Séfer haJinuj·Precepto 189109 / 615
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Precepto 189

El alejamiento de las arayot

Que no nos deleitemos con ninguna de las arayot. Estas son: las parientes prohibidas, la mujer casada y la nidá; e incluso sin unión carnal, como abrazar, besar y todo lo semejante a esas malas acciones en las que se hunden los lascivos que van tras la vanidad y se envilecen, como está dicho: «Ningún hombre se acerque a una parienta carnal suya para descubrir su desnudez» (Vayikrá 18:6). Y explicaron: es como si dijera: no hagáis ningún acercamiento que provoque y conduzca a la persona a descubrir la desnudez. Así también expusieron, de bendita memoria (Sifrá, Ajaré 13:15 y 21): «No os acerquéis para descubrir» —de aquí solo sé que no descubra; ¿de dónde aprendo que tampoco se acerque? Dice el versículo: «Y a una mujer en la impureza de su nidá no te acerques» (Vayikrá 18:19). Solo sé de la nidá, en cuanto a «no te acerques» y «no descubras»; ¿de dónde lo extiendo a todas las arayot? Dice el versículo: «No os acerquéis para descubrir». Y allí se dice: «serán cortadas las almas que lo hagan» (ibíd. 29). No sea que digas: ¿serán pasibles de karet por el solo acercamiento? Dice el versículo: «las que hagan», y no «las que se acerquen».

שֶׁלֹּא לְהִתְעַדֵּן בְּאַחַת מִכָּל הָעֲרָיוֹת – שֶׁלֹּא לְהִתְעַדֵּן [נִתְעַדֵּן] בְּאַחַת מִכָּל הָעֲרָיוֹת. וְהֵן קְרוֹבוֹת וְאֵשֶׁת אִישׁ וְנִדָּה, וַאֲפִלּוּ בְּלֹא בִּיאָה כְּגוֹן חִבּוּק וְנִשּׁוּק וְכָל הַדּוֹמֶה לְאֵלּוּ הַפְּעֻלּוֹת הָרָעוֹת שֶׁמַּעֲמִיקִין בָּהֶן בַּעֲלֵי הַזִּמָּה הַהוֹלְכִים אַחֲרֵי הַהֶבֶל וַיֶּהְבָּלוּ, שֶׁנֶּאֱמַר (ויקרא יח ו) אִישׁ אִישׁ אֶל כָּל שְׁאֵר בְּשָׂרוֹ לֹא תִקְרְבוּ לְגַלּוֹת עֶרְוָה. וּפֵרְשׁוּ, כְּאִלּוּ אָמַר לֹא תַּעֲשׂוּ שׁוּם קְרִיבָה שֶׁהִיא הַגּוֹרֶמֶת וְהַמְּבִיאָה הָאָדָם לְגַלּוֹת עֶרְוָה. וְכֵן דָּרְשׁוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (ספרא אחרי יג טו וכא) לֹא תִקְרְבוּ לְגַלּוֹת, אֵין לִי אֶלָּא שֶׁלֹּא יְגַלֶּה מִנַּיִן שֶׁלֹּא יִקְרַב? תַּלְמוּד לוֹמַר וְאֶל אִשָּׁה בְּנִדַּת טֻמְאָתָהּ לֹא תִקְרַב, אֵין לִי אֶלָּא נִדָּה בְּבַל [תִּקְרַב וּבַל] תְּגַלֶּה, מִנַּיִן לְכָל הָעֲרָיוֹת? תַּלְמוּד לוֹמַר לֹא תִקְרְבוּ לְגַלּוֹת, וְשָׁם נֶאֱמַר (שם כט) וְנִכְרְתוּ הַנְּפָשׁוֹת הָעוֹשׂוֹת, שֶׁמָּא תֹּאמַר יִהְיוּ חַיָּבִים כָּרֵת עַל הַקְרִיבָה לְבַד? תַּלְמוּד לוֹמַר הָעוֹשׂוֹת וְלֹא הַקְּרֵבוֹת.

Y se repite la prohibición en este precepto al decir: «Y no hagáis ninguna de estas abominaciones» (ibíd. 26), para abarcar todos estos asuntos, que son abominación ante HaShem, bendito sea; es decir, que quien las hace se aleja del bien y aparta de sí la providencia de HaShem, bendito sea. Y esta es la explicación de «abominación ante HaShem, bendito sea» en todo lugar, según lo que he oído. Y también lo que está escrito al final del pasaje: «Pues todas estas abominaciones las hicieron los hombres de la tierra que os precedieron» (18:27), «y me hastié de ellos» (20:23). El sentido es decir que esta cualidad es muy reprobable; y a toda cosa mala y en extremo repugnante la describe el texto como si HaShem, bendito sea, la odiara. Todo ello obedece a lo que hemos dicho, y es semejante a lo que dijeron nuestros sabios, de bendita memoria (Mejiltá, Yitró 19:18): en todo lugar la Torá habla para acomodar el oído a lo que puede escuchar. Y dice el texto de Sifrá (ibíd. 8:8): «Como las obras de la tierra de Mitsraim y como las obras de la tierra de Kená'an...» (Vayikrá 18:3) —¿acaso significa que no construyan edificios como los de ellos? Dice el versículo: «Y en sus estatutos no andéis»: no me referí sino a los estatutos arraigados en ellos, y no a sus edificaciones. Y allí se dice: ¿qué hacían? El hombre se casaba con un hombre, la mujer con una mujer, y una mujer se casaba con dos hombres.

וְנִכְפַּל הַלָּאו בְּאִסּוּר זֶה בְּאָמְרוֹ (שם כו) וְלֹא תַעֲשׂוּ מִכֹּל הַתּוֹעֵבֹת, שֶׁיִּכְלֹל כָּל עִנְיָנִים אֵלֶּה שֶׁהֵם תּוֹעֲבַת הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ, כְּלוֹמַר שֶׁהָעוֹשֶׂה אוֹתָן יִרְחַק מִן הַטּוֹבָה וּמֵסִיר מֵעָלָיו הַשְׁגָּחַת הַשֵּׁם בָּרוּךְ הוּא. וְזֶהוּ פֵּרוּשׁ תִּעוּב הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ בְּכָל מָקוֹם לְפִי מַה שֶׁשָּׁמַעְתִּי. וְגַם כֵּן מָה שֶׁכָּתוּב בְּסוֹף הָעִנְיָן כִּי אֶת כָּל הַתּוֹעֵבֹת הָאֵל עָשׂוּ אַנְשֵׁי הָאָרֶץ אֲשֶׁר לִפְנֵיכֶם (יח כז) וָאָקֻץ בָּם (כ כג). הָעִנְיָן לוֹמַר, שֶׁהַמִּדָּה מְגֻנָּה מְאֹד, וְכָל דָּבָר רַע וּמָאוּס בְּיוֹתֵר יְכַנֶּה הַכָּתוּב כְּאִלּוּ הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ שׂוֹנֵא אוֹתוֹ, וְהַכֹּל עַל עִנְיָן שֶׁאָמַרְנוּ וּכְעֵין מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (מכילתא יתרו יט יח) בְּכָל מָקוֹם כְּדֵי לְשַׂבֵּר (לְשַׁכֵּךְ) אֶת הָאֹזֶן מָה שֶׁהִיא יְכוֹלָה לִשְׁמֹעַ. וּלְשׁוֹן סִפְרָא (שם ח ח) כְּמַעֲשֵׂה אֶרֶץ מִצְרַיִם וּכְמַעֲשֵׂה אֶרֶץ כְּנַעַן וְגוֹ, יָכוֹל לֹא יִבְנוּ בִּנְיָנִים כְּמוֹתָם? תַּלְמוּד לוֹמַר וּבְחֻקֹּתֵיהֶם לֹא תֵּלֵכוּ, לֹא אָמַרְתִּי אֶלָּא בְּחֻקִּים הַחֲקוּקִים לָהֶם וְלֹא בִּנְיָנוֹתֵיהֶם. וְשָׁם נֶאֱמַר מֶה הָיוּ עוֹשִׂין? הָאִישׁ נוֹשֵׂא אִישׁ וְאִשָּׁה נוֹשֵׂאת אִשָּׁה, וְאִשָּׁה נִשֵּׂאת לִשְׁנֵי אֲנָשִׁים.

Sobre las raíces del alejamiento de la lascivia ya escribí en la parashá «Vayishmá Yitró», en la prohibición de «No cometerás adulterio» (precepto 35), lo que sabía. Y este precepto también procede de esa misma raíz: que se nos prohíbe acercarnos a una ervá con cualquier proximidad, pues es sabido que el acercamiento es causa de descubrir la desnudez, y de él se derivan muchos tropiezos y muchos perjuicios, como escribí allí. Sin embargo, ese motivo basta en el caso de la mujer casada; pero respecto de las parientes aún necesitamos otro motivo, y en la advertencia sobre la desnudez de la madre (más adelante, precepto 190) escribiremos lo que sepamos, con la ayuda de HaShem.

מִשָּׁרְשֵׁי הַרְחָקַת הַזִּמָּה כָּתַבְתִּי בְּפָרָשַׁת וַיִּשְׁמַע יִתְרוֹ בְּלָאו דְּלֹא תִּנְאָף (מצוה לה) מָה שֶׁיָּדַעְתִּי. וְזֹאת הַמִּצְוָה גַּם כֵּן מֵאוֹתוֹ הַשֹּׁרֶשׁ הִיא, שֶׁנִּמְנָעֵנוּ מֵהִתְקָרֵב עִם הָעֶרְוָה שׁוּם קֻרְבָה, לְפִי שֶׁיָּדוּעַ כִּי הַקֻּרְבָה סִבָּה אֶל גִּלּוּי עֶרְוָה, יִמָּשְׁכוּ (יִמָּצְאוּ) כַּמָּה תַּקָּלוֹת וְכַמָּה הֶפְסֵדִין כְּמוֹ שֶׁכָּתַבְתִּי שָׁם. וְאָמְנָם אוֹתוֹ הַטַּעַם יַסְפִּיק בְּאֵשֶׁת אִישׁ, אֲבָל בִּקְרוֹבוֹת עֲדַיִן צְרִיכִין אָנוּ לְטַעַם אַחֵר, וּבְאַזְהָרַת עֶרְוַת אֵם (לקמן מצוה קצ) נִכְתֹּב בּוֹ מָה שֶׁנֵּדַע בְּעֶזְרַת הַשֵּׁם.

De las leyes del precepto. Lo que los sabios, de bendita memoria, prohibieron en esto como salvaguarda (Avot 3:13 y Avot deRabí Natán, cap. 2): que nadie haga señas con las manos ni guiños con los ojos a ninguna de las arayot, ni bromee con ellas en absoluto; e incluso oler su perfume prohibieron; y no mirar a las mujeres en absoluto —ni siquiera el rostro de una novia con intención de placer—; e incluso contemplar su dedo meñique prohibieron mirar. Salvo la propia esposa, a quien le está permitido mirar su hermosura, incluso mientras es nidá, porque le estará permitida pasado un tiempo; y hay presunción en Israel de que el hombre domina su instinto en un asunto como este, que depende solo del tiempo. Y precisamente en las partes descubiertas le permitieron mirar mientras es nidá, pero no en las cubiertas, para que no lo domine el yetzer hará.

מִדִּינֵי הַמִּצְוָה. מָה שֶׁאָסְרוּ חֲכָמִים זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (אבות ג, יג ואבות דרבי נתן פ"ב) בָּזֶה לְגָדֵר, וְהוּא שֶׁלֹּא יִקְרֹץ אָדָם בְּיָדָיו וְיִרְמֹז בְּעֵינָיו לְאַחַת מִן הָעֲרָיוֹת, וְשֶׁלֹּא לִשְׂחֹק עִמָּהֶם כְּלָל, וַאֲפִלּוּ לְהָרִיחַ בְּשָׂמִים שֶׁעֲלֵיהֶם אָסְרוּ, וְשֶׁלֹּא לְהַבִּיט בַּנָּשִׁים כְּלָל וַאֲפִלּוּ בִּפְנֵי כַּלָּה בְּכַוָּנַת הֲנָאָה, וַאֲפִלּוּ בְּאֶצְבַּע קְטַנָּה שֶׁלָּהֶן אָסְרוּ לְהִסְתַּכֵּל, חוּץ מֵאִשְׁתּוֹ שֶׁל אָדָם שֶׁמֻּתָּר לוֹ לְהַבִּיט בְּיָפְיָהּ וַאֲפִלּוּ בְּעוֹדָהּ נִדָּה מִפְּנֵי שֶׁהִיא מֻתֶּרֶת לוֹ לְאַחַר זְמַן, וַחֲזָקָה בְּיִשְׂרָאֵל שֶׁיִּצְרוֹ מָסוּר בְּיָדוֹ בִּכְגוֹן דָּבָר זֶה שֶׁתָּלוּי בַּזְּמַן. וְדַוְקָא בִּמְקוֹם מְגֻלֶּה שֶׁבָּהּ הִתִּירוּ לְהִסְתַּכֵּל בְּעוֹדָהּ נִדָּה, אֲבָל לֹא בַּמְּכֻסֶּה כְּדֵי שֶׁלֹּא יִלְבָּשֶׁנּוּ יֵצֶר הָרַע.

Y dijeron también nuestros maestros, de bendita memoria (Berajot 24a), que está prohibido contemplar siquiera el cabello de una mujer que le está prohibida; e incluso escuchar su voz con la intención de deleitarse en ella está prohibido; e incluso mirar las ropas de color de una mujer —es decir, los vestidos hermosos que se suelen hacer de telas teñidas— está prohibido contemplarlos mientras conozca a la mujer que los lleva, porque, a través de ver la vestimenta, llegará a pensar en ella. Y dispusieron además, como alejamiento, que no se pregunte por el bienestar de una mujer casada en absoluto, ni siquiera por medio de su marido (Kidushín 70b, y Tosafot allí, s.v. «ein sho'alín»).

וְאָמְרוּ רַבּוֹתֵינוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה גַּם כֵּן, (ברכות כד, א) שֶׁאָסוּר לְהִסְתַּכֵּל אֲפִילּוּ בִּשְׂעָרָהּ שֶׁל אִשָּׁה הָאֲסוּרָה לוֹ וַאֲפִילּוּ לִשְׁמֹעַ קוֹלָהּ לְכַוָּנָה שֶׁיֵּהָנֶה בָּהּ אָסוּר, וַאֲפִלּוּ לְהִסְתַּכֵּל בְּבִגְדֵי צֶבַע שֶׁל אִשָּׁה, כְּלוֹמַר בִּבְגָדִים נָאִים שֶׁדַּרְכָּן לַעֲשׂוֹתָן מִבְּגָדִים צְבוּעִים אָסוּר לְהִסְתַּכֵּל בָּהֶן כָּל זְמַן שֶׁמַּכִּיר הָאִשָּׁה הַלּוֹבֶשֶׁת אוֹתָן, לְפִי שֶׁמִּתּוֹךְ רְאִיַּת הַמַּלְבּוּשׁ יָבוֹא לְהַרְהֵר בָּהּ. וְהִרְחִיקוּ גַּם כֵּן שֶׁלֹּא לִשְׁאֹל בִּשְׁלוֹם אֵשֶׁת אִישׁ כְּלָל וַאֲפִלּוּ עַל יְדֵי בַּעְלָהּ (קידושין ע ב ובתוס' שם ד"ה אין שואלין).

Y son muchos los detalles de los alejamientos que ordenaron en este asunto. Pero la regla general es que la persona no haga nada en el mundo que la lleve a pensar en mujeres: ni con acto, ni con palabra, ni con seña alguna para acercar la mente liviana de la mujer a la suya, salvo con su propia esposa. Y sobre este asunto reprendía el profeta a los hombres de su generación, al decirles: «Cada uno relinchaba tras la mujer de su prójimo» (Yirmeyahu 5:8). Es decir: según su costumbre, aparentando que no lo hacían con esa intención, hacían a las mujeres de sus prójimos guiños de adulterio y alzaban la voz de modo que aquellas los oyeran y se despertara su instinto hacia el amor del adúltero. Y no es posible enumerar todos los recursos que una persona puede idear para atraer hacia sí la mente liviana de la mujer; por eso mencionaron nuestros sabios, de bendita memoria, algunos de ellos, y en lo demás cada cual ha de cuidarse según lo que halle en su propia naturaleza, pues HaShem mira el corazón (Shmuel I 16:7).

וְרִבּוּי (וְרַבּוּ) פְּרָטֵי הָרִחוּקִין שֶׁהִזְהִירוּ עֲלֵיהֶן בְּעִנְיָן זֶה. אֲבָל כְּלַל הַדָּבָר הוּא שֶׁלֹּא יַעֲשֶׂה הָאָדָם שׁוּם דָּבָר בָּעוֹלָם הַמְּבִיאוֹ לִידֵי הִרְהוּר בַּנָּשִׁים, לֹא בְּמַעֲשֶׂה וְלֹא בְּדִבּוּר וְלֹא שׁוּם רֶמֶז לְקָרֵב דַּעַת הָאִשָּׁה הַקַּלָּה עִם דַּעְתּוֹ, אֶלָּא בְּאִשְׁתּוֹ לְבַד. וּכְעִנְיָן זֶה הָיָה מוֹכִיחַ הַנָּבִיא אַנְשֵׁי דּוֹרוֹ בְּאָמְרוֹ לָהֶם (ירמיהו ה ח) אִישׁ אֶל אֵשֶׁת רֵעֵהוּ יִצְהָלוּ. כְּלוֹמַר, לְפִי דַּרְכָּם שֶׁנִּרְאֶה כְּאִלּוּ אֵינָם מִתְכַּוְּנִים לְכָךְ יִרְמְזוּ לִנְשֵׁי רֵעֵיהֶם רְמִיזוֹת שֶׁל נִאוּף וּמַגְבִּיהִים קוֹלָם בְּעִנְיָן שֶׁיִּשְׁמְעוּ אוֹתָן הַנָּשִׁים וְיִתְעוֹרֵר יִצְרָם אֶל אַהֲבַת הַנּוֹאֵף. וְאֵין בְּאֶפְשָׁר לְהַגִּיד פְּרָטֵי הָעִנְיָנִים שֶׁיֵּדַע הָאָדָם לַעֲשׂוֹת לְקָרֵב אֵלָיו דַּעַת הָאִשָּׁה שֶׁהִיא קַלָּה, וְלָכֵן הִזְכִּירוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה מֵהֶם קְצָת, וּבַשְּׁאָר יִזָּהֵר כָּל אֶחָד וְאֶחָד לְשַׁמֵּר עַצְמוֹ לְפִי מָה שֶׁיִּמְצָא אֶת גּוּפוֹ, כִּי הַשֵּׁם יִרְאֶה לַלֵּבָב (שמואל א טז ז).

En todo caso, por lo que se desprende de cuanto advirtieron nuestros sabios, de bendita memoria, nadie está autorizado a apartarse de su buena instrucción. Y aunque uno se encuentre algo libre de deseo, no diga: «puesto que me hallo así, ¿qué me importa mirar a las mujeres, si sé de mí mismo que mi instinto no se despertará con ello?» —pues muchos dijeron eso y tropezaron. A esto aludieron nuestros sabios, de bendita memoria (Sucá 52a), al decir que el yetzer al principio es muy débil, pero se va fortaleciendo mucho sobre la persona. Y tú, hijo mío, cuídate mucho de esto, y no te dé seguridad tu instinto, aunque te ofrezca mil fiadores. Y en cuanto a que encuentras en la Guemará algunos hechos que parecen contradecir estas palabras mías —es decir, que incluso en lo que nuestros maestros, de bendita memoria, prohibieron respecto de las mujeres, algunos de ellos no se cuidaban—, eso no contradice en nada mis palabras: pues era precisamente en un contexto de mitzvá donde se mostraban algo indulgentes. Como hallamos (Berajot 20a) en Rabí Yojanán, que se sentaba a las puertas del baño de inmersión para que las mujeres lo miraran y tuvieran hijos hermosos como él —pero él no las miraba a ellas, ¡Dios libre!—. Y Rabí (Ketubot 17a), y Rav Ajá, que llevaba a la novia sobre su hombro por la mitzvá, pues lo hacía para alegrarla; y algunos casos semejantes a estos.

וּמִכָּל מָקוֹם, לְפִי הַדּוֹמֶה מִכָּל מָה שֶׁהִזְהִירוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה אֵין אָדָם רַשַּׁאי לָזוּז מִמּוּסָרָם הַטּוֹב, וְאַף עַל פִּי שֶׁהוּא מוֹצֵא עַצְמוֹ חֲשׂוּךְ הַתַּאֲוָה קְצָת, לֹא יֹאמַר כֵּיוָן שֶׁאֲנִי מוֹצֵא עַצְמִי כֵּן מָה אִכְפַּת לִי אִם אֶסְתַּכֵּל בַּנָּשִׁים, כִּי יוֹדֵעַ אֲנִי בְּעַצְמִי שֶׁלֹּא יִתְעוֹרֵר יִצְרִי בְּכָךְ, שֶׁהַרְבֵּה אָמְרוּ כֵּן וְנִכְשְׁלוּ. וְעַל זֶה רָמְזוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (סוכה נב, א) בְּאָמְרָם כִּי הַיֵּצֶר בַּתְּחִלָּה חַלָּשׁ מְאֹד, וְהוֹלֵךְ וּמִתְחַזֵּק עַל הָאָדָם הַרְבֵּה. וְאַתָּה בְּנִי הִזָּהֵר עַל זֶה מְאֹד וְאַל יַבְטִיחֲךָ יִצְרְךָ, וְאִם אֶלֶף עֲרֵבִים יִתֵּן לְךָ. וְזֶה שֶׁאַתָּה מוֹצֵא קְצָת מַעֲשִׂים בַּגְּמָרָא מַרְאִים סוֹתְרִים דְּבָרַי אֵלֶּה, כְּלוֹמַר שֶׁאֲפִלּוּ בַּמֶּה שֶׁאָסְרוּ רַבּוֹתֵינוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה בַּנָּשִׁים לֹא הָיוּ קְצָת מֵהֶן חוֹשְׁשִׁין אֵין זֶה סְתִירָה כְּלָל לִדְבָרַי, דְּבִמְקוֹם מִצְוָה הוּא דַּוְקָא שֶׁהָיוּ מְקִלִּין קְצָת, כְּמוֹ שֶׁמָּצִינוּ (ברכות כ, א) בְּרַבִּי יוֹחָנָן דַּהֲוָה יָתֵיב אַשַּׁעֲרֵי טְבִילָה כְּדֵי שֶׁיִּסְתַּכְּלוּ בּוֹ הַנָּשִׁים וְיֵלְדוּ בָּנִים נָאִים כְּמוֹתוֹ, וְהוּא לֹא הָיָה מִסְתַּכֵּל בָּהֶן חָלִילָה. וְרַבִּי (כתובות יז, א) וְרַב אַחָא דַּהֲוָה נְקִיט כַּלְּתָא אַכִּתְפֵהּ לְמִצְוָה שֶׁהָיָה עוֹשֶׂה כֵּן כְּדֵי לְשַׂמְּחָהּ, וּקְצָת עִנְיָנִים כַּיּוֹצֵא בָּאֵלּוּ.

Y además, ellos, de bendita memoria, eran como ángeles, cuya ocupación, ni por un instante, era otra que la Torá y las mitzvot; su intención era notoria a todo el mundo como el sol, y no sentían sensación mala alguna en cosa ninguna, por su gran apego a la Torá y a las mitzvot. Pero nosotros, hoy, no debemos quebrantar siquiera una pequeña valla en estos asuntos, sino guardar todos los alejamientos que nos enseñaron en detalle, de bendita memoria. Y en lo que ellos no mencionaron, corresponde a cada uno obrar conforme a lo que halle dispuesto en su propia naturaleza, como dijimos: que si se encuentra necesitado de una valla, se ponga límites incluso en lo permitido. Como hallamos (Kidushín 81b) que uno de los sabios dijo: «Tened cuidado de mí a causa de mi hija.» Y aunque le esté permitido a la persona quedar a solas con su hija, como escribiremos con la ayuda de HaShem, aquel sabio se cuidó porque este asunto es muy difícil y el yetzer hará es fuerte en él.

וְעוֹד שֶׁהֵם זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה הָיוּ כְּמַלְאָכִים שֶׁלֹּא הָיָה עִסְקָם אֲפִלּוּ שָׁעָה קַלָּה כִּי אִם בַּתּוֹרָה וּבַמִּצְוֹת, וְהָיְתָה מְפֻרְסֶמֶת כַּוָּנָתָם לְכָל הָעוֹלָם כַּשֶּׁמֶשׁ וְלֹא הָיוּ מַרְגִּישִׁים הֶרְגֵּשׁ רַע בְּשׁוּם דָּבָר מֵרֹב דְּבֵקוּתָם בַּתּוֹרָה וּבַמִּצְוֹת, אֲבָל אֲנַחְנוּ עַכְשָׁו אֵין לָנוּ לִפְרֹץ אֲפִלּוּ גָּדֵר קָטָן בְּעִנְיָנִים אֵלּוּ כְּלָל, אֶלָּא לִשְׁמֹר כָּל הַהֶרְחֵקִים שֶׁהוֹדִיעוּנוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה בִּפְרָט, וּבַמֶּה שֶׁלֹּא הִזְכִּירוּ הֵם יֵשׁ עַל כָּל אֶחָד וְאֶחָד לַעֲשׂוֹת כְּפִי מַה שֶׁיִּמְצָא אֶת גּוּפוֹ מוּכָן כְּמוֹ שֶׁאָמַרְנוּ שֶׁאִם הוּא מוֹצֵא אֶת עַצְמוֹ שֶׁצָּרִיךְ גָּדֵר אַף עַל הַמֻּתָּר יִגְדֹּר עַצְמוֹ, כְּמוֹ שֶׁמָּצִינוּ (קדושין פא, ב) אֶחָד מִן הַחֲכָמִים שֶׁאָמַר הִזָּהֲרוּ בִּי מִפְּנֵי בִּתִּי. וְאַף עַל פִּי שֶׁמֻּתָּר לָאָדָם לְהִתְיַחֵד עִם בִּתּוֹ, כְּמוֹ שֶׁנִּכְתֹּב בְּעֶזְרַת הַשֵּׁם, לְפִי שֶׁעִנְיָן זֶה קָשֶׁה מְאֹד וְיֵצֶר הָרַע חָזָק בּוֹ.

Por eso cada persona necesita extremar la guardia. Y si el hombre, al toparse con una mujer hermosa, piensa que el Guehinom está abierto entre sus pestañas, y que en fuego perpetuo arderá todo el que se le acerque, y dirige todos sus pensamientos a estas cosas, ella no le será tropiezo. Y dijeron nuestros sabios, de bendita memoria (Berajot 5a), que si no tiene fuerza para matar al instinto y apartar de sí su pensamiento, que recite el Shemá o se ocupe en la Torá. Y nos enseñaron que de todos modos el yetzer morirá con ello, como dijeron, de bendita memoria (Kidushín 31a): si es piedra, se disuelve, y si es hierro, estalla, como está dicho: «¿Acaso no es así mi palabra, como el fuego?...» (Yirmeyahu 23:29).

עַל כֵּן צָרִיךְ כָּל אָדָם לְהַרְבּוֹת בִּשְׁמִירָה. וְאִם יַחְשֹׁב הָאִישׁ בְּפָגְעוֹ בְּאִשָּׁה נָאָה כִּי גֵּיהִנָּם פָּתוּחַ בֵּין רִיסֵי עֵינֶיהָ, וּבְאֵשׁ תָּמִיד תּוּקַד כָּל הַקָּרֵב אֵלֶיהָ וְיַחְזִיר כָּל מַחְשְׁבוֹתָיו אֶל הַדְּבָרִים הָאֵלֶּה לֹא תִּהְיֶה לוֹ לְפוּקָה. וְאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (ברכות ה, א) שֶׁאִם אֵין כֹּחַ בְּיָדוֹ לְהָמִית הַיֵּצֶר וּלְהַרְחִיק מַחְשַׁבְתּוֹ מִמֶּנּוּ שֶׁיִּקְרָא קְרִיאַת שְׁמַע אוֹ יַעֲסֹק בַּתּוֹרָה, וְהוֹדִיעוּנוּ שֶׁעַל כָּל פָּנִים יָמוּת בְּכָךְ, כְּמוֹ שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (קידושין לא א), שֶׁאִם אֶבֶן הוּא נִמּוֹחַ, וְאִם בַּרְזֶל הוּא מִתְפּוֹצֵץ, שֶׁנֶּאֱמַר (ירמיהו כג כט) הֲלֹא כֹה דְבָרִי כָּאֵשׁ וְגוֹ'.

Y dijeron además nuestros maestros, de bendita memoria (ibíd. 80b), respecto de este precepto, que está prohibido por la Torá quedar a solas con cualquiera de las arayot, sea anciana, sea niña, pues el aislamiento es causa de descubrir la desnudez. Salvo la madre con su hijo, el padre con su hija y el marido con su esposa nidá, que están permitidos; excepto el novio cuya esposa se volvió nidá antes de que él consumara la primera unión. Y está permitido quedar a solas con un varón y con un animal, pues no se sospecha de los israelitas en cuanto a eso. Cuando ocurrió el episodio de Amnón y Tamar (Avodá Zará 36b), David y su tribunal decretaron sobre el aislamiento con una mujer soltera. Shamái y Hilel decretaron sobre el aislamiento con gentiles. Y permitieron, de bendita memoria (Kidushín 41a), mirar el rostro de una soltera a quien la mira con la intención de casarse con ella, si le resulta hermosa a sus ojos. Y dijeron incluso que conviene hacerlo así: que nadie se case hasta haberla visto, para que no llegue a divorciarse de ella después, si le resultara desagradable a sus ojos. Y los demás detalles del precepto están explicados en muchos lugares del Talmud, dispersos (Even haEzer 21).

וְעוֹד אָמְרוּ רַבּוֹתֵינוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (שם פ, ב) בְּמִצְוָה זוֹ שֶׁאָסוּר לְהִתְיַחֵד עִם כָּל הָעֲרָיוֹת דְּבַר תּוֹרָה, בֵּין זְקֵנָה בֵּין יַלְדָּה, שֶׁהַיִּחוּד לְגַלּוֹת עֶרְוָה הוּא גּוֹרֵם, חוּץ מִן הָאֵם עִם בְּנָהּ וְהָאָב עִם בִּתּוֹ וְהַבַּעַל עִם אִשְׁתּוֹ נִדָּה שֶׁמֻּתָּרִין, חוּץ מֵחָתָן שֶׁפֵּרְסָה אִשְׁתּוֹ נִדָּה קֹדֶם שֶׁיִּבְעֹל, וּמֻתָּר לְהִתְיַחֵד עִם הַזָּכָר וְעִם הַבְּהֵמָה שֶׁלֹּא נֶחְשְׁדוּ יִשְׂרָאֵל עַל כָּךְ. כְּשֶׁאֵרַע מַעֲשֵׂה אַמְנוֹן וְתָמָר (ע"ז לו, ב) גָּזַר דָּוִד וּבֵית דִּינוֹ עַל יִחוּד דִּפְנוּיָה. שַׁמַּאי וְהִלֵּל גָּזְרוּ עַל יִחוּד גּוֹיִים. וְהִתִּירוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (קדושין מא, א) לְהִסְתַּכֵּל בִּפְנֵי פְּנוּיָה לְמִי שֶׁמִּסְתַּכֵּל בָּהּ לְדַעַת שֶׁיִּשָּׂא אוֹתָהּ לְאִשָּׁה אִם תִּהְיֶה נָאָה בְּעֵינָיו. וְגַם אָמְרוּ שֶׁרָאוּי לַעֲשׂוֹת כֵּן, שֶׁלֹּא יִשָּׂא אָדָם עַד שֶׁיִּרְאֶנָּה כְּדֵי שֶׁלֹּא יָבֹא לְגָרְשָׁהּ אַחַר כֵּן אִם תִּתְגַּנֶּה בְּעֵינָיו. וְיֶתֶר פְּרָטֵי הַמִּצְוָה מְבֹאָרִים בְּהַרְבֵּה מְקוֹמוֹת בַּתַּלְמוּד בְּפִזּוּר [א"ה סימן כא].

Y rige en todo lugar y en todo tiempo, para varones y mujeres —pues también a ellas les está prohibido pensar en hombres, salvo en sus maridos, hacia quienes conviene que dirijan todo su deseo y anhelo; y así obran las hijas de Israel virtuosas—. Y quien lo transgrede y se acerca a una ervá con contacto carnal para deleitarse de ella, deliberadamente y con previa advertencia, recibe azotes. Y si transgrede las demás cosas que prohibieron, de bendita memoria, como alejamiento —como las bromas y la frivolidad—, y le advirtieron y no se contuvo, le aplican golpes de disciplina. Y el Rambán, de bendita memoria, escribió (en el Séfer haMitzvot, prohibición 353) que no se cuenta esta prohibición del acercamiento en el cómputo de las prohibiciones, pues todo el alejamiento del acercamiento es de origen rabínico. Y la prueba es lo que dijeron, de bendita memoria (Yerushalmi, Sanhedrín 7:7): dijo Rabí Yosé be Rabí Bun: el «no te acerques» es lo mismo que el «no descubras» —es decir, que no hay prohibición independiente en el acercamiento, sino la prohibición del descubrir—. Y sus demás pruebas, que son muchas, están en su libro, en el precepto 347 (véase prohibición 353).

וְנוֹהֶגֶת בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן בִּזְכָרִים וּנְקֵבוֹת, שֶׁגַּם לָהֶן אָסוּר לְהַרְהֵר אַחַר הָאֲנָשִׁים זוּלָתִי בְּבַעְלֵיהֶן, שֶׁעֲלֵיהֶם רָאוּי לָהֶן לְהַמְשִׁיךְ כָּל חִשְׁקָן וְחֶפְצָן, וְכֵן יַעֲשׂוּ בְּנוֹת יִשְׂרָאֵל הַכְּשֵׁרוֹת. וְעוֹבֵר עָלֶיהָ וְקָרַב אֶל הָעֶרְוָה קֵרוּב בָּשָׂר כְּדֵי שֶׁיֵּהָנֶה מִמֶּנָּה, בְּמֵזִיד וּבְהַתְרָאָה לוֹקֶה. וְאִם עָבַר עַל שְׁאָר הַדְּבָרִים שֶׁאָסְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה לְהַרְחָקָה, כְּגוֹן הַשְּׂחֹק וְקַלּוּת רֹאשׁ, וְהִתְרוּ בּוֹ וְלֹא נִמְנַע, מַכִּין אוֹתוֹ מַכַּת מַרְדּוּת. וְהָרַמְבַּ"ן זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה כָּתַב (בספר המצות ל"ת שנג) שֶׁלֹּא נִמְנֶה לָאו זֶה דִּקְרִיבָה בְּמִנְיַן הַלָּאוִין, שֶׁכָּל הַרְחָקַת הַקְּרִיבָה, דְּרַבָּנָן הִיא. וְהָרְאָיָה מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (ירושלמי סנהדרין ז ז), אָמַר רַבִּי יוֹסֵי בְּרַבִּי בּוּן הִיא בַּל תִּקְרַב הִיא בַּל תְּגַלֶּה, כְּלוֹמַר שֶׁאֵין בַּקְּרִיבָה לָאו, אֶלָּא לָאו דְּגִלּוּי. וְיֶתֶר רְאָיוֹתָיו רַבּוֹת בְּסִפְרוֹ בְּמִצְוָה שמ"ז (עי' ל"ת שנג).