Puerta sexta · capítulo sexto
La sumisión
Pero las conductas propias del hombre sumiso son diez.
אֲבָל הַמִּנְהָגִים שֶׁרָאוּי לִנְהֹג בָּהֶם בַּעַל הַכְּנִיעָה הֵם עֲשָׂרָה.
La primera: conocer a Elohim, sus buenas cualidades y la superioridad que dio al hombre sobre los demás seres vivos, como está escrito: «Lo hiciste señorear sobre las obras de tus manos» (Tehilim 8). Cuando reconozca la inmensa fuerza del Creador, lo excelso de su poder y su sabiduría suprema, se someterá ante Él y se humillará delante de Él, y aprenderá de lo que ordenó el Sabio: «No te enaltezcas ante un rey» (Mishlé 25) —cuánto más ante el Rey de reyes y Señor de señores, que está por encima de toda imagen y comparación—, como dijo Janá: «No hay santo como Adonái, porque no hay otro fuera de ti» (Shemuel I 2:2).
הָרִאשׁוֹן דַּעַת אֱלֹהִים וּמִדּוֹתָיו הַטּוֹבוֹת וְהַיִּתְרוֹן אֲשֶׁר נָתַן לָאָדָם עַל שְׁאָר בַּעֲלֵי הַחַיִּים כמ״ש (תהלים ח) תַּמְשִׁילֵהוּ בְמַעֲשֵׂי יָדֶיךָ.
כַּאֲשֶׁר יַכִּיר גֹּדֶל עָצְמַת הַבּוֹרֵא וְרוֹמְמוּת גְּבוּרָתוֹ וְחָכְמָתוֹ הָעֶלְיוֹנָה יִכָּנַע לוֹ וְיִשָּׁפֵל לְפָנָיו וְיִלְמַד מִמָּה שֶׁצִּוָּה הֶחָכָם (משלי כה) אַל תִּתְהַדַּר לִפְנֵי מֶלֶךְ כ״ש לִפְנֵי ממ״ה וַאֲדוֹנִי הָאֲדוֹנִים יִתְעַלֶּה מִדְּמוֹת וּמֵהַמָּשָׁל כְּמוֹ שֶׁאָמְרָה חַנָּה (שמואל א ב׳:ב׳) אֵין קָדוֹשׁ כַּה׳ כִּי אֵין בִּלְתֶּךָ.
La segunda: conocer las obligaciones de la Torá y de la razón, leer en el libro de la Torá de Elohim y ahondar en la sabiduría —la razonada y la recibida por tradición— para aprender de ella las condiciones de la sumisión y los lugares en que corresponde practicarla.
וְהַשֵּׁנִי לָדַעַת חִיּוּבֵי הַתּוֹרָה וְהַשֵּׂכֶל וְלִקְרֹא בְּסֵפֶר תּוֹרַת הָאֱלֹהִים וְלַעֲמֹד עַל הַחָכְמָה הַמֻּשְׂכֶּלֶת וְהַמְּקֻבֶּלֶת לִלְמֹד מִמֶּנָּה תְּנָאֵי הַכְּנִיעָה וּמְקוֹמוֹת הַנְהָגָתָהּ.
La tercera: la amplitud de corazón y el soportar, por amor del Creador, bendito sea, las palabras y los actos que resultan odiosos, como dijo: «Si pagué con mal a quien estaba en paz conmigo…» (Tehilim 7). Y dijo: «No digas: como me hizo, así le haré» (Mishlé 24). Y dijeron nuestros sabios, de bendita memoria: los que son ofendidos y no ofenden, oyen su afrenta y no responden, obran por amor y se alegran en los sufrimientos —de ellos dice el versículo: «Y quienes lo aman serán como el sol al salir en su fuerza» (Shofetim 5)—; a este lo llaman ellos «el que pasa por alto sus agravios».
וְהַשְּׁלִישִׁי רֹחַב הַלֵּב וְסִבְלוּת מָה שֶׁיִּשְׂנָא מִן הַדְּבָרִים וּמִן הַמַּעֲשִׂים מִן הַבּוֹרֵא ית׳ כְּמוֹ שֶׁאָמַר (תהלים ז) אִם גָּמַלְתִּי שׁוֹלְמִי רָע וְגוֹ׳ וְאָמַר (משלי כד) אַל תֹּאמַר כַּאֲשֶׁר עָשָׂה לִי כֵּן אֶעֱשֶׂה לּוֹ וְאָמְרוּ רז״ל הַנֶּעֱלָבִים וְאֵינָם עוֹלְבִים שׁוֹמְעִים חֶרְפָּתָם וְאֵינָם מְשִׁיבִים עוֹשִׂים מֵאַהֲבָה וּשְׂמֵחִים בַּיִּסּוּרִים עֲלֵיהֶם הַכָּתוּב אוֹמֵר (שופטים ה) וְאֹהֲבָיו כְּצֵאת הַשֶּׁמֶשׁ בִּגְבֻרָתוֹ וְהוּא הַנִּקְרָא אֶצְלָם מַעֲבִיר עַל מִדּוֹתָיו.
La cuarta: hacer el bien a las personas, hablarles bien, juzgarlas con benevolencia, no contar sus faltas y perdonarles lo que digan y cuenten en desdoro suyo, aun cuando no lo merezcan, como dijo: «Ni siquiera en tu pensamiento maldigas al rey» (Kohélet 10:20). Y dijo: «Diste tu boca al mal; contra tu hermano hablas, contra el hijo de tu madre pones tacha» (Tehilim 50). Y del perdón de la palabra mala y el desdoro es lo que dice el versículo: «Y hablaron Miriam y Aharón contra Moshé» (Bemidbar 12:1); y dice: «Y el hombre Moshé era muy humilde» (allí mismo), porque los perdonó. De esto es también lo que dijo el Sabio: «Tampoco des tu corazón a todas las palabras que digan» (Kohélet 7:21). Y dijo: «Pues muchas veces sabe tu corazón…» (allí mismo).
וְהָרְבִיעִי עֲשׂוֹת הַטּוֹב לִבְנֵי אָדָם וְדַבֵּר טוֹב לָהֶם וּלְדוּנָם לִזְכוּת וְשֶׁלֹּא יְסַפֵּר בִּגְנוּתָם וְשֶׁיִּמְחֹל לָהֶם מָה שֶׁיְּדַבְּרוּ בּוֹ וִיסַפְּרוּ בִּגְנוּתוֹ וְאִם אֵינָם רְאוּיִים לְכָךְ כְּמוֹ שֶׁאָמַר (קהלת י׳:כ׳) גַּם בְּמַדָּעֲךָ מֶלֶךְ אַל תְּקַלֵּל וְאָמַר (תהלים נ) פִּיךָ שָׁלַחְתָּ בְרָעָה תֵּשֵׁב בְּאָחִיךָ תְדַבֵּר בְּבֶן אִמְּךָ תִּתֶּן דֹּפִי וּמִמְּחִילַת הַדִּבּוּר הָרַע וְהַגִּנּוּי מָה שֶׁאָמַר הַכָּתוּב (במדבר י״ב:א׳) וַתְּדַבֵּר מִרְיָם וְאַהֲרֹן בְּמֹשֶׁה וְאָמַר (שם) וְהָאִישׁ מֹשֶׁה עָנָו מְאֹד מִפְּנֵי שֶׁמָּחַל לָהֶם. וּמִזֶּה מָה שֶׁאָמַר הֶחָכָם (קהלת ז׳:כ״א) גַּם לְכָל הַדְּבָרִים אֲשֶׁר יְדַבֵּרוּ אַל תִּתֵּן לִבֶּךָ וְאָמַר (שם) כִּי גַּם פְּעָמִים רַבּוֹת יָדַע לִבֶּךָ וְגוֹ׳.
Y dijeron nuestros sabios, de bendita memoria: sucedió que Rabí Eliézer bajó ante el arca y recitó veinticuatro plegarias, y no fue respondido. Bajó Rabí Akivá y dijo «Avinu Malkenu», y fue respondido. Salió una voz celestial y declaró: no es que este sea mayor que aquel, sino que este pasa por alto sus agravios y aquel no los pasa por alto.
וְאָמְרוּ חֲכָמֵינוּ זַ״ל: מַעֲשֶׂה בְּרַבִּי אֱלִיעֶזֶר שֶׁיָּרַד לִפְנֵי הַתֵּבָה וְאָמַר עֶשְׂרִים וְאַרְבַּע רְנָנוֹת וְלֹא נַעֲנָה. יָרַד ר׳ עֲקִיבָא וְאָמַר אָבִינוּ מַלְכֵּנוּ וְנַעֲנָה. יָצְתָה ב״ק וְאָמְרָה: לֹא שֶׁזֶּה גָּדוֹל מִזֶּה, אֶלָּא שֶׁזֶּה מַעֲבִיר עַל מִדּוֹתָיו וְזֶה אֵינוֹ מַעֲבִיר עַל מִדּוֹתָיו.
Y se cuenta de uno de los jasidim que pasó junto a la carroña de un perro muy hediondo, y le dijeron sus discípulos: ¡cuánto apesta esta carroña! Les respondió: ¡qué blancos son sus dientes! Y se arrepintieron de lo que habían dicho en desdoro de ella. Pues si es indigno hablar en desdoro de un perro muerto, cuánto más de un hombre vivo; y si es bueno alabar la carroña de un perro por la blancura de sus dientes, cuánto más será, según esto, un deber alabar a un hombre inteligente y perspicaz. Su intención fue reprenderlos para que no acostumbraran su lengua a hablar mal y aquello se les volviera segunda naturaleza.
וְנֶאֱמַר עַל אֶחָד מִן הַחֲסִידִים שֶׁעָבַר עַל נִבְלַת כֶּלֶב מַסְרַחַת מְאֹד וְאָמְרוּ לוֹ תַּלְמִידָיו כַּמָּה מַסְרַחַת נְבֵלָה זֹאת אָמַר לָהֶם כַּמָּה לְבָנוֹת שִׁנֶּיהָ וְנִתְחָרְטוּ עַל מָה שֶׁסִּפְּרוּ בִּגְנוּתָהּ וְכֵיוָן שֶׁהוּא גְּנַאי לְסַפֵּר בִּגְנוּת כֶּלֶב מֵת כ״ש בְּאָדָם חַי וְכֵיוָן שֶׁהוּא טוֹב לְשַׁבֵּחַ נִבְלַת כֶּלֶב בְּלֹבֶן שִׁנֶּיהָ כ״ש שֶׁהוּא חוֹבָה לְפִי זֶה לְשַׁבֵּחַ אָדָם מַשְׂכִּיל וּמֵבִין וְהָיְתָה כַּוָּנָתוֹ לְהוֹכִיחָם שֶׁלֹּא יְלַמְּדוּ לְשׁוֹנָם לְדַבֵּר רַע וְיָשׁוּב לָהֶם טֶבַע.
Y del mismo modo, cuando acostumbren su lengua a hablar bien, se les volverá una naturaleza arraigada, como está escrito: «No calumnió con su lengua» (Tehilim 15). Y dijo lo contrario: «Maldades trama tu lengua… amas toda palabra destructora» (Tehilim 52). Y dijo: «¿Qué te dará y qué te añadirá una lengua engañosa?» (Tehilim 120).
וְכֵן כְּשֶׁיְּלַמְּדוּ לְשׁוֹנָם לְדַבֵּר טוֹב יָשׁוּב לָהֶם טֶבַע קָבוּעַ כמ״ש (תהלים טו) לֹא רָגַל עַל לְשֹׁנוֹ וְאָמַר בְּהֵפֶךְ זֶה (שם נב) הַוּוֹת תַּחְשֹׁב לְשׁוֹנֶךָ וְגוֹ׳ אָהַבְתָּ כָל דִּבְרֵי בָלַע וְאָמַר (שם קכ) מַה יִּתֵּן לְךָ וּמַה יֹּסִיף לָךְ לָשׁוֹן רְמִיָּה.
La quinta: la sumisión en todos los asuntos de su mundo, lo que se ve de ellos y lo oculto, en su palabra, en su obra, en el movimiento de sus miembros y en su reposo; que su interior no sea, en todo esto, lo contrario de su exterior, ni su intimidad opuesta a lo que muestra; que sus movimientos sean medidos, correctos, equilibrados y armónicos, y vayan por el camino de la sumisión y la humildad ante Elohim, bendito sea, y ante las personas, según la diferencia de sus rangos y según el provecho que de ellos saque para su Torá y para su mundo, como se dijo: «Bueno es el hombre que se compadece y presta; arregla sus asuntos con juicio» (Tehilim 112). Y dijeron nuestros sabios, de bendita memoria: sé de espíritu humilde ante toda persona. Y dijeron: sé accesible al superior y afable con el joven.
וְהַחֲמִישִׁי הַכְּנִיעָה בְּעִנְיְנֵי עוֹלָמוֹ כֻּלָּם הַנִּרְאֶה מֵהֶם וְהַנִּסְתָּר בְּדִבּוּרוֹ וּבְמַעֲשֵׂהוּ וּבִתְנוּעַת אֵבָרָיו וְנוּחָם וְלֹא יִהְיֶה תּוֹכוֹ בְּכָל זֶה הֶפֶךְ בָּרוֹ וְלֹא מַצְפּוּנוֹ כְּנֶגֶד נִרְאֵהוּ וּתְנוּעוֹתָיו שְׁקוּלוֹת וּנְכוֹנוֹת וְשָׁווֹת וּמִתְדַּמּוֹת הוֹלְכוֹת עַל דֶּרֶךְ הַכְּנִיעָה וְהַשִּׁפְלוּת לֵאלֹהִים יִתְבָּרַךְ וְלִבְנֵי אָדָם כְּפִי הִתְחַלְּקוּת מַעֲלוֹתָם וּכְפִי הַטּוֹב לוֹ מֵהֶם לְתוֹרָתוֹ וּלְעוֹלָמוֹ כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (שם קיב) טוֹב אִישׁ חוֹנֵן וּמַלְוֶה יְכַלְכֵּל דְּבָרָיו בְּמִשְׁפָּט וְאָמְרוּ רז״ל הֱוֵי שְׁפַל רוּחַ בִּפְנֵי כָל אָדָם וְאָמְרוּ הֱוֵי קַל לְרֹאשׁ וְנוֹחַ לְתִשְׁחֹרֶת.
La sexta: que sea de espíritu elevado y de alma noble en los asuntos del Mundo Venidero, de modo que no se conforme en ellos con lo que le llegue por azar, ni diga «basta con lo que mi mano alcance de ellos», sino que su obra, su capacidad y su empeño en estos asuntos le parezcan poco, y su alma aspire siempre a lo que está por encima de eso, como dijo el versículo acerca de Yehoshafat: «Y se elevó su corazón en los caminos de Adonái» (Divré Hayamim II 17).
וְהַשִּׁשִּׁי שֶׁיִּהְיֶה יְקַר רוּחַ וּגְבַהּ נֶפֶשׁ בְּעִנְיְנֵי העוה״ב שֶׁלֹּא יַסְפִּיק לוֹ מֵהֶם מָה שֶׁיִּזְדַּמֵּן וְלֹא יֹאמַר דַּי בְּמָה שֶׁתִּמְצָא יָדוֹ מֵהֶם אֲבָל יִמְעַט בְּעֵינָיו מַעֲשֵׂהוּ וִיכָלְתּוֹ וְהִשְׁתַּדְּלוּתוֹ בְּעִנְיָנָיו וְתִגְבַּהּ נַפְשׁוֹ אֶל מָה שֶׁלְּמַעְלָה מִזֶּה תָּמִיד כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב בִּיהוֹשָׁפָט (ד״ה ב יז) וַיִּגְבַּהּ לִבּוֹ בְּדַרְכֵי ה׳.
La séptima: que su obra le parezca pequeña, y se reproche a sí mismo su cortedad en los asuntos de su Torá ante Elohim y ante las personas; que pida a Elohim ayuda y firmeza [para acrecentar el servicio y las buenas obras, como se dijo: «¡Ojalá se afirmen mis caminos para guardar tus estatutos!» (Tehilim 119)]. Que deje la altivez para honra del Creador, y abandone la grandeza y el prestigio en el momento en que obra para Elohim, bendito sea, sea a solas, sea en medio de las asambleas de la gente, como dijo el versículo acerca de Aharón, pese a lo elevado de su rango: «Y retirará la ceniza…» (Vayikrá 6). El Creador lo obligó a sacar la ceniza cada día, sin falta, para que se humillara y apartara la altivez de su corazón. Y algo semejante dijo acerca de David: «Y vio al rey David saltando y danzando ante Adonái» (Shemuel II 6), y el resto del pasaje. Y dijo: «Y hablaré de tus testimonios ante reyes, y no me avergonzaré» (Tehilim 119).
וְהַשְּׁבִיעִי שֶׁיִּקְטַן בְּעֵינָיו מַעֲשֵׂהוּ וְיִתְרַעֵם עַל נַפְשׁוֹ עַל קִצּוּרָהּ בְּעִנְיְנֵי תּוֹרָתוֹ לִפְנֵי הָאֱלֹהִים וְלִפְנֵי בְּנֵי אָדָם וִיבַקֵּשׁ מֵאֱלֹהִים עֵזֶר וְאֹמֶץ [לְהוֹסִיף בָּעֲבוֹדָה וּבְמַעֲשִׂים טוֹבִים, כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (תהלים קיט): אַחֲלַי יִכֹּנוּ דְרָכָי לִשְׁמֹר חֻקֶּיךָ]. וְיַנִּיחַ הַגַּבְהוּת לִכְבוֹד הַבּוֹרֵא וְיַעֲזֹב הַגְּדֻלָּה וְהַיְּקָר בְּעֵת שֶׁהוּא עוֹשֶׂה לֵאלֹהִים יִתְבָּרַךְ בֵּין לְבַדּוֹ בֵּין בְּתוֹךְ מַקְהֵלוֹת בְּנֵי אָדָם כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב עַל אַהֲרֹן עַל גְּדֻלַּת מַעֲלָתוֹ (ויקרא ו) וְהֵרִים אֶת הַדֶּשֶׁן וְגוֹ׳. וְחִיְּבוֹ הַבּוֹרֵא לְהוֹצִיא אֶת הַדֶּשֶׁן בְּכָל יוֹם תָּמִיד לְהִשָּׁפֵל וּלְהָסִיר הַגַּבְהוּת מִלִּבּוֹ וּכְמוֹ זֶה אָמַר בְּדָוִד (שמואל ב ו) וַתֵּרֶא אֶת הַמֶּלֶךְ דָּוִד מְפַזֵּז וּמְכַרְכֵּר לִפְנֵי ה׳ וּשְׁאָר הָעִנְיָן וְאָמַר (תהלים קיט) וַאֲדַבְּרָה בְעֵדֹתֶיךָ נֶגֶד מְלָכִים וְלֹא אֵבוֹשׁ.
La octava: que se conforme, en lo tocante al sustento, con lo que le llegue y con lo que encuentre, de modo que su alma sea humilde y de poco valor a sus propios ojos; y que la eduque a apartarse de sus apetitos corporales y a dedicarse a saldar las deudas que tiene con el Creador por la grandeza de sus bienes y la abundancia de su bondad para con él, como dijo David: «Por el camino de tus mandamientos correré…» (allí mismo).
וְהַשְּׁמִינִי שֶׁיַּסְפִּיק לוֹ מִסִּבּוֹת הַמָּזוֹן מָה שֶׁיִּזְדַּמֵּן וּמָה שֶׁיִּמְצָא מֵאֲשֶׁר תִּהְיֶה נַפְשׁוֹ נְמִבְזָה וְנִקְלָה בְּעֵינָיו וּלְחַנֵּךְ אוֹתָהּ לַעֲמֹד מִתַּאֲווֹתֶיהָ הַגּוּפָנִיּוּת וּלְהִפָּנוֹת לִפְרֹעַ חוֹבוֹת הַבּוֹרֵא עַל גֹּדֶל טוֹבוֹתָיו וְרֹב חַסְדּוֹ עָלָיו כְּמוֹ שֶׁאָמַר דָּוִד (שם) דֶּרֶךְ מִצְוֹתֶיךָ אָרוּץ וְגוֹ׳.
La novena: que tome venganza de los malvados por la honra del Creador, y que su costumbre de perdonar a la gente en lo que a él mismo toca no lo arrastre a perdonar en lo que atañe a Elohim, o a quien hable contra sus profetas, sus jasidim y sus predilectos. Que no proceda, ante la opresión de un hombre contra su prójimo, como procede al perdonar a quienes lo oprimen a él, sino que libere al oprimido y ayude a arrancarlo de la mano del opresor, como está escrito: «Juzgad cada mañana con justicia, y librad al despojado de la mano del opresor» (Yirmiyahu 28). Y dijo: «Y quebraba los colmillos del inicuo» (Iyov 29).
וְהַתְּשִׁיעִי שֶׁיִּנְקֹם מִן הָרְשָׁעִים לִכְבוֹד הַבּוֹרֵא וְאַל תַּשִּׁיאֵהוּ מְחִילָתוֹ לִבְנֵי אָדָם בְּצַד עַצְמוֹ לִמְחֹל בְּדִבְרֵי הָאֱלֹהִים אוֹ לְמִי שֶׁיְּדַבֵּר בִּנְבִיאָיו וַחֲסִידָיו וּסְגֻלָּתוֹ וְאַל יִנְהַג בְּעֹשֶׁק בְּנֵי אָדָם אִישׁ אֶת רֵעֵהוּ כְּמִנְהָגוֹ בִּמְחִילָתוֹ לָהֶם בְּעָשְׁקָם אוֹתוֹ אַךְ יַצִּיל הֶעָשׁוּק וְיַעֲזֹר לְהוֹצִיא מִיַּד הָעוֹשֵׁק כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (ירמיה כח) דִּינוּ לַבֹּקֶר מִשְׁפָּט וְהַצִּילוּ גָזוּל מִיַּד עוֹשֵׁק וְאָמַר (איוב כט) וָאֲשַׁבְּרָה מְתַלְּעוֹת עַוָּל.
Que enseñe a la gente el servicio de Elohim, que los reprenda, los avergüence, les ordene el bien y les advierta del mal, con su mano y con su lengua según su capacidad; que se apresure a aplicar los juicios de Elohim a quien los merece, y que no se someta ni se rebaje en esto, como está escrito acerca de Pinjás: «Y se levantó Pinjás e intervino, y se detuvo la plaga; y le fue contado por mérito de generación en generación, para siempre» (Tehilim 106).
וְיוֹרֶה בְּנֵי אָדָם עֲבוֹדַת הָאֱלֹהִים וְיוֹכִיחֵם וְיַכְלִימֵם וִיצַוֵּם עַל הַטּוֹב וְיַזְהִירֵם מִן הָרַע בְּיָדוֹ וּבִלְשׁוֹנוֹ כְּפִי יְכָלְתּוֹ וִימַהֵר לָקַחַת דִּינֵי הָאֱלֹהִים מִמִּי שֶׁחַיָּב בָּהֶם וְלֹא יִכָּנַע וְלֹא יִשָּׁפֵל בָּזֶה כמ״ש בְּפִינְחָס (תהלים קו) וַיַּעֲמֹד פִּינְחָס וַיְפַלֵּל וַתֵּעָצַר הַמַּגֵּפָה וַתֵּחָשֶׁב לוֹ לִצְדָקָה לְדֹר וָדֹר עַד עוֹלָם.
La décima: que sea de pocas palabras, de voz baja, de poca risa y de pocos juramentos por el Nombre aun sobre la verdad; que no deje pasar mentira alguna por su lengua; que no se siente en el círculo de los burladores; que no se alegre con lo que alegra a los ignorantes de entre los placeres del mundo. Y esto por sumisión y humildad, no por grandeza y soberbia, como dijo el profeta: «No me senté en el círculo de los burladores ni me regocijé; a causa de tu mano me senté solitario, pues de indignación me llenaste» (Yirmiyahu 15:17).
וְהָעֲשִׂירִי שֶׁיִּהְיֶה בִּמְעַט דְּבָרִים וְקוֹלוֹ נָמוּךְ וּמְעַט שְׂחוֹק וּמְעַט שְׁבוּעוֹת בַּשֵּׁם עַל הָאֱמֶת וְלֹא יַעֲבִיר עַל לְשׁוֹנוֹ כָּזָב וְלֹא יֵשֵׁב בְּסוֹד מְשַׂחֲקִים וְלֹא יִשְׂמַח בְּמָה שֶׁשְּׂמֵחִים עַמֵּי הָאָרֶץ מִתַּעֲנוּגֵי הָעוֹלָם וְזֶה מִכְּנִיעָה וְשִׁפְלוּת לֹא מִצַּד גְּדֻלָּה וְהִתְנַשֵּׂא כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַנָּבִיא (ירמיהו ט״ו:י״ז) לֹא יָשַׁבְתִּי בְסוֹד מְשַׂחֲקִים וָאֶעְלֹז מִפְּנֵי יָדְךָ בָּדָד יָשַׁבְתִּי כִּי זַעַם מִלֵּאתָנִי: