Jovot haLevavot·Puerta octava · capítulo tercero71 / 90
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Puerta octava · capítulo tercero

El ajuste de cuentas con el alma

Pero, ¿en cuántos aspectos ha de hacerse el balance del hombre con su alma ante Dios, ensalzado sea? Digo que los modos de este balance son muchos; con todo, expondré treinta de ellos. En ellos quedará claro lo que el hombre debe a Dios cuando los toma a pecho y se compromete a meditarlos y recordarlos siempre.

אֲבָל עַל כַּמָּה פָּנִים יִהְיֶה חֶשְׁבּוֹן הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ לֵאלֹהִים יִתְעַלֶּה אוֹמַר כִּי אָפְנֵי הַחֶשְׁבּוֹן רַבִּים בָּעִנְיָן הַזֶּה אַךְ אֲבָאֵר מֵהֶם שְׁלֹשִׁים פָּנִים יִתְבָּאֵר מֵהֶם מָה שֶׁהָאָדָם חַיָּב בּוֹ לֵאלֹהִים כְּשֶׁנּוֹתֵן אוֹתָם אֶל לִבּוֹ וּמְקַבֵּל עַל נַפְשׁוֹ לַחְשֹׁב בָּהֶם וְלִזְכֹּר אוֹתָם תָּמִיד:

El primero: cuando el hombre observa su propia condición y reflexiona sobre el comienzo de su existencia —su paso de la nada al ser, su traslado del no-ser al ser sin mérito previo alguno de su parte, sino solo la bondad de Dios, su generosidad y su dádiva— y ve con su entendimiento que él es importante en su condición, elevado en su grado y superior en su hechura por encima del animal, la planta y el mineral, queda obligado a agradecer a su Creador, bendito sea.

הָרִאשׁוֹן, כְּשֶׁיִּסְתַּכֵּל הָאָדָם בְּעִנְיַן עַצְמוֹ וְיַחְשֹׁב בִּתְחִלַּת הֲוָיָתוֹ וִיצִיאָתוֹ מְלֹא מְצִיאָה אֶל מְצִיאָה וְהַעְתָּקָתוֹ מֵאַיִן לְיֵשׁ לְלֹא יִתְרוֹן שֶׁקָּדַם לוֹ אַךְ חֶסֶד אֱלֹהִים וְטוּבוֹ וְנִדְבָתוֹ וְיִרְאֶה בְּשִׂכְלוֹ כִּי הוּא חָשׁוּב בְּעִנְיָנוֹ וְנִשָּׂא בְּמַדְרֵגָתוֹ וּמְעֻלֶּה בְּמַתְכֻּנְתּוֹ מִן הַבְּהֵמָה וְהַצֶּמַח וְהַמּוּצָק יִתְחַיֵּב לְהוֹדוֹת לְבוֹרְאוֹ יִתְבָּרַךְ,

Y pondrá sobre esto una comparación cercana. Imagine en su pensamiento que, en su infancia, su madre lo hubiera arrojado en el camino, y pasara un hombre y lo viera y se compadeciera de él, y lo recogiera en su casa y se ocupara de criarlo hasta que creció y adquirió entendimiento. ¡Cómo estaría obligado a correr a hacer su voluntad, en todo lo que le mandara y de todo lo que le advirtiera, y cuántas deudas tendría con él!

וְיִמְשֹׁל בָּזֶה מָשָׁל קָרוֹב. יַעֲלֶה בְּמַחְשַׁבְתּוֹ אִלּוּ בְּעֵת יַנְקוּתוֹ הִשְׁלִיכַתּוּ אִמּוֹ בַּמְּסִלָּה, וְעָבַר אָדָם אֶחָד וְרָאָה אוֹתוֹ וְחָמַל עָלָיו וְאָסַף אוֹתוֹ אֶל בֵּיתוֹ וְנִטַּפֵּל בְּגִדּוּלוֹ עַד אֲשֶׁר גָּדַל וְהִשְׂכִּיל. הֵיאַךְ הָיָה חַיָּב לָרוּץ לִרְצוֹנוֹ, וְכָל אֲשֶׁר יְצַוֵּהוּ בּוֹ וְיַזְהִירֵהוּ מִמֶּנּוּ, וְכַמָּה הוּא חַיָּב לוֹ מִן הַחוֹבוֹת!

Y conforme a la protección del Creador sobre él y a su provisión en todos sus asuntos, así ha de ser su entrega a servirle y su aceptación de sus mitzvot. Ya reprendió el profeta a la nación en este asunto al decir (Devarim 32): «¿A Adonái le pagáis así, pueblo vil e insensato?...». Y lo explicó Yejezkel (Yejezkel 16) en el pasaje: «Y pasé junto a ti y te vi revolcándote en tu sangre», y el resto del pasaje.

וּכְפִי הֲגָנַת הַבּוֹרֵא עָלָיו וְהַסְפָּקָתוֹ בְּכָל עִנְיָנָיו צָרִיךְ שֶׁיִּהְיֶה הִמָּשְׁכוֹ אַחַר עֲבוֹדָתוֹ וְקִבּוּלוֹ מִצְוָתוֹ. וּכְבָר הוֹכִיחַ הַנָּבִיא הָאֻמָּה בָּעִנְיָן הַזֶּה בְּאָמְרוֹ (דברים לב) הַלְה׳ תִּגְמְלוּ זֹאת עַם נָבָל וְלֹא חָכָם וְגוֹ׳ וּבֵאֵר יְחֶזְקֵאל (יחזקאל טו) בפ׳ וָאֶעֱבֹר עָלַיִךְ וָאֶרְאֵךְ מִתְבּוֹסֶסֶת בְּדָמָיִךְ וּשְׁאָר הָעִנְיָן:

El segundo: el balance del hombre con su alma sobre la grandeza de los favores de Dios hacia él —en la composición de su cuerpo, la perfección de su forma y su esencia (otra versión: su especie), la configuración de sus miembros, y su salida del vientre de su madre por Su poder, bendito sea; y la preparación de su sustento antes de eso y después, según lo que le conviene y en la medida de su necesidad, gracia de su Dios sobre él—. Y piense en su alma: si hubiera estado falto, al comienzo de su creación, de ojos, o manos, o pies, y estuviera en el poder de un hombre hacérselos hasta que su cuerpo fuera completo con ellos, ¡cómo sería su agradecimiento a él, su alabanza, su entrega a su mitzvá y su apego a su servicio! Y conforme a esto ha de entregarse a su Creador, bendito sea, que compuso su cuerpo y perfeccionó todos sus miembros con la máxima perfección y disposición, como dijo (Iyov 10): «Recuerda, te ruego, que como barro me hiciste...», y el resto; y dijo (Tehilim 139): «Pues Tú adquiriste mis riñones». Y dijo (Tehilim 22): «Pues Tú me sacaste del vientre».

וְהַשֵּׁנִי, חֶשְׁבּוֹן הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ בְּגֹדֶל טוֹבוֹת הָאֱלֹהִים עָלָיו בְּחִבּוּר גּוּפוֹ וְהַשְׁלָמַת צוּרָתוֹ וּמַהוּתוֹ (ס״א ומינותו) וְתַבְנִית אֵבָרָיו וְהוֹצָאָתוֹ מִבֶּטֶן אִמּוֹ בִּיכָלְתּוֹ יִתְבָּרַךְ וַהֲכָנַת טַרְפּוֹ קֹדֶם לָזֶה וְאַחֲרָיו כְּפִי הָרָאוּי לוֹ וּכְשִׁעוּר צָרְכּוֹ חֶסֶד מֵאֱלֹהָיו עָלָיו וְיַחְשֹׁב בְּנַפְשׁוֹ אִלּוּ הָיָה חָסֵר בִּתְחִלַּת בְּרִיאָתוֹ מִבְּלִי עֵינַיִם אוֹ יָדַיִם אוֹ רַגְלַיִם וְיִהְיֶה בִּיכֹלֶת אָדָם לַעֲשׂוֹתָם לוֹ עַד שֶׁיִּהְיֶה גּוּפוֹ שָׁלֵם בָּהֶם הֵיאַךְ תִּהְיֶה הוֹדָאָתוֹ לוֹ וְשִׁבְחוֹ וְהִמָּשְׁכוֹ לְמִצְוָתוֹ וְהִדָּבְקוֹ בַּעֲבוֹדָתוֹ וּכְפִי זֶה צָרִיךְ שֶׁיִּמָּשֵׁךְ אַחַר בּוֹרְאוֹ יִתְבָּרַךְ אֲשֶׁר תִּקֵּן גּוּפוֹ וְהִשְׁלִים אֵבָרָיו כֻּלָּם בְּתַכְלִית הַתִּקּוּן וְהַתִּכּוּן כְּמוֹ שֶׁאָמַר (איוב י) זְכָר נָא כִּי כַחֹמֶר עֲשִׂיתָנִי וְגוֹ׳ וּשְׁאָר הָעִנְיָן וְאָמַר (תהלים קלט) כִּי אַתָּה קָנִיתָ כִלְיֹתָי.

וְאָמַר (שם כב) כִּי אַתָּה גֹחִי מִבָּטֶן:

El tercero: el balance del hombre con su alma y su reflexión sobre la grandeza del favor de Dios hacia él, en lo que le benefició con el intelecto y el discernimiento, junto con muchas midot buenas, preciosas y honorables. Tiene en ellas ventaja sobre los seres vivos que no hablan, como está escrito (Iyov 35): «El que nos enseña más que a las bestias de la tierra y nos hace más sabios que a las aves del cielo». Y piense: si estuviera desnudo de intelecto y discernimiento, y lo beneficiara con ellos un hombre como él, y reconociera la ventaja de lo que ahora tiene sobre lo que tenía, ¿le bastarían todos los días de su vida y la medida de sus días para persistir en su agradecimiento y su alabanza por ello, a cambio de su recompensa? Cuánto más el Creador, bendito sea, cuyos favores hacia nosotros no tienen fin ni sus bondades con nosotros tienen término, como está escrito (Tehilim 40): «Muchas cosas has hecho Tú, Adonái, Dios mío...».

וְהַשְּׁלִישִׁי, חֶשְׁבּוֹן הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ וְהִסְתַּכְּלוֹ בְּגֹדֶל טוֹבַת הָאֱלֹהִים עָלָיו בְּמָה שֶׁהוֹעִילוֹ מִן הַשֵּׂכֶל וְהַהַכָּרָה עִם הַרְבֵּה מִדּוֹת טוֹבוֹת וַחֲמוּדוֹת וְנִכְבָּדוֹת.

יֵשׁ לוֹ בָּהֶם יִתְרוֹן עַל הַחַיִּים שֶׁאֵינָם מְדַבְּרִים כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (איוב לה) מַלְּפֵנוּ מִבַּהֲמוֹת אָרֶץ וּמֵעוֹף הַשָּׁמַיִם יְחַכְּמֵנוּ, וְיַחְשֹׁב אִלּוּ הָיָה עֵירֹם מִן הַשֵּׂכֶל וְהַהַכָּרָה וְהוֹעִילוֹ בָּהֶם אָדָם כָּמוֹהוּ וְהִכִּיר יִתְרוֹן מָה שֶׁהוּא בּוֹ עַל מָה שֶׁהָיָה בּוֹ הֶהָיָה מַסְפִּיק לוֹ כָּל יְמֵי חַיָּיו וּמִדַּת יָמָיו לִהְיוֹת מַתְמִיד בְּהוֹדָאָתוֹ וְשִׁבְחוֹ עַל זֶה תַּחַת גְּמוּלוֹ, כָּל שֶׁכֵּן הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ אֲשֶׁר אֵין קֵץ לְטוֹבוֹתָיו עָלֵינוּ וְלֹא תַּכְלִית לַחֲסָדָיו עִמָּנוּ כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (תהלים מ) רַבּוֹת עָשִׂיתָ אַתָּה ה׳ אֱלֹהַי וְגוֹ׳:

El cuarto: su balance con su alma sobre la grandeza de los favores de Dios hacia él, al despertarlo hacia aquello en que está su vida en los dos mundos: una Torá honorable y fiel, para quitar su ceguera, extirpar su necedad, iluminar sus ojos y acercarlo a la voluntad de su Dios; que le da a conocer la verdad de su Creador y lo que le debe, y en la cual se completa su éxito en los dos mundos, como está escrito (Tehilim 19): «La Torá de Adonái es perfecta, restaura el alma...; los preceptos de Adonái son rectos, alegran el corazón...».

וְהָרְבִיעִי, חֶשְׁבּוֹנוֹ עִם נַפְשׁוֹ בְּגֹדֶל טוֹבוֹת הָאֱלֹהִים עָלָיו בְּהֶעָרָתוֹ אֶל מָה שֶׁיֵּשׁ בּוֹ חַיּוּתוֹ בִּשְׁנֵי הָעוֹלָמִים בְּתוֹרָה נִכְבֶּדֶת נֶאֱמָנָה לְהָסִיר עִוְרוֹנוֹ וּלְבַעֵר סִכְלוּתוֹ וּלְהָאִיר עֵינָיו וּלְהַקְרִיבוֹ אֶל רְצוֹן אֱלֹהָיו וְתוֹדִיעֶנּוּ אֲמִתַּת בּוֹרְאוֹ וּמָה שֶׁהוּא חַיָּב לוֹ אֲשֶׁר בּוֹ תֻּשְׁלַם הַצְלָחָתוֹ בִּשְׁנֵי הָעוֹלָמִים כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (שם יט) תּוֹרַת ה׳ תְּמִימָה מְשִׁיבַת נָפֶשׁ וְגוֹ׳ פִּקּוּדֵי ה׳ יְשָׁרִים מְשַׂמְּחֵי לֵב וְגוֹ׳,

Y piense en su alma: si le faltara, después de haber reconocido su valor, y luego se le presentara un hombre que lo beneficiara con ella, ¿sería digno su esfuerzo, y bastaría su capacidad, para completar su agradecimiento y su alabanza por ello? Cuánto más el Creador, que despierta en ella, da fuerza para comprenderla y le ayuda en ella. Y lo menos que le debemos de agradecimiento por ella es que corramos a apegarnos a su Torá y nos apresuremos a aceptar su mitzvá y su advertencia, como está escrito (Tehilim 119): «Me apresuré y no me demoré...»; y dijo (ibíd.): «¡Cuánto amo tu Torá!»; y dijo (ibíd.): «¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!».

וְיַחְשֹׁב בְּנַפְשׁוֹ אִלּוּ הָיְתָה נֶעְדֶּרֶת מִמֶּנּוּ אַחַר שֶׁהִכִּיר מַעֲלָתָהּ ואח״כ נִזְדַּמֵּן לוֹ אָדָם שֶׁהוֹעִילוֹ בָּהּ הֶהָיְתָה רְאוּיָה הִשְׁתַּדְּלוּתוֹ וִיכָלְתּוֹ מַסְפֶּקֶת לְהַשְׁלִים הוֹדָאָתוֹ וְשִׁבְחוֹ עַל זֶה וכ״ש הַבּוֹרֵא הַמֵּעִיר בָּהּ וְהַמֵּפִיק לַהֲבָנָתָהּ וְהָעוֹזֵר לוֹ עָלֶיהָ וְהַמְּעַט מִמָּה שֶׁאָנוּ חַיָּבִים לוֹ מִן הַהוֹדָאָה עָלֶיהָ הוּא שֶׁנָּרוּץ לְהִדָּבֵק בְּתוֹרָתוֹ וּנְמַהֵר לְקַבֵּל מִצְוָתוֹ וְהִזְהַרְתּוֹ כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (שם קיט) חַשְׁתִּי וְלֹא הִתְמַהְמָהְתִּי וְגוֹ׳ וְאָמַר (שם) מָה אָהַבְתִּי תוֹרָתֶךָ וְאָמַר (שם) מַה נִּמְלְצוּ לְחִכִּי אִמְרָתֶךָ:

El quinto: que reflexione con su alma sobre su tardanza en comprender el libro de la Torá de Dios y el reposo de su alma por no llegar a entender sus asuntos. Y no obra así con una carta que le llegue de un rey, si tiene duda en su comprensión —por la semejanza de la escritura, o de las palabras, o por la profundidad de sus asuntos, su sutileza, su entremezclarse y la elocuencia de sus expresiones—, sino que pone en ella todo su corazón y su entendimiento para llegar a comprender sus asuntos, y siente gran pesar hasta entender su intención.

וְהַחֲמִישִׁי, שֶׁיַּחְשֹׁב עִם נַפְשׁוֹ בְּהִתְאַחֲרוֹ מֵהָבִין סֵפֶר תּוֹרַת הָאֱלֹהִים וּמְנוּחַת נַפְשׁוֹ מִבִּלְתִּי עֲמֹד עַל עִנְיָנָיו.

וְאֵינֶנּוּ עוֹשֶׂה כֵן בְּסֵפֶר שֶׁיַּגִּיעֵהוּ מִמֶּלֶךְ אִם הוּא מְסֻפָּק בַּהֲבָנָתוֹ מִפְּנֵי הִדַּמּוּת הַכְּתִיבָה אוֹ הַמִּלּוֹת אוֹ לְעֹמֶק עִנְיָנָיו וְדַקּוּתָם וְהִתְעָרְבוּתָם וְצַחוּת דְּבָרָיו אֲבָל הָיָה נוֹתֵן כָּל לִבּוֹ וְשִׂכְלוֹ בּוֹ לַעֲמֹד עַל עִנְיָנָיו וְהָיָה מִצְטַעֵר צַעַר גָּדוֹל עַד שֶׁיָּבִין כַּוָּנָתוֹ בּוֹ.

Y si hace esto para entender el libro de un hombre débil y mortal como él, ¿cuánto más ha de hacer, el doble de esto, hasta comprender el libro de su Dios, que es su vida y su salvación, como está escrito (Devarim 30): «Pues él es tu vida y la largura de tus días...»? ¿Y cómo te has permitido, hermano mío, desentenderte de él y conformarte con lo que de él está cercano y manifiesto en su sentido literal, siendo negligente con el resto? ¿Acaso no ves tu defecto y tu bajeza en esto? ¿No se asemeja esto a la conducta de aquel de quien se dijo (Daniel 5): «Y a los dioses de plata y oro, de bronce y hierro... alabaste, y al Dios en cuya mano está tu aliento y de quien son todos tus caminos, no honraste»?

וּכְשֶׁהוּא עוֹשֶׂה זֶה לַעֲמֹד עַל סֵפֶר אָדָם חַלָּשׁ וּבֶן תְּמוּתָה כָּמוֹהוּ מָה הוּא חַיָּב לַעֲשׂוֹת מִכִּפְלֵי זֶה עַד שֶׁיָּבִין סֵפֶר אֱלֹהָיו אֲשֶׁר הוּא חַיָּיו וְהַצָּלָתוֹ כמ״ש (דברים ל) כִּי הוּא חַיֶּיךָ וְאֹרֶךְ יָמֶיךָ וְגוֹ׳ וְהֵיאַךְ הִתַּרְתָּ לְעַצְמְךָ אָחִי לְהִתְעַלֵּם מִמֶּנּוּ וּלְהִסְתַּפֵּק לְךָ מִמֶּנּוּ מָה שֶׁהוּא קָרוֹב מֵעִנְיָנוֹ וְנִגְלֶה מִפְּשׁוּטוֹ וְתָקֵל בְּזוּלָתוֹ.

הֲלֹא תִּרְאֶה חֶסְרוֹנְךָ וּפְחִיתוּתְךָ בַּדָּבָר הַזֶּה!

הֲלֹא זֶה דּוֹמֶה לְמַעֲשֶׂה מִי שֶׁנֶּאֱמַר בּוֹ (דניאל ה) וְלֵאלָהֵי כַסְפָּא וְדַהֲבָא נְחָשָׁא פַרְזְלָא וְגוֹ׳ וְלֵאלָהָא דִּי נִשְׁמְתָךְ בִּידֵהּ וְכָל אֹרְחָתָךְ לֵהּ לָא הַדַּרְתָּ:

El sexto: que reflexione en su alma cuando percibe en sus midot que se inclinan a rebelarse contra el Creador y a quebrantar su pacto; que reflexione en su alma y haga pasar por su corazón todo lo que ha captado con sus sentidos —de las raíces del mundo y sus ramas, lo simple y lo compuesto de él, su parte superior y su parte inferior—, que todo se mantiene por la palabra de Adonái y guarda el pacto de Adonái. ¿Ha visto acaso que algo de ello salga del vínculo del servicio a Dios, ensalzado sea, o que se rebele contra su palabra y quebrante su pacto?

וְהַשִּׁשִּׁי, שֶׁיַּחְשֹׁב בְּנַפְשׁוֹ כְּשֶׁהוּא מַרְגִּישׁ בְּמִדּוֹתָיו שֶׁהֵן נוֹטוֹת לְהַמְרוֹת הַבּוֹרֵא וּלְהָפֵר בְּרִיתוֹ וְיַחְשֹׁב בְּנַפְשׁוֹ וְיַעֲבִיר עַל לִבּוֹ כָּל מָה שֶׁהִשִּׂיג בְּחוּשָׁיו מִשָּׁרְשֵׁי הָעוֹלָם וַעֲנָפָיו וּפְשׁוּטוֹ וּמֶרְכָּבוֹ וְעֶלְיוֹנוֹ וְתַחְתּוֹנוֹ שֶׁכֻּלּוֹ עוֹמֵד בִּדְבַר ה׳ וְשׁוֹמֵר בְּרִית ה׳.

הַאִם רָאָה מִמֶּנּוּ דָּבָר יוֹצֵא מִקֶּשֶׁר עֲבוֹדַת הָאֵל יִתְעַלֶּה אוֹ שֶׁמַּמְרֶה דְּבָרוֹ וּמֵפֵר בְּרִיתוֹ.

Si imagináramos en nuestro pensamiento que una de esas cosas traspasara el pacto del Creador y cambiara su naturaleza —o que la tierra se apartara del centro, o que salieran las aguas del mar, traspasaran su límite y cubrieran la faz de la tierra—, ¿quedaría hombre alguno sobre la faz de la tierra? Y más asombroso aún es en los miembros del hombre: si traspasaran el pacto del Creador en él, y reposaran sus miembros hechos para el movimiento, o se movieran los que están en reposo, o si no le llegaran a través de los sentidos aquellas cosas que se les ordenó hacerle llegar, su composición se corrompería, su estructura se desligaría y su gobierno cesaría.

וְאִלּוּ הָיִינוּ מַעֲלִים בְּמַחְשַׁבְתֵּנוּ שֶׁדָּבָר מֵהֶם עָבַר בְּרִית הַבּוֹרֵא וְנִשְׁתַּנָּה טִבְעוֹ אוֹ שֶׁהָאָרֶץ סָרָה מִן הָאֶמְצַע וְיָצְאוּ מֵי הַיָּם וְעָבְרוּ גְּבוּלָם וְכִסּוּ פְּנֵי הָאָרֶץ הֶהָיָה אָדָם נִשְׁאָר עַל פְּנֵי הָאֲדָמָה.

וְיוֹתֵר נִפְלָא מִזֶּה בְּאֶבְרֵי הָאָדָם אִלּוּ הָיוּ עוֹבְרִים בְּרִית הַבּוֹרֵא בָּאָדָם וְיָנוּחוּ אֵבָרָיו הַטְּבוּעִים עַל הַתְּנוּעָה אוֹ יָנוּעוּ הַנָּחִים מֵהֶם אוֹ אִם לֹא הָיוּ מַגִּיעִים אֵלָיו הַחוּשִׁים מָה שֶׁנִּצְטַוּוּ לְהַגִּיעַ אֵלָיו הָיָה חִבּוּרוֹ נִפְסָד וְהַרְכָּבָתוֹ נִתֶּקֶת וּבָטְלָה הַנְהָגָתוֹ.

¿Y cómo no se avergüenza el hombre de traspasar el pacto de su Dios en un mundo en el que nada ha traspasado el pacto de Dios, ni entre los auxiliares que Él obligó a su servicio y a soportar todos sus asuntos, que son sus propios miembros?

וְהַאֵיךְ לֹא יִתְבַּיֵּשׁ הָאָדָם לַעֲבֹר בְּרִית אֱלֹהָיו בְּעוֹלָם שֶׁלֹּא עָבַר בְּרִית אֱלֹהִים בּוֹ וּבָעוֹזְרִים שֶׁחִיְּבָם בַּעֲבוֹדָתוֹ וּסְבֹל כָּל עִנְיָנוֹ וְהֵם אֵבָרָיו.

La comparación cercana a esto es la de un rey que ordenó a un grupo de sus siervos hacer pasar a uno de sus ministros por un gran río, con la máxima vigilancia, hasta un lugar conocido y en un plazo determinado. Y luego el rey ordenó al ministro hacer por ellos, en aquel asunto y en aquel tiempo, ciertas cosas conocidas. Los siervos cumplieron con el ministro la orden del rey, pero el ministro se desentendió de lo que el rey le había mandado hacer por ellos.

וְהַדִּמְיוֹן הַקָּרוֹב בָּזֶה לְמֶלֶךְ שֶׁצִּוָּה כַּת אַחַת מֵעֲבָדָיו לְהַעֲבִיר אֶחָד מִשָּׂרָיו נָהָר גָּדוֹל בְּתַכְלִית הַשְּׁמִירָה אֶל מָקוֹם יָדוּעַ וּזְמַן קָצוּב ואח״כ צִוָּה הַמֶּלֶךְ לְהַשַּׂר לַעֲשׂוֹת לָהֶם בָּעִנְיָן הַהוּא וּבַזְּמַן הַהוּא דְּבָרִים יְדוּעִים וְקִיְּמוּ הָעֲבָדִים בְּהַשַּׂר מִצְוַת הַמֶּלֶךְ וְהִתְעַלֵּם הַשַּׂר מִמָּה שֶׁצִּוָּהוּ בּוֹ הַמֶּלֶךְ לָהֶם.

Y le dijo uno de los siervos al ministro que se desentendía de la orden del rey: «¿No temes que uno de nosotros haga contigo como tú haces, y traspase la orden del rey en tu custodia, como tú la has traspasado con nosotros, y caigas en este gran río y mueras de mala muerte? Vuélvete de tu error con teshuvá y pidiendo el perdón, pues el rey nos ordenó que nos desentendiéramos de tu custodia si tú te desentendías de su orden respecto de nosotros». Y despertó de su desatención y volvió de su error.

וְאָמַר לוֹ אֶחָד מִן הָעֲבָדִים הַשַּׂר הַמִּתְעַלֵּם מִמִּצְוַת הַמֶּלֶךְ הֲלֹא תִּירָא שֶׁיַּעֲשֶׂה אֶחָד מִמֶּנּוּ בְּךָ כְּמַעֲשֶׂיךָ וְיַעֲבֹר מִצְוַת הַמֶּלֶךְ בִּשְׁמִירָתְךָ כְּמוֹ שֶׁעָבַרְתָּ בָּנוּ וְתִפּוֹל בַּנָּהָר הַגָּדוֹל הַזֶּה וְתָמוּת מִיתָה רָעָה חֲזֹר מִטָּעוּתְךָ בִּתְשׁוּבָה וּבַקָּשַׁת הַמְּחִילָה כִּי הַמֶּלֶךְ צִוָּה אוֹתָנוּ שֶׁנִּתְעַלֵּם מִשְּׁמִירָתְךָ אִם תִּתְעַלֵּם מִמִּצְוָתוֹ עָלֵינוּ וְהֵקִיץ מֵהִתְעַלְּמוּתוֹ וְחָזַר מִטָּעוּתוֹ.

Y tú, hermano mío, reflexiona: si uno de tus miembros traspasara la orden del Creador respecto de ti al usarlo, ¿acaso no sabes que el Creador, bendito sea, estipuló en su Torá fiel que estaría bajo tu dominio y a tu disposición todo lo que hay en el mundo si le sirves, y que se traspasaría tu voluntad cuando traspases su palabra, como está explicado en la parashá «Si en mis estatutos anduviereis» y en otras?

וְאַתָּה אָחִי חֲשׁוֹב אִם עָבַר אֶחָד מֵאֵבָרֶיךָ עַל מִצְוַת הַבּוֹרֵא בְּךָ בְּהִשְׁתַּמֶּשְׁךָ בּוֹ הֲלֹא אַתָּה יוֹדֵעַ כִּי הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ הִתְנָה בְּתוֹרָתוֹ הַנֶּאֱמָנָה שֶׁיִּהְיֶה בִּרְשׁוּתְךָ וּבְחֶפְצְךָ כָּל מָה שֶׁבָּעוֹלָם אִם תַּעַבְדֵהוּ וְשֶׁיַּעֲבוֹר עַל רְצוֹנְךָ כְּשֶׁתַּעֲבוֹר עַל דְּבָרוֹ כְּמוֹ שֶׁהוּא מְבֹאָר בְּפָרָשַׁת אִם בְּחֻקּוֹתַי תֵּלֵכוּ וְזוּלָתָהּ:

El séptimo: el balance del hombre con su alma para con su Dios en las condiciones de la servidumbre, y que tome sobre sí las obligaciones del señorío hacia su Creador. Ya mencionamos la mayoría de ellas en la puerta tercera de este libro; que las busque allí quien lo desee.

וְהַשְּׁבִיעִי, חֶשְׁבּוֹן הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ לֵאלֹהָיו בִּתְנָאֵי הָעַבְדוּת וְשֶׁיְּקַבֵּל עַל עַצְמוֹ חוֹבוֹת הָאַדְנוּת לְבוֹרְאוֹ וּכְבָר זָכַרְנוּ רֻבָּם בַּשַּׁעַר הַשְּׁלִישִׁי מִן הַסֵּפֶר הַזֶּה יִדְרְשֵׁם הַמְּבַקֵּשׁ שָׁמָּה.

Y reflexione con su alma sobre ellas cuando reconozca la continuidad de los favores del Creador, bendito sea, sobre él: al disponerle sus beneficios, su compasión hacia él, y proveerle de continuo todo lo que necesita de sustento, sin abandonarlo a sí mismo ni a la debilidad de su discernimiento en el manejo de sus asuntos; y al beneficiarlo con sabiduría, intelecto y entendimiento con que gobierne sus asuntos y conozca las obligaciones que tiene con su Dios, como dijo David, la paz sea con él (Tehilim 119): «Tu siervo soy yo, dame entendimiento».

וְיַחְשֹׁב עִם נַפְשׁוֹ עֲלֵיהֶן בְּעֵת שֶׁיַּכִּיר הַתְמָדַת טוֹבוֹת הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ עָלָיו בְּהַזְמִינוֹ תּוֹעֲלוֹתָיו וְחֶמְלָתוֹ עָלָיו וְהַסְפִּיקוֹ כָּל הַצָּרִיךְ לוֹ מִן הַמָּזוֹן תָּדִיר וְלֹא הִנִּיחוֹ לְנַפְשׁוֹ וְלַחֲלִישׁוּת הַכָּרָתוֹ בְּהַנְהָגוֹת עִנְיָנָיו וְהוֹעִילוּ בְּחָכְמָה וּבְשֵׂכֶל וּבְבִינָה יַנְהִיג בָּהֶם עִנְיָנָיו וְיֵדַע חוֹבוֹת אֱלֹהָיו עָלָיו כְּמוֹ שֶׁאָמַר דָּוִד ע״ה (תהלים קיט) עַבְדְּךָ אָנִי הֲבִינֵנִי,

Y cuando el siervo reconoce de su Señor las señales de sus favores abundantes —en su alma, su cuerpo y todos sus movimientos—; y que Él lo observa siempre, conoce lo manifiesto y lo oculto de él, guarda todos sus movimientos, los liga con sus ataduras y los domina; y la forma de su prueba y su examen en lo que le permitió usar de sus miembros y en lo que le autorizó al hacer pasar sus pensamientos por sus inclinaciones (yetzarim) buenas y malas; y cuando reflexiona en la tradición de la Torá y en su despertar hacia aquello en que está la voluntad de su Dios y aquello que lo hace airar contra él —usando todos los rincones de su cuerpo y las fuerzas de su alma en aquello que halle gracia a los ojos de su Señor y lo acerque a Él—; y aparta de sí el velo de la necedad, se viste con el manto del temor y la vergüenza ante Él, y del amor a Él y el deseo de lo que Él quiere; entonces le llegarán los grandes bienes y las grandes luces de parte de Dios, como está escrito (Tehilim 89): «Adonái, a la luz de tu rostro caminan», y dijo (Bemidbar 6): «Ilumine Adonái su rostro hacia ti y te agracie».

וּכְשֶׁיַּכִּיר הָעֶבֶד מֵאֲדֹנָיו סִימָנֵי טוֹבוֹתָיו הָעוֹדְפוֹת בְּנַפְשׁוֹ וְגוּפוֹ וְכָל תְּנוּעוֹתָיו וְשֶׁהוּא מַשְׁקִיף עָלָיו תָּמִיד וְיוֹדֵעַ נִגְלוֹתָיו וְנִסְתְּרוֹתָיו וְשׁוֹמֵר עַל כָּל תְּנוּעוֹתָיו וְקוֹשֵׁר אוֹתָם בַּאֲסוּרָיו וּמוֹשֵׁל בָּהֶם וְצוּרַת נִסְיוֹנוֹ וּבְחִינָתוֹ בְּמָה שֶׁהִתִּיר לוֹ מֵהִשְׁתַּמֵּשׁ בְּאֵבָרָיו וְהִרְשָׁהוּ מֵהַעֲבָרַת מַחְשְׁבוֹתָיו בִּיצָרָיו הַטּוֹבִים וְהָרָעִים וְיַחְשֹׁב בְּמָסֹרֶת הַתּוֹרָה וְהֶעָרָתָהּ עַל מָה שֶׁיֵּשׁ בּוֹ רְצוֹן אֱלֹהָיו וּמָה שֶׁיַּקְצִיפֶנּוּ עָלָיו מִשְׁתַּמֵּשׁ בְּכָל פִּנּוֹת גּוּפוֹ וְכֹחוֹת נַפְשׁוֹ בְּמָה שֶׁיִּמְצָא בּוֹ חֵן בְּעֵינֵי אֲדוֹנָיו וְיַקְרִיבֵהוּ אֵלָיו וְיָסִיר מָסַךְ הַסִּכְלוּת בּוֹ מֵעָלָיו וְיִלְבַּשׁ כְּסוּת הַמּוֹרָא וְהַבֹּשֶׁת מִמֶּנּוּ וְאַהֲבָה בּוֹ וְהַחֵפֶץ בְּמָה שֶׁהוּא רוֹצֶה וְאָז יְבוֹאוּהוּ הַטּוֹבוֹת הַגְּדוֹלוֹת וְהָאוֹרִים הַגְּדוֹלִים מֵהָאֱלֹהִים כמ״ש (שם פט) ה׳ בְּאוֹר פָּנֶיךָ יְהַלֵּכוּן וְאָמַר (במדבר ו) יָאֵר ה׳ פָּנָיו אֵלֶיךָ וִיחֻנֶּךָּ.

Y lo principal de todo está en el cumplimiento de las condiciones de la servidumbre y en unificar a su Dios como Señor, con corazón entero y fiel. Con esto será su amor a su Dios perfecto, y el amor de su Dios hacia él, como dijo la Escritura (Devarim 26): «A Adonái has ensalzado hoy, y Adonái te ha ensalzado hoy»; y dijo (ibíd.): «Y para ponerte por encima»; y dijo (Devarim 28): «Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Adonái es invocado sobre ti, y te temerán».

וְעִקָּר הַכֹּל בְּהַשְׁלָמַת תַּנָּאֵי הָעַבְדוּת וּבְיַחֲדוֹ אֱלֹהָיו בְּאַדְנוּת בְּלֵב שָׁלֵם וְנֶאֱמָן וּבָזֶה תִּהְיֶה אַהֲבָתוֹ בֵּאלֹהָיו שְׁלֵמָה וְאַהֲבַת אֱלֹהָיו בּוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב (דברים כו) אֶת ה׳ הֶאֱמַרְתָּ הַיּוֹם וַה׳ הֶאֱמִירְךָ הַיּוֹם וְאָמַר (שם) וּלְתִתְּךָ עֶלְיוֹן וְאָמַר (שם כח) וְרָאוּ כָּל עַמֵּי הָאָרֶץ כִּי שֵׁם ה׳ נִקְרָא עָלֶיךָ וְיָרְאוּ מִמֶּךָּ.

Y la razón de esto es que se sabe que la grandeza del siervo y el valor de su rango ante los hombres son según la grandeza de su señor entre los señores, y según la elección que el señor ha hecho de él y su acercamiento. Y puesto que el nombre del Creador, ensalzado sea, es grande y elevado por encima de todos los elevados entre todas las naciones, como está escrito (Malají 1): «Pues desde donde nace el sol hasta donde se pone, grande es mi nombre entre las naciones»; y siendo el más cercano a Él entre todos los pueblos, y el más consagrado a su servicio, el pueblo de los hijos de Israel, era de justicia que nuestro rango y nuestra gloria sobre los demás pueblos fueran conforme a esto.

וְהַטַּעַם בָּזֶה כִּי יָדוּעַ שֶׁגְּדֻלַּת הָעֶבֶד וִיקָר מַעֲלָתוֹ אֵצֶל בְּנֵי אָדָם הֵם כְּפִי גְּדֻלַּת אֲדוֹנָיו בֵּין הָאֲדוֹנִים וּכְפִי בְּחִירַת הָאָדוֹן בּוֹ וְהַקְרָבָתוֹ אוֹתוֹ וּלְפִי שֶׁשֵּׁם הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה גָּדוֹל וְעֶלְיוֹן עַל כָּל עֶלְיוֹנִים אֵצֶל כָּל הַגּוֹיִם כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (מלאכי א) כִּי מִמִּזְרַח שֶׁמֶשׁ עַד מְבוֹאוֹ גָּדוֹל שְׁמִי בַּגּוֹיִם, וְהָיָה הַקָּרוֹב אֵלָיו בְּכָל הָעַמִּים וְהַמְּיֻחָד בַּעֲבוֹדָתוֹ מֵהֶם עַם בְּנֵי יִשְׂרָאֵל הָיָה בַּדִּין שֶׁתִּהְיֶה מַעֲלָתֵנוּ וְתִפְאַרְתֵּנוּ עַל שְׁאָר הָעַמִּים כְּפִי זֶה,

Y el sentido de «que el nombre de Adonái es invocado sobre ti» es que nos llamó pueblo de Adonái, y pueblo de Elohim, y cohanim de Adonái, y servidores de Adonái, y siervos de Adonái, e hijos de Adonái, y cosas semejantes de entre las expresiones de predilección y elección. Pero «y te temerán» es por el honor del Creador y su temor, como está escrito (Yirmiyahu 10:7): «¿Quién no te temerá, Rey de las naciones?». Y como dijo la Escritura acerca de aquello a lo que estamos destinados a llegar, del acercamiento al Creador y de nuestra consagración a su servicio (Yeshayahu 44:5): «Este dirá: De Adonái soy yo...». Y la diferencia de su valor ante el Creador es según la diferencia de sus rangos en su cercanía a Él y en servirle.

וְטַעַם כִּי שֵׁם ה׳ נִקְרָא עָלֶיךָ הוּא שֶׁקְּרָאָנוּ עַם ה׳ וְעַם אֱלֹהִים וְכֹהֲנֵי ה׳ וּמְשָׁרְתֵי ה׳ וְעַבְדֵי ה׳ וּבְנֵי ה׳ וְהַדּוֹמֶה לָזֶה מִמִּלּוֹת הַסְּגֻלָּה וְהַבְּחִירָה, אֲבָל וְיָרְאוּ מִמֶּךָּ הוּא לִכְבוֹד הַבּוֹרֵא וּמוֹרָאוֹ כמ״ש (ירמיהו י׳:ז׳) מִי לֹא יִרָאֲךָ מֶלֶךְ הַגּוֹיִם, וּכְמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב בְּמָה שֶׁאָנוּ עֲתִידִים לְהַגִּיעַ אֵלָיו מֵהִתְקָרֵב אֶל הַבּוֹרֵא וְהִתְיַחֲדֵנוּ בַּעֲבוֹדָתוֹ (ישעיהו מ״ד:ה׳) זֶה יֹאמַר לַה׳ אָנִי וְגוֹ׳ וְהִתְחַלְּפוּת עֶרְכָּם אֵצֶל הַבּוֹרֵא כְּפִי הִתְחַלְּפוּת מַעֲלוֹתָם בְּקִרְבָתָם אֵלָיו וְעָבְדָם אוֹתוֹ.

Por eso, reflexiona con tu alma sobre este asunto, hermano mío, y no te desvíes en él tras tu yetzer, ni consientas con tu deseo al usar en ello tu pensamiento, tu entendimiento y tu intelecto. Y pon en tu corazón la mirada del Creador, bendito sea, sobre tu balance en tu interior; y sea tu intención en ello por su Nombre, y esmérate en ello por su honor, ensalzado sea, por tu vergüenza de que Él te observe en ello, como está escrito (Tehilim 94): «Adonái conoce los pensamientos del hombre, que son vanidad».

עַל כֵּן חֲשֹׁב עִם נַפְשְׁךָ עַל הָעִנְיָן הַזֶּה אָחִי וְאַל תִּטֶּה בּוֹ אַחַר יִצְרְךָ וְלֹא תַּסְכִּים עִם תַּאֲוָתְךָ בְּהִשְׁתַּמֶּשְׁךָ בְּמַחְשַׁבְתְּךָ וּבִינָתְךָ וְשִׂכְלְךָ בּוֹ וְתֵן אֶל לִבְּךָ הַשְׁקָפַת הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ עַל חֶשְׁבּוֹנְךָ בְּמַצְפּוּנְךָ וְתִהְיֶה כַּוָּנָתְךָ בּוֹ לִשְׁמוֹ וּתְדַקְדֵּק בּוֹ לִכְבוֹדוֹ יִתְעַלֶּה מִבָּשְׁתְּךָ מֵהַשְׁקָפָתוֹ עָלֶיךָ בּוֹ כמ״ש (תהלים צד) ה׳ יֹדֵעַ מַחְשְׁבוֹת אָדָם כִּי הֵמָּה הָבֶל:

וְהַשְּׁמִינִי, חֶשְׁבּוֹן הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ בְּמָה שֶׁהוּא חַיָּב בּוֹ מִיִּחוּד לִבּוֹ לֵאלֹהִים ית׳.

El octavo: el balance del hombre con su alma sobre lo que debe de la unificación de su corazón para Dios, bendito sea.

וְיִחוּד הַלֵּב עַל ב׳ פָּנִים.

א׳ מֵהֶם יִחוּד הַלֵּב בְּיִחוּד הָאֵל כַּאֲשֶׁר בֵּאַרְנוּ בִּתְחִלַּת הַסֵּפֶר הַזֶּה.

Y la unificación del corazón es de dos maneras. La primera de ellas: la unificación del corazón en la unidad de Dios, tal como explicamos al comienzo de este libro. Y la segunda: la unificación del corazón cuando hace algo de los actos del mundo venidero —obligatorio o permitido— para Dios solo, tal como explicamos en la puerta quinta de este libro.

וְהַב׳ יִחוּד הַלֵּב בְּעֵת שֶׁיַּעֲשֶׂה מְאוּמָה מִמַּעֲשֵׂי העוה״ב חוֹבָה אוֹ רְשׁוּת לֵאלֹהִים לְבַדּוֹ כַּאֲשֶׁר בֵּאַרְנוּ בַּשַּׁעַר הַחֲמִישִׁי מִן הַסֵּפֶר הַזֶּה.

וּמִתְּנָאֵי יִחוּד הָאֱלֹהִים:

שֶׁלֹּא יִהְיֶה לוֹ אֱלֹהִים זוּלָתוֹ.

Y de las condiciones de la unificación de Dios: que no tenga otro dios fuera de Él; que no le atribuya forma, ni figura, ni cualidad, ni movimiento, ni traslado, ni ningún atributo de los atributos de los cuerpos, ni asunto alguno de los asuntos de la sustancia y el accidente; y que sepa que Él es Uno, que no hay uno como su unidad, ni creador fuera de Él, ni formador sin Él, y el resto de sus buenos nombres y sus midot supremas.

וְלֹא יְיַחֵס אֵלָיו צוּרָה וְלֹא תְּמוּנָה וְלֹא תְּכוּנָה וְלֹא תְּנוּעָה וְלֹא הַעֲתָקָה וְלֹא תֹּאַר מִתָּאֳרֵי הַגּוּפִים וְלֹא עִנְיָן מֵעִנְיְנֵי הָעֶצֶם וְהַמִּקְרֶה.

וְיֵדַע שֶׁהוּא אֶחָד וְאֵין אֶחָד כְּאַחְדוּתוֹ וְלֹא בּוֹרֵא זוּלָתוֹ וְלֹא יוֹצֵר מִבִּלְעָדָיו וּשְׁאָר שְׁמוֹתָיו הַטּוֹבִים וּמִדּוֹתָיו הָעֶלְיוֹנוֹת.

Y de las condiciones de la unificación del corazón en la acción para Dios: que no dirija su acción sino a su gran Nombre —no por amor a la alabanza de los hombres, ni por esperanza en ellos, ni por temor a ellos, ni para atraer un beneficio o apartar un daño en su mundo y en su final—, como dijeron nuestros sabios, de bendita memoria: «No seáis como los siervos que sirven al maestro a condición de recibir recompensa, sino sed como los siervos que sirven al maestro sin la condición de recibir recompensa».

וּמִתְּנָאֵי יִחוּד הַלֵּב בַּמַּעֲשֶׂה לֵאלֹהִים:

שֶׁלֹּא יְכַוֵּן בְּמַעֲשֵׂהוּ אֶלָּא לִשְׁמוֹ הַגָּדוֹל לֹא מֵאַהֲבָה לְשֶׁבַח ב״א לֹא מִתִּקְוָה לָהֶם וְלֹא מִיִּרְאָה אוֹתָם וְלֹא לִמְשֹׁךְ תּוֹעֶלֶת וְלִדְחוֹת נֶזֶק בְּעוֹלָמוֹ וּבְאַחֲרִיתוֹ, כְּמוֹ שֶׁאָמְרוּ רַזַ״ל אַל תִּהְיוּ כַּעֲבָדִים הַמְּשַׁמְּשִׁים אֶת הָרַב עַל מְנָת לְקַבֵּל פְּרָס אֶלָּא הֱווּ כַּעֲבָדִים הַמְּשַׁמְּשִׁים אֶת הָרַב שֶׁלֹּא עַל מְנָת לְקַבֵּל פְּרָס.

Y examina esto, hermano mío, en el modo en que los hombres se comportan en su amor: pues el amante, cuando percibe de su amado que su corazón no está entero con él —cuánto más el señor respecto del siervo—, se aíra contra él y no acepta su obra, aunque se esfuerce en ella y sea perfecta y completa en su apariencia; y esto a pesar de que el hombre necesita de su compañero y precisa de su ayuda.

וּבְחֹן זֶה אָחִי בְּמָה שֶׁנּוֹהֲגִים בּוֹ ב״א בְּאַהֲבָתוֹ כִּי הָאוֹהֵב כְּשֶׁהוּא מַרְגִּישׁ מֵאוֹהֲבוֹ שֶׁאֵין לִבּוֹ שָׁלֵם עִמּוֹ כ״ש הָאָדוֹן מִן הָעֶבֶד יִקְצֹף עָלָיו וְלֹא יִרְצֶה בְּמַעֲשֵׂהוּ אֲפִלּוּ אִם יִשְׁתַּדֵּל בּוֹ וְיִהְיֶה שָׁלֵם וְגָמוּר בְּנִרְאֵהוּ אע״פ שֶׁהָאָדָם מִצְטָרֵךְ לַחֲבֵרוֹ וְצָרִיךְ לְעֶזְרָתוֹ,

Cuánto más el Creador, ensalzado sea —que todas las criaturas lo necesitan y Él no las necesita ni obtiene provecho de ellas, y que observa sus corazones y lo oculto de sus secretos—: ¿cómo pretenderemos agradarle con nuestras almas con aquello que no aceptaríamos de nuestros compañeros y amigos —a pesar de su necedad—, en lo oculto de nuestros corazones, con el engaño, la iniquidad y la poca entereza de nuestro corazón para con ellos?

ק״ו הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה שֶׁצֹּרֶךְ הַבְּרוּאִים כֻּלָּם אֵלָיו וְאֵין לוֹ צֹרֶךְ עֲלֵיהֶם וְלֹא תּוֹעֶלֶת בָּהֶם הַמַּשְׁקִיף עַל לִבּוֹתָם וּצְפוּן סוֹדוֹתָם אֵיךְ נִרְצֶה לוֹ מִנַּפְשׁוֹתֵינוּ בְּמָה שֶׁלֹּא נִרְצֶה מֵהֶם לַחֲבֵרֵינוּ וְרֵעֵינוּ עִם סִכְלוּתָם בְּמַצְפּוּן לִבּוֹתֵינוּ עִם הַתַּרְמִית וְהָאָוֶן וּמִעוּט שְׁלֵמוּת לִבֵּנוּ עִמָּהֶם.

Y cuando el entendido de entre nosotros reflexiona sobre este asunto, se avergüenza ante el Creador, ensalzado sea, rectifica su interior, y unifica su corazón para Dios en su unicidad y en el cumplimiento de una mitzvá de sus mitzvot y de una enseñanza de su Torá, con esfuerzo y diligencia, como dijo David, la paz sea con él (Tehilim 119): «Por el camino de tus mitzvot correré...».

וּכְשֶׁמִּסְתַּכֵּל הַמֵּבִין מִמֶּנּוּ בָּעִנְיָן הַזֶּה יִכָּלֵם מִבָּשְׁתּוֹ מֵהַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה וִיתַקֵּן מַצְפּוּנוֹ וִייַחֵד לִבּוֹ לֵאלֹהִים בְּיִחוּדוֹ וּבַעֲשׂוֹתוֹ מִצְוָה מִמִּצְוֹתָיו וְתוֹרָה מִתּוֹרוֹתָיו בְּהִשְׁתַּדְּלוּת וַחֲרִיצוּת כְּמוֹ שֶׁאָמַר דָּוִד ע״ה (תהלים קיט) דֶּרֶךְ מִצְוֹתֶיךָ אָרוּץ וְגוֹ׳:

El noveno: el balance del hombre con su alma en las clases de los actos del servicio y su empeño en ellos según sus divisiones. Al empeñarse en las obras de su Rey, cuando este le impone una obra de entre las que consisten en los movimientos de su cuerpo, que no deje nada de su esfuerzo y de su capacidad sin ponerlo en ella. Y si son obras de la contemplación, del pensamiento y del consejo, que disponga todo su corazón, su entendimiento, su intelecto y su discernimiento para empeñarse en ellas y aplicarse a ellas.

וְהַתְּשִׁיעִי, חֶשְׁבּוֹן הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ בְּמִינֵי מַעֲשֵׂה הָעֲבוֹדָה וְהִשְׁתַּדְּלוּתוֹ בָּהֶם לְמַחְלְקוֹתֵיהֶם בְּהִשְׁתַּדְּלוּתוֹ בְּמַעֲשֵׂי מַלְכּוֹ כְּשֶׁהוּא מֵטִיל עָלָיו מַעֲשֶׂה מִן הַמַּעֲשִׂים שֶׁיִּהְיוּ בִּתְנוּעוֹת גּוּפוֹ וְלֹא יַנִּיחַ מֵהִשְׁתַּדְּלוּתוֹ וִיכָלְתּוֹ מְאוּמָה שֶׁלֹּא יְשִׂימֵהוּ בּוֹ,

וְאִם יִהְיוּ מִמַּעֲשֵׂי הָעִיּוּן וְהַמַּחֲשָׁבָה וְהָעֵצָה יַזְמִין כָּל לִבּוֹ וּבִינָתוֹ וְשִׂכְלוֹ וְהַכָּרָתוֹ לְהִשְׁתַּדֵּל בּוֹ וּלְהַרְגִּישׁ אֵלָיו,

Y si viene a alabarle y agradecerle por un bien que le otorgó o una gracia que hizo con él —en verso o en prosa, por escrito o de palabra—, que no deje nada de su elocuencia y su retórica, del lenguaje figurado, de la parábola, de lo literal y lo hiperbólico, cuanto le sea posible relatar de Él, sin ofrecérselo y presentárselo. Y si pudiera mostrárselo con todos sus miembros, lo oculto y lo visible de él, lo haría; y si pudiera fatigar a los cielos, la tierra y todo lo que hay en ellos en agradecerle y alabarle, por su deseo de hacerle llegar lo bueno de su interior, lo haría —con lo débil que es ese hombre, su pequeñez y la rapidez con que se acaban sus días.

וְאִם בָּא לְשַׁבְּחוֹ וּלְהוֹדוֹת לוֹ עַל טוֹב שֶׁגְּמָלוֹ אוֹ חֶסֶד שֶׁעָשָׂה עִמּוֹ בַּחֲרוּז אוֹ בִּמְפֹרָד אוֹ בִּכְתָב אוֹ בְּעַל פֶּה לֹא יַנִּיחַ מִצַּחוּתוֹ וּמְלִיצָתוֹ וְדֶרֶךְ הַעֲבָרָה וּמָשָׁל וֶאֱמֶת וָשֶׁקֶר בְּמָה שֶׁיִּתָּכֵן לוֹ לְסַפֵּר עָלָיו שֶׁלֹּא יְזַמְּנֵהוּ וְיַרְאֵהוּ וְאִלּוּ הָיָה יָכוֹל לְהַרְאוֹתוֹ בְּכָל אֵבָרָיו וְנִסְתָּרוֹ וְנִרְאֵהוּ הָיָה עוֹשֶׂה וְאִלּוּ הָיָה יָכוֹל לְהַטְרִיחַ הַשָּׁמַיִם וְהָאָרֶץ וְכָל אֲשֶׁר בָּהֶם בְּהוֹדָאָתוֹ וְשִׁבְחוֹ מֵחֶפְצוֹ שֶׁיַּגִּיעֶנּוּ טוּב מַצְפּוּנוֹ לוּ הָיָה עוֹשֶׂה זֶה עִם חֻלְשַׁת הָאָדָם וּזְעִירוּתוֹ וּמְהִירוּת כְּלוֹת יָמָיו.

וּכְפִי זֶה רָאוּי לַמַּשְׂכִּיל שֶׁיִּהְיֶה בְּמַעֲשֵׂה עֲבוֹדַת הָאֱלֹהִים יִתְעַלֶּה כְּשֶׁהוּא עוֹשֶׂה מֵהֶם מְאוּמָה.

Y conforme a esto conviene al hombre inteligente que se comporte en la obra del servicio a Dios, ensalzado sea, cuando hace algo de ella. Y es que toda obra que es para Dios no escapa de una de tres partes.

וְהוּא שֶׁכָּל מַעֲשֶׂה שֶׁהוּא לֵאלֹהִים אֵינֶנּוּ נִמְלָט מֵאֶחָד מִשְּׁלֹשָׁה חֲלָקִים.

אֶחָד מֵהֶם חוֹבוֹת הַלְּבָבוֹת בִּלְבַד וְהֵם שֶׁכִּוַּנְנוּ לְבָאֲרָן בַּסֵּפֶר הַזֶּה.

Una de ellas: los deberes de los corazones solamente, que son los que nos hemos propuesto explicar en este libro. La segunda parte: los deberes de los cuerpos y de los corazones a la vez, como la tefilá, el estudio de la Torá, la alabanza y el loor a Dios, el estudio de la sabiduría, ordenar el bien y advertir del mal, y cosas semejantes. La tercera parte: los deberes de los miembros solamente, en los que el corazón no tiene entrada alguna salvo la kavaná para Dios al comienzo de la acción, como la sucá, el lulav, el tsitsit, la mezuzá, la observancia de los shabatot y las festividades, la tsedaká, y cosas semejantes de lo que no perjudica a quien las hace que su corazón esté ocupado en algo distinto de su acción.

וְהַחֵלֶק הַשֵּׁנִי חוֹבוֹת הַגּוּפוֹת וְהַלְּבָבוֹת יַחְדָּו כְּמוֹ הַתְּפִלָּה וְלִמּוּד הַתּוֹרָה וְהַשֶּׁבַח וְהַתְּהִלָּה לֵאלֹהִים וְלִמּוּד הַחָכְמָה וְצַוּוֹת בַּטּוֹב וְהַזְהִיר מִן הָרַע וְהַדּוֹמֶה לָזֶה.

וְהַחֵלֶק הַשְּׁלִישִׁי חוֹבוֹת הָאֵבָרִים בִּלְבַד אֵין לַלֵּב בָּהֶם שׁוּם הַכְנָסָה אֶלָּא הַכַּוָּנָה לֵאלֹהִים בִּתְחִלַּת הַמַּעֲשֶׂה כְּסֻכָּה וְלוּלָב וְצִיצִית וּמְזוּזָה וּשְׁמִירַת הַשַּׁבָּתוֹת וְהַמּוֹעֲדִים וְהַצְּדָקָה וְהַדּוֹמֶה לָזֶה מִמַּה שֶׁלֹּא יַזִּיק הָעוֹשֶׂה אוֹתָם טֵרוּד לִבּוֹ בְּזוּלַת מַעֲשֵׂהוּ.

Pero en los deberes de los corazones está obligado a vaciar su corazón de los pensamientos del mundo y sus preocupaciones, y a unificar su corazón y su interior para Dios solo en aquel momento, como dijeron de uno de los ascetas, que decía en su oración a Dios: «Dios mío, mi congoja es por tu causa; aparta de mí las congojas; y mi preocupación es por Ti; aleja de mi alma las preocupaciones». Y con esto Dios acepta su obra y se complace en ella; y en casos como estos se aplica lo que dijeron nuestros sabios, de bendita memoria: «Las mitzvot requieren kavaná».

אַךְ בְּחוֹבוֹת הַלְּבָבוֹת חַיָּב לְפַנּוֹת לִבּוֹ מִמַּחְשְׁבוֹת הָעוֹלָם וְטִרְדוֹתָיו וּלְיַחֵד לִבּוֹ וּמַצְפּוּנוֹ לֵאלֹהִים לְבַדּוֹ בָּעֵת הַהִיא, כְּמוֹ שֶׁאָמְרוּ עַל אֶחָד מִן הַפְּרוּשִׁים שֶׁהָיָה אוֹמֵר בִּתְפִלָּתוֹ לֵאלֹהִים, אֱלֹהַי יְגוֹנִי בַּעֲבוּרְךָ בַּטֵּל מִמֶּנִּי הַיְּגוֹנוֹת וְדַאֲגָתִי מִמְּךָ הַרְחֵק מִנַּפְשִׁי הַדְּאָגוֹת.

וּבָזֶה יְקַבֵּל הָאֱלֹהִים מַעֲשֵׂהוּ וְיִרְצֵהוּ וּבִכְמוֹתָם יִתָּכֵן מָה שֶׁאָמְרוּ רז״ל מִצְוֹת צְרִיכוֹת כַּוָּנָה.

Y si se ocupa en una obra de los deberes de los corazones y los miembros a la vez, como la tefilá y la alabanza a Dios, bendito sea, que vacíe su cuerpo de todas las obras de este mundo y del mundo venidero, y vacíe su corazón de todos los pensamientos que lo distraen del asunto de la oración —después de haberse purificado y lavado de toda suciedad e inmundicia, y de haberse alejado de todo mal olor y cosas semejantes—, y luego eleve en su corazón: a quién dirige su oración; qué pide en ella; y qué habla ante su Creador de las palabras de la oración y su contenido.

וְאִם יִתְעַסֵּק בְּמַעֲשֶׂה מֵחוֹבוֹת הַלְּבָבוֹת וְהָאֵבָרִים יַחְדָּו כַּתְּפִלָּה וְכַשֶּׁבַח לֵאלֹהִים יִתְבָּרַךְ יְפַנֶּה גּוּפוֹ מִכָּל מַעֲשֵׂי העוה״ז והעוה״ב וִיפַנֶּה לִבּוֹ מִכָּל הַמַּחְשָׁבוֹת הַמַּטְרִידוֹת אוֹתוֹ מֵעִנְיַן הַתְּפִלָּה אַחַר שֶׁיְּנַקֶּה עַצְמוֹ וְיִרְחַץ מִכָּל הַטִּנּוּפִין וְהַלִּכְלוּכִין וְיִרְחַק מִכָּל רֵיחַ רַע וְהַדּוֹמֶה לָזֶה, ואח״כ יַעֲלֶה עַל לִבּוֹ:

אֶל מִי מְכַוֵּן בִּתְפִלָּתוֹ.

Y sabe que las palabras son en la lengua como la cáscara, y la contemplación en las palabras como la médula; la oración es como el cuerpo, y la contemplación como el espíritu (otra versión: pues las palabras están en la lengua; el contenido, en las palabras y en el corazón; la oración, en el cuerpo, y la contemplación, en el espíritu). Y cuando el orante ora con su lengua y su corazón está ocupado en algo distinto del asunto de la oración, su oración es un cuerpo sin espíritu y una cáscara sin médula, porque su cuerpo está presente y su corazón no está con él en el momento de su oración. Y de alguien así dijo la Escritura (Yeshayahu 29): «Por cuanto este pueblo se me acerca con su boca y con sus labios me honra, pero su corazón lejos está de mí».

וּמָה מְבַקֵּשׁ בָּהּ.

Y compararon esto además con un siervo cuyo señor vino a su casa y ordenó a su mujer y a los de su casa que lo honraran y atendieran todos sus asuntos; y él se marchó y se entregó a la alegría y la risa, y se abstuvo de servirle en persona, de esmerarse en su honra y de hacer lo que le correspondía; y su señor se airó contra él, no aceptó su honra ni su servicio, y se lo devolvió todo a la cara.

וּבְמָה מְדַבֵּר לִפְנֵי בּוֹרְאוֹ מִמִּלּוֹת הַתְּפִלָּה וְעִנְיָנָהּ.

וְדַע כִּי הַמִּלּוֹת תִּהְיֶינָה בַּלָּשׁוֹן כַּקְּלִפָּה וְהָעִיּוּן בַּמִּלּוֹת כַּלֵּב וְהַתְּפִלָּה כַּגּוּף וְהָעִיּוּן כָּרוּחַ (ס״א כי המלות תהיינה בלשון והענין במלות ובלב והתפלה בגוף והעיון ברוח).

Y así el orante: cuando su corazón y su interior están vacíos del asunto de la oración, Dios no le acepta la oración de sus miembros ni el movimiento de su lengua. ¿Acaso no ves lo que decimos al final de nuestra oración: «Sean aceptas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de Ti...»? Y cuando el hombre está pensando en alguna de las cosas del mundo, permitida o prohibida, y luego sella su oración diciendo «y la meditación de mi corazón delante de Ti», ¿no es esto una gran vergüenza —alegar que habló con su Dios en su corazón y en su interior, estando su corazón ausente, y pedirle luego que la acepte y se complazca en ella? Se asemeja a aquel de quien se dijo (Yeshayahu 58): «como una nación que hubiera obrado justicia».

וּכְשֶׁיִּתְפַּלֵּל הַמִּתְפַּלֵּל בִּלְשׁוֹנוֹ וְלִבּוֹ טָרוּד בְּזוּלַת עִנְיָן הַתְּפִלָּה תִּהְיֶה תְּפִלָּתוֹ גּוּף בְּלֹא רוּחַ וּקְלִפָּה בְּלֹא לֵב מִפְּנֵי שֶׁגּוּפוֹ נִמְצָא וְלִבּוֹ בַּל עִמּוֹ עֵת תְּפִלָּתוֹ וּבְכָמוֹהוּ אָמַר הַכָּתוּב (ישעיה מט) יַעַן כִּי נִגַּשׁ הָעָם הַזֶּה בְּפִיו וּבִשְׂפָתָיו כִּבְּדוּנִי וְלִבּוֹ רִחַק מִמֶּנִּי,

וּמָשְׁלוּ זֶה עוֹד לְעֶבֶד שֶׁבָּא אֲדוֹנָיו לְבֵיתוֹ וְצִוָּה אִשְׁתּוֹ וּבְנֵי בֵּיתוֹ לְכַבְּדוֹ וְלַעֲשׂוֹת כָּל אוֹדוֹתָיו וְהָלַךְ לוֹ הוּא וְהִתְעַסֵּק בְּשִׂמְחָה וּבִשְׂחוֹק וְנִמְנַע מֵעֲבֹד אוֹתוֹ בְּעַצְמוֹ וּמֵהִשְׁתַּדֵּל בִּכְבוֹדוֹ וְלַעֲשׂוֹת מַה שֶׁהָיָה רָאוּי לוֹ וְקָצַף עָלָיו אֲדוֹנָיו וְלֹא קִבֵּל כְּבוֹדוֹ וַעֲבוֹדָתוֹ וְהֵשִׁיב הַכֹּל בְּפָנָיו,

Y dijeron nuestros sabios, de bendita memoria: «Que el hombre se mida a sí mismo: si puede dirigir su corazón, que ore; y si no, que no ore». Y dijo Rabí Eliezer, en el momento de su partida, entre lo que ordenó a sus discípulos: «Y cuando oréis, sabed ante Quién oráis». Y dijo la Escritura (Amós 4): «Prepárate para encontrarte con tu Dios, Israel». Y dijeron nuestros sabios, de bendita memoria: «No hagas de tu oración algo fijo, sino misericordia y súplicas ante haMakom». Y dijo (Yoná 2:8): «Cuando mi alma desfallecía dentro de mí...». Y dijo (Eijá 3:41): «Alcemos nuestro corazón con las manos a Dios en los cielos».

וְכֵן הַמִּתְפַּלֵּל כְּשֶׁיִּהְיֶה לִבּוֹ וּמַצְפּוּנוֹ רֵיק מֵעִנְיַן הַתְּפִלָּה לֹא יְקַבֵּל הָאֵל מִמֶּנּוּ תְּפִלַּת אֵבָרָיו וּתְנוּעַת לְשׁוֹנוֹ. הֲלֹא תִּרְאֶה מָה שֶׁאָנוּ אוֹמְרִים בְּסוֹף תְּפִלָּתֵנוּ יִהְיוּ לְרָצוֹן אִמְרֵי פִי וְהֶגְיוֹן לִבִּי לְפָנֶיךָ וְגוֹ׳ וּכְשֶׁיִּהְיֶה הָאָדָם חוֹשֵׁב בְּשׁוּם דָּבָר מִדִּבְרֵי הָעוֹלָם בַּמֻּתָּר אוֹ בָּאָסוּר ואח״כ יַחְתֹּם תְּפִלָּתוֹ וְיֹאמַר וְהֶגְיוֹן לִבִּי לְפָנֶיךָ הֲלֹא זֶה גְּנַאי גָּדוֹל שֶׁיִּטְעֹן שֶׁדִּבֵּר עִם אֱלֹהָיו בְּלִבּוֹ וּבְמַצְפּוּנוֹ וְלִבּוֹ בַּל עִמּוֹ וְשָׁאַל מִמֶּנּוּ אַחַר כָּךְ לְקַבֵּל אוֹתָהּ וְלִרְצוֹת בָּהּ מִמֶּנּוּ וְדוֹמֶה הוּא לְמִי שֶׁנֶּאֱמַר בּוֹ (שם נח) כְּגוֹי אֲשֶׁר צְדָקָה עָשָׂה ואחז״ל יָמֹד אָדָם עַצְמוֹ אִם יָכוֹל לְכַוֵּן אֶת לִבּוֹ יִתְפַּלֵּל וְאִם לָאו אַל יִתְפַּלֵּל, וְאָמַר רַבִּי אֱלִיעֶזֶר בִּשְׁעַת פְּטִירָתוֹ בִּכְלַל מָה שֶׁצִּוָּה בּוֹ לְתַלְמִידָיו וּכְשֶׁאַתֶּם מִתְפַּלְּלִים דְּעוּ לִפְנֵי מִי אַתֶּם מִתְפַּלְּלִים וְאָמַר הַכָּתוּב (עמוס ד) הִכּוֹן לִקְרַאת אֱלֹהֶיךָ יִשְׂרָאֵל וארז״ל אַל תַּעַשׂ תְּפִלָּתְךָ קֶבַע אֶלָּא רַחֲמִים וְתַחֲנוּנִים לִפְנֵי הַמָּקוֹם וְאָמַר (יונה ב׳:ח׳) בְּהִתְעַטֵּף עָלַי נַפְשִׁי וְאָמַר (איכה ג׳:מ״א) נִשָּׂא לְבָבֵנוּ אֶל כַּפָּיִם אֶל אֵל בַּשָּׁמָיִם.

Y conviene que sepas, hermano mío, que nuestra intención en la oración no es sino el desfallecer del alma hacia Dios, su sometimiento ante Él, junto con su exaltación a su Creador, su alabanza y su agradecimiento a su Nombre, y el echar sobre Él toda su carga.

וְרָאוּי לְךָ אָחִי שֶׁתֵּדַע כִּי כַּוָּנָתֵנוּ בַּתְּפִלָּה אֵינָהּ כִּי אִם כְּלוֹת הַנֶּפֶשׁ אֶל הָאֱלֹהִים וּכְנִיעָתָהּ לְפָנָיו עִם רוֹמְמוּתָהּ לְבוֹרְאָהּ וְשִׁבְחָהּ וְהוֹדָאָתָהּ לִשְׁמוֹ וְהַשְׁלָכַת כָּל יְהָבֶיהָ עָלָיו.

Y porque le resultaba pesado al alma recordar todo esto sin composición ni orden, nuestros maestros, de bendita memoria, pusieron por escrito los asuntos que la mayoría de las clases de hombres necesita —aquellos en que se manifiesta su carencia ante Dios y su sometimiento por ellos—, que son los contenidos de la oración, en un orden y disposición con que el alma reciba el rostro de su Creador sin avergonzarse al postrarse, y con que se manifieste de ella, al ordenar los asuntos de la oración en su corazón, el sometimiento y la humildad ante Dios.

וּלְפִי שֶׁהָיָה כָּבֵד עַל הַנֶּפֶשׁ לִזְכֹּר כָּל זֶה בְּלִי חִבּוּר וְסֵדֶר כָּתְבוּ רַבּוֹתֵינוּ זַ״ל הָעִנְיָנִים שֶׁצְּרִיכִים לָהֶם רֹב כִּתּוֹת בְּנֵי אָדָם הַנִּרְאֶה חֶסְרוֹנָם בָּהֶם אֶל הָאֱלֹהִים וּכְנִיעָתָם בַּעֲבוּרָם וְהֵם עִנְיְנֵי הַתְּפִלָּה עַל סֵדֶר וְתִקּוּן שֶׁתְּקַבֵּל בָּהּ הַנֶּפֶשׁ פְּנֵי בּוֹרְאָהּ וְלֹא תֵּבוֹשׁ בְּהִתְנַפְּלָהּ וְיֵרָאֶה מִמֶּנָּה בְּסַדְּרָהּ מֵעִנְיְנֵי הַתְּפִלָּה בְּלִבָּהּ הַכְּנִיעָה וְהַשִּׁפְלוּת לֵאלֹהִים.

Y porque el pensamiento del corazón cambia mucho y no tiene estabilidad, por la rapidez con que pasan las cavilaciones sobre el alma, le resultaba difícil ordenar por sí misma los asuntos de la oración. Los dispusieron nuestros maestros, de bendita memoria, en palabras bien ordenadas que el hombre ordena con su lengua, porque el pensamiento del alma va tras la expresión y es arrastrado por el habla.

וּלְפִי שֶׁהָיְתָה מַחְשֶׁבֶת הַלֵּב מִתְהַפֶּכֶת הַרְבֵּה וְאֵין לָהּ קַיָּמָה לִמְהִירוּת עֲבֹר הַהִרְהוּרִים עַל הַנֶּפֶשׁ הָיָה קָשֶׁה עָלֶיהָ לְסַדֵּר עִנְיְנֵי הַתְּפִלָּה מֵעַצְמָהּ.

תִּקְּנוּ אוֹתָם רז״ל בְּמִלִּים מְתֻקָּנִים יְסַדְּרֵם הָאָדָם בִּלְשׁוֹנוֹ מִפְּנֵי שֶׁמַּחְשֶׁבֶת הַנֶּפֶשׁ הוֹלֶכֶת אַחַר הַמַּאֲמָר וְנִמְשֶׁכֶת אֶל הַדִּבּוּר.

Y así la oración vino a ser palabras y contenidos: las palabras necesitan del contenido, pero el contenido no necesita del habla cuando es posible ordenarlo en el corazón —que es lo principal de nuestra intención y sobre lo que se apoya nuestro fin—. ¿Acaso no ves lo que dijeron nuestros maestros, de bendita memoria: «En caso de apremio, el que ha tenido polución (baal keri) medita en su corazón, y no bendice ni antes ni después»? Y permitieron abreviar los asuntos de la oración con una oración breve. [Y si las palabras fueran lo principal de la oración, no nos estaría permitido abreviarlas de ningún modo.]

וְהָיְתָה הַתְּפִלָּה מִלּוֹת וְעִנְיָנִים וְהַמִּלּוֹת צְרִיכוֹת אֶל הָעִנְיָן וְהָעִנְיָן אֵינוֹ צָרִיךְ אֶל הַדִּבּוּר כְּשֶׁאֶפְשָׁר לְסַדְּרוֹ בַּלֵּב אֲשֶׁר הוּא עִקַּר כַּוָּנָתֵנוּ וְעָלָיו מִשְׁעַן מְגַמָּתֵנוּ.

הֲלֹא תִּרְאֶה מָה שֶׁאָמְרוּ רז״ל בְּעֵת הַדְּחָק בַּעַל קֶרִי מְהַרְהֵר בְּלִבּוֹ וְאֵינוֹ מְבָרֵךְ לֹא לְפָנֶיהָ וְלֹא לְאַחֲרֶיהָ וְהִתִּירוּ לְקַצֵּר בְּעִנְיְנֵי הַתְּפִלָּה בִּתְפִלָּה קְצָרָה [וְאִלּוּ הָיוּ הַמִּילִים עִקַּר הַתְּפִלָּה, לֹא הָיָה מֻתָּר לָנוּ לְקַצְּרָן בְּשׁוּם פָּנִים].

Por eso, dispón, hermano mío, el contenido de tu oración en tu corazón, e iguálalo con tu habla, e intenciónalos ambos con una sola intención hacia Dios; y vacía tu cuerpo de todos tus movimientos, y ata tus sentidos y tus pensamientos para que no se ocupen en nada de las cosas del mundo durante la oración. Repara bien en lo que haces por tu rey cuando te ocupas de agradecerle, alabarle y referir sus favores, a pesar de su ignorancia de lo que hay en tu interior; cuánto más el Creador, ensalzado sea, que observa lo manifiesto y lo oculto de ti, tu secreto y tu apariencia.

עַל כֵּן תַּקֵּן אָחִי עִנְיַן תְּפִלָּתְךָ בְּלִבְּךָ וְהַשְׁוֵהוּ עִם דִּבּוּרְךָ וְכַוֵּן בָּהֶם כַּוָּנָה אַחַת לֵאלֹהִים וּפַנֵּה גּוּפְךָ מִכָּל תְּנוּעוֹתֶיךָ וּקְשֹׁר חוּשֶׁיךָ וְרַעְיוֹנֶיךְ מֵהִתְעַסֵּק בְּדָבָר מִדִּבְרֵי הָעוֹלָם עִם הַתְּפִלָּה.

הַקְשֵׁה בְּמָה שֶׁאַתָּה עוֹשֶׂה לְמַלְכְּךָ כְּשֶׁאַתָּה מִתְעַסֵּק בְּהוֹדָאָתוֹ וְשִׁבְחוֹ וְסִפּוּר טוֹבוֹתָיו עִם סִכְלוּתוֹ בְּמַצְפּוּנְךָ, כָּל שֶׁכֵּן הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה הַמַּשְׁקִיף עַל גְּלוּיְךָ וּמַצְפּוּנְךָ וְנִסְתָּרְךָ וְנִרְאֲךָ,

Y de lo asombroso es que la oración es para ti un depósito confiado por el Creador y su encomienda, pues puso en tu mano su asunto y lo entregó a tu disposición: nadie sino Él la observa. Y si la oras como ordenó el Creador, bendito sea, has cumplido el deber de la fidelidad y el Creador te la aceptará; pero si no eres fiel en ella con tu corazón y tu lengua, estarás en la condición de los que traicionan su fidelidad, y de ellos dijo la Escritura (Devarim 32): «Pues son una generación perversa, hijos en quienes no hay fidelidad». Y dijo de los hombres fieles, que se comportan según su ley y sus normas (Tehilim 101): «Mis ojos están sobre los fieles de la tierra...».

וּמִן הַתֵּמַהּ שֶׁהַתְּפִלָּה אֶצְלְךָ אֱמוּנַת הַבּוֹרֵא וּפִקְדוֹנוֹ כִּי מָסַר בְּיָדְךָ עִנְיָנָהּ וּנְתָנָהּ בִּרְשׁוּתְךָ לֹא יַשְׁקִיף עָלֶיהָ זוּלָתוֹ.

וְאִלּוּ תִּתְפַּלֵּל אוֹתָהּ כְּמוֹ שֶׁצִּוָּה הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ יָצָאתָ יְדֵי חוֹבַת הָאֱמוּנָה וִיקַבְּלֶנָּה מִמְּךָ הַבּוֹרֵא וְאִם לֹא תִּהְיֶה נֶאֱמָן בָּהּ בְּלִבְּךָ וּבִלְשׁוֹנְךָ תִּהְיֶה בְּחֶזְקַת הַקּוֹבְעִים אוֹתוֹ בֶּאֱמוּנָתוֹ וְאָמַר הַכָּתוּב בָּהֶם (דברים לב) כִּי דוֹר תַּהְפֻּכֹת הֵמָּה בָּנִים לֹא אֵמֻן בָּם. וְאָמַר בְּאַנְשֵׁי הָאֱמוּנוֹת הַנּוֹהֲגִים בָּהֶם כְּמִשְׁפָּטָם וּבְדִינֵיהֶם (תהלים קא) עֵינַי בְּנֶאֶמְנֵי אֶרֶץ וְגוֹ׳.

Y si hace algo de los deberes de los cuerpos, como la sucá, el lulav y lo demás que mencionamos en esta parte, está obligado a anteponer la kavaná del corazón para Dios antes de hacerlo, para que la raíz de su acción sea obedecer la mitzvá del Creador, engrandecerlo, exaltarlo, agradecerle y alabarle por la grandeza de sus favores y la abundancia de sus bondades hacia él. Y que llegue con ella al término de sus límites: al comienzo de la acción, en su medio y en su final, temor de Dios y deseo de aquello con que alcance su voluntad y aleje su ira, como dijo David, la paz sea con él (Tehilim 40): «Hacer tu voluntad, Dios mío, he deseado». Y que eleve su alma en esto según la comparación que antepuse al comienzo de estos aspectos, acerca de la palabra del rey; y téngalo siempre en su corazón. Entonces hallará diligencia en sus miembros para la obra del servicio, con la ayuda de Dios, como antepusimos de las palabras de David, la paz sea con él (Tehilim 119): «Consideré mis caminos y volví mis pies hacia tus testimonios; me apresuré y no me demoré...».

וְאִם יַעֲשֶׂה מֵחוֹבוֹת הַגּוּפוֹת מְאוּמָה כַּסֻּכָּה וְכַלּוּלָב וּשְׁאָר מָה שֶׁזָּכַרְנוּ בַּחֵלֶק הַזֶּה חַיָּב לְהַקְדִּים כַּוָּנַת הַלֵּב לֵאלֹהִים קֹדֶם שֶׁיַּעֲשֶׂנָּה כְּדֵי שֶׁיְּהֵא שֹׁרֶשׁ מַעֲשֵׂהוּ לִשְׁמֹעַ לְמִצְוַת הַבּוֹרֵא לְגַדְּלוֹ וּלְרוֹמְמוֹ וּלְהוֹדוֹת לוֹ וּלְשַׁבְּחוֹ עַל גֹּדֶל טוֹבוֹתָיו וְרֹב חֲסָדָיו עָלָיו.

וְיַגִּיעַ בָּהּ אֶל קֵץ גְּבוּלֶיהָ בִּתְחִלַּת הַמַּעֲשֶׂה וּבְאֶמְצָעִיתוֹ וּבְסוֹפוֹ יִרְאָה מֵהָאֵל וְחֵפֶץ בְּמָה שֶׁיַּגִּיעַ לִרְצוֹנוֹ וְיַרְחִיק מִקִּצְפּוֹ.

כמ״ש דָּוִד ע״ה (שם מ) לַעֲשׂוֹת רְצוֹנְךָ אֱלֹהַי חָפָצְתִּי וְיִשָּׂא נַפְשׁוֹ בָּזֶה עַל הַהַקָּשָׁה אֲשֶׁר קִדַּמְתִּי בִּתְחִלַּת הַפָּנִים הָאֵלֶּה מִדְּבַר הַמֶּלֶךְ וְיִהְיֶה עַל לִבּוֹ תָּמִיד וְאָז יִמְצָא חֲרִיצוּת מֵאֵבָרָיו לְמַעֲשֵׂה הָעֲבוֹדָה בעז״ה כְּמוֹ שֶׁהִקְדַּמְנוּ מִדִּבְרֵי דָּוִד ע״ה (שם קיט) חִשַּׁבְתִּי דְרָכָי וָאָשִׁיבָה רַגְלַי אֶל עֵדֹתֶיךָ חַשְׁתִּי וְלֹא הִתְמַהְמָהְתִּי וְגוֹ׳:

El décimo: el balance del hombre con su alma acerca de la observación del Creador sobre lo manifiesto y lo oculto de él; y de que Él lo ve y recuerda todas sus obras y lo que pasa por su corazón de los pensamientos buenos y malos; y que tema siempre de Él, y se esfuerce por rectificar lo manifiesto y lo oculto de él para Dios, bendito sea.

וְהָעֲשִׂירִי, חֶשְׁבּוֹן הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ בְּהַשְׁקָפַת הַבּוֹרֵא עַל נִגְלֵהוּ וְנִסְתָּרוֹ וְשֶׁהוּא רוֹאֶה אוֹתוֹ וְזוֹכֵר כָּל מַעֲשָׂיו וּמָה שֶׁעוֹבֵר עַל לִבּוֹ מִן הַמַּחְשָׁבוֹת הַטּוֹבוֹת וְהָרָעוֹת וְיִהְיֶה מְפַחֵד תָּמִיד מִמֶּנּוּ וּמִשְׁתַּדֵּל לְתַקֵּן נִגְלֵהוּ וְנִסְתָּרוֹ לֵאלֹהִים יִתְבָּרַךְ,

Y se figurará esto: si un hombre lo observara y vigilara sus movimientos de continuo, ¿le convendría hacer algo que aquel hombre aborrece? Cuánto más siendo su Creador quien lo observa: cuánto está obligado a avergonzarse y ruborizarse ante Él, a guardarse de rebelarse contra Él, a apresurarse a su servicio y a procurar su voluntad y su amor.

וְיִמָּשֵׁל בָּזֶה אִלּוּ הָיָה מַשְׁקִיף עָלָיו אָדָם וְשׁוֹמֵר תְּנוּעוֹתָיו תָּמִיד הֲנָכוֹן הָיָה לוֹ לַעֲשׂוֹת דָּבָר שֶׁהוּא מוֹאֵס הָאָדָם הַהוּא, כ״ש שֶׁיִּהְיֶה בּוֹרְאוֹ הַמַּשְׁקִיף עָלָיו כַּמָּה הוּא חַיָּב לְהִכָּלֵם וּלְהִתְבּוֹשֵׁשׁ לְפָנָיו וּלְהִזָּהֵר מֵהַמְרוֹתוֹ וּלְמַהֵר לַעֲבוֹדָתוֹ וּלְסַבֵּב רְצוֹנוֹ וְאַהֲבָתוֹ.

Y además, porque es sabido entre nosotros que nos engalanamos con lo mejor que podemos de las vestiduras al salir al encuentro de nuestro rey, nuestros ministros y los grandes de nuestra generación, porque ellos observan lo manifiesto de nosotros, como dijo (Ester 4): «Pues no se puede entrar por la puerta del rey con vestido de saco»; y dijo (Bereshit 41:14): «Y envió el Paró y llamó a Yosef, y lo hicieron salir aprisa del calabozo; y se rasuró y mudó sus ropas». Y conforme a esto estamos obligados a engalanarnos en el servicio de Dios, en lo manifiesto y en lo oculto de nosotros, ante Dios, por su observación sobre nosotros por igual y de continuo. Y si eleváramos en nuestro corazón que la observación de los reyes sobre lo oculto de nuestro interior es como su observación sobre lo manifiesto de nuestro cuerpo, no nos demoraríamos en engalanar nuestro interior conforme a lo que ellos quieren de él.

וְעוֹד כִּי מִן הַיָּדוּעַ אֶצְלֵנוּ שֶׁאָנוּ מִתְקַשְּׁטִים בְּמִבְחַר מָה שֶׁנּוּכַל עָלָיו מִן הַמַּלְבּוּשִׁים בְּצֵאתֵנוּ לִקְרַאת מַלְכֵּנוּ וְשָׂרֵינוּ וּגְדוֹלֵי דּוֹרֵנוּ מִפְּנֵי שֶׁהֵם מַשְׁקִיפִים עַל גְּלוּיֵנוּ כְּמוֹ שֶׁאָמַר (אסתר ד) כִּי אֵין לָבוֹא אֶל שַׁעַר הַמֶּלֶךְ בִּלְבוּשׁ שָׂק וְאָמַר (בראשית מ״א:י״ד) וַיִּשְׁלַח פַּרְעֹה וַיִּקְרָא אֶת יוֹסֵף וַיְרִיצֻהוּ מִן הַבּוֹר וַיְגַלַּח וַיְחַלֵּף שִׂמְלֹתָיו. וּכְפִי זֶה אָנוּ חַיָּבִים לְהִתְקַשֵּׁט בַּעֲבוֹדַת הָאֱלֹהִים בְּנִרְאֵנוּ וּבְנִסְתָּרֵנוּ לֵאלֹהִים מִפְּנֵי הַשְׁקָפָתוֹ עָלֵינוּ בְּשָׁוֶה תָּדִיר. וְאִלּוּ הָיִינוּ מַעֲלִים בְּלִבֵּנוּ כִּי הַשְׁקָפַת הַמְּלָכִים עַל הַנִּסְתָּר מִמַּצְפּוּנֵינוּ כְּהַשְׁקָפָתָם עַל הַנִּרְאֶה מִגּוּפֵנוּ לֹא הָיִינוּ מִתְעַכְּבִים לְקַשֵּׁט מַצְפּוּנֵינוּ כִּרְצוֹנָם מִמֶּנּוּ.

¿Acaso no ves que, en la mayoría de los hombres, la causa de su empeño en aprender las ciencias y enseñarlas no es sino para engrandecerse con ellas ante los reyes tan solo? Y así en muchos de los asuntos de las religiones, pues el vulgo está obligado a la religión de su rey. Y Dios, bendito sea, es más digno de ello, y más obligatorio nos es engalanarnos en su servicio —en los interiores, en los corazones y en los miembros— por su observación sobre ellos y por verlos siempre, sin que una cosa lo distraiga de otra, como dijo la Escritura (Yirmiyahu 17:10): «Yo, Adonái, escudriño el corazón y examino los riñones»; y dijo (Mishlé 15): «En todo lugar están los ojos de Adonái...»; (Zejaryá 4:10): «Los ojos de Adonái recorren toda la tierra». Y dijo la Escritura acerca del temor de la observación del Creador (Kohélet 5:1): «No te precipites con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra...». Y dijo (Tehilim 14): «Adonái desde los cielos miró sobre los hijos del hombre».

הֲלֹא תִּרְאֶה כִּי רֹב בְּנֵי אָדָם אֵין עִלַּת הִשְׁתַּדְּלוּתָם לִלְמֹד הַחָכְמוֹת וּלְלַמְּדָן אֶלָּא לְהִתְגַּדֵּל בָּהֶן אֵצֶל הַמְּלָכִים בִּלְבַד וְכֵן בְּהַרְבֵּה מֵעִנְיְנֵי הַתּוֹרֹת כִּי עַם הָאָרֶץ מְצֻוִּים עַל דַּת מַלְכָּם,

וְהָאֵל יִתְבָּרַךְ יוֹתֵר רָאוּי לוֹ וְיוֹתֵר חוֹבָה עָלֵינוּ לְהִתְקַשֵּׁט בַּעֲבוֹדָתוֹ בַּמַּצְפּוּנִים וּבַלְּבָבוֹת וּבָאֵבָרִים לְהַשְׁקָפָתוֹ עֲלֵיהֶם וּרְאוֹתוֹ אוֹתָם תָּמִיד לֹא יַטְרִידֶנּוּ דָּבָר מִדָּבָר כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב (ירמיהו י״ז:י׳) אֲנִי ה׳ חֹקֵר לֵב בֹּחֵן כְּלָיוֹת וְאָמַר (משלי טו) בְּכָל מָקוֹם עֵינֵי ה׳ וְגוֹ׳ (זכריה ד׳:י׳) עֵינֵי ה׳ הֵמָּה מְשׁוֹטְטִים בְּכָל הָאָרֶץ וְאָמַר הַכָּתוּב בְּעִנְיַן הַיִּרְאָה מֵהַשְׁקָפַת הַבּוֹרֵא. (קהלת ה׳:א׳) אַל תְּבַהֵל עַל פִּיךָ וְלִבְּךָ אַל יְמַהֵר לְהוֹצִיא דָבָר וְגוֹ׳ וְאָמַר (תהלים יד) ה׳ מִשָּׁמַיִם הִשְׁקִיף עַל בְּנֵי אָדָם.

Y cuando este asunto vuelve de continuo al pensamiento del creyente, y el creyente reflexiona sobre él siempre con su alma —el Creador, bendito sea, estará presente con él en su interior; lo verá con el ojo de su intelecto, y le temerá siempre, y lo exaltará, y examinará sus obras y escudriñará sus actos a través del gobierno de sus criaturas, que dan testimonio de su grandeza, su exaltación, su sabiduría y su poder.

וְכַאֲשֶׁר יִהְיֶה הָעִנְיָן הַזֶּה שָׁב אֶל רַעְיוֹן הַמַּאֲמִין תָּמִיד וְיַחְשֹׁב הַמַּאֲמִין תָּדִיר עִם נַפְשׁוֹ עָלָיו –

יִהְיֶה הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ נִמְצָא עִמּוֹ בְּמַצְפּוּנוֹ יִרְאֵהוּ בְּעֵין שִׂכְלוֹ וְיִהְיֶה יָרֵא אוֹתוֹ תָּמִיד וּמְרוֹמְמוֹ וּבוֹחֵן אֶת מַעֲשָׂיו וְחוֹקֵר אֶת פְּעָלָיו בְּהַנְהָגַת בְּרִיּוֹתָיו הַמְּעִידוֹת עַל גְּדֻלָּתוֹ וְרוֹמְמוּתוֹ וְחָכְמָתוֹ וִיכָלְתּוֹ.

Y cuando persevere en esto, el Creador lo aliviará de su tristeza y sosegará su corazón de su temor. Y le abrirá las puertas de su conocimiento, le revelará los secretos de su sabiduría, pondrá sus ojos en guiarlo y conducirlo, y no lo abandonará a sí mismo ni a su propia fuerza, como dijo (Tehilim 23), en el salmo «Adonái es mi pastor, nada me faltará», hasta el final.

וְכַאֲשֶׁר יַתְמִיד עַל זֶה יַנִּיחַ הַבּוֹרֵא לוֹ מֵעָצְבּוֹ וְיַרְגִּיעַ לִבּוֹ מִפַּחְדּוֹ.

וְיִפְתַּח לוֹ שַׁעֲרֵי יְדִיעָתוֹ וִיגַלֶּה לוֹ סוֹדוֹת חָכְמָתוֹ וְיָשִׂים עֵינָיו עַל הַדְרָכָתוֹ וְהַנְהָגָתוֹ וְלֹא יַנִּיחֵהוּ לְעַצְמוֹ וְלִיכָלְתּוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר (שם יג) בְּמִזְמוֹר ה׳ רֹעִי לֹא אֶחְסָר עַד סוֹפוֹ.

Y estará en el grado más alto de los grados de los piadosos, y en el rango elevado de los rangos de los tsadikim; y verá sin ojo, oirá sin oído, hablará sin lengua, percibirá los asuntos sin sentidos y los estimará sin razonamiento. Y no se hastía de nada de su condición, ni escoge un asunto más que otro fuera de lo que escogió el Creador. Hace depender su voluntad de la voluntad del Creador y su amor de su amor: le es amado lo que a Él le es amado, y le es aborrecible lo que a Él le es aborrecible. Y de alguien así dijo el sabio (Mishlé 8): «Dichoso el hombre que me escucha, velando a mis puertas día tras día»; y dijo (ibíd.): «Pues el que me halla, halló la vida y obtuvo el favor de Adonái».

וְיִהְיֶה בַּמַּדְרֵגָה הָעֶלְיוֹנָה מִמַּדְרֵגוֹת הַחֲסִידִים וּבַמַּעֲלָה הָרָמָה מִמַּעֲלוֹת הַצַּדִּיקִים וְיִרְאֶה מֵאֵין עַיִן וְיִשְׁמַע מִבְּלִי אֹזֶן וִידַבֵּר בְּלִי לָשׁוֹן וְיַרְגִּישׁ בְּעִנְיָנִים מִבִּלְתִּי חוּשִׁים וִישַׁעֵר בָּהֶם מִבַּלְעֲדֵי הַקָּשָׁה.

וְאֵינֶנּוּ קָץ בִּמְאוּמָה מֵעִנְיָנוֹ וְלֹא בּוֹחֵר עִנְיָן יוֹתֵר מֵעִנְיָן מִמָּה שֶׁבָּחַר הַבּוֹרֵא.

תּוֹלֶה רְצוֹנוֹ בִּרְצוֹן הַבּוֹרֵא וְאַהֲבָתוֹ בְּאַהֲבָתוֹ וְהַנֶּאֱהָב אֶצְלוֹ מָה שֶׁאָהוּב לוֹ וְהַנִּמְאָס אֵלָיו מָה שֶׁמָּאוּס לוֹ וּבְכָמוֹהוּ אָמַר הֶחָכָם (משלי ח) אַשְׁרֵי אָדָם שֹׁמֵעַ לִי לִשְׁקֹד עַל דַּלְתֹתַי יוֹם יוֹם וְאָמַר (שם) כִּי מֹצְאִי מָצָא חַיִּים וַיָּפֶק רָצוֹן מֵה׳:

El undécimo: el balance del hombre con su alma sobre lo que ha pasado de sus días, si se ocupó en ellos en el servicio de su Dios o en el servicio de su yetzer. Y se figurará esto como si el rey le hubiera dado un caudal para gastarlo en ciertas formas de gasto, y le hubiera advertido que no gastara nada de él fuera de ellas, y le hubiera hecho saber que le ajustaría cuentas al terminar el año y no le perdonaría nada. ¿No sería de la diligencia hacer balance consigo mismo al final de cada mes de los meses del año, para saber cuánto se ha ido del caudal y en qué lo gastó, y ser cuidadoso con el resto del caudal y el resto del tiempo, antes de que le sorprenda de pronto el ajuste de cuentas sin saber qué tiene a favor y qué en contra?

וְהָאַחַד עָשָׂר, חֶשְׁבּוֹן הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ עַל מָה שֶׁעָבַר מִיָּמָיו אִם הִתְעַסֵּק בָּהֶם בַּעֲבוֹדַת אֱלֹהָיו אוֹ בַּעֲבוֹדַת יִצְרוֹ.

וְיִמָּשֵׁל בָּזֶה כְּאִלּוּ הַמֶּלֶךְ נָתַן לוֹ מָמוֹן לְהוֹצִיאוֹ בְּפָנִים מֵאָפְנֵי הוֹצָאוֹתָיו וְהִזְהִירוֹ שֶׁלֹּא יוֹצִיא מִמֶּנּוּ מְאוּמָה בְּזוּלָתָם וְהוֹדִיעוֹ כִּי יַחְשֹׁב אִתּוֹ עָלָיו בִּכְלוֹת שְׁנָתוֹ וְלֹא יִמְחֹל לוֹ מִמֶּנּוּ מְאוּמָה הַאֵין מִן הַזְּרִיזוּת לוֹ שֶׁיַּחְשֹׁב עִם נַפְשׁוֹ בְּסוֹף כָּל חֹדֶשׁ וְחֹדֶשׁ מֵחָדְשֵׁי הַשָּׁנָה לָדַעַת מָה שֶׁהָלַךְ מִן הַמָּמוֹן וּבְמָה הוֹצִיאוֹ וְיִהְיֶה נִזְהָר בִּשְׁאָר הַמָּמוֹן וּבִשְׁאָר הַזְּמַן קֹדֶם שֶׁיִּפְגָּעֵהוּ הַחֶשְׁבּוֹן פִּתְאוֹם וְהוּא אֵינוֹ יוֹדֵעַ מָה שֶׁיֵּשׁ לוֹ וּמָה שֶׁיֵּשׁ עָלָיו.

Y según esta figura, hermano mío, has de pasar revista a tu alma, si puedes, cada día de tus días, y hacer balance con ella sobre el servicio de Dios que es tu obligación en él. Y si te desentendiste de esto en lo que ha pasado de tus días, lo menos es que hagas balance con tu alma sobre lo que queda de ellos; y no persigas un descuido con otro descuido, ni una dejadez con otra dejadez, porque ante Adonái, tu Dios, no hay descuido, ni dejadez, ni olvido.

וְעַל הַדִּמְיוֹן הַזֶּה אָחִי צָרִיךְ שֶׁתִּפְקֹד אֶת נַפְשְׁךָ אִם תּוּכַל בְּכָל יוֹם מִיָּמֶיךָ וְתַחְשֹׁב עִמָּהּ עַל עֲבוֹדַת הָאֱלֹהִים שֶׁהִיא חוֹבָה עָלֶיךָ בּוֹ. וְאִם הִתְעַלַּמְתָּ מִזֶּה מָה שֶׁעָבַר מִיָּמֶיךָ אֵין פָּחוֹת מִשֶּׁתַּחְשֹׁב עִם נַפְשְׁךָ בְּמָה שֶׁנִּשְׁאַר מֵהֶם וְאַל תִּדְלֹק אַחַר הַהַעֲלָמָה בְּהַעֲלָמָה וְתִרְדֹּף הַהַנָּחָה בְּהַנָּחָה כִּי אֵין לִפְנֵי ה׳ אֱלֹהֶיךָ הַעֲלָמָה וְלֹא הַנָּחָה וְלֹא שִׁכְחָה.

Y ya se ha dicho que los días son rollos: escribid en ellos lo que queráis que se os recuerde. Y dijo (Tehilim 32): «No seáis como el caballo, como el mulo, sin entendimiento». Y se dijo de aquel cuyo tiempo de descuido [de hacer balance de su alma] se prolongó (Hoshea 7): «Aun canas le han salpicado, y él no lo sabe».

וּכְבָר נֶאֱמַר כִּי הַיָּמִים מְגִלּוֹת כִּתְבוּ בָּהֶם מָה שֶׁתַּחְפְּצוּ שֶׁיִּזָּכֵר לָכֶם וְאָמַר (תהלים לב) אַל תִּהְיוּ כְּסוּס כְּפֶרֶד אֵין הָבִין וְנֶאֱמַר בְּמִי שֶׁאָרַךְ זְמַן הִתְעַלְּמוּתוֹ [מֵחֶשְׁבּוֹן נַפְשׁוֹ] (הושע ז) גַּם שֵׂיבָה זָרְקָה בּוֹ וְהוּא לֹא יָדָע:

El duodécimo: el balance del hombre con su alma en el momento del bullir de su corazón y su afán por el mundo, con todo su empeño, el colmo de sus artimañas y el extremo de su capacidad; y que sopese con ello su desdén hacia los asuntos de su fin y su torcedura (otra versión: su desvío) del servicio de su Dios.

וְהַשְּׁנֵים עָשָׂר, חֶשְׁבּוֹן הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ בְּעֵת הֶמְיַת לִבּוֹ וַחֲרִיצוּתוֹ עַל הָעוֹלָם בְּכָל הִשְׁתַּדְּלוּתוֹ וְתַכְלִית תַּחְבּוּלוֹתָיו וְסוֹף יְכָלְתּוֹ וְיִשְׁקֹל עִמָּהּ בְּזוֹתוֹ בְּעִנְיְנֵי אַחֲרִיתוֹ וְעַוְּתוֹ (ס״א ונטותו) מֵעֲבוֹדַת אֱלֹהָיו.

Y entonces hallará que su pensamiento en los asuntos de su mundo es el más elevado de los pensamientos, y su esperanza en él la más alta de las esperanzas; pues no le basta nada de las clases de sus posesiones, sino que es como el fuego: cuanta más leña le añades, más aumenta la llama. Todo su corazón y su intención lo arrastran hacia él, de día y de noche. No considera amigo sino a quien lo ayuda en ello, ni compañero fiel sino a quien lo endereza hacia ello. Aguarda los momentos de almacenar las mercancías y los tiempos de venderlas; observa los asuntos del mercado; e indaga el precio de las mercancías —su carestía y su baratura, su subida y su bajada— en todos los confines de la tierra. Y no lo detiene de andar por caminos lejanos el calor, ni el frío, ni la tempestad del mar, ni la largura del camino por los desiertos; y todo ello por su esperanza de llegar a un fin —sin que haya para él fin.

וְאָז יִמְצָא מַחְשַׁבְתּוֹ בְּעִנְיְנֵי עוֹלָמוֹ הָרָמָה שֶׁבַּמַּחְשָׁבוֹת וְתוֹחַלְתּוֹ בּוֹ הָרָמָה שֶׁבַּתּוֹחֶלֶת כִּי לֹא יַסְפִּיק לוֹ מִמִּינֵי קִנְיָנָיו מְאוּמָה אַךְ הוּא כְּאֵשׁ כֹּל אֲשֶׁר תּוֹסִיף עֵצִים הִיא מוֹסִיפָה לֶהָבָה וְכָל לִבּוֹ וְכַוָּנָתוֹ מוֹשְׁכִים אֵלָיו יוֹמָם וָלַיְלָה, אֵינֶנּוּ חוֹשֵׁב לְאוֹהֵב אֶלָּא מִי שֶׁיַּעַזְרֵהוּ עָלָיו וְלֹא רֵעַ נֶאֱמָן אֶלָּא הַמְּיַשְּׁרֵהוּ אֵלָיו וְיִצְפֶּה לְעִתּוֹת אִצּוּר הַמִּסְחָרִים וְעִתֵּי מְכִירָתָם וְצוֹפֶה עִנְיְנֵי הַשַּׁעַר וְחוֹקֵר עַל יֹקֶר הַסְּחוֹרוֹת וְזָלוּתָן וַעֲלוֹתָן וִירִידָתָן בְּכָל קַצְוֵי הָאָרֶץ וְלֹא יְעַכְּבֵהוּ מִלֶּכֶת בַּדְּרָכִים הָרְחוֹקִים חֹם וְלֹא קוֹר וְלֹא סַעַר הַיָּם וְלֹא אֹרֶךְ הַדֶּרֶךְ בַּמִּדְבָּרוֹת אַךְ כָּל זֶה לְתִקְוָתוֹ שֶׁיַּגִּיעַ אֶל תַּכְלִית וְאֵין תַּכְלִית לוֹ.

Y es posible que su fatiga sea en vano y no obtenga con ella sino la larga aflicción, la molestia y el cansancio. Y si alcanza algo de lo que esperaba, tal vez no le quede de ello sino guardarlo, administrarlo y protegerlo de los percances, hasta que sea de aquel a quien le fue decretado: ya sea en su vida, como se dijo (Yirmiyahu 17:11): «En la mitad de sus días lo dejará»; ya sea después de su muerte, como está escrito (Tehilim 49): «Y dejarán a otros su riqueza».

וְאֶפְשָׁר שֶׁתִּהְיֶה יְגִיעָתוֹ לָרִיק וְלֹא יַעֲלֶה בְּיָדוֹ כִּי אִם הַצַּעַר הָאָרֹךְ וְהַטֹּרַח וְהֶעָמָל, וְאִם הִגִּיעַ אֶל קְצָת מַה שֶׁקִּוָּה שֶׁמָּא לֹא יִהְיֶה לוֹ מִמֶּנּוּ כִּי אִם שְׁמִירָתוֹ וְהַנְהָגָתוֹ וְהַצְנָעָתוֹ מִן הַפְּגָעִים עַד שֶׁיִּהְיֶה לְמִי שֶׁנִּגְזַר לוֹ בּוֹ אִם בְּחַיָּיו כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (ירמיהו י״ז:י״א) בַּחֲצִי יָמָיו יַעַזְבֶנּוּ אוֹ לְאַחַר מוֹתוֹ כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (תהלים מט) וְעָזְבוּ לַאֲחֵרִים חֵילָם.

Y ya nos advirtió el sabio contra la diligencia y el empeño en acumular caudal, como está escrito (Mishlé 23): «No te afanes por enriquecerte; desiste de tu propia astucia»; y relató el mal que en ello se halla, al decir (ibíd.): «¿Pondrás tus ojos en ello? Ya no es...». Y nos enseñó el otro sabio, y nos felicitó por nuestro empeño en el asunto del sustento y de lo suficiente tan solo, al decir (Tehilim 128): «Cuando comas del trabajo de tus manos, dichoso serás y te irá bien».

וּכְבָר הִזְהִירָנוּ הֶחָכָם מִן הַחֲרִיצוּת וְהַהִשְׁתַּדְּלוּת לְהַרְבּוֹת בַּמָּמוֹן כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (משלי כג) אַל תִּיגַע לְהַעֲשִׁיר מִבִּינָתְךָ חֲדָל וְסִפֵּר מַדְוֶה הַנִּמְצָא בּוֹ בְּאָמְרוֹ (שם) הֲתָעִיף עֵינֶיךָ בּוֹ וְאֵינֶנּוּ וְגוֹ׳ וְהוֹרָנוּ הֶחָכָם הָאַחֵר וְאִשֵּׁר אוֹתָנוּ עַל הִשְׁתַּדְּלוּתֵנוּ בְּעִנְיַן הַמָּזוֹן וְהַסִּפּוּק בִּלְבַד בְּאָמְרוֹ (תהלים קכח) יְגִיעַ כַּפֶּיךָ כִּי תֹאכֵל אַשְׁרֶיךָ וְטוֹב לָךְ,

Y así pidió el jasid a su Dios que le diera del sustento lo bastante para su suficiencia, y que alejara de él la riqueza que lleva a lo superfluo y la pobreza que lleva a la pérdida de la instrucción y la Torá, al decir (Mishlé 30): «Dos cosas te he pedido; no me las niegues antes de que muera... pobreza y riqueza no me des; provéeme del pan que me corresponde», y el resto del pasaje. Y semejante a él hallamos a Yaakov, nuestro padre, la paz sea con él, que pidió a su Dios su suficiencia con verdad (Bereshit 28): «Y me diere pan para comer y vestido para vestir».

וְכֵן שָׁאַל הֶחָסִיד מֵאֱלֹהָיו לָתֵת לוֹ מִן הַמָּזוֹן דֵּי סִפּוּקוֹ וּלְהַרְחִיק מִמֶּנּוּ הָעֹשֶׁר הַמֵּבִיא אֶל הַמּוֹתָרִים וְהָרִישׁ הַמֵּבִיא אֶל אֲבֵדַת הַמּוּסָר וְהַתּוֹרָה בְּאָמְרוֹ (משלי ל) שְׁתַּיִם שָׁאַלְתִּי מֵאִתְּךָ רֵאשׁ וָעֹשֶׁר אַל תִּתֶּן לִי הַטְרִיפֵנִי לֶחֶם חֻקִּי וּשְׁאָר הָעִנְיָן. וְכָמוֹהוּ מָצָאנוּ יַעֲקֹב אָבִינוּ עָלָיו הַשָּׁלוֹם שָׁאַל מֵאֱלֹהָיו סִפּוּקוֹ בֶּאֱמֶת (בראשית כח) וְנָתַן לִי לֶחֶם לֶאֱכֹל וּבֶגֶד לִלְבֹּשׁ.

Despierta, hermano: ¿no ves lo poco que vale aquello por lo que te has decidido y hacia lo que has corrido —poner todo tu empeño en el cuerpo, cuya compañía no te durará sino un breve tiempo? No hay dolor del que se libre ni golpe del que escape mientras vas unido a él: si se sacia, enferma; si tiene hambre, se debilita; si lo vistes más de lo que necesita, se hastía; y si lo dejas desnudo, sufre. Y más aún: su gobierno —en su salud y su enfermedad, en su vida y su muerte— no está en tu voluntad ni en tu poder, porque todo pertenece al gobierno de tu Creador, ensalzado sea.

הֲלֹא תָּקִיץ אָחִי תִּרְאֶה חֶסְרוֹן מָה שֶׁחָרַצְתָּ עָלָיו וּמִהַרְתָּ אֵלָיו לְהַעֲמִיד גּוּפְךָ עַל עִנְיָנוֹ אֲשֶׁר לֹא תַּתְמִיד לְךָ חֶבְרָתוֹ כ״א זְמַן מוּעָט לֹא יִפָּרֵד מִמֶּנּוּ צַעַר וְלֹא יִמָּלֵט מִפֶּגַע בְּעוֹד הִתְחַבְּרוּתְךָ עִמּוֹ אִם יִשְׂבַּע יֶחֱלֶה וְאִם יִרְעַב יֵחָלֵשׁ וְאִם תַּלְבִּישֶׁנּוּ יוֹתֵר מִצָּרְכּוֹ יָקוּץ וְאִם תַּנִּיחֶנּוּ עֵירֹם מִצְטַעֵר וְעוֹד שֶׁהַנְהָגָתוֹ בִּבְרִיאוּתוֹ וְחָלְיוֹ וְחַיָּיו וּמוֹתוֹ אֵינֶנָּה בִּרְצוֹנְךָ וְלֹא בִּרְשׁוּתְךָ כִּי הַכֹּל לְהַנְהָגַת בּוֹרַאֲךָ יִתְעַלֶּה.

¿Y dónde queda entonces la superioridad de tu alma sobre tu cuerpo? La elevación de su mundo sobre el mundo de él, su ascenso frente al descenso de él, su espiritualidad frente a la materia de él, su permanencia frente a la mudanza de él, su subsistencia frente a la corrupción de él, su simplicidad frente a la composición de él, la finura de su esencia frente a la tosquedad de él, su entendimiento frente a la animalidad de él, y el recibir ella las buenas midot frente al recibir él las reprobables.

וְאַיֵּה יִתְרוֹן נַפְשְׁךָ עַל גּוּפְךָ וּמַעֲלַת עוֹלָמָהּ עַל עוֹלָמוֹ וַעֲלוֹתָהּ מִיְּרִידָתוֹ וְרוּחָנִיּוּתָהּ מִגַּשְׁמוּתוֹ וַעֲמִידָתָהּ מֵחֲלִיפָתוֹ וְקִיּוּמָהּ מֵהֶפְסֵדוֹ וּפְשִׁיטוּתָהּ מֵהַרְכָּבָתוֹ וְדַקּוּת עַצְמָהּ מֵעָבְיוֹ וַהֲבָנָתָהּ מִבַּהֲמוּתוֹ וְקִבּוּלָהּ הַמִּדּוֹת הַטּוֹבוֹת מִקִּבּוּלוֹ הַמְגֻנּוֹת,

Y si empleas toda esta diligencia y todo este afán en atender tu cuerpo —con lo bajo y despreciable que es, y con lo poco que puedes contra su daño o para su provecho—, ¿cuánto más obligado estás a emplear esa diligencia y ese afán en atender tu alma preciosa, la que te queda, la que se te ha mandado gobernar y cuidar en sus reparaciones adquiriendo las sabidurías y los entendimientos? Como está escrito: «Adquiere la verdad y no la vendas» (Mishlé 23:23); «Adquiere sabiduría, adquiere entendimiento» (Mishlé 4:5); y dijo: «Adquirir sabiduría, ¡cuánto mejor que el oro!» (Mishlé 16:16); y dijo: «Así conoce la sabiduría para tu alma» (Mishlé 24:14); y dijo: «Si te hiciste sabio, para ti te hiciste sabio» (Mishlé 9:12) —es decir, que las adquisiciones espirituales son tuyas: nadie, fuera de ti mismo, podrá arrebatártelas, a diferencia de lo que sucede con las adquisiciones del cuerpo.

וְאִם אַתָּה נוֹהֵג בַּחֲרִיצוּת הַזֹּאת וְהַהִשְׁתַּדְּלוּת הַזֹּאת בְּתַקָּנַת גּוּפְךָ עִם פְּחִיתוּתוֹ וּגְנוּתוֹ וְעִם חֲלִישׁוּתְךָ מֵהַזִּיקוֹ וְהוֹעִילוֹ כַּמָּה אַתָּה חַיָּב שֶׁתִּתְנַהֵג בּוֹ מִן הַחֲרִיצוּת וְהַהִשְׁתַּדְּלוּת בְּתַקָּנַת נַפְשְׁךָ הַחֲשׁוּבָה הַנִּשְׁאֶרֶת לְךָ אֲשֶׁר צֻוֵּיתָ לְהַנְהִיג עִנְיָנָהּ וּלְעַיֵּן בְּתִקּוּנֶיהָ בִּקְנוֹת הַחָכְמוֹת וְהַבִּינוֹת כמ״ש (משלי כג) אֱמֶת קְנֵה וְאַל תִּמְכֹּר (שם ד) קְנֵה חָכְמָה קְנֵה בִינָה וְאָמַר (שם טז) קְנֹה חָכְמָה מַה טּוֹב מֵחָרוּץ וְאָמַר (שם יד) כֵּן דְּעֶה חָכְמָה לְנַפְשֶׁךָ וְאָמַר (שם ט) אִם חָכַמְתָּ חָכַמְתָּ לָּךְ כְּלוֹמַר שֶׁהַקִּנְיָנִים הָרוּחָנִיִּים הֵם שֶׁלְּךָ לֹא יִשְׁלֹל אוֹתָם מִמְּךָ זוּלָתְךָ כַּאֲשֶׁר יִקְרֶה בַּקִּנְיָנִים הַגּוּפִיִּים.

Mira, hermano, qué diferencia hay entre las dos cosas y entre los dos asuntos. Apártate de lo superfluo de tu mundo y esfuérzate en lo que necesitas para tu final. No digas: «me pasará lo que le pasa al necio», porque a ti se te reclama según tu conocimiento, tu castigo es más fuerte y la cuenta por tu descuido más rigurosa. No te apoyes en algo en lo que no tienes mérito, ni descanse tu ánimo en un alegato que obra en tu contra y no a tu favor.

רְאֵה אָחִי מָה בֵּין שְׁנֵי הַדְּבָרִים וּמָה בֵּין שְׁנֵי הָעִנְיָנִים וּנְטֵה מִמּוֹתְרוֹת עוֹלָמְךָ וְהִשְׁתַּדֵּל בְּמָה שֶׁאַתָּה צָרִיךְ לְאַחֲרִיתְךָ, וְאַל תֹּאמַר יִמְצָאֵנִי מָה שֶׁיִּמְצָא הַכְּסִיל כִּי אַתָּה נִתְבָּע כְּפִי הַכָּרָתְךָ וְעָנְשְׁךָ יוֹתֵר חָזָק וְהַחֶשְׁבּוֹן עַל הִתְעַלְּמוּתְךָ יוֹתֵר מְדֻקְדָּק. וְאַל תִּסְמֹךְ עַל דָּבָר שֶׁאֵין לְךָ בּוֹ זְכוּת וְתָנוּחַ דַּעַתְךָ עַל טַעֲנָה שֶׁהִיא עָלֶיךָ וְלֹא לְךָ.

Extenderme en completar este asunto sería largo; te basta con que te haya llamado la atención sobre él y te haya orientado hacia él. Según tu capacidad, medita mis palabras, comprende mis alusiones e investígalas en el libro de la Torá de Dios y en las palabras de nuestros maestros, de bendita memoria: su claridad se te mostrará desde lo escrito, desde lo razonado y desde lo recibido por tradición, con la ayuda de Dios.

וְהַמַּאֲמָר בְּהַשְׁלָמַת הָעִנְיָן הַזֶּה יֶאֱרַךְ וְדַי לְךָ מִמֶּנִּי שֶׁהַעִירוֹתִיךְ אֵלָיו וְהוֹרֵיתִיךָ עָלָיו וּכְפִי תְּכוּנָתְךָ הִסְתַּכֵּל דְּבָרַי וְהָבֵן רְמִיזוֹתַי וַחֲקֹר עֲלֵיהֶם בְּסֵפֶר תּוֹרַת הָאֱלֹהִים וְדִבְרֵי רַזַ״ל יֵרָאֶה לְךָ בֵּרוּרָם מִן הַכָּתוּב וּמִן הַמֻּשְׂכָּל וּמִן הַמְקֻבָּל בְּעֶזְרַת הָאֵל:

El decimotercero: hacer cuentas el hombre con su alma acerca de sus obras —de cuánto excede su conciencia a su empeño en el servicio del Creador, y de si su capacidad alcanza a saldar las deudas que tiene con el Creador por los bienes que de Él ha recibido.

וְהַשְּׁלֹשָׁה עָשָׂר חֶשְׁבּוֹן הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ עַל מַעֲשֵׂהוּ וְתוֹסֶפֶת הַכָּרָתוֹ עַל הִשְׁתַּדְּלוּתוֹ בַּעֲבוֹדַת הַבּוֹרֵא וְהַגָּעַת יְכָלְתּוֹ עַל מָה שֶׁהוּא מְשַׁלֵּם מֵחוֹבוֹת הַבּוֹרֵא עַל טוֹבוֹתָיו עָלָיו.

Esto se asemeja a un siervo a quien su señor entregó una tierra para sembrar y le dio la semilla según lo que necesitaba. El siervo sembró una parte y gastó el resto de la semilla en sus propias necesidades. Cuando el señor inspeccionó la tierra, la halló sin sembrar; y al preguntarle por ello, el siervo reconoció que había descuidado su cultivo. Entonces el señor le hizo cuentas por lo que había declarado: por la semilla que había sembrado en la tierra, revisó lo que de ella había brotado, calculó hasta el final lo que había rendido, le reclamó el resto de la semilla y lo obligó a pagarle todo lo que la tierra habría producido. Así creció su padecimiento y se dobló su desgracia.

וְיִמָּשֵׁל בָּזֶה אֶל עֶבֶד שֶׁנָּתַן לוֹ אֲדוֹנָיו אֲדָמָה לִזְרֹעַ וְנָתַן הַזֶּרַע כְּפִי צָרְכּוֹ וְזָרַע קְצָתָהּ וְהוֹצִיא שְׁאָר הַזֶּרַע בִּצְרָכָיו וְכַאֲשֶׁר פָּקַד אֲדוֹנָיו אֶת הָאֲדָמָה מְצָאָהּ בִּלְתִּי זְרוּעָה וּכְשֶׁשְּׁאָלוֹ עַל זֶה הוֹדָה בְּקִצּוּרוֹ בְּעִנְיָנָהּ וְחִשֵּׁב עִמּוֹ עַל מָה שֶׁאָמַר כִּי זָרַע מִן הַזֶּרַע בַּאֲדָמָה וּפָקַד הַנִּזְרָע מִמֶּנָּה וְחִשֵּׁב עַל מָה שֶׁעָלָה בּוֹ עַד תַּכְלִית וּתְבָעוֹ בִּשְׁאָר הַזֶּרַע וְחִיְּבוֹ לְפָרְעוֹ כָּל מָה שֶׁהָיְתָה הָאֲדָמָה עוֹשָׂה וְגָדַל מַדְוֵהוּ וְנִכְפְּלָה רָעָתוֹ.

Del mismo modo, hermano, te conviene hacer cuentas con tu alma sobre lo que Elohim te ha concedido —la comprensión de Él y de su Torá— y sobre la fuerza y la capacidad que te ha dado para pagar lo que le debes. Haz en esto lo que de tu parte llegue al terreno de la obra, y verás que se te reclama por todo ello y que se te lleva a cuenta — cuánto más al ver los bienes que sin cesar te llegan de parte del Creador.

וְכֵן אָחִי רָאוּי לְךָ לַחְשֹׁב עִם נַפְשְׁךָ עַל מָה שֶׁחֲנָנְךָ הָאֱלֹהִים מֵהֲבָנָתְךָ אוֹתוֹ וְאֶת תּוֹרָתוֹ וּמָה שֶׁנָּתַן לְךָ מִן הַכֹּחַ וְהַיְּכֹלֶת לִפְרֹעַ מָה שֶׁאַתָּה חַיָּב לוֹ וַעֲשֵׂה בָּזֶה מָה שֶׁיֵּצֵא אֶל גְּבוּל הַמַּעֲשֶׂה מִמְּךָ וְיֵרָאֶה לְךָ כִּי אַתָּה נִתְבָּע בְּכָל זֶה וּבָא עָלָיו לִידֵי חֶשְׁבּוֹן. כ״ש עֵת הִמָּשֵׁךְ הַטּוֹבוֹת אֵלֶיךָ מֵאֵת הַבּוֹרֵא,

Te conviene, pues, esforzarte con toda tu fuerza y afanarte con toda tu capacidad para pagarle, ajustando tus obras a tu sabiduría y a tu conocimiento junto con tu empeño, y volcando todo tu esfuerzo en obrar conforme a tu sabiduría. No te ocupes en lo superfluo de tu mundo, no sea que te falten fuerzas para pagar las deudas de tu Torá — pues Dios, ensalzado sea, dio al hombre fuerza según lo que necesita para su Torá y para su mundo. Y quien gaste algo de ella en cosas superfluas, sin las cuales podría arreglárselas, la echará en falta cuando la necesite para lo indispensable.

וְרָאוּי לְךָ לְהִשְׁתַּדֵּל בְּכָל כֹּחֲךָ וְתִטְרַח בְּכָל יְכָלְתְּךָ לְפָרְעוֹ וּלְהַשְׁווֹת מַעֲשֶׂיךָ לְחָכְמָתְךָ וְהַכָּרָתְךָ עִם הִשְׁתַּדְּלוּתְךָ וְהוֹתֵר כָּל טָרְחֲךָ לַעֲשׂוֹת כְּפִי חָכְמָתְךָ, וְאַל תִּתְנַהֵג בְּמוֹתַר עוֹלָמְךָ פֶּן תִּלְאֶה לְשַׁלֵּם חוֹבוֹת תּוֹרָתְךָ שֶׁהָאֵל יִתְעַלֶּה נָתַן לְאָדָם מִן הַכֹּחַ כְּפִי צָרְכּוֹ לְתוֹרָתוֹ וּלְעוֹלָמוֹ, וּמִי שֶׁהוֹצִיא מִמֶּנּוּ מְאוּמָה בְּמוֹתָרוֹת אֲשֶׁר יִתָּכֵן לַעֲמֹד זוּלָתָם יִפְקְדֶנּוּ בְּעֵת הַצֹּרֶךְ אֵלָיו בַּדְּבָרִים הַצְּרִיכִים.

No te ates a los «ojalá» y los «quizá», diciendo: «si alcanzara tal grado de riqueza y de sabiduría, pagaría todo lo que debo del servicio al Creador, ensalzado sea», y cosas por el estilo. Porque son palabras engañosas: se extravía quien se cuelga de ellas y cae quien se apoya en ellas. Este es el mayor de los extravíos de los deudores con prenda que te mencioné en la Puerta de la Confianza.

וְאַל תִּתְלֶה עַצְמְךָ בְּלוּ וְאוּלַי וְתֹאמַר, לוּ הִגַּעְתִּי לְמַעֲלַת כָּךְ וְכָךְ מִן הַמָּמוֹן וְהַחָכְמָה הָיִיתִי מְשַׁלֵּם כָּל מַה שֶׁאֲנִי חַיָּב מִן הָעֲבוֹדָה לַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה וְהַדּוֹמֶה לָזֶה מִן הַדְּבָרִים, כִּי הֵם דִּבְרֵי כְּזָבִים יִתְעֶה מִי שֶׁיִּתְלֶה עַצְמוֹ בָּהֶם וְיִפֹּל מִי שֶׁנִּשְׁעָן עֲלֵיהֶם, וְזֹאת הִיא הַגְּדוֹלָה שֶׁבְּתָעוּת בַּעֲלֵי הַמַּשְׁכּוֹן אֲשֶׁר זָכַרְתִּי לְךָ בְּשַׁעַר הַבִּטָּחוֹן,

Guárdate de tomarlo como argumento y pretexto a tu favor, porque en eso serías como todo pecador que alega algo semejante. Y ya sabes que tal alegato no lo salva del castigo, como dijo Shlomó, la paz sea con él, acerca del ladrón: «No se desprecia al ladrón si roba para saciar su apetito cuando tiene hambre; y si es hallado, paga siete veces» (Mishlé 6:30-31). Aunque su apuro sea evidente y la necesidad lo haya llevado a tomar el dinero ajeno, ni aun así se libra del castigo ni de pagar el doble — cuánto más en los demás pecados.

הִשָּׁמֶר לְךָ פֶּן תִּקָּחֶנָּה לְטַעֲנָה לְךָ וְלַאֲמַתְלָא כִּי אַתָּה בָּזֶה כְּכָל חוֹטֵא שֶׁיִּטְעֹן כָּזֶה, וּכְבָר יָדַעְתָּ שֶׁאֵינָהּ מַצֶּלֶת אוֹתוֹ מִן הָעֹנֶשׁ כמ״ש שְׁלֹמֹה ע״ה עַל הַגַּנָּב (משלי ו) לֹא יָבוּזוּ לַגַּנָּב כִּי יִגְנוֹב לְמַלֵּא נַפְשׁוֹ כִּי יִרְעָב וְנִמְצָא יְשַׁלֵּם שִׁבְעָתָיִם, אע״פ שֶׁדְּחָקוֹ נִרְאֶה וְצָרְכּוֹ הֱבִיאוֹ לָקַחַת מָמוֹן אֲחֵרִים לֹא יִנָּצֵל בָּזֶה מִן הָעֹנֶשׁ וְתַשְׁלוּמֵי כֶּפֶל כ״ש שְׁאָר הַחֲטָאִים.

Por eso, aprovecha como botín este plazo que se te concede, mientras puedas pagar día a día lo que debes al Creador. No dejes la obra de hoy para mañana, no sea que se te haga pesado pagarla si llegas al mañana y te encuentras entre sus deudores (otra versión: entre sus hombres). Y peor aún si llega tu fin y se te cierra el pretexto y se corta tu alegato — porque el mundo es como un mercado que se reúne y luego se dispersa: el que comerció y ganó, se alegra; el que perdió, se arrepiente. Por eso dijo el Sabio: «Y acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud...» (Kohélet 12:1).

עַל כֵּן שִׂים לְךָ הָאֲרִיכוּת הַזֹּאת לְשָׁלָל בְּעוֹד שֶׁתּוּכַל לִפְרֹעַ מָה שֶׁאַתָּה חַיָּב בּוֹ לַבּוֹרֵא יוֹם יוֹם וְאַל תְּאַחֵר מַעֲשֵׂה יוֹמְךָ לְמָחֳרָתְךָ פֶּן יִכְבַּד עָלֶיךָ לְפָרְעוֹ אִם תַּגִּיעַ לְמָחֳרָת וְתִהְיֶה מִנּוֹשָׁיו (ס״א מאנשיו) וְקָשֶׁה מִזֶּה אִם יָבֹא קִצְּךָ וְתֵצַר עָלֶיךָ הָאֲמַתְלָא וְתִפָּסֵק טַעֲנָתְךָ כִּי הָעוֹלָם כְּשׁוּק שֶׁיִּתְקַבֵּץ וְאַחַר יִפָּרֵד וּמִי שֶׁסָּחַר וְהִרְוִיחַ שָׂמֵחַ וּמִי שֶׁהִפְסִיד הִתְחָרֵט וְעַל כֵּן אָמַר הֶחָכָם (קהלת יב) וּזְכֹר אֶת בּוֹרְאֶיךָ בִּימֵי בְּחוּרֹתֶיךָ וְגוֹ׳:

El decimocuarto: la cuenta que el hombre hace con su alma cuando ama —cuando su alma se inclina y su espíritu anhela a alguien de quien percibe que también él lo ama—, como está escrito: «Como el agua refleja el rostro frente al rostro, así el corazón del hombre frente al hombre» (Mishlé 27:19).

וְהָאַרְבָּעָה עָשָׂר, חֶשְׁבּוֹן הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ בְּעֵת אַהֲבָתוֹ וּנְטוֹת נַפְשׁוֹ וּכְלוֹת רוּחוֹ אֶל כָּל מִי שֶׁשּׁוֹעֵר מִמֶּנּוּ שֶׁהוּא אוֹהֲבוֹ כְּמוֹ כֵן כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (משלי כז) כַּמַּיִם הַפָּנִים לַפָּנִים כֵּן לֵב הָאָדָם לָאָדָם,

Y con mayor razón si ese hombre es un ministro o un dignatario; y más todavía cuando ve de él una señal de ello: su acercamiento, su confianza, que le hace el bien y lo trata con bondad sin necesitar nada de él. Entonces nada lo distraerá de amarlo, ni guardará para sí nada de cuanto puede dar, sino que lo empleará todo en cumplir su mandato y servirlo, y se ofrecerá con su persona, su dinero y sus hijos para corresponderle.

וְכָל שֶׁכֵּן אִם יִהְיֶה הָאִישׁ הַהוּא שַׂר אוֹ נָגִיד, וְיוֹתֵר מִזֶּה כְּשֶׁיִּרְאֶה מִמֶּנּוּ אוֹת עַל זֶה מֵהַקְרָבָתוֹ וְהַבְטָחָתוֹ וְשֶׁהוּא מֵטִיב אֵלָיו וְעוֹשֶׂה עִמּוֹ חֶסֶד לִבְלִי צֹרֶךְ אֵלָיו שֶׁלֹּא יַטְרִידֶנּוּ דָּבָר מֵאַהֲבָתוֹ וְלֹא יַנִּיחַ מִיְּכָלְתּוֹ (ס״א מבלתו) לְנַפְשׁוֹ מְאוּמָה, אֲבָל יוֹצִיאֶנָּהּ כֻּלָּהּ בְּמִצְוָתוֹ וַעֲבוֹדָתוֹ וְיִתְנַדֵּב בְּנַפְשׁוֹ וּבְמָמוֹנוֹ וּבָנָיו בִּגְמוּלוֹ.

Y si esto se hace por una criatura débil como nosotros, ¿cuánto más obligados estamos —al doble— con nuestro Creador, bendito sea, que nos ha hecho saber por el profeta que Él nos ama? Como dijo: «No por ser vosotros más que todos los pueblos... sino porque Adonái os ama...» (Devarim 7:7-8). Y, además de habérnoslo hecho saber, hemos visto las señales de su amor por nosotros y de su ayuda, nuevas y antiguas, junto con su cercanía y sus promesas en cada generación. Como dijo: «Y aun con todo esto...» (Vayikrá 26:44); y dijo: «Porque siervos somos, mas en nuestra servidumbre no nos abandonó nuestro Dios» (Ezrá 9:9).

וְכֵיוָן שֶׁנַּעֲשֶׂה זֶה לְנִבְרָא חָלוּשׁ כָּמוֹנוּ כַּמָּה אָנוּ חַיָּבִין מִכִּפְלֵי זֶה לְבוֹרְאֵנוּ יִתְבָּרַךְ אֲשֶׁר הוֹדִיעָנוּ הַנָּבִיא כִּי הוּא אוֹהֵב אוֹתָנוּ, כְּמוֹ שֶׁאָמַר (דברים ז) לֹא מֵרֻבְּכֶם מִכָּל הָעַמִּים וְגוֹ׳ כִּי מֵאַהֲבַת ה׳ אֶתְכֶם וְגוֹ׳. וְעִם מָה שֶׁהוֹדִיעָנוּ בָּזֶה רָאִינוּ אוֹתוֹת אַהֲבָתוֹ אוֹתָנוּ וְעֶזְרָתוֹ לָנוּ חֲדָשִׁים גַּם יְשָׁנִים עִם הַקְרָבָתוֹ וְהַבְטָחָתוֹ לָנוּ בְּכָל דּוֹר וָדוֹר כְּמוֹ שֶׁאָמַר (ויקרא כו) וְאַף גַּם זֹאת וְגוֹ׳ וְאָמַר (עזרא ט) כִּי עֲבָדִים אֲנַחְנוּ וּבְעַבְדֻתֵנוּ לֹא עֲזָבָנוּ אֱלֹהֵינוּ.

Y para completar este asunto: es sabido entre nosotros que a quien fue amigo de nuestros padres y de los padres de nuestros padres estamos obligados a guardarle ese afecto, honrándolo y amándolo, como dijo el Sabio: «A tu amigo y al amigo de tu padre no abandones» (Mishlé 27:10). Pues bien, el Creador, bendito sea, nos recuerda el pacto de nuestros padres y su providencia sobre nosotros por causa de ellos, para mantener su pacto con ellos, como dijo: «...y por guardar el juramento...» (Devarim 7:8); y muchos pasajes semejantes.

וּמֵהַשְׁלָמַת הָעִנְיָן הַזֶּה כִּי מִן הַיָּדוּעַ אֶצְלֵנוּ שֶׁמִּי שֶׁהָיָה רֵעַ אֲבוֹתֵינוּ וַאֲבוֹת אֲבוֹתֵינוּ חַיָּבִים אֲנַחְנוּ לִזְכֹּר לוֹ אֶת הָאַהֲבָה בִּכְבוֹדוֹ וְאַהֲבָתוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר הֶחָכָם (משלי כז) רֵעֲךָ וְרֵעַ אָבִיךָ אַל תַּעֲזֹב וְהַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ מַזְכִּיר לָנוּ בְּרִית אֲבוֹתֵינוּ וְהַשְׁגָּחָתוֹ עָלֵינוּ בַּעֲבוּרָם וּלְהָקִים בְּרִיתוֹ עִמָּהֶם כְּמוֹ שֶׁאָמַר (דברים ז) וּמִשָּׁמְרוֹ אֶת הַשְּׁבוּעָה וְהַרְבֵּה כָּזֶה.

Y nosotros, ya que nuestra alma no confía en Él, ni se apoya en su bondad, ni se mueve a amarlo y a apegarse a su servicio, derramemos nuestra súplica ante Dios reconociendo cuán tosca es nuestra naturaleza, cuán duro nuestro cuello, cuán escasa nuestra fe, y cuánto nos cuesta dejarnos llevar tras la verdad: ni recordamos el amor de nuestros padres y de los padres de nuestros padres, ni correspondemos al amor del Creador y a su providencia sobre nosotros, ni obramos por su promesa y su cercanía a nosotros, ni obedecemos por la grandeza de su bien hacia nosotros y su abundante bondad con nosotros, ni sentimos vergüenza por habernos creado y gobernado con bien.

וְאָנוּ כַּאֲשֶׁר לֹא תִּבְטַח נַפְשֵׁנוּ עָלָיו וְתִסְמֹךְ עַל חַסְדּוֹ וְתָנוּעַ לְאַהֲבָתוֹ וּלְהִדָּבֵק בַּעֲבוֹדָתוֹ וְלִפְנֵי הָאֱלֹהִים נִשְׁפֹּךְ שִׂיחֵנוּ כַּמָּה טִבְעֵנוּ עָבֶה וְעָרְפֵּנוּ קָשֶׁה וֶאֱמוּנָתֵנוּ מְעוּטָה וְכַמָּה אָנוּ קָשִׁים לְהִמָּשֵׁךְ אַחַר הָאֱמֶת, לֹא אַהֲבַת אֲבוֹתֵינוּ וַאֲבוֹת אֲבוֹתֵינוּ נִזְכֹּר וְלֹא לְאַהֲבַת הַבּוֹרֵא וְהַשְׁגָּחָתוֹ עָלֵינוּ נִגְמֹל וְלֹא בַּעֲבוּר הַבְטָחָתוֹ וְהַקְרָבָתוֹ לָנוּ נַעֲשֶׂה וְלֹא לְגֹדֶל טוֹבָתוֹ מֵאִתָּנוּ וְרֹב חַסְדּוֹ עִמָּנוּ נִשְׁמַע וְלֹא בַּעֲבוּר בְּרִיאָתוֹ אוֹתָנוּ וְהַנְהָגָתוֹ הַטּוֹבָה לֹא נֵבוֹשׁ.

Despierta, hermano, de este sueño, y aparta de tu corazón el velo que tu yetzer ha tendido sobre ti hasta separarte de la luz de tu intelecto — como la araña que teje sobre la claraboya de la casa: mientras persiste, se espesa y la obstruye, hasta impedir que la luz del sol entre en la casa. Al comienzo de su tejido es débil y sumamente fino; pero cuanto más persiste, más se fortalece y se espesa, e impide que la luz del sol pase por él y llegue a la casa.

הָקֵץ אָחִי מִן הַשֵּׁנָה הַזֹּאת וְגֹל מֵעַל לִבְּךָ אֶת מָסַךְ יִצְרְךָ אֲשֶׁר נָסַךְ עָלֶיךָ עַד שֶׁהִבְדִּיל בֵּינְךָ וּבֵין אוֹר שִׂכְלְךָ כָּעַכָּבִישׁ אֲשֶׁר יֶאֱרֹג עַל מְאוֹר הַבַּיִת וְכַאֲשֶׁר יַתְמִיד יַעֲבֶה וְיִסְתֹּם עַד שֶׁיִּמְנַע הַגָּעַת אוֹר הַשֶּׁמֶשׁ אֶל הַבַּיִת וּבִתְחִלַּת אֲרִיגָתוֹ הוּא חָלוּשׁ וְדַק עַד מְאֹד וְכָל אֲשֶׁר יַתְמִיד הַדָּבָר יֶחֱזַק וְיֵעָבֶה וְיִמְנַע אוֹר הַשֶּׁמֶשׁ מֵעֲבֹר בּוֹ וּמֵהַגִּיעַ אֶל הַבַּיִת.

Así obra el yetzer en tu corazón: al principio es muy débil, no te impide ver las verdades; y si lo notas en ese momento y lo apartas de tu corazón, la cosa te resultará fácil. Pero si lo tomas a la ligera y lo descuidas, afianzará su obra, te privará de la luz de tu intelecto y se hará difícil apartarlo de tu conciencia.

וְכֵן מַעֲשֵׂה הַיֵּצֶר בִּלְבָבְךָ יִהְיֶה בִּתְחִלַּת עִנְיָנוֹ חָלוּשׁ מְאֹד לֹא יִמְנָעֲךָ מֵרְאוֹת הָאֲמִתִּיּוֹת, וְאִם תַּרְגִּישׁ בּוֹ בָּעֵת הַהִיא וּתְגַלֵּהוּ מֵעַל לִבְּךָ יֵקַל עָלֶיךָ הַדָּבָר וְאִם תָּקֵל בּוֹ וְתִתְעַלֵּם מִמֶּנּוּ יְחַזֵּק מַעֲשֵׂהוּ וְיִמְנַע אוֹר שִׂכְלְךָ מִמְּךָ וְיִקְשֶׁה לְגַלּוֹתוֹ מֵעַל הַכָּרָתְךָ,

Por eso, apresúrate a salvar tu alma, ayúdate de Dios para rechazarlo de ti, esfuérzate y afánate: te iluminarás con la luz de la sabiduría y verás la verdad de las cosas con el ojo de tu corazón.

עַל כֵּן מַהֵר לְהַצִּיל אֶת נַפְשְׁךָ וְהֵעָזֵר בֵּאלֹהִים לִדְחוֹתוֹ מֵעָלֶיךָ וּטְרַח וְהִשְׁתַּדֵּל תֵּאוֹר בְּאוֹר הַחָכְמָה וְתִרְאֶה אֲמִתַּת הַדְּבָרִים בְּעֵין לִבְּךָ.

Ya nuestros antiguos, la paz sea con ellos, ilustraron la acción del yetzer en el hombre con distintas parábolas tomadas de la Escritura. Así, en el versículo: «Y vino un caminante al hombre rico» (Shmuel II 12:4) —donde primero lo llama «caminante», luego lo llama «huésped» y después lo llama «hombre»—.

וּכְבָר מָשְׁלוּ קַדְמוֹנֵינוּ ע״ה מַעֲשֵׂה הַיֵּצֶר בָּאָדָם בִּמְשָׁלִים נֶחְלָקִים מִן הַכָּתוּב בְּאָמְרוֹ (שמואל ב יב) וַיָּבֹא הֵלֶךְ לְאִישׁ הֶעָשִׁיר ואח״כ קְרָאוֹ אֹרֵחַ ואח״כ קְרָאוֹ אִישׁ.

Y en el versículo: «Dichoso el hombre que no anduvo...» (Tehilim 1:1), donde luego dice «se detuvo» y después «se sentó»; y muchos ejemplos semejantes.

וְאָמַר (תהלים א) אַשְׁרֵי הָאִישׁ אֲשֶׁר לֹא הָלַךְ וְגוֹ׳ וְאַחַר כָּךְ עָמַד וְאַחַר כָּךְ יָשַׁב וְהַדּוֹמֶה לְזֶה הַרְבֵּה.

Haz cuentas con tu alma, hermano, sobre esto y lo semejante, y fuérzala hacia aquello en que está su salvación. Pues ya dijo el Sabio, sobre los que se desentienden de reflexionar: «Los hombres malos no entienden el juicio...» (Mishlé 28:5).

חֲשׁוֹב עִם נַפְשְׁךָ אָחִי עַל זֶה וְהַדּוֹמֶה לוֹ וְהַכְרֵחַ אוֹתָהּ עַל מָה שֶׁיֵּשׁ בּוֹ הַצָּלָתָהּ כִּי כְּבָר אָמַר הֶחָכָם בַּמִּתְעַלְּמִים מֵהִסְתַּכֵּל (משלי כח) אַנְשֵׁי רָע לֹא יָבִינוּ מִשְׁפָּט וְגוֹ׳:

El decimoquinto: la cuenta que el hombre hace con su alma acerca de cómo prepara sus provisiones antes de necesitarlas, sin saber si permanecerá y vivirá hasta el momento de disfrutarlas. Igual que cuando ha de emprender un viaje largo prepara los asuntos de su marcha días antes: examina las mercancías que va a llevar al lugar adonde se dirige; luego, en qué cabalgará, qué víveres le harán falta, con qué compañía y en qué campamentos acampará en su camino, y cosas por el estilo — sin saber lo que el Creador ha decretado sobre ello, ni cuánto durarán sus días.

וְהַחֲמִשָּׁה עָשָׂר חֶשְׁבּוֹן הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ בְּהַזְמָנָתוֹ בִּמְזוֹנוֹתָיו קֹדֶם הַצֹּרֶךְ אֲלֵיהֶם וְאֵינֶנּוּ יוֹדֵעַ אִם יַעֲמֹד וְיִחְיֶה עַד עֵת שֶׁיֵּהָנֶה מֵהֶם וְכֵן כְּשֶׁהוּא צָרִיךְ לָלֶכֶת בְּדֶרֶךְ רְחוֹקָה מַזְמִין עִנְיְנֵי הֲלִיכָתוֹ קֹדֶם לָכֵן בְּיָמִים וִיעַיֵּן בְּמָה שֶׁהוּא עוֹבֵר בַּמָּקוֹם שֶׁהוּא הוֹלֵךְ אֵלָיו מִן הַמִּסְחָרִים ואח״כ בְּמָה שֶׁיִּרְכַּב וּבְמָה שֶׁיַּגִּיעֵהוּ מִן הַצֵּדָה וּבְחֶבְרָה וּבַמַּחֲנוֹת אֲשֶׁר יַחֲנֶה בָּהֶם בְּדַרְכּוֹ וְהַדּוֹמֶה לָזֶה וְאֵינֶנּוּ יוֹדֵעַ בְּמָה שֶׁגָּזַר לוֹ הַבּוֹרֵא מִזֶּה וְלֹא בַּאֲרִיכוּת יָמָיו.

Del mismo modo, hermano, estamos obligados a estar preparados para la cita y a disponernos para el largo viaje al otro mundo, del que no hay huida ni escape, y a pensar en las provisiones y en aquello con que hemos de encontrar a nuestro Creador el día de la gran cuenta, del que dice la Escritura: «Porque he aquí que viene el día, ardiente como un horno...» (Malají 3:19).

וְעַל הַדֶּרֶךְ הַזֶּה אָחִי אֲנַחְנוּ חַיָּבִים לִהְיוֹת נְכוֹנִים לַמּוֹעֵד וּלְהִזְדַּמֵּן לַדֶּרֶךְ הָרְחוֹקָה אֶל הָעוֹלָם הָאַחֵר אֲשֶׁר אֵין לָנוּ מִבְרָח מִמֶּנּוּ וְלֹא מָנוֹס מִפָּנָיו וְלַחְשֹׁב בַּצֵּדָה וּבְמָה שֶׁנִּפְגַּע בּוֹ בּוֹרְאֵנוּ יוֹם הַחֶשְׁבּוֹן הַגָּדוֹל שֶׁאָמַר עָלָיו הַכָּתוּב (מלאכי ג) כִּי הִנֵּה הַיּוֹם בָּא בֹּעֵר כַּתַּנּוּר,

¿Y cómo podemos desentendernos, si el viaje es incesante, la partida continua, el camino largo y el reposo lejano? ¿Por qué no pusimos en nuestro corazón recordar nuestro fin, ni pensamos en las provisiones para la casa de nuestra cita? Nos ocupamos del mundo perecedero y abandonamos el permanente; nos ocupamos de las dolencias de nuestro cuerpo y olvidamos las dolencias de nuestro intelecto; servimos al mal de nuestro yetzer y dejamos el servicio de nuestro Hacedor; servimos a nuestros apetitos y no servimos a nuestro Dios.

וְאֵיךְ נִתְעַלֵּם וְהַנְּסִיעָה מַתְמֶדֶת וְהַהַעְתָּקָה תְּדִירָה וְהַדֶּרֶךְ אָרֹךְ וְהַמַּרְגּוֹעַ רָחוֹק וּמַדּוּעַ לֹא שַׂמְנוּ אֶל לִבֵּנוּ לִזְכֹּר אַחֲרִיתֵנוּ וְלֹא חָשַׁבְנוּ עַל הַצֵּדָה לְבֵית מוֹעֲדֵנוּ, הִתְעַסַּקְנוּ בָּעוֹלָם הַכָּלֶה וְהִנַּחְנוּ הַקַּיָּם וּבְמַדְוֵי גּוּפֵנוּ וְשָׁכַחְנוּ מַדְוֵי שִׂכְלֵנוּ וּבַעֲבוֹדַת רֹעַ יִצְרֵנוּ וְעָזַבְנוּ עֲבוֹדַת יוֹצְרֵנוּ וַנַּעֲבֹד אֶת תַּאֲווֹתֵינוּ וְלֹא עָבַדְנוּ אֶת אֱלֹהֵינוּ,

¡Ay de esta confusión, cuán general es! ¡Y de esta embriaguez, cuán fuerte! Como dijo la Escritura: «Porque están cegados sus ojos para ver, y sus corazones para entender» (Yeshayahu 44:18); y dijo: «Se embriagaron, mas no de vino...» (Yeshayahu 29:9).

הָהּ לַמְּבוּכָה הַזֹּאת כַּמָּה הִיא כּוֹלֶלֶת וְלַשִּׁכְרוּת הַזֹּאת כַּמָּה הִיא חֲזָקָה כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב (ישעיהו מ״ד:י״ח-י״ט) כִּי טַח מֵרְאוֹת עֵינֵיהֶם מֵהַשְׂכִּיל לִבֹּתָם וְאָמַר (שם כט) שָׁכְרוּ וְלֹא יַיִן וְגוֹ׳:

El decimosexto: la cuenta que el hombre hace con su alma sobre la duración de su estancia en el mundo, trayendo a su corazón la cercanía de su fin y la llegada de la muerte, al ver que los demás vivientes mueren de repente —tanto el ser que habla como los demás— sin aviso previo, sin señal ni plazo conocido del que pueda estar seguro. La muerte no deja de venir en ningún mes del año, ni en ningún día del mes, ni en ninguna hora del día; no acude solamente en la vejez, sino también en la ancianidad extrema, en la juventud, en la adolescencia, en la niñez y en la lactancia — sino que sobreviene a los vivos en todo tiempo, en toda ocasión y en todo lugar.

וְהַשִּׁשָּׁה עָשָׂר חֶשְׁבּוֹן הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ עַל אֹרֶךְ זְמַן עָמְדוֹ בָּעוֹלָם וְיַעֲלֶה עַל לִבּוֹ קִרְבַת קִצּוֹ וּבוֹא הַמָּוֶת אֵלָיו בְּעֵת שֶׁהוּא רוֹאֶה מִיתַת שְׁאָר הַחַיִּים פִּתְאוֹם מִמְּדַבֵּר וְזוּלָתוֹ מִבְּלִי הַקְדָּמַת יְדִיעָה בַּדָּבָר וְלֹא רֶמֶז וְלֹא מוֹעֵד יָדוּעַ שֶׁיִּהְיֶה בָּטוּחַ מֵהֱיוֹתוֹ בּוֹ, אֵינֶנּוּ מִתְעַכֵּב מִבּוֹא בְּכָל חֹדֶשׁ מֵחָדְשֵׁי הַשָּׁנָה וְלֹא בְּיוֹם מִיְּמוֹת הַחֹדֶשׁ וְלֹא בְּשָׁעָה מִשְּׁעוֹת הַיּוֹם וְאֵינֶנּוּ בָּא בִּימֵי הַזְּקֵנָה מִבַּלְעֲדֵי הַיְּשִׁישׁוּת וְהַבַּחֲרוּת וְהַנַּעֲרוּת וְהַיַּלְדוּת וְהַיַּנְקוּת, אַךְ הוּא קוֹרֶה (ס״א קורא) אֶת הַחַיִּים בְּכָל זְמַן וּבְכָל עֵת וּבְכָל מָקוֹם,

Esto se asemeja a un rey que dejó en depósito algo a alguien sin fijarle plazo para devolverlo, y le ordenó que estuviera a la espera en todo momento, para no marcharse a otro lugar y hallarse presente cuando el rey se lo pidiera. ¿Le sería lícito residir fuera del lugar del rey mientras el depósito está en sus manos?

וְיִמָּשֵׁל בָּזֶה כְּאִלּוּ הַמֶּלֶךְ הִפְקִיד אֶצְלוֹ פִּקָּדוֹן וְלֹא קָצַב לוֹ זְמַן לַהֲשָׁבָתוֹ וְצִוָּהוּ שֶׁיִּהְיֶה מְצַפֶּה לוֹ בְּכָל עֵת כְּדֵי שֶׁלֹּא יֵלֵךְ לְמָקוֹם אַחֵר וְשֶׁיִּהְיֶה נִמְצָא עֵת שֶׁיְּבַקְּשֵׁהוּ הַמֶּלֶךְ הֲיִתָּכֵן לוֹ לָדוּר חוּץ מִמְּקוֹם הַמֶּלֶךְ (ס״א לסור ממקום המלך) בְּעוֹד שֶׁהַפִּקָּדוֹן בְּיָדוֹ.

Y hay quien lo compara con alguien que tiene una deuda sin plazo fijo y a quien se la pueden reclamar en cualquier momento: no descansa su ánimo hasta pagarla.

וְיֵשׁ שֶׁמְּמַשֵּׁל בְּמִי שֶׁיֵּשׁ עָלָיו חוֹב בְּלִי זְמַן קָצוּב וְהוּא מְצַפֶּה עָלָיו בְּכָל עֵת לֹא תָּנוּחַ נַפְשׁוֹ עַד שֶׁיִּפְרָעֶנּוּ.

Y cuando el hombre reflexione con su alma sobre la duración de su estancia en el mundo, y recuerde que un buen número de sus compañeros partieron al otro mundo antes que él —cuando su esperanza de gozar del mundo era aún fuerte— y no vea en sí ninguna ventaja que justifique su permanencia después de ellos, acortará su esperanza en el mundo, la pondrá en su porvenir, pensará en las provisiones para el momento de su partida y hará cuentas con su alma antes del día de la cuenta.

וְכַאֲשֶׁר יַחְשֹׁב הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ עַל אֹרֶךְ עֲמִידָתוֹ בָּעוֹלָם וְיִזְכֹּר כִּי קָהָל מֵחֲבֵרָיו נָסְעוּ אֶל הָעוֹלָם הָאַחֵר קֹדֶם מִמֶּנּוּ בְּעֵת שֶׁהָיְתָה תִּקְוָתָם חֲזָקָה לְחֶבְרַת הָעוֹלָם וְלֹא רָאָה לְנַפְשׁוֹ יִתְרוֹן שֶׁיְּחַיֵּב לוֹ הִתְאַחֲרוֹ מֵהֶם יְקַצֵּר תּוֹחַלְתּוֹ בָּעוֹלָם וְיוֹחִיל לְאַחֲרִיתוֹ וְיַחְשֹׁב בְּצֵדָתוֹ לְעֵת נְסִיעָתוֹ וְיַחְשֹׁב עִם נַפְשׁוֹ קֹדֶם יוֹם הַחֶשְׁבּוֹן.

Dijo uno de los sabios: «Quien pone la muerte por delante de sí, se corrige a sí mismo.»

וְאָמַר אֶחָד מִן הַחֲכָמִים מִי שֶׁקִּדֵּם הַמָּוֶת לְפָנָיו תִּקֵּן אֶת עַצְמוֹ.

Y dijo el Sabio: «El corazón de los sabios está en la casa del duelo» (Kohélet 7:4); y dijo: «Mejor es ir a la casa del duelo que ir a la casa del banquete, pues aquel es el fin de todo hombre, y el que vive lo pondrá en su corazón» (Kohélet 7:2) —donde «el que vive» quiere decir aquel cuyo corazón está vivo, es decir, el que entiende y reconoce—. Y dijo: «El hombre es semejante a un soplo» (Tehilim 144:4).

וְאָמַר הֶחָכָם (קהלת ז׳:ב׳) לֵב חֲכָמִים בְּבֵית אֵבֶל וְאָמַר (שם) טוֹב לָלֶכֶת אֶל בֵּית אֵבֶל מִלֶּכֶת אֶל בֵּית מִשְׁתֶּה בַּאֲשֶׁר הוּא סוֹף כָּל הָאָדָם וְהַחַי יִתֵּן אֶל לִבּוֹ, רוֹצֶה לוֹמַר בְּחַי מִי שֶׁלִּבּוֹ חַי כְּלוֹמַר הַמֵּבִין הַמַּכִּיר וְאָמַר (תהלים קמד) אָדָם לַהֶבֶל דָּמָה:

El decimoséptimo: su reflexión, cuando su alma se inclina a la compañía de las personas y a deleitarse con ellas, sobre las virtudes de la soledad y del apartamiento de la gente, y sobre el mal de la compañía de sus necios — cuando no hay ninguna necesidad que lo lleve a ello.

וְהַשִּׁבְעָה עָשָׂר: הִשְׂתַּכְּלוּתוֹ בְּעֵת שֶׁתִּטֶּה נַפְשׁוֹ לְחֶבְרַת בְּנֵי אָדָם וּלְהִשְׁתַּעֲשֵׁעַ בָּהֶם בְּמַעֲלוֹת הַבְּדִידוּת וְהַפְּרֵדָה מִבְּנֵי אָדָם וּבְרֹעַ חֶבְרַת כְּסִילֵיהֶם מִבְּלִי דֹּחַק שֶׁיְּבִיאֶנּוּ לְכָךְ.

Y entre los males de su compañía:

וּמֵרָעַת חֶבְרָתָם:

El exceso de palabras —el «dijo» y el «se dijo» y la larga confusión sin ninguna necesidad—. Dijo el Sabio: «En el mucho hablar no falta pecado...» (Mishlé 10:19). Y dijo uno de los sabios: «Guarda lo superfluo de tus palabras y refrena lo sobrante de tu lengua.»

מוֹתְרֵי הַדְּבָרִים וְאָמַר וְנֶאֱמַר וּבִלְבּוּל אָרוֹךְ אֵין צֹרֶךְ אֵלָיו וְאָמַר הֶחָכָם (משלי י) בְּרֹב דְּבָרִים לֹא יֶחְדַּל פָּשַׁע וְגוֹ׳, וְאָמַר אֶחָד מִן הַחֲכָמִים אֱצֹר מוֹתַר דְּבָרֶיךָ וַחֲסֹם מוֹתַר לְשׁוֹנֶךָ.

El hablar de la gente, mencionar sus faltas y contar sus vergüenzas. La Escritura dice sobre esto: «Te sientas y hablas contra tu hermano...» (Tehilim 50:20).

וּמִדַּבֵּר בִּבְנֵי אָדָם וְהַזְכִּיר רָעוֹתֵיהֶם וְסַפֵּר בִּגְנוּתָם, וְאָמַר הַכָּתוּב בָּעִנְיָן הַזֶּה (תהלים נ) תֵּשֵׁב בְּאָחִיךָ תְדַבֵּר וְגוֹ׳.

La mentira y las palabras falsas. Sobre esto dijo: «Agravios hay en su interior» (Tehilim 55:12); y dijo: «Presté atención y escuché: no hablan rectamente» (Yirmeyahu 8:6).

וְהַכָּזָב וְדִבְרֵי הַשֶּׁקֶר וּבָזֶה אָמַר (שם נה) הַוּוֹת בְּקִרְבָּהּ וְאָמַר (ירמיהו ח׳:ו׳) הִקְשַׁבְתִּי וָאֶשְׁמָע לוֹא כֵן יְדַבֵּרוּ.

El juramento falso y el vano, sobre los cuales dijo el Creador: «Porque no tendrá por inocente Adonái [al que tome su nombre en vano]» (Shemot 20:7). Y dijo uno de los jasidim a sus discípulos: «La Torá nos permitió jurar por el nombre del Creador con verdad; pero yo os aconsejo que no juréis por Él ni con verdad ni con mentira: decid sí o no.»

וּשְׁבוּעַת הַשֶּׁקֶר וְהַשָּׁוְא שֶׁאָמַר הַבּוֹרֵא עֲלֵיהֶם (שמוה כ) כִּי לֹא יְנַקֶּה ה׳. וְאָמַר אֶחָד מִן הַחֲסִידִים לְתַלְמִידָיו הַתּוֹרָה הִתִּירָה לָנוּ לְהִשָּׁבַע בְּשֵׁם הַבּוֹרֵא בֶּאֱמֶת וַאֲנִי אִיעַצְכֶם שֶׁלֹּא תִּשָּׁבְעוּ בּוֹ לֹא בֶּאֱמֶת וְלֹא בְּשֶׁקֶר אִמְרוּ הֵן אוֹ לָאו.

La soberbia, la burla, el despreciar a algunos de los presentes y el reírse con ellos. Ya dediqué a evitar esto una puerta entera de este libro: la Puerta de la Sumisión.

וְהַגַּאֲוָה וְהַלֵּיצָנוּת וּבְזוֹת קְצָת הַיּוֹשְׁבִים וְהַשְּׂחוֹק עִמָּהֶם. וּכְבָר יִחַדְתִּי בְּהַרְחָקַת הָעִנְיָן הַזֶּה שַׁעַר בַּסֵּפֶר הַזֶּה וְהוּא שַׁעַר הַכְּנִיעָה.

La ausencia del temor de Dios en su corazón cuando se mezcla con la gente y conversa con ellos, junto con lo poco que puede librarse del daño que le causan —en su hacienda y con lo que de él murmuran—.

וְהֶעְדֵּר יִרְאַת הָאֱלֹהִים מִלִּבּוֹ בְּעֵת הִתְעָרְבוֹ עִם בְּנֵי אָדָם וְשִׂיחָתוֹ עִמָּהֶם עִם מִעוּט הַצָּלָה מֵהַזָּקָתָם בְּמָמוֹנוֹ וְדַבְּרָם בּוֹ.

La adulación y el afán de ganar renombre, para vanagloriarse ante ellos y engrandecerse a sus ojos con lo que sabe y con lo que no sabe de las distintas ciencias y obras.

וְהַחֹנֶף וְאַהֲבַת קְנוֹת הַשֵּׁם לְהִתְגָּאוֹת בָּהֶם וּלְהִתְגַּדֵּל אֶצְלָם בְּמָה שֶׁהוּא יוֹדֵעַ וּבְמָה שֶׁאֵינוֹ יוֹדֵעַ מִמִּינֵי הַחָכְמוֹת וְהַמַּעֲשִׂים,

Y entre ellos está la obligación de ordenar el bien y prevenir contra el mal, que el Creador nos mandó al decir: «Reprenderás a tu prójimo» (Vayikrá 19:17).

וּמֵהֶם חִיּוּב הַצִּוּוּי בַּטּוֹב וְהַהַזְהָרָה מִן הָרַע אֲשֶׁר צִוָּנוּ הַבּוֹרֵא עָלָיו בְּאָמְרוֹ (ויקרא יט) הוֹכֵחַ תּוֹכִיחַ אֶת עֲמִיתֶךָ.

Estamos obligados a advertir del mal de tres maneras. La primera, con la acción de la mano, como hizo Pinjás en el caso de Zimrí y Kozbí. La segunda, protestando con palabras, como hizo Moshé al decir al malvado: «¿Por qué golpeas a tu compañero?» (Shemot 2:13). La tercera, en el corazón, como dijo David, la paz sea con él: «Aborrecí la reunión de los malhechores...» (Tehilim 26:5).

וַאֲנַחְנוּ חַיָּבִים לְהַזְהִיר מִן הָרַע בִּשְׁלֹשָׁה דְּבָרִים הָאֶחָד מֵהֶם בִּפְגִיעַת הַיָּד כְּמוֹ שֶׁעָשָׂה פִּינְחָס בִּדְבַר זִמְרִי וְכָזְבִּי. וְהַשֵּׁנִי לִמְחוֹת בִּדְבָרִים כְּמוֹ שֶׁעָשָׂה מֹשֶׁה בְּאָמְרוֹ לָרָשָׁע (שמות ב׳:י״ג) לָמָּה תַכֶּה רֵעֶךָ. וְהַשְּׁלִישִׁי בַּלֵּב כמ״ש דָּוִד ע״ה (תהלים כו) שָׂנֵאתִי קְהַל מְרֵעִים וְגוֹ׳.

Si puede protestar con su mano y no lo hace, se queda corto en su deber; si le resulta difícil protestar con la mano, que proteste con palabras; y si no puede protestar con palabras, está obligado a hacerlo en su corazón. Estamos, pues, obligados a protestar de todos modos contra los malvados, porque los ignorantes no se libran de quedarse cortos en sus obligaciones.

וְאִם יָכוֹל לִמְחוֹת [בְּיָדוֹ וְלֹא יִמְחֶה יִהְיֶה מְקַצֵּר וְאִם יִקְשֶׁה עָלָיו לִמְחוֹת בְּיָדוֹ יִמְחֶה בִּדְבָרִים וְאִם אֵינוֹ יָכוֹל לִמְחוֹת בִּדְבָרִים חַיָּב לַעֲשׂוֹת זֹאת בְּלִבּוֹ. אָנוּ חַיָּבִים אֵפוֹא לִמְחוֹת] הָרְשָׁעִים עכ״פ (ימחה) שֶׁאֵין עַמֵּי הָאָרֶץ נִמְלָטִים מִן הַקִּצּוּר.

Y cuando te apartas en soledad, queda anulada, sin duda, la obligación de ordenar el bien y advertir del mal — que es algo difícil de cumplir y de saldar como deber. Como dijeron nuestros maestros, de bendita memoria: «¡Por el servicio del Templo! ¿Acaso hay en esta generación quien acepte una reprensión?» Y dijeron algunos de ellos: «¡Por el servicio! ¿Acaso hay en esta generación quien sepa reprender?»

וְכַאֲשֶׁר תִּתְבּוֹדֵד בָּטְלָה מֵעָלֶיךָ חוֹבַת הַצִּוּוּי בַּטּוֹב וְהַהַזְהָרָה מִן הָרַע בְּלִי סָפֵק וְהוּא דָּבָר קָשֶׁה לְקַיֵּם מִצְוָתוֹ וּלְהַשְׁלִים חוֹבָתוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמְרוּ חֲזַ״ל הָעֲבוֹדָה אִם יֵשׁ בַּדּוֹר הַזֶּה מִי שֶׁמְּקַבֵּל תּוֹכָחָה וְאָמְרוּ קְצָתָם הָעֲבוֹדָה אִם יֵשׁ בַּדּוֹר הַזֶּה מִי שֶׁיּוֹדֵעַ לְהוֹכִיחַ.

Y entre ellos, la corrupción del buen consejo, la merma del discernimiento del intelecto por su compañía y sus opiniones, y el aprender sus malas midot, como dijo el Sabio: «El que anda con necios se hará malo» (Mishlé 13:20). Por eso dijeron nuestros maestros, de bendita memoria: «La charla de los niños y el estar sentado en los lugares de reunión de los ignorantes sacan al hombre del mundo.»

וּמֵהֶם הֶפְסֵד הָעֵצָה וְחֶסְרוֹן הַכָּרַת הַשֵּׂכֶל בְּחֶבְרָתָם וְדֵיעוֹתָם וְהִתְלַמֵּד רֹעַ מִדּוֹתָם כְּמוֹ שֶׁאָמַר הֶחָכָם (משלי יג) וְרוֹעֶה כְּסִילִים יֵרוֹעַ. וע״כ אָמְרוּ רַזַ״ל שִׂיחַת הַיְלָדִים וִישִׁיבַת בָּתֵּי כְנֵסִיּוֹת שֶׁל עַמֵּי הָאָרֶץ מוֹצִיאִין אֶת הָאָדָם מִן הָעוֹלָם.

En resumen: la mayoría de las transgresiones no se consuman sino entre dos, como la fornicación, los malos negocios, el juramento falso y el falso testimonio; y todas las transgresiones que se cometen con la lengua no se consuman sino en compañía y al mezclarse con la gente.

וּכְלָלוֹ שֶׁל דָּבָר כִּי רֹב הָעֲבֵרוֹת לֹא יִגָּמְרוּ אֶלָּא בִּשְׁנַיִם כְּמוֹ הַזְּנוּת וְרֹעַ מַשָּׂא וּמַתָּן וּשְׁבוּעַת שֶׁקֶר וְעֵדוּת שֶׁקֶר וְכָל הָעֲבֵרוֹת שֶׁיִּהְיוּ בַּלָּשׁוֹן לֹא יִגָּמְרוּ אֶלָּא בְּחֶבְרָה וּבְהִתְעָרֵב עִם בְּנֵי אָדָם.

En cambio, la soledad y el apartamiento de la gente son causa de salvación de todas las transgresiones que hemos mencionado, y es de lo más eficaz para alcanzar las buenas midot. Ya se ha dicho que el pilar del hombre de corazón puro es el amor de la soledad y la elección del retiro.

אֲבָל הַבְּדִידוּת וְהַפְּרֵדָה מִבְּנֵי אָדָם סִבַּת הַהַצָּלָה מִכָּל מָה שֶׁזָּכַרְנוּ מִן הָעֲבֵרוֹת וְהוּא מֵהֶחָזָק שֶׁבַּדְּבָרִים הַמְּבִיאִים אֶל הַמִּדּוֹת הַטּוֹבוֹת, וּכְבָר נֶאֱמַר כִּי עַמּוּד בַּר הַלֵּבָב אַהֲבַת הַבְּדִידוּת וּבְחִירַת הַיְּחִידוּת.

Por eso, guárdate, hermano, no sea que el yetzer te engañe y te haga hermosa a los ojos la compañía y el trato con la gente, y te incite a añorarlos en los momentos de retiro y soledad.

עַל כֵּן הִשָּׁמֵר אָחִי פֶּן יַשִּׁיאֲךָ הַיֵּצֶר וִייַפֶּה בְּעֵינֶיךָ הַחֶבְרָה וְהַתַּעֲרֹבֶת עִם בְּנֵי אָדָם וִיסִיתְךָ לִכְסֹף בְּעֵת הַיְּחִידוּת וְהַבְּדִידוּת לָהֶם.

Y luego, guárdate de que te engañe el pensamiento de tu corazón haciéndote creer que estar en compañía de sabios que conocen a Dios y su Torá, y mezclarse con los grandes hombres, supone renunciar a la soledad y abandonar las virtudes del retiro. Al contrario: eso es la soledad plena y el retiro perfecto, pues en la compañía de los hombres de bondad y de Torá hay muchas virtudes que superan a las del retiro, y su relato sería largo.

ואח״כ הִשָּׁמֵר פֶּן יַטְעֶה אוֹתְךָ רַעְיוֹן לִבְּךָ כִּי בְּחֶבְרַת חֲכָמִים הַיּוֹדְעִים אֶת הָאֱלֹהִים וְאֶת תּוֹרָתוֹ וְהִתְעָרֵב עִם גְּדוֹלֵי בְּנֵי אָדָם הֶעְדֵּר עִנְיַן הַבְּדִידוּת וְהַנָּחַת מַעֲלוֹת הַיְּחִידוּת אַךְ הִיא הַבְּדִידוּת הַגְּמוּרָה וְהַיְּחִידוּת הַשְּׁלֵמָה וּבְחֶבְרַת אַנְשֵׁי הַחֶסֶד וְהַתּוֹרָה מַעֲלוֹת רַבּוֹת יְתֵרוֹת עַל מַעֲלוֹת הַיְּחִידוּת יֶאֱרַךְ סִפּוּרָן.

Y dijo el Sabio: «El que anda con sabios, sabio será...» (Mishlé 13:20); y dijo: «Inclina tu oído y escucha las palabras de los sabios» (Mishlé 22:17); y dijo, acerca de quien no se junta con los hombres de bondad: «No ama el burlón al que lo reprende...» (Mishlé 15:12). Y dijeron nuestros maestros, de bendita memoria: «La reunión de los malvados es mala para ellos y mala para el mundo; la de los justos, buena para ellos y buena para el mundo. La dispersión de los malvados es un beneficio para ellos y un beneficio para el mundo; la de los justos, mala para ellos y mala para el mundo.» Y dijeron: «Sea tu casa lugar de reunión para los sabios; empólvate con el polvo de sus pies y bebe con sed sus palabras» (Avot 1:4). Y dijo: «Entonces hablaron entre sí los que temen a Adonái, cada uno con su compañero; y Adonái prestó atención y escuchó» (Malají 3:16).

וְאָמַר הֶחָכָם (שם) הוֹלֵךְ אֶת חֲכָמִים יֶחְכָּם וְגוֹ׳ וְאָמַר (שם כב) הַט אָזְנְךָ וּשְׁמַע דִּבְרֵי חֲכָמִים וְאָמַר בְּמִי שֶׁלֹּא הִתְחַבֵּר עִם אַנְשֵׁי הַחֶסֶד (שם טו) לֹא יֶאֱהַב לֵץ הוֹכֵחַ לוֹ וְגוֹ׳. ואחז״ל קִבּוּץ לָרְשָׁעִים רַע לָהֶם וְרַע לָעוֹלָם וְלַצַּדִּיקִים טוֹב לָהֶם וְטוֹב לָעוֹלָם פִּזּוּר לָרְשָׁעִים הֲנָאָה לָהֶם וַהֲנָאָה לָעוֹלָם וְלַצַּדִּיקִים רַע לָהֶם וְרַע לָעוֹלָם, וְאָמְרוּ יְהִי בֵּיתְךָ בֵּית וַעַד לַחֲכָמִים וֶהֱוֵי מִתְאַבֵּק בַּעֲפַר רַגְלֵיהֶם וֶהֱוֵי שׁוֹתֶה בַּצָּמָא אֶת דִּבְרֵיהֶם וְאָמַר (מלאכי ג) אָז נִדְבְּרוּ יִרְאֵי ה׳ אִישׁ אֶל רֵעֵהוּ וַיַּקְשֵׁב ה׳ וַיִּשְׁמָע:

El decimoctavo: la cuenta que el hombre hace con su alma cuando esta se ensoberbece, se engríe y agranda sus pretensiones en este mundo. Consiste en que considere su lugar entre los seres de arriba y los de abajo, y se le haga patente su pequeñez e insignificancia entre las criaturas del Creador, bendito sea — como ya expliqué sobre esto en la sexta puerta de este libro.

וְהַשְּׁמוֹנָה עָשָׂר, חֶשְׁבּוֹן הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ בְּעֵת גַּבְהוּתָהּ וְהִתְגַּדְּלָהּ וְרֹחַק מִשְׁאָלֶיהָ (ס״א מאויה) בעוה״ז וְהוּא שֶׁיִּתְבּוֹנֵן עֶרְכּוֹ בֵּין הָעֶלְיוֹנִים וְהַתַּחְתּוֹנִים וְיִתְבָּאֵר לוֹ קַטְנוּתוֹ וּזְעִירוּתוֹ בֵּין יְצִירוֹת הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ כְּמוֹ שֶׁבֵּאַרְתִּי בָּעִנְיָן הַזֶּה בַּשַּׁעַר הַשִּׁשִּׁי מִן הַסֵּפֶר הַזֶּה.

Y considere después la grandeza que el Creador repartió al hombre: que lo hizo dominar sobre las clases de animales, plantas y minerales, como está escrito: «Lo hiciste señorear sobre las obras de tus manos...» (Tehilim 8:7); que le dio a conocer los preceptos de su Torá; que lo asentó sobre todo aquello en que está su bien, de los secretos de lo superior y lo inferior de este mundo; que elevó su rango con la alabanza y el reconocimiento a su Creador, con clamar a Él en las angustias y ser respondido en las adversidades; que lo escogió, lo envió a sus criaturas, le confió los secretos de su poder y la manifestación de los prodigios por su mano — junto con todo el largo relato de los bienes ocultos y visibles, corporales y espirituales, generales y particulares, gracia y bondad para con nosotros.

וְיִסְתַּכֵּל אח״כ בְּמָה שֶׁחָלַק הַבּוֹרֵא מִן הַגְּדֻלָּה לָאָדָם שֶׁהִשְׁלִיטוֹ בְּמִינֵי הַחַיִּים וְהַצְּמָחִים וְהַמּוּצָאִים כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (תהלים ח) תַּמְשִׁילֵהוּ בְּמַעֲשֵׂי יָדֶיךָ וְגוֹ׳ וְשֶׁהוֹדִיעוֹ חֻקֵּי תּוֹרָתוֹ וְהֶעֱמִידוֹ עַל כָּל מָה שֶׁיֵּשׁ בּוֹ תַּקָּנָתוֹ מִסּוֹדוֹת עֶלְיוֹן העוה״ז וְתַחְתּוֹנוֹ וְהֵרִים מַעֲלָתוֹ בְּשִׁבְחוֹ וּבְהוֹדָאָתוֹ לְבוֹרְאוֹ וּבְקָרְאוֹ אֵלָיו בַּצָּרוֹת וּבַעֲנוֹתוֹ בְּעֵת הַמְּצוּקוֹת וּבָחֳרוֹ בּוֹ וְשָׁלְחוֹ אֶל בְּרוּאָיו וּמָסְרוֹ אֵלָיו סוֹדוֹת גְּבוּרָתוֹ וְהֵרָאוֹת הַמּוֹפְתִים עַל יָדוֹ עִם מָה שֶׁיֶּאֱרַךְ סִפּוּרוֹ מִן הַטּוֹבוֹת הַנִּסְתָּרוֹת וְהַנִּרְאוֹת הַגּוּפִיּוֹת וְהָרוּחָנִיּוּת הַכּוֹלְלוֹת וְהַמְּיֻחָדוֹת חֶסֶד וְטוֹבָה עָלֵינוּ.

Y contempla, hermano, cuán vil es tu valor y cuán despreciable tu condición, y cuánto te engrandeció tu Creador sin necesitarte, y cuán grande es tu necesidad de su providencia y su gobierno. Cuida, pues, de esta gran corona con que te coronó, del alto rango al que te elevó en este mundo, y de la gran recompensa que te tiene reservada en el mundo venidero — y apégate a su servicio y a su alabanza.

וְהִסְתַּכֵּל אָחִי כַּמָּה עֶרְכְּךָ נִקְלֶה וְעִנְיָנְךָ נִבְזֶה וְכַמָּה גִּדֶּלְךָ בּוֹרַאֲךָ עִם מָה שֶׁאֵינוֹ צָרִיךְ לְךָ וְגֹדֶל צָרְכְּךָ אֶל הַשְׁגָּחָתוֹ וְהַנְהָגָתוֹ וְחוּס עַל הָעֲטָרָה הַגְּדוֹלָה (ס״א המעולה) הַזֹּאת אֲשֶׁר עִטֶּרְךָ בָּהּ וְהַמַּעֲלָה הָרָמָה שֶׁהֱרִימְךָ אֵלֶיהָ בָּעוֹלָם הַזֶּה וְהַגְּמוּל הַגָּדוֹל שֶׁצְּפָנוֹ לְךָ בעוה״ב וְהִדָּבֶקְךָ בַּעֲבוֹדָתוֹ וּבְהוֹדוֹתוֹ.

Y no dejes que aquello con que el Creador te ha ensalzado —lo que te he recordado de sus gracias y sus bienes— te lleve a enorgullecerte de tu condición, a engreírte en tu interior y a envanecerte con la bondad que el Creador te ha dado, pensando que te corresponde por derecho, que eres digno de ella y que te está bien merecida.

וְאַל יְבִיאֲךָ מָה שֶׁנְּשָׂאֲךָ הַבּוֹרֵא בּוֹ בְּמָה שֶׁזָּכַרְתִּי לְךָ מֵחֲסָדָיו וְטוֹבוֹתָיו לְהִתְגָּאוֹת בְּעִנְיָנְךָ וּלְהִתְגַּדֵּל בְּנַפְשְׁךָ וּלְהִתְרוֹמֵם בְּחֶסֶד הַבּוֹרֵא עָלֶיךָ וְתַחְשֹׁב כִּי מִן הַדִּין הוּא לְךָ וְשֶׁאַתָּה רָאוּי לוֹ וְיֵאוֹת לְךָ כָּמוֹהוּ.

Al contrario: aférrate a la sumisión, a la humildad y a la bajeza que en verdad te corresponden cuando reconoces con sinceridad tu lugar dentro de la creación del Creador, ensalzado sea. Es lo que debe el siervo débil, despreciable y vil cuando su señor eleva su rango y lo pone entre sus allegados por pura gracia: menospreciarse a sí mismo y verse a sus propios ojos con el mismo valor que tenía antes de que su señor le prodigara su bondad. Que no se engría ante él, ni se ensoberbezca su corazón por la grandeza y la honra que le han llegado, ni le pida sus deseos como quien tiene derecho a ello por costumbre, sino que le entregue su asunto, y confíe en él y en su bondad.

אֲבָל הִדָּבֵק בַּכְּנִיעָה וּבָעֲנָוָה וּבַשִּׁפְלוּת שֶׁאַתָּה רָאוּי לָהּ כְּשֶׁתּוֹדֶה בֶּאֱמֶת עַל עֶרְכְּךָ בִּבְרִיאַת הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה כְּמוֹ שֶׁחַיָּב בּוֹ הָעֶבֶד הַחַלָּשׁ הַנִּבְזֶה הַנִּקְלֶה כְּשֶׁיְּנַשֵּׂא אֲדוֹנָיו מַעֲלָתוֹ וִישִׂימֵהוּ עִם אַנְשֵׁי סְגֻלָּתוֹ חֶסֶד מִמֶּנּוּ עָלָיו מִבְּזוֹת נַפְשׁוֹ וֶהֱיוֹתָהּ בְּעֵינָיו כְּעֶרְכָּהּ הָרִאשׁוֹן קֹדֶם שֶׁיַּגְבִּיר אֲדוֹנָיו חַסְדּוֹ עָלָיו וְאַל יִתְגַּדֵּל לְפָנָיו וְאַל יִגְבַּהּ לִבּוֹ בְּמָה שֶׁהִגִּיעַ אֵלָיו מִן הַגְּדֻלָּה וְהַיְּקָר וְאַל יְבַקֵּשׁ מִמֶּנּוּ מִשְׁאָלָיו דֶּרֶךְ רְגִילוּת, אַךְ יַעֲזֹב עִנְיָנוֹ אֵלָיו וְיִבְטַח עָלָיו וְעַל טוּבוֹ.

Contaron de uno de los tsadikim que solía decir tras su oración: «Dios mío, no me llevó a presentarme ante ti mi necedad —con lo bajo de mi valor y lo escaso de mi conocimiento de tu grandeza y tu excelsitud—, porque tú eres alto y sublime, y yo vil, despreciable y demasiado pequeño para pedirte y para elevarte a ti alabanza, loor y santificación de tu santo nombre con las voces de los ángeles supremos y santos. Pero me autorizó a ello aquello con que me elevaste al ordenarme clamar a ti, y me permitiste alabar tu nombre supremo conforme a mi conocimiento de ti y a mi saber de tu gloria, mostrando yo mi servicio a ti y mi humildad ante ti.

וְאָמְרוּ עַל אֶחָד מִן הַצַּדִּיקִים שֶׁהָיָה אוֹמֵר אַחַר תְּפִלָּתוֹ אֱלֹהַי לֹא נְשָׂאַנִי לַעֲמֹד לְפָנֶיךָ סִכְלִי בִּפְחִיתוּת עֶרְכִּי וּמִעוּט יְדִיעָתִי בִּגְדֻלָּתְךָ וְרוֹמְמוּתֶךָ כִּי אַתָּה רָם וְנִשָּׂא וַאֲנִי נִקְלֶה וְנִבְזֶה וְקָטָן מִשְּׁאֹל מִמְּךָ וּמִקְּרֹא אֵלֶיךָ שֶׁבַח וְהַלֵּל וְקַדֵּשׁ שִׁמְךָ הַמְּקֻדָּשׁ בְּקוֹלוֹת הַמַּלְאָכִים הָעֶלְיוֹנִים הַקְּדוֹשִׁים אֲבָל הִרְשַׁנִי (ס״א נשאני) עַל זֶה מָה שֶׁרוֹמַמְתַּנִי בְּצַוּוֹתְךָ אוֹתִי לִקְרֹא אֵלֶיךָ וְהִרְשֵׁתַנִי לְשַׁבֵּחַ אֶת שִׁמְךָ הָעֶלְיוֹן כְּפִי הַכָּרָתִי אוֹתְךָ וִידִיעָתִי בִּכְבוֹדְךָ עִם הַרְאוֹתִי עֲבוֹדָתִי לְךָ וְשִׁפְלוּתִי לְפָנֶיךָ.

Y tú conoces lo que me conviene y los modos de mi conducta. No te he dado a conocer mis necesidades para advertirte de ellas, sino para sentir yo la grandeza de mi carencia ante ti y de mi confianza en ti. Y si en mi necedad te pido lo que no es bueno para mí y solicito lo que no me conviene, tu elección suprema es mejor que la mía; ya he puesto todos mis asuntos en tu decreto permanente y en tu gobierno supremo.» Como dijo David, la paz sea con él: «Adonái, no se ensoberbeció mi corazón, ni se enaltecieron mis ojos; no anduve tras grandezas ni cosas demasiado maravillosas para mí. Al contrario, he aquietado y he acallado mi alma como un niño destetado sobre su madre; como un niño destetado está mi alma en mí» (Tehilim 131:1-2).

וְאַתָּה יוֹדֵעַ תַּקָּנָתִי וְאָפְנֵי הַנְהָגָתִי וְלֹא הוֹדַעְתִּיךָ בִּצְרָכַי לְהָעִיר אוֹתְךָ עֲלֵיהֶם אֶלָּא שֶׁאַרְגִּישׁ בְּגֹדֶל חֶסְרוֹנִי אֵלֶיךָ וּבִטְחוֹנִי בְּךָ. וְאִם אֶשְׁאַל מִמְּךָ בְּסִכְלוּתִי מָה שֶׁאֵינוֹ טוֹב לִי וַאֲבַקֵּשׁ מִמְּךָ [מָה] שֶׁאֵין בּוֹ תַּקָּנָתִי בְּחִירָתְךָ הָעֶלְיוֹנָה טוֹבָה מִבְּחִירָתִי וּכְבָר הִנַּחְתִּי כָּל עִנְיָנַי אֶל גְּזֵרָתְךָ הַקַּיֶּמֶת וְהַנְהָגָתְךָ הָעֶלְיוֹנָה כְּמוֹ שֶׁאָמַר דָּוִד ע״ה (תהלים קלא) ה׳ לֹא גָבַהּ לִבִּי וְלֹא רָמוּ עֵינַי וְלֹא הִלַּכְתִּי בִּגְדֹלוֹת וּבְנִפְלָאוֹת מִמֶּנִּי אִם לֹא שִׁוִּיתִי וְדוֹמַמְתִּי נַפְשִׁי כְּגָמֻל עֲלֵי אִמּוֹ כַּגָּמֻל עָלַי נַפְשִׁי:

El decimonoveno: la cuenta que hace con su alma sobre cómo el Creador lo libra de las desgracias del mundo y sus tribulaciones, de las diversas enfermedades que aquejan a los hombres, y de toda clase de percances y aprietos: prisión, hambre, sed, frío, calor, venenos mortales, fieras dañinas, la lepra, el trastorno de la razón, las diversas formas de pérdida de los sentidos y cosas semejantes — sabiendo que es merecedor de todo ello y que le corresponde por las culpas y pecados que antes cometió ante el Creador; por lo mucho que ha rebasado al desobedecer a su Dios, despreciar sus palabras, abandonar su reconocimiento y su alabanza, apartarse de su servicio y dejar de lado la teshuvá y el reconocimiento ante Dios durante tan largo tiempo de rebeldía — pese a la constancia de sus bienes y lo continuo de su bondad para con él.

וְהַתִּשְׁעָה עָשָׂר, חֶשְׁבּוֹנוֹ עִם נַפְשׁוֹ בְּהַצָּלַת הַבּוֹרֵא אוֹתוֹ מִפִּגְעֵי הָעוֹלָם וְצָרוֹתָיו וּמִינֵי חֳלָאֵי בְּנֵי אָדָם בּוֹ וְאָפְנֵי הַמְּאֹרָעִים וְהַמְּצוּקִים מִמַּאֲסָר וְרָעָב וְצָמָא וְקוֹר וָחֹם וְסַמֵּי הַמָּוֶת וְהַחַיּוֹת הָרָעוֹת וְהַצָּרַעַת וְטֵרוּף הַדַּעַת וּמִינֵי בִּטּוּל הַהַרְגָּשׁוֹת וּמָה שֶׁדּוֹמֶה לָזֶה עִם יְדִיעָתוֹ שֶׁהוּא רָאוּי לָהֶם וּמְחֻיָּב בָּהֶם עַל מָה שֶׁקָּדְמוּ לוֹ מִן הָעֲוֹנוֹת וְהַחֲטָאִים לִפְנֵי הַבּוֹרֵא וְגֹדֶל מָה שֶׁעָבַר מֵהַמְרוֹתוֹ אֶת אֱלֹהָיו וּבְזוֹתוֹ בִּדְבָרָיו וְעָזְבוֹ הוֹדָאָתוֹ וְשִׁבְחוֹ וְסוּרוֹ מֵעֲבוֹדָתוֹ וְהַנָּחַת הַתְּשׁוּבָה וְהַהוֹדָאָה לִפְנֵי הָאֱלֹהִים מֵאֹרֶךְ זְמַן מֶרְיוֹ עִם הַתְמָדַת טוֹבוֹתָיו לוֹ וּתְדִירוּת חַסְדּוֹ עָלָיו,

Cuando el hombre sensato repare en esto y considere cómo el Creador prueba a los hombres con las desgracias de este mundo que hemos mencionado, y cómo lo libra y lo salva de ellas pese a que las merecería, crecerá su alabanza por los bienes de Dios sobre él, se apresurará a la teshuvá y a pedir perdón por las culpas y pecados que antes cometió y que el Creador le encubrió durante largo tiempo, y correrá a apegarse al servicio del Creador, por temor a ellas y para apartarlas de sí. Como está escrito: «Y sucederá que, si de veras escuchas la voz de Adonái tu Dios...» (Devarim 28:1); y dijo: «Y quitará Adonái de ti toda enfermedad, y todos los males de Mitsraim...» (Devarim 7:15). Y dijo uno de nuestros jasidim antiguos, de bendita memoria: «Ved que no es el reptil venenoso el que mata, sino que es el pecado el que mata.» Y dijo David, la paz sea con él: «Sobre el león y la víbora pisarás; hollarás al leoncillo y al dragón. Porque en mí puso su amor, yo lo libraré...» (Tehilim 91:13-14).

כְּשֶׁיִּסְתַּכֵּל הַמַּשְׂכִּיל בָּזֶה וְיַחְשֹׁב בְּמָה שֶׁמְּנַסֶּה הַבּוֹרֵא בּוֹ אֶת בְּנֵי אָדָם בְּמָה שֶׁסִּפַּרְנוּ מִן הַפְּגָעִים בעוה״ז וּבְהַצָּלָתוֹ מֵהֶם וְהִמָּלְטוֹ מֵהֶם עִם מָה שֶׁהוּא רָאוּי לָהֶם, יִגְדַּל שִׁבְחוֹ עַל טוֹבוֹת הָאֱלֹהִים עָלָיו וִימַהֵר אֶל הַתְּשׁוּבָה וּבַקָּשַׁת הַמְּחִילָה עַל מָה שֶׁקָּדַם לוֹ מִן הָעֲוֹנוֹת וְהַחֲטָאִים אֲשֶׁר הִסְתִּירָם הַבּוֹרֵא עָלָיו זְמַן אָרֹךְ וְיָרוּץ לְהִדָּבֵק בַּעֲבוֹדַת הַבּוֹרֵא לְיִרְאָה מֵהֶם וְלִדְחוֹת אוֹתָם כמ״ש (דברים כ״ח:א׳) וְהָיָה אִם שָׁמוֹעַ תִּשְׁמַע בְּקוֹל ה׳ אֱלֹהֶיךָ וְאָמַר (שם ז) וְהֵסִיר ה׳ מִמְּךָ כָּל חֹלִי וְכָל מַדְוֵי מִצְרַיִם וְגוֹ׳, וְאָמַר אֶחָד מֵחֲסִידֵינוּ הַקַּדְמוֹנִים זַ״ל רְאוּ שֶׁאֵין עַרְוָד מֵמִית אֶלָּא הַחֵטְא מֵמִית וְאָמַר דָּוִד ע״ה (תהלים צא) עַל שַׁחַל וָפֶתֶן תִּדְרֹךְ תִּרְמֹס כְּפִיר וְתַנִּין כִּי בִי חָשַׁק וַאֲפַלְּטֵהוּ וְגוֹ׳:

El vigésimo: la cuenta que hace con su alma, si tiene dinero, sobre el modo en que lo adquirió, la manera de gastarlo, cómo cumple con él las deudas que tiene con el Creador y cómo paga las deudas que tiene con las personas según lo que le corresponde. Que no lo dé por asentado como suyo para siempre, y sepa que está en sus manos como un depósito: permanecerá en su poder mientras el Creador quiera, y luego lo traspasará a otro cuando Él quiera.

וְהָעֶשְׂרִים, חֶשְׁבּוֹנוֹ עִם נַפְשׁוֹ אִם יִהְיֶה לוֹ מָמוֹן בְּפָנִים שֶׁקָּנָהוּ וּבְאָפְנֵי הוֹצָאָתוֹ וְהוֹצָאַת חוֹבוֹת הַבּוֹרֵא מִמֶּנּוּ וּפְרֹעַ חוֹבוֹת בְּנֵי אָדָם כְּמוֹ שֶׁהוּא חַיָּב בּוֹ מִמֶּנּוּ וְאַל יַחֲשִׁיבֶנּוּ מֵעֲמֹד עָלָיו בִּלְבַד וְיֵדַע כִּי הוּא אֶצְלוֹ כְּמוֹ הַפִּקָּדוֹן יִשָּׁאֵר כָּל עוֹד (ס״א עת) שֶׁיִּרְצֶה הַבּוֹרֵא בְּיָדוֹ ואח״כ יַפְקִירֶנּוּ אֵצֶל אַחֵר בְּעֵת שֶׁיִּרְצֶה.

Cuando el dueño del dinero piense así, no temerá los golpes del tiempo. Si el dinero permanece en su poder, agradecerá al Creador y lo alabará; y si lo pierde, soportará su juicio y aceptará su decreto. Le resultará fácil usarlo y gastarlo en el servicio de Dios, bendito sea, hacer con él el bien, devolver los depósitos y restituir lo tomado por la fuerza; no codiciará a nadie por su dinero ni despreciará al pobre por su pobreza. Y esto será uno de los medios más eficaces para alcanzar las buenas midot y rechazar las reprobables. Como está escrito: «Honra a Adonái con tus bienes...» (Mishlé 3:9); y dijo: «Presta a Adonái quien se apiada del pobre...» (Mishlé 19:17).

וְכַאֲשֶׁר יַחְשֹׁב בַּעַל הַמָּמוֹן בְּנַפְשׁוֹ זֶה לֹא יִפְחַד מִפִּגְעֵי הַזְּמַן עָלָיו. וְאִם יִשָּׁאֵר הַמָּמוֹן בְּיָדוֹ יוֹדֶה הַבּוֹרֵא וִישַׁבְּחֵהוּ וְאִם יֹאבַד מִמֶּנּוּ יִסְבֹּל דִּינוֹ וְיִרְצֶה בִּגְזֵרָתוֹ וְיֵקַל בְּעֵינָיו לְהִשְׁתַּמֵּשׁ בּוֹ וּלְהוֹצִיאוֹ בַּעֲבוֹדַת הָאֵל יִתְבָּרַךְ וְלַעֲשׂוֹת הַטּוֹב מִמֶּנּוּ וּלְהַחֲזִיר הָאֲמָנוֹת וּלְהָשִׁיב [הַנֶּעֱשָׁקוֹת] וְלֹא יַחְמֹד אָדָם בְּמָמוֹנוֹ וְלֹא יִבְזֶה עָנִי לְעָנְיוֹ וְיִהְיֶה מִן הַחֲזָקוֹת שֶׁבְּסִבּוֹת הַמִּדּוֹת הַטּוֹבוֹת וּדְחִיַּת הַמְגֻנּוֹת כמ״ש (משלי ג) כַּבֵּד אֶת ה׳ מֵהוֹנֶךָ וְגוֹ׳ וְאָמַר (שם יט) מַלְוֵה ה׳ חוֹנֵן דָּל וְגוֹ׳:

El vigésimo primero: la cuenta que hace con su alma sobre lo que está en su capacidad respecto de la obra del servicio: acostumbrarse a ella, perseverar en ella, correr y esforzarse por hacerla hasta que se le convierta en hábito. Después, que procure añadir a lo que está en su capacidad, que lo anhele en su corazón, que lo eleve en su pensamiento, y que pida a Dios que lo ayude y lo fortalezca para ir más allá de lo que está en su capacidad, tanto en el saber como en la obra, con corazón y conciencia fieles.

וְהָאֶחָד וְעֶשְׂרִים, חֶשְׁבּוֹנוֹ עִם נַפְשׁוֹ עַל מָה שֶׁיֵּשׁ בִּיכָלְתּוֹ מִמַּעֲשֵׂה הָעֲבוֹדָה וּלְהַרְגִּיל בָּהּ וּלְהַתְמִיד עָלֶיהָ וְיָרוּץ וְיֶחֱרַץ לַעֲשׂוֹתָהּ עַר שֶׁתָּשׁוּב לוֹ לְמִנְהָג. ואח״כ יִשְׁתַּדֵּל לְהוֹסִיף עַל מָה שֶׁיֵּשׁ בִּיכָלְתּוֹ וְיִכְסֹף לוֹ בְּלִבּוֹ וְיַעֲלֶה אֵלָיו בְּמַחְשַׁבְתּוֹ וְיִשְׁאַל מֵהָאֵל לְעָזְרוֹ וּלְאַמְּצוֹ עַל יוֹתֵר מִמָּה שֶׁיֵּשׁ בִּיכָלְתּוֹ מִן הַיְּדִיעָה וְהַמַּעֲשֶׂה בְּלֵב וּמַצְפּוּן נֶאֱמָן.

Cuando persevere en esto, el Creador le concederá sus peticiones, le abrirá las puertas de su conocimiento y fortalecerá su intelecto y sus miembros para cumplir sus mitzvot que están por encima de su capacidad, grado tras grado. Como está escrito: «Yo soy Adonái tu Dios, que te enseña para tu provecho, que te encamina por el camino que has de andar» (Yeshayahu 48:17).

וּכְשֶׁיַּתְמִיד עַל זֶה יַמְצִיא לוֹ הַבּוֹרֵא בַּקָּשׁוֹתָיו וְיִפְתַּח לוֹ שַׁעֲרֵי יְדִיעָתוֹ וִיחַזֵּק שִׂכְלוֹ וְאֵבָרָיו לַעֲמֹד בְּמִצְוֹתָיו אֲשֶׁר לְמַעְלָה מִיְּכָלְתּוֹ מַדְרֵגָה אַחַר מַדְרֵגָה כמ״ש (ישעיהו מ״ח:י״ז) אֲנִי ה׳ אֱלֹהֶיךָ מְלַמֶּדְךָ לְהוֹעִיל מַדְרִיכֲךָ בְּדֶרֶךְ תֵּלֵךְ.

La imagen de esto está en los oficios y el aprendizaje. Quien aprende un oficio, al principio ejecuta partes de él según su entendimiento, y menos de lo que en realidad puede. Pero cuando su entendimiento se afianza y persevera en él, el Creador le enseña las raíces del oficio y sus principios, y a partir de ellos engendra derivaciones que no aprendió de ningún otro hombre.

וְהַדִּמְיוֹן בָּזֶה בַּמְּלָאכוֹת וְהַלִּמּוּד כִּי הַלּוֹמֵד מְלָאכָה בְּהַתְחָלָתָהּ יַעֲשֶׂה מֵחֲלָקֶיהָ כְּפִי בִּינָתוֹ וּפָחוֹת מִמָּה שֶׁבִּיכָלְתּוֹ וְכַאֲשֶׁר תִּתְחַזֵּק בִּינָתוֹ וְיַתְמִיד עָלֶיהָ יוֹרֵהוּ הַבּוֹרֵא שָׁרְשֵׁי הַמְּלָאכָה וּכְלָלֶיהָ וּמְיַלֵּד מֵהֶם תּוֹלָדוֹת שֶׁלֹּא לְמָדָן מִזּוּלָתוֹ מִבְּנֵי אָדָם.

Lo mismo ocurre con el estudio. El maestro de la geometría no puede enseñar a su discípulo la medida abstracta al comienzo, sino que le enseña la medida sensible, representada a su lado con las figuras dibujadas, tal como las dispuso Euclides en el libro que compuso sobre la medida. Y cuando el discípulo lo comprende bien y quiere dominar sus derivaciones con empeño y diligencia, el Creador le enseña la medida abstracta, se le ordena el conjunto de su ciencia, y llega a extraer de ella figuras admirables y una obra tan fina que casi se asemeja a la profecía que viene de parte de Dios.

וְכֵן בַּלִּמּוּד כִּי בַּעַל חָכְמַת הַשִּׁעוּר לֹא יוּכַל לְלַמֵּד תַּלְמִידוֹ הַשִּׁעוּר הַמַּחְשָׁבִי בִּתְחִלַּת עִנְיָנוֹ אֲבָל מְלַמֵּד אוֹתוֹ הַשִּׁעוּר הַמֻּרְגָּשׁ הַמְּצֻיָּר בְּצִדּוֹ בַּצּוּרוֹת הָרְשׁוּמוֹת כַּאֲשֶׁר סִדֵּר אוֹתָן אָקְלִידֶס בְּסִפְרוֹ שֶׁחִבֵּר בַּשִּׁעוּר, וּכְשֶׁיָּבִין אוֹתוֹ תַּלְמִיד הֵיטֵב וְיַחְפֹּץ לַעֲמֹד עַל תּוֹלְדוֹתָיו בְּהִשְׁתַּדְּלוּת וַחֲרִיצוּת יוֹרֵהוּ הַבּוֹרֵא הַשִּׁעוּר הַמַּחְשָׁבִי וִיתַכֵּן כְּלַל מַדָּעוֹ וְיוּכַל לְהוֹצִיא מִמֶּנּוּ צוּרוֹת מֻפְלָאוֹת וּמְלָאכָה דַּקָּה כִּמְעַט שֶׁתִּדְמֶה לִנְבוּאָה הַבָּאָה מֵאֵת הָאֱלֹהִים.

Y así en las demás ciencias: el discípulo halla en su corazón, cuando se esfuerza en la sabiduría, una fuerza superior y espiritual que ningún poder humano podría aportarle. Por eso dijeron nuestros maestros, de bendita memoria: «Un sabio es superior a un profeta.» Y dijo Elihú: «En verdad, hay un espíritu en el hombre» (Iyov 32:8).

וְכֵן בִּשְׁאָר הַחָכְמוֹת, כִּי הַתַּלְמִיד יִמְצָא בְּלִבּוֹ כְּשֶׁהוּא מִשְׁתַּדֵּל בַּחָכְמָה כֹּחַ עֶלְיוֹנִי רוּחָנִי אֵין בְּכֹחַ אָדָם לְהוֹעִילוֹ בּוֹ וְלָזֶה אָמְרוּ רַבּוֹתֵינוּ זַ״ל חָכָם עָדִיף מִנָּבִיא. וְאָמַר אֱלִיהוּא (איוב לב) אָכֵן רוּחַ הִיא בֶאֱנוֹשׁ.

Y a partir de esta analogía te conviene, hermano, comprender que la mayor parte de lo que se busca con las mitzvot que se cumplen con el cuerpo y los miembros es despertar hacia las mitzvot que residen en los corazones y las conciencias — porque en ellas se apoya el servicio, y son la raíz de la Torá. Como está escrito: «A Adonái tu Dios temerás...» (Devarim 10:20); y dijo: «Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para cumplirla» (Devarim 30:14); y dijo: «¿Qué pide Adonái tu Dios de ti...?» (Devarim 10:12).

וְעַל הַהַקָּשָׁה הַזֹּאת רָאוּי לְךָ אָחִי שֶׁתָּבִין כִּי רֹב הָעִנְיָן הַמְכֻוָּן בַּמִּצְוֹת שֶׁהֵם בַּגּוּפִים וּבָאֵבָרִים הוּא לְהָעִיר עַל הַמִּצְוֹת אֲשֶׁר תִּהְיֶינָה בַּלְּבָבוֹת וּבַמַּצְפּוּנִים מִפְּנֵי שֶׁעֲלֵיהֶן מִשְׁעַן הָעֲבוֹדָה וְהֵם שֹׁרֶשׁ הַתּוֹרָה כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (דברים י) אֶת ה׳ אֱלֹהֶיךָ תִּירָא וְגוֹ׳ וְאָמַר (שם ל) כִּי קָרוֹב אֵלֶיךָ הַדָּבָר מְאֹד בְּפִיךָ וּבִלְבָבְךָ לַעֲשֹׂתוֹ וְאָמַר (שם י) מָה ה׳ אֱלֹהֶיךָ שֹׁאֵל מֵעִמָּךְ וְגוֹ׳.

Y como esto está por encima de la fuerza del hombre —no le es posible hasta que se desprenda de la mayoría de sus apetitos animales, doblegue su naturaleza y frene sus impulsos—, el Creador lo puso a servir con su cuerpo y sus miembros en lo que está a su alcance, hasta que se le haga fácil sostener también las mitzvot del corazón.

וּמִפְּנֵי שֶׁהָיָה זֶה לְמַעְלָה מִכֹּחַ הָאָדָם וְלֹא יִתָּכֵן לוֹ עַד שֶׁיִּפָּרֵד מֵרֹב תַּאֲווֹתָיו הַבַּהֲמִיּוֹת וְיַכְרִיחַ טְבָעָיו וְיִקְשֹׁר תְּנוּעוֹתָיו הֶעֱבִיד אוֹתוֹ הַבּוֹרֵא בְּגוּפוֹ וּבְאֵבָרָיו בְּמָה שֶׁיֵּשׁ בִּיכָלְתּוֹ עַד שֶׁיֵּקַל עָלָיו לַעֲמֹד בָּהֶם.

Y cuando el creyente se esfuerce en ellas con su corazón y su conciencia, y alcance de ellas cuanto está en su capacidad, Dios le abrirá la puerta de los grados espirituales, llegará por medio de ellos a lo que está por encima de su capacidad, y servirá al Creador, bendito sea, con su cuerpo y su alma, en lo manifiesto y en lo oculto. Como dijo David, la paz sea con él: «Mi corazón y mi carne cantan de gozo al Dios vivo» (Tehilim 84:3).

וְכַאֲשֶׁר יִשְׁתַּדֵּל בָּהֶם הַמַּאֲמִין בְּלִבּוֹ וּבְמַצְפּוּנוֹ וְיַגִּיעַ מֵהֶם כְּפִי יְכָלְתּוֹ יִפְתַּח לוֹ הָאֱלֹהִים שַׁעַר הַמַּעֲלוֹת הָרוּחָנִיּוֹת וְיַגִּיעַ מֵהֶם אֶל מָה שֶׁלְּמַעְלָה מִיְּכָלְתּוֹ וְיַעֲבֹד הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ בְּגוּפוֹ וּבְנַפְשׁוֹ בְּנִרְאֵהוּ וּבְנִסְתָּרוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר דָּוִד ע״ה (תהלים פד) לִבִּי וּבְשָׂרִי יְרַנְּנוּ אֶל אֵל חָי.

Ya compararon esto con un hombre que planta árboles, escarda sus raíces, limpia la tierra de espinos y hierbas, los riega cuando hace falta y los abona; y luego espera los frutos de parte de Dios, bendito sea. Pero si descuida su cultivo y su cuidado, no será digno de que el Creador, bendito sea, le dé fruto de ellos.

וּכְבָר מָשְׁלוּ זֶה לָאָדָם שֶׁנָּטַע אִילָנוֹת וְנִכֵּשׁ שָׁרְשֵׁיהֶם וְנִקָּה הָאֲדָמָה מִן הַקּוֹצִים וּמִן הָעֲשָׂבִים וְהִשְׁקָה אוֹתָם בְּעֵת הַצֹּרֶךְ וְדִמֵּן אוֹתָם ואח״כ הוּא מְיַחֵל הַפֵּרוֹת מֵאֵת הָאֱלֹהִים יִתְבָּרַךְ וְאִם יִתְעַלֵּם מֵעֲבוֹדָתָם וּמֵעַיֵּן עֲלֵיהֶם לֹא יִהְיֶה רָאוּי שֶׁיִּתֵּן לוֹ הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ מֵהֶם פֶּרִי.

Así también el que cumple la obra del servicio: si se esfuerza, se apresura y se afana por hacer lo que está en su capacidad, Dios lo ayudará a hacer lo que está por encima de ella — que es el fruto supremo y el bien insigne que Dios otorga a sus predilectos y a los que lo aman en este mundo. Como dijeron nuestros maestros, de bendita memoria: «Todo el que cumple la Torá desde la pobreza, acabará por cumplirla desde la riqueza.» Y dijo el Sabio: «Porque al hombre que le es grato ante Él, le da sabiduría, conocimiento y alegría...» (Kohélet 2:26).

וְכֵן בַּעַל מַעֲשֵׂה הָעֲבוֹדָה אִם יִשְׁתַּדֵּל וִימַהֵר וְיֶחֱרַץ לַעֲשׂוֹת מָה שֶׁיֵּשׁ בִּיכָלְתּוֹ יַעַזְרֵהוּ הָאֱלֹהִים לַעֲשׂוֹת מָה שֶׁהוּא לְמַעְלָה מִיְּכָלְתּוֹ אֲשֶׁר הוּא הַפְּרִי הָעֶלְיוֹן וְהַטּוֹבָה הַנִּכְבֶּדֶת מֵאֵת הָאֱלֹהִים עַל סְגֻלָּתוֹ וְאַנְשֵׁי אַהֲבָתוֹ בעוה״ז, כְּמוֹ שארז״ל כָּל הַמְקַיֵּם אֶת הַתּוֹרָה מֵעֹנִי סוֹפוֹ לְקַיְּמָהּ מֵעֹשֶׁר וְאָמַר הֶחָכָם (קהלת ב׳:כ״ו) כִּי לְאָדָם שֶׁטּוֹב לְפָנָיו וְגוֹ׳.

Y dijeron nuestros maestros, de bendita memoria: «La Torá conduce a la acción; la acción conduce a la cautela; la cautela conduce a la diligencia; la diligencia conduce al apartamiento; el apartamiento conduce a la limpieza; la limpieza conduce a la pureza; la pureza conduce a la piedad; y la piedad es mayor que todas, pues está dicho: "Entonces hablaste en visión a tus piadosos..." (Tehilim 89:20).»

וְאָמְרוּ חֲזַ״ל תּוֹרָה מְבִיאָה לִידֵי מַעֲשֶׂה מַעֲשֶׂה מֵבִיא לִידֵי זְהִירוּת זְהִירוּת מְבִיאָה לִידֵי זְרִיזוּת זְרִיזוּת מְבִיאָה לִידֵי פְּרִישׁוּת פְּרִישׁוּת מְבִיאָה לִידֵי נְקִיּוּת נְקִיּוּת מְבִיאָה לִידֵי טָהֳרָה טָהֳרָה מְבִיאָה לִידֵי חֲסִידוּת וַחֲסִידוּת גְּדוֹלָה מִכֻּלָּם שֶׁנֶּאֱמַר (תהלים פט) אָז דִּבַּרְתָּ בְחָזוֹן לַחֲסִידֶיךָ וְגוֹ׳.

Pero si descuida lo que está en su capacidad y toma a la ligera lo que está en su poder, se alejará de él la ayuda de Dios y su fortaleza. Como está escrito: «Lejos está Adonái de los malvados» (Mishlé 15:29); y dijo: «Vuestras culpas os han separado de vuestro Dios...» (Yeshayahu 59:2).

וְאִם יִתְעַלֵּם מִמָּה שֶׁיֵּשׁ בִּיכָלְתּוֹ וְיָקֵל בְּמָה שֶׁיֵּשׁ בְּכֹחוֹ תִּרְחַק עֶזְרַת הָאֱלֹהִים וְאַמַּצְתוֹ מִמֶּנּוּ כמ״ש (משלי טו) רָחוֹק ה׳ מֵרְשָׁעִים וְאָמַר (ישעיהו נ״ט:ב׳) עֲוֹנֹתֵיכֶם הָיוּ מַבְדִּלִים וְגוֹ׳:

El vigésimo segundo: la cuenta que hace con su alma sobre su trato con la gente en aquello que ordena el mundo —la labranza, la siega, la compra y la venta, y los asuntos en que unas personas se ayudan de otras para el sostenimiento del mundo—: que quiera para ellos lo que quiere para sí, que deteste para ellos lo que detesta para sí, que se compadezca de ellos y aparte de ellos, en la medida de sus fuerzas, lo que les daña. Como está escrito: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Vayikrá 19:18).

וְהַשְּׁנַיִם וְעֶשְׂרִים, חֶשְׁבּוֹנוֹ עִם נַפְשׁוֹ עַל הִתְעָרְבוֹ עִם בְּנֵי אָדָם בְּתַקָּנַת הָעוֹלָם מֵחֲרִישָׁה וּקְצִירָה וּמִקָּח וּמִמְכָּר וְהָעִנְיָנִים שֶׁנֶּעֱזָרִים בָּהֶם קְצָת בְּנֵי אָדָם בִּקְצָתָם עַל יִשּׁוּב הָעוֹלָם שֶׁיֹּאהַב לָהֶם מָה שֶׁיֹּאהַב לְנַפְשׁוֹ מֵהֶם וְיִשְׂנָא לָהֶם מָה שֶׁיִּשְׂנָא לְנַפְשׁוֹ מֵהֶם וְיַחְמֹל עֲלֵיהֶם וְיִדְחֶה מֵהֶם כְּפִי יְכָלְתּוֹ מָה שֶׁיַּזִּיקֵם כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (ויקרא יט) וְאָהַבְתָּ לְרֵעֲךָ כָּמוֹךָ.

Esto se asemeja a unos hombres que marchan a una tierra lejana por un camino tortuoso, y que han de pernoctar en muchos campamentos. Llevan muchas bestias cargadas con grandes fardos, y ellos son pocos; y cada uno tiene muchas bestias que ha de cargar y descargar varias veces. Si se ayudan unos a otros a cargar y descargar, y su deseo es el bienestar de todos y aliviarse mutuamente, siendo iguales en la ayuda y el auxilio entre sí, alcanzarán lo mejor del viaje. Pero si sus corazones se dividen, no se ponen de acuerdo en un mismo parecer y cada uno procura ayudarse solo a sí mismo, la mayoría acabará agotada.

וְיִמָּשֵׁל בְּזֶה כְּאִלּוּ אֲנָשִׁים הָלְכוּ אֶל אֶרֶץ רְחוֹקָה בְּדֶרֶךְ עָקוֹב וְיֵשׁ לָהֶם לָלוּן בְּמַחֲנִים רַבִּים וְיֵשׁ לָהֶם בְּהֵמוֹת רַבּוֹת טְעוּנוֹת בְּמַשָּׂאוֹת גְּדוֹלוֹת וְהָאֲנָשִׁים בִּמְתֵי מְעָט וּלְכָל אֶחָד מֵהֶם בְּהֵמוֹת רַבּוֹת שֶׁהוּא צָרִיךְ לִטְעוֹן וְלִפְרֹק אוֹתָם פְּעָמִים. וְאִם יַעְזְרוּ אִישׁ אֶת אָחִיו לִטְעֹן וְלִפְרֹק וְיִהְיֶה חֶפְצָם בִּשְׁלוֹם הַכֹּל וּלְהָקֵל מֵעֲלֵיהֶם וְשֶׁיִּהְיוּ שָׁוִים בְּעֵזֶר וּבְסִיּוּעַ בֵּינֵיהֶם יַגִּיעוּ אֶל הַטּוֹב שֶׁבָּעִנְיָנִים. וְאִם יֶחֱלַק לִבָּם וְלֹא יַסְכִּימוּ לְעֵצָה אַחַת וְיִשְׁתַּדֵּל כָּל אֶחָד מֵהֶם לַעֲזֹר לְעַצְמוֹ לְבַד יִלְאֶה רֻבָּם.

Y por estas razones, hermano, se ha hecho pesado el mundo para sus habitantes, y se les ha doblado su labor y su fatiga — porque cada uno quiso quedarse a solas con su parte de él, y aun con más de lo que le corresponde.

וּמִן הַפָּנִים הָאֵלֶּה אָחִי כָּבֵד הָעוֹלָם עַל יוֹשְׁבָיו וְנִכְפְּלָה עֲלֵיהֶם עֲבוֹדָתוֹ וְטָרְחוֹ מִפְּנֵי שֶׁרָצוּ לְהִתְיַחֵד כָּל אֶחָד מֵהֶם בְּחֶלְקוֹ בּוֹ וּבְיוֹתֵר מֵחֻקּוֹ מִמֶּנּוּ.

Y porque quisieron de él más de lo que les correspondía y buscaron en él lo que no era suyo, el mundo les negó su porción y no les proporcionó su parte. Por eso no están satisfechos con él, y no hay uno solo entre ellos que no se queje y llore por él — pues buscaron en él lo superfluo del sustento, y él les negó hasta lo suficiente, salvo tras gran esfuerzo y mucha fatiga.

וּמִפְּנֵי שֶׁרָצוּ מִמֶּנּוּ יוֹתֵר מֵחֻקָּם וּבִקְשׁוּ בּוֹ אֲשֶׁר לֹא לָהֶם מְנָעָם הָעוֹלָם חֻקָּם מִמֶּנּוּ וְלֹא הִמְצִיא לָהֶם חֶלְקָם בּוֹ עַל כֵּן אֵינָם מְרֻצִּים מִמֶּנּוּ וְאֵין אֶחָד בָּהֶם שֶׁאֵינוֹ מִתְרַעֵם בּוֹ וּבוֹכֶה עָלָיו כִּי בִּקְשׁוּ בּוֹ מוֹתְרֵי הַמִּחְיָה וּמְנָעָם הוּא דֵּי הַסִּפּוּק אֶלָּא לְאַחַר הַטֹּרַח הַגָּדוֹל וְהַיְּגִיעָה הָרַבָּה.

Si se hubieran conformado con lo bastante, y su empeño hubiera ido dirigido al provecho de todos, y hubieran sido iguales en sus asuntos, habrían vencido en su mundo y alcanzado más de lo que de él deseaban. Pero no les basta con no ayudarse unos a otros en lo tocante a su mundo, sino que se debilitan mutuamente: cada uno pone trabas a su prójimo y le merma las fuerzas, hasta que ninguno alcanza lo que busca ni logra su deseo.

וְאִלּוּ הָיָה מַסְפִּיק לָהֶם דֵּי סִפְקָם וְתִהְיֶה הִשְׁתַּדְּלוּתָם שָׁוָה לְתוֹעֶלֶת כֻּלָּם וְיִהְיוּ שָׁוִים בְּעִנְיְנֵיהֶם הָיוּ מְנַצְּחִים עוֹלָמָם וּמַגִּיעִים אֶל יוֹתֵר מֵחֶפְצָם בּוֹ. וְלֹא דַּי לָהֶם שֶׁאֵינָם עוֹזְרִים זֶה לָזֶה עַל עוֹלָמָם אֶלָּא מַחְלִישִׁים קְצָתָם אֶת קְצָתָם וְעַכֵּב (ס״א ועטר) כָּל אֶחָד מֵהֶם עַל חֲבֵרוֹ וּמְרַפֶּה כֹּחוֹ עַד שֶׁלֹּא יַגִּיעַ אֶחָד מֵהֶם אֶל בַּקָּשָׁתוֹ וְלֹא יַשִּׂיג תַּאֲוָתוֹ.

Por eso, hermano mío, esfuérzate por ganar amigos fieles y compañeros de corazón limpio, que te ayuden en tu Torá y en tu mundo — con tu corazón entero hacia ellos y tu conciencia pura para con ellos, y queriéndolos como a ti mismo, siempre que encuentres entre ellos a quien sea digno de esto. Y no confíes tu secreto sino al más selecto de entre ellos, como dijo Ben Sirá: «Muchos sean los que se interesen por tu bienestar; revela tu secreto a uno entre mil». Y dijo el Sabio: «Aceite y perfume alegran el corazón, y la dulzura del amigo nace del consejo del alma» (Mishlé 27:9).

עַל כֵּן הִשְׁתַּדֵּל אָחִי לִקְנוֹת רֵעִים נֶאֱמָנִים וְאוֹהֲבִים זַכִּים יִהְיוּ לְךָ לְעֵזֶר עַל תּוֹרָתְךָ וְעַל עוֹלָמְךָ בִּהְיוֹת לִבְּךָ שָׁלֵם עִמָּהֶם וּמַצְפּוּנְךָ זַךְ לָהֶם וְשֶׁיִּהְיוּ חֲבִיבִין עָלֶיךָ כְּנַפְשְׁךָ כְּשֶׁתִּמְצָא יָדְךָ מִי שֶׁהוּא רָאוּי לָזֶה מֵהֶם.

וְאַל תַּפְקִיד סוֹדְךָ אֶלָּא אֵצֶל סְגֻלַּת הַסְּגֻלָּה מֵהֶם בִּלְבַד. כְּמוֹ שֶׁאָמַר בֶּן סִירָא: רַבִּים יִהְיוּ דּוֹרְשֵׁי שְׁלוֹמֶךָ, גַּלֵּה סוֹדְךָ לְאֶחָד מֵאָלֶף.

El vigésimo tercero: examinar todo cuanto hay en el mundo — desde las criaturas más pequeñas hasta las más grandes, las cualidades de los seres dotados de habla y los grados de los seres creados en su parte inferior y superior; la disposición de las esferas celestes, los movimientos del sol, la luna y las estrellas, fijas y errantes; la caída de las lluvias, el soplo de los vientos, la salida del niño del vientre — y lo que es aún más admirable que esto, más sutil, más visible y más oculto, entre las maravillas del Creador, bendito sea, que dan testimonio de la perfección de su sabiduría, de su poder, de su buen gobierno, de su gracia que todo lo abarca, de su misericordia y de su vasta providencia sobre las criaturas.

וְאָמַר הֶחָכָם (משלי כז): שֶׁמֶן וּקְטֹרֶת יְשַׂמַּח לֵב וּמֶתֶק רֵעֵהוּ מֵעֲצַת נָפֶשׁ:

וְהַשְּׁלֹשָׁה וְעֶשְׂרִים, הַבְּחִינָה בְּכָל מָה שֶׁיֵּשׁ בָּעוֹלָם מִקְּטַנֵּי הַבְּרִיאוֹת וּגְדוֹלֵיהֶם וּמַעֲלוֹת הַמְדַבְּרִים בּוֹ וּמַדְרֵגוֹת הַבְּרוּאִים בְּתַחְתּוֹנוֹ וְעֶלְיוֹנוֹ וּתְכוּנַת הַגַּלְגַּלִּים וּתְנוּעוֹת הַשֶּׁמֶשׁ וְהַיָּרֵחַ וְהַכּוֹכָבִים הָעוֹמְדִים וְהַהוֹלְכִים וִירִידַת הַגְּשָׁמִים וּנְשִׁיבַת הָרוּחוֹת וִיצִיאַת הַוָּלָד מִן הָרֶחֶם, וּמָה שֶׁהוּא יוֹתֵר נִפְלָא מִזֶּה וְיוֹתֵר דַּק וְיוֹתֵר נִרְאֶה וְיוֹתֵר נִסְתָּר מִפִּלְאֵי הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ הַמּוֹרִים עַל תְּמִימוּת חָכְמָתוֹ וִיכָלְתּוֹ וְהַנְהָגָתוֹ הַטּוֹבָה וַחֲנִינָתוֹ הַכּוֹלֶלֶת וְרַחֲמָיו וְרֹב הַשְׁגָּחָתוֹ עַל הַבְּרוּאִים.

Y no te lleve el mucho verlas y la larga costumbre que tienes de ellas a dejar de asombrarte y de examinarlas; ni haga el conocerlas de antiguo que las tengas en poco por estar habituado a ellas.

וְאַל יַשִּׁיאֲךָ רֹב רְאוֹתְךָ אוֹתָם וְאֹרֶךְ רְגִילוּתְךָ בָּהֶם עַל עֲזִיבַת הַתֵּמַהּ מֵהֶם וְהַבְּחִינָה בָּהֶם וְתִהְיֶה קְדִימַת יְדִיעָתְךָ אוֹתָם מְחַיֶּבֶת שֶׁתָּקֵל בָּהֶם בַּעֲבוּר שֶׁהָיִיתָ רָגִיל בָּם.

Y si esta actitud se da en los niños respecto a lo que ven y presencian, también se da en la mayoría de la gente sencilla y en muchos hombres de valía. Es decir: se asombran de algo que ven y a lo que no están habituados — como el eclipse del sol y de la luna, los relámpagos, los truenos, los terremotos, la tempestad y cosas semejantes — pero no se asombran del movimiento de las esferas y de su giro con el sol, la luna y las estrellas, ni de la salida y la puesta del sol, la caída de las lluvias, el soplo de los vientos y lo semejante a esto, que está siempre con ellos y que ven de continuo. Del mismo modo se asombran cuando ven el mar, sus olas, sus tempestades y la multitud de animales que hay en él, pero no se asombran del correr de los ríos ni del fluir del agua de los manantiales, que ni de noche ni de día descansan ni se detienen — y muchas cosas por el estilo.

וְאִם יִמָּצֵא עַל דֶּרֶךְ הַזֶּה עִנְיַן הַנְּעָרִים בַּמֶּה שֶׁהֵם רוֹאִים וּמְעִידִים כֵּן יִמָּצֵא רֹב עַמֵּי הָאָרֶץ וְהַרְבֵּה מֵחֲשׁוּבֵי בְּנֵי אָדָם עַל הָעִנְיָן הַזֶּה. וְהוּא שֶׁהֵם תְּמֵהִים מִדָּבָר שֶׁהֵם רוֹאִים אוֹתוֹ וְלֹא הֻרְגְּלוּ לִרְאוֹתוֹ כְּקַדְרוּת הַשֶּׁמֶשׁ וְהַיָּרֵחַ וְהַבְּרָקִים וְהָרְעָמִים וְהַזְּוָעוֹת (ס״א והזיקות) וְהַסְּעָרָה וְהַדּוֹמֶה לָהֶם וְאֵינָם תְּמֵהִים מִתְּנוּעַת הַגַּלְגַּלִּים וְסִבּוּבָם בְּשֶׁמֶשׁ וְיָרֵחַ וְכוֹכָבִים וְצֵאת הַשֶּׁמֶשׁ וּבֹאָהּ וִירִידַת הַגְּשָׁמִים וּנְשִׁיבַת הָרוּחוֹת וְהַדּוֹמֶה לָזֶה מִמָּה שֶׁהוּא נִמְצָא עִמָּם וְרוֹאִים אוֹתוֹ תָּדִיר. וְכֵן יִתְמְהוּ כְּשֶׁרוֹאִים הַיָּם וְגַלָּיו וּסְעָרָיו וְרֹב הַחַיּוֹת אֲשֶׁר בּוֹ וְלֹא יִתְמְהוּ מֵהִלּוּךְ הַנְּהָרוֹת וְהַגָּרַת הַמַּיִם מִן הַמַּעְיָנוֹת לַיְלָה וְיוֹמָם לֹא יָנוּחוּ וְלֹא יַעַמְדוּ וְהַרְבֵּה כָּזֶה.

Por eso conviene, hermano mío, que examines en todo lo que creó el Creador, bendito sea, tanto aquello a lo que estás acostumbrado como aquello a lo que no lo estás, lo que has visto y lo que no has visto. Y no permitas que tu ignorancia te aparte de reflexionar sobre estas cosas: el que las contemplaras de niño, cuando empezaste a verlas, no debe hacerte abandonar la meditación y el examen de ellas ahora, cuando tu discernimiento es firme, tu corazón lúcido y tu entendimiento ha madurado, siendo ya adulto. Al contrario: míralas y contémplalas como si nunca hubieras visto nada semejante, e imagina en tu interior que estabas con los ojos cerrados antes de conocerlas, y que después abriste los ojos, las viste y las reconociste.

עַל כֵּן רָאוּי לְךָ אָחִי לִבְחֹן בְּכָל מָה שֶׁבָּרָא הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ מָה שֶׁהָיִיתָ רָגִיל בּוֹ וּמָה שֶׁלֹּא הָיִיתָ רָגִיל בּוֹ וּבְמָה שֶׁרָאִיתָ וּבְמָה שֶׁלֹּא רָאִיתָ, וְאַל תַּשִּׁיאֲךָ סִכְלוּתְךָ מֵהִשְׂתַּכֵּל בָּעִנְיָנִים בְּנַעֲרוּתְךָ בִּתְחִלַּת רְאוֹתְךָ אוֹתָם שֶׁתַּעֲזֹב לְהִתְבּוֹנֵן וְלִבְחֹן בָּהֶם בְּעֵת חֶזְקַת הַכָּרָתְךָ וּבֹר לִבְּךָ וְהַגָּעַת בִּינָתְךָ כְּשֶׁאַתָּה גָּדוֹל אַךְ הַבֵּט לָהֶם וְהִשְׂתַּכֵּל בָּהֶם כְּאִלּוּ לֹא רָאִיתָ כְּמוֹתָם וְדַמֵּה בְּנַפְשְׁךָ כְּאִלּוּ הָיִיתָ סְתוּם עֵינַיִם קֹדֶם הַכָּרָתְךָ אוֹתָם ואח״כ פָּקַחְתָּ עֵינֶיךָ וְרָאִיתָ אוֹתָם וְהִכַּרְתָּם,

¿No ves, hermano mío, que el necio es como el ciego, y que cuando alcanza entendimiento es como aquel a quien se le abrieron los ojos y vio? Como dijo la Escritura acerca de Adám y Javá: «Y se abrieron los ojos de ambos» (Bereshit 3:7) — cuando bien sabemos que sus ojos estaban abiertos ya antes.

הֲלֹא תִּרְאֶה אָחִי כִּי הַכְּסִיל כָּעִוֵּר וְכַאֲשֶׁר יַשְׂכִּיל יִהְיֶה כְּעִנְיַן מִי שֶׁנִּפְקְחוּ עֵינָיו וְרָאָה כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב (בראשית ג) עַל אָדָם וְחַוָּה וַתִּפָּקַחְנָה עֵינֵי שְׁנֵיהֶם וּכְבָר יָדַעְנוּ כִּי עֵינֵיהֶם הָיוּ פְּקוּחוֹת קֹדֶם לָכֵן.

Y no descuides tu propia alma: pásale revista y escudriña su ignorancia. Entonces verás algo de la verdad de las cosas y reconocerás, entre las maravillas del Creador, ensalzado sea, aquello sobre lo cual se prolongaron tu ignorancia y tu ceguera. Como dijo uno de los sabios: «Los corazones de los sabios tienen ojos que ven lo que no ven los simples», según dice la Escritura: «¿Acaso no sabéis? ¿Acaso no oís?...» (Yeshayahu 40:21).

וְאַל תִּתְעַלֵּם מִנַּפְשְׁךָ שֶׁתִּפְקֹד אוֹתָהּ וּתְחַפֵּשׁ עַל סִכְלוּתָהּ וְאָז תִּרְאֶה מֵאֲמִתּוֹת הָעִנְיָנִים וְתַכִּיר מִפִּלְאֵי הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה מָה שֶׁאָרְכָה סִכְלוּתְךָ בּוֹ וְעִוְרוֹנְךָ מִמֶּנּוּ כְּמוֹ שֶׁאָמַר אֶחָד מִן הַחֲכָמִים לִבּוֹת הַחֲכָמִים יֵשׁ לָהֶם עֵינַיִם רוֹאוֹת מָה שֶׁאֵינָם רוֹאִים הַפְּתָאִים כמ״ש הַכָּתוּב (ישעיה מ) הֲלוֹא תֵדְעוּ הֲלוֹא תִשְׁמָעוּ וְגוֹ׳:

El vigésimo cuarto: que hagas cuentas con tu alma y le pidas razón de todo aquello que se asentó en ella acerca del conocimiento de Dios, de su Torá, de las palabras de los antiguos, de los enigmas de los sabios y del sentido de las oraciones, tal como lo aprendiste desde tu niñez y a lo largo de los años de tu crianza y de tu primer estudio. Porque las formas de las cosas sutiles no son iguales en quien tiene un discernimiento débil que en quien lo tiene firme, y cuanto más crece el discernimiento del hombre, más claridad gana en estos asuntos.

וְהָאַרְבָּעָה וְעֶשְׂרִים, שֶׁתַּחְשֹׁב עִם נַפְשְׁךָ וְתִתְבָּעֶנָּה עַל כָּל עִנְיָן שֶׁנִּתְיַשֵּׁב אֶצְלָהּ מֵעִנְיְנֵי יְדִיעַת הָאֱלֹהִים וְתוֹרָתוֹ וְדִבְרֵי הָרִאשׁוֹנִים וְחִידוֹת הַחֲכָמִים וְעִנְיְנֵי הַתְּפִלּוֹת אֲשֶׁר יָדַעְתָּ מֵעֵת נַעֲרוּתְךָ וּבְרֹב יְמֵי גִּדּוּלְךָ וְלִמּוּדְךָ תְּחִלָּה כִּי צוּרוֹת הָעִנְיָנִים הַדַּקִּים אֵצֶל מִי שֶׁהַכָּרָתוֹ חֲלוּשָׁה אֵינָם כְּצוּרָתָם אֵצֶל מִי שֶׁהַכָּרָתוֹ חֲזָקָה וְכָל אֲשֶׁר תּוֹסִיף הַכָּרַת הָאָדָם יוֹסִיף בֵּרוּר בָּעִנְיָנִים,

Por eso no descanses en lo que se dibujó en tu mente al comienzo de tu estudio acerca de las cuestiones dudosas y los razonamientos profundos. Al contrario: conviene que, cuando tu inteligencia y tu discernimiento estén firmes, empieces a estudiar el libro de la Torá de Dios y los libros de sus profetas como quien nunca ha estudiado en ellos, y te habitúes a interpretarlos y explicarlos, a reflexionar sobre sus palabras y su lengua, sobre los sentidos que admiten, sobre lo que en ellos se toma en su sentido llano y lo que no, sobre lo que en ellos es manifiesto y lo que es oculto, sobre aquello en que cabe el razonamiento y aquello en que no cabe.

עַל כֵּן אַל תָּנוּחַ דַּעְתְּךָ עַל מָה שֶׁנִּצְטַיֵּר בְּלִבְּךָ בִּתְחִלַּת לִמּוּדְךָ מִן הָעִנְיָנִים הַמְּסֻפָּקִים וְהַסְּבָרוֹת הָעֲמֻקּוֹת, אֲבָל רָאוּי לְךָ לְהַתְחִיל בְּעֵת חֹזֶק שִׂכְלְךָ וְהַכָּרָתְךָ לְעַיֵּן בְּסֵפֶר תּוֹרַת הָאֱלֹהִים וְסִפְרֵי נְבִיאָיו כְּמִי שֶׁלֹּא לָמַד מֵהֶם סֵפֶר וְתַרְגִּיל עַצְמְךָ לְפָרְשָׁם וּלְבָאֲרָם וּלְהִתְבּוֹנֵן בְּמִלּוֹתָם וּבִלְשׁוֹנָם וּמָה שֶׁסּוֹבְלוֹת מִן הָעִנְיָנִים וּמָה שֶׁיֵּשׁ מֵהֶם כִּפְשׁוּטוֹ וּמָה שֶׁאֵינוֹ כִּפְשׁוּטוֹ וּמָה שֶׁיֵּשׁ מֵהֶם נִרְאֶה וּמָה שֶׁהוּא מֵהֶם נִסְתָּר וּמָה שֶׁהַסְּבָרָא (ס״א שההקשה) נִמְצֵאת בּוֹ וּמָה שֶׁאֵין הַסְּבָרָא (ס״א ההקשה) נִמְצֵאת בּוֹ.

Y lo mismo harás con las oraciones y las alabanzas: fíjate en sus palabras y en el propósito de su contenido, para que, cuando las pronuncies ante tu Dios, sepas lo que tu lengua profiere y lo que tu corazón pide en cada asunto. No procedas en esto a la manera de los días de la niñez, cuando dices con la lengua las palabras que se te ocurren, del modo que sea, sin conocer su sentido. De esto ya hemos tratado antes lo suficiente.

וְכֵן תַּעֲשֶׂה בַּתְּפִלּוֹת וּבַתִּשְׁבָּחוֹת מֵהִסְתַּכֵּל בְּמִלּוֹתָם וּמְגַמַּת עִנְיְנֵיהֶם כְּדֵי שֶׁתִּהְיֶה בְּעֵת שֶׁתְּדַבֵּר בָּהֶם לִפְנֵי אֱלֹהֶיךָ יוֹדֵעַ מָה שֶׁמּוֹצִיא לְשׁוֹנְךָ מִן הַמִּלּוֹת וּמָה שֶׁמְּבַקֵּשׁ לִבְּךָ בָּעִנְיָן, וְאַל תִּנְהַג בְּכָל זֶה כְּמִנְהַג יְמֵי הַנַּעֲרוּת שֶׁתֹּאמַר מִן הַמִּלּוֹת בִּלְשׁוֹנְךָ מָה שֶׁיִּזְדַּמֵּן לְךָ וְעַל אֵיזֶה דֶּרֶךְ שֶׁיִּזְדַּמֵּן וְאֵינְךָ יוֹדֵעַ הָעִנְיָן, וּכְבָר קָדַם לָנוּ בָּעִנְיָן הַזֶּה מָה שֶׁיֵּשׁ בּוֹ דַּי.

Y lo mismo harás con las palabras de los sabios y de la tradición: reflexiona sobre ellas y júzgalas con benevolencia, y no descanses en lo que se te aclaró al comienzo de tu estudio, sino pídele razón a tu alma como quien empieza de nuevo. Lo que se te aclare, recuérdalo y asiéntalo. Y aquello sobre cuyo esclarecimiento tengas dudas, indágalo con los sabios de tu generación, pero no del mismo modo en que lo indagaste la primera vez. Entonces se te revelará, de los secretos de la Torá y de los secretos de los sabios, lo que es imposible alcanzar por la enseñanza de quienes te instruyeron al principio de tu camino.

וְכֵן תַּעֲשֶׂה בְּדִבְרֵי הַחֲכָמִים וְהַקַּבָּלָה שֶׁתִּתְבּוֹנֵן בָּהֶם וּתְדִינֵם לִזְכוּת וְאַל תָּנוּחַ דַּעְתְּךָ עַל מָה שֶׁנִּתְבָּרֵר אֶצְלְךָ בִּתְחִלַּת לִמּוּדְךָ אֲבָל תְּבַע עָלָיו אֶת נַפְשְׁךָ כְּמִי שֶׁמַּתְחִיל בּוֹ, וּמָה שֶׁיִּתְבָּרֵר אֶצְלְךָ תִּזְכְּרֶנּוּ וְתִתְיַשֵּׁב בּוֹ,

וּמָה שֶׁתִּסְתַּפֵּק בְּבֵרוּרוֹ תַּחְקֹר עָלָיו מֵחַכְמֵי דּוֹרְךָ שֶׁלֹּא בְּדֶרֶךְ הַחֲקִירָה הָרִאשׁוֹנָה, אָז יֵרָאֶה לְךָ מִסּוֹדוֹת הַתּוֹרָה וְסוֹדוֹת הַחֲכָמִים מָה שֶׁאִי אֶפְשָׁר לְהַשִּׂיגוֹ מִצַּד לִמּוּד הַמְלַמְּדִים אוֹתְךָ בִּתְחִלַּת עִנְיָנְךָ.

Y no te engañe la soberbia haciéndote pensar que tu discernimiento no ha crecido respecto de lo que era en tu juventud, ni que lo que pasó por tu mente en aquellos años no puede cambiar en ti ni volverse extraño a tu entendimiento. Pues eso es parte de la seducción del yetzer, que te vuelve negligente en examinar e indagar la verdad de las cosas y hace que te parezca que eres ya un sabio consumado, a quien nada le falta de lo que necesita. Como dijo el Sabio: «El perezoso se cree más sabio que siete hombres que responden con buen juicio» (Mishlé 26:16). Y dijo: «¿Has visto a un hombre sabio a sus propios ojos? Más se puede esperar de un necio que de él» (Mishlé 26:12). Y dijo: «El sabio tiene los ojos en la cabeza» (Kohélet 2:14) — es decir, que examina el principio de sus asuntos y aquello en que se halla, tanto en lo tocante a su Torá como a su mundo; les pasa revista, discierne el bien y el mal en lo que le ha ocurrido, se aferra cada vez más al bien y se aparta del mal.

וְאַל תַּשִּׁיאֲךָ הַגַּאֲוָה שֶׁתַּחְשֹׁב שֶׁהַכָּרָתְךָ לֹא הוֹסִיפָה עַל מָה שֶׁהָיְתָה עָלָיו מִנְּעוּרֶיךָ וְשֶׁמָּה שֶׁעָבַר בְּדַעְתְּךָ בְּעֵת הַנְּעוּרִים לֹא יִתָּכֵן לְהִשְׁתַּנּוֹת אֶצְלְךָ וְלִהְיוֹת נָכְרִי אֵצֶל דַּעְתְּךָ, כִּי זֶה מִפִּתּוּי הַיֵּצֶר לְךָ שֶׁיְּרַשֵּׁל אוֹתְךָ מֵעַיֵּן וּמֵחֲקֹר עַל אֲמִתַּת הָעִנְיָנִים וִידַמֶּה בְּעֵינֶיךָ שֶׁאַתָּה חָכָם גָּמוּר וְלֹא תֶּחְסַר מְאוּמָה מִמָּה שֶׁאַתָּה צָרִיךְ לוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר הֶחָכָם (משלי כו) חָכָם עָצֵל בְּעֵינָיו מִשִּׁבְעָה מְשִׁיבֵי טָעַם.

וְאָמַר (שם) רָאִיתָ אִישׁ חָכָם בְּעֵינָיו תִּקְוָה לִכְסִיל מִמֶּנּוּ וְאָמַר (קהלת ב׳:י״ג-י״ד) הֶחָכָם עֵינָיו בְּרֹאשׁוֹ, רוֹצֶה לוֹמַר שֶׁהוּא מִסְתַּכֵּל בִּתְחִלַּת עִנְיָנָיו וּמָה שֶׁהוּא בּוֹ מֵעִנְיְנֵי תּוֹרָתוֹ וְעוֹלָמוֹ וּפוֹקֵד אוֹתָם וּמֵבִין הַטּוֹב וְהָרַע מִנַּפְשׁוֹ בְּמָה שֶׁעָבַר לוֹ וְיוֹסִיף לְהַחְזִיק בַּטּוֹב וְיָשׁוּב מִן הָרַע.

El necio, en cambio, desatiende todo esto, como quien camina en la oscuridad de la noche por un camino largo: no mira lo que ha dejado atrás, y si vuelve el rostro nada distingue, sino que toda su atención está puesta en lo que tiene delante. De él dijo: «Y el necio anda en tinieblas» (Kohélet 2:14). Y dijo: «Y vi yo que la sabiduría lleva ventaja a la necedad, como la luz lleva ventaja a las tinieblas...» (Kohélet 2:13).

וְהַכְּסִיל מִתְעַלֵּם מִכָּל זֶה כְּמִי שֶׁהוֹלֵךְ בַּאֲפֵלַת הַלַּיְלָה בְּדֶרֶךְ אֲרֻכָּה לֹא יַבִּיט אֶל מָה שֶׁעָבַר וְאִם יַחְזִיר פָּנָיו לֹא יִתְבָּאֵר אֵלָיו אַךְ כָּל דַּעְתּוֹ עַל מַה שֶׁיֵּשׁ לְפָנָיו וְעַל זֶה אָמַר וְהַכְּסִיל בַּחֹשֶׁךְ הוֹלֵךְ וְאָמַר (שם) וְרָאִיתִי אָנִי שֶׁיֵּשׁ יִתְרוֹן לַחָכְמָה מִן הַסִּכְלוּת כִּיתְרוֹן הָאוֹר מִן הַחֹשֶׁךְ וְגוֹ׳:

El vigésimo quinto: que reflexione consigo mismo sobre cuánto se ha hundido en su alma el amor de este mundo y el predominio de sus apetitos por encima del amor del mundo venidero; y que se esfuerce por arrancar de su corazón el amor de este mundo y por hacer que prevalezca sobre él el amor del mundo venidero, contemplando el final de ambos mundos y cuál será el término de su suerte en las dos moradas. Que se esfuerce por alejar de su corazón el amor de este mundo y por afirmar en él, de continuo, el amor del mundo venidero.

וְהַחֲמִשָּׁה וְעֶשְׂרִים, שֶׁיַּחְשֹׁב עִם נַפְשׁוֹ עַל מָה שֶׁשָּׁקַע בָּהּ מֵאַהֲבַת העוה״ז וְהַגְבָּרַת תַּאֲווֹתֶיהָ עַל אַהֲבַת העוה״ב וְיִשְׁתַּדֵּל לְהוֹצִיא אַהֲבַת העוה״ז מִלִּבּוֹ וּלְהַגְבִּיר אַהֲבַת העוה״ב עָלֶיהָ בְּהִסְתַּכְּלוֹ בְּאַחֲרִית שְׁנֵי הָעוֹלָמִים וּמָה שֶׁיִּהְיֶה סוֹף עִנְיָנוֹ בִּשְׁנֵי הַמְּעוֹנִים וְיִשְׁתַּדֵּל לְהַרְחִיק אַהֲבַת העוה״ז מִלִּבּוֹ וּלְקַיֵּם בּוֹ אַהֲבַת העוה״ב תָּמִיד.

וּכְבָר אָמַר אֶחָד מִן הַחֲכָמִים כַּאֲשֶׁר לֹא יִתְחַבְּרוּ בִּכְלִי אֶחָד הַמַּיִם וְהָאֵשׁ כֵּן לֹא תִּתְחַבֵּר בְּלֵב הַמַּאֲמִין אַהֲבַת העוה״ז וְאַהֲבַת העוה״ב וְאָמְרוּ העוה״ז והעוה״ב כִּשְׁתֵּי צָרוֹת כַּאֲשֶׁר תְּרַצֶּה הָאַחַת מֵהֶן תַּקְצִיף הַשֵּׁנִית.

Ya dijo uno de los sabios: «Así como el agua y el fuego no pueden juntarse en un mismo recipiente, tampoco pueden juntarse en el corazón del creyente el amor de este mundo y el amor del mundo venidero». Y dijeron: «Este mundo y el mundo venidero son como dos esposas rivales: cuando complaces a una, irritas a la otra».

וְכֵן אָחִי נַפְשְׁךָ וְגוּפְךָ צְרִיכִים הַנְהָגָה וּמַחְשָׁבָה.

וְחִזּוּק הַנֶּפֶשׁ וְתִקּוּנָהּ יִהְיֶה בְּהַרְגִּילָהּ בַּמּוּסָרִים וּבַחָכְמוֹת וּלְהַנְהִיגָהּ בְּדִבְרֵי חָכְמָה וּלְלַמְדָּה הַמִּדּוֹת הַטּוֹבוֹת וְלִמְנֹעַ אוֹתָהּ מִתַּאֲווֹתֶיהָ הַבַּהֲמִיּוֹת.

Y de igual modo, hermano mío, tu alma y tu cuerpo necesitan gobierno y reflexión. El fortalecimiento del alma y su enderezamiento se logran habituándola a la instrucción moral y a las sabidurías, guiándola con palabras de sabiduría, enseñándole las buenas midot y apartándola de sus apetitos animales. El fortalecimiento y el cuidado de tu cuerpo, en cambio, consisten en atenderlo con manjares buenos y agradables, con bebidas apropiadas a su temperamento, con el baño en aguas templadas, y en velar de continuo por lo que le es útil y necesario.

אֲבָל חִזּוּק גּוּפְךָ וְתִקּוּנוֹ שֶׁתִּפְקְדֶנּוּ בְּמִינֵי הַמַּאֲכָלִים הַטּוֹבִים הָעֲרֵבִים וְהַמַּשְׁקִים הָרְאוּיִים לְמִזְגּוֹ וְהָרְחִיצָה בַּמַּיִם הַשָּׁוִים וּלְהַרְגִּישׁ עָלָיו תָּדִיר בְּתוֹעֲלוֹתָיו וּצְרָכָיו.

וְאִם תִּהְיֶה מַחְשַׁבְתְּךָ עַל תִּקּוּן גּוּפְךָ וְתָשִׂים כָּל הַשְׁגָּחָתְךָ עָלָיו תִּתְעַלֵּם מִתַּקָּנַת נַפְשְׁךָ. וְכֵן אִם תִּטֶּה מַחְשַׁבְתְּךָ לְהַחְיוֹת אֶת נַפְשְׁךָ בְּהַשְׁגָּחָתְךָ עָלֶיהָ תִּתְעַלֵּם מֵהַרְבֵּה מֵעִנְיְנֵי גּוּפְךָ.

Pero si toda tu preocupación recae en el cuidado de tu cuerpo y pones en él toda tu atención, descuidarás el de tu alma. Y del mismo modo, si inclinas tu preocupación a dar vida a tu alma, atendiéndola a ella, descuidarás muchas de las cosas de tu cuerpo. Es propio de la diligencia que hagas prevalecer tu alma, que permanece, sobre tu cuerpo, que perece; que le pases revista y veles por ella. Pero no descuides tampoco aquello que tu cuerpo mucho necesita, cargándolo y debilitándolo, pues eso sería causa de la flaqueza de ambos. Da más bien a tu cuerpo el alimento que lo sostenga en su estado, y da a tu alma de las sabidurías y las enseñanzas morales aun más de lo que ella puede.

וּמִן הַזְּרִיזוּת שֶׁתַּגְבִּיר אֶת נַפְשְׁךָ הַקַּיֶּמֶת לְךָ עַל גּוּפְךָ הַכָּלֶה וְשֶׁתִּפְקְדֶנָּה וְתַרְגִּישׁ עָלֶיהָ וְאַל תְּקַצֵּר בָּעִנְיָנִים הַצְּרִיכִים מְאֹד לְגוּפְךָ וְתַכְבִּיד עָלָיו וְתַחְלִישֵׁהוּ וְתִהְיֶה זֹאת סִבָּה לַחֲלִישׁוּת שְׁנֵיהֶם אֲבָל תֵּן לְגוּפְךָ הַמָּזוֹן אֲשֶׁר יַעֲמִידֶנּוּ עַל עִנְיָנוֹ וְתֵן לְנַפְשְׁךָ מִן הַחָכְמוֹת וְהַמּוּסָרִים יוֹתֵר מִיְּכָלְתָּהּ.

וּבְזֶה אָמַר הֶחָכָם (קהלת ז׳:ט״ז): אַל תְּהִי צַדִּיק הַרְבֵּה וְאַל תִּתְחַכַּם יוֹתֵר וְגוֹ׳. וְאָמַר (שם): טוֹב אֲשֶׁר תֶּאֱחֹז בָּזֶה וְגַם מִזֶּה אַל תַּנַּח אֶת יָדֶךָ, רוֹצֶה לוֹמַר:

Sobre esto dijo el Sabio: «No seas demasiado justo ni te hagas demasiado sabio...» (Kohélet 7:16). Y dijo: «Bueno es que te aferres a esto sin apartar tu mano de aquello» (Kohélet 7:18) — es decir: no exageres en los caminos de los justos que se apartan del mundo, ni traspases su senda, no sea que quedes desolado; y del mismo modo, no exageres en los caminos de los malvados que dan primacía al mundo, aprendiendo su apetito más allá de la medida que conviene a tu Torá y a tu mundo, «no sea que mueras antes de tu tiempo» (Kohélet 7:17) — es decir, la muerte del alma, cuando el apetito prevalece sobre ella al ahogarse en el mar de los placeres corporales.

אַל תַּפְלִיג בְּדַרְכֵי הַצַּדִּיקִים הַפּוֹרְשִׁים מִן הָעוֹלָם וְתַעֲבוֹר אֶת נְתִיבָתָם פֶּן תִּשּׁוֹמֵם,

וְכֵן אַל תַּפְלִיג בְּדַרְכֵי הָרְשָׁעִים הַמַּגְבִּירִים אֶת הָעוֹלָם וְתִלְמַד תַּאֲוָתָם יוֹתֵר מִן הַשִּׁעוּר הָרָאוּי לְתוֹרָתְךָ וְעוֹלָמְךָ.

פֶּן תָּמוּת בְּלֹא עִתֶּךָ, רוֹצֶה לוֹמַר מוֹת הַנֶּפֶשׁ בְּתִגְבֹּרֶת הַתַּאֲוָה עָלֶיהָ בְּטָבְעָהּ בְּיַם הַתַּעֲנוּגִים הַגּוּפִיִּים.

Toma más bien el camino equilibrado, aférrate a tu porvenir y no abandones tu mundo, pues de él tomarás provisión para el mundo perdurable y el lugar del descanso. Como dijeron nuestros sabios, de bendita memoria: «Este mundo se asemeja a un vestíbulo ante el mundo venidero; prepárate en el vestíbulo para poder entrar en el salón» (Avot 4:16). Y este es el camino de los primeros jasidim, los que temen a Dios.

אַךְ אֱחֹז הַדֶּרֶךְ הַשָּׁוָה וְהַחֲזֵק בְּאַחֲרִיתֶךָ וְאַל תַּנַּח עוֹלָמְךָ כִּי מִמֶּנּוּ תִּקַּח לְךָ צֵדָה לָעוֹלָם הַקַּיָּמָה וּמְקוֹם הַמְּנוּחָה כְּמוֹ שֶׁאָמְרוּ חֲזַ״ל הָעוֹלָם הַזֶּה דּוֹמֶה לִפְרוֹזְדוֹר בִּפְנֵי הָעוֹלָם הַבָּא הַתְקֵן עַצְמְךָ בַּפְּרוֹזְדוֹר כְּדֵי שֶׁתִּכָּנֵס לַטְּרַקְלִין,

וְזוֹ הִיא דֶּרֶךְ הַחֲסִידִים הָרִאשׁוֹנִים הַיְּרֵאִים אֶת הָאֱלֹהִים.

En cuanto a que dijo «no te hagas demasiado sabio» y no dijo «no seas demasiado necio», es porque la sabiduría tiene entre nosotros un límite conocido que no cabe traspasar. A saber: toda clase de sabiduría que nos atraiga al servicio de Dios, a guardar sus mitzvot y a mostrar su sabiduría y su poder, nos está permitida, y estamos obligados a indagarla — como dijo: «He aquí que el temor de Adonái es sabiduría» (Iyov 28:28); y dijo: «El principio de la sabiduría es el temor de Adonái, y el conocimiento del Santísimo es entendimiento» (Mishlé 9:10) — es decir, el conocimiento de Dios; y dijo: «El comienzo de la sabiduría es el temor de Adonái» (Tehilim 111:10); y dijo: «He aquí que han despreciado la palabra de Adonái, ¿qué sabiduría, pues, la suya?» (Yirmiyahu 8:9). Pero toda sabiduría que va por camino distinto del que hemos mencionado, está prohibido estudiarla e indagarla, y por eso dijo: «no te hagas demasiado sabio».

וּמָה שֶׁאָמַר וְאַל תִּתְחַכַּם יוֹתֵר וְלֹא אָמַר וְאַל תְּהִי סָכָל יוֹתֵר מִפְּנֵי שֶׁיֵּשׁ לַחָכְמָה אֶצְלֵנוּ גְּבוּל יָדוּעַ לֹא יִתָּכֵן לַעֲבֹר אוֹתוֹ וְהוּא שֶׁכָּל מִין מִמִּינֵי הַחָכְמָה שֶׁיִּמְשְׁכֶנּוּ לַעֲבוֹדַת הָאֱלֹהִים וְלִשְׁמֹר מִצְוֹתָיו וּלְהַרְאוֹת חָכְמָתוֹ וִיכָלְתּוֹ מֻתָּר לָנוּ וְחַיָּבִים אֲנַחְנוּ לַחְקֹר עָלָיו כְּמוֹ שֶׁאָמַר (איוב כח) הֵן יִרְאַת אֲדֹנָי הִיא חָכְמָה וְאָמַר (משלי ט) תְּחִלַּת חָכְמָה יִרְאַת ה׳ וְדַעַת קְדֹשִׁים בִּינָה ר״ל וְדַעַת הָאֱלֹהִים, וְאָמַר (תהלים קיא) רֵאשִׁית חָכְמָה יִרְאַת ה׳ וְאָמַר (ירמיה ח) הִנֵּה בִדְבַר ה׳ מָאָסוּ וְחָכְמַת מֶה לָהֶם, וְכָל מָה שֶׁהוּא מִן הַחָכְמָה עַל זוּלַת הַדֶּרֶךְ אֲשֶׁר זָכַרְנוּ אָסוּר לְעַיֵּן בָּהּ וְלַחְקֹר עָלֶיהָ וע״כ אָמַר וְאַל תִּתְחַכַּם יוֹתֵר,

אַךְ הַסִּכְלוּת וְהַהוֹלֵלוּת הִזְהִיר מִמִּעוּטָן [וּמֵרֻבָּן] וְעַל כֵּן אָמַר וְאַל תְּהִי סָכָל וְלֹא אָמַר יוֹתֵר, מִפְּנֵי שֶׁמִּעוּטָם מַפְסִיד הַרְבֵּה מַעֲלוֹת טוֹבוֹת כְּמוֹ שֶׁאָמַר (קהלת י׳:א׳) זְבוּבֵי מָוֶת יַבְאִישׁ יַבִּיעַ שֶׁמֶן רוֹקֵחַ יָקָר מֵחָכְמָה מִכָּבוֹד סִכְלוּת מְעָט:

En cambio, respecto de la necedad y la insensatez advirtió aun contra su poca medida — y contra la mucha —; por eso dijo «no seas necio» y no añadió «demasiado», porque hasta un poco de ellas echa a perder muchas buenas cualidades. Como dijo: «Las moscas muertas hacen heder y fermentar el aceite del perfumista; así, un poco de necedad pesa más que la sabiduría y la honra» (Kohélet 10:1).

וְהַשִּׁשָּׁה וְעֶשְׂרִים, חֶשְׁבּוֹנוֹ עִם נַפְשׁוֹ כְּשֶׁהוּא עוֹמֵד בְּמִצְוַת הַמֶּלֶךְ וְיִירָא מֵעָנְשׁוֹ אִם יַעֲבֹר עַל מִצְוֹתָיו וְלֹא יַרְגִּישׁ לְמִצְוֹת אֱלֹהָיו וְלֹא יִירָא מֵעָנְשׁוֹ בְּעָבְרוֹ עַל מִצְוֹתָיו.

וְאֵיךְ לֹא יִתְבּוֹנֵן בְּשִׂכְלוֹ מָה בֵּין שְׁתֵּי הַמִּצְוֹת וְיַכִּיר מָה בֵּין שְׁנֵי הָעִנְיָנִים וְיָבִין חֻלְשַׁת הַמִּצְוֹת לְקַיֵּם גְּזֵרוֹתָיו וְהִתְאַחֲרוֹ מֵהַפִּיל הָעֹנֶשׁ בּוֹ וְרָחֳקוֹ מֵהַשְׁקִיף עָלָיו וְטִרְדָּתוֹ בְּנַפְשׁוֹ מִמֶּנּוּ וּכְבָר אָמַר הֶחָכָם (משלי כד) יְרָא אֶת ה׳ בְּנִי וָמֶלֶךְ וְאָמַר (שם כ) נַהַם כַּכְּפִיר אֵימַת מֶלֶךְ,

El vigésimo sexto: su cuenta consigo mismo al ver que, estando al servicio del mandato del rey, teme su castigo si transgrede sus órdenes — y en cambio no atiende a las mitzvot de su Dios ni teme su castigo cuando transgrede sus mitzvot. ¿Cómo no reflexiona con su inteligencia sobre la diferencia entre ambos mandatos, ni reconoce la diferencia entre las dos situaciones? Bien podría advertir la debilidad del que ordena — el rey — para hacer cumplir sus decretos: cómo tarda en descargar sobre él el castigo, cuán lejos está de vigilarlo y cuán ocupado se halla en sus propios asuntos como para reparar en él. Ya dijo el Sabio: «Teme, hijo mío, a Adonái y al rey» (Mishlé 24:21); y dijo: «Como rugido de león es el terror del rey» (Mishlé 20:2).

וְאֵיךְ לֹא יִתְבַּיֵּשׁ הַמַּשְׂכִּיל מֵאֱלֹהָיו שֶׁגְּזֵרָתוֹ קַיֶּמֶת הַמַּשְׁקִיף עָלָיו תָּמִיד וְלֹא תַּטְרִידֵהוּ מִמֶּנּוּ טִרְדָּה וְלֹא יִמְנָעֵהוּ מִמֶּנּוּ מוֹנֵעַ וְלֹא יִירָא וְלֹא יִפְחַד מֵעָנְשׁוֹ וְיַמְרֵהוּ וְהוּא יוֹדֵעַ שֶׁהוּא מַשְׁקִיף עָלָיו וְרוֹאֶה נִגְלֵהוּ וְנִסְתָּרוֹ וְלֹא יַחְזֹר אֵלָיו בִּתְשׁוּבָה עַל מָה שֶׁקָּדַם לוֹ וְיֹאמַר כַּמָּה אָרַךְ הַמְרוֹתִי אֶת דְּבָרוֹ וְהִתְמִיד סִתְרוֹ עָלַי אֲבַקֵּשׁ מְחִילָתוֹ קֹדֶם שֶׁיַּעְכְּרֵנִי בעוה״ז אוֹ יְעַנֵּנִי בעוה״ב וְהוּא מָה שֶׁאָמַר דָּוִד (תהלים י) רָשָׁע כְּגֹבַהּ אַפּוֹ בַּל יִדְרֹשׁ אֵין אֱלֹהִים כָּל מְזִמּוֹתָיו:

וְהַשִּׁבְעָה וְעֶשְׂרִים, חֶשְׁבּוֹן הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ כְּשֶׁתָּבֹא עָלָיו רָעָה בְּגוּפוֹ אוֹ בְּמָמוֹנוֹ אוֹ בְּעִנְיָן מֵעִנְיָנָיו וִיקַבֵּל הַכֹּל מֵאֱלֹהָיו בְּשִׂמְחָה וְיִסְבֹּל סֵבֶל רוֹצֶה בְּדִין הָאֱלֹהִים וְלֹא סֵבֶל מִתְקַצֵּף עַל גְּזֵרָתוֹ.

¿Y cómo no se avergüenza el hombre sensato ante su Dios, cuyo decreto es firme, que lo vigila de continuo, sin que ocupación alguna lo distraiga de él ni impedimento alguno se lo impida? ¿Cómo no teme ni se espanta de su castigo, sino que lo desobedece — sabiendo que Él lo observa y ve lo manifiesto y lo oculto en él — y no vuelve a Él en teshuvá por lo que ha hecho, diciendo: «¡Cuánto tiempo llevo desobedeciendo su palabra, y cuánto ha prolongado Él su indulgencia conmigo! Voy a pedir su perdón antes de que me perturbe en este mundo o me aflija en el mundo venidero»? De esto habló David: «El malvado, en su altivez, no lo busca; “no hay Dios”, es todo su pensamiento» (Tehilim 10:4).

כמ״ש (ישעיה ח) וְחִכִּיתִי לַה׳ הַמַּסְתִּיר פָּנָיו מִבֵּית יַעֲקֹב וְקִוֵּיתִי לוֹ, וְאַל יִהְיֶה כְּמִי שֶׁנֶּאֱמַר עָלָיו (שם) וְהָיָה כִי יִרְעַב וְהִתְקַצַּף וְקִלֵּל בְּמַלְכּוֹ וּבֵאלֹהָיו וּפָנָה לְמָעְלָה,

וְדַע אָחִי כִּי הָעֶשֶׂר נִסְיוֹנוֹת שֶׁנִּסָּה הַמָּקוֹם אֶת אַבְרָהָם אָבִינוּ לֹא הָיִינוּ מְשַׁבְּחִים לוֹ עָמְדוֹ בָּהֶם לוּלֵי שֶׁהָיָה מְקַבֵּל הַכֹּל מֵאֱלֹהָיו בְּרָצוֹן וּבְטוּב לֵבָב כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (נחמיה ט) וּמָצָאתָ אֶת לְבָבוֹ נֶאֱמָן לְפָנֶיךָ וְיוֹצְאֵי מִצְרַיִם לֹא נִתְחַיְּבוּ לְהַאֲשִׁימָם וּלְהוֹכִיחָם בַּמִּדְבָּר אֶלָּא עַל הִתְקַצְּפָם וְשֶׁלֹּא הָיָה לִבָּם טוֹב עִם הָאֱלֹהִים וְעִם נְבִיאוֹ.

El vigésimo séptimo: la cuenta del hombre consigo mismo cuando le sobreviene un mal en su cuerpo, en su hacienda o en alguno de sus asuntos. Que lo reciba todo de su Dios con alegría, y lo soporte con la paciencia de quien acepta de buen grado el juicio de Dios, no con la resignación de quien se irrita contra su decreto. Como está escrito: «Y esperaré a Adonái, que esconde su rostro de la casa de Yaakov, y en Él confiaré» (Yeshayahu 8:17). Y que no sea como aquel de quien se dijo: «Y sucederá que, cuando tenga hambre, se enfurecerá y maldecirá a su rey y a su Dios, y volverá el rostro a lo alto» (Yeshayahu 8:21).

כְּמוֹ שֶׁאָמַר (תהלים עח) וַיְפַתּוּהוּ בְּפִיהֶם וּבִלְשׁוֹנָם יְכַזְּבוּ לוֹ וְלִבָּם לֹא נָכוֹן עִמּוֹ וּפְעָמִים רַבּוֹת הָיוּ מַרְאִים מִרְדָּם וּמִרְיָם בֵּאלֹהִים וַהֲפָרַת בְּרִיתוֹ כַּאֲשֶׁר תִּמְצָאֵם בְּכָל עִנְיָן מִתְאַוִּים לָשׁוּב מִצְרַיִם וְהַדּוֹמֶה לָזֶה,

וְהַסֵּבֶל הַטּוֹב מִדָּה טוֹבָה וְהַסֵּבֶל שֶׁבְּעָלָיו מֻכְרָח בּוֹ אֵין לִבְעָלָיו שָׂכָר עָלָיו וְלֹא מְחִילָה בּוֹ.

הִסְתַּכֵּל אָחִי מָה בֵּין שְׁנֵי הַסְּבָלִים וְהִתְבּוֹנֵן הַהֶפְרֵשׁ שֶׁיֵּשׁ בֵּין שְׁנֵי הָעִנְיָנִים.

Y sabe, hermano mío, que las diez pruebas con que el Omnipresente puso a prueba a Avraham nuestro padre — no alabaríamos su firmeza en ellas si no fuera porque lo recibía todo de su Dios de buen grado y con corazón alegre, como se dijo: «Y hallaste su corazón fiel ante ti» (Nejemyá 9:8). Y a los que salieron de Mitsraim no se los reprochó ni se los reprendió en el desierto sino por su irritación y porque su corazón no era recto con Dios ni con su profeta. Como se dijo: «Lo lisonjeaban con su boca y con su lengua le mentían, pues su corazón no era firme con Él» (Tehilim 78:36-37). Muchas veces mostraron su rebeldía y su rebelión contra Dios y el quebrantamiento de su pacto, como los hallarás una y otra vez ansiando volver a Mitsraim y cosas semejantes.

וְחַלֵּק עִנְיַן הַסֵּבֶל בְּנַפְשְׁךָ לִשְׁלֹשָׁה חֲלָקִים,

הַסֵּבֶל עַל עֲבוֹדַת הָאֱלֹהִים.

וְהַסֵּבֶל עַל הַמְרוֹתוֹ.

La buena paciencia es una midá excelente; pero la paciencia a la que uno se ve forzado no le reporta a quien la sufre ni recompensa ni perdón. Repara, hermano mío, en la diferencia entre las dos clases de paciencia, y considera la distinción que hay entre ambas situaciones.

וְהַסֵּבֶל עַל פִּגְעֵי הָעוֹלָם,

וְזֶה הַחֵלֶק הַשְּׁלִישִׁי נֶחֱלָק לִב׳ חֲלָקִים:

וְהוּא הַסֵּבֶל עַל מָה שֶׁחָסֵר,

Divide en tu ánimo la cuestión de la paciencia en tres partes: la paciencia en el servicio de Dios; la paciencia en apartarse de desobedecerlo; y la paciencia ante los golpes del mundo. Y esta tercera parte se divide a su vez en dos: la paciencia por lo que falta, o por la pérdida de algo amado. Cualquiera de estas dos formas de aflicción puede sobrevenirte a modo de castigo — y con ella se te perdona tu culpa — o bien ser una iniciativa de Dios hacia ti a modo de prueba y examen, con lo cual el Creador multiplica tu recompensa y engrandece tu galardón por ella.

אוֹ עַל הֶעְדֵּר דָּבָר אָהוּב.

וְאֵיזֶה מֵהֶם שֶׁיִּהְיֶה יָכוֹל שֶׁתִּתְחַיֵּב בּוֹ עַל דֶּרֶךְ הָעֹנֶשׁ וּמוֹחֲלִין בּוֹ עֲוֹנְךָ אוֹ שֶׁיִּהְיֶה הַתְחָלָה מִן הָאֱלֹהִים לְךָ עַל דֶּרֶךְ הַנִּסָּיוֹן וְהַמִּבְחָן וְיַרְבֶּה בָּזֶה הַבּוֹרֵא שְׂכָרְךָ וְיַגְדִּיל גְּמוּלְךָ עָלָיו.

Y sea cualquiera de estas dos formas, conviene que recibas de buen grado y con buena acogida lo que te venga de Dios por ellas. Como dijo David, sobre él la paz: «Todas las sendas de Adonái son bondad y verdad para los que guardan su pacto y sus testimonios» (Tehilim 25:10). Pues el mal que te sobreviene, si es para perdonar tu culpa, es verdad; y si es una iniciativa de Dios para darte a cambio el buen galardón por haber soportado la prueba, es bondad — y de ningún modo sale de la bondad y la verdad. Y si contemplas bien estas cosas en tu corazón, el término de tu paciencia será bueno y su galardón, seguro.

וְעַל אֵיזֶה מֵהֶם שֶׁיִּהְיֶה מֵאֵלֶּה הַשֵּׁנִי פָּנִים רָאוּי לְךָ שֶׁתְּקַבֵּל מָה שֶׁיְּבוֹאֲךָ מֵאֵת הָאֱלֹהִים מֵהֶם בְּרָצוֹן וּבְקִבּוּל טוֹב כמ״ש דהמע״ה (שם כה) כָּל אָרְחוֹת ה׳ חֶסֶד וֶאֱמֶת לְנֹצְרֵי בְרִיתוֹ וְעֵדֹתָיו, כִּי הָרָעָה הַבָּאָה עָלֶיךָ אִם הִיא לִמְחֹל עֲוֹנְךָ הִיא אֱמֶת וְאִם הִיא הַתְחָלָה מֵאֵת הָאֱלֹהִים לָתֵת תְּמוּרָתָהּ הַגְּמוּל הַטּוֹב עַל סָבְלְךָ הַנִּסָּיוֹן הִיא חֶסֶד וְאֵינֶנָּה יוֹצְאָה מֵחֶסֶד וֶאֱמֶת.

וְאִם תֵּיטִיב לְהִסְתַּכֵּל בָּעִנְיָנִים הָאֵלֶּה בְּלִבְּךָ יִהְיֶה אַחֲרִית סִבְלְךָ טוֹב וְהַגְּמוּל עָלָיו מֻבְטָח.

Por eso, hermano mío, no descuides revisar tu pensamiento de continuo en este asunto. Así se robustecerá tu paciencia para con Dios y se te aliviará cuando venga a tu corazón el dolor del mal y la amargura del sufrimiento — y ello dará testimonio de tu buena disposición ante el decreto de Dios, de tu consuelo en Él y de tu confianza en Él. Como se dijo: «Esforzaos, y cobre aliento vuestro corazón, todos los que esperáis en Adonái» (Tehilim 31:25).

עַל כֵּן אָחִי אַל תִּתְעַלֵּם לִפְקֹד מַחְשַׁבְתְּךָ תָּמִיד בָּעִנְיָן הַזֶּה וְאָז יֶחֱזַק סִבְלְךָ לֵאלֹהִים וְיָקֵל מֵעָלֶיךָ בְּהַעֲלוֹת עַל לִבְּךָ צַעַר הָרָעָה וּמְרִירוּת הַסֵּבֶל וְיוֹרֶה עַל רְצוֹנְךָ הַטּוֹב בִּגְזֵרַת הָאֱלֹהִים וְהִתְנַחֶמְךָ בּוֹ וּבִטְחוֹנְךָ עָלָיו כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (תהלים לא) חִזְקוּ וְיַאֲמֵץ לְבַבְכֶם כָּל הַמְיַחֲלִים לַה׳:

El vigésimo octavo: la cuenta del hombre consigo mismo, después de haber puesto su confianza en Dios y haberle entregado su alma, su hacienda, sus hijos y todos sus asuntos, cuando su situación cambia y el Creador decreta algo que no colma su deseo. Que reflexione consigo mismo: si un hombre regaló a otro una casa o un campo, y luego al que recibió el regalo se le ocurrió derribarlo y reconstruirlo de otra manera, o cambiarlo de su estado primero, ¿sería justo que quien se lo regaló se afligiera por lo que el otro hace con ello y se apenara de que lo cambie de su primer estado, después de haberle entregado la casa o el campo?

וְהַשְּׁמוֹנָה וְעֶשְׂרִים, חֶשְׁבּוֹן הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ אַחַר בִּטְחוֹנוֹ עַל הָאֱלֹהִים וּמָסְרוֹ אֵלָיו אֶת נַפְשׁוֹ וְאֶת מָמוֹנוֹ וּבָנָיו וְכָל עִנְיָנָיו כְּשֶׁיִּשְׁתַּנֶּה עִנְיָנוֹ וְיִגְזֹר הַבּוֹרֵא בְּמָה שֶׁאֵינוֹ מֵפִיק רְצוֹנוֹ.

שֶׁיַּחְשֹׁב בְּנַפְשׁוֹ שֶׁאָדָם נָתַן לַחֲבֵרוֹ בְּמַתָּנָה בַּיִת אוֹ שָׂדֶה וְאַחַר כָּךְ עָלָה בְּלֵב מְקַבֵּל הַמַּתָּנָה לַהֲרֹס אוֹתוֹ וְלִבְנוֹתוֹ עַל עִנְיָן אַחֵר אוֹ לְשַׁנּוֹתוֹ מֵעִנְיָנוֹ הָרִאשׁוֹן הֲיֵשׁ מִן הַדִּין לַנּוֹתֵן אוֹתוֹ לוֹ שֶׁיֶּאֱבַל עַל מַעֲשֵׂהוּ בּוֹ וְיִדְאַג עַל שַׁנּוֹתוֹ אוֹתוֹ מֵעִנְיָנוֹ הָרִאשׁוֹן אַחַר שֶׁמָּסַר לוֹ הַבַּיִת אוֹ הַשָּׂדֶה,

Y así tú, hermano mío: si te has ofrecido con tu alma y tu hacienda a Dios, no te aflijas por lo que Él hace contigo conforme a su voluntad, ni por conducirte a su arbitrio, aunque no te parezca bueno a primera vista. Al contrario, conviene que descanses en Él, que te apoyes en su gobierno excelente y en el decreto de su juicio, y que no reclames lo que le entregaste de lo tuyo, como imaginas tener derecho, ni muestres pesar cuando dicta su sentencia sobre ti — con cuánta más razón, siendo tú una de sus criaturas, y siendo Él quien te formó, quien te sustenta y quien te conduce hacia lo que es bueno para ti, en lo manifiesto y en lo oculto de tu ser, aunque el asunto se te escape. Como dijo: «Yo enseñé a andar a Efráyim, tomándolos en mis brazos; pero ellos no reconocieron que yo los sanaba» (Hoshea 11:3).

וְכֵן אַתָּה אָחִי אִם הִתְנַדַּבְתָּ בְּנַפְשְׁךָ וּבְמָמוֹנְךָ לֵאלֹהִים אַל תֶּאֱבַל עַל מַעֲשֵׂהוּ בְּךָ כִּרְצוֹנוֹ וְהַנְהָגָתוֹ אוֹתְךָ כְּחֶפְצוֹ וְאִם אֵינֶנּוּ טוֹב לְךָ בַּנִּרְאֶה מִמֶּנּוּ, אֲבָל רָאוּי לְךָ שֶׁתָּנוּחַ דַּעְתְּךָ עָלָיו וְתִסְמֹךְ עַל הַנְהָגָתוֹ הַמְּעֻלָּה וּגְזֵרַת דִּינוֹ וְאַל תַּחְזֹר בְּמָה שֶׁנָּתַתָּ לוֹ מִשֶּׁלְּךָ כְּמוֹ שֶׁאַתָּה סָבוּר וְאַל תַּרְאֶה הַצַּעַר בְּעֵת גְּזַר דִּינוֹ עָלֶיךָ כ״ש שֶׁאַתָּה אֶחָד מִיְּצוּרָיו וְהוּא יוֹצֶרְךָ וּמַטְרִיפְךָ וּמַנְהִיגְךָ בַּטּוֹב לְךָ בִּגְלוּיְךָ וּבְנִסְתָּרְךָ וְאִם נֶעְלַם מִמְּךָ הַדָּבָר כְּמוֹ שֶׁאָמַר (הושע יא) וְאָנֹכִי תִרְגַּלְתִּי לְאֶפְרַיִם קָחָם עַל זְרוֹעֹתָיו וְלֹא יָדְעוּ כִּי רְפָאתִים:

El vigésimo noveno: que considere la superioridad de su alma sobre su cuerpo, y reconozca la superioridad de unos hombres sobre otros — hasta el punto de que un solo hombre equivale a mil hombres. Y que sepa que su superioridad no proviene de las fuerzas de su cuerpo, sino del lado de las cualidades de su alma, como se le dijo a David: «Pues ahora tú vales por diez mil de nosotros» (Shemuel II 18:3). Más aún: las mujeres, cuya ventaja está en su hermosura, cuando carecen de las cualidades del alma, su belleza no es agradable y su gracia se afea. Como dijo el Sabio: «Anillo de oro en el hocico de un cerdo es la mujer hermosa y falta de juicio» (Mishlé 11:22); y dijo: «Engañosa es la gracia y vana la hermosura» (Mishlé 31:30).

וְהַתִּשְׁעָה וְעֶשְׂרִים, שֶׁיִּתְבּוֹנֵן יִתְרוֹן נַפְשׁוֹ עַל גּוּפוֹ וְיַכִּיר יִתְרוֹן קְצָת בְּנֵי אָדָם עַל קְצָתָם עַד שֶׁאָדָם אֶחָד שָׁקוּל כְּנֶגֶד אֶלֶף בְּנֵי אָדָם וְיֵדַע כִּי יִתְרוֹנוֹ אֵינוֹ מִכֹּחוֹת גּוּפוֹ אַךְ מִצַּד מַעֲלוֹת נַפְשׁוֹ כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר לְדָוִד (שמואל ב יח) כִּי עַתָּה כָמֹנוּ עֲשָׂרָה אֲלָפִים.

אַף כִּי הַנָּשִׁים שֶׁיֵּשׁ לָהֶן יִתְרוֹן בְּיָפְיָן כַּאֲשֶׁר תֶּחְסַרְנָה מַעֲלוֹת הַנְּפָשׁוֹת אֵין יָפְיָן נָאֶה וְנוֹיָן מִתְגַּנֶּה כְּמוֹ שֶׁאָמַר הֶחָכָם (משלי יא) נֶזֶם זָהָב בְּאַף חֲזִיר אִשָּׁה יָפָה וְסָרַת טָעַם וְאָמַר (שם לא) שֶׁקֶר הַחֵן וְהֶבֶל הַיֹּפִי.

Y en la medida de tu reconocimiento de la superioridad de tu alma sobre tu cuerpo, conviene que te esfuerces por enmendarla y por salvarla ante su Señor, que observa su pureza y su turbiedad, su mérito y su demérito, su elección del bien o del mal, y su inclinación hacia su razón o hacia su apetito. Por eso pasa revista a los asuntos de tu alma de continuo, más que a los de tu cuerpo. Y sabe que tu cuerpo, aun cayendo en la más grave de las enfermedades, está más cerca de curarse que tu alma de sanar del mal del yetzer cuando este prevalece sobre ella. Como dijo el Sabio: «El ánimo del hombre soporta su enfermedad, pero un ánimo abatido, ¿quién lo levantará?» (Mishlé 18:14); y dijo: «Sobre todo lo que has de guardar, guarda tu corazón» (Mishlé 4:23).

וּכְפִי הַכָּרָתְךָ בְּיִתְרוֹן נַפְשְׁךָ עַל גּוּפְךָ רָאוּי לְךָ לְהִשְׁתַּדֵּל בְּתִקּוּנֶיהָ (ס״א להשתכל בתקנותיה) וּבְהַצָּלָתָהּ אֵצֶל אֲדוֹנֶיהָ הַמַּשְׁקִיף עַל זְכוּתָהּ וְקַדְרוּתָהּ וְשִׁבְחָהּ וּגְנוּתָהּ וּבְחִירָתָהּ בַּטּוֹב וּבָרַע וּנְטוֹתָהּ עִם שִׂכְלָהּ וְעִם תַּאֲוָתָהּ.

עַל כֵּן פְּקֹד עִנְיָנֶיהָ תָּמִיד יוֹתֵר מִפָּקְדְךָ עִנְיַן גּוּפְךָ, וְדַע כִּי גּוּפְךָ יוֹתֵר קָרוֹב לְהֵרָפֵא מִן הַקָּשֶׁה שֶׁבֶּחֳלָאִים כְּשֶׁיִּפּוֹל בּוֹ מֵרְפוּאַת נַפְשְׁךָ מִמַּדְוֵה הַיֵּצֶר כְּשֶׁהוּא גּוֹבֵר עָלֶיהָ כְּמוֹ שֶׁאָמַר הֶחָכָם (שם יח) רוּחַ אִישׁ יְכַלְכֵּל מַחֲלֵהוּ וְרוּחַ נְכֵאָה מִי יִשָּׂאֶנָּה וְאָמַר (שם ד) מִכָּל מִשְׁמָר נְצֹר לִבֶּךָ:

El trigésimo, que completa la serie: la cuenta del hombre consigo mismo acerca de las condiciones del destierro en este mundo. Que considere su situación en él como la de un forastero que ha llegado a una tierra extranjera, sin conocer a ninguno de los habitantes de la ciudad a la que ha llegado, y sin que ninguno de ellos lo conozca, salvo que el señor de la ciudad se compadeció de él por su condición de forastero, le enseñó cómo poner en orden sus asuntos allí, le dio su sustento día tras día, y le ordenó no desobedecer su boca ni transgredir su mandato. Le hizo esperar en su recompensa y lo atemorizó con su galardón y con el castigo, según convenía al tiempo y al lugar; le advirtió que habría de partir, pero no le dio a conocer el momento.

הַמַּשְׁלִים הַשְּׁלֹשִׁים, חֶשְׁבּוֹן הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ בִּתְנָאֵי הַגֵּרוּת בעוה״ז וְיַחְשֹׁב מַעֲלָתוֹ בּוֹ כְּמַעֲלַת אָדָם נָכְרִי הִגִּיעַ אֶל אֶרֶץ נָכְרִיָּה וְלֹא הִכִּיר א׳ מֵאַנְשֵׁי הַמְּדִינָה שֶׁהִגִּיעַ אֵלֶיהָ וְלֹא הָיָה א׳ מֵהֶם יוֹדֵעַ בּוֹ אֶלָּא שֶׁאֲדוֹנֵי הַמְּדִינָה חָמַל עָלָיו לְגֵרוּתוֹ וְהוֹרָהוּ מָה שֶׁיְּתַקֵּן עִנְיָנוֹ בָּהּ וְנָתַן לוֹ מְזוֹנוֹ יוֹם יוֹם וְצִוָּהוּ שֶׁלֹּא יַמְרֶה אֶת פִּיהוּ וְלֹא יַעֲבֹר עַל מִצְוָתוֹ וְיִחֲלוֹ וְהִפְחִידוֹ בִּגְמוּלוֹ וּבָעֹנֶשׁ כְּפִי הָרָאוּי לַזְּמַן וְלַמָּקוֹם וְהִזְהִירָהוּ עַל הַנְּסִיעָה וְלֹא הוֹדִיעוֹ הָעֵת.

Entre las condiciones a que está obligado: la sumisión y la humildad; abandonar la soberbia y alejarse de la altivez y el engreimiento — como se dijo a este respecto: «Este vino como forastero, ¿y ya pretende juzgar?» (Bereshit 19:9).

מִן הַתְּנָאִים שֶׁהוּא חַיָּב בָּהֶם:

הַכְּנִיעָה וְהַשִּׁפְלוּת וְלַעֲזֹב הַגַּאֲוָה וּלְהִתְרַחֵק מִן הַגָּאוֹן וְהַגֹּבַהּ כְּמוֹ שֶׁאָמַר בָּעִנְיָן הַזֶּה (בראשית י״ט:ט׳) הָאֶחָד בָּא לָגוּר וַיִּשְׁפֹּט שָׁפוֹט,

Otra: que esté dispuesto a partir y a trasladarse, sin sosegarse ni dejar reposar su alma — como está escrito: «Y la tierra no se venderá a perpetuidad...» (Vayikrá 25:23).

וּמֵהֶם שֶׁיִּהְיֶה מְזֻמָּן לִנְסִיעָה וּלְהַעְתָּקָה וְלֹא יַרְגִּיעַ וְלֹא תָּנוּחַ נַפְשׁוֹ כמ״ש (ויקרא כה) וְהָאָרֶץ לֹא תִמָּכֵר לִצְמִתֻת וְגוֹ׳,

Otra: que investigue las leyes de la ciudad y sus ordenanzas, y aquello a que están obligados para con el rey — como dijo David, sobre él la paz: «Forastero soy yo en la tierra...» (Tehilim 119:19).

וּמֵהֶם שֶׁיַּחְקֹר עַל דָּתֵי הַמְּדִינָה וְחֻקֶּיהָ וְעַל מָה שֶׁחַיָּבִים בּוֹ לַמֶּלֶךְ כמ״ש דָּוִד ע״ה (תהלים קיט) גֵּר אָנֹכִי בָּאָרֶץ וְגוֹ׳.

Otra: que ame al forastero como a sí mismo, ayudándolo y socorriéndolo — como está escrito: «Y amaréis al forastero...» (Devarim 10:19); y dijo: «Como al nativo de entre vosotros os será» (Vayikrá 19:34).

וּמֵהֶם שֶׁיֶּאֱהַב אֶת הַגֵּר כָּמוֹהוּ שֶׁיְּסַיְּעֵהוּ וְיַעַזְרֵהוּ כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (דברים י) וַאֲהַבְתֶּם אֶת הַגֵּר וְגוֹ׳ וְאָמַר (ויקרא יט) כְּאֶזְרָח מִכֶּם יִהְיֶה לָכֶם.

Otra: que se apresure y se dé prisa en apegarse al servicio del señor de la ciudad, porque no tiene quien se compadezca de él ni interceda por él si descuida ese servicio. Pues su caso es lo contrario de la respuesta de la shunamita cuando el profeta le preguntó: «¿Hay algo que decir por ti al rey o al jefe del ejército?», y ella respondió: «En medio de mi pueblo habito» (Melajim II 4:13) — es decir, que su pueblo y su familia hablarían por ella en el momento de necesidad. No es así el caso del forastero, sino como dijo: «Mira a la derecha y observa: no hay quien me reconozca...» (Tehilim 142:5).

וּמֵהֶם שֶׁיְּמַהֵר וְיָחִישׁ לְהִדָּבֵק בַּעֲבוֹדַת אֲדוֹנֵי הַמְּדִינָה מִפְּנֵי שֶׁאֵין לוֹ חוֹמֵל שֶׁיִּפְגַּע בּוֹ בַּעֲדוֹ אִם יְקַצֵּר בַּעֲבוֹדָתוֹ. כִּי עִנְיָנוֹ הֵפֶךְ תְּשׁוּבַת הַשּׁוּנַמִּית עֵת שֶׁשָּׁאַל אוֹתָהּ הַנָּבִיא (מלכים ב ד) הֲיֵשׁ לְדַבֶּר לָךְ אֶל הַמֶּלֶךְ אוֹ אֶל שַׂר הַצָּבָא שֶׁאָמְרָה בְּתוֹךְ עַמִּי אָנֹכִי יֹשָׁבֶת כְּלוֹמַר שֶׁעַמִּי וּמִשְׁפַּחְתִּי יְדַבְּרוּ אֵלָיו בַּעֲבוּרִי בְּעֵת הַצֹּרֶךְ וְאֵינוֹ כֵן עִנְיַן הַגֵּר אַךְ כְּמוֹ שֶׁאָמַר (תהלים קמב) הַבֵּיט יָמִין וּרְאֵה וְאֵין לִי מַכִּיר וְגוֹ׳.

Otra: que se contente con lo que se le presente de alimento y con lo que halle de vivienda y de vestido, y que se conduzca en todos sus asuntos con lo justo para bastarse, sin agobios.

וּמֵהֶם שֶׁיִּסְתַּפֵּק בְּמָה שֶׁמִּזְדַּמֵּן לוֹ מִן הַמָּזוֹן וּבְמָה שֶׁיִּמָּצֵא לוֹ מִדִּירָה וּמַלְבּוּשׁ וְלִנְהֹג בְּכָל עִנְיָנוֹ כְּדֵי הַסִּפּוּק מִבְּלִי טֹרַח.

Otra: que esté preparado para el viaje y piense en la provisión para el camino.

וּמֵהֶם שֶׁיִּזְדַּמֵּן לַנְּסִיעָה וְלַחְשֹׁב בְּצֵדָה לַדֶּרֶךְ,

Otra: que tenga por mucho a sus ojos el poco bien recibido, y que no se canse de dar gracias a quien se lo hizo.

וּמֵהֶם שֶׁיִּרְבֶּה בְּעֵינָיו הַמְּעַט מִן הַטּוֹבָה וְיַאֲרִיךְ לְשׁוֹנוֹ בְּהוֹדָאַת מִי שֶׁהֵטִיב לוֹ בָּהּ,

Otra: que soporte el mal si le llega y el daño si le alcanza, con ánimo quebrantado, con humildad de alma y con la conciencia de su incapacidad para apartarlos de sí.

וּמֵהֶם שֶׁיִּסְבֹּל הָרָעָה אִם תָּבֹא אֵלָיו וְהַנֶּזֶק אִם יַגִּיעַ אֵלָיו מִשֶּׁבֶר רוּחוֹ וְשִׁפְלוּת נַפְשׁוֹ וַחֲלִישׁוּתוֹ מִדְּחוֹתָם מֵעָלָיו.

Por eso, acepta sobre ti, hermano mío, las condiciones del destierro en este mundo, porque en él eres, de verdad, un forastero. Y la prueba de tu condición de forastero y de tu soledad en él es esta: en el momento en que saliste al ámbito de la existencia y fuiste formado en el vientre de tu madre, aunque todos los habitantes del mundo se hubieran empeñado en adelantar tu venida un solo instante o retrasarla un solo instante; en unir un miembro tuyo a otro o separarlo; en dibujar una sola de las formas de tus miembros, ocultos o visibles; en dar movimiento a uno de tus miembros en reposo o en detener uno de los que se mueven; en obligarte a salir del vientre de tu madre antes del tiempo que se te había fijado o a retrasarte más allá de él en un abrir y cerrar de ojos; en aliviarte el trance o en hacértelo más duro — nada de esto habrían podido hacer contigo.

ע״כ קַבֵּל עַל עַצְמְךָ אָחִי תְּנָאֵי הַגֵּרוּת בעוה״ז מִפְּנֵי שֶׁאַתָּה בּוֹ גֵּר בֶּאֱמֶת.

וְהָרְאָיָה עַל גֵּרוּתְךָ וִיחִידוּתְךָ בּוֹ, כִּי בְּעֵת צֵאתְךָ אֶל גֶּדֶר הַהֲוָיָה וְהַרְכָּבָתְךָ בְּבֶטֶן אִמְּךָ אִלּוּ הָיוּ מִשְׁתַּדְּלִים כָּל בְּנֵי הָעוֹלָם לְהַקְדִּימְךָ קֹדֶם לָכֵן בְּרֶגַע אֶחָד אוֹ לְאַחֶרְךָ רֶגַע אֶחָד אוֹ לִקְשֹׁר אֵבָר מֵאֵבָרֶיךָ בַּחֲבֵרוֹ אוֹ לְהַתִּירוֹ אוֹ לְצַיֵּר צוּרָה מִצּוּרוֹת אֵבָרֶיךָ הַנִּסְתָּרִים וְהַנִּרְאִים אוֹ לְהַתִּיר תְּנוּעָה לְאֵבֶר מֵאֵבָרֶיךָ הַנָּחִים אוֹ לְהַנִּיחַ הַנָּע מֵהֶם אוֹ לְהַחֲרִידְךָ לָצֵאת מִבֶּטֶן אִמְּךָ קֹדֶם עִתְּךָ הַנִּגְזֶרֶת לְךָ אוֹ לְאַחֶרְךָ אַחֲרֶיהָ כְּהֶרֶף עַיִן אוֹ לְהָקֵל עָלֶיךָ הָעִנְיָן אוֹ לְהַקְשׁוֹתוֹ לֹא הָיוּ יְכוֹלִים לְךָ עַל זֶה.

Y del mismo modo, tras tu salida a este mundo, ningún hombre podría hacer llegar hasta ti tu sustento sin la ayuda de Dios; ni añadir nada a tu cuerpo ni quitarle nada. Y aunque imaginaras que el mundo entero es solo tuyo, sin ningún otro habitante, eso no aumentaría el sustento que te ha de llevar hasta tu fin ni siquiera en la medida de un grano de mostaza. Y asimismo, aunque los habitantes del mundo se multiplicaran al doble, no faltaría de tu sustento decretado para ti ni tanto como un grano de mostaza — ni menos ni más. Y del mismo modo, ninguna criatura puede aprovecharte ni dañarte, ni tiene ninguna poder para añadir a los días de tu vida ni para quitarles nada — y otro tanto vale para todas tus midot, tu naturaleza y tus actos, buenos y malos.

וְכֵן אַחַר יְצִיאָתְךָ אֶל העוה״ז לֹא הָיָה אָדָם יָכוֹל לְהַגִּיעַ מְזוֹנְךָ אֵלֶיךָ מִבְּלִי עֶזְרַת הָאֵל לְךָ וְלֹא לְהוֹסִיף בְּגוּפְךָ וְלֹא לְחַסֵּר מִמֶּנּוּ, וְאִלּוּ הָיִיתָ מַעֲלֶה עַל לִבְּךָ כִּי הָעוֹלָם כֻּלּוֹ לְךָ לְבַדְּךָ נִשְׁאַר מֵאֵין יוֹשֵׁב לֹא הָיָה זֶה מוֹסִיף בְּטַרְפְּךָ הַמַּגִּיעַ אוֹתְךָ אֶל אַחֲרִיתְךָ כְּשִׁעוּר חַרְדָּל.

וְכֵן אִלּוּ הָיוּ נוֹסָפִים אַנְשֵׁי הָעוֹלָם כִּפְלַיִם לֹא הָיָה חָסֵר לְךָ מִטַּרְפְּךָ הַנִּגְזָר לְךָ כְּחַרְדָּל וְלֹא פָּחוֹת מִמֶּנּוּ וְלֹא יוֹתֵר.

וְכֵן לֹא יוּכַל אֶחָד מִן הַבְּרוּאִים לְהוֹעִיל לְךָ וְלֹא לְהַזִּיקְךָ וְלֹא לְאֶחָד מֵהֶם יְכֹלֶת לְהוֹסִיף בִּימֵי חַיֶּיךָ וְלֹא לִפְחוֹת מֵהֶם וְכֵן לְכָל מִדּוֹתֶיךָ וְטִבְעֲךָ וּמַעֲלָלֶיךָ הַטּוֹבִים וְהָרָעִים.

Si es así, ¿qué relación hay entre tú y las criaturas? ¿Con qué parentesco estás cerca de ellas, o ellas de ti? No eres en este mundo sino un forastero, a quien ni la mayoría de sus gentes puede aprovechar ni la minoría dañar. No eres en él sino como un solitario apartado, que no tiene más compañía que su Señor ni más quien se compadezca de él que su Creador.

אִם כֵּן אֵי זֶה יַחַס בֵּינְךָ וּבֵין הַבְּרוּאִים אוֹ בְּאֵיזוֹ קֻרְבָה אַתָּה קָרוֹב אֲלֵיהֶם אוֹ הֵם קְרוֹבִים אֵלֶיךָ. אַתָּה בעוה״ז כ״א גֵּר שֶׁלֹּא יוֹעִילוּךָ רֹב אֲנָשָׁיו וְלֹא יַזִּיקוּךָ מִעוּטָם וְאַתָּה בּוֹ אֶלָּא כְּיָחִיד הַבּוֹדֵד אֲשֶׁר אֵין לוֹ צֶוֶת כִּי אִם אֲדוֹנָיו וְלֹא חוֹמֵל עָלָיו כִּי אִם בּוֹרְאוֹ.

Por eso, hermano mío, conságrate en exclusiva a su servicio, así como Él en exclusiva se ocupó de tu creación, de tu gobierno, de tu sustento, de tu vida y de tu muerte. Pon su Torá y su libro ante tus ojos, espera en su galardón y teme su castigo. Acepta sobre ti las condiciones del forastero, sobre las que te he advertido, todos los días de tu vida en este mundo, y llegarás a las delicias del mundo venidero. Como dijo el Sabio: «Así es el conocimiento de la sabiduría para tu alma» (Mishlé 24:14).

עַל כֵּן הִתְיַחֵד אָחִי בַּעֲבוֹדָתוֹ כַּאֲשֶׁר הִתְיַחֵד בִּבְרִיאָתְךָ וְהַנְהָגָתְךָ וְטַרְפְּךָ וְחַיֶּיךָ וּמוֹתְךָ.

וְשִׂים תּוֹרָתוֹ וְסִפְרוֹ נֹכַח עֵינֶיךָ וְיַחֵל אֶל גְּמוּלוֹ וּפְחַד מֵעָנְשׁוֹ וְקַבֵּל תְּנָאֵי הַגֵּר אֲשֶׁר הַעִירוֹתִיךָ עֲלֵיהֶם עַל נַפְשְׁךָ כָּל יְמֵי חַיֶּיךָ בָּעוֹלָם הַזֶּה תַּגִּיעַ אֶל נְעִימוֹת הָעוֹלָם הַבָּא כְּמוֹ שֶׁאָמַר הֶחָכָם (משלי כד) כֵּן דְּעֶה חָכְמָה לְנַפְשֶׁךָ.

Y estos son, hermano mío, los treinta modos de la cuenta del hombre consigo mismo ante Dios, ensalzado sea. Cuando hagas cuentas con tu alma sobre ellos y te tomes a ti mismo estrecha cuenta en ellos, su luz brotará para ti y su resplandor te envolverá. Medita en ellos de continuo y tenlos presentes en tu corazón todos los días de tu vida. Y no te baste con lo poco que he dicho sobre ellos, ni con haberlos mencionado de manera breve, porque cada uno de estos asuntos, cuando se explica y se desarrolla, abarca muchas veces más de lo que he mencionado.

וְאֵלֶּה אָחִי שְׁלֹשִׁים פָּנִים מֵאָפְנֵי חֶשְׁבּוֹן הָאָדָם עִם נַפְשׁוֹ לֵאלֹהִים יִתְעַלֶּה כְּשֶׁתַּחְשֹׁב עִם נַפְשְׁךָ עֲלֵיהֶם וְתִתֵּן הַדִּין מֵעַצְמְךָ בָּהֶם יִבָּקַע לְךָ אוֹרָם וְיַקִּיף אוֹתְךָ זָהֳרָם וַחֲשֹׁב בָּהֶם תָּמִיד.

וְהַעֲלֵם עַל לִבְּךָ כָּל יְמֵי חַיֶּיךָ. וְאַל יַסְפִּיק לְךָ מִעוּט דְּבָרַי בָּהֶם וְזָכְרִי אוֹתָם בְּדֶרֶךְ קְצָרָה כִּי כָּל עִנְיָן מֵהֶם כְּשֶׁיִּתְבָּאֵר וְיִתְפָּרֵשׁ נוֹשֵׂא כְּפָלִים רַבִּים מִמָּה שֶׁזָּכַרְתִּי.

Solo he llamado la atención sobre ellos a modo de aviso, y he hecho memoria de ellos, para quien los busque, de manera breve; no me he extendido en palabras para que el libro no se alargue y se aparte del propósito con que lo escribí, que es despertar y enseñar. Ponlos delante de tus ojos, a la vista, y hazlos volver a tu corazón y a tu pensamiento. Entonces, cuando los repases, se te revelará de ellos lo que no se te reveló la primera vez: secretos escondidos y enseñanzas espirituales.

אַךְ הַעִירוֹתִי עֲלֵיהֶם הֶעָרָה וְהִזְכַּרְתִּי הַדּוֹרֵשׁ אוֹתָם הַזְכָּרָה בְּדֶרֶךְ קְצָרָה וְלֹא הִרְבֵּיתִי בִּדְבָרִים שֶׁלֹּא יֶאֱרַךְ הַסֵּפֶר וְיֵצֵא מִדֶּרֶךְ כַּוָּנָתִי בּוֹ אֲשֶׁר הִיא לְהָעִיר וּלְהוֹרוֹת.

וְשִׂימֵם נֶגֶד עֵינֶיךָ וְנֹכַח רְאוּתְךָ וַהֲשִׁיבֵם עַל לִבְּךָ וּמַחְשַׁבְתְּךָ אָז יֵרָאֶה לְךָ מֵהֶם בְּעֵת שֶׁתִּשְׁנֶה אוֹתָם מָה שֶׁלֹּא נִרְאָה לְךָ בָּרִאשׁוֹנָה מִסּוֹדוֹת נֶעֱלָמִים וּמוּסָרִים רוּחָנִיִּים.

Y no pienses, cuando los estudies y comprendas el sentido aparente de sus palabras, que ya has penetrado todo lo que ocultan; pues no llegarás a ello sino después de aplicarles tu pensamiento con diligencia y empeño durante largo tiempo y muchas veces. Enderézate conforme a ellos y encamina a otros hacia ellos, y alcanzarás el gran galardón de parte de Dios. Como está escrito: «Y los sabios resplandecerán como el resplandor del firmamento...» (Daniel 12:3); y dijo el Sabio: «Y sobre los que amonestan vendrá la dicha» (Mishlé 24:25).

וְאַל תַּחְשֹׁב כְּשֶׁתְּעַיֵּן בָּהֶם וְתַעֲמֹד עַל הַנִּרְאֶה מִמִּלּוֹת כִּי כְּבָר עָמַדְתָּ עַל כָּל צְפוּנֵי עִנְיְנֵיהֶם כִּי לֹא תַּגִּיעַ לָזֶה מֵהֶם אֶלָּא אַחַר שֶׁתִּתֵּן מַחְשַׁבְתְּךָ עֲלֵיהֶם בַּחֲרִיצוּת וּבְהִשְׁתַּדְּלוּת זְמַן אָרֹךְ וּפְעָמִים רַבּוֹת.

וֶהְיֵה מִתְיַשֵּׁר בָּהֶם וּמְיַשֵּׁר אֲלֵיהֶם תַּגִּיעַ אֶל הַגְּמוּל הַגָּדוֹל מֵאֵת הָאֱלֹהִים כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (דניאל יב) וְהַמַּשְׂכִּלִים יַזְהִרוּ כְּזֹהַר הָרָקִיעַ וְגוֹ׳ וְאָמַר הֶחָכָם (משלי כד) וְלַמּוֹכִיחִים יִנְעָם: