Jovot haLevavot·Puerta tercera20 / 90
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Puerta tercera

El servicio de Dios

Explicación de los modos en que es obligatorio aceptar el servicio de Dios, bendito sea. Y esta es la apertura de la puerta. Dijo el autor: puesto que en lo anterior explicamos el deber de unificar a Dios con corazón íntegro y los modos de considerar sus favores sobre el hombre, nos toca ahora recordar cómo debe conducirse el hombre una vez que esto le queda claro. Y es la aceptación del servicio de Dios, según lo que la razón exige de cualquiera hacia quien le hace bien.

בְּבֵאוּר אָפְנֵי חִיּוּב קַבָּלַת עֲבוֹדַת הָאֱלֹהִים יִתְבָּרַךְ. וְזֶה פֶּתַח הַשַּׁעַר: אָמַר הַמְחַבֵּר מִפְּנֵי שֶׁבֵּאַרְנוּ בַּמֶּה שֶׁעָבַר חִיּוּב יִחוּד הָאֱלֹהִים בְּלֵב שָׁלֵם וְאָפְנֵי בְּחִינַת טוֹבוֹתָיו עַל הָאָדָם הִתְחַיַּבְנוּ לִזְכֹּר אַחַר כָּךְ מָה שֶׁהָאָדָם חַיָּב לִנְהֹג בּוֹ כְּשֶׁיִּתְבָּרֵר אֶצְלוֹ וְהוּא קִבּוּל עֲבוֹדַת הָאֱלֹהִים כְּפִי אֲשֶׁר יְחַיְּבֵהוּ הַשֵּׂכֶל לַמֵּטִיב עַל מִי שֶׁהֵטִיב לוֹ.

Conviene comenzar la apertura de esta puerta explicando los modos de los favores y los deberes de gratitud que por ellos se deben los hombres unos a otros. De ahí ascenderemos a lo que nosotros debemos al Creador, ensalzado sea, en alabanza y agradecimiento por la abundancia de su bondad y la grandeza de su bien sobre nosotros.

וְרָאוּי לְהַקְדִּים בִּפְתִיחַת הַשַּׁעַר הַזֶּה בֵּאוּר אָפְנֵי הַטּוֹבוֹת וְחִיּוּבֵי הַהוֹדָאָה עֲלֵיהֶם מִבְּנֵי אָדָם קְצָתָם לִקְצָתָם. וְנַעֲלֶה מִזֶּה אֶל מָה שֶׁאָנוּ חַיָּבִין בּוֹ לַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה מִן הַשֶּׁבַח וְהַהוֹדָאָה עַל רוֹב חַסְדּוֹ וְגֹדֶל טוּבוֹ עָלֵינוּ.

Y decimos: es cosa sabida para nosotros que a todo el que nos hace bien debemos agradecérselo en la medida de su intención de sernos útiles. Si su acción se queda corta por algo que le sobreviene y le impide hacernos bien, su agradecimiento sigue siendo un deber nuestro, ya que nos ha quedado claro que su disposición hacia nosotros era buena y que su intención era beneficiarnos. Pero si nos llega algún bien de manos de quien no lo dirigió a nosotros, se levantan de sobre nosotros los deberes de gratitud hacia él, y no estamos obligados a ella.

וְנֹאמַר, כִּי מִן הַיָּדוּעַ אֶצְלֵנוּ כִּי כָל מֵטִיב אֵלֵינוּ אָנוּ חַיָּבִין לְהוֹדוֹת לוֹ כְּפִי כַּוָּנָתוֹ לְהוֹעִיל לָנוּ וְאִם יְקַצֵּר בְּמַעֲשֵׂהוּ לְדָבָר שֶׁיִּקְרֵהוּ יִמְנָעֵהוּ מֵהֵיטִיב אֵלֵינוּ הוֹדָאָתוֹ חוֹבָה עָלֵינוּ כֵּיוָן שֶׁנִּתְבָּרֵר לָנוּ כִּי דַּעְתּוֹ עָלֵינוּ לְטוֹב וְכִי כַּוָּנָתוֹ לְהוֹעִיל לָנוּ. וְאִם תַּגִּיעַ לָנוּ שׁוּם טוֹבָה עַל יְדֵי מִי שֶׁלֹּא כִּוֵּן בָּהּ אֵלֵינוּ יִסְתַּלְּקוּ מֵעָלֵינוּ חִיּוּבֵי הַהוֹדָאָה לוֹ וְאֵין אָנוּ חַיָּבִין בָּהּ.

Cuando reflexionamos sobre los favores que los hombres se hacen unos a otros, no salen de uno de estos cinco tipos:

וְכַאֲשֶׁר נִתְבּוֹנֵן בְּטוֹבוֹת בְּנֵי אָדָם קְצָתָם אֶל קְצָתָם אֵינָן יוֹצְאוֹת מֵאֶחָד מֵחֲמִשָּׁה פָּנִים (ס״א מינים):

El primero: el favor del padre hacia el hijo.

הָאֶחָד: טוֹבַת הָאָב עַל הַבֵּן.

El segundo: el favor del amo hacia su siervo.

וְהַשֵּׁנִי: טוֹבַת הָאָדוֹן עַל עַבְדּוֹ.

El tercero: el favor del rico hacia el pobre para recibir recompensa del Cielo.

וְהַשְּׁלִישִׁי: טוֹבַת הֶעָשִׁיר עַל הָרָשׁ כְּדֵי לְקַבֵּל שְׂכַר שָׁמַיִם.

El cuarto: el favor de unos hombres a otros para ganar fama, honra y el elogio de la gente.

וְהָרְבִיעִי: טוֹבַת בְּנֵי אָדָם קְצָתָם לִקְצָתָם לִקְנוֹת הַשֵּׁם וְהַכָּבוֹד וְלִגְמוּל הָעוֹלָם.

El quinto: el favor del fuerte hacia el débil por compasión hacia él y porque le duele su situación.

וְהַחֲמִישִׁי: טוֹבַת הֶחָזָק עַל הַחַלָּשׁ בַּעֲבוּר חֶמְלָתוֹ עָלָיו וְשֶׁהוּא כּוֹאֵב עַל עִנְיָנוֹ.

Ahora debemos examinar la intención que hay en todo lo que acabamos de mencionar: si depende únicamente del provecho de aquellos a quienes se hace bien, o no.

וְצָרִיךְ שֶׁנְּעַיֵּן עַתָּה בְּכַוָּנַת כָּל אֲשֶׁר סִפַּרְנוּ:

אִם אֵינָהּ תְּלוּיָה בְּדָבָר כִּי אִם לְתוֹעֶלֶת מִי שֶׁמְּטִיבִין אֲלֵיהֶם אִם לֹא.

El primero de ellos, el favor del padre hacia su hijo: es sabido que en él busca su propio provecho, pues el hijo es una porción del padre, junto con la enorme esperanza —según otra versión, el anhelo— que tiene puesta en él. ¿Acaso no ves que se preocupa por él más que por su propio cuerpo, en su comida, su bebida y su vestido, y en apartar de él todo daño? Le resulta leve soportar la carga y la fatiga a cambio del descanso del hijo, unido a lo que la naturaleza ha grabado en los padres de misericordia y compasión por sus hijos.

וּתְחִלָּתָם טוֹבַת הָאָב עַל בְּנוֹ מִן הַיָּדוּעַ כִּי הוּא מְכַוֵּן לְתוֹעֶלֶת עַצְמוֹ בּוֹ כִּי הַבֵּן נֵתַח מֵהָאָב עִם עֹצֶם תִּקְוָתוֹ (ס״א תשוקתו) בּוֹ וַהֲלֹא תִּרְאֶה כִּי הוּא מַרְגִּישׁ עָלָיו יוֹתֵר מִגּוּפוֹ בְּמַאֲכָלוֹ וּבְמִשְׁתֵּהוּ וּבִכְסוּתוֹ וְלִדְחוֹת כָּל נֶזֶק מֵעָלָיו וְנָקֵל בְּעֵינָיו סֵבֶל הַטֹּרַח וְהַיְּגִיעָה בְּעַד מְנוּחָתוֹ עִם מָה שֶׁהָטְבְּעוּ עָלָיו הָאָבוֹת מִן הָרַחֲמִים וְהַחֶמְלָה עַל בְּנֵיהֶם.

Y con todo esto, la Torá y la razón imponen al hijo el servicio, la honra y el temor, como está escrito: «Cada uno a su madre y a su padre temeréis» (Vayikrá 19), «Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre» (Mishlé 1); y dijo: «El hijo honra al padre, y el siervo a su señor» (Malají 1). Y ello aunque el padre esté obligado a esto por vía de la naturaleza, y el favor sea de Dios, siendo él tan solo un enviado en él.

וְעִם כָּל זֶה חִיְּבָה הַתּוֹרָה וְהַשֵּׂכֶל עַל הַבֵּן הָעֲבוֹדָה וְהַכָּבוֹד וְהַיִּרְאָה כמ״ש הַכָּתוּב (ויקרא יט) אִישׁ אִמּוֹ וְאָבִיו תִּירָאוּ (משלי א) שְׁמַע בְּנִי מוּסַר אָבִיךָ וְאַל תִּטֹּשׁ תּוֹרַת אִמֶּךָ וְאָמַר (מלאכי א) בֵּן יְכַבֵּד אָב וְעֶבֶד אֲדֹנָיו. וְאִם הָאָב מֻכְרָח בָּזֶה בְּדֶרֶךְ הַטֶּבַע וְהַטּוֹבָה לָאֵל וְהוּא שָׁלִיחַ בָּהּ בִּלְבַד.

En cuanto al favor del amo hacia su siervo, es sabido que busca mejorar su hacienda con su hacienda, junto con la necesidad que tiene de su trabajo, y en esto no persigue sino su propio provecho. Y aun así, el Creador, bendito sea, ya impuso al siervo el servirle y agradecerle, como está escrito: «El hijo honra al padre, y el siervo a su señor».

אֲבָל טוֹבַת הָאָדוֹן עַל עַבְדּוֹ יָדוּעַ כִּי הוּא מְכַוֵּן לְתַקֵּן מָמוֹנוֹ בְּמָמוֹנוֹ עִם צָרְכּוֹ לַעֲבוֹדָתוֹ וְהוּא אֵינוֹ מְכַוֵּן בָּזֶה כ״א תּוֹעֶלֶת עַצְמוֹ ועכ״ז כְּבָר חִיְּבוֹ הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ בַּעֲבוֹדָתוֹ וְהוֹדָאָתוֹ כמ״ש בֵּן יְכַבֵּד אָב וְעֶבֶד אֲדֹנָיו.

En cuanto al favor del rico hacia el pobre para recibir recompensa del Cielo, es como el comerciante que adquiere un gran deleite duradero, que le llegará al cabo de un tiempo, a cambio de un bien pequeño, perecedero y despreciable que entrega de inmediato. No pretende sino honrar su propia alma en su final con el bien que Dios depositó en su mano para darlo a quien sea digno de él. Y es sabido que conviene agradecérselo y alabarlo, aunque su intención fuera honrar su alma en su porvenir; aun así se le debe el agradecimiento, como dijo Iyob: «La bendición del que perecía venía sobre mí» (Iyob 29), y dijo también allí: «Si no me bendijeron sus lomos, y del vellón de mis corderos no se calentó» (Iyob 31).

אֲבָל טוֹבַת הֶעָשִׁיר עַל הָרָשׁ לְקַבֵּל שְׂכַר שָׁמַיִם הוּא כְּסוֹחֵר שֶׁהוּא קוֹנֶה הֲנָאָה גְּדוֹלָה קַיֶּמֶת יַגִּיעַ אֵלֶיהָ אַחַר זְמַן בְּטוֹבָה קְטַנָּה וַאֲבוּדָה וְנִבְזֵית יִתְּנֶנָּה מִיָּד וְלֹא נִתְכַּוֵּן אֶלָּא לְפָאֵר נַפְשׁוֹ בְּאַחֲרִיתוֹ בַּטּוֹבָה שֶׁהִפְקִידָהּ הָאֱלֹהִים בְּיָדוֹ לְתִתָּהּ לְמִי שֶׁיִּהְיֶה רָאוּי לָהּ וּמִן הַיָּדוּעַ כִּי רָאוּי לְהוֹדוֹת אוֹתוֹ וּלְשַׁבְּחוֹ אע״פ שֶׁהָיְתָה כַּוָּנָתוֹ לְפָאֵר אֶת נַפְשׁוֹ בְּאַחֲרִיתוֹ ועכ״ז נִתְחַיְּבָה לוֹ הַהוֹדָאָה כמ״ש אִיּוֹב (בפ׳ כט) בִּרְכַּת אֹבֵד עָלַי תָּבֹא וְעוֹד אָמַר שָׁם (לא) אִם לֹא בֵרְכוּנִי חֲלָצָיו וּמִגֵּז כְּבָשַׂי יִתְחַמָּם.

En cuanto al favor de unos hombres a otros por amor a la alabanza, el honor y el elogio de la gente, es como quien almacena algo en casa de su compañero, o le confía un depósito de dinero, por temor a necesitarlo más adelante.

אֲבָל טוֹבַת בְּנֵי אָדָם קְצָתָם אֶל קְצָתָם בַּעֲבוּר אַהֲבַת הַשֶּׁבַח וְהַכָּבוֹד וּגְמוּל הָעוֹלָם הוּא כְּמִי שֶׁאוֹצֵר דָּבָר אֵצֶל חֲבֵרוֹ אוֹ מַפְקִיד אֶצְלוֹ מָמוֹן מִפְּנֵי יִרְאָתוֹ שֶׁיִּצְטָרֵךְ לְאַחַר זְמַן.

Aunque su intención sea su propio provecho al hacer bien a otro, como hemos dicho, se le deben la alabanza y la gratitud por ello, como dijo el sabio: «Muchos buscan el favor del generoso, y todos son amigos del hombre dadivoso» (Mishlé 19); y dijo: «El regalo del hombre le abre camino, y ante los grandes lo conduce» (allí, 18).

אַף עַל פִּי שֶׁכַּוָּנָתוֹ לְתוֹעֶלֶת עַצְמוֹ בְּהֵטִיבוֹ לְזוּלָתוֹ כְּמוֹ שֶׁאָמַרְנוּ חַיָּב לוֹ הַשֶּׁבַח וְהַהוֹדָאָה עָלֶיהָ כְּמוֹ שֶׁאָמַר הֶחָכָם (משלי יט) רַבִּים יְחַלּוּ פְנֵי נָדִיב וְכָל הָרֵעַ לְאִישׁ מַתָּן וְאָמַר (שם יח) מַתָּן אָדָם יַרְחִיב לוֹ וְלִפְנֵי גְדֹלִים יַנְחֶנּוּ.

Y el favor de quien se apiada del pobre, dolido por él, lo dirige a apartar de sí mismo el pesar que le sobrevino por la aflicción de su alma y su dolor ante aquel de quien se compadeció. Es como quien cura un dolor que le sobrevino, mediante el bien que Dios le concedió, y no por ello deja de merecer alabanza, como dijo Iyob: «Si veía a alguien perecer por falta de ropa, y sin abrigo al menesteroso; si no me bendijeron sus lomos, y del vellón de mis corderos no se calentó» (en el signo 31).

אַךְ טוֹבוֹת הַחוֹמֵל עַל הֶעָנִי הַכּוֹאֵב לוֹ הוּא מְכַוֵּן בָּהּ לִדְחוֹת צַעַר מֵעַל עַצְמוֹ אֲשֶׁר מְצָאוּהוּ מֵעָגְמַת נַפְשׁוֹ וּכְאֵבוֹ לְמִי שֶׁחָמַל עָלָיו. וְהוּא כְּמִי שֶׁמְּרַפֵּא כְּאֵב שֶׁמְּצָאָהוּ בְּטוֹבַת ה׳ עָלָיו וְאֵינֶנּוּ נִשְׁאָר מִבִּלְתִּי שֶׁבַח כְּמוֹ שֶׁאָמַר אִיּוֹב (בסימן לא) אִם אֶרְאֶה אוֹבֵד מִבְּלִי לְבוּשׁ וְאֵין כְּסוּת לָאֶבְיוֹן אִם לֹא בֵרְכוּנִי חֲלָצָיו וּמִגֵּז כְּבָשַׂי יִתְחַמָּם.

Ya se ve, por lo que hemos expuesto, que la intención de todo el que hace bien a otro, de entre los hombres, es ante todo su propio provecho: ya para adquirir un adorno hermoso para este mundo o para el mundo venidero, ya para apartar el pesar de su alma, ya para mejorar su hacienda. Y nada de esto impide alabarlos y agradecerles, por temor y amor a ellos, y devolverles su recompensa; aunque ese bien esté prestado en sus manos y estén forzados a hacerlo con él, como recordamos, y aunque su favor no sea continuo, ni su generosidad constante, ni su piedad esté libre de la intención de aprovechar a su propia alma o de apartar de ella el daño. Siendo así, ¡cuánto debe el hombre de servicio, alabanza y gratitud al Creador del bien y al que lo otorga, cuyo bien no tiene término alguno, sino que es constante y continuo, sin intención de provecho ni de apartar daño, sino pura dádiva y bondad de su parte sobre todos los seres dotados de palabra!

וּכְבָר נִרְאָה מִמָּה שֶׁהִקְדַּמְנוּ כִּי כַּוָּנַת כָּל מֵטִיב לְזוּלָתוֹ מב״א הוּא לְתוֹעֶלֶת עַצְמוֹ תְּחִלָּה וְלִקְנוֹת קִשּׁוּט נָאֶה לעוה״ז אוֹ לעוה״ב אוֹ לִדְחוֹת צַעַר מֵעַל נַפְשׁוֹ אוֹ לְתַקָּנַת מָמוֹנוֹ וְאֵין כָּל זֶה מוֹנֵעַ מִשַּׁבְּחָם וְהוֹדָאָתָם מִיִּרְאָה וּמֵאַהֲבָה אוֹתָם וּמֵהָשִׁיב לָהֶם גְּמוּלָם אע״פ שֶׁהַטּוֹבָה הַהִיא שְׁאוּלָה בְּיָדָם וְהֵם מֻכְרָחִים לְהֵטִיב בָּהּ וְכַאֲשֶׁר זָכַרְנוּ וְטוֹבָתָם אֵינָהּ תְּמִידִית וְלֹא נְדִיבוּתָם נִמְשֶׁכֶת וַחֲסִידוּתָם מְעֹרֶבֶת עִם כַּוָּנַת תּוֹעֶלֶת נַפְשָׁם אוֹ לִדְחוֹת הַהֶזֵּק מִמֶּנָּה אִם כֵּן כַּמָּה הָאָדָם חַיָּב מִן הָעֲבוֹדָה וְהַשֶּׁבַח וְהַהוֹדָאָה לְבוֹרֵא הַטּוֹבָה וְהַמֵּטִיב בָּהּ אֲשֶׁר אֵין תַּכְלִית לְטוֹבָתוֹ אַךְ הִיא מַתְמֶדֶת וְנִמְשֶׁכֶת מִבִּלְתִּי כַּוָּנַת תּוֹעֶלֶת וְלֹא דְּחִיַּת נֶזֶק רַק נְדָבָה וְחֶסֶד מִמֶּנּוּ עַל כָּל הַמְדַבְּרִים:

Y algo en lo que conviene detenerse: todo el que hace bien a otro, de entre los hombres, en cualquiera de los tipos que mencionamos, no tiene ventaja alguna sobre aquel a quien hace bien, salvo en algún accidente entre los accidentes. Pero en su humanidad —según otra versión, en su ser— y en su esencia son semejantes y cercanos el uno al otro: en sustancia, en forma, en composición, en figura, en su naturaleza y en la mayoría de sus accidentes. Y aun así, aquel a quien se hace bien debe a su benefactor el servicio que hemos referido.

וּמִמָּה שֶׁרָאוּי לַעֲמֹד עָלָיו כִּי כָּל מֵטִיב לְזוּלָתוֹ מִבְּנֵי אָדָם מִכָּל הַמִּינִים אֲשֶׁר זָכַרְנוּ אֵין לוֹ יִתְרוֹן עַל מִי שֶׁמֵּטִיב לוֹ אֶלָּא בְּמִקְרֶה מִן הַמִּקְרִים אֲבָל בֶּאֱנוֹשׁוּתָם (ס״א בְּיֵשׁוּתָם) וְעַצְמָם נִמְשָׁלִים וּקְרוֹבִים זֶה לָזֶה בְּעֶצֶם וּבִדְמוּת וּבְחִבּוּרָם וּבְצַלְמָם וְטִבְעֵיהֶם וּבְרוֹב מִקְרֵיהֶם ועכ״ז חַיָּב מִי שֶׁמְּטִיבִים לוֹ מִן הָעֲבוֹדָה לַמֵּטִיב מָה שֶׁסִּפַּרְנוּ.

Y si pensáramos que aquel a quien se hace bien está en el colmo de la deficiencia y la bajeza en su composición, su estructura y su figura, estaría obligado a un servicio mayor. Del mismo modo, cuando consideramos que el benefactor es, en su bondad, bueno y perfecto por encima de todo cuanto existe, mientras que aquel a quien hace bien es el más bajo de cuanto existe y el más débil de cuanto ha sido creado, la razón obliga a un servicio añadido hacia el benefactor, hasta el infinito.

וְאִם הָיִינוּ חוֹשְׁבִים כִּי מִי אֲשֶׁר מְטִיבִין לוֹ בְּתַכְלִית הַחֶסְרוֹן וְהַגְּרִיעוּת בְּהַרְכָּבָתוֹ וְחִבּוּרוֹ וּדְמוּתוֹ הָיָה חַיָּב בַּעֲבוֹדָה יוֹתֵר וְכֵן כַּאֲשֶׁר נַחְשֹׁב כִּי הַמֵּטִיב בְּטוֹבָה טוֹב וְשָׁלֵם מִכָּל נִמְצָא וּמִי שֶׁמְּטִיבִין לוֹ גָּרוּעַ מִכָּל נִמְצָא וְחָלוּשׁ מִכָּל נִבְרָא הַשֵּׂכֶל מְחַיֵּב בְּתוֹסֶפֶת הָעֲבוֹדָה לַמֵּטִיב עַד אֵין תַּכְלִית.

Y cuando examinamos, según esta comparación, la relación entre el Creador, bendito sea, y los hombres con nuestra razón, hallamos al Creador, bendito sea, elevado, ensalzado y encumbrado por encima de todo lo que existe y de todo lo aprehensible por los sentidos y por la razón, según se explicó en la primera puerta de este libro. E igualmente hallamos al hombre, comparado con las demás especies de seres vivos que no hablan, deficiente y más débil que todas ellas.

וְכַאֲשֶׁר נִבְחוֹן עַל הַהַקָּשָׁה הַזֹּאת דְּבַר הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ וּבְנֵי אָדָם בְּשִׂכְלֵנוּ נִמְצָא הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ נַעֲלֶה וְנִשָּׂא וּמְרוֹמָם עַל כָּל נִמְצָא וְכָל מֻשָּׂג בַּהַרְגָּשָׁה וּבַשֵּׂכֶל כְּפִי אֲשֶׁר הִתְבָּאֵר בַּשַּׁעַר הָרִאשׁוֹן מִן הַסֵּפֶר הַזֶּה וְכֵן נִמְצָא הָאָדָם בְּהַקָּשָׁתוֹ אֵצֶל שְׁאָר מִינֵי הַחַיִּים שֶׁאֵינָם מְדַבְּרִים חָסֵר וְחַלָּשׁ מִכֻּלָּם.

Y esto se te hará ver en tres aspectos.

וְיֵרָאֶה לְךָ זֶה בִּג׳ עִנְיָנִים.

Uno de ellos, en lo relativo a su crianza y su infancia: hallamos que las demás especies de seres vivos son más fuertes que él, capaces de soportar mejor el dolor y de sostenerse por sí mismas, y no fatigan a sus progenitores en su crianza como el hombre.

אֶחָד מֵהֶם בְּעִנְיַן גִּדּוּלוֹ וְעוֹלְלוֹתוֹ כִּי נִמְצָא שְׁאָר מִינֵי הַחַיִּים חֲזָקִים מִמֶּנּוּ וִיכוֹלִים לִסְבֹּל הַצַּעַר יוֹתֵר וְלִנְשֹׂא אֶת עַצְמָם וְאֵינָם מַטְרִיחִים אֲבוֹתָם בְּגִדּוּלָם כָּאָדָם.

El segundo aspecto: cuando reparamos en las suciedades e inmundicias que hay dentro del cuerpo del hombre, y en lo que se le manifiesta por fuera, parecido a ellas, cuando se abstiene de lavarse y limpiarse durante muchos días; e igualmente cuando muere, pues su hediondez es más pesada que la de todos los cadáveres de los demás seres vivos, y su excremento más fétido que el de los demás seres vivos, y así el resto de sus inmundicias.

וְהָעִנְיָן הַשֵּׁנִי כְּשֶׁנְּעַיֵּן בַּמֶּה שֶׁיֵּשׁ תּוֹךְ גּוּף הָאָדָם מִן הַלִּכְלוּכִים וְהַטִּנּוּפִים וּמָה שֶׁנִּרְאֶה עָלָיו מִחוּץ מִמָּה שֶׁהוּא קָרוֹב מֵהֶם כְּשֶׁהוּא נִמְנָע מִן הָרְחִיצָה וְהַנְּקִיּוּת יָמִים רַבִּים וְכֵן כַּאֲשֶׁר יָמוּת כִּי זֻהֲמָתוֹ יוֹתֵר כְּבֵדָה מִכָּל זֻהֲמַת כָּל נְבֵלוֹת שְׁאָר ב״ח וְצוֹאָתוֹ יוֹתֵר מַסְרַחַת מִצּוֹאַת שְׁאָר ב״ח וְכֵן שְׁאָר טִנּוּפָיו.

El tercer aspecto: lo que se manifiesta de la debilidad de sus recursos cuando le falta la facultad del habla —que el Creador le dio como ventaja sobre los demás seres vivos que no hablan— a causa de algún trastorno que le sobrevenga en el cerebro. En tal momento queda más torcido y extraviado que los demás seres vivos, y hasta es posible que se destruya a sí mismo con daños y muertes. Y hallamos que la mayoría de los animales poseen, en el reconocimiento de las vías de su bien y en el ingenio para procurarse su sustento, más de lo que alcanzan muchos de los sensatos entre los hombres semejantes a ellos; cuánto más aquel a quien se le prive de la razón.

וְהָעִנְיָן הַשְּׁלִישִׁי מָה שֶׁהוּא נִרְאֶה מֵחֻלְשַׁת תַּחְבּוּלוֹתָיו כְּשֶׁיֶּחְסַר כֹּחַ הַדִּבּוּר אֲשֶׁר נָתַן לוֹ הַבּוֹרֵא יִתְרוֹן עַל שְׁאָר הַחַיִּים שֶׁאֵינָם מְדַבְּרִים לִמְאֹרָע שֶׁאֵרַע בְּמוֹחוֹ כִּי בָּעֵת הַהִיא יִהְיֶה נַעֲוֶה וְנִתְעֶה מִשְּׁאָר בע״ח וְאֶפְשָׁר שֶׁיַּשְׁחִית עַצְמוֹ בִּשְׁחִיתוֹת וּבִתְמוּתוֹת וְנִמְצָא רֹב בע״ח שֶׁיֵּשׁ לָהֶם מִן הַהַכָּרָה בְּדַרְכֵי טוֹבָתָם וְהַתַּחְבּוּלָה בְּהַשָּׂגַת מְזוֹנוֹתָם מָה שֶׁמְּקַצְּרִים רַבִּים מִן הַמַּשְׂכִּילִים שֶׁבִּבְנֵי אָדָם מִכְּמוֹתָם כ״ש מִי שֶׁיִּפָּקֵד שִׂכְלוֹ מֵהֶם.

Y cuando nos detenemos con nuestro pensamiento en la grandeza del Creador, ensalzado sea, en la inmensidad de su poder, su sabiduría y su riqueza, y contemplamos la debilidad del hombre y su deficiencia —que no alcanza la perfección, con su mucha necesidad y pobreza de algo que colme su carencia—; y examinamos la abundancia de los favores del Creador, bendito sea, y su bondad sobre él, y que lo creó tal como lo creó, deficiente en sí mismo, pobre y necesitado de aquello en que está su remedio, sin poder alcanzarlo sino con la fatiga de su alma —y esto por compasión del Creador hacia él, para que se conozca a sí mismo, se examine en todos sus asuntos, se adhiera de todos modos al servicio de Dios y reciba por ello la recompensa del mundo venidero, para el cual fue creado, según lo que ya expusimos en la segunda puerta de este libro—: entonces vemos cuánto debe el hombre a Él, bendito sea, de servicio, temor, alabanza, gratitud y loa constante, junto con la certeza del deber de todo lo que antes expusimos sobre la alabanza de los hombres y su gratitud unos a otros.

וְכַאֲשֶׁר נַעֲמֹד בְּמַחְשְׁבוֹתֵינוּ עַל גְּדֻלַּת הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה וְעֹצֶם יְכָלְתּוֹ וְחָכְמָתוֹ וְעָשְׁרוֹ וְנִסְתַּכֵּל בַּחֲלִישׁוּת הָאָדָם וְחֶסְרוֹנוֹ וְשֶׁאֵינוֹ מַגִּיעַ אֶל הַשְּׁלֵמוֹת וְרֹב צָרְכּוֹ וְרִישׁוֹ לְדָבָר שֶׁיְּמַלֵּא מַחְסוֹרוֹ וְנִבְחוֹן רוֹב טוֹבוֹת הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ וְחַסְדּוֹ עָלָיו וְשֶׁבְּרָאָהוּ כְּמוֹ שֶׁבְּרָאָהוּ מִן הַחֶסְרוֹן בְּעַצְמוֹ וְהוּא רָשׁ וְצָרִיךְ אֶל מָה שֶׁיֵּשׁ בּוֹ תַּקָּנָתוֹ וְלֹא יַגִּיעַ אֵלָיו כִּי אִם בִּיגִיעַת נַפְשׁוֹ וְזֶה מֵחֶמְלַת הַבּוֹרֵא עָלָיו כְּדֵי שֶׁיַּכִּיר אֶת עַצְמוֹ וְיִבְחַן בְּכָל עִנְיָנָיו וְיִדְבַּק בַּעֲבוֹדַת הָאֵל עכ״פ וִיקַבֵּל עַל זֶה גְּמוּל העוה״ב אֲשֶׁר לוֹ נִבְרָא כְּמוֹ שֶׁהִקְדַּמְנוּ מִן הַדְּבָרִים בַּשַּׁעַר הַשֵּׁנִי מִן הַסֵּפֶר הַזֶּה כַּמָּה הָאָדָם חַיָּב לוֹ ית׳ מִן הָעֲבוֹדָה וְהַיִּרְאָה וְהַשֶּׁבַח וְהַהוֹדָאָה וְהַתְמָדַת הַתְּהִלָּה עִם בֵּרוּר חִיּוּב כָּל אֲשֶׁר הִקְדַּמְנוּ מִן שֶׁבַח ב״א וְהוֹדָאָתָם קְצָתָם לִקְצָתָם.

Y si hay algún necio que discrepa de todo este deber del hombre hacia el Creador, bendito sea, cuando discierne y reflexiona sobre este asunto y reconoce la verdad sobre sí mismo, ¿acaso no despertará el que duerme, se sacudirá el que se desentiende, discernirá el necio y comprenderá el inteligente la claridad del deber de aceptar el servicio de Dios, con la evidencia de las pruebas, la notoriedad de los testigos y la certeza de las señales? Como dijo el navi, la paz sea con él, a quien se desentendió de considerar la aceptación del servicio de Dios, bendito sea: «¿Acaso a Adonái pagáis así, pueblo vil y no sabio?» (Debarim 32).

וְאִם יֵשׁ אִישׁ סָכָל שֶׁחוֹלֵק בְּחִיּוּב כָּל זֶה לַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ עַל הָאָדָם כְּשֶׁהוּא מַבְחִין וּמִתְבּוֹנֵן בָּעִנְיָן הַזֶּה וּמוֹדֶה בֶּאֱמֶת עַל עַצְמוֹ הֲלֹא יֵעוֹר הַיָּשֵׁן וְיִקַץ הַמִּתְעַלֵּם וְיַבְחִין הַכְּסִיל וְיַשְׂכִּיל הַמַּשְׂכִּיל בֵּרוּר חִיּוּב קַבָּלַת עֲבוֹדַת הָאֱלֹהִים עִם בֵּרוּר הָרְאָיוֹת וּפִרְסוּם הָעֵדִים וַאֲמִתַּת הַמּוֹפְתִים וכמ״ש הַנָּבִיא ע״ה לְמִי שֶׁהִתְעַלֵּם מֵעַיֵּן בְּקַבָּלַת עֲבוֹדַת הָאֱלֹהִים ית׳ (דברים לב) הַלְה׳ תִּגְמְלוּ זֹאת עַם נָבָל וְלֹא חָכָם.

Así pues, ya ha quedado claro el deber de aceptar el servicio de Dios que recae sobre los hombres, por razón de la continuidad de sus favores sobre ellos.

א״כ כְּבָר נִתְבָּרֵר חִיּוּב קַבָּלַת עֲבוֹדַת הָאֱלֹהִים עַל בְּנֵי אָדָם מִצַּד הַתְמָדַת טוֹבוֹתָיו עָלָיו.

Y debemos explicar, sobre el tema de esta puerta, diez asuntos.

וְצָרִיךְ שֶׁנְּבָאֵר מֵעִנְיַן הַשַּׁעַר הַזֶּה עֲשָׂרָה עִנְיָנִים.

Uno de ellos: la advertencia acerca del servicio y sus partes.

אֶחָד מֵהֶם הַהֶעָרָה עַל הָעֲבוֹדָה וַחֲלָקֶיהָ.

El segundo: la necesidad que conduce a cada una de sus partes.

וְהַשֵּׁנִי בַּצֹּרֶךְ הַמֵּבִיא אֶל כָּל חֵלֶק מֵחֲלָקֶיהָ.

El tercero: la definición del servicio, sus partes y sus grados.

וְהַשְּׁלִישִׁי בְּגֶדֶר הָעֲבוֹדָה וַחֲלָקֶיהָ וּמַעֲלוֹתֶיהָ.

El cuarto: la forma de la advertencia de la Torá y sus partes, y los grados de las personas en el conocimiento del libro de la Torá y la comprensión de sus asuntos.

וְהָרְבִיעִי בְּצוּרַת הַהֶעָרָה הַתּוֹרִיָּה וַחֲלָקֶיהָ וּמַעֲלוֹת אֲנָשִׁים בִּידִיעַת סֵפֶר הַתּוֹרָה וַהֲבָנַת עִנְיָנָיו.

El quinto: la forma de la advertencia de la razón, y mostrarla por vía de pregunta y respuesta.

וְהַחֲמִישִׁי בְּצוּרַת הַהֶעָרָה הַשִּׂכְלִית וּלְהוֹרוֹת עָלֶיהָ עַל דֶּרֶךְ הַשְּׁאֵלָה וְהַתְּשׁוּבָה.

El sexto: los tipos de deberes del servicio según los tipos de favores y sus divisiones.

וְהַשִּׁשִּׁי בְּמִינֵי חִיּוּבֵי הָעֲבוֹדָה כְּפִי מִינֵי הַטּוֹבוֹת וּמַחְלְקוֹתֵיהֶם.

El séptimo: la explicación de lo mínimo que debe, a su benefactor, aquel a quien se hace uno de los favores.

וְהַשְּׁבִיעִי בְּבֵאוּר הַפָּחוֹת מָה שֶׁחַיָּב בּוֹ מִי שֶׁמְּטִיבִין לוֹ בְּטוֹבָה מִן הַטּוֹבוֹת לַמֵּטִיב בָּהּ.

El octavo: la controversia de los sabios acerca de la coacción y la justicia, y la opinión más cercana a la verdad entre las que hay sobre esto.

וְהַשְּׁמִינִי בְּמַחְלֹקֶת הַחֲכָמִים בַּהֶכְרֵחַ וּבַצֶּדֶק וְהַדַּעַת הַקְּרוֹבָה אֶל הָאֱמֶת מִן הַדֵּעוֹת בָּזֶה.

El noveno: el relato del secreto de la creación de la especie humana en este mundo, de manera breve.

וְהַתְּשִׁיעִי בְּסִפּוּר סוֹד יְצִירַת הַמִּין הָאֱנוֹשִׁי בָּעוֹלָם הַזֶּה בְּדֶרֶךְ קְצָרָה.

El décimo: el relato del modo de servirse de cada una de nuestras midot en su lugar.

וְהָעֲשִׂירִי בְּסִפּוּר דֶּרֶךְ הַשִּׁמּוּשׁ בְּכָל מִדָּה מִמִּדּוֹתֵינוּ בִּמְקוֹמָהּ: