Tratado 61
La Torá del Cielo
Vamos a explicar el segundo principio: que la Torá procede del Cielo. Como dijimos en el primer tratado, las raíces que dependen de este principio son tres: el conocimiento que HaShem, bendito sea, tiene de las cosas; la profecía; y la misión del enviado. Ahora bien, la raíz que trata del conocimiento que HaShem tiene de los seres inferiores precede por necesidad a todas las demás, porque si HaShem no conociera esos seres inferiores, de Él no podría proceder ni profecía ni misión alguna. Según esto, lo lógico sería empezar hablando del conocimiento de HaShem.
Sin embargo, ese conocimiento de los seres inferiores es una cuestión que debe conciliarse con la naturaleza de lo posible, y lo posible depende del libre albedrío. Por eso hemos preferido dejar el tratamiento del conocimiento de HaShem para el cuarto tratado, junto al del libre albedrío. Así que comenzaremos por explicar este principio —que la Torá procede del Cielo— y después expondremos las raíces que de él dependen, que son la profecía y la misión del enviado.
בבאור העקר השני שהוא תורה מן השמים. ולפי שהשרשים הנתלים בעקר הזה כמו שאמרנו במאמר הראשון הם ידיעת השם יתברך והנבואה ושליחות השליח, והיה שורש ידיעת השם הנמצאות השפלות קודם לכל שאר השרשים בהכרח, כי אם לא ידע השם הנמצאות השפלות לא תגיע ממנו נבואה ולא שליחות, הנה היה ראוי לפי זה שנדבר ראשונה בידיעת השם, אבל למה שידיעת השם הנמצאות השפלות הוא דבר שצריך להסכים עם טבע האפשר שהוא דבר נתלה בבחירה, ראינו לאחר הדבור בידיעת השם אל המאמר הרביעי אצל הדבור בבחירה, ועל כן נתחיל ראשונה לדבר בבאור העיקר הזה שהוא תורה מן השמים, ואחר נבאר השרשים הנתלים בו, שהם הנבואה ושליחות השליח.