Séfer haJinuj·Precepto 547503 / 615
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Precepto 547

El pretil

Mitzvá del maakē: retirar los obstáculos y peligros de todas nuestras moradas. Sobre esto se dijo (Devarim 22:8): «Y harás un pretil para tu azotea». La idea es que se levante un muro alrededor de las azoteas, de los pozos, de las cisternas y similares —para que nadie tropiece y caiga en ellos o desde ellos. Esta mitzvá incluye también construir y reparar todo muro y toda cerca de los que pueda venir algún daño. Y si el texto mencionó «tu azotea», es porque la Escritura habla de lo habitual. En el lenguaje del Sifré: «Y harás un pretil» —es una mitzvá positiva (véase Sefer haMitzvot del Rambam, precepto positivo 184).

מִצְוַת מַעֲקֶה – לְהָסִיר הַמִּכְשׁוֹלִים וְהַנְּגָפִים מִכָּל מִשְׁכְּנוֹתֵינוּ, וְעַל זֶה נֶאֱמַר (דברים כב ח) וְעָשִׂיתָ מַעֲקֶה לְגַגֶּךָ. וְהָעִנְיָן הוּא שֶׁנִּבְנֶה קִיר סְבִיב הַגַּגּוֹת וּסְבִיב הַבּוֹרוֹת וְהַשִּׁיחִין וְדוֹמֵיהֶן, כְּדֵי שֶׁלֹּא תִּכָּשֵׁל בְּרִיָּה לִפֹּל בָּהֶם אוֹ מֵהֶם. וּבִכְלַל מִצְוָה זוֹ, לִבְנוֹת וּלְתַקֵּן כָּל כֹּתֶל וְכָל גָּדֵר שֶׁיִּהְיֶה קָרוֹב לָבוֹא תַּקָּלָה מִמֶּנּוּ, וְזֶה שֶׁהִזְכִּיר הַכָּתוּב לְגַגֶּךָ, דִּבֵּר הַכָּתוּב בַּהוֹוֶה. וּלְשׁוֹן סִפְרֵי וְעָשִׂיתָ מַעֲקֶה, מִצְוַת עֲשֵׂה (עי' ספהמ"צ להרמב"ם עשה קפד).

De las raíces de la mitzvá. Aunque HaShem, bendito sea, vela por cada uno de los seres humanos y conoce todos sus actos, y todo lo que les ocurre, bueno o malo, es por Su decreto y Su mandato, según su mérito o su culpa —y como dijeron, de bendita memoria (Julín 7b): «Nadie se golpea un dedo aquí abajo sin que antes lo hayan proclamado allá arriba»—, aun así el hombre debe cuidarse de los accidentes corrientes del mundo. Pues Dios creó Su mundo y lo edificó sobre los cimientos y las columnas de la naturaleza, y decretó que el fuego queme y que el agua apague la llama. Del mismo modo, la naturaleza impone que, si una piedra grande cae sobre la cabeza de un hombre, le aplaste el cerebro, o que, si el hombre cae a tierra desde lo alto de una azotea, muera. Y Él, bendito sea, dotó de gracia a los cuerpos humanos y sopló en ellos un alma viva, dotada de inteligencia, para guardar el cuerpo de todo golpe; y puso a ambos, el alma y su cuerpo, dentro de la rueda de los elementos —que los conducen y obran sobre ellos sus efectos. Y puesto que Dios sometió el cuerpo del hombre a la naturaleza, porque así lo exigió Su sabiduría al ser el hombre criatura de materia, le ordenó cuidarse de los accidentes —porque la naturaleza, que ha sido entregada a su poder, obrará su efecto sobre él si no se guarda de ella.

מִשָּׁרְשֵׁי הַמִּצְוָה. לְפִי שֶׁעִם הֱיוֹת הַשֵּׁם בָּרוּךְ הוּא מַשְׁגִּיחַ בִּפְרָטֵי בְּנֵי אָדָם וְיוֹדֵעַ כָּל מַעֲשֵׂיהֶם, וְכָל אֲשֶׁר יִקְרֶה לָהֶם טוֹב אוֹ רַע בִּגְזֵרָתוֹ וּבְמִצְוָתוֹ, לְפִי זְכוּתָן אוֹ חִיּוּבָן, וּכְעִנְיָן שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (חולין ז, ב), אֵין אָדָם נוֹקֵף אֶצְבָּעוֹ מִלְּמַטָּה אֶלָּא אִם כֵּן מַכְרִיזִין עָלָיו מִלְּמַעְלָה, אַף עַל פִּי כֵן צָרִיךְ הָאָדָם לִשְׁמֹר עַצְמוֹ מִן הַמִּקְרִים הַנְּהוּגִים בָּעוֹלָם, כִּי הָאֵל בָּרָא עוֹלָמוֹ וּבְנָאוֹ עַל יְסוֹדוֹת עַמּוּדֵי הַטֶּבַע, וְגָזַר שֶׁתִּהְיֶה הָאֵשׁ שׂוֹרֶפֶת וְהַמַּיִם מְכַבִּין הַלֶּהָבָה, וּכְמוֹ כֵן יְחַיֵּב הַטֶּבַע, שֶׁאִם תִּפֹּל אֶבֶן גְּדוֹלָה עַל רֹאשׁ אִישׁ שֶׁתְּרַצֵּץ אֶת מֹחוֹ, אוֹ אִם יִפֹּל הָאָדָם מֵרֹאשׁ הַגַּג הַגָּבוֹהַּ לָאָרֶץ שֶׁיָּמוּת, וְהוּא בָּרוּךְ הוּא חָנַן גּוּפוֹת בְּנֵי אָדָם וַיִּפַּח בָּהֶם נִשְׁמַת חַיִּים בַּעֲלַת דַּעַת, לִשְׁמֹר הַגּוּף מִכָּל פֶּגַע, וְנָתַן שְׁנֵיהֶם, הַנֶּפֶשׁ וְגוּפָהּ בְּתוֹךְ גַּלְגַּל הַיְּסוֹדוֹת, וְהֵמָּה יְנַהֲגוּם וְיִפְעֲלוּ בָּם פְּעֻלּוֹת, וְאַחַר שֶׁהָאֵל שִׁעְבֵּד גּוּף הָאָדָם לַטֶּבַע, כִּי כֵן חִיְּבָה חָכְמָתוֹ מִצַּד שֶׁהוּא בַּעַל חֹמֶר, צִוָּהוּ לִשְׁמֹר מִן הַמִּקְרֶה, כִּי הַטֶּבַע שֶׁהוּא מָסוּר בְּיָדוֹ יַעֲשֶׂה פְּעֻלָּתוֹ עָלָיו אִם לֹא יִשָּׁמֵר מִמֶּנּוּ.

Ciertamente hay algunos hombres a quienes el Rey desea honrar, por su gran piedad y por la adhesión de su alma a Sus caminos, bendito sea. Son los grandes jasidim, hombres de renombre desde antaño, como los grandes y santos patriarcas, y muchos de los hijos que vinieron después de ellos —como Daniel, Jananiá, Mishael y Azariá y semejantes a ellos—, a quienes Dios entregó la naturaleza en sus manos. Al principio la naturaleza era señora sobre ellos, pero al final, por la enorme elevación de su alma, la cosa se invirtió: fueron ellos los señores sobre la naturaleza. Así lo sabemos de Avraham nuestro padre, a quien arrojaron al horno de fuego y no sufrió daño; y de los cuatro (tres) jasidim mencionados, a quienes echaron dentro del horno de fuego ardiente «y ni un cabello de su cabeza se chamuscó». Pero la mayoría de los hombres, por su pecado, no han alcanzado esta gran categoría. Por eso la Torá nos ordena guardar nuestras moradas y nuestros lugares, para que no nos sobrevenga la muerte por nuestra negligencia, y para que no pongamos en riesgo nuestra vida confiando en el milagro. Y dijeron, de bendita memoria (Torat Kohanim, Emor, parashá 8), que a todo el que confía en el milagro no se le hace milagro. Por este mismo camino verás la mayor parte de los asuntos de la Escritura en todo lugar: pues incluso cuando Israel libraba una guerra de mitzvá por orden de HaShem, disponían su batalla, se armaban y hacían todo lo suyo como si se apoyaran por completo en las vías de la naturaleza. Y así conviene hacer, conforme a lo que hemos recordado; y quien no discuta la verdad por maldad de corazón, lo reconocerá.

וְאָמְנָם יִהְיוּ קְצָת מִבְּנֵי אָדָם אֲשֶׁר הַמֶּלֶךְ חָפֵץ בִּיקָרָם, לְרֹב חֲסִידוּתָם וּדְבֵקוּת נַפְשָׁם בִּדְרָכָיו בָּרוּךְ הוּא, הֵמָּה הַחֲסִידִים הַגְּדוֹלִים אֲשֶׁר מֵעוֹלָם אַנְשֵׁי הַשֵּׁם, כְּמוֹ הָאָבוֹת הַגְּדוֹלִים וְהַקְּדוֹשִׁים וְהַרְבֵּה מִן הַבָּנִים שֶׁהָיוּ אַחֲרֵיהֶם, כְּמוֹ דָּנִיֵּאל חֲנַנְיָה מִישָׁאֵל וַעֲזַרְיָה וְדוֹמֵיהֶם, שֶׁמָּסַר הָאֵל הַטֶּבַע בִּידֵיהֶם, וּבִתְחִלָּתָם הָיָה הַטֶּבַע אָדוֹן עֲלֵיהֶם, וּבְסוֹפָן לְגֹדֶל הִתְעַלּוּת נַפְשָׁם נֶהְפַּךְ הוּא, שֶׁהָיוּ הֵם אֲדוֹנִים עַל הַטֶּבַע, כַּאֲשֶׁר יָדַעְנוּ בְּאַבְרָהָם אָבִינוּ שֶׁהִפִּילוּהוּ לְכִבְשַׁן הָאֵשׁ וְלֹא הֻזַּק, וְאַרְבַּעַת (וּשְׁלֹשֶׁת) הַחֲסִידִים הַנִּזְכָּרִים, שֶׁשָּׁמוּ אוֹתָם לְגוֹ אַתּוּן נוּרָא יָקִידְתָּא וּשְׂעַר רֵאשְׁהוֹן לָא אִתְחָרַךְ. וְרֹב בְּנֵי אָדָם בְּחֶטְאָם לֹא זָכוּ אֶל הַמַּעֲלָה הַגְּדוֹלָה הַזֹּאת, וְעַל כֵּן תְּצַוֵּנוּ הַתּוֹרָה, לִשְׁמֹר מִשְׁכְּנוֹתֵינוּ וּמְקוֹמוֹתֵינוּ, לְבַל יִקְרֵנוּ מָוֶת בִּפְשִׁיעוּתֵנוּ, וְלֹא נְסַכֵּן נַפְשׁוֹתֵינוּ עַל סְמַךְ הַנֵּס, וְאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (תורת כהנים אמור פרשתא ח), שֶׁכָּל הַסּוֹמֵךְ עַל הַנֵּס אֵין עוֹשִׂין לוֹ נֵס. וְעַל הַדֶּרֶךְ הַזֶּה תִּרְאֶה רֹב עִנְיְנֵי הַכְּתוּבִים בְּכָל מָקוֹם, כִּי גַּם בְּהִלָּחֵם יִשְׂרָאֵל מִלְחֶמֶת מִצְוָה עַל פִּי הַשֵּׁם, הָיוּ עוֹרְכִין מִלְחַמְתָּן וּמְזַיְּנִים עַצְמָן וְעוֹשִׂין כָּל עִנְיָנָם, כְּאִלּוּ יִסְמְכוּ בְּדַרְכֵי הַטֶּבַע לְגַמְרֵי, וְכֵן רָאוּי לַעֲשׂוֹת לְפִי הָעִנְיָן שֶׁזָּכַרְנוּ, וַאֲשֶׁר לֹא יַחְלֹק עַל הָאֱמֶת מֵרֹעַ לֵב יוֹדֶה בָּזֶה.

De las leyes de la mitzvá. Lo que dijeron, de bendita memoria (Suká 3a), que la obligación del pretil solo recae sobre una casa que sirva de vivienda. Pero los almacenes, los establos y similares, y toda casa que no tenga cuatro codos por cuatro codos, están exentos del pretil; y lo mismo las sinagogas y las casas de estudio, porque no están destinadas a vivienda. Y lo que dijeron, de bendita memoria, que si el dominio público era más alto que su azotea no está obligado al pretil, porque se dijo «si cayere el que ha de caer desde ella» —y no dentro de ella—; y la medida de la altura del pretil es de diez tefajim.

מִדִּינֵי הַמִּצְוָה. מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (סוכה ג א), שֶׁאֵין חִיּוּב הַמַּעֲקֶה אֶלָּא בְּבַיִת שֶׁיֵּשׁ בָּהּ דִּירָה. אֲבָל בֵּית הָאוֹצָרוֹת וּבֵית הַבָּקָר וְכַיּוֹצֵא בָּהֶן, וְכָל בַּיִת שֶׁאֵין בּוֹ אַרְבַּע אַמּוֹת עַל אַרְבַּע אַמּוֹת פָּטוּר מִן הַמַּעֲקֶה, וְכֵן בָּתֵּי כְנֵסִיּוֹת וּבָתֵּי מִדְרָשׁוֹת, לְפִי שֶׁאֵינָן עֲשׂוּיִין לְדִירָה. וּמָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה, שֶׁאִם הָיְתָה רְשׁוּת הָרַבִּים גְּבוֹהָה מִגַּגּוֹ אֵין זָקוּק לְמַעֲקֶה, שֶׁנֶּאֱמַר כִּי יִפֹּל הַנֹּפֵל מִמֶּנּוּ, וְלֹא בְּתוֹכוֹ, וְשִׁעוּר גֹּבַהּ מַעֲקֶה עֲשָׂרָה טְפָחִים.

Muchas cosas prohibieron, de bendita memoria (Rambam, Hiljot Rotzéaj 11:5,7), para guardarse de los daños y de los accidentes funestos, pues no conviene a un hombre dotado de entendimiento poner en riesgo su vida. Por eso conviene que ponga su atención en todo aquello con lo que pueda llegarle algún daño; y quien los transgrede merece azotes de rebeldía de orden rabínico. Entre ellas, lo que dijeron de que el hombre no ponga su boca sobre el caño y beba; y asimismo que no beba de los ríos ni de los estanques, no sea que se trague una sanguijuela. Y prohibieron (Julín 10a) las aguas descubiertas, por temor a que beba de ellas algún reptil venenoso; y la medida del descubierto es la suficiente para que el reptil salga de junto al asa de la vasija y beba. Y dijeron, sobre este asunto, que hay líquidos a los que se aplica la prohibición del descubierto y otros a los que no se aplica. Por este mismo temor (Rambam, allí, 12:2,4) prohibieron los higos, las uvas, las granadas, los pepinos, las calabazas y los melones picoteados, aun si son del tamaño de una hogaza; y, por regla general, dijeron que toda fruta que tenga jugo y se encuentre mordida está prohibida. Asimismo prohibieron que el hombre se meta monedas en la boca, no sea que tengan sobre ellas saliva seca de un afectado de llagas, o de leprosos, o sudor —pues todo sudor humano es veneno mortal, salvo el del rostro—. Y el resto de sus detalles están explicados en Bavá Kamá, y en pasajes de Sanhedrín y en Shekalim del Yerushalmi, capítulo primero [Hiljot Rotzéaj uShmirat Néfesh, cap. 11].

וְהַרְבֵּה דְּבָרִים אָסְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (רמב"ם הל' רוצח פי"א הל' ה ז) כְּדֵי לְהִשָּׁמֵר מִן הַנְּזָקִים וּמִן הַמִּקְרִים הָרָעִים, שֶׁאֵין רָאוּי לוֹ לְאָדָם שֶׁיֵּשׁ בּוֹ דֵּעָה, לְסַכֵּן בְּנַפְשׁוֹ, וְעַל כֵּן רָאוּי שֶׁיִּתֵּן לִבּוֹ לְכָל הַדְּבָרִים שֶׁאֶפְשָׁר לְהַגִּיעַ לוֹ נֶזֶק בָּהֶם, וְהָעוֹבֵר עֲלֵיהֶם חַיָּב מַכַּת מַרְדּוּת דְּרַבָּנָן, מֵהֶן מָה שֶׁאָמְרוּ שֶׁלֹּא יַנִּיחַ אָדָם פִּיו עַל הַסִּילוֹן וְיִשְׁתֶּה, וְכֵן לֹא יִשְׁתֶּה מִן הַנְּהָרוֹת וְהָאֲגַמִּים שֶׁמָּא יִשְׁתֶּה עֲלוּקָה, וְאָסְרוּ (חולין י, א) מַיִם מְגֻלִּין מִפְּנֵי חֲשָׁשׁ, שֶׁלֹּא יִשְׁתֶּה מֵהֶן הָרַחַשׁ בַּעַל הָאֶרֶס, וְשִׁעוּר גִּלּוּיָן כְּדֵי שֶׁיֵּצֵא הָרַחַשׁ מֵאֹזֶן כְּלִי וְיִשְׁתֶּה. וְאָמְרוּ בְּעִנְיָן זֶה, שֶׁיֵּשׁ מַשְׁקִין שֶׁיֵּשׁ בָּהֶן מִשּׁוּם גִּלּוּי וּמֵהֶן שֶׁאֵין בָּהֶם מִשּׁוּם גִּלּוּי. וּמֵחֲשַׁשׁ (רמב"ם שם פי"ב הל' ב, ד) זֶה בְּעַצְמוֹ אָסְרוּ נִקּוּרֵי תְּאֵנִים וַעֲנָבִים וְרִמּוֹנִים וְקִשּׁוּאִין וּדְלוּעִין וְהַמְּלָפְפוֹנוֹת, אֲפִלּוּ הֵן כִּכָּר, וְדֶרֶךְ כְּלָל כָּל פְּרִי שֶׁיֵּשׁ בּוֹ לֵחָה וְנִמְצָא נָשׁוּךְ אָמְרוּ שֶׁהוּא אָסוּר. וּכְמוֹ כֵן אָסְרוּ שֶׁלֹּא יִתֵּן אָדָם מָעוֹת לְתוֹךְ פִּיו שֶׁמָּא יֵשׁ עֲלֵיהֶן רוֹק יָבֵשׁ שֶׁל מֻכֵּה שְׁחִין, אוֹ מְצֹרָעִין, אוֹ זֵעָה, שֶׁכָּל זֵעַת אָדָם הִיא סַם הַמָּוֶת חוּץ מִשֶּׁל פָּנִים. וְיֶתֶר פְּרָטֶיהָ מְבֹאָרִין בְּבָבָא קַמָּא וּבִמְקוֹמוֹת מִסַּנְהֶדְרִין וּבִשְׁקָלִים יְרוּשַׁלְמִי פֶּרֶק רִאשׁוֹן [הלכות רוצח ושמירת נפש פי"א].

Esta mitzvá rige en todo lugar y en todo tiempo, para hombres y mujeres. Quien la transgrede y deja su azotea o su pozo sin pretil, anula esta mitzvá positiva, y además transgrede la prohibición de «no pongas sangre en tu casa», como escribiremos en este mismo orden (precepto 547), con la ayuda de HaShem.

וְנוֹהֶגֶת מִצְוָה זוֹ בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן, בִּזְכָרִים וּנְקֵבוֹת, וְהָעוֹבֵר עַל זֶה וּמַנִּיחַ גַּגּוֹ אוֹ בּוֹרוֹ בְּלֹא מַעֲקֶה בִּטֵּל עֲשֵׂה זֶה, וְגַם עָבַר עַל לָאו דְּלֹא תָשִׂים דָּמִים בְּבֵיתֶךָ, כְּמוֹ שֶׁנִּכְתֹּב בְּסֵדֶר זֶה (מצוה תקמז) בְּעֶזְרַת הַשֵּׁם.