Precepto 37
El secuestro de personas
No secuestrar a una persona de Israel, como está dicho «No robarás» (Shemot 20:13). Y vino la interpretación de que el versículo habla del que secuestra personas (Sanhedrín 86a).
שֶׁלֹּא לִגְנֹב נֶפֶשׁ מִיִּשְׂרָאֵל – שֶׁלֹּא לִגְנֹב נֶפֶשׁ מִיִּשְׂרָאֵל, שֶׁנֶּאֱמַר (שמות כ יג) לֹא תִּגְנֹב, וּבָא הַפֵּרוּשׁ שֶׁבְּגוֹנֵב נְפָשׁוֹת הַכָּתוּב מְדַבֵּר (סנהדרין פו, א)
La raíz del precepto es manifiesta.
שֹׁרֶשׁ הַמִּצְוָה נִגְלֶה הוּא.
Las leyes del precepto —como lo que dijeron (Rambam, Hiljot Gnevá cap. 9, ley 6)— enseñan que no hay diferencia entre grande y pequeño, ni entre hombre y mujer, pues «nefesh» abarca en todo caso a cualquiera. También entra aquí la ley del padre que secuestra a su hijo, o el maestro a su alumno; y el resto de sus detalles están explicados en el capítulo 11 de Sanhedrín. Su prohibición rige en todo lugar, en varones y en hembras. El que la transgrede y secuestra a una persona es reo de jének —estrangulamiento—, y ello siempre que haya vendido a esa persona, pues así vino la interpretación (Sanhedrín 85b): la obligación no recae sobre él hasta que la venda, ya que otro versículo lo aclara, según está escrito «El que secuestra a un hombre y lo vende, morirá irremisiblemente» (Shemot 21:16).
דִּינֵי הַמִּצְוָה, כְּגוֹן מַה שֶׁאָמְרוּ (הרמב"ם הלכות גנבה פ"ט הלכה ו') אֵין חִלּוּק בֵּין גָּדוֹל לְקָטָן וּבֵין אִישׁ לְאִשָּׁה, דְּנֶפֶשׁ מִכָּל מָקוֹם מַשְׁמַע. וְדִין הָאָב הַגּוֹנֵב בְּנוֹ אוֹ הָרַב אֶת תַּלְמִידוֹ, וְיֶתֶר פְּרָטֶיהָ מְבֹאָרִים בְּפֶרֶק י"א מִסַּנְהֶדְרִין. וְאִסּוּרָהּ נוֹהֶגֶת בְּכָל מָקוֹם בִּזְכָרִים וּנְקֵבוֹת. וְהָעוֹבֵר עָלֶיהָ וְגָנַב נֶפֶשׁ, חַיָּב חֶנֶק, וְהוּא שֶׁמָּכַר אוֹתוֹ נֶפֶשׁ, שֶׁכֵּן בָּא הַפֵּרוּשׁ (סנהדרין פ"ה ב') שֶׁאֵין הַחִיּוּב חָל עָלָיו עַד שֶׁיִּמָּכֵר, שֶׁכָּתוּב אַחֵר מְגַלֶּה עָלָיו, דִּכְתִיב וְגוֹנֵב אִישׁ וּמְכָרוֹ מוֹת יוּמָת (שמות כא טז)