Puerta cuarta
La confianza
Dijo el autor: puesto que antes hemos tratado de la obligación de aceptar el servicio a Dios, me pareció bien traer a continuación aquello que el siervo de Dios, bendito sea, necesita más que ninguna otra cosa: la confianza en Él en todos sus asuntos, por los grandes provechos que encierra tanto para la Torá como para el mundo.
בַּבִּטָּחוֹן עַל הָאֱלֹהִים יִתְבָּרַךְ לְבַדּוֹ. אָמַר הַמְחַבֵּר מִפְּנֵי שֶׁקָּדַם מַאֲמָרֵנוּ בְּחִיּוּב קַבָּלַת עֲבוֹדַת הָאֱלֹהִים רָאִיתִי לְהָבִיא אַחֲרָיו מָה שֶׁהוּא צָרִיךְ יוֹתֵר מִכָּל הַדְּבָרִים לְעוֹבֵד הָאֱלֹהִים יִתְבָּרַךְ וְהוּא הַבִּטָּחוֹן עָלָיו בְּכָל דְּבָרָיו בַּעֲבוּר מָה שֶׁיֵּשׁ בּוֹ מִן הַתּוֹעָלִיּוֹת הַגְּדוֹלוֹת בְּעִנְיַן הַתּוֹרָה וּבְעִנְיַן הָעוֹלָם.
Sus provechos en cuanto a la Torá:
וְתוֹעֲלוֹתָיו בּוֹ בְּתוֹרָתוֹ:
Uno de ellos es el sosiego del alma y la confianza en su Dios, bendito sea, tal como el siervo está obligado a confiar en su señor. Porque si no confía en Dios, confía en otro — y a quien confía en otro que no sea HaShem, Dios le retira su providencia y lo abandona en manos de aquel en quien confió, de modo que viene a ser como aquel de quien se dijo: «Porque dos males ha cometido mi pueblo: a Mí me abandonaron, fuente de aguas vivas, para cavarse cisternas, cisternas rotas...» (Yirmiyahu 2:13). Y dijo: «Y trocaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba» (Tehilim 106:20). Y dijo el versículo: «Bendito el hombre que confía en Adonái, y Adonái será su seguridad» (Yirmiyahu 17:7). Y dijo: «Dichoso el hombre que ha puesto en Adonái su confianza, y no se ha vuelto a los soberbios ni a los que se extravían tras la mentira» (Tehilim 40:5). Y dijo: «Maldito el hombre que confía en el hombre y hace de la carne su brazo, y cuyo corazón se aparta de Adonái» (Yirmiyahu 17:5).
מֵהֶן מְנוּחַת נַפְשׁוֹ וּבִטְחוֹנוֹ עַל אֱלֹהָיו יִתְבָּרַךְ כְּמוֹ שֶׁהָעֶבֶד חַיָּב לִבְטֹחַ עַל אֲדוֹנָיו מִפְּנֵי שֶׁאִם אֵינֶנּוּ בּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים בּוֹטֵחַ בְּזוּלָתוֹ וּמִי שֶׁבּוֹטֵחַ בְּזוּלַת יְיָ מֵסִיר הָאֱלֹהִים הַשְׁגָּחָתוֹ מֵעָלָיו וּמַנִּיחַ אוֹתוֹ בְּיַד מִי שֶׁבָּטַח עָלָיו וְיִהְיֶה כְּמִי שֶׁנֶּאֱמַר בּוֹ (ירמיה ב יג) כִּי שְׁתַּיִם רָעוֹת עָשָׂה עַמִּי אֹתִי עָזְבוּ מְקוֹר מַיִם חַיִּים לַחְצֹב לָהֶם בֹּארוֹת בֹּארֹת נִשְׁבָּרִים וְגוֹ׳, וְאָמַר (תהלים קו כ) וַיָּמִירוּ אֶת כְּבוֹדָם בְּתַבְנִית שׁוֹר אֹכֵל עֵשֶׂב, וְאָמַר הַכָּתוּב (ירמיה יז ז) בָּרוּךְ הַגֶּבֶר אֲשֶׁר יִבְטַח בַּה׳ וְהָיָה ה׳ מִבְטַחוֹ, וְאָמַר (תהלים מ ה) אַשְׁרֵי הַגֶּבֶר אֲשֶׁר שָׂם ה׳ מִבְטַחוֹ וְלֹא פָנָה אֶל רְהָבִים וְשָׂטֵי כָזָב, וְאָמַר (ירמיה יז ה) אָרוּר הַגֶּבֶר אֲשֶׁר יִבְטַח בָּאָדָם וְשָׂם בָּשָׂר זְרֹעוֹ וּמִן ה׳ יָסוּר לִבּוֹ.
Y si confía en su sabiduría, en sus ardides, en la fuerza de su cuerpo y en su propio esfuerzo, se fatigará en vano, sus fuerzas flaquearán y su ingenio quedará corto para alcanzar lo que desea, como dijo el versículo: «Él prende a los sabios en su propia astucia» (Iyov 5:13). Y dijo: «Me volví y vi bajo el sol que no es de los ligeros la carrera ni de los valientes la guerra...» (Kohélet 9:11). Y dijo: «Los leoncillos empobrecen y pasan hambre, mas los que buscan a Adonái...» (Tehilim 34:11).
וְאִם יִבְטַח עַל חָכְמָתוֹ וְתַחְבּוּלוֹתָיו וְכֹחַ גּוּפוֹ וְהִשְׁתַּדְּלוּתוֹ יִיגַע לָרִיק וְיֶחֱלָשׁ כֹּחוֹ וְתִקְצַר תַּחְבּוּלָתוֹ מֵהַשִּׂיג חֶפְצוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב (איוב ה יג) לוֹכֵד חֲכָמִים בְּעָרְמָם, וְאָמַר (קהלת ט יא) שַׁבְתִּי וְרָאֹה תַחַת הַשֶּׁמֶשׁ, כִּי לֹא לַקַּלִּים הַמֵּרוֹץ וְלֹא לַגִּבּוֹרִים הַמִּלְחָמָה וְגוֹ׳, וְאָמַר (תהלים לד יא) כְּפִירִים רָשׁוּ וְרָעֵבוּ וְדֹרְשֵׁי ה׳ וְגוֹ׳.
Y si confía en su mucha riqueza, le será quitada y quedará para otro, como dijo el versículo: «El rico se acuesta, pero no será recogido; abre los ojos, y ya no está» (Iyov 27:19). Y dijo: «No te afanes por enriquecerte; desiste de tu propia astucia» (Mishlé 23:4). Y dijo: «¿Posarás tus ojos en él, y ya no está?...» (Mishlé 23:5). Y dijo: «En la mitad de sus días lo abandonará...» (Yirmiyahu 17:11).
וְאִם יִבְטַח בְּרוֹב עָשְׁרוֹ יוּסַר מִמֶּנּוּ וְיִשָּׁאֵר לְזוּלָתוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב (איוב כז יט) עָשִׁיר יִשְׁכַּב וְלֹא יֵאָסֵף עֵינָיו פָּקַח וְאֵינֶנּוּ, וְאָמַר (משלי כג ד) אַל תִּיגַע לְהַעֲשִׁיר מִבִּינָתְךָ חֲדָל, וְאָמַר (משלי כג ה) הֲתָעִיף עֵינְךָ בּוֹ וְאֵינֶנּוּ וְגוֹ׳, וְאָמַר (ירמיה יז יא) בַּחֲצִי יָמָיו יַעַזְבֶנּוּ וְגוֹ׳.
O se le impedirá el disfrute de ella, como dijo el sabio: «y Dios no le da poder para disfrutar de ello...» (Kohélet 6:2). Y quedará en su poder como un depósito que guarda, a salvo de los daños, hasta que vuelva a quien es digno de él, como dijo: «y al pecador le dio la tarea de juntar y amontonar, para dárselo al que es bueno ante Dios» (Kohélet 2:26). Y dijo: «lo prepara, y el justo lo vestirá, y la plata el inocente repartirá» (Iyov 27:17). Y es posible que el dinero sea causa de su mal y la perdición de su alma, como dijo el versículo: «Hay un mal doloroso que he visto bajo el sol: la riqueza guardada por su dueño para su propio mal» (Kohélet 5:12).
אוֹ תִּמָּנַע מִמֶּנּוּ הֲנָאָתוֹ בּוֹ כַּאֲשֶׁר אָמַר הֶחָכָם (קהלת ו ב) וְלֹא יַשְׁלִיטֶנּוּ הָאֱלֹהִים וְגוֹ׳, וְיִהְיֶה אֶצְלוֹ פִּקָּדוֹן שֶׁשּׁוֹמֵר אוֹתוֹ מִן הַפְּגָעִים עַד שֶׁיָּשׁוּב לְמִי שֶׁהוּא רָאוּי לוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר (קהלת ב כו) וְלַחוֹטֵא נָתַן עִנְיָן לֶאֱסֹף וְלִכְנֹס לָתֵת לְטוֹב לִפְנֵי הָאֱלֹהִים, וְאָמַר (איוב כז יז) יָכִין וְצַדִּיק יִלְבָּשׁ וְכֶסֶף נָקִי יַחֲלֹק. וְאֶפְשָׁר שֶׁיִּהְיֶה הַמָּמוֹן סִבַּת רָעָתוֹ וְאָבְדַן נַפְשׁוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב (קהלת ה יב) יֵשׁ רָעָה חוֹלָה רָאִיתִי תַּחַת הַשָּׁמֶשׁ עֹשֶׁר שָׁמוּר לִבְעָלָיו לְרָעָתוֹ.
וּמֵהֶם שֶׁהַבּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים יְבִיאֶנּוּ הַבְטָחָתוֹ עָלָיו:
Y de ellos, que a quien confía en Dios su confianza lo lleva a no servir a otro que no sea Él; a no esperar en hombre alguno ni poner su esperanza en los hijos de hombre; a no servirlos para congraciarse con ellos; a no adularlos; a no consentir con ellos en nada que no sea el servicio a Dios; a que su poder no lo atemorice; a que no tema sus disputas; sino que se despoja de los ropajes de sus favores, de la carga de agradecérselos y del deber de retribuirlos. Y si los reprende, no repara en su honra; y si los avergüenza, no se avergüenza ante ellos; y no les embellece la mentira. Como dijo el navi: «Y Adonái, Dios, me ayudará; por eso no fui confundido; por eso puse mi rostro como el pedernal, y sé que no seré avergonzado» (Yeshaya 50:7). Y dijo: «No les temas, ni temas sus palabras» (Yejezkel 2:6). Y dijo: «No temas sus palabras ni te acobardes ante ellos» (Yejezkel 2:6). Y dijo: «No temas ante ellos» (Yirmiyahu 1:8). Y dijo: «No te acobardes ante ellos» (Yirmiyahu 1:17). Y dijo: «Como diamante más fuerte que el pedernal he hecho tu frente...» (Yejezkel 3:9).
שֶׁלֹּא יַעֲבֹד זוּלָתוֹ.
וְשֶׁלֹּא יְקַוֶּה לְאִישׁ וְלֹא יְיַחֵל לִבְנֵי אָדָם.
Y de ellos, que a quien confía en Dios su confianza lo lleva a apartar su corazón de los asuntos del mundo y a consagrarlo a los asuntos del servicio. Y se asemejará —en el sosiego de su alma, la amplitud de su corazón y lo poco que se inquieta por los asuntos de su mundo— al alquimista, aquel que sabe convertir la plata en oro, y el cobre y el estaño en plata, mediante ciencia y obra.
וְלֹא יַעַבְדֵם לְהִתְרַצּוֹת אֲלֵיהֶם.
וְלֹא יַחֲנִיף לָהֶם.
וְלֹא יַסְכִּים עִמָּהֶם בְּבִלְתִּי עֲבוֹדַת הָאֱלֹהִים.
Y además, quien confía en Dios tiene ventaja sobre él en diez cosas:
וְלֹא יַפְחִידֵהוּ עִנְיָנָם.
וְלֹא יִירָא מִמַּחְלְקוֹתָם.
La primera: el alquimista necesita cosas específicas para su labor, sin las cuales nada se le logra, y no las encuentra en todo tiempo ni en todo lugar. En cambio, a quien confía en Dios su sustento le está asegurado por cualquiera de las causas del mundo, como dijo el versículo: «para hacerte saber que no solo de pan vive el hombre...» (Devarim 8:3); pues las causas no le faltan en ningún tiempo ni lugar, como sabes del relato de Eliyahu con los cuervos, y con la mujer viuda, la torta cocida sobre las brasas y la vasija de agua; y del relato de Ovadyahu con los profetas, que dijo: «escondí de los profetas de Adonái cien hombres, de cincuenta en cincuenta en una cueva, y los sustenté con pan y agua» (Melajim I 18:13). Y dijo: «Los leoncillos empobrecen y pasan hambre, mas los que buscan a Adonái no carecerán de bien alguno» (Tehilim 34:11). Y dijo: «Temed a Adonái, santos suyos, pues nada falta a los que le temen» (Tehilim 34:10).
אֲבָל יִתְפַּשֵּׁט מִבִּגְדֵי טוֹבוֹתָם וְטֹרַח הוֹדָאָתָם וְחוֹבַת תַּגְמוּלָם.
וְאִם יוֹכִיחַ אוֹתָם לֹא יִזָּהֵר בִּכְבוֹדָם.
וְאִם יַכְלִימֵם לֹא יֵבוֹשׁ מֵהֶם.
La segunda: el alquimista necesita operaciones y labores sin las cuales no logra su deseo, y es posible que su olor y su humo lo maten, con la constancia del trabajo y la larga fatiga en ellas noche y día. En cambio, quien confía en Dios está seguro frente a los daños, su corazón a salvo de encontrar males, y todo cuanto le llega de parte de Dios le es gozo y alegría; su sustento le llega con reposo, quietud y sosiego, como está escrito: «En verdes praderas me hace reposar, junto a aguas tranquilas me conduce» (Tehilim 23:2).
וְלֹא יְיַפֶּה לָהֶם הַשֶּׁקֶר.
כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַנָּבִיא (ישעיה נ ז) וַה׳ אֱלֹהִים יַעֲזָר לִי עַל כֵּן לֹא נִכְלָמְתִּי עַל כֵּן שַׂמְתִּי פָנַי כַּחַלָּמִישׁ וָאֵדַע כִּי לֹא אֵבוֹשׁ, וְאָמַר (יחזקאל ב ו) אַל תִּירָא מֵהֶם וּמִדִּבְרֵיהֶם אַל תִּירָא, וְאָמַר (יחזקאל ב ו) מִדִּבְרֵיהֶם אַל תִּירָא וּמִפְּנֵיהֶם אַל תֵּחָת, וְאָמַר (ירמיה א ח) אַל תִּירָא מִפְּנֵיהֶם, וְאָמַר (ירמיה א יז) אַל תֵּחַת מִפְּנֵיהֶם, וְאָמַר (יחזקאל ג ט) כְּשָׁמִיר חָזָק מִצֹּר נָתַתִּי מִצְחֶךָ וְגוֹ׳.
La tercera: el alquimista no confía su secreto a nadie, por temor por su vida. En cambio, quien confía en Dios no teme a hombre alguno por su confianza, sino que se enorgullece de ella, como dijo el rey David, la paz sea con él: «En Dios he confiado, no temeré: ¿qué me puede hacer el hombre?» (Tehilim 56:12).
וּמֵהֶן שֶׁהַבּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים יְבִיאֵהוּ בִּטְחוֹנוֹ לְפַנּוֹת אֶת לִבּוֹ מֵעִנְיְנֵי הָעוֹלָם וּלְיַחֵד לְבָבוֹ לְעִנְיְנֵי הָעֲבוֹדָה.
וְיִהְיֶה דּוֹמֶה בִּמְנוּחַת נַפְשׁוֹ וְרֹחַב לִבּוֹ וּמִעוּט דַּאֲגָתוֹ לְעִנְיְנֵי עוֹלָמוֹ לְבַעַל הָאַלְכִּימִיָּה וְהוּא הַיּוֹדֵעַ לְהַפֵּךְ הַכֶּסֶף לְזָהָב וְהַנְּחֹשֶׁת וְהַבְּדִיל לְכֶסֶף עַל יְדֵי חָכְמָה וּמַעֲשֶׂה.
La cuarta: el alquimista no escapa de una de dos: o prepara mucho oro y plata para el momento de su necesidad, o no prepara de ello nada salvo lo que le baste para un tiempo breve. Si prepara mucho, vivirá todos sus días temiendo por su vida, no sea que lo pierda por algún tipo de causa de pérdida, y su corazón no reposará ni su alma descansará, por su temor ante el rey y ante el pueblo. Y si no prepara sino lo justo para cubrir su necesidad por un tiempo breve, es posible que el proceso le falle en el momento de mayor necesidad, por faltarle alguna de sus causas. En cambio, quien confía en Dios tiene su confianza firme en que Él lo sustentará como quiera, cuando quiera y donde quiera —así como sustenta al feto en el vientre de su madre, y al polluelo dentro del huevo, que no tiene abertura por donde entre nada de fuera, y al ave en el aire, y a los peces en el agua, y a la pequeña hormiga con toda su debilidad; mientras que a veces le falta el sustento al león con toda su fuerza—, como está escrito: «Los leoncillos empobrecen y pasan hambre...» (Tehilim 34:11). Y dijo: «No dejará Adonái padecer hambre al alma del justo...» (Mishlé 10:3). Y dijo: «Joven fui, y he envejecido, y no he visto al justo abandonado ni a su descendencia mendigando pan» (Tehilim 37:25).
וְעוֹד כִּי הַבּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים יֵשׁ לוֹ עָלָיו יִתְרוֹן בַּעֲשָׂרָה דְּבָרִים:
תְּחִלָּתָם שֶׁבַּעַל הַכִּימִיָּה צָרִיךְ לִדְבָרִים מְיֻחָדִים לַמְּלָאכָה לֹא יִגָּמֵר לוֹ דָּבָר זוּלָתָם וְלֹא יִמְצָאֵם בְּכָל עֵת וּבְכָל מָקוֹם. וְהַבּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים טַרְפּוֹ מֻבְטָח לוֹ מִכָּל סִבָּה מִסִּבּוֹת הָעוֹלָם כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב (דברים ח ג) לְמַעַן הוֹדִעֲךָ כִּי לֹא עַל הַלֶּחֶם לְבַדּוֹ יִחְיֶה הָאָדָם וְגוֹ׳, כִּי הַסִּבּוֹת אֵינָן נִבְצָרוֹת מִמֶּנּוּ בְּכָל עֵת וּבְכָל מָקוֹם כַּאֲשֶׁר יָדַעְתָּ מִדְּבַר אֵלִיָּהוּ עִם הָעוֹרְבִים וְעִם הָאִשָּׁה הָאַלְמָנָה וְעֻגַת רְצָפִים וְצַפַּחַת הַמַּיִם וּדְבַר עֹבַדְיָהוּ עִם הַנְּבִיאִים שֶׁאָמַר (מלכים א׳ יח יג) וָאַחְבִּא מִנְּבִיאֵי ה׳ מֵאָה אִישׁ חֲמִשִּׁים חֲמִשִּׁים אִישׁ בַּמְּעָרָה וָאֲכַלְכְּלֵם לֶחֶם וָמָיִם, וְאָמַר (תהלים לד יא) כְּפִירִים רָשׁוּ וְרָעֵבוּ וְדֹרְשֵׁי ה׳ לֹא יַחְסְרוּ כָל טוֹב, וְאָמַר (תהלים לד י) יְראוּ אֶת ה׳ קְדֹשָׁיו כִּי אֵין מַחְסוֹר לִירֵאָיו.
וְהַשֵּׁנִי כִּי בַּעַל הַכִּימִיָּה צָרִיךְ לְמַעֲשִׂים וְלִמְלָאכוֹת לֹא יִשְׁלַם לוֹ חֶפְצוֹ זוּלָתָם וְאֶפְשָׁר שֶׁיְּמִיתוּהוּ רֵיחָם וַעֲשָׁנָם עִם הַתְמָדַת הָעֲבוֹדָה וְאֹרֶךְ הַיְּגִיעָה בָּהֶם לַיְלָה וְיוֹמָם. וְהַבּוֹטֵחַ בָּאֵל בְּבִטְחָה מֵהַפְּגָעִים וְלִבּוֹ בָּטוּחַ מִמְּצֹא הָרָעוֹת וְכָל אֲשֶׁר יְבֹאֶנּוּ מֵאֵת הָאֱלֹהִים יִהְיֶה לוֹ לְשָׂשׂוֹן וּלְשִׂמְחָה וְטַרְפּוֹ בָּא אֵלָיו בִּמְנוּחָה וְהַשְׁקֵט וְשַׁלְוָה כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (תהלים כג ב) בִּנְאוֹת דֶּשֶׁא יַרְבִּיצֵנִי עַל מֵי מְנֻחוֹת יְנַהֲלֵנִי.
La quinta: el alquimista vive bajo temor y miedo por su oficio, desde el mayor hasta el menor del pueblo. En cambio, a quien confía en Dios lo temen los grandes y los notables entre los hombres; hasta las fieras y las piedras buscan su voluntad, como se dice en el salmo: «El que habita al amparo del Altísimo...» (Tehilim 91:1), hasta el final; y dice: «En seis angustias te librará, y en la séptima no te tocará el mal; en el hambre te redimirá de la muerte...» (Iyov 5:19-20), hasta el fin del pasaje.
וְהַשְּׁלִישִׁי כִּי בַּעַל הַכִּימִיָּה אֵינוֹ מַאֲמִין עַל סוֹדוֹ זוּלָתוֹ מִיִּרְאָתוֹ עַל נַפְשׁוֹ. וְהַבּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים אֵינֶנּוּ יָרֵא מִשּׁוּם אָדָם בְּבִטְחוֹנוֹ אֲבָל הוּא מִתְפָּאֵר בּוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר דָּוִד הַמֶּלֶךְ עָלָיו הַשָּׁלוֹם (תהלים נו יב) בֵּאלֹהִים בָּטַחְתִּי לֹא אִירָא מַה יַּעֲשֶׂה אָדָם לִי.
וְהָרְבִיעִי כִּי בַּעַל הַכִּימִיָּה אֵינוֹ נִמְלָט מֵהַזְמִין מֵהַזָּהָב וְהַכֶּסֶף הַרְבֵּה לְעֵת צָרְכּוֹ אוֹ שֶׁלֹּא יַזְמִין מֵהֶם כְּלוּם אֶלָּא כְּפִי שֶׁיַּסְפִּיק לִזְמַן מוּעָט. וְאִם יַזְמִין מִמֶּנּוּ הַרְבֵּה יִהְיֶה כָּל יָמָיו מְפַחֵד עַל נַפְשׁוֹ שֶׁלֹּא יֹאבַד מִמֶּנּוּ בְּמִינֵי סִבּוֹת הָאֲבֵדָה וְלֹא יִשְׁקֹט לִבּוֹ וְלֹא תָּנוּחַ נַפְשׁוֹ מִפַּחְדּוֹ עָלָיו מֵהַמֶּלֶךְ וְהָעָם. וְאִם לֹא יַזְמִין מֵהֶם אֶלָּא לְמַלֹּאת מַחְסוֹרוֹ זְמַן מֻעָט אֶפְשָׁר שֶׁיִּבָּצֵר מִמֶּנּוּ הַמַּעֲשֶׂה בְּעֵת הַצֹּרֶךְ הַגָּדוֹל אֵלָיו מִפְּנֵי הִמָּנַע סִבָּה מִסִּבּוֹתָיו מִמֶּנּוּ. וְהַבּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים בִּטְחוֹנוֹ חָזָק בֵּאלֹהִים שֶׁיַּטְרִיף אוֹתוֹ כִּרְצוֹנוֹ בְּעֵת שֶׁיִּרְצֶה וּבְמָקוֹם שֶׁיִּרְצֶה כַּאֲשֶׁר יַטְרִיף הָעֻבָּר בְּרֶחֶם אִמּוֹ וְהָאֶפְרוֹחַ בְּתוֹךְ הַבֵּיצָה אֲשֶׁר אֵין בָּהּ מָקוֹם מְפֻלָּשׁ לְהִכָּנֵס אֵלָיו מִמֶּנּוּ דָּבָר מִחוּצָה וְהָעוֹף בַּאֲוִיר וְהַדָּגִים בַּמַּיִם וְהַנְּמָלָה הַקְּטַנָּה עִם חֲלִישׁוּתָהּ וְיִבָּצֵר הַטֶּרֶף מֵהָאֲרִי עִם תָּקְפּוֹ בִּקְצָת הַיָּמִים כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (תהלים לד יא) כְּפִירִים רָשׁוּ וְרָעֵבוּ וְגוֹ׳, וְאָמַר (משלי י ג) לֹא יַרְעִיב ה׳ נֶפֶשׁ צַדִּיק וְגוֹ׳, וְאָמַר (תהלים לז כה) נַעַר הָיִיתִי גַּם זָקַנְתִּי וְלֹא רָאִיתִי צַדִּיק נֶעֱזָב וְזַרְעוֹ מְבַקֶּשׁ לָחֶם.
La sexta: el alquimista no está a salvo de las enfermedades y dolencias que le enturbian la alegría de su riqueza y no le dejan disfrutar de lo que tiene ni deleitarse con lo que su mano alcanzó. En cambio, quien confía en HaShem está a salvo de las dolencias y enfermedades, salvo por vía de expiación o de compensación, como está escrito: «Los jóvenes se fatigan y se cansan, y los mancebos tropiezan y caen» (Yeshaya 40:30). Y dijo: «Mas los que esperan en Adonái renovarán sus fuerzas...» (Yeshaya 40:31). Y dijo: «Porque los brazos de los malvados serán quebrados...» (Tehilim 37:17).
וְהַחֲמִישִׁי שֶׁבַּעַל הַכִּימִיָּה תַּחַת יִרְאָה וָפַחַד עַל מְלַאכְתּוֹ מִן הַגָּדוֹל וְעַד הַקָּטֹן שֶׁבָּעָם. וְהַבּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים יִירָאוּהוּ הַגְּדוֹלִים וְנִכְבְּדֵי בְּנֵי אָדָם אַף הַחַיּוֹת וְהָאֲבָנִים מְבַקְשִׁים רְצוֹנוֹ כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר בְּמִזְמוֹר (תהלים צא א) יוֹשֵׁב בְּסֵתֶר עֶלְיוֹן עַד אַחֲרִיתוֹ וְאוֹמֵר (איוב ה יט-כ) בְּשֵׁשׁ צָרוֹת יַצִּילֶךָּ וּבְשֶׁבַע לֹא יִגַּע בְּךָ רָע בְּרָעָב פָּדְךָ מִמָּוֶת עַד סוֹף הָעִנְיָן.
וְהַשִּׁשִּׁי שֶׁבַּעַל הַכִּימִיָּה אֵינוֹ בָּטוּחַ מֵהֶחֳלָיִים וְהַמַּדְוִים שֶׁמְּעַרְבְּבִין עָלָיו שִׂמְחָתוֹ בְּעָשְׁרוֹ וְאֵינָם מַנִּיחִין אוֹתוֹ לֵהָנוֹת מִמָּה שֶׁיֵּשׁ לוֹ וְלֹא לְהִתְעַנֵּג בְּמָה שֶׁהִשִּׂיגָה יָדוֹ. וְהַבּוֹטֵחַ בַּיְיָ בָּטוּחַ מִן הַמַּדְוִים וְהֶחֳלָיִים אֶלָּא עַל דֶּרֶךְ הַכַּפָּרָה אוֹ עַל דֶּרֶךְ הַתְּמוּרָה כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (ישעיה מ ל) וְיִעֲפוּ נְעָרִים וְיִגָעוּ וּבַחוּרִים כָּשׁוֹל יִכָּשֵׁלוּ, וְאָמַר (ישעיה מ לא) וְקוֹיֵ ה׳ יַחֲלִיפוּ כֹחַ וְגוֹ׳, וְאָמַר (תהלים לז יז) כִּי זְרוֹעוֹת רְשָׁעִים תִּשָּׁבַרְנָה וְגוֹ׳.
La séptima: al alquimista es posible que no le alcance para su alimento lo que tiene de oro y plata, porque a veces la comida no se encuentra en su ciudad, como se dice: «Su plata arrojarán por las calles...» (Yejezkel 7:19). Y dijo: «Ni su plata ni su oro podrán librarlos» (Tzefanyá 1:18). En cambio, a quien confía en HaShem no le faltará su alimento en ningún tiempo ni lugar hasta el fin de sus días, como se dice: «En el hambre te redimirá de la muerte...» (Iyov 5:20). Y dijo: «Adonái es mi pastor, nada me faltará...» (Tehilim 23:1). Y dijo: «No serán avergonzados en el tiempo malo, y en los días de hambre se saciarán» (Tehilim 37:19).
וְהַשְּׁבִיעִי שֶׁבַּעַל הַכִּימִיָּה אֶפְשָׁר שֶׁלֹּא יַגִּיעַ אֶל מְזוֹנוֹ בְּמָה שֶׁיֵּשׁ אֶצְלוֹ מִן הַזָּהָב וְהַכֶּסֶף מִפְּנֵי שֶׁלֹּא יִהְיֶה הָאֹכֶל נִמְצָא בְּעִירוֹ בִּקְצָת הָעִתִּים כְּמָה שֶׁנֶּאֱמַר (יחזקאל ז יט) כַּסְפָּם בַּחוּצוֹת יַשְׁלִיכוּ, וְאָמַר (צפניה א יח) גַּם כַּסְפָּם גַּם זְהָבָם לֹא יוּכַל לְהַצִּילָם. וְהַבּוֹטֵחַ בַּיְיָ לֹא יִבָּצֵר מִמֶּנּוּ מְזוֹנוֹ בְּכָל עֵת וּבְכָל מָקוֹם עַד סוֹף יָמָיו כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (איוב ה כ) בְּרָעָב פָּדְךָ מִמָּוֶת וְגוֹ׳, וְאָמַר (תהלים כג א) ה׳ רֹעִי לֹא אֶחְסָר וְגוֹ׳, וְאָמַר (תהלים לז יט) לֹא יֵבֹשׁוּ בְּעֵת רָעָה וּבִימֵי רְעָבוֹן יִשְׂבָּעוּ.
La octava: el alquimista no permanece en ningún lugar, por temor a que se descubra su secreto. En cambio, quien confía en Dios [vive] con seguridad en su tierra y con sosiego del alma en su lugar, como está escrito: «Confía en Adonái y haz el bien; habita la tierra y cultiva la fidelidad» (Tehilim 37:3). Y dijo: «Los justos heredarán la tierra y habitarán para siempre en ella» (Tehilim 37:29).
וְהַשְּׁמִינִי שֶׁבַּעַל הַכִּימִיָּה אֵינֶנּוּ מִתְעַכֵּב בְּשׁוּם מָקוֹם מִיִּרְאָתוֹ שֶׁמָּא יִתְגַּלֶּה סוֹדוֹ. וְהַבּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים בְּבִטְחָה בְּאַרְצוֹ וּבִמְנוּחַת נֶפֶשׁ בִּמְקוֹמוֹ כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (תהלים לז ג) בְּטַח בַּה׳ וַעֲשֵׂה טוֹב שְׁכָן אֶרֶץ וּרְעֵה אֱמוּנָה, וְאָמַר (תהלים לז כט) צַדִּיקִים יִירְשׁוּ אָרֶץ וְיִשְׁכְּנוּ לָעַד עָלֶיהָ.
La novena: al alquimista no lo acompaña su alquimia en su final, ni logra con ella en este mundo sino la seguridad frente a la pobreza y a la necesidad de los hombres. En cambio, a quien confía en HaShem lo acompaña la recompensa de su confianza en este mundo y en el mundo venidero, como está escrito: «Y al que confía en Adonái, la misericordia lo rodeará» (Tehilim 32:10). Y dijo: «Cuán grande es tu bondad, que has reservado para los que te temen...» (Tehilim 31:20).
וְהַתְּשִׁיעִי שֶׁבַּעַל הַכִּימִיָּה לֹא תְּלַוֶּנּוּ הַכִּימִיָּה שֶׁלּוֹ בְּאַחֲרִיתוֹ וְלֹא יַשִּׂיג בָּהּ בָּעוֹלָם הַזֶּה זוּלַת הַבִּטָּחוֹן מִן הָרִישׁ וְהַצֹּרֶךְ לִבְנֵי אָדָם. וְהַבּוֹטֵחַ בַּיְיָ יְלַוֶּנּוּ גְּמוּל בִּטְחוֹנוֹ בָּעוֹלָם הַזֶּה וְלָעוֹלָם הַבָּא כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (תהלים לב י) וְהַבּוֹטֵחַ בַּה׳ חֶסֶד יְסוֹבְבֶנּוּ, וְאָמַר (תהלים לא כ) מָה רַב טוּבְךָ אֲשֶׁר צָפַנְתָּ לִּירֵאֶיךָ וְגוֹ׳.
La décima: al alquimista, si se descubre su asunto, ello será la causa de su muerte, porque aquello en lo que se afana y se fatiga va contra el orden del mundo, y quien conduce todas las cosas pondrá sobre él a quien lo mate, cuando no sabe ocultar su secreto. En cambio, a quien confía en HaShem, cuando se conoce su confianza, crece a los ojos de las criaturas; los hombres lo honran, se bendicen con su cercanía y con verlo, y viene a ser causa del bienestar de su ciudad y de apartar los daños de la gente de su lugar, como está escrito: «Y el justo es cimiento del mundo» (Mishlé 10:25); y como el asunto de Lot en Tzóar.
וְהָעֲשִׂירִי שֶׁבַּעַל הַכִּימִיָּה אִם יִוָּדַע עִנְיָנוֹ תִּהְיֶה סִבַּת מוֹתוֹ מִפְּנֵי שֶׁמָּה שֶׁהוּא מִשְׁתַּדֵּל וְטוֹרֵחַ בּוֹ הֵפֶךְ הַנְהָגַת הָעוֹלָם וּמַנְהִיג הַכֹּל יַשְׁלִיט עָלָיו מִי שֶׁיְּמִיתֵהוּ כְּשֶׁאֵינוֹ יוֹדֵעַ לְהַעֲלִים אֶת סוֹדוֹ. וְהַבּוֹטֵחַ בַּיְיָ כַּאֲשֶׁר יִוָּדַע בִּטְחוֹנוֹ יִגְדַּל בְּעֵינֵי הַבְּרִיּוֹת וִיכַבְּדוּהוּ בְּנֵי אָדָם וְיִתְבָּרְכוּ בְּקִרְבָתוֹ וּבִרְאִיָּתוֹ וְיִהְיֶה גּוֹרֵם לְתַקָּנַת עִירוֹ וְלִדְחוֹת הַפְּגָעִים מֵעַל אַנְשֵׁי מְקוֹמוֹ כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (משלי י כה) וְצַדִּיק יְסוֹד עוֹלָם, וּכְעִנְיַן לוֹט בְּצוֹעַר.
Y de los provechos de la confianza en HaShem en cuanto a la Torá:
וּמִתּוֹעֶלֶת הַבִּטָּחוֹן בַּהּ׳ בְּעִנְיַן הַתּוֹרָה:
Que quien confía en HaShem, si es hombre de fortuna, se apresura a cumplir las deudas de Dios y las deudas de los hombres con su dinero, de buen grado y con espíritu generoso. Y si no es hombre de fortuna, verá que la falta de dinero es uno de los favores que el Omnipresente le hace, porque se le han quitado de encima las obligaciones que por su causa tendría hacia Dios y hacia los hombres, y porque poco se inquieta su corazón en guardarlo y administrarlo, como se dijo de uno de los hombres piadosos, que solía decir: «Que el Omnipresente me libre de la dispersión del alma». Le preguntaron: «¿Qué es la dispersión del alma?». Dijo: «Que tenga yo dinero en cada río y en cada ciudad». Y eso es lo que dijeron los sabios de bendita memoria: «Quien aumenta bienes, aumenta preocupación» (Mishná Avot 2:7); y dijeron: «¿Quién es rico? El que se alegra con su porción» (Mishná Avot 4:1).
כִּי הַבּוֹטֵחַ בַּיְיָ אִם הוּא בַּעַל מָמוֹן יְמַהֵר לְהוֹצִיא חוֹבוֹת הָאֱלֹהִים וְחוֹבוֹת בְּנֵי אָדָם מִמָּמוֹנוֹ בְּנֶפֶשׁ חֲפֵצָה וְרוּחַ נְדִיבָה. וְאִם אֵינֶנּוּ בַּעַל מָמוֹן יִרְאֶה כִּי חֶסְרוֹן הַמָּמוֹן טוֹבָה מִטּוֹבוֹת הַמָּקוֹם עָלָיו מִפְּנֵי שֶׁנִּסְתַּלְּקוּ מֵעָלָיו הַחוֹבוֹת שֶׁהוּא חַיָּב בָּהֶם לֵאלֹהִים וְלִבְנֵי אָדָם בַּעֲבוּרוֹ וּמִעוּט טִרְדַּת לִבּוֹ בִּשְׁמִירָתוֹ וְהַנְהָגָתוֹ כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר עַל אֶחָד מִן הַחֲסִידִים שֶׁהָיָה אוֹמֵר הַמָּקוֹם יַצִּילֵנִי מִפִּזּוּר הַנֶּפֶשׁ. אָמְרוּ לוֹ מָה הוּא פִּזּוּר הַנֶּפֶשׁ? אָמַר שֶׁיִּהְיֶה לִי מָמוֹן בְּרֹאשׁ כָּל נָהָר וּבְרֹאשׁ כָּל קִרְיָה, וְהוּא מָה שֶׁאָמְרוּ זַ״ל (משנה אבות ב ז) מַרְבֶּה נְכָסִים מַרְבֶּה דְאָגָה, וְאָמְרוּ (משנה אבות ד א) אֵיזֶהוּ עָשִׁיר הַשָּׂמֵחַ בְּחֶלְקוֹ.
Y quien confía en HaShem alcanza el provecho del dinero —quiero decir, su sustento— y se ve libre del desasosiego del pensamiento del hombre rico y de su preocupación incesante por él, como dijo el sabio: «Dulce es el sueño del trabajador, coma poco o coma mucho; mas la hartura del rico no le deja dormir» (Kohélet 5:11).
וְהַבּוֹטֵחַ בַּיְיָ יַשִּׂיג תּוֹעֶלֶת הַמָּמוֹן רְצוֹנִי לוֹמַר פַּרְנָסָתוֹ וְתִמָּנַע מִמֶּנּוּ טִרְדַּת הַמַּחְשָׁבָה שֶׁל בַּעַל הַמָּמוֹן וְהַתְמָדַת דַּאֲגָתוֹ לוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר הֶחָכָם מְתוּקָה שְׁנַת הָעֹבֵד אִם מְעַט וְאִם הַרְבֵּה יֹאכֵל וְהַשָּׂבָע לֶעָשִׁיר אֵינֶנּוּ מַנִּיחַ לוֹ לִישׁוֹן (קהלת ה יא).
Y de ellos, que a quien confía en HaShem la abundancia de dinero no le impide confiar en HaShem, porque no se apoya en el dinero: este es a sus ojos como un depósito que se le ha encomendado usar de maneras específicas y en asuntos específicos por un plazo determinado. Y si su permanencia junto a él se prolonga, no se ensoberbece por él, ni le recuerda su favor a aquel a quien se le ordenó darle de él, ni pide por ello recompensa de agradecimiento y alabanza, sino que agradece a su Creador, bendito sea, que lo hizo a él causa de los bienes.
וּמֵהֶן כִּי הַבּוֹטֵחַ בַּיְיָ לֹא יִמְנָעֶנּוּ רֹב הַמָּמוֹן מִבְּטֹחַ בַּיְיָ מִפְּנֵי שֶׁאֵינֶנּוּ סוֹמֵךְ עַל הַמָּמוֹן וְהוּא בְּעֵינָיו כְּפִקָּדוֹן צֻוָּה לְהִשְׁתַּמֵּשׁ בּוֹ עַל פָּנִים מְיֻחָדִים וּבְעִנְיָנִים מְיֻחָדִים לִזְמַן קָצוּב. וְאִם יַתְמִיד קִיּוּמוֹ אֶצְלוֹ לֹא יִבְעַט בַּעֲבוּרוֹ וְלֹא יַזְכִּיר טוֹבָתוֹ לְמִי שֶׁצִּוָּה לָתֵת לוֹ מִמֶּנּוּ וְלֹא יְבַקֵּשׁ עָלָיו גְּמוּל הוֹדָאָה וְשֶׁבַח אֲבָל הוּא מוֹדֶה לְבוֹרְאוֹ יִתְבָּרַךְ אֲשֶׁר שָׂמָהוּ סִבָּה לַטּוֹבוֹת.
Y si el dinero se le pierde, no se aflige ni se apena por su falta, sino que agradece a su Dios cuando toma su depósito de su mano, como le agradeció al dárselo; y se alegra con su porción, no busca el daño de otro ni codicia el dinero de nadie, como dijo el sabio: «El justo come hasta saciar su alma» (Mishlé 13:25).
וְאִם יֹאבַד הַמָּמוֹן מִמֶּנּוּ לֹא יִדְאַג וְלֹא יֶאֱבַל לְחֶסְרוֹנוֹ אַךְ הוּא מוֹדֶה לֵאלֹהָיו בְּקַחְתּוֹ פִּקְדוֹנוֹ מֵאִתּוֹ כַּאֲשֶׁר הוֹדָה בִּנְתִינָתוֹ לוֹ וְיִשְׂמַח בְּחֶלְקוֹ וְאֵינֶנּוּ מְבַקֵּשׁ הֶזֵּק זוּלָתוֹ וְלֹא יַחְמֹד אָדָם בְּמָמוֹנוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר הֶחָכָם (משלי יג כה) צַדִּיק אֹכֵל לְשֹׂבַע נַפְשׁוֹ.
אַךְ תּוֹעֲלוֹת הַבִּטָּחוֹן בָּעוֹלָם:
Mas los provechos de la confianza en cuanto al mundo:
מֵהֶן מְנוּחַת הַלֵּב מִן הַדְּאָגוֹת הָעוֹלָמִיּוֹת.
Uno de ellos es el reposo del corazón frente a las preocupaciones mundanas. Y el sosiego frente al desasosiego del alma y su pena por la falta de sus deseos corporales. Y está en quietud, seguridad y sosiego en este mundo, como está escrito: «Bendito el hombre que confía en Adonái, y Adonái será su seguridad» (Yirmiyahu 17:7); y dijo: «Y será como árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente extiende sus raíces...» (Yirmiyahu 17:8).
וְהַשַּׁלְוָה מִנִּדְנוּד הַנֶּפֶשׁ וְצַעֲרָהּ לְחֶסְרוֹן תַּאֲווֹתֶיהָ הַגּוּפִיּוֹת.
וְהוּא בְּהַשְׁקֵט וּבְבִטְחָה וּבְשַׁלְוָה בָּעוֹלָם הַזֶּה כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (ירמיה יז ז) בָּרוּךְ הַגֶּבֶר אֲשֶׁר יִבְטַח בַּה׳ וְהָיָה ה׳ מִבְטַחוֹ, וְאָמַר (ירמיה יז ח) וְהָיָה כְּעֵץ שָׁתוּל עַל מַיִם וְעַל יוּבַל יְשַׁלַּח שָׁרָשָׁיו וְגוֹ׳.
Y de ellos, el reposo del alma de andar por caminos lejanos, que consumen los cuerpos y apresuran el término de los días de la vida, como se dice: «Debilitó en el camino mi fuerza, acortó mis días» (Tehilim 102:24).
וּמֵהֶן מְנוּחַת הַנֶּפֶשׁ מִלֶּכֶת בַּדְּרָכִים הָרְחוֹקִים אֲשֶׁר הִיא מְכַלָּה הַגּוּפוֹת וּמְמַהֶרֶת הַשְׁלָמַת יְמֵי הַחַיִּים כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (תהלים קב כד) עִנָּה בַדֶּרֶךְ כֹּחִי קִצַּר יָמָי.
Se cuenta de uno de los ascetas que fue a una tierra lejana a buscar el sustento, al comienzo de su vida ascética, y se topó con un hombre de los que adoran a los astros en la ciudad a la que había ido. Le dijo el asceta: «¡Cuán extrema es vuestra ceguera y cuán escasa vuestra comprensión en vuestro servicio a los astros!». Le dijo el idólatra: «¿Y tú qué adoras?». Le dijo el asceta: «Yo adoro al Creador, el Poderoso, el Sustentador, el Único, el que provee, aquel al que nada se asemeja». Le dijo el idólatra: «Tu obra contradice tus palabras». Le dijo el asceta: «¿Cómo?». Le respondió: «Si lo que has dicho fuera verdad, Él te habría sustentado en tu ciudad, como te ha sustentado aquí, y no te habrías fatigado en venir a una tierra tan lejana como esta». Y quedó rebatido el argumento del asceta; volvió a su tierra, abrazó la vida ascética desde aquel momento, y ya no salió de su ciudad después.
וְנֶאֱמַר עַל אֶחָד מִן הַפְּרוּשִׁים כִּי הָלַךְ אֶל אֶרֶץ רְחוֹקָה לְבַקֵּשׁ הַטֶּרֶף בִּתְחִלַּת פְּרִישׁוּתוֹ וּפָגַע אָדָם אֶחָד מֵעוֹבְדֵי כּוֹכָבִים בָּעִיר אֲשֶׁר הָלַךְ אֵלֶיהָ. אָמַר לוֹ הַפָּרוּשׁ כַּמָּה אַתֶּם בְּתַכְלִית הָעִוָּרוֹן וּמִעוּט הַהֲבָנָה בַּעֲבוֹדַתְכֶם לַכּוֹכָבִים. אָמַר לוֹ הָאַמְגּוּשִׁי וּמָה אַתָּה עוֹבֵד? אָמַר לוֹ הַפָּרוּשׁ אֲנִי עוֹבֵד הַבּוֹרֵא הַיָּכוֹל, הַמְּכַלְכֵּל הָאֶחָד, הַמַּטְרִיף, אֲשֶׁר אֵין כָּמוֹהוּ. אָמַר לוֹ הָאַמְגּוּשִׁי פָּעָלְךָ סוֹתֵר אֶת דְּבָרֶיךָ. אָמַר לוֹ הַפָּרוּשׁ וְהֵיאַךְ? אָמַר לוֹ אִלּוּ הָיָה מָה שֶׁאָמַרְתָּ אֱמֶת, הָיָה מַטְרִיפְךָ בְּעִירְךָ, כְּמוֹ שֶׁהִטְרִיפְךָ הֵנָּה, וְלֹא הָיִיתָ טוֹרֵחַ לָבוֹא אֶל אֶרֶץ רְחוֹקָה כָּזֹאת. וְנִפְסְקָה טַעֲנַת הַפָּרוּשׁ וְשָׁב לְאַרְצוֹ וְקִבֵּל הַפְּרִישׁוּת מִן הָעֵת הַהִיא וְלֹא יָצָא מֵעִירוֹ אַחַר כָּךְ.
Y de ellos, el reposo del alma y del cuerpo frente a las obras difíciles y las labores que fatigan los cuerpos, y el abandono del servicio a los reyes, sus leyes y la opresión de sus hombres. Quien confía en HaShem busca, de entre las causas del sustento, aquella que encierra más reposo para su cuerpo, mejor nombre para él, más holgura para su corazón y lo que más provecho aporta a las obligaciones de su Torá, junto con la plenitud de su fe; pues la causa no le añade nada en lo que le corresponde ni le resta nada, sino por decreto de Dios, bendito sea, como se dice: «No del oriente ni del occidente, ni del desierto de los montes [viene la exaltación], sino que Dios es el juez: a este abate y a aquel enaltece» (Tehilim 75:7-8); y dijo: «En verdes praderas me hace reposar, junto a aguas tranquilas me conduce» (Tehilim 23:2).
וּמֵהֶן מְנוּחַת הַנֶּפֶשׁ וְהַגּוּף מִן הַמַּעֲשִׂים הַקָּשִׁים וְהַמְּלָאכוֹת הַמְּיַגְּעוֹת אֶת הַגּוּפוֹת וַעֲזֹב עֲבוֹדַת הַמְּלָכִים וְחֻקֵּיהֶם וַחֲמַס אַנְשֵׁיהֶם.
וְהַבּוֹטֵחַ בַּיְיָ הוּא תּוֹבֵעַ מִסִּבּוֹת הַטֶּרֶף מָה שֶׁיֵּשׁ בּוֹ יוֹתֵר מְנוּחָה לְגוּפוֹ וְשֵׁם טוֹב לוֹ וּפְנַאי לְלִבּוֹ וּמָה שֶׁהוּא מֵפִיק יוֹתֵר לְחוֹבוֹת תּוֹרָתוֹ עִם יֶתֶר אֱמוּנָתוֹ כִּי הַסִּבָּה לֹא תּוֹסִיף לוֹ בְּחֻקּוֹ וְלֹא תְּחַסְּרֵהוּ מִמֶּנּוּ מְאוּמָה אֶלָּא בִּגְזֵרַת הָאֱלֹהִים יִתְבָּרַךְ כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (תהלים עה ז-ח) לֹא מִמּוֹצָא וּמִמַּעֲרָב וְלֹא מִמִּדְבַּר הָרִים כִּי אֱלֹהִים שֹׁפֵט זֶה יַשְׁפִּיל וְזֶה יָרִים, וְאָמַר (תהלים כג ב) בִּנְאוֹת דֶּשֶׁא יַרְבִּיצֵנִי עַל מֵי מְנֻחוֹת יְנַהֲלֵנִי.
Y de ellos, lo poco que se apena su alma en su comercio: si se le retrasa una mercancía, o si no puede cobrar su deuda, o si le sobreviene una enfermedad en el cuerpo — porque sabe que el Creador, bendito sea, ordena su asunto mejor que él mismo y escoge para él lo mejor, más de lo que él escogería para sí, como se dice: «Solo en Dios reposa en silencio, alma mía, porque de Él viene mi esperanza» (Tehilim 62:6).
וּמֵהֶן מִעוּט צַעַר נַפְשׁוֹ בְּמִסְחָרוֹ וְאִם תִּתְעַכֵּב אֶצְלוֹ פְּרַקְמַטְיָא אוֹ אִם לֹא יוּכַל לִגְבּוֹת חוֹבוֹ אוֹ אִם יִפְגָּעֵהוּ חֹלִי בְּגוּפוֹ מִפְּנֵי שֶׁהוּא יוֹדֵעַ כִּי הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ מְתַקֵּן עִנְיָנוֹ יוֹתֵר מִמֶּנּוּ וּבוֹחֵר לוֹ טוֹב יוֹתֵר מִמָּה שֶׁהוּא בּוֹחֵר לְעַצְמוֹ כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (תהלים סב ו) אַךְ לֵאלֹהִים דּוֹמִּי נַפְשִׁי כִּי מִמֶּנּוּ תִּקְוָתִי.
Y de ellos, su alegría en todo lo que le sobrevenga, aunque sea contrario a su naturaleza, por su confianza en Dios, que no le hará sino lo que es bueno para él en todo asunto — como hace la madre compasiva con su hijo al lavarlo, envolverlo, atarlo y desatarlo contra su voluntad, como dijo David, la paz sea con él: «Ciertamente he calmado y acallado mi alma, como un niño destetado sobre su madre; como un niño destetado está sobre mí mi alma» (Tehilim 131:2).
וּמֵהֶן שִׂמְחָתוֹ בְּכָל עִנְיָן שֶׁיֶּעְתַּק אֵלָיו וְאִם יִהְיֶה כְּנֶגֶד טִבְעוֹ מִפְּנֵי בִּטְחוֹנוֹ בֵּאלֹהִים שֶׁלֹּא יַעֲשֶׂה לוֹ אֶלָּא הַטּוֹב לוֹ בְּכָל עִנְיָן כַּאֲשֶׁר תַּעֲשֶׂה הָאֵם הַחוֹמֶלֶת לִבְנָהּ בִּרְחִיצָתוֹ וְחִתּוּלוֹ וּקְשִׁירָתוֹ וְהַתָּרָתוֹ עַל כָּרְחוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר דָּוִד עָלָיו הַשָּׁלוֹם (תהלים קלא ב) אִם לֹא שִׁוִּיתִי וְדוֹמַמְתִּי נַפְשִׁי כְּגָמֻל עֲלֵי אִמּוֹ כַּגָּמֻל עָלַי נַפְשִׁי.
Y puesto que he expuesto de los provechos de la confianza en Dios y sus beneficios en la Torá y en el mundo lo que se me ha presentado, expondré ahora, acerca del asunto de la confianza, siete cosas:
וְכֵיוָן שֶׁבֵּאַרְתִּי מִתּוֹעֲלוֹת הַבִּטָּחוֹן בֵּאלֹהִים וַהֲנָאוֹתָיו בַּתּוֹרָה וּבָעוֹלָם מָה שֶׁנִּזְדַּמֵּן לִי אֲבָאֵר עַתָּה מֵעִנְיַן הַבִּטָּחוֹן שִׁבְעָה דְּבָרִים:
La primera: qué es la confianza. La segunda: las causas de la confianza en las criaturas. La tercera: la explicación de las premisas por las cuales se hace obligatoria la confianza en Dios, y la obligación de ocuparse en las causas. La cuarta: la explicación de las cosas en las que ha de darse la confianza, y cuándo es loable o reprobable en ellas. La quinta: la diferencia que hay entre la ocupación de quien confía en Dios en las causas del sustento y la ocupación de quien no confía en Dios en ellas. La sexta: la explicación de los modos en que se hace obligatorio reprobar la opinión de quienes hablan de prolongar los deseos en el mundo y aplazan sus almas en la aceptación del servicio a Dios hasta alcanzar en él su deseo — y son los dueños de las prendas. La séptima: sobre los que echan a perder la confianza en Dios, y todo lo que hace falta decir acerca del asunto de la confianza, resumiendo sus partes.
אֶחָד מֵהֶם מָה הוּא הַבִּטָּחוֹן. וְהַשֵּׁנִי בְּסִבּוֹת הַבִּטָּחוֹן עַל הַבְּרוּאִים. וְהַשְּׁלִישִׁי בְּבֵאוּר הַהַקְדָּמוֹת אֲשֶׁר בַּעֲבוּרָן יִתְחַיֵּב הַבִּטָּחוֹן בֵּאלֹהִים וְחִיּוּב הָעֵסֶק בַּסִּבּוֹת. וְהָרְבִיעִי בְּבֵאוּר הַדְּבָרִים אֲשֶׁר בָּהֶם יִהְיֶה הַבִּטָּחוֹן וְחִיּוּב שִׁבְחוֹ וּגְנוּתוֹ בָּהֶם. וְהַחֲמִישִׁי בַּהֶפְרֵשׁ שֶׁיֵּשׁ בֵּין עֵסֶק הַבּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים בְּסִבּוֹת הַטֶּרֶף וּבֵין עֵסֶק מִי שֶׁאֵינוֹ בּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים בָּהֶם. וְהַשִּׁשִּׁי בְּבֵאוּר אָפְנֵי חִיּוּב גַּנּוֹת דַּעַת הָאוֹמְרִים בַּאֲרִיכוּת הַתַּאֲווֹת בָּעוֹלָם וּמְיַחֲלִים נַפְשׁוֹתָם בְּקַבָּלַת עֲבוֹדַת הָאֱלֹהִים כְּשֶׁיַּגִּיעוּ לְחֶפְצָם בּוֹ וְהֵם בַּעֲלֵי הַמַּשְׁכּוֹנוֹת. וְהַשְּׁבִיעִי בְּמַפְסִידֵי הַבִּטָּחוֹן בֵּאלֹהִים וְכָל מַה שֶּׁצָּרִיךְ לְדַבֵּר בְּעִנְיַן הַבִּטָּחוֹן וּלְקַצֵּר בַּחֲלָקָיו.