Hiljot Teshuvá·Capítulo noveno8 / 10
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Capítulo noveno

El mundo venidero

El bien reservado a los justos es la vida del mundo venidero: la vida sin muerte y el bien sin mal alguno. Así está escrito en la Torá (Devarim 22:7): «para que te vaya bien y prolongues tus días». De la tradición oral aprendieron: «para que te vaya bien», en el mundo que es todo bueno; «y prolongues tus días», en el mundo que es todo largo. Y ese es el mundo venidero. La recompensa de los justos consiste en alcanzar esa dulzura y morar en ese bien. El castigo de los malvados consiste en no alcanzar esa vida, sino ser cortados y morir. Todo aquel que no alcanza esa vida es el muerto que no vive para siempre —cortado por su maldad, perdido como una bestia. Y ese es el karet escrito en la Torá, como se dice (Bemidbar 15:31): «esa alma será cortada de raíz». De la tradición oral aprendieron: «será cortada» en este mundo, «de raíz» en el mundo venidero. Es decir: aquella alma que se separó del cuerpo en este mundo no solo no alcanza la vida del mundo venidero, sino que también del mundo venidero queda cortada.

הַטוֹבָה הַצְּפוּנָה לַצַּדִּיקִים הִיא חַיֵּי הָעוֹלָם הַבָּא וְהִיא הַחַיִּים שֶׁאֵין מָוֶת עִמָּהֶן וְהַטּוֹבָה שֶׁאֵין עִמָּהּ רָעָה. הוּא שֶׁכָּתוּב בַּתּוֹרָה <small>(דברים כב ז)</small> "לְמַעַן יִיטַב לָךְ וְהַאֲרַכְתָּ יָמִים". מִפִּי הַשְּׁמוּעָה לָמְדוּ לְמַעַן יִיטַב לָךְ לְעוֹלָם שֶׁכֻּלּוֹ טוֹב וְהַאֲרַכְתָּ יָמִים לְעוֹלָם שֶׁכֻּלּוֹ אָרֹךְ. וְזֶה הוּא הָעוֹלָם הַבָּא. שְׂכַר הַצַּדִּיקִים הוּא שֶׁיִּזְכּוּ לְנֹעַם זֶה וְיִהְיוּ בְּטוֹבָה זוֹ. וּפִרְעוֹן הָרְשָׁעִים הוּא שֶׁלֹּא יִזְכּוּ לְחַיִּים אֵלּוּ אֶלָּא יִכָּרְתוּ וְיָמוּתוּ. וְכָל מִי שֶׁאֵינוֹ זוֹכֶה לְחַיִּים אֵלּוּ הוּא הַמֵּת שֶׁאֵינוֹ חַי לָעוֹלָם אֶלָּא נִכְרַת בְּרִשְׁעוֹ וְאָבֵד כִּבְהֵמָה. וְזֶהוּ כָּרֵת הַכְּתוּבָה בַּתּוֹרָה שֶׁנֶּאֱמַר <small>(במדבר טו לא)</small> "הִכָּרֵת תִּכָּרֵת הַנֶּפֶשׁ הַהִיא". מִפִּי הַשְּׁמוּעָה לָמְדוּ הִכָּרֵת בָּעוֹלָם הַזֶּה תִּכָּרֵת לָעוֹלָם הַבָּא. כְּלוֹמַר שֶׁאוֹתָהּ הַנֶּפֶשׁ שֶׁפֵּרְשָׁה מִן הַגּוּף בָּעוֹלָם הַזֶּה אֵינָהּ זוֹכָה לְחַיֵּי הָעוֹלָם הַבָּא אֶלָּא גַּם מִן הָעוֹלָם הַבָּא נִכְרֶתֶת:

En el mundo venidero no hay cuerpo ni materia, solo las almas de los justos, sin cuerpo, como los ángeles ministrantes. Como no hay allí cuerpos, no hay comida ni bebida ni ninguna de las cosas que los cuerpos humanos necesitan en este mundo. Ni ocurre allí nada de lo que le sucede a los cuerpos en este mundo —como sentarse, estar de pie, dormir, morir, la tristeza, la risa y cosas semejantes. Así dijeron los primeros sabios (Guemará Berajot 17a): «En el mundo venidero no hay comida ni bebida ni relación conyugal, sino que los justos están sentados con sus coronas en la cabeza y disfrutan del resplandor de la Shejiná». Queda claro, pues, que allí no hay cuerpo, ya que no hay comida ni bebida. Y eso que dijeron «los justos están sentados» lo dijeron como un enigma. Quieren decir: los justos están allí presentes, sin fatiga ni esfuerzo. Y eso que dijeron «sus coronas en la cabeza» quiere decir: el conocimiento que alcanzaron, y por el cual merecieron la vida del mundo venidero, está presente con ellos, y esa es su corona —como aquello que dijo Shlomo (Shir Hashirim 3:11): «con la corona con que lo coronó su madre». Y dice también (Yeshayahu 35:10): «y alegría eterna sobre sus cabezas»; y la alegría no es un cuerpo que pueda posarse sobre la cabeza. Así, la corona de la que hablaron aquí los sabios es el conocimiento. ¿Y qué es aquello que dijeron «disfrutan del resplandor de la Shejiná»? Que conocen y captan de la verdad de Hakadosh Baruj Hu lo que no conocían mientras estaban en el cuerpo oscuro y bajo.

הָעוֹלָם הַבָּא אֵין בּוֹ גּוּף וּגְוִיָּה אֶלָּא נַפְשׁוֹת הַצַּדִּיקִים בִּלְבַד בְּלֹא גּוּף כְּמַלְאֲכֵי הַשָּׁרֵת. הוֹאִיל וְאֵין בּוֹ גְּוִיּוֹת אֵין בּוֹ לֹא אֲכִילָה וְלֹא שְׁתִיָּה וְלֹא דָּבָר מִכָּל הַדְּבָרִים שֶׁגּוּפוֹת בְּנֵי אָדָם צְרִיכִין לָהֶן בָּעוֹלָם הַזֶּה. וְלֹא יֶאֱרַע דָּבָר בּוֹ מִן הַדְּבָרִים שֶׁמְּאָרְעִין לַגּוּפוֹת בָּעוֹלָם הַזֶּה. כְּגוֹן יְשִׁיבָה וַעֲמִידָה וְשֵׁנָה וּמִיתָה וְעֶצֶב וּשְׂחוֹק וְכַיּוֹצֵא בָּהֶן. כָּךְ אָמְרוּ חֲכָמִים הָרִאשׁוֹנִים <small>(גמרא ברכות יז א)</small> "הָעוֹלָם הַבָּא אֵין בּוֹ לֹא אֲכִילָה וְלֹא שְׁתִיָּה וְלֹא תַּשְׁמִישׁ אֶלָּא צַדִּיקִים יוֹשְׁבִים וְעַטְרוֹתֵיהֶם בְּרָאשֵׁיהֶן וְנֶהֱנִין מִזִּיו הַשְּׁכִינָה". הֲרֵי נִתְבָּרֵר לְךָ שֶׁאֵין שָׁם גּוּף לְפִי שֶׁאֵין שָׁם אֲכִילָה וּשְׁתִיָּה. וְזֶה שֶׁאָמְרוּ צַדִּיקִים יוֹשְׁבִין דֶּרֶךְ חִידָה אָמְרוּ. כְּלוֹמַר הַצַּדִּיקִים מְצוּיִין שָׁם בְּלֹא עָמָל וּבְלֹא יְגִיעָה. וְכֵן זֶה שֶׁאָמְרוּ עַטְרוֹתֵיהֶן בְּרָאשֵׁיהֶן כְּלוֹמַר דַּעַת שֶׁיָּדְעוּ שֶׁבִּגְלָלָהּ זָכוּ לְחַיֵּי הָעוֹלָם הַבָּא מְצוּיָה עִמָּהֶן וְהִיא הָעֲטָרָה שֶׁלָּהֶן כָּעִנְיָן שֶׁאָמַר שְׁלֹמֹה <small>(שיר השירים ג יא)</small> "בָּעֲטָרָה שֶׁעִטְּרָה לּוֹ אִמּוֹ". וַהֲרֵי הוּא אוֹמֵר <small>(ישעיה לה י)</small> "וְשִׂמְחַת עוֹלָם עַל רֹאשָׁם" וְאֵין הַשִּׂמְחָה גּוּף כְּדֵי שֶׁתָּנוּחַ עַל הָרֹאשׁ. כָּךְ עֲטָרָה שֶׁאָמְרוּ חֲכָמִים כָּאן הִיא הַיְדִיעָה. וּמַהוּ זֶה שֶׁאָמְרוּ נֶהֱנִין מִזִּיו הַשְּׁכִינָה. שֶׁיּוֹדְעִים וּמַשִּׂיגִין מֵאֲמִתַּת הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא מַה שֶּׁאֵינָם יוֹדְעִים וְהֵם בַּגּוּף הָאָפֵל הַשָּׁפָל:

Toda «alma» mencionada en este asunto no es el alma que necesita del cuerpo, sino la forma del alma —esto es, el conocimiento que ha captado del Creador según su fuerza y su alcance: los intelectos separados y los demás actos. Esa es la forma cuyo sentido explicamos en el capítulo cuarto de las Leyes de los Fundamentos de la Torá; ella es la que se llama «alma» en este asunto. Esta vida, como no lleva consigo la muerte —pues la muerte no es sino uno de los sucesos del cuerpo, y allí no hay cuerpo—, recibe el nombre de «haz de la vida», como se dice (Shemuel I 25:29): «y el alma de mi señor estará atada en el haz de la vida». Y esa es la recompensa por encima de la cual no hay otra recompensa, el bien tras el cual no hay otro bien; ese es el que anhelaron todos los profetas.

כָּל נֶפֶשׁ הָאֲמוּרָה בְּעִנְיָן זֶה אֵינָהּ הַנְּשָׁמָה הַצְּרִיכָה לַגּוּף אֶלָּא צוּרַת הַנֶּפֶשׁ שֶׁהִיא הַדֵּעָה שֶׁהִשִּׂיגָה מֵהַבּוֹרֵא כְּפִי כֹּחָהּ וְהֶשֵּׂגָהּ הַדֵּעוֹת הַנִּפְרָדוֹת וּשְׁאָר הַמַּעֲשִׂים וְהִיא הַצּוּרָה שֶׁבֵּאַרְנוּ עִנְיָנָהּ בְּפֶרֶק רְבִיעִי מֵהִלְכוֹת יְסוֹדֵי הַתּוֹרָה הִיא הַנִּקְרֵאת נֶפֶשׁ בְּעִנְיָן זֶה. חַיִּים אֵלּוּ לְפִי שֶׁאֵין עִמָּהֶם מָוֶת שֶׁאֵין הַמָּוֶת אֶלָּא מִמְּאֹרְעוֹת הַגּוּף וְאֵין שָׁם גּוּף נִקְרְאוּ צְרוֹר הַחַיִּים שֶׁנֶּאֱמַר <small>(שמואל א כה כט)</small> "וְהָיְתָה נֶפֶשׁ אֲדֹנִי צְרוּרָה בִּצְרוֹר הַחַיִּים". וְזֶהוּ הַשָּׂכָר שֶׁאֵין שָׂכָר לְמַעְלָה מִמֶּנּוּ וְהַטּוֹבָה שֶׁאֵין אַחֲרֶיהָ טוֹבָה וְהִיא שֶׁהִתְאַוּוּ לָהּ כָּל הַנְּבִיאִים:

Con muchos nombres la llamaron, a modo de imagen: «el monte de Adonái», «el lugar de su santidad», «el camino de la santidad», «los atrios de Adonái», «la dulzura de Adonái», «la tienda de Adonái», «el palacio de Adonái», «la casa de Adonái» y «la puerta de Adonái». Y los sabios, a modo de imagen, llamaron «banquete» a este bien reservado a los justos; y en todo lugar la llaman «el mundo venidero».

וְכַמָּה שֵׁמוֹת נִקְרְאוּ לָהּ דֶּרֶךְ מָשָׁל. הַר ה'. וּמְקוֹם קָדְשׁוֹ. וְדֶרֶךְ הַקֹּדֶשׁ. וְחַצְרוֹת ה'. וְנֹעַם ה'. וְאֹהֶל ה'. וְהֵיכַל ה'. וּבֵית ה'. וְשַׁעַר ה'. וַחֲכָמִים קָרְאוּ לָהּ דֶּרֶךְ מָשָׁל לְטוֹבָה זוֹ הַמְזֻמֶּנֶת לַצַּדִּיקִים סְעֻדָּה. וְקוֹרִין לָהּ בְּכָל מָקוֹם הָעוֹלָם הַבָּא:

En cuanto a la venganza mayor que la cual no hay venganza más grande: que el alma sea cortada y no alcance aquella vida, como se dice (Bemidbar 15:31): «esa alma será cortada de raíz, su iniquidad está en ella». Esa perdición es la que los profetas llaman, a modo de imagen, «pozo de la fosa», «perdición», «Tófet» y «sanguijuela»; con toda expresión de aniquilación y destrucción la nombran, porque es la aniquilación tras la cual no hay resurgir, la ruina que no vuelve jamás.

הַנְּקָמָה שֶׁאֵין נְקָמָה גְּדוֹלָה מִמֶּנָּה שֶׁתִּכָּרֵת הַנֶּפֶשׁ וְלֹא תִּזְכֶּה לְאוֹתָן הַחַיִּים שֶׁנֶּאֱמַר <small>(במדבר טו לא)</small> "הִכָּרֵת תִּכָּרֵת הַנֶּפֶשׁ הַהִיא עֲוֹנָה בָּהּ". וְזֶה הָאֲבַדּוֹן הוּא שֶׁקּוֹרִין אוֹתוֹ הַנְּבִיאִים דֶּרֶךְ מָשָׁל בְּאֵר שַׁחַת וַאֲבַדּוֹן וְתָפְתֶּה וַעֲלוּקָה וְכָל לְשׁוֹן כְּלָיָה וְהַשְׁחָתָה קוֹרְאִין לוֹ לְפִי שֶׁהִיא הַכְּלָיָה שֶׁאֵין אַחֲרֶיהָ תְּקוּמָה וְהַהֶפְסֵד שֶׁאֵינוֹ חוֹזֵר לְעוֹלָם:

No sea que tengas en poco este bien, y te imagines que la recompensa de las mitzvot y el hecho de que el hombre sea íntegro en los caminos de la verdad no es sino comer y beber manjares buenos, unirse a mujeres hermosas, vestir ropas de lino y bordado, morar en tiendas de marfil y servirse de vasijas de plata y oro y cosas semejantes —como se lo imaginan esos árabes necios, insensatos, sumidos en la lascivia. Los sabios y los hombres de entendimiento saben que todas esas cosas son palabras vanas y vacías, y que en ellas no hay provecho. Para nosotros no son un gran bien en este mundo sino porque somos seres con cuerpo y materia, y todas esas cosas son necesidades del cuerpo: el alma no las desea ni las anhela sino por necesidad del cuerpo, para que este halle su deseo y se mantenga sano. Cuando no hay cuerpo, todas esas cosas resultan vanas. El gran bien en que estará el alma en el mundo venidero no hay manera alguna en este mundo de alcanzarlo ni de conocerlo, pues en este mundo solo conocemos el bien del cuerpo, y es a él a lo que aspiramos. Pero aquel bien es grande sin medida, y no tiene comparación con los bienes de este mundo sino a modo de imagen. En verdad, comparar el bien del alma en el mundo venidero con los bienes del cuerpo en este mundo —comida y bebida— no es así: aquel bien es grande sin límite, sin proporción ni semejanza posible. Es lo que dijo David (Tehilim 31:20): «¡Cuán grande es tu bondad, la que has reservado para los que te temen!», etcétera.

שֶׁמָּא תֵּקַל בְּעֵינֶיךָ טוֹבָה זוֹ וּתְדַמֶּה שֶׁאֵין שְׂכַר הַמִּצְוֹת וֶהֱיוֹת הָאָדָם שָׁלֵם בְּדַרְכֵי הָאֱמֶת אֶלָּא לִהְיוֹתוֹ אוֹכֵל וְשׁוֹתֶה מַאֲכָלוֹת טוֹבוֹת וּבוֹעֵל צוּרוֹת נָאוֹת וְלוֹבֵשׁ בִּגְדֵי שֵׁשׁ וְרִקְמָה וְשׁוֹכֵן בְּאָהֳלֵי שֵׁן וּמִשְׁתַּמֵּשׁ בִּכְלֵי כֶּסֶף וְזָהָב וּדְבָרִים הַדּוֹמִים לְאֵלּוּ כְּמוֹ שֶׁמְּדַמִּין אֵלּוּ הָעַרְבִיִּים הַטִּפְּשִׁים הָאֱוִילִים הַשְּׁטוּפִים בְּזִמָּה. אֲבָל הַחֲכָמִים וּבַעֲלֵי דֵּעָה יֵדְעוּ שֶׁכָּל הַדְּבָרִים הָאֵלּוּ דִּבְרֵי הֲבַאי וְהֶבֶל הֵם וְאֵין בָּהֶם תּוֹעֶלֶת וְאֵינָהּ טוֹבָה גְּדוֹלָה אֶצְלֵנוּ בָּעוֹלָם הַזֶּה אֶלָּא מִפְּנֵי שֶׁאָנוּ בַּעֲלֵי גּוּף וּגְוִיָּה, וְכָל הַדְּבָרִים הָאֵלּוּ צָרְכֵי הַגּוּף הֵם וְאֵין הַנֶּפֶשׁ מִתְאַוָּה לָהֶם וּמְחַמְּדָתָן אֶלָּא מִפְּנֵי צֹרֶךְ הַגּוּף, כְּדֵי שֶׁיִּמְצָא חֶפְצוֹ וְיַעֲמֹד עַל בֻּרְיוֹ. וּבִזְמַן שֶׁאֵין שָׁם גּוּף נִמְצְאוּ כָּל הַדְּבָרִים הָאֵלּוּ בְּטֵלִים. הַטּוֹבָה הַגְּדוֹלָה שֶׁתִּהְיֶה בָּהּ הַנֶּפֶשׁ בָּעוֹלָם הַבָּא אֵין שׁוּם דֶּרֶךְ בָּעוֹלָם הַזֶּה לְהַשִּׂיגָהּ וְלֵידַע אוֹתָהּ. שֶׁאֵין אָנוּ יוֹדְעִים בָּעוֹלָם הַזֶּה אֶלָּא טוֹבַת הַגּוּף וְלָהּ אָנוּ מִתְאַוִּין. אֲבָל אוֹתָהּ הַטּוֹבָה גְּדוֹלָה עַד מְאֹד וְאֵין לָהּ עֵרֶךְ בְּטוֹבוֹת הָעוֹלָם הַזֶּה אֶלָּא דֶּרֶךְ מָשָׁל. אֲבָל בְּדֶרֶךְ הָאֱמֶת שֶׁנַּעֲרֹךְ טוֹבַת הַנֶּפֶשׁ בָּעוֹלָם הַבָּא בְּטוֹבוֹת הַגּוּף בָּעוֹלָם הַזֶּה בְּמַאֲכָל וּבְמִשְׁתֶּה אֵינוֹ כֵן. אֶלָּא אוֹתָהּ הַטּוֹבָה גְּדוֹלָה עַד אֵין חֵקֶר וְאֵין לָהּ עֵרֶךְ וְדִמְיוֹן. הוּא שֶׁאָמַר דָּוִד <small>(תהילים לא כ)</small> "מָה רַב טוּבְךָ אֲשֶׁר צָפַנְתָּ לִּירֵאֶיךָ" וְגוֹ':

¡Y cuánto ansió David la vida del mundo venidero y la anheló!, como se dice (Tehilim 27:13): «si no hubiera creído que había de ver la bondad de Adonái en la tierra de los vivientes». Ya nos hicieron saber los primeros sabios que no está en poder del hombre alcanzar el bien del mundo venidero en su plenitud, y que nadie conoce su grandeza, su belleza y su fuerza sino Hakadosh Baruj Hu solo. Y que todos los bienes que los profetas anuncian a Israel no se refieren sino a cosas del cuerpo, de las que Israel disfrutará en los días del Mashíaj, cuando el gobierno vuelva a Israel. Pero el bien de la vida del mundo venidero no tiene proporción ni semejanza, y los profetas no lo describieron con imágenes para no rebajarlo con la comparación. Es lo que dijo Yeshayahu (Yeshayahu 64:3): «ningún ojo lo ha visto, oh Elohim, fuera de ti, lo que hará por quien lo espera». Es decir: el bien que ningún ojo de profeta vio, y que solo Elohim vio, ese lo hizo Elohim para el hombre que lo espera. Dijeron los sabios: todos los profetas, sin excepción, no profetizaron sino sobre los días del Mashíaj; pero el mundo venidero, «ningún ojo lo ha visto, oh Elohim, fuera de ti».

וְכַמָּה כָּמַהּ דָּוִד וְהִתְאַוָּה לְחַיֵּי הָעוֹלָם הַבָּא שֶׁנֶּאֱמַר <small>(תהילים כז יג)</small> "לוּלֵא הֶאֱמַנְתִּי לִרְאוֹת בְּטוּב ה' בְּאֶרֶץ חַיִּים". כְּבָר הוֹדִיעוּנוּ הַחֲכָמִים הָרִאשׁוֹנִים שֶׁטּוֹבַת הָעוֹלָם הַבָּא אֵין כֹּחַ בָּאָדָם לְהַשִּׂיגָהּ עַל בֻּרְיָהּ וְאֵין יוֹדֵעַ גָּדְלָהּ וְיָפְיָהּ וְעָצְמָהּ אֶלָּא הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא לְבַדּוֹ. וְשֶׁכָּל הַטּוֹבוֹת שֶׁמִּתְנַבְּאִים בָּהֶם הַנְּבִיאִים לְיִשְׂרָאֵל אֵינָן אֶלָּא לִדְבָרִים שֶׁבַּגּוּף שֶּׁנֶּהֱנִין בָּהֶן יִשְׂרָאֵל לִימוֹת הַמָּשִׁיחַ בִּזְמַן שֶׁתָּשׁוּב הַמֶּמְשָׁלָה לְיִשְׂרָאֵל. אֲבָל טוֹבַת חַיֵּי הָעוֹלָם הַבָּא אֵין לָהּ עֵרֶךְ וְדִמְיוֹן וְלֹא דִּמּוּהָ הַנְּבִיאִים כְּדֵי שֶׁלֹּא יִפְחֲתוּ אוֹתָהּ בַּדִּמְיוֹן. הוּא שֶׁיְּשַׁעְיָהוּ אָמַר <small>(ישעיה סד ג)</small> "עַיִן לֹא רָאָתָה אֱלֹהִים זוּלָתְךָ יַעֲשֶׂה לִמְחַכֵּה לוֹ". כְּלוֹמַר הַטּוֹבָה שֶׁלֹּא רָאֲתָה אוֹתָהּ עֵין נָבִיא וְלֹא רָאָה אוֹתָהּ אֶלָּא אֱלֹהִים, עָשָׂה אוֹתָהּ הָאֱלֹהִים לָאָדָם שֶׁמְּחַכֶּה לוֹ. אָמְרוּ חֲכָמִים כָּל הַנְּבִיאִים כֻּלָּן לֹא נִבְּאוּ אֶלָּא לִימוֹת הַמָּשִׁיחַ אֲבָל הָעוֹלָם הַבָּא עַיִן לֹא רָאָתָה אֱלֹהִים זוּלָתְךָ:

Eso que los sabios llamaron «el mundo venidero» no lo llamaron así porque no exista ahora, y este mundo haya de perecer para que luego venga aquel otro mundo. No es así. Al contrario: ya existe y está presente, como se dice (Tehilim 31:20): «la que has reservado para los que te temen, la que has obrado», etcétera. Y no lo llamaron «mundo venidero» sino porque aquella vida le llega al hombre después de la vida de este mundo, en el que existimos con cuerpo y alma, y que es lo primero que se le presenta a todo hombre.

זֶה שֶׁקָּרְאוּ אוֹתוֹ חֲכָמִים הָעוֹלָם הַבָּא לֹא מִפְּנֵי שֶׁאֵינוֹ מָצוּי עַתָּה וְזֶה הָעוֹלָם אוֹבֵד וְאַחַר כָּךְ יָבוֹא אוֹתוֹ הָעוֹלָם. אֵין הַדָּבָר כֵּן. אֶלָּא הֲרֵי הוּא מָצוּי וְעוֹמֵד שֶׁנֶּאֱמַר <small>(תהילים לא כ)</small> "אֲשֶׁר צָפַנְתָּ לִּירֵאֶיךָ פָּעַלְתָּ" וְגוֹ'. וְלֹא קְרָאוּהוּ עוֹלָם הַבָּא אֶלָּא מִפְּנֵי שֶׁאוֹתָן הַחַיִּים בָּאִין לוֹ לָאָדָם אַחַר חַיֵּי הָעוֹלָם הַזֶּה שֶׁאָנוּ קַיָּמִים בּוֹ בְּגוּף וְנֶפֶשׁ וְזֶהוּ הַנִּמְצָא לְכָל אָדָם בָּרִאשׁוֹנָה: