Puerta séptima · capítulo segundo
La teshuvá
Ahora bien, la teshuvá tiene tres partes.
אֲבָל חֶלְקֵי הַתְּשׁוּבָה הֵם שְׁלֹשָׁה.
La primera es la del que se aparta del pecado solo porque no ha encontrado modo de cometerlo; y en cuanto lo encuentra, su instinto vence a su razón y no se contiene, sino que lo comete. Una vez consumado, ve lo vil de su acto y se arrepiente de lo que hizo. Pero este se ha arrepentido con la boca, no con el corazón; con la lengua, no con los hechos. Y sigue siendo merecedor del castigo del Creador, bendito sea. De él se dice (Yirmiyahu 7:9): «¿Robar, matar, adulterar y jurar en falso...?», y también: «¿Acaso es una cueva de ladrones...?».
אֶחָד מֵהֶם הַשָּׁב מֵחֲמַת שֶׁלֹּא מָצָא דֶּרֶךְ לָעֲבֵרָה וּכְשֶׁהוּא מוֹצֵא גּוֹבֵר יִצְרוֹ עַל שִׂכְלוֹ וְלֹא יִמָּנַע מִמֶּנָּה וְכַאֲשֶׁר יַשְׁלִים עֲשׂוֹתָהּ יִרְאֶה גְּנוּת מַעֲשֵׂהוּ וְיִתְחָרֵט עַל מָה שֶׁעָבַר בָּהּ וְזֶה שָׁב בְּפִיהוּ לֹא בְּלִבּוֹ וּבִלְשׁוֹנוֹ לֹא בְּמַעֲשֵׂהוּ וְהוּא חַיָּב בְּעֹנֶשׁ הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ וּבוֹ נֶאֱמַר (שם ז) הֲגָנֹב רָצֹחַ וְנָאֹף וְהִשָּׁבֵעַ לַשֶּׁקֶר וְגוֹ׳ הַמְעָרַת פָּרִיצִים וְגוֹ׳.
La segunda parte es la del que se arrepiente con el corazón y con sus miembros, se planta con su razón frente a su instinto y se conduce forzando su propia alma y combatiendo sus apetitos, hasta vencerla y apartarla de aquello que aborrece el Creador, bendito sea. Solo que su alma quiere desviarlo sin cesar hacia lo contrario del servicio del Creador y anhela el pecado, mientras él se afana en ponerle freno: unas veces ella lo vence, otras veces él la vence a ella. Este aún no es perfecto en el camino de la teshuvá que le procura la expiación, hasta que se aparte por completo de los pecados. Como está escrito (Yeshayahu 27:9): «Por eso, con esto será expiada la iniquidad de Yaakov, y este es todo el fruto: quitar su pecado...».
וְהַחֵלֶק הַשֵּׁנִי הַשָּׁב בְּלִבּוֹ וּבְאֵבָרָיו וְעוֹמֵד בְּשִׂכְלוֹ כְּנֶגֶד יִצְרוֹ וּמִתְנַהֵג לְהַכְרִיחַ נַפְשׁוֹ וּלְהִלָּחֵם עִם תַּאֲווֹתֶיהָ עַד שֶׁיְּנַצְּחֶנָּה וְיִמְנָעֶנָּה מִמָּה שֶׁיִּשְׂנָאֵהוּ הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ אֶלָּא שֶׁנַּפְשׁוֹ רוֹצָה לְהַטּוֹתוֹ תָּמִיד אֶל הֶפֶךְ עֲבוֹדַת הַבּוֹרֵא וְשׁוֹאֶפֶת אֶל הָעֲבֵרָה וְהוּא מִשְׁתַּדֵּל לַחְסֹם אוֹתָהּ וּפַעַם תְּנַצְּחֵהוּ וּפַעַם יְנַצְּחֶנָּה וְזֶה אֵינוֹ שָׁלֵם בְּדֶרֶךְ הַתְּשׁוּבָה שֶׁמְּחַיֶּבֶת לוֹ הַכַּפָּרָה עַד שֶׁיָּסוּר מִן הָעֲבֵרוֹת לְגַמְרֵי כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (ישעיה כ ז) לָכֵן בְּזֹאת יְכֻפַּר עֲוֹן יַעֲקֹב וְזֶה כָּל פְּרִי הָסִר חַטָּאתוֹ וְגוֹ׳.
La tercera parte es la del hombre que se ha conducido según todas las condiciones de la teshuvá: hizo prevalecer su razón sobre su apetito, perseveró en ajustar cuentas con su alma, temió a su Creador y se avergonzó ante Él, se puso en el corazón la enormidad de su falta y de su culpa, reconoció la grandeza de Aquel a quien había desobedecido al quebrantar su palabra, y mantuvo sus culpas siempre ante sus ojos, delante de sí. Se arrepiente de ellas y pide perdón por ellas todos los días de su vida, hasta que le llegue su fin. Este es digno, ante el Creador, de salvarse.
וְהַחֵלֶק הַשְּׁלִישִׁי אָדָם שֶׁהִתְנַהֵג בְּכָל תְּנָאֵי הַתְּשׁוּבָה וְהִגְבִּיר שִׂכְלוֹ עַל תַּאֲוָתוֹ וְהִתְמִיד לַחְשֹׁב עִם נַפְשׁוֹ וְיָרֵא אֶת בּוֹרְאוֹ וּבוֹשׁ מִמֶּנּוּ וְהֵשִׁיב אֶל לִבּוֹ גֹּדֶל חֶטְאוֹ וַעֲוֹנוֹ וְהִכִּיר גְּדֻלַּת מִי שֶׁהִמְרָה אוֹתוֹ וְעָבַר עַל דְּבָרוֹ וְהִצִּיב עֲוֹנֹתָיו לְנֶגֶד עֵינָיו וּלְנִכְחוֹ תָּמִיד מִתְחָרֵט עֲלֵיהֶם וּמְבַקֵּשׁ הַמְּחִילָה בָּהֶם כָּל יְמֵי חַיָּיו עַד בּוֹא קִצּוֹ וְזֶה רָאוּי אֵצֶל הַבּוֹרֵא לְהִנָּצֵל: