Puerta primera · capítulo décimo
El yijud
En cuanto a la explicación de los atributos divinos —los que se captan con la inteligencia y los que están escritos, aquellos con que se describe al Creador, bendito sea— las intenciones que encierran son muchísimas, tantas como las criaturas y los bienes que las abarcan. Se dividen en dos clases: esenciales y de acción.
אַךְ בֵּאוּר הַמִּדּוֹת הָאֱלֹהִיּוֹת הַמֻּשְׂכָּלוֹת וְהַכְּתוּבוֹת הַמְסֻפָּר בָּהֶן הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ הַכַּוָּנוֹת בָּהֶם רַבּוֹת מְאֹד כְּפִי רֹב הַבְּרוּאִים וְהַטּוֹבוֹת הַכּוֹלְלוֹת אוֹתָן,
וְהֵן מִתְחַלְּקוֹת לִשְׁנֵי חֲלָקִים עַצְמִיּוֹת וּפָעֳלִיּוֹת.
Los llamamos esenciales porque son atributos que corresponden a Dios, exaltado sea, antes de las criaturas y después de ellas: le convienen por la esencia misma de su gloria. Son tres: que existe, que es uno, y que es eterno, sin principio.
וְטַעַם אָמְרֵנוּ עַצְמִיּוֹת שֶׁהֵן מִדּוֹת קַיָּמוֹת לָאֵל יִתְעַלֶּה קֹדֶם הַבְּרוּאִים וְאַחֲרֵיהֶם תֵּאֹתְנָה לוֹ לְעֶצֶם כְּבוֹדוֹ,
וְהֵן שָׁלֹשׁ מִדּוֹת וְהֵן,
שֶׁהוּא נִמְצָא,
Y lo describimos con estos atributos para señalar su realidad y la verdad de su existencia, para hacer notar su gloria y para que los seres racionales comprendan que tienen un Creador a quien deben servir. Necesitamos describirlo como existente porque las pruebas señalan su existencia mediante el testimonio de las huellas de sus obras en el mundo, como está dicho: «Alzad a lo alto vuestros ojos y ved: ¿quién creó esto? El que saca y cuenta su ejército, a todos llama por su nombre; por la grandeza de su fuerza y el vigor de su poder, ninguno falta» (Yeshayahu 40). Por eso estamos obligados a describirlo como existente, pues en nuestra razón queda establecido que de lo inexistente no puede salir ninguna acción ni obra alguna. Y una vez que se han hecho evidentes sus obras y sus creaciones, queda clara en nuestra mente su existencia.
וְשֶׁהוּא אֶחָד,
וְשֶׁהוּא קַדְמוֹן אֵין לוֹ רֵאשִׁית.
וְהַטַּעַם שֶׁאָנוּ מְסַפְּרִים אוֹתוֹ בְּאֵלֶּה הַמִּדּוֹת לְהוֹרוֹת עַל עִנְיָנוֹ וַאֲמִתַּת מְצִיאוּתוֹ וּלְהָעִיר עַל כְּבוֹדוֹ וּלְהָבִין הַמְּדַבְּרִים כִּי יֵשׁ לָהֶם בּוֹרֵא שֶׁחַיָּבִין בַּעֲבוֹדָתוֹ,
En cuanto a que lo describamos como eterno, es porque las pruebas señalan que este mundo tiene un primero antes del cual no hay otro primero, y un comienzo antes del cual no hay comienzo. Quedó demostrado que los comienzos no pueden ser infinitos en número en su origen, y la razón exige, de todos modos, que el Creador, exaltado sea, sea el primero antes del cual no hay otro primero. Ese es el sentido de la eternidad, como dijo: «Y desde siempre y hasta siempre, tú eres Dios» (Tehilim 90), y está dicho: «Antes de mí no fue formado ningún dios, y después de mí no lo habrá» (Yeshayahu 43).
וְהֻצְרַכְנוּ לְסַפֵּר אוֹתוֹ בְּנִמְצָא מִפְּנֵי שֶׁהָרְאָיוֹת הוֹרוּ עַל מְצִיאוּתוֹ בְּעֵדוּת סִימָנֵי מַעֲשָׂיו בָּעוֹלָם כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (ישעיה מ) שְׂאוּ מָרוֹם עֵינֵיכֶם וּרְאוּ מִי בָרָא אֵלֶּה הַמּוֹצִיא בְמִסְפָּר צְבָאָם לְכֻלָּם בְּשֵׁם יִקְרָא מֵרֹב אוֹנִים וְאַמִּיץ כֹּחַ אִישׁ לֹא נֶעְדָּר,
ע״כ נִתְחַיַּבְנוּ לְסַפֵּר אוֹתוֹ בְּנִמְצָא מִפְּנֵי שֶׁהִתְקַיֵּם בְּשִׂכְלֵנוּ כִּי הַנֶּעֱדָר לֹא יִהְיֶה מִמֶּנּוּ פֹּעַל וְלֹא שׁוּם מַעֲשֶׂה. וְכֵיוָן שֶׁהִתְבָּרְרוּ מַעֲשָׂיו וּבְרִיאוֹתָיו הִתְבָּרֵר בְּדַעְתֵּנוּ מְצִיאוּתוֹ,
En cuanto a que lo describamos como uno, ya lo hemos explicado bien con pruebas conocidas, y quedó establecido con testimonios claros que la unidad verdadera está adherida a la esencia misma de su gloria. El sentido de «uno» es el alejamiento de toda multiplicidad de la esencia de su gloria, y la imposibilidad del cambio, la mudanza, el accidente, la generación, la corrupción, la composición, la separación, la semejanza y la asociación respecto de la verdad de la esencia de su gloria, y de las demás definiciones de lo múltiple.
אַךְ מַה שֶׁאָנוּ מְסַפְּרִים אוֹתוֹ בּוֹ מִן הַקְדָּמוֹת מִפְּנֵי שֶׁהָרְאָיוֹת הוֹרוּ כִּי לָעוֹלָם הַזֶּה רִאשׁוֹן אֵין רִאשׁוֹן לְפָנָיו וּתְחִלָּה שֶׁאֵין תְּחִלָּה לְפָנֶיהָ וְהִתְבָּרֵר כִּי הַהַתְחָלוֹת א״א שֶׁתִּהְיֶינָה מֵאֵין תַּכְלִית מִנְיָן בִּתְחִלָּתָן וְהַדִּין נוֹתֵן עַל כָּל פָּנִים שֶׁהַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה רִאשׁוֹן אֵין רִאשׁוֹן לְפָנָיו וְזֶהוּ עִנְיַן הַקַּדְמוּת כְּמוֹ שֶׁאָמַר (תהלים צ) וּמֵעוֹלָם עַד עוֹלָם אַתָּה אֵל וְנֶאֱמַר (ישעיה מג) לְפָנַי לֹא נוֹצַר אֵל וְאַחֲרַי לֹא יִהְיֶה.
אַךְ מַה שֶׁנְּסַפֵּר עָלָיו שֶׁהוּא אֶחָד כְּבָר בֵּאַרְנוּ זֶה בַּאֵר הֵיטֵב בִּרְאָיוֹת יְדוּעוֹת וְהִתְקַיֵּם בְּעֵדֻיוֹת בְּרוּרוֹת כִּי הָעִנְיָן הָאַחְדוּת הָאֲמִתִּי דָּבֵק אֶל עֶצֶם כְּבוֹדוֹ וְעִנְיַן הָאֶחָד רִחוּק הָרִבּוּי מֵעֶצֶם כְּבוֹדוֹ וְהִמָּנַע הַשִּׁנּוּי וְהַחִלּוּף וְהַמִּקְרֶה וְהַהֲוָיָה וְהַהֶפְסֵד וְהַחִבּוּר וְהַפְּרִידָה וְהַדִּמְיוֹן וְהַשִּׁתּוּף מֵאֲמִתַּת עֶצֶם כְּבוֹדוֹ וּשְׁאָר גִּדְרֵי הָרַב:
Y debes entender que estos atributos no implican para la esencia de la gloria del Creador cambio ni mudanza; su propósito es alejar de Él, exaltado sea, lo contrario de ellos. Lo que de su sentido se eleva a nuestra mente y nuestra razón es que el Creador del mundo, exaltado sea, no es múltiple, ni inexistente, ni surgido de nuevo. Asimismo debes saber que cada uno de estos tres atributos que hemos mencionado implica a los demás, cuando reflexionamos sobre su contenido.
וְצָרִיךְ שֶׁתָּבִין מִן הַמִּדּוֹת הָאֵלֶּה שֶׁהֵן לֹא תְּחַיֵּבְנָה לְעֶצֶם כְּבוֹד הַבּוֹרֵא שִׁנּוּי וְחִלּוּף אַךְ עִנְיָנָם לְהַרְחִיק זוּלָתָם מִמֶּנּוּ יִתְעַלֶּה וְהָעוֹלֶה עַל דַּעְתֵּנוּ וְשִׂכְלֵנוּ מֵעִנְיָנָם כִּי בּוֹרֵא הָעוֹלָם יִתְעַלֶּה לֹא מִתְרַבֶּה וְלֹא נֶעְדָּר וְלֹא מְחֻדָּשׁ,
וְכֵן צָרִיךְ שֶׁתֵּדַע כִּי כָל אַחַת מֵאֵלּוּ הַמִּדּוֹת הַשָּׁלֹשׁ אֲשֶׁר זָכַרְנוּ מְחַיֶּבֶת שְׁאֵרִיתָם כַּאֲשֶׁר נִתְבּוֹנֵן בְּעִנְיְנֵיהֶם.
La explicación es esta: cuando la unidad verdadera está adherida y establecida en algo, necesariamente ese algo ha de ser existente y eterno, pues quedó demostrado que lo inexistente no se describe ni como uno ni como múltiple. Y cuando a algo le conviene el sentido de la unidad verdadera y se le confirma, es de derecho que le convenga también el nombre de la existencia y su sentido. Del mismo modo, el sentido de la eternidad le está adherido, porque la unidad verdadera ni se genera, ni se corrompe, ni cambia, ni se muda; por tanto es eterna, ya que no tiene principio. Y a quien se le ha confirmado el sentido de la unidad verdadera, ya se le ha confirmado —según otra versión, se le ha aclarado— el sentido de la existencia y de la eternidad.
וּבֵאוּר זֶה כִּי הָאֶחָד הָאֱמֶת כְּשֶׁהוּא דָּבֵק וְקַיָּם בְּשׁוּם דָּבָר צָרִיךְ עַל כָּל פָּנִים שֶׁיִּהְיֶה נִמְצָא קַדְמוֹן מִפְּנֵי שֶׁהִתְבָּרֵר כִּי הַנֶּעֱדָר לֹא יְסֻפַּר בְּא׳ וְלֹא בְּרֹב וּכְשֶׁיֵּאוֹת לְשׁוּם דָּבָר עִנְיָן הָאֶחָד הָאֱמֶת וְיִתְקַיֵּם לוֹ דִּין הוּא שֶׁיֵּאוֹת לוֹ שֵׁם הַמְּצִיאוּת וְעִנְיָנָהּ וְכֵן עִנְיַן הַקַּדְמוּת דָּבֵק לוֹ מִפְּנֵי שֶׁאֶחָד הָאֱמֶת לֹא יִתְהַוֶּה וְלֹא יִפָּסֵד וְלֹא יִשְׁתַּנֶּה וְלֹא יִתְחַלֵּף א״כ הוּא קַדְמוֹן כֵּיוָן שֶׁאֵין לוֹ תְּחִלָּה. וּמִי שֶׁהִתְקַיֵּם לוֹ עִנְיַן הָאַחְדוּת הָאֲמִתִּית כְּבָר הִתְקַיֵּם (ס״א הִתְבָּרֵר) לוֹ עִנְיָן הַמְּצִיאוּת וְהַקַּדְמוּת.
וְכֵן נֹאמַר כִּי מִדַּת הַמְּצִיאוּת הַתְּמִידִית כְּשֶׁהִיא נְאוֹתָה לְדָבָר תֵּאוֹת לוֹ עִמָּהּ מִדַּת הָא׳ הָאֱמֶת וּמִדַּת הַקַּדְמוּת.
Del mismo modo decimos que el atributo de la existencia permanente, cuando conviene a algo, conlleva también el atributo de la unidad verdadera y el atributo de la eternidad. Le corresponde el atributo de la unidad porque lo que existe de continuo no puede haber existido tras la nada, ni pasar del estado de existencia a la nada de existencia, ni de la nada de existencia a la existencia; y lo que está en esta condición no es múltiple, porque lo múltiple no existe de continuo, ya que la unidad lo precede; y todo lo que existe de continuo no es múltiple; por tanto, es uno. También le corresponde el atributo de la eternidad, porque lo que existe de continuo no tiene principio ni fin; por tanto, el sentido de la eternidad le está adherido de todos modos.
אַךְ מַה שֶׁרָאוּי לוֹ מִמִּדַּת הָאֶחָד מִפְּנֵי שֶׁהַנִּמְצָא תָּדִיר לֹא יִתָּכֵן שֶׁיִּהְיֶה נִמְצָא אַחַר אֶפֶס וְלֹא יִשְׁתַּנֶּה מֵעִנְיַן הַמְּצִיאָה אֶל אֶפֶס מְצִיאָה וְלֹא מֵאֶפֶס מְצִיאָה אֶל מְצִיאָה וּמָה שֶׁהוּא בַּמִּדָּה הַזֹּאת אֵינֶנּוּ רַב מִפְּנֵי שֶׁהָרַב לֹא יִמָּצֵא מְצִיאָה תְּדִירָה מִפְּנֵי הַקְדָּמַת הָאֶחָד לוֹ וְכָל הַנִּמְצָא תָּדִיר אֵינֶנּוּ רַב א״כ הוּא אֶחָד.
וְכֵן רְאוּיָה לוֹ עוֹד מִדַּת הַקַּדְמוּת כִּי הַנִּמְצָא תָּדִיר אֵין לוֹ תְּחִלָּה וְלֹא תִּכְלָה א״כ עִנְיַן הַקַּדְמוּת דָּבֵק לוֹ עכ״פ.
Del mismo modo decimos que el atributo de la eternidad implica, para aquel a quien conviene, el atributo de la unidad verdadera y el atributo de la existencia permanente. Le corresponde el atributo de la unidad verdadera porque lo que existe de continuo es lo que no tiene principio; y lo que no tiene principio no es múltiple, ya que todo lo múltiple tiene un principio —que es la unidad—; por tanto, lo múltiple no es eterno, y lo eterno no puede ser sino uno. Así, el atributo de la unidad queda implicado por el atributo de la eternidad. Asimismo, el atributo de la existencia queda implicado al quedar implicado el atributo de la eternidad, porque la nada no se describe ni como eterna ni como nueva.
וְכֵן נֹאמַר כִּי מִדַּת הַקַּדְמוּת מְחֻיֶּבֶת לְמִי שֶׁהִיא רְאוּיָה לוֹ מִדַּת הָאֶחָד הָאֱמֶת וּמִדַּת הַמְּצִיאוּת הַתְּדִירָה,
וּמָה שֶׁרָאוּי לוֹ מִמִּדַּת הָאֶחָד הָאֱמֶת מִפְּנֵי שֶׁהַנִּמְצָא תָּדִיר הוּא שֶׁאֵין לוֹ תְּחִלָּה וּמָה שֶׁאֵין לוֹ תְּחִלָּה אֵינֶנּוּ מִתְרַבֶּה שֶׁכָּל מִתְרַבֶּה יֵשׁ לוֹ תְּחִלָּה וְהוּא הָאֶחָד א״כ אֵין הַמִּתְרַבֶּה קַדְמוֹן וְהַקַּדְמוֹן לֹא יִתָּכֵן שֶׁיִּהְיֶה אֶלָּא אֶחָד וְהִתְחַיְּבָה מִדַּת הָא׳ בְּחִיּוּב מִדַּת הַקַּדְמוּת,
Ya ha quedado claro que estos tres atributos tienen un solo sentido, que lo que se percibe de ellos es uno, y que no implican cambio en la esencia de la gloria del Creador, exaltado sea, ni la entrada de accidentes en Él, ni multiplicidad en su ser; porque lo que de ellos entendemos es que el Creador, exaltado sea, no es inexistente, ni nuevo, ni múltiple. Y si pudiéramos expresar su realidad con una sola palabra que abarcara estos atributos de una vez —como los abarca la inteligencia—, de modo que estos tres sentidos subieran a nuestra mente con ella tal como suben con los tres que hemos mencionado, la usaríamos para expresarlo. Pero, como no hemos hallado en las lenguas que hablamos una palabra que señale la verdad del ser del Creador, exaltado sea, expresamos el asunto con más de una palabra.
וְכֵן צָרִיךְ שֶׁתִּתְחַיֵּב מִדַּת הַמְּצִיאוּת בְּהִתְחַיֵּב מִדַּת הַקַּדְמוּת כִּי הָאֶפֶס לֹא יְסֻפַּר לֹא בְּקַדְמוֹן וְלֹא בְּחָדָשׁ.
וּכְבָר הִתְבָּאֵר כִּי הַמִּדּוֹת הָאֵלֶּה הַשָּׁלֹשׁ עִנְיָנָם אֶחָד וְהַנִּרְאֶה מֵהֶן אֶחָד וְשֶׁאֵינָן מְחַיְּבוֹת שִׁנּוּי לְעֶצֶם כְּבוֹד הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה וְלֹא הַכְנָסַת הַמִּקְרִים עָלָיו וְלֹא הָרִבּוּי עַל עִנְיָנוֹ מִפְּנֵי שֶׁהָעִנְיָן אֲשֶׁר נָבִין מֵהֶם הוּא שֶׁהַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה אֵינֶנּוּ נֶעְדָּר וְלֹא חָדָשׁ וְלֹא מִתְרַבֶּה וְאִלּוּ הָיִינוּ יְכוֹלִין לְהָלִיץ עַל עִנְיָנוֹ בְּמִלָּה א׳ הַכּוֹלֶלֶת אֵלּוּ הַמִּדּוֹת בְּבַת אַחַת, כְּמוֹ שֶׁכּוֹלֵל אוֹתָם הַשֵּׂכֶל כְּדֵי שֶׁיַּעֲלוּ אֵלּוּ הַשְּׁלֹשָׁה עִנְיָנִים בְּדַעְתֵּנוּ בָּהּ כַּאֲשֶׁר הֵם עוֹלִים בַּשָּׁלֹשׁ אֲשֶׁר זָכַרְנוּ הָיִינוּ מְלִיצִים בָּהּ עָלָיו. וְכֵיוָן שֶׁלֹּא מָצָאנוּ בַּמֶּה שֶׁאָנוּ מְדַבְּרִים בּוֹ מִן הַלְּשׁוֹנוֹת מִלָּה שֶׁתּוֹרֶה עַל אֲמִתַּת עִנְיַן הַבּוֹרֵא ית׳ הוֹצֵאנוּ הָעִנְיָן בְּיוֹתֵר מִמִּלָּה אַחַת.
La multiplicidad que aparece en los atributos del Creador, exaltado sea, no procede de la esencia de su gloria, sino de la limitación del poder expresivo del que describe, incapaz de alcanzar su realidad con una sola palabra que la señale. Y debes entender, respecto del Creador, que no hay nada como Él; y de cada atributo con que lo describas has de entender el alejamiento de su contrario respecto de Él. Como dijo Aristóteles: los atributos negativos, en el caso del Creador, exaltado sea, son más verdaderos que los afirmativos. Porque todo atributo que se afirme de la esencia de su gloria no escapa de ser un atributo de la esencia o un atributo del accidente; y al Creador de la esencia y del accidente no lo alcanza ninguno de esos atributos en la esencia de su gloria. En cambio, todos los atributos que se alejan de Él son verdaderos sin duda, y esos sí le convienen, pues Él está por encima de todo atributo y toda descripción, y elevado sobre toda forma y semejanza. Por eso debes entender, de estos tres atributos que hemos mencionado, el alejamiento de sus contrarios de sobre el Creador, bendito sea.
וְהָרִבּוּי הַנִּמְצָא בְּמִדּוֹת הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה אֵינֶנּוּ מִצַּד עֶצֶם כְּבוֹדוֹ רַק מִצַּד קֹצֶר כֹּחַ מְלִיצַת הַמְסַפֵּר מֵהַשִּׂיג עִנְיָנוֹ בְּמִלָּה אַחַת שֶׁתּוֹרֶה עָלָיו. וְצָרִיךְ שֶׁתָּבִין מֵעִנְיַן הַבּוֹרֵא שֶׁאֵין כָּמוֹהוּ דָּבָר וְכָל אֲשֶׁר תְּסַפֵּר אוֹתוֹ בּוֹ מִן הַמִּדּוֹת צָרִיךְ שֶׁתָּבִין מֵהֶם רִחוּק שֶׁכְּנֶגְדָּם מִמֶּנּוּ. כַּאֲשֶׁר אָמַר אֲרִיסְט״וֹ הַשּׁוֹלְלוֹת בְּמִדּוֹת הַבּוֹרֵא ית׳ אֲמִתִּיּוֹת מִן הַמְּחַיְּבוֹת. מִפְּנֵי שֶׁכָּל מָה שֶׁמְּחַיְּבִין לְעֶצֶם כְּבוֹדוֹ מִן הַמִּדּוֹת אֵינֶנּוּ נִמְלָט מִמִּדּוֹת הָעֶצֶם אוֹ מִמִּדּוֹת הַמִּקְרֶה וּבוֹרֵא הָעֶצֶם וְהַמִּקְרֶה לֹא תַּשִּׂיגֵהוּ מִדָּה מִמִּדּוֹתָם בְּעֶצֶם כְּבוֹדוֹ וְכָל הַמְּרֻחָקוֹת מִמֶּנּוּ מִן הַמִּדּוֹת הֵן אֲמִתּוֹת בְּלִי סָפֵק וְהִנֵּה נְאוֹתוֹת לוֹ כִּי הוּא נַעֲלֶה מִכָּל מִדָּה וְתֹאַר וּמְרוֹמַם מִכָּל דְּמוּת וְדִמְיוֹן וע״כ אַתָּה צָרִיךְ שֶׁתָּבִין מִן הַמִּדּוֹת הָאֵלֶּה הַשָּׁלֹשׁ אֲשֶׁר זָכַרְנוּ הַרְחָקַת שֶׁכְּנֶגְדָּם מֵעַל הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ:
En cuanto a los atributos divinos de acción, son los atributos con que se describe al Creador, bendito sea, desde el lado de sus obras; y es posible que en tal descripción comparta algo con algunas de sus criaturas. Se nos permitió describirlo con ellos por la necesidad que nos obliga a dar a conocer y establecer su existencia, para que aceptemos su servicio. Y ya hemos encontrado que este tipo de atributos del Creador se emplea muchísimo en el libro de la Torá y en los libros de los profetas, y en las alabanzas de los profetas piadosos. Son de dos clases.
אַךְ הַמִּדּוֹת הָאֱלֹהִיּוֹת הַפָּעֳלִיּוֹת הֵם הַמִּדּוֹת אֲשֶׁר יְסֻפַּר בָּהֶן הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ מִצַּד פְּעֻלּוֹתָיו וְאֶפְשָׁר שֶׁיִּשְׁתַּתֵּף בְּסִפּוּרָם עִם קְצָת בְּרוּאָיו וְהֻתַּרְנוּ לְסַפֵּר אוֹתוֹ בָּהֶן מִפְּנֵי הַדְּחָק הַמַּצְרִיךְ אוֹתָנוּ לְהוֹדִיעֵנוּ וְלַעֲמֹד עַל מְצִיאוּתוֹ כְּדֵי שֶׁנְּקַבֵּל עֲבוֹדָתוֹ,
וּכְבָר מָצָאנוּ שֶׁמִּשְׁתַּמְּשִׁין בַּמִּין הַזֶּה מִמִּדּוֹת הַבּוֹרֵא בְּסֵפֶר הַתּוֹרָה וּבְסִפְרֵי הַנְּבִיאִים הַרְבֵּה מְאֹד וּבְתִשְׁבְּחוֹת הַנְּבִיאִים הַחֲסִידִים וְהֵם עַל שְׁנֵי דְּרָכִים.
La primera clase: atributos que indican semejanza y forma corporal, como dice la Escritura: «Y creó Elohim al hombre a su imagen; a imagen de Elohim lo creó» (Bereshit 1); «porque a imagen de Elohim hizo al hombre» (Bereshit 9); «por boca de Adonái» (Bamidbar 9); «Yo, mis manos extendieron los cielos» (Yeshayahu 45); «en los oídos de Adonái» (Bamidbar 11); «y bajo sus pies» (Shemot 24); «el brazo de Adonái» (Yeshayahu 51); «que no alzó en vano mi alma» (Tehilim 24); «a los ojos de Adonái» (Bereshit 6); «y dijo Adonái en su corazón» (Bereshit 8), y lo semejante a esto de los miembros corporales.
הַדֶּרֶךְ הָאֶחָד מִדּוֹת שֶׁהֵן מוֹרוֹת עַל דְּמוּת וְצוּרָה גַּשְׁמִית כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב (בראשית א) וַיִּבְרָא אֱלֹהִים אֶת הָאָדָם בְּצַלְמוֹ בְּצֶלֶם אֱלֹהִים בָּרָא אֹתוֹ (שם ט) כִּי בְּצֶלֶם אֱלֹהִים עָשָׂה אֶת הָאָדָם (במדבר ט) עַל פִּי ה׳ (ישעיה מה) אֲנִי יָדַי נָטוּ שָׁמַיִם (במדבר יא) בְּאָזְנֵי ה׳ (שמות כד) וְתַחַת רַגְלָיו (ישעיה נא) זְרוֹעַ ה׳ (תהלים כד) אֲשֶׁר לֹא נָשָׂא לַשָּׁוְא נַפְשִׁי (בראשית ו) בְּעֵינֵי ה׳ (שם ח) וַיֹּאמֶר ה׳ אֶל לִבּוֹ וְהַדּוֹמֶה לָזֶה מִן הָאֵבָרִים הַגּוּפִיִּים.
La segunda clase: atributos que indican movimientos y acciones corporales, como está dicho: «Y olió Adonái» (Bereshit 8); «y vio» (Bereshit 6); «y se arrepintió» (Bereshit 6); «y se entristeció en su corazón» (Bereshit 6); «y descendió Adonái» (Bereshit 11); «y recordó Elohim» (Bereshit 8); «y oyó Adonái» (Bamidbar 11); «y despertó Adonái como quien duerme» (Tehilim 78), y muchos como estos, propios de las acciones de los hombres.
וְהַשֵּׁנִי מִדּוֹת שֶׁהֵן מוֹרוֹת עַל תְּנוּעוֹת וּמַעֲשִׂים גַּשְׁמִיִּים כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (שם) וַיָּרַח ה׳ (שם ו) וַיַּרְא (שם) וַיִּנָּחֶם (שם) וַיִּתְעַצֵּב אֶל לִבּוֹ (שם יא) וַיֵּרֶד ה׳ (שם ח) וַיִּזְכֹּר אֱלֹהִים (במדבר יא) וַיִּשְׁמַע ה׳ (תהלים עח) וַיִּקַץ כְּיָשֵׁן ה׳ וְרַבִּים כָּאֵלֶּה מִמַּעֲשֵׂי הַמְּדַבְּרִים.
אֶלָּא שֶׁקַּדְמוֹנֵינוּ זַ״ל בְּפָרְשָׁם כִּתְבֵי הַקֹּדֶשׁ תִּרְגְּמוּ לָנוּ הַמִּין הַזֶּה מִן הַמִּדּוֹת וְדִקְדְּקוּ בּוֹ כְּפִי יְכָלְתָּם לַהֲבִינָם דֶּרֶךְ כָּבוֹד וְיִחֲסוּ הַכֹּל אֶל כְּבוֹד הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ כַּאֲשֶׁר תִּרְגְּמוּ (בראשית כח) וְהִנֵּה ה׳ נִצָּב עָלָיו וְהָא יְקָרָא דַּה׳ מְעַתַּד עֲלוֹהִי (שם ו) וַיַּרְא ה׳ וּגְלֵי קֳדָם ה׳ (שם יא) וַיֵּרֶד ה׳ וְאִתְגְּלִי יְקָרָא דַּה׳ (שם לה) וַיַּעַל מֵעָלָיו אֱלֹהִים וְאִסְתַּלַּק מֵעִלָּוֹהִי יְקָרָא דַּה׳,
Sin embargo, nuestros antiguos, de bendita memoria, al interpretar las Sagradas Escrituras, nos tradujeron este tipo de atributos y los precisaron según su capacidad, para entenderlos de modo honroso, y lo atribuyeron todo a la gloria del Creador, bendito sea. Así tradujeron: «y he aquí que Adonái estaba erguido sobre él» (Bereshit 28) por «la gloria de Adonái estaba dispuesta sobre él»; «y vio Adonái» (Bereshit 6) por «y estaba revelado ante Adonái»; «y descendió Adonái» (Bereshit 11) por «y se reveló la gloria de Adonái»; «y subió de sobre él Elohim» (Bereshit 35) por «y se retiró de sobre él la gloria de Adonái». Lo expresaron todo de manera honrosa y lo alejaron del Creador, bendito sea, para que no lo alcanzara ninguna corporeización ni ningún accidente.
הוֹצִיאוּ אֶת הַכֹּל דֶּרֶךְ כָּבוֹד וְהִרְחִיקוּ אוֹתָם מֵהַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ כְּדֵי שֶׁלֹּא יַשִּׂיגֵהוּ שׁוּם הַגְשָׁמָה וְלֹא שׁוּם מִקְרֶה.
וּכְבָר הֶאֱרִיךְ בְּבֵאוּר הָעִנְיָן הַזֶּה הַגָּאוֹן הַגָּדוֹל רַבֵּינוּ סְעַדְיָה זַ״ל בְּסֵפֶר הָאֱמוּנוֹת וּבְפֵרוּשׁ סֵדֶר בְּרֵאשִׁית וּבְפֵרוּשׁ סֵדֶר וָאֵרָא וּבְסֵפֶר יְצִירָה מָה שֶׁיֵּשׁ בּוֹ דַּי וְשֶׁלֹּא נִצְטָרֵךְ עִמּוֹ לְפָרְשָׁם וּלְבָאֲרָם בַּסֵּפֶר הַזֶּה. וַאֲשֶׁר נַסְכִּים עָלָיו כֻּלָּנוּ כִּי הַדְּחָק הֱבִיאָנוּ לְהַגְשִׁים הַבּוֹרֵא ית׳ וּלְסַפֵּר אוֹתוֹ בְּמִדּוֹת הַבְּרוּאִים כְּדֵי לְשַׁעֵר עִנְיָן שֶׁיְּקַיֵּם מְצִיאוּת הַבּוֹרֵא יתב׳ בַּנְּפָשׁוֹת וְהוֹצִיאוּ אוֹתוֹ סִפְרֵי הַנְּבִיאִים לב״א בְּמִלּוֹת גַּשְׁמִיּוֹת שֶׁהֵם קְרוֹבוֹת לְשִׂכְלָם וְלַהֲבָנָתָם,
Ya se extendió en la explicación de este asunto el gran gaón, nuestro maestro Saadiá, de bendita memoria, en el Libro de las Creencias, en el comentario al orden de Bereshit, en el comentario al orden de Vaerá y en el Séfer Yetsirá, con lo que allí hay suficiente, de modo que no necesitamos explicarlos ni exponerlos en este libro. Y en lo que todos coincidimos es en que la necesidad nos llevó a corporeizar al Creador, exaltado sea, y a describirlo con atributos de las criaturas, a fin de dar una medida del asunto que afirme en las almas la existencia del Creador, bendito sea; y los libros de los profetas lo expresaron para los seres humanos con palabras corporales, cercanas a su entendimiento y a su comprensión.
וְאִלּוּ הָיוּ מְסַפְּרִים אוֹתוֹ בָּעִנְיָן שֶׁרָאוּי לוֹ מִן הַמִּלּוֹת הָרוּחָנִיּוּת וְהָעִנְיָנִים הָרוּחָנִיִּים לֹא הָיִינוּ מְבִינִים לֹא הַמִּלּוֹת וְלֹא הָעִנְיָן וְלֹא הָיָה אֶפְשָׁר שֶׁנַּעֲבֹד דָּבָר שֶׁלֹּא נֵדַע כִּי לֹא יִתָּכֵן עֲבוֹדַת דָּבָר שֶׁאֵינוֹ נוֹדָע ע״כ הָיָה צָרִיךְ שֶׁתִּהְיֶינָה הַמִּלּוֹת וְהָעִנְיָנִים כְּפִי כֹּחַ בִּינַת הַשּׁוֹמֵעַ כְּדֵי שֶׁיִּפֹּל הָעִנְיָן עַל לִבּוֹ ע״ד הַגַּשְׁמוּת הַמּוּבָן מִן הַמִּלּוֹת הַגַּשְׁמִיּוֹת בִּתְחִלָּה ואח״כ נִתְחַכֵּם לוֹ וּנְדַקְדֵּק לַהֲבִינוֹ וּלְהוֹדִיעוֹ שֶׁכָּל זֶה ע״ד הַקְרָבָה וּמְלִיצַת הַסֵּפֶר וְשֶׁהָעִנְיָן הָאֲמִתִּי הוּא יוֹתֵר דַּק וּמְעֻלֶּה וּמְרוֹמָם וְרָחוֹק מֵאֲשֶׁר נוּכַל לְהָבִין אוֹתוֹ עַל תְּכוּנַת דַּקּוּת עִנְיָנוֹ וְהַמַּשְׂכִּיל הַנִּלְבָּב יִשְׁתַּדֵּל לְהַפְשִׁיט קְלִפּוֹת הַמִּלּוֹת וְגַשְׁמוּתָם מֵעַל הָעִנְיָן וְיַעֲלֵהוּ בְּמַחְשַׁבְתּוֹ מִמַּדְרֵגָה אֶל מַדְרֵגָה עַד שֶׁיַּגִּיעַ מֵאֲמִתַּת הָעִנְיָן הַנִּדְרָשׁ אֶל מָה שֶׁיֵּשׁ בְּכֹחַ יְכָלְתּוֹ וְהַשָּׂגָתוֹ,
וְהַכְּסִיל הַפֶּתִי יַחְשֹׁב הַבּוֹרֵא ית׳ עַל דֶּרֶךְ הַנִּרְאֶה מִמְּלִיצַת הַסֵּפֶר וּכְשֶׁהוּא מְקַבֵּל עַל עַצְמוֹ עֲבוֹדַת אֱלֹהָיו וְהוּא מִשְׁתַּדֵּל לַעֲשׂוֹת לִכְבוֹדוֹ יֵשׁ לוֹ טַעֲנָה גְּדוֹלָה מִצַּד פְּתַיּוּתוֹ וּמִעוּט הֲבָנָתוֹ מִפְּנֵי שֶׁאֵין הָאָדָם נִתְבָּע אֶלָּא כְּפִי יְכָלְתּוֹ וְהַשָּׂגָתוֹ בְּשִׂכְלוֹ וַהֲבָנָתוֹ וְכֹחוֹ וּמָמוֹנוֹ אֶלָּא שֶׁהַכְּסִיל כְּשֶׁאֶפְשָׁר לוֹ לִלְמֹד הַחָכְמָה וּמִתְעַלֵּם מִמֶּנָּה הוּא נִתְבָּע עָלֶיהָ וְנֶעֱנַשׁ עַל אֲשֶׁר קִצֵּר וְעָמַד מִלִּלְמֹד,
Y si lo hubieran descrito como le corresponde, con palabras y conceptos espirituales, no habríamos entendido ni las palabras ni el sentido, y no habría sido posible que sirviéramos algo que no conocemos, pues no cabe servir a algo que no se conoce. Por eso era necesario que las palabras y los conceptos fueran conforme a la capacidad de entendimiento del que escucha, para que el asunto se asentara en su corazón según lo corporal que se comprende al principio de las palabras corporales; y después se hace más sagaz y lo precisamos, para hacérselo entender y comunicarle que todo esto es a modo de aproximación y de expresión figurada del libro, y que el sentido verdadero es más sutil, más excelso, más elevado y más lejano de lo que podemos entender según la finura de su sentido. El inteligente de buen corazón se esforzará por despojar de sobre el asunto las cáscaras de las palabras y su corporeidad, y lo elevará en su pensamiento de grado en grado, hasta alcanzar, de la verdad del asunto buscado, lo que esté dentro del poder de su capacidad y su comprensión.
וְאִלּוּ הָיָה נוֹהֵג הַסֵּפֶר כְּשֶׁמְּתַרְגֵּם הָעִנְיָן הַזֶּה הַמִּנְהָג הָרָאוּי בַּאֲמִתּוֹ אֲשֶׁר לֹא יוּכַל לַהֲבִינוֹ כִּי אִם הַמַּשְׂכִּיל הַנִּלְבָּב לְבַד הָיוּ נִשְׁאָרִים רֹב הַמְּדַבְּרִים בְּלִי דָּת וּבְלִי תּוֹרָה מִפְּנֵי קֹצֶר שִׂכְלָם וַחֲלִישׁוּת הַכָּרָתָם בָּעִנְיָנִים הָרוּחָנִיִּים. כִּי הַדָּבָר שֶׁיּוּבַן מִמֶּנּוּ עִנְיָן גַּשְׁמִי לֹא יַזִּיק הַמַּשְׂכִּיל מִפְּנֵי שֶׁהוּא מַכִּיר בּוֹ וּמוֹעִיל הַכְּסִיל כְּדֵי לְהִתְיַשֵּׁב בְּלִבּוֹ וּבְדַעְתּוֹ כִּי יֵשׁ לוֹ בּוֹרֵא שֶׁהוּא חַיָּב בַּעֲבוֹדָתוֹ:
וְזֶה דּוֹמֶה לְאָדָם שֶׁבָּא אֶל אֶחָד מֵאוֹהֲבָיו מִן הָעֲשִׁירִים וְהָיָה חַיָּב בַּאֲרוּחָתוֹ וְהָיוּ לוֹ בְּהֵמוֹת שֶׁחַיָּב לָתֵת לָהֵן מִסְפּוֹא וְשָׁלַח אֵלָיו הַרְבֵּה מִן הַשְּׂעוֹרִים לְבַהֲמוֹתָיו וְשָׁלַח מִן הַמַּאֲכָל הָרָאוּי לוֹ מְעַט כְּפִי הַצֹּרֶךְ וְהַמַּסְפִּיק לִמְזוֹנוֹ בִּלְבַד,
El necio simple concebirá al Creador, exaltado sea, según lo que aparece de la expresión figurada del libro; y cuando toma sobre sí el servicio de su Dios y se esfuerza por obrar en honor suyo, tiene una gran disculpa por su simpleza y su escasa comprensión, porque no se exige al hombre sino conforme a su capacidad y a la comprensión de su razón, su entendimiento, su fuerza y sus bienes. Salvo que el necio, cuando le es posible aprender la sabiduría y la descuida, es reclamado por ello y castigado por haberse quedado corto y dejado de aprender.
וְכֵן הִרְחִיבָה לְשׁוֹן הַקֹּדֶשׁ וְכָל סִפְרֵי הַנְּבִיאִים וְדִבְרֵי הַחֲסִידִים בְּמִדּוֹת הַבּוֹרֵא ית׳ בַּמְּלִיצוֹת הַגַּשְׁמִיּוֹת אֲשֶׁר זָכַרְנוּ כְּפִי הֲבָנַת הֶהָמוֹן וּבְלָשׁוֹן שֶׁמְּדַבְּרִים בּוֹ בְּנֵי אָדָם אִישׁ אֶל רֵעֵהוּ וְעַל כֵּן אָמְרוּ רז״ל בְּדוֹמֶה לָעִנְיָן הַזֶּה דִּבְּרָה תּוֹרָה כִּלְשׁוֹן בְּנֵי אָדָם. וְרָמְזוּ הַסְּפָרִים בִּמְעַט מִן הָעִנְיָנִים הָרוּחָנִיִּים אֲשֶׁר יְבִינוּם אַנְשֵׁי הַשֵּׂכֶל וְהַלְּבָבוֹת,
לִהְיוֹת הַכֹּל שָׁוִים בְּדַעַת מְצִיאוּת הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה וְאִם תִּתְחַלֵּק אֲמִתַּת עֶצֶם כְּבוֹדוֹ בְּדַעְתָּם,
Y si el libro, al expresar este asunto, siguiera el modo que le corresponde en su verdad —que solo el inteligente de buen corazón podría entender—, la mayoría de los seres racionales quedaría sin religión y sin Torá, por la cortedad de su razón y la debilidad de su percepción de los asuntos espirituales. Porque aquello de lo que se entiende un sentido corporal no daña al inteligente, ya que lo reconoce como tal, y aprovecha al necio para que se le asiente en el corazón y en la mente que tiene un Creador a quien debe servir.
וְכֵן נֹאמַר בְּכָל עִנְיָן דַּק שֶׁיֵּשׁ בְּסֵפֶר תּוֹרַת הָאֱלֹהִים כְּמוֹ גְּמוּל הָעוֹלָם הַבָּא וְעָנְשׁוֹ.
וְכֵן נֹאמַר בְּבֵאוּר הַחָכְמָה הַצְּפוּנָה אֲשֶׁר כִּוַּנְנוּ לְבָאֲרָהּ בַּסֵּפֶר הַזֶּה כִּי הַתּוֹרָה קִצְּרָה בְּבֵאוּר עִנְיָנָהּ מִפְּנֵי שֶׁסָּמְכָה בּוֹ עַל הַשֵּׂכֶל וְרָמְזָה מִמֶּנָּה בִּרְמָזִים לְהָעִיר עֲלֵיהֶם כְּבָר זְכַרְנוּם בִּתְחִלַּת הַסֵּפֶר הַזֶּה לְהִתְעוֹרֵר אֵלֶיהָ כָּל מִי שֶׁיּוּכַל לַחְקֹר עָלֶיהָ וְלִדְרוֹשׁ אוֹתָהּ כְּדֵי שֶׁיַּגִּיעַ אֵלֶיהָ וִיבִינָהּ כמ״ש (משלי כח) וּמְבַקְשֵׁי ה׳ יָבִינוּ כֹל.
Esto se asemeja a un hombre que llegó a casa de uno de sus amigos ricos, que estaba obligado a darle de comer y tenía además animales a los que debía dar forraje. Le envió mucha cebada para sus animales, pero de la comida que le correspondía a él le envió poca, solo la necesaria, la justa para su alimento. Del mismo modo, la lengua sagrada, y todos los libros de los profetas y las palabras de los piadosos, se explayaron sobre los atributos del Creador, exaltado sea, con las expresiones corporales que hemos mencionado, según la comprensión del vulgo y en la lengua en que hablan los hombres unos con otros. Por eso dijeron nuestros sabios, de bendita memoria, acerca de algo semejante a esto: «la Torá habló en el lenguaje de los hombres». Y los libros aludieron a unos pocos de los asuntos espirituales, que entienden los hombres de razón y de corazón, para que todos fueran iguales en el conocimiento de la existencia del Creador, exaltado sea, aunque la verdad de la esencia de su gloria se diferencie en su entendimiento.
וּכְבָר הִזְהִירָנוּ הַנָּבִיא שֶׁנִּשָּׁמֵר מֵחֲשֹׁב שֶׁיֵּשׁ לַה׳ צוּרָה אוֹ דִּמְיוֹן כמ״ש (דברים ד) וְנִשְׁמַרְתֶּם מְאֹד לְנַפְשֹׁתֵיכֶם כִּי לֹא רְאִיתֶם כָּל תְּמוּנָה וְאָמַר (שם) וּתְמוּנָה אֵינְכֶם רֹאִים זוּלָתִי קוֹל ר״ל הִזָּהֲרוּ בְּמַחְשְׁבוֹתֵיכֶם וַרְעֲיוֹנֵיכֶם שֶׁלֹּא תַּמְשִׁילוּ לַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה תַּבְנִית וְלֹא תְּדַמּוּהוּ בִּדְמוּת וְלֹא דִּמְיוֹן מִפְּנֵי שֶׁלֹּא נָפְלוּ עֵינֵיכֶם עַל דְּמוּת וְלֹא עַל צוּרָה בְּעֵת שֶׁדִּבֵּר עִמָּכֶם,
וְאָמַר (ישעיה מ) וְאֶל מִי תְּדַמְּיוּן אֵל וּמַה דְּמוּת תַּעַרְכוּ לוֹ וְאָמַר (שם) וְאֶל מִי תְדַמְּיוּנִי וְאֶשְׁוֶה יֹאמַר קָדוֹשׁ,
Lo mismo decimos de todo asunto sutil que hay en el libro de la Torá de Dios, como la recompensa del mundo venidero y su castigo. Y lo mismo decimos respecto de la explicación de la sabiduría oculta que nos propusimos aclarar en este libro: la Torá fue breve al explicar su sentido, porque en ello se apoyó en la inteligencia y aludió a ella con indicios para llamar la atención sobre ellos —ya los mencionamos al comienzo de este libro—, de modo que se despertara hacia ella todo el que pudiera investigarla y estudiarla, para llegar a ella y entenderla, como está dicho: «y los que buscan a Adonái entienden todo» (Mishlé 28).
וְנֶאֱמַר (תהלים פט) כִּי מִי בַשַּׁחַק יַעֲרֹךְ לַה׳ יִדְמֶה לַה׳ בִּבְנֵי אֵלִים וְאָמַר (שם פו) אֵין כָּמוֹךָ בָאֱלֹהִים ה׳ וְאֵין כְּמַעֲשֶׂיךָ וְהַרְבֵּה כְּזֶה.
וּמִפְּנֵי שֶׁנִּמְנָע לְדַמּוֹתוֹ בַּשֵּׂכֶל וּלְהַמְשִׁילוֹ בְּרַעְיוֹן מָצָאנוּ בַּסֵּפֶר הַזֶּה שֶׁהוּא מְיַחֵס רֹב שְׁבָחָיו וּתְהִלּוֹתָיו אֶל שֵׁם הַבּוֹרֵא כמ״ש (נחמיה ט) וִיבָרְכוּ שֵׁם כְּבוֹדֶךָ (דברים כח) לְיִרְאָה אֶת הַשֵּׁם הַנִּכְבָּד וְהַנּוֹרָא (תהלים צט) יוֹדוּ שִׁמְךָ גָּדוֹל וְנוֹרָא וְאָמַר (מלאכי ב) וּמִפְּנֵי שְׁמִי נִחַת הוּא (שם ג) וְזָרְחָה לָכֶם יִרְאֵי שְׁמִי שֶׁמֶשׁ צְדָקָה וְגוֹ׳ (תהלים סח) שִׁירוּ לֵאלֹהִים זַמְּרוּ שְׁמוֹ סֹלּוּ לָרֹכֵב בָּעֲרָבוֹת בְּיָהּ שְׁמוֹ,
Ya nos advirtió el profeta que nos guardemos de pensar que Adonái tiene forma o semejanza, como está dicho: «Guardaos mucho por vuestras almas, porque no visteis ninguna figura» (Devarim 4), y dijo: «y figura no veis, salvo una voz» (Devarim 4). Es decir: cuidad en vuestros pensamientos y vuestras ideas de no comparar al Creador, exaltado sea, con imagen alguna, ni representarlo con semejanza ni parecido, porque vuestros ojos no se posaron sobre semejanza ni forma cuando habló con vosotros. Y dijo: «¿A quién, pues, compararéis a Dios, y qué semejanza le opondréis?» (Yeshayahu 40); y dijo: «¿A quién me compararéis, para que le iguale?, dice el Santo» (Yeshayahu 40). Y está dicho: «Porque ¿quién en el firmamento se igualará a Adonái? ¿Quién se asemejará a Adonái entre los hijos de los poderosos?» (Tehilim 89); y dijo: «No hay como tú entre los dioses, Adonái, ni obras como las tuyas» (Tehilim 86), y muchos como este.
וְכָל זֶה לְגַדֵּל וּלְרוֹמֵם עֶצֶם כְּבוֹדוֹ ית׳ מִפְּנֵי שֶׁאֵין מִתְבָּרֵר בְּמַחְשַׁבְתֵּנוּ מֵעִנְיָנוֹ אַחַר מְצִיאוּתוֹ זוּלָתִי שְׁמוֹ הַגָּדוֹל בִּלְבַד,
אֲבָל עֶצֶם כְּבוֹדוֹ וַאֲמִתַּת עִנְיָנוֹ אֵין לוֹ דְּמוּת וּתְמוּנָה בְּמַחְשַׁבְתֵּנוּ וְעַל כֵּן שָׁנָה בִּמְקוֹמוֹת רַבִּים בְּסֵפֶר הַתּוֹרָה שְׁמוֹ וְכֵן בְּסִפְרֵי הַנְּבִיאִים,
כִּי לֹא נָבִין מִמֶּנּוּ בִּלְתִּי שְׁמוֹ וּמְצִיאוּתוֹ וּכְבָר צֵרְפוּ שָׁם כְּבוֹדוֹ אֶל הַשָּׁמַיִם וְאֶל הָאָרֶץ וְאֶל הָרוּחוֹת כְּמוֹ שֶׁאָמַר אַבְרָהָם (בראשית כד) וְאַשְׁבִּיעֲךָ בַּה׳ אֱלֹהֵי הַשָּׁמַיִם וֵאלֹהֵי הָאָרֶץ וְאָמַר יוֹנָה (בסימן א) אֶת ה׳ אֱלֹהֵי הַשָּׁמַיִם אֲנִי יָרֵא וְאָמַר מֹשֶׁה רַבֵּינוּ ע״ה (במדבר כז) יִפְקֹד ה׳ אֱלֹהֵי הָרוּחֹת לְכָל בָּשָׂר וְאָמַר הַכָּתוּב (ירמיהו ל״ב:כ״ז) אֲנִי ה׳ אֱלֹהֵי כָּל בָּשָׂר.
Y como es imposible compararlo con la inteligencia y representarlo con la imaginación, encontramos en este libro que atribuye la mayoría de sus alabanzas y loas al nombre del Creador, como está dicho: «y bendigan el nombre de tu gloria» (Nejemyá 9); «para temer al Nombre honrado y temible» (Devarim 28); «alaben tu nombre grande y temible» (Tehilim 99); y dijo: «y ante mi nombre él se estremece» (Malají 2); «y brillará para vosotros, los que teméis mi nombre, un sol de justicia» etcétera (Malají 3); «cantad a Elohim, salmodiad su nombre, ensalzad al que cabalga en los cielos, Yah es su nombre» (Tehilim 68). Todo esto es para engrandecer y ensalzar la esencia de su gloria, exaltado sea, porque de su ser, después de su existencia, no se nos aclara en el pensamiento sino su gran nombre, y nada más.
וְהָעִלָּה בָּזֶה כִּי הוּא נוֹדַע אֵלֵינוּ מִן הַצַּד אֲשֶׁר מִמֶּנּוּ יְדַעְנוּהוּ וְהִשְׂכַּלְנוּ עִנְיָנוֹ וּמְצִיאוּתוֹ נוֹדַע אֵלֵינוּ הַרְבֵּה מִצַּד אֲבוֹתֵינוּ כמ״ש (שמות ג׳:ט״ו) ה׳ אֱלֹהֵי אֲבֹתֵיכֶם אֱלֹהֵי אַבְרָהָם אֱלֹהֵי יִצְחָק וֵאלֹהֵי יַעֲקֹב שְׁלָחַנִי אֲלֵיכֶם זֶה שְּׁמִי לְעֹלָם. וְהָעִלָּה בָּזֶה שֶׁנּוֹדַע אֵלֵינוּ מִן הַצַּד שֶׁעָמַדְנוּ עָלָיו וְהוּא קַבָּלַת אֲבוֹתֵינוּ אֲשֶׁר יָרַשְׁנוּ מֵהֶם דְּרָכָיו כמ״ש (בראשית יח) כִּי יְדַעְתִּיו לְמַעַן אֲשֶׁר יְצַוֶּה אֶת בָּנָיו וְאֶת בֵּיתוֹ אַחֲרָיו וְשָׁמְרוּ דֶּרֶךְ ה׳ לַעֲשׂוֹת צְדָקָה וּמִשְׁפָּט,
וְאֶפְשָׁר שֶׁנּוֹדַע אֲלֵיהֶם בַּעֲבוּר הִתְיַחֲדָם בַּעֲבוֹדָתוֹ בְּדוֹרָם מִפְּנֵי שֶׁהָיוּ אַנְשֵׁי דּוֹרָם עוֹבְדִים לֵאלֹהִים אֲחֵרִים,
En cambio, la esencia de su gloria y la verdad de su ser no tienen en nuestro pensamiento semejanza ni figura; por eso, en muchos lugares del libro de la Torá se repite su nombre, y lo mismo en los libros de los profetas, porque de Él no entendemos sino su nombre y su existencia. Y ya asociaron su glorioso nombre a los cielos, a la tierra y a los espíritus, como dijo Avraham: «y te haré jurar por Adonái, Dios de los cielos y Dios de la tierra» (Bereshit 24); y dijo Yoná: «a Adonái, Dios de los cielos, yo temo» (Yoná 1); y dijo Moshé, nuestro maestro, sobre él la paz: «designe Adonái, Dios de los espíritus de toda carne» (Bamidbar 27); y dijo la Escritura: «yo soy Adonái, Dios de toda carne» (Yirmeyahu 32:27).
וְכֵן נֹאמַר בְּהִקָּרְאוֹ (שמות ג) אֱלֹהֵי הָעִבְרִים (בראשית לג) אֱלֹהֵי יִשְׂרָאֵל כמ״ש הַכָּתוּב (ירמיהו י׳:ט״ז) לֹא כְאֵלֶּה חֵלֶק יַעֲקֹב כִּי יוֹצֵר הַכֹּל הוּא,
וְאָמַר דָּוִד (תהלים טז) ה׳ מְנָת חֶלְקִי וְכוֹסִי אַתָּה תּוֹמִיךְ גּוֹרָלִי וְאִלּוּ הָיִינוּ יְכוֹלִים לְהַשִּׂיג אֲמִתַּת עִנְיָנוֹ לֹא הָיָה נוֹדַע אֵלֵינוּ בְּזוּלָתָהּ,
וְכֵיוָן שֶׁנִּמְנְעָה מִשִּׂכְלֵנוּ הַשָּׂגַת אֲמִתַּת עִנְיָנוֹ סִפֵּר עֶצֶם כְּבוֹדוֹ שֶׁהוּא אֱלֹהֵי מִבְחַר יְצוּרָיו מְדַבְּרִים וְשֶׁאֵינָם מְדַבְּרִים. וְעַל כֵּן אָמַר לְמֹשֶׁה רַבֵּינוּ ע״ה בְּעֵת שֶׁשְּׁאָלוֹ (שמות ג) וְאָמְרוּ לִי מַה שְּׁמוֹ מָה אֹמַר אֲלֵיהֶם וַיֹּאמֶר כֹּה תֹאמַר לִבְנֵי יִשְׂרָאֵל אֶהְיֶה שְׁלָחַנִי אֲלֵיכֶם וְכֵיוָן שֶׁיָּדַע שֶׁהַשֵּׁם הַזֶּה לֹא יָבִין הָעָם מִמֶּנּוּ אֲמִתַּת עִנְיָנוֹ הוֹסִיף בֵּאוּר וְאָמַר כֹּה תֹאמַר אֶל בְּנֵי יִשְׂרָאֵל ה׳ אֱלֹהֵי אֲבֹתֵיכֶם אֱלֹהֵי אַבְרָהָם אֱלֹהֵי יִצְחָק וֵאלֹהֵי יַעֲקֹב שְׁלָחַנִי אֲלֵיכֶם זֶה שְּׁמִי לְעֹלָם וְזֶה זִכְרִי לְדֹר דֹּר.
Y la causa de esto es que Él nos es conocido por el lado desde el cual lo conocimos y entendimos su ser; y su existencia nos es conocida en gran parte por el lado de nuestros padres, como está dicho: «Adonái, Dios de vuestros padres, Dios de Avraham, Dios de Yitsjak y Dios de Yaakov, me ha enviado a vosotros; este es mi nombre para siempre» (Shemot 3:15). La causa de esto es que nos es conocido por el lado en que nos apoyamos, que es la tradición de nuestros padres, de quienes heredamos sus caminos, como está dicho: «porque lo he conocido, para que mande a sus hijos y a su casa tras de sí que guarden el camino de Adonái, practicando la justicia y el derecho» (Bereshit 18). Y es posible que se les diera a conocer por haberse consagrado en exclusiva a su servicio en su generación, ya que los hombres de su generación servían a otros dioses.
וְהָיָה רְצוֹנוֹ בָּזֶה אִם לֹא יָבִין הָעָם הַמִּלּוֹת הָאֵלּוּ וְעִנְיָנָן בְּדֶרֶךְ שִׂכְלָם אֱמֹר לָהֶם שֶׁאֲנִי הוּא הַיָּדוּעַ אֶצְלָם מִצַּד הַקַּבָּלָה שֶׁקִּבְּלוּ מֵאֲבוֹתָם מִפְּנֵי שֶׁלֹּא שָׂם הַבּוֹרֵא דֶּרֶךְ לְדַעְתּוֹ זוּלָתִי אֵלֶּה הַשְּׁנֵי דְּרָכִים. הָאֶחָד מָה שֶׁהַשֵּׂכֶל מַרְאֶה מִדֶּרֶךְ אוֹתוֹת פְּעֻלּוֹתָיו הַנִּרְאוֹת בִּבְרִיאוֹתָיו. וְהַשֵּׁנִי מִצַּד הַקַּבָּלָה מִן הָאָבוֹת כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב (איוב טו) אֲשֶׁר חֲכָמִים יַגִּידוּ וְלֹא כִחֲדוּ מֵאֲבוֹתָם:
וּמִפְּנֵי שֶׁהָיְתָה הַשָּׂגָתֵנוּ לְכָל נִמְצָא עַל אֶחָד מִשְּׁלֹשָׁה צְדָדִים.
הָאֶחָד מֵהֶם הַרְגָּשׁוֹתֵינוּ הַגַּשְׁמִיִּים כָּרְאוּת וְכַשֵּׁמַע וְכַטַּעַם וְכָרֵיחַ וְכַמִּשּׁוּשׁ.
Y lo mismo decimos de cuando se le llama «Dios de los hebreos» (Shemot 3), «Dios de Israel» (Bereshit 33), como dice la Escritura: «no como estos es la porción de Yaakov, porque él es el formador de todo» (Yirmeyahu 10:16). Y dijo David: «Adonái es la porción de mi herencia y de mi copa; tú sostienes mi suerte» (Tehilim 16). Y si pudiéramos alcanzar la verdad de su ser, no se nos daría a conocer por otra vía que esa.
וְהַשֵּׁנִי בְּדֶרֶךְ שִׂכְלֵנוּ וְהוּא שַׁעַר הָרְאָיָה עַל הַדָּבָר הַנִּמְצָא מִסִּימָנָיו וּמַעֲשָׂיו עַר שֶׁתִּתְקַיֵּם לָנוּ אֲמִתַּת מְצִיאוּתוֹ וְעִנְיָנוֹ מִמֶּנּוּ כְּקִיּוּם הַשָּׂגָתֵנוּ בְּהַרְגָּשׁוֹתֵינוּ,
וְהוּא הַנִּקְרָא בַּסֵּפֶר דַּעַת וּמוּסַר הַשְׂכֵּל.
וְהַשְּׁלִישִׁי הַהַגָּדָה הָאֲמִתִּית וְהַקַּבָּלָה הַנֶּאֱמֶנֶת.
Y como a nuestra inteligencia le está vedado alcanzar la verdad de su ser, describió la esencia de su gloria diciendo que es el Dios de lo más escogido de sus criaturas, las que hablan y las que no hablan. Por eso dijo a Moshé, nuestro maestro, sobre él la paz, cuando este le preguntó: «y me dirán: ¿cuál es su nombre?, ¿qué les diré?», le respondió: «así dirás a los hijos de Israel: Eheyé me ha enviado a vosotros» (Shemot 3). Y como sabía que de este nombre el pueblo no entendería la verdad de su ser, añadió una aclaración y dijo: «así dirás a los hijos de Israel: Adonái, Dios de vuestros padres, Dios de Avraham, Dios de Yitsjak y Dios de Yaakov, me ha enviado a vosotros; este es mi nombre para siempre y este es mi recuerdo de generación en generación». Su intención con esto era: si el pueblo no entiende estas palabras y su sentido por vía de su razón, diles que yo soy el que les es conocido por la tradición que recibieron de sus padres. Porque el Creador no puso camino para conocerlo salvo estos dos: el primero, lo que la inteligencia muestra por vía de las señales de sus obras, visibles en sus creaciones; y el segundo, por vía de la tradición de los padres, como dijo la Escritura: «lo que los sabios cuentan y no ocultaron de sus padres» (Iyov 15).
וּמִפְּנֵי שֶׁנִּמְנַעַת הַשָּׂגַת הַבּוֹרֵא מִצַּד הַרְגָּשׁוֹתֵינוּ לֹא יָכֹלְנוּ לְהַשִּׂיגוֹ אֶלָּא מִצַּד הַהַגָּדָה הָאֲמִתִּית וּמִצַּד הָרְאָיָה עָלָיו מֵאוֹתוֹת מַעֲשָׂיו בִּלְבַד.
וְכֵיוָן שֶׁעָמְדוּ לָנוּ הָרְאָיוֹת מִצַּד אוֹתוֹת פְּעֻלּוֹתָיו בַּבְּרוּאִים וְרַבּוּ מִסְפְּרֵיהֶם (מִסָּפְרָם) רַבּוּ סִפּוּרֵי מִדּוֹתָיו יִתְעַלֶּה בַּעֲבוּרָם,
וְסִפְּרוּהוּ הַנְּבִיאִים וְהַחֲסִידִים בְּסִפּוּרִים שֶׁאֵין דּוֹמִים זֶה לָזֶה. אָמַר מֹשֶׁה רַבֵּינוּ ע״ה (דברים לב) הַצּוּר תָּמִים פָּעֳלוֹ כִּי כָל דְּרָכָיו מִשְׁפָּט וְאָמַר עוֹד (שם י) הוּא אֱלֹהֵי הָאֱלֹהִים וַאֲדֹנֵי הָאֲדֹנִים הָאֵל הַגָּדֹל הַגִּבֹּר וְהַנּוֹרָא וְגוֹ׳ וְאָמַר (שם) עֹשֶׂה מִשְׁפַּט יָתוֹם וְאַלְמָנָה וְגֵר וְאָמַר הוּא יִתְעַלֶּה בְּסִפּוּר מִדּוֹתָיו (שמות לד) ה׳ ה׳ אֵל רַחוּם וְחַנּוּן אֶרֶךְ אַפַּיִם וְרַב חֶסֶד וֶאֱמֶת נוֹצֵר חֶסֶד לַאֲלָפִים וְגוֹ׳.
Y como nuestra percepción de todo lo que existe se da por uno de tres lados: el primero, nuestros sentidos corporales, como la vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto. El segundo, por vía de nuestra inteligencia, que es la puerta de la deducción sobre la cosa existente a partir de sus señales y sus obras, hasta que se nos confirme la verdad de su existencia y de su ser con la misma firmeza que nuestra percepción por los sentidos; es lo que el libro llama «conocimiento» e «instrucción de la inteligencia». El tercero, el relato verdadero y la tradición fidedigna. Y como la percepción del Creador está vedada por el lado de nuestros sentidos, no pudimos alcanzarlo sino por el lado del relato verdadero y por el lado de la deducción sobre Él a partir de las señales de sus obras, y nada más.
וְכָל אֵלֶּה הַמִּדּוֹת הָרְאָיָה עֲלֵיהֶם מִסִּימָנֵי מַעֲשָׂיו בִּבְרִיאוֹתָיו וְהַחָכְמָה וְהַיְּכֹלֶת הַנִּרְאוֹת בְּמַעֲשָׂיו אִם נַחְקֹר עַל הָעִנְיָן הַזֶּה בְּשִׂכְלֵנוּ וְהַכָּרָתֵנוּ נִלְאֶה מֵהַשִּׂיג הַקָּטָן שֶׁבַּקְּטַנִּים מֵחֶלְקֵי מִדּוֹתָיו וּשְׁבָחָיו כְּמוֹ שֶׁאָמַר דהמע״ה (תהלים מ) רַבּוֹת עָשִׂיתָ אַתָּה ה׳ אֱלֹהַי נִפְלְאֹתֶיךָ וּמַחְשְׁבֹתֶיךָ אֵלֵינוּ וְגוֹ׳. וְאָמַר (שם קו) מִי יְמַלֵּל גְּבוּרוֹת ה׳ יַשְׁמִיעַ כָּל תְּהִלָּתוֹ וְאָמַר (נחמיה ט) וִיבָרְכוּ שֵׁם כְּבוֹדֶךָ וּמְרוֹמַם עַל כָּל בְּרָכָה וּתְהִלָּה וּכְבָר אָמְרוּ זַ״ל,
Y una vez que se nos presentaron las pruebas por el lado de las señales de sus obras en las criaturas, y su número se multiplicó, se multiplicaron por ellas las descripciones de sus atributos, exaltado sea. Los describieron los profetas y los piadosos con descripciones que no se asemejan unas a otras. Dijo Moshé, nuestro maestro, sobre él la paz: «la Roca, perfecta es su obra, porque todos sus caminos son justicia» (Devarim 32); y dijo además: «él es el Dios de los dioses y el Señor de los señores, el Dios grande, poderoso y temible» etcétera (Devarim 10); y dijo: «que hace justicia al huérfano y a la viuda, y ama al extranjero» (Devarim 10). Y dijo Él, exaltado sea, describiendo sus atributos: «Adonái, Adonái, Dios misericordioso y clemente, tardo para la ira y grande en bondad y verdad, que guarda la bondad para miles» etcétera (Shemot 34).
הַהוּא שְׁלוּחָא דְּצִבּוּרָא דִּנְחֵת קַמֵּהּ דְּרַבִּי חֲנִינָא אֲמַר הָאֵל הַגָּדוֹל הַגִּבּוֹר וְהַנּוֹרָא הָעִזּוּז הֶחָזָק וְהָאַמִּיץ אֲמַר לֵהּ סַיֵּמְתִּינְהוּ לְכֻלְּהוּ שִׁבְחֵי דְמָרָךְ וּמָה הָאֵל הַגָּדוֹל הַגִּבּוֹר וְהַנּוֹרָא אִי לָאו דְּמֹשֶׁה אַמְרִינְהוּ וַאֲתוֹ אַנְשֵׁי כְּנֶסֶת הַגְּדוֹלָה וְתַקְּנִנְהוּ בַּתְּפִלָּה לָא הֲוָה אָמְרִינַן לְהוּ וְאֶת שַׁבַּחְתֵּהּ כֻּלֵּי הַאי, מָשָׁל לְמֶלֶךְ שֶׁהָיָה לוֹ אֶלֶף אֲלָפִים דִּינְרֵי זָהָב וְהָיוּ מְקַלְּסִים אוֹתוֹ בְּשֶׁל כֶּסֶף וַהֲלֹא גְּנַאי הוּא לוֹ,
וְאָמַר (תהלים סה) לְךָ דֻמִיָּה תְהִלָּה אֱלֹהִים בְּצִיּוֹן וְאָמְרוּ קַדְמוֹנֵינוּ זַ״ל סַמָּא דְּכֻלָּא מַשְׁתּוֹקָא מָשָׁל לְמַרְגָּנִיתָא דְּלֵית בָּהּ טִימִי כָּל כַּמָּה דְּאַתְּ מְשַׁבַּח לַהּ אַתְּ מְגַנֶּה לַהּ,
Y de todos estos atributos, la prueba se toma de las señales de sus obras en sus creaciones, y de la sabiduría y el poder que se ven en sus obras. Si investigamos este asunto con nuestra inteligencia y nuestra percepción, seremos incapaces de alcanzar la menor de las menores de las partes de sus atributos y sus alabanzas, como dijo David, el rey, sobre él la paz: «muchas cosas hiciste tú, Adonái, Dios mío; tus maravillas y tus pensamientos para con nosotros» etcétera (Tehilim 40); y dijo: «¿quién expresará las proezas de Adonái, hará oír toda su alabanza?» (Tehilim 106); y dijo: «y bendigan el nombre de tu gloria, que está por encima de toda bendición y alabanza» (Nejemyá 9). Y ya dijeron nuestros sabios, de bendita memoria:
עַל כֵּן אַתָּה צָרִיךְ לְהַטְרִיחַ נַפְשְׁךָ עַד שֶׁתֵּדַע אֶת בּוֹרַאֲךָ יִתְעַלֶּה מִצַּד סִימָנֵי מַעֲשָׂיו וְלֹא מִצַּד עֶצֶם כְּבוֹדוֹ כִּי הוּא קָרוֹב מִכָּל קָרוֹב מִצַּד פְּעֻלּוֹתָיו וְרָחוֹק מִכָּל רָחוֹק מִצַּד דְּמוּת עֶצֶם כְּבוֹדוֹ וְהֶמְשֵׁלוֹ כִּי לֹא נוּכַל לְמָצְאוֹ בְּמַחְשַׁבְתֵּנוּ מִן הַצַּד הַזֶּה אֲשֶׁר הִקְדַּמְנוּ וּכְשֶׁתַּגִּיעַ לְהוֹצִיאוֹ מִמַּחְשְׁבוֹתֶיךָ וְהַרְגָּשׁוֹתֶיךָ מִפְּנֵי שֶׁאֵינֶנּוּ נִמְצָא וּמָצָאתָ אוֹתוֹ מִצַּד סִימָנֵי פְּעֻלּוֹתָיו כְּאִלּוּ אֵינוֹ נִפְרָד מִמְּךָ זֹאת הִיא תַּכְלִית יְדִיעָתוֹ אֲשֶׁר הִזְהִיר הַנָּבִיא עָלֶיהָ בְּאָמְרוֹ (דברים ד) וְיָדַעְתָּ הַיּוֹם וַהֲשֵׁבֹתָ אֶל לְבָבֶךָ כִּי ה׳ הוּא הָאֱלֹהִים וְגוֹ׳,
וְאָמַר אֶחָד מִן הַחֲכָמִים הַיּוֹדֵעַ אֶת הַבּוֹרֵא דַּעַת יְתֵרָה הוּא נִבְהָל בְּעִנְיָנוֹ יוֹתֵר,
Cierto oficiante que bajó a dirigir la oración ante Rabí Janiná dijo: «el Dios grande, poderoso y temible, el fuerte, el vigoroso y el firme». Le dijo: «¿Has agotado todas las alabanzas de tu Señor? Incluso 'el Dios grande, poderoso y temible', de no haberlo dicho Moshé y de no haber venido los hombres de la Gran Asamblea a fijarlo en la plegaria, no lo diríamos; ¿y tú lo alabas con todo esto? Es como un rey que tenía mil millares de dinares de oro, y lo elogiaban por los de plata: ¿acaso no es una afrenta para él?». Y dijo: «para ti el silencio es alabanza, Elohim, en Sión» (Tehilim 65). Y dijeron nuestros antiguos, de bendita memoria: «el remedio de todo es el silencio». Es como una perla que no tiene precio: cuanto más la alabas, más la rebajas.
וְאָמַר אֶחָד הֶחָכָם שֶׁבִּבְנֵי אָדָם בְּדַעַת הַבּוֹרֵא הוּא יוֹתֵר סָכָל בַּאֲמִתַּת עֶצֶם כְּבוֹדוֹ וּמִי שֶׁאֵינוֹ יוֹדֵעַ אוֹתוֹ הוּא סָבוּר שֶׁיּוֹדֵעַ עֶצֶם כְּבוֹדוֹ:
וְנִשְׁאַל קְצָת הַחֲכָמִים עַל הַבּוֹרֵא מַהוּ וְאָמַר אֱלוֹהַּ אֶחָד א״ל הַשּׁוֹאֵל וְאֵיךְ הוּא א״ל מֶלֶךְ גָּדוֹל א״ל וְאָנָה הוּא א״ל בַּצִּפִּיָּה,
א״ל הַשּׁוֹאֵל לֹא שְׁאַלְתִּיךָ עַל זֶה,
Por eso debes esforzarte hasta conocer a tu Creador, exaltado sea, por el lado de las señales de sus obras, y no por el lado de la esencia de su gloria; pues Él está más cerca que todo lo cercano por el lado de sus obras, y más lejos que todo lo lejano por el lado de la semejanza y la representación de la esencia de su gloria. Porque no podemos hallarlo en nuestro pensamiento por este lado que hemos antepuesto; y cuando llegues a apartarlo de tus pensamientos y de tus sentidos —por cuanto no es percibido por ellos— y lo halles por el lado de las señales de sus obras, como si no estuviera separado de ti, esa es la meta de su conocimiento, sobre la cual advirtió el profeta al decir: «y sabrás hoy, y reflexionarás en tu corazón, que Adonái es Dios» etcétera (Devarim 4).
א״ל שְׁאַלְתַּנִי בַּמִּלּוֹת הָאֵלֶּה שֶׁמּוֹרוֹת עַל הַמִּדּוֹת הָרְאוּיוֹת לְנִבְרָא וְלֹא עַל בּוֹרֵא. אַךְ הַמִּדּוֹת שֶׁצָּרִיךְ לְהָבִין מִבּוֹרְאֵנוּ יִתְעַלֶּה מָה שֶׁאָמַרְתִּי לְךָ מִפְּנֵי שא״א לָנוּ זוּלַת זֶה.
וְנֶאֱמַר עַל קְצָת מִן הַחֲכָמִים שֶׁהָיָה אוֹמֵר בִּתְפִלָּתוֹ אֱלֹהַי אָנָה אֶמְצָאֶךָּ אַךְ אָנָה לֹא אֶמְצָאֶךָּ נִסְתַּרְתָּ וְלֹא תֵּרָאֶה וְהַכֹּל מִמְּךָ מָלֵא. דּוֹמֶה לְמַה שֶׁאָמַר יִתְבָּרַךְ (ירמיהו כ״ג:כ״ד) אֶת הַשָּׁמַיִם וְאֶת הָאָרֶץ אֲנִי מָלֵא נְאֻם ה׳.
Y dijo uno de los sabios: quien conoce al Creador con conocimiento más elevado, más se asombra ante su ser. Y dijo otro: el más sabio de los hombres en el conocimiento del Creador es el más ignorante de la verdad de la esencia de su gloria; en cambio, quien no lo conoce cree conocer la esencia de su gloria.
וְתַכְלִית דַּעְתְּךָ אוֹתוֹ שֶׁתּוֹדֶה וְתַאֲמִין שֶׁאַתָּה בְּתַכְלִית הַסִּכְלוּת בַּאֲמִתַּת עֶצֶם כְּבוֹדוֹ.
וּכְשֶׁתְּדַמֶּה לוֹ צוּרָה בְּמַחְשַׁבְתְּךָ אוֹ הֶמְשֵׁל בְּרַעֲיוֹנְךָ הִשְׁתַּדֵּל לַחְקֹר עַל עִנְיָנוֹ,
אָז תִּתְבָּרֵר לְךָ מְצִיאוּתוֹ,
Se preguntó a uno de los sabios acerca del Creador: ¿qué es? Respondió: un Dios único. Le dijo el que preguntaba: ¿y cómo es? Respondió: un rey grande. Le dijo: ¿y dónde está? Respondió: en la vigilancia. Le dijo el que preguntaba: no te pregunté sobre esto. Le respondió: me preguntaste con estas palabras, que se refieren a atributos propios de lo creado y no del Creador. Pero los atributos que hay que entender de nuestro Creador, exaltado sea, son los que te he dicho, porque no nos es posible otra cosa.
וְתִדְחֶה מִמַּחְשַׁבְתְּךָ דְּמוּתוֹ עַד שֶׁלֹּא תִּמְצָאֵהוּ אֶלָּא בְּדֶרֶךְ הָרְאָיוֹת בִּלְבַד.
וְהַדִּמְיוֹן בָּזֶה עַל דֶּרֶךְ הַקֵּרוּב מָצָאנוּ אֲמִתַּת הַנֶּפֶשׁ מִבְּלִי שֶׁנַּשִּׂיג מִמֶּנָּה צוּרָה וְלֹא דְּמוּת וְלֹא מַרְאֶה וְלֹא רֵיחַ אע״פ שֶׁפְּעֻלּוֹתֶיהָ נִרְאוֹת וּמַעֲשֶׂיהָ נִכָּרִים בָּנוּ.
Y se cuenta de uno de los sabios que decía en su oración: «Dios mío, ¿dónde te hallaré?, mas ¿dónde no te hallaré? Estás oculto y no te dejas ver, y todo está lleno de ti». Es semejante a lo que dijo Él, bendito sea: «¿acaso no lleno yo los cielos y la tierra?, dice Adonái» (Yirmeyahu 23:24). Y la meta de tu conocimiento de Él es que reconozcas y creas que estás en el colmo de la ignorancia respecto de la verdad de la esencia de su gloria.
וְכֵן הַשֵּׂכֶל שֶׁפְּעֻלּוֹתָיו וְסִימָנָיו נִכָּרִים וְנִרְאִים לֹא נַשִּׂיג מִמֶּנּוּ דְּמוּת וְלֹא צוּרָה וְלֹא נַמְשִׁילֵהוּ בְּרַעֲיוֹנֵנוּ,
כָּל שֶׁכֵּן יוֹצֵר הַכֹּל אֲשֶׁר אֵין כָּמוֹהוּ ית׳. וְאָמַר הַפִילוֹסוֹף אִם הַדְּבָרִים יְגֵעִים בְּעִנְיַן הַנֶּפֶשׁ ק״ו בְּעִנְיַן הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה.
וְכֵיוָן שֶׁהִגַּעְנוּ עַד הֵנָּה מִדְּבָרֵינוּ אֵין צֹרֶךְ לְבָאֵר הָעִנְיָן הַזֶּה יוֹתֵר,
Y cuando le imagines una forma en tu pensamiento o una semejanza en tu mente, esfuérzate por investigar su ser; entonces se te aclarará su existencia, y rechazarás de tu pensamiento su semejanza, hasta no hallarlo sino por vía de las pruebas, y nada más. Y la semejanza en esto, a modo de aproximación: hallamos la realidad del alma sin percibir de ella forma, ni semejanza, ni aspecto, ni olor, aunque sus acciones son visibles y sus obras reconocibles en nosotros. Y lo mismo la inteligencia, cuyas acciones y señales son reconocibles y visibles: no percibimos de ella semejanza ni forma, ni la representamos en nuestra mente. Cuánto más el formador de todo, que no tiene semejante, bendito sea. Y dijo el filósofo: si las cosas son arduas en el asunto del alma, con mayor razón en el asunto del Creador, exaltado sea.
מִפְּנֵי שֶׁאָנוּ חַיָּבִין לִרְהוֹת וְלִירֹא וּלְהִזָּהֵר מִמֶּנּוּ כְּמוֹ שֶׁאָמַר קְצָת הַחֲכָמִים בַּמֻּפְלָא מִמְּךָ אַל תִּדְרוֹשׁ וּבַמְּכֻסֶּה מִמְּךָ אַל תַּחְקֹר בַּמֶּה שֶׁהֻרְשֵׁיתָ הִתְבּוֹנֵן וְאֵין לְךָ עֵסֶק בַּנִּסְתָּרוֹת,
וְאָמְרוּ רז״ל כָּל מִי שֶׁלֹּא חָס עַל כְּבוֹד קוֹנוֹ רָאוּי לוֹ כְּאִלּוּ לֹא בָּא לָעוֹלָם וְאָמְרוּ בְּהַיְסֻפַּר לוֹ כִּי אֲדַבֵּר אִם אָמַר אִישׁ כִּי יְבֻלָּע (איוב לו) אִם בָּא אָדָם לְסַפֵּר גְּבוּרָתוֹ שֶׁל מָקוֹם מִתְבַּלֵּעַ מִן הָעוֹלָם וְאָמַר הַכָּתוּב (ש״א ו) וַיַּךְ בְּאַנְשֵׁי בֵית שֶׁמֶשׁ כִּי רָאוּ בַּאֲרוֹן ה׳ וְאָמַר (משלי כה) כְּבֹד אֱלֹהִים הַסְתֵּר דָּבָר רוֹצֶה לוֹמַר לְהַסְתִּיר סוֹדוֹ מִבְּנֵי אָדָם שֶׁאֵינָם חֲכָמִים וְאָמַר (תהלים כה) סוֹד ה׳ לִירֵאָיו:
Y como hemos llegado hasta aquí en nuestras palabras, no hace falta explicar más este asunto, porque estamos obligados a estremecernos, a temer y a guardarnos de él, como dijeron algunos de los sabios: «en lo que te sobrepasa no indagues, y en lo que te está oculto no investigues; en lo que te está permitido reflexiona, y no tienes que ver con lo oculto». Y dijeron nuestros sabios, de bendita memoria: todo el que no se cuida del honor de su Hacedor, más le valdría no haber venido al mundo. Y dijeron, sobre «¿se le contará que yo hablo? ¿Si alguien habla, será tragado?» (Iyov 36): si alguien viniera a describir la fuerza del Omnipresente, sería tragado del mundo. Y dijo la Escritura: «e hirió a los hombres de Bet Shémesh porque miraron en el arón de Adonái» (Shmuel I 6); y dijo: «gloria de Dios es ocultar la cosa» (Mishlé 25) —es decir, ocultar su secreto a los hombres que no son sabios—; y dijo: «el secreto de Adonái es para los que le temen» (Tehilim 25).
וּמִמָּה שֶׁצָּרִיךְ שֶׁתֵּדַע וְיִתְבָּאֵר אֶצְלְךָ מֵעִנְיַן הַחוּשִׁים הַגַּשְׁמִיִּים אֲשֶׁר זָכַרְנוּ וְהַחוּשִׁים הַנַּפְשִׁיִּים אֲשֶׁר הֵם הַזִּכָּרוֹן וְהַמַּחְשָׁבָה וְהָרַעֲיוֹן וְהַזְּמָם וְהַהַכָּרָה שֶׁכֻּלָּם מַגִּיעִים עַד עִנְיָן אֶחָד וְהוּא הַשֵּׂכֶל הַנּוֹתֵן לָהֶם כֹּחַ לְהַשָּׂגַת הָעִנְיָנִים,
וּלְכָל חוּשׁ מֵהֶם עִנְיָן מְיֻחָד לְהַשִּׂיג מוּחָשׁוֹ לֹא יֻשַּׂג בְּזוּלָתוֹ. כַּמַּרְאִים וְהַצּוּרוֹת אֲשֶׁר לֹא נַשִּׂיגֵם כִּי אִם בְּחוּשׁ הָרְאוּת בִּלְבַד וּכְהַקּוֹלוֹת וְהַנִּגּוּנִים אֲשֶׁר לֹא נַשִּׂיגֵם כִּי אִם בְּחוּשׁ הַשֵּׁמַע בִּלְבַד וְכֵן הָרֵיחַ וּמִינֵי הַמּוּרָחִים בְּחוּשׁ הָאַף וְכֵן מִינֵי הַמַּטְעַמִּים בְּחוּשׁ הַטַּעַם בִּלְבַד וְהַחֹם וְהַקּוֹר וְהַרְבֵּה מֵעִנְיְנֵי הָאֵיכוּת בְּחוּשׁ הַמִּשּׁוּשׁ.
Y de lo que has de saber y se te ha de aclarar acerca de los sentidos corporales que hemos mencionado y de los sentidos del alma —que son la memoria, el pensamiento, la imaginación, la intención y el discernimiento—: todos llegan a una sola cosa, que es la inteligencia, la que les da fuerza para captar los asuntos. Y cada uno de esos sentidos tiene un objeto propio para captar lo que le es sensible, que no se capta por otro: como las vistas y las formas, que solo captamos por el sentido de la vista; los sonidos y las melodías, que solo captamos por el sentido del oído; y así el olor y las clases de cosas olorosas, por el sentido del olfato; y las clases de sabores, por el sentido del gusto; y el calor, el frío y muchas cualidades, por el sentido del tacto.
וּלְכָל חוּשׁ מֵהֶם כֹּחַ לְהַשִּׂיג מוּחָשׁוֹ עַד גְּבוּל יָדוּעַ מַגִּיעַ אֶצְלוֹ וְאַחַר יַעֲמֹד בְּתַכְלִית הַגְּבוּל הַהוּא כִּרְאוֹת שֶׁהוּא מַשִּׂיג הַדָּבָר הַנִּרְאֶה מִקָּרוֹב וְכָל אֲשֶׁר יִרְחַק מִמֶּנּוּ תֵּחָלֵשׁ הַשָּׂגָתוֹ אוֹתוֹ עַד שֶׁתַּעֲמֹד וְלֹא יַשִּׂיגֵהוּ וְכֵן חוּשׁ הַשֵּׁמַע וְכֵן שְׁאָר הַחוּשִׁים וְאִי אֶפְשָׁר לְהַשִּׂיג מוּחָשׁ מִבַּלְעֲדֵי חוּשׁוֹ הַמּוּכָן לוֹ.
וּמִי שֶׁיִּטְרַח לְהַשִּׂיגֵהוּ בְּזוּלָתוֹ לֹא יַגִּיעַ אֶל חֶפְצוֹ כְּמוֹ מִי שֶׁיִּטְרַח לְהַשִּׂיג הַנִּגּוּן בְּחוּשׁ רְאוּתוֹ וְהַמַּרְאִים בְּחוּשׁ שָׁמְעוֹ וְהַטְּעָמִים בְּחוּשׁ מִשּׁוּשׁוֹ. לֹא יוּכַל לְמָצְאָם וּלְהַשִּׂיגָם וְאִם הֵם נִמְצָאִים. מִפְּנֵי שֶׁמְּבַקְּשָׁם בְּבִלְעֲדֵי הָאֵבָרִים אֲשֶׁר בָּהֶם יֻשְּׂגוּ.
Y cada sentido tiene fuerza para captar lo suyo hasta un límite conocido al que llega, y luego se detiene en el término de ese límite: como la vista, que capta la cosa visible de cerca, y cuanto más se aleja de ella, más se debilita su captación, hasta que se detiene y no la capta. Y así el oído, y así los demás sentidos. Y no es posible captar lo sensible sin el sentido preparado para ello. Y quien se afane por captarlo con otro sentido no logrará su propósito, como quien se afana por captar la melodía con el sentido de la vista, o las vistas con el sentido del oído, o los sabores con el sentido del tacto: no podrá hallarlos ni captarlos, aunque existan, porque los busca sin los órganos con que se captan.
וְכֵן נֹאמַר בַּחוּשִׁים הַנַּפְשִׁיִּים אֲשֶׁר זָכַרְנוּ שֶׁיֵּשׁ לְכָל חוּשׁ מֵהֶם כֹּחַ מְיֻחָד לְהַשִּׂיג מוּחָשׁ מְיֻחָד לֹא יֻשַּׂג בְּזוּלָתוֹ וְהַגְּבוּל אֲשֶׁר יַגִּיעַ הַחוּשׁ אֵלָיו יַעֲמֹד אֶצְלוֹ כְּמוֹ שֶׁזָּכַרְנוּ בַּחוּשִׁים הַגַּשְׁמִיִּים.
וְכֵן נֹאמַר בַּשֵּׂכֶל שֶׁהוּא מַשִּׂיג הַדְּבָרִים הַמֻּשְׂכָּלִים בְּעַצְמוֹ וּבְדֶרֶךְ הָרְאָיוֹת מָה שֶׁהוּא קָרוֹב אֵלָיו יַשִּׂיגֵהוּ בַּאֲמִתַּת עַצְמוֹ וּמָה שֶׁהוּא רָחוֹק וְנֶעְלַם מִמֶּנּוּ יַשִּׂיגֵהוּ בְּדֶרֶךְ הָרְאָיוֹת הַמּוֹרוֹת עָלָיו.
Y lo mismo decimos de los sentidos del alma que hemos mencionado: cada uno de ellos tiene una fuerza propia para captar un objeto propio, que no se capta por otro; y en el límite al que el sentido llega, ahí se detiene, como dijimos de los sentidos corporales. Y lo mismo decimos de la inteligencia, que capta las cosas inteligibles por sí misma y por vía de las pruebas: lo que le está cercano lo capta en su propia verdad, y lo que le está lejano y oculto lo capta por vía de las pruebas que lo indican. Y como el Creador, bendito sea, es más oculto que todo lo oculto y más lejano que todo lo lejano, por el lado de la esencia de su gloria en cuanto a nosotros, la inteligencia no capta sino el hecho de su existencia, y nada más.
וְכֵיוָן שֶׁהַבּוֹרֵא ית׳ נֶעֱלָם מִכָּל נֶעֱלָם וְרָחוֹק מִכָּל רָחוֹק מִצַּד עֶצֶם כְּבוֹדוֹ אֶצְלֵנוּ לֹא יַשִּׂיג הַשֵּׂכֶל זוּלָתִי עִנְיַן מְצִיאוּתוֹ בִּלְבַד.
וְאִם יִשְׁתַּדֵּל לְהַשִּׂיג אֲמִתַּת עֶצֶם כְּבוֹדוֹ אוֹ לְדַמּוֹתוֹ תִּהְיֶה מְצִיאוּתוֹ נֶעְדֶּרֶת מִמֶּנּוּ אַחַר הִמָּצְאוֹ מִפְּנֵי שֶׁהִשְׁתַּדֵּל בְּדָבָר שֶׁאֵינֶנּוּ בִּיכָלְתּוֹ. כְּמוֹ שֶׁסִּפַּרְנוּ מֵהֶעְדֵּר הַמּוּחָשׁ הַגַּשְׁמִי כְּשֶׁמְּבַקְשִׁים אוֹתוֹ בְּבִלְתִּי הַחוּשׁ הַמּוּכָן לוֹ.
Y si se esfuerza por captar la verdad de la esencia de su gloria o por representarlo, su existencia se le perderá después de haberla hallado, porque se esforzó en algo que no está en su poder; como dijimos de la pérdida de lo sensible corporal cuando se lo busca sin el sentido preparado para ello. Por eso debemos buscar la existencia del Creador, bendito sea, por el lado de las señales de sus obras en las criaturas, que nos sirven de pruebas de Él; y cuando se nos confirme su existencia por este camino, debemos detenernos y no buscar, con nuestros pensamientos, representarlo, ni con nuestra mente darle figura, ni compararlo, ni captar el ser de la esencia de su gloria. Y si hacemos así, creyendo acercarlo a nuestro entendimiento, entonces se nos perderá su existencia; porque todo lo que se representa en nuestros pensamientos es algo distinto de Él. Y dijo la Escritura: «¿hallaste miel? come lo que te baste, no sea que te hartes de ella y la vomites» (Mishlé 25).
וְעַל כֵּן אֲנַחְנוּ צְרִיכִין לְבַקֵּשׁ מְצִיאוּת הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ מִצַּד סִימָנֵי מַעֲשָׂיו בַּבְּרוּאִים וְיִהְיוּ לָנוּ לִרְאָיוֹת עָלָיו וּכְשֶׁתִּתְקַיֵּם לָנוּ מְצִיאוּתוֹ מִן הַדֶּרֶךְ הַזֶּה אֲנַחְנוּ צְרִיכִין שֶׁנַּעֲמֹד וְלֹא נְבַקֵּשׁ בְּמַחְשְׁבוֹתֵינוּ לְדַמּוֹתוֹ וְלֹא בְּרַעֲיוֹנֵנוּ לָשׂוּם לוֹ תַּבְנִית וּלְהַמְשִׁילוֹ וּלְהַשִּׂיג הַוָּיַת עֶצֶם כְּבוֹדוֹ. וְאִם נַעֲשֶׂה כֵן וְאָנוּ חוֹשְׁבִים לְהַקְרִיבוֹ אֶל בִּינָתֵנוּ אָז תֵּעָדֵר מִמֶּנּוּ מְצִיאוּתוֹ. כִּי כָל הַמִּתְדַּמֶּה בְּמַחְשְׁבוֹתֵינוּ הוּא עִנְיָן זוּלָתוֹ וְאָמַר הַכָּתוּב (משלי כה) דְּבַשׁ מָצָאתָ אֱכֹל דַּיֶּךָּ פֶּן תִּשְׂבָּעֶנּוּ וַהֲקֵאוֹתוֹ:
וְרָאִיתִי לְקָרֵב לְךָ הָעִנְיָן הַזֶּה בִּשְׁנֵי דִּמְיוֹנִים קְרוֹבִים,
Y he considerado oportuno acercarte este asunto con dos símiles cercanos. El primero te enseñará que cada sentido capta su objeto y luego se detiene, y empieza otro sentido contiguo, que también se detiene, y así los demás sentidos; y cuando se detienen, empieza la inteligencia a captar lo que está en su poder captar. Y todo esto sobre una sola y misma cosa. Imagina una piedra arrojada desde lejos, que produjo un sonido y golpeó a un hombre: este captó con el sentido de la vista el aspecto de la piedra y su semejanza; captó con el sentido del oído el silbido de la piedra; y captó con el sentido del tacto su frialdad y su dureza. Después se detuvieron los sentidos corporales y no captaron del asunto de la piedra más que esto. Y luego la inteligencia captó que la piedra tiene alguien que la arrojó, que la lanzó, porque quedó claro que la piedra no se movió de su lugar por sí misma.
הָאֶחָד מֵהֶם יוֹרְךָ כִּי כָל חוּשׁ מַשִּׂיג מוּחָשׁוֹ וְאַחַר יַעֲמֹד וְיַתְחִיל חוּשׁ אַחֵר סָמוּךְ לוֹ וְאַחַר יַעֲמֹד גַּם הוּא וְכֵן שְׁאָר הַחוּשִׁים. וּכְשֶׁיַּעַמְדוּ יַתְחִיל הַשֵּׂכֶל לְהַשִּׂיג מָה שֶׁיֵּשׁ בְּכֹחוֹ לְהַשִּׂיג. וְכָל זֶה בְּעִנְיָן אֶחָד בְּעַצְמוֹ,
וְהוּא שֶׁתַּחְשֹׁב בְּאֶבֶן מֻשְׁלֶכֶת מֵרָחוֹק עָשְׂתָה צְלִיל וְהִכְּתָה אָדָם אֶחָד הִשִּׂיג בְּחוּשׁ רְאוּתוֹ מַרְאֶה הָאֶבֶן וּדְמוּתָהּ וְהִשִּׂיג בְּחוּשׁ שִׁמְעוֹ צְלִיל אֶבֶן וְהִשִּׂיג בְּחוּשׁ מִשּׁוּשׁוֹ קְרִירוּתָהּ וְקִשּׁוּיָהּ וְאַחַר עָמְדוּ הַחוּשִׁים הַגַּשְׁמִיִּים וְלֹא הִשִּׂיגוּ מֵעִנְיַן הָאֶבֶן יוֹתֵר מִזֶּה וְאַחַר כָּךְ הִשִּׂיג הַשֵּׂכֶל כִּי יֵשׁ לָאֶבֶן מַשְׁלִיךְ הִשְׁלִיכָהּ מִפְּנֵי שֶׁהִתְבָּרֵר כִּי הָאֶבֶן לֹא נָדָה מִמְּקוֹמָהּ מֵאֵלֶיהָ.
Pues lo que por su naturaleza se capta con los sentidos corporales, le está vedado a la inteligencia captarlo sin ellos; con mayor razón les está vedado a los sentidos corporales lo que por su naturaleza solo se capta con la inteligencia. Y como a nuestra inteligencia le está vedado captar el ser de la esencia de la gloria del Creador, bendito sea, ¿cómo tendríamos permiso para representarlo, o limitarlo, o compararlo con cosa alguna de lo que captan nuestros sentidos corporales? Eso es cosa imposible.
כִּי מָה שֶׁדַּרְכּוֹ שֶׁיֻּשַּׂג בַּחוּשִׁים הַגַּשְׁמִיִּים יִמָּנַע מֵהַשֵּׂכֶל לְהַשִּׂיגוֹ בְּבִלְעֲדֵיהֶם כ״ש שֶׁיִּמָּנַע מֵהַחוּשִׁים הַגַּשְׁמִיִּים מָה שֶׁדַּרְכּוֹ שֶׁיֻּשַּׂג בַּשֵּׂכֶל בִּלְבַד. וְכֵיוָן שֶׁנִּמְנַע מִשִּׂכְלֵנוּ לְהַשִּׂיג הַוָּיַת עֶצֶם כְּבוֹד הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ אֵיךְ יִהְיֶה לָנוּ רְשׁוּת לְהַמְשִׁילוֹ אוֹ לְהַגְבִּילוֹ וּלְדַמּוֹתוֹ לְשׁוּם דָּבָר מִמֻּשְּׂגֵי חוּשֵׁינוּ הַגַּשְׁמִיִּים וְזֶה דָּבָר נִמְנָע.
El segundo símil te enseñará que, cuando llegamos a esclarecer la existencia de las cosas espirituales, no es de sabios afinar demasiado en ellas ni investigar su cuerpo, porque eso echa a perder nuestra inteligencia. Es como quien se afanó por captar el sol por el lado de su luz, su fulgor, su resplandor y el modo en que ahuyenta con él la oscuridad: alcanza su existencia, se beneficia de él, se sirve de su luz y llega al fin buscado en él. Pero quien se afana por hallarlo por el lado de su disco, y dirige sus ojos a mirar el ojo del sol, sus ojos se oscurecen, pierden su luz, y no se beneficia del sol. Y lo mismo nos ocurrirá: cuando captemos la existencia del Creador, exaltado sea, por el lado de sus señales, su sabiduría en ellas y su poder en todas sus criaturas, comprenderemos y entenderemos su ser; entonces nuestra inteligencia se iluminará con su conocimiento y captaremos todo lo que esté en poder de nuestra inteligencia captar, como está dicho: «yo soy Adonái, tu Dios, que te enseña para tu provecho, que te encamina por la senda que has de andar» (Yeshayahu 48).
וְהַדִּמְיוֹן הַשֵּׁנִי יוֹרְךָ כִּי הָעִנְיָנִים הָרוּחָנִיִּים כַּאֲשֶׁר נַעֲמֹד עַל בֵּרוּר מְצִיאוּתָם אֵין מִן הַזְּרִיזוּת לְדַקְדֵּק בָּהֶם וְלַחְקֹר עַל גּוּפָם כִּי זֶה מַפְסִיד אֶת שִׂכְלֵנוּ. וְזֶה כְּמִי שֶׁטָּרַח לְהַשִּׂיג הַשֶּׁמֶשׁ מִצַּד אוֹרָהּ וְנִיצוֹצָהּ וּזְרִיחָתָהּ וְדֹחַק הָאֹפֶל מִמֶּנָּה יַעֲמוֹד עַל מְצִיאוּתָהּ וְנֶהֱנֶה מִמֶּנָּה וּמִשְׁתַּמֵּשׁ לְאוֹרָהּ וּמַגִּיעַ אֶל הָעִנְיָן הַמְבֻקָּשׁ מִמֶּנָּה. וּמִי שֶׁיִּטְרַח לְמָצְאָה מִצַּד עִגּוּלָהּ וְכִוֵּן בְּעֵינָיו לְהַבִּיט אֶל עֵין הַשֶּׁמֶשׁ תִּכְהֶינָה עֵינָיו וְיֵעָדֵר אוֹרָן וְלֹא יֵהָנֶה מֵהַשֶּׁמֶשׁ.
וְכֵן יִקְרֵנוּ כְּשֶׁנַּשִּׂיג מְצִיאוּת הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה מִצַּד אוֹתוֹתָיו וְחָכְמָתוֹ בָּהֶם וִיכָלְתּוֹ בְּכָל בְּרוּאָיו נַשְׂכִּיל וְנָבִין עִנְיָנוֹ אָז יֵאוֹר שִׂכְלֵנוּ בִּידִיעָתוֹ וְנַשִּׂיג כָּל מָה שֶׁיֵּשׁ בְּכֹחַ שִׂכְלֵנוּ לְהַשִּׂיגוֹ כמ״ש (ישעיה מח) אֲנִי ה׳ אֱלֹהֶיךָ מְלַמֶּדְךָ לְהוֹעִיל מַדְרִיכֲךָ בְּדֶרֶךְ תֵּלֵךְ.
Y si fatigamos nuestra inteligencia por captar el ser de la esencia de su gloria, por representarlo y compararlo en nuestros pensamientos, perderemos nuestra inteligencia y nuestro discernimiento, y no captaremos con ellos nada de lo que nos era conocido, como les ocurre a nuestros ojos al mirar el ojo del sol. Debemos, pues, tener cuidado en este asunto y recordarlo cuando investiguemos sobre la existencia del Creador, bendito sea.
וְאִם נַטְרִיחַ שִׂכְלֵנוּ לְהַשִּׂיג עִנְיַן עֶצֶם כְּבוֹדוֹ וּלְדַמּוֹתוֹ וּלְהַמְשִׁילוֹ בְּמַחְשְׁבוֹתֵינוּ נִפְקֹד שִׂכְלֵנוּ וְהַכָּרָתֵנוּ וְלֹא נַשִּׂיג בָּהֶם שׁוּם דָּבָר מִן הַיָּדוּעַ לָנוּ כְּמוֹ שֶׁיִּקְרֶה לְעֵינֵינוּ בְּהַבִּיטֵנוּ אֶל עֵין הַשֶּׁמֶשׁ. וּצְרִיכִים אָנוּ לְהִזָּהֵר בָּעִנְיָן הַזֶּה וּלְזָכְרוֹ בְּחָקְרֵנוּ עַל עִנְיַן מְצִיאוּת הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ.
Asimismo debemos tener cuidado con sus atributos —con los que describió la esencia de su gloria y con los que lo describieron sus profetas— de no concebirlos según lo que aparece de las palabras y lo que indica su interpretación corporal. Antes bien, debemos saber con claridad que son a modo de traslaciones y figuras, conforme a la fuerza de nuestro discernimiento y a la capacidad de nuestra razón y nuestra inteligencia, por la apremiante necesidad que tenemos de conocerlo y ensalzarlo. Y Él, bendito sea, es grande y elevado por encima de todo esto sin fin, como dijo la Escritura: «y elevado por encima de toda bendición y alabanza» (Nejemyá 9).
וְכֵן אָנוּ צְרִיכִים שֶׁנִּזָּהֵר בְּמִדּוֹתָיו אֲשֶׁר סִפֵּר בָּהֶם עֶצֶם כְּבוֹדוֹ וַאֲשֶׁר סִפְּרוּהוּ בָּהֶם נְבִיאָיו שֶׁלֹּא לַחְשֹׁב אוֹתָם כַּנִּרְאֶה מֵהַמִּלּוֹת וּמָה שֶׁיּוֹרֶה עֲלֵיהֶם פֵּרוּשָׁם הַגַּשְׁמִי.
אַךְ צָרִיךְ שֶׁנֵּדַע יְדִיעָה בְּרוּרָה כִּי הֵם עַל דֶּרֶךְ הַעֲבָרוֹת וּמְלִיצוֹת כְּפִי כֹּחַ הַכָּרָתֵנוּ וִיכֹלֶת תְּבוּנָתֵנוּ וְשִׂכְלֵנוּ מִפְּנֵי דֹּחַק צָרְכֵנוּ לְדַעְתּוֹ וּלְרוֹמְמוֹ. וְהוּא יִתְבָּרַךְ גָּדוֹל וּמְרוֹמָם מִכָּל זֶה עַד אֵין תַּכְלִית וּכְמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב (נחמיה ט) וּמְרוֹמַם עַל כָּל בְּרָכָה וּתְהִלָּה.
Y dijo uno de los filósofos: quien se quedó corto de inteligencia para entender el asunto de la incorporeidad se aferró a los nombres con que hablaron los libros dados de parte del Creador, y no supo que la expresión figurada en los libros de las Torot no se da sino conforme al entendimiento de aquellos a quienes fueron dados, no conforme a lo que quiere expresar quien les habla. Antes bien, son como el silbido a la bestia a la hora de beber agua, que la lleva a beber más de lo que lograría el discurso claro y elocuente.
וְאָמַר אֶחָד מִן הַפִילוֹסוֹפִים מִי שֶׁקָּצַר שִׂכְלוֹ לְהָבִין עִנְיָן הַפְּשִׁיטוּת הֶחֱזִיק בַּשֵּׁמוֹת אֲשֶׁר דִּבְּרוּ בָּהֶם הַסְּפָרִים הַנְּתוּנִים מֵאֵת הַבּוֹרֵא וְלֹא יָדַע כִּי הַמְּלִיצָה בְּסִפְרֵי הַתּוֹרֹת לֹא תִּהְיֶה אֶלָּא כְּפִי בִּינַת מִי שֶׁנִּתְּנוּ לָהֶם לֹא כְּפִי מַה שֶׁמְּלִיצִין בּוֹ עַל (שֶׁמֵּלִיץ בָּהּ) הַמְדַבֵּר אֲלֵיהֶם אַךְ הֵם כְּמוֹ הַשְּׁרִיקָה לַבְּהֵמָה בְּעֵת שְׁתוֹת הַמַּיִם שֶׁמְּבִיאָתָהּ לִשְׁתּוֹת יוֹתֵר מִמָּה שֶׁהָיָה עוֹשֶׂה הַדִּבּוּר הַצַּח וְהַנָּבוֹן.
Y cuando alcances este grado de la unidad con tu inteligencia y tu discernimiento, consagra tu alma al Creador —ensalzado sea— y esfuérzate por captar su existencia a partir de su sabiduría, su poder, su gracia, su misericordia y la abundancia de su providencia sobre sus criaturas. Búscale el agrado cumpliendo su voluntad: así serás de los que buscan a HaShem, y así recibirás de Él la ayuda y el vigor para comprenderlo y conocer la verdad de su ser, como dijo David —la paz sea con él—: «El secreto de Adonái es para quienes le temen, y su pacto, para dárselo a conocer» (Tehilim 25). En la segunda puerta de este libro voy a exponerte algunas semejanzas; cuando te conduzcas por ellas y andes por sus sendas, el asunto se te hará fácil con la ayuda de Dios, ensalzado sea.
וְכַאֲשֶׁר תַּעֲמֹד עַל הַמַּעֲלָה הַזֹּאת מִן הַיִּחוּד בְּשִׂכְלְךָ וּתְבוּנָתְךָ, יַחֵד נַפְשְׁךָ לַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה וְהִשְׁתַּדֵּל לְהַשִּׂיג מְצִיאוּתוֹ מִצַּד חָכְמָתוֹ וּגְבוּרָתוֹ וְחַנּוֹתוֹ וְרַחְמָנוּתוֹ וְרֹב הַשְׁגָּחָתוֹ עַל בְּרוּאָיו וְהִתְרַצֵּה אֵלָיו בַּעֲשׂוֹת רְצוֹנוֹ, אָז תִּהְיֶה מִמְּבַקְשֵׁי ה׳ וְאָז תַּשִּׂיג מִמֶּנּוּ הָעֵזֶר וְהָאֹמֶץ לַהֲבִינוֹ וְלָדַעַת אֲמִתַּת עִנְיָנוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר דָּוִד ע״ה (תהלים כה) סוֹד ה׳ לִירֵאָיו וּבְרִיתוֹ לְהוֹדִיעָם. וַאֲנִי עָתִיד לְבָאֵר לְךָ דִּמְיוֹנוֹת בַּשַּׁעַר הַשֵּׁנִי מִן הַסֵּפֶר הַזֶּה כְּשֶׁתִּתְנַהֵג בָּהֶם וְתֵלֵךְ בִּנְתִיבֵיהֶם יֵקַל עָלֶיךָ הַדָּבָר בְּעֶזְרַת הָאֵל יִתְעַלֶּה.
Pero lo que echa a perder la unidad plena de corazón es mucho. Una parte de ello es asociar algo al Creador, y esto se da de varias maneras.
אַךְ מַפְסִידוֹת הַיִּחוּד בְּלֵב שָׁלֵם הַרְבֵּה. מֵהֶן – לְשַׁתֵּף הַבּוֹרֵא וְהוּא עַל כַּמָּה פָּנִים:
Una es admitir la pluralidad —la creencia de los dualistas y de los trinitarios—; otra, el culto a las formas y el culto al sol, a la luna, a las constelaciones, al fuego, a las plantas y a los animales; y otra, corporeizar al Creador aun sabiendo la intención con que habla la Escritura.
מֵהֶם בְּהַנָּחַת הָרִבּוּי (אֱמוּנַת בַּעֲלֵי הַשְּׁנִיּוּת וּבַעֲלֵי הַשִּׁלּוּשׁ), וּמֵהֶם בַּעֲבוֹדַת הַצּוּרוֹת וַעֲבוֹדַת הַשֶּׁמֶשׁ וְהַיָּרֵחַ [וְהַמַּזָּלוֹת וְהָאֵשׁ וְהַצְּמָחִים וְהַחַיּוֹת, וּמֵהֶם הַגְשָׁמַת הַבּוֹרֵא עִם יְדִיעַת הַכַּוָּנָה שֶׁכִּוֵּן בָּהּ הַסֵּפֶר],
Otra es la asociación oculta, que consiste en la adulación a los hombres en materia de religión. Esto abarca varios asuntos que voy a exponer en la quinta puerta de este libro, con la ayuda de HaShem.
וּמֵהֶם הַשִּׁתּוּף הַנֶּעֱלָם וְהוּא הַחֹנֶף בְּעִנְיְנֵי הַדָּת לִבְנֵי אָדָם. וְהוּא עַל כַּמָּה עִנְיָנִים אֲנִי עָתִיד לְבָאֵר אוֹתָם בַּשַּׁעַר הַחֲמִישִׁי מִן הַסֵּפֶר הַזֶּה בְּעֶזְרַת הַשֵּׁם.
Y otra es la inclinación hacia los apetitos corporales indignos, pues es una asociación oculta: el hombre asocia al servicio de su Dios el servicio de su apetito. Dice la Escritura: «No haya en ti dios ajeno» (Tehilim 81), y explicaron nuestros sabios, de bendita memoria: ¿cuál es el dios ajeno que hay en el cuerpo del hombre? Has de decir que es el yetzer hará.
וּמֵהֶם הַנְּטִיָּה אֶל תַּאֲוַת הַגּוּפוֹת הַמְגֻנּוֹת כִּי הוּא שִׁתּוּף נֶעֱלָם מִפְּנֵי שֶׁמְּשַׁתֵּף הָאָדָם עִם עֲבוֹדַת אֱלֹהָיו עֲבוֹדַת תַּאֲוָתוֹ וְהַכָּתוּב אוֹמֵר (שם פא) לֹא יִהְיֶה בְךָ אֵל זָר וְאָמְרוּ רז״ל אֵיזֶהוּ אֵל זָר שֶׁיֵּשׁ בְּגוּפוֹ שֶׁל אָדָם הֱוֵי אוֹמֵר זֶה יצה״ר.
Quizá el necio simple, al leer este libro y detenerse en lo que hemos expuesto en esta puerta, se diga en su corazón: ¿acaso el asunto de la unidad se le oculta a quien ha estudiado una sola página de la Torá, hasta el punto de que este autor tenga que despertarnos a él y enseñárnoslo?
וְשֶׁמָּא הַכְּסִיל הַפֶּתִי כְּשֶׁיִּקְרָא הַסֵּפֶר הַזֶּה וְיַעֲמֹד עַל מָה שֶׁזָּכַרְנוּ בַּשַּׁעַר הַזֶּה יֹאמַר בְּלִבּוֹ, הֲיֵעָלֵם עִנְיַן הַיִּחוּד מִמִּי שֶׁלָּמַד דַּף אֶחָד מִן הַתּוֹרָה עַד שֶׁיָּעִיר אוֹתָנוּ הַמְּחַבֵּר הַזֶּה עָלָיו וְיוֹרֵנוּ אוֹתוֹ.
Diré, en respuesta a ello, lo que ordenó el Sabio: «Responde al necio según su necedad, no sea que se tenga por sabio a sus propios ojos» (Mishlé 27). Pues quien dice tal cosa tiene débil el entendimiento para captar el conjunto de los asuntos que se enuncian, ya que un mismo asunto general, cuando alcanza a especies distintas, es recibido de forma distinta —en mayor o menor medida, con más fuerza o con menos.
אוֹמַר בִּתְשׁוּבָתוֹ, כְּמוֹ שֶׁצִּוָּה הֶחָכָם (משלי כז) עֲנֵה כְסִיל כְּאִוַּלְתּוֹ פֶּן יִהְיֶה חָכָם בְּעֵינָיו כִּי הָאוֹמֵר זֶה הַכָּרָתוֹ חֲלוּשָׁה לְהָבִין כְּלַל הָעִנְיָנִים הַנֶּאֱמָרִים (הַמַּגִּיעִים) עַל מִינִים נֶחֱלָקִים [כִּי הָעִנְיָן הַכּוֹלֵל, אִם מַגִּיעַ עַל מִינִים נֶחְלָקִים], וְקִבּוּלָם מִתְחַלֵּק בְּרַב וּבִמְעַט וּבְחָזָק וּבְחַלָּשׁ.
Algo parecido ocurre con el provecho de la luz del sol, que alcanza a todos los hombres y sin embargo la vemos repartirse en tres partes.
וְהַדּוֹמֶה לָזֶה תּוֹעֶלֶת אוֹר הַשֶּׁמֶשׁ שֶׁכּוֹלֶלֶת כָּל בְּנֵי הָאָדָם וּמָצָאנוּ אוֹתָהּ מִתְחַלֶּקֶת לִשְׁלֹשָׁה חֲלָקִים.
La primera es la de aquellos cuyos ojos ven con claridad, libres de toda dolencia: disfrutan del sol, se sirven de su luz y obtienen de él todo su provecho.
הָאֶחָד מֵהֶם לְמִי שֶׁעֵינֵיהֶם מְאִירוֹת וְנִצָּלוֹת מִכָּל חֹלִי שֶׁהֵם נֶהֱנִים מִן הַשֶּׁמֶשׁ וּמִשְׁתַּמְּשִׁים לְאוֹרָהּ וּמַגִּיעִים לְכָל הֲנָאָתָם מִמֶּנָּה.
La segunda es la de los ciegos, a quienes les falta por completo la luz de los ojos: el sol ni les aprovecha ni les daña, pero el provecho que de él sacan les llega por medio de un intermediario.
וְהַחֵלֶק הַשֵּׁנִי הָעִוְרִים אֲשֶׁר נֶעְדָּר אוֹר עֵינֵיהֶם לְגַמְרֵי אֵין הַשֶּׁמֶשׁ מוֹעִילָה אוֹתָם וְלֹא מַזֶּקֶת אוֹתָם אֲבָל תּוֹעַלְתָּם מִמֶּנָּה תִּהְיֶה ע״י שָׁלִיחַ (אֶמְצָעִים).
La tercera es la de los hombres cuyos ojos se han debilitado de usarlos frente al sol, y el sol les daña si no se resguardan de su luz. Si se apresuran a curarse los ojos con colirios, emplastos y una dieta adecuada, cuidando de no exponerlos a la luz del sol, es posible que alcancen la salud y lleguen a disfrutar del mismo sol que antes les dañaba. Pero si se demoran en curarse los ojos, pronto irán a parar al grupo de los ciegos y perderán del todo la luz de su vista.
וְהַחֵלֶק הַשְּׁלִישִׁי בְּנֵי אָדָם שֶׁנֶּחְלְשׁוּ עֵינֵיהֶם מֵהִשְׁתַּמֵּשׁ בָּהֶם כְּנֶגֶד הַשֶּׁמֶשׁ וְהַשֶּׁמֶשׁ מַזֶּקֶת אוֹתָם אִם לֹא יַסְתִּירוּן מֵאוֹרָהּ שֶׁאִם יְמַהֲרוּ לְרַפֵּא עֵינֵיהֶם בִּכְחָלִים וּבִרְטִיּוֹת וּבְתִקּוּן מַאֲכָלָם עִם שְׁמִירַת עֵינֵיהֶם מֵהִשְׁתַּמֵּשׁ בָּהֶם לְאוֹר הַשֶּׁמֶשׁ. אֶפְשָׁר שֶׁיַּגִּיעוּ אֶל הַבְּרִיאוּת וְיֵהָנוּ בַּשֶּׁמֶשׁ שֶׁהָיְתָה מַזֶּקֶת אֲלֵיהֶם. וְאִם יִתְעַכְּבוּ לְרַפֵּא עֵינֵיהֶם יַגִּיעוּ אֶל כַּת הָעִוְרִים בִּמְהֵרָה וְיֵעָדֵר מְאוֹר עֵינָם לְגַמְרֵי.
Conforme a esta semejanza se reparte el asunto de la unidad, tal como está escrito en el libro de la Torá para la comunidad de los seres que hablan, después de haberlos abarcado a todos —como la luz del sol abarca a todos los que tienen ojos, según hemos recordado—. Su comprensión se reparte en tres partes.
וְעַל הַדִּמְיוֹן הַזֶּה יִתְחַלֵּק עִנְיַן הַיִּחוּד הַנִּכְתָּב בְּסֵפֶר הַתּוֹרָה לִקְהִלַּת הַמְּדַבְּרִים אַחַר שֶׁכָּלַל אוֹתָם כִּכְלֹל אוֹר הַשֶּׁמֶשׁ לְכָל בַּעֲלֵי הָעֵינַיִם כַּאֲשֶׁר זָכַרְנוּ וּמִתְחַלֶּקֶת הֲבָנָתָם לִשְׁלֹשָׁה חֲלָקִים.
La primera es la de los hombres de entendimiento límpido y disposición pura.
הָאֶחָד מֵהֶם אַנְשֵׁי הַשֵּׂכֶל הַצָּלוּל וְהַתְּכוּנוֹת הַזַּכּוֹת.
La segunda es la de los hombres cuyo entendimiento es demasiado débil para comprender en absoluto lo que hay en el libro de la Torá.
וְהַחֵלֶק הַשֵּׁנִי בְּנֵי אָדָם שֶׁשִּׂכְלָם חַלָּשׁ מֵהָבִין מָה שֶׁיֵּשׁ בְּסֵפֶר הַתּוֹרָה לְגַמְרֵי.
La tercera es la de los hombres cuyo entendimiento no llega a captar como el del primer grupo, pero que tienen fuerza para reconocer los asuntos cercanos y fáciles.
וְהַחֵלֶק הַשְּׁלִישִׁי בְּנֵי אָדָם שֶׁקָּצַר שִׂכְלָם מֵהַשִּׂיג כְּמוֹ הַכַּת הָרִאשׁוֹנָה אַךְ יֵשׁ בָּהֶם כֹּחַ לְהַכִּיר הָעִנְיָנִים הַקְּרוֹבִים הַקַּלִּים.
El primer grupo, el de los hombres de entendimiento perfecto, a salvo de todo defecto, cuando se disponen de corazón a comprender lo que les ha llegado en el libro de la Torá, lo comprenden, y su sentido entra en su corazón por la fuerza de su comprensión, que brota de la fuerza de su entendimiento. Estos no necesitan este libro sino para que les recuerde algo que se les hubiera pasado por alto.
וְהַכַּת הָרִאשׁוֹנָה שֶׁהֵם אַנְשֵׁי הַשֵּׂכֶל הַשָּׁלֵם הַנִּמְלָט מִכָּל פֶּגַע כְּשֶׁהֵם מְשִׂימִים אֶל לִבָּם לְהָבִין מָה שֶׁהִגִּיעַ אֲלֵיהֶם בְּסֵפֶר הַתּוֹרָה יָבִינוּ אוֹתָם וְיִכָּנֵס עִנְיָנוֹ בְּלִבָּם בְּכֹחַ הֲבָנָתָם מִכֹּחַ שִׂכְלָם וְאֵלֶּה הֵם שֶׁאֵינָם צְרִיכִים אֶל הַסֵּפֶר הַזֶּה אֶלָּא לְהַזְכִּירָם דָּבָר שֶׁהִתְעַלְּמוּ מִמֶּנּוּ.
En cambio, el segundo grupo no conoce el libro de la Torá de Dios, y menos aún la unidad que en él se encierra: oyen su fama pero no entienden su sentido, y no sacan de este libro mío provecho alguno.
אַךְ הַכַּת הַשְּׁנִיָּה אֵינָהּ יוֹדַעַת סֵפֶר תּוֹרַת אֱלֹהִים כָּל שֶׁכֵּן הַיִּחוּד אֲשֶׁר בּוֹ וְהֵם שׁוֹמְעִים אֶת שָׁמְעוֹ וְאֵינָם מְבִינִים עִנְיָנוֹ אֵין לָהֶם תּוֹעֶלֶת בְּסִפְרִי זֶה כְּלָל.
Y el tercer grupo comprende algo de la unidad que hay en el libro de la Torá de Dios, pero su entendimiento no tiene fuerza para captar su sentido ni asentarse en su verdad. Si un maestro se lo enseña y les hace comprender su sentido por la vía de las pruebas verdaderas y los argumentos de la razón, se les aclarará el asunto, se les revelará su secreto y llegarán al primer grupo.
וְהַכַּת הַשְּׁלִישִׁית שֶׁמְּבִינִים הַיִּחוּד אֲשֶׁר בְּסֵפֶר תּוֹרַת אֱלֹהִים קְצָת הֲבָנָה וְאֵין בְּכֹחַ הַכָּרָתָם לְהָבִין עִנְיָנוֹ וְלַעֲמֹד עַל אֲמִתָּתוֹ אִם יוֹרֵם אוֹתוֹ מוֹרֶה וִיבִינֵם עִנְיָנוֹ עַל דֶּרֶךְ הַמּוֹפְתִים הָאֲמִתִּיִּים וְהָרְאָיוֹת הַשִּׂכְלִיּוֹת יִתְבָּרֵר לָהֶם עִנְיָנוֹ וְיִגָּלֶה לָהֶם סוֹדוֹ וְיַגִּיעוּ בַּכַּת הָרִאשׁוֹנָה.
Pero si descuidan la investigación y se dejan llevar por la pereza a la hora de examinar aquello que fortalecería su entendimiento y afilaría su razón, descenderán al grado de los simples.
וְאִם יִתְעַלְּמוּ מֵחֲקוֹר וְיִתְרַשְּׁלוּ מֵעַיֵּן בַּמֶּה שֶׁיְּחַזֵּק הַכָּרָתָם וְיִלְטֹשׁ שִׂכְלָם, יֵרְדוּ אֶל מַדְרֵגַת הַפְּתָאִים.
Y a este grupo mi libro le aprovecha en gran medida y de forma abarcadora, porque pueden investigar, y este libro será para ellos como los colirios que aprovechan a quienes tienen los ojos débiles y esperan la curación al aplicárselos.
וְסִפְרִי זֶה מוֹעִיל לַכַּת הַזֹּאת תּוֹעֶלֶת גְּדוֹלָה וְכוֹלֶלֶת מִפְּנֵי שֶׁיְּכוֹלִים לַחְקֹר וְיִהְיֶה לָהֶם הַסֵּפֶר הַזֶּה כִּכְחָלִים הַמּוֹעִילִים לְבַעֲלֵי הָעֵינַיִם הַחֲלוּשׁוֹת שֶׁמְּקַוִּים הָאֲרוּכָה בְּרַפְּאָם אוֹתָם.
Ya comparó la Escritura al hombre necio con un ciego, a la sabiduría con la luz y a la necedad con la oscuridad, al decir: «Y vi yo que la sabiduría aventaja a la necedad como la luz aventaja a la oscuridad» (Kohélet 2). Y dijo: «El sabio tiene los ojos en la cabeza, y el necio anda en tinieblas» (Kohélet 2). Y dijo: «Sordos, oíd; ciegos, mirad para ver» (Yeshayahu 42).
וּכְבָר הִמְשִׁיל הַסֵּפֶר הָאָדָם הַכְּסִיל בְּעִוֵּר וְהַחָכְמָה בְּאוֹר וְהַסִּכְלוּת בְּחֹשֶׁךְ בְּאָמְרוֹ (קהלה ב) וְרָאִיתִי אָנִי שֶׁיֵּשׁ יִתְרוֹן לַחָכְמָה מִן הַסִּכְלוּת כִּיתְרוֹן הָאוֹר מִן הַחֹשֶׁךְ וְאָמַר (שם) הֶחָכָם עֵינָיו בְּרֹאשׁוֹ וְהַכְּסִיל בַּחֹשֶׁךְ הוֹלֵךְ וְאָמַר (ישעיה מב) הַחֵרְשִׁים שְׁמָעוּ וְהַעִוְרִים הַבִּיטוּ לִרְאוֹת.
Y comparó la sabiduría y la instrucción moral con el árbol de la vida, como está escrito: «Árbol de vida es para los que se aferran a ella» (Mishlé 3), y dijo: «Porque son vida para quienes las hallan» (Mishlé 6).
וְהִמְשִׁיל הַחָכְמָה וְהַמּוּסָר בְּעֵץ הַחַיִּים כַּכָּתוּב (משלי ג) עֵץ חַיִּים הִיא לַמַּחֲזִיקִים בָּהּ וְגוֹ׳ וְאָמַר (שם ו) כִּי חַיִּים הֵם לְמֹצְאֵיהֶם.
Que Dios nos muestre el camino de su conocimiento, nos enderece a su servicio y cumpla en nosotros su voluntad, por su misericordia y su compasión. Amén. Concluida la puerta de la unidad con la ayuda de Dios, el Uno, el Primordial.
וֵאלֹהִים יוֹרֵנוּ דֶּרֶךְ יְדִיעָתוֹ וְיַיְשִׁירֵנוּ לַעֲבוֹדָתוֹ וְיָפִיק לָנוּ רְצוֹנוֹ בְּרַחֲמָיו וּבְחֶמְלָתוֹ, אָמֵן: נִשְׁלַם שַׁעַר הַיִּחוּד בְּעֶזְרַת הָאֵל הָאֶחָד הַקַּדְמוֹן: