Puerta cuarta · capítulo quinto
La confianza
Pero la diferencia entre quien confía en Elohim y quien no, en lo tocante a ocuparse de los medios del sustento, es esta: digo que quien confía en Elohim se distingue del que no confía en Él en siete aspectos.
אֲבָל הַהֶפְרֵשׁ שֶׁבֵּין הַבּוֹטֵחַ עַל הָאֱלֹהִים וְזוּלָתוֹ בְּעִנְיַן הִתְעַסְּקוֹ בְּסִבּוֹת הַטֶּרֶף אֹמַר כִּי הַבּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים יִבָּדֵל מִזּוּלַת הַבּוֹטֵחַ עָלָיו בְּשִׁבְעָה עִנְיָנִים.
El primero: quien confía en Elohim acepta de buen grado Su juicio en todos sus asuntos y Le agradece tanto por el bien como por el mal, como dijo (Iyov 1:21) «Adonái dio y Adonái quitó, sea el nombre de Adonái bendito», y como está escrito (Tehilim 101:1) «Bondad y justicia cantaré». Dijeron nuestros maestros, de bendita memoria (Berajot 60b): «Si bondad, cantaré; y si justicia, cantaré». Y dijeron (Mishná Berajot 9:5): «El hombre está obligado a bendecir por el mal igual que bendice por el bien». En cambio, quien no confía en Elohim se ufana en el bien, como se dijo (Tehilim 10:3) «Porque el malvado se jacta del deseo de su alma...», y se irrita contra Elohim en el mal, como se dijo (Yeshayahu 8:21) «Y sucederá que, cuando tenga hambre, se enfurecerá y maldecirá a su rey...».
אֶחָד מֵהֶם כִּי הַבּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים רוֹצֶה בְּדִינוֹ בְּכָל עִנְיָנָיו וּמוֹדֶה לוֹ עַל הַטּוֹבָה וְעַל הָרָעָה כְּמוֹ שֶׁאָמַר (איוב א כא) ה׳ נָתַן וַה׳ לָקָח יְהִי שֵׁם ה׳ מְבֹרָךְ, וּכְמוֹ שֶׁכָּתוּב (תהלים קא א) חֶסֶד וּמִשְׁפָּט אָשִׁירָה, וְאָמְרוּ רַבּוֹתֵינוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (גמרא ברכות ס ב) אִם חֶסֶד אָשִׁירָה וְאִם מִשְׁפָּט אָשִׁירָה, וְאָמְרוּ (משנה ברכות ט ה) חַיָּב אָדָם לְבָרֵךְ עַל הָרָעָה כְּשֵׁם שֶׁמְּבָרֵךְ עַל הַטּוֹבָה.
וַאֲשֶׁר אֵינֶנּוּ בּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים מִתְהַלֵּל עַל הַטּוֹבָה כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (תהלים י ג) כִּי הִלֵּל רָשָׁע עַל תַּאֲוַת נַפְשׁוֹ וְגוֹ׳, וּמִתְקַצֵּף בֵּאלֹהִים עַל הָרַע כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (ישעיה ח כא) וְהָיָה כִי יִרְעַב וְהִתְקַצַּף וְקִלֵּל בְּמַלְכּוֹ וְגוֹ׳.
El segundo: quien confía en Elohim tiene el alma en reposo y el corazón sereno frente a los decretos, porque sabe que el Creador los conduce para su bien en este mundo y en el venidero, como dijo David, la paz sea con él (Tehilim 62:6): «Solo para Elohim guarda silencio, alma mía, pues de Él viene mi esperanza». En cambio, quien no confía en Elohim vive en dolor continuo y en larga angustia, y el duelo y la tristeza no se apartan de él ni en el bien ni en el mal. En el bien, porque poco le satisface su estado y ansía añadir, aumentar y acumular. En el mal, porque le repugna y va contra su deseo, su naturaleza y su carácter. Y así dijo el sabio (Mishlé 15:15): «Todos los días del pobre son malos...».
וְהַשֵּׁנִי כִּי הַבּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים נַפְשׁוֹ בִּמְנוּחָה וְלִבּוֹ שָׁלֵו מִצַּד הַגְּזֵרוֹת לְדַעְתּוֹ כִּי הַבּוֹרֵא יַנְהִיגֵן לְטוֹבָתוֹ בְּעוֹלָמוֹ וְאַחֲרִיתוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר דָּוִד עָלָיו הַשָּׁלוֹם (תהלים סב ו) אַךְ לֵאלֹהִים דּוֹמִּי נַפְשִׁי כִּי מִמֶּנּוּ תִּקְוָתִי. וַאֲשֶׁר אֵינֶנּוּ בּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים הוּא בְּצַעַר תָּדִיר וּדְאָגָה אֲרֻכָּה וְאֵבֶל וְעֶצֶב לֹא יָמוּשׁוּ מִמֶּנּוּ בַּטּוֹבָה וּבָרָעָה. בַּטּוֹבָה מִפְּנֵי מִעוּט רְצוֹתוֹ בְּמַצָּבוֹ וּשְׁאִיפָתוֹ לְהוֹסִיף וּלְהַרְבּוֹת וְלִכְנֹס. וּבָרָעָה מִפְּנֵי שֶׁהוּא קָץ בָּהּ וְהִיא כְּנֶגֶד תַּאֲוָתוֹ וְטִבְעוֹ וּמִדּוֹתָיו. וְכֵן אָמַר הֶחָכָם (משלי טו טו) כָּל יְמֵי עָנִי רָעִים וְגוֹ׳.
El tercero: quien confía en Elohim, aunque se ocupe de las causas, no se apoya en ellas con el corazón ni espera de ellas provecho ni daño sin la voluntad de Dios; se ocupa de ellas para elegir el servicio del Creador, que ordenó ocuparse del mundo para poblarlo y proveerlo. Y si le llega un provecho, o rechaza por ellas un daño, agradece solo a Elohim por ello; no les añade amor ni apego mayor, ni descansa su alma en ellas más de la cuenta. Al contrario: se fortalece su confianza en Elohim y su corazón se apoya en Él sin las causas. Y si las causas no le aprovechan, sabe que su sustento le llegará cuando HaShem quiera, por el medio que quiera; no las desdeña por eso ni deja de ocuparse de ellas para el servicio del Creador. En cambio, quien no confía en Elohim se ocupa de las causas por la confianza que tiene en ellas, creyendo que son ellas las que le aprovechan y apartan de él el daño. Si le aprovechan, las elogia, elogia su propio empeño en ellas, las prefiere y no se vuelve hacia otra cosa. Y si no le aprovechan, las abandona, las desdeña y aparta de ellas su deseo, como dijo la Escritura (Javakuk 1:16): «Por eso ofrece sacrificios a su red y quema incienso a su malla».
וְהַשְּׁלִישִׁי כִּי הַבּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים וְאִם יִתְעַסֵּק בְּסִבּוֹת לֹא יִסָּמֵךְ בְּלִבּוֹ עֲלֵיהֶן וְלֹא יְקַוֶּה מֵהֶן תּוֹעֶלֶת וְלֹא נֶזֶק מִבִּלְתִּי רְצוֹן הָאֵל אַךְ מִתְעַסֵּק בָּהֶן לִבְחֹר בַּעֲבוֹדַת הַבּוֹרֵא אֲשֶׁר צִוָּה לְהִתְעַסֵּק בָּעוֹלָם לְיַשְּׁבוֹ וּלְזַיְּנוֹ. וְאִם תַּגִּיעֵהוּ תּוֹעֶלֶת אוֹ יִדְחֶה בָּהֶן הַנֶּזֶק יוֹדֶה הָאֱלֹהִים לְבַדּוֹ עַל זֶה וְלֹא יוֹסִיף בָּהֶן אַהֲבָה וְחִבָּה יְתֵרָה וְלֹא תָּנוּחַ נַפְשׁוֹ עֲלֵיהֶן יוֹתֵר אַךְ יֶחֱזַק בִּטְחוֹנוֹ בֵּאלֹהִים וְיִסָּמֵךְ לִבּוֹ עָלָיו מִבַּלְעֲדֵי הַסִּבּוֹת. וְאִם לֹא יוֹעִילוּהוּ הַסִּבּוֹת יֵדַע כִּי יְבוֹאֵהוּ טַרְפּוֹ כְּשֶׁיִּרְצֶה יְיָ מֵאֵיזֶה עִנְיָן שֶׁיִּרְצֶה וְלֹא יִמְאַס בָּהֶן בַּעֲבוּר זֶה וְלֹא יַנִּיחַ לְהִתְעַסֵּק בָּהֶם לַעֲבוֹדַת הַבּוֹרֵא.
וַאֲשֶׁר אֵינֶנּוּ בּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים מִתְעַסֵּק בַּסִּבּוֹת לְבִטְחוֹנוֹ עֲלֵיהֶן שֶׁהֵן מוֹעִילוֹת אוֹתוֹ וְדוֹחוֹת הַנֶּזֶק מֵעָלָיו. וְאִם הֵן מוֹעִילוֹת אוֹתוֹ יְשַׁבֵּחַ אוֹתָן וִישַׁבֵּחַ הִשְׁתַּדְּלוּתוֹ בָּהֶן וְיִבְחַר אוֹתָן וְלֹא יִפְנֶה אֶל זוּלָתָן. וְאִם אֵינָן מוֹעִילוֹת לוֹ יַנִּיחַ אוֹתָן וְיִמְאָסֵן וְיָשׁוּב חֶפְצוֹ מֵהֶן כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב (חבקוק א טז) עַל כֵּן יְזַבֵּחַ לְחֶרְמוֹ וִיקַטֵּר לְמִכְמַרְתּוֹ.
El cuarto: quien confía en Elohim, cuando le sobra algo por encima de su sustento, lo gasta en lo que satisface la voluntad del Creador, bendito sea, con generosidad de alma y bondad de corazón, como se dijo (Divré haYamim I 29:14): «Porque de Ti procede todo...». Y quien no confía en Elohim no ve el mundo entero y cuanto hay en él suficiente para su sustento y la satisfacción de su necesidad; escatima su dinero para no cumplir las deudas del Creador ni las que tiene con los hombres, y no se da cuenta hasta que pierde su dinero y este queda para otro, como dijo el sabio (Mishlé 11:24): «Hay quien reparte y aún se le añade, y quien retiene más de lo justo, solo para su escasez».
וְהָרְבִיעִי כִּי הַבּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים כְּשֶׁיִּוָּתֵר לוֹ דָּבָר עַל מְזוֹנוֹ יוֹצִיאֶנּוּ בְּמָה שֶׁמֵּפִיק רְצוֹן הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ בִּנְדִיבוּת נַפְשׁוֹ וְטוּב לְבָבוֹ כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (דברי הימים א כט יד) כִּי מִמְּךָ הַכֹּל וְגוֹ׳.
וּמִי שֶׁאֵינֶנּוּ בּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים אֵינֶנּוּ רוֹאֶה הָעוֹלָם וְכָל אֲשֶׁר בּוֹ דֵּי פַּרְנָסָתוֹ וְסִפּוּק צָרְכּוֹ וְהוּא חָס עַל מָמוֹנוֹ מֵהַשְׁלִים חוֹבוֹת הַבּוֹרֵא וְחוֹבוֹת בְּנֵי אָדָם מִמֶּנּוּ וְאֵינֶנּוּ מַרְגִּישׁ בּוֹ עַד שֶׁיֹּאבַד מִמֶּנּוּ מָמוֹנוֹ וְיִשָּׁאֵר זוּלָתוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר הֶחָכָם (משלי יא כד) יֵשׁ מְפַזֵּר וְנוֹסָף עוֹד וְחוֹשֵׂךְ מִיֹּשֶׁר אַךְ לְמַחְסוֹר.
El quinto: quien confía en Elohim se ocupa de las causas del mundo para preparar de ellas provisión para su más allá y sustento para su morada final. Aquello en lo que ve con claridad que hay salvación para su Torá y su mundo, de eso se ocupa; y aquello en lo que hay algún menoscabo para su Torá, o que lleva a rebelarse contra el Creador, de eso no se ocupa, para no traerse a sí mismo una dolencia en lugar de la cura. Y quien no confía en Elohim confía en las causas, descansa en ellas su ánimo y no se aparta de ninguna; se ocupa de lo loable y de lo reprobable de ellas y no piensa en el final de su asunto, como dijo el sabio a propósito de ellos (Mishlé 14:16): «El sabio teme y se aparta del mal».
וְהַחֲמִישִׁי כִּי הַבּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים הוּא מִתְעַסֵּק בְּסִבּוֹת הָעוֹלָם לְהָכִין מֵהֶם צֵידָה לְאַחֲרִיתוֹ וְסִפּוּק לְבֵית מוֹעֲדוֹ וּמָה שֶׁיִּתְבָּרֵר לוֹ בּוֹ הַצָּלַת תּוֹרָתוֹ וְעוֹלָמוֹ מִתְעַסֵּק בּוֹ וּמָה שֶׁיִּהְיֶה בּוֹ שׁוּם הֶפְסֵד בְּתוֹרָתוֹ אוֹ מֵבִיא לְהַמְרוֹת הַבּוֹרֵא אֵינֶנּוּ מִתְעַסֵּק בּוֹ שֶׁלֹּא יָבִיא לְעַצְמוֹ מַדְוֶה תַּחַת הָאֲרוּכָה.
וּמִי שֶׁאֵינוֹ בּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים בּוֹטֵחַ עַל הַסִּבּוֹת וְתָנוּחַ דַּעְתּוֹ עֲלֵיהֶן וְלֹא יִרְחַק מִדָּבָר מֵהֶן וְיִתְעַסֵּק בַּמְּשֻׁבָּח וּבַמְּגֻנֶּה מֵהֶן וְלֹא יַחְשֹׁב בְּאַחֲרִית עִנְיָנוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר הֶחָכָם בָּהֶן (משלי יד טז) חָכָם יָרֵא וְסָר מֵרָע.
El sexto: quien confía en Elohim es amado por todos los grupos de personas, y su ánimo está a gusto con él, porque están seguros de que no les hará daño y sus corazones están tranquilos de su ira; no temen por sus mujeres ni por su dinero. Y él, a su vez, está tranquilo respecto a ellos, porque sabe que su provecho y su daño no están en manos de ningún ser creado ni en su poder; por eso no teme su daño, como tampoco espera su beneficio. Y como él está seguro de ellos y ellos de él, los ama y ellos lo aman, como está escrito (Tehilim 32:10): «Y al que confía en Adonái, la bondad lo rodea». En cambio, quien no confía en Elohim no tiene quien lo ame, porque en todo momento los codicia y los envidia; considera que todo bien que les llega es algo que le fue quitado a él, que su sustento fue tomado del suyo, y que todo lo que se le niega de sus deseos es por causa de ellos y que en sus manos está hacerlo llegar a lo que anhela. Y si le sobreviene un mal o un golpe en su dinero o en sus hijos, piensa que viene de ellos y que en sus manos está apartar el daño y alejar de él el mal. Y como estas premisas se le anticiparon en el alma, llega por ello a despreciarlos, a hablar de ellos, a maldecirlos y a odiarlos; y él es el despreciado en los dos mundos y el reprobado en las dos moradas, como dijo la Escritura (Mishlé 17:20): «El de corazón perverso no hallará el bien».
וְהַשִּׁשִּׁי כִּי הַבּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים הוּא אָהוּב לְכָל כִּתּוֹת בְּנֵי אָדָם וְדַעְתָּם נוֹחָה עָלָיו מִפְּנֵי שֶׁהֵם בְּטוּחִים מֵהַזָּקָתוֹ וְלִבָּם שָׁלֵם מֵחֲמָתוֹ וְלֹא יִפְחֲדוּ מִמֶּנּוּ עַל נְשֵׁיהֶם וְעַל מָמוֹנָם. וְהוּא גַּם כֵּן בָּטוּחַ מֵהֶם מִפְּנֵי שֶׁיּוֹדֵעַ שֶׁתּוֹעַלְתּוֹ וְנִזְקוֹ אֵינָם בְּיַד נִבְרָא וְלֹא בִּיכָלְתּוֹ וְעַל כֵּן אֵינֶנּוּ מְפַחֵד מֵהַזָּקָתָם כַּאֲשֶׁר אֵינֶנּוּ מְקַוֶּה הֲנָאָתָם. וּכְשֶׁהוּא בָּטוּחַ מֵהֶם וְהֵם בְּטוּחִים מִמֶּנּוּ יֹאהֲבֵם וְיֹאהֲבוּהוּ כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (תהלים לב י) וְהַבּוֹטֵחַ בַּה׳ חֶסֶד יְסוֹבְבֶנּוּ.
וּמִי שֶׁאֵינֶנּוּ בּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים אֵין לוֹ אוֹהֵב מִפְּנֵי שֶׁהוּא בְּכָל עֵת חוֹמֵד אוֹתָם וּמְקַנֵּא בָּם וְחוֹשֵׁב כָּל טוֹבָה שֶׁתַּגִּיעַ אֲלֵיהֶם סָרָה מִמֶּנּוּ וְשֶׁטַּרְפֵּיהֶם לְקוּחִים מִטַּרְפּוֹ וְכָל מָה שֶׁנִּמְנָע מִמֶּנּוּ מִתַּאֲווֹתָיו הוּא בַּעֲבוּרָם וּבְיָדָם לְהַגִּיעוֹ אֶל תַּאֲווֹתָיו. וְאִם תְּבוֹאֵהוּ רָעָה אוֹ פֶּגַע בְּמָמוֹנוֹ וּבָנָיו יַחְשֹׁב כִּי הוּא מֵאִתָּם וְשֶׁבְּיָדָם לְהַעֲבִיר הַנֶּזֶק וְלִדְחוֹת הָרָעָה מֵעָלָיו. וְכֵיוָן שֶׁקָּדְמוּ אֵלֶּה הַהַקְדָּמוֹת בְּנַפְשׁוֹ יָבוֹא בַּעֲבוּר זֶה לִמְאֹס אוֹתָם וּלְדַבֵּר בָּהֶם וּלְקַלְּלָם וְלִשְׂנֹא אוֹתָם וְהוּא הַנִּמְאָס בִּשְׁנֵי הָעוֹלָמִים וְהַמְּגֻנֶּה בִּשְׁנֵי הַמְּעוֹנִים כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב (משלי יז כ) עִקֶּשׁ לֵב לֹא יִמְצָא טוֹב.
El séptimo: quien confía en Elohim no se aflige cuando se le niega una petición ni cuando pierde a un ser querido; no atesora lo que tiene ni se preocupa por más que el sustento de su día, pues no le sube al corazón qué será de él al día siguiente, porque no sabe cuándo llegará su fin y confía en que Elohim le prolongará la vida y le dispondrá su sustento y su alimento. No se alegra por el futuro ni se aflige por él, como dijo la Escritura (Mishlé 27:1): «No te jactes del día de mañana, pues no sabes qué dará a luz el día». Y dijo Ben Sirá (Sanhedrín 100b): «No te angusties con la angustia del mañana, pues no sabes qué dará a luz el día; llegará el mañana y él ya no está, y resulta que se afligía por un mundo que no es suyo». Pero su preocupación y su duelo son por aquello en que se queda corto respecto de las deudas con el Creador, y se esfuerza por saldar lo que pueda de ellas, en lo visible y en lo oculto de sí, porque piensa en su muerte y en la llegada del día de su recogimiento. Y su temor de que la muerte le llegue de repente le añade empeño y diligencia para preparar provisión para su más allá, y no se inquieta por lo que provee para este mundo. Es lo que dijeron (Mishná Avot 2:10): «Arrepiéntete un día antes de tu muerte», y explicaron (Shabat 153a): que se arrepienta hoy, no sea que muera mañana; y así resulta que pasa todos sus días en teshuvá, como está escrito (Kohélet 9:8) «En todo tiempo sean blancas tus vestiduras».
וְהַשְּׁבִיעִי כִּי הַבּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים לֹא יֶאֱבַל בְּהִמָּנַע בַּקָּשָׁה וְלֹא בְּהִפָּקֵד אָהוּב וְלֹא יֶאֱצֹר הַנִּמְצָא וְאֵינֶנּוּ חוֹשֵׁשׁ לְיוֹתֵר מִטֶּרֶף יוֹמוֹ כִּי לֹא יַעֲלֶה עַל לִבּוֹ מָה יִהְיֶה לְמָחֳרָתוֹ מִפְּנֵי שֶׁאֵינוֹ יוֹדֵעַ עֵת בּוֹא קִצּוֹ וּבוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים לְהַאֲרִיךְ לוֹ בּוֹ וּלְהַזְמִין טַרְפּוֹ וּמְזוֹנוֹ בּוֹ. וְאֵינֶנּוּ שָׂמֵחַ בֶּעָתִיד וְלֹא יֶאֱבַל לוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב (משלי כז א) אַל תִּתְהַלֵּל בְּיוֹם מָחָר כִּי לֹא תֵדַע מַה יֵּלֶד יוֹם, וְאָמַר בֶּן סִירָא (גמרא סנהדרין ק ב) אַל תֵּצַר צָרַת מָחָר כִּי לֹא תֵדַע מַה יֵּלֶד יוֹם, מָחָר יָבֹא וְאֵינֶנּוּ וְנִמְצָא מִצְטַעֵר עַל עוֹלָם שֶׁאֵינוֹ שֶׁלּוֹ. אֲבָל דַּאֲגָתוֹ וְאֶבְלוֹ עַל מָה שֶׁהוּא מְקַצֵּר בּוֹ מֵחוֹבוֹת הַבּוֹרֵא וּמִשְׁתַּדֵּל לִפְרֹעַ מָה שֶׁיּוּכַל לִפְרֹעַ מֵהֶם בְּנִרְאֵהוּ וּבְנִסְתָּרוֹ מִפְּנֵי שֶׁהוּא חוֹשֵׁב בְּמִיתָתוֹ וּבוֹא יוֹם הָאֲסִיפָה. וּפַחְדּוֹ שֶׁיְּבוֹאֵהוּ הַמָּוֶת פִּתְאֹם יוֹסִיף לוֹ הִשְׁתַּדְּלוּת וּזְרִיזוּת לְהָכִין צֵידָה לְאַחֲרִיתוֹ וְלֹא יַרְגִּישׁ עַל מָה שֶׁיַּזְמִין לָעוֹלָם הַזֶּה וְהוּא מָה שֶׁאָמְרוּ (משנה אבות ב י) שׁוּב יוֹם אֶחָד לִפְנֵי מִיתָתְךָ וּפֵרְשׁוּ בּוֹ (גמרא שבת קנג א) יָשׁוּב הַיּוֹם שֶׁמָּא יָמוּת לְמָחָר וְנִמְצָא כָּל יָמָיו בִּתְשׁוּבָה כְּדִכְתִיב (קהלת ט ח) בְּכָל עֵת יִהְיוּ בְגָדֶיךָ לְבָנִים.
En cambio, quien no confía en Elohim aumenta su duelo por la constancia con que los golpes del mundo caen sobre él, por perder a sus seres queridos y verse negadas sus peticiones; y acumula mucho de la riqueza del mundo como si estuviera a salvo del cambio y se hubiera apartado de él el terror de la muerte, como si sus días no fueran a terminar y su vida no fuera a acabar. No recuerda su fin y se ocupa de su mundo; no examina el asunto de su Torá, de su provisión ni de su morada final. Y su confianza en la largura de sus días en el mundo fue causa de que se alargara su deseo en los asuntos de acá, y causa de que se acortara su deseo en los asuntos de su más allá.
וַאֲשֶׁר אֵינֶנּוּ בּוֹטֵחַ בֵּאלֹהִים יִרְבֶּה אֶבְלוֹ לְהַתְמָדַת פִּגְעֵי הָעוֹלָם עָלָיו וְיִפְקֹד אוֹהֲבָיו וְיִמָּנְעוּ מִמֶּנּוּ בַּקָּשׁוֹתָיו וְיַזְמִין מֵהוֹן הָעוֹלָם הַרְבֵּה כְּאִלּוּ בָּטַח מִן הַחֲלִיפָה וְסָרָה מֵעָלָיו אֵימַת הַמָּוֶת כְּאִלּוּ יָמָיו לֹא יִתַּמּוּ וְחַיָּיו לֹא יִכְלוּ אֵינֶנּוּ זוֹכֵר אַחֲרִיתוֹ וּמִתְעַסֵּק בְּעוֹלָמוֹ אֵינֶנּוּ מְעַיֵּן בְּעִנְיַן תּוֹרָתוֹ וְצֵידָתוֹ וּבֵית מוֹעֲדוֹ. וְהָיָה בִּטְחוֹנוֹ בַּאֲרִיכוּת יָמָיו בָּעוֹלָם סִבָּה לְאֹרֶךְ תַּאֲוָתוֹ בְּעִנְיָנָיו וְסִבָּה לְקֹצֶר תַּאֲוָתוֹ בְּעִנְיְנֵי אַחֲרִיתוֹ.
Y cuando un amonestador lo reprende y un maestro lo instruye, y le dice: «¿Hasta cuándo te desentiendes de pensar en tu provisión y en los asuntos de tu morada final?»,
וְכַאֲשֶׁר יוֹכִיחֶנּוּ מוֹכִיחַ וְיוֹרֶנּוּ מוֹרֶה וְיֹאמַר לוֹ: עַד מָתַי אַתָּה מִתְעַלֵּם מֵחֲשֹׁב בְּצֵידָתְךָ וְעִנְיְנֵי בֵּית מוֹעַדְךָ?
responde: «Hasta que tenga suficiente para mi sustento y el de todos los que están conmigo —mujer e hijos— hasta el final de nuestros días; entonces mi alma descansará de las preocupaciones del mundo, y me dedicaré a saldar mis deudas con el Creador y a pensar en cómo procurarme la provisión para el día señalado».
יֹאמַר עַד שֶׁיִּהְיֶה לִי דֵּי פַּרְנָסָתִי וְסִפּוּקִי וּלְכָל אֲשֶׁר אִתִּי מֵאִשָּׁה וּבָנִים עַד סוֹף יָמֵינוּ תָּנוּחַ נַפְשִׁי מִדַּאֲגוֹת הָעוֹלָם וְאֶפְנֶה לִפְרֹעַ חוֹבוֹתַי לַבּוֹרֵא וְאֶחְשֹׁב בְּסִבּוֹת הַצֵּידָה לְיוֹם הַמּוֹעֵד.