Puerta duodécima
El enojo
El enojo es una mala midá. Igual que la sarna es una enfermedad del cuerpo, el enojo es una enfermedad del alma. Dijeron nuestros maestros (Nedarim 22a): a todo el que se enoja lo dominan todas las clases de Guehinom, como está dicho (Kohélet 11:10): «Aparta el enojo de tu corazón, y aleja el mal de tu carne». Y «mal» no es sino Guehinom, como está dicho (Mishlé 16:4): «Todo lo hizo Adonái para su fin, y también al malvado para el día del mal». Y no solo eso, sino que también lo dominan las hemorroides, como está dicho (Devarim 28:65): «Y te dará Adonái allí un corazón tembloroso, ojos consumidos y alma afligida» —¿qué cosa consume los ojos y aflige el alma? Has de decir: estas son las hemorroides.
שַׁעַר הַשְׁנֵים־עָשָׂר – שַׁעַר הַכַּעַס
הַכַּעַס הוּא מִדָּה רָעָה. וְכַאֲשֶׁר הַגָּרָב מֵחֹלִי הַגּוּף – כֵּן הַכַּעַס מֵחֹלִי הַנֶּפֶשׁ. וְאָמְרוּ רַבּוֹתֵינוּ (נדרים כב א): כָּל הַכּוֹעֵס – כָּל מִינֵי גֵּיהִנֹּם שׁוֹלְטִים בּוֹ, שֶׁנֶּאֱמַר (קהלת יא י): ״וְהָסֵר כַּעַס מִלִּבֶּךָ, וְהַעֲבֵר רָעָה מִבְּשָׂרֶךָ״. וְאֵין ״רָעָה״ אֶלָּא גֵּיהִנֹּם, שֶׁנֶּאֱמַר (משלי טז ד): ״כֹּל פָּעַל יְיָ לַמַּעֲנֵהוּ, וְגַם רָשָׁע לְיוֹם רָעָה״. וְלֹא עוֹד אֶלָּא שֶׁתַּחְתּוֹנִיּוֹת שׁוֹלְטִים בּוֹ, שֶׁנֶּאֱמַר (דברים כח סה): ״וְנָתַן יְיָ לְךָ שָׁם לֵב רַגָּז, וְכִלְיוֹן עֵינַיִם וְדַאֲבוֹן נָפֶשׁ״ – אֵיזֶה דָּבָר שֶׁמְּכַלֶּה הָעֵינַיִם וּמַדְאִיב אֶת הַנֶּפֶשׁ? הֱוֵי אוֹמֵר: זֶה תַּחְתּוֹנִיּוֹת.
Y aún dijeron nuestros maestros (Nedarim 22b): a todo el que se enoja, ni siquiera la Shejiná es tenida en cuenta frente a él, como está dicho (Tehilim 10:4): «El malvado, en la altivez de su rostro, no busca; "no hay Elohim" es todo su pensamiento». Y además olvida su estudio y añade necedad, como está dicho (Kohélet 7:9): «Pues el enojo reposa en el seno de los necios»; y está escrito (Tehilim 92:7): «Y el necio no entiende»; y está escrito (Mishlé 13:16): «Y el necio despliega su necedad». Y es sabido que sus culpas superan a sus méritos, como está dicho (Mishlé 29:22): «Y el hombre de ira, mucha es su transgresión». Y su castigo es muy grande, como está dicho (Mishlé 19:19): «El de gran ira, castigo soporta».
וְעוֹד אָמְרוּ רַבּוֹתֵינוּ (שם ע״ב): כָּל הַכּוֹעֵס, אֲפִלּוּ הַשְּׁכִינָה אֵינָהּ חֲשׁוּבָה כְּנֶגְדּוֹ, שֶׁנֶּאֱמַר (תהלים י ד): ״רָשָׁע כְּגֹבַהּ אַפּוֹ בַּל יִדְרֹשׁ, אֵין אֱלֹהִים כָּל מְזִמּוֹתָיו״ (תהלים י ד). וְאַף מְשַׁכֵּחַ תַּלְמוּדוֹ וּמוֹסִיף טִפְּשׁוּת, שֶׁנֶּאֱמַר (קהלת ז ט): ״כִּי כַעַס בְּחֵיק כְּסִילִים יָנוּחַ״; וּכְתִיב (תהלים צב ז): ״וּכְסִיל לֹא יָבִין״; וּכְתִיב (משלי יג טז): ״וּכְסִיל יִפְרֹשׂ אִוֶּלֶת״. וּבְיָדוּעַ שֶׁעֲוֹנֹתָיו מְרֻבִּין מִזְּכוּיוֹתָיו, שֶׁנֶּאֱמַר (שם כט כב): ״וּבַעַל חֵמָה רַב פָּשַׁע״. וְעָנְשׁוֹ גָּדוֹל מְאוֹד, שֶׁנֶּאֱמַר (שם יט יט): ״גְּדָל חֵמָה – נֹשֵׂא עֹנֶשׁ״.
Y ves a las personas cuando están enojadas y se aferran a su enojo: no ponen atención a lo que hacen, y hacen en su enojo muchas cosas que no harían sin él. Porque el enojo saca la razón del hombre de su interior, hasta que multiplica palabras de cólera y entra en disputas y provocaciones. Por eso es imposible que el iracundo se libre de grandes pecados. Y así dijo Eliyahu a Rav Yehudá: no te encolerices y no pecarás (Berajot 29b). Y dijeron (Eruvin 65b): en tres cosas se reconoce a la persona, y una de ellas es en su enojo. Pues en el momento del enojo el hombre se revela: si su enojo prevalece sobre su sabiduría, y hace cosas en ese momento sin la guía de la sabiduría —ahí se reconoce su enojo. Y si su sabiduría prevalece sobre su enojo, y no habla ni actúa a causa del enojo, lo que no haría sin él —ahí se reconoce su sabiduría. Y dijo el sabio: tres ama Hakadosh Baruj Hu, y uno de ellos es quien no se enoja (Pesajim 113b). Y dijeron nuestros maestros, de bendita memoria (Avot 2:5): el irascible no enseña; pues por su mucho enojo los alumnos temen preguntarle sus dudas, no sea que se enoje con ellos. Y aun si preguntan, no tiene ánimo para explicar a sus alumnos todo lo necesario. Además les responde con enojo, y por eso no entienden. Y los alumnos, aunque su maestro se enoje con ellos, que pregunten y examinen con detalle, y no se inquieten por el enojo ni riñan con su maestro. Y sobre ellos expusieron nuestros maestros (Berajot 63b): «Y el exprimir de las narices produce contienda» (Mishlé 30:33) —todo aquel con quien su maestro se enoja una y dos veces y él calla, merece entender los casos de dinero y los casos de vidas. Y dijo el maestro: no hay nada más difícil que los casos de dinero y los casos de vidas.
וְאַתָּה רוֹאֶה בְּנֵי אָדָם כְּשֶׁהֵם כּוֹעֲסִים וּמַחֲזִיקִים בְּכַעֲסָן – אֵינָן מְשִׂימִין לִבָּם עַל מָה שֶׁעוֹשִׂים, וְעוֹשִׂים הַרְבֵּה עִנְיָנִים בְּכַעֲסָן מָה שֶׁלֹּא הָיוּ עוֹשִׂים בְּלֹא הַכַּעַס. כִּי הַכַּעַס מוֹצִיא שִׂכְלוֹ שֶׁל אָדָם מִקִּרְבּוֹ, עַד שֶׁמַּרְבֶּה דִּבְרֵי הַכַּעַס, וְנִכְנַס בְּמַחֲלֹקֶת וְקִנְטוּרִים. לָכֵן אִי אֶפְשָׁר שֶׁיִּנָּצֵל הַכַּעֲסָן מֵחֲטָאִים גְּדוֹלִים. וְכֵן אָמַר אֵלִיָּהוּ לְרַב יְהוּדָה: לָא תִּרְתַּח וְלָא תִּחְטֵי (ברכות כט ב). וְאָמְרוּ (ערובין סה ב): בִּשְׁלוֹשָׁה דְּבָרִים נִכָּר הָאָדָם, הָאֶחָד מֵהֶם בְּכַעְסוֹ. כִּי בְּעֵת הַכַּעַס אָדָם נִכָּר: אִם יִתְגַּבֵּר כַּעֲסוֹ עַל חָכְמָתוֹ, וְעוֹשֶׂה עִנְיָנִים בְּעֵת הַכַּעַס בְּלֹא הַנְהָגַת הַחָכְמָה – בָּזֶה נִכָּר כַּעֲסוֹ. אִם תִּתְגַּבֵּר חָכְמָתוֹ עַל כַּעֲסוֹ, וְלֹא יְדַבֵּר וְלֹא יַעֲשֶׂה מַעֲשֶׂה מֵחֲמַת הַכַּעַס, מָה שֶׁלֹּא הָיָה עוֹשֶׂה בְּלֹא הַכַּעַס – בָּזֶה נִכָּר חָכְמָתוֹ. וְאָמַר הֶחָכָם: שְׁלֹשָׁה הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא אוֹהֲבָן, וְאֶחָד מֵהֶן: מִי שֶׁאֵינוֹ כּוֹעֵס (פסחים קיג ב). וְאָמְרוּ רַבּוֹתֵינוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (אבות ב ה): לֹא הַקַּפְּדָן מְלַמֵּד; כִּי מֵרוֹב כַּעֲסוֹ הַתַּלְמִידִים יְרֵאִים מִמֶּנּוּ לִשְׁאוֹל סְפֵקוֹתֵיהֶם פֶּן יִכְעַס עֲלֵיהֶם. וַאֲפִלּוּ אִם שׁוֹאֲלִים – אֵין לוֹ לֵב לְפָרֵשׁ לְתַלְמִידָיו כָּל הַצֹּרֶךְ. וְגַם יָשִׁיב לָהֶם דֶּרֶךְ כַּעַס, וּמִתּוֹךְ כָּךְ לֹא יָבִינוּ. וְהַתַּלְמִידִים אֲפִלּוּ שֶׁרַבָּן כּוֹעֵס עֲלֵיהֶם – יִשְׁאֲלוּ וִידַקְדְּקוּ, וְלֹא יָחוּשׁוּ עַל הַכַּעַס וְלֹא יָרִיבוּ עִם רַבָּן. וַעֲלֵיהֶם דָּרְשׁוּ רַבּוֹתֵינוּ (ברכות סג ב): ״וּמִיץ אַפַּיִם יוֹצִיא רִיב״ (משלי ל לג) – כָּל הַכּוֹעֵס עָלָיו רַבּוֹ פַּעַם אַחַת וּשְׁתַּיִם וְשׁוֹתֵק, זוֹכֶה לְהָבִין בֵּין דִּינֵי מָמוֹנוֹת וְדִינֵי נְפָשׁוֹת. וְאָמַר מָר: אֵין לְךָ קָשֶׁה יוֹתֵר מִדִּינֵי מָמוֹנוֹת וְדִינֵי נְפָשׁוֹת.
El iracundo no tiene gracia a los ojos de la gente, sino que es odiado por ellos, y por eso sus actos no son bien recibidos. Y aun si tiene en su mano Torá y buenas obras, el mundo no aprende de él.
הַכַּעֲסָן אֵין לוֹ חֵן בְּעֵינֵי הַבְּרִיּוֹת, וְהוּא שָׂנוּא בְּעֵינֵיהֶם, וּמִתּוֹךְ כָּךְ אֵין מַעֲשָׂיו מְקֻבָּלִים בְּעֵינֵי הַבְּרִיּוֹת. וַאֲפִלּוּ אִם יֵשׁ בְּיָדוֹ תּוֹרָה וּמַעֲשִׂים טוֹבִים – אֵין הָעוֹלָם לְמֵדִין מִמֶּנּוּ.
El iracundo es una carga para los de su casa, que oyen sin cesar su enojo y su queja. Y está cerca de llegar a un tropiezo por imponer un temor excesivo, como aquel episodio de Rabí Janiná ben Gamliel, a quien los de su casa estuvieron a punto de darle a comer un miembro de animal vivo (éver min hajái) (Guitín 7a).
הַכַּעֲסָן הוּא כָּבֵד עַל בְּנֵי בֵּיתוֹ, הַשּׁוֹמְעִים תָּמִיד כַּעֲסוֹ וּתְלוּנָתוֹ. וְקָרוֹב הַדָּבָר לוֹ לָבוֹא לִידֵי תַּקָּלָה מִפְּנֵי שֶׁמֵּטִיל אֵימָה יְתֵרָה, כְּמוֹ הַהוּא מַעֲשֶׂה דְּרַבִּי חֲנִינָא בֶּן גַּמְלִיאֵל, אֲשֶׁר בִּקְשׁוּ בְּנֵי בֵּיתוֹ לְהַאֲכִילוֹ אֵבָר מִן הַחַי (גיטין ז א).
El iracundo no pasa por alto los agravios ni perdona, sino que se venga y guarda rencor de continuo. El enojo lleva a la persona a la disputa; cuando se enoja con sus compañeros, riñen con él y él con ellos. Y donde hay disputa hay envidia y odio. Y ya conoces los males de la disputa, como se explicará en la Puerta de la disputa.
הַכַּעֲסָן אֵינוֹ מַעֲבִיר עַל מִדּוֹתָיו וְאֵינוֹ מוֹחֵל, אַךְ הוּא נוֹקֵם וְנוֹטֵר תָּמִיד. הַכַּעַס מֵבִיא אָדָם לִידֵי מַחֲלֹקֶת; כְּשֶׁהוּא כּוֹעֵס עִם חֲבֵרָיו – יָרִיבוּ עִמּוֹ וְהוּא עִמָּהֶם. וּכְשֶׁיֵּשׁ מַחֲלֹקֶת יֵשׁ קִנְאָה וְשִׂנְאָה. וּכְבָר יָדַעְתָּ רָעוֹת הַמַּחֲלֹקֶת, כַּאֲשֶׁר יִתְבָּאֵר בְּשַׁעַר הַמַּחֲלֹקֶת.
El enojo cierra el corazón del hombre a todo bien. Porque cuando el hombre se enoja, no tiene corazón para apiadarse de los pobres. Y sobre HaShem, bendito sea, está dicho (Javakuk 3:2): «En la ira, recuerda la compasión»; y esto está muy lejos de las conductas de carne y hueso.
הַכַּעַס מוֹנֵעַ לֵב הָאָדָם מִכָּל הַטּוֹבוֹת. כִּי כְּשֶׁאָדָם כּוֹעֵס – אֵין לוֹ לֵב לְרַחֵם עַל הָעֲנִיִּים. וּבְהַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ נֶאֱמַר (חבקוק ג ב): ״בְּרֹגֶז רַחֵם תִּזְכֹּר״; וְזֶה רָחוֹק מְאוֹד מִדַּרְכֵי בָּשָׂר וָדָם.
El enojo anula la kavaná del corazón en la tefilá, y la Shejiná no reposa allí donde hay enojo.
הַכַּעַס מְבַטֵּל כַּוָּנַת לֵב הָאָדָם בַּתְּפִלָּה, וְאֵין שְׁכִינָה שׁוֹרָה מִתּוֹךְ הַכַּעַס.
Ningún iracundo llegará a ser un gran sabio. Porque el enojo ahuyenta de su corazón su sabiduría, de modo que no puede responder como es debido ni reprender como es debido, y todas sus palabras salen sin juicio. El iracundo se priva de amonestaciones y reproches, pues nadie se atreve a mostrarle sus errores y sus caminos torcidos, porque todos temen decirle sus cosas, ya que se irritará por ellas. Y aun si alguien lo reprende, no lo acepta por causa del enojo. En resumen: el iracundo no adquiere ninguna buena midá si no aparta de su corazón el enojo. Y así como el iracundo no recibe reproche de otros, tampoco puede reprender a otros. Porque la Torá dijo (Vayikrá 19:17): «Reprender reprenderás a tu prójimo, y no cargarás pecado por él» —al principio lo reprendes con calma y en secreto, y le dices con lenguaje suave y con súplicas que se lo dices por su bien, y entonces no cargarás pecado por él. Pero si reprendes a tu compañero desde el comienzo con voz de estruendo y con furia, y lo avergüenzas, entonces cargarás pecado por él. Y ese compañero no recibirá tu reproche, porque así es la manera de las personas: cuando alguien viene sobre su compañero con dureza, entonces el otro se endurece frente a él y no se somete. Y sobre esto dijo el sabio (Kohélet 9:17): «Las palabras de los sabios en calma son escuchadas».
כָּל כַּעֲסָן לֹא יִהְיֶה חָכָם גָּדוֹל. כִּי הַכַּעַס מַבְרִיחַ מִלִּבּוֹ חָכְמָתוֹ, שֶׁלֹּא יוּכַל לַעֲנוֹת כַּהֹגֶן וְלֹא יוֹכִיחַ כַּהֹגֶן, וְכָל דְּבָרָיו לֹא בְּהַשְׂכֵּל. הַכַּעֲסָן מוֹנֵעַ מִמֶּנּוּ מוּסָרִים וְתוֹכָחוֹת, כִּי אֵין אָדָם רַשַּׁאי לְגַלּוֹת לוֹ טָעוּיוֹתָיו וּדְרָכָיו הַמְכֹעָרִים, כִּי כָּל אָדָם יִפְחַד מִמֶּנּוּ לְהַגִּיד לוֹ עִנְיָנָיו כִּי הוּא יִרְגַּז עֲלֵיהֶם. וַאֲפִלּוּ אִם יוֹכִיחַ אוֹתוֹ שׁוּם אָדָם, לֹא יְקַבֵּל מִמֶּנּוּ מִתּוֹךְ הַכַּעַס. כְּלָלוֹ שֶׁל דָּבָר: אֵין הַכַּעֲסָן מְקַבֵּל שׁוּם מִדָּה טוֹבָה אִם לֹא יָסִיר מִלִּבּוֹ הַכַּעַס. כְּמוֹ שֶׁאֵין הַכַּעֲסָן מְקַבֵּל תּוֹכָחָה מֵאֲחֵרִים, כָּךְ אֵינוֹ יָכוֹל לְהוֹכִיחַ אֶת אֲחֵרִים. כִּי הַתּוֹרָה אָמְרָה (ויקרא יט יז): ״הוֹכֵחַ תּוֹכִיחַ אֶת עֲמִיתֶךָ, וְלֹא תִשָּׂא עָלָיו חֵטְא״ – בַּתְּחִלָּה תּוֹכִיחַ אוֹתוֹ בְּנַחַת וּבַסֵּתֶר, וְתֹאמַר לוֹ בְּלָשׁוֹן רַכָּה וְתַחֲנוּנִים כִּי לְטוֹבָתוֹ אַתָּה אוֹמֵר לוֹ, וְאָז לֹא תְּקַבֵּל עָלָיו חֵטְא. אֲבָל אִם תּוֹכִיחַ אֶת חֲבֵרְךָ מִתְּחִלָּה בְּקוֹל רַעַשׁ וּבְזַעַם וּתְבַיֵּשׁ אוֹתוֹ, אָז תְּקַבֵּל עָלָיו חֵטְא. וְאוֹתוֹ חָבֵר לֹא יְקַבֵּל תּוֹכָחָה מִמְּךָ, כִּי כֵּן דֶּרֶךְ בְּנֵי אָדָם: כְּשֶׁאָדָם בָּא עַל חֲבֵרוֹ בְּחָזְקָה – אָז חֲבֵרוֹ מִתְקַשֶּׁה כְּנֶגְדּוֹ וְלֹא יִכָּנַע תַּחְתָּיו. וְעַל זֶה אָמַר הֶחָכָם (קהלת ט יז): ״דִּבְרֵי חֲכָמִים בְּנַחַת נִשְׁמָעִים״.
Y ya conoces a Hilel y Shamai, sobre quienes dijeron aquellos tres conversos: la severidad de Shamai quiso echarnos del mundo; la humildad de Hilel nos acercó bajo las alas de la Shejiná (Shabat 31a). A Hilel, por la mucha humildad que había en él, nadie podía hacerlo enojar; pues quien se retiene del enojo adquiere la midá de la humildad y de la misericordia, ya que del ardor de la ira nace la midá de la crueldad, como está escrito (Shemot 22:23): «Y se encenderá mi ira y os mataré a espada». Y así siempre, junto al ardor de la ira está escrita la venganza (Devarim 11:17): «Y se encenderá la ira de Adonái contra vosotros, y cerrará los cielos y no habrá lluvia, y la tierra no dará su fruto».
וּכְבָר יָדַעְתָּ מֵהִלֵּל וְשַׁמַּאי, שֶׁאָמְרוּ עֲלֵיהֶם אוֹתָם שְׁלֹשֶׁת הַגֵּרִים: קַפְּדָנוּתוֹ שֶׁל שַׁמַּאי בִּקְשָׁה לְטָרְדֵנוּ מִן הָעוֹלָם, עַנְוְתָנוּתוֹ שֶׁל הִלֵּל קֵרְבָנוּ תַּחַת כַּנְפֵי הַשְּׁכִינָה (שבת לא א). הִלֵּל מֵרֹב עֲנָוָה שֶׁהָיְתָה בּוֹ – לֹא הָיָה אָדָם יָכוֹל לְהַכְעִיסוֹ; כִּי הַמּוֹנֵעַ עַצְמוֹ מִן הַכַּעַס קוֹנֶה מִדַּת הָעֲנָוָה וְהָרַחֲמָנוּת, כִּי מֵחֲרוֹן אַף יִהְיֶה מִדַּת הָאַכְזָרִיּוּת, דִּכְתִיב (שמות כב כג): ״וְחָרָה אַפִּי וְהָרַגְתִּי אֶתְכֶם בֶּחָרֶב״. וְכֵן לְעוֹלָם אֵצֶל חֲרוֹן אַף כְּתִיב הַנְּקָמָה (דברים יא יז): ״וְחָרָה אַף יְיָ בָּכֶם, וְעָצַר אֶת הַשָּׁמַיִם וְלֹא יִהְיֶה מָטָר, וְהָאֲדָמָה לֹא תִתֵּן אֶת יְבוּלָהּ״.
El enojo genera insolencia en el hombre, y a causa de él no se somete —ni tampoco reconoce la verdad. Y dijo el sabio: cuando quieras unirte a alguien, hazlo enojar. Si te reconoce la verdad en el momento de su enojo, únete a él; y si no, déjalo.
הַכַּעַס גּוֹרֵם עַזּוּת לָאָדָם, וּמֵחֲמַת הַכַּעַס לֹא יִכָּנַע – וְגַם לֹא יוֹדֶה עַל הָאֱמֶת. וְאָמַר הֶחָכָם: כְּשֶׁתִּרְצֶה לֵחָבֵר עִם אָדָם – הַכְעִיסֵהוּ. וְאִם יוֹדֶה לְךָ הָאֱמֶת בִּשְׁעַת כַּעֲסוֹ – הִתְחַבֵּר לוֹ; וְאִם לָאו – עֲזֹב אוֹתוֹ.
El enojo lleva al error. ¿Quién es mayor para nosotros que Moshé rabenu, la paz sea sobre él, que se enojó en tres lugares y cayó en error? Como está dicho (Vayikrá 10:16): «Y se enojó con Elazar y con Itamar»; y está escrito (allí v.17): «¿Por qué no comisteis el jatat en el lugar sagrado?». Y está dicho (Bamidbar 20:10): «Oíd ahora, rebeldes»; y está escrito (allí v.11): «Y golpeó la roca». Y está escrito: «Y se enojó Moshé con los oficiales del ejército» (allí 31:14); y está escrito (allí v.21): «Y dijo Elazar el cohen a los hombres del ejército que venían a la guerra: Esta es la ley de la Torá». Esto enseña que se le olvidó una halajá a Moshé (Vayikrá Rabá 13:1). Y ahora entiende: si esto le ocurrió a Moshé rabenu, la paz sea sobre él, ¿qué les ocurrirá a los necios que se enojan? Por eso dijo Shlomó (Kohélet 7:9): «No te apresures en tu espíritu a enojarte».
הַכַּעַס מֵבִיא לִידֵי טָעוּת; מִי לָנוּ גָּדוֹל מִמֹּשֶׁה רַבֵּנוּ עָלָיו הַשָּׁלוֹם, שֶׁכָּעַס בִּשְׁלוֹשָׁה מְקוֹמוֹת וּבָא לִכְלַל טָעוּת: כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (ויקרא י טז): ״וַיִּקְצֹף עַל אֶלְעָזָר וְעַל אִיתָמָר״; וּכְתִיב (שם פסוק יז): ״מַדּוּעַ לֹא אֲכַלְתֶּם אֶת הַחַטָּאת בִּמְקוֹם הַקֹּדֶשׁ״. וְנֶאֱמַר (במדבר כ י): ״שִׁמְעוּ נָא הַמּוֹרִים״; וּכְתִיב (שם פסוק יא): ״וַיַּךְ אֶת הַסֶּלַע״. וּכְתִיב: ״וַיִּקְצֹף מֹשֶׁה עַל פְּקוּדֵי הֶחָיִל״ (שם לא יד); וּכְתִיב (שם פסוק כא): ״וַיֹּאמֶר אֶלְעָזָר הַכֹּהֵן אֶל אַנְשֵׁי הַצָּבָא הַבָּאִים לַמִּלְחָמָה, זֹאת חֻקַּת הַתּוֹרָה״. מְלַמֵּד שֶׁנִּשְׁתַּכְּחָה הֲלָכָה מִמֹּשֶׁה (ויקרא רבה יג א). וְעַתָּה הָבֵן: אִם כָּךְ הִגִּיעַ לְמֹשֶׁה רַבֵּינוּ עָלָיו הַשָּׁלוֹם, מָה יַגִּיעַ לַכְּסִילִים הַכּוֹעֲסִים? וּלְכָךְ אָמַר שְׁלֹמֹה (קהלת ז ט): ״אַל תְּבַהֵל בְּרוּחֲךָ לִכְעוֹס״.
Y cuídate mucho de esto: no hagas ningún destrozo a causa de tu enojo. Pues dijeron nuestros maestros (Shabat 105b): quien rasga sus ropas, quien esparce su dinero y quien rompe utensilios en su furia, sea a tus ojos como quien sirve avodá zará. Porque así es el oficio del yetzer hará: hoy le dice «haz esto», y mañana le dice «haz esto», hasta que le dice «sirve avodá zará», y él va y lo hace. Y por eso está escrito (Tehilim 81:10): «No habrá en ti dios extraño» —¿y cuál es el «dios extraño» que está dentro del hombre? Has de decir: este es el yetzer hará. Mira cómo el yetzer hará prevalece en el momento del enojo.
וְהִזָּהֵר בָּהּ מְאוֹד, שֶׁלֹּא תַעֲשֶׂה שׁוּם קִלְקוּל מִתּוֹךְ כַּעַסְךָ. כִּי אָמְרוּ רַבּוֹתֵינוּ (שבת קה ב): הַמְקָרֵעַ בְּגָדָיו, וְהַמְּפַזֵּר מְעוֹתָיו, וְהַמְּשַׁבֵּר כֵּלִים בַּחֲמָתוֹ – יְהֵא בְּעֵינֶיךָ כְּאִלּוּ עוֹבֵד עֲבוֹדָה זָרָה. שֶׁכָּךְ אֻמָּנוּתוֹ שֶׁל יֵצֶר הָרַע: הַיּוֹם אוֹמֵר לוֹ ״עֲשֵׂה כָּךְ״, וּלְמָחָר אוֹמֵר לוֹ ״עֲשֵׂה כָּךְ״, עַד שֶׁאוֹמֵר לוֹ ״עֲבֹד עֲבוֹדָה זָרָה״ וְהוֹלֵךְ וְעוֹשֶׂה. וּבַעֲבוּר כֵּן כְּתִיב (תהלים פא י): ״לֹא יִהְיֶה בְךָ אֵל זָר״ – וְאֵיזֶה ״אֵל זָר״ שֶׁהוּא בְּקִרְבּוֹ שֶׁל אָדָם? הֱוֵי אוֹמֵר: זֶה יֵצֶר הָרַע. רְאֵה אֵיךְ הַיֵּצֶר הָרַע מִתְגַּבֵּר בְּעֵת הַכַּעַס.
Y dijo Rabí: cuatro caracteres hay en los temperamentos (Avot 5:11): fácil para enojarse y fácil para apaciguarse —su ganancia se pierde con su pérdida. Difícil para enojarse y difícil para apaciguarse —su pérdida se compensa con su ganancia. Difícil para enojarse y fácil para apaciguarse —jasid. Fácil para enojarse y difícil para apaciguarse —malvado.
וְאָמַר רַבִּי אַרְבַּע מִדּוֹת בַּדֵּעוֹת (אבות ה יא): נוֹחַ לִכְעֹס וְנוֹחַ לִרְצוֹת – יָצָא שְׂכָרוֹ בְּהֶפְסֵדוֹ. קָשֶׁה לִכְעֹס וְקָשֶׁה לִרְצוֹת – יָצָא הֶפְסֵדוֹ בִּשְׂכָרוֹ. קָשֶׁה לִכְעֹס וְנוֹחַ לִרְצוֹת – חָסִיד. נוֹחַ לִכְעֹס וְקָשֶׁה לִרְצוֹת – רָשָׁע.
Y estas cuatro midot se dicen respecto al tsadik, cuando se enoja con los buenos o en asuntos del mundo. Pero ser «difícil para enojarse» con quienes cometen transgresiones «y fácil para apaciguarse» con ellos, esa es una mala midá, pues se congracia con los malvados. Y con mayor razón quien es «fácil para enojarse» con los tsadikim y «difícil para enojarse» con los malvados, y «fácil para apaciguarse» con los malvados y «difícil para apaciguarse» con los tsadikim —ese es un malvado consumado.
וְאֵלּוּ אַרְבַּע מִדּוֹת נֶאֱמָרִים נֶגֶד הַצַּדִּיק, כְּשֶׁהוּא כּוֹעֵס עַל הַטּוֹבִים אוֹ בְּעִנְיְנֵי הָעוֹלָם. אֲבָל ״קָשֶׁה לִכְעֹס״ עַל עוֹשֵׂי עֲבֵרוֹת ״וְנוֹחַ לִרְצוֹת״ לָהֶם – זוֹ מִדָּה רָעָה שֶׁמִּתְרַצֶּה לָרְשָׁעִים. וְכָל שֶׁכֵּן מִי שֶׁ״נוֹחַ לִכְעֹס״ עַל הַצַּדִּיקִים, וְ״קָשֶׁה לִכְעֹס״ עַל הָרְשָׁעִים, וְ״נוֹחַ לִרְצוֹת״ לָרְשָׁעִים וְ״קָשֶׁה לִרְצוֹת״ לַצַּדִּיקִים – זֶהוּ רָשָׁע גָּמוּר.
Aunque el enojo es una midá muy mala, aun así el hombre necesita conducirse en algunas ocasiones con la midá del enojo. Por ejemplo: para castigar a los malvados, para imponer temor a los de su casa y para infundir respeto en los alumnos. Y cuando se enoja con los malvados, que sopese su enojo. Porque Moshé rabenu, la paz sea sobre él, dijo sobre Reuvén y Gad «cría de hombres pecadores» (Bamidbar 32:14), y por eso su nieto llegó a ser sacerdote de los ídolos, y ello aun cuando Moshé se enojó por el Cielo. Todo necesita medida, en todos los caminos del hombre. Y que vea cómo cumple las mitzvot, tanto en su enojo como en su alegría.
אַף עַל פִּי שֶׁהַכַּעַס מִדָּה רָעָה מְאוֹד, מִכָּל מָקוֹם צָרִיךְ אָדָם לְהַנְהִיג עַצְמוֹ בִּקְצָת הָעִתִּים בְּמִדַּת הַכַּעַס. כְּגוֹן: לְיַסֵּר הָרְשָׁעִים, וּלְהָטִיל אֵימָה עַל בְּנֵי בֵּיתוֹ, וְלִזְרֹק מוֹרָאוֹ בַּתַּלְמִידִים. וּכְשֶׁכּוֹעֵס עַל הָרְשָׁעִים, יִשְׁקֹל כַּעֲסוֹ. לְפִי שֶׁאָמַר מֹשֶׁה רַבֵּינוּ עָלָיו הַשָּׁלוֹם עַל רְאוּבֵן וְגָד ״תַּרְבּוּת אֲנָשִׁים חַטָּאִים״ (במדבר לב יד) לְכָךְ בֶּן בְּנוֹ נַעֲשָׂה כֹּהֵן לַפְּסִילִים, וְאַף עַל פִּי שֶׁלְּשֵׁם שָׁמַיִם כָּעַס. הַכֹּל צָרִיךְ מִדָּה, בְּכָל דְּרָכָיו שֶׁל אָדָם. וְיִרְאֶה אֵיךְ יַעֲשֶׂה הַמִּצְווֹת, בֵּין בְּכַעְסוֹ בֵּין בְּשַׂחֲקוֹ.
Una persona que tiene la midá del enojo, y fuerza su naturaleza y su costumbre como si no fuera de los dueños del enojo, sobre ella está dicho (Mishlé 16:32): «Mejor el paciente (érej apáyim) que el valiente, y el que domina su espíritu que el que conquista una ciudad». Y «érej apáyim» es una de las trece midot que se dicen sobre el Creador, bendito sea.
אָדָם שֶׁיֵּשׁ בּוֹ מִדַּת הַכַּעַס, וּמַכְרִיחַ אֶת מִדָּתוֹ וּמִנְהָגוֹ כְּאִלּוּ אֵינוֹ מִבַּעֲלֵי הַכַּעַס, עָלָיו נֶאֱמַר (משלי טז לב): ״טוֹב אֶרֶךְ אַפַּיִם מִגִּבּוֹר, וּמֹשֵׁל בְּרוּחוֹ מִלֹּכֵד עִיר״. וְ״אֶרֶךְ אַפַּיִם״ הוּא מִשְּׁלוֹשׁ עֶשְׂרֵה מִדּוֹת הַנֶּאֱמָרִים בַּבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ.
Dijo el sabio: a quien su enojo va acompañado de reflexión, verás en él el sosiego y la dignidad. Y a quien su enojo va sin reflexión, verás en él la necedad.
אָמַר הֶחָכָם: מִי שֶׁכַּעֲסוֹ בּוֹ בְּמַחֲשָׁבָה, תִּרְאֶה עָלָיו הַיִּשּׁוּב וְהֶהָדָר. וּמִי שֶׁכַּעֲסוֹ עָלָיו שֶׁלֹּא בְּמַחֲשָׁבָה, תִּרְאֶה עָלָיו הַשְּׁטוּת.
Aún dijo el sabio: quien tiene el enojo y la ira intensos no está lejos de los locos. Y quien está habituado al enojo, su vida no es vida, y nunca está alegre. Y como no está alegre, no recibe sus vivencias con amor y con alegría, no justifica sobre sí el juicio, y no puede servir a HaShem, bendito sea, con alegría.
עוֹד אָמַר הֶחָכָם: מִי שֶׁכַּעֲסוֹ וְרָגְזוֹ אַמִּיץ – אֵינוֹ רָחוֹק מִן הַמְּשֻׁגָּעִים. וּמִי שֶׁרָגִיל בַּכַּעַס – חַיָּיו אֵינָם חַיִּים, וְאֵינוֹ שָׂמֵחַ לְעוֹלָם. וְכֵיוָן שֶׁאֵינוֹ שָׂמֵחַ – אֵינוֹ מְקַבֵּל מְאֹרְעוֹתָיו בְּאַהֲבָה וּבְשִׂמְחָה, וְאֵינוֹ מַצְדִּיק עָלָיו אֶת הַדִּין, וְאֵינוֹ יָכוֹל לַעֲבֹד אֶת הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ בְּשִׂמְחָה.
Cuando el hombre está en ayuno, o cuando está en alguna aflicción, entonces el enojo está muy presente en su corazón. Por eso en esos tiempos necesita cuidarse aún más de no enojarse. El silencio anula el enojo, y también la voz baja lo anula. Por eso, cuando su enojo prevalezca sobre él, procure el hombre callar o hablar con calma, y no alzar la voz en su enojo. Porque quien alza la voz en el momento de su enojo despierta el enojo, pero la voz baja y el silencio lo acallan. Y tampoco mire al rostro de aquel con quien se enoja, sino que hable con él sin ver su cara, y así ahuyentará el enojo de su corazón.
כְּשֶׁאָדָם שָׁרוּי בְּתַעֲנִית אוֹ כְּשֶׁהוּא בְּשׁוּם צָרָה, אָז הַכַּעַס מְאוֹד בְּלִבּוֹ. לָכֵן בַּזְּמַנִּים הָאֵלּוּ צָרִיךְ לִזָּהֵר בְּיוֹתֵר שֶׁלֹּא יִכְעַס. הַשְּׁתִיקָה מְבַטֶּלֶת הַכַּעַס, וְגַם קוֹל נָמוּךְ מְבַטֵּל הַכַּעַס. לָכֵן יִרְאֶה הָאָדָם כְּשֶׁכַּעֲסוֹ מִתְגַּבֵּר עָלָיו, שֶׁיִּשְׁתֹּק אוֹ יְדַבֵּר בְּנַחַת, וְלֹא יָרִים קוֹלוֹ בְּכַעֲסוֹ. כִּי הַמַּגְבִּיהַּ קוֹלוֹ בִּשְׁעַת כַּעֲסוֹ – אָז יִתְעוֹרֵר הַכַּעַס, אֲבָל קוֹל נָמוּךְ וְהַשְּׁתִיקָה מַשְׁתִּיקִים הַכַּעַס. וְגַם לֹא יִרְאֶה בְּפָנָיו שֶׁל אָדָם שֶׁכּוֹעֵס עָלָיו, אֶלָּא יְדַבֵּר עִמּוֹ בְּלֹא רְאִיַּת פָּנָיו, וְאָז יַבְרִיחַ הַכַּעַס מִלִּבּוֹ.
Y sabe que la culminación de la razón del hombre es dominar sobre el enojo, como está dicho (Mishlé 19:11): «La razón del hombre alarga su ira». El enojo se inclina mucho hacia la soberbia, y el iracundo no escapa de ella; y ya conoces los males de la soberbia. Conviene al hombre alejarse del enojo; y aun en algo por lo que sería justo enojarse, que contenga el espíritu y no se enoje. Y así debe hacer desde el principio el dueño del enojo, cuando resuelve en su mente no enojarse: procure no sentir nada en absoluto —aunque lo golpeen y lo maldigan, que no se irrite ni se inquiete.
וְדַע כִּי גְּמַר שֵׂכֶל שֶׁל אָדָם הוּא שֶׁיִּמְשֹׁל עַל כַּעַס, כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (משלי יט יא): ״שֵׂכֶל אָדָם הֶאֱרִיךְ אַפּוֹ״. הַכַּעַס נוֹטֶה מְאוֹד אֶל הַגַּאֲוָה, וְאֵין הַכּוֹעֵס נִמְלָט מִן הַגַּאֲוָה; וּכְבָר יָדַעְתָּ רָעוֹת הַגַּאֲוָה. וְרָאוּי לָאָדָם שֶׁיִּתְרַחֵק מִן הַכַּעַס; וַאֲפִלּוּ בְּדָבָר שֶׁרָאוּי לִכְעֹס עָלָיו – יַעְצֹר אֶת הָרוּחַ וְלֹא יִכְעַס. וְכֵן צָרִיךְ בַּעַל הַכַּעַס לַעֲשׂוֹת מִתְּחִלָּה, כְּשֶׁיַּעֲלֶה בְּדַעְתּוֹ שֶׁלֹּא יִכְעַס: צָרִיךְ שֶׁלֹּא יַרְגִּישׁ כְּלָל, אֲפִלּוּ הֻכָּה וְקֻלַּל – לֹא יִרְגַּז וְלֹא יָחוּשׁ.
Y esto es cosa clara: a quien es muy irascible le resulta más fácil no sentir nada en absoluto. Que calle y contenga su espíritu del todo, en lugar de enojarse un poco, porque enojarse solo un poco le es imposible al iracundo; pues si deja entrar en su corazón algo del enojo, al final se enojará mucho. Y quien quiere contener su espíritu del enojo, y quiere imponer temor a los de su casa —o, si es un dirigente, quiere enojarse con la comunidad para que vuelva al buen camino—, ¿cómo ha de hacerlo? Que se muestre ante ellos como enojado, para corregirlos, mientras su mente permanece serena en su interior; como quien finge que está enojado en el momento del enojo, sin estarlo. Y cuando muestre su enojo, cuídese de no hacerlo cuando tenga huéspedes pobres, porque ellos pensarán que se enoja con ellos. Por eso, muéstrese alegre ante ellos.
וְזֶה דָּבָר בָּרוּר: מִי שֶׁהוּא קַפְּדָן הַרְבֵּה, יוֹתֵר נוֹחַ לוֹ שֶׁלֹּא יַרְגִּישׁ כְּלָל. יִשְׁתֹּק וְיַעְצֹר רוּחוֹ לְגַמְרֵי מִמָּה שֶׁיִּכְעַס מְעַט, כִּי זֶה אִי אֶפְשָׁר לַכַּעֲסָן לַעֲשׂוֹת; כִּי אִם יִמְשֹׁךְ בְּלִבּוֹ מְעַט מִן הַכַּעַס – לְבַסּוֹף יִכְעַס הַרְבֵּה. וּמִי שֶׁרוֹצֶה לַעֲצֹר רוּחוֹ מִן הַכַּעַס, וְרוֹצֶה לְהָטִיל אֵימָה עַל בְּנֵי בֵּיתוֹ, וְאִם הוּא פַּרְנָס וְרוֹצֶה לִכְעֹס עַל הַצִּבּוּר שֶׁיַּחְזְרוּ לְמוּטָב, כֵּיצַד יַעֲשֶׂה? יַרְאֶה עַצְמוֹ בִּפְנֵיהֶם שֶׁהוּא כּוֹעֵס כְּדֵי לְיַסְּרָם, וְתִהְיֶה דַּעְתּוֹ מְיֻשֶּׁבֶת עָלָיו בֵּינוֹ וּבֵין עַצְמוֹ; כְּאָדָם שֶׁהוּא מְדַמֶּה שֶׁהוּא כּוֹעֵס בִּשְׁעַת כַּעֲסוֹ – וְאֵינוֹ כּוֹעֵס. וּכְשֶׁהוּא מַרְאֶה כַּעֲסוֹ, יִזָּהֵר עָלָיו שֶׁלֹּא יַעֲשֶׂה כֵן כְּשֶׁיֵּשׁ לוֹ אוֹרְחִים עֲנִיִּים, כִּי הֵם סְבוּרִים שֶׁהוּא כּוֹעֵס עֲלֵיהֶם. לָכֵן יַרְאֶה עַצְמוֹ שָׂמֵחַ בִּפְנֵיהֶם.
Ordenaron los sabios alejarse del enojo, hasta conducirse de modo que ni siquiera sienta las cosas que lo hacen enojar, hasta arrancar el enojo de su corazón; y este es un buen camino. Y el camino de los tsadikim es este: son ofendidos y no ofenden, oyen su afrenta y no responden, y se alegran en los sufrimientos. Y sobre ellos dice el versículo (Shoftim 5:31): «Y los que lo aman, como la salida del sol en su fuerza» (Shabat 88b).
צִוּוּ חֲכָמִים לְהִתְרַחֵק מִן הַכַּעַס, עַד שֶׁיִּנְהַג עַצְמוֹ שֶׁלֹּא יַרְגִּישׁ אֲפִלּוּ בִּדְבָרִים הַמַּכְעִסִים אוֹתוֹ, עַד שֶׁיַּעֲקֹר הַכַּעַס מִלִּבּוֹ, וְזֶהוּ דֶּרֶךְ טוֹבָה. וְדֶרֶךְ צַדִּיקִים: הֵם נֶעֱלָבִים וְלֹא עוֹלְבִים, שׁוֹמְעִים חֶרְפָּתָם וְאֵינָם מְשִׁיבִים, וּשְׂמֵחִים בַּיִּסּוּרִים. וַעֲלֵיהֶם הַכָּתוּב אוֹמֵר (שופטים ה לא): ״וְאֹהֲבָיו כְּצֵאת הַשֶּׁמֶשׁ בִּגְבֻרָתוֹ״ (שבת פח ב).