Puerta tercera · capítulo primero
El servicio de Dios
Dice el autor: la necesidad del despertar acerca del servicio a HaShem y de sus partes nace de que el hombre está obligado al servicio de HaShem, bendito sea, por vía del intelecto y del reconocimiento. Ahora bien, entre el momento en que los bienes se manifiestan sobre el hombre y el momento en que llega a comprender y a reconocer qué servicio le corresponde por ellos, media un largo tiempo. Por eso, despertar al hombre sobre las obras a que está obligado y sobre la fe del corazón —aquello con lo que se le completa el servicio a Dios, bendito sea— es un deber, para que no permanezca sin ley alguna hasta que su intelecto se complete.
אָמַר הַמְחַבֵּר אַךְ הַצֹּרֶךְ אֶל הַהֶעָרָה עַל עֲבוֹדַת ה׳ וַחֲלָקֶיהָ הוּא מִפְּנֵי שֶׁהָאָדָם חַיָּב בַּעֲבוֹדַת ה׳ יִתְבָּרַךְ מִדֶּרֶךְ הַשֵּׂכֶל וְהַהַכָּרָה וְיֵשׁ בֵּין עֵת הֵרָאוֹת הַטּוֹבוֹת עַל הָאָדָם וּבֵין עֵת שֶׁיַּשְׂכִּיל וְיַכִּיר מָה שֶׁהוּא חַיָּב עֲלֵיהֶם מִן הָעֲבוֹדָה זְמַן אָרֹךְ. הָיְתָה הֶעָרַת הָאָדָם עַל מָה שֶׁחַיָּב בּוֹ מִן הַמַּעֲשִׂים וֶאֱמוּנַת הַלְּבָבוֹת אֲשֶׁר בָּהֶם תֻּשְׁלַם לוֹ הָעֲבוֹדָה לָאֵל ית׳ חוֹבָה כְּדֵי שֶׁלֹּא יִשָּׁאֵר בְּלִי דָּת עַד שֶׁיֻּגְמַר שִׂכְלוֹ.
Y el despertar es de dos clases.
וְהַהֶעָרָה עַל שְׁנֵי עִנְיָנִים.
El primero está clavado en el intelecto, plantado en el reconocimiento del hombre, formado en él desde la raíz misma de su creación y de su nacimiento.
אֶחָד מֵהֶם תָּקוּעַ בְּשֵׂכֶל נָטוּעַ בְּהַכָּרַת הָאָדָם נוֹצָר עָלָיו בְּשֹׁרֶשׁ בְּרִיאָתוֹ וְתוֹלַדְתּוֹ.
El segundo se adquiere por vía de lo transmitido —y es la Torá, que el navi hace llegar a los seres humanos para enseñarles el camino del servicio al que están obligados ante el Creador, bendito sea.
וְהַשֵּׁנִי קָנוּי בְּדֶרֶךְ הַשֵּׁמַע וְהִיא הַתּוֹרָה אֲשֶׁר יַגִּיעֶנָּה הַנָּבִיא אֶל בְּנֵי אָדָם לְהוֹרוֹתָם דֶּרֶךְ הָעֲבוֹדָה אֲשֶׁר הֵם חַיָּבִין בָּהּ לַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ: