Precepto 66
No afligir al huérfano ni a la viuda
Que nos abstengamos de oprimir, con hechos o incluso con palabras, a los huérfanos y a las viudas, como está dicho: «A ninguna viuda ni huérfano afligiréis» (Shemot 22:21). Antes bien, todo trato y negocio que alguien tenga con ellos ha de ser con calma, con bondad y con compasión.
שֶׁלֹּא לְעַנּוֹת יָתוֹם וְאַלְמָנָה – שֶׁנִּמְנַעְנוּ מֵהַכְבִּיד בְּמַעֲשֶׂה אוֹ אֲפִילּוּ בְּדִבּוּר עַל הַיְּתוֹמִים וְהָאַלְמָנוֹת, שֶׁנֶּאֱמַר (שמות כב כא) כָּל אַלְמָנָה וְיָתוֹם לֹא תְעַנּוּן, אֲבָל כָּל מַשָּׂאוֹ וּמַתָּנוֹ שֶׁל אָדָם עִמָּהֶם יִהְיֶה בְּנַחַת וּבְחֶסֶד וּבְחֶמְלָה.
Entre las raíces del precepto está lo que escribí hace poco a propósito del converso. Pues estos son personas de fuerzas mermadas, que no tienen quien defienda sus reclamos con toda el alma —como lo habría hecho el esposo de la viuda o el padre de los huérfanos si viviera—. Por eso nuestra Torá perfecta nos advirtió que adquiramos en nuestra alma la cualidad de la bondad y la misericordia, y que seamos rectos en todos nuestros actos, como si tuviéramos enfrente a alguien que reclamara con fuerza contra nosotros si los tratáramos al revés. Que nos apiademos y nos compadezcamos de ellos, y que reconozcamos sus derechos en todo, más aún de lo que haríamos si el padre y el esposo vivieran.
מִשָּׁרְשֵׁי הַמִּצְוָה, מָה שֶׁכָּתַבְתִּי בְּסָמוּךְ בְּעִנְיַן הַגֵּר, לְפִי שֶׁאֵלּוּ הֵן תַּשֵּׁי (תְּשׁוּשֵׁי) כֹּחַ שֶׁאֵין לָהֶם מִי שֶׁיִּטְעַן טַעֲנוֹתָם בְּכָל נֶפֶשׁ כְּמוֹ שֶׁהָיָה עוֹשֶׂה אִישׁ הָאַלְמָנָה וַאֲבִיהֶן שֶׁל יְתוֹמִים אִם הָיָה קַיָּם, וְעַל כֵּן הִזְהִירַתְנוּ תּוֹרָתֵנוּ הַשְּׁלֵמָה לִקְנוֹת מִדַּת חֶסֶד וְרַחֲמִים בְּנַפְשֵׁנוּ וְנִהְיֶה יְשָׁרִים בְּכָל מַעֲשֵׂינוּ כְּאִלּוּ יֵשׁ כְּנֶגְדֵּנוּ טוֹעֵן בְּכֹחַ הַטַּעֲנָה בְּהֶפְכֵּנוּ, וְנָחוּס וְנַחְמֹל עֲלֵיהֶם וְנִרְאֶה זְכוּתָם בְּכָל דָּבָר יוֹתֵר מִשֶּׁהָיִינוּ עוֹשִׂים אִם הָיָה הָאָב וְהַבַּעַל קַיָּם.
Entre las leyes del precepto está lo que dijeron (Rambam, Deot 6:10): que incluso la viuda y los huérfanos de un rey quedan incluidos en esta advertencia; y de qué modo se ha de proceder con ellos. Que no se les hable sino con suavidad. Que nadie los trate sino con respeto; que no fatigue su cuerpo con trabajos, que no los avergüence con palabras, y que cuide de su dinero más que del suyo propio. Por eso dijeron, de bendita memoria (Shevuot 45a), que quien viene a cobrar de su dinero, aun teniendo en su mano un documento validado, no cobra sino mediante juramento —cosa que no ocurre con cualquier otro—. Y dijeron además, de bendita memoria (Bava Batra 23a), que si tienen un litigio con alguien, el tribunal está obligado a argumentar en su favor frente a quien los demanda, y a alegar para su provecho todo cuanto piensen que su padre habría podido alegar. Y si tienen dinero, el tribunal obliga a quien encuentren que sea rico en bienes que tengan garantía, y que sea hombre fiable, amante de la paz e íntegro, y le confían el dinero de los huérfanos para que lo invierta de modo que esté cerca de la ganancia para los huérfanos y lejos de la pérdida —cosa que no permitieron con otra persona, por la prohibición rabínica de la usura—. Y obligan también a cualquier persona que les convenga a que ponga sus ojos sobre los bienes de ellos, si su padre no les dejó algún tutor.
מִדִּינֵי הַמִּצְוָה, מָה שֶׁאָמְרוּ (רמב"ם דעות ו י) שֶׁאֲפִלּוּ אַלְמְנָתוֹ שֶׁל מֶלֶךְ וִיתוֹמָיו בְּאַזְהָרָה זוֹ, וְהֵיאַךְ נוֹהֲגִין עִמָּהֶם, שֶׁלֹּא נְדַבֵּר אֲלֵיהֶם אֶלָּא רַכּוֹת. וְלֹא יִנְהַג אָדָם בָּהֶם אֶלָּא מִנְהַג כָּבוֹד, וְלֹא יַכְאִיב גּוּפָן בַּעֲבוֹדָה, וְלֹא יַלְבִּינֵם בִּדְבָרִים, וְיָחוּס עַל מָמוֹנָם יוֹתֵר מֵעַל מָמוֹן עַצְמוֹ. וּמִפְּנֵי כֵן אָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (שבועות מה א) שֶׁהַבָּא לִפָּרַע מִמָּמוֹנָם, אַף עַל פִּי שֶׁיֵּשׁ בְּיָדוֹ שְׁטָר מְקֻיָּם לֹא יִפָּרַע אֶלָּא בִּשְׁבוּעָה, מַה שֶׁאֵין כֵּן בְּאַחֵר. וְעוֹד אָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (ב"ב כג א) שֶׁאִם יֵשׁ לָהֶם רִיב עִם שׁוּם אָדָם, שֶׁבֵּית דִּין חַיָּבִים לִטְעֹן בִּשְׁבִילָם כְּנֶגֶד הַתּוֹבֵעַ אוֹתָם, וְטוֹעֲנִין לְתוֹעַלְתָּם כָּל מָה שֶׁיַּחְשְׁבוּ שֶׁהָיָה יָכֹל אֲבִיהֶם לִטְעֹן. וְאִם יֵשׁ לָהֶם מָעוֹת שֶׁמַּכְרִיחִין בֵּית דִּין כָּל מִי שֶׁיִּמְצְאוּ שֶׁהוּא עָשִׁיר מִנְּכָסִים שֶׁיֵּשׁ לָהֶם אַחְרָיוּת וְיִהְיֶה אִישׁ נֶאֱמָן וְאוֹהֵב שָׁלוֹם וְכָשֵׁר, וּמַפְקִידִין לוֹ מְעוֹת הַיְּתוֹמִים לְהִתְעַסֵּק בָּהֶן בְּעִנְיָן שֶׁיִּהְיֶה קָרוֹב לְשָׂכָר אֵצֶל הַיְּתוֹמִים וְרָחוֹק לְהֶפְסֵד, מֶה שֶׁלֹּא הִתִּירוּ בְּאָדָם אַחֵר מִשּׁוּם אִסּוּר רִבִּית דְּרַבָּנָן. וּמַכְרִיחִים גַּם כֵּן כָּל אָדָם שֶׁהוּא טוֹב לָהֶם שֶׁיִּפְקַח עֵינָיו עַל נִכְסֵיהֶם אִם לֹא הִנִּיחַ לָהֶם אֲבִיהֶם שׁוּם אַפּוֹטְרוֹפּוֹס.
Y dijeron además acerca de ellos (Guitín 52a) que todo trato y negocio que tengan con cualquier persona, su mano esté por encima, como lo consagrado —y en un punto incluso más que lo consagrado—. ¿Cómo es esto? Unos huérfanos que vendieron frutos y el comprador los retiró de su poder pero todavía no les entregó el precio, y entretanto subieron de valor: pueden retractarse, pues sus bienes no se adquieren sino con dinero, como lo consagrado, de lo que está escrito: «y entrega el dinero, y le queda confirmado». Si los frutos bajaron de valor, los compradores no pueden retractarse, para que la fuerza del particular no sea más rigurosa que la de ellos. Y de igual modo, si ellos compraron frutos y los retiraron, pero no entregaron el precio, y subieron de valor, el vendedor no puede retractarse, para que la fuerza del particular —que adquiere con el acto de retirar— no sea mayor que la de ellos. Y si bajaron de valor, podrían retractarse; pero por su propio beneficio dijeron que no pudieran retractarse, a fin de que encuentren quien les venda frutos a crédito. Si ellos entregaron el dinero al vendedor a cambio de frutos y no retiraron los frutos, y los frutos bajaron de valor, pueden retractarse. Y este es aquel punto que dijimos en que son superiores a lo consagrado, pues lo consagrado no se retracta en este caso, ya que en un caso semejante recae sobre el particular la maldición de «Aquel que castigó». Los sabios no quisieron imponer una mengua de cualidad por un pequeño beneficio respecto de lo consagrado; pero respecto de los huérfanos les basta con ser como el resto del pueblo, y dado que el resto del pueblo, por estricto derecho, puede retractarse en este caso —solo que recae sobre ellos la sentencia de «Aquel que castigó»— de derecho corresponde que los huérfanos (que no tienen sobre sí la maldición de «Aquel que castigó») se retracten. Si los huérfanos entregaron el dinero y no retiraron los frutos, y estos subieron de valor: si los vendedores quisieron retractarse, se retractan y reciben sobre sí «Aquel que castigó», y esto es una disposición en favor de los huérfanos. Pues si su ley fuera que adquirieran con la entrega del dinero y los frutos fueran suyos por completo, de modo que el vendedor no pudiera retractarse, el vendedor podría decirles: «se quemaron» o «se perdieron por causa de fuerza mayor». Y si acaso dijeras: queden los frutos a su disposición para todo su provecho, de manera que si quieren los tomen en cualquier caso, y si no quieren no los tomen, para que el vendedor no alegue tal cosa —tu respuesta es que todo esto no es posible hacer en su favor, pues no es de derecho que les entreguemos los bienes ajenos. Les basta con que nosotros los situemos unas veces bajo el derecho de la Torá y otras bajo el derecho rabínico para su provecho; pero más allá de todo esto no es de derecho darles el dinero del mundo. Y es algo semejante a lo que dijeron sobre ellos en la Guemará (Bava Metzía 70a): unos huérfanos que consumen lo que no es suyo, vayan tras los que los dejaron. Si los huérfanos recibieron el dinero por sus frutos y el comprador no los retiró de su poder, y bajaron de valor, los compradores pueden retractarse por estricto derecho y reciben sobre sí «Aquel que castigó». Pues si dijeras: los situemos bajo el derecho de la Torá, y dado que los compradores entregaron el dinero adquirieron los frutos y no podrían retractarse, esto resultaría un mal para los huérfanos, porque nunca encontrarían quien les adelantara dinero por sus frutos. Y quizá necesiten dinero en cierto momento, y resultaría para ellos, con esta disposición, una gran pérdida a veces; por eso examinaron todos los aspectos posibles de su provecho y los dispusieron en su favor.
וְעוֹד אָמְרוּ בָּהֶן (גיטין נב א) שֶׁכָּל מַשָּׂא וּמַתָּן שֶׁיִּהְיֶה לָהֶם עִם כָּל אָדָם יִהְיֶה יָדָם עַל הָעֶלְיוֹנָה כְּמוֹ הֶקְדֵּשׁ, וְיוֹתֵר מֵהֶקְדֵּשׁ בְּאַחַת. כֵּיצַד? יְתוֹמִים שֶׁמָּכְרוּ פֵּרוֹת וּמְשָׁכָן מֵהֶם הַלּוֹקֵחַ וְלֹא נָתַן לָהֶם הַדָּמִים עֲדַיִן וְהוּקְרוּ בֵּינְתַיִם, חוֹזְרִין בָּהֶן, שֶׁאֵין נִכְסֵיהֶן נִקְנִין אֶלָּא בְּכֶסֶף כַּהֶקְדֵּשׁ שֶׁכָּתוּב בּוֹ וְנָתַן הַכֶּסֶף וְקָם לוֹ. הוּזְלוּ הַפֵּרוֹת אֵין הַלּוֹקְחִים יְכוֹלִין לַחְזֹר בָּהֶן, שֶׁלֹּא יְהֵא כֹּחַ הֶדְיוֹט חָמוּר מִכֹּחָם. וְכֵן אִם לָקְחוּ הֵם פֵּרוֹת וּמָשְׁכוּ אוֹתָם וְלֹא נָתְנוּ הַדָּמִים וְהוּקְרוּ אֵין הַמּוֹכֵר יָכוֹל לַחְזֹר, שֶׁלֹּא יְהֵא כֹּחַ הֶדְיוֹט שֶׁקּוֹנֶה בִּמְשִׁיכָה גָּדוֹל מִכֹּחָם. וְאִם הוּזְלוּ הָיוּ יְכוֹלִין לַחְזֹר, אֲבָל מִפְּנֵי תַּקָּנָתָם אָמְרוּ שֶׁלֹּא יְהוּ יְכוֹלִין לַחְזֹר כְּדֵי שֶׁיִּמְצְאוּ מִי שֶׁיִּמְכֹּר לָהֶם פֵּרוֹת בְּהַקָּפָה. נָתְנוּ הֵם דָּמִים לַמּוֹכֵר בִּשְׁבִיל פֵּרוֹת וְלֹא מָשְׁכוּ הַפֵּרוֹת וְהוּזְלוּ הַפֵּרוֹת חוֹזְרִין בָּהֶן. וְזוֹ הָאַחַת שֶׁאָמַרְנוּ שֶׁיְּתֵרִים הֵם עַל הַהֶקְדֵּשׁ, כִּי הַהֶקְדֵּשׁ אֵינוֹ חוֹזֵר בּוֹ בָּזוֹ, מִכֵּיוָן שֶׁיֵּשׁ בְּכַיֹּצֵא בָּזֶה מִי שֶׁפָּרַע לְהֶדְיוֹט, לֹא רָצוּ חֲכָמִים לְהַטִּיל פְּחִיתוּת מִדָּה בִּשְׁבִיל מְעַט רֶוַח לְגַבֵּי הֶקְדֵּשׁ, אֲבָל לְגַבֵּי יְתוֹמִים דַּי לָהֶם לִהְיוֹת כִּשְׁאָר הָעָם, וְכֵיוָן שֶׁשְּׁאָר הָעָם יְכוֹלִין לַחְזֹר בָּהֶם מִן הַדִּין בָּזוֹ אֶלָּא שֶׁיֵּשׁ עֲלֵיהֶם דִּין מִי שֶׁפָּרַע, (יְתוֹמִים שֶׁאֵין לָהֶם מִי שֶׁפָּרַע) בְּדִין הוּא שֶׁיַּחְזְרוּ בָּהֶם. נָתְנוּ הַיְּתוֹמִים דָּמִים וְלֹא מָשְׁכוּ הַפֵּרוֹת וְהוּקְרוּ, אִם רָצוּ הַמּוֹכְרִים לַחְזֹר בָּהֶם, חוֹזְרִים וּמְקַבְּלִים מִי שֶׁפָּרַע, וְזוֹ תַּקָּנָה הוּא לָהֶם, שֶׁאִם יִהְיֶה דִּינָם שֶׁיִּקְנוּ בִּנְתִינַת הַמָּעוֹת וְיִהְיוּ שֶׁלָּהֶם לְגַמְרֵי, שֶׁלֹּא יְהֵא הַמּוֹכֵר יָכוֹל לַחְזֹר בּוֹ, יֹאמַר לָהֶם הַמּוֹכֵר נִשְׂרְפוּ אוֹ אָבְדוּ בְּאֹנֶס. וְאִם שֶׁמָּא תֹּאמַר יִהְיוּ בִּרְשׁוּתָם לְכָל תּוֹעַלְתָּם, שֶׁאִם יִרְצוּ יִקְחוּ אוֹתָם עַל כָּל פָּנִים, וְאִם לֹא יִרְצוּ לֹא יִקְחוּ אוֹתָם כְּדֵי שֶׁלֹּא יִטְעַן הַמּוֹכֵר דָּבָר זֶה, תְּשׁוּבָתְךָ כִּי כָּל זֶה אִי אֶפְשָׁר לַעֲשׂוֹת לָהֶם, שֶׁאֵינוֹ בְּדִין שֶׁנִּתֵּן לָהֶם נִכְסֵי בְּנֵי אָדָם, דַּי לָהֶם כִּי אֲנַחְנוּ מַעֲמִידִים אוֹתָם זִמְנִין אַדִּינָא דְּאוֹרַיְתָא זִמְנִין אַדִּינָא דְּרַבָּנָן לְתוֹעַלְתָּם, אֲבָל לִפְנִים מִכָּל זֶה אֵינוֹ בְּדִין לָתֵת לָהֶם מָמוֹן הָעוֹלָם. וּכְעֵין מָה שֶׁאָמְרוּ עֲלֵיהֶם בַּגְּמָרָא (ב"מ ע א) יַתְמֵי דְּאָכְלֵי דְּלָאו דִּידְהוּ לֵיזְלוּ בָּתַר שָׁבְקַיְהוּ. לָקְחוּ הַיְּתוֹמִים דָּמִים עַל פֵּרוֹתֵיהֶם וְלֹא מְשָׁכָם מֵהֶם הַלּוֹקֵחַ וְהוּזְלוּ, יְכוֹלִין הַלּוֹקְחִין לַחְזֹר בָּהֶן מִן הַדִּין וּמְקַבְּלִים מִי שֶׁפָּרַע, שֶׁאִם אַתָּה אוֹמֵר נַעֲמִידֵם עַל דִּין תּוֹרָה, וּמִכֵּיוָן שֶׁנָּתְנוּ הַלּוֹקְחִין הַמָּעוֹת זָכוּ בַּפֵּרוֹת וְלֹא יוּכְלוּ לַחְזֹר הַלּוֹקְחִין יִהְיֶה זֶה רָעָה לַיְּתוֹמִים, שֶׁלֹּא יִמְצְאוּ לְעוֹלָם מִי שֶׁיַּקְדִּים לָהֶם מָעוֹת עַל פֵּרוֹתֵיהֶם. וְאוּלַי יִצְטָרְכוּ לְמָעוֹת לְפִי שָׁעָה וְנִמְצָא לָהֶם בְּתַקָּנָה זוֹ הֶפְסֵד גָּדוֹל לִפְעָמִים, וְעַל כֵּן עִיְּנוּ בְּכָל צִדְדֵי תּוֹעַלְתָּם שֶׁהָיָה אֶפְשָׁר וְתִקְּנוּ לָהֶם.
Y nunca (allí, 74b) reciben los huérfanos «Aquel que castigó» por nada de lo que haga el tutor, ni tampoco el tutor mismo, ya que él se retracta en virtud de la fuerza de ellos. Y la misma ley rige en general respecto del agente que negocia conforme al criterio de quien lo envió: que ninguno de los dos recibe «Aquel que castigó». Con todo, dijeron acerca de ellos que está permitido afligirlos un poco para su provecho, como el maestro a su discípulo de Torá o de un oficio; pero aun para su provecho es precepto ser más indulgente con ellos que con cualquier otra persona. Y dijeron también que hay un pacto sellado a su favor, según el cual su clamor es atendido, como está dicho: «oír, oiré su clamor» (Shemot 22:22). Y que son llamados huérfanos a efectos de este precepto hasta que, en sus asuntos, no necesiten de una persona mayor, sino que atiendan todas sus necesidades como cualquier otro adulto. Y los demás detalles del precepto están explicados en lugares dispersos en la Guemará y en los midrashim (Hiljot Deot, cap. 6).
וּלְעוֹלָם (שם עד, ב) אֵין הַיְּתוֹמִים מְקַבְּלִין מִי שֶׁפָּרַע בְּכָל שֶׁיַּעֲשֶׂה הָאַפּוֹטְרוֹפּוֹס וְלֹא הָאַפּוֹטְרוֹפּוֹס גַּם כֵּן לְפִי שֶׁמִּכֹּחָם הוּא חוֹזֵר בּוֹ. וְכֵן הַדִּין בְּעָלְמָא לְעִנְיַן שָׁלִיחַ הַנּוֹשֵׂא וְנוֹתֵן לְדַעַת מְשַׁלְּחוֹ שֶׁשְּׁנֵיהֶם אֵין מְקַבְּלִין מִי שֶׁפָּרַע. וּמִכָּל מָקוֹם אָמְרוּ בָּהֶם שֶׁמֻּתָּר לְעַנּוֹתָם קְצָת לְתוֹעַלְתָּם, כְּגוֹן הָרַב לְתַלְמִידוֹ שֶׁל תּוֹרָה אוֹ שֶׁל אֻמָּנוּת, אֲבָל אֲפִלּוּ לְתוֹעַלְתָּם מִצְוָה לְהָקֵל בָּהֶם יוֹתֵר מִשְּׁאָר כָּל אָדָם. וְאָמְרוּ גַּם כֵּן שֶׁבְּרִית כְּרוּתָה לָהֶם שֶׁנַּעֲנִין מִצַּעֲקָתָם, שֶׁנֶּאֱמַר (שמות כב כב) שָׁמֹעַ אֶשְׁמַע צַעֲקָתוֹ. וְשֶׁהֵם נִקְרָאִים יְתוֹמִים לְעִנְיַן מִצְוָה זוֹ עַד שֶׁלֹּא יְהוּ צְרִיכִין בְּעִסְקֵיהֶם לְאָדָם גָּדוֹל אֶלָּא עוֹשִׂין כָּל צָרְכֵי עַצְמָן כִּשְׁאָר כָּל הַגְּדוֹלִים. וְיֶתֶר פְּרָטֶיהָ מְבֹאָרִים בִּמְקוֹמוֹת מְפֻזָּרִים בַּגְּמָרָא וּבַמִּדְרָשׁוֹת (ה' דעות פ"ו).
Y este precepto rige en todo lugar y en todo tiempo, para varones y mujeres, pues las personas están obligadas a comportarse con ellos con calma y respeto. Y quien lo transgrede y los irrita, o los mortifica, o los domina con dureza, o destruye su dinero —y con mayor razón si los golpea— transgrede un precepto negativo. Y aunque no se reciben azotes por esta prohibición, porque la aflicción no es algo delimitado como para azotar por ello —ya que siempre podrá el malvado que aflige alegar en falso que con derecho los afligió, o para su bien—, HaShem, bendito sea, que escruta los corazones, reclama su sufrimiento. Y he aquí que su castigo está explícito en la Torá, como está dicho: «y os mataré a espada» (Shemot 22:23), es decir, medida por medida: que las mujeres de los que afligieron queden viudas y sus hijos huérfanos, y no encuentren quien se apiade —pues con la medida con que una persona mide, se le mide a ella— (Sotá 8b). Y si es una mujer la que aflige, morirá y su marido tomará a otra que aflija a sus hijos. Y expusieron, de bendita memoria, sobre «y sucederá que si clamando clamare a Mí»: un hijo se queja ante su padre, una mujer ante su marido, pero la viuda y el huérfano a Mí —«y oiré, porque clemente soy». Y el Ramban, de bendita memoria (Precepto negativo 256), cuenta la advertencia del huérfano y la viuda como dos preceptos negativos, por la razón que escribimos arriba (Precepto 7).
וְנוֹהֶגֶת מִצְוָה זוֹ בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן בִּזְכָרִים וּנְקֵבוֹת, שֶׁחַיָּבִין בְּנֵי אָדָם לִנְהֹג עִמָּהֶם דֶּרֶךְ נַחַת וְכָבוֹד. וְהָעוֹבֵר עָלֶיהָ וְהִכְעִיסָן אוֹ הִקְנִיטָן, אוֹ רָדָה בָּהֶם, אוֹ אִבֵּד מָמוֹנָם. וְכָל שֶׁכֵּן אִם הִכָּה אוֹתָן, הֲרֵי זֶה עוֹבֵר בְּלֹא תַעֲשֶׂה. וְאַף עַל פִּי שֶׁאֵין לוֹקִין עַל לָאו זֶה, לְפִי שֶׁאֵין הָעִנּוּי דָּבָר מְסֻיָּם כְּדֵי לְהַלְקוֹת עָלָיו כִּי לְעוֹלָם יוּכַל הַמְּעַנֶּה רָשָׁע לִטְעֹן בְּשֶׁקֶר כִּי מִן הַדִּין עִנָּם אוֹ לְטוֹבָתָם. הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ שֶׁהוּא בּוֹחֵן לְבָבוֹת תּוֹבֵעַ צַעֲרָם, וַהֲרֵי עָנְשׁוֹ מְפֹרָשׁ בַּתּוֹרָה, שֶׁנֶּאֱמַר וְהָרַגְתִּי אֶתְכֶם בֶּחָרֶב, כְּלוֹמַר מִדָּה כְּנֶגֶד מִדָּה, שֶׁתִּהְיֶינָה נְשֵׁי הַמְּעֻנִּים אַלְמָנוֹת וּבְנֵיהֶם יְתוֹמִים וְלֹא יִמְצְאוּ מְרַחֵם, (סוטה ח, ב) שֶׁבְּמִדָּה שֶׁאָדָם מוֹדֵד בָּהּ מוֹדְדִין לוֹ. וְאִם נְקֵבָה הִיא הַמְּעַנָּה, תָּמוּת וְאִישָׁהּ יִשָּׂא אַחֶרֶת שֶׁתְּעַנֶּה בָּנֶיהָ. וְדָרְשׁוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה וְהָיָה כִּי אִם צָעֹק יִצְעַק אֵלַי, בֵּן קוֹבֵל לְאָבִיו, אִשָּׁה לְבַעְלָהּ, אַלְמָנָה וְיָתוֹם אֵלַי, וְשָׁמַעְתִּי כִּי חַנּוּן אָנִי. וְהָרַמְבַּ"ן זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה (ל"ת רנו) יִמְנֶה אַזְהָרַת יָתוֹם וְאַלְמָנָה בִּשְׁנֵי לָאוִין מִן הַטַּעַם שֶׁכָּתַבְנוּ לְמַעְלָה. (מצוה ז).