Puerta novena · capítulo quinto
La abstinencia
En cuanto a lo que corresponde a nuestra Torá respecto de la abstinencia, lo diré al responder a esta pregunta: la abstinencia que rige en nuestra Torá se da de tres maneras. La primera, en nuestro trato con los hombres y en nuestra convivencia con ellos. La segunda, en aquello que nos toca de manera propia —a nosotros y no a los demás— en nuestros sentidos corporales y en nuestros miembros visibles. Y la tercera, en aquello que nos toca por dentro: en nuestra conciencia, en nuestras cualidades, en nuestros pensamientos y en cuanto se oculta en el corazón, sean ideas buenas o malas. Todo esto lo explicaré de forma breve, según mi capacidad, be'ezrat HaShem.
אֲבָל מָה שֶׁיֵּאוֹת לְתוֹרָתֵנוּ מֵהַפְּרִישׁוּת אוֹמַר בִּתְשׁוּבַת הַשְּׁאֵלָה הַזֹּאת, כִּי הַפְּרִישׁוּת הַנּוֹהֶגֶת בְּתוֹרָתֵנוּ עַל ג׳ פָּנִים.
אֶחָד מֵהֶם בְּעָסְקֵנוּ עִם בְּנֵי אָדָם וְהִתְחַבְּרוּתֵנוּ עִמָּהֶם,
וְהַשֵּׁנִי בְּמָה שֶׁאָנוּ מִתְיַחֲדִים בּוֹ זוּלָתָם בְּחוּשֵׁינוּ הַגּוּפִיִּים וְאֵבָרֵינוּ הַנִּרְאִים,
La abstinencia que nos conviene en el trato con los hombres es esta. En parte, mostrar buen rostro y alegría al encontrarlos, con humildad y sencillez, palabra suave y espíritu sereno para con todos. En parte, la misericordia, la clemencia y la compasión hacia ellos: aliviarles la carga, recordarlos para bien, hacerles jésed, no esperar provecho de ellos y renunciar a lo que está en sus manos. En parte, ayudarlos a poner en orden su Torá y su mundo, y enseñarles el camino que Dios quiere. Y en parte, soportar la dureza de sus palabras y verter nuestra queja ante Dios, y no ante ellos. También apartarse de las tertulias de comida, bebida y risa, cuidándose de todo lo que lleve a rebelarse contra Dios en su compañía, a salir de los límites del recato y de la tradición del mussar, y de cosas semejantes.
וְהַג׳ בְּמָה שֶׁאָנוּ מִתְיַחֲדִים בּוֹ בְּמַצְפּוּנֵינוּ וּבְמִדּוֹתֵינוּ וּבְמַחְשְׁבוֹתֵינוּ וְהַצָּפוּן בְּלִבּוֹתֵינוּ מִן הָרַעְיוֹנִים הַטּוֹבִים וְהָרָעִים. וַאֲנִי מְבָאֵר כָּל זֶה בְּדֶרֶךְ קְצָרָה כְּפִי יְכָלְתִּי בעז״ה.
אֲבָל דֶּרֶךְ הַפְּרִישׁוּת הָרָאוּי לָנוּ בְּהִתְחַבְּרוּתֵנוּ עִם בְּנֵי אָדָם,
En cuanto a la abstinencia que nos conviene en la segunda manera —la que nos toca en nuestros sentidos visibles—, se divide en dos partes. Una nos está prohibida, y son las mitzvot de «no harás». La otra nos está permitida, y es todo cuanto se nos ha autorizado de entre los distintos placeres lícitos. Y cada una de estas partes se divide, a su vez, en tres.
מֵהֶם הַסְבָּרַת פָּנִים וְהַרְאוֹת הַשִּׂמְחָה בִּפְגִיעָתָם עִם הַכְּנִיעָה וְהַשִּׁפְלוּת וְלָשׁוֹן רַכָּה וְרוּחַ נְמוּכָה לְכֻלָּם,
וּמֵהֶם הָרַחֲמִים וְהַחֲנִינָה וְהַחֶמְלָה עֲלֵיהֶם עִם הֲסָרַת הַטֹּרַח מֵעֲלֵיהֶם וְזָכְרָם בַּטּוֹב וַעֲשׂוֹת חֶסֶד עִמָּהֶם וְשֶׁלֹּא נְקַוֶּה לֵהָנוֹת מֵהֶם וְשֶׁנִּתְיָאֵשׁ מֵאֲשֶׁר בִּידֵיהֶם,
Lo que se nos ha prohibido no escapa nunca a una de tres cosas. O bien es algo que la naturaleza codicia, como el adulterio, el robo [y la usura], o el exceso en comida y bebida vedadas. O bien es algo que la naturaleza no aborrece ni codicia, como vestir una prenda de shaatnez, cruzar especies prohibidas, comer carne con leche, comer sebo y muchas cosas parecidas. O bien es algo que la naturaleza aborrece y el alma detesta, como comer nevelá, un animal muerto, sangre y muchas especies de seres que el hombre no querría comer aunque le estuvieran permitidos, como los ocho reptiles y semejantes.
וּמֵהֶם עֶזְרָתָם בְּתַקָּנַת תּוֹרָתָם וְעוֹלָמָם וְהוֹרוֹתָם הַדֶּרֶךְ אֲשֶׁר יִרְצֵהוּ הָאֱלֹהִים,
וּמֵהֶם שֶׁנִּסְבּוֹל קֹשִׁי דִּבְרֵיהֶם וְשֶׁנִּשְׁפֹּךְ שִׂיחֵנוּ לִפְנֵי הָאֱלֹהִים וְלֹא לִפְנֵיהֶם.
וְהִמָּנַע מִמּוֹשְׁבוֹת הַמַּאֲכָל וְהַמִּשְׁתֶּה וְהַשְּׂחוֹק עִם הַשְּׁמִירָה מִכָּל מָה שֶׁיָּבִיא לְהַמְרוֹת הָאֵל בְּחֶבְרָתָם וְיוֹצֵא (ולצאת) מִגְּבוּל הַצְּנִיעוּת וּמָסֹרֶת הַמּוּסָר וְהַדּוֹמֶה לָזֶה.
Y te conviene, hermano, disciplinar tu alma absteniéndote de todo aquello de lo que Dios te ha mandado apartarte, hasta que llegues a tal punto de aversión y rechazo por esos placeres vedados y esas pasiones, que lo prohibido y codiciado te resulte, en tu naturaleza, tan repugnante como lo que ya de por sí aborreces. Que la relación prohibida, tomar lo vedado por caminos ilícitos, o ensalzarte a costa de la deshonra y la infamia del prójimo —cosas hacia las que el deseo del hombre se precipita por naturaleza— lleguen a ser para ti como comer un ratón, sangre o una alimaña que tu naturaleza detesta y tu alma odia.
אַךְ מָה שֶׁרָאוּי לָנוּ מִן הַפְּרִישׁוּת בַּפָּנִים הַשְּׁנִיִּם הַמִּתְיַחֲדִים בָּנוּ בְּחוּשֵׁינוּ הַנִּרְאִים יֵחָלֵק לִשְׁנֵי חֲלָקִים,
אֶחָד מֵהֶם אָסוּר לָנוּ וְהֵם מִצְוֹת לֹא תַעֲשֶׂה.
Y cuando alcances este grado de abstención de lo prohibido, sin que tu naturaleza te fuerce ni tu alma lo sienta como una carga, serás de los grupos que se salvan del pecado y del tropiezo, de quienes se dijo: «Ningún mal alcanzará al justo...» (Mishlé 12:21).
וְהַשֵּׁנִי מֻתָּר לָנוּ, וְהוּא כָּל מָה שֶׁהֻתַּר לָנוּ מִכָּל מִינֵי הַהֲנָאוֹת הַמֻּתָּרוֹת,
וְכָל חֵלֶק מֵהֶם יֵחָלֵק לִשְׁלֹשָׁה חֲלָקִים,
וְהוּא שֶׁכָּל מָה שֶׁנֶּאֱסַר לָנוּ אֵינֶנּוּ נִמְלָט מֵאֶחָד מִשְּׁלֹשָׁה דְּבָרִים,
Del mismo modo, lo que se nos ha permitido tomar es de tres clases. La primera: tomar el alimento sin que quien lo toma busque en él placer, aquello sin lo cual el hombre no puede sostenerse y no tiene otro remedio. La segunda: tomar el sustento de lo permitido con mesura, buscando un placer moderado, sin exceso ni desenfreno, lo justo para cubrir la necesidad —buen pan, guisos bien preparados, beber buen vino con moderación—, y lo mismo en el vestido, la vivienda y lo demás. La tercera: tomar en abundancia de los placeres permitidos, excediéndose en ellos hasta que lo arrastran a los placeres prohibidos, y hasta que, absorto en ellos, descuida los deberes que Dios le impone, como se dijo: «no sea que beba y olvide lo prescrito» (Mishlé 31).
אוֹ שֶׁיִּהְיֶה בַּטֶּבַע הַכֹּסֶף לוֹ כַּזְּנוּת וְהַגֶּזֶל [והרבית] וּלְהַרְבּוֹת מִן הַמַּאֲכָל וְהַמִּשְׁתֶּה הָאָסוּר לָנוּ.
אוֹ שֶׁיִּהְיֶה מִמָּה שֶׁלֹּא יִשְׂנָאֵהוּ הַטֶּבַע וְלֹא יִכְסוֹף לוֹ כִּלְבֹשׁ בֶּגֶד שַׁעַטְנֵז וְהַרְכָּבַת כִּלְאַיִם וַאֲכִילַת בָּשָׂר בְּחָלָב וַאֲכִילַת חֵלֶב וְהַרְבֵּה מֵהַדּוֹמֶה לָזֶה,
אוֹ שֶׁיִּהְיֶה מִמָּה שֶׁיִּשְׂנָאֵהוּ הַטֶּבַע וּתְתַעֲבֵהוּ הַנֶּפֶשׁ כַּאֲכִילַת הַנְּבֵלָה וְהַמֵּתָה וְהַדָּם וְהַרְבֵּה מִמִּינֵי הַחַיִּים אֲשֶׁר לֹא הָיָה הָאָדָם חָפֵץ בַּאֲכִילָתָם אֲפִלּוּ אִם הָיוּ מֻתָּרִים בַּאֲכִילָה כִּשְׁמוֹנָה שְׁרָצִים וְהַדּוֹמֶה לָהֶם.
Y te conviene, hermano, conducirte con abstinencia frente a los placeres permitidos en la medida de tus fuerzas, hasta que sean a tus ojos como los placeres que te están prohibidos, no sea que abandones tu Torá y dejes tu deber. Ya conoces lo que el Creador (bendito sea) mandó al rey, al decir: «no tendrá muchas mujeres» (Devarim 17), y dijo: «solo que no tendrá muchos caballos» (allí mismo), y dijo: «¿acaso no pecó en esto Shlomo...?» (Nejemyá 13), con lo poderoso de su inteligencia, lo mucho de su entendimiento y su grandeza. Así que, según tu discernimiento, cuídate y guarda tu alma, y apártate de todo lo que te aleje de las mitzvot de Dios.
וְרָאוּי לְךָ אָחִי שֶׁתְּיַסֵּר נַפְשְׁךָ בִּפְרִישׁוּת מִכָּל מָה שֶׁצִּוְּךָ הָאֱלֹהִים לִפְרֹשׁ מִמֶּנּוּ עַד שֶׁתַּגִּיעַ מִן הַתִּעוּב וְהַמֵּאוּס בְּמִינֵי הַתַּעֲנוּגִים הַמְּנוּעִים וְהַתַּאֲווֹת עַד תַּכְלִית שֶׁיִּהְיֶה שָׁוֶה לָזֶה בְּטִבְעֲךָ הַמְּתֹעָב מִן הָאָסוּר עִם מָה שֶׁנִּכְסָפִין לוֹ מִמֶּנּוּ. וְיִהְיֶה אֶצְלְךָ הַמִּשְׁגָּל הָאָסוּר וּלְקִיחַת אִסּוּר (איסר) עַל פָּנִים אֲסוּרִים וְשֶׁתִּתְכַּבֵּד בִּקְלוֹן חֲבֵרְךָ וּגְנוּתוֹ אֲשֶׁר יְמַהֵר אֲלֵיהֶם חֵפֶץ הָאָדָם בְּטִבְעוֹ כַּאֲכִילַת הָעַכְבָּר וְהַדָּם וְהַשֶּׁקֶץ אֲשֶׁר יְתַעֲבֵהוּ טִבְעֲךָ וְתִשְׂנָאֵהוּ נַפְשְׁךָ.
Con tu corazón y tu conciencia —si no puedes dedicarte a los asuntos de tu porvenir por estar absorto en la necesidad de tu sustento, tu subsistencia en este mundo y tus ocupaciones en él—, obra como recordaron nuestros maestros (de bendita memoria) acerca de muchos de ellos, que se afanaban en lo relativo a su mundo sin dejar por eso la abstinencia: como Abá Jilkiyá, que se ganaba el jornal cavando la tierra, y Shamai en el oficio de la construcción, e Hilel, que era leñador y se sostenía de la venta de la leña.
וּכְשֶׁתַּגִּיעַ אֶל הַגְּבוּל הַזֶּה מִן הַפְּרִישׁוּת מִן הָאִסּוּר בְּלֹא הֶכְרֵחַ מִטִּבְעֲךָ וְלֹא קֹשִׁי מִנַּפְשְׁךָ תִּהְיֶה מִן הַכִּתּוֹת הַנִּצָּלוֹת מִן הַחֵטְא וְהַמִּכְשׁוֹל אֲשֶׁר נֶאֱמַר עֲלֵיהֶם (משלי יב, כא) לֹא יְאֻנֶּה לַצַּדִּיק כָּל אָוֶן וְגוֹ׳.
וְכֵן הַנִּתָּן בִּרְשׁוּתֵנוּ מִן הַמֻּתָּר הוּא עַל שְׁלֹשָׁה פָּנִים:
אֶחָד מֵהֶם קַחַת הַמַּאֲכָל אֲשֶׁר לֹא יְכַוֵּן בּוֹ בְּעָלָיו אֶל תַּעֲנוּג וְלֹא יוּכַל הָאָדָם לַעֲמֹד בִּלְעָדָיו וְאֵין לוֹ תַּקָּנָה זוּלָתוֹ.
Y que tu abstinencia interior no te impida ocuparte de esto, porque en ello tu intención es el servicio de Dios, como ya dijimos. Cuando puedas dejar la ocupación del mundo, déjala por el servicio del Creador. Y no te baste con lo que hemos dicho cuando no puedas hacerlo por la necesidad de procurarte el sustento, pues Aquel que observa tu conciencia te ayudará a cumplir tu propósito en su servicio, como dijeron nuestros maestros (de bendita memoria): todo el que sostiene la Torá en la pobreza, acabará sosteniéndola en la riqueza; y todo el que abandona la Torá en la riqueza, acabará abandonándola en la pobreza.
וְהַשֵּׁנִי קַחַת הַמָּזוֹן מִן הַמֻּתָּר עַל דֶּרֶךְ הַוִּתּוּר וּמְכַוֵּן בּוֹ אֶל הַתַּעֲנוּג הַשָּׁוֶה מִבְּלִי רִבּוּי וְלֹא הִפָּקֵד (הֶפְקֵר) כְּהַשְׁלָמַת הַצֹּרֶךְ מִן הַלֶּחֶם הַטּוֹב בְּתַבְשִׁילִים מְתֻקָּנִים בִּמְלַאכְתָּם וּשְׁתֹת הַיַּיִן הַטּוֹב עַל הַדֶּרֶךְ הַשָּׁוֶה וְכֵן בַּמַּלְבּוּשׁ וּבַדִּירָה וּשְׁאָר הָעִנְיָנִים.
וְהַשְּׁלִישִׁי קַחַת הַרְבֵּה מִן הַתַּעֲנוּגִים הַמֻּתָּרִים הַמַּפְלִיג בָּהֶם בַּעֲלֵיהֶם עַד שֶׁמְּבִיאִים אוֹתוֹ אֶל הַתַּעֲנוּגִים הָאֲסוּרִים עִם טִרְדָּתוֹ בָּהֶם מֵעֲשׂוֹת חוֹבוֹת אֱלֹהָיו שֶׁעָלָיו כְּמוֹ שֶׁאָמַר (משלי לא) פֶּן יִשְׁתֶּה וְיִשְׁכַּח מְחֻקָּק.
Y te conviene esforzarte por sujetar tus sentidos y los movimientos de tus miembros visibles, como voy a contarte. Empieza primero por sujetar tu lengua y refrenar tus labios, y apártate de las palabras vanas, hasta que mover el más pesado de tus miembros te resulte a los ojos más fácil que mover la lengua. Porque la lengua es rápida en su movimiento para pecar, y sus pecados son más numerosos que los de todos los demás por su ligereza y la prontitud de su movimiento, porque cumplir su obra le cuesta poco y tiene poder para el bien y para el mal sin traba alguna.
וְרָאוּי לְךָ אָחִי שֶׁתִּתְנַהֵג בִּפְרִישׁוּת מִן הַתַּעֲנוּגִים הַמֻּתָּרִים בִּיכָלְתְּךָ עַד שֶׁיִּהְיוּ בְּעֵינֶיךָ בִּתְכוּנַת הַתַּעֲנוּגִים הָאֲסוּרִים עָלֶיךָ פֶּן תַּעֲזֹב תּוֹרָתְךָ וְתַנִּיחַ חוֹבָתְךָ, וּכְבָר עָמַדְתָּ עַל מָה שֶׁצִּוָּה הַבּוֹרֵא ית׳ אֶת הַמֶּלֶךְ בְּאָמְרוֹ (דברים יז) וְלֹא יַרְבֶּה לּוֹ נָשִׁים וְאָמַר (שם) רַק לֹא יַרְבֶּה לּוֹ סוּסִים, וְאָמַר (נחמיה יג) הֲלוֹא עַל אֵלֶּה חָטָא שְׁלֹמֹה וְגוֹ׳, עִם חֹזֶק שִׂכְלוֹ וְרֹב תְּבוּנָתוֹ וּגְדֻלָּתוֹ וּכְפִי בִּינָתְךָ הִשָּׁמֶר לְךָ וּשְׁמֹר נַפְשְׁךָ וּפְרֹשׁ מִכָּל אֲשֶׁר יַפְרִישְׁךָ מִמִּצְוֹת הָאֱלֹהִים.
בְּלִבְּךָ וּבְמַצְפּוּנְךָ אִם לֹא תּוּכַל לְהִפָּנוֹת לְעִנְיְנֵי אַחֲרִיתְךָ מִפְּנֵי טִרְדָּתְךָ בְּצֹרֶךְ מְזוֹנְךָ וּמִחְיָתְךָ בְּעוֹלָמְךָ וְעִסְקְךָ בּוֹ כְּמוֹ שֶׁזָּכְרוּ רַבּוֹתֵינוּ זַ״ל עַל הַרְבֵּה מֵהֶם שֶׁהָיוּ טוֹרְחִים בְּעִנְיַן עוֹלָמָם עִם הַפְּרִישׁוּת מִמֶּנּוּ כְּמוֹ אַבָּא חִלְקִיָּה שֶׁהָיָה מִשְׂתַּכֵּר לַחְפֹּר בָּאֲדָמָה וְשַׁמַּאי בִּמְלֶאכֶת הַבִּנְיָן וְהִלֵּל שֶׁהָיָה חוֹטֵב וּמִתְפַּרְנֵס מִן הָעֵצִים.
Por eso, hermano, es de justicia que te esfuerces en refrenarla y dominarla, y que no le permitas del habla más que aquello sin lo cual no puedes pasar, sea por necesidad de la Torá o por necesidad del mundo. Recorta lo sobrante de tu lengua con todas tus fuerzas, y acaso te salves de su daño, como dijo el sabio: «muerte y vida están en poder de la lengua» (Mishlé 18). Y la antepongo a los demás sentidos y miembros porque en ella la cuestión es más ardua que en todos ellos, como dijo David (la paz sea con él): «¿quién es el hombre que desea la vida...? Guarda tu lengua del mal...» (Tehilim 34). Y en nuestros libros hay tanta advertencia sobre reducir las palabras que su abundancia y difusión no se le ocultan a nadie.
וְאַל תִּמְנָעֲךָ פְּרִישׁוּתְךָ בְּלִבְּךָ מֵהִתְעַסֵּק בָּזֶה מִפְּנֵי שֶׁאַתָּה מְכַוֵּן בּוֹ לַעֲבוֹדַת הָאֱלֹהִים כַּאֲשֶׁר הִקְדַּמְנוּ.
וְכַאֲשֶׁר תּוּכַל לְהַנִּיחַ עֵסֶק הָעוֹלָם תַּנִּיחֵהוּ בַּעֲבוּר עֲבוֹדַת הַבּוֹרֵא. וְאַל יַסְפִּיק לְךָ מָה שֶׁאָמַרְנוּ בְּעֵת שֶׁלֹּא תּוּכַל בַּעֲבוּר צֹרֶךְ הַהַזְמָנָה לַמָּזוֹן כִּי הַמַּשְׁקִיף עַל מַצְפּוּנְךָ יַעֲזָרְךָ לְקַיֵּם מַחְשַׁבְתְּךָ בַּעֲבוֹדָתוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמְרוּ רַזַ״ל כָּל הַמְקַיֵּם אֶת הַתּוֹרָה מֵעֹנִי סוֹפוֹ לְקַיְּמָהּ מֵעֹשֶׁר וְכָל הַמְּבַטֵּל אֶת הַתּוֹרָה מֵעֹשֶׁר סוֹפוֹ לְבַטְּלָהּ מֵעֹנִי.
וְרָאוּי לְךָ שֶׁתִּשְׁתַּדֵּל לֶאֱסֹר חוּשֶׁיךָ וּתְנוּעוֹת אֵבָרֶיךָ הַנִּרְאִים כְּמוֹ שֶׁאֲסַפֵּר לְךָ.
Y cuando quieras verificar lo que he señalado sobre lo mucho que peca la lengua, propónte recordar lo que sale de la tuya a lo largo del día, al juntarte con los hombres y mezclarte con ellos. Y si puedes escribirlo, hazlo; después pásalo por tu corazón y tráelo a tu pensamiento en el momento en que estés libre de ocupaciones, de noche. Mira qué hay en ello de necesario, qué hay de sobrante que no te aprovecha, y qué hay que te acarrea daño —como la mentira, la maledicencia, los juramentos y el lashón hará—; entonces se te hará patente tu falta y verás en ello tu extravío. Escrútalo siempre en ti como escrutarías el error de tu enemigo, y no persistas mucho tiempo en ello [hasta] que se corrija tu lengua y disminuyan tus palabras.
וְהוּא שֶׁתַּתְחִיל בָּרִאשׁוֹנָה לֶאֱסֹר לְשׁוֹנְךָ וְלִבְלֹם שְׂפָתֶיךָ וְתִפְרֹשׁ מִן הַדְּבָרִים הַבְּטֵלִים עַד שֶׁתִּהְיֶה בְּעֵינֶיךָ הֲנָעַת הָאֵבָר הַכָּבֵד שֶׁבְּאֵבָרֶיךָ יוֹתֵר קַלָּה מֵהֲנָעַת לְשׁוֹנְךָ כִּי הַלָּשׁוֹן מָהִיר בִּתְנוּעָתוֹ לַחֲטֹא וַחֲטָאָיו רַבִּים מִכֻּלָּם בַּעֲבוּר קַלּוּתוֹ וּמְהִירוּת תְּנוּעָתוֹ וְשֶׁהַשְׁלָמַת מַעֲשֵׂהוּ נְקַלָּה וִיכָלְתּוֹ עַל הַטּוֹב וְהָרַע בְּלִי מִצּוּעַ.
וּכְפִי זֶה אָחִי יֵשׁ מִן הַדִּין עָלֶיךָ לְהִשְׁתַּדֵּל לְבָלְמוֹ וְלִמְשֹׁל בּוֹ וְאַל תַּתִּיר לוֹ מִן הַדִּבּוּר אֶלָּא מָה שֶׁלֹּא תּוּכַל לַעֲמֹד בִּלְעָדָיו לְצֹרֶךְ הַתּוֹרָה אוֹ לְצֹרֶךְ הָעוֹלָם וְקַצֵּר מוֹתְרֵי לְשׁוֹנְךָ בְּכָל יְכָלְתְּךָ אוּלַי תִּנָּצֵל מִנִּזְקוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר הֶחָכָם (משלי יט) מָוֶת וְחַיִּים בְּיַד לָשׁוֹן.
Y pon, en lugar de la abundancia de tus palabras, la extensión de tu reflexión, la constancia de tu examen y el ajuste de cuentas con tu alma. Porque el pensamiento es una lámpara que introduces en tu corazón, y el ajuste de cuentas es un sol que ilumina con su luz tu conciencia para descubrirte lo que en ella se oculta, de bien y de mal; y la lengua es la puerta de la conciencia. Si la lengua queda suelta y no guarda bien lo que hay en el interior, la puerta del tesoro quedará abierta, saldrá lo que no quieres que salga y se verá lo que no te conviene mostrar. Pero cuando guardas la puerta, guardas el tesoro y cuanto hay en él, como dijo el sabio: «hasta el necio, si calla, por sabio será tenido» (Mishlé 17), y dijo: «no te precipites con tu boca...» (Kohélet 5), y dijo: «no dejes que tu boca...» (allí mismo).
וְהַקְדִּימֵהוּ (ס״א והקדמנו הלשון) עַל שְׁאָר הַחוּשִׁים וְהָאֵבָרִים לְקֹשִׁי הַדָּבָר בּוֹ יוֹתֵר מִשְּׁאֵרִיתָם כְּמוֹ שֶׁאָמַר דָּוִד ע״ה (תהלים לד) מִי הָאִישׁ הֶחָפֵץ חַיִּים וְגוֹ׳ נְצֹר לְשׁוֹנְךָ מֵרָע וְגוֹ׳ וּבִסְפָרֵינוּ מִן הַהַזְהָרָה עַל הַמְעָטַת הַדְּבָרִים מָה שֶׁאֵינֶנּוּ נֶעֱלָם מֵרֻבּוֹ וּפִרְסוּמוֹ.
וְכַאֲשֶׁר תִּרְצֶה לַעֲמֹד עַל בֵּרוּר מָה שֶׁזָּכַרְתִּי מֵרֹב חֲטָאֵי הַלָּשׁוֹן קַבֵּל עַל עַצְמְךָ לִזְכֹּר מָה שֶׁיֵּצֵא מִלְּשׁוֹנְךָ בְּיוֹמְךָ בְּהִתְחַבֶּרְךָ עִם בְּנֵי אָדָם וְהִתְעָרֶבְךָ בָּם וְאִם תּוּכַל לְכָתְבוֹ עֲשֵׂה וְאַחַר כָּךְ הַעֲבִירֵהוּ עַל לִבְּךָ וְהַעֲלֵהוּ בְּמַחְשַׁבְתְּךָ בְּעֵת שֶׁאַתָּה פָּנוּי מִן הָעֲסָקִים בַּלַּיְלָה וְתִרְאֶה מָה שֶׁיֵּשׁ מִמֶּנּוּ לְצֹרֶךְ וּמָה שֶׁיֵּשׁ מִמֶּנּוּ מוֹתָר לֹא יוֹעִיל לְךָ וּמָה שֶׁמִּמֶּנּוּ מֵבִיא הַהֶזֵּק עָלֶיךָ כְּמוֹ הַכָּזָב וְהָרְכִילוּת וְהַשְּׁבוּעוֹת וְלָשׁוֹן הָרַע וְאָז יִתְבָּרֵר לְךָ חֶסְרוֹנְךָ וְתִרְאֶה בּוֹ מְעֻוָּתְךָ,
Esfuérzate luego por cerrar los ojos y apartar tu sentido de la vista de mirar lo que no necesitas, o lo que distrae tu corazón de pensar en lo que te aprovecha; y abstente de lo sobrante de la vista en la medida de tus fuerzas. Dijeron nuestros maestros (de bendita memoria): el corazón y el ojo son los dos agentes del pecado. Pero sírvete de tu vista y tu mirada para contemplar las criaturas del Creador (ensalzado sea), examinarlas, meditarlas y comprender por ellas el poder del Creador y su bondad, como dijo David (la paz sea con él): «cuando veo tus cielos, obra de tus dedos...» (Tehilim 8), y dijo: «los cielos cuentan la gloria de Dios...» (allí, 19) y el resto del salmo.
וּפְקֹד זֶה מִמְּךָ תָּמִיד כְּפָקְדְךָ מְעֻוַּת אוֹיִבְךָ וְלֹא תַּתְמִיד בָּזֶה זְמַן מוּעָט [עַד] שֶׁתְּתֻקַּן לְשׁוֹנְךָ וְיִמְעֲטוּ דְּבָרֶיךָ,
וְשִׂים תְּמוּרַת רֹב דְּבָרֶיךָ אֹרֶךְ מַחְשַׁבְתְּךָ וְהַתְמָדַת בְּחִינָתְךָ וְהַחֶשְׁבּוֹן עִם נַפְשְׁךָ, כִּי הַמַּחְשָׁבָה נֵר שֶׁתַּכְנִיסֵהוּ אֶל לִבְּךָ וְהַחֶשְׁבּוֹן שֶׁמֶשׁ תָּאִיר בְּאוֹרוֹ מַצְפּוּנְךָ לְגַלּוֹת לְךָ מָה שֶׁהוּא צָפוּן בּוֹ מִן הַטּוֹב וְהָרַע וְהַלָּשׁוֹן שַׁעַר הַמַּצְפּוּן, וְאִם הַלָּשׁוֹן יִהְיֶה מֻפְקָר וְלֹא יֵיטִיב לִשְׁמֹר מָה שֶׁיֵּשׁ בַּמַּצְפּוּנִים יִהְיֶה שַׁעַר הָאוֹצָר פָּתוּחַ (ס״א נפקר) וְיֵצֵא מָה שֶׁאֵינְךָ חָפֵץ בְּצֵאתוֹ וְיֵרָאֶה מָה שֶׁאֵין הֵרָאוֹתוֹ טוֹב בְּעֵינֶיךָ, וּכְשֶׁתִּשְׁמֹר הַשַּׁעַר אַתָּה שׁוֹמֵר הָאוֹצָר וּמָה שֶׁיֵּשׁ בּוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר הֶחָכָם (משלי יז) גַּם אֱוִיל מַחֲרִישׁ חָכָם יֵחָשֵׁב וְאָמַר (קהלת ה) אַל תְּבַהֵל עַל פִּיךָ וְגוֹ׳ וְאָמַר (שם) אַל תִּתֵּן אֶת פִּיךָ וְגוֹ׳.
Esfuérzate luego por tapar tus oídos de oír lo que no necesitas, y abstente de lo sobrante del oír en la medida de tus fuerzas. No prestes oído a lo que su escucha no te aprovecha, de las palabras sobrantes, la mentira, la maledicencia y el lashón hará; apártate de lo que te lleve a rebelarte contra Dios y a abandonar sus mitzvot, de las clases de canto, música, risa y algarabía que te distraen de las mitzvot y de las buenas obras. Pero inclina tu oído a las palabras de los sabios que conocen a HaShem y su Torá, como dijo el sabio: «inclina tu oído y escucha las palabras de los sabios» (Mishlé 22), y dijo: «el oído que escucha la reprensión de vida...» (allí, 15).
וְהִשְׁתַּדֵּל אַחַר כָּךְ לַעֲצֹם עֵינֶיךָ וְחוּשׁ רְאוּתְךָ מֵהַבִּיט אֶל מָה שֶׁאֵינֶנּוּ צָרִיךְ לְךָ אוֹ מַה שֶׁיַּטְרִיד לִבְּךָ מֵחֲשֹׁב בְּמָה שֶׁיּוֹעִילְךָ וּפְרֹשׁ מִמּוֹתַר הָרְאוּת כְּפִי יְכָלְתְּךָ וְאָמְרוּ רַבּוֹתֵינוּ זַ״ל לִבָּא וְעֵינָא תְּרֵי סַרְסוּרֵי דְּחֶטְאָה. אֲבָל הִשְׁתַּמֵּשׁ בִּרְאוּתְךָ וְהַבָּטָתְךָ לְהַבִּיט אֶל יְצִירוֹת הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה לִבְחֹן מֵהֶן וְלַחְשֹׁב בָּהֶן וּלְהָבִין יְכֹלֶת הַבּוֹרֵא וְטוּבוֹ מֵהֶן כמ״ש דָּוִד ע״ה (תהלים ח) כִּי אֶרְאֶה שָׁמֶיךָ מַעֲשֵׂה אֶצְבְּעֹתֶיךָ וְגוֹ׳ וְאָמַר (שם יט) הַשָּׁמַיִם מְסַפְּרִים כְּבוֹד אֵל וְגוֹ׳ וּשְׁאָר הַמִּזְמוֹר.
וְהִשְׁתַּדֵּל אַחַ״כּ לֶאֱטֹם אָזְנֶיךָ מִשָּׁמְעֲךָ מָה שֶׁאֵינְךָ צָרִיךְ לוֹ וּפְרֹשׂ מִמּוֹתְרֵי הַשֵּׁמַע כְּפִי יְכָלְתְּךָ וְאַל תַּאֲזִין לִשְׁמֹעַ מָה שֶׁלֹּא יוֹעִילְךָ שָׁמְעוֹ מִמּוֹתְרֵי הַדְּבָרִים וְהַכָּזָב וְהָרְכִילוּת ולה״ר וּפְרֹשׂ מִמָּה שֶׁיְּבִיאֲךָ לְהַמְרוֹת הָאֱלֹהִים וְלַעֲזֹב מִצְוֹתָיו מִמִּינֵי הַזֶּמֶר וְהַנִּגּוּן וְהַשְּׂחוֹק וְהָרִנָּה הַטּוֹרְדִים אוֹתְךָ מִן הַמִּצְוֹת וְהַמַּעֲשִׂים הַטּוֹבִים אֲבָל הַט אָזְנְךָ אֶל דִּבְרֵי הַחֲכָמִים הַיּוֹדְעִים אֶת ה׳ וְאֶת תּוֹרָתוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר הֶחָכָם (משלי כב) הַט אָזְנְךָ וּשְׁמַע דִּבְרֵי חֲכָמִים וְאָמַר (שם טו) אֹזֶן שֹׁמַעַת תּוֹכַחַת חַיִּים.
Esfuérzate luego por sujetar el sentido del gusto: toma lo justo de tu sustento, en comida y bebida, y abstente de lo que pase de ahí. La estratagema para esto es reducir las clases de acompañamiento y contentarte con uno solo mientras puedas, y que te baste con poco de él en la medida de lo posible, buscando en ello solo hacer llegar el pan a tu vientre, no el placer. Acostúmbrate a veces a pasar sin acompañamiento, para ir conduciendo tu naturaleza, de modo que la cosa se te haga llevadera cuando te falte. Y si puedes dejar el acompañamiento que exige esfuerzo y fatiga, apoyándote en lo que no cuesta ningún trabajo —como las aceitunas, los higos, las uvas y semejantes—, hazlo.
וְהִשְׁתַּדֵּל אַחַר כָּךְ לֶאֱסֹר חוּשׁ הַטַּעַם שֶׁתִּקַּח דֵּי מְזוֹנְךָ מִן הַמַּאֲכָל וְהַמִּשְׁתֶּה וְתִפְרֹשׁ מִמָּה שֶׁהוּא יוֹתֵר מִזֶּה.
וְהַתַּחְבּוּלָה לָעִנְיָן הַזֶּה שֶׁתַּמְעִיט בְּמִינֵי הַלִּפְתָּן וְתִסְמֹךְ עַל לִפְתָּן אֶחָד בְּעוֹד שֶׁתּוּכַל וְיִהְיֶה דַּי בִּמְעַט מִמֶּנּוּ כְּפִי שֶׁתּוּכַל וְהִתְכַּוֵּן בּוֹ כְּדֵי לְהַגִּיעַ הַלֶּחֶם אֶל בִּטְנְךָ לֹא לְתַעֲנוּג. וְהַרְגֵּל עַצְמְךָ בִּקְצַת הָעִתִּים מִבְּלִי לִפְתָּן כְּדֵי לְהַנְהִיג טִבְעֲךָ עַד שֶׁיֵּקַל עָלֶיךָ הַדָּבָר בְּעֵת הִמָּנְעוּ. וְאִם תּוּכַל לַעֲזֹב הַלִּפְתָּן אֲשֶׁר יִהְיֶה בּוֹ יְגִיעָה וָטֹרַח וְתִסְמֹךְ עַל מָה שֶׁאֵין בּוֹ שׁוּם יְגִיעָה כַּזֵּיתִים וְהַתְּאֵנִים וְהָעֲנָבִים וְהַדּוֹמֶה לָהֶם עֲשֵׂה.
Que tu comida de día sea más ligera que la de la noche, si tu costumbre es comer dos veces al día, para que el movimiento de tus miembros sea ligero de día y se te faciliten los asuntos de tu Torá y de tu mundo. Después condúcete con ayuno, si tu cuerpo es fuerte, aunque sea un día por semana. Y todo cuanto puedas para acostumbrar a tu alma a no sentir la cuestión de la comida y la bebida, con el fin de disciplinarla, hazlo, y pon en ello tu intención más como medicina que como alimento. Que tu bebida sea agua, salvo que tu intención al beber vino sea el provecho de tu cuerpo o quitar la angustia de tu corazón, como está escrito: «dad licor al que perece, y vino a los de alma amargada» (allí, 31). Guárdate de tomar mucho de él, de excederte y de la compañía de los hombres en torno a él, porque es el gran mal de la Torá y del mundo. Ya contó de él el sabio lo bastante, al decir: «escarnecedor es el vino, alborotador el licor» (allí, 20), y dijo, sobre la comida y la bebida: «no estés entre los bebedores de vino ni entre los comilones de carne, porque el bebedor y el comilón se empobrecerán...» (allí, 23).
וְשִׂים אֲכִילָתְךָ בַּיּוֹם יוֹתֵר קַלָּה מֵאֲכִילָתְךָ בַּלַּיְלָה אִם מִנְהָגְךָ לֶאֱכֹל פַּעֲמַיִם בַּיּוֹם כְּדֵי שֶׁתִּהְיֶה תְּנוּעַת אֵבָרֶיךָ קַלָּה בַּיּוֹם וְיֵקַלּוּ עָלֶיךָ עִנְיְנֵי תּוֹרָתְךָ וְעוֹלָמְךָ,
ואח״כ תִּתְנַהֵג בְּתַעֲנִית אִם יִהְיֶה גּוּפְךָ חָזָק אֲפִלּוּ יוֹם א׳ בְּשָׁבוּעַ. וְכָל אֲשֶׁר תּוּכַל לְהַטְבִּיעַ נַפְשְׁךָ שֶׁלֹּא לְהַרְגִּישׁ עַל עִנְיַן הַמַּאֲכָל וְהַמִּשְׁתֶּה כְּדֵי לְיַסְּרָהּ עֲשֵׂה וְשִׂים כַּוָּנָתְךָ בּוֹ לִרְפוּאָה יוֹתֵר מִלְּמָזוֹן אֲבָל מִשְׁתְּךָ יִהְיֶה מַיִם אֶלָּא אִם תִּהְיֶה כַּוָּנָתְךָ בִּשְׁתִיַּת הַיַּיִן לְתוֹעֶלֶת גּוּפְךָ אוֹ לְהַעֲבִיר דְּאָגָה מִלִּבְּךָ כמ״ש (שם לא) תְּנוּ שֵׁכָר לְאוֹבֵד וְיַיִן לְמָרֵי נָפֶשׁ וְהִזָּהֵר מֵהַרְבּוֹת מִמֶּנּוּ וּמֵהַפְלִיג בּוֹ וּמֵחֶבְרַת בְּנֵי אָדָם עָלָיו כִּי הוּא הַמַּדְוֶה הַגָּדוֹל לַתּוֹרָה וְלָעוֹלָם וּכְבָר סִפֵּר בּוֹ הֶחָכָם מָה שֶׁיֵּשׁ בּוֹ דַּי בְּאָמְרוֹ (שם כ) לֵץ הַיַּיִן הֹמֶה שֵׁכָר וְאָמַר בְּמַאֲכָל וּבְמִשְׁתֶּה (שם כג) אַל תְּהִי בְסֹבְאֵי יָיִן בְּזֹלֲלֵי בָשָׂר לָמוֹ כִּי סֹבֵא וְזוֹלֵל יִוָּרֵשׁ וְגוֹ׳,
Después esfuérzate por impedir que tus manos toquen lo que no es tuyo de los bienes del mundo, y apártate de las clases de hurto, engaño y robo, y de dañar al prójimo. Detén el movimiento de tus manos, piensa en tu porvenir, y guarda tu buena conducta y tu recato absteniéndote de hacer con ellas el mal, como está escrito: «y guarda su mano de hacer todo mal» (Yeshayahu 56:2), y dijo: «el que sacude sus palmas para no aferrar el soborno» (Yeshayahu 33:15). Pero sírvete de tus manos en las mitzvot del Creador, y ábrelas para dar al pobre y al necesitado, como dice la Escritura: «abrirás tu mano a tu hermano» (Devarim 15), y dijo: «su palma tendió al pobre» (Mishlé 31).
ואח״כ הִשְׁתַּדֵּל לִמְנֹעַ יָדֶיךָ מִגַּעַת בְּמָה שֶׁאֵינוֹ שֶׁלְּךָ מֵהוֹן הָעוֹלָם וּפְרֹשׂ מִמִּינֵי הַגְּנֵבָה וְהָאוֹנָאָה וְהַגֶּזֶל וּמֵהָרַע לְזוּלָתְךָ וְהִתְעַכֵּב בִּתְנוּעַת יָדֶיךָ וַחֲשֹׁב בְּאַחֲרִיתֶךָ וּשְׁמֹר מוּסָרְךָ וּצְנִיעוּתְךָ בְּהִתְנַשַּׂאֲךָ מֵעֲשׂוֹת הָרַע בָּהֶם כמ״ש (ישעיהו נ״ו:ב׳) וְשֹׁמֵר יָדוֹ מֵעֲשׂוֹת כָּל רָע וְאָמַר (ישעיהו ל״ג:ט״ו) נֹעֵר כַּפָּיו מִתְּמֹךְ בַּשֹּׁחַד אֲבָל הִשְׁתַּמֵּשׁ בְּיָדֶיךָ בְּמִצְוֹת הַבּוֹרֵא וּפָתְחֵן בְּמַתַּן לֶעָנִי וְלָרָשׁ כמ״ש הַכָּתוּב (דברים טו) פָּתֹחַ תִּפְתַּח אֶת יָדְךָ לְאָחִיךָ וְאָמַר (משלי לא) כַּפָּהּ פָּרְשָׂה לֶעָנִי.
Y también debes servirte de ellas en aquello con que se cubra tu necesidad y te libres de pedir, de tomar dinero ilícito y de adquirir a costa del jésed de la gente por lo que te otorgan y el bien que te hacen; para que cedas tus méritos a otro y tu jésed a quien lo tuvo contigo, y no seas una carga para los hombres, como dijo uno de los sabios: que Dios se apiade del siervo que se apartó del mundo sin que su abstinencia fuera una carga para quienes lo amaban, que les quitó de encima su fatiga y se ocupó con sus miembros en las distintas labores, como está escrito: «cuando comas del fruto del trabajo de tus manos...» (Tehilim 128). Ya se dijo: el principio de la abstinencia es poner en orden el sustento; y se dijo además: el principio de la abstinencia es poner en orden el pensamiento sobre cómo cubrir la necesidad —es decir, que se afane en ocuparse de su sustento—.
וְכֵן אַתָּה צָרִיךְ לְהִשְׁתַּמֵּשׁ בָּהֶן בְּמָה שֶׁיִּמָּלֵא סִפְקְךָ וְיִמְנָעֲךָ מִן הַשְּׁאֵלָה וּמַקַּחַת מָמוֹן אָסוּר וּמִקְּנוֹת חֶסֶד עַמְּךָ בְּמָה שֶׁמַּעֲנִיקִין אוֹתְךָ וּמְטִיבִין לְךָ וְתַקְנֶה זְכֻיּוֹתֶיךָ לְזוּלָתְךָ וַחֲסָדֶיךָ לְמִי שֶׁנִּתְחַסֵּד עִמְּךָ וְלֹא תִּהְיֶה לְמַשָּׂא עַל בְּנֵי אָדָם כמ״ש אֶחָד מִן הַחֲכָמִים הָאֱלֹהִים יְרַחֵם עֶבֶד שֶׁפֵּרֵשׁ מִן הָעוֹלָם וְלֹא הָיְתָה פְּרִישׁוּתוֹ לְמַשָּׂא עַל אוֹהֲבָיו וְסִלֵּק מֵעֲלֵיהֶם טָרְחוֹ וְהִתְעַסֵּק בְּאֵבָרָיו בְּמִינֵי הַמְּלָאכוֹת כמ״ש (תהלים קכח) יְגִיעַ כַּפֶּיךָ כִּי תֹאכֵל וְגוֹ׳ וּכְבָר נֶאֱמַר רֹאשׁ הַפְּרִישׁוּת תִּקּוּן הַפַּרְנָסָה וְנֶאֱמַר עוֹד רֹאשׁ הַפְּרִישׁוּת תִּקּוּן הַמַּחְשָׁבָה עַל תִּקּוּן הַסִּפּוּק (ס״א הלחם) ר״ל שֶׁיִּיגַע לְהִתְעַסֵּק בְּסִפְקוֹ.
Después condúcete así con tus pies, y apártalos de andar con los malvados que buscan lo superfluo, como está escrito: «dichoso el hombre que no anduvo en consejo de malvados...» (allí, 1). Pero corre a todas las buenas obras y a las reuniones de los sabios, como está escrito: «el que anda con sabios se hará sabio» (Mishlé 13), y dijo: «para que andes por el camino de los buenos» (allí, 2).
ואח״כ הִתְנַהֵג כֵּן בְּרַגְלֶיךָ וּמְנָעֵן מִלֶּכֶת עִם הָרְשָׁעִים מְבַקְשֵׁי הַמּוֹתָרִים כמ״ש (שם א) אַשְׁרֵי הָאִישׁ אֲשֶׁר לֹא הָלַךְ בַּעֲצַת רְשָׁעִים וְגוֹ׳ אֲבָל רוּץ לְכָל הַמַּעֲשִׂים הַטּוֹבִים וּלְמוֹשְׁבוֹת הַחֲכָמִים כמ״ש (משלי יג) הוֹלֵךְ אֶת חֲכָמִים יֶחְכָּם וְאָמַר (שם ב) לְמַעַן תֵּלֵךְ בְּדֶרֶךְ טוֹבִים,
Ya recogió la Escritura todo lo que antes mencionamos sobre la disciplina de los sentidos, al decir: «¿quién de nosotros morará en fuego devorador...? El que anda en justicia y habla con rectitud...» (Yeshayahu 33:14-15). Y después los reunió el sabio, añadiéndoles el corazón, al decir: «seis cosas aborrece HaShem: ojos altivos, lengua mentirosa..., corazón que trama..., el que profiere mentiras...» (Mishlé 6). Y así se encuentran también en el salmo: «HaShem, ¿quién morará en tu tienda?» (Tehilim 15:1).
וּכְבָר קִבֵּץ הַכָּתוּב כָּל מָה שֶׁהִקְדַּמְנוּ זִכְרוֹ מִמּוּסַר הַחוּשִׁים וְאָמַר (ישעיהו ל״ג:י״ד) מִי יָגוּר לָנוּ אֵשׁ אוֹכֵלָה וְגוֹ׳ הֹלֵךְ צְדָקוֹת וְדֹבֵר מֵישָׁרִים וְגוֹ׳ וְאַחַר כָּךְ קִבְּצָם הֶחָכָם וְחִבֵּר אֲלֵיהֶם הַלֵּב בְּאָמְרוֹ (משלי ו) שֶׁשׁ הֵנָּה שָׂנֵא ה׳ עֵינַיִם רָמוֹת לְשׁוֹן שָׁקֶר וְגוֹ׳ לֵב חוֹרֵשׁ וְגוֹ׳ יָפִיחַ כְּזָבִים וְגוֹ׳ וְכֵן נִמְצָאִים בְּמִזְמוֹר (תהלים ט״ו:א׳) ה׳ מִי יָגוּר בְּאָהֳלֶךָ.
Y te conviene, hermano, saber que no te es posible mantener todas ellas dejando una sola, porque son como las perlas ensartadas en un hilo: si sueltas de él una sola cuenta, se dispersan todas y se echa a perder su unión. Por eso, esfuérzate por cuidarlas todas, y entonces cada una de ellas será para ti ayuda de las demás, como dijeron nuestros maestros (de bendita memoria): una mitzvá arrastra otra mitzvá, y una transgresión arrastra otra transgresión. Y dijo el sabio, sobre el encadenarse de los bienes uno tras otro: «dichoso el hombre que me escucha, velando a mis puertas día tras día, guardando las jambas de mis entradas» (Mishlé 8) —dijo primero «escucha», después «velar» y después «guardar»—.
וְרָאוּי לְךָ אָחִי שֶׁתֵּדַע כִּי לֹא יִתָּכֵן לְךָ לְהַחְזִיק בְּכֻלָּן עִם הַנָּחַת אַחַת מֵהֶם מִפְּנֵי שֶׁהֵן כַּבְּדֹלַח הַמְחֻבָּר בְּחוּט אִם תַּתִּיר מִמֶּנּוּ גַּרְגֵּר אֶחָד יִתְפַּזְּרוּ כֻּלָּם וְיִפָּסֵד חִבּוּרָם,
עַל כֵּן הִשְׁתַּדֵּל לְהִזָּהֵר בְּכֻלָּן וְאָז תִּהְיֶה לְךָ כָּל אַחַת מֵהֶן עֵזֶר לִשְׁאֵרִיתָן כמ״ש רז״ל שֶׁמִּצְוָה גּוֹרֶרֶת מִצְוָה וַעֲבֵרָה גוֹרֶרֶת עֲבֵרָה וְאָמַר הֶחָכָם בִּתְכִיפַת הַטּוֹבוֹת אַחַת לְאַחַת (משלי ח) אַשְׁרֵי אָדָם שֹׁמֵעַ לִי לִשְׁקֹד עַל דַּלְתֹתַי יוֹם יוֹם לִשְׁמֹר מְזוּזֹת פְּתָחָי אָמַר בַּתְּחִלָּה שׁוֹמֵעַ ואח״כ לִשְׁקֹד ואח״כ לִשְׁמֹר.
En cuanto a la abstinencia que rige en la tercera manera —lo que nos toca de manera propia en nuestra conciencia, nuestros pensamientos y las inclinaciones de nuestro corazón, buenas y malas—, el comienzo de esa abstinencia es que te apartes de las posesiones del mundo, en tus actos y en tu pensamiento, salvo para el sustento y la subsistencia; no para placer alguno de los placeres del cuerpo, ni para alcanzar comodidades y señoríos, ni para vanagloriarte con los bienes del mundo, que pronto perecen.
אֲבָל הַפְּרִישׁוּת הַנּוֹהֶגֶת בַּפָּנִים הַשְּׁלִישִׁיִּים וְהוּא מָה שֶׁיִּתְיַחֵד בָּנוּ בְּמַצְפּוּנֵינוּ וּמַחְשְׁבוֹתֵינוּ וְיִצְרֵי לְבָבֵנוּ הַטּוֹבִים וְהָרָעִים.
תְּחִלַּת הַפְּרִישׁוּת הַהִיא שֶׁתִּפְרֹשׁ מִקִּנְיְנֵי הָעוֹלָם בְּמַעֲשֶׂיךָ וּבְמַחְשַׁבְתְּךָ אֶלָּא לְמָזוֹן וּפַרְנָסָה לֹא לְתַעֲנוּג מִתַּעֲנוּגֵי הַגּוּף וְלֹא לְהַגִּיעַ אֶל הַמְּנוּחוֹת וְהַשְּׂרָרוֹת וְהִתְפָּאֵר בְּהוֹן הָעוֹלָם הַכָּלֶה מְהֵרָה.
Y que tu abstinencia en ellos sea por Dios (ensalzado sea), no para ganar fama ni para acrecentar tu dinero con tu abstinencia. Y no salgas con ella de los límites de la Torá: que ayunes en shabatot, festividades y novilunios, o que te prives de aquello a lo que el Creador te ha obligado, como la mitzvá de la procreación. Antes bien, que tu abstinencia sea por el camino de la Torá y de la ley, en lo visible y en lo oculto de tu proceder.
וְתִהְיֶה פְּרִישׁוּתְךָ בָּהֶם לֵאלֹהִים יִתְעַלֶּה לֹא לִקְנוֹת שֵׁם וְלֹא לְהוֹתִיר מָמוֹנְךָ בִּפְרִישׁוּתְךָ וְאַל תֵּצֵא בָּהּ מִגְּבוּל הַתּוֹרָה שֶׁתִּתְעַנֶּה בְּשַׁבָּתוֹת וּבְמוֹעֲדִים וְרָאשֵׁי חֳדָשִׁים וְתִמָּנַע מִמָּה שֶׁחִיֶּבְךָ בּוֹ הַבּוֹרֵא מִמִּצְוַת פְּרִיָּה וּרְבִיָּה אֲבָל תִּהְיֶה פְּרִישׁוּתְךָ עַל דֶּרֶךְ הַתּוֹרָה וְהַדָּת בַּגָּלוּי וּבַנִּסְתָּר מֵעִנְיָנְךָ.
Después, que acortes tus anhelos en el mundo, como si viajaras fuera de él al caer tu día. Después, que hagas ajuste de cuentas con tu alma, como ya expusimos en la puerta del ajuste de cuentas del hombre con su alma. Después, que renuncies a lo que está en manos de los hombres, que confíes en Dios y que tu ánimo repose en sus decretos y sus juicios. Y todos los deberes del corazón cuya explicación ha precedido en este libro estás obligado a cumplirlos, pues son el pilar de la abstinencia del mundo: examínalos, adhiérelos a tu corazón, y por ellos alcanzarás todo bien.
ואח״כ שֶׁתְּקַצֵּר מַאֲוַיֶּיךָ בָּעוֹלָם כְּאִלּוּ אַתָּה נוֹסֵעַ מִמֶּנּוּ לַעֲרֹב יוֹמְךָ ואח״כ שֶׁתַּחְשֹׁב עִם נַפְשְׁךָ כַּאֲשֶׁר הִקְדַּמְנוּ בְּשַׁעַר חֶשְׁבּוֹן הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ ואח״כ שֶׁתִּתְיָאֵשׁ מִמָּה שֶׁבִּידֵי בְּנֵי אָדָם וְשֶׁתִּבְטַח עַל הָאֱלֹהִים וְתָנוּחַ דַּעְתְּךָ עַל גְּזֵרוֹתָיו וְדִינָיו. וְכָל חוֹבוֹת הַלְּבָבוֹת שֶׁקָּדַם בֵּאוּרָם בַּסֵּפֶר הַזֶּה אַתָּה חַיָּב בָּהֶם וְהֵם עַמּוּד הַפְּרִישׁוּת מִן הָעוֹלָם חֲקֹר עֲלֵיהֶם וְהַדְבִּיקָם אֶל לִבְּךָ תַּגִּיעַ בָּהֶם לְכָל טוֹבָה: