Puerta tercera · capítulo octavo
El servicio de Dios
Dijo el alma: Te has ocupado de mi curación y has hecho sanar mis heridas; me has reprendido, me has fortalecido, has velado largamente por mi cura y has apartado de mí la oscuridad de la necedad. Pero aún me queda, de entre las cosas que arruinan el servicio de Elohim, un asunto. Si me curas de su dolencia y apartas de mí su desasosiego, me salvaré de la mayor de las dolencias y estaré cerca de sanar de todas mis llagas.
אָמְרָה הַנֶּפֶשׁ הִתְעַסַּקְתָּ בִּרְפוּאָתִי וְהֶעֱלֵיתָ אֲרוּכָתִי וְהוֹכַחְתַּנִי וְהִגְדַּלְתָּ וְהִשְׁקַפְתָּ בְּאֹרֶךְ עַל רְפוּאָתִי וְגִלִּיתָ חֶשְׁכַת הָאִוֶּלֶת מֵעָלַי אֶלָּא שֶׁנִּשְׁאַר עָלַי עֲדַיִן מִמַּפְסִידֵי עֲבוֹדַת הָאֱלֹהִים עִנְיָן אֶחָד אִם תְּרַפְּאֵנִי מִמַּדְוֵהוּ וְתָסִיר מִמֶּנִּי דַּאֲגָתוֹ אֶנָּצֵל מִן הַגָּדוֹל שֶׁבַּמַּדְוִים וְאֶהְיֶה קְרוֹבָה לִרְפוּאָה מִכָּל נְגָעַי.
Dijo el intelecto: ¿Y cuál es ese asunto que te ocupa, según has dicho?
אָמַר הַשֵּׂכֶל וּמָה הוּא הָעִנְיָן שֶׁהוּא אֶצְלֵךְ כַּאֲשֶׁר זָכַרְתְּ.
Dijo el alma: Lo que he hallado en los libros acerca de la compulsión, el decreto, el dominio y la voluntad —que todo pertenece a Elohim en cuanto ha creado: lo inerte, lo que crece, lo vivo y lo que habla—, como está escrito: «Todo cuanto quiso Adonái, lo hizo, en los cielos y en la tierra» (Tehilim 135:6). Y dijo: «Adonái da muerte y da vida, hace descender al Sheol y hace subir; Adonái empobrece y enriquece, abate y también enaltece» (Shmuel I 2:6-7). Y dijo: «¿Quién es aquel que dijo, y sucedió, si Adonái no lo mandó? ¿No salen de la boca del Altísimo los males y el bien?» (Eijá 3:37-38). Y dijo: «Formo la luz y creo la oscuridad, hago la paz y creo el mal» (Yeshayahu 45:7). Y dijo: «Si Adonái no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Adonái no guarda la ciudad, en vano vela el que la guarda» (Tehilim 127:1). Y dijo: «En vano os levantáis temprano y os acostáis tarde, coméis el pan de dolores; así da Él a su amado el sueño» (Tehilim 127:2).
אָמְרָה הַנֶּפֶשׁ מָה שֶׁמָּצָאתִי בַּסְּפָרִים מֵעִנְיַן הַהֶכְרֵחַ וְהַגְּזֵרָה וְהַמֶּמְשָׁלָה וְהַחֵפֶץ שֶׁהַכֹּל לָאֱלֹהִים בְּכָל מָה שֶׁבָּרָא מִקּוֹפֵא וְצוֹמֵחַ וְחַי וּמְדַבֵּר כמ״ש (תהלים קלה) כֹּל אֲשֶׁר חָפֵץ ה׳ עָשָׂה בַּשָּׁמַיִם וּבָאָרֶץ וְאָמַר (שמואל א ב) ה׳ מֵמִית וּמְחַיֶּה מוֹרִיד שְׁאוֹל וַיָּעַל ה׳ מוֹרִישׁ וּמַעֲשִׁיר מַשְׁפִּיל אַף מְרוֹמֵם וְאָמַר (איכה ג) מִי זֶה אָמַר וַתֶּהִי ה׳ לֹא צִוָּה מִפִּי עֶלְיוֹן לֹא תֵצֵא הָרָעוֹת וְהַטּוֹב וְאָמַר (ישעיה מה) יוֹצֵר אוֹר וּבוֹרֵא חֹשֶׁךְ עֹשֶׂה שָׁלוֹם וּבוֹרֵא רָע וְאָמַר (תהלים קכז) אִם ה׳ לֹא יִבְנֶה בַיִת שָׁוְא עָמְלוּ בוֹנָיו בּוֹ אִם ה׳ לֹא יִשְׁמָר עִיר שָׁוְא שָׁקַד שׁוֹמֵר וְאָמַר (שם) שָׁוְא לָכֶם מַשְׁכִּימֵי קוּם מְאַחֲרֵי שֶׁבֶת אֹכְלֵי לֶחֶם הָעֲצָבִים כֵּן יִתֵּן לִידִידוֹ שֵׁנָא.
Y mucho más semejante a esto, que todo enseña que al hombre y a los demás seres vivos el Creador los dispuso como ornamento de este mundo; y si los mueve, se mueven por su permiso, su fuerza y su poder; y si los deja, descansan de sus obras, como está escrito: «Si Él da quietud, ¿quién condenará?» (Iyov 34). Y dijo: «Escondes tu rostro, y se turban; les quitas el aliento, expiran y vuelven a su polvo» (Tehilim 104:29). Y todas las palabras de los antiguos, en todo libro, reconocen este asunto sin disputa alguna.
וְהַרְבֵּה מִמָּה שֶׁדּוֹמֶה לָזֶה מַה שֶׁיּוֹרֶה כֻּלּוֹ כִּי הָאָדָם וּשְׁאָר הַחַיִּים הֱכִינָם הַבּוֹרֵא לְזִיּוּן הָעוֹלָם הַזֶּה וְאִם יְנִיעֵם יָנוּעוּ בִּרְשׁוּתוֹ וְכֹחוֹ וִיכָלְתּוֹ וְאִם יַנִּיחֵם יָנוּחוּ מִמַּעֲשֵׂיהֶם כמ״ש (איוב לא) וְהוּא יַשְׁקִט וּמִי יַרְשִׁעַ וְאָמַר (תהלים קד) תַּסְתִּיר פָּנֶיךָ יִבָּהֵלוּן תֹּסֵף רוּחָם יִגְוָעוּן וְאֶל עֲפָרָם יְשׁוּבוּן וְכָל דִּבְרֵי הָרִאשׁוֹנִים בְּכָל סֵפֶר מוֹדִים מִכָּל הָעִנְיָן הַזֶּה מִבְּלִי מַחְלֹקֶת בּוֹ.
Y se halla en el libro de la Torá lo que lo contradice: lo que enseña que los actos que se ven en el hombre están puestos en su dominio, que él los elige por su querer y que ocurren por su voluntad y su elección. Por eso se hizo merecedor de recompensa y castigo por el servicio y por la transgresión. Y es lo que dijo la Escritura: «Mira, he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal» (Devarim 30:15). Y dijo: «Y escogerás la vida» (Devarim 30:19). Y dijo: «De vuestra mano vino esto» (Malají 1:9). Y dijo: «Pues Él paga al hombre según su obra» (Iyov 34). Y dijo: «La necedad del hombre tuerce su camino» (Mishlé 19:3). Y todo lo que hay en nuestro libro —Torá, mitzvot y enseñanza moral— señala la claridad de este asunto; y también lo que hay en él sobre la recompensa del servicio y el castigo de la transgresión, todo enseña que los actos del hombre están puestos en sus manos, y que la honra de Elohim está limpia de su bien y de su mal, de sus rectitudes y de sus torceduras.
וְנִמְצָא בְּסֵפֶר הַתּוֹרָה מָה שֶׁחוֹלֵק עָלָיו מָה שֶׁמּוֹרֶה כִּי הַמַּעֲשִׂים הַנִּרְאִים מִן הָאָדָם נְתוּנִים בִּרְשׁוּתוֹ וְהוּא בּוֹחֵר בָּהֶם בְּחֶפְצוֹ וְהֵם הוֹוִים בִּרְצוֹנוֹ וּבְחִירָתוֹ וע״כ הִתְחַיֵּב בִּגְמוּל וּבְעֹנֶשׁ עַל הָעֲבוֹדָה וְעַל הָעֲבֵרָה וְהוּא מָה שֶׁאָמַר הַכָּתוּב (דברים ל) רְאֵה נָתַתִּי לְפָנֶיךָ הַיּוֹם אֶת הַחַיִּים וְאֶת הַטּוֹב וְאֶת הַמָּוֶת וְאֶת הָרָע וְאָמַר (שם) וּבָחַרְתָּ בַּחַיִּים וְאָמַר (מלאכי א) מִיֶּדְכֶם הָיְתָה זֹּאת וְאָמַר (איוב לא) כִּי פֹעַל אָדָם יְשַׁלֶּם לוֹ וְאָמַר (משלי יט) אִוֶּלֶת אָדָם תְּסַלֵּף דַּרְכּוֹ. וְכָל מָה שֶׁיֵּשׁ בְּסִפְרֵנוּ מִתּוֹרָה וּמִצְוֹת וּמוּסָר מוֹרֶה עַל בֵּרוּר הָעִנְיָן הַזֶּה וְכֵן מָה שֶׁיֵּשׁ בּוֹ מִגְּמוּל הָעֲבוֹדָה וְעֹנֶשׁ הָעֲבֵרָה הַכֹּל מוֹרֶה כִּי מַעֲשֵׂי הָאָדָם מֻנָּחִים אֵלָיו וְכִי כְּבוֹד הָאֱלֹהִים נָקִי מִטּוֹבָתוֹ וְרָעָתוֹ וְצִדְקוֹתָיו וּמְעֻוּוֹתָיו.
Y el asunto me resulta difícil, y conciliar ambas cosas es muy difícil. Si hay cura para esta dolencia, que Dios me cure de ella por tu mano.
וְהָעִנְיָן אֶצְלִי קָשֶׁה וְהָפִיק בֵּין שְׁנֵי הָעִנְיָנִים קָשֶׁה מְאֹד וְאִם יֵשׁ רְפוּאָה לַמַּדְוֶה הַזֶּה יִרְפָּאֵנִי הָאֵל מִמֶּנּוּ עַל יָדְךָ.
Dijo el intelecto: En lo que has mencionado, la dificultad de conciliar estos dos asuntos que se hallan en los libros no es mayor que la que se encuentra en la práctica, por vía de la experiencia. Y es lo que vemos en los actos del hombre: que a veces suceden conforme a su parecer y su querer, y a veces suceden contra su voluntad y su intención.
אָמַר הַשֵּׂכֶל אֵין בְּמָה שֶׁזָּכַרְתְּ מִקֹּשִׁי הַהֲפָקָה בֵּין שְׁנֵי אֵלּוּ הָעִנְיָנִים הַנִּמְצָאִים בַּסְּפָרִים גָּדוֹל מִמָּה שֶׁיִּמָּצֵא מִמֶּנּוּ בְּפֹעַל בְּדֶרֶךְ הַבְּחִינָה וְהוּא מָה שֶׁאֲנַחְנוּ רוֹאִים מִמַּעֲשֵׂי הָאָדָם שֶׁיִּהְיוּ כְּפִי דַּעְתּוֹ וְחֶפְצוֹ בִּקְצָת הָעִתִּים וְיִהְיוּ שֶׁלֹּא כִּרְצוֹנוֹ וְכַוָּנָתוֹ בִּקְצָתָם.
Y ellos te enseñan que el Creador, sea ensalzado, tiene dominio sobre él, y que él está bajo su sujeción: le permite lo que quiere y se lo impide cuando no lo quiere. Esto también se te muestra en el movimiento de su lengua, de su oído y de su vista. Y veo después que la recompensa y el castigo pasan sobre él conforme a sus actos y a sus movimientos hacia el servicio de Elohim o hacia su rebeldía.
וְהֵם יוֹרוּךְ כִּי יֵשׁ לַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה מֶמְשֶׁלֶת עָלָיו וְשֶׁהוּא תַּחַת מַאֲסָרוֹ יַתִּיר לוֹ מָה שֶׁיַּחְפֹּץ וְיִמְנָעֵהוּ מִמָּה שֶׁאֵינוֹ חָפֵץ וְיֵרָאֶה לָךְ מִמֶּנּוּ גַּם זֶה בִּתְנוּעַת לְשׁוֹנוֹ וְשִׁמְעוֹ וּרְאוּתוֹ וַאֲנִי רוֹאֶה אח״כ שֶׁהַגְּמוּל וְהָעֹנֶשׁ עוֹבְרִים עָלָיו כְּפִי מַעֲשָׂיו וּתְנוּעוֹתָיו לַעֲבוֹדַת הָאֱלֹהִים וּלְהַמְרוֹתוֹ.
Ya se extendieron mucho las disputas de los sabios sobre los modos de conciliar la compulsión y la justicia.
וּכְבָר אָרְכוּ מַחְלוֹקוֹת הַחֲכָמִים בְּאָפְנֵי הַהֲפָקָה בֵּין הַהֶכְרֵחַ וְהַצֶּדֶק.
Entre ellos, hay quien dijo que todos los actos humanos van conforme al querer del hombre, a su capacidad y a su fuerza; que Elohim entregó en su mano sus asuntos y le dio poder sobre ellos, y que la honra de Elohim está limpia de ellos; y que por eso le corresponden la recompensa y el castigo.
מֵהֶם מִי שֶׁאָמַר כִּי כָל הַמַּעֲשִׂים הָאֱנוֹשִׁיִּים הוֹלְכִים כְּחֵפֶץ הָאָדָם בָּהֶם וִיכָלְתּוֹ וְכֹחוֹ מָסַר אֱלֹהִים בְּיָדוֹ עִנְיְנֵיהֶם וְהִשְׁלִיטוֹ בָּהֶם וְכִי כְּבוֹד הָאֱלֹהִים נָקִי מֵהֶם וְעַל כֵּן הִתְחַיֵּב אֲלֵיהֶם הַגְּמוּל וְהָעֹנֶשׁ.
Y entre ellos, hay quien remite los actos humanos y todos los demás al Creador, bendito sea, y dijo que todo movimiento que se produce en el mundo —de lo que habla y de lo inerte— está bajo el permiso del Creador, sea bendito, su decreto y su juicio; y bajo su sujeción, de la que no escapa ni el grosor de un cabello, ni menos que eso ni más que eso. Y cuando les objetaron por vía de la recompensa y el castigo, dijeron: El asunto de la recompensa y el castigo, no conocemos su forma ni los caminos de sus juicios; y Dios es justo y no comete iniquidad, y es fiel en lo que ha prometido de recompensa y castigo, y no faltará. Nuestras mentes son demasiado débiles para captar la fuerza del ser de su sabiduría; su justicia es más manifiesta y su bondad más visible de lo que cabe para que sospechemos de sus juicios. No hay Dios sino Él.
וּמֵהֶם מִי שֶׁמֵּשִׁיב הַמַּעֲשִׂים הָאֱנוֹשִׁיִּים וְזוּלָתָם אֶל הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ וְאָמַר כִּי כָל תְּנוּעָה הַמִּתְחַדֶּשֶׁת בָּעוֹלָם מִמְּדַבֵּר וְדוֹמֵם הִיא בִּרְשׁוּת הַבּוֹרֵא ית׳ וּגְזֵרָתוֹ וְדִינוֹ וְתַחַת מַאֲסָרוֹ אֵין נִמְלָט מֵהֶם כְּשַׂעֲרָה לֹא פָּחוֹת מִמֶּנָּה וְלֹא לְמַעְלָה הֵימֶנָּה.
וְכַאֲשֶׁר הִקְשׁוּ עֲלֵיהֶם בְּדֶרֶךְ הַגְּמוּל וְהָעֹנֶשׁ אָמְרוּ עִנְיַן הַגְּמוּל וְהָעֹנֶשׁ אֵין אָנוּ יוֹדְעִים צוּרָתוֹ וְלֹא מַהַלְכֵי דִּינָיו וְהָאֱלֹהִים צַדִּיק וְלֹא יְעַוֵּל וְנֶאֱמָן בְּמָה שֶׁיָּעַד מִן הַגְּמוּל וְהָעֹנֶשׁ וְלֹא יַעֲבֹר נֶחְלְשׁוּ דֵּעוֹתֵינוּ מֵהַשִּׂיג כֹּחַ הַוָּיַת חָכְמָתוֹ וְצִדְקוֹ יוֹתֵר גָּלוּי וְחַסְדּוֹ נִרְאֶה יוֹתֵר מִמָּה שֶׁנַּחְשְׁדֵהוּ בְּדִינָיו אֵין אֱלוֹהַּ מִבַּלְעָדָיו.
Y entre ellos, hay quien optó por creer en las dos opiniones —la compulsión y la justicia— y dijeron que quien profundiza en ellas no se salva de pecado ni de tropiezo, cualquiera que sea el modo en que las entienda. Y dijeron: Lo correcto es que obremos como quien cree que los actos están puestos en el hombre y que será recompensado y castigado por ellos; que nos esforcemos en todo lo que nos beneficie ante el Creador en los dos mundos; y que confiemos en Elohim con la confianza de quien tiene claro que el dominio de todos los actos, de los movimientos, del provecho y del daño está en el decreto de HaShem, su permiso y su palabra; y que a Dios, sea bendito, le corresponde el argumento decisivo sobre el hombre, y el hombre no tiene argumento contra Elohim, bendito sea.
וּמֵהֶם מִי שֶׁרָאָה לְהַאֲמִין בִּשְׁתֵּי הַדֵּעוֹת הַהֶכְרֵחַ וְהַצֶּדֶק וְאָמְרוּ כִּי הַמַּעֲמִיק בָּהֶם אֵינוֹ נִצּוֹל מֵחֵטְא וּמִכְשׁוֹל עַל אֵיזֶה דֶּרֶךְ שֶׁיִּסְבֹּר אוֹתָם. וְאָמְרוּ הַנָּכוֹן שֶׁנַּעֲשֶׂה מַעֲשֶׂה מִי שֶׁיַּאֲמִין כִּי הַמַּעֲשִׂים מֻנָּחִים לָאָדָם יִגָּמֵל וְיֵעָנֵשׁ עֲלֵיהֶם וְנִשְׁתַּדֵּל בְּכָל אֲשֶׁר יוֹעִילֵנוּ אֵצֶל הַבּוֹרֵא בִּשְׁנֵי הָעוֹלָמִים וְנִבְטַח בֵּאלֹהִים בִּטְחוֹן מִי שֶׁהִתְבָּרֵר אֶצְלוֹ כִּי מֶמְשֶׁלֶת כָּל הַמַּעֲשִׂים וְהַתְּנוּעוֹת וְהַתּוֹעֶלֶת וְהַנֶּזֶק בִּגְזֵרַת ה׳ וּרְשׁוּתוֹ וּבְמַאֲמָרוֹ וְכִי לָאֵל ית׳ הַטַּעֲנָה הַנִּצַּחַת עַל הָאָדָם וְאֵין טַעֲנָה לָאָדָם עַל הָאֱלֹהִים יִתְבָּרַךְ.
Y esta opinión está cerca del camino de la salvación de todo lo antes mencionado, porque es de lo verdadero y acertado que reconozcamos nuestra ignorancia en esta cuestión de la sabiduría del Creador, sea bendito, a causa de la debilidad de nuestro entendimiento y de la escasez de nuestra percepción. Y en el hecho mismo de ignorarla hay algún aspecto del bien, y por eso se nos ocultó; que si en comprender este secreto hubiera para nosotros algún remedio, el Creador nos lo habría revelado.
וְהַדַּעַת הַזֹּאת קְרוֹבָה אֶל דֶּרֶךְ הַהַצָּלָה מִכָּל אֲשֶׁר קָדַם זִכְרוֹ כִּי מִן הָאֱמֶת וְהַנְּכוֹנָה שֶׁנּוֹדֶה בַּסִּכְלוּת בַּדָּבָר הַזֶּה מֵחָכְמַת הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ מִפְּנֵי חֲלִישׁוּת דַּעְתֵּנוּ וּמִמִּעוּט הַכָּרָתֵנוּ וּבְסִכְלוּתֵנוּ בּוֹ פָּנִים מֵאָפְנֵי הַטּוֹבָה וְלָזֶה נֶעְלַם מִמֶּנּוּ וְאִלּוּ הָיְתָה לָנוּ בְּעָמְדֵנוּ עַל הַסּוֹד הַזֶּה תַּקָּנָה הָיָה הַבּוֹרֵא מְגַלֶּה אוֹתָהּ לָנוּ.
Y la semejanza más cercana a esto es lo que vemos en el caso del débil de vista, que no saca provecho de la luz del sol hasta que pone un velo fino entre ella y sus ojos; y cuanto mayor es la enfermedad de sus ojos, más grueso ha de ser el velo que le conviene; y cuanto más leve es la enfermedad de sus ojos, más adecuado le resulta un velo fino.
וְהַדִּמְיוֹן הַקָּרוֹב בָּזֶה מָה שֶׁאָנוּ רוֹאִים מֵעִנְיַן חַלַּשׁ הָרְאוּת שֶׁאֵין לוֹ תּוֹעֶלֶת בְּאוֹר הַשֶּׁמֶשׁ עַד שֶׁיָּשִׂים מָסָךְ דַּק בֵּינוֹ וּבֵין עֵינָיו וְכָל אֲשֶׁר יִהְיֶה הַחֹלִי בְּעֵינָיו יוֹתֵר גָּדוֹל תִּהְיֶה תַּקָּנָתוֹ בְּמָסָךְ יוֹתֵר עָבֶה וְכָל אֲשֶׁר יֵקַל הַחֹלִי מֵעֵינָיו יִהְיֶה הַמָּסָךְ הַדַּק יוֹתֵר רָאוּי לוֹ.
Además, vemos que en la mayoría de los oficios corporales hay obras que, si no las viéramos con nuestros propios ojos y su noticia nos llegara, nos apresuraríamos a desmentir a quien nos las relatara. Como el astrolabio, que es la balanza de los astrónomos: si no lo hubiéramos alcanzado con nuestra vista, y un narrador nos contara su forma y su figura, y lo que con él se alcanza —los movimientos de las esferas, las posiciones de los astros, la determinación de las horas de cada momento de los tiempos del año, el conocimiento de las distancias de los cuerpos separados y muchas cosas que no se conocen—, no se habría aclarado en nuestro pensamiento ni habría subido a nuestra mente su forma.
וְעוֹד כִּי אָנוּ רוֹאִים בְּרוֹב הַמְּלָאכוֹת הַגּוּפָנִיּוֹת פְּעֻלּוֹת אִלּוּ לֹא הָיִינוּ רוֹאִים אוֹתָן בְּעֵינֵינוּ וְהָיָה דְּבָרָן מַגִּיעַ אֵלֵינוּ הָיִינוּ מְמַהֲרִים לְהַכְזִיב הַמַּגִּיד בּוֹ עֲלֵיהֶן בְּמוֹ האוסטרולוביי״ו שֶׁהוּא מֹאזְנֵי הַחוֹזִים שֶׁאִלּוּ לֹא הִשַּׂגְנוּהוּ בִּרְאוּתֵנוּ וְיַגִּיד לָנוּ מַגִּיד צוּרָתוֹ וּדְמוּתוֹ וּמָה שֶׁיֻּשַּׂג בּוֹ מִתְּנוּעוֹת הַגַּלְגַּלִּים וּמְקוֹמוֹת הַכּוֹכָבִים וְכִוּוּן הַשָּׁעוֹת שֶׁל כָּל עֵת וָעֵת מֵעִתֵּי הַשָּׁנָה וִידִיעַת מֶרְחַקֵּי הַדְּבָרִים הַחֲלוּקִים וְהַרְבֵּה מִן הַדְּבָרִים שֶׁאֵינָם יְדוּעִים לֹא נִתְבָּרְרָה בְּמַחְשַׁבְתֵּנוּ וְלֹא עָלְתָה בְּרַעֲיוֹנֵנוּ צוּרָתוֹ.
Y así también lo que nos es aún más cercano, de entre los instrumentos que usa la generalidad de la gente: la romana. Pues, de no ser porque el sentido de nuestra vista lo percibe, no cabría en nuestro ánimo que pesara con peso justo una balanza en la que uno de sus brazos es más largo que el otro; y es de asombrar que con ella se pesen muchas cargas, distintas en menos y en más, con una sola pesa.
וְכֵן מָה שֶׁהוּא יוֹתֵר קָרוֹב אֵלֵינוּ מִן הַכֵּלִים שֶׁמִּשְׁתַּמְּשִׁים בָּהֶם הֲמוֹן ב״א. הַפֶּלֶס,
כִּי לוּלֵא הַשָּׂגַת חוּשׁ רְאוּתֵנוּ אוֹתוֹ לֹא הָיָה מִתְקַיֵּם בְּנַפְשׁוֹתֵינוּ שֶׁיִּשְׁקֹל שֶׁקֶל הַצֶּדֶק בְּמֹאזְנַיִם שֶׁאֶחָד מֵחֶלְקֵיהֶם יוֹתֵר אָרוֹךְ מִן הַשֵּׁנִי וּמִן הַתֵּמַהּ שֶׁיִּשְׁקֹל בּוֹ שְׁקָלִים רַבִּים נֶחְלָקִים בְּחָסֵר וּבְיָתֵר בְּאֶבֶן אַחַת.
Y lo que la gente usa todavía más: el movimiento de la piedra superior de las piedras del molino, en giro parejo, mediante mecanismos débiles a los que mueve el agua. Cuando arrojamos una piedra pequeña en la corriente del agua que fluye, no se demora ni un instante hasta llegar al fondo; y en el molino, siendo el peso de la piedra muchas veces mayor, y la fuerza de los mecanismos que mueven el molino por su causa mucho menor que la fuerza de la corriente, aun así la mueve. Y si un narrador nos lo relatara y no viéramos la cosa con nuestros ojos, nos apresuraríamos a negarlo y a replicar sus palabras.
וּמָה שֶׁמִּשְׁתַּמְּשִׁים בּוֹ ב״א יוֹתֵר תְּנוּעַת הָאֶבֶן הָעֶלְיוֹן מֵאַבְנֵי הָרֵחַיִם בְּסִבּוּב שָׁוֶה בְּאֶמְצָעִים חַלָּשִׁים מְנִיעִים אוֹתָם הַמַּיִם. וּכְשֶׁאָנוּ מַשְׁלִיכִים אֶבֶן קְטַנָּה בְּשֶׁטֶף הַמַּיִם הַנִּגָּרִים לֹא הָיָה מִתְעַכֵּב שָׁעָה עַד שֶׁהָיָה מַגִּיעַ לְתַחְתֵּיהֶם וּבָרֵחַיִם מִמִּשְׁקַל הָאֶבֶן כְּפָלִים רַבִּים וְכֹחַ הָאֶמְצָעִים שֶׁיָּנוּעוּ הָרֵחַיִם בַּעֲבוּרָם פָּחוֹת מִכֹּחַ הַשֶּׁטֶף הַרְבֵּה. וְאִלּוּ הִגִּיד לָנוּ מַגִּיד וְלֹא הָיִינוּ רוֹאִים הַדָּבָר בְּעֵינֵינוּ הָיִינוּ מְמַהֲרִים לְהַכְחִישׁ וּלְהָשִׁיב עַל דְּבָרָיו.
Y esto se debe a lo escaso de nuestro conocimiento de los fundamentos de la creación, y a la debilidad de nuestra percepción de las raíces de los seres, de sus derivados, de sus naturalezas y de sus fuerzas particulares. Y quien está en la ignorancia que hemos descrito respecto de una cosa que tiene continuamente entre las manos, no es de extrañar que no conozca los caminos del que decreta ni de la justicia, de entre los juicios del Creador, sea ensalzado, que están ocultos y elevados por encima de lo que hemos mencionado, sin fin.
וְזֶה מִפְּנֵי מִעוּט יְדִיעָתֵנוּ בִּיסוֹדֵי הַיְּצִירָה וַחֲלִישׁוּת הַכָּרָתֵנוּ בְּשָׁרְשֵׁי הַנִּמְצָאִים וְתוֹלְדוֹתֵיהֶם וְטִבְעֵיהֶם וּכֹחוֹתָם הַמִּתְבּוֹדְדִים. וּמִי שֶׁהוּא בַּסִּכְלוּת אֲשֶׁר סִפַּרְנוּ בְּדָבָר שֶׁהוּא בֵּין יָדָיו תָּדִיר אֵין מִן הַתֵּמַהּ שֶׁלֹּא יֵדַע מַהַלְכֵי הַגּוֹזֵר וְהַצֶּדֶק מִמִּשְׁפְּטֵי הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה אֲשֶׁר הֵם נֶעֱלָמִים וְנַעֲלִים מִמָּה שֶׁזָּכַרְנוּ עַד אֵין קֵץ.
Y en un sentido semejante dijo David, la paz sea sobre él (Tehilim 131): «Adonái, no se ha enaltecido mi corazón ni se han levantado mis ojos...». Y dijo después algo parecido, sobre entregarse a Dios, con estas palabras: «Ciertamente he calmado y acallado mi alma, como un niño destetado en el regazo de su madre; como un niño destetado está mi alma en mí» (Tehilim 131:1-2).
וּבִכְמוֹתוֹ אָמַר דָּוִד ע״ה (תהלים קלא) ה׳ לֹא גָבַהּ לִבִּי וְלֹא רָמוּ עֵינַי וְגוֹ׳ וְאָמַר אַחַר זֶה מָה שֶׁדּוֹמֶה לוֹ מֵהִמָּסֵר אֶל הָאֱלֹהִים בְּמַאֲמָרוֹ אִם לֹא שִׁוִּיתִי וְדוֹמַמְתִּי נַפְשִׁי כְּגָמֻל עֲלֵי אִמּוֹ כַּגָּמֻל עָלַי נַפְשִׁי: