Séfer haJinuj·Precepto 337272 / 615
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Precepto 337

La compraventa

Precepto de hacer juicio entre comprador y vendedor: que dictemos sentencia en los asuntos de compra y venta tal como la Torá lo ordenó. Es decir, que hay casos en que la venta entre el vendedor y el comprador queda firme, y casos en que no tiene validez —y es obligación nuestra juzgar entre ellos según el mandato de la Torá. Y aunque vinieron otras mitzvot sobre esto, como escribimos en la parashá de Mishpatim (mitzvá 58) —que se nos ordenó juzgar entre el demandante y el demandado, entre el que daña y el dañado y casos semejantes, y toda compra y venta entra en lo de demandante y demandado—, aun así vino la mitzvá sobre el asunto de la compra y la venta de manera específica, porque es algo constante entre las personas, ya que el ser humano no puede vivir ni un solo día sin ello. Por eso se enunció la parashá de «Y cuando vendiereis», etc. Y hallarás que así procede la Torá en muchos lugares: que, según la necesidad del asunto o la gravedad que hay en él, la mitzvá se individualiza; y del mismo modo repite las advertencias sobre un asunto muchas veces, como ves en la advertencia sobre la idolatría, que se repitió en cuarenta y cuatro lugares, y se individualizó la advertencia respecto del Mólej por sí solo, porque ese culto perverso estaba muy difundido. Así también vinieron, respecto del Shabat, doce advertencias en la Torá, y se individualizó la advertencia en algunas labores, como encender y sacar de un dominio a otro; y aunque hay sobre ellas una derashá —si fue para separar o no—, esa derashá no nos resulta contradictoria: muchas son las facetas de la Torá.

מִצְוַת עֲשִׂיַּת דִּין בֵּין לוֹקֵחַ וּמוֹכֵר – שֶׁנָּדִין בְּדִין מִקָּח וּמִמְכָּר כְּעִנְיָן שֶׁצִּוְּתָה הַתּוֹרָה עָלָיו. כְּלוֹמַר, שֶׁיֵּשׁ צְדָדִין שֶׁתִּתְקַיֵּם הַמְּכִירָה בֵּין הַמּוֹכֵר לַלּוֹקֵחַ. וְיֵשׁ צְדָדִין שֶׁאֵין לָהּ קִיּוּם, וְהוּא חוֹבָה עָלֵינוּ לָדוּן בֵּינֵיהֶם כְּמִצְוַת הַתּוֹרָה. וְאַף עַל פִּי שֶׁבָּאוּ מִצְוֹת אֲחֵרוֹת עַל זֶה כְּמוֹ שֶׁכָּתַבְנוּ בְּפָרָשַׁת מִשְׁפָּטִים (מצוה נח), שֶׁנִּצְטַוִּינוּ לָדוּן בֵּין טוֹעֵן וְנִטְעָן וּבֵין מַזִּיק וְנִזָּק וְכַיּוֹצֵא בָּזֶה, וְכָל מִקָּח וּמִמְכָּר בִּכְלַל טוֹעֵן וְנִטְעָן הוּא, אַף עַל פִּי כֵן בָּאָה הַמִּצְוָה עַל עִנְיַן הַמִּקָּח וְהַמִּמְכָּר מְיֻחֶדֶת, מִפְּנֵי שֶׁהוּא דָּבָר תְּמִידִי אֶל הַבְּרִיּוֹת שֶׁאִי אֶפְשָׁר לִבְנֵי אָדָם לִחְיוֹת אֲפִלּוּ יוֹם אֶחָד זוּלָתוֹ, וְעַל זֶה נֶאֶמְרָה פָּרָשַׁת וְכִי תִמְכְּרוּ וְגוֹ'. וְאַתָּה מוֹצֵא שֶׁכָּךְ דַּרְכָּהּ שֶׁל תּוֹרָה בְּהַרְבֵּה מְקוֹמוֹת, שֶׁלְּפִי צֹרֶךְ הַדָּבָר אוֹ חֹמֶר שֶׁבּוֹ תִּתְיַחֵד הַמִּצְוָה בּוֹ, וּכְמוֹ כֵן תִּכְפֹּל הָאַזְהָרוֹת בְּדָבָר פְּעָמִים רַבּוֹת, כְּמוֹ שֶׁאַתָּה רוֹאֶה בְּאַזְהָרַת עֲבוֹדָה זָרָה שֶׁנִּכְפְּלָה בְּאַרְבָּעִים וְאַרְבָּעָה מְקוֹמוֹת, וְיִחֵד הָאַזְהָרָה בַּמֹּלֶךְ לְבַדּוֹ, לְפִי שֶׁהָיְתָה מְצוּיָה הַרְבֵּה אוֹתָהּ הָעֲבוֹדָה הָרָעָה, וְכֵן בָּאוּ בְּעִנְיַן שַׁבָּת שְׁתֵּים עֶשְׂרֵה אַזְהָרוֹת בַּתּוֹרָה, וְנִתְיַחֲדָה הָאַזְהָרָה בּוֹ בִּקְצָת מְלָאכוֹת, כְּמוֹ הַבְעָרָה וְהוֹצָאָה, וְאַף עַל פִּי שֶׁיֵּשׁ בָּהֶן מִדְרָשׁ אִם לְחַלֵּק יָצָאת אִם לְלָאו אֵין הַמִּדְרָשׁ לָנוּ סְתִירָה, הַרְבֵּה פָּנִים לַתּוֹרָה.

La raíz de los juicios es conocida, pues es algo que la razón del hombre atestigua y reclama, ya que mediante el juicio se sostiene el asentamiento entre las personas.

שֹׁרֶשׁ הַדִּינִין יָדוּעַ. כִּי הוּא דָּבָר שֶׁשֵּׂכֶל בְּנֵי אִישׁ מֵעִיד עָלָיו וּמְבַקֵּשׁ אוֹתוֹ, כִּי בַּדִּין יִתְקַיֵּם יִשּׁוּב בֵּין בְּנֵי אָדָם.

Entre las leyes de la mitzvá está lo que dijeron, de bendita memoria (Kidushín 26, 28): que las leyes de la compra y la venta difieren según las cosas que se venden y se adquieren. Las tierras y los esclavos se adquieren con dinero, con documento y con jazaká, y en cada uno de estos —cómo con dinero, cómo con documento y cómo con jazaká— hay muchos detalles, como vienen en Kidushín, en el primer capítulo. Los bienes muebles se adquieren por otras vías: algunos se adquieren levantándolos (véase Bavá Batrá 76b), y esta es una adquisición plena y suficiente para todos los muebles; otros se adquieren con una adquisición menor que esa, que es la meshijá —tirar de la cosa—; y otros, con una aún menor, que es la mesirá —la entrega. Y trajeron, de bendita memoria (Bavá Metsiá 47, 2), prueba de que los muebles requieren estas adquisiciones y no se adquieren como las tierras, de lo que está escrito (Vaikrá 25:14): «o adquiriendo de mano de tu prójimo». Y explicaron ellos, de bendita memoria, por vía de la tradición, en la interpretación de «o adquiriendo de mano», es decir: una cosa que se adquiere de mano a mano. Del mismo modo trajeron prueba sobre la adquisición de las tierras con dinero, con documento y con jazaká, de otros versículos, como viene allí en Kidushín.

מִדִּינֵי הַמִּצְוָה מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (קדושין כו כח), שֶׁדִּינֵי הַמִּקָּח וְהַמִּמְכָּר חֲלוּקִים לְפִי הַדְּבָרִים הַנִּמְכָּרִים וְהַנִּלְקָחִים, שֶׁהַקַּרְקָעוֹת וְהָעֲבָדִים נִקְנִים בְּכֶסֶף וּבִשְׁטָר וּבַחֲזָקָה, וּבְכָל אֶחָד מֵאֵלּוּ כֵּיצַד בְּכֶסֶף, וְכֵיצַד בִּשְׁטָר, וְכֵן בַּחֲזָקָה, יֵשׁ בָּהֶם פְּרָטִים רַבִּים, כְּמוֹ שֶׁבָּא בְּקִדּוּשִׁין בְּפֶרֶק קַמָּא. וְהַמִּטַּלְטְלִין נִקְנִין בִּדְרָכִים אֲחֵרִים יֵשׁ מֵהֶן שֶׁנִּקְנִין בְּהַגְבָּהָה (עי' ב"ב עו ב), וְזֹאת הַקְּנִיָּה גְּדוֹלָה וּמַסְפֶּקֶת לְכָל הַמִּטַּלְטְלִין, וְיֵשׁ מֵהֶן שֶׁנִּקְנִים בִּקְנִיָּה פְּחוּתָה מִזּוֹ, וְהִיא הַמְּשִׁיכָה, וּמֵהֶן שֶׁנִּקְנִין בִּפְחוּתָה מִזּוֹ, וְהִיא הַמְּסִירָה. וְהֵבִיאוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (ב"מ מז, ב) רְאָיָה עַל הֱיוֹת הַמִּטַּלְטְלִין צְרִיכִין אֵלּוּ הַקְּנִיּוֹת וְשֶׁאֵינָן נִקְנִין כְּמוֹ הַקַּרְקָעוֹת, מִדִּכְתִיב (ויקרא כה יד) אוֹ קָנֹה מִיַּד עֲמִיתֶךָ. וּפֵרְשׁוּ הֵם זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה מִצַּד הַקַּבָּלָה בְּפֵרוּשׁ אוֹ קָנֹה מִיַּד כְּלוֹמַר, דָּבָר הַנִּקְנֶה מִיָּד לְיָד. וּכְמוֹ כֵן הֵבִיאוּ רְאָיָה עַל קְנִיַּת הַקַּרְקָעוֹת בְּכֶסֶף בִּשְׁטָר וּבַחֲזָקָה מִכְּתוּבִים אֲחֵרִים, כְּמוֹ שֶׁבָּא שָׁם בְּקִדּוּשִׁין (שם).

Y no hay duda de que todas estas adquisiciones provienen de una ordenanza de los sabios, y trajeron los versículos para apoyar en ellos sus palabras. Y la verdad es que su preciada sabiduría —destinada a revelarse por medio de ellos— estaba insinuada y oculta dentro de los versículos; y aunque el sentido principal de los versículos no apunta a aquellos apoyos, se aprenden de su interior. Y dijeron, de bendita memoria, en la Guemará (Bavá Metsiá ahí): por ley de la Torá el dinero adquiere incluso en los muebles, pero la razón por la que les exigieron la meshijá es un decreto, no sea que el vendedor diga al comprador: «se te quemó tu trigo en el desván». Y dado que la ordenanza de la meshijá se hizo por esto, dijeron, de bendita memoria (ahí 49, 2): que si los muebles estaban en el dominio del comprador —aunque ese lugar lo hubiese alquilado el vendedor—, puesto que el dominio es del comprador y sus ojos están siempre puestos en ellos, y si ocurriera algún percance en esos muebles también él podría advertir lo sucedido, como el vendedor, y se esforzaría en salvarlos, en tal caso no adquiere con meshijá sino con dinero, conforme a la ley de la Torá. Y así también, si el comprador alquila el lugar en el que están los muebles, tampoco en este caso ordenaron en ellos meshijá, mesirá ni hagbahá. Y dijeron (Bavá Kamá 79, 2) asimismo que la tierra se alquila junto con las cosas con las que ella se adquiere —que son dinero, documento y jazaká—, pues el alquiler es una adquisición por ese día. Y dijeron también (Bavá Batrá 85, 1) que, así como el lugar de la persona le adquiere, así su recipiente le adquiere en todo lugar donde tenga permiso de colocarlo; y desde el momento en que los muebles están dentro del recipiente, ninguno de los dos puede retractarse, sino que es como si los hubiese levantado o como si hubiesen sido colocados dentro de su casa. Pero todo lugar donde el comprador no tiene permiso de poner allí el recipiente, su recipiente no le adquiere allí, como el dominio público, y así también el dominio del vendedor. Con todo, dijeron los sabios, respecto del dominio del vendedor, que si el vendedor le dijo al comprador «adquiere con este recipiente», o incluso si no se lo dijo, sino que le compró otro recipiente en el dominio del vendedor y lo levantó para adquirirlo, y luego le compró frutos y los puso dentro del recipiente, los adquiere de inmediato; porque, en virtud del beneficio que tiene el vendedor en la venta del recipiente, no es exigente respecto del lugar del recipiente, y lo consideramos como si el recipiente estuviera en el dominio del comprador.

וְאֵין סָפֵק כִּי אֵלּוּ הַקְּנִיּוֹת כֻּלָּן מִתַּקָּנַת חֲכָמִים הֵן, וְהֵבִיאוּ הַכְּתוּבִים לִסְמֹךְ בָּהֶם דִּבְרֵיהֶם. וְהָאֱמֶת כִּי חָכְמָתָם הַיְּקָרָה הָעֲתִידָה לְהִגָּלוֹת עַל יָדָם הָיְתָה רְמוּזָה וּגְנוּזָה בְּתוֹךְ הַכְּתוּבִים, וְאַף עַל פִּי שֶׁעִקַּר הַכְּתוּבִים אֵינוֹ עַל אוֹתָן אַסְמַכְתּוֹת נִלְמָדוֹת הֵן מִתּוֹכָן. וְאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה בַּגְּמָרָא (ב"מ שם) דְּבַר תּוֹרָה מָעוֹת קוֹנוֹת אַף בַּמִּטַּלְטְלִין, אֲבָל טַעַם הַצְרִיכָם הַמְּשִׁיכָה בָּהֶן גְּזֵרָה שֶׁמָּא יֹאמַר לוֹ מוֹכֵר לַלּוֹקֵחַ נִשְׂרְפוּ חִטֶּיךָ בָּעֲלִיָּה. וּמִפְּנֵי שֶׁתַּקָּנַת הַמְּשִׁיכָה נַעֲשֵׂית עַל זֶה, אָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (שם מט ב), שֶׁאִם הָיוּ הַמִּטַּלְטְלִין בִּרְשׁוּתוֹ שֶׁל לוֹקֵחַ, אַף עַל פִּי שֶׁנִּשְׂכַּר אוֹתוֹ מָקוֹם לַמּוֹכֵר, מִכֵּיוָן שֶׁהָרְשׁוּת הוּא שֶׁל לוֹקֵחַ וְעֵינָיו תָּמִיד עָלָיו, וְאִם יֶאֱרַע שׁוּם מִקְרֶה בְּאוֹתָן מִטַּלְטְלִין, גַּם הוּא יָכוֹל לְהַרְגִּישׁ בָּעִנְיָן כְּמוֹ הַמּוֹכֵר וְיִשְׁתַּדֵּל בַּהַצָּלָה, שֶׁבְּצַד זֶה לֹא יִקְנֶה בִּמְשִׁיכָה אֶלָּא בְּכֶסֶף כְּדִין תּוֹרָה. וְכֵן אִם הַלּוֹקֵחַ שׂוֹכֵר אוֹתוֹ מָקוֹם שֶׁהַמִּטַּלְטְלִין בּוֹ גַּם בְּעִנְיָן זֶה לֹא תִּקְּנוּ בָּהֶם מְשִׁיכָה וּמְסִירָה וְהַגְבָּהָה. וְאָמְרוּ (ב"ק עט, ב) גַּם כֵּן שֶׁהַקַּרְקַע נִשְׂכָּר עִם הַדְּבָרִים שֶׁהוּא נִלְקָח, וְהוּא כֶּסֶף וּשְׁטָר וַחֲזָקָה, שֶׁהַשְּׂכִירוּת קְנִיָּה הִיא לְיוֹמֵהּ. וְאָמְרוּ (ב"ב פה, א) גַּם כֵּן כְּשֵׁם שֶׁמְּקוֹמוֹ שֶׁל אָדָם קוֹנֶה לוֹ, כָּךְ כִּלְיוֹ קוֹנָה לוֹ בְּכָל מָקוֹם שֶׁיִּהְיֶה לוֹ רְשׁוּת לְהַנִּיחַ אוֹתוֹ, וּמִכֵּיוָן שֶׁיִּהְיוּ הַמִּטַּלְטְלִין בְּתוֹךְ הַכְּלִי אֵין אֶחָד מֵהֶם יָכוֹל לַחְזֹר בּוֹ, אֶלָּא הֲרֵי הֵן כְּמִי שֶׁהִגְבִּיהָן אוֹ כְּמוֹ שֶׁהֻנְּחוּ בְּתוֹךְ בֵּיתוֹ, אֲבָל כָּל מָקוֹם שֶׁאֵין לוֹ רְשׁוּת לַלּוֹקֵחַ לְהַנִּיחַ שָׁם הַכְּלִי אֵין כִּלְיוֹ קוֹנֶה לוֹ שָׁם כְּגוֹן רְשׁוּת הָרַבִּים, וְכֵן רְשׁוּת הַמּוֹכֵר. וּמִכָּל מָקוֹם אָמְרוּ חֲכָמִים לְעִנְיַן רְשׁוּת מוֹכֵר, שֶׁאִם אָמַר לוֹ מוֹכֵר לַלּוֹקֵחַ קְנֵה בִּכְלִי זֶה, אוֹ אֲפִלּוּ לֹא אָמַר לוֹ כֵּן, אֶלָּא שֶׁקָּנָה מִמֶּנּוּ בִּרְשׁוּת הַמּוֹכֵר כְּלִי אַחֵר וְהִגְבִּיהוֹ כְּדֵי לִקְנוֹתוֹ וְאַחַר כָּךְ קָנָה מִמֶּנּוּ פֵּרוֹת וְהִנִּיחָן בְּתוֹךְ הַכְּלִי מִיָּד קָנָה אוֹתָן, שֶׁמִּפְּנֵי הַהֲנָאָה שֶׁיֵּשׁ לוֹ לַמּוֹכֵר בִּמְכִירַת הַכְּלִי אֵינוֹ מַקְפִּיד עַל מְקוֹמוֹ שֶׁל כְּלִי, וּכְאִלּוּ הַכְּלִי בִּרְשׁוּת הַלּוֹקֵחַ חָשְׁבִינַן לֵיהּ.

Y la mesirá no es así, pues la mesirá solo adquiere en el dominio público y en un patio que no es de ninguno de los dos (Bavá Batrá 76b). La adquisición por mesirá es en aquello que, por su gran tamaño, no es costumbre de las personas levantar ni siquiera tirar de ello, como los barcos grandes y cosas semejantes, que el hombre no puede mover sino con gran esfuerzo y con muchas personas (Rambam, Mejirá 3:3).

וְהַמְּסִירָה אֵינָהּ כֵּן, שֶׁאֵין הַמְּסִירָה קוֹנָה אֶלָּא בִּרְשׁוּת הָרַבִּים וּבְחָצֵר שֶׁאֵינָהּ שֶׁל שְׁנֵיהֶם (ב"ב עו ב). וְקִנְיַן הַמְּסִירָה הוּא בַּמֶּה שֶׁאֵין דֶּרֶךְ בְּנֵי אָדָם לְרֹב גָּדְלָן לְהַגְבִּיהָן וְלֹא אֲפִלּוּ לְמָשְׁכָן, כְּגוֹן הַסְּפִינוֹת הַגְּדוֹלוֹת וְכַיֹּצֵא בָּהֶן שֶׁאִי אֶפְשָׁר לִבְנֵי אָדָם לָזוּז אוֹתָן כִּי אִם בְּטֹרַח רַב וּבְרִבּוּי בְּנֵי אָדָם (רמב"ם מכירה פ"ג ה"ג).

Y la meshijá no es así, pues la meshijá solo realiza adquisición en la simtá —que es un lugar contiguo al dominio público, donde es costumbre de las personas dejar sus enseres, y todo el que se adelanta a dejar allí sus enseres, su compañero no tiene derecho a quitarlos—; y del mismo modo la meshijá adquiere en un patio que es de ambos. Y la hagbahá adquiere en todo lugar, porque con su propio cuerpo levanta, y con ello adquiere, y su cuerpo es su dominio en todo lugar donde esté.

וְהַמְּשִׁיכָה אֵינָהּ כֵּן, שֶׁאֵין הַמְּשִׁיכָה עוֹשָׂה קִנְיָן אֶלָּא בְּסִמְטָא, וְהוּא מָקוֹם סָמוּךְ לְצַד רְשׁוּת הָרַבִּים, שֶׁדֶּרֶךְ בְּנֵי אָדָם לְהַנִּיחַ שָׁם כְּלֵיהֶם, וְכָל הַקּוֹדֵם לְהַנִּיחַ שָׁם כֵּלָיו אֵין חֲבֵרוֹ רַשַּׁאי לְסַלְּקוֹ, וּכְמוֹ כֵן קוֹנָה הַמְּשִׁיכָה בְּחָצֵר [שֶׁהִיא] (שֶׁאֵינָהּ) שֶׁל שְׁנֵיהֶם, וְהַהַגְבָּהָה קוֹנָה בְּכָל מָקוֹם, לְפִי שֶׁבְּגוּפוֹ הוּא מַגְבִּיהַּ, וּבוֹ הוּא קוֹנֶה, וְגוּפוֹ רְשׁוּתוֹ הוּא בְּכָל מָקוֹם שֶׁהוּא.

Y hay además otra adquisición en tierras y muebles por ley de la Torá, que es la de los jalifín —el trueque—; y esta adquisición era habitual antiguamente en Israel. El asunto de los jalifín es que el hombre intercambia su animal por el animal de su compañero, o un recipiente por otro recipiente, o recipientes por tierras. Y dijeron los sabios (Rambam, Mejirá 5:5) sobre todos estos casos: que desde el momento en que uno tiró del recipiente de su compañero, su compañero adquirió aquel otro recipiente que quiere adquirir de él, en cualquier lugar donde esté; y si le ocurriera alguna pérdida, se perdió para aquel que ahora lo adquirió mediante los jalifín. Y la ley de la adquisición por jalifín solo es con recipientes, pero no con frutos, pues los frutos no sirven para hacer jalifín (Bavá Metsiá 47a), ya que explícitamente hallamos en aquel versículo del que aprendimos los jalifín que son con un recipiente, como está escrito (Rut 4:7): «Y esto se hacía antiguamente en Israel: el hombre se sacaba su sandalia», es decir, su guante, y este es el recipiente. Con todo, aunque los frutos no sirven para hacer jalifín y adquirir con ellos como con el recipiente, sí se adquieren por la vía de los jalifín; es decir: con un recipiente puede el hombre adquirirlos al modo de los jalifín, de manera que dé el hombre a su compañero un recipiente y adquiera los frutos de su compañero en cualquier lugar donde estén. No así con la moneda, pues la moneda no sirve para hacer jalifín ni se adquiere por jalifín, porque la atención del hombre está puesta en el cuño, y el cuño está expuesto a quedar anulado por voluntad del rey o de los magnates de las provincias; y sobre algo que no es cosa permanente, el corazón de las personas no se apoya en ello para adquirir con ello, y por eso no se adquiere por jalifín ni sirve para jalifín. Pero una moneda cuyo valor no proviene del cuño sí se adquiere por jalifín y sirve para jalifín como todos los demás muebles. ¿Y cuál es? Aquella moneda que el reino o los habitantes de la provincia invalidaron, como dijo Resh Lakish en el capítulo «HaZahav» (Bavá Metsiá 46, 2): «incluso una bolsa llena de monedas»; y la explicó Rabí Abá: con un dinar «niáka» y «anigra» —uno lo invalidó el reino y el otro lo invalidó la provincia.

וְעוֹד יֵשׁ קְנִיָּה אַחֶרֶת בְּקַרְקָעוֹת וּמִטַּלְטְלִין דְּבַר תּוֹרָה וְהִיא הַחֲלִיפִין, וְזֹאת הַקְּנִיָּה הָיְתָה מֻרְגֶּלֶת לְפָנִים בְּיִשְׂרָאֵל. וְעִנְיַן הַחֲלִיפִין הוּא, שֶׁאָדָם מַחְלִיף בְּהֶמְתּוֹ בְּבֶהֱמַת חֲבֵרוֹ, אוֹ כְּלִי בִּכְלִי, אוֹ כֵּלִים בְּקַרְקָעוֹת, וְאָמְרוּ חֲכָמִים (רמב"ם מכירה ה ה) בְּכָל אֵלּוּ, שֶׁכֵּיוָן שֶׁמָּשַׁךְ הָאֶחָד הַכְּלִי מֵחֲבֵרוֹ זָכָה חֲבֵרוֹ בְּאוֹתוֹ הַכְּלִי הָאַחֵר שֶׁהוּא רוֹצֶה לִקְנוֹתוֹ מִמֶּנּוּ, בְּכָל מָקוֹם שֶׁיִּהְיֶה, וְאִם יֶאֱרַע בּוֹ שׁוּם אֲבֵדָה, נֶאֱבַד לְצֹרֶךְ זֶה שֶׁזָּכָה בּוֹ עַכְשָׁו בַּחֲלִיפִין. וְדִין קְנִיַּת הַחֲלִיפִין אֵינוֹ אֶלָּא בְּכֵלִים, אֲבָל לֹא בְּפֵרוֹת, שֶׁאֵין הַפֵּרוֹת עוֹשִׂין חֲלִיפִין (ב"מ מז א), שֶׁהֲרֵי בְּפֵרוּשׁ מָצָאנוּ בְּאוֹתוֹ כָּתוּב שֶׁלָּמַדְנוּ מִמֶּנּוּ הַחֲלִיפִין שֶׁבִּכְלִי הֵן, כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (רות ד ז) וְזֹאת לְפָנִים בְּיִשְׂרָאֵל שָׁלַף אִישׁ נַעֲלוֹ, כְּלוֹמַר, בֵּית יָד שֶׁלּוֹ וְזֶהוּ הַכְּלִי. וּמִכָּל מָקוֹם אַף עַל פִּי שֶׁאֵין הַפֵּרוֹת נַעֲשִׂין חֲלִיפִין לִקְנוֹת בָּהֶן כְּמוֹ בַּכְּלִי, נִקְנִין הֵן בְּתוֹרַת חֲלִיפִין, כְּלוֹמַר, בִּכְלִי יָכוֹל אָדָם לִקְנוֹתָן כְּדֶרֶךְ חֲלִיפִין, שֶׁיִּתֵּן אָדָם לַחֲבֵרוֹ כְּלִי וְיִזְכֶּה בְּפֵרוֹת חֲבֵרוֹ בְּכָל מָקוֹם שֶׁהֵן. מַה שֶׁאֵין כֵּן בְּמַטְבֵּעַ, שֶׁהַמַּטְבֵּעַ אֵינוֹ נַעֲשֶׂה חֲלִיפִין וְלֹא נִקְנֶה בַּחֲלִיפִין, לְפִי שֶׁדַּעְתּוֹ שֶׁל אָדָם עַל הַצּוּרָה, וְהַצּוּרָה עֲשׂוּיָה לְהִבָּטֵל בִּרְצוֹן הַמֶּלֶךְ אוֹ גְּדוֹלֵי הַמְּדִינוֹת, וְעַל מָה שֶׁאֵינוֹ דָּבָר קַיָּם אֵין לֵב הַבְּרִיּוֹת סוֹמֵךְ בּוֹ לִקְנוֹת בּוֹ, וְעַל כֵּן אֵינוֹ נִקְנֶה בַּחֲלִיפִין וְלֹא נַעֲשֶׂה חֲלִיפִין. אֲבָל מַטְבֵּעַ שֶׁאֵין חֲשִׁיבוּתוֹ מֵחֲמַת הַצּוּרָה נִקְנֶה בַּחֲלִיפִין וְנַעֲשֶׂה חֲלִיפִין כְּכָל שְׁאָר הַמִּטַּלְטְלִין, וְאֵיזֶהוּ? זֶה מַטְבֵּעַ שֶׁפְּסָלַתּוּ מַלְכוּת אוֹ בְּנֵי הַמְּדִינָה, וְכִדְאָמַר רֵישׁ לָקִישׁ בְּפֶרֶק הַזָּהָב (בבא מציעא מו, ב) אֲפִלּוּ כִּיס מָלֵא מָעוֹת, וְתִרְגְּמָהּ רַבִּי אַבָּא, בְּדִינָרָא נְיָאקָא וְאַנִּגְרָא, חַד פְּסָלַתּוּ מַלְכוּת וְחַד פְּסָלַתּוּ מְדִינָה.

Y no es la intención, al decir que no sirve para jalifín ni se adquiere por jalifín, que quien tiró de los frutos de su compañero por tanto y tanto dinero no quede obligado a darle el dinero; pues sin duda queda obligado a completarle su dinero desde el momento en que tiró de sus frutos. El asunto es, más bien, que no sirve para jalifín: quien tenía un saco de monedas de un cuño no invalidado, como dijimos, y tiró de su compañero recipientes, animal o frutos, y le dijo a su compañero «he aquí que tiro de estos frutos como jalifín de aquel saco de monedas que tengo en casa, en el que hay cien dinares», su compañero no adquiere en absoluto aquellos dinares; y si se perdieron después de que este tiró de los frutos, de cualquier modo y aun por fuerza mayor, no se le perdieron en absoluto, sino que su compañero está obligado a darle de todos modos cien dinares. Y esto es lo que dijeron, de bendita memoria (ahí 44a): «tiró de él frutos y no le dio dinero, no puede retractarse», es decir, está obligado a completarle el importe de todos modos; pues no se dijo por la vía de los jalifín, sino por la vía del importe. Y así está aclarado al comienzo del capítulo «HaZahav», donde dijeron (45, 2): «el oro adquiere la plata». ¿Acaso no es por jalifín? No, por importe. Y objeta allí: si es así, ¿«adquiere»? «Queda obligado» debería decir —es decir, que el lenguaje de adquisición solo cabe en una cosa determinada, pero este puede traerle el importe que quiera. Y responde: enseña «queda obligado», es decir, está obligado a darle el importe desde el momento en que tiró de él los frutos, y no puede retractarse.

וְאֵין הַכַּוָּנָה בְּאָמְרֵנוּ שֶׁאֵינוֹ נַעֲשֶׂה חֲלִיפִין וְלֹא נִקְנֶה בַּחֲלִיפִין, שֶׁמִּי שֶׁמָּשַׁךְ פֵּרוֹת מֵחֲבֵרוֹ בְּכָךְ וְכָךְ מָעוֹת לֹא יִתְחַיֵּב לָתֵת לוֹ הַמָּעוֹת, דְּוַדַּאי מִתְחַיֵּב הוּא לְהַשְׁלִים לוֹ מְעוֹתָיו. מִכֵּיוָן שֶׁמָּשַׁךְ פֵּרוֹתָיו, אֲבָל הָעִנְיָן הוּא שֶׁאֵינוֹ נַעֲשֶׂה חֲלִיפִין שֶׁמִּי שֶׁהָיוּ לוֹ שַׂק שֶׁל מָעוֹת מִמַּטְבֵּעַ שֶׁאֵינוֹ נִפְסָל, כְּמוֹ שֶׁאָמַרְנוּ, וּמָשַׁךְ מֵחֲבֵרוֹ כֵּלִים אוֹ בְּהֵמָה אוֹ פֵּרוֹת, וְאָמַר לַחֲבֵרוֹ הֲרֵנִי מוֹשֵׁךְ פֵּרוֹת אֵלּוּ חֲלִיפֵי אוֹתוֹ שַׂק שֶׁל מָעוֹת שֶׁיֵּשׁ לִי בַּבַּיִת שֶׁיֵּשׁ בּוֹ מֵאָה דִּינָרִין, אֵין חֲבֵרוֹ זוֹכֶה בְּאוֹתָן דִּינָרִין כְּלָל, וְאִם נֶאֶבְדוּ אַחַר שֶׁמָּשַׁךְ זֶה הַפֵּרוֹת בְּשׁוּם צַד וַאֲפִלּוּ בְּאֹנֶס לֹא נֶאֶבְדוּ לוֹ כְּלָל, אֶלָּא חֲבֵרוֹ מְחֻיָּב לָתֵת לוֹ מֵאָה דִּינָרִין מִכָּל מָקוֹם, וְזֶהוּ שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (שם מד א) מָשַׁךְ הֵימֶנּוּ פֵּרוֹת וְלֹא נָתַן לוֹ מָעוֹת אֵינוֹ יָכוֹל לַחְזֹר בּוֹ כְּלוֹמַר מְחֻיָּב הוּא לְהַשְׁלִים לוֹ הַדָּמִים מִכָּל מָקוֹם, דְּלֹא בְּתוֹרַת חֲלִיפִין אִתְּמַר, אֶלָּא בְּתוֹרַת דָּמִים. וְכֵן הוּא מְבֹאָר בְּרֵישׁ פֶּרֶק הַזָּהָב שֶׁאָמְרוּ שָׁם (מה, ב) הַזָּהָב קוֹנֶה אֶת הַכֶּסֶף מַאי לָאו בַּחֲלִיפִין? לֹא, בְּדָמִים. וּמַקְשֶׁה שָׁם אִי הָכִי, קוֹנֶה? מְחַיֵּב מִבָּעֵי לֵהּ כְּלוֹמַר, דְּלָא נָפִיל לְשׁוֹן קִנְיָן אֶלָּא בְּדָבָר יָדוּעַ, אֲבָל זֶה, מֵבִיא הוּא לוֹ אֵיזֶה דָּמִים שֶׁיִּרְצֶה. וּמְתָרֵץ, תְּנִי, מְחַיֵּב כְּלוֹמַר, מְחֻיָּב הוּא לָתֵת לוֹ הַדָּמִים מִכֵּיוָן שֶׁמָּשַׁךְ מִמֶּנּוּ אֶת הַפֵּרוֹת, וְאֵינוֹ יָכוֹל לַחְזֹר בּוֹ.

Pero quien da a su compañero dinero para adquirir de él frutos, el dueño de los frutos no queda obligado a dárselos, pues esta es la ordenanza de los sabios, de bendita memoria: no adquirir con dinero sino con meshijá. Con todo, lo obligaron, de bendita memoria (ahí 44, 1), a recibir el «mi shepará» —«Aquel que castigó»—, porque se retracta de su palabra después de haber realizado un acto con su compañero, al haber recibido de él dinero. Y esta adquisición de los jalifín, que es la que los sabios, de bendita memoria, llaman «kinián», es una adquisición firme en todo asunto, ya sea en venta, ya sea en donación, y en todas las condiciones que se establecen entre una persona y otra, pues se dijo sobre ello «para confirmar todo asunto: y esta era la práctica en Israel». Y la ley de quién es apto para vender y su venta queda firme, y quién no es apto —como el que tiene discernimiento y el que no lo tiene—; y la ley del que vende cosas sin precisar y no especifica todos los puntos que es preciso especificar; y la ley del que reserva en su venta alguna cosa, sea el cuerpo del bien o sus frutos; y la ley de los linderos que el hombre debe mencionar en la venta de una tierra, y si mencionó algunos y no todos, cómo es su ley. Y la ley del que vende un bien que no es suyo, cuál es su ley; y la ley de quien fue forzado a vender su tierra, cuál es su ley, y la diferencia entre «lo colgaron y vendió» y «lo colgaron y entregó». Y la ley del que pacta con su compañero que, si quisiera vender su tierra, se la venda a él; y la ley del que vende su tierra con la intención de hacer algún asunto y no logró hacerlo —si su venta queda firme o no—, como el que la vende con la intención de subir a la Tierra de Israel y al final no subió allá, y todo caso semejante a este. Y esto que digo, «con la intención de hacer algo», no es que el vendedor precise aquella cosa en el momento de la venta, sino que las personas saben, por sus actos y sus palabras, que tal es su deseo (véase Kidushín 49b y Tosafot allí).

אֲבָל הַנּוֹתֵן לַחֲבֵרוֹ מָעוֹת לִקְנוֹת מִמֶּנּוּ פֵּרוֹת אֵינוֹ מִתְחַיֵּב בַּעַל הַפֵּרוֹת לְתִתָּם לוֹ, שֶׁזּוֹ הִיא תַּקָּנַת חֲכָמִים זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה, שֶׁלֹּא לִקְנוֹת בְּכֶסֶף אֶלָּא בִּמְשִׁיכָה, אֲבָל מִכָּל מָקוֹם חִיְּבוּהוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (שם מד, א), לְקַבֵּל מִי שֶׁפָּרַע. לְפִי שֶׁחוֹזֵר בְּדִבּוּרוֹ, אַחַר שֶׁעָשָׂה מַעֲשֶׂה עִם חֲבֵרוֹ, שֶׁקִּבֵּל מִמֶּנּוּ מָעוֹת. וּקְנִיָּה זוֹ שֶׁל חֲלִיפִין שֶׁהִיא הַנִּקְרֵאת לַחֲכָמִים זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה קִנְיָן הִיא קְנִיָּה [חֲזָקָה] בְּכָל דָּבָר, בֵּין בְּמֶכֶר, בֵּין בְּמַתָּנָה, וּבְכָל תְּנָאִים שֶׁבֵּין אָדָם לַחֲבֵרוֹ, שֶׁנֶּאֱמַר בָּזֶה לְקַיֵּם כָּל דָּבָר וְזֹאת הַתְּעוּדָה בְּיִשְׂרָאֵל. וְדִין מִי הוּא רָאוּי לִמְכֹּר וְיִתְקַיֵּם מִמְכָּרוֹ, וּמִי אֵינוֹ רָאוּי כְּגוֹן בֶּן דַּעַת וְשֶׁאֵינוֹ בֶּן דַּעַת, וְדִין מוֹכֵר דְּבָרִים סְתָם וְאֵינוֹ מְפָרֵשׁ כָּל הָעִנְיָנִים שֶׁצָּרִיךְ לְפָרֵשׁ, וְדִין מְשַׁיֵּר בְּמִמְכָּרוֹ שׁוּם דָּבָר, בַּגּוּף אוֹ בַּפֵּרוֹת, וְדִין מְצָרִים שֶׁצָּרִיךְ אָדָם לְהַזְכִּיר בְּמֶכֶר קַרְקַע, וְאִם הִזְכִּיר קְצָתָם וְלֹא כֻּלָּם הֵיאַךְ תּוֹרָתוֹ. וְדִין מוֹכֵר מָמוֹן שֶׁאֵינוֹ שֶׁלּוֹ מַה דִּינוֹ, וְדִין מִי שֶׁנֶּאֱנַס לִמְכֹּר קַרְקָעוֹ מַה דִּינוֹ וְהַחִלּוּק שֶׁבֵּין תַּלוּהּ וְזַבֵּין וְתַלוּהּ וְיָהֵיב. וְדִין הַמַּתְנֶה עִם חֲבֵרוֹ שֶׁאִם יִרְצֶה לִמְכֹּר קַרְקָעוֹ שֶׁיִּמְכְּרֵהוּ לוֹ, וְדִין הַמּוֹכֵר קַרְקָעוֹ עַל דַּעַת לַעֲשׂוֹת שׁוּם עִנְיָן וְלֹא עָלָה בְּיָדוֹ לַעֲשׂוֹת, אִם יִתְקַיֵּם מִכְרוֹ אִם לָאו, כְּגוֹן הַמּוֹכֵר אוֹתוֹ עַל דַּעַת לַעֲלוֹת לְאֶרֶץ יִשְׂרָאֵל וּלְבַסּוֹף לֹא עָלָה שָׁם, וְכֵן כָּל כַּיּוֹצֵא בָּזֶה. וְזֶה שֶׁאֲנִי אוֹמֵר עַל דַּעַת לַעֲשׂוֹת שׁוּם דָּבָר, לֹא שֶׁיְּפָרֵשׁ הַמּוֹכֵר אוֹתוֹ דָּבָר בִּשְׁעַת הַמֶּכֶר, אֶלָּא שֶׁהַבְּרִיּוֹת יוֹדְעוֹת מִתּוֹךְ מַעֲשָׂיו וּדְבָרָיו שֶׁכֵּן חֶפְצוֹ (עי', קידושין מט ב ובתוס' שם).

Y la ley de la venta de objetos consagrados (Arajín 21, 2) o de sinagogas, cómo es, y para qué fin se permitió la venta en ellos; y la ley de la adquisición de documentos, que requiere la entrega del documento y una escritura aparte, en la que se precise que le vende aquel documento y todo el gravamen que hay en él (Bavá Batrá 76a). Y la ley del que da dinero a su compañero para adquirirle una cosa y este la adquirió para sí mismo con aquel dinero, qué hay en esto. Y la ley de tres que dieron dinero a uno, y este fue y adquirió con parte del importe, cómo lo reparten; y la ley de lo que dijeron, que en cuatro épocas del año el dinero adquiere en lo relativo al que compra un animal, y por eso dijeron, de bendita memoria, en el capítulo «Otó veet benó» (Julín 83a), que se obliga al carnicero a sacrificar contra su voluntad; y conforme a la explicación de Rabí Ilai en nombre de Rabí Iojanán, que aclaró que en esas cuatro épocas asentaron sus palabras sobre las palabras de la Torá, y como dijo Rabí Itsjak en nombre de Rabí Iojanán: por ley de la Torá el dinero adquiere. Y la ley del que vende un animal y resulta ser trefá, cuál es su ley (Ketubot 76b). Y la ley del vendedor que dice «por cien» y el comprador «por cincuenta», y cada uno se fue, y luego lo adquirió sin precisar; y la ley de lo que dijeron, que el hombre no puede transferir la propiedad de algo que aún no ha venido al mundo (Yevamot 93b). Y la ley del titular de la venta, y la ley del enviado del hombre y de su socio en su compra y su venta, en su pérdida y en su ganancia. Y los demás detalles de la mitzvá son muchos; se explican en el primer capítulo de Kidushín, en los capítulos cuarto, octavo y noveno de Metsiá, y en los capítulos tercero, cuarto, quinto, sexto y séptimo de Batrá, y algunos de ellos en otros lugares dispersos por la Guemará. [Jóshen Mishpat].

וְדִין מְכִירַת הֶקְדֵּשׁוֹת (ערכין כא ב) אוֹ בָּתֵּי כְּנֵסִיּוֹת כֵּיצַד, וּלְאֵיזֶה עִנְיָן הֻתַּר הַמֶּכֶר בָּהֶן, וְדִין קְנִיַּת שְׁטָרוֹת שֶׁצָּרִיךְ בָּהֶן מְסִירַת הַשְּׁטָר וּכְתִיבָה מִצַּד אַחֵר, שֶׁיְּפָרֵשׁ בּוֹ שֶׁהוּא מוֹכֵר לוֹ אוֹתוֹ שְׁטָר וְכָל שִׁעְבּוּדָא דְּאִית בֵּהּ (ב"ב עו א). וְדִין נוֹתֵן מָעוֹת לַחֲבֵרוֹ לִקְנוֹת לוֹ דָּבָר וּקְנָאוֹ לְעַצְמוֹ בְּאוֹתָן מָעוֹת מָה יְהֵא בָּזֶה. וְדִין שְׁלשָׁה שֶׁנָּתְנוּ מָעוֹת לְאֶחָד, וְהָלַךְ וְקָנָה בְּמִקְצָת הַדָּמִים הֵיאַךְ יְחַלְּקוּ, וְדִין מָה שֶׁאָמְרוּ שֶׁבְּאַרְבָּעָה פְּרָקִים בַּשָּׁנָה, מָעוֹת קוֹנוֹת לְעִנְיַן קוֹנֶה בְּהֵמָה, וּלְפִיכָךְ אָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה בְּפֶרֶק אוֹתוֹ וְאֶת בְּנוֹ (חולין פג א) שֶׁמַּשְׁחִיטִין אֶת הַטַּבָּח עַל כָּרְחוֹ, וּכְאוֹקִימְתָּא דְּרַבִּי אִלְעַאי אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן שֶׁפֵּרֵשׁ דִּבְאַרְבָּעָה פְּרָקִים אֵלּוּ הֶעֱמִידוּ דִּבְרֵיהֶם עַל דִּבְרֵי תוֹרָה, וְכִדְאָמַר רַבִּי יִצְחָק אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן דְּבַר תּוֹרָה מָעוֹת קוֹנוֹת. וְדִין מוֹכֵר בְּהֵמָה וְנִמְצֵאת טְרֵפָה, מַה דִּינוֹ (כתובות עו ב). וְדִין מוֹכֵר אוֹמֵר בְּמָנֶה וְלוֹקֵחַ בַּחֲמִשִּׁים, הָלַךְ כָּל אֶחָד וְאֶחָד וְאַחַר כָּךְ לְקָחוֹ סְתָם, וְדִין מָה שֶׁאָמְרוּ שֶׁאֵין אָדָם מַקְנֶה דָּבָר שֶׁלֹּא בָּא לָעוֹלָם (יבמות צג ב). וְדִין בַּעַל הַמֶּכֶר, וְדִין שְׁלוּחוֹ שֶׁל אָדָם וְשֻׁתָּפוֹ בְּמִקָּחוֹ וּמִמְכָּרוֹ, בְּהֶפְסֵדוֹ וּבִשְׂכָרוֹ. וְיֶתֶר פְּרָטֵי הַמִּצְוָה רַבִּים, יִתְבָּאֲרוּ בְּפֶרֶק רִאשׁוֹן מִקִּדּוּשִׁין, וּבְפֶרֶק רְבִיעִי וּשְׁמִינִי וּתְשִׁיעִי מִמְּצִיעָא, וּבְפֶרֶק שְׁלִישִׁי וּרְבִיעִי וַחֲמִישִׁי וְשִׁשִּׁי וּשְׁבִיעִי מִבָּתְרָא, וּקְצָת מֵהֶן בִּמְקוֹמוֹת אֲחֵרִים מְפֻזָּרִים בַּגְּמָרָא. [ח"מ].

Y rige en todo lugar y en todo tiempo para los varones, pues a ellos corresponde hacer juicio. Y el tribunal que transgrede esto y juzga entre vendedor y comprador no conforme a la ley que ordenó al respecto nuestra Torá perfecta, anuló esta mitzvá positiva, salvo que lo haya hecho con el consentimiento de ambos; pues con la aceptación de ambos está permitido, ya que toda condición en asuntos de dinero, su condición es válida.

וְנוֹהֶגֶת בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן בִּזְכָרִים, כִּי לָהֶם לַעֲשׂוֹת דִּין. וּבֵית דִּין הָעוֹבֵר עַל זֶה וְדָן בֵּין מוֹכֵר וְלוֹקֵחַ שֶׁלֹּא כַּדִּין שֶׁצִּוְּתָה עַל זֶה תּוֹרָתֵנוּ הַשְּׁלֵמָה בִּטֵּל עֲשֵׂה זֶה, זוּלָתִי אִם עָשָׂה כֵּן מִדַּעַת שְׁנֵיהֶם, שֶׁאִלּוּ בְּקַבָּלַת שְׁנֵיהֶם רַשַּׁאי, דְּכָל תְּנַאי שֶׁבְּמָמוֹן תְּנָאוֹ קַיָּם.