Puerta vigésima primera
El silencio
El silencio y la palabra. Dijo Rabán Shimón ben Gamliel (Avot 1:17): «Toda mi vida crecí entre los sabios, y no hallé nada mejor para el cuerpo que el silencio». Y así dijo el rey Shlomó, la paz sea con él (Mishlé 17:28): «Aun el necio, si calla, por sabio se le tiene». Dijo el sabio: cuando hablo, la palabra me domina a mí; pues si le digo a alguien algo indebido, esa palabra pasa a mandar sobre mí y me obliga a humillarme ante él y a pedirle perdón. Pero cuando callo, soy yo quien manda: puedo decirla o guardarla.
שַׁעַר הָעֶשְׂרִים וְאֶחָד – שַׁעַר הַשְּׁתִיקָה
Dijeron nuestros maestros, de bendita memoria: dos abogados estaban ante Adriano —uno defendía que la palabra es hermosa, y el otro, que el silencio es hermoso—. Le dijo el rey al que sostenía que la palabra es hermosa: ¿cómo lo argumentas? Le respondió: ¡señor mío! Sin la palabra, ¿cómo reinarían los reyes en el mundo? ¿Cómo zarparían los barcos al mar? ¿Cómo se haría bondad con los muertos? ¿Cómo se alabaría a las novias? ¿Cómo habría comercio en el mundo? Al instante le dijo el rey Adriano: ¡bien has hablado! Y le preguntó al que defendía que el silencio es hermoso: ¿cómo alabas tú el silencio? En cuanto este se dispuso a hablar, vino el que defendía la palabra y le dio una bofetada. Le dijo el rey: ¿por qué lo has abofeteado? Le respondió: ¡maestro mío! Yo argumenté con lo mío sobre lo mío, pues defendí la palabra desde la palabra. ¡Y este viene a defender lo suyo con lo mío! Por eso lo abofeteé. Le dijo el rey: ¡no fue eso lo que dijo Shlomó! No dijo que te quedaras sentado y mudo como un sordo, sino que dijo (Mishlé 10:19): «En el mucho hablar no falta transgresión, mas el que refrena sus labios es sensato». Es decir: el que se contiene y se abstiene de hablar de su prójimo. No hay nadie más grande que Aharón y Miriam: el pozo subía y daba de beber por el mérito de Miriam, la paz sea con ella, y las nubes de gloria rodeaban a Israel por el mérito de Aharón; y en cuanto dieron rienda suelta a su boca y hablaron de Moshé, al instante fueron castigados (Bamidbar 12).
הַשְּׁתִיקָה וְהַדְּבָרִים. אָמַר רַבָּן שִׁמְעוֹן בֶּן גַּמְלִיאֵל (אבות א יז): כָּל יָמַי גָּדַלְתִּי בֵין הַחֲכָמִים, וְלֹא מָצָאתִי לַגּוּף טוֹב אֶלָּא שְׁתִיקָה. וְכֵן אָמַר שְׁלֹמֹה הַמֶּלֶךְ עָלָיו הַשָּׁלוֹם (משלי יז כח): ״גַּם אֱוִיל מַחֲרִישׁ – חָכָם יֵחָשֵׁב״. וְאָמַר הֶחָכָם: כְּשֶׁאֲנִי מְדַבֵּר – הוּא מוֹשֵׁל בִּי, כִּי אִם אֲנִי מְדַבֵּר אֶל הָאָדָם דָּבָר שֶׁאֵינוֹ הָגוּן – אוֹתוֹ הַדִּבּוּר מוֹשֵׁל בִּי, וּמַצְרִיכֵנִי לְהִכָּנַע לְפָנָיו וּלְבַקֵּשׁ מִמֶּנּוּ מְחִילָה. וּכְשֶׁאֵינִי מְדַבֵּר – אֲנִי מוֹשֵׁל מִלְּאוֹמְרוֹ וּמִלְּהַסְתִּירוֹ. אָמְרוּ רַבּוֹתֵינוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה: שְׁנֵי דֵּיקוֹלוֹגִין [סניגורים] הָיוּ עוֹמְדִים לִפְנֵי אַנְדְּרִיָנוֹס, וְהָיָה אֶחָד מְלַמֵּד עַל הַדִּבּוּר שֶׁהוּא יָפֶה, וְאֶחָד מְלַמֵּד עַל הַשְּׁתִיקָה שֶׁהִיא יָפָה. אָמַר הַמֶּלֶךְ לְאוֹתוֹ שֶׁהָיָה מְלַמֵּד עַל הַדִּבּוּר שֶׁהוּא יָפֶה: אֵיךְ אַתָּה אוֹמֵר? אָמַר לוֹ: מָרִי! אִלְמָלֵא הַדִּבּוּר אֵיךְ הַמְּלָכִים מִתְמַלְּכִים בָּעוֹלָם, וְאֵיךְ סְפִינוֹת פּוֹרְשׁוֹת לַיָּם, אֵיךְ הַמֵּתִים נִגְמָלִים חֶסֶד, אֵיךְ הַכַּלּוֹת מִשְׁתַּבְּחוֹת, אֵיךְ מַשָּׂא וּמַתָּן בָּעוֹלָם? מִיָּד אָמַר לוֹ הַמֶּלֶךְ אַנְדְּרִיָנוֹס: יָפֶה דִּבַּרְתָּ! אָמַר לוֹ לַמְּלַמֵּד עַל הַשְּׁתִיקָה שֶׁהִיא יָפָה: אֵיךְ שִׁבַּחְתָּ אֶת הַשְּׁתִיקָה? מִיָּד בָּא לְדַבֵּר. בָּא אוֹתוֹ שֶׁהוּא מְלַמֵּד עַל הַדִּבּוּר שֶׁהוּא יָפֶה וּסְטָרוֹ. אָמַר לוֹ הַמֶּלֶךְ: לָמָּה סָטַרְתָּ אוֹתוֹ? אָמַר לוֹ: מוֹרִי! אֲנִי לִמַּדְתִּי מִשֶּׁלִּי עַל שֶׁלִּי, כִּי לִמַּדְתִּי מִן הַדִּבּוּר עַל הַדִּבּוּר. וְזֶה בָּא לְלַמֵּד מִשֶּׁלִּי עַל שֶׁלּוֹ! לָכֵן סָטַרְתִּי אוֹתוֹ. אָמַר לוֹ: לֹא כָּךְ אָמַר שְׁלֹמֹה! לֹא אָמַר שֶׁתִּהְיֶה יוֹשֵׁב וְשׁוֹתֵק כְּחֵרֵשׁ, אֶלָּא אָמַר (משלי י יט): ״בְּרֹב דְּבָרִים לֹא יֶחְדַּל פָּשַׁע, וְחוֹשֵׂךְ שְׂפָתָיו מַשְׂכִּיל״. פֵּרוּשׁ: הַחוֹשֵׂךְ וּמוֹנֵעַ מִלְּדַבֵּר בַּחֲבֵרוֹ. אֵין לְךָ גָּדוֹל מֵאַהֲרֹן וּמִרְיָם, שֶׁהַבְּאֵר עוֹלָה וּמַשְׁקָה בִּזְכוּת מִרְיָם עָלֶיהָ הַשָּׁלוֹם, וְעַנְנֵי כָּבוֹד מַקִּיפִים לְיִשְׂרָאֵל בִּזְכוּת אַהֲרֹן; וְכֵיוָן שֶׁנָּתְנוּ רְשׁוּת לְפִיהֶם וְדִבְּרוּ בְּמֹשֶׁה – מִיָּד נִפְרְעוּ (במדבר יב).
Por varias cosas se aparta la Shejiná de Israel: por el derramamiento de sangre, por la idolatría y por el lashón hará. Sucedió una vez que Rabán Gamliel dio un banquete y le encargó a su siervo cocinar lenguas. El siervo hizo unas guisadas, y las preparó unas duras y otras blandas. Sirvió primero las duras y luego volvió a servir las blandas. Llamó a su siervo y le dijo: ¿por qué has hecho así, unas blandas y otras duras? Le respondió: para hacerte saber que todo depende de la lengua: si el hombre quiere, la vuelve blanda; y si quiere, dura.
וְעַל כַּמָּה עִנְיָנִים הַשְּׁכִינָה מִסְתַּלֶּקֶת מִיִּשְׂרָאֵל: מִשּׁוּם שְׁפִיכוּת דָּמִים, עֲבוֹדָה זָרָה, וְלָשׁוֹן הָרַע. מַעֲשֶׂה בְּרַבָּן גַּמְלִיאֵל שֶׁעָשָׂה סְעוּדָה, וְנָתַן לְעַבְדּוֹ לְשׁוֹנוֹת לְבַשֵּׁל. עָשָׂה מֵהֶן מְבֻשָּׁלִים, וְעָשָׂה קָשִׁים וְרַכִּים. הִכְנִיס לִפְנֵיהֶם הַקָּשִׁים, וְחָזַר וְנָתַן לִפְנֵיהֶם הָרַכִּים. קָרָא לְעַבְדּוֹ וְאָמַר לוֹ: מָה רָאִיתָ לַעֲשׂוֹת כָּךְ, מֵהֶם רַכִּים וּמֵהֶם קָשִׁים? אָמַר לוֹ: לְהוֹדִיעֲךָ שֶׁהַכֹּל מִן הַלָּשׁוֹן: אִם אָדָם רוֹצֶה – עוֹשֶׂה אוֹתוֹ רַךְ אוֹ קָשֶׁה.
Le preguntaron al sabio: ¿por qué guardas tanto silencio? Les respondió: hallé que la palabra se divide en cuatro partes. La primera es toda daño, como la de quienes acostumbran maldecir a la gente y decir groserías. La segunda es dañina por un lado, como cuando uno alaba a otro para sacar provecho de él; pero con esa misma alabanza irrita a su enemigo, y perjudica a aquel a quien alaba delante de su enemigo. La tercera no es daño ni provecho, como las palabras vanas: «cómo se construyó tal muralla», «tanto y tanto se gastó en ella», y los relatos de reyes y ministros. La cuarta es toda provecho, como la Torá y lo relacionado con ella.
Pero hay sabios de la Torá que dividen la palabra en cinco partes. La primera: la ordenada. La segunda: aquella de la que hay que cuidarse. La tercera: la despreciable. La cuarta: la amada. La quinta: la permitida. La ordenada es hablar de palabras de Torá y del temor del Cielo. Aquella de la que hay que cuidarse: el falso testimonio, las groserías y la murmuración. La despreciable, que no tiene ni transgresión ni provecho, como la mayoría de las conversaciones del mundo: hablar de lo que ya pasó, de las costumbres de los reyes y de tantos asuntos mundanos. La amada es la palabra que alaba las buenas obras y censura las malas: alabar los actos de los tsadikim, para que sus modos parezcan buenos a los ojos de la gente y anden por sus caminos; y censurar a los malvados, hasta que se vuelvan despreciables y odiosos a los ojos de la gente y su memoria se borre, de modo que se aparten de ellos y no imiten su conducta. La permitida es la del comer, el beber y las demás necesidades; y quien reduce sus palabras en esto es digno de elogio. Según los sabios, la mayor parte de las conversaciones del mundo no hacen falta; y aparte de ellas hay cosas cuya mención está gravemente prohibida, como la burla, la adulación, la mentira y el lashón hará. Y sobre estas cuatro conviene escribir una puerta aparte para cada una, más adelante.
אָמְרוּ לֶחָכָם: מַה הוּא זֶה שֶׁאַתָּה מַרְבֶּה בִּשְׁתִיקָה? אָמַר לָהֶם: הַדִּבּוּר מָצָאתִי נֶחֱלָק לְאַרְבָּעָה חֲלָקִים: אֶחָד – כֻּלּוֹ נֶזֶק, כְּגוֹן בְּנֵי אָדָם הָרְגִילִים לְקַלֵּל בְּנֵי אָדָם, וּלְדַבֵּר דִּבְרֵי נְבָלָה. הַשֵּׁנִי – נֶזֶק מִצַּד אֶחָד, כְּגוֹן שֶׁמְּשַׁבֵּחַ אֶחָד לְקַבֵּל מִמֶּנּוּ תּוֹעֶלֶת; וּבְאוֹתוֹ הַשֶּׁבַח שֶׁמְּשַׁבֵּחַ הוּא מַכְעִיס אֶת שׂוֹנְאוֹ, וְיַזִּיק לְמִי שֶׁמְּשַׁבֵּחַ לְשׂוֹנְאוֹ. הַשְּׁלִישִׁי – לֹא נֶזֶק וְלֹא תּוֹעֶלֶת, כְּגוֹן דְּבָרִים שֶׁל הֶבֶל: ״אֵיךְ נִבְנֵית חוֹמָה פְּלוֹנִית״, ״וְכָךְ וְכָךְ הוֹצִיא עָלֶיהָ״, וְסִפּוּרֵי מְלָכִים וְשָׂרִים. הָרְבִיעִי – כֻּלּוֹ תּוֹעֶלֶת, כְּגוֹן הַתּוֹרָה וּדְבָרִים שֶׁהֵם תְּלוּיִים בָּהּ. אֲבָל יֵשׁ חַכְמֵי הַתּוֹרָה הַמְּחַלְּקִים אֶת הַדִּבּוּר עַל חֲמִשָּׁה חֲלָקִים: הָאֶחָד – מְצֻוֶּה. הַשֵּׁנִי – נִזְהָר מִמֶּנּוּ. הַשְּׁלִישִׁי – נִמְאָס. הָרְבִיעִי – נֶאֱהָב. הַחֲמִישִׁי – מֻתָּר. מְצֻוֶּה – הַיְנוּ לְדַבֵּר בְּדִבְרֵי תוֹרָה וְיִרְאַת שָׁמַיִם. נִזְהָר מִמֶּנּוּ – כְּגוֹן עֵדוּת שֶׁקֶר, וְנַבְלוּת פֶּה, וּרְכִילוּת. נִמְאָס – שֶׁאֵין בּוֹ לֹא עֲבֵרָה וְלֹא תּוֹעֶלֶת, כְּרֹב סִפּוּרֵי הָעוֹלָם, כְּגוֹן לְדַבֵּר מִזֶּה שֶׁנַּעֲשָׂה כְּבָר, וּמִמִּנְהַג מְלָכִים, וְכַמָּה דְּבָרִים מֵעִנְיְנֵי הָעוֹלָם. נֶאֱהָב – הוּא הַדִּבּוּר שֶׁמְּשַׁבֵּחַ מַעֲשִׂים טוֹבִים וּמְגַנֶּה מַעֲשִׂים הָרָעִים. לְשַׁבֵּחַ מַעֲשֵׂה הַצַּדִּיקִים, כְּדֵי שֶׁיֵּיטִיבוּ מִנְהֲגֵיהֶם בְּעֵינֵי בְּנֵי אָדָם וְיֵלְכוּ בְּדַרְכֵיהֶם; וּלְגַנּוֹת הָרָעִים, עַד שֶׁיִּתְגַּנּוּ וְיִמָּאֲסוּ בְּעֵינֵי בְּנֵי אָדָם וְיִמַּח זִכְרָם, וְיִתְרַחֲקוּ מֵהֶם וְלֹא יִתְנַהֲגוּ כְּמִנְהָגָם. הַמֻּתָּר – אֲכִילָה וּשְׁתִיָּה וּשְׁאָר צְרָכָיו; מִי שֶׁמְּמַעֵט דְּבָרָיו בְּעִנְיָן זֶה הוּא מְשֻׁבָּח. לְפִי דִּבְרֵי חֲכָמִים – רֹב דִּבְרֵי הָעוֹלָם אֵין בּוֹ צֹרֶךְ; מִלְּבַד דְּבָרִים שֶׁיֵּשׁ אִסּוּר גָּדוֹל לְדַבֵּר בָּהֶם, כְּגוֹן לֵיצָנוּת, חֲנִיפוּת וְשֶׁקֶר, וּמְסַפֵּר לָשׁוֹן הָרַע. וְעַל אֵלּוּ הָאַרְבָּעָה יֵשׁ לִכְתֹּב שַׁעַר לְכָל אֶחָד בִּפְנֵי עַצְמוֹ לְקַמָּן.
En muchos casos el silencio es bueno. Por ejemplo, cuando a alguien lo alcanza la midá del juicio, como hizo Aharón, del que se dice (Vayikrá 10:3): «Y Aharón calló». Y si oye a otros que lo insultan, que calle: esa es la gran virtud, callar ante quienes insultan. También ha de acostumbrarse el hombre a callar en el retrete, y en ello está su recato. Y hace falta un gran esfuerzo para callar en la sinagoga y abstenerse de hablar incluso de palabras de Torá —y con mayor razón de lo demás—, todo para poder dirigir su corazón a la oración. Y si se sienta entre los sabios, que calle y escuche sus palabras; pues cuando calla, oye lo que no sabía, y cuando habla no añade conocimiento. Ahora bien, si tiene dudas sobre lo que dicen los sabios, que les pregunte, porque ese silencio es muy malo. Dijo el rey Shlomó, la paz sea con él (Kohélet 3:7): «Tiempo de callar y tiempo de hablar»: a veces la palabra es buena, y a veces lo es el silencio. Dijo el sabio: cuando no encuentres a alguien que te enseñe mussar, aférrate al silencio, no vayas a decir una necedad. Y como la lengua es muy ligera, hay que cuidarse mucho de darle peso, de guardarla para no hablar. El mucho hablar es como una carga pesada; y la pesadez del mucho hablar es mayor que la del mucho callar. Y si oye a su compañero hablar, que calle hasta que termine, pues «el que responde antes de escuchar, necedad le es y vergüenza» (Mishlé 18:13).
בְּכַמָּה מְקוֹמוֹת טוֹבָה שְׁתִיקָה. כְּגוֹן אָדָם שֶׁפּוֹגֵעַ בּוֹ מִדַּת הַדִּין, כְּגוֹן שֶׁעָשָׂה אַהֲרֹן, שֶׁנֶּאֱמַר (ויקרא י ג): ״וַיִּדֹּם אַהֲרֹן״. וְאִם שָׁמַע בְּנֵי אָדָם שֶׁמְּחָרְפִים אוֹתוֹ – יִשְׁתֹּק. וְזֹאת הִיא הַמַּעֲלָה הַגְּדוֹלָה: לִשְׁתֹּק לַמְּחָרְפִים. וְגַם יַרְגִּיל אָדָם עַצְמוֹ לִשְׁתֹּק בְּבֵית הַכִּסֵּא, וְזֶהוּ צְנִיעוּתוֹ. וְזֶה צָרִיךְ זְרִיזוּת גְּדוֹלָה: לִשְׁתֹּק בְּבֵית הַכְּנֶסֶת, וּלְהִמָּנַע מִלְּדַבֵּר אֲפִלּוּ בְּדִבְרֵי תוֹרָה, וְקַל וָחֹמֶר לִשְׁאָר דְּבָרִים, וְהַכֹּל כְּדֵי שֶׁיּוּכַל לְכַוֵּן לִבּוֹ לַתְּפִלָּה. וְאִם הוּא יוֹשֵׁב בֵּין הַחֲכָמִים – יִשְׁתֹּק וְיִשְׁמַע דִּבְרֵיהֶם; כִּי כְּשֶׁהוּא שׁוֹתֵק – שׁוֹמֵעַ מָה שֶׁלֹּא יָדַע, וּכְשֶׁהוּא מְדַבֵּר – אֵינוֹ מוֹסִיף יְדִיעָה. אַךְ אִם הוּא מְסֻפָּק בְּדִבְרֵי הַחֲכָמִים – יִשְׁאַל מֵהֶם, כִּי זֹאת הַשְּׁתִיקָה רָעָה הִיא מְאוֹד. שְׁלֹמֹה הַמֶּלֶךְ עָלָיו הַשָּׁלוֹם אָמַר (קהלת ג ז): ״עֵת לַחֲשׁוֹת וְעֵת לְדַבֵּר״ – פְּעָמִים שֶׁהַדִּבּוּר טוֹב, וּפְעָמִים שֶׁהַשְּׁתִיקָה טוֹבָה. וְאָמַר הֶחָכָם: כְּשֶׁלֹּא תִּמְצָא אָדָם שֶׁמְּלַמֶּדְךָ מוּסָר – הִדָּבֵק בַּשְּׁתִיקָה, פֶּן תְּדַבֵּר שְׁטוּת. וּבַעֲבוּר שֶׁהַלָּשׁוֹן קַלָּה מְאוֹד – צָרִיךְ לִזָּהֵר מְאוֹד לְהַכְבִּיד הַלָּשׁוֹן, לִשְׁמֹר אוֹתוֹ שֶׁלֹּא תְּדַבֵּר. רֹב דְּבָרִים – כַּמַּשָּׂא הַכָּבֵד. וּכְבֵדוּת שֶׁל רֹב דְּבָרִים – יוֹתֵר מִכְּבֵדוּת שֶׁל רֹב שְׁתִיקָה. וְאִם שָׁמַע שֶׁחֲבֵרוֹ מְדַבֵּר – יִשְׁתֹּק עַד שֶׁיְּסַיֵּם דְּבָרָיו, כִּי ״מֵשִׁיב דָּבָר בְּטֶרֶם יִשְׁמָע, אִוֶּלֶת הִיא לוֹ וּכְלִמָּה״ (משלי יח יג).
Quien se acostumbra al silencio se salva de varias transgresiones: de la adulación, de la burla, del lashón hará, de las mentiras y de los insultos. Pues cuando alguien lo injuria e insulta, si le responde, aquel redoblará sus palabras. Así dijo el sabio: yo oigo una palabra ofensiva y callo. Le preguntaron: ¿y por qué? Les respondió: si respondo a los que me injurian, temo oír otros insultos aún más duros que los primeros. Y dijo: cuando el necio disputa con el sabio y el sabio calla, es una gran respuesta para el necio, pues el necio sufre más con el silencio del sabio que si le respondiera. Sobre esto se dijo (Mishlé 26:4): «No respondas al necio según su necedad».
מִי שֶׁהוּא רָגִיל בִּשְׁתִיקָה, נִצּוֹל מִכַּמָּה עֲבֵרוֹת: מֵחֲנִיפוּת, וּמִלֵּיצָנוּת, מִלָּשׁוֹן הָרַע, מִשְּׁקָרִים וְגִדּוּפִים. כִּי כְּשֶׁאָדָם מְחָרֵף וּמְגַדֵּף אוֹתוֹ, אִם יַעֲנֶה לוֹ – יוֹסִיף לְדַבֵּר לוֹ כִּפְלַיִם. וְכֵן אָמַר הֶחָכָם: אֲנִי שׁוֹמֵעַ דָּבָר הָרַע, וַאֲנִי שׁוֹתֵק. אָמְרוּ לוֹ: וְלָמָּה? אָמַר לָהֶם: אִם אָשִׁיב וְאֶעֱנֶה לָהֶם לִמְחָרְפַי, אֲנִי יָרֵא שֶׁאֶשְׁמַע חֵרוּפִים אֲחֵרִים יוֹתֵר קָשִׁים מִן הָרִאשׁוֹנִים. וְאָמַר: כְּשֶׁהַכְּסִיל חוֹלֵק עִם הֶחָכָם, וְהֶחָכָם שׁוֹתֵק – תְּשׁוּבָה גְּדוֹלָה הִיא לַכְּסִיל, שֶׁהַכְּסִיל מִצְטַעֵר בִּשְׁתִיקַת הֶחָכָם יוֹתֵר מִשֶּׁאִם הָיָה מֵשִׁיב לוֹ. וְעַל זֶה נֶאֱמַר (משלי כו ד): ״אַל תַּעַן כְּסִיל כְּאִוַּלְתּוֹ״.
Y más aún: alguien podría revelarle secretos, pero como no acostumbra hablar mucho, no los revelará. Y tampoco acostumbra la murmuración. Sobre esto se dijo (Mishlé 18:21): «La muerte y la vida están en poder de la lengua». Pues el hombre hace con su lengua más de lo que hace con su espada: puede estar aquí y entregar a la muerte a su compañero que está lejos de él, mientras que la espada solo mata de cerca. Por eso se crearon en el hombre dos ojos, dos oídos y dos fosas nasales, pero una sola boca: para decirle que reduzca su hablar. El silencio es hermoso para los sabios, y con mayor razón para los necios. La cerca de la sabiduría es el silencio (Avot 3:13). El remedio de todo es el silencio (Meguilá 18a).
וְעוֹד: אָדָם יָכוֹל לְגַלּוֹת לוֹ סוֹדוֹת, כֵּיוָן שֶׁאֵינוֹ רָגִיל בְּרֹב דְּבָרִים – לֹא יְגַלֶּה. וְעוֹד, שֶׁאֵינוֹ רָגִיל בִּרְכִילוּת. וְעַל זֶה נֶאֱמַר (משלי יח כא): ״מָוֶת וְחַיִּים בְּיַד לָשׁוֹן״. כִּי אָדָם עוֹשֶׂה בִּלְשׁוֹנוֹ יוֹתֵר מִמָּה שֶׁעוֹשֶׂה בְּחַרְבּוֹ: כִּי אָדָם עוֹמֵד כָּאן וּמוֹסֵר אֶת חֲבֵרוֹ הָרָחוֹק מִמֶּנּוּ לְמִיתָה, אֲבָל הַחֶרֶב אֵינוֹ מֵמִית אֶלָּא בְּסָמוּךְ. לְכָךְ נִבְרְאוּ בָּאָדָם שְׁתֵּי עֵינַיִם, וּשְׁתֵּי אָזְנַיִם, וּשְׁתֵּי נְחִירַיִם, וּפֶה אֶחָד: לוֹמַר שֶׁיְּמַעֵט בְּדִבּוּרוֹ. הַשְּׁתִיקָה יָפָה לַחֲכָמִים, קַל וָחֹמֶר לַטִּפְּשִׁים. סְיָג לַחָכְמָה – שְׁתִיקָה (אבות ג יג). סַמָּא דְּכֹלָּא – מַשְׁתּוֹקָא (מגילה יח א).
Y a veces el silencio es malo, como está escrito (Mishlé 26:5): «Responde al necio según su necedad, no sea que se crea sabio a sus propios ojos». En asuntos de Torá: si ve que los necios se burlan de las palabras de los sabios, que les responda para sacarlos de su error, y así no se tengan por sabios. Si ve a alguien cometer una transgresión, que se lo impida y lo reprenda. Ya dijo Shlomó (Mishlé 15:1): «La respuesta blanda aparta la ira»; y «la lengua suave quiebra el hueso» (Mishlé 25:15). Por eso acostúmbrese el hombre a tener palabras suaves, y no se habitúe a las palabras duras. Y cuida tu lengua guardándola como a la niña de tus ojos, pues «la boca del necio es su ruina, y sus labios, la trampa de su alma» (Mishlé 18:7); y está escrito (Mishlé 21:23): «El que guarda su boca y su lengua guarda su alma de angustias»; y se dijo (Iyov 13:5): «¡Ojalá callarais del todo, y os serviría de sabiduría!». Y si te sientas con prudencia, más vale que te digan «¡habla! ¿por qué callas tanto?», que ponerte a hablar y que tus palabras les resulten una carga, y te digan «¡calla!».
וְלִפְעָמִים שֶׁהַשְּׁתִיקָה רָעָה, כְּדִכְתִיב (משלי כו ה): ״עֲנֵה כְסִיל כְּאִוַּלְתּוֹ, פֶּן יִהְיֶה חָכָם בְּעֵינָיו״. בְּדִבְרֵי תוֹרָה: אִם רוֹאֶה שֶׁהַכְּסִילִים מְלַגְלְגִים עַל דִּבְרֵי חֲכָמִים – יַעֲנֵם לַהֲשִׁיבָם מִטָּעוּתָם, שֶׁלֹּא יִהְיוּ חֲכָמִים בְּעֵינֵיהֶם. אִם רוֹאֶה אָדָם עוֹבֵר עֲבֵרָה – יִמְחֶה בְּיָדוֹ וְיוֹכִיחֵהוּ. וּכְבָר אָמַר שְׁלֹמֹה (משלי טו א): ״מַעֲנֶה רַּךְ – יָשִׁיב חֵמָה״; ״וְלָשׁוֹן רַכָּה תִּשְׁבָּר גָּרֶם״ (שם כה טו). לָכֵן יַרְגִּיל אָדָם שֶׁיְּהֵא לוֹ דְּבָרִים רַכִּים, וְלֹא יִהְיֶה רָגִיל בִּדְבָרִים קָשִׁים. וְהִזָּהֵר בִּלְשׁוֹנְךָ שֶׁתִּשְׁמֹר אוֹתוֹ כְּאִישׁוֹן בַּת עַיִן, כִּי ״פִּי כְסִיל מְחִתָּה לוֹ, וּשְׂפָתָיו מוֹקֵשׁ נַפְשׁוֹ״ (שם יח ז); וּכְתִיב (שם כא כג): ״שׁוֹמֵר פִּיו וּלְשׁוֹנוֹ, שׁוֹמֵר מִצָּרוֹת נַפְשׁוֹ״; וְנֶאֱמַר (איוב יג ה): ״מִי יִתֵּן הַחֲרֵשׁ תַּחֲרִישׁוּן, וּתְהִי לָכֶם לְחָכְמָה״. וְאִם תֵּשֵׁב בִּתְבוּנָה, טוֹב שֶׁיֹּאמְרוּ לְךָ ״דַּבֵּר! מָה אַתָּה שׁוֹתֵק כָּל־כָּךְ?״ מִמָּה שֶׁתִּהְיֶה מְדַבֵּר וְיִהְיוּ דְּבָרֶיךָ לָהֶם לְמַשָּׂא, וְיֹאמְרוּ לְךָ ״שְׁתוֹק!״
Y cuídese de no avergonzar a nadie ni de causarle pesar con sus palabras. Si se sienta junto a alguien que tiene un defecto en el cuerpo del que se avergüenza, o que tiene un defecto en sus hijos o en su mujer del que se avergüenza, o alguna mancha en su familia, que se cuide de no hablar de ese defecto ni de esa mancha, aunque no hable de él sino de otra persona que tiene ese mismo defecto, porque él pensará siempre que se habla de lo suyo y se avergonzará.
וְיִזָּהֵר שֶׁלֹּא לְבַיֵּשׁ אָדָם וְלֹא יִצְטַעֵר בִּדְבָרָיו. אִם יוֹשֵׁב אֵצֶל אָדָם שֶׁיֵּשׁ מוּם בְּגוּפוֹ שֶׁהוּא מִתְבַּיֵּשׁ מִמֶּנּוּ, אוֹ שֶׁיֵּשׁ מוּם בְּבָנָיו אוֹ בְּאִשְׁתּוֹ שֶׁהוּא מִתְבַּיֵּשׁ בּוֹ, אוֹ שֶׁיֵּשׁ פְּגָם בְּמִשְׁפַּחְתּוֹ – יִזָּהֵר שֶׁלֹּא יְדַבֵּר עַל אוֹתוֹ מוּם אוֹ בְּאוֹתוֹ פְּגָם, אֲפִלּוּ אִם אֵינוֹ מְדַבֵּר עָלָיו אֶלָּא מְדַבֵּר בְּאִישׁ אַחֵר שֶׁיֵּשׁ בּוֹ פְּגָם זֶה, כִּי הוּא סָבוּר לְעוֹלָם שֶׁמְּדַבֵּר עָלָיו וְיִתְבַּיֵּשׁ.
Si alguien hizo algo vergonzoso y luego se arrepintió e hizo teshuvá, que se cuide de no mencionar aquel hecho delante de él, y que no le diga, ni siquiera en broma: «¿cómo hiciste tal cosa y no te cuidaste? ¡Deberías haber obrado de otro modo!». Y si alguien te dice algo que ya sabías, calla hasta que termine, pues quizá te añada algún detalle nuevo que al principio no sabías; además, él tiene el gusto de decirte algo. Y aunque sepas que no te va a decir nada nuevo, calla hasta que termine.
אִם אָדָם עוֹשֶׂה דָּבָר שֶׁל גְּנַאי, וְחָזַר בּוֹ וְעָשָׂה תְּשׁוּבָה – יִהְיֶה נִזְהָר שֶׁלֹּא יְדַבֵּר בְּאוֹתוֹ מַעֲשֶׂה לְפָנָיו, וְלֹא יֹאמַר לוֹ אֲפִלּוּ דֶּרֶךְ שְׂחוֹק: ״אֵיךְ עָשִׂיתָ כָּךְ, וְלֹא נִזְהַרְתָּ מִמֶּנּוּ, כִּי הָיָה לְךָ לַעֲשׂוֹת בְּעִנְיָן אַחֵר!״ אוֹ אִם אָדָם אוֹמֵר לְךָ דָּבָר שֶׁיָּדַעְתָּ כְּבָר – שְׁתוֹק עַד שֶׁיִּגְמֹר הַדָּבָר, כִּי אוּלַי יְחַדֵּשׁ לְךָ בּוֹ דָּבָר שֶׁלֹּא יָדַעְתָּ מִתְּחִלָּה; גַּם יֵשׁ לוֹ הֲנָאָה שֶׁיֹּאמַר לְךָ דָּבָר. וַאֲפִלּוּ אִם יָדַעְתָּ שֶׁלֹּא יְחַדֵּשׁ לְךָ – תִּשְׁתֹּק עַד שֶׁיִּגְמֹר.
Dos que tuvieron una disputa entre sí y luego se reconciliaron: ninguno de ellos debe decir «tú me hiciste tal y tal cosa, y por eso yo te hice tal y tal», aunque no tenga intención de volver a la disputa. Pues al decirle «tú me hiciste esto», su compañero le responderá «al contrario, la culpa fue tuya», y de ahí despertarán la disputa otra vez. Y aunque la disputa no se reavive, lo avergonzará por lo que hizo.
שְׁנַיִם שֶׁהָיוּ לָהֶם מְרִיבָה זֶה עִם זֶה, וְאַחַר כָּךְ נִתְפַּיְּסוּ יַחַד – אֵין לְשׁוּם אֶחָד מֵהֶם לְדַבֵּר וְלוֹמַר: ״אַתָּה עָשִׂיתָ לִי כָּךְ וְכָךְ, וְלָכֵן עָשִׂיתִי לְךָ כָּךְ וְכָךְ״, אֲפִלּוּ אֵין דַּעְתּוֹ לַחֲזֹר לְמַחֲלֻקְתּוֹ. כִּי מִתּוֹךְ כָּךְ שֶׁיֹּאמַר לוֹ: ״אַתָּה עָשִׂיתָ לִי כָּךְ״ – אָז יָשִׁיב לוֹ חֲבֵרוֹ: ״אַדְּרַבָּה, הַפְּשִׁיעָה הָיְתָה שֶׁלְּךָ״, וּמִתּוֹךְ כָּךְ יְעוֹרְרוּ הַמְּרִיבָה פַּעַם אַחֶרֶת. וַאֲפִלּוּ אִם לֹא תִּתְעוֹרֵר הַמְּרִיבָה – יְבַיְּשֵׁהוּ שֶׁפָּשַׁע.
Hay quien se sienta ante un sabio y calla y tiene recompensa, como el que se propone escuchar. Y hay quien calla y comete una transgresión, como el que piensa: «¿qué voy a hablar delante de él, si no sabe responderme como es debido? Nada sabe frente a mí». Y cuídese mucho de lo que dijeron nuestros maestros, de bendita memoria (Avot 5:7): siete rasgos hay en el necio y siete en el sabio. El sabio no habla ante quien es mayor que él en sabiduría y en edad, no interrumpe las palabras de su compañero, no se apresura a responder, pregunta según el tema y responde según la halajá, dice sobre lo primero lo primero y sobre lo último lo último, y sobre lo que no oyó dice «no lo oí», y reconoce la verdad. Y lo contrario de todo esto, en el necio.
יֵשׁ יוֹשֵׁב לִפְנֵי חָכָם וְשׁוֹתֵק וְיֵשׁ לוֹ שָׂכָר, כְּגוֹן שֶׁיְּכַוֵּן לִשְׁמֹעַ. וְיֵשׁ שׁוֹתֵק וְיֵשׁ לוֹ עֲבֵרָה, כְּגוֹן שֶׁיַּחְשֹׁב: ״מָה אֲדַבֵּר לְפָנָיו, כֵּיוָן שֶׁאֵינוֹ יוֹדֵעַ לְהָשִׁיב לִי כָּרָאוּי? הֲלוֹא אֵינוֹ יוֹדֵעַ כְּנֶגְדִּי כְּלוּם.״ וְיִזָּהֵר מְאוֹד בְּמָה שֶׁאָמְרוּ רַבּוֹתֵינוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (אבות ה ז): שִׁבְעָה דְּבָרִים בַּגֹּלֶם, וְשִׁבְעָה בֶּחָכָם: חָכָם אֵינוֹ מְדַבֵּר בִּפְנֵי מִי שֶׁגָּדוֹל מִמֶּנּוּ בְּחָכְמָה וּבְמִנְיָן, וְאֵינוֹ נִכְנָס לְתוֹךְ דִּבְרֵי חֲבֵרוֹ, וְאֵינוֹ נִבְהָל לְהָשִׁיב, שׁוֹאֵל כָּעִנְיָן וּמֵשִׁיב כַּהֲלָכָה, וְאוֹמֵר עַל רִאשׁוֹן רִאשׁוֹן וְעַל אַחֲרוֹן אַחֲרוֹן, וְעַל מָה שֶׁלֹּא שָׁמַע – אוֹמֵר ״לֹא שָׁמַעְתִּי״, וּמוֹדֶה עַל הָאֱמֶת. וְחִלּוּפֵיהֶם בַּגֹּלֶם.
Dijo el sabio: quien habla con sabiduría y buen juicio es como la sal en el guiso. Y las palabras de los prudentes tienen gracia, como una gema engastada en oro. «La sabiduría del pobre es despreciada, y sus palabras no son escuchadas» (Kohélet 9:16): que vaya a alguien cuyas palabras sí se escuchan y ponga sus palabras en su boca para que sean oídas; pero él, que calle.
אָמַר הֶחָכָם: מִי שֶׁמְּדַבֵּר בְּחָכְמָה וּבְהַשְׂכֵּל – כְּמֶלַח בַּתַּבְשִׁיל. וְיֵשׁ חֵן לְדִבְרֵי הַנְּבוֹנִים כְּנֹפֶךְ בְּמִשְׁבְּצוֹת זָהָב. ״חָכְמַת הַמִּסְכֵּן בְּזוּיָה, וּדְבָרָיו אֵינָם נִשְׁמָעִים״ (קהלת ט טז) – יֵלֵךְ אֵצֶל אָדָם שֶׁדְּבָרָיו נִשְׁמָעִים, וְיָשִׂים דְּבָרָיו בְּפִיו כְּדֵי לְהַשְׁמִיעָם. אֲבָל הוּא יִשְׁתֹּק.
En resumen: así como quien pone una puerta a su entrada tiene un tiempo para abrir y un tiempo para cerrar, así ha de cerrar las puertas de su boca con dos batientes: los labios y los dientes. Y cuídate mucho de abrir la boca, y guarda tu lengua como guardarías la plata, el oro y las perlas en tu cámara y dentro de tus cofres, y ponle un cerrojo al cerrojo. Así harás con tu boca. Mira cómo los antiguos se cuidaban de la charla vana todos sus días. Y en esto hay un gran remedio para orar con kavaná, pues la mayor parte de la pérdida de kavaná en la oración proviene de las cosas vanas que se le fijan a uno en el corazón. También el silencio es una gran cerca para el temor del Cielo, pues es imposible que haya temor del Cielo en el corazón del que habla mucho.
כְּלָלוֹ שֶׁל דָּבָר: הָאָדָם הָעוֹשֶׂה דֶּלֶת לְפִתְחוֹ, יֵשׁ לוֹ עֵת לִפְתֹּחַ וְעֵת לִסְגֹּר – כָּךְ יִסְגֹּר דַּלְתֵי פִּיו בִּשְׁתֵּי דְּלָתוֹת: הַשְּׂפָתַיִם וְהַשִּׁנַּיִם. וְהִזָּהֵר מְאוֹד לִפְתֹּחַ פִּיךָ, וּשְׁמֹר לְשׁוֹנְךָ, כְּמוֹ שֶׁתִּשְׁמֹר כֶּסֶף וְזָהָב וּמַרְגָּלִיּוֹת בְּחַדְרְךָ וּבְתוֹךְ תֵּבוֹתֶיךָ, וְתַעֲשֶׂה מִסְגֶּרֶת לַמִּסְגֶּרֶת. כָּךְ תַּעֲשֶׂה לְפִיךָ. רְאֵה אֵיךְ הָיוּ הָרִאשׁוֹנִים נִזְהָרִים מִשִּׁיחָה בְּטֵלָה כָּל יְמֵיהֶם. וּבְזֶה הָעִנְיָן תַּקָּנָה גְּדוֹלָה לְהִתְפַּלֵּל בְּכַוָּנָה, כִּי רֹב בִּטּוּל הַכַּוָּנָה בַּתְּפִלָּה בָּא מִדְּבָרִים בְּטֵלִים הַקְּבוּעִים בְּלִבּוֹ. גַּם הַשְּׁתִיקָה הִיא גָּדֵר גָּדוֹל לְיִרְאַת שָׁמַיִם, כִּי אִי אֶפְשָׁר לִהְיוֹת יִרְאַת שָׁמַיִם בְּלֵב הַמַּרְבֶּה דְּבָרִים.
Ahora conviene explicarte cuatro puertas sobre los cuatro grupos que no reciben la faz de la Shejiná (Sotá 42a): el grupo de los burlones, como está escrito (Hoshéa 7:5): «Extendió su mano con los burlones»; el grupo de los que hablan mentira, como está escrito (Tehilim 101:7): «El que habla mentiras no se afirmará ante mis ojos»; el grupo de los aduladores, como está escrito (Iyov 13:16): «Pues el adulador no llegará ante Él»; y el grupo de los que hablan lashón hará, como está escrito (Tehilim 5:5): «Porque no eres tú un Dios que ame la maldad; el malo no morará contigo». Y ahora conviene ilustrarte sus asuntos y distinguir sus partes, pues hay mucho provecho en entender el tema a fondo.
עַתָּה יֵשׁ לְפָרֵשׁ לְךָ אַרְבָּעָה שְׁעָרִים עַל אַרְבַּע כִּתּוֹת שֶׁאֵינָן מְקַבְּלוֹת פְּנֵי הַשְּׁכִינָה (סוטה מב א): כַּת לֵצָנִים, דִּכְתִיב (הושע ז ה): ״מָשַׁךְ יָדוֹ אֶת לֹצְצִים״; כַּת דּוֹבְרֵי שֶׁקֶר, דִּכְתִיב (תהלים קא ז): ״דֹּבֵר שְׁקָרִים לֹא יִכּוֹן לְנֶגֶד עֵינָי״; כַּת חֲנֵפִים, דִּכְתִיב (איוב יג טז): ״כִּי לֹא לְפָנָיו חָנֵף יָבוֹא״; כַּת מְסַפְּרֵי לָשׁוֹן הָרָע, דִּכְתִיב (תהלים ה ה): ״כִּי לֹא אֵל חָפֵץ רֶשַׁע אָתָּה, לֹא יְגוּרְךָ רָע״. וְעַתָּה יֵשׁ לְהַשְׂכִּילְךָ עִסְקֵיהֶם וּלְחַלֵּק חֶלְקֵיהֶם, כִּי יֵשׁ תּוֹעֶלֶת הַרְבֵּה לְהָבִין הָעִנְיָן עַל בֻּרְיוֹ.
La burla se divide en cinco partes. La primera: el hombre que echa infamia sobre la gente, como se dice (Tehilim 50:20): «Te sientas y hablas contra tu hermano, contra el hijo de tu madre pones tacha». Al que hace esto se le llama «burlón», como está escrito (Mishlé 21:24): «Soberbio, altanero, burlón es su nombre; obra con arrogante furor». La explicación del versículo es así: «soberbio, altanero, burlón» —el burlón tiene dos malas midot: la primera, que es soberbio y comete la transgresión con premeditación, pues se ensaña con su compañero en algo que no le reporta ganancia alguna y le causa un daño y una pérdida grandes. Pues cuando echa infamia y hace hedionda la reputación de alguien a los ojos de la gente y hace que lo odien, ese es el colmo de la maldad, peor que el que roba y hurta. Porque cuando alguien hurta o roba no lo hace por maldad del corazón, sino por su provecho, para acrecentar su riqueza; pero el que echa infamia sobre la gente no saca ninguna ganancia: es pura bajeza de corazón. Y además el burlón es altanero, soberbio, y por eso echa infamia sobre la gente. En cambio el sabio es humilde y modesto, reconoce su propio defecto, y por eso no se burla de la gente para infamarla, al modo de los burlones que se sientan y dicen «fulano hizo tal y tal cosa» y se mofan de él.
הַלֵּיצָנוּת נֶחֱלֶקֶת לַחֲמִשָּׁה חֲלָקִים: הָאֶחָד – אִישׁ הַנּוֹתֵן דֹּפִי בִּבְנֵי אָדָם, כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (תהלים נ כ): ״תֵּשֵׁב, בְּאָחִיךָ תְּדַבֵּר, בְּבֶן אִמְּךָ תִּתֶּן דֹּפִי״. וּמִי שֶׁעוֹשֶׂה כֵן נִקְרָא ״לֵץ״, דִּכְתִיב (משלי כא כד): ״זֵד יָהִיר לֵץ שְׁמוֹ, עוֹשֶׂה בְּעֶבְרַת זָדוֹן״. פֵּרוּשׁ הַפָּסוּק כָּךְ הוּא: ״זֵד יָהִיר לֵץ״ – הַלָּצוֹן יֵשׁ בּוֹ שְׁתֵּי מִדּוֹת רָעוֹת: הָאַחַת שֶׁהוּא זָד וְעוֹשֶׂה הָעֲבֵרָה בְּזָדוֹן, שֶׁהוּא מֵזִיד עַל חֲבֵרוֹ בְּדָבָר שֶׁאֵין לוֹ בּוֹ רֶוַח עוֹשֶׂה נֶזֶק וְהֶפְסֵד גָּדוֹל לַחֲבֵרוֹ. כִּי כְּשֶׁהוּא נוֹתֵן דֹּפִי וּמַבְאִישׁ רֵיחוֹ בְּעֵינֵי בְּנֵי אָדָם וּמַשְׂנִיאוֹ – זֶהוּ תַּכְלִית הַזָּדוֹן יוֹתֵר מִן הַגּוֹזֵל וְגוֹנֵב. כִּי כְּשֶׁהוּא גּוֹנֵב אוֹ גּוֹזֵל אֵינוֹ בִּזְדוֹן הַלֵּב, כִּי אִם לַהֲנָאָתוֹ הוּא כְּדֵי לְהַרְבּוֹת לוֹ הוֹן; אֲבָל הַנּוֹתֵן דֹּפִי בִּבְנֵי אָדָם אֵין לוֹ רֶוַח, וְהוּא גְּרִיעוּת הַלֵּב. וְגַם הַלֵּץ הוּא יָהִיר, בַּעַל גַּאֲוָה, וּלְכָךְ הוּא נוֹתֵן דֹּפִי בִּבְנֵי־אָדָם. אֲבָל הֶחָכָם עָנָיו וְשָׁפָל הוּא מַכִּיר מוּמוֹ לְעַצְמוֹ, וּמִתּוֹךְ כָּךְ לֹא יִתְלוֹצֵץ בִּבְנֵי אָדָם לִתֵּן בָּהֶם דֹּפִי, כְּדַרְכֵי הַלֵּיצָנִים הַיּוֹשְׁבִים וְאוֹמְרִים ״פְּלוֹנִי עָשָׂה כָּךְ וְכָךְ״ וּמִתְלוֹצְצִים בּוֹ.
La segunda: el que se mofa de las palabras de la gente porque los desprecia por no haber prosperado también ellos en dinero y en honor; y se mofa de los pobres, no para infamarlos, sino porque son despreciables a sus ojos. Y esto proviene de la soberbia. O a veces proviene del bienestar y del mucho placer, como se dice (Tehilim 123:4): «Harta está en exceso nuestra alma de la mofa de los que viven en holgura». Esto es prueba de que esos que viven en holgura son burlones, y a veces, en su mucho bienestar, se mofan de los tsadikim, como se dice (Yirmiyahu 20:7): «Todos se burlan de mí». Y se dice (Mishlé 17:5): «El que se mofa del pobre afrenta a su Hacedor»; es decir: quien se mofa del pobre por ser pobre, y le parece que su pobreza se debe a la falta de sabiduría del pobre, y que su propia riqueza se debe a su sabiduría —como se dice (Devarim 8:17): «Mi fuerza y el poder de mi mano me han hecho esta riqueza»—, ese burlón está afrentando al Creador, bendito sea, pues el pobre es obra de HaShem, bendito sea, como está escrito (Mishlé 22:2): «El rico y el pobre se encuentran; a ambos los hizo Adonái». Resulta, pues, que se burla de la obra de HaShem, bendito sea.
הַשֵּׁנִי – שֶׁלּוֹעֵג עַל דִּבְרֵי בְּנֵי אָדָם עֲבוּר שֶׁהוּא בּוֹזֶה לָהֶם מֵחֲמַת שֶׁלֹּא הִצְלִיחוּ גַּם הֵם בְּמָמוֹן וּבְכָבוֹד; וְלוֹעֵג בָּעֲנִיִּים, לֹא שֶׁיִּתֵּן בָּהֶם מוּם אֶלָּא הֵם נִבְזִים בְּעֵינָיו. וְזֶה הָעִנְיָן בָּא מֵחֲמַת הַגַּאֲוָה. אוֹ לִפְעָמִים בָּא מֵחֲמַת שַׁלְוָה וְרֹב תַּעֲנוּג, כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (תהלים קכג ד): ״רַבַּת שָׂבְעָה לָּהּ נַפְשֵׁנוּ הַלַּעַג הַשַּׁאֲנַנִּים״. וְזֶה רְאָיָה שֶׁאוֹתָם שַׁאֲנַנִּים הֵם לוֹעֲגִים, וּפְעָמִים בְּרוֹב שַׁלְוָתָם לוֹעֲגִים בַּצַּדִּיקִים, כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (ירמיהו כ ז): ״כֻּלֹּה לֹעֵג לִי״. וְנֶאֱמַר (משלי יז ה): ״לֹעֵג לָרָשׁ – חֵרֵף עֹשֵׂהוּ״, פֵּרוּשׁ: מִי שֶׁלּוֹעֵג לָרָשׁ עֲבוּר שֶׁהוּא רָשׁ, וְנִרְאֶה בְּעֵינָיו מָה שֶׁהוּא רָשׁ הוּא מֵחֲמַת חֶסְרוֹן חָכְמָתוֹ, וּמָה שֶׁהוּא עָשִׁיר הוּא מֵחֲמַת חָכְמָתוֹ, כְּמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר (דברים ח יז): ״כֹּחִי וְעֹצֶם יָדִי עָשָׂה לִי אֶת הַחַיִל הַזֶּה״. זֶה הָאִישׁ הַלּוֹעֵג הוּא מְחָרֵף הַבּוֹרֵא יִתְבָּרַךְ, כִּי [הלוא הרש] הוּא מַעֲשֵׂה הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ, כְּדִכְתִיב (משלי כב ב): ״עָשִׁיר וָרָשׁ נִפְגָּשׁוּ, עֹשֵׂה כֻלָּם יְיָ״ – הֲרֵי הוּא עוֹשֶׂה לֵיצָנוּת עַל מַעֲשֵׂה הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ.
La tercera: hay quien se mofa de ciertas cosas sin intención de despreciar a quienes las hacen, pero aparta de sí empresas que tienen esperanza y buen fin. Este burlón se cree sabio a sus propios ojos, y toda obra que él no ha iniciado le parece una necedad y se mofa de ella. Y a veces esta midá lo lleva a la herejía, a mofarse de las mitzvot, como está escrito (Tehilim 119:51): «Los soberbios me escarnecen sin medida, mas no me aparto de tu Torá». Y este burlón no acepta reproche, como se dice (Mishlé 9:8): «No reprendas al burlón, no sea que te aborrezca»; y dice (Mishlé 9:7): «El que corrige al burlón se acarrea deshonra». Y como se cree sabio a sus propios ojos, se mofa de la obra de otro. Y esta es la midá que no tiene esperanza, como se dice (Mishlé 26:12): «¿Has visto a un hombre sabio a sus propios ojos? Más esperanza hay para el necio que para él».
הַשְּׁלִישִׁי – יֵשׁ לוֹעֵג לִדְבָרִים וְאֵין דַּעְתּוֹ לְהַבְזוֹת בַּעֲלֵיהֶם, אַךְ מַרְחִיק פְּעֻלּוֹת שֶׁיֵּשׁ תִּקְוָה וְאַחֲרִית לִפְעֻלָּתָם. וְהַלֵּץ הַזֶּה הוּא חָכָם בְּעֵינָיו, וְכָל מַעֲשֶׂה שֶׁהוּא לֹא הִתְחִיל נִרְאֶה לוֹ שְׁטוּת וְלוֹעֵג עָלָיו. וּפְעָמִים תְּבִיאֵהוּ הַמִּדָּה הַזֹּאת לִידֵי מִינוּת לְהַלְעִיג עַל הַמִּצְווֹת, דִּכְתִיב (תהלים קיט נא): ״זֵדִים הֱלִיצֻנִי עַד מְאֹד, מִתּוֹרָתְךָ לֹא נָטִיתִי״. וְזֶה הַלּוֹעֵג אֵינוֹ מְקַבֵּל תּוֹכָחָה, שֶׁנֶּאֱמַר (משלי ט ח): ״אַל תּוֹכַח לֵץ פֶּן יִשְׂנָאֶךָּ״; וְאוֹמֵר (שם פסוק ז): ״יוֹסֵר לֵץ – לוֹקֵחַ לוֹ קָלוֹן״. וַעֲבוּר שֶׁהוּא חָכָם בְּעֵינָיו – מִתְלוֹצֵץ בִּפְעֻלַּת אָדָם אַחֵר. וְהִיא הַמִּדָּה שֶׁאֵין לָהּ תִּקְוָה, שֶׁנֶּאֱמַר (שם כו יב): ״רָאִיתָ אִישׁ חָכָם בְּעֵינָיו – תִּקְוָה לִכְסִיל מִמֶּנּוּ״.
La cuarta: el que se dedica siempre a la charla vana y a las palabras ociosas, como los que se pasan el día sentados en las esquinas. Y buscan con todas sus fuerzas ocasión de burla, pues no tienen otro oficio que sentarse a mofarse de la gente y burlarse de sus obras. Dos males hay en esto: uno, que todo el que habla mucho acarrea pecado; el segundo, que se aparta de las palabras de Torá. Y hay en esto caminos de muerte, pues no repara en que, en el mismo tiempo en que se sienta a burlarse, podría estudiar o cumplir una mitzvá para adquirir la vida del mundo venidero.
הָרְבִיעִי – הַקּוֹבֵעַ עַצְמוֹ תָּמִיד לְשִׂיחָה בְּטֵלָה וְלִדְבָרִים בְּטֵלִים, כְּמוֹ יוֹשְׁבֵי קְרָנוֹת. וְהֵם מְחַפְּשִׂים בְּכָל יְכָלְתָּם לִמְצוֹא לֵיצָנוּת, כִּי אֵין לָהֶם מְלָאכָה אַחֶרֶת, כִּי אִם שֶׁיּוֹשְׁבִים וְלוֹעֲגִים בִּבְנֵי אָדָם וּמִתְלוֹצְצִים בְּמַעֲשֵׂיהֶם. וּשְׁתֵּי רָעוֹת יֵשׁ בַּדָּבָר: אַחַת שֶׁכָּל הַמַּרְבֶּה דְּבָרִים מֵבִיא חֵטְא. הַשֵּׁנִית שֶׁמְּבַטֵּל מִדִּבְרֵי תוֹרָה. וְיֵשׁ בַּדָּבָר הַזֶּה דַּרְכֵי מָוֶת, כִּי לֹא שָׂם אֶל לִבּוֹ כִּי בָּעֵת הַזֹּאת שֶׁהוּא יוֹשֵׁב וּמִתְלוֹצֵץ – הָיָה יָכוֹל לִלְמֹד אוֹ לַעֲשׂוֹת מִצְוָה, לִקְנוֹת חַיֵּי הָעוֹלָם הַבָּא.
La quinta: el que se mofa de una obra o de unas palabras, no porque desprecie aquello de lo que se mofa, sino que se ríe a la manera de los que bromean, por diversión. Y a veces lo provoca el vino, como se dice (Mishlé 20:1): «Burlón es el vino, alborotador el licor».
הַחֲמִישִׁי – הַמִּתְלוֹצֵץ עַל מַעֲשֶׂה וְעַל דְּבָרִים, לֹא מֵחֲמַת שֶׁהוּא בָּז לְאוֹתוֹ מַעֲשֶׂה שֶׁהוּא מִתְלוֹצֵץ, אֶלָּא הוּא לוֹעֵג כְּדֶרֶךְ הַמְשַׂחֲקִים דֶּרֶךְ שְׂחוֹק. וּפְעָמִים שֶׁגּוֹרֵם לָזֶה מִשְׁתֶּה הַיַּיִן, שֶׁנֶּאֱמַר (משלי כ א): ״לֵץ הַיַּיִן הֹמֶה שֵׁכָר״.
Y has de saber que la costumbre de la burla no se afianza en el hombre hasta que este se sacude de encima el yugo del Cielo. Por eso ha de aceptar sobre sí un castigo, imponerse padecimientos, midá por midá, como se dice (Yeshayahu 28:22): «Y ahora no os burléis, no sea que se aprieten vuestras ataduras». Y los sabios advertían a sus discípulos que no se burlaran ni siquiera de manera casual y ocasional (Avodá Zará 18b). Y por eso necesitaron advertir a sus discípulos, pues muchos tropiezan en la burla de forma casual. El que se mofa de quienes cumplen las mitzvot: eso se inclina hacia la herejía, pues no cree en las mitzvot. Y es como quien se mofa del mandato del rey: ¿acaso tiene vida? Y más aún: este burlón hace pecar también a otros, que dejan de cumplir las mitzvot, pues aquel que cumple la mitzvá se enfriará en ella, y también otros dejarán de cumplirla por temor a los burlones. En cambio, de la idolatría sí se puede uno burlar (Sanhedrín 63b). Y también puede burlarse de quienes cometen transgresiones para apartarlos de la transgresión; y así otros tampoco cometerán transgresiones cuando vean que se burlan de ellas.
וְדַע, כִּי לֹא יִהְיֶה מִנְהַג לֵיצָנוּת קָבוּעַ בְּאָדָם עַד שֶׁהוּא פּוֹרֵק עֹל שָׁמַיִם מֵעָלָיו. עַל כֵּן יְקַבֵּל עָלָיו עֹנֶשׁ לָתֵת עָלָיו יִסּוּרִים, מִדָּה כְּנֶגֶד מִדָּה, שֶׁנֶּאֱמַר (ישעיהו כח כב): ״וְעַתָּה אַל תִּתְלוֹצָצוּ, פֶּן יֶחְזְקוּ מוֹסְרֵיכֶם״. וְהַחֲכָמִים הָיוּ מַזְהִירִים לְתַלְמִידֵיהֶם שֶׁלֹּא לְהִתְלוֹצֵץ אֲפִלּוּ דֶּרֶךְ מִקְרֶה וַעֲרַאי (עבודה זרה יח ב). וְעַל זֶה הֻצְרְכוּ לְהַזְהִיר תַּלְמִידֵיהֶם, כִּי רַבִּים נִכְשָׁלִים בְּלֵיצָנוּת עַל דֶּרֶךְ מִקְרֶה. הַמִּתְלוֹצֵץ עַל עוֹשֵׂי מִצְווֹת – זֶה הַדָּבָר נוֹטֶה לְמִינוּת; שֶׁאֵינוֹ מַאֲמִין בַּמִּצְווֹת. וַהֲרֵי זֶה כְּמִי שֶׁמִּתְלוֹצֵץ עַל מִצְוַת הַמֶּלֶךְ – כְּלוּם חַיִּים יֵשׁ לוֹ?! וְעוֹד: זֶה הַמִּתְלוֹצֵץ מַחֲטִיא גַּם אֲחֵרִים שֶׁלֹּא יַעֲשׂוּ הַמִּצְווֹת, כִּי אוֹתוֹ שֶׁעוֹשֶׂה הַמִּצְוָה יְהֵא נִרְפֶּה מִן הַמִּצְוָה, וְגַם אֲחֵרִים לֹא יַעֲשׂוּ הַמִּצְוָה כִּי הֵם יְרֵאִים מִן הַלֵּיצָנִים. אֲבָל בַּעֲבוֹדָה זָרָה יָכוֹל לְהִתְלוֹצֵץ (סנהדרין סג ב). וְיָכוֹל לְהִתְלוֹצֵץ בְּעוֹשֵׂי עֲבֵרוֹת כְּדֵי לְמוֹנְעָם מִן הָעֲבֵרָה; וְגַם אֲחֵרִים לֹא יַעֲשׂוּ עֲבֵרוֹת כְּשֶׁמִּתְלוֹצְצִים עֲלֵיהֶם.