Jovot haLevavot·Puerta primera · capítulo sexto8 / 90
En papel →

Puerta primera · capítulo sexto

El yijud

Ahora bien, ¿de qué modo nos serviremos de las premisas que hemos recordado para esclarecer la existencia del Creador, ensalzado sea?

אַךְ עַל אֵיזֶה פָּנִים נִשְׁתַּמֵּשׁ בַּהַקְדָּמוֹת אֲשֶׁר זָכַרְנוּ בְּבֵרוּר מְצִיאוּת הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה הוּא.

Cuando contemplamos este mundo, lo encontramos ensamblado y compuesto: no hay parte suya que carezca de unión y de orden. Lo percibimos con nuestros sentidos y con nuestra razón como una casa construida en la que se ha dispuesto todo lo que hace falta. El cielo, arriba, como un techo; la tierra, abajo —según otra versión, extendida—, como un lecho; las estrellas, ordenadas como lámparas; todos los cuerpos, reunidos en ella como tesoros guardados, cada cosa para aquello que necesita; y el hombre, como el dueño de la casa que se sirve de cuanto hay en ella. Las variedades de plantas están dispuestas para su provecho, y las variedades de animales le sirven para su disfrute, como dijo David, la paz sea con él (Tehilim 8): «Le diste dominio sobre las obras de tus manos, todo lo pusiste bajo sus pies: ovejas y bueyes, todos ellos, y también las bestias del campo, las aves del cielo y los peces del mar, cuanto surca las sendas de los mares.»

כַּאֲשֶׁר נִשְׂתַּכֵּל בָּעוֹלָם הַזֶּה נִמְצָאֵהוּ מְחֻבָּר וּמֻרְכָּב אֵין חֵלֶק מֵחֲלָקָיו מִבְּלִי חִבּוּר וְסִדּוּר כִּי אֲנַחְנוּ רוֹאִים אוֹתוֹ בְּהַרְגָּשׁוֹתֵינוּ וְשִׂכְלֵנוּ כַּבַּיִת הַבָּנוּי אֲשֶׁר זֻמַּן בּוֹ כָּל הַצָּרִיךְ לוֹ. הַשָּׁמַיִם מִמַּעַל כְּתִקְרָה וְהָאָרֶץ מִתַּחַת (ס״א מתוחה) כְּמַצָּע וְהַכּוֹכָבִים מְסֻדָּרִים כְּנֵרוֹת וְכָל הַגּוּפוֹת צְבוּרוֹת בּוֹ כְּמִכְמַנִּים כָּל דָּבָר לְמָה שֶׁצָּרִיךְ לוֹ וְהָאָדָם כְּבַעַל הַבַּיִת הַמִּשְׁתַּמֵּשׁ בְּכָל אֲשֶׁר בּוֹ. וּמִינֵי הַצְּמָחִים מְזֻמָּנִים לְתוֹעַלְתּוֹ וּמִינֵי הַחַיּוֹת מִשְׁתַּמְּשִׁים לַהֲנָאָתוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר דָּוִד עָלָיו הַשָּׁלוֹם (תהלים ח) תַּמְשִׁילֵהוּ בְּמַעֲשֵׂי יָדֶיךָ כֹּל שַׁתָּה תַחַת רַגְלָיו צֹנֶה וַאֲלָפִים כֻּלָּם וְגַם בַּהֲמוֹת שָׂדָי צִפּוֹר שָׁמַיִם וּדְגֵי הַיָּם עֹבֵר אָרְחוֹת יַמִּים.

Y el orden de la salida del sol y de su puesta, para fijar los tiempos del día y de la noche; su ascenso y su descenso, para producir el frío y el calor, el verano y el invierno, entre los asuntos de las estaciones y sus provechos; y su repetición, siempre según un mismo orden, sin interrupción, como está escrito (Iyov 9): «El que ordena al sol que no brille, y sella las estrellas.» Y está escrito (Tehilim 104): «Pones la oscuridad y se hace de noche», etc.

וְסֵדֶר זְרִיחַת הַשֶּׁמֶשׁ וּבוֹאָהּ לְהַעֲמִיד עִתֵּי הַיּוֹם וְהַלַּיְלָה וַעֲלִיָּתָהּ וִירִידָתָהּ לְהַמְצִיא הַקּוֹר וְהַחֹם וְהַקַּיִץ וְהַחֹרֶף מֵעִנְיְנֵי הַזְּמַנִּים וְתוֹעֲלוֹתֵיהֶם וּשְׁנוֹתָם תָּמִיד עַל סִדּוּר א׳ מִבְּלִי הֶפְסֵק כְּדִכְתִיב (איוב ט) הָאֹמֵר לַחֶרֶס וְלֹא יִזְרָח וּבְעַד כּוֹכָבִים יַחְתֹּם וּכְתִיב (תהלים קד) תָּשֶׁת חֹשֶׁךְ וִיהִי לָיְלָה וְגוֹ׳.

Y el giro de las esferas, cuyos movimientos se alternan, y las estrellas y las constelaciones bajo una conducción medida y un equilibrio calculado que no se desvía ni cambia; y el propósito en cada cosa es un propósito de provecho y de bien para los seres racionales, como dijo Shlomó, la paz sea con él (Kohélet 3): «Todo lo hizo hermoso en su tiempo; también puso el mundo en su corazón», etc. Y dijo: «Para todo hay un momento, y un tiempo para cada asunto bajo los cielos.»

וְסִבּוּב הַגַּלְגַּלִּים אֲשֶׁר תְּנוּעוֹתָם מִתְחַלְּפוֹת וְהַכּוֹכָבִים וְהַמַּזָּלוֹת עַל הַנְהָגָה מְשֹׁעֶרֶת וּמִשְׁקָל מְכֻוָּן לֹא יִזַּח וְלֹא יִשְׁתַּנֶּה וְהַכַּוָּנָה בְּכָל דָּבָר מִמֶּנּוּ כַּוָּנַת תּוֹעֶלֶת וְתַקָּנָה לַמְּדַבְּרִים כְּמוֹ שֶׁאָמַר שְׁלֹמֹה ע״ה (קהלת ג) אֶת הַכֹּל עָשָׂה יָפֶה בְעִתּוֹ גַּם אֶת הָעֹלָם נָתַן בְּלִבָּם וְגוֹ׳ וְאָמַר לַכֹּל זְמָן וְעֵת לְכָל חֵפֶץ תַּחַת הַשָּׁמָיִם,

Todo esto —su ensamblaje y su composición— se ve en el conjunto y en cada una de sus partes. Y cuando examinamos las plantas y los seres vivos, los hallamos compuestos de los cuatro elementos —el fuego, el aire, el agua y la tierra—, que son separables y distintos entre sí.

וְכָל זֶה חִבּוּרוֹ וְהַרְכָּבָתוֹ נִרְאִים בְּכֻלּוֹ וּבְמִקְצָתוֹ, וּכְשֶׁנְּעַיֵּן בַּצְּמָחִים וּבְבַעֲלֵי חַיִּים נִמְצָאֵם מְחֻבָּרִים מֵהַיְּסוֹדוֹת הָאַרְבָּעָה וְהֵם הָאֵשׁ וְהָרוּחַ וְהַמַּיִם וְהֶעָפָר וְהֵמָּה נֶחְלָקִים וְנִפְרָדִים,

No tenemos capacidad de unirlos con la unión natural, porque unos se transforman en otros y unos se oponen a otros; y si unimos algo de ellos, se apresuran a cambiar y a alterarse. Pero la unión con que los unió la naturaleza es una unión bien dispuesta y estable hasta el tiempo del fin.

וְאֵין בָּנוּ יְכֹלֶת לְחַבְּרָם הַחִבּוּר הַטִּבְעִי מִפְּנֵי שֶׁמִּקְצָתָם מִשְׁתַּנֶּה אֶל קְצָתָם וּקְצָתָם כְּנֶגֶד קְצָתָם וְאִם נְחַבֵּר דָּבָר מֵהֶם הֵם מְמַהֲרִים לְהִשְׁתַּנּוֹת וּלְהִתְחַלֵּף. אַךְ הַחִבּוּר שֶׁחִבְּרָה אוֹתוֹ הַתּוֹלָדָה הוּא חִבּוּר מְתֻקָּן וְקַיָּם עַד עֵת קֵץ.

Ya algunos filósofos pensaron que las esferas, las estrellas y los seres superiores proceden de la naturaleza del fuego. Y algo semejante dijo David, la paz sea con él (Tehilim 104): «Hace de los vientos sus mensajeros, del fuego llameante sus servidores.» En esto hay una prueba de tal pensamiento, y no se trata de un quinto elemento, como pensó Aristóteles.

וּכְבָר חָשְׁבוּ קְצָת הַפִילוֹסוֹפִים כִּי הַגַּלְגַּלִּים וְהַכּוֹכָבִים וְהָאִישִׁים הָעֶלְיוֹנִים הֵם מִתּוֹלֶדֶת הָאֵשׁ. וְדוֹמֶה לָזֶה מ״ש דָּוִד ע״ה (תהלים קד) עֹשֶׂה מַלְאָכָיו רוּחוֹת מְשָׁרְתָיו אֵשׁ לֹהֵט וּבָזֶה רְאָיָה עַל הַמַּחֲשָׁבָה הַזֹּאת וְאֵינֶנָּה תּוֹלָדָה חֲמִישִׁית כַּאֲשֶׁר חָשַׁב אֲרִיסְט״וֹ.

Y puesto que los seres existentes se generan de los elementos y están compuestos de ellos, y sabemos que no se mezclaron por sí mismos ni se unieron por su propia naturaleza —dada la contrariedad que hay entre ellos—, se nos hizo evidente y se nos aclaró en el alma que quien los une es otro distinto de ellos, y quien los ata es alguien fuera de ellos, y quien los compone contra su naturaleza, a su pesar, es su Creador, ensalzado sea, que dispuso su enlace y estableció su composición.

וְכֵיוָן שֶׁהַנִּמְצָאוֹת הֹווֹת מִן הַיְּסוֹדוֹת וּמְחֻבָּרוֹת מֵהֶם וְיָדַעְנוּ כִּי לֹא נִמְזְגוּ מֵאֲלֵיהֶן וְלֹא נִתְחַבְּרוּ בְּטִבְעָן מִפְּנֵי הַמַּחְלֹקֶת שֶׁבֵּינֵיהֶם עָלָה בְּדַעְתֵּנוּ וְנִתְבָּרֵר בְּנַפְשׁוֹתֵינוּ כִּי מְחַבְּרָם זוּלָתָם וְקוֹשְׁרָם בִּלְעֲדֵיהֶם וּמַרְכִּיבָם כְּנֶגֶד טִבְעָם עַל כָּרְחָם. הוּא בּוֹרְאָם ית׳ אֲשֶׁר תִּקֵּן קִשּׁוּרָם וְתִכֵּן חִבּוּרָם.

Y cuando investigamos los cuatro elementos, los hallamos compuestos de materia y forma, que son la sustancia y el accidente.

וְכַאֲשֶׁר נַחְקֹר עַל הַיְּסוֹדוֹת הָאַרְבָּעָה נִמְצָאֵם מְחֻבָּרִים מֵחֹמֶר וְצוּרָה וְהֵמָּה הָעֶצֶם וְהַמִּקְרֶה,

Su materia es la materia primera, que es la raíz de los cuatro elementos, su materia hilética.

וְהַחֹמֶר שֶׁלָּהֶם הוּא הַחֹמֶר הָרִאשׁוֹן אֲשֶׁר הוּא שֹׁרֶשׁ הַיְסוֹדוֹת הָאַרְבָּעָה וְהַחֹמֶר הַהִיּוּלִי שֶׁלָּהֶם.

Y la forma es la forma primera, universal, que es la raíz de toda forma esencial y de toda forma accidental —como el calor, el frío, la humedad y la sequedad, la pesadez y la ligereza, el movimiento y el reposo, y lo semejante a ellos.

וְהַצּוּרָה הִיא הַצּוּרָה הָרִאשׁוֹנָה הַכְּלָלִית אֲשֶׁר הִיא שֹׁרֶשׁ כָּל צוּרָה עַצְמִית וְכָל צוּרָה מִקְרִית כַּחֹם וְכַקֹּר וְכַלַּחוּת וְכַיֹּבֶשׁ וְהַכֹּבֶד וְהַקַּלּוּת וְהַתְּנוּעָה וְהַמְּנוּחָה וְהַדּוֹמֶה לָהֶם,

La composición y la unión se ven en todo el mundo y en todas sus partes: en sus raíces y en sus ramas, en lo simple y en lo compuesto, en lo superior y en lo inferior. Y de lo que antes hemos establecido se sigue necesariamente que todo él sea creado en el tiempo, pues se nos aclaró que todo lo compuesto es creado; y la razón obligó a que creamos que el mundo es creado. Y siendo así —y siendo imposible que la cosa se haga a sí misma—, es preciso que el mundo tenga un hacedor que lo inició y lo creó.

וְהַהַרְכָּבָה וְהַחִבּוּר נִרְאִים בְּכָל הָעוֹלָם וּבְכָל חֲלָקָיו בְּשָׁרָשָׁיו וּבַעֲנָפָיו בִּפְשׁוּטוֹ וּבְמֻרְכָּבוֹ בְּעֶלְיוֹנוֹ וּבְתַחְתּוֹנוֹ וְצָרִיךְ מִמָּה שֶׁהִקְדַּמְנוּ שֶׁיִּהְיֶה כֻּלּוֹ מְחֻדָּשׁ כַּאֲשֶׁר הִתְבָּרֵר לָנוּ כִּי כָל מְחֻבָּר מְחֻדָּשׁ וְהַדִּין חִיֵּב שֶׁנַּאֲמִין כִּי הָעוֹלָם מְחֻדָּשׁ. וְכֵיוָן שֶׁכֵּן הוּא וְנִמְנָע שֶׁיִּהְיֶה הַדָּבָר עֹשֶׂה אֶת עַצְמוֹ. צָרִיךְ שֶׁיִּהְיֶה לָעוֹלָם עֹשֶׂה שֶׁהִתְחִילוֹ וְחִדְּשׁוֹ.

Y puesto que se ha aclarado que es imposible que los comienzos se remonten sin fin en su inicio, la razón exige que el mundo tenga un principio sin principio anterior a él, y un primero que no tenga otro primero. Y es Él quien lo formó y lo creó de la nada: no a partir de algo, ni sobre algo.

וּמִפְּנֵי שֶׁהִתְבָּרֵר כִּי הַהַתְחָלוֹת א״א שֶׁיִּהְיוּ מֵאֵין תַּכְלִית לִתְחִלָּתָם. מִן הַדִּין שֶׁיִּהְיֶה לָעוֹלָם תְּחִלָּה אֵין תְּחִלָּה לְפָנָיו וְרִאשׁוֹן שֶׁאֵין לוֹ רִאשׁוֹן. וְהוּא אֲשֶׁר יְצָרוֹ וְחִדְּשׁוֹ מֵאֵין דָּבָר לֹא בְּדָבָר וְלֹא עַל דָּבָר,

Y como dijo la Escritura acerca de esto (Yeshayahu 44): «Yo, Adonái, soy el hacedor de todo, que extiendo los cielos yo solo, que despliego la tierra por mí mismo.» Y dijo (Iyov 26): «Extiende el norte sobre el vacío, cuelga la tierra sobre la nada.» Y Él es el Creador, ensalzado sea, a quien hemos buscado y hacia cuyo hallazgo dirigimos nuestros pensamientos y nuestra razón. Él es el Primordial, el Primero, cuyo comienzo no tiene comienzo y cuya eternidad no tiene término, como dijo la Escritura (Yeshayahu 44): «Yo soy el primero y yo soy el último.» Y dijo (allí 41): «Yo, Adonái, soy el primero, y con los últimos yo soy el mismo.»

וכמ״ש הַכָּתוּב בָּעִנְיָן הַזֶּה (ישעיה מד) אָנֹכִי ה׳ עֹשֶׂה כֹּל נֹטֶה שָׁמַיִם לְבַדִּי רֹקַע הָאָרֶץ מֵאִתִּי וְאָמַר (איוב כו) נֹטֶה צָפוֹן עַל תֹּהוּ תֹּלֶה אֶרֶץ עַל בְּלִימָה וְהוּא הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה אֲשֶׁר אוֹתוֹ דָּרַשְׁנוּ וּלְמָצְאוֹ כִּוַּנְנוּ בְּמַחְשְׁבוֹתֵינוּ וְשִׂכְלֵנוּ. הוּא הַקַּדְמוֹן הָרִאשׁוֹן אֲשֶׁר אֵין רֵאשִׁית לְרֵאשִׁיתוֹ וְאֵין תַּכְלִית לְקַדְמוּתוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב (ישעיה מד) אֲנִי רִאשׁוֹן וַאֲנִי אַחֲרוֹן וְאָמַר (שם מא) אֲנִי ה׳ רִאשׁוֹן וְאֶת אַחֲרֹנִים אֲנִי הוּא.

Hay hombres que han dicho que el mundo llegó a ser por azar, sin un Creador que lo iniciara ni un formador que lo formara. Y me asombra cómo puede caber en la mente de un ser racional, mientras él mismo se encuentra en su plena constitución, un pensamiento como este. Si el autor de tal afirmación oyera a un hombre decir, hablando de una noria de agua que gira para regar una parcela de campo o de huerto, que aquello se dispuso sin la intención de un artesano que se afanó en ensamblarla y componerla, y colocó cada una de sus piezas frente a su utilidad, se maravillaría y se indignaría mucho contra él, lo tendría por el colmo de la necedad y se apresuraría a desmentirlo y a rechazar su palabra. Y si rechaza semejante afirmación acerca de una rueda pequeña, insignificante y despreciable, hecha con un artificio menor para el arreglo de una pequeña parcela de tierra, ¿cómo se permite a sí mismo pensar tal cosa de la gran esfera que gira en torno a toda la tierra y a cuanto hay sobre ella de las criaturas —y ello con una sabiduría ante la cual se quedan cortos el entendimiento de toda carne y las razones de los seres racionales para captar su hechura—, y que está dispuesta para el provecho de toda la tierra y de cuanto hay sobre ella? ¿Cómo puede decir que existe sin la intención de quien la dirige y el pensamiento de un sabio dotado de poder?

וְיֵשׁ בְּנֵי אָדָם שֶׁאָמְרוּ שֶׁהָעוֹלָם נִהְיָה בְּמִקְרֶה מִבְּלִי בּוֹרֵא שֶׁהִתְחִילוֹ וְיוֹצֵר שֶׁיְּצָרוֹ. וּמִן הַתֵּמַהּ בְּעֵינַי אֵיךְ תַּעֲלֶה בְּדַעַת מְדַבֵּר בְּעוֹדֶנּוּ בִּבְרִיאוּתוֹ כַּמַּחְשָׁבָה הַזֹּאת וְאִלּוּ הָיָה בַּעַל הַמַּאֲמָר הַזֶּה שׁוֹמֵעַ אָדָם שֶׁיֹּאמַר בְּמַאֲמָרוֹ בְּגַלְגַּל אֶחָד שֶׁל מַיִם שֶׁהוּא מִתְגַּלְגֵּל לְהַשְׁקוֹת חֶלְקָה אַחַת שֶׁל שָׂדֶה אוֹ גִּנָּה וְחוֹשֵׁב כִּי זֶה נִתְקַן מִבְּלִי כַּוָּנַת אֻמָּן שֶׁטָּרַח בְּחִבּוּרוֹ וְהַרְכָּבָתוֹ וְשָׂם כָּל כְּלִי מִכֵּלָיו לְעֻמַּת הַתּוֹעֶלֶת הָיָה לוֹ לְהַפְלִיא וּלְהַגְדִּיל הַרְבֵּה עָלָיו וְלַחְשֹׁב אוֹתוֹ בְּתַכְלִית הַסִּכְלוּת וִימַהֵר לְהַכְזִיבוֹ וְלִדְחוֹת מַאֲמָרוֹ וְכֵיוָן שֶׁיִּדְחֶה הַמַּאֲמָר הַזֶּה בְּגַלְגַּל קָטָן וּפָחוּת וְנִבְזֶה שֶׁנַּעֲשָׂה בְּתַחְבּוּלָה קְטַנָּה לְתַקָּנַת חֶלְקָה קְטַנָּה מֵהָאָרֶץ אֵיךְ יַתִּיר לְעַצְמוֹ לַחְשֹׁב כַּמַּחֲשָׁבָה הַזֹּאת בַּגַּלְגַּל הַגָּדוֹל הַסּוֹבֵב אֶת כָּל הָאָרֶץ וְכָל אֲשֶׁר עָלֶיהָ מִן הַבְּרוּאִים. וְהוּא בְּחָכְמָה. תִּקְצַרְנָה דֵּעוֹת כָּל בָּשָׂר וְשִׂכְלֵי הַמְדַבְּרִים לְהַשִּׂיג הֲוָיָתָהּ וְהוּא מוּכָן לְתוֹעֶלֶת כָּל הָאָרֶץ וְכָל אֲשֶׁר עָלֶיהָ וְאֵיךְ יוּכַל לוֹמַר שֶׁיִּהְיֶה מִבְּלִי כַּוָּנַת מְכַוֵּן וּמַחְשֶׁבֶת חָכָם בַּעַל יְכֹלֶת.

Y es sabido entre nosotros que en las cosas que se hacen sin la intención de quien las dirige no se hallará en nada de ellas señal alguna de sabiduría ni de poder. ¿Acaso no ves que, si a un hombre se le derrama de pronto tinta sobre un papel liso, es imposible que de ella se dibuje sobre él una escritura ordenada y renglones legibles como los que se harían con una pluma? Y si alguien nos trajera una escritura ordenada, de las que no pueden existir sin el trazo de una pluma, y dijera que la tinta se derramó sobre el papel y la forma de la escritura se hizo sobre él por sí misma, nos apresuraríamos a desmentirlo en su cara, pues no hay modo de que ella escape a la intención de quien la traza.

וּמִן הַיָּדוּעַ אֶצְלֵנוּ כִּי הַדְּבָרִים אֲשֶׁר הֵם מִבְּלִי כַּוָּנַת מְכַוֵּן לֹא יִמָּצֵא בִּמְאוּמָה מֵהֶם סִימָן לְחָכְמָה וְלִיכֹלֶת. וַהֲלֹא תִּרְאֶה אִם יִשָּׁפֵךְ לְאָדָם דְּיוֹ פִּתְאוֹם עַל נְיָר חָלָק שא״א שֶׁיִּצְטַיֵּר מִמֶּנּוּ עָלָיו כְּתָב מְסֻדָּר וְשִׁיטוֹת נִקְרָאוֹת כְּמוֹ שֶׁיִּהְיֶה בְּקֻלְמוֹס. וְאִלּוּ הֵבִיא אָדָם לְפָנֵינוּ כְּתָב מְסֻדָּר מִמָּה שֶׁאִי אֶפְשָׁר לִהְיוֹת מִבְּלִי מִצּוּעַ קוּלְמוֹס וְאוֹמֵר כִּי נִשְׁפַּךְ הַדְּיוֹ עַל הַנְּיָר וְנֶעֶשְׂתָה צוּרַת הַכְּתָב עָלָיו מֵעַצְמָהּ הָיִינוּ מְמַהֲרִים לְהַכְזִיבוֹ עַל פָּנָיו שֶׁאֵינֶנּוּ נִמְלָט מִכַּוָּנַת מְכַוֵּן,

Y siendo esto, a nuestros ojos, algo que no puede darse en formas trazadas, según el acuerdo de nuestra razón, ¿cómo va a poder decirse, de algo cuya obra es mucho más fina y cuya disposición es mucho más remota y profunda en su naturaleza, hasta lo infinito, que exista sin la intención de quien lo dirige, sin la sabiduría de un sabio y el poder de quien puede?

וְכֵיוָן שֶׁזֶּה בְּעֵינֵינוּ דָּבָר שא״א לִהְיוֹת בְּצוּרוֹת רְשׁוּמוֹת בְּהַסְכָּמַת דַּעְתֵּנוּ אֵיךְ יוּכַל לוֹמַר בְּדָבָר שֶׁמְּלַאכְתּוֹ יוֹתֵר דַּקָּה וְתִקּוּנוֹ יוֹתֵר רָחוֹק וְעָמֹק בְּעִנְיָנוֹ עַד אֵין תַּכְלִית שֶׁיִּהְיֶה מִבְּלִי כַּוָּנַת מְכַוֵּן וְחָכְמַת חָכָם וִיכֹלֶת יָכוֹל.

Y todo lo que hemos aducido para establecer la existencia del Creador, ensalzado sea, desde el lado de sus obras, basta a quien comprende y reconoce la verdad; y es suficiente como respuesta a los partidarios de la eternidad, que dicen que el mundo es eterno, y como refutación de sus palabras. Y tú, sábelo por ti mismo.

וְכָל מָה שֶׁהֲבִיאוֹנוּ לְהַעֲמִיד מְצִיאוּת הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה מִצַּד מַעֲשָׂיו דַּי לְמִי שֶׁיָּבִין וְיוֹדֶה עַל הָאֱמֶת וּמַסְפִּיק בִּתְשׁוּבַת אַנְשֵׁי הַקַּדְמוּת שֶׁאוֹמְרִים כִּי הָעוֹלָם קַדְמוֹן וּדְחִיַּת דִּבְרֵיהֶם וְאַתָּה דַע לָךְ: