Séfer haJinuj·Precepto 16078 / 615
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Precepto 160

La impureza de los ocho sheratzim

El precepto de la impureza de los ocho sheratzim: que los ocho sheratzim son impuros y transmiten impureza, como está dicho «Y estos serán para vosotros los impuros entre los sheratzim que se arrastran sobre la tierra: la comadreja, el ratón, el sapo...» (Vayikrá 11:29).

מִצְוַת טֻמְאַת שְׁמֹנָה שְׁרָצִים – לִהְיוֹת שְׁמֹנָה שְׁרָצִים טְמֵאִים וּמְטַמְּאִין, שֶׁנֶּאֱמַר (ויקרא יא כט) וְזֶה לָכֶם הַטָּמֵא בַּשֶּׁרֶץ הַשֹּׁרֵץ עַל הָאָרֶץ הַחֹלֶד וְהָעַכְבָּר וְהַצָּב וְגוֹ'.

De las raíces del precepto. A modo de introducción: nadie que tenga entendimiento dudará de que jamás hubo hombre que alcanzara a conocer toda la sabiduría hasta su fin, sin que algo de ella se le ocultara. Pues incluso de Moshé Rabenu, la paz sea sobre él, dijeron nuestros sabios, de bendita memoria, que cincuenta son las puertas del entendimiento, y todas le fueron entregadas a Moshé salvo una (Rosh HaShaná 21b). Y así también el rey Shlomo, el sabio, dijo de sí mismo «Dije: me haré sabio; pero ella está lejos de mí» (Kohélet 7:23). De igual modo, nadie con cerebro en la cabeza dudará de que HaShem, bendito sea, es el padre de la sabiduría, y de Él procede ella, contenida en Él por entero. Y tampoco hay duda alguna de que el padre de todos los bienes no ordena cosa alguna a sus criaturas sino para su bien y su provecho, y para alejar de ellas todo daño. Por eso, cuando con nuestra sabiduría alcancemos a conocer el provecho que nos llega por los preceptos, nos alegraremos en ello. Y cuando no alcancemos con nuestra sabiduría el provecho que en ellos hay para nosotros, debemos pensar de todos modos que —por la superioridad de la sabiduría que HaShem, bendito sea, tiene sobre toda criatura— Él conoce el provecho que para nosotros hay en ese precepto, y por eso nos lo ordenó.

מִשָּׁרְשֵׁי הַמִּצְוָה. הַקְדָּמָה, לֹא יִסְפֹּק כָּל מִי שֶׁיֵּשׁ בּוֹ דֵּעָה, שֶׁלֹּא הָיָה אָדָם מֵעוֹלָם שֶׁהִשִּׂיג לָדַעַת כָּל הַחָכְמָה עַד סוֹפָהּ, שֶׁלֹּא יִתְעַלֵּם לוֹ מִמֶּנָּה. שֶׁהֲרֵי אֲפִלּוּ עַל מֹשֶׁה רַבֵּינוּ ע"ה אָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (ר"ה כא ב) חֲמִשִּׁים שַׁעֲרֵי בִּינָה הֵן, וְכֻלָּן נִמְסְרוּ לְמֹשֶׁה חוּץ מֵאֶחָד, וְכֵן שְׁלֹמֹה הַמֶּלֶךְ הֶחָכָם אָמַר עַל עַצְמוֹ (קהלת ז כג) אָמַרְתִּי אֶחְכָּמָה וְהִיא רְחוֹקָה מִמֶּנִּי. וְכֵן לֹא יִסְפֹּק כָּל מִי שֶׁיֵּשׁ בּוֹ מֹחַ בְּקָדְקֳדוֹ כִּי הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ הוּא אַב הַחָכְמָה, וּמֵאִתּוֹ נִמְצֵאת בּוֹ נִכְלֶלֶת כֻּלָּהּ. וְאֵין שׁוּם סָפֵק גַּם כֵּן כִּי אַב כָּל הַטּוֹבוֹת לֹא יְצַוֶּה דָּבָר [אֶת] (אֶל) בְּרִיּוֹתָיו רַק לְטוֹבָתָם וּלְתוֹעַלְתָּם וּלְהַרְחִיק כָּל נֶזֶק מֵעֲלֵיהֶם. וְעַל כֵּן בַּאֲשֶׁר נַשִּׂיג בְּחָכְמָתֵנוּ מִן הַמִּצְוֹת לָדַעַת הַתּוֹעֶלֶת הַמַּגִּיעַ לָנוּ בָּהֶן נִשְׂמַח בּוֹ. וְכַאֲשֶׁר אֵין אֲנַחְנוּ מַשִּׂיגִים מֵהֶם בְּחָכְמָתֵנוּ הַתּוֹעֶלֶת שֶׁלָּנוּ בָּהֶן, יֵשׁ לָנוּ לַחְשֹׁב עַל כָּל פָּנִים כִּי בְּיִתְרוֹן הַחָכְמָה אֲשֶׁר לַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ עַל כָּל בְּרִיָּה יֵדַע הַתּוֹעֶלֶת אֲשֶׁר לָנוּ בְּאוֹתָהּ מִצְוָה וְעַל כֵּן צִוָּנוּ עָלֶיהָ.

Y ya nos hicieron saber nuestros sabios, de bendita memoria (Sanhedrín 21b), por qué no conocemos la razón de todos los preceptos. Dijeron que ello era para que no tropezáramos, y trajeron una prueba: pues de tres de ellos se reveló su razón, y tropezó en ellos el más grande del mundo. Y que no piense quien quiera objetarme valerse del dicho de nuestros sabios, de bendita memoria (Pesajim 28a), «la cuchara que el carpintero talló, con ella le quemaremos la mostaza» —es decir, volver contra mí mis propias palabras— respecto de lo que acabo de decir: que HaShem, bendito sea, nos ocultó las razones de los preceptos, y sin embargo yo alcé mi mano para decir algo sobre ellas a mis jóvenes. Pues ya antes que yo mis maestros se adelantaron a hablar de ellas muchas cosas, en los midrashim y en otros lugares, según su sentido llano, y la profundidad de su sabiduría, y la fuerza de su entendimiento, y la gran santidad oculta dentro de ellas, que ni todos los vientos del mundo las moverían. Y todo aquel que profundiza su consejo en sus sentidos llanos y se esfuerza por renovar algo en lo manifiesto de ellas —porque anhela atisbar por las rendijas para deleitarse en el resplandor de su aspecto y recoger de ellas con qué ceñirse— no es justo culparle por ello, sino bendecirle y mencionarle para alabanza, allí donde esté.

וּכְבָר הוֹדִיעוּנוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (סנהדרין כא ב) לָמָּה לֹא נֵדַע הַטַּעַם בְּכָל הַמִּצְוֹת, וְאָמְרוּ שֶׁהָיָה הַדָּבָר שֶׁלֹּא יִהְיֶה לָנוּ כִּשָּׁלוֹן בָּזֶה, וְהֵבִיאוּ רְאָיָה, שֶׁהֲרֵי שְׁלוֹשָׁה מֵהֶן נִתְגַּלָּה טַעְמָן וְנִכְשַׁל בָּהֶן גְּדוֹל הָעוֹלָם. וְאַל יַחְשֹׁב תּוֹפֵשׂ לָבוֹא עָלַי עַל הַמָּשָׁל שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (פסחים כח א) כַּפָּא דְּחַק נַגָּרָא בֵּהּ נִשְׂרוֹף חַרְדָּלָא, בְּמַה שֶּׁאָמַרְתִּי עַכְשָׁו שֶׁהַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ הֶעֱלִים מִמֶּנּוּ טַעֲמֵי הַמִּצְוֹת, וְאָנֹכִי הֲרִימוֹתִי יָדִי לְדַבֵּר בָּהֶן דָּבָר אֶל נְעָרַי, כִּי כְּבָר קְדָמוּנִי רַבּוֹתַי לְדַבֵּר בָּהֶן כַּמָּה דְּבָרִים בַּמִּדְרָשׁוֹת וּבִמְקוֹמוֹת אֲחֵרִים עַל צַד פְּשָׁטָן, וְעֹמֶק חָכְמָתָן וְחֹזֶק בִּינָתָן וְרֹב קְדֻשָּׁתָן הַגָּנוּז בְּתוֹכָן, וַאֲפִלּוּ כָּל הָרוּחוֹת שֶׁבָּעוֹלָם לֹא יָזִיזוּ אוֹתָן. וְכָל הַמַּעֲמִיק עֵצָה בִּפְשָׁטֵיהֶן וְיִשְׁתַּדֵּל לְחַדֵּשׁ דָּבָר בַּנִּגְלֶה שֶׁבָּהֶן כִּי יִכְסֹף לְהַצִּיץ מִן הַחֲרַכִּים לְהִתְעַנֵּג בְּזֹהַר מַרְאֵיהֶן וְלִלְקֹט מֵעֲלֵיהֶן לַחְגֹּר בָּהֶן, אֵין רָאוּי לָתֵת בָּזֶה עָלָיו אָשָׁם אַךְ לְבָרְכוֹ וּלְהַזְכִּירוֹ לִשְׁבָח בַּאֲשֶׁר הוּא שָׁם.

Y ahora, tras esta introducción nuestra —que la sabiduría de Dios es mayor que toda sabiduría, y que no ordena cosa alguna sino para nuestro bien y para gran provecho—, no tenemos dificultad ni pregunta en toda prohibición de alimentos y alejamiento de la impureza, en todo aquello cuyo provecho no nos sea conocido ni alcanzable por la investigación, pues sabemos en verdad que todo es para bien. Y no te asombres, hijo mío, por los asuntos de la impureza, aunque estén muy ocultos a toda criatura, pues es posible que la impureza dañe al alma y la enferme un poco. Y así oí esto de boca de sabios, a semejanza de lo que dijeron nuestros sabios, de bendita memoria (Yomá 39a): «y os contaminaréis con ellos» está escrito de modo que puede leerse «y os embotaréis» —es decir, que las fuentes del intelecto, que es el alma permanente, se estropean un poco con el asunto de la impureza.

וְעַתָּה אַחֲרֵי הַקְדָּמָתֵנוּ זֹאת, שֶׁחָכְמַת הָאֵל גָּדְלָה עַל כָּל חָכְמָה וְכִי לֹא יְצַוֶּה דָּבָר רַק לְטוֹבָה לָנוּ וּלְתוֹעֶלֶת גְּדוֹלָה, אֵין לָנוּ קֻשְׁיָא וְלֹא שְׁאֵלָה בְּכֹל אִסּוּר הַמַּאֲכָלוֹת וְהַרְחָקַת הַטֻּמְאָה בְּכָל אֲשֶׁר לֹא יִהְיֶה הַתּוֹעֶלֶת לָנוּ יְדוּעָה וּמֻשָּׂג בַּחֲקִירָה, כִּי יָדַעְנוּ בֶּאֱמֶת שֶׁהַכֹּל לְטוֹב. וְאַל תִּתְמַהּ בְּנִי עַל עִנְיְנֵי הַטֻּמְאָה אִם הוּא נֶעֱלָם הַרְבֵּה עַל כָּל בְּרִיָּה, כִּי אֶפְשָׁר שֶׁהַטֻּמְאָה תַּזִּיק אֶל הַנֶּפֶשׁ וְתַחְלִיאָהּ קְצָת, וְכֵן שָׁמַעְתִּי הַדָּבָר מִפִּי חֲכָמִים, וּכְעֵין מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (יומא לט א) וְנִטְמֵאתֶם בָּם וְנִטַּמְתֶּם כְּתִיב כְּלוֹמַר שֶׁמַּעַיְנוֹת הַשֵּׂכֶל שֶׁהוּא הַנֶּפֶשׁ הַקַּיֶּמֶת מִתְקַלְקְלִים קְצָת בְּעִנְיַן הַטֻּמְאָה.

Y no te asombres de que el intelecto se estropee por asuntos materiales, aunque no sean de su misma especie, pues a causa de la asociación del alma con el cuerpo le sucede así de todos modos. Y si es así, nosotros, hijos de hombre, en la pobreza de nuestro entendimiento no conocemos el alma ni su esencia; ¿y cómo nos esforzaríamos en vano por conocer su cura o su enfermedad por la vía de la investigación? ¿Acaso los médicos no carecen de recurso para curar hasta reconocer la raíz de la enfermedad? Por eso, en todos los alejamientos de la impureza que vienen en la Torá, no nos toca escudriñar sus raíces hasta que lleguemos al fin del conocimiento en los asuntos del alma —para conocer su esencia, su origen y su destino; entiende esto y conócelo, pues en ello se halla parte de la respuesta a todas las raíces de los preceptos de la impureza y la pureza—, hasta el punto de que casi habrá un velo sobre nuestro rostro ante la novedad de la pará adumá, que hace impuro al puro y puro al impuro. Y también allí (precepto 197) extenderemos el asunto, con la ayuda de HaShem, para recibir recompensa por el esfuerzo de hallar palabras dignas.

וְאַל תִּתְמַהּ בְּהִתְקַלְקֵל הַשֵּׂכֶל בָּעִנְיָנִים הַגַּשְׁמִיִּים אַף עַל פִּי שֶׁאֵינוֹ מִינוֹ, כִּי מִפְּנֵי שִׁתּוּפָהּ שֶׁל נֶפֶשׁ עִם הַגּוּף יֶאֱרַע לָהּ כֵּן עַל כָּל פָּנִים. וְאִם כֵּן אֲנַחְנוּ בְּנֵי אִישׁ בַּעֲנִיּוּת דַּעְתֵּנוּ לֹא נֵדַע הַנֶּפֶשׁ וּמַהוּתָהּ וְאֵיךְ נִלְאֶה לָדַעַת רְפוּאָתָהּ אוֹ מַחֲלָתָהּ מִדֶּרֶךְ הַחֲקִירָה הֲלֹא לָרוֹפְאִים אֵין תַּחְבּוּלָה בִּרְפוּאָה עַד הַכִּירָם עִקַּר הַמַּחֲלָה, וְעַל כֵּן בְּכָל הַרְחָקוֹת הַטֻּמְאָה שֶׁיָּבוֹאוּ בַּתּוֹרָה, אֵין לָנוּ לְחַטֵּט אַחַר שָׁרְשֵׁיהֶן, עַד בּוֹאֵנוּ אֶל תַּכְלִית הַיְּדִיעָה בְּעִנְיְנֵי הַנֶּפֶשׁ לָדַעַת מַהוּתָהּ מוֹצָאָהּ וּמוֹבָאָהּ וְהָבֵן זֶה וְדָעֵהוּ, כִּי בּוֹ נִמְצָא קְצָת תְּשׁוּבָה עַל כָּל שָׁרְשֵׁי מִצְוֹת הַטֻּמְאָה וְהַטָּהֳרָה עַד אֲשֶׁר כִּמְעַט יִהְיֶה מַסְוֶה עַל פָּנֵינוּ בְּחִדּוּשׁ פָּרָה אֲדֻמָּה שֶׁמְּטַמְּאָה הַטָּהוֹר וּמְטַהֶרֶת הַטָּמֵא, וְגַם שָׁם (מצוה קצז) נַאֲרִיךְ בָּעִנְיָן בְּעֶזְרַת הַשֵּׁם לְקַבֵּל שָׂכָר בִּיגִיעָה לִמְצֹא דִּבְרֵי חֵפֶץ.

Las leyes del precepto. Por ejemplo, lo que dijeron nuestros sabios, de bendita memoria (Kelim 1:1): que los ocho sheratzim se llaman «padre de la impureza» —es decir, que transmiten impureza a la persona y a los utensilios por contacto—, y que los utensilios de barro se hacen impuros por ellos desde el momento en que entran dentro de su espacio. Y esta es la diferencia que hay en materia de impureza entre lo que se llama «padre» y lo que se llama «hijo»: que lo llamado «padre» hace impuros a la persona y a los utensilios, y lo llamado «hijo» no hace impuros ni a la persona ni a los utensilios. Y los sheratzim no transmiten impureza hasta que mueren, como está dicho «quien los toque cuando estén muertos quedará impuro» (ibíd. 11:31). Y precisamente estos ocho sheratzim son los que transmiten impureza, pero todos los demás reptiles —la serpiente, el escorpión y semejantes— no transmiten impureza en absoluto. Y la ley de los sheratzim es que no transmiten impureza por carga sin contacto, y quien los toca no hace impuras las ropas que lleva puestas en el momento de tocarlos. Y la medida de la impureza del sheretz es del tamaño de una lenteja, pues hallamos que la Torá los declaró impuros sin especificar, y hay entre ellos sheratzim que no son sino del tamaño de una lenteja. Y todos los sheratzim se combinan para una lenteja —es decir, que incluso un poco de este y un poco de aquel se combinan hasta una lenteja para transmitir impureza—, para que no digas que la obligación es sólo con una lenteja de uno solo (Meilá 15b).

דִּינֵי הַמִּצְוָה. כְּגוֹן מַה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (כלים פ"א מ"א) שֶׁשְּׁמֹנָה שְׁרָצִים הֵם נִקְרָאִים אַב הַטֻּמְאָה כְּלוֹמַר שֶׁמְּטַמְּאִין אָדָם וְכֵלִים בְּמַגָּע, וְאִם הַכֵּלִים שֶׁל חֶרֶס מְטַמְּאִין אוֹתָן מִכֵּיוָן שֶׁיִּכָּנְסוּ בְּתוֹךְ אֲוִירוֹ. וְזֶהוּ הַחִלּוּק שֶׁיֵּשׁ בְּעִנְיָן הַטֻּמְאָה בֵּין מָה שֶׁנִּקְרָא אָב לְמָה שֶׁנִּקְרָא וָלָד, שֶׁהַנִּקְרָא אָב מְטַמֵּא אָדָם וְכֵלִים, וְהַנִּקְרָא וָלָד אֵינוֹ מְטַמֵּא אָדָם וְכֵלִים. וְהַשְּׁרָצִים אֵינָם מְטַמְּאִין עַד שֶׁיָּמוּתוּ, שֶׁנֶּאֱמַר (שם שם לא) הַנֹּגֵעַ בָּהֶם בְּמֹתָם יִטְמָא. וּשְׁמֹנָה שְׁרָצִים אֵלּוּ דַּוְקָא הֵם שֶׁמְּטַמְּאִין, אֲבָל כָּל שְׁאָר שְׁרָצִים נָחָשׁ וְעַקְרָב וְכַיֹּצֵא בָּהֶן, אֵינָם מְטַמְּאִין כְּלָל. וְדִין הַשְּׁרָצִים הוּא שֶׁאֵינָם מְטַמְּאִין בְּמַשָּׂא בְּלִי מַגָּע, וְהַנּוֹגְעָן שֶׁאֵינוֹ מְטַמֵּא בְּגָדִים שֶׁעָלָיו בִּשְׁעַת מַגָּעוֹ בָּהֶן, וְשִׁעוּר טֻמְאַת הַשֶּׁרֶץ בְּכַעֲדָשָׁה שֶׁהֲרֵי מָצִינוּ שֶׁהַתּוֹרָה טִמְּאָתַן סְתָם. וְיֵשׁ מֵהֶן שְׁרָצִים שֶׁאֵינָן אֶלָּא כַּעֲדָשָׁה. וְכָל הַשְּׁרָצִים מִצְטָרְפִין לְכַעֲדָשָׁה, כְּלוֹמַר אֲפִלּוּ מְעַט מִזֶּה וּמְעַט מִזֶּה מִצְטָרֵף לְכַעֲדָשָׁה לְטַמֵּא, שֶׁלֹּא תֹּאמַר אֵין הַחִיּוּב אֶלָּא בְּכַעֲדָשָׁה מֵאֶחָד לְבַד (מעילה טו ב).

Y la ley (Julín 128b) de la carne viva que se separa del sheretz, y de un miembro entero, y del riñón, el hígado y la lengua; y la ley (Meilá 17a) de su sangre, su tendón, sus uñas, su piel y su huevo. Y la ley de todo aquel que se contamina con ellos: que le está prohibido comer terumá y cosas consagradas, y entrar al Mikdash, hasta que se sumerja; y el asunto de la inmersión es como explicaremos en su precepto (precepto 175), con la ayuda de HaShem. E incluso después de su inmersión le está prohibido comer aun terumá hasta la puesta del sol, y después queda puro y come terumá. Y los demás detalles están explicados en el orden de Toharot, y en su mayor parte en los tratados Kelim y Toharot [Hiljot Avot HaTumot, cap. 4].

וְדִין (חולין קכח ב) בָּשָׂר חַי הַפּוֹרֵשׁ מִן הַשֶּׁרֶץ, וְאֵבָר אֶחָד שָׁלֵם, וְהַכּוֹלְיָא וְהַכָּבֵד וְהַלָּשׁוֹן, וְדִין (מעילה יז א) דָּמָן וְגִידָן וְצִפָּרְנָן וְעוֹרָן וּבֵיצָתָן. וְדִין כָּל שֶׁנִּטְמָא בָּהֶן שֶׁאָסוּר לֶאֱכֹל תְּרוּמָה וְקָדָשִׁים וְלִכָּנֵס לַמִּקְדָּשׁ עַד שֶׁיִּטְבֹּל, וְעִנְיַן טְבִילָה הוּא כְּמוֹ שֶׁנְּפָרֵשׁ בְּמִצְוָתוֹ (מצוה קעה) בְּעֶזְרַת הַשֵּׁם, וְאַף לְאַחַר טְבִילָתוֹ אָסוּר לֶאֱכֹל אֲפִילּוּ תְּרוּמָה עַד הֶעֱרֵב שֶׁמֶשׁ וְאַחַר כָּךְ טָהוֹר וְאוֹכֵל תְּרוּמָה, וְיֶתֶר פְּרָטֶיהָ מְבֹאָרִים בְּסֵדֶר טְהָרוֹת וּבָרֹב בְּמַסֶּכֶת כֵּלִים וּטְהָרוֹת [הלכות אבות הטומאה פ"ד].

Y rige en todo lugar y en todo tiempo, para hombres y mujeres, en cuanto a que todo el que se contamina con sheratzim se llama impuro, y no sale de la impureza hasta que se sumerge en agua conforme a su ley. Con todo, ahora que no tenemos —por nuestras culpas— ni Mikdash ni purezas, no nos toca contarla en la cuenta de los preceptos que rigen. Y quien se contamina, incluso a sabiendas y en cualquier tiempo, no comete pecado por ello; sólo que no le está permitido tocar cosas consagradas hasta que se purifique. Y, de todos modos, todo hombre de entendimiento debe alejar la impureza, pues el alma se eleva con la pureza.

וְנוֹהֶגֶת בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן בִּזְכָרִים וּנְקֵבוֹת. לְעִנְיָן שֶׁכָּל שֶׁנִּטְמָא בִּשְׁרָצִים נִקְרָא טָמֵא, וְלֹא יַעֲלֶה מִטֻּמְאָה עַד שֶׁיִּטְבֹּל בַּמַּיִם כְּדִינוֹ. וּמִכָּל מָקוֹם, עַכְשָׁו שֶׁאֵין לָנוּ בַּעֲוֹנֹתֵינוּ לֹא מִקְדָּשׁ וְלֹא טָהֳרוֹת. אֵין לָנוּ לִמְנוֹתָהּ בְּחֶשְׁבּוֹן מִצְוֹת הַנּוֹהֲגוֹת. וּמִי שֶׁמִּטַּמֵּא אֲפִילּוּ לְדַעַת בְּכָל זְמַן, אֵין עָלָיו חֵטְא בָּזֶה, אֶלָּא שֶׁאֵינוֹ רַשַּׁאי לִגַּע בַּקֳּדָשִׁים עַד שֶׁיִּטְהַר. וּמִכָּל מָקוֹם יֵשׁ לְכָל מֵבִין לְהַרְחִיק הַטֻּמְאָה, כִּי הַנֶּפֶשׁ מִתְעַלָּה בְּטָהֳרָה.

Y escribió el Rambán, de bendita memoria, que no nos toca contar en el número de los preceptos todas las leyes de las impurezas. Y en su Sefer HaMitzvot (precepto positivo 96) escribió una razón acertada para sus palabras, y la opinión se inclina por él; y por mi deseo de brevedad en esta obra, no quise escribir todos sus argumentos. He aquí que en el precepto 96 de su libro hallarás el asunto por extenso. Y al final del asunto dijo que HaShem nos impidió realizar las cosas en estado de impureza, y nos quedó por saber qué cosa es la impureza; y dijo que es el contacto con el muerto y con los sheratzim y, fuera de ellos, todos los mencionados en la Torá, y que no nos toca, en verdad, contarlos como preceptos por sí mismos. Y esto es como dijimos: que ofrecer un animal con defecto está prohibido, y nos quedó por saber qué cosa son los defectos, y en verdad no contaremos cada uno de esos defectos como un precepto.

וְכָתַב הָרַמְבַּ"ן זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה, שֶׁאֵין לָנוּ לַחְשֹׁב בְּמִנְיַן הַמִּצְוֹת כָּל דִּינֵי הַטֻּמְאוֹת. וּבְסֵפֶר הַמִּצְוֹת שֶׁלּוֹ (בסהמ"צ עשה צו) כָּתַב טַעַם נָכוֹן לִדְבָרָיו, וְהַדַּעַת נוֹטָה אַחֲרָיו, וּמֵחֶפְצִי בַּקִּצּוּר בְּחִבּוּר זֶה, לֹא רָצִיתִי לִכְתֹּב כָּל טַעֲנוֹתָיו. הִנֵּה בְּמִצְוַת צ"ו בְּסִפְרוֹ תִּמְצָא הָעִנְיָן בַּאֲרֻכָּה. וּבְסוֹף הָעִנְיָן אָמַר, שֶׁהַשֵּׁם מְנָעָנוּ מֵעֲשׂוֹת הַדְּבָרִים בְּטֻמְאָה וְנִשְׁאַר עָלֵינוּ לְהוֹדִיעֵנוּ אֵיזֶה דָּבָר הוּא הַטֻּמְאָה, וְאָמַר שֶׁהִיא נְגִיעַת הַמֵּת וְהַשְּׁרָצִים וְזוּלָתָם כָּל הַנִּזְכָּרִים בַּתּוֹרָה. וְשֶׁאֵין לָנוּ לִמְנוֹתָן בֶּאֱמֶת מִצְוֹת בִּפְנֵי עַצְמָן. וְזֶהוּ שֶׁאָמַרְנוּ שֶׁהַקְרָבַת בַּעַל מוּם נִמְנַעַת, וְנִשְׁאַר עָלֵינוּ לָדַעַת אֵיזֶה דָּבָר הֵן הַמּוּמִין, וּבֶאֱמֶת לֹא נִמְנֶה כָּל מוּם וּמוּם מֵהֶם מִצְוָה.