Precepto 170
La impureza del metzorá
La mitzvá relativa a la impureza del metzorá: declarar impuro al hombre afectado de tzaraat. Es decir, recae sobre nosotros la mitzvá de que todo el que tenga tzaraat acuda al kohén para consultarle sobre su afección, y el kohén lo declare impuro o puro. Y que se conduzca según la Torá escrita, conforme se lo ordene el kohén, y que no tome el asunto como una enfermedad llegada por azar —sino que ponga atención en ello y sepa que la magnitud de su iniquidad lo provocó—, como está dicho: «Cuando un hombre tenga en la piel de su carne...», «...y sea llevado a Aharón el kohén, o a uno de sus hijos, los kohanim» (Vayikrá 13:2). Y esta mitzvá abarca todas las normas de la tzaraat de la persona: lo que de ella es impuro y lo que es puro; lo que requiere reclusión y lo que no la requiere; lo que junto con la reclusión requiere rasurado o no lo requiere —es decir, el rasurado del netek—, y, aparte de esto, muchas leyes más.
מִצְוַת עִנְיַן טֻמְאַת מְצֹרָע – לְטַמֵּא אָדָם מְצֹרָע. כְּלוֹמַר שֶׁמִּצְוָה הִיא עָלֵינוּ שֶׁכָּל מִי שֶׁיִּהְיֶה מְצֹרָע שֶׁיָּבוֹא אֶל הַכֹּהֵן לִשְׁאֹל עַל צָרַעְתּוֹ וְהַכֹּהֵן יְטַמְּאֶנּוּ אוֹ יְטַהֲרֶנּוּ, וְהוּא יִתְנַהֵג עַל פִּי הַתּוֹרָה הַכְּתוּבָה, כַּאֲשֶׁר יְצַוֶּנּוּ הַכֹּהֵן, וְלֹא יִקַּח הַדָּבָר כְּחֹלִי הַבָּא בְּמִקְרֶה, אֶלָּא יִתֵּן לֵב עָלָיו וְיֵדַע כִּי גֹּדֶל עֲוֹנוֹ גָּרַם אוֹתוֹ, שֶׁנֶּאֱמַר (ויקרא יג ב) אָדָם כִּי יִהְיֶה בְעוֹר בְּשָׂרוֹ וְגוֹ' וְהוּבָא אֶל אַהֲרֹן הַכֹּהֵן אוֹ אֶל אַחַד מִבָּנָיו הַכֹּהֲנִים. וּמִצְוָה זוֹ כּוֹלֶלֶת כָּל מִשְׁפְּטֵי צָרַעַת אָדָם מָה שֶׁמִּמֶּנָּה טָמֵא וּמָה שֶׁמִּמֶּנָּה טָהוֹר, וּמָה שֶׁמִּמֶּנָּה צָרִיךְ הֶסְגֵּר וּמָה שֶׁאֵינוֹ צָרִיךְ הֶסְגֵּר, וּמָה שֶׁצָּרִיךְ עִם הַהֶסְגֵּר גִּלּוּחַ אוֹ אֵינוֹ צָרִיךְ גִּלּוּחַ, כְּלוֹמַר תִּגְלַחַת הַנֶּתֶק, וּמִלְּבַד זֶה דִּינִין הַרְבֵּה.
El asunto de la tzaraat consiste en que se vuelva blanco un lugar, o muchos lugares, en la piel de la carne del hombre, y que esos lugares sean muy blancos —hasta que su blancura se asemeje a la de la membrana del huevo, o más blanca aún—. Pero mientras sea más tenue, por debajo del aspecto de la membrana del huevo, eso no es tzaraat, sino bohak: es decir, otra dolencia que no es en absoluto del género de la tzaraat, sino como las clases de sarna y demás afecciones que le salen al hombre. Y son cuatro los aspectos blancos de la tzaraat en la piel de la carne del hombre: dos son «padres» —el seet y la baheret—, y dos son derivados de ellos, es decir, que están por debajo de aquellos dos llamados «padres» en cuanto a la blancura. Y eso es lo que dijeron, de bendita memoria: «Los aspectos de las afecciones son dos que son cuatro: la baheret y su sapajat, el seet y su sapajat» (Negaim 1:1). El significado de «su sapajat» es su derivado, pues la expresión sapajat no significa sino algo secundario y adjunto. Y estos cuatro aspectos los compararon los sabios: uno, con lana blanca y limpia, y ese es el seet; uno, con la nieve, y ese es la baheret; uno, con la cal del Santuario, y ese es el derivado de la baheret (Midot 3:4); y uno, con la membrana del huevo, y ese es el derivado del seet. Estos cuatro aspectos son los impuros, y se combinan entre sí para transmitir impureza (Negaim, ibíd., 3). Y todo aquel que no las distingue en sus diferencias y sus nombres (Shevuot 6a) no dictamina sino según quien sí las distingue, como diremos más abajo en las leyes de la mitzvá.
וְעִנְיַן הַצָּרַעַת הוּא שֶׁיַּלְבִּין מָקוֹם אֶחָד אוֹ הַרְבֵּה מְקוֹמוֹת בְּעוֹר בְּשַׂר הָאָדָם וְיִהְיוּ אוֹתָם הַמְּקוֹמוֹת לְבָנִים הַרְבֵּה עַד שֶׁיִּדְמֶה הַלָּבָן שֶׁלָּהֶם לְלֹבֶן קְרוּם בֵּיצָה וּלְמַעְלָה מִמֶּנּוּ בְּלַבְנִינוּת, אֲבָל כָּל זְמַן שֶׁיִּהְיֶה כֵּהֶה לְמַטָּה מִמַּרְאֵה קְרוּם בֵּיצָה, אֵין זֶה צָרַעַת אֶלָּא בֹּהַק הוּא, כְּלוֹמַר חֹלִי אַחֵר שֶׁאֵינוֹ מִמִּין הַצָּרַעַת כְּלָל אֶלָּא כְּמִינֵי הַגָּרָב וּשְׁאָר מִינֵי נְגָעִים הַנַּעֲשִׂים בָּאָדָם. וְאַרְבַּע מַרְאוֹת לֹבֶן שֶׁל צָרַעַת הֵם בְּעוֹר בְּשַׂר הָאָדָם, הַשְּׁתַּיִם הֵן אָבוֹת וְהֵן שְׂאֵת וּבַהֶרֶת, וְהַשְּׁתַּיִם תּוֹלָדוֹת לָהֶן, כְּלוֹמַר שֶׁהֵן לְמַטָּה בַּלֹּבֶן מֵאֵלּוּ הַשְּׁתַּיִם שֶׁנִּקְרָאוֹת אָבוֹת. וְזֶהוּ אָמְרָם זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (נגעים פ"א מ"א) מַרְאוֹת נְגָעִים שְׁתַּיִם שֶׁהֵן אַרְבַּע, בַּהֶרֶת וְסַפַּחְתָּהּ, שְׂאֵת וְסַפַּחְתָּהּ, וּפֵרוּשׁ סַפַּחְתָּהּ כְּלוֹמַר תּוֹלַדְתָּהּ, שֶׁאֵין לְשׁוֹן סַפַּחַת אֶלָּא לְשׁוֹן טְפֵלָה. וְאַרְבַּע הַמַּרְאוֹת אֵלּוּ דִּמּוּ אוֹתָן חֲכָמִים אַחַת לְצֶמֶר לָבָן נָקִי וְזֶהוּ שְׂאֵת, וְאַחַת לְשֶׁלֶג וְזֶהוּ בַּהֶרֶת, וְאַחַת לְסִיד הַהֵיכָל וְהִיא תּוֹלֶדֶת בַּהֶרֶת (מדות פ"ג מ"ד) וְאַחַת לִקְרוּם בֵּיצָה וְהִיא תּוֹלֶדֶת שְׂאֵת. אַרְבַּע מַרְאוֹת אֵלֶּה הֵם הַטְּמֵאִים וּמִצְטָרְפִין זֶה עִם זֶה לְטַמֵּא (נגעים שם מ"ג). וְכָל שֶׁאֵין מַכִּיר אוֹתָן בְּחִלּוּקֵיהֶן וּשְׁמוֹתֵיהֶן (שבועות ו א) אֵינוֹ דָּן אֶלָּא עַל פִּי מַכִּיר, וּכְמוֹ שֶׁנֹּאמַר לְמַטָּה בְּדִינֵי הַמִּצְוָה.
De las raíces de la mitzvá: fijar en nuestras almas que la providencia de HaShem, bendito sea, es particular sobre cada uno de los hijos del hombre, y que sus ojos están abiertos sobre todos sus caminos, como está escrito: «Pues sus ojos están sobre los caminos del hombre, y ve todos sus pasos» (Iyov 34:21). Por eso se nos advirtió que pongamos atención a esta mala dolencia y pensemos que el pecado la provocó. Y ya dijeron, de bendita memoria, que por el pecado de lashón hará viene en la mayoría de los casos (Arajín 16b), y que no la tomemos como algo del azar. Nos corresponde acudir al kohén, que es quien está dispuesto para la expiación de los pecadores —y con la compañía de quien expía, quizá medite en la teshuvá y sea recluido unos días, para reconsiderar sus asuntos con calma y examinar sus actos (Berajot 5a)—. Y a veces se le recluye en dos reclusiones, no fuera que meditara en la teshuvá pero no en una teshuvá del todo completa; como si dijeras, a modo de ejemplo, que pensó devolver la mitad de lo que había robado. Entonces HaShem, bendito sea, renueva en él algunos signos para que sea recluido por segunda vez, quizá complete su teshuvá y quede del todo puro.
מִשָּׁרְשֵׁי הַמִּצְוָה. לִקְבֹּעַ בְּנַפְשׁוֹתֵינוּ כִּי הַשְׁגָּחַת הַשֵּׁם בָּרוּךְ הוּא פְּרָטִית עַל כָּל אֶחָד מִבְּנֵי אָדָם, וְכִי עֵינָיו פְּקוּחוֹת עַל כָּל דַּרְכֵיהֶם, כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב (איוב לד כא) כִּי עֵינָיו עַל דַּרְכֵי אִישׁ וְכָל צְעָדָיו יִרְאֶה. וְלָכֵן הֻזְהַרְנוּ לָתֵת לֵב אֶל הַחֹלִי הָרַע הַזֶּה וְלַחְשֹׁב כִּי הַחֵטְא גָּרַם אוֹתוֹ, וּכְבָר אָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (ערכין טז ב), כִּי בְּחֵטְא לָשׁוֹן הָרַע יָבֹא בָּרֹב וְלֹא נִקָּחֶנּוּ דֶּרֶךְ מִקְרֶה, וְיֵשׁ לָנוּ לָבוֹא אֶל הַכֹּהֵן, שֶׁהוּא הָעוֹמֵד לְכַפָּרַת הַחוֹטְאִים, וְעִם חֶבְרַת הַמְכַפֵּר אוּלַי יְהַרְהֵר בִּתְשׁוּבָה וְיֻסְגַּר קְצָת יָמִים כְּדֵי שֶׁיָּשִׁיב אֶל לִבּוֹ עִנְיָנָיו בְּמִתּוּן וִיפַשְׁפֵּשׁ בְּמַעֲשָׂיו (ברכות ה א), וְלִפְעָמִים יֻסְגַּר שְׁנֵי הֶסְגֵּרִים שֶׁמָּא הִרְהֵר תְּשׁוּבָה וְלֹא תְּשׁוּבָה שְׁלֵמָה לְגַמְרֵי, כְּאִלּוּ תֹּאמַר עַל דֶּרֶךְ מָשָׁל שֶׁחָשַׁב לְהַחְזִיר מַחֲצִית גְּזֵלָתוֹ, וְאָז יְחַדֵּשׁ בּוֹ הַשֵּׁם בָּרוּךְ הוּא קְצָת סִימָנִין שֶׁיֻּסְגַּר שֵׁנִית אוּלַי יַשְׁלִים תְּשׁוּבָתוֹ וְיִטְהַר לְגַמְרֵי.
Y todo el asunto de estas reclusiones señala su providencia, bendito sea, sobre todos los caminos del hombre, uno por uno. Y como las opiniones son muchas acerca de la providencia de Dios sobre todas sus criaturas, vienen sobre ello muchos versículos en la Escritura y muchas mitzvot, para instruir sobre el asunto, por ser un pilar grande en nuestra Torá. Pues hay grupos de personas que piensan que la providencia de HaShem, bendito sea, está sobre todas las especies en particular, sea sobre los hombres o sobre todos los demás seres vivos; y hay entre ellos grupos que piensan que su providencia, bendito sea, está sobre todos los asuntos del mundo, sean seres vivos o todas las demás cosas —es decir, que no se mueva una sola cosa pequeña en este mundo sino por su voluntad, bendito sea, y por su decreto—, hasta el punto de pensar que, al caer una hoja del árbol, Él decretó sobre ella que cayera, y es imposible que el momento de su caída se retrase o se adelante siquiera un instante; y esta es una opinión muy alejada de la razón. Y hay grupos malvados que piensan que Él no pone su providencia en absoluto sobre ninguno de los asuntos de este mundo inferior, ni sobre los hombres ni sobre los demás seres vivos; y esa es la opinión de los herejes, mala y amarga. Y nosotros, los de la fe verdadera, según lo que he oído, ponemos su providencia, bendito sea, sobre todas las especies de seres vivos en general —de modo que cada una de las especies creadas en el mundo perdura para siempre, no se extingue ni perece por entero, pues por su providencia se halla subsistencia para toda cosa—. Y respecto de la especie humana creemos que su providencia, bendito sea, está sobre cada uno en particular, y Él es quien comprende todos sus actos (Tehilim 33:15). Así lo recibimos de nuestros grandes, y también se hallan sobre ello muchos versículos que enseñan que el asunto es así. Por eso la Torá nos advirtió que, cuando le llegue al hombre esa mala dolencia —que es la tzaraat—, no la tome como algo del azar, sino que piense de inmediato que sus iniquidades la provocaron, y se aparte de la compañía de los hombres como quien es apartado por la maldad de sus actos; y se una a quien expía, el que cura la fractura del pecado, y le muestre su afección. Con su consejo, con sus palabras y con el examen de sus actos se le retirará la afección, pues Dios, bendito sea, que vela sobre él de continuo, verá el acto de su teshuvá y lo curará. Y este es el sentido de las reclusiones, como hemos dicho.
וְכָל עִנְיַן הֶסְגֵּרִין אֵלּוּ יוֹרֶה הַשְׁגָּחָתוֹ בָּרוּךְ הוּא עַל כָּל דַּרְכֵי הָאָדָם אַחַת לְאַחַת. וּלְפִי שֶׁהַדֵּעוֹת רַבּוֹת בְּהַשְׁגָּחַת הָאֵל עַל כָּל בְּרוּאָיו, יָבוֹאוּ בָּהּ הַרְבֵּה פְּסוּקִים בַּמִּקְרָא וְהַרְבֵּה מִצְוֹת לְהוֹרוֹת עַל הָעִנְיָן מֵהֱיוֹתוֹ פִּנָּה גְּדוֹלָה בְּתוֹרָתֵנוּ. שֶׁיֵּשׁ כִּתּוֹת בְּנֵי אָדָם יַחְשְׁבוּ כִּי הַשְׁגָּחַת הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ [עַל כָּל הַמִּינִין בִּפְרָט בֵּין אֲנָשִׁים אוֹ כָּל שְׁאָר בַּעֲלֵי חַיִּים, וְיֵשׁ מֵהֶן כִּתּוֹת יַחְשְׁבוּ כִּי הַשְׁגָּחַת הַשֵּׁם בָּרוּךְ הוּא] עַל כָּל עִנְיְנֵי הָעוֹלָם בֵּין בַּעֲלֵי חַיִּים אוֹ כָּל שְׁאָר דְּבָרִים, כְּלוֹמַר שֶׁלֹּא יִתְנוֹעֵעַ דָּבָר אֶחָד קָטָן בְּעוֹלָם הַזֶּה רַק בְּחֶפְצוֹ בָּרוּךְ הוּא וּבִגְזֵרָתוֹ עַד שֶׁיַּחְשְׁבוּ כִּי בִּנְפֹל עָלֶה אֶחָד מִן הָאִילָן הוּא גָּזַר עָלָיו שֶׁיִּפֹּל, וְאִי אֶפְשָׁר שֶׁיִּתְאַחֵר אוֹ יֻקְדַּם זְמַן נְפִילָתָהּ אֲפִלּוּ רֶגַע, וְזֶה דַּעַת רָחוֹק הַרְבֵּה מִן הַשֵּׂכֶל. וְיֵשׁ כִּתּוֹת רָעוֹת יַחְשְׁבוּ שֶׁלֹּא יָשִׂים הַשְׁגָּחָתוֹ בָּרוּךְ הוּא כְּלָל בְּכָל עִנְיְנֵי הָעוֹלָם הַשָּׁפָל, בֵּין בַּאֲנָשִׁים אוֹ בִּשְׁאָר בַּעֲלֵי חַיִּים, וְהוּא דַּעַת הַכּוֹפְרִים, רַע וָמָר. וַאֲנַחְנוּ בַּעֲלֵי הַדָּת הָאֲמִתִּית לְפִי מָה שֶׁשָּׁמַעְתִּי נָשִׂים הַשְׁגָּחָתוֹ בָּרוּךְ הוּא עַל כָּל מִינֵי בַּעֲלֵי חַיִּים בִּכְלָל, שֶׁכָּל מִין מִן הַמִּינִים הַנִּבְרָאִים בָּעוֹלָם, יִתְקַיֵּם לְעוֹלָם, לֹא יִכְלֶה וְיֹאבַד כֻּלּוֹ, כִּי בְּהַשְׁגָּחָתוֹ יִמָּצֵא קִיּוּם לְכָל דָּבָר. וּבְמִין הָאָדָם נַאֲמִין כִּי הַשְׁגָּחָתוֹ בָּרוּךְ הוּא עַל כָּל אֶחָד וְאֶחָד בִּפְרָט, וְהוּא הַמֵּבִין אֶל כָּל מַעֲשֵׂיהֶם (תהלים לג טו). וְכֵן קִבַּלְנוּ מִגְּדוֹלֵינוּ, וְגַם נִמְצָא עַל זֶה הַרְבֵּה כְּתוּבִים יוֹרוּ כִּי הָעִנְיָן כֵּן. וְלָכֵן הִזְהִירַתְנוּ הַתּוֹרָה כִּי בְּהַגִּיעַ אֶל הָאָדָם הַחֹלִי הָרַע, וְהוּא הַצָּרַעַת, שֶׁלֹּא יִקָּחֶנּוּ דֶּרֶךְ מִקְרֶה, רַק יַחְשֹׁב מִיָּד כִּי עֲוֹנֹתָיו גָּרְמוּ וְיַרְחִיק מֵחֶבְרַת בְּנֵי אָדָם כְּאָדָם הַמֻּרְחָק מֵרֹעַ מַעֲשָׂיו, וְיִתְחַבֵּר אֶל הַמְכַפֵּר הַמְּרַפֵּא שֶׁבֶר הַחֵטְא וְיַרְאֶה אֵלָיו נִגְעוֹ, וּבַעֲצָתוֹ וּבִדְבָרָיו וּבְפִשְׁפּוּשׁ מַעֲשָׂיו יוּסַר מֵעָלָיו הַנֶּגַע, כִּי הָאֵל בָּרוּךְ הוּא שֶׁמַּשְׁגִּיחַ עָלָיו תָּמִיד יִרְאֶה מַעֲשֵׂה תְּשׁוּבָתוֹ וִירַפְּאֵהוּ, וְזֶהוּ עִנְיַן הַהֶסְגֵּרִין כְּמוֹ שֶׁאָמַרְנוּ.
De las leyes de la mitzvá: lo que dijeron, de bendita memoria, que estos aspectos de las afecciones que mencionamos no transmiten impureza hasta que se vean más hundidos que la piel (Shevuot, ibíd.). Y no que sean realmente hundidos al tacto, sino que así se vean a simple vista, semejante al aspecto del sol, que a quienes lo miran les parece más hundido que la sombra. Y lo que dijeron, que la medida de la tzaraat es como el grano cilicio (Negaim 6:1) —es decir, que si aparecen en la piel de la carne del hombre algunos de esos aspectos en esa medida, se llama tzaraat; pero menos de esa medida no es tzaraat—. Y esta medida es un espacio cuadrado en la piel que abarca seis cabellos de ancho y seis de largo, lo que en superficie equivale a un espacio de treinta y seis cabellos. Si su ancho era de cinco cabellos, aunque su largo fuera de un codo, no es tzaraat, pues exigimos un ancho de seis cabellos.
מִדִּינֵי הַמִּצְוָה. מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (שבועות שם) שֶׁאֵין מַרְאוֹת נְגָעִים אֵלּוּ שֶׁאָמַרְנוּ מְטַמְּאִין עַד שֶׁיֵּרָאוּ עֲמֻקִּין מִן הָעוֹר, וְלֹא שֶׁיִּהְיוּ עֲמֻקִּים מַמָּשׁ בְּמִשּׁוּשׁ אֶלָּא שֶׁיֵּרָאוּ בּוֹ בִּרְאִיַּת הָעַיִן, כְּעֵין מַרְאֵה הַחַמָּה שֶׁנִּדְמֵית לָרוֹאִים עֲמֻקָּה מִן הַצֵּל. וּמָה שֶׁאָמְרוּ (נגעים פ"ו מ"א) שֶׁשִּׁעוּר הַצָּרַעַת הוּא כִּגְרִיס הַקִּלְקִי, כְּלוֹמַר שֶׁאִם יֵרָאוּ בְּעוֹר בְּשַׂר הָאָדָם מֵאוֹתָן מַרְאוֹת כְּשִׁעוּר זֶה נִקְרָא צָרַעַת, אֲבָל פָּחוֹת מִזֶּה הַשִּׁעוּר אֵין זֶה צָרַעַת. וְהַשִּׁעוּר הַזֶּה הוּא מָקוֹם מְרֻבָּע בָּעוֹר מַחְזִיק שֵׁשׁ שְׂעָרוֹת רֹחַב וְשֵׁשׁ אֹרֶךְ שֶׁהוּא בְּתִשְׁבֹּרֶת מְקוֹם שְׁלֹשִׁים וְשֵׁשׁ שְׂעָרוֹת. הָיָה בְּרָחְבּוֹ חָמֵשׁ שְׂעָרוֹת אֲפִלּוּ אָרְכּוֹ אַמָּה, אֵין זֶה צָרַעַת, דְּרֹחַב שֵׁשׁ שְׂעָרוֹת בָּעֵינַן.
En todo lugar donde la Torá dice baheret, la misma ley rige para los cuatro aspectos. Y son tres los signos de impureza: pelo blanco, carne viva y expansión (pisyón). ¿Cómo es? Aquel a quien le sale un seet, una sapajat o una baheret, y en ella hay pelo blanco o carne viva, cuando el kohén lo vea le dirá de inmediato que es impuro confirmado. Si no había en él pelo blanco ni carne viva, lo recluirá siete días. Y si la afección se expandió, también lo declara impuro confirmado de inmediato, pues la expansión es asimismo un signo de impureza, como dijimos. Si no le surgió ninguno de los tres signos de impureza en la semana de la primera reclusión, lo recluirá una segunda semana; y si le surgió uno de estos tres signos, lo declara impuro confirmado, y si no, lo declara puro, pues no hay reclusión para la tzaraat de la piel de la carne por más de dos semanas. Y si después de haberlo declarado puro le surge uno de los tres signos de impureza, también lo declara impuro de inmediato, pues esos tres signos siempre transmiten impureza, tanto al principio como después de las reclusiones. La afección de tzaraat que era muy blanca, como la lana blanca y la nieve, y luego se atenuó y volvió como el aspecto de la membrana del huevo y la cal del Santuario, eso no es en absoluto un signo de pureza, sino que permanece en su impureza igual que al principio, hasta que se atenúe por debajo de la blancura de la membrana del huevo; entonces se llama bohak y es puro.
כָּל מָקוֹם שֶׁנֶּאֱמַר בַּתּוֹרָה בַּהֶרֶת הוּא הַדִּין לְאַרְבַּע הַמַּרְאוֹת. וּשְׁלשָׁה סִימָנֵי טֻמְאָה הֵן, שֵׂעָר לָבָן, מִחְיַת בָּשָׂר חַי, וּפִשְׂיוֹן. כֵּיצַד? מִי שֶׁנּוֹלַד בּוֹ שְׂאֵת אוֹ סַפַּחַת אוֹ בַּהֶרֶת וּבָהּ שֵׂעָר לָבָן אוֹ מִחְיַת בָּשָׂר חַי, כְּשֶׁיִּרְאֶנּוּ הַכֹּהֵן יֹאמַר לוֹ מִיָּד שֶׁטָּמֵא מֻחְלָט הוּא. לֹא הָיָה בוֹ שֵׂעָר לָבָן וְלֹא מִחְיָה, יַסְגִּירֶנּוּ שִׁבְעַת יָמִים. וְאִם פָּשָׂה הַנֶּגַע, יַחְלִיטֶנּוּ מִיָּד גַּם כֵּן, שֶׁגַּם הַפִּשְׂיוֹן הוּא סִימַן טֻמְאָה, כְּמוֹ שֶׁאָמַרְנוּ. לֹא נוֹלַד בּוֹ אֶחָד מִשְּׁלֹשָׁה סִימָנֵי טֻמְאָה בְּשָׁבוּעַ שֶׁל הֶסְגֵּר רִאשׁוֹן, יַסְגִּירֶנּוּ בְּשָׁבוּעַ שֵׁנִי. וְאִם נוֹלַד בּוֹ אֶחָד מִשְּׁלֹשָׁה סִימָנֵי טֻמְאָה אֵלּוּ, יַחְלִיטֶנּוּ לְטֻמְאָה וְאִם לָאו, יְטַהֲרֶנּוּ, שֶׁאֵין הֶסְגֵּר לְצָרַעַת עוֹר בָּשָׂר יוֹתֵר מִשְּׁנֵי שָׁבוּעוֹת. וְאִם אַחַר כָּךְ שֶׁטִּהַר אוֹתוֹ יִוָּלֵד בּוֹ אֶחָד מִשְּׁלֹשָׁה סִימָנֵי הַטֻּמְאָה, יְטַמְּאֶנּוּ מִיָּד גַּם כֵּן, שֶׁאוֹתָם שְׁלֹשָׁה סִימָנֵי טֻמְאָה לְעוֹלָם מְטַמְּאִין בֵּין בַּתְּחִלָּה בֵּין אַחַר הַהֶסְגֵּרִין. נֶגַע הַצָּרַעַת שֶׁהָיְתָה לְבָנָה הַרְבֵּה כְּמוֹ הַצֶּמֶר הַלָּבָן וְהַשֶּׁלֶג וְאַחַר כָּךְ כֵּהָה וְחָזְרָה כְּמַרְאֵה קְרוּם הַבֵּיצָה וְסִיד הַהֵיכָל אֵין זֶה סִימָן טָהֳרָה כְּלָל אֶלָּא הֲרֵי הִיא בְּטֻמְאָתָהּ מַמָּשׁ כְּמוֹ בַּתְּחִלָּה, עַד שֶׁיִּכְהֶה לְמַטָּה מִלֹּבֶן קְרוּם בֵּיצָה, וְאָז הוּא נִקְרָא בֹּהַק וְטָהוֹר.
Y si preguntas: si es así, ¿qué significa lo que dice la Torá: «y he aquí que la afección se atenuó en la piel, y el kohén lo declarará puro» (Vayikrá 13:6)? Tu respuesta es que eso se dijo de cuando la afección se atenuó por debajo de la membrana del huevo; pero en la membrana del huevo o por encima de ella, eso no es atenuación, pues todavía está dentro del conjunto de los aspectos impuros. Y lo que se dice (ibíd.): «y la afección no se expandió en la piel, y lo declarará puro» enseña que, mientras no se haya expandido en absoluto ni le haya surgido alguno de los demás signos de impureza que mencionamos —aunque no se haya atenuado, sino que se mantuvo igual—, dado que no se expandió, es puro.
וְאִם תִּשְׁאַל אִם כֵּן מַהוּ שֶׁנֶּאֱמַר בַּתּוֹרָה (ויקרא יג ו) וְהִנֵּה כֵּהָה הַנֶּגַע בָּעוֹר וְטִהֲרוֹ הַכֹּהֵן? תְּשׁוּבָתְךָ, שֶׁזֶּה נֶאֱמַר בְּשֶׁכָּהָה הַנֶּגַע לְמַטָּה מִקְּרוּם בֵּיצָה, אֲבָל בִּקְרוּם בֵּיצָה וּלְמַעְלָה מִמֶּנּוּ אֵין זֶה כִּהוּי שֶׁעֲדַיִן מִכְּלָל מַרְאוֹת הַטְּמֵאִים הוּא. וּמָה שֶׁנֶּאֱמַר (שם) וְלֹא פָשָׂה הַנֶּגַע בָּעוֹר וְטִהֲרוֹ יוֹרֶה, שֶׁכָּל זְמַן שֶׁלֹּא פָּשָׂה כְּלָל וְלֹא נוֹלַד בּוֹ אֶחָד מִשְּׁאָר סִימָנֵי הַטֻּמְאָה שֶׁאָמַרְנוּ, אַף עַל פִּי שֶׁלֹּא כָּהָה אֶלָּא עָמַד בְּעֵינָיו, מִכֵּיוָן שֶׁלֹּא פָּשָׂה, טָהוֹר הוּא.
Y las leyes de los lugares del cuerpo que no se vuelven impuros por tzaraat; y las leyes de las medidas de la carne viva, de la expansión y del pelo blanco, también en cuánto transmiten impureza; y las leyes de las afecciones de la cabeza y de la barba, cuyo asunto es la caída del pelo desde su raíz, quedando un lugar despejado —y eso es netek, y no hay netek menor que un grano—; y las leyes de cómo se rasuran, y los signos de su impureza y de su pureza. Y la ley de lo que dijeron, que todos se vuelven impuros por las afecciones —incluso un recién nacido de un día y los esclavos—, pero no los gentiles ni el guer toshav. Y la ley de lo que dijeron, que todos son aptos para examinar las afecciones, pero la declaración de impureza y de pureza está en manos del kohén. ¿Cómo es? Un kohén que no sabe examinar: un sabio de Israel lo examina y le dice al kohén «di impuro», y él dice «impuro»; o «di puro», y él dice «puro». Y el resto de sus pormenores están explicados en el tratado de Negaim (capítulos 1, 4 y 6) [Hiljot Tumat Tzaraat, cap. 10].
וְדִינֵי הַמְּקוֹמוֹת שֶׁבָּאָדָם שֶׁאֵין מִתְטַמְּאִין מִשּׁוּם צָרַעַת, וְדִינֵי שִׁעוּרֵי מִחְיָה וּפִשְׂיוֹן וְשֵׂעָר לָבָן גַּם כֵּן בְּכַמָּה מְטַמֵּא, וְדִינֵי נִגְעֵי הָרֹאשׁ וְהַזָּקָן, וְעִנְיָנוֹ שֶׁהוּא נְפִילַת הַשֵּׂעָר שֶׁבָּהֶם מֵעִקָּרוֹ וְיִשָּׁאֵר מָקוֹם פָּנוּי וְזֶהוּ נֶתֶק, וְאֵין נֶתֶק פָּחוּת מִכִּגְרִיס. וְדִינֵי כֵּיצַד מְגַלְּחִין אוֹתָן, וְסִימָנֵי טֻמְאָתוֹ וְטָהֳרָתוֹ. וְדִין מָה שֶׁאָמְרוּ שֶׁהַכֹּל מִתְטַמְּאִין בִּנְגָעִים וַאֲפִלּוּ קָטָן בֶּן יוֹמוֹ וְהָעֲבָדִים, אֲבָל לֹא גּוֹיִם וְלֹא גֵּר תּוֹשָׁב. וְדִין מָה שֶׁאָמְרוּ שֶׁהַכֹּל כְּשֵׁרִים לִרְאוֹת הַנְּגָעִים, אֲבָל הַטֻּמְאָה וְהַטָּהֳרָה בְּיַד הַכֹּהֵן, כֵּיצַד? כֹּהֵן שֶׁאֵינוֹ יוֹדֵעַ לִרְאוֹת חָכָם יִשְׂרָאֵל רוֹאֵהוּ וְאוֹמֵר לוֹ לַכֹּהֵן אֱמֹר טָמֵא וְהוּא אוֹמֵר טָמֵא, אוֹ אֱמֹר טָהוֹר וְהוּא אוֹמֵר טָהוֹר. וְיֶתֶר פְּרָטֶיהָ מְבֹאָרִים בְּמַסֶּכֶת נְגָעִים (פרקים א ד ו) [הלכות טומאת צרעת פ"י].
Y las leyes de la tzaraat rigen para hombres y mujeres en todo tiempo en que haya kohanim expertos que las examinen. Así parece de las palabras del Rambam, de bendita memoria (Tumat Tzaraat 11:6). Y aunque ahora no es posible traer ofrenda, cuando se reconstruya el Bet HaMikdash y sea posible traer ofrenda en su purificación de la tzaraat, la traerá. Y todo el que contraiga tzaraat y no se conduzca según la Torá escrita acerca del metzorá —sino que tome el asunto como algo del azar y no se preocupe de acudir al kohén y mostrársela— anula este precepto positivo, y es verdad que su castigo será que la tzaraat se le adhiera para siempre. Y a los buenos HaShem, bendito sea, les hará bien y los curará. Y ya escribí más arriba, en la parashá «Bayom hashemini», a propósito de la impureza de las ocho criaturas que se arrastran, mitzvá 159, que el Rambán, de bendita memoria, no cuenta en el cómputo de las mitzvot todas las leyes de las impurezas —como la impureza de los cadáveres de animales, de las criaturas que se arrastran, de los alimentos y bebidas, de la nidá, la parturienta, la zavá y el zav, la emisión seminal, la tzaraat de la persona, de la casa y de la ropa, la impureza del muerto y la impureza de las aguas de la nidá, y su purificación—; y él escribió en su Séfer HaMitzvot (precepto positivo 96) pruebas claras sobre este asunto, que atraen el corazón de todo el que las escucha. Y con todo esto, del camino del Rambam, de bendita memoria, no nos desviaremos en el cómputo, como me propuse al comienzo de la obra (en la mayoría de las ediciones: «del asunto»).
וְנוֹהֲגִין דִּינֵי צָרַעַת בִּזְכָרִים וּנְקֵבוֹת בְּכָל זְמַן שֶׁיִּהְיוּ כֹּהֲנִים בְּקִיאִין רוֹאִין אוֹתָן. כֵּן נִרְאֶה מִדִּבְרֵי הָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה (טומאת צרעת יא ו). וְאַף עַל פִּי שֶׁאִי אֶפְשָׁר לְהָבִיא קָרְבָּן עַכְשָׁו, לִכְשֶׁיִּבָּנֶה בֵּית הַמִּקְדָּשׁ וְיִהְיֶה אֶפְשָׁר לְהָבִיא קָרְבָּן בְּטָהֳרָתוֹ מִצָּרַעְתּוֹ, יָבִיא קָרְבָּן. וְכָל מִי שֶׁנִּצְטָרַע וְלֹא הִתְנַהֵג עַל פִּי הַתּוֹרָה הַכְּתוּבָה בַּמְּצֹרָע אֶלָּא שֶׁלָּקַח הַדָּבָר בְּדֶרֶךְ מִקְרֶה וְלֹא חָשׁ לָבוֹא אֶל הַכֹּהֵן וּלְהַרְאוֹתָהּ לוֹ, בִּטֵּל עֲשֵׂה זֶה, וּמִן הָאֱמֶת שֶׁיִּהְיֶה עָנְשׁוֹ שֶׁתִּדְבַּק בּוֹ הַצָּרַעַת לְעוֹלָם. וְלַטּוֹבִים יֵיטִיב הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ וִירַפֵּא. וּכְבָר כָּתַבְתִּי לְמַעְלָה סֵדֶר בַּיּוֹם הַשְּׁמִינִי בְּטֻמְאַת שְׁמֹנָה שְׁרָצִים מִצְוָה קנ"ט, שֶׁהָרַמְבַּ"ן זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה לֹא יִמְנֶה בְּחֶשְׁבּוֹן הַמִּצְוֹת דִּינֵי הַטֻּמְאוֹת כֻּלָּן, כְּגוֹן טֻמְאַת נְבֵלוֹת וּשְׁרָצִים וָאֳכָלִים וּמַשְׁקִין, נִדָּה וְיוֹלֶדֶת וְזָבָה וְזָב וְשִׁכְבַת זֶרַע וְצָרַעַת אָדָם וּבַיִת וּבֶגֶד וְטֻמְאַת מֵת וְטֻמְאַת מֵי נִדָּה וְטַהֲרָתָן, וְהוּא כָּתַב בְּסֵפֶר הַמִּצְוֹת שֶׁלּוֹ (עשין צו) רְאָיוֹת בְּרוּרוֹת בְּזֶה הָעִנְיָן מוֹשְׁכוֹת כָּל לֵב שׁוֹמְעָן. וְעִם כָּל זֶה, מִדֶּרֶךְ הָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה לֹא נִטֶּה בַּמִּנְיָן, כַּאֲשֶׁר יָעַדְתִּי בִּתְחִלַּת הַבִּנְיָן (ברוב הדפוסין הָעִנְיָן).