Puerta décima · capítulo quinto
El amor de Dios
Pero son muchísimas las cosas que echan a perder el amor a Elohim. Una de ellas es que el hombre se quede corto en las premisas de las que nace el amor al Creador, ensalzado sea. Otra son las que arruinan esas mismas premisas —las que ya nos ocupamos de explicar en este libro—; no necesito repetirlas, para no alargar el asunto.
אֲבָל מַפְסִידֵי הָאַהֲבָה בֵּאלֹהִים רַבִּים מְאֹד. מֵהֶם שֶׁיְּקַצֵּר הָאָדָם בַּהַקְדָּמוֹת אֲשֶׁר תִּתְיַלֵּד מֵהֶם הָאַהֲבָה בַּבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה.
וּמֵהֶם מַפְסִידֵי הַהַקְדָּמוֹת אֲשֶׁר הִקְדַּמְנוּ לְבָאֲרָם בַּסֵּפֶר הַזֶּה וְאֵינֶנִּי צָרִיךְ לִשְׁנוֹתָם שֶׁלֹּא יֶאֱרַךְ הָעִנְיָן.
Y otra es odiar a quienes Lo aman y amar a quienes Lo odian, como está escrito: «los que justifican al malvado» (Yeshayahu 5:23). Y dice: «El que absuelve al malvado y condena al justo» (Mishlé 17:15). Y añade: «Los que abandonan la Torá alaban al malvado» (Mishlé 28:4). Y también: «El que dice al malvado: tú eres justo» (Mishlé 24:24).
וּמֵהֶם הַשִּׂנְאָה בְּאוֹהֲבָיו וְהָאַהֲבָה בְּשׂוֹנְאָיו כמ״ש (ישעיהו ה׳:כ״ג) מַצְדִּיקֵי רָשָׁע וְאָמַר (משלי יז) מַצְדִּיק רָשָׁע וּמַרְשִׁיעַ צַדִּיק. וְאָמַר (שם כח) עֹזְבֵי תוֹרָה יְהַלְלוּ רָשָׁע. וְאָמַר (שם כד) אֹמֵר לְרָשָׁע צַדִּיק אָתָּה: