzvá de «no entrará amoní ni moaví» (Devarim 23:4), y se dijo de ellos: «y hallaron escrito en la Torá» (Nejemyá 8:14). Y esto es prueba de que la Torá se había perdido.

(נד) אָמַר הַכּוּזָרִי: לֹא רָאִיתִי אַנְשֵׁי בַיִת שֵׁנִי אֶלָּא שֶׁכְּבָר שָׁכְחוּ הַתּוֹרָה וְלֹא יָדְעוּ מִצְוַת הַסֻּכָּה עַד שֶׁמְּצָאוּהָ כְתוּבָה וְכֵן מִצְוַת לֹא יָבֹא עַמּוֹנִי וּמוֹאָבִי, וְנֶאֱמַר בָּהֶם: 'וַיִּמְצְאוּ כָתוּב בַּתּוֹרָה', וְזֶה רְאָיָה עַל אָבְדַן הַתּוֹרָה.

El Javer dijo: Si es así, nosotros hoy seríamos más sabios y conocedores que ellos, porque conocemos toda la Torá, según nuestro pensamiento.

(נה) אָמַר הֶחָבֵר: אִם כֵּן אֲנַחְנוּ הַיּוֹם חֲכָמִים וְיוֹדְעִים יוֹתֵר מֵהֶם, שֶׁאֲנַחְנוּ יוֹדְעִים הַתּוֹרָה כֻּלָּהּ, כְּפִי מַחֲשַׁבְתֵּנוּ.

El Kuzari dijo: Eso digo yo.

(נו) אָמַר הַכּוּזָרִי: כֵּן אֲנִי אוֹמֵר.

El Javer dijo: Si hoy se nos ordenara ofrecer korbanot, ¿acaso sabríamos cómo degollarlos, y hacia qué lado, y la recepción de su sangre, su desollamiento y su descuartizamiento, y en cuántas piezas se descuartiza, y cómo se ofrece, y cómo se asperja la sangre, y su minjá y su libación, y el canto que corresponde decir sobre él? ¿Y lo que los cohanim deben de kedushá, tahorá, unción, vestiduras y disposiciones, y cómo comen los cohanim los kodashim, y sus tiempos y sus lugares, y lo demás que sería largo de contar?

(נז) אָמַר הֶחָבֵר: אִם הָיִינוּ הַיּוֹם מְצֻוִּים לְהַקְרִיב קָרְבָּנוֹת הֶהָיִינוּ יוֹדְעִים אֵיךְ נִשְׁחָטֵם, וּלְאֵיזֶה צַד, וְקִבּוּל דָּמוֹ וְהֶפְשֵׁטוֹ וְנִתּוּחוֹ, וּלְכַמָּה נְתָחִים יִנָּתֵחַ, וְאֵיךְ יֻקְרַב וְאֵיךְ יִזָּרֵק הַדָּם וּמִנְחָתוֹ וְנִסְכּוֹ, וְהַשִּׁיר הָרָאוּי לוֹמַר עָלָיו. וּמַה שֶּׁהַכֹּהֲנִים חַיָּבִים בּוֹ מִקְּדֻשָּׁה וְטָהֳרָה וּמְשִׁיחָה וּבְגָדִים וּתְכוּנוֹת, וְאֵיךְ אוֹכְלִין הַכֹּהֲנִים הַקֳּדָשִׁים, וּזְמַנֵּיהֶם וּמְקוֹמוֹתָם, וְזוּלַת זֶה מִמַּה שֶּׁיֶּאֱרַךְ סִפּוּרוֹ.

El Kuzari dijo: Eso no lo sabríamos sino por un cohen o un profeta.

(נח) אָמַר הַכּוּזָרִי: לֹא נֵדַע זֶה אֶלָּא מִכֹּהֵן אוֹ נָבִיא.

El Javer dijo: ¿Y no viste a los hombres del Segundo Templo, cómo edificaron el mizbéaj antes de que Dios los ayudara a edificar el Templo, y después la muralla? ¿Piensas que ofrecían sin orden, según se diera la ocasión?

(נט) אָמַר הֶחָבֵר: הֲלֹא רָאִיתָ אַנְשֵׁי בַיִת שֵׁנִי אֵיךְ בָּנוּ הַמִּזְבֵּחַ עַד שֶׁעֲזָרָם הָאֱלֹהִים עַל בִּנְיַן הַבַּיִת, וְאַחַר כֵּן בִּנְיַן הַחוֹמָה, הֲתַחֲשֹׁב שֶׁהָיוּ מַקְרִיבִים מִבְּלִי סֵדֶר כְּפִי שֶׁיִּזְדַּמֵּן.

El Kuzari dijo: No es posible que suba una olá, ofrenda de fuego, aroma grato —siendo una mitzvá que no es racional— hasta que todas sus partes se completen con el permiso del Creador y por su mandato; cuánto más que ya conocían la mitzvá de Yom HaKipurim y lo que es mayor que la sucá, y todas ellas necesitan una sabiduría admirable y un maestro dispuesto.

(ס) אָמַר הַכּוּזָרִי: לֹא יִתָּכֵן שֶׁתִּהְיֶה עוֹלָה אִשֶּׁה רֵיחַ נִיחוֹחַ, וְהִיא מִצְוָה שֶׁאֵינָהּ שִׂכְלִית, עַד שֶׁיִּשְׁלְמוּ כָּל חֲלָקֶיהָ בִּרְשׁוּת הַבּוֹרֵא וּבְמִצְוָתוֹ, כָּל שֶׁכֵּן שֶׁכְּבָר יָדְעוּ מִצְוַת יוֹם הַכִּפּוּרִים וּמַה שֶּׁהוּא גָדוֹל מֵהַסֻּכָּה, וְכֻלָּם צְרִיכוֹת לְחָכְמָה מֻפְלָאָה וּמְלַמֵּד מְזֻמָּן.

El Javer dijo: Y quien conoce estas minucias de la Torá, ¿se le iba a ocultar el hacer la sucá y la mitzvá de «no entrará amoní ni moaví»?

(סא) אָמַר הֶחָבֵר: וּמִי שֶׁיּוֹדֵעַ אֵלֶּה הַדִּקְדּוּקִים בַּתּוֹרָה, הֲיֵעָלֵם מִמֶּנּוּ עֲשׂוֹת הַסֻּכָּה וּמִצְוַת לֹא יָבֹא עַמּוֹנִי וּמוֹאָבִי.

El Kuzari dijo: Si es así, ¿qué diremos de «y hallaron escrito en la Torá»?

(סב) אָמַר הַכּוּזָרִי: אִם כֵּן מַה נֹּאמַר בְּ'וַיִּמְצְאוּ כָתוּב בַּתּוֹרָה'.

El Javer dijo: La razón clara es que el escritor del texto no se ocupó de las cosas ocultas, sino que escribió las difundidas y manifiestas. No transmitió de Yehoshúa nada de la sabiduría que recibió de Dios y de Moshé, sino que recordó el día en que se detuvo el Yardén, el día en que se detuvo el sol y el día de la milá, por ser conocidos ante la multitud. E igual, de los relatos de Shimshón, Devorá, Guidón, Shmuel, David y Shlomo, no recordó nada de su sabiduría ni de sus actos en la Torá, sino que recordó de Shlomo sus grandes banquetes y su gran riqueza, y de todas sus sabidurías admirables no recordó sino «entonces vinieron dos mujeres rameras» (1 Melajim 3:16), porque la cosa fue en presencia de la multitud; pero su sabiduría con la reina de Shevá y demás no la recordó, porque la intención del escritor no era recordar sino lo difundido entre la multitud, aquello que todo el pueblo hizo suyo. Las cosas particulares que enaltecían los individuos, todas se le perdieron, salvo unas pocas, y las expresiones límpidas de la profecía que agradaron a las personas y quisieron guardar, por lo precioso de sus asuntos y la limpidez de sus palabras. E igual, de las cosas de Ezra y Nejemyá no escribió sino lo difundido entre la multitud, y el día de hacer la sucá fue un día señalado, cuando el pueblo se apresuró y subió a los montes por hojas de olivo, de arrayán, de palmera y de árbol frondoso. Y lo que dijo «y hallaron escrito» quiere decir: que los amei haáretz y la multitud lo oyeron y se apresuraron a hacer las sucot; pero a los individuos no se les había perdido ni una mitzvá leve, cuánto menos una grande. Y apuntó el escritor a engrandecer el asunto de aquel día, tal como apuntó al día en que expulsaron a las amonitas y moabitas, porque fue un acto de gran envergadura que el pueblo expulsara a sus mujeres, madres de sus hijos —cosa durísima—, y no creo que nación alguna acepte para su Dios un servicio como este, salvo este tesoro. Y sobre la resonancia de aquel suceso dijo «y hallaron escrito»: es decir, que cuando el lector llegó, ante los amei haáretz, a «no entrará amoní ni moaví», el pueblo se sobrecogió, y hubo un gran temblor aquel día.

El Kuzari dijo: Quiero que me traigas una razón sobre la índole de la kabalá, que demuestre su veracidad.

(סג) אָמַר הֶחָבֵר: הַטַּעַם הַבָּרוּר הוּא שֶׁכּוֹתֵב הַמִּקְרָא לֹא הִרְגִּישׁ לַנִּסְתָּרוֹת אֲבָל כָּתַב הַמְפֻרְסָמוֹת הַגְּלוּיוֹת וְלֹא הֶעְתִּיק מִיהוֹשֻׁעַ מֵחָכְמָתוֹ שֶׁקִּבֵּל מֵאֱלֹהִים וּמִמֹּשֶׁה דָבָר, אֲבָל זָכַר יוֹם עֲמִידַת הַיַּרְדֵּן וְיוֹם עֲמִידַת הַשֶּׁמֶשׁ וְיוֹם הַמִּילָה בַּעֲבוּר פִּרְסוּמָם אֵצֶל הֶהָמוֹן, וְכֵן מִסִּפּוּרֵי שִׁמְשׁוֹן וּדְבוֹרָה וְגִדְעוֹן וּשְׁמוּאֵל וְדָוִד וּשְׁלֹמֹה לֹא זָכַר מֵחָכְמָתָם וְלֹא מִמַּה שֶּׁהָיָה לָהֶם מֵהַמַּעֲשִׂים בַּתּוֹרָה דָבָר, אֲבָל זָכַר מִדִּבְרֵי שְׁלֹמֹה סְעֻדּוֹתָיו הַגְּדוֹלוֹת וְעָשְׁרוֹ הַגָּדוֹל, וְלֹא זָכַר מִכָּל חָכְמוֹתָיו הַנִּפְלָאוֹת חוּץ מֵ'אָז תָּבֹאנָה שְׁתַּיִם נָשִׁים זֹנוֹת' בַּעֲבוּר שֶׁהָיָה הַדָּבָר בְּמַעֲמַד הֶהָמוֹן, אֲבָל חָכְמָתוֹ עִם מַלְכַּת שְׁבָא וְזוּלָתָם לֹא זָכַר, כִּי לֹא הָיְתָה כַוָּנַת הַכּוֹתֵב לִזְכֹּר כִּי אִם הַדָּבָר הַמְפֻרְסָם בֶּהָמוֹן אֲשֶׁר נִשְּׂאוּהוּ כָּל הָעָם, אַךְ הַדְּבָרִים הַמְיֻחָדִים אֲשֶׁר הָיוּ מְנַשְּׂאִים אוֹתָם הַיְחִידִים, כֻּלָּם אָבְדוּ מִמֶּנּוּ, אֶלָּא הַמְּעַט מֵהֶם, וְהַמְּלִיצוֹת הַצַּחוֹת מֵהַנְּבוּאָה שֶׁעָרְבוּ לִבְנֵי אָדָם לְשָׁמְרָם לְיִקְרַת עִנְיָנֵיהֶם וְצַחוּת דִּבְרֵיהֶם, וְכֵן לֹא כָתַב מִדִּבְרֵי עֶזְרָא וּנְחֶמְיָה אֶלָּא הַמְפֻרְסָם בֶּהָמוֹן, וְהָיָה יוֹם עֲשׂוֹת הַסֻּכָּה יוֹם מְפֻרְסָם, בְּמַה שֶּׁחָרְדוּ הָעָם וְעָלוּ לֶהָרִים בַּעֲבוּר עֲלֵי זַיִת וַעֲלֵי הֲדַס וַעֲלֵי תְמָרִים וַעֲלֵי עֵץ עָבוֹת. וּמַה שֶּׁאָמַר: 'וַיִּמְצְאוּ כָתוּב', רְצוֹנוֹ לוֹמַר: שֶׁשָּׁמְעוּ עַם הָאָרֶץ וְהֶהָמוֹן וְחָרְדוּ לַעֲשׂוֹת הַסֻּכּוֹת, אֲבָל הַיְחִידִים לֹא אָבְדָה מֵהֶם מִצְוָה קַלָּה כָּל שֶׁכֵּן גְּדוֹלָה, וְכִוֵּן הַכּוֹתֵב לְהַגְדִּיל עִנְיַן הַיּוֹם הַהוּא, כַּאֲשֶׁר כִּוֵּן בַּיּוֹם שֶׁגֵּרְשׁוּ הָעַמּוֹנִיּוֹת וְהַמּוֹאֲבִיּוֹת מִפְּנֵי שֶׁהָיָה יוֹם מַעֲשֶׂה גָדוֹל לְגָרֵשׁ הָעָם אֶת נְשֵׁיהֶם, אִמּוֹת בְּנֵיהֶם וְהוּא דָבָר קָשֶׁה עַד מְאֹד, וְאֵינֶנִּי סָבוּר שֶׁאֻמָּה מִן הָאֻמּוֹת תְּקַבֵּל כָּעֲבוֹדָה הַזֹּאת לֵאלֹהֶיהָ, זוּלָתִי הַסְּגֻלָּה הַזֹּאת. וְעַל פִּרְסוּם הַמַּעֲמָד הַזֶּה אָמַר 'וַיִּמְצְאוּ כָתוּב' רְצוֹנוֹ לוֹמַר כִּי כַאֲשֶׁר הִגִּיעַ הַקּוֹרֵא אֶל עַם הָאָרֶץ אֶל 'לֹא יָבֹא עַמּוֹנִי וּמוֹאָבִי' חָרְדוּ הָעָם וְהָיְתָה חֲרָדָה גְדוֹלָה בַיּוֹם הַהוּא.

Dijo el Javer: La profecía perduró entre los hombres del Segundo Templo cuarenta años, gracias a los ancianos que se apoyaban en la fuerza de la Shejiná que había habido en el Primer Templo —pues la profecía adquirida se retiró al retirarse la Shejiná, y ya solo cabía esperarla en un momento extraordinario y por una gran fuerza, como Avraham, Moshé, el Mashíaj que aguardamos, Eliyahu y los semejantes a ellos, que son en sí mismos morada de la Shejiná: en su presencia, quienes están cerca alcanzan el grado de la profecía. Al pueblo, a su regreso a la Casa, le quedaron Jagái, Zejaria, Ezra y otros. Y después de aquellos cuarenta años vino la multitud de sabios llamados los Hombres de la Gran Asamblea, tan numerosos que no pueden contarse. Ellos, que subieron con Zerubavel, apoyaron su tradición en los profetas, como dijeron: «Y los profetas la transmitieron a los Hombres de la Gran Asamblea» (Avot 1:1).

Tras ellos, la generación de Shimón haTsadik, Cohen Gadol, y quienes estaban en su séquito, entre discípulos y compañeros. Después, Antígnos ish Sojó, el renombrado; y de sus discípulos [salieron] Tsadok y Baitos, que fueron raíz de los herejes, y por ellos se llamaron los tsedokim y los baitosim. Después, Yosef ben Yoézer, el más piadoso del sacerdocio, y Yosef ben Yojanán y sus compañeros. De él dijeron: «Desde que murió Yosef ben Yoézer cesaron los Racimos», como está dicho: «No hay racimo que comer» (Mijá 7:1) —porque no le conocieron falta desde su juventud hasta el día de su muerte. Tras él, Yehoshúa ben Prajiá, cuya fama es conocida; Yeshú haNotsrí fue de sus discípulos, y Nitai haArbelí vivió en su generación. Después, Yehudá ben Tabai, Shimón ben Shátaj y sus compañeros.

En sus días comenzó la doctrina de los caraítas, a raíz de lo que ocurrió a los sabios con el rey Yanai. Era cohen, y se sospechaba que su madre era jalalá; uno de los sabios se lo insinuó al decirle: «Rey Yanai, te basta la corona de la realeza; deja la corona del sacerdocio a la descendencia de Aharón». Sus compañeros le aconsejaron desprestigiar a los sabios, exterminarlos, desterrarlos y matarlos. Él les dijo: «Si acabamos con los sabios, ¿de quién aprenderemos la Torá?». Le respondieron: «Ahí está la Torá escrita: quien quiera, que venga y aprenda; no te preocupes por la Torá oral». Les creyó, escuchó sus palabras y desterró a los sabios, entre ellos a Shimón ben Shátaj, que era su cuñado. El rabinato se deterioró por un breve tiempo. Se esforzaron por sostener la Torá con su propio juicio y sus deducciones, pero desfallecieron y no pudieron, hasta que Shimón ben Shátaj y sus discípulos fueron traídos de vuelta de Alexandría y la tradición recobró su firmeza. Ya para entonces los caraítas habían echado raíz con gente que rechazaba la Torá oral y se las daba de ingeniosa con argumentos, como ves que hacen hoy.

(סד) אָמַר הַכּוּזָרִי: רוֹצֶה אֲנִי שֶׁתָּבִיא לִי טַעַם מֵאֵיכוּת הַקַּבָּלָה, הַמּוֹרֶה עַל אֲמִתָּתָהּ.

Ahora bien, los tsedokim y los baitosim son los minim contra quienes rezamos en nuestra oración; y Yeshú y sus compañeros son los apóstatas bautizados que entran en la religión del bautismo, sumergidos en el Yardén. Los caraítas, en cambio, se afanan en los principios y se las ingenian con las derivaciones; y es posible que el daño alcance también a los principios, aunque solo por su necedad, no con intención por su parte.

Después vinieron Shemaiá y Avtalión, y de sus discípulos, Hilel y Shamai. De Hilel es conocida su sabiduría y su humildad; era del linaje de David y vivió ciento veinte años. Tuvo varios miles de discípulos, y de los más selectos dijeron: «Ochenta discípulos tuvo Hilel el Anciano: treinta de ellos merecían que la Shejiná reposara sobre ellos, treinta merecían intercalar los años [del calendario], y veinte eran intermedios. El mayor de todos era Yonatán ben Uziel; el menor, Rabán Yojanán ben Zakai» —de quien se dijo que no dejó Mikrá, Mishná, Talmud, halajot, agadot, ni ninguna de las reglas de los sabios ni de las de los soferim, ni una sola cosa de las palabras de la Torá, sin haberla estudiado. Dijeron de él que jamás pronunció conversación banal; que nunca dejó a nadie en la casa de estudio al salir; que nadie llegó antes que él a la casa de estudio; que no durmió en ella ni sueño fijo ni sueño ligero; que no caminó cuatro codos sin Torá y sin tefilín; que nadie lo encontró sentado y callado, sino sentado y enseñando; que nadie sino él abría la lección a sus discípulos; que no dijo cosa que no hubiera oído de boca de su maestro; y que nunca dijo: «llegó la hora de levantarse de la casa de estudio». Y así se condujo tras él su discípulo Rabí Eliézer. Este Rabán Yojanán ben Zakai vivió ciento veinte años, como su maestro, y fue del Segundo Templo.

De sus discípulos: Rabí Eliézer ben Horkenos, autor de los célebres Pirkei Rabí Eliézer, sobre astronomía, las medidas de las esferas y de la tierra, y cuanto hay de admirable en la ciencia de los astros. Y de sus discípulos, Rabí Ishmael ben Elishá, Cohen Gadol —el Rabí Ishmael de los Heijalot, de Hakarat Panim y del Ma'asé Merkavá, pues conocía sus secretos hasta el punto de ser digno de un grado cercano a la profecía. Es él quien dijo: «Una vez entré a quemar el ketóret y vi a Akatriel Yah Adonái Tzevaot», y el resto del relato. De sus discípulos, Rabí Yehoshúa, a quien le sucedieron con Rabán Gamliel los hechos conocidos; Rabí Yosef; y Rabí Elazar ben Araj, de quien dijeron: «Si todos los sabios de Israel estuvieran en un platillo de la balanza y Rabí Elazar ben Araj en el otro, los superaría a todos».

(סה) אָמַר הֶחָבֵר: כִּי הַנְּבוּאָה הִתְמִידָה עִם אַנְשֵׁי בַיִת שֵׁנִי אַרְבָּעִים שָׁנָה, מֵהַזְּקֵנִים הַנֶּעֱזָרִים בְּכֹחַ הַשְּׁכִינָה שֶׁהָיְתָה בְּבַיִת רִאשׁוֹן, שֶׁהַנְּבוּאָה הַנִּקְנֵית נִסְתַּלְּקָה בְהִסְתַּלֵּק הַשְּׁכִינָה, וְלֹא הָיוּ מְקַוִּים לָהּ אֶלָּא בְעֵת מֻפְלָא וּבַעֲבוּר כֹּחַ גָּדוֹל, כְּמוֹ אַבְרָהָם וּמֹשֶׁה וְהַמָּשִׁיחַ שֶׁאֲנַחְנוּ מְקַוִּים וְאֵלִיָּהוּ וְהַדּוֹמִים לָהֶם, אֲשֶׁר הֵם בְּעַצְמָם מָעוֹן לַשְּׁכִינָה, וּבְהִמָּצְאָם יִקְנוּ הַנִּמְצָאִים מַדְרֵגַת הַנְּבוּאָה. וְנִשְׁאַר לָעָם בְּשׁוּבָם אֶל הַבַּיִת חַגַּי וּזְכַרְיָה וְעֶזְרָא וְזוּלָתָם. וְאַחַר הָאַרְבָּעִים שָׁנָה הָיָה הֲמוֹן הַחֲכָמִים הַנִּקְרָאִים אַנְשֵׁי כְנֶסֶת הַגְּדוֹלָה, וְלֹא יִסָּפְרוּ מֵרֹב, וְהֵם שֶׁעָלוּ עִם זְרֻבָּבֶל סָמְכוּ קַבָּלָתָם אֶל הַנְּבִיאִים, כַּאֲשֶׁר אָמְרוּ: 'וּנְבִיאִים מְסָרוּהָ לְאַנְשֵׁי כְנֶסֶת הַגְּדוֹלָה'. וְאַחֲרֵיהֶם דּוֹר שִׁמְעוֹן הַצַּדִּיק כֹּהֵן גָּדוֹל וּמִי שֶׁהָיוּ בְסִיעָתוֹ מִתַּלְמִידִים וַחֲבֵרִים. וְאַחֲרָיו אַנְטִיגְנוֹס אִישׁ סוֹכוֹ מְפֻרְסָם, וּמִתַּלְמִידָיו צָדוֹק וּבַיְתוֹס שֶׁהָיוּ שֹׁרֶשׁ לַכּוֹפְרִים, וּבָהֶם נִקְרְאוּ הַצְּדוֹקִים וְהַבַּיְתוֹסִים. וְאַחֲרָיו יוֹסֵף בֶּן־יוֹעֶזֶר חָסִיד שֶׁבַּכְּהֻנָּה וְיוֹסֵף בֶּן־יוֹחָנָן וְחַבְרֵיהֶם, וּבוֹ אָמְרוּ: מִשֶּׁמֵּת יוֹסֵף בֶּן־יוֹעֶזֶר בָּטְלוּ הָאַשְׁכּוֹלוֹת שֶׁנֶּאֱמַר: 'אֵין־אֶשְׁכּוֹל לֶאֱכוֹל', מִפְּנֵי שֶׁלֹּא יָדְעוּ לוֹ עָוֹן מִנְּעוּרָיו עַד יוֹם מוֹתוֹ. אַחֲרָיו יְהוֹשֻׁעַ בֶּן־פְּרַחְיָה, דְּבָרוֹ מְפֻרְסָם, וְיֵשׁוּ הַנּוֹצְרִי הָיָה מִתַּלְמִידָיו וְנִתַּי הָאַרְבֵּלִי הָיָה בְדוֹרוֹ. וְאַחֲרָיו יְהוּדָה בֶן־טָבַי וְשִׁמְעוֹן בֶּן־שָׁטַח וְחַבְרֵיהֶם. וּבִימֵיהֶם הִתְחִילָה דַּעַת הַקָּרָאִים, בַּעֲבוּר מַה שֶּׁאֵרַע לַחֲכָמִים עִם יַנַּי הַמֶּלֶךְ, וְהָיָה כֹהֵן וְהָיְתָה אִמּוֹ חֲשׁוּדָה שֶׁהִיא חֲלָלָה, וְרָמַז אֵלָיו אֶחָד מִן הַחֲכָמִים שֶׁאָמַר לוֹ: 'יַנַּי הַמֶּלֶךְ, רַב לְךָ כֶּתֶר מַלְכוּת וְהַנַּח כֶּתֶר כְּהֻנָּה לְזַרְעוֹ שֶׁל אַהֲרֹן'. וִיעָצוּהוּ חֲבֵרָיו לְהַבְאִישׁ בַּחֲכָמִים וּלְכַלּוֹתָם וּלְהַגְלוֹתָם וְלַהֲמִיתָם. וְאָמַר לָהֶם: 'כַּאֲשֶׁר נְאַבֵּד הַחֲכָמִים מִמִּי נִלְמַד הַתּוֹרָה'. אָמְרוּ לוֹ, הֲרֵי תוֹרָה שֶׁבִּכְתָב, כָּל הָרוֹצֶה יָבֹא וְיִלְמַד, וְאַל תַּרְגִּישׁ בַּתּוֹרָה שֶׁבְּעַל פֶּה. וְהֶאֱמִין לָהֶם וְשָׁמַע דִּבְרֵיהֶם וְהִגְלָה הַחֲכָמִים, וּבִכְלָלָם שִׁמְעוֹן בֶּן שָׁטַח, וְהָיָה חֲתָנוֹ, וְנִתְקַלְקָלה הָרַבָּנוּת זְמָן מֻעָט, וְטָרְחוּ לְהַחֲזִיק בַּתּוֹרָה בְשִׁקּוּל דַּעְתָּם וְהַקָּשׁוֹתָם, וְנִלְאוּ וְלֹא יָכֹלוּ, עַד שֶׁהוּשַׁב שִׁמְעוֹן בֶּן שָׁטַח וְתַלְמִידָיו מֵאֲלֶכְּסַנְדְּרִיָּא וְשָׁבָה הַקַּבָּלָה לְאֵיתָנָהּ. וּכְבָר הִשְׁרִישׁוּ הַקָּרָאִים שֹׁרֶשׁ עִם אֲנָשִׁים שֶׁהָיוּ דוֹחִים תּוֹרָה שֶׁבְּעַל פֶּה וּמִתְחַכְּמִים בְּטַעֲנוֹת, כַּאֲשֶׁר אַתָּה רוֹאֶה שֶׁעוֹשִׂין הַיּוֹם. אֲבָל הַצְּדוֹקִים וְהַבַּיְתוֹסִים הֵם הַמִּינִים שֶׁאָנוּ מִתְפַּלְּלִים עֲלֵיהֶם בִּתְפִלָּתֵנוּ, וְאָמְנָם יֵשׁוּ וַחֲבֵרָיו הֵם הַמְשֻׁעְמָדִים הַנִּכְנָסִים בְּתוֹרַת הַמַּעְמוּדִית הַטְּבוּלִים בַּיַּרְדֵּן. אַךְ הַקָּרָאִים הֵם מִשְׁתַּדְּלִים בַּשָּׁרָשִׁים מִתְחַכְּמִים בַּתּוֹלָדוֹת, וְאֶפְשָׁר שֶׁיַּגִּיעַ הַהֶפְסֵד גַּם אֶל הַשָּׁרָשִׁים רַק מִסִּכְלוּתָם, לֹא בְכַוָּנָה מֵהֶם. וְאַחֲרָיו הָיָה שְׁמַעְיָה וְאַבְטַלְיוֹן, וּמִתַּלְמִידֵיהֶם הִלֵּל וְשַׁמַּי. וְהָיָה מֵעִנְיַן הִלֵּל מַה שֶּׁהוּא מְפֻרְסָם מֵחָכְמָתוֹ וְעַנְוְתָנוּתוֹ, וְהוּא מִזֶּרַע דָּוִד, וְחָיָה מֵאָה וְעֶשְׂרִים שָׁנָה, הָיוּ לוֹ כַּמָּה אֲלָפִים תַּלְמִידִים, וּבַמֻּבְחָרִים מֵהֶם אָמְרוּ: שְׁמוֹנִים תַּלְמִידִים הָיוּ לְהַלֵּל הַזָּקֵן, שְׁלֹשִׁים מֵהֶם רְאוּיִים שֶׁתִּשְׁרֶה שְׁכִינָה עֲלֵיהֶם, וּשְׁלֹשִׁים מֵהֶם רְאוּיִים לְעַבֵּר הַשָּׁנִים, וְעֶשְׂרִים בֵּינוֹנִים, גָּדוֹל שֶׁבָּהֶם יוֹנָתָן בֶּן־עֻזִּיאֵל, קָטֹן שֶׁבָּהֶם רַבָּן יוֹחָנָן בֶּן־זַכַּי, שֶׁלֹּא הִנִּיחַ מִקְרָא וּמִשְׁנָה וְתַלְמוּד וַהֲלָכוֹת וְהַגָּדוֹת וְכָל מִדּוֹת חֲכָמִים וְכָל מִדּוֹת סוֹפְרִים וְכָל דָּבָר וְדָבָר שֶׁהוּא מִדִּבְרֵי תוֹרָה, שֶׁלֹּא לְמָדוֹ, וְאָמְרוּ עָלָיו שֶׁלֹּא שָׂח שִׂיחַת חֻלִּין מִיָּמָיו, וְלֹא הִנִּיחַ אָדָם בְּבֵית הַמִּדְרָשׁ וְיָצָא, וְלֹא קְדָמוֹ אָדָם בְּבֵית הַמִּדְרָשׁ, וְלֹא יָשֵׁן בְּבֵית הַמִּדְרָשׁ לֹא שְׁנַת קֶבַע וְלֹא שְׁנַת עֲרַאי. וְלֹא הָלַךְ אַרְבַּע אַמּוֹת בְּלֹא תוֹרָה וּבְלֹא תְפִלִּין, וְלֹא מְצָאוֹ אָדָם יוֹשֵׁב וְדוֹמֵם אֶלָּא יוֹשֵׁב וְדוֹרֵשׁ, וְלֹא פָּתַח אָדָם לְתַלְמִידָיו אֶלָּא הוּא, וְלֹא אָמַר דָּבָר שֶׁלֹּא שָׁמַע מִפִּי רַבּוֹ, וְלֹא אָמַר: הִגִּיעַ עֵת לַעֲמֹד מִבֵּית הַמִּדְרָשׁ. וְכֵן הָיָה רַבִּי אֱלִיעֶזֶר תַּלְמִידוֹ נוֹהֵג אַחֲרָיו. וְזֶה רַבָּן יוֹחָנָן בֶּן זַכַּאי חָיָה מֵאָה וְעֶשְׂרִים שָׁנָה כְּרַבּוֹ, וְהָיָה בְּבַיִת שֵׁנִי. וּמִתַּלְמִידָיו רַבִּי אֱלִיעֶזֶר בֶּן־הוֹרְקְנוֹס שֶׁיֶּשׁ לוֹ 'פִּרְקֵי רַבִּי אֱלִיעֶזֶר' הַמְפֻרְסָמִים בַּתְּכוּנָה וּמִדּוֹת הַגַּלְגַּלִּים וְהָאָרֶץ וְכָל דָּבָר מֻפְלָא בְחָכְמָת הַכּוֹכָבִים. וּמִתַּלְמִידָיו רַבִּי יִשְׁמָעֵאל בֶּן אֱלִישָׁע כֹּהֵן גָּדוֹל, וְהוּא רַבִּי יִשְׁמָעֵאל שֶׁל 'הֵיכָלוֹת' וְ'הַכָּרַת פָּנִים' וּ'מַעֲשֵׂה מֶרְכָּבָה', כִּי יָדַע סוֹדוֹתֵיהֶם עַד שֶׁהָיָה רָאוּי לְמַדְרֵגָה קְרוֹבָה מֵהַנְּבוּאָה, וְהוּא הָאוֹמֵר: 'פַּעַם אַחַת נִכְנַסְתִּי לְהַקְטִיר קְטֹרֶת וְרָאִיתִי אַכְתְּרִיאֵל יָהּ יְיָ צְבָאוֹת', וּשְׁאָר הָעִנְיָן. וּמִתַּלְמִידָיו רַבִּי יְהוֹשֻׁעַ שֶׁאֵרְעוּ לוֹ עִם רַבָּן גַּמְלִיאֵל הַדְּבָרִים הַיְדוּעִים, וְרַבִּי יוֹסֵף וְרַבִּי אֶלְעָזָר בֶּן עֲרָךְ שֶׁאָמְרוּ עָלָיו: 'אִם יִהְיוּ כָּל חַכְמֵי יִשְׂרָאֵל בְּכַף מֹאזְנַיִם וְרַבִּי אֶלְעָזָר בֶּן עֲרָךְ בְּכַף שְׁנִיָּה מַכְרִיעַ אֶת כֻּלָּם'. וּבְאֵלֶּה הַדּוֹרוֹת זוּלָתִי אֵלּוּ הַמְפֻרְסָמִים וְזוּלַת הֲמוֹן הַחֲכָמִים וְזוּלַת הַכֹּהֲנִים וְהַלְוִיִּם שֶׁהָיְתָה תוֹרָתָם אֻמָּנוּתָם, לֹא פָּסְקוּ הַשִּׁבְעִים סַנְהֶדְרִין וְחָכְמָתָם, עַל פִּיהֶם הָיוּ מְמַנִּים הַמְמֻנֶּה וּמַעֲבִירִין הַמָּעֳבָר, כְּמוֹ שֶׁאָמְרוּ, אָמַר רַבִּי שִׁמְעוֹן בֶּן־יוֹחַאי: 'כָּךְ מְקֻבָּל אֲנִי מִפִּי שִׁבְעִים וּשְׁנַיִם זְקֵנִים בְּיוֹם שֶׁהוֹשִׁיבוּ אֶת רַבִּי אֶלְעָזָר בֶּן עֲזַרְיָה בַּיְשִׁיבָה'. וְנִמְשָׁכִים אַחַר הַשִּׁבְעִים מֵאוֹת שֶׁלֹּא הָיוּ כְמוֹתָם, וְנִמְשָׁכִים אַחַר הַמֵּאוֹת אֲלָפִים, אַחַר שֶׁלֹּא יִתָּכֵן לְהוֹצִיא שִׁבְעִים שְׁלֵמִים אֶלָּא מִמֵּאוֹת שֶׁהֵם לְמַטָּה מֵהֶם, וְכֵן עַל הַהַדְרָגָה. וְאַחֲרֵי אֵלֶּה רַבִּי עֲקִיבָא וְרַבִּי טַרְפוֹן וְרַבִּי יוֹסֵף הַגְּלִילִי וְחַבְרֵיהֶם, וְכֻלָּם אַחַר הַחֻרְבָּן. וְהִגִּיעַ רַבִּי עֲקִיבָא אֶל גְּבוּל קָרוֹב מֵהַנְּבוּאָה עַד שֶׁהָיָה מִשְׁתַּמֵּשׁ בְּעוֹלַם הָרוּחָנִיִּים, כַּאֲשֶׁר אָמְרוּ עָלָיו: אַרְבָּעָה נִכְנְסוּ לַפַּרְדֵּס. אֶחָד הֵצִיץ וָמֵת, אֶחָד הֵצִיץ וְנִפְגַּע, אֶחָד הֵצִיץ וְקִצֵּץ בַּנְּטִיעוֹת, אֶחָד בָּא בְשָׁלוֹם וְיָצָא בְּשָׁלוֹם, וּמַנּוּ? – רַבִּי עֲקִיבָא. וְהָיָה הַמֵּת, מִי שֶׁלֹּא סָבַל רְאִיַּת הָעוֹלָם הַהוּא עַד שֶׁנִּתְּקָה הַרְכָּבָתוֹ. וְהַשֵּׁנִי נִפְגַּע וְנִטְרְפָה דַּעְתּוֹ, הַטֵּרוּף הָאֱלֹהִי, וְלֹא הוֹעִילוּ בוֹ בְנֵי אָדָם. וְהַשְּׁלִישִׁי הִפְסִיד הַמַּעֲשִׂים מִפְּנֵי שֶׁהִשְׁקִיף עַל הַשְּׂכָלִים, אָמַר: אֵלֶּה הַמַּעֲשִׂים הֵם כֵּלִים וּמִשְׁתַּמְּשִׁים מַגִּיעִים אֶל הַמַּדְרֵגָה הַזֹּאת הָרוּחָנִית, וַאֲנִי כְבָר הִגַּעְתִּי אֵלֶיהָ וְלֹא אַרְגִּישׁ עַל מַעֲשֵׂה הַתּוֹרָה. וְנִפְסַד וְהִפְסִיד, וְתָעָה וְהִתְעָה. וְרַבִּי עֲקִיבָא הָיָה מִשְׁתַּמֵּשׁ בִּשְׁנֵי הָעוֹלָמוֹת מִבְּלִי נֵזֶק שֶׁהִשִּׂיגוֹ, וּכְבָר נֶאֱמַר עָלָיו: 'רָאוּי הוּא שֶׁתִּשְׁרֶה עָלָיו שְׁכִינָה כְּמֹשֶׁה אֶלָּא שֶׁאֵין הַשָּׁעָה רְאוּיָה לְכָךְ'. וְהוּא מֵעֲשָׂרָה הֲרוּגֵי מַלְכוּת, וְהוּא אֲשֶׁר בְּשָׁעָה שֶׁהֲרָגוּהוּ הָיָה שׁוֹאֵל לְתַלְמִידָיו אִם הוּא עֵת קְרִיאַת שְׁמַע לִקְרֹא אוֹתָהּ, אָמְרוּ לוֹ תַלְמִידָיו: רַבֵּנוּ, עַד כָּאן?! אָמַר לָהֶם: כָּל יָמַי הָיִיתִי מִצְטַעֵר עַל מִקְרָא זֶה: 'בְּכָל נַפְשְׁךָ' – אֲפִלּוּ נוֹטֵל אֶת נַפְשֶׁךָ, עַכְשָׁו שֶׁבָּא לְיָדִי – לֹא אֲקַיְּמֶנּוּ?! וְהָיָה מַאֲרִיךְ בְּ'אֶחָד' עַד שֶׁיָּצְתָה נִשְׁמָתוֹ.

En estas generaciones, además de estos célebres, y aparte de la multitud de sabios, y aparte de los cohanim y leviim cuya Torá era su oficio, no cesaron los setenta del Sanhedrín ni su sabiduría. Por su boca se nombraba al que había de ser nombrado y se destituía al que había de ser destituido, como dijeron: Dijo Rabí Shimón ben Yojai: «Así lo tengo recibido de boca de setenta y dos ancianos, el día en que sentaron a Rabí Elazar ben Azaria en la yeshivá». Y tras esos setenta venían centenares que no eran como ellos, y tras los centenares, miles; pues no es posible extraer setenta cabales sino de centenares que están por debajo de ellos, y así por grados.

Después de estos, Rabí Akiva, Rabí Tarfón, Rabí Yosef haGlilí y sus compañeros, todos ellos posteriores a la destrucción. Rabí Akiva llegó a un límite cercano a la profecía, hasta valerse del mundo de los seres espirituales, como dijeron de él: Cuatro entraron al Pardés. Uno miró y murió; uno miró y fue dañado; uno miró y cortó los retoños; uno entró en paz y salió en paz. ¿Y quién fue? Rabí Akiva. El que murió fue quien no soportó la visión de aquel mundo, hasta que se deshizo su composición corporal. El segundo fue dañado y su mente se trastornó —el trastorno divino—, y los hombres no pudieron sanarlo. El tercero echó a perder las obras porque contempló los intelectos y dijo: «Estas obras son instrumentos y medios para alcanzar este grado espiritual, y yo ya lo he alcanzado, así que no me preocuparé por la práctica de la Torá». Se perdió e hizo perder, se extravió y extravió a otros. Rabí Akiva, en cambio, se valía de ambos mundos sin sufrir daño alguno; ya se dijo de él: «Merece que la Shejiná repose sobre él como sobre Moshé, solo que la época no es digna de ello». Fue uno de los diez mártires del reino. Es él quien, cuando lo estaban matando, preguntaba a sus discípulos si era la hora de recitar el Shemá, para recitarlo. Le dijeron sus discípulos: «Maestro nuestro, ¿hasta este punto?». Les respondió: «Toda mi vida me apenaba por este versículo: “con toda tu alma” (Devarim 6:5) —aunque te quite el alma; ahora que se me presenta, ¿no habría de cumplirlo?». Y alargaba el «Ejad» hasta que salió su alma.

Dijo el Kuzari: Así vive uno la vida dulce y muere la muerte dulce, y luego vive la vida perpetua en deleite continuo.

(סו) אָמַר הַכּוּזָרִי: כָּזֶה יִחְיֶה הַחַיִּים הָעֲרֵבִים, וְיָמוּת הַמִּיתָה הָעֲרֵבָה, וְאַחַר כֵּן יִחְיֶה הַחַיִּים הַתְּמִידִיִּים בְּתַעֲנוּג מַתְמִיד.

Dijo el Javer: Después de ellos, en otra generación, Rabí Meir, Rabí Yehudá, Rabí Yosí, Rabí Shimón ben Azai, Rabí Janiná ben Tradión y sus compañeros. Tras estos, Rabí —que es Rabenu haKadosh, es decir, Rabí Yehudá haNasí—, y con él Rabí Natán, Rabí Yehoshúa ben Korjá y muchos otros. Son los últimos de los maestros de la Mishná, llamados tanaím; después de ellos ya solo están los amoraím, que son los maestros de la Guemará. Rabí compiló la Mishná el año quinientos treinta del cómputo de los Shtarot —la era seléucida—, que es el año ciento cincuenta de la destrucción del Segundo Templo, quinientos treinta años después de la interrupción de la profecía; en ese lapso ocurrió todo lo que hemos recordado. Estas son unas pocas indicaciones de entre las muchas de sus palabras y de sus hechos.

Se aplicaron a la Mishná como se habían aplicado a la Torá: al componerla, ordenarla, fijar el número de sus órdenes, sus capítulos y sus leyes, y al cuidar con esmero las tradiciones recibidas —algo que parece imposible que llegue a ser objeto de consenso. Se vertió en ella también mucho de la elegancia de la lengua hebrea que no deriva de la lengua de la Escritura. Pero la concisión de sus expresiones, la belleza de su composición, la hermosura de su disposición y la perfección con que abarca los asuntos con precisión —sin duda alguna en el sentido— hacen ver, a quien lo examina con ojo veraz, que un ser de carne y hueso sería incapaz de componer algo semejante sin ayuda divina. Nadie la aborrece salvo quien no la entiende, no se ocupa de estudiarla ni de leerla: oye de las palabras de los sabios las conversaciones y las homilías, y las juzga achacándoles casualidad y deficiencia —como juzga con deficiencia a una persona quien la trata sin examen ni largo trato.

Y de las muestras de que su tradición se apoya en la profecía, lo que dijeron: Dijo Najum el Escriba: «Lo tengo recibido de boca de Rabí Maiashá, que lo recibió de Aba, que lo recibió de las Parejas, que las recibieron de los profetas, [como] halajá dada a Moshé en el Sinai». Y de su cautela ante la tradición de individuos aislados, lo que uno de ellos dijo a su hijo, ordenándole a la hora de su muerte: «Hijo mío, retráctate de cuatro cosas que yo te decía». Le preguntó: «¿Y tú por qué no te retractaste?». Le respondió: «Yo lo oí de boca de muchos, y ellos lo oyeron de boca de muchos: yo me mantuve en mi tradición y ellos en la suya. Tú lo oíste de boca de uno solo; más vale que dejes las palabras de uno solo y te atengas a las de los muchos». Estas son unas pocas pruebas, de entre muchas, como una gota del mar, sobre el valor de las tradiciones de la Mishná. En cuanto a las tradiciones de la Guemará y quienes las recibieron, los asuntos se alargarían al hablar de ellos, de sus métodos, sus dichos y sus parábolas; y si hay en ellas algo que hoy no se estima, ya en aquellas generaciones era usual y estimado.

(סז) אָמַר הֶחָבֵר: וְאַחֲרֵיהֶם בְּדוֹר אַחֵר רַבִּי מֵאִיר וְרַבִּי יְהוּדָה וְרַבִּי יוֹסֵי וְרַבִּי שִׁמְעוֹן בֶּן עַזַּאי וְרַבִּי חֲנִינָה בֶּן תְּרַדְיוֹן וְחַבְרֵיהֶם. וְאַחֲרֵי אֵלֶּה רַבִּי, וְהוּא רַבֵּנוּ הַקָּדוֹשׁ, וְהוּא רַבִּי יְהוּדָה הַנָּשִׂיא, וְעִמּוֹ רַבִּי נָתָן וְרַבִּי יְהוֹשֻׁעַ בֶּן קָרְחָה וְזוּלָתָם רַבִּים וְהֵם הָאַחֲרוֹנִים מִבַּעֲלֵי הַמִּשְׁנָה, הַנִּקְרָאִים תַּנָּאִים, וְאֵין אַחֲרֵיהֶם אֶלָּא הָאֲמוֹרָאִים, וְהֵם בַּעֲלֵי הַגְּמָרָא. וְחִבֵּר רַבִּי הַמִּשְׁנָה בִּשְׁנַת חֲמֵשׁ מֵאוֹת וּשְׁלֹשִׁים לַשְּׁטָרוֹת, וְהוּא שְׁנַת מֵאָה וַחֲמִשִּׁים לְחֻרְבַּן בַּיִת שֵׁנִי, אַחַר חֲמֵשׁ מֵאוֹת וּשְׁלֹשִׁים שָׁנָה לְהֶפְסֵק הַנְּבוּאָה, נִתְגַּלְגֵּל בָּהּ כָּל מַה שֶּׁזָּכַרְנוּ. אֵלֶּה רְמָזִים מְעַט מֵהַרְבֵּה מִדִּבְרֵיהֶם וּמִמַּעֲשֵׂיהֶם. וְהִשְׁתַּדְּלוּ בַמִּשְׁנָה כְּהִשְׁתַּדְּלוּתָם בַּתּוֹרָה, מֵחַבְּרָם אוֹתָהּ וְסִדּוּרָהּ וּמִסְפַּר סְדָרֶיהָ וּפְרָקֶיהָ וְהִלְכוֹתֶיהָ, וְהִזָּהֲרָם בַּשְּׁמוּעוֹת, מַה שֶּׁהוּא רָחוֹק מֵהַדַּעַת שֶׁיִּהְיֶה דָבָר מֻסְכָּם עָלָיו, וְנִתְגַּלְגֵּל בָּהּ מִצַּחוּת הַלָּשׁוֹן הָעִבְרִית, מַה שֶּׁאֵינֶנּוּ נִגְזָר מִלְּשׁוֹן הַמִּקְרָא, הַרְבֵּה, אֲבָל קִצּוּר דְּבָרֶיהָ וְיֹפִי חִבּוּרָהּ וְנוֹי עֶרְכָּהּ וְכִלּוּל אָפְנֵי הָעִנְיָנִים עִם הַפְּסָק, בְּלִי סָפֵק בָּעִנְיָן, שֶׁיִּרְאֶה הַמְעַיֵּן בְּעֵין הָאֱמֶת כִּי בָשָׂר וָדָם יִקְצַר מֵחַבֵּר כְּמוֹתָהּ אֶלָּא בְעֵזֶר אֱלֹהִי. וְאֵין שׂוֹנֵא אוֹתָהּ אֶלָּא מִי שֶׁאֵינוֹ מְבִינָהּ וְלֹא מִתְעַסֵּק בְּלִמּוּדָהּ וּקְרִיאָתָהּ, וְיִשְׁמַע מִדִּבְרֵי הַחֲכָמִים הַשִּׂיחוֹת וְהַדְּרָשׁוֹת, וְיִגְזֹר עֲלֵיהֶם בְּדֶרֶךְ מִקְרֶה וּבְחִסָּרוֹן, כַּאֲשֶׁר גּוֹזֵר עַל הָאָדָם בְּחִסָּרוֹן, מִי שֶׁיִּפְגָּעֶנּוּ מִבְּלִי מִבְחָן וְאֹרֶךְ חֶבְרָה. וּמִדִּמְיוֹנֵי סְמִיכָתָם עַל הַנְּבוּאָה, מַה שֶּׁאָמְרוּ: אָמַר נַחוּם הַלַּבְלָר מְקֻבָּל אֲנִי מִפִּי רַבִּי מַיַּאשָׁה שֶׁקִּבֵּל מֵאַבָּא שֶׁקִּבֵּל מֵהַזּוּגוֹת שֶׁקִּבְּלוּ מֵהַנְּבִיאִים הֲלָכָה לְמֹשֶׁה מִסִּינָי. וּמֵהִזָּהֲרָם מִקַּבָּלַת הַיְחִידִים, מַה שֶּׁאָמַר אֶחָד מֵהֶם לִבְנוֹ שֶׁצִּוָּהוּ בְעֵת מוֹתוֹ: 'בְּנִי, חֲזוֹר בְּךָ בְּאַרְבָּעָה דְבָרִים שֶׁהָיִיתִי אוֹמֵר לָךְ'. אָמַר לוֹ: 'וְאַתָּה לָמָּה לֹא חָזַרְתָּ בָּךְ?' אָמַר לוֹ: 'אֲנִי שָׁמַעְתִּי מִפִּי רַבִּים וְהֵם שָׁמְעוּ מִפִּי רַבִּים, אֲנִי עָמַדְתִּי בִשְׁמוּעָתִי וְהֵם עָמְדוּ בִשְׁמוּעָתָם, אַתָּה שָׁמַעְתָּ מִפִּי יָחִיד – מוּטָב שֶׁתַּנִּיחַ דִּבְרֵי יָחִיד וְלֶאֱחֹז דִּבְרֵי רַבִּים'. אֵלֶּה מְעַט מֵהַרְבֵּה כְּטִפָּה מִן הַיָּם מִן הָרְאָיוֹת עַל מַעֲלַת שְׁמוּעוֹת הַמִּשְׁנָה. אֲבָל שְׁמוּעוֹת הַגְּמָרָא וְהַמְּקַבְּלִים אוֹתוֹ, יֶאֶרְכוּ הַדְּבָרִים בָּהֶם וּבְדַרְכֵיהֶם וּבְדִבְרֵיהֶם וּבְמִשְׁלֵיהֶם, וְאִם יֵשׁ בָּהֶם מַה שֶּׁאֵינוֹ הַיּוֹם מְשֻׁבָּח, כְּבָר הָיָה בַּדּוֹרוֹת הָהֵם נָהוּג וּמְשֻׁבָּח.

Dijo el Kuzari: Sí, veo en algunas de sus palabras cosas que contradicen lo que cuentas de sus principios generales: sacan versículos de la Torá hacia sentidos que la analogía aleja, y el alma atestigua que no era esa la intención de aquel versículo lo que mencionaron —unas veces en las leyes, otras en las homilías—; y otro tanto con las agadot y los muchos relatos que la razón rechaza.

(סח) אָמַר הַכּוּזָרִי: כֵּן אֲנִי רוֹאֶה בְחֶלְקֵי דִבְרֵיהֶם מַה שֶּׁסּוֹתֵר מַה שֶּׁאַתָּה מְסַפֵּר מִכְּלָלוֹתֵיהֶם, מֵהוֹצָאָתָם פְּסוּקֵי הַתּוֹרָה אֶל פָּנִים שֶׁמְּרַחֶקֶת אוֹתָם הַהַקָּשָׁה, וְתָעִיד הַנֶּפֶשׁ כִּי לֹא הָיְתָה הַכַּוָּנָה בַפָּסוּק הַהוּא מַה שֶּׁזָּכְרוּ, פַּעַם בַּדִּינִין פַּעַם בַּדְּרָשׁוֹת, וְכֵן מַה שֶּׁיֶשׁ לָהֶם מֵהַגָּדוֹת וּמַעֲשִׂים רַבִּים מִמַּה שֶּׁמַּרְחִיק אוֹתָם הַשֵּׂכֶל.

Dijo el Javer: ¿Has visto el rigor y la minuciosidad que muestran al explicar la Mishná y la baraita, y el grado de indagación y esclarecimiento que alcanzan sin sobra ni falta en una palabra, cuanto más en un asunto?

(סט) אָמַר הֶחָבֵר: הֲרָאִיתָ מַה שֶּׁיֶשׁ לָהֶם מֵהַדַּיְּקוּת וְהַדִּקְדּוּק בְּפֵרוּשׁ הַמִּשְׁנָה וְהַבָּרָיְתָא, וּמַה שֶּׁמַּגִּיעִים בָּהּ מִן הַמֶּחְקָר וְהַבֵּרוּר מִבְּלִי יִתּוּר וְחִסּוּר בְּמִלָּה כָּל שֶׁכֵּן בְּעִנְיָן.

Dijo el Kuzari: He visto algo que está por encima de toda ciencia de la controversia; es más bien la prueba irrefutable, a la que no cabe replicar.

(ע) אָמַר הַכּוּזָרִי: רָאִיתִי מַה שֶּׁהוּא לְמַעְלָה מִכָּל חָכְמַת הַנִּצָּחוֹן, אֲבָל הוּא הַמּוֹפֵת אֲשֶׁר אֵין לְהָשִׁיב עָלָיו.

Dijo el Javer: ¿Acaso vamos a pensar que quien practica semejante minuciosidad no sabe del versículo lo que sabemos nosotros?

(עא) אָמַר הֶחָבֵר: הַנַּחֲשֹׁב עַל מִי שֶׁיְּדַקְדֵּק הַדִּקְדּוּק הַהוּא שֶׁאֵינוֹ יוֹדֵעַ מֵהַפָּסוּק מַה שֶּׁנֵּדָעֵהוּ.

Dijo el Kuzari: Eso es imposible. La cosa está en una de dos: o que nosotros no conozcamos sus modos de interpretar la Torá, o que quienes explican la halajá no sean los que explican la Torá. Y esto segundo es imposible; pues es raro que les veamos aducir un versículo que concuerde con la analogía y con el sentido aparente de las palabras, así como nunca les vemos una interpretación de la halajá que no esté en total conformidad con la analogía.

(עב) אָמַר הַכּוּזָרִי: זֶה אִי אֶפְשָׁר, אַךְ הַדָּבָר עַל אֶחָד מִשְּׁנֵי פָנִים, שֶׁנִּהְיֶה אֲנַחְנוּ לֹא נֵדַע דַּרְכֵי פֵרוּשָׁם לַתּוֹרָה, אוֹ שֶׁמְּפָרְשֵׁי הַהֲלָכָה אֵינָם מְפָרְשֵׁי הַתּוֹרָה. וְאֵלֶּה הַפָּנִים הַשְּׁנִיִּים אִי אֶפְשָׁר; וּמְעַט הוּא שֶׁנִּרְאֶה לָהֶם פָּסוּק שֶׁמַּסְכִּים לַהַקָּשָׁה וְלַנִּרְאֶה מֵהַמִּלּוֹת, כַּאֲשֶׁר אֵין אֲנַחְנוּ רוֹאִים לָהֶם כְּלָל פֵּרוּשׁ הַהֲלָכָה אֶלָּא בְתַכְלִית הַהַסְכָּמָה לַהַקָּשָׁה.

Dijo el Javer: Digamos, más bien, una de dos cosas. Puede que tuvieran secretos ocultos para nosotros en el modo de interpretar la Torá, secretos que poseían por tradición mediante el manejo de las «trece midot»; o que su aducción de los versículos fuera a modo de asmajtá —que ellos ponen como señal de su tradición—, tal como pusieron el versículo «Y ordenó Adonái Elohim al hombre, diciendo» (Bereshit 2:16) como señal de las siete mitzvot que fueron ordenadas a los benei Nóaj: «vayetzav» [y ordenó], estos son los tribunales; «Adonái», la blasfemia del Nombre; «Elohim», la idolatría; «al ha'adam» [al hombre], el derramamiento de sangre; «lemor» [diciendo], las relaciones prohibidas; «mikol etz hagán» [de todo árbol del jardín], el robo; «ajol tojel» [comer podrás], el miembro arrancado de un animal vivo. ¡Cuán lejos están estos asuntos de este versículo! Pero, como el pueblo poseía la tradición de estas siete mitzvot, la apoya en este versículo mediante una señal que les facilita recordarlas. Y quizá tengan ambos modos a la vez en la interpretación de los versículos, o haya allí otros modos que se nos ocultan. Y es de justicia que nos apoyemos en ellos, una vez comprobada su sabiduría, su piedad, su empeño y su gran número —en el que no cabe connivencia alguna—. No hay que sospechar de sus palabras, sino de nuestra propia comprensión, como hacemos con la Torá y cuanto en ella se incluye que no se asienta en nuestras almas: no hay en nosotros sospecha de nada de ella, sino que atribuimos la falta a nuestra propia limitación.

En cuanto a las agadot, algunas las emplean a modo de introducción y preámbulo de un asunto que quieren afirmar y reforzar, como cuando dijeron: «Cuando el Señor de los mundos bajó a Mitsraim» —para afirmar la creencia de que la salida de Mitsraim fue por voluntad de Dios, bendito sea, no por azares ni por medios de artimañas humanas, ni por la espiritualidad de astros, ángeles y demonios, ni por nada de cuanto pueda pasar por la mente de quien cavila, sino por la sola palabra de Dios—. Y hablaron al modo en que dicen «kiviajol», queriendo decir: si pudiera ser así, sería de tal y cual manera. Y aunque esto no se halla en la Guemará ni se hallará sino en algunos de los sidurim, siempre que encuentres algo semejante, a este sentido se inclina, como cuando Mijayahu dijo a Ajav: «Vi a Adonái sentado en su trono y todo el ejército de los cielos...», «Y dijo Adonái: ¿Quién persuadirá a Ajav para que suba...?», «Y salió el espíritu...» y el resto del pasaje (Melajim I 22) —cuando en el fondo no había más que lo que dijo: «He aquí que Adonái ha puesto un espíritu de mentira en la boca de todos estos profetas tuyos»; lo demás es un preámbulo e introducción retórica que refuerza que esto es verdad.

Y algunas son relatos de visiones espirituales que tuvieron; y no es de extrañar que aquellos piadosos vieran formas: unas, imágenes de la imaginación por la grandeza de sus pensamientos y la pureza de sus mentes; otras, formas que tienen una realidad verdadera fuera de ellos, tal como las vieron los profetas. Y así también la bat kol, que no cesó entre ellos en el Segundo Templo —grado inferior al de la visión y la palabra proféticas. Y no te resulte lejano lo que dijo Rabí Ishmael: «Oí una bat kol que gemía como una paloma», y cosas por el estilo; pues ya quedó claro, por la estancia de Moshé y de Eliyahu ante Dios, lo que hace esto posible, y cuando llega por la tradición fidedigna, es de justicia aceptarlo. Y sobre lo que dijeron: «¡Ay de mí, que destruí mi casa!», diremos lo mismo que decimos sobre «Y se arrepintió Adonái» y «Y se entristeció en su corazón» (Bereshit 6:6).

(עג) אָמַר הֶחָבֵר: אֲבָל נֹאמַר אֶחָד מִשְּׁנֵי דְבָרִים. יָכוֹל שֶׁהָיָה לָהֶם סוֹדוֹת נַעֲלָמוֹת מִמֶּנּוּ בְדֶרֶךְ פֵּרוּשׁ הַתּוֹרָה, הָיוּ אֶצְלָם בְּקַבָּלָה בְּהַנְהָגַת 'שְׁלֹשׁ עֶשְׂרֵה מִדּוֹת', אוֹ שֶׁיִּהְיֶה הֲבָאָתָם לַפְּסוּקִים עַל דֶּרֶךְ 'אַסְמַכְתָּא', שֶׁהֵם שָׂמִים אוֹתָהּ כְּסִמָּן לְקַבָּלָתָם, כַּאֲשֶׁר שָׂמוּ פָסוּק: 'וַיְצַו ה' אֱלֹהִים עַל הָאָדָם לֵאמֹר', סִמָּן לְשֶׁבַע מִצְוֹת שֶׁנִּצְטַוּוּ בְנֵי נֹחַ. 'וַיְצַו' אֵלּוּ הַדִּינִין, 'ה'' בִּרְכַת הַשֵּׁם, 'אֱלֹהִים' זוֹ עֲבוֹדָה זָרָה, 'עַל־הָאָדָם' זוֹ שְׁפִיכַת דָּמִים, 'לֵאמֹר' זוֹ גִלּוּי עֲרָיוֹת, 'מִכָּל־עֵץ־הַגָּן' זֶה גָזֵל, 'אָכֹל תֹּאכֵל' זֶה אֵבֶר מִן הֶחָי. כַּמָּה רָחוֹק בֵּין אֵלּוּ הָעִנְיָנִים וּבֵין הַפָּסוּק הַזֶּה, אַךְ אֵצֶל הָעָם קַבָּלָה מִשֶּׁבַע הַמִּצְוֹת הָאֵלֶּה, סוֹמְכִין אוֹתָהּ בַּפָּסוּק הַזֶּה בְסִמָּן שֶׁמֵּקֵל עֲלֵיהֶם זִכְרָם. וְשֶׁמָּא שְׁנֵי הַפָּנִים יַחְדָּו יֵשׁ לָהֶם בְּפֵרוּשׁ הַפְּסוּקִים, אוֹ שֶׁיֵּשׁ שָׁם פָּנִים אֲחֵרִים נֶעֶלְמוּ מִמֶּנּוּ, וּמִן הַדִּין שֶׁנִּסְמֹךְ עֲלֵיהֶם, מֵאַחַר שֶׁנִּתְבָּרְרָה חָכְמָתָם וַחֲסִידוּתָם וְהִשְׁתַּדְּלוּתָם וַהֲמוֹנָם הַגָּדוֹל אֲשֶׁר לֹא יִתָּכֵן בּוֹ שׁוּם הַסְכָּמָה, וְאֵין לַחֲשֹׁד לְדִבְרֵיהֶם אֲבָל נַחֲשֹׁד הֲבָנָתֵנוּ, כַּאֲשֶׁר נַעֲשֶׂה בַתּוֹרָה וּמַה שֶּׁנִּכְלַל בָּהּ, מִמַּה שֶּׁלֹּא יִתְיַשֵּׁב בְּנַפְשׁוֹתֵינוּ, וְאֵין חֶשֶׁד אֶצְלֵנוּ בְדָבָר מִמֶּנּוּ אֲבָל נִתְלֶה הַקִּצּוּר בְּנַפְשֵׁנוּ. אַךְ הַהַגָּדוֹת, מֵהֶם שֶׁנּוֹהֲגִים מֵהֶם דֶּרֶךְ הַצָּעָה וְהַקְדָּמָה לְעִנְיָן שֶׁרוֹצִים לְנַחֲצוֹ וּלְאַמְּצוֹ, כְּמוֹ שֶׁאָמְרוּ: כְּשֶׁיָּרַד רִבּוֹן הָעוֹלָמִים לְמִצְרַיִם, לְנַחֵץ הָאֱמוּנָה שֶׁיְצִיאַת מִצְרַיִם הָיְתָה בְכַוָּנָה מֵאֵת הָאֱלֹהִים יִתְבָּרָךְ, לֹא בְמִקְרִים וְלֹא בְמִצּוּעִים מִתַּחְבּוּלוֹת בְּנֵי אָדָם וּבְרוּחֲנִיּוּת כּוֹכָבִים וּמַלְאָכִים וְשֵׁדִים, וְכָל אֲשֶׁר יַעֲבֹר בְּלֵב־מְחַשֵּׁב, אֲבָל בִּדְבַר הָאֱלֹהִים לְבַדּוֹ, וְאָמְרוּ עַל דֶּרֶךְ מַה שֶּׁהֵם אוֹמְרִים 'כְּבַיָּכוֹל', רְצוֹנָם לוֹמַר: אִם הָיָה יָכוֹל לִהְיוֹת כָּךְ הָיָה כָּךְ וְכָךְ. וְאַף עַל פִּי שֶׁאֵין זֶה נִמְצָא בַגְּמָרָא וְלֹא יִמָּצֵא כִּי אִם בִּקְצָת הַסִּדּוּרִים, אַךְ בְּעֵת שֶׁתִּמְצָא כָמוֹהוּ אֶל הָעִנְיָן הַזֶּה הוּא נוֹטֶה, כְּמוֹ שֶׁאָמַר מִיכָיְהוּ לְאַחְאָב: 'רָאִיתִי אֶת יְיָ יוֹשֵׁב עַל־כִּסְאוֹ וְכָל־צְבָא הַשָּׁמַיִם' וְגו' 'וַיֹּאמֶר יְיָ מִי יְפַתֶּה אֶת־אַחְאָב וְיַעַל' וְגו' 'וַיֵּצֵא הָרוּחַ' וגו' וּשְׁאָר הָעִנְיָן, וְלֹא הָיָה בְעִקָּר יוֹתֵר מֵאָמְרוֹ: 'הִנֵּה נָתַן ה' רוּחַ שֶׁקֶר בְּפִי כָּל נְבִיאֶיךָ אֵלֶּה', וְזוּלַת זֶה הַקְדָּמָה וְהַצָּעָה הֲלָצִית מְנַחֶצֶת הַדָּבָר הַזֶּה כִּי הוּא אֱמֶת. וּמֵהֶם סִפּוּרִים מִמַּרְאוֹת רוּחֲנִיּוֹת רָאוּם, וְאֵין זֹאת פְּלִיאָה עַל הַחֲסִידִים הָהֵם שֶׁיִּרְאוּ צוּרוֹת, מֵהֶם דִּמְיוֹנוֹת בַּעֲבוּר גֹּדֶל מַחְשְׁבוֹתָם וְזַכּוּת דֵּעוֹתָם, וּמֵהֶם צוּרוֹת שֶׁיֵּשׁ לָהֶם מֶמֶשׁ אֲמִתִּי מִחוּץ כַּאֲשֶׁר רָאוּ אוֹתָם הַנְּבִיאִים, וְכֵן בַּת קוֹל שֶׁלֹּא פָסְקָה מֵהֶם בְּבַיִת שֵׁנִי, וְהִיא מַדְרֵגָה לְמַטָּה מִמַּדְרֵגַת הֶחָזוֹן וְהַדִּבּוּר. וְאַל יִהְיֶה רָחוֹק אֶצְלְךָ מַה שֶּׁאָמַר ר' יִשְׁמָעֵאל: 'שָׁמַעְתִּי בַּת קוֹל שֶׁמְּנַהֶמֶת כְּיוֹנָה' וְזוּלַת זֶה, שֶׁכְּבָר נִתְבָּאֵר מִמַּעֲמַד מֹשֶׁה וְאֵלִיָּהוּ מַה שֶּׁיָּשִׂים זֶה בְּאֶפְשָׁר, וְכַאֲשֶׁר יָבֹא בַקַּבָּלָה הַנֶּאֱמָנָה מֵהַדִּין לְקַבְּלוֹ. וְנֹאמַר בְּמַה שֶּׁאָמַר: 'אוֹי לִי שֶׁהֶחֱרַבְתִּי אֶת בֵּיתִי', כַּאֲשֶׁר נֹאמַר בְּ'וַיִּנָּחֶם יְיָ', 'וַיִּתְעַצֵּב אֶל לִבּוֹ'. וּמֵהֶם מַה שֶּׁהֵם מְשָׁלִים מוּבָאִים עַל סוֹדוֹת הַחָכְמוֹת נִמְנַע גְּלוֹתָם, מִפְּנֵי שֶׁאֵין לֶהָמוֹן תּוֹעֶלֶת מֵהֶם, וְהֵם מֻנָּחִים לַחְקֹר וּלְחַפֵּשׂ לִיחִידִים, כְּשֶׁיַּגִּיעַ אֲלֵיהֶם מִי שֶׁהוּא רָאוּי לָהֶם אֶחָד בְּדוֹר אוֹ בְדוֹרוֹת. וּמֵהֶם מַה שֶּׁנִּרְאִים כְּשֶׁקֶר וְיִתְבָּאֵר עִנְיָנָם עִם מְעַט עִיּוּן, כְּמוֹ שֶׁאָמְרוּ: 'שִׁבְעָה דְבָרִים נִבְרְאוּ קֹדֶם הָעוֹלָם; גַּן עֵדֶן וְתוֹרָה וְצַדִּיקִים וְיִשְׂרָאֵל וְכִסֵּא הַכָּבוֹד וִירוּשָׁלַיִם וּמָשִׁיחַ בֶּן־דָּוִד', דּוֹמֶה לְמַה שֶּׁאָמְרוּ הַחֲכָמִים: 'תְּחִלַּת הַמַּחֲשָׁבָה סוֹף הַמַּעֲשֶׂה', וְכַאֲשֶׁר הָיְתָה כַּוָּנַת הַחָכְמָה בִּבְרִיאַת הָעוֹלָם – הַתּוֹרָה, שֶׁהִיא גוּף הַחָכְמָה וְנוֹשְׂאֶיהָ הֵם הַצַּדִּיקִים, וּבֵינֵיהֶם כִּסֵּא הַכָּבוֹד, וְהַצַּדִּיקִים בֶּאֱמֶת לֹא יִהְיוּ כִּי אִם מֵהַסְּגֻלָּה וְהֵם יִשְׂרָאֵל, וְאֵין רָאוּי לָהֶם כִּי אִם הַסְּגֻלָּה מֵהַמְּקוֹמוֹת וְהִיא יְרוּשָׁלַיִם, וְלֹא יְחַבְּרֵם כִּי אִם הֶחָשׁוּב שֶׁבַּבְּרוּאִים וְהוּא הַמָּשִׁיחַ, וְאַחֲרִיתָם וַהֲלִיכָתָם אֶל גַּן עֵדֶן, הָיָה בְדִין שֶׁיּוּשְׂמוּ אֵלֶּה בְרוּאִים בְּכֹחַ קֹדֶם הָעוֹלָם. וּמֵהַנִּרְאִים עוֹד שֶׁקֶר מַה שֶּׁאָמְרוּ: 'עֲשָׂרָה דְבָרִים נִבְרְאוּ בֵין הַשְּׁמָשׁוֹת: פִּי הָאָרֶץ וּפִי הַבְּאֵר וּפִי הָאָתוֹן וְכו'', לְהָפִיק בֵּין הַתּוֹרָה וְהַטֶּבַע, כִּי הַטֶּבַע אוֹמֵר בְּמִנְהָג, וְהַתּוֹרָה אוֹמֶרֶת בְּשִׁנּוּי הַמִּנְהָג, וְהַהֲפָקָה בֵינֵיהֶם כִּי הַמִּנְהָגִים שֶׁנִּשְׁתַּנּוּ הֵם בְּטֶבַע, מִפְּנֵי שֶׁהָיוּ בְחֵפֶץ הַקַּדְמוֹן מֻתְנֶה בָהֶם וּמֻסְכָּם עֲלֵיהֶם מִשֵּׁשֶׁת יְמֵי בְרֵאשִׁית. וַאֲנִי מוֹדֶה לְךָ, מֶלֶךְ כּוּזָר, שֶׁבַּגְּמָרָא דְבָרִים שֶׁאֵינֶנִּי יָכוֹל לְהַטְעִימְךָ בָהֶם טְעָמִים מַסְפִּיקִים וְלֹא לַהֲבִיאָם בְּקֶשֶׁר עִנְיָן, וְהֵם שֶׁהִכְנִיסוּ אוֹתָם הַתַּלְמִידִים בַּגְּמָרָא מֵהִשְׁתַּדְּלָם, מִפְּנֵי שֶׁהָיָה אֶצְלָם שֶׁ'שִּׂיחַת הַחֲכָמִים צְרִיכָה תַלְמוּד', וּמַה שֶּׁהָיוּ נִזְהָרִים לֵאמֹר רַק מַה שֶּׁשָּׁמְעוּ מֵרַבּוֹתֵיהֶם, עִם הִשְׁתַּדְּלוּתָם שֶׁיְּחַבְּרוּ כָּל מַה שֶׁשָּׁמְעוּ מֵהֶם, וְהָיוּ נִזְהָרִים שֶׁיֹּאמְרוּ אוֹתָם בְּמִלּוֹתָם בְּעַצְמָם, וְאֶפְשָׁר שֶׁלֹּא הָיוּ מְבִינִים עִנְיָנוֹ, וַיֹּאמְרוּ 'כָּךְ וְכָךְ שָׁמַעְנוּ וְקִבַּלְנוּ, וְאֶפְשָׁר שֶׁהָיָה לְרַבּוֹתֵיהֶם בַּמַּאֲמָר הַהוּא עִנְיָנִים נֶעֶלְמוּ מֵהַתַּלְמִידִים, וְהִגִּיעַ הַדָּבָר אֵלֵינוּ וְהֵקַלְנוּ בוֹ מִפְּנֵי שֶׁלֹּא יָדַעְנוּ עִנְיָנוֹ. אַךְ כָּל זֶה בְּמַה שֶּׁאֵינוֹ בַמֻּתָּר וּבָאָסוּר, עַל כֵּן לֹא נַרְגִּישׁ אֵלָיו וְלֹא יִפְחַת הַחִבּוּר עִם הַפָּנִים אֲשֶׁר זְכַרְתִּים.

Y algunas son parábolas traídas sobre secretos de las ciencias cuya revelación está vedada, porque el vulgo no saca de ellos provecho; quedan reservadas para que las indaguen y busquen los individuos excepcionales, cuando llegue quien sea digno de ellas, uno en una generación o en varias. Y algunas parecen falsas, pero su sentido se aclara con un poco de reflexión, como cuando dijeron: «Siete cosas fueron creadas antes del mundo: el Gan Eden, la Torá, los tsadikim, Israel, el Trono de Gloria, Yerushaláyim y el Mashíaj ben David». Se asemeja a lo que dijeron los sabios: «El principio del pensamiento es el final de la obra». Como el propósito de la Sabiduría en la creación del mundo era la Torá —que es el cuerpo de la sabiduría—, y sus portadores son los tsadikim, y entre ellos está el Trono de Gloria; y los verdaderos tsadikim no proceden sino del pueblo elegido, que es Israel; y a estos no les corresponde sino el más escogido de los lugares, que es Yerushaláyim; y no los reúne sino el más excelso de los seres creados, que es el Mashíaj; y su destino y su rumbo es hacia el Gan Eden —era de justicia que estos fueran puestos, en potencia, creados antes del mundo.

Y de lo que también parece falso, lo que dijeron: «Diez cosas fueron creadas en el crepúsculo: la boca de la tierra, la boca del pozo, la boca de la asna, etcétera» —para conciliar la Torá con la naturaleza; pues la naturaleza habla según la costumbre, y la Torá habla de la alteración de la costumbre, y la conciliación entre ambas es que las costumbres que se alteraron están ya en la naturaleza, porque estaban condicionadas y convenidas en ellas por la voluntad del Primordial desde los seis días de la creación. Y te concedo, rey de Kúzar, que en la Guemará hay cosas de las que no puedo darte razones suficientes ni traerlas en conexión de sentido. Son las que los discípulos introdujeron en la Guemará por su empeño, porque tenían por norma que «la conversación de los sabios requiere estudio», y porque procuraban no decir sino lo que habían oído de sus maestros, esforzándose por reunir todo cuanto de ellos habían oído. Y cuidaban de decirlo con sus mismas palabras, aunque quizá no entendieran su sentido, y decían: «Así y así oímos y recibimos». Es posible que sus maestros tuvieran en aquel dicho sentidos que se ocultaron a los discípulos; la cosa llegó hasta nosotros y la tuvimos en poco porque no conocimos su sentido. Pero todo esto es en lo que no atañe a lo permitido y lo prohibido; por eso no le prestamos atención, y ello no rebaja la compilación con los aspectos que he mencionado.

Dijo el Kuzari: Ya has hecho bien a mi corazón y has fortalecido mi fe en la tradición. Ahora deseo que me muestres el sentido de algunas de sus ciencias, después de que me añadas explicación acerca de los nombres de Dios, bendito sea, y me amplíes un poco el tema, con la ayuda de Dios.

(עד) אָמַר הַכּוּזָרִי: כְּבָר הֱטִיבוֹתָ לִבִּי וְחִזַּקְתָּ אֱמוּנָתִי בַקַּבָּלָה. וּרְצוֹנִי עַתָּה שֶׁתַּרְאֶה לִי טַעַם מֵחָכְמוֹתָם אַחַר שֶׁתּוֹסִיף לִי בֵאוּר בִּשְׁמוֹת הָאֱלֹהִים יִתְבָּרָךְ, וְתַרְחִיב לִי בָעִנְיָן מְעַט בְּעֶזְרַת אֱלֹהִים.