Séfer haJinuj·Precepto 11831 / 615
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Precepto 118

No ofrecer levadura ni miel

Que no se ofrezca levadura ni miel sobre el altar, como está dicho: «porque ninguna levadura ni miel alguna quemaréis de ella como ofrenda ígnea a Adonái» (Vaikrá 2:11). Y la prohibición se repite al comienzo del versículo, donde se dice: «toda la minjá que ofrezcáis a Adonái no se hará leudada». La "miel" es nombre que abarca tanto la miel conocida como la miel de dátiles —que es la miel sin más de la Torá— y también el jugo que sale de las frutas dulces. Y dentro de «no quemaréis» se incluye igualmente no poner de ella en la confección del incienso, tal como decían los que lo preparaban: buena habría sido la miel para el incienso, solo que la Torá la prohibió.

שֶׁלֹּא לְהַקְרִיב שְׂאֹר אוֹ דְּבַשׁ – שֶׁלֹּא לְהַקְרִיב שְׂאוֹר וּדְבַשׁ עַל גַּבֵּי הַמִּזְבֵּחַ, שֶׁנֶּאֱמַר (ויקרא ב יא) כִּי כָל שְׂאֹר וְכָל דְּבַשׁ לֹא תַקְטִירוּ מִמֶּנּוּ אִשֶּׁה לַיְיָ. וְנִכְפְּלָה הַמְּנִיעָה בְּרֹאשׁ הַפָּסוּק, שֶׁנֶּאֱמַר כָּל הַמִּנְחָה אֲשֶׁר תַּקְרִיבוּ לַיְיָ לֹא תֵעָשֶׂה חָמֵץ. וְהַדְּבַשׁ הוּא שֵׁם כּוֹלֵל לַדְּבַשׁ הַיָּדוּעַ. וְכֵן דְּבַשׁ תְּמָרִים שֶׁהוּא סְתָם הַדְּבַשׁ שֶׁל תּוֹרָה, וְכֵן מוֹהַל הַיֹּצֵא מִן הַפֵּרוֹת הַמְּתוּקִין וּבִכְלַל לֹא תַּקְטִירוּ הוּא גַּם כֵּן שֶׁלֹּא לָתֵת מִמֶּנּוּ בְּפִטּוּם הַקְּטֹרֶת, וּכְמוֹ שֶׁהַפַּטָּמִים אוֹמְרִים יָפֶה הָיָה הַדְּבַשׁ לַקְּטֹרֶת אֶלָּא שֶׁאֲסָרַתּוּ הַתּוֹרָה.

Las raíces de esta mitzvá están muy ocultas —hasta el punto de que cuesta hallar siquiera un pequeño indicio de ellas—. Pero, ya que advertí en la apertura de mis palabras que mi intención, con estas razones que escribo, es habituar a los muchachos y hacerles gustar, desde que empiezan a venir a escuchar las palabras de un libro, que las palabras de la Torá tienen razones y provechos; y que las reciban según su modo de habituarse y conforme a la debilidad de su entendimiento; y que las mitzvot no sean para ellos, al principio, como las palabras de un libro sellado —no sea que por ello las desdeñen en su juventud, las abandonen para siempre y se vayan tras la vanidad—; por eso escribiré sobre ellas todo lo que me venga a la primera reflexión. Y que nadie me reproche nada, una vez conocida la intención.

שֶׁרָשֵׁי מִצְוָה זוֹ נֶעֱלָמִים מְאֹד לִמְצֹא אֲפִילּוּ רֶמֶז קָטָן מֵהֶם. וְאוּלָם מִפְּנֵי שֶׁכְּבָר הוֹדַעְתִּי בִּפְתִיחַת דְּבָרַי שֶׁכִּוַּנְתִּי בְּאֵלּוּ הַטְּעָמִים שֶׁאֲנִי כּוֹתֵב לְהַרְגִּיל הַנְּעָרִים וּלְהַטְעִים לָהֶם בִּתְחִלַּת בּוֹאָם לִשְׁמֹעַ דִּבְרֵי סֵפֶר, כִּי יֵשׁ לְדִבְרֵי תוֹרָה טְעָמִים וְתוֹעֲלוֹת, וִיקַבְּלוּם עַל דֶּרֶךְ הַהֶרְגֵּל שֶׁלָּהֶם וּכְפִי חֻלְשַׁת שִׂכְלָם, וְאַל יִהְיוּ לָהֶם הַמִּצְוֹת בַּתְּחִלָּה כְּדִבְרֵי הַסֵּפֶר הֶחָתוּם, פֶּן יִבְעֲטוּ בָּהֶם מִתּוֹךְ כָּךְ בְּנַעֲרוּתָם וְיַנִּיחוּם לְעוֹלָם וְיֵלְכוּ בַּהֶבֶל. עַל כֵּן אֶכְתֹּב בָּהֶם כָּל אֲשֶׁר יַעֲלֶה בִּתְחִלַּת הַמַּחֲשָׁבָה, וְאַל יִתְפֹּשׂ עָלַי תּוֹפֵשׂ בְּשׁוּם דָּבָר אַחֲרֵי יֵדַע הַכַּוָּנָה.

Y digo: todos los asuntos del sacrificio buscan despertar los pensamientos de quien lo ofrece, y conforme a ese acto toma él sus reflexiones en su alma, todo como ya escribimos (en los preceptos 95 y 116). Por eso, al alejar de su ofrenda lo leudado —que se hace con una larga espera—, toma de ahí la reflexión de adquirir la midá de la diligencia, la ligereza y la prontitud en la obra de HaShem, bendito sea, como dijeron, de bendita memoria: «Sé ligero como el águila, veloz como el ciervo y fuerte como el león para hacer...» (Avot 5:20). Y este asunto se exige en la minjá de los particulares más que en la del público, porque el desánimo y la pereza se hallan más en el individuo, ya que los muchos se advierten unos a otros. Por eso la Torá no es estricta en esto con la minjá del público que viene de tiempo en tiempo, como los dos panes de Atzeret. Pero con el pan de la proposición —aunque también se llama minjá del público—, por ser una ofrenda permanente en cada Shabat, la Torá sí es estricta, y se nos ordenó igualmente que fuera matzá.

וְאֹמַר עִנְיְנֵי הַקָּרְבָּן כֻּלָּם לְעוֹרֵר מַחְשְׁבוֹת הַמַּקְרִיב, וּלְפִי הַמַּעֲשֶׂה הַהוּא יִקַּח דִּמְיוֹנוֹתָיו בְּנַפְשׁוֹ, הַכֹּל כַּאֲשֶׁר כָּתַבְנוּ כְּבָר (במצוה צה וקטז), וְעַל כֵּן בְּהַרְחִיק הֶחָמֵץ, שֶׁהוּא נַעֲשֶׂה בִּשְׁהִיָּה גְּדוֹלָה, מִקָּרְבָּנוֹ יִקַּח דִּמְיוֹן לִקְנוֹת מִדַּת הַזְּרִיזוּת וְהַקַּלּוּת וְהַמְּהִירוּת בְּמַעֲשֵׂה הַשֵּׁם בָּרוּךְ הוּא, וּכְמוֹ שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (אבות פ"ה מ"כ) הֱוֵי קַל כַּנֶּשֶׁר וְרָץ כַּצְּבִי וְגִבּוֹר כָּאֲרִי לַעֲשׂוֹת וכו'. וְנִתְחַיֵּב הָעִנְיָן בְּמִנְחַת הַיְּחִידִים יוֹתֵר מִמִּנְחַת הַצִּבּוּר, לְפִי שֶׁהַיֵּאוּשׁ וְהָעַצְלָה נִמְצָא בַּיָּחִיד יוֹתֵר כִּי הָרַבִּים יַזְהִירוּ זֶה אֶת זֶה, וְלָכֵן לֹא תַּקְפִּיד הַתּוֹרָה עַל זֶה בְּמִנְחַת הַצִּבּוּר הַבָּאָה מִזְּמַן לִזְמַן, כְּגוֹן שְׁתֵּי הַלֶּחֶם שֶׁל עֲצֶרֶת. אֲבָל בְּלֶחֶם הַפָּנִים אַף עַל פִּי שֶׁהוּא נִקְרָא גַּם כֵּן מִנְחַת צִבּוּר, מֵחֲמַת שֶׁהִיא מִנְחָה תְּמִידִית בְּכָל שַׁבָּת וְשַׁבָּת, תַּקְפִּיד הַתּוֹרָה בָּהּ, וְנִצְטַוִּינוּ גַּם כֵּן בָּהּ שֶׁתִּהְיֶה מַצָּה.

Y en cuanto al alejamiento de la miel, diremos a los niños tiernos, para educarlos, que es motivo para la reflexión de que el hombre modere su afán por los alimentos dulces al paladar. Pues es costumbre de los glotones y bebedores dejarse arrastrar siempre tras todo lo dulce; el hombre, en cambio, solo ha de poner su corazón en los alimentos provechosos para su cuerpo, necesarios para su sustento y que cuidan la salud de sus miembros. Por eso conviene a todo hombre de entendimiento orientar su comida y su bebida no hacia el placer del tacto de la garganta. Y si los hombres fueran sabios, comprenderían esto: que todo el asunto del sentido del tacto es para ellos una vergüenza —cuanto más que no les conviene buscarlo ni disfrutarlo, salvo en lo que la naturaleza necesita por fuerza—. Y de entre los hombres de sabiduría hubo quien escribió: «el sentido del tacto, que es para nosotros una vergüenza».

וּבְעִנְיַן הַרְחָקַת הַדְּבַשׁ נֹאמַר אֶל הַיְּלָדִים רַכִּים כְּדֵי לְיַסְּרָם, שֶׁהוּא סִבָּה לְדִמְיוֹן שֶׁיְּמַעֵט הָאָדָם מִלִּרְדֹּף אַחַר הַמַּאֲכָלִים הַמְּתוּקִים לְחִכּוֹ כְּמִנְהַג הַזּוֹלְלִים וְהַסּוֹבְאִים יִמָּשְׁכוּ לְעוֹלָם אַחַר כָּל מָתוֹק, וְלֹא יִתֵּן לִבּוֹ כִּי אִם אֶל הַמַּאֲכָלִים הַמּוֹעִילִים לְגוּפוֹ וּצְרִיכִים לְמִחְיָתוֹ וְשׁוֹמְרִים עַל בְּרִיאוּת אֵבָרָיו. וְלָזֶה רָאוּי לְכָל בַּעַל שֵׂכֶל לְכַוֵּן בִּמְזוֹנוֹ וּשְׁתִיָּתוֹ לֹא לְכַוָּנַת הֲנָאַת מִשּׁוּשׁ הַגָּרוֹן. וְלוּ חָכְמוּ בְּנֵי אָדָם יַשְׂכִּילוּ זֹאת, כִּי כָּל עִנְיַן חוּשׁ הַמִּשּׁוּשׁ חֶרְפָּה הִיא לָהֶם, כָּל שֶׁכֵּן שֶׁאֵין רָאוּי לָהֶם לְכַוֵּן אֵלָיו וְלֵהָנוֹת בּוֹ רַק הַצָּרִיךְ אֶל הַטֶּבַע בְּהֶכְרֵחַ, וּמֵאַנְשֵׁי הַחָכְמָה כָּתְבוּ חוּשׁ הַמִּשּׁוּשׁ אֲשֶׁר חֶרְפָּה לָנוּ.

Y aún oí otra razón en la prohibición de la levadura y la miel: porque la levadura se enaltece a sí misma, y también la miel sube mucho su hervor; por eso se las alejó, para insinuar que «abominación de Adonái es todo altivo de corazón» (Mishlé 16:5). Y además vi en el comentario del Rambán, de bendita memoria (allí), que escribió así, y estas son sus palabras: «y por cuanto los sacrificios son para agrado de HaShem, el Venerado, no se traerán de las cosas que tienen mano fuerte para alterar las naturalezas; y tampoco vendrán de las cosas del todo dulces, como la miel, sino de las equilibradas, conforme dijeron, de bendita memoria (Bereshit Rabá 12:15), que en la creación del mundo asoció la midá de la misericordia con la midá del juicio y lo creó». Hasta aquí.

וְעוֹד שָׁמַעְתִּי טַעַם בְּאִסּוּר שְׂאוֹר וּדְבַשׁ, לְפִי שֶׁהַשְּׂאוֹר מַגְבִּיהַּ עַצְמוֹ, וְכֵן הַדְּבַשׁ מַעֲלֶה רְתִיחָתוֹ הַרְבֵּה, וְלָכֵן נִתְרַחֲקוּ לִרְמֹז כִּי תּוֹעֲבַת יְיָ כָּל גְּבַהּ לֵב (משלי טז ה). וְעוֹד רָאִיתִי בְּפֵרוּשׁ הָרַמְבַּ"ן זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה (שם) שֶׁכָּתַב כֵּן וְזֶה לְשׁוֹנוֹ וּבַעֲבוּר שֶׁהַקָּרְבָּנוֹת לְרָצוֹן לַשֵּׁם הַנִּכְבָּד לֹא יוּבְאוּ מִן הַדְּבָרִים אֲשֶׁר לָהֶם הַיָּד הַחֲזָקָה לְשַׁנּוֹת הַטְּבָעִים, וְכֵן לֹא יָבֹאוּ מִן הַדְּבָרִים הַמְּתוּקִים לְגַמְרֵי כְּמוֹ הַדְּבַשׁ, רַק מִן הַמְּזוּגִים, כַּאֲשֶׁר אָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (בראשית רבה יב טו) בִּבְרִיאַת הָעוֹלָם שִׁתֵּף מִדַּת הָרַחֲמִים בְּמִדַּת הַדִּין וּבְרָאוֹ, עַד כָּאן.

Las leyes de la mitzvá. Lo que dijeron, de bendita memoria (Menajot 52b): que todas las menajot que se ofrecen sobre el altar vienen como matzá, según dijimos. Y también los restos de las menajot que comen los kohanim —aunque les esté permitido comerlos con cualquier alimento y con miel— no los comen leudados, como está dicho: «no se cocerá leudada su porción» (Vaikrá 6:10). Y se entiende incluso que su porción no la han de leudar. Si leudó sus restos, recibe azotes; y se reciben azotes por cada acción que en ella haya. ¿Cómo? Si la amasó leudada, o la dispuso leudada, o le dio forma leudada, o la coció leudada, recibe azotes, como está dicho: «no se hará leudada», «no se cocerá leudada» —para obligar por cada acción individual, pues con cada acto suyo de leudarla incurre en azotes—. Y no se humedecen (Rashí, Pesajim 36a) los trigos de las menajot, no sea que se leuden. Y aun así dijeron, de bendita memoria (Menajot 55a), que las menajot que se cocían se amasaban con agua tibia, y las vigilaban para que no se leudaran, pues los kohanim son diligentes. La levadura y la miel, su prohibición rige en cualquier cantidad, como está dicho: «no quemaréis de ello», es decir, incluso lo mínimo. Y no es culpable (Rambam, Isurei Mizbeaj 5:1) salvo si las quemó junto con el sacrificio o en nombre del sacrificio. Y tanto quien quema las propias como su mezcla (Menajot 58a) recibe azotes. Pero si las quemó por sí solas como leña (Zevajim 76b), está exento, como está dicho: «y al altar no subirán como aroma grato» —como aroma grato no las subes, pero sí las subes como leña—. Y el resto de sus detalles están explicados en el tratado de Menajot (52b, 58b).

דִּינֵי הַמִּצְוָה. מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה שֶׁכָּל הַמְּנָחוֹת (מנחות נב ב) הַקְּרֵבוֹת לְגַבֵּי הַמִּזְבֵּחַ בָּאוֹת מַצָּה כְּמוֹ שֶׁאָמַרְנוּ. וְכֵן שְׁיָרֵי הַמְּנָחוֹת שֶׁאוֹכְלִין הַכֹּהֲנִים אַף עַל פִּי שֶׁהֵם מֻתָּרִין לֶאֱכֹל אוֹתָם בְּכָל מַאֲכָל וּבִדְבַשׁ, אֵין אוֹכְלִים אוֹתָן חָמֵץ. שֶׁנֶּאֱמַר (שם ו י) לֹא תֵאָפֶה חָמֵץ חֶלְקָם. וְיֵשׁ בַּמַּשְׁמָע אֲפִלּוּ חֶלְקָם לֹא יַחְמִיצוּ. וְאִם הֶחְמִיץ שְׁיָרֶיהָ לוֹקֶה. וְלוֹקִין עַל כָּל עֲשִׂיָּה וַעֲשִׂיָּה שֶׁבָּהּ. כֵּיצַד? לָשָׁהּ חָמֵץ אוֹ עֲרָכָהּ חָמֵץ אוֹ קִטְּפָהּ חָמֵץ אוֹ אֲפָאָהּ חָמֵץ לוֹקֶה, שֶׁנֶּאֱמַר לֹא תֵעָשֶׂה חָמֵץ לֹא תֵאָפֶה חָמֵץ, לְחַיֵּב עַל מַעֲשֶׂה יְחִידִי, שֶׁבַּעֲשִׂיָּתָהּ חָמֵץ חַיָּב מַלְקוּת. וְאֵין לוֹתְתִין (רש"י פסחים לו א) חִטִּים שֶׁל מְנָחוֹת שֶׁמָּא יַחְמִיצוּ. וְאַף עַל פִּי כֵן אָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (מנחות נה א) שֶׁהַמְּנָחוֹת הַנֶּאֱפוֹת הָיוּ נִלּוֹשׁוֹת בְּפוֹשְׁרִין, וּמְשַׁמְּרִין אוֹתָן שֶׁלֹּא יַחְמִיצוּ, שֶׁהַכֹּהֲנִים זְרִיזִים הֵן. וּשְׂאֹר וּדְבַשׁ אִסּוּרָן בְּכָל שֶׁהוּא, שֶׁנֶּאֱמַר לֹא תַקְטִירוּ מִמֶּנּוּ. כְּלוֹמַר אֲפִלּוּ כָּל שֶׁהוּא. וְאֵינוֹ חַיָּב (רמב"ם פ"ה איסורי מזבח ה"א) אֶלָּא אִם כֵּן הִקְטִירָן עִם הַקָּרְבָּן אוֹ לְשֵׁם הַקָּרְבָּן. וְאֶחָד הַמַּקְטִיר עַצְמָן אוֹ תַּעֲרָבְתָּן (מנחות נח א) לוֹקֶה. אֲבָל הִקְטִירָן בִּפְנֵי עַצְמָן לְשֵׁם עֵצִים (זבחים עו ב) פָּטוּר, שֶׁנֶּאֱמַר וְאֶל הַמִּזְבֵּחַ לֹא יַעֲלוּ לְרֵיחַ נִיחֹחַ. לְרֵיחַ נִיחוֹחַ אִי אַתָּה מַעֲלֶה, אֲבָל אַתָּה מַעֲלֶה לְשֵׁם עֵצִים. וְיֶתֶר פְּרָטֶיהָ מְבֹאָרִים בְּמַסֶּכֶת מְנָחוֹת (נב ב נח ב).

El Rambam, de bendita memoria (en el Séfer haMitzvot, prohibición 98, y en las Leyes de Isurei Mizbeaj 5:1), contó la prohibición de levadura y miel como un solo precepto negativo. Es decir, que si ofreció levadura y miel juntas, no recibe sino un solo conjunto de azotes; y asimismo, si ofreció cada una por separado, recibe por cada una unos azotes. Y dio razón de sus palabras: que este es un precepto negativo genérico, y en un precepto genérico como este se reciben unos azotes por las dos cosas. Y el rav Rabenu Moshé ben Najmán, de bendita memoria (en sus glosas al Séfer haMitzvot, 360), discrepó de él al contar levadura y miel como dos preceptos negativos, y dijo que no ve aquí un precepto genérico, pues respecto de lo leudado su prohibición está especificada de forma explícita, como está dicho: «no se cocerá leudada». Y siendo así, la prohibición de la miel —aunque haya levadura junto a ella— podemos decir que la interpretamos por sí sola, y resulta así una prohibición en cada una. Y el resto de sus pruebas, en sus respectivos libros.

הָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה (בספר המצוות ל"ת צח ובהלכות אסורי מזבח פ"ה ה"א) חִשֵּׁב אִסּוּר שְׂאוֹר וּדְבַשׁ לְלָאו אֶחָד, כְּלוֹמַר, שֶׁאִם הִקְרִיב שְׂאוֹר וּדְבַשׁ שְׁנֵיהֶם יַחַד אֵינוֹ לוֹקֶה אֶלָּא אַחַת, וְכֵן אִם הִקְרִיב כָּל אֶחָד בִּפְנֵי עַצְמוֹ לוֹקֶה עַל כָּל אֶחָד מַלְקוּת אַחַת. וְנָתַן טַעַם לִדְבָרָיו, שֶׁזֶּהוּ לָאו שֶׁבַּכְּלָלוֹת, וּבְלָאו שֶׁבַּכְּלָלוֹת כָּזֶה לוֹקִין מַלְקוּת אַחַת עַל שְׁנֵי דְּבָרִים. וְהָרַב רַבֵּנוּ מֹשֶׁה בַּר נַחְמָן זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה (בהשגותיו על ספר המצוות שס) חָלַק עָלָיו לְחַשֵּׁב שְׁאֹר וּדְבַשׁ שְׁנֵי לָאוִין, וְאָמַר שֶׁאֵינוֹ רוֹאֶה כָּאן לָאו שֶׁבַּכְּלָלוֹת, שֶׁהֲרֵי בְּחָמֵץ מְיֻחָד לָאוֵהּ בְּפֵרוּשׁ, שֶׁנֶּאֱמַר לֹא תֵאָפֶה חָמֵץ וְאִם כֵּן לָאו דִּדְבַשׁ אַף עַל גַּב דְּאִכָּא שְׂאוֹר בַּהֲדֵהּ יֵשׁ לָנוּ לוֹמַר הַדְּבַשׁ נִדְרֹשׁ אוֹתוֹ לְחוּדֵהּ, וְנִמְצָא לָאו בְּכָל אֶחָד. וְיֶתֶר רְאָיוֹתֵיהֶם בְּסִפְרָם.

Y rige en tiempo del Templo, entre los kohanim varones, pues a ellos corresponde el servicio.

וְנוֹהֶגֶת בִּזְמַן הַבַּיִת בַּכֹּהֲנִים בִּזְכָרִים, כִּי לָהֶם הָעֲבוֹדָה.