Jovot haLevavot·Puerta segunda13 / 90
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Puerta segunda

La reflexión

Explicación de los modos de la reflexión sobre las criaturas y de la abundante bondad de Dios hacia ellas. Y esta es la apertura de la puerta:

Dijo el autor: puesto que en la primera puerta expusimos primero los modos de la unidad de Dios con corazón íntegro, y la reflexión recayó sobre la sabiduría que se aprecia en la obra del Creador, ensalzado sea —que es el camino más cercano para esclarecer Su existencia y la senda allanada para conocer Su verdad—, nos correspondió unir esa reflexión a esta puerta. Así apoyamos cada puerta en aquella que se le asemeja, y traemos tras cada asunto lo que le conviene de entre las materias en que quedamos obligados dentro del servicio a Dios, ensalzado sea, que para ello nos creó, como dijo el Sabio (Kohélet 3): «Y Dios lo hizo para que teman ante Él».

בְּבֵאוּר אָפְנֵי הַבְּחִינָה בַּבְּרוּאִים וְרַב טוּב הָאֱלֹהִים עֲלֵיהֶם. וְזֶה פֶּתַח הַשַּׁעַר: אָמַר הַמְחַבֵּר מִפְּנֵי שֶׁהִקְדַּמְנוּ בַּשַּׁעַר הָרִאשׁוֹן אָפְנֵי יִחוּד הָאֱלֹהִים בְּלֵב שָׁלֵם וְהָיְתָה הַבְּחִינָה בַּחָכְמָה הַנִּרְאֵית בִּבְרִיאַת הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה הַדֶּרֶךְ הַקְּרוֹבָה אֶל בֵּרוּר מְצִיאוּתוֹ וְהַנְּתִיב הַסָּלוּל לָדַעַת אֲמִתָּתוֹ הִתְחַיַּבְנוּ לְהַדְבִּיקוֹ אֵלָיו כְּדֵי לִסְמֹךְ כָּל שַׁעַר אֶל מָה שֶׁהוּא דּוֹמֶה לוֹ מִן הַשְּׁעָרִים וּלְהָבִיא אַחַר כָּל עִנְיַן מָה שֶׁיֵּאוֹת לוֹ מִן הָעִנְיָנִים אֲשֶׁר בָּהֶם נִתְחַיֵּב בַּעֲבוֹדַת הָאֵל יִתְעַלֶּה אֲשֶׁר בְּרָאָנוּ לָהּ כמ״ש הֶחָכָם (קהלת ג) וְהָאֱלֹהִים עָשָׂה שֶׁיִּרְאוּ מִלְּפָנָיו.

Digamos primero que, aunque las bondades de Dios, ensalzado sea, abarcan a todas Sus criaturas —como dice el versículo (Tehilim 145): «Bueno es Adonái para con todos»—, la mayoría de los hombres son como ciegos para reconocerlas y para comprender la grandeza de sus virtudes, y no captan su sentido por tres razones.

וְנֶאֱמַר תְּחִלָּה כִּי טוֹבוֹת הָאֵל יִתְעַלֶּה עַל בְּרוּאָיו וְאִם הֵן כּוֹלְלוֹת אֶת כֻּלָּם כמ״ש הַכָּתוּב (תהלים קמה) טוֹב ה׳ לַכֹּל רֻבָּם כְּעִוְרִים מֵהַכִּירָן וּמֵהָבִין גֹּדֶל מַעֲלוֹתָן וְאֵינָם מַשְׂכִּילִים עִנְיָנָן מִפְּנֵי שְׁלֹשָׁה דְּבָרִים.

La primera es su enorme ocupación en las cosas del mundo y sus placeres, y su ansia por lo que jamás alcanzarán de él y por lo que les queda vedado de sus deleites. De ahí que descuiden mirar las bondades del Creador para con ellos, pues su corazón está pendiente de la magnitud de lo que esperan colmar de su deseo y satisfacer de sus peticiones. Cada vez que alcanzan un grado, buscan el que está por encima y reclaman el que viene después; y así menguan a sus ojos las muchas bondades y se les empequeñecen los grandes dones —hasta el punto de tener toda bondad ajena como si a ellos se les hubiera arrebatado, y de sentir como males que los golpean lo poco que de ella les llega. No comprenden las obras de HaShem, que les hace bien, como dice el versículo (Tehilim 10): «El malvado, en su soberbia, no inquiere; ‘no hay Dios’ es todo su pensamiento».

אֶחָד מֵהֶם רֹב הִתְעַסְּקָם בְּעִנְיַן הָעוֹלָם וְתַעֲנוּגָיו וְהִתְאַוּוֹתָם מָה שֶׁלֹּא יַגִּיעוּ [אֵלָיו] מִמֶּנּוּ [וּמָה שֶׁנִּבְצַר מֵהֶם מִתַּעֲנוּגָיו] וְהִתְעַלְּמָם מֵהַבִּיט אֶל טוֹבוֹת הַבּוֹרֵא עֲלֵיהֶם מִפְּנֵי שֶׁלִּבָּם תָּלוּי בְּעֹצֶם מָה שֶׁהֵם מְקַוִּים מִמְּלֹאת תַּאֲוָתָם וְהַשְׁלָמַת מִשְׁאֲלוֹתָם כִּי כָל אֲשֶׁר יַגִּיעוּ מִמֶּנּוּ אֶל מַעֲלָה מְבַקְשִׁים מָה שֶׁהוּא לְמַעְלָה מִמֶּנּוּ וְדוֹרְשִׁים מָה שֶׁאַחֲרֶיהָ וְתִמְעַטְנָה בְּעֵינֵיהֶם הַטּוֹבוֹת הָרַבּוֹת וְתִקְטַנְנָה אֶצְלָם הַמַּתָּנוֹת הַגְּדוֹלוֹת עַד שֶׁהֵם חוֹשְׁבִים כָּל טוֹבָה שֶׁיֵּשׁ לְזוּלָתָם כְּאִלּוּ נִשְׁלְלָה מֵהֶם וּמָה שֶׁהִגִּיעַ אֲלֵיהֶם מִמֶּנָּה רָעוֹת מוֹצְאוֹת אוֹתָם וְלֹא יָבִינוּ אֶל פְּעֻלֹּת ה׳ הַמֵּטִיב בָּהֶם אֲלֵיהֶם כמ״ש הַכָּתוּב (שם י) רָשָׁע כְּגֹבַהּ אַפּוֹ בַּל יִדְרֹשׁ אֵין אֱלֹהִים כָּל מְזִמּוֹתָיו.

La segunda es que vienen a este mundo semejantes a bestias necias y a un pollino —como dice el versículo (Iyov 11): «Y el hombre nace como pollino de asno salvaje»— y crecen entre las abundantes bondades de Dios, envueltos en ellas, hasta que se les vuelven tan habituales y sabidas como si fueran algo propio suyo que nunca se aparta ni se separa de ellos en toda su vida. Y cuando maduran y se les fortalece el entendimiento, siguen sin advertir las bondades del Creador para con ellos, y no ponen en su corazón la obligación de agradecerlas, porque no conocen el valor de la bondad ni de Quien se la hace.

וְהַשֵּׁנִי צֵאתָם אֶל העוה״ז וְהֵם נִמְשָׁלִים כִּבְהֵמוֹת סְכָלוֹת וּכְעַיִר כמ״ש הַכָּתוּב (איוב יא) וְעַיִר פֶּרֶא אָדָם יִוָּלֵד וְהִתְגַּדְּלָם בְּטוֹבוֹת הָאֱלֹהִים הָעוֹדְפוֹת וְהִתְגַּלְגְּלָם בָּהֶם עַד שֶׁשָּׁבוּ אֶצְלָם רְגִילוֹת וִידוּעוֹת כְּאִלּוּ הֵם עַצְמִיּוֹת לָהֶם בִּלְתִּי סָרוֹת מֵאִתָּם וְלֹא נִפְרָדוֹת מֵהֶם כָּל יְמֵיהֶם. וְכַאֲשֶׁר יַשְׂכִּילוּ וְתִתְחַזֵּק הַכָּרָתָם יִסְכְּלוּ טוֹבוֹת הַבּוֹרֵא עֲלֵיהֶם וְאֵינָם מְשִׂימִים עַל לִבָּם חִיּוּב הַהוֹדָאָה עָלֶיהָ מִפְּנֵי שֶׁאֵינָם יוֹדְעִים מַעֲלַת הַטּוֹבָה וְהַמֵּטִיב בָּהּ אֲלֵיהֶם.

La parábola de esto es la de un niño a quien un hombre bondadoso halló en el desierto. Se apiadó de él, lo recogió en su casa, lo crió, lo alimentó, lo vistió y se prodigó con él en todo bien, hasta que el niño creció y comprendió los modos de aquella bondad para con él.

וּמְשָׁלָם בָּזֶה לְתִינוֹק שֶׁמְּצָאוֹ אִישׁ אֶחָד מֵאַנְשֵׁי הַחֶסֶד בַּמִּדְבָּר וְחָמַל עָלָיו וַיַּאַסְפֵהוּ אֶל בֵּיתוֹ וַיְגַדְּלֵהוּ וַיַּאֲכִילֵהוּ וַיַּלְבִּישֵׁהוּ וַיִּתְנַדֵּב עָלָיו בְּכָל הַטּוֹב לוֹ עַד שֶׁהִשְׂכִּיל וְהֵבִין אָפְנֵי דַּרְכֵי טוֹבָתוֹ.

Después, aquel mismo hombre oyó hablar de un cautivo que había caído en manos de su enemigo, quien lo había llevado al colmo del sufrimiento, del hambre y de la desnudez durante muchos días. Se le conmovieron las entrañas por su sufrimiento y apaciguó al enemigo hasta que lo liberó y le perdonó el precio de su sangre; y lo recogió en su casa y le hizo bien con una parte del bien que había hecho al niño. Y el cautivo reconocía la bondad de aquel hombre para con él, y se lo agradecía más que el niño criado en ella —porque salió del estado de pobreza y sufrimiento al de bienestar y sosiego en un momento en que su entendimiento era pleno; por eso reconoció profundamente la bondad y la merced del hombre piadoso. El niño, en cambio, no comprendió el valor de la bondad recibida, aun cuando se le hubiera fortalecido el entendimiento y asentado el juicio, porque estaba acostumbrado a ella desde los días de su niñez.

וְאַחַר כֵּן שָׁמַע הָאִישׁ הַהוּא עַל אָסִיר שֶׁנָּפַל בְּיַד שׂוֹנְאוֹ וְהִגִּיעָהוּ אֶל תַּכְלִית הַצַּעַר וְהָרָעָב וְהָעֵירֹם יָמִים רַבִּים וְנִכְמְרוּ רַחֲמָיו עַל צַעֲרוֹ וּפִיֵּס לְשׂוֹנְאוֹ עַד שֶׁהִתִּירוֹ וּמָחַל לוֹ אֶת דָּמָיו וַיַּאַסְפֵהוּ הָאִישׁ אֶל בֵּיתוֹ וְהֵיטִיב לוֹ בְּמִקְצַת הַטּוֹב אֲשֶׁר הֵיטִיב בּוֹ לַתִּינוֹק וְהָיָה הָאָסִיר מַכִּיר בְּטוֹבַת הָאִישׁ עָלָיו וּמוֹדֶה עָלֶיהָ יוֹתֵר מִן הַתִּינוֹק שֶׁגָּדַל בָּהּ מִפְּנֵי שֶׁיָּצָא מֵעִנְיַן הָעֹנִי וְהַצַּעַר אֶל עִנְיַן הַטּוֹבָה וְהַשַּׁלְוָה בְּעֵת שֶׁהַכָּרָתוֹ בָּהּ גְּמוּרָה עַל כֵּן הִכִּיר טוֹבַת הָאִישׁ הֶחָסִיד וְחַסְדּוֹ מְאֹד. וְהַתִּינוֹק לֹא הֵבִין מַעֲלַת הַטּוֹבָה עָלָיו אע״פ שֶׁהִתְחַזְּקָה הַכָּרָתוֹ וְהִתְיַשֵּׁב בְּדַעְתּוֹ מִפְּנֵי שֶׁהָיָה רָגִיל בָּהּ מִימֵי נַעֲרוּתוֹ.

Ningún hombre sensato duda de que la merced y la bondad hacia el niño fueron más abarcadoras y más patentes, y de que este estaba obligado a agradecerlas y alabarlas de continuo todavía más.

וְאֵין אִישׁ מֵאַנְשֵׁי הַשֵּׂכֶל מִסְתַּפֵּק שֶׁחַסְדּוֹ וְטוּבוֹ עַל הַתִּינוֹק כּוֹלְלִים וְנִרְאִים יוֹתֵר וְשֶׁהוּא חַיָּב בְּהַתְמָדַת הַהוֹדָאָה וְהַשֶּׁבַח עֲלֵיהֶם יוֹתֵר.

Y esto se asemeja a lo que dijo el versículo (Hoshea 11): «Yo enseñé a andar a Efráyim, tomándolos en Mis brazos, y no reconocieron que Yo los sanaba».

וְזֶה דּוֹמֶה לְמָה שֶׁאָמַר הַכָּתוּב (הושע א׳) וְאָנֹכִי תִרְגַּלְתִּי לְאֶפְרַיִם קָחָם עַל זְרוֹעֹתָיו וְלֹא יָדְעוּ כִּי רְפָאתִים.

La tercera razón son los infortunios de toda clase que les sobrevienen en el mundo, y las pérdidas que les llegan en el cuerpo y en la hacienda: no comprenden por qué caminos todo ello es un bien para ellos, ni el provecho que hay en la prueba y en la corrección, como dicen las palabras del versículo (Tehilim 94): «Dichoso el hombre a quien Tú, Yah, corriges, y de Tu Torá le enseñas».

וְהַשְּׁלִישִׁי מִפְּנֵי מָה שֶׁמּוֹצֵא אוֹתָם בָּעוֹלָם מִמִּינֵי הַפְּגָעִים וּמָה שֶׁמַּגִּיעַ אֲלֵיהֶם מֵעִנְיְנֵי הַהֶפְסֵד בְּגוּפָם וּבְמָמוֹנָם וְלֹא הֵבִינוּ סִבּוֹת אָפְנֵי טוֹבָתָם בָּהֶם וְתוֹעֲלוֹת הַנִּסָּיוֹן וְהַמּוּסָר לָהֶם כְּדִבְרֵי הַכָּתוּב (תהלים צד) אַשְׁרֵי הַגֶּבֶר אֲשֶׁר תְּיַסְּרֶנּוּ יָּהּ וּמִתּוֹרָתְךָ תְלַמְּדֶנּוּ.

Olvidaron que ellos y cuanto poseen son bondades que el Creador les otorgó por generosidad y merced, y que lo que decretó sobre ellos fue con justicia, conforme a lo que exigió Su sabiduría. Se irritaron cuando se manifestó Su justicia sobre ellos, y no lo alabaron cuando se les reveló Su merced.

וְשָׁכְחוּ כִּי הֵם וְכָל אֲשֶׁר לָהֶם טוֹבוֹת שֶׁהֵטִיב לָהֶם הַבּוֹרֵא נְדָבָה וָחֶסֶד וְגָזַר בָּהֶם בְּצֶדֶק כְּפִי מַה שֶׁחִיְּבָה חָכְמָתוֹ וְקָצוּ בְּהֵרָאוֹת צִדְקוֹ בָּהֶם וְלֹא שִׁבְּחוּהוּ בְּהִגָּלוֹת חַסְדּוֹ עֲלֵיהֶם.

Su necedad los arrastró a negar la bondad y a Quien se la hace; y es posible que esa misma necedad lleve a muchos de ellos a alzarse como sabios contra Él a propósito de Su obra y de las clases de criaturas que creó para su beneficio.

וְהֵבִיאָה אוֹתָם סִכְלוּתָם לִכְפֹּר בַּטּוֹבָה וּבַמֵּטִיב בָּהּ לָהֶם וְאֶפְשָׁר שֶׁתָּבִיא הַסִּכְלוּת רַבִּים מֵהֶם לְהִתְחַכֵּם עָלָיו בְּמַעֲשֵׂהוּ וּבְמִינֵי הַבְּרִיאוֹת אֲשֶׁר בְּרָאָם לְתַקָּנָתָם.

¡Cuánto se parecen en esto a unos ciegos llevados a una casa dispuesta con todo lo que les es útil, donde cada cosa fue colocada en su buen lugar y arreglada del modo más hermoso y conveniente a su provecho y a su acomodo! Y se les preparó allí, además de todo esto, colirios provechosos y un médico sabio para curarlos con ellos y mejorarles la vista. Pero ellos se desentendieron de atender la curación de sus ojos y no escucharon al médico que se afanaba en sanarlos.

וּמָה נִדְמוּ בָּזֶה אֶל אֲנָשִׁים עִוְרִים הוּבְאוּ אֶל בַּיִת מוּכָן לָהֶם בְּכָל תּוֹעֲלוֹתֵיהֶם וְהוּשַׂם כָּל דָּבָר בּוֹ עַל מְכוֹנָתוֹ הַטּוֹבָה וְהֻתְקַן עַל הַתִּקּוּן הַנָּאֶה וְהַנָּאוֹת לְתוֹעֲלוֹתָם וְכַוָּנַת תַּקָּנוֹתָם וְזֻמַּן לָהֶם בּוֹ עִם כָּל זֶה כְּחָלִים מוֹעִילִים וְרוֹפֵא חָכָם לְרַפְּאָם בָּהֶם כְּדֵי שֶׁיֵּיטִיב רְאוּתָם וְהֵם הִתְעַלְּמוּ מֵעֲסֹק בִּרְפוּאַת עֵינֵיהֶם וְלֹא שָׁמְעוּ אֶל הָרוֹפֵא אֲשֶׁר הָיָה מִתְעַסֵּק בִּרְפוּאָתָם.

Iban por la casa en mal estado a causa de su ceguera, y cada vez que andaban por ella tropezaban con las mismas cosas dispuestas para su provecho y caían de bruces. Había entre ellos quien quedaba herido y quien se rompía algún hueso; grande era su sufrimiento y se duplicaba su mal. Y se quejaban del dueño de la casa y de quien la había construido, censuraban su obra y lo tenían por negligente y mal administrador, pensando que no había obrado con ellos con intención de bien y de merced, sino con intención de causarles dolor y daño. Y esto los llevó a negar la bondad del dueño de la casa y su merced, como dijo el Sabio (Kohélet 10:3): «Y aun por el camino, cuando el necio anda, le falta el juicio, y de todos dice que son necios».

וְהָיוּ הוֹלְכִים בַּבַּיִת בְּעִנְיָן רַע מֵעִוְרוֹנָם וְכָל אֲשֶׁר הָלְכוּ בַּבַּיִת נִכְשְׁלוּ בַּדְּבָרִים הַמּוּכָנִים לְתוֹעַלְתָּם וְנָפְלוּ עַל פְּנֵיהֶם וְהָיָה מֵהֶם מִי שֶׁנִּפְצַע וּמִי שֶׁנִּשְׁבַּר וְרַב צַעֲרָם וְנִכְפְּלָה רָעָתָם וְהָיוּ מִתְרַעֲמִים עַל בע״ה וְהַבּוֹנֶה אוֹתוֹ וְגִנּוּ אֶת מַעֲשֵׂהוּ וְהָיָה בְּעֵינֵיהֶם כִּמְקַצֵּר וּכְמַנְהִיג רַע וְחָשְׁבוּ כִּי לֹא כִּוֵּן בָּהֶם כַּוָּנַת טוֹבָה וָחֶסֶד כ״א כַּוָּנַת הַצַּעַר וְהַנֶּזֶק וְגָרַם לָהֶם זֶה לִכְפֹּר בְּטוֹבַת בע״ה וְחַסְדּוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר הֶחָכָם (קהלת י׳:ג׳) וְגַם בַּדֶּרֶךְ כְּשֶׁסָּכָל הֹלֵךְ לִבּוֹ חָסֵר וְאָמַר לַכֹּל סָכָל הוּא.

Siendo así, los hombres de sabiduría y de ciencia quedaron obligados a despertar a quien no comprendió las bondades del Creador, y a enseñar a los hombres a reconocer su valor por la vía de la razón. Pues ¡cuántas bondades se ha privado su poseedor de disfrutar, y cuánto le ha enturbiado la alegría el no reconocerlas ni conocer sus virtudes! Y cuando se despierta a quienes las poseen para que adviertan en qué consiste su excelencia, y se les revela lo que su entendimiento no había captado de ellas, crece su alabanza y se multiplica su agradecimiento a Quien les hace bien; y alcanzan con ello el deleite y el disfrute de esas bondades en este mundo, y una buena recompensa en el mundo venidero.

וְכֵיוָן שֶׁהוּא כֵן הִתְחַיְּבוּ אַנְשֵׁי הַחָכְמָה וְהַמַּדָּע לְהָעִיר מִי שֶׁלֹּא הֵבִין טוֹבוֹת הַבּוֹרֵא וּלְהוֹרוֹת בְּנֵי אָדָם לָדַעַת יִתְרוֹנָן בְּדֶרֶךְ שִׂכְלָם. כִּי כַּמָּה טוֹבוֹת מָנַע בַּעֲלֵיהֶן לֵהָנוֹת מֵהֶן וְעִרְבֵּב שִׂמְחָתוֹ בָּהֶן חֶסְרוֹן הַכָּרָתוֹ אוֹתָן וִידִיעָתוֹ מַעֲלוֹתָן וּכְשֶׁמְּעִירִים אֶת בַּעֲלֵי הַטּוֹבוֹת לְהַכִּיר אָפְנֵי יִתְרוֹנָן וּמְגַלִּים לָהֶם מָה שֶׁנֶּעֱלַם מִדַּעְתָּם מֵהֶן יִגְדַּל שִׁבְחָם וְתִרְבֶּה הוֹדָאָתָם לַמֵּטִיב לָהֶם וְיַשִּׂיגוּ [וְיַגִּיעוּ] בָּזֶה אֶל הַתַּעֲנוּג וְהַהֲנָאָה בָּהֶם בעוה״ז וּלְשָׂכָר טוֹב לעוה״ב.

Ya dijo el Sabio sobre este asunto (Kohélet 12): «Las palabras de los sabios son como aguijadas, y como clavos hincados las de los maestros de las asambleas». Comparó las palabras de los sabios con aguijadas por su fuerza para despertar, y las comparó con clavos hincados por los maestros de las asambleas para afirmar sus contenidos en los corazones y asentar en ellos los modos de la sabiduría.

וּכְבָר אָמַר הֶחָכָם בָּעִנְיָן הַזֶּה (שם יב) דִּבְרֵי חֲכָמִים כַּדָּרְבֹנוֹת וּכְמַשְׂמְרוֹת נְטוּעִים בַּעֲלֵי אֲסֻפּוֹת דִּמָּה הֶחָכָם דִּבְרֵי הַחֲכָמִים לְדָרְבוֹנוֹת בְּעִנְיַן הַהֶעָרָה וְדִמָּה אוֹתָם לְמַסְמְרוֹת נְטוּעִים בַּעֲלֵי אֲסֻפּוֹת בַּעֲבוּר קִיּוּם עִנְיְנֵיהֶם בַּלְּבָבוֹת וְקִיּוּם אָפְנֵי הַחָכְמָה בָּהֶם.

Y ya explicaron que «los maestros de las asambleas» son los autores de las obras, sobreentendiendo la palabra «palabras» que figura al comienzo del versículo; el sentido sería: «y como clavos hincados son las palabras de los maestros de las asambleas», pues los libros compuestos en las diversas clases de sabiduría permanecen firmes y en pie, y su provecho no se interrumpe; por eso los comparó con clavos hincados.

וּכְבָר פֵּרְשׁוּ בְּבַעֲלֵי אֲסֻפּוֹת בַּעֲלֵי הַחִבּוּרִים בְּהַסְתָּרַת ״דִּבְרֵי״ אֲשֶׁר בִּתְחִלַּת הַפָּסוּק וְהַטַּעַם וּכְמַסְמְרוֹת קְבוּעִים דִּבְרֵי בַּעֲלֵי אֲסֻפּוֹת כִּי הַסְּפָרִים הַמְחֻבָּרִים בְּמִינֵי הַחָכְמָה קַיָּמִים עוֹמְדִים אֵין תּוֹעַלְתָּם נִפְסֶקֶת וְעַל כֵּן דִּמָּה אוֹתָם לְמַסְמְרוֹת נְטוּעִים.

Ahora conviene que expliquemos, acerca del asunto de la reflexión, seis puntos.

וְצָרִיךְ שֶׁנְּבָאֵר עַתָּה מֵעִנְיַן הַבְּחִינָה שִׁשָּׁה עִנְיָנִים.

El primero: la esencia de la reflexión y su verdad.

הָרִאשׁוֹן מֵהֶם מַהוּת הַבְּחִינָה וַאֲמִתָּתָהּ.

El segundo: si estamos obligados a reflexionar sobre las criaturas o no.

וְהַב׳ אִם אֲנַחְנוּ חַיָּבִין לִבְחֹן בַּבְּרוּאִים אִם לֹא.

El tercero: cómo son los modos de la reflexión sobre las criaturas.

וְהַשְּׁלִישִׁי אֵיךְ אָפְנֵי הַבְּחִינָה בַּבְּרוּאִים.

El cuarto: cuántas clases de señales de sabiduría hay en las criaturas, a partir de las cuales podemos reflexionar.

וְהָרְבִיעִי כַּמָּה מִינֵי סִימָנֵי הַחָכְמָה בַּבְּרוּאִים אֲשֶׁר נוּכַל לִבְחֹן מֵהֶם.

El quinto: cuál de ellas está más cerca de nosotros y sobre cuál estamos obligados a reflexionar más que sobre las demás.

וְהַחֲמִישִׁי אֵיזֶה מֵהֶם קָרוֹב אֵלֵינוּ וַאֲנַחְנוּ חַיָּבִין לִבְחֹן בּוֹ יוֹתֵר מִשְּׁאֵרִיתָם.

El sexto: qué echa a perder la reflexión y qué cosas dependen de ella.

וְהַשִּׁשִּׁי בְּמַפְסִידֵי הַבְּחִינָה וְהַדְּבָרִים הַתְּלוּיִם בָּהּ: