Precepto 462
El testimonio contra el incitador
No abstenerse de testimoniar en contra del incitador: que aquel a quien se ha intentado seducir no calle absteniéndose de declarar lo que incrimina al incitador, sino que lo declare en su contra. Sobre esto se dijo: «Y no lo encubrirás» (Devarim 13:9). Y dijeron nuestros sabios, de bendita memoria, al explicar «no lo encubrirás» (Sifrí): si tú conoces algo que lo incrimina, no tienes permiso para callar. Todo su asunto es como en los preceptos vecinos a este.
שֶׁלֹּא לִמָּנַע מִלְּלַמֵּד עַל הַמֵּסִית חוֹבָה – שֶׁלֹּא יַחֲרִישׁ הַמּוּסָת מִלְּלַמֵּד חוֹבָה עַל הַמֵּסִית, אֲבָל יְלַמְּדָהּ עָלָיו, וְעַל זֶה נֶאֱמַר (דברים יג ט) וְלֹא תְכַסֶּה עָלָיו. וְאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה בְּפֵרוּשׁ לֹא תְכַסֶּה (ספרי) אִם אַתָּה יוֹדֵעַ לוֹ חוֹבָה אִי אַתָּה רַשַּׁאי לִשְׁתֹּק. כָּל עִנְיָנָהּ כְּמוֹ בְּחַבְרוֹתֶיהָ הַסְּמוּכוֹת לָהּ.
Y por la abundancia de estas advertencias contra el incitador, llego a entender que nos está permitido —e incluso es una mitzvá— odiar también a los malvados en las demás transgresiones, una vez que hemos visto que corrompieron y volvieron abominables sus actos hasta el punto de que ya no hay esperanza en ellos. No escuchan la voz de quienes los amonestan, sino que desprecian sus palabras y a quienes los instruyen no inclinan el oído, mientras que dañarlos es todo su empeño. He aquí que estos son los malvados de quienes David decía: «¿Acaso no aborrezco, Adonái, a los que te aborrecen, y con los que se alzan contra ti no contiendo?» (Tehilim 139:21).
וּמֵרֹב אַזְהָרוֹת אֵלֶּה עַל הַמֵּסִית, יֵשׁ לִי לְהָבִין שֶׁמֻּתָּר וְגַם מִצְוָה עָלֵינוּ לִשְׂנֹא גַּם כֵּן אֲפִלּוּ הָרְשָׁעִים בִּשְׁאָר עֲבֵרוֹת אַחַר רְאוֹתֵינוּ שֶׁהִשְׁחִיתוּ וְהִתְעִיבוּ מַעֲשֵׂיהֶם עַד שֶׁאֵין תִּקְוָה בָּהֶם, וְלֹא יִשְׁמְעוּ לְקוֹל מוֹרִים אֲבָל יָבוּזוּ דִּבְרֵיהֶם וְלִמְלַמְּדָם לֹא יַטּוּ אֹזֶן, אֲבָל לְהַזִּיקָם מְגַמַּת פְּנֵיהֶם, הִנֵּה אֵלֶּה רְשָׁעִים שֶׁהָיָה דָּוִד אוֹמֵר עֲלֵיהֶם (תהלים קלט כא) הֲלֹא מְשַׂנְאֶיךָ יְיָ אֶשְׂנָא וּבִתְקוֹמְמֶיךָ אֶתְקוֹטָט.