Precepto 338
La ona'á en la compraventa
No defraudar en la compraventa: que nadie defraude a uno de Israel —sea varón, sea mujer— en una compra o en una venta, como está dicho (Vayikrá 25:14): «Cuando vendáis algo a vuestro prójimo, o compréis de manos de vuestro prójimo, que ninguno engañe a su hermano». Y dijeron de bendita memoria en el Sifrá (Behar 3:4): «que ninguno engañe a su hermano» —esto es la ona'á monetaria. Y en la Guemará (Bavá Metsiá 56b) dijeron de bendita memoria: «de manos de tu prójimo» —algo que se adquiere de mano a mano, es decir, bienes muebles. No es la intención del midrash que la Escritura no advierta también sobre la ona'á de las tierras, sino que el asunto es decir lo siguiente: las leyes de ona'á —como las distinciones que hicieron de bendita memoria (ahí 50b), que se revierte con más de un sexto, y cuyas reglas operan con menos de un sexto y con un sexto— no rigen en las tierras, sino en los bienes muebles. Y además expusieron sobre este versículo (Sifrá ahí 1): si vienes a comprar, compra de un israelita, como está dicho «o compréis de manos de vuestro prójimo». Y quizá lo que precisaron aquí —que las leyes de ona'á sean en bienes muebles solamente— es porque la Escritura repitió en este lenguaje, al decir «cuando vendáis algo», que implica toda venta, sea de tierra, sea de bienes muebles; y luego singularizó la advertencia en los bienes muebles, al decir «o compréis de manos», que implica precisamente los bienes muebles, que se adquieren de mano a mano. De esto aprendieron a decir que en los bienes muebles hay una ley novedosa que no existe en la tierra, y es la devolución del dinero en algunos de sus aspectos.
שֶׁלֹּא לְהוֹנוֹת בְּמִקָּח וּמִמְכָּר – שֶׁלֹּא לְהוֹנוֹת אֶחָד מִיִּשְׂרָאֵל, בֵּין זָכָר בֵּין נְקֵבָה, בְּמִקָּח וּבְמִמְכָּר, שֶׁנֶּאֱמַר (ויקרא כה יד) וְכִי תִמְכְּרוּ מִמְכָּר לַעֲמִיתֶךָ אוֹ קָנֹה מִיַּד עֲמִיתֶךָ אַל תּוֹנוּ אִישׁ אֶת אָחִיו. וְאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה בַּסִּפְרָא (בהר ג ד) אַל תּוֹנוּ אִישׁ אֶת אָחִיו, זוֹ אוֹנָאַת מָמוֹן, וּבַגְּמָרָא (ב"מ נו, ב) אָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה, מִיַּד עֲמִיתֶךָ, דָּבָר הַנִּקְנֶה מִיָּד לְיָד, כְּלוֹמַר, מִטַּלְטְלִין. וְאֵין כַּוָּנַת הַמִּדְרָשׁ, שֶׁלֹּא יַזְהִיר הַכָּתוּב עַל אוֹנָאַת הַקַּרְקָעוֹת כְּמוֹ כֵן, אֶלָּא הָעִנְיָן הוּא לוֹמַר, שֶׁדִּינֵי אוֹנָאָה כְּגוֹן הַחִלּוּקִין שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (שם נ, ב), שֶׁהִיא חוֹזֶרֶת בְּיָתֵר מִשְּׁתוּת, וְדִינֶיהָ בְּפָחוֹת מִשְּׁתוּת וּבִשְׁתוּת, אֵינָן נוֹהֲגִין בְּקַרְקָעוֹת, אֶלָּא בְּמִטַּלְטְלִין. וְעוֹד דָּרְשׁוּ בָּזֶה הַכָּתוּב (בספרא שם א) אִם בָּאתָ לִקְנוֹת קְנֵה מִיִּשְׂרָאֵל, שֶׁנֶּאֱמַר אוֹ קָנֹה מִיַּד עֲמִיתֶךָ. וְאוּלַי זֶה שֶׁדִּקְדְּקוּ בְּכָאן לִהְיוֹת דִּינֵי הָאוֹנָאָה בְּמִטַּלְטְלִין לְבַד, לְפִי שֶׁשָּׁנָה הַכָּתוּב בְּלָשׁוֹן זֶה שֶׁאָמַר וְכִי תִמְכְּרוּ מִמְכָּר דְּמַשְׁמַע כָּל מִמְכָּר, בֵּין קַרְקַע בֵּין מִטַּלְטְלִין, וְאַחַר כָּךְ יִחֵד הָאַזְהָרָה בְּמִטַּלְטְלִין, שֶׁאָמַר אוֹ קָנֹה מִיַּד דְּמַשְׁמַע דַּוְקָא מִטַּלְטְלִין שֶׁהֵן נִקְנִין מִיָּד לְיָד. לָמְדוּ מִזֶּה לוֹמַר, שֶׁיֵּשׁ בְּמִטַּלְטְלִין דִּין מְחֻדָּשׁ שֶׁאֵינוֹ בְּקַרְקַע, וְזֶהוּ חֲזָרַת הַמָּמוֹן בִּקְצָת צְדָדִין שֶׁבּוֹ.
Pero la advertencia principal, tanto en la tierra como en los bienes muebles, es en verdad que se nos advirtió no defraudar a las personas a sabiendas. La distinción entre ambos es esta: si se halla en los bienes muebles una ona'á de más de un sexto, se anula la venta —porque el parecer de la gente es no tolerar en los bienes muebles una ona'á mayor que esa—; pero en la tierra, dado que es algo permanente para siempre, la gente acostumbra perdonar en ella cualquier ona'á después de haberla adquirido. Y es como aquello que dijeron de bendita memoria (Bavá Kamá 14b), a modo de hipérbole, que la tierra es algo que vale todo el dinero. Y la prueba de estas palabras nuestras —es decir, que la prohibición de ona'á rige también en la tierra— está en que la advertencia principal sobre ella se escribió precisamente respecto de las tierras, como se explica en la parashá. Esta es la opinión de Ramban, de bendita memoria, en este asunto, tal como escribió en su comentario al Jumash.
אֲבָל עִקַּר הָאַזְהָרָה, בֵּין בְּקַרְקַע בֵּין בְּמִטַּלְטְלִין הוּא בֶּאֱמֶת, שֶׁהֻזְהַרְנוּ שֶׁלֹּא לְהוֹנוֹת אֶת הַבְּרִיּוֹת לְדַעַת, אֲבָל הַחִלּוּק שֶׁבֵּינֵיהֶם הוּא, שֶׁאִם נִמְצֵאת אוֹנָאָה בְּמִטַּלְטְלִין בְּיָתֵר מִשְּׁתוּת שֶׁיִּבְטַל הַמֶּכֶר, שֶׁדַּעַת הַבְּרִיּוֹת שֶׁלֹּא לִסְבֹּל אוֹנָאָה יְתֵרָה מִכֵּן בְּמִטַּלְטְלִין, אֲבָל בְּקַרְקַע לְפִי שֶׁהַקַּרְקַע דָּבָר קַיָּם לְעוֹלָם דֶּרֶךְ הַבְּרִיּוֹת לִמְחֹל בּוֹ כָּל אוֹנָאָה אַחַר שֶׁלָּקְחוּ אוֹתוֹ, וּכְעֵין מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (ב"ק יד, ב) עַל דֶּרֶךְ הַהַפְלָגָה, שֶׁהַקַּרְקַע דָּבָר הַשָּׁוֶה כָּל כֶּסֶף הוּא. וְהָרְאָיָה לִדְבָרֵינוּ אֵלֶּה, כְּלוֹמַר, שֶׁאִסּוּר אוֹנָאָה אַף בַּקַּרְקַע, שֶׁהֲרֵי עִקַּר אַזְהָרָה זוֹ בְּקַרְקָעוֹת הוּא דִּכְתִיב, וּכְמוֹ שֶׁמְּפֹרָשׁ בַּפָּרָשָׁה, זֶהוּ דַּעַת הָרַמְבַּ"ן זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה בְּעִנְיָן זֶה וּכְמוֹ שֶׁכָּתַב בְּפֵרוּשׁ הַחֻמָּשׁ.
La raíz del precepto es conocida, pues es algo de lo que el intelecto mismo da testimonio. Y si no se hubiera escrito, era de ley que se escribiera, pues no es apropiado tomar el dinero ajeno por vía de mentira y engaño; sino que cada uno se beneficie de su esfuerzo, en aquello con que Elohim lo agracie en su mundo, con verdad y con rectitud. Y para cada cual hay en esto un provecho: así como él no defrauda a otros, tampoco otros lo defraudarán a él. Y aun si hubiera alguien que sepa engañar más que el resto de las personas, quizá sus hijos no sean así y las personas los engañen a ellos. Resulta, pues, que las cosas son iguales para todos, y que hay en ello un gran provecho para el asentamiento del mundo —y HaShem, bendito sea, lo formó para ser habitado.
שֹׁרֶשׁ הַמִּצְוָה יָדוּעַ, כִּי הוּא דָּבָר שֶׁהַשֵּׂכֶל מֵעִיד עָלָיו. וְאִם לֹא נִכְתַּב דִּין הוּא שֶׁיִּכָּתֵב, שֶׁאֵין רָאוּי לָקַחַת מָמוֹן בְּנֵי אָדָם דֶּרֶךְ שֶׁקֶר וְתַרְמִית, אֶלָּא כָּל אֶחָד יִזְכֶּה בַּעֲמָלוֹ בַּמֶּה שֶׁיְּחֻנֶּנּוּ הָאֱלֹהִים בְּעוֹלָמוֹ בֶּאֱמֶת וּבְיֹשֶׁר, וּלְכָל אֶחָד וְאֶחָד יֵשׁ בַּדָּבָר הַזֶּה תּוֹעֶלֶת, כִּי כְּמוֹ שֶׁהוּא לֹא יוֹנֶה אֲחֵרִים גַּם אֲחֵרִים לֹא יוֹנוּ אוֹתוֹ, וְאַף כִּי אִם יִהְיֶה אֶחָד יוֹדֵעַ לְרַמּוֹת יוֹתֵר מִשְּׁאָר בְּנֵי אָדָם, אוּלַי בָּנָיו לֹא יִהְיוּ כֵּן וִירַמּוּ אוֹתָם בְּנֵי אָדָם, וְנִמְצָא שֶׁהַדְּבָרִים שָׁוִים לַכֹּל, וְשֶׁהוּא תּוֹעֶלֶת רַב [ה] בְּיִשּׁוּבוֹ שֶׁל עוֹלָם, וְהַשֵּׁם בָּרוּךְ הוּא לָשֶׁבֶת יְצָרוֹ.
De las leyes del precepto. Lo que dijeron de bendita memoria (Bavá Metsiá 51a): que el vendedor y el comprador, ambos, están advertidos por esta advertencia, como está dicho «cuando vendáis algo, o compréis». Que no diga el comprador: dado que el vendedor conoce el valor de su mercancía y aun así me la vende a precio bajo, no recae sobre mí culpa. No es así, sino que ambos están en la advertencia; y del mismo modo ambos están sujetos a las leyes de las ona'ot, tal como las distinguieron de bendita memoria. Y así está en la Mishná (ahí): tanto el vendedor como el comprador tienen ona'á, y cualquiera de ellos que haya sido defraudado puede retractarse. Y dijeron de bendita memoria (ahí 49b) que la medida de la ona'á que se devuelve quedando la compra en pie es un sexto de la compra o un sexto del precio; y la medida de la ona'á que ni siquiera se devuelve —y no hace falta decir que no anula la compra— es la de menos de un sexto de la compra y del precio. Pero si había en el asunto un sexto de uno de ellos —es decir, un sexto de la compra o un sexto del precio— se devuelve la ona'á. Y la medida de la ona'á que anula toda la compra es cuando es mayor que un sexto de la compra y del precio, pues la halajá es como Shmuel, que dijo en la Guemará (ahí): «también un sexto del dinero hemos aprendido». Es decir, que si la ona'á no excede a ambos, no se anula la compra, sino que se devuelve la ona'á.
מִדִּינֵי הַמִּצְוָה. מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (ב"מ נא, א), שֶׁהַמּוֹכֵר וְהַלּוֹקֵחַ שְׁנֵיהֶם מֻזְהָרִים בְּאַזְהָרָה זוֹ. שֶׁנֶּאֱמַר וְכִי תִמְכְּרוּ מִמְכָּר אוֹ קָנֹה, וְלֹא יֹאמַר הַלּוֹקֵחַ דֶּרֶךְ הַמּוֹכֵר לְדַעַת שׁוֹוִי מִמְכָּרוֹ, וְאַחַר שֶׁהוּא מוֹכְרוֹ לִי בְּדָמִים קַלִּים אֵין עָלַי עָוֹן, שֶׁאֵינוֹ כֵּן, אֶלָּא שְׁנֵיהֶם בָּאַזְהָרָה, וּכְמוֹ כֵן שְׁנֵיהֶם הֵן בְּדִינֵי הָאוֹנָאוֹת כְּמוֹ שֶׁחִלְּקוּם זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה, וְכֵן הוּא בַּמִּשְׁנָה (שם) אֶחָד הַמּוֹכֵר וְאֶחָד הַלּוֹקֵחַ יֵשׁ לָהֶם אוֹנָאָה, וְכָל מִי שֶׁנִּתְאַנָּה מֵהֶם יָכוֹל לַחְזֹר בּוֹ. וְאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (שם מט ב), שֶׁשִּׁעוּר הָאוֹנָאָה שֶׁמַּחְזִירִין אוֹתָהּ וְיִהְיֶה הַמִּקָּח קַיָּם הוּא שְׁתוּת הַמִּקָּח אוֹ שְׁתוּת הַדָּמִים, וְשִׁעוּר הָאוֹנָאָה שֶׁאֵין מַחְזִירִין אֲפִילּוּ אוֹתָהּ, וְאֵין צָרִיךְ לוֹמַר שֶׁאֵין מְבַטְּלִין הַמִּקָּח בִּשְׁבִילָהּ הוּא פָּחוֹת מִשְּׁתוּת הַמִּקָּח וְהַדָּמִים, אֲבָל הָיָה בַּדָּבָר שְׁתוּת אֶחָד מֵהֶם, כְּלוֹמַר שְׁתוּת הַמִּקָּח אוֹ שְׁתוּת הַדָּמִים מַחְזִירִין הָאוֹנָאָה. וְשִׁעוּר הָאוֹנָאָה שֶׁמְּבַטֶּלֶת הַמִּקָּח כֻּלּוֹ, הוּא כָּל זְמַן שֶׁהוּא יָתֵר מִשְּׁתוּת הַמִּקָּח וְהַדָּמִים, שֶׁהֲלָכָה הִיא כִּשְׁמוּאֵל דַּאֲמַר בַּגְּמָרָא (שם) שְׁתוּת מָעוֹת נָמֵי שָׁנִינוּ. כְּלוֹמַר, שֶׁאִם הָאוֹנָאָה אֵינָהּ יְתֵרָה עַל שְׁנֵיהֶם לֹא יִתְבַּטֵּל הַמִּקָּח, אֶלָּא יַחְזִיר הָאוֹנָאָה.
Y lo que dijimos —que en una ona'á que excede de un sexto se anula la compra, aunque este ya se fue a su casa con su dinero y aquel con sus frutos— es precisamente cuando viene a retractarse el que fue defraudado. Pero si viene a retractarse el que defraudó, a causa de que los frutos se encarecieron mientras tanto, o con otro alegato, no se le escucha; porque le dice el defraudado: si no me hubieras defraudado, no podrías retractarte, ¿y ahora sí podrías retractarte? Y así es el lenguaje en la Guemará (Bavá Batrá 84a), y fue Rav Jisdá quien enunció esta enseñanza en el capítulo «HaSefiná». Y Rav Alfás, de bendita memoria, la decidió respecto de la anulación de la compra y de los frutos —es decir, que le dice el defraudado al que defraudó: en el momento de la venta la ganancia estaba contigo, y ya se consolidó nuestra venta o nuestra compra por tu causa; ¿qué es esto, que vienes a anularla? La ona'á que me hiciste, he aquí que la perdono. Pues nuestros maestros no anularon la adquisición sino a causa del defraudado: dado que él quiere el asunto, he aquí que queda en pie. Y esto que aprendimos (ahí 83b): «buenas, y resultaron malas, el comprador puede retractarse» —es decir, y no el vendedor—; «malas, y resultaron buenas, el vendedor puede retractarse» —es decir, y no el comprador.
וּמַה שֶּׁאָמַרְנוּ שֶׁבְּאוֹנָאָה שֶׁיְּתֵרָה עַל שְׁתוּת יִתְבַּטֵּל הַמִּקָּח, וְאַף עַל פִּי שֶׁזֶּה הָלַךְ לְבֵיתוֹ בִּמְעוֹתָיו וְזֶה בְּפֵרוֹתָיו דַּוְקָא שֶׁבָּא לַחְזֹר בּוֹ מִי שֶׁנִּתְאַנָּה, אֲבָל בָּא לַחְזֹר בּוֹ הַמְאַנֶּה מֵחֲמַת שֶׁנִּתְיַקְּרוּ הַפֵּרוֹת בֵּינְתַיִם אוֹ בְּטַעֲנָה אַחֶרֶת אֵין שׁוֹמְעִין לוֹ, מִשּׁוּם דְּאָמַר לֵיהּ מִי שֶׁנִּתְאַנָּה אִי לָאו דְּאוֹנִיתַן לָא מָצֵית הָדְרַת בָּךְ, וְהַשְׁתָּא מָצֵית הָדְרַתְּ בָּךְ? וְכֵן הוּא הַלָּשׁוֹן בַּגְּמָרָא (ב"ב פד א) וְרַב חִסְדָּא הוּא דְּאָמַר לִשְׁמַעְתָּא בְּפֶרֶק הַסְּפִינָה. וְרַב אַלְפָס ז"ל פְּסָקָהּ בְּבִטּוּל מִקָּח וּפֵרוֹת, כְּלוֹמַר, דַּאֲמַר לֵיהּ מִי שֶׁנִּתְאַנָּה לַמְּאַנֶּה בִּשְׁעַת הַמֶּכֶר הָרֶוַח הָיָה עִמְּךָ, וּכְבָר נִתְקַיֵּם מִמְכָּרֵנוּ אוֹ מִקָּחֵנוּ מֵחֲמָתְךָ, מָה זֶה שֶׁבָּא לְבַטֵּל אוֹתוֹ, הָאוֹנָאָה שֶׁעָשִׂיתָ לִי, הֲרֵנִי מוֹחֲלָהּ, כִּי רַבּוֹתֵינוּ לֹא בִּטְּלוּ הַקִּנְיָן, אֶלָּא מֵחֲמַת הַמִּתְאַנֶּה, מִכֵּיוָן שֶׁהוּא רוֹצֶה בַּדָּבָר הֲרֵי הוּא קַיָּם. וְזֶה שֶׁשָּׁנִינוּ (שם פג ב) יָפוֹת וְנִמְצְאוּ רָעוֹת לוֹקֵחַ יָכוֹל לַחְזֹר בּוֹ. כְּלוֹמַר, וְלֹא מוֹכֵר, רָעוֹת וְנִמְצְאוּ יָפוֹת מוֹכֵר יָכוֹל לַחְזֹר בּוֹ, כְּלוֹמַר, וְלֹא לוֹקֵחַ.
Y dijeron de bendita memoria (Bavá Metsiá 52a), sobre los asuntos de la ona'á, que no es apropiado que la ley de devolución o de anulación se prolongue para siempre, sino que dieron a estas cosas un plazo determinado, para que se consoliden los asuntos de la compra y la venta entre las personas. Y el plazo que dieron no es igual en todas las cosas, ni tampoco es igual para el comprador y para el vendedor. Pues en toda mercancía que consista en cambio de monedas le dieron una medida tal que el comprador la pueda mostrar al cambista, si está en una ciudad; y si está en una aldea, será la medida hasta el día de mercado en que suba a la ciudad, o a un lugar donde haya un cambista. En las demás mercancías no hay distinción entre aldea y ciudad, y la medida en ellas es la que basta para que la persona muestre lo que compró a un comerciante o a un pariente suyo; y esta medida es según lo que vean los ojos del juez, pues es imposible fijar en este asunto un cómputo de horas. Y Rabá dio una razón en la Guemará (ahí b) para la distinción entre la moneda y las demás mercancías, y dijeron de modo general: un manto, cualquier persona lo conoce; una moneda, solo el cambista la conoce. Pasado este tiempo, si el comprador no se retractó —aunque haya en la ona'á más de un sexto, por mucho que sea— no puede retractarse según la ley; pero dijeron los sabios (ahí) que, por la cualidad de la piedad, es apropiado devolverla siempre. Y estas medidas son para el comprador; pero el vendedor se retracta siempre, porque la mercancía no está en su mano para poder consultar sobre ella.
וְאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (ב"מ נב א) בְּעִנְיְנֵי הָאוֹנָאָה, שֶׁאֵין רָאוּי לִהְיוֹת דִּין הַחֲזָרָה אוֹ הַבִּטּוּל נִמְשָׁךְ לְעוֹלָם, אֶלָּא זְמַן קָצוּב הוּא שֶׁנָּתְנוּ בַּדְּבָרִים, כְּדֵי שֶׁיִּתְקַיְּמוּ עִנְיְנֵי הַמִּקָּח וְהַמִּמְכָּר בֵּין בְּנֵי אָדָם, וְהַזְּמַן שֶׁנָּתְנוּ אֵינוֹ שָׁוֶה בְּכָל הַדְּבָרִים, וְגַם אֵינוֹ שָׁוֶה בְּלוֹקֵחַ וּמוֹכֵר, כִּי בְּכָל סְחוֹרָה שֶׁתִּהְיֶה בְּחִלּוּף הַמַּטְבְּעוֹת נָתְנוּ בָּהּ שִׁעוּר כְּדֵי שֶׁיַּרְאֶה אוֹתָהּ הַלּוֹקֵחַ לַשֻּׁלְחָנִי אִם הוּא בִּכְרַךְ. וְאִם הוּא בִּכְפָר יִהְיֶה הַשִּׁעוּר עַד יוֹם הַשּׁוּק שֶׁיַּעֲלֶה לִכְרַךְ, אוֹ לְמָקוֹם שֶׁשֻּׁלְחָנִי שָׁם. וּבִשְׁאָר כָּל הַסְּחוֹרוֹת אֵין חִלּוּק בֵּין כְּפָר לִכְרַךְ, וְהַשִּׁעוּר בָּהֶן הוּא כְּדֵי שֶׁיַּרְאֶה הָאָדָם מָה שֶׁלָּקַח לְתַגָּר אוֹ לִקְרוֹבוֹ, וְשִׁעוּר זֶה לְפִי רְאוּת עֵינֵי הַדַּיָּן, שֶׁאִי אֶפְשָׁר לִקְבֹּעַ בְּעִנְיָן זֶה חֶשְׁבּוֹן שָׁעוֹת. וְרָבָא נָתַן טַעַם בַּגְּמָרָא (שם ב) בְּחִלּוּק הַמַּטְבֵּעַ מִשְּׁאָר סְחוֹרוֹת, וְאָמְרוּ דֶּרֶךְ כְּלָל, טַלִּית לְכָל אֱנָשׁ קִים לֵיהּ, סֶלַע לַשֻּׁלְחָנִי הוּא דְּקִים לֵיהּ. עָבַר זֶה הָעֵת וְלֹא חָזַר בּוֹ הַלּוֹקֵחַ, אֲפִלּוּ יֵשׁ בָּאוֹנָאָה יָתֵר מִשְּׁתוּת כַּמָּה אֵין יָכוֹל לַחְזֹר בּוֹ מִן הַדִּין, אֲבָל אָמְרוּ חֲכָמִים (שם) שֶׁמִּמִּדַּת הַחֲסִידוּת רָאוּי לְהַחְזִירָהּ לְעוֹלָם. וְשִׁעוּרִים אֵלּוּ הֵן בְּלוֹקֵחַ, אֲבָל הַמּוֹכֵר חוֹזֵר בּוֹ לְעוֹלָם, לְפִי שֶׁאֵין הַסְּחוֹרָה בְּיָדוֹ כְּדֵי שֶׁיּוּכַל לִמָּלֵךְ עָלֶיהָ.
Y no se dijeron estas leyes que escribimos sino respecto del que compra a un comerciante; pero al que compra a un dueño de casa no le rige en ello ona'á, ni anulación de la compra, ni dentro del plazo determinado que dijimos ni después de él. Pues estas cosas no se dijeron sino respecto de los comerciantes, para el bien del mundo y el asentamiento de los países; pero los dueños de casa no venden sus enseres sino a precio alto, y las personas, sabiendo que el asunto es así, perdonan la cosa para siempre con el dueño de casa. Y estas son las cosas (ahí 56a) que no tienen leyes de ona'á para nadie, aun cuando se hayan vendido al doble de su valor —y aunque hay en ellas prohibición de ona'á, como escribí al comienzo del precepto según la opinión de Ramban, de bendita memoria—: las tierras; los esclavos, que se equiparan a las tierras, como se aprende en la Guemará (ahí b) de que está escrito «y los tomaréis en heredad»; los documentos; y los bienes consagrados. Y como dijeron de bendita memoria: enseñaron nuestros maestros, «cuando vendáis», etc., «o compréis de manos» —algo que se adquiere de mano a mano—; salieron las tierras, que no son bienes muebles; y salieron los esclavos, que se equiparan a las tierras; y salieron los documentos, pues dijo la Escritura «venta», es decir, algo cuyo cuerpo se adquiere —salieron, pues, estos, cuyo cuerpo no se adquiere, sino solo la prueba que hay en ellos. De aquí dijeron: el que vende sus documentos a un perfumista, tienen ona'á; y la razón es que no se los venden por la prueba que hay en ellos, sino para usar el papel. Y se asombra de ello la Guemará (ahí): ¿qué nos enseña? Es decir, es obvio; ¿acaso el papel es inferior a todas las demás cosas? Y responde: para excluir lo de Rav Kahaná, que dijo que no hay ona'á para las perutot. Y los bienes consagrados se excluyeron de la ley de ona'á, de que está escrito «tu prójimo».
וְלֹא נֶאֶמְרוּ דִּינִין אֵלּוּ שֶׁכָּתַבְנוּ, אֶלָּא בְּלוֹקֵחַ מִן הַתַּגָּר, אֲבָל בְּלוֹקֵחַ מִבַּעַל הַבַּיִת אֵין בּוֹ אוֹנָאָה, וְלֹא בִּטּוּל מִקָּח בְּתוֹךְ הַזְּמַן הַקָּצוּב שֶׁאָמַרְנוּ, וְלֹא אַחַר כֵּן, שֶׁלֹּא נֶאֶמְרוּ אֵלּוּ הַדְּבָרִים אֶלָּא בְּתַגָּרִים לְתִקּוּן הָעוֹלָם וּלְיִשּׁוּבֵי הַמְּדִינוֹת, אֲבָל בַּעֲלֵי בָּתִּים אֵין מוֹכְרִין כְּלֵיהֶם אֶלָּא בְּיֹקֶר, וּבְנֵי אָדָם בְּדַעְתָּם עִנְיָן זֶה שֶׁהוּא כֵּן מוֹחֲלִין הַדָּבָר לְעוֹלָם בְּבַעַל הַבַּיִת. וְאֵלּוּ דְּבָרִים (שם נו, א) שֶׁאֵין בָּהֶם דִּינֵי אוֹנָאָה לְשׁוּם אָדָם, וַאֲפִילּוּ נִמְכְּרוּ פִּי שְׁנַיִם כְּשָׁוְיָם, וְאַף עַל פִּי שֶׁיֵּשׁ בָּהֶן אִסּוּר אוֹנָאָה, כְּמוֹ שֶׁכָּתַבְתִּי בְּרֹאשׁ הַמִּצְוָה לְדַעַת הָרַמְבַּ"ן זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה הַקַּרְקָעוֹת, וְהָעֲבָדִים, שֶׁהֻקְּשׁוּ לְקַרְקָעוֹת, כְּמוֹ שֶׁנִּלְמַד בַּגְּמָרָא (שם ב) מִדִּכְתִיב וְהִתְנַחַלְתֶּם אֹתָם. וְהַשְּׁטָרוֹת, וְהַהֶקְדֵּשׁוֹת, וּכְמוֹ שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה, תָּנוּ רַבָּנַן, וְכִי תִּמְכְּרוּ. וכו' אוֹ קָנֹה מִיַּד דָּבָר הַנִּקְנֶה מִיָּד לְיָד, יָצְאוּ הַקַּרְקָעוֹת שֶׁאֵינָן מִטַּלְטְלִין, וְיָצְאוּ עֲבָדִים שֶׁהֻקְּשׁוּ לְקַרְקָעוֹת, וְיָצְאוּ שְׁטָרוֹת דַּאֲמַר קְרָא מִמְכָּר, מִי שֶׁגּוּפוֹ קָנוּי, יָצְאוּ אֵלּוּ שֶׁאֵין גּוּפָן קָנוּי אֶלָּא לָרְאָיָה שֶׁבָּהֶן. מִכָּאן אָמְרוּ הַמּוֹכֵר שְׁטָרוֹתָיו לְבַשָּׂם יֵשׁ לָהֶם אוֹנָאָה. וְהַטַּעַם, לְפִי שֶׁאֵין מוֹכְרִין לוֹ לִרְאָיָה שֶׁבָּהֶן, אֶלָּא לְהִשְׁתַּמֵּשׁ בַּנְּיָר. וְקָא מַתְמַהּ עָלָיו בַּגְּמָרָא (שם): מַאי קָא מַשְׁמַע לַן? כְּלוֹמַר פְּשִׁיטָא, וְכִי מִגְרָע גָּרַע נְיָר מִכָּל שְׁאָר מִלֵּי? וּמְשַׁנֵּי לְאַפּוֹקֵי מִדְּרַב כָּהֲנָא דְּאָמַר אֵין אוֹנָאָה לִפְרוּטוֹת, וְהֶקְדֵּשׁוֹת אִמְּעִיטוּ מִדִּין אוֹנָאָה, מִדִּכְתִיב עֲמִיתֶךָ.
Y has de saber que todos los asuntos de la ona'á se dijeron respecto del valor del objeto, como quien vendió algo que vale seis por cinco, o algo que vale cinco por seis, y cosas semejantes. Pero quien defrauda en la medida del objeto —en su largo, su ancho, su grosor o su peso— aun en algo pequeño, se retracta. Y esto es lo que dijo Rabá (Kidushín 42b): todo lo que es por medida, por peso o por número, aun en menos de la cuantía de la ona'á, se retracta. Y el que quiera librarse de toda sospecha en estos asuntos que escribimos, puede decir al comprador: este objeto que te vendo, sé que hay en él ona'á por tanto y por cuanto; si quieres tomarlo a condición de no tener contra mí reclamo de ona'á, tómalo; y si no, déjalo. No tiene contra él ona'á después de eso, ni siquiera queja de palabras (como se explica en Bavá Metsiá 51b). Y el resto de sus detalles está en el cuarto capítulo de Metsiá [Joshen Mishpat, símbolo 227].
וְתֵדַע שֶׁכָּל עִנְיְנֵי הָאוֹנָאָה נֶאֶמְרוּ בְּשׁוֹוִי הַחֵפֶץ, כְּגוֹן שֶׁמָּכַר שָׁוֶה שֵׁשׁ בְּחָמֵשׁ אוֹ שָׁוֶה חָמֵשׁ בְּשֵׁשׁ וְכַיּוֹצֵא בָּזֶה, אֲבָל הַמְאַנֶּה בְּמִדָּתוֹ שֶׁל חֵפֶץ, בְּאָרְכּוֹ וְרָחְבּוֹ, בְּעָבְיוֹ אוֹ בְּמִשְׁקָלוֹ, וַאֲפִלּוּ בְּדָבָר מוּעָט חוֹזֵר. וְהַיְנוּ דְּאָמַר רָבָא (קידושין מב, ב) כָּל דָּבָר שֶׁבְּמִדָּה וְשֶׁבְּמִשְׁקָל וְשֶׁבְּמִנְיָן אֲפִלּוּ פָּחוֹת מִכְּדֵי אוֹנָאָה חוֹזֵר. וְהָרוֹצֶה לְהִנָּצֵל מִכָּל חֲשָׁשׁ עִנְיָנִים אֵלּוּ שֶׁכָּתַבְנוּ, יָכוֹל לוֹמַר לַלּוֹקֵחַ, חֵפֶץ זֶה שֶׁאֲנִי מוֹכֵר לְךָ יוֹדֵעַ אֲנִי שֶׁיֶּשׁ בּוֹ אוֹנָאָה עַד כָּךְ וְכָךְ, אִם תִּרְצֶה לִקַּח אוֹתוֹ עַל מְנָת שֶׁלֹּא יְהֵא לְךָ עָלַי אוֹנָאָה קָחֶנּוּ, וְאִם לָאו הַנַּח אוֹתוֹ, אֵין לוֹ עָלָיו אוֹנָאָה אַחַר כֵּן, וְלֹא אֲפִלּוּ תַּרְעֹמֶת דְּבָרִים (כמבואר ב"מ נא ב). וְיֶתֶר פְּרָטֶיהָ בְּפֶרֶק רְבִיעִי מִמְּצִיעָא [ח"מ סימן רכז].
Y rige en todo lugar y en todo tiempo, en varones y mujeres. Y quien transgrede esto e hizo ona'á a su compañero, a sabiendas, en un sexto o más, transgredió este precepto negativo. Pero en menos de un sexto permitieron de bendita memoria que el comerciante obtenga ganancia, a causa del bien del asentamiento, para que las personas encuentren sus necesidades disponibles en todo lugar. Y no se azota por este precepto negativo, porque es susceptible de ser restituido.
וְנוֹהֶגֶת בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן בִּזְכָרִים וּנְקֵבוֹת. וְהָעוֹבֵר עַל זֶה וְעָשָׂה אוֹנָאָה לַחֲבֵרוֹ לְדַעַת בִּשְׁתוּת אוֹ יוֹתֵר עָבַר עַל לָאו זֶה, אֲבָל בְּפָחוֹת מִשְּׁתוּת הִתִּירוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה לְהִשְׁתַּכֵּר לְתַגָּר, מִפְּנֵי תִּקּוּן הַיִּשּׁוּב, שֶׁיִּמְצְאוּ בְּנֵי אָדָם צָרְכֵיהֶם מוּכָנִים בְּכָל מָקוֹם. וְאֵין לוֹקִין עַל לָאו זֶה, לְפִי שֶׁנִּתָּן לְהִשָּׁבוֹן.