Séfer haJinuj·Precepto 12842 / 615
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Precepto 128

El añadido de un quinto por el sacrilegio

Mitzvá de añadir un quinto para quien come de lo consagrado o comete sacrilegio con ello —es decir, que pague todo aquel que se beneficia de lo consagrado (véase Sefer haMitzvot, mandamiento positivo 118)—, lo mismo en lo consagrado al altar que en lo consagrado para el mantenimiento del Templo, e incluso en los bienes vedados a los kohanim, y también en las ofrendas de santidad menor; o quien come algo consagrado por error, esto es, la terumá. Todo lo que comió o de lo que se benefició, lo paga con un quinto añadido, y trae una ofrenda por su error: un carnero por valor de dos selás o más. Es la que se llama ashám meilot, y es uno de los cinco ashamot ciertos conocidos. Pues está dicho: «Si una persona comete un fraude...» y «traerá su ashám...» (Vaikrá 5:15). Y está dicho: «Y aquello en lo que pecó respecto de lo consagrado lo pagará, y le añadirá su quinto» (allí 5:16).

מִצְוַת תּוֹסֶפֶת חֹמֶשׁ לְאוֹכֵל מִן הַהֶקְדֵּשׁ אוֹ מוֹעֵל בּוֹ – לְשַׁלֵּם כָּל הַנֶּהֱנֶה מִן הַהֶקְדֵּשׁ (עי, סהמ"צ עשה קיח), אֶחָד קָדְשֵׁי מִזְבֵּחַ וְאֶחָד קָדְשֵׁי הַבַּיִת וְאַף בְּחֶרְמֵי כֹּהֲנִים וְכֵן בְּקָדָשִׁים קַלִּים, אוֹ אוֹכֵל קֹדֶשׁ בִּשְׁגָגָה, כְּלוֹמַר הַתְּרוּמָה, כָּל מָה שֶׁאָכַל אוֹ נֶהֱנָה מִמֶּנּוּ בְּתוֹסֶפֶת חֹמֶשׁ, וְיָבִיא קָרְבָּן עַל שִׁגְגָתוֹ אַיִל בִּשְׁנֵי סְלָעִים אוֹ יוֹתֵר, וְהוּא הַנִּקְרָא אֲשַׁם מְעִילוֹת, וְהוּא אֶחָד מֵחָמֵשׁ אֲשָׁמוֹת וַדָּאוֹת הַיְּדוּעִים, שֶׁנֶּאֱמַר (ויקרא ה טו) נֶפֶשׁ כִּי תִמְעֹל מַעַל וְגוֹ', וְהֵבִיא אֶת אֲשָׁמוֹ וְגוֹ'. וְנֶאֱמַר (שם טז) וְאֵת אֲשֶׁר חָטָא מִן הַקֹּדֶשׁ יְשַׁלֵּם וְאֶת חֲמִישִׁתוֹ יוֹסֵף עָלָיו.

De las raíces de la mitzvá: infundir temor y reverencia en toda persona, para que no se acerque a la ligera a los asuntos de lo consagrado. Ya escribimos más arriba (mitzvot 95 y 101) el provecho que el temor y el enaltecimiento de lo sagrado tienen para la gente.

מִשָּׁרְשֵׁי הַמִּצְוָה. לָתֵת אֵימָה וְיִרְאָה עַל כָּל אָדָם מֵהִתְקָרֵב בְּעִנְיְנֵי הַקֹּדֶשׁ. וּכְבָר כָּתַבְנוּ לְמַעְלָה (מצוה צה קא) תּוֹעֶלֶת הַיִּרְאָה וְהַהַגְדָּלָה בַּקֹּדֶשׁ אֶל בְּנֵי אָדָם.

De las leyes de la mitzvá está lo que dijeron nuestros maestros, de bendita memoria (Kidushín 54b): que quien comete sacrilegio después de otro —si el primero lo hizo por error— el segundo queda exento, porque lo consagrado ya quedó profanado una vez que el primero quedó obligado al pago y a la ofrenda. Pero si el primero lo hizo con intención —caso en que no hay obligación de ofrenda— el segundo sí queda sujeto a la ley del sacrilegio. Y no hay (Meilá 19b) sacrilegio tras sacrilegio en las cosas consagradas, salvo en el animal y en los utensilios de servicio únicamente. Quien toma una prutá de lo consagrado con la intención de quedársela no comete sacrilegio hasta que la gaste en sus cosas. Si la entregó a su compañero, él comete sacrilegio y su compañero no, porque no hay sacrilegio tras sacrilegio sino en el animal y en los utensilios, como dijimos.

מִדִּינֵי הַמִּצְוָה. מָה שֶׁאָמְרוּ רַבּוֹתֵינוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (קידושין נד ב) שֶׁהַמּוֹעֵל אַחַר הַמּוֹעֵל אִם הָרִאשׁוֹן בִּשְׁגָגָה הָאַחֲרוֹן פָּטוּר, לְפִי שֶׁכְּבָר נִתְחַלֵּל הַהֶקְדֵּשׁ אַחַר שֶׁהָרִאשׁוֹן נִתְחַיֵּב בְּתַשְׁלוּמִין וּבְקָרְבָּן. וְאִם הָרִאשׁוֹן בְּמֵזִיד שֶׁאֵינוֹ בְּתוֹרַת קָרְבָּן הָאַחֲרוֹן בְּתוֹרַת מְעִילָה. וְאֵין (מעילה יט ב) מוֹעֵל אַחַר מוֹעֵל בְּמֻקְדָּשִׁים אֶלָּא בִּבְהֵמָה וּכְלֵי שָׁרֵת בִּלְבַד. וְהַנּוֹטֵל פְּרוּטָה מִן הַהֶקְדֵּשׁ עַל מְנָת שֶׁהִיא שֶׁלּוֹ לֹא מָעַל, עַד שֶׁיּוֹצִיאֶנָּה בַּחֲפָצָיו. נְתָנָהּ לַחֲבֵרוֹ הוּא מָעַל וַחֲבֵרוֹ לֹא מָעַל, שֶׁאֵין מוֹעֵל אַחַר מוֹעֵל אֶלָּא בִּבְהֵמָה וְכֵלִים כְּמוֹ שֶׁאָמַרְנוּ.

Y las leyes del sacrilegio rigen tanto en lo consagrado al altar como en lo consagrado para el mantenimiento del Templo. La medida del sacrilegio (allí 18a) es el valor de una prutá. Las cosas de las ofrendas que quedaron permitidas para comerse —como la carne del jatat y del ashám tras la aspersión de su sangre, o los dos panes tras la aspersión de la sangre de los dos corderos— no están sujetas a sacrilegio. Aun si un extraño comió de estas y de otras semejantes, dado que están permitidas a una parte de la gente para beneficiarse de ellas, todo aquel que se beneficie de ellas no comete sacrilegio. E incluso si quedaron descalificadas y prohibidas para comerse, dado que tuvieron un momento de permisión, no se es responsable de sacrilegio por ellas. Si le queda la duda de si cometió sacrilegio o no, queda exento del pago y de la ofrenda. El pago del capital y la presentación de la ofrenda impiden la expiación, pero no el quinto, pues está dicho a propósito del carnero del ashám: «y le será perdonado»; el carnero y el ashám impiden la expiación, mas el quinto no la impide. Y después de que se ha añadido el quinto, si luego se beneficia de ese quinto, añade un quinto sobre el quinto, pues se considera como un comienzo de consagración. El quinto es la cuarta parte del capital, de modo que él y su quinto sumen cinco. Y el resto de sus detalles están explicados en los tratados Meilá y Temurá.

וְדִינֵי הַמְּעִילָה בֵּין בְּקָדְשֵׁי מִזְבֵּחַ בֵּין בְּקָדְשֵׁי בֶּדֶק הַבַּיִת. וְשִׁעוּר (שם יח א) מְעִילָה בְּשָׁוֶה פְּרוּטָה. דְּבָרִים שֶׁהֻתְּרוּ בַּאֲכִילָה מִן הַקָּרְבָּנוֹת, כְּגוֹן בְּשַׂר חַטָּאת וְאָשָׁם אַחַר זְרִיקַת דָּמָן אוֹ שְׁתֵּי הַלֶּחֶם אַחַר זְרִיקַת דַּם שְׁנֵי הַכְּבָשִׂים, אֵין בָּהֶן מְעִילָה, אֲפִלּוּ אָכַל הַזָּר מֵאֵלּוּ וְכַיּוֹצֵא בָּאֵלּוּ, הוֹאִיל וְהֵן מֻתָּרִין לְמִקְצָת בְּנֵי אָדָם לֵהָנוֹת בָּהֶן, כָּל הַנֶּהֱנֶה מֵהֶן לֹא מָעַל, וַאֲפִלּוּ נִפְסְלוּ וְנֶאֶסְרוּ בַּאֲכִילָה הוֹאִיל וְהָיְתָה לָהֶם שְׁעַת הֶתֵּר, אֵין חַיָּבִין עֲלֵיהֶן מְעִילָה. נִסְתַּפֵּק לוֹ אִם מָעַל אוֹ לֹא מָעַל, פָּטוּר מִתַּשְׁלוּמִין וְקָרְבָּן. וְתַשְׁלוּמֵי הַקֶּרֶן וַהֲבָאַת הַקָּרְבָּן מְעַכְּבִין הַכַּפָּרָה וְלֹא הַחֹמֶשׁ, שֶׁנֶּאֱמַר בְּאֵיל הָאָשָׁם וְנִסְלַח לוֹ, אַיִל וְאָשָׁם מְעַכְּבִין וְאֵין הַחֹמֶשׁ מְעַכֵּב. וְאַחַר שֶׁהוֹסִיף הַמּוֹסִיף הַחֹמֶשׁ אִם נֶהֱנָה בַּחֹמֶשׁ אַחַר כָּךְ מוֹסִיף חֹמֶשׁ עַל חֹמֶשׁ, דְּכִתְחִלַּת הֶקְדֵּשׁ הוּא חָשׁוּב. וְהַחֹמֶשׁ הוּא אֶחָד מֵאַרְבָּעָה עַל הַקֶּרֶן עַד שֶׁיְּהֵא הוּא וְחֻמְשׁוֹ חֲמִשָּׁה. וְיֶתֶר פְּרָטֶיהָ מְבֹאָרִים בִּמְעִילָה וּבִתְמוּרָה.

Rige en el tiempo del Templo, en hombres y en mujeres. Quien la transgrede y come o se beneficia realizando algún acto con lo consagrado por el valor de una prutá, con intención, recibe azotes y paga lo que mermó de lo consagrado, solo el capital, pues quien obra con intención no está sujeto al añadido del quinto. La advertencia del sacrilegio, para hacerlo merecedor de azotes, deriva de lo que está escrito: «No podrás comer dentro de tus puertas» (Devarim 12:17), tal como escribiremos, con la ayuda de HaShem, en el seder Reé. Quien comete sacrilegio por error paga lo que disfrutó, añade un quinto y trae una ofrenda, como hemos escrito.

וְנוֹהֶגֶת בִּזְמַן הַבַּיִת בִּזְכָרִים וּנְקֵבוֹת. וְהָעוֹבֵר עָלֶיהָ וְאָכַל אוֹ נֶהֱנָה בַּעֲשִׂיַּת מַעֲשֶׂה מִן הַהֶקְדֵּשׁ בְּשָׁוֶה פְּרוּטָה בְּמֵזִיד לוֹקֶה וּמְשַׁלֵּם מָה שֶׁחִסֵּר מִן הַהֶקְדֵּשׁ הַקֶּרֶן לְבַד, כִּי הַמֵּזִיד אֵינוֹ בְּתוֹסֶפֶת חֹמֶשׁ. וְאַזְהָרָה שֶׁל מְעִילָה לְהַלְקוֹתוֹ מִדִּכְתִיב (דברים יב יז) לֹא תוּכַל לֶאֱכֹל בִּשְׁעָרֶיךָ, וּכְמוֹ שֶׁנִּכְתֹּב בְּעֶזְרַת הַשֵּׁם בְּסֵדֶר רְאֵה. מָעַל בִּשְׁגָגָה מְשַׁלֵּם מַה שֶּׁנֶּהֱנָה וּמוֹסִיף חֹמֶשׁ וּמֵבִיא קָרְבָּן כְּמוֹ שֶׁכָּתַבְנוּ.