Séfer haJinuj·Precepto 208130 / 615
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Precepto 208

La niddá

No acercarse a una mujer mientras está niddá, como está dicho «y a una mujer en la impureza de su niddá no te acercarás» (Vaikrá 18:19). El tiempo de su niddá se extiende siete días, como está escrito «siete días estará en su niddá» (ibíd. 15:19). Y tanto si ve una sola vez en esos días como si fluye durante los siete, es niddá (Nidá 73a). Y mientras no se sumerja —aun pasados los siete días— sigue siendo niddá para siempre, pues la Escritura hizo depender la cosa de los días y de la inmersión, como está dicho respecto de los impuros «y se lavarán en agua». Y dijeron, de bendita memoria, que es principio rector para todo impuro: que permanece en impureza hasta que se sumerja (véase Rabenu Bajiá, Metsorá 15:19, en nombre de los Gueonim). Y así también expusieron, de bendita memoria (Shabat 64b): «estará en su niddá» —que permanezca en su niddá hasta que entre en el agua.

שֶׁלֹּא לָבוֹא עַל אִשָּׁה נִדָּה – שֶׁלֹּא לָבוֹא עַל אִשָּׁה בְּעֵת שֶׁהִיא נִדָּה, שֶׁנֶּאֱמַר (ויקרא יח יט) וְאֶל אִשָּׁה בְּנִדַּת טֻמְאָתָהּ לֹא תִקְרַב. וּזְמַן נִדּוּתָהּ נִמְשָׁךְ שִׁבְעָה יָמִים, דִּכְתִיב (שם טו יט) שִׁבְעַת יָמִים תִּהְיֶה בְנִדָּתָהּ. וּבֵין שֶׁתִּרְאֶה פַּעַם אַחַת בָּהֶן אוֹ שׁוֹפַעַת כָּל הַשִּׁבְעָה נִדָּה הִיא (נדה עג א). וְכָל זְמַן שֶׁלֹּא תִּטְבֹּל אַף אַחַר הַשִּׁבְעָה הִיא נִדָּה לְעוֹלָם, כִּי בְּיָמִים וּטְבִילָה תָּלָה הַכָּתוּב, שֶׁנֶּאֱמַר בַּטְּמֵאִים וְרָחֲצוּ בַמַּיִם. וְאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה, בִּנְיַן אָב לְכָל טָמֵא, שֶׁהוּא בְּטֻמְאָה עַד שֶׁיִּטְבֹּל (עי' רבינו בחיי מצורע טו יט בשם הגאונים). וְכֵן גַּם כֵּן דָּרְשׁוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (שבת סד, ב) תִּהְיֶה בְנִדָּתָהּ תְּהֵא בְּנִדָּתָהּ עַד שֶׁתָּבוֹא בַּמַּיִם.

El asunto de la niddá es este: hay en las mujeres una condición por la cual fluye sangre de ellas por su sexo, cada mes, dos días o tres o más, hasta siete. Y ordenó la Escritura que, ya fluya la sangre de ella un solo día o incluso los siete completos, la ley sea igual en ambos casos: que si fluyó los siete y cesó aún de día en el séptimo, se sumerge al anochecer —que es la noche cuyo día siguiente es el octavo— y queda pura. Y asimismo, si no fluyó más que un solo día de los siete —y aunque sea una gota de sangre como un grano de mostaza— aguarda siete días, y al anochecer, que es la noche del octavo, se sumerge y queda pura para su marido.

וְעִנְיַן הַנִּדּוּת הוּא, כִּי יֵשׁ בַּנָּשִׁים עִנְיָן שֶׁיָּזוּב דָּם מֵהֶן דֶּרֶךְ עֶרְוָתָן בְּכָל חֹדֶשׁ וְחֹדֶשׁ שְׁנֵי יָמִים אוֹ שְׁלֹשָׁה אוֹ יוֹתֵר עַד שִׁבְעָה. וְצִוָּה הַכָּתוּב, דְּבֵין שֶׁיָּזוּב הַדָּם מִמֶּנָּה יוֹם אֶחָד לְבַד אוֹ אֲפִלּוּ כָּל הַשִּׁבְעָה יִהְיֶה הַדִּין שָׁוֶה בָּהֶן, שֶׁאִם זָב כָּל שִׁבְעָה וּפָסַק מִבְּעוֹד יוֹם בַּשְּׁבִיעִי, טוֹבֶלֶת לָעֶרֶב שֶׁהוּא לֵיל שֶׁמָּחֳרָתוֹ יוֹם שְׁמִינִי וּטְהוֹרָה. וְכֵן אִם לֹא זָב אֶלָּא יוֹם אֶחָד מִכָּל הַשִּׁבְעָה וַאֲפִלּוּ דָּם טִפָּה כַּחַרְדָּל מְצַפָּה שִׁבְעַת יָמִים, וְלָעֶרֶב שֶׁהוּא לֵיל שְׁמִינִי טוֹבֶלֶת וּטְהוֹרָה לְבַעְלָהּ.

De las raíces de la niddá. Escribí en la parashá de «Zot tihié», acerca del asunto de la zavá (preceptos 166 y 182), lo que supe. Y el conjunto del asunto es que HaShem, bendito sea, aleja de su pueblo —al que eligió— toda impureza, toda suciedad y todo daño. También dije allí cuál sería el motivo, según lo verosímil: que HaShem, bendito sea, hizo enfermar a las mujeres con esta dolencia.

מִשָּׁרְשֵׁי הַנִּדָּה. כָּתַבְתִּי בְּפָרָשַׁת זֹאת תִּהְיֶה עַל עִנְיַן זָבָה (מצוה קסו קפב) מָה שֶׁיָּדַעְתִּי. וּכְלַל הָעִנְיָן כִּי הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ יַרְחִיק מֵעַמּוֹ אֲשֶׁר בָּחַר כָּל טֻמְאָה וְכָל לִכְלוּךְ וְכָל נֶזֶק, גַּם כֵּן אָמַרְתִּי שָׁם מָה יִהְיֶה הָעִנְיָן לְפִי הַדּוֹמֶה שֶׁהֶחֱלִיאָן הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ לַנָּשִׁים בְּחֹלִי זֶה.

De las leyes del precepto. Lo que dijeron, de bendita memoria (Nidá 32a): que la mujer se hace impura por niddá aun el día de su parto —cosa que no ocurre con la zavá, pues la mujer no se hace impura por zivá sino hasta los diez días—; y esto es por tradición recibida. Y todas las mujeres entran en esta prohibición, incluso las siervas cananeas: puesto que están incluidas en los preceptos, son como israelitas en este asunto (Sifrá, Metsorá 5:1). Pero (ibíd. 34a) las mujeres de las naciones del mundo, por la Torá no entran en la prohibición de niddá ni de zivá, sino por ordenanza rabínica: pues decretaron sobre ellas —tanto varones como hembras— que fuesen como zavim para todos sus efectos. Y aquello que dijeron en la Guemará (Avodá Zará 36b): que quien tiene relación con una gentil es responsable por ella por «nashga"z» —es decir: niddá, shifjá (sierva), goyá (gentil), zoná (prostituta)—. Y esta responsabilidad no es sino rabínica en un varón israelita; pero en un varón kohén (Temurá 29b) es responsable por ella por ley de la Torá, a título de zoná, y recibe azotes por ella.

מִדִּינֵי הַמִּצְוָה. מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (נדה לב, א) שֶׁהָאִשָּׁה מִטַּמְּאָה בַּנִּדָּה וַאֲפִלּוּ בְּיוֹם לֵדָתָהּ, מַה שֶּׁאֵין הַדִּין כֵּן בְּזָבָה שֶׁאֵין הָאִשָּׁה מִטַּמְּאָהּ בְּזִיבָה עַד עֲשָׂרָה יָמִים, וְדָבָר זֶה מִפִּי הַשְּׁמוּעָה. וְכָל הַנָּשִׁים בִּכְלַל אִסּוּר זֶה וַאֲפִילּוּ שְׁפָחוֹת כְּנַעֲנִיּוֹת, מִכֵּיוָן שֶׁהֵן בִּכְלַל הַמִּצְוֹת הֲרֵי הֵן כְּיִשְׂרְאֵלִיּוֹת לְעִנְיַן זֶה (ספרא מצורע ה א). אֲבָל (שם לד, א) הַנָּשִׁים שֶׁל אֻמּוֹת הָעוֹלָם מִן הַתּוֹרָה אֵינָן בִּכְלַל אִסּוּר נִדּוּת וְזִיבוּת, אֶלָּא מִדְּרַבָּנָן, שֶׁגָּזְרוּ עֲלֵיהֶן בֵּין בִּזְכָרִים בֵּין בִּנְקֵבוֹת שֶׁיִּהְיוּ כְּזָבִין לְכָל דִּבְרֵיהֶם. וְזֶה שֶׁאָמְרוּ בַּגְּמָרָא (עבודה זרה לו, ב), שֶׁהַבָּא עַל הַגּוֹיָה חַיָּב עָלֶיהָ מִשּׁוּם נשג"ז, פֵּרוּשׁ, נִדָּה, שִׁפְחָה, גּוֹיָה, זוֹנָה. וְזֶה הַחִיּוּב אֵינוֹ אֶלָּא מִדְּרַבָּנָן בְּאִישׁ יִשְׂרָאֵל, אֲבָל בְּאִישׁ כֹּהֵן (תמורה כט, ב) חַיָּב עָלֶיהָ מִדְּאוֹרַיְתָא מִשּׁוּם זוֹנָה, וְלוֹקֶה עָלֶיהָ.

Y lo que dijeron también, de bendita memoria (Nidá 19a): que hay cinco aspectos de sangre que la Torá declaró impuros, y los demás aspectos de sangre son puros. El asunto es que los Sabios supieron, con su sabiduría, que toda sangre que no es de aquellos cinco aspectos no proviene de un lugar impuro; pues hay un lugar determinado en la mujer del cual, solo la sangre que de él viene es impura: el llamado «manantial» (makor), y en lenguaje de los Sabios se llama «cámara» (jéder). En sus días, cuando eran expertos en toda ciencia, las mujeres mostraban su sangre a los Sabios, y estos las declaraban puras o impuras según fuese; y en aquellos días todas las mujeres se conducían según la ley de la Torá en cuanto a niddá y a zivá: que la zavá se sentaba siete días limpios, y la niddá se sumergía la noche del octavo —aun fluyendo los siete completos— en cuanto la sangre cesaba en el séptimo aún de día. Y cuando se multiplicaron las desgracias, menguó el entendimiento de los Sabios y de los conocedores de la Torá, y no quisieron fiarse de su criterio para juzgar los aspectos de la sangre en general. Por eso ahora, en este tiempo, todo lo que tenga algún matiz rojizo en absoluto, o un matiz negruzco —sea muy subido o apagado, es decir, que no sea subido— es impuro; pero lo verde y lo blanco, aunque sea espeso como la sangre, es puro. Y es creída (ibíd. 20b) la mujer para decir «un aspecto como este vi y lo perdí»; y si dijo que era verde o blanco, se lo declaraban puro.

וּמָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה גַּם כֵּן (נדה יט, א) שֶׁחֲמִשָּׁה מַרְאוֹת דָּמִים הֵן שֶׁטִּמְּאָה הַתּוֹרָה, וּשְׁאָר מַרְאוֹת הַדָּמִים טְהוֹרִים, הָעִנְיָן הוּא, לְפִי שֶׁחֲכָמִים יָדְעוּ בְּחָכְמָתָן שֶׁכָּל דָּם שֶׁאֵינוֹ מֵאוֹתָן חֲמִשָּׁה מַרְאוֹת, אֵינוֹ בָּא מִמָּקוֹם טָמֵא, כִּי מָקוֹם יָדוּעַ בָּאִשָּׁה שֶׁהַדָּם הַבָּא מִמֶּנּוּ בִּלְבַד טָמֵא הוּא הַנִּקְרָא מָקוֹר, וּבִלְשׁוֹן חֲכָמִים קָרוּי חֶדֶר. וּבִימֵיהֶם שֶׁהָיוּ בְּקִיאִים בְּכָל חָכְמָה, הָיוּ הַנָּשִׁים מַרְאוֹת דָּמָן לַחֲכָמִים וּמְטַהֲרִין אוֹתָן אוֹ מְטַמְּאִין לְפִי מָה שֶׁהֵן, וּבְאוֹתָן הַיָּמִים הָיוּ כָּל הַנָּשִׁים נוֹהֲגוֹת בְּדִין תּוֹרָה לְנִדּוּת וּלְזִיבוּת, שֶׁהַזָּבָה הָיְתָה יוֹשֶׁבֶת שִׁבְעָה יָמִים נְקִיִּים, וְהַנִּדָּה טוֹבֶלֶת בְּלֵיל שְׁמִינִי, וַאֲפִלּוּ שׁוֹפַעַת כָּל שִׁבְעָה, מִכֵּיוָן שֶׁפָּסַק הַדָּם בַּשְּׁבִיעִי מִבְּעוֹד יוֹם. וּמִשֶּׁרַבּוּ הַצָּרוֹת נִתְמַעֵט לִבָּן שֶׁל חֲכָמִים וְיוֹדְעֵי הַתּוֹרָה וְלֹא רָצוּ לִסְמֹךְ בְּדַעְתָּן לָדוּן מַרְאוֹת הַדָּמִים בִּכְלָל, וּלְפִיכָךְ עַכְשָׁו בַּזְּמַן הַזֶּה כָּל שֶׁיֵּשׁ בּוֹ מַרְאֶה אַדְמוּמִית כְּלָל אוֹ מַרְאֶה שַׁחֲרוּת, בֵּין שֶׁהוּא עָמֹק הַרְבֵּה אוֹ כֵּהֶה, כְּלוֹמַר, שֶׁאֵינוֹ עָמֹק טָמֵא, אֲבָל הַיָּרוֹק וְהַלָּבָן, אַף עַל פִּי שֶׁהוּא עָבֶה כְּמוֹ דָּם הֲרֵי זֶה טָהוֹר. וְנֶאֱמֶנֶת (שם כ, ב) אִשָּׁה לוֹמַר כְּמַרְאֶה זֶה רָאִיתִי וְאִבַּדְתִּיו וְאִם אָמְרָה יָרוֹק אוֹ לָבָן הָיָה מְטַהֲרִין לָהּ.

Y cuando vino Rabí y vio que había menguado la sabiduría en el mundo y que los Sabios no eran expertos en los aspectos de la sangre, y que las mujeres se conducían según la ley de la Torá —contando los días de niddá como niddá y los días de zivá como zivá—, temió el asunto: que tal vez a veces la mujer viera una sangre que por la Torá es pura, y, por no encontrar un sabio que la reconociera, recelase de ella por la duda y se sentara sobre ella. Pues si la conduces según la ley de la Torá, ella contaría desde el día en que empezó a ver, siete días, y la noche del octavo —aunque hubiese fluido los siete completos, si cesó en el día séptimo— se sumergiría al anochecer, como hemos dicho arriba. Y resultaría que a veces se llega con ella a una prohibición de karet, pues hay que recelar de que tal vez toda la sangre que vio durante los seis días fuese sangre pura, y la del día séptimo fuese sangre impura; y ella empezó a contar los siete días de niddá desde el primer día que vio, cuando debía haberlos contado desde el día séptimo —pues ese es el comienzo de su niddá, que fue sangre impura. Y por este error vendría a equivocarse muchas veces, de niddá a zavá y de zavá a niddá: pues creería estar en días de niddá y estaría en días de zivá. Por eso se levantó Rabí y dispuso (ibíd. 66a) que toda mujer que ve un día se siente seis días limpios; y asimismo, si vio dos días, se siente también seis días limpios. Pues mientras no vea más de dos días, cuando se sienta sobre ellos seis días limpios ya no queda en ellos lugar de duda: porque si aquellos dos días son ambos de niddá, al cabo de los siete queda pura; y si ambos son de zivá, no necesitaba más que un solo día; e incluso si el primero es de zivá y el segundo de niddá, no hay en ello nada, pues ella se sienta después seis días limpios, y uno de esos seis cuenta para aquel día de zivá; y aunque todos sean de niddá, pues es halajá que los días de niddá en los que ella no ve cuentan para los días de zivá. Y si vio tres días, dispuso que se sentara siete días limpios, porque hay que recelar de que los tres fuesen de zivá, y entonces es zavá mayor, que necesita sentarse siete días limpios por ley de la Torá.

וּכְשֶׁבָּא רַבִּי וְרָאָה שֶׁנִּתְמַעֲטָה הַחָכְמָה בָּעוֹלָם וְאֵין הַחֲכָמִים בְּקִיאִין בְּמַרְאוֹת הַדָּמִים, וְכִי הַנָּשִׁים הָיוּ נוֹהֲגוֹת בְּדִין תּוֹרָה שֶׁהָיוּ מוֹנוֹת יְמֵי הַנִּדָּה לְנִדָּה, וִימֵי זִיבָה לְזִיבָה, חָשַׁשׁ לַדָּבָר שֶׁמָּא לִפְעָמִים תִּרְאֶה הָאִשָּׁה דָּם שֶׁהוּא מִן הַתּוֹרָה טָהוֹר, וּמִפְּנֵי שֶׁלֹּא תִּמְצָא חָכָם שֶׁיַּכִּיר בּוֹ, תָּחוּשׁ לוֹ מִן הַסָּפֵק וְתֵשֵׁב עָלָיו, וְאִם אַתָּה מַנְהִיגָהּ בְּדִין תּוֹרָה הֲרֵי שֶׁתִּהְיֶה מוֹנָה מֵאוֹתוֹ יוֹם שֶׁתַּתְחִיל לִרְאוֹת שִׁבְעָה יָמִים, וּבְלֵיל שְׁמִינִי אַף עַל פִּי שֶׁשָּׁפְעָה כָּל שִׁבְעָה, אִם פָּסְקָה בְּיוֹם שְׁבִיעִי, טוֹבֶלֶת לָעֶרֶב, כְּמוֹ שֶׁאָמַרְנוּ לְמַעְלָה. וְנִמְצָא לִפְעָמִים שֶׁבָּאִים עָלֶיהָ לִידֵי אִסּוּר כָּרֵת, כִּי יֵשׁ לָחוּשׁ שֶׁמָּא כָּל הַדָּם שֶׁרָאֲתָה כָּל שִׁשָּׁה יָמִים הוּא דָּם טָהוֹר וְשֶׁל יוֹם הַשְּׁבִיעִי הָיָה דָּם טָמֵא, וְהִיא הִתְחִילָה לִמְנוֹת שִׁבְעַת יְמֵי נִדּוּת מִיּוֹם רִאשׁוֹן שֶׁרָאֲתָה וְהָיָה לָהּ לְהַתְחִיל וְלִמְנוֹתָם מִיּוֹם שְׁבִיעִי כִּי הוּא הַתְחָלַת נִדּוּתָהּ, שֶׁהָיָה דָּם טָמֵא. וְעַל יְדֵי טָעוּת זוֹ בָּאָה לִטְעוֹת הַרְבֵּה פְּעָמִים מִנִּדָּה לְזָבָה וּמִזָּבָה לְנִדָּה, שֶׁתְּהֵא סְבוּרָה לִהְיוֹת בִּימֵי נִדּוּת וּתְהֵא בִּימֵי זִיבוּת. לְפִיכָךְ עָמַד רַבִּי וְתִקֵּן (שם סו, א) שֶׁכָּל אִשָּׁה שֶׁרוֹאָה יוֹם אֶחָד תֵּשֵׁב שִׁשָּׁה יָמִים נְקִיִּים, וְכֵן אִם רָאֲתָה שְׁנֵי יָמִים תֵּשֵׁב גַּם כֵּן שִׁשָּׁה נְקִיִּים. שֶׁכָּל זְמַן שֶׁאֵינָהּ רוֹאָה יוֹתֵר מִשְּׁנֵי יָמִים, כְּשֶׁהִיא יוֹשֶׁבֶת עֲלֵיהֶן שִׁשָּׁה יָמִים נְקִיִּים אֵין בָּהֶן מְקוֹם סָפֵק מֵעַתָּה, שֶׁאִם אוֹתָן הַיָּמִים שְׁנֵיהֶם בִּימֵי נִדָּה הֵם לְסוֹף שִׁבְעָה טְהוֹרָה הִיא, וְאִם שְׁנֵיהֶן בִּימֵי זִיבָה הֵם לֹא הָיְתָה צְרִיכָה אֶלָּא יוֹם אֶחָד, וַאֲפִלּוּ הָרִאשׁוֹן בִּימֵי זִיבָה וְהַשֵּׁנִי בִּימֵי נִדָּה אֵין בְּכָךְ כְּלוּם, שֶׁהֲרֵי הִיא יוֹשֶׁבֶת אַחַר מִכֵּן שִׁשָּׁה נְקִיִּים, וְהָאֶחָד מֵאוֹתָן שִׁשָּׁה נְקִיִּים עוֹלֶה לְאוֹתוֹ יוֹם שֶׁל זִיבָה, וְאַף עַל פִּי שֶׁכֻּלָּן בִּימֵי נִדָּה הֵן, שֶׁהֲלָכָה הִיא יְמֵי נִדָּה שֶׁאֵינָהּ רוֹאָה בָּהֶן עוֹלִים לִימֵי זִיבָה. וְאִם רָאֲתָה שְׁלשָׁה יָמִים, תִּקֵּן הוּא שֶׁתְּהֵא יוֹשֶׁבֶת שִׁבְעָה נְקִיִּים, מִפְּנֵי שֶׁיֵּשׁ לָחוּשׁ שֶׁכָּל הַשְּׁלֹשָׁה בִּימֵי זִיבָה הָיוּ, וַהֲרֵי הִיא זָבָה גְּדוֹלָה שֶׁצְּרִיכָה לֵשֵׁב שִׁבְעָה נְקִיִּים מִדִּין תּוֹרָה.

Esta fue la ordenanza de Rabí. Y con esta ordenanza no quedó duda alguna en el asunto. Y después de ella, las hijas de Israel añadieron aún más y se impusieron rigor a sí mismas (ibíd. 66a): que incluso al ver una gota de sangre como un grano de mostaza —es decir, aun en una sola visión— se sentaban siete días limpios, pues no quisieron distinguir entre la que ve sangre un día o dos y la que la ve tres días. Y el sentido del rigor que se impusieron no es por la poca sangre como grano de mostaza, pues por ley de la Torá no hay distinción, en cuanto a los días de niddá, entre poca sangre y mucha, ya que siempre necesita sentarse siete días consecutivos, como hemos dicho. Sino que el rigor consiste en que se hicieron como zavot aun en una sola visión. Y este rigor que tomaron sobre sí está mencionado en muchos lugares del Talmud. Y se ve de ahí que los Sabios consideraron su rigor bueno y necesario, y asintieron a sus palabras.

זֹאת הָיְתָה תַּקָּנָתוֹ שֶׁל רַבִּי. וְעִם תַּקָּנָה זוֹ לֹא נִשְׁאַר שׁוּם סָפֵק בָּעִנְיָן. וְאַחַר תַּקָּנָה זוֹ הוֹסִיפוּ עוֹד בְּנוֹת יִשְׂרָאֵל וְהֶחְמִירוּ עַל עַצְמָן (שם סו, א) שֶׁאֲפִלּוּ רוֹאוֹת טִפַּת דָּם כַּחַרְדָּל, כְּלוֹמַר אֲפִלּוּ בִּרְאִיָּה אַחַת, הָיוּ יוֹשְׁבוֹת שִׁבְעָה נְקִיִּם, שֶׁלֹּא רָצוּ לְחַלֵּק בֵּין רוֹאָה דָּם יוֹם אֶחָד אוֹ שְׁנַיִם לְרוֹאָה שְׁלֹשָׁה יָמִים. וְאֵין עִנְיָן הַחֻמְרָא שֶׁהֶחְמִירוּ הֵם מִשּׁוּם דָּם מוּעָט כַּחַרְדָּל, כִּי מִדִּין תּוֹרָה אֵין חִלּוּק לְעִנְיַן יְמֵי נִדּוּת בֵּין דָּם מוּעָט לְדָם מְרֻבֶּה, כִּי לְעוֹלָם צְרִיכָה לֵישֵׁב שִׁבְעַת יָמִים רְצוּפִים, כְּמוֹ שֶׁאָמַרְנוּ. אֲבָל הַחֻמְרָא הִיא שֶׁעָשׂוּ עַצְמָן כְּזָבוֹת אֲפִלּוּ בִּרְאִיָּה אַחַת. וְחֻמְרָא זוֹ שֶׁקִּבְּלוּ עַל עַצְמָן הִיא מֻזְכֶּרֶת בְּהַרְבֵּה מְקוֹמוֹת בַּתַּלְמוּד. וְנִרְאֶה מִתּוֹךְ כָּךְ, שֶׁחֲכָמִים רָאוּ חֻמְרָתָן טוֹבָה וּצְרִיכָה, וְהוֹדוּ לְדִבְרֵיהֶם.

Y resulta que todas las mujeres hoy, aun en una sola visión, tienen ley de zavot mayores y necesitan contar siete días limpios. Y lo mismo toda mujer que halle una mancha en un lugar del que conviene recelar —aunque las manchas son de ordenanza rabínica (ibíd. 58b)—. Pues por la Torá la mujer no se hace impura hasta que sienta en sí la sangre de su impureza, como está dicho «sangre será su flujo en su carne» (Vaikrá 15:19), es decir, que la sienta; aun así, los Sabios impusieron rigor sobre las manchas y exigieron sobre ellas el cómputo de siete días y un cese de pureza. Por eso, si halló una mancha de la medida que prohíbe, en un lugar del que conviene recelar, necesita sentarse también por ella siete días limpios. ¿Y desde cuándo cuenta la mujer los siete días limpios? Desde el día siguiente a aquel en que la sangre cesó por completo. ¿Cómo? Vio dos días o tres y se examina con frecuencia; si la sangre cesó en el segundo día o en el tercero, aun de mañana, no cuenta siete desde ese mismo día en que cesó, sino que al día siguiente se examina otra vez y empieza a contar siete desde ese día. ¿Y en qué caso se dice esto? En que vio dos días o tres o más. Pero si no vio más que un solo día —aunque ese mismo día se examinó e hizo cese en pureza— no cuenta desde el día siguiente, pues la presunción es que todo el primer día es impuro y que el manantial estuvo abierto todo ese día; y se recela de que tal vez su sangre le volvió tras su examen y fluyó toda la noche, y este segundo día no entra en el cómputo de su visión. E incluso si se examinó al anochecer, se recela de que tal vez al retirar su mano vio, a no ser que sus manos hayan estado entre sus ojos durante todo el crepúsculo (véase Rambam, Isuré Biá 6:20) —es decir, que se examinó y dejó el testigo dentro aún de día, y este permaneció allí durante el crepúsculo hasta la noche, y no halló en él sangre en absoluto—; en tal caso es posible decir que empiece a contar desde el día siguiente.

וְנִמְצָא שֶׁכָּל הַנָּשִׁים הַיּוֹם, אֲפִלּוּ בִּרְאִיָּה אַחַת דִּינָן כְּזָבוֹת גְּדוֹלוֹת וּצְרִיכוֹת לִסְפֹּר שִׁבְעָה יָמִים נְקִיִּים, וְכֵן כָּל אִשָּׁה שֶׁמָּצְאָה כֶּתֶם בְּמָקוֹם שֶׁרָאוּי לָחוּשׁ לוֹ, אַף עַל פִּי שֶׁהַכְּתָמִים מִדְּרַבָּנָן (שם נח ב), כִּי מִן הַתּוֹרָה אֵין אִשָּׁה מִתְטַמְּאָה עַד שֶׁתַּרְגִּישׁ בְּעַצְמָהּ דַּם טֻמְאָתָהּ, שֶׁנֶּאֱמַר (ויקרא טו יט) דָּם יִהְיֶה זֹבָהּ בִּבְשָׂרָהּ. כְּלוֹמַר, שֶׁתַּרְגִּישׁ אוֹתוֹ, אַף עַל פִּי כֵן כְּבָר הֶחְמִירוּ חֲכָמִים עַל הַכְּתָמִים וְהִצְרִיכוּ סְפִירַת שִׁבְעָה עֲלֵיהֶם וְהֶפְסֵק טָהֳרָה. וּלְפִיכָךְ אִם מָצְאָה כֶּתֶם כַּשִּׁעוּר הָאוֹסֵר בְּמָקוֹם שֶׁרָאוּי לָחוּשׁ בּוֹ, צְרִיכָה לֵשֵׁב עָלָיו גַּם כֵּן שִׁבְעָה נְקִיִּים. וּמֵאֵימָתַי הָאִשָּׁה מוֹנָה שִׁבְעָה יָמִים נְקִיִּים? מִמָּחֳרַת יוֹם שֶׁפָּסַק הַדָּם לְגַמְרֵי. כֵּיצַד, רָאֲתָה שְׁנֵי יָמִים אוֹ שְׁלֹשָׁה בּוֹדֶקֶת עַצְמָהּ תָּדִיר, אִם פָּסַק הַדָּם בְּיוֹם שֵׁנִי אוֹ בְּיוֹם שְׁלִישִׁי אֲפִילּוּ בְּשַׁחֲרִית, אֵינָהּ מוֹנָה שִׁבְעָה מֵאוֹתוֹ יוֹם שֶׁפָּסַק הַדָּם בּוֹ, אֶלָּא לְמָחָר בּוֹדֶקֶת עַצְמָהּ פַּעַם אַחֶרֶת וּמַתְחֶלֶת לִסְפֹּר שִׁבְעָה מֵאוֹתוֹ הַיּוֹם. וּבַמֶּה דְּבָרִים אֲמוּרִים? שֶׁרָאֲתָה שְׁנֵי יָמִים אוֹ שְׁלֹשָׁה אוֹ עוֹד, אֲבָל אִם לֹא רָאֲתָה אֶלָּא יוֹם אֶחָד אַף עַל פִּי שֶׁבְּאוֹתוֹ הַיּוֹם בָּדְקָה עַצְמָהּ וְהִפְסִיקָה בְּטָהֳרָה אֵינָהּ מוֹנָה מִיּוֹם הַמָּחֳרָת, שֶׁחֶזְקַת הַיּוֹם הָרִאשׁוֹן כֻּלּוֹ טָמֵא, וְהֻחְזַק מַעְיָן פָּתוּחַ כָּל אוֹתוֹ הַיּוֹם, וְחוֹשְׁשִׁין שֶׁמָּא דָּמֶיהָ חָזְרוּ לָהּ לְאַחַר בְּדִיקָתָהּ וְשָׁפְעָה כָּל הַלַּיְלָה, וְאֵין יוֹם שֵׁנִי זֶה לִרְאִיָּתָהּ מִן הַמִּנְיָן, וַאֲפִילּוּ בָּדְקָה עַצְמָהּ מִבָּעֶרֶב חוֹשְׁשִׁין שֶׁמָּא עִם סִלּוּק יָדֶיהָ רָאֲתָה, אֶלָּא אִם כֵּן הָיוּ יָדֶיהָ בֵּין עֵינֶיהָ כָּל בֵּין הַשְּׁמָשׁוֹת (עי' רמב"ם איסורי ביאה פ"ו ה"כ), כְּלוֹמַר, שֶׁבָּדְקָה עַצְמָהּ וְהִנִּיחָהּ הָעֵד בִּפְנִים מִבְּעוֹד יוֹם וְעָמַד שָׁם בֵּין הַשְּׁמָשׁוֹת עַד הַלַּיְלָה וְלֹא מָצְאָה עָלָיו דָּם כְּלָל, בְּעִנְיָן זֶה אֶפְשָׁר שֶׁנֹּאמַר שֶׁתַּתְחִיל לִמְנוֹת מִיּוֹם הַמָּחֳרָת.

Y a la que halla una mancha no se le impone tanto rigor como para exigirle un día de cese de pureza aparte del día en que halló la mancha —como dijimos respecto de la que ve un solo día—; sino que, ciertamente, una vez que se examinó tras hallar la mancha y se halló pura, cuenta siete días limpios excepto ese día en que la halló; es decir, que empieza su cómputo al día siguiente del día en que halló la mancha, según la ley de la mujer que vio sangre dos o tres días, como dijimos arriba. Durante los siete días (ibíd. 68b) la mujer necesita, de entrada, examen cada día. Y a posteriori, si se examinó solo el primer día —que es el siguiente al día en que hizo el cese— y luego no se examinó más, aunque hayan pasado sobre ella varios días después de los siete, se examina en el momento de la inmersión y le basta, pues ya había hecho cese en pureza antes. Si no se examinó el primer día sino solo el día del cese, en el día séptimo se examina y le basta, y se sumerge la noche del octavo. Si no se examinó ni el primer día ni el séptimo —aunque se examinara la noche del octavo y aunque hubiese hecho cese en pureza antes— no le cuentan en absoluto aquellos siete días que pasaron, puesto que no se examinó en ellos ni al principio ni al final. Y necesita contar, desde el momento en que se examinó, siete días limpios. Y es posible que la raíz de esto sea que la Torá ordenó (ibíd. 28) «y contará para sí, y después quedará pura»; y puesto que no se examinó ni al principio ni al final, no hay aquí cómputo.

וְהַמּוֹצְאָה כֶּתֶם, אֵין מַחְמִירִין בָּהּ כָּל כָּךְ שֶׁנַּצְרִיךְ אוֹתָהּ יוֹם הֶפְסֵק טָהֳרָה מִלְּבַד הַיּוֹם שֶׁמָּצְאָה בּוֹ הַכֶּתֶם, כְּמוֹ שֶׁאָמַרְנוּ בְּרוֹאָה יוֹם אֶחָד לְבַד, אֶלָּא וַדַּאי מִכֵּיוָן שֶׁבָּדְקָה עַצְמָהּ אַחַר שֶׁמָּצְאָה הַכֶּתֶם וּמָצְאָה טָהוֹר, מוֹנָה שִׁבְעָה נְקִיִּים חוּץ מֵאוֹתוֹ יוֹם שֶׁמָּצְאָה הַכֶּתֶם, כְּלוֹמַר, שֶׁמַּתְחֶלֶת מִנְיָנָהּ לְמָחֳרָתוֹ שֶׁל יוֹם שֶׁמָּצְאָה בּוֹ הַכֶּתֶם, כְּדִין אִשָּׁה שֶׁרָאֲתָה דָּם שְׁנֵי יָמִים אוֹ שְׁלֹשָׁה, כְּמוֹ שֶׁאָמַרְנוּ לְמַעְלָה. כָּל שִׁבְעָה יָמִים (שם סח, ב) צְרִיכָה הָאִשָּׁה בְּדִיקָה לְכַתְּחִלָּה בְּכָל יוֹם וָיוֹם, וּבְדִיעֲבַד אִם בָּדְקָה יוֹם רִאשׁוֹן בִּלְבַד, שֶׁהוּא מָחֳרַת יוֹם שֶׁהִפְסִיקָה, וְשׁוּב לֹא בָּדְקָה אֲפִלּוּ עָבְרוּ עָלֶיהָ כַּמָּה יָמִים אַחַר הַשִּׁבְעָה בּוֹדֶקֶת עַצְמָהּ בִּשְׁעַת טְבִילָה וְדַיָּהּ, שֶׁכְּבָר הִפְסִיקָה בְּטָהֳרָה קֹדֶם לָכֵן. לֹא בָּדְקָה עַצְמָהּ בְּיוֹם רִאשׁוֹן אֶלָּא בְּיוֹם הַפְסָקָה בִּלְבַד, לְיוֹם שְׁבִיעִי בּוֹדֶקֶת עַצְמָהּ וְדַיָּהּ וְטוֹבֶלֶת בְּלֵיל שְׁמִינִי. לֹא בָּדְקָה עַצְמָהּ לֹא בְּיוֹם רִאשׁוֹן וְלֹא בְּיוֹם שְׁבִיעִי, אֲפִלּוּ בָּדְקָה בְּלֵיל שְׁמִינִי, אַף עַל פִּי שֶׁהִפְסִיקָה בְּטָהֳרָה מִקֹּדֶם לָכֵן, אֵין עוֹלִין לָהּ כְּלָל אוֹתָן שִׁבְעָה יָמִים שֶׁעָבְרוּ, מִכֵּיוָן שֶׁלֹּא בָּדְקָה בָּהֶן לֹא בַּתְּחִלָּה וְלֹא בַּסּוֹף. וּצְרִיכָה לִמְנוֹת מֵעֵת שֶׁבָּדְקָה שִׁבְעָה יָמִים נְקִיִּים. וְאֶפְשָׁר שֶׁעִקַּר דָּבָר זֶה מִכֵּיוָן שֶׁהַתּוֹרָה צִוְּתָה (שם כח) וְסָפְרָה לָהּ וְאַחַר תִּטְהָר. וּמִכֵּיוָן שֶׁלֹּא בָּדְקָה לֹא בַּתְּחִלָּה וְלֹא בַּסּוֹף אֵין כָּאן סְפִירָה.

Y este examen ha de hacerlo la mujer con algodón limpio —llamado en lengua vernácula «cotón»— o con lana blanca limpia y suave, o con un paño de lino viejo que, por su vejez, es suave; y todos han de ser blancos, para que se distinga bien en ellos cualquier matiz rojizo (Nidá 17a). Y estos paños con los que se examina se llaman en el Talmud «testigos» (edim). Y cuando se examina, ha de introducir el testigo en todos los pliegues y hendiduras de aquel lugar; y si halló luego en él algún matiz rojo, es impura. Todo examen que no se hace así no es examen: aunque introdujo el testigo en aquel lugar pero no examinó en los pliegues y hendiduras, no es buen examen, pues eso no se llama sino «limpieza» (kinúaj); y con mayor razón el mero cambio de su ropa interior no le cuenta como examen. Estos siete días limpios han de ser consecutivos, sin que se interponga impureza entre ellos: aunque haya estado todos los días sin ver, si en el día séptimo —aun al anochecer— vio, anula todo su cómputo y necesita contar después siete días limpios consecutivos.

וּבְדִיקָה זוֹ צְרִיכָה הָאִשָּׁה לַעֲשׂוֹתָהּ בְּצֶמֶר גֶּפֶן נָקִי הַנִּקְרָא בְּלַעַז קוטו"ן אוֹ בְּצֶמֶר לָבָן נָקִי וְרַךְ אוֹ בְּבֶגֶד פִּשְׁתָּן יָשָׁן שֶׁמֵּחֲמַת יָשְׁנוֹ הוּא רַךְ, וְכֻלָּן יִהְיוּ לְבָנִים, כְּדֵי שֶׁיְּהֵא נִכָּר יָפֶה בָּהֶן כָּל מַרְאֶה אַדְמִימוּת (נדה יז א). וְאֵלֶּה הַבְּגָדִים שֶׁבּוֹדֶקֶת בָּהֶן, נִקְרָא בַּתַּלְמוּד עֵדִים. וּכְשֶׁבּוֹדֶקֶת, צְרִיכָה לְהַכְנִיס הָעֵד בְּכָל חוֹרִין וּסְדָקִין שֶׁבְּאוֹתוֹ מָקוֹם, וְאִם מָצְאָה עָלָיו אַחַר כֵּן שׁוּם מַרְאֶה אָדֹם טְמֵאָה. כָּל בְּדִיקָה שֶׁאֵינָהּ עֲשׂוּיָה כָּךְ אֵינָהּ בְּדִיקָה, אֲפִלּוּ הִכְנִיסָה הָעֵד בְּאוֹתוֹ מָקוֹם וְלֹא בָּדְקָה בַּחוֹרִין וּבַסְּדָקִין, אֵינָהּ בְּדִיקָה יָפָה, שֶׁאֵין זֶה קָרוּי אֶלָּא קִנּוּחַ, וְכָל שֶׁכֵּן שֶׁאֵין שִׁנּוּי חֲלוּקָהּ עוֹלֶה לָהּ לַבְּדִיקָה. שִׁבְעָה יָמִים נְקִיִּים אֵלּוּ צְרִיכִין שֶׁיִּהְיוּ רְצוּפִים שֶׁלֹּא תִּפְסֹק טֻמְאָה בֵּינֵיהֶם, אֲפִלּוּ יָשְׁבָה לָהּ כָּל הַיָּמִים וְלֹא רָאֲתָה, וּבַיּוֹם הַשְּׁבִיעִי אֲפִלּוּ מִבָּעֶרֶב רָאֲתָה, הֲרֵי זוֹ סוֹתֶרֶת כָּל מִנְיָנָהּ וּצְרִיכָה לִסְפֹּר אַחַר כָּךְ שִׁבְעָה יָמִים נְקִיִּים רְצוּפִין.

Y las leyes de las medidas de la mancha (ibíd. 58b); y en qué caso atribuye la sangre a la mancha o no la atribuye; y la que tiene una herida en aquel lugar, si atribuye a ella su sangre hasta que sane la herida; y el asunto de la menor que tuvo relación y la sangre mana de ella, cuál es su ley (ibíd. 64b); y la sangre de los virgos, que los Sabios juzgaron como sangre de niddá (ibíd. 65b); y las leyes de los ciclos menstruales (vesatot), que son muchas; y la ley de apartarse de la mujer cerca de su ciclo, que es la «oná» —es decir, aquel día o aquella noche en que suele ver, en que le está prohibida la unión—, pues está escrito (ibíd. 31) «y apartaréis a los hijos de Israel de su impureza», y vino la interpretación de que se aparten de sus mujeres cerca de su ciclo; pero después de que pasó el tiempo de la oná del ciclo, les está permitido unirse. Y el asunto del distanciamiento de la mujer que ordenaron, de bendita memoria (Shabat 11a), respecto de la niddá, para que el hombre no tropiece en transgresión: que no coma el hombre con su mujer niddá en un mismo plato, ni le alcance algo de su mano a la de ella (ibíd. 13a), ni hable con ella cosas que habitúan a la transgresión, y otras semejantes.

וְדִינֵי שִׁעוּרֵי הַכֶּתֶם (שם נח, ב) וּבְאֵיזֶה עִנְיָן תּוֹלָה בַּכֶּתֶם אוֹ אֵינָהּ תּוֹלָה, וּמִי שֶׁיֵּשׁ לָהּ מַכָּה בְּאוֹתוֹ מָקוֹם אִם תּוֹלָה בָּהּ דָּמֶיהָ עַד שֶׁתִּחְיֶה הַמַּכָּה, וְעִנְיַן קְטַנָּה שֶׁנִּבְעֲלָה וְהַדָּם שׁוֹתֵת מִמֶּנָּה מָה דִּינָהּ (שם סד ב), וְדַם בְּתוּלִים שֶׁדָּנוּ אוֹתוֹ חֲכָמִים כְּדַם נִדָּה (שם סה ב), וְדִינֵי הַוְּסָתוֹת רַבִּים, וְדִין פְּרִישָׁה מִן הָאִשָּׁה סָמוּךְ לְוִסְתָּהּ שֶׁהִיא הָעוֹנָה, כְּלוֹמַר, אוֹתוֹ הַיּוֹם אוֹ אוֹתוֹ הַלַּיְלָה שֶׁהִיא רְגִילָה לִרְאוֹת בָּהֶן אֲסוּרָה בְּתַשְׁמִישׁ, מִדִּכְתִיב (שם לח) וְהִזַּרְתֶּם אֶת בְּנֵי יִשְׂרָאֵל מִטֻּמְאָתָם, וּבָא הַפֵּרוּשׁ, שֶׁיִּפְרְשׁוּ מִנְּשׁוֹתֵיהֶן סָמוּךְ לְוִסְתָּן, אֲבָל אַחַר שֶׁעָבְרָה עוֹנַת הַוֶּסֶת מֻתָּרִין לְשַׁמֵּשׁ. וְעִנְיַן הַהַרְחָקָה מִן הָאִשָּׁה שֶׁצִּוּוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (שבת יא, א) בְּעִנְיַן הַנִּדּוּת כְּדֵי שֶׁלֹּא יִכָּשֵׁל אָדָם בַּעֲבֵרָה, וְהוּא שֶׁלֹּא יֹאכַל אָדָם עִם אִשְׁתּוֹ נִדָּה בִּקְעָרָה אַחַת, וְלֹא יוֹשִׁיט דָּבָר מִיָּדוֹ לְיָדָהּ (שם יג א), וְלֹא יְדַבֵּר עִמָּהּ דְּבָרִים שֶׁל הֶרְגֵּל עֲבֵרָה, וְכַיּוֹצֵא בִּדְבָרִים אֵלּוּ.

Y el asunto de su inmersión, que los Sabios les exigieron sumergirse de noche —y aunque la inmersión de la zavá es válida incluso de día por ley de la Torá, y todas ellas hoy son como zavot— aun así dijeron los Sabios que la inmersión de todas ellas sea de noche, por el cuidado respecto de su hija, tal como se explica el asunto en la Guemará (Nidá 67b). Y en caso de apremio —por ejemplo, cuando las puertas de la ciudad se cierran de noche y cosas semejantes— permitieron sumergirse incluso de día; y de todos modos le está prohibido unirse hasta la noche, no sea que vea y anule todo su cómputo, y resulte que tuvo relación con una impura, pues su pureza la hizo depender la Escritura de los días y de la inmersión.

וְעִנְיַן טְבִילָתָן שֶׁהִצְרִיכוּ אוֹתָן חֲכָמִים לִטְבֹּל בַּלַּיְלָה, וְאַף עַל פִּי שֶׁטְּבִילַת הַזָּבָה אֲפִילּוּ בַּיּוֹם מִדִּין תּוֹרָה, וְהֵן כֻּלָּן הַיּוֹם כְּזָבוֹת, אַף עַל פִּי כֵן אָמְרוּ חֲכָמִים שֶׁטְּבִילַת כֻּלָּן בַּלַּיְלָה מִשּׁוּם סְרַךְ בִּתָּהּ, וּכְמוֹ שֶׁמְּפֹרָשׁ הָעִנְיָן בַּגְּמָרָא (נדד סז, ב). וּבִמְקוֹם דֹּחַק, כְּגוֹן שֶׁדַּלְתוֹת מְדִינָה נִנְעָלוֹת בַּלַּיְלָה וְכַיּוֹצֵא בָּזֶה, הִתִּירוּ לִטְבֹּל אֲפִילּוּ בַּיּוֹם, וּמִכָּל מָקוֹם אֲסוּרָה לְשַׁמֵּשׁ עַד הַלַּיְלָה, שֶׁמָּא תִּרְאֶה וְתִסְתֹּר כָּל מִנְיָנָהּ וְנִמְצָא שֶׁבָּא עַל הַטְּמֵאָה, לְפִי שֶׁטָּהֳרָתָהּ תָּלָה הַכָּתוּב בְּיָמִים וּטְבִילָה.

Y rige esta prohibición en todo lugar y en todo tiempo. Y quien la transgrede y yace con la niddá deliberadamente, desde el momento en que la penetró, es reo de karet; si lo hizo por inadvertencia, trae una ofrenda de pecado fija (jatat kevuá). Y el hijo de la niddá no se llama mamzer, sino hijo defectuoso (valad pagum). Y en la prohibición de «no entrará mamzer» explicaremos esto, con la ayuda de HaShem, en el orden de Ki Tetsé (precepto 465).

וְנוֹהֵג אִסּוּר זֶה בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן. וְעוֹבֵר עָלֶיהָ וְשָׁכַב אֶת הַנִּדָּה בְּמֵזִיד, מִכֵּיוָן שֶׁהֶעֱרָה בָּהּ חַיָּב כָּרֵת, בְּשׁוֹגֵג מֵבִיא חַטָּאת קְבוּעָה. וּבֶן הַנִּדָּה אֵינוֹ נִקְרָא מַמְזֵר אֶלָּא וָלָד פָּגוּם. וּבְלָאו דְּלֹא יָבֹא מַמְזֵר נְבָאֵר זֶה בְּעֶזְרַת הַשֵּׁם בְּסֵדֶר כִּי תֵצֵא (מצוה תסה).