Jovot haLevavot·Puerta séptima · capítulo quinto62 / 90
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Puerta séptima · capítulo quinto

La teshuvá

Pero las condiciones de los elementos de la teshuvá son muchísimas; con todo, mencionaré veinte de ellas. En cada uno de los elementos de la teshuvá explicaremos cinco condiciones, y con ellas quedará completo cada uno de sus cuatro elementos.

אֲבָל תְּנָאֵי גִּדְרֵי הַתְּשׁוּבָה רַבִּים מְאֹד אַךְ אֶזְכֹּר מֵהֶם עֶשְׂרִים תְּנָאִים וּנְבָאֵר בְּכָל גֶּדֶר מִגִּדְרֵי הַתְּשׁוּבָה חֲמִשָּׁה תְּנָאִים וּבָהֶם יִהְיֶה כָּל גֶּדֶר מִגְּדָרֶיהָ הָאַרְבָּעָה שָׁלֵם.

De ellas, las condiciones del arrepentimiento son cinco. La primera: el temor de que el Creador se apresure a castigar al pecador por las culpas que ya cometió; por eso se fortalece su arrepentimiento, como está dicho: «Dad honra a Adonái, vuestro Dios, antes que oscurezca...» (Yirmiyahu 13). La segunda: el quebranto de su corazón y su sometimiento ante Elohim por el pecado que salió de él, como está dicho: «Y se humilla mi pueblo, sobre el cual es invocado mi nombre...» (Divré haYamim II 7). La tercera: cambiar su vestimenta y sus adornos, y mostrar señales de arrepentimiento en sus palabras, en su comida y en todos sus movimientos, como está dicho: «Por esto ceñíos de cilicio...» (Yirmiyahu 4); y dice: «...que se cubran de cilicio los hombres y las bestias» (Yoná 3:8). La cuarta: el llanto, el clamor y el duelo, arrepintiéndose de lo que antes pecó, como está dicho: «Ríos de agua descienden de mis ojos, porque no guardaron tu Torá» (Tehilim 119); y dice: «Entre el pórtico y el mizbéaj llorarán los cohanim, servidores de Adonái» (Yoel 2). La quinta: que reprenda a su alma y la avergüence en su conciencia por haber sido negligente en el deber que tiene hacia el Creador, ensalzado sea, como está dicho: «Rasgad vuestro corazón, y no vuestras vestiduras» (Yoel 2).

מֵהֶם תְּנָאֵי הַחֲרָטָה חֲמִשָּׁה.

Las condiciones del abandono son, asimismo, cinco. La primera: abandonar todo aquello contra lo que el Creador advirtió, como está dicho: «Odiad el mal y amad el bien» (Amós 5); y dice: «...y guarda su mano de hacer todo mal» (Yeshayahu 56:2); y dice: «Deje el malvado su camino...» (Yeshayahu 55). La segunda: abandonar lo permitido que conduce a lo prohibido, como las cosas dudosas —de las que no se sabe si están permitidas o prohibidas—, según se dijo de algunos jasidim que se apartaban de setenta puertas de lo permitido por temor a una sola puerta de lo prohibido; y como las vallas protectoras que nos ordenaron nuestros maestros, de bendita memoria, cuando dijeron: «Haced una valla en torno a la Torá» (Avot 1:1). La tercera: que abandone las transgresiones aun teniendo poder para cometerlas y ocasión a mano —que no se abstenga de hacerlas sino por temor al castigo del Creador—, como está dicho: «Se estremece mi carne por temor a ti, y de tus juicios tengo miedo» (Tehilim 119). La cuarta: que su abandono de las transgresiones nazca de su pudor ante el Creador, no del temor a los hombres, ni por lo que espera de ellos, ni por vergüenza ante ellos; y que no sea como se dijo de aquellos: «Su temor hacia mí es un mandato de hombres aprendido de memoria» (Yeshayahu 29:13); y dice: «E hizo Yehoash lo recto a los ojos de Adonái todos sus días en que lo instruyó Yehoyadá el cohen» (Melajim II 12). La quinta: que abandone el hacer el mal con el abandono de quien renuncia a ello por completo, sin permitirse volver a él, y diga con el corazón y con la lengua lo que dijo el varón piadoso: «Si obré injusticia, no lo repetiré» (Iyov 34).

הָרִאשׁוֹן הַיִּרְאָה מִמְּהִירוּת עֹנֶשׁ הַבּוֹרֵא לַחוֹטֵא עַל מָה שֶׁקָּדַם לוֹ מִן הָעֲוֹנוֹת וְתֶחֱזַק בַּעֲבוּר זֶה חֲרָטָתוֹ כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (שם יג) תְּנוּ לַה׳ אֱלֹהֵיכֶם כָּבוֹד בְּטֶרֶם יַחְשִׁךְ וְגוֹ׳.

Las condiciones de la petición de perdón son también cinco. La primera: confesar sus culpas y que estas se agranden a sus ojos y en su corazón, como está dicho: «Porque se han multiplicado nuestras rebeliones ante ti» (Yeshayahu 59:12). La segunda: que las recuerde siempre y las ponga ante sí, frente a su rostro, como está dicho: «Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre ante mí» (Tehilim 51). La tercera: que ayune de día y ore de noche, cuando su corazón está libre y no tiene la distracción de los asuntos del mundo, como está dicho: «Levántate, clama en la noche» (Eijá 2). Y he de explicar más adelante la excelencia de la oración nocturna, be'ezrat HaShem. La cuarta: que suplique a Elohim y derrame su alma ante Él sin cesar para que expíe sus culpas, lo perdone y acepte su teshuvá, como está dicho: «Mi pecado te di a conocer, y mi culpa no encubrí...» (Tehilim 32); y dice: «Por esto orará a ti todo piadoso en el momento propicio» (Tehilim 32). La quinta: que se esfuerce y se afane por advertir a los demás contra transgresiones como las suyas, atemorizarlos ante su castigo y recordarles que hagan teshuvá de ellas, como está escrito: «¿Quién sabe si Elohim se volverá y se apiadará...?» (Yoná 3); y está dicho: «Enseñaré a los rebeldes tus caminos» (Tehilim 51).

וְהַשֵּׁנִי שְׁבִירַת לִבּוֹ וְהִכָּנְעוֹ לֵאלֹהִים עַל מָה שֶׁהָיָה מִמֶּנּוּ מִן הַחֵטְא כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (ד״ה ב ז) וְיִכָּנְעוּ עַמִּי אֲשֶׁר נִקְרָא שְׁמִי עֲלֵיהֶם.

Y las condiciones del compromiso de no repetir aquello contra lo que el Creador advirtió son, igualmente, cinco. La primera: que sopese un placer rápido y perecedero, mezclado de turbación, frente a un deleite diferido, permanente, duradero y puro, sin sombra ni mezcla alguna; y que sopese un dolor pasajero y efímero, que no perdura, frente a un dolor diferido, constante y sin fin. Como está escrito acerca del deleite: «Y lo veréis, y se alegrará vuestro corazón» (Yeshayahu 66:14); y dice acerca del dolor: «Y saldrán y verán los cadáveres de los hombres...» (Yeshayahu 66); y dice: «Porque he aquí que viene el día, ardiente como un horno, y serán todos los soberbios y todo hacedor de maldad...» (Malají 3); y dice: «Y para vosotros, los que teméis mi nombre, brillará el sol de justicia...» (Malají 3). Cuando el pecador ponga esto en su corazón, cabe que se comprometa a no reincidir en su pecado. La segunda: que ponga en su corazón la llegada del día de la muerte, con su Creador airado contra él por la negligencia pasada en sus deberes, como está dicho: «¿Y quién soportará el día de su venida?» (Malají 3). Cuando esto lo lleve a reflexionar, ha de temer su castigo y resolver consigo mismo no reincidir en aquello que enoja a su Señor. La tercera: que ponga en su corazón los días en que se apartó, alejándose de su Dios, y no atendió a su servicio pese a los bienes que Él le prodigaba sin cesar, como está dicho: «Porque desde antiguo quebré tu yugo, rompí tus ataduras, y dijiste: No serviré» (Yirmiyahu 2:20). El sentido de «No serviré» es: no aceptaré tu servicio ni entraré en tu pacto —como si dijera: no pasaré por tu pacto—, del mismo tenor que «para que entres en el pacto de Adonái, tu Dios» (Devarim 29). La cuarta: que devuelva lo robado, se aparte de las transgresiones y deje de dañar a criatura alguna, como está escrito: «Devolverá el malvado la prenda, pagará lo robado» (Yejezkel 33); y dice: «Si hay iniquidad en tu mano, apártala...» (Iyov 11), «porque entonces alzarás tu rostro sin mancha». La quinta: que ponga en su corazón la grandeza del Creador, ensalzado sea, cuya palabra desobedeció, quebrantando el vínculo de su servicio y la tradición de su Torá; y que reprenda a su alma y la avergüence por ello, como está dicho: «¿Así pagáis a Adonái?» (Devarim 32); y dice: «¿A mí no me temeréis? —oráculo de Adonái» (Yirmiyahu 5:22).

וְהַשְּׁלִישִׁי לְשַׁנּוֹת מַלְבּוּשָׁיו וְתַכְשִׁיטָיו לְהַרְאוֹת סִימָנֵי הַחֲרָטָה בִּדְבָרָיו וּבְמַאֲכָלָיו וּבְכָל תְּנוּעוֹתָיו כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (ירמיה ד) עַל זֹאת חִגְרוּ שַׂקִּים וְגוֹ׳ וְאָמַר (יונה ג׳:ח׳) וְיִתְכַּסּוּ שַׂקִּים הָאָדָם וְהַבְּהֵמָה.

Y con esto quedan completos los elementos de la teshuvá que hemos expuesto.

וְהָרְבִיעִי הַבְּכִי וְהַצְּעָקָה וְהָאֵבֶל מִתְחָרֵט עַל מָה שֶׁקָּדַם לוֹ מִן הַחֵטְא כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (תהלים קיט) פַּלְגֵי מַיִם יָרְדוּ עֵינָי עַל לֹא שָׁמְרוּ תוֹרָתֶךָ וְאָמַר (יואל ב) בֵּין הָאוּלָם וְלַמִּזְבֵּחַ יִבְכּוּ הַכֹּהֲנִים מְשָׁרְתֵי ה׳.

וְהַחֲמִישִׁי שֶׁיּוֹכִיחַ נַפְשׁוֹ וְיַכְלִימֶנָּה בְּמַצְפּוּנוֹ עַל מָה שֶׁהָיָה מִקִּצּוּרוֹ בְּחוֹבַת הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה עָלָיו כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (שם) וְקִרְעוּ לְבַבְכֶם וְאַל בִּגְדֵיכֶם.

וּתְנָאֵי הָעֲזִיבָה גַּם כֵּן חֲמִשָּׁה.

אֶחָד מֵהֶם עֲזִיבַת כָּל מָה שֶׁהִזְהִיר הַבּוֹרֵא מִמֶּנּוּ כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (עמוס ה) שִׂנְאוּ רָע וְאֶהֱבוּ טוֹב וְאָמַר (ישעיהו נ״ו:ב׳) וְשֹׁמֵר יָדוֹ מֵעֲשׂוֹת כָּל רָע וְאָמַר (שם נה) יַעֲזֹב רָשָׁע דַּרְכּוֹ וְגוֹ׳.

וְהַשֵּׁנִי עֲזִיבַת הַמֻּתָּר הַמֵּבִיא לִידֵי אִסּוּר כַּדְּבָרִים הַמְּסֻפָּקִים אִם מֻתָּרִים הֵם אוֹ אֲסוּרִים כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר עַל קְצָת הַחֲסִידִים שֶׁהָיוּ פּוֹרְשִׁים מִשִּׁבְעִים שְׁעָרִים מִשַּׁעֲרֵי הַמֻּתָּר מִיִּרְאָתָם שַׁעַר אֶחָד מִשַּׁעֲרֵי הָאָסוּר וּכְמוֹ הַסְּיָגִים שֶׁצִּוּוּ עֲלֵיהֶם רַבּוֹתֵינוּ זַ״ל וְאָמְרוּ וַעֲשׂוּ סְיָג לַתּוֹרָה.

וְהַשְּׁלִישִׁי שֶׁתִּהְיֶה עֲזִיבָתוֹ הָעֲבֵרוֹת אַחַר יְכָלְתּוֹ עֲלֵיהֶם וְהִזְדַּמְּנוּתָן לוֹ לֹא יִמָּנַע מֵעֲשׂוֹתָם כִּי אִם מִיִּרְאַת עֹנֶשׁ הַבּוֹרֵא כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (תהלים קיט) סָמַר מִפַּחְדְּךָ בְשָׂרִי וּמִמִּשְׁפָּטֶיךָ יָרֵאתִי.

וְהָרְבִיעִי שֶׁתִּהְיֶה עֲזִיבָתוֹ הָעֲבֵרוֹת מִבָּשְׁתּוֹ מִן הַבּוֹרֵא לֹא מִיִּרְאַת בְּנֵי אָדָם וְלֹא לְתִקְוָתוֹ אוֹתָם וְלֹא לְבָשְׁתּוֹ מֵהֶם וְלֹא יִהְיֶה כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר בָּהֶם (ישעיהו כ״ט:י״ג) וַתְּהִי יִרְאָתָם אֹתִי מִצְוַת אֲנָשִׁים מְלֻמָּדָה וְאָמַר (מלכים ב יב) וַיַּעַשׂ יְהוֹאָשׁ הַיָּשָׁר בְּעֵינֵי ה׳ כָּל יָמָיו אֲשֶׁר הוֹרָהוּ יְהוֹיָדָע הַכֹּהֵן.

וְהַחֲמִישִׁי שֶׁיַּעֲזֹב עֲשׂוֹת הָרַע עֲזִיבַת הַיֵּאוּשׁ מִמֶּנּוּ שֶׁלֹּא יִתֵּן אֶל לִבּוֹ לִשְׁנוֹת אֵלָיו וְיֹאמַר בְּלִבּוֹ וּבִלְשׁוֹנוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַר הֶחָסִיד (איוב לד) אִם עָוֶל פָּעַלְתִּי לֹא אֹסִיף.

אֲבָל תְּנָאֵי בַּקָּשַׁת הַמְּחִילָה כְּמוֹ כֵן חֲמִשָּׁה.

אֶחָד מֵהֶם הִתְוַדֹּתוֹ בַּעֲוֹנֹתָיו וְשֶׁיִּרְבּוּ בְּעֵינָיו וּבְלִבּוֹ כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (ישעיהו נ״ט:י״ב) כִּי רַבּוּ פְשָׁעֵינוּ נֶגְדֶּךָ.

וְהַשֵּׁנִי שֶׁיִּזְכֹּר אוֹתָם תָּמִיד וִישִׂימֵם לְנֶגְדּוֹ וְנֹכַח פָּנָיו כמ״ש (תהלים נא) כִּי פְשָׁעַי אֲנִי אֵדָע וְחַטָּאתִי נֶגְדִּי תָמִיד.

וְהַשְּׁלִישִׁי שֶׁיִּתְעַנֶּה בַּיּוֹם וְיִתְפַּלֵּל בַּלַּיְלָה עֵת שֶׁלִּבּוֹ פָּנוּי וְאֵין לוֹ טִרְדָּה בְּעִסְקֵי הָעוֹלָם כמ״ש (איכה ב) קוּמִי רֹנִּי בַלַּיְלָה. וַאֲנִי עָתִיד לְבָאֵר מַעֲלַת תְּפִלַּת הַלַּיְלָה בְּעֶזְרַת הַשֵּׁם.

וְהָרְבִיעִי שֶׁיִּתְחַנֵּן אֶל הָאֱלֹהִים וְיַעֲטֹף אֵלָיו תָּמִיד לְכַפֵּר עֲוֹנֹתָיו וְלִמְחֹל לוֹ וּלְקַבֵּל תְּשׁוּבָתוֹ כמ״ש (תהלים לב) חַטָּאתִי אוֹדִיעֲךָ וַעֲוֹנִי לֹא כִסִּיתִי וְגוֹ׳ וְאָמַר (שם) עַל זֹאת יִתְפַּלֵּל כָּל חָסִיד אֵלֶיךָ לְעֵת מְצֹא.

וְהַחֲמִישִׁי שֶׁיִּטְרַח וְיִשְׁתַּדֵּל לְהַזְהִיר בְּנֵי אָדָם מִכְּמוֹת עֲבֵרוֹתָיו וּלְיָרְאָם מֵעָנְשָׁן וּלְהַזְכִּירָם בִּתְשׁוּבָה מֵהֶן כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (יונה ג) מִי יוֹדֵעַ יָשׁוּב וְנִחַם הָאֱלֹהִים וְנֶאֱמַר (תהלים נא) אֲלַמְּדָה פּוֹשְׁעִים דְּרָכֶיךָ.

וּתְנָאֵי הַקַּבָּלָה שֶׁלֹּא יִשְׁנֶה לַעֲשׂוֹת מַה שֶׁהִזְהִיר מִמֶּנּוּ הַבּוֹרֵא חֲמִשָּׁה כְּמוֹ כֵן.

אֶחָד מֵהֶם שֶׁיִּשְׁקֹל עֲרֵבוּת מְהִירָה וְכוֹלָה מְעֻרְבֶּבֶת בַּעֲרֵבוּת מִתְאַחֶרֶת קַיֶּמֶת מַתְמֶדֶת זַכָּה מִבְּלִי קַדְרוּת וְעִרְבּוּב וְשֶׁיִּשְׁקֹל צַעַר מַהֵר כָּלֶה אֵין לוֹ קַיָּמָא בְּצַעַר מִתְאַחֵר מַתְמִיד אֵין לוֹ הֶפְסֵק.

כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב עַל הָעֲרֵבוּת (ישעיהו ס״ו:כ״ד) וּרְאִיתֶם וְשָׂשׂ לִבְּכֶם וְאָמַר עַל הַצַּעַר (שם) וְיָצְאוּ וְרָאוּ בְּפִגְרֵי הָאֲנָשִׁים וְגוֹ׳ וְאָמַר (מלאכי ג) כִּי הִנֵּה הַיּוֹם בָּא בֹּעֵר כַּתַּנּוּר וְהָיוּ כָל זֵדִים וְכָל עֹשֵׂה רִשְׁעָה וְגוֹ׳ וְאָמַר (שם) וְזָרְחָה לָכֶם יִרְאֵי שְׁמִי שֶׁמֶשׁ צְדָקָה וְגוֹ׳. וְכַאֲשֶׁר יִתֵּן הַחוֹטֵא אֶל לִבּוֹ הַדָּבָר הַזֶּה רָאוּי לוֹ לְקַבֵּל עָלָיו שֶׁלֹּא יִשְׁנֶה אֶל חֶטְאוֹ.

וְהַשֵּׁנִי שֶׁיִּתֵּן אֶל לִבּוֹ בּוֹא יוֹם הַמִּיתָה וּבוֹרְאוֹ קָצוּף עָלָיו עַל מָה שֶׁקָּדַם לוֹ מִן הַקִּצּוּר בְּחוֹבוֹתָיו כמ״ש (שם) וּמִי מְכַלְכֵּל אֶת יוֹם בּוֹאוֹ. וְכַאֲשֶׁר יָשִׁיב זֶה אֶל לִבּוֹ חַיָּב לִירֹא מֵעָנְשׁוֹ וּלְהַסְכִּים עִם נַפְשׁוֹ שֶׁלֹּא יִשְׁנֶה אֶל מָה שֶׁיִּקְצֹף אֲדוֹנָיו עָלָיו.

וְהַשְּׁלִישִׁי שֶׁיִּתֵּן אֶל לִבּוֹ הַיָּמִים אֲשֶׁר נָטָה בָּהֶם מֵאַחֲרֵי אֱלֹהָיו וְלֹא הִשְׁגִּיחַ לַעֲבוֹדָתוֹ עִם הַתְמָדַת טוֹבוֹתָיו עָלָיו בָּהֶם כמ״ש (ירמיהו ב׳:כ׳) כִּי מֵעוֹלָם שָׁבַרְתִּי עֻלֵּךְ נִתַּקְתִּי מוֹסְרֹתַיִךְ וַתֹּאמְרִי לֹא אֶעֱבוֹר וּפֵרוּשׁ לֹא אֶעֱבֹר לֹא אֲקַבֵּל עֲבוֹדָתְךָ וְלֹא אָבוֹא בִּבְרִיתְךָ כְּאִלּוּ אָמַר לֹא אֶעֱבֹר בִּבְרִיתְךָ מֵעִנְיַן (דברים כט) לְעָבְרְךָ בִּבְרִית ה׳ אֱלֹהֶיךָ.

וְהָרְבִיעִי שֶׁיָּשִׁיב הַגְּזֵלוֹת וְיִמָּנַע מִן הָעֲבֵרוֹת וְיִרֶף מֵהַזָּקַת כָּל הַבְּרוּאִים כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (יחזקאל לג) חֲבֹל יָשִׁיב רָשָׁע גְּזֵלָה יְשַׁלֵּם וְאָמַר (איוב יא) אִם אָוֶן בְּיָדְךָ הַרְחִיקֵהוּ וְגוֹ׳ כִּי אָז תִּשָּׂא פָנֶיךָ מִמּוּם.

וְהַחֲמִישִׁי שֶׁיִּתֵּן אֶל לִבּוֹ גְּדֻלַּת הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה אֲשֶׁר הִמְרָה דְּבָרוֹ וְיָצָא מִקֶּשֶׁר עֲבוֹדָתוֹ וּמָסֹרֶת תּוֹרָתוֹ וְיוֹכִיחַ אֶת נַפְשׁוֹ וְיַכְלִימֶנָּה עַל זֶה כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (דברים לב) הַלְה׳ תִּגְמְלוּ זֹאת וְאָמַר (ירמיהו ה׳:כ״ב) הַאוֹתִי לֹא תִירָאוּ נְאֻם ה׳.

וּבָזֶה יִשְׁלְמוּ גִּדְרֵי הַתְּשׁוּבָה אֲשֶׁר הִקְדַּמְנוּ: