Precepto 238
No quedarse impasible ante la sangre del prójimo
No quedarse impasible ante la sangre del prójimo —es decir, que no nos abstengamos de salvar la vida de un judío cuando lo vemos en peligro de muerte o de perdición y está en nuestra mano salvarlo de algún modo, como está dicho: «No te quedarás impasible ante la sangre de tu prójimo» (Vaikrá 19:16). Y decimos en Sanhedrín (73a): se enseñó en una baraita: ¿de dónde se aprende que quien ve a su compañero ahogándose en el río, o a una fiera que lo arrastra, o a unos bandidos que vienen contra él, está obligado a salvarlo aun arriesgándose? De lo que está dicho: «No te quedarás impasible ante la sangre de tu prójimo». Y no solo está obligado a salvarlo por sí mismo, sino que también está obligado a tomarse el trabajo de contratar a otros que lo hagan. Y además, nuestros maestros, de bendita memoria, incluyeron en esta advertencia que no se oculte un testimonio para que el prójimo no pierda su dinero. Así consta en el Sifrá (Séder Kedoshim 4:8): ¿de dónde se aprende que, si conoce un testimonio, no le está permitido callarlo? De lo que está dicho: «No te quedarás impasible ante la sangre de tu prójimo». ¿Y de dónde se aprende que, si lo vio ahogándose en el río, etc.? ¿Y de dónde se aprende, respecto del que persigue a su compañero para matarlo, que estás obligado a salvar al perseguido aun a costa de la vida del perseguidor? De lo que está dicho: «No te quedarás impasible», etc.
שֶׁלֹּא לַעֲמֹד עַל דַּם רֵעִים – שֶׁלֹּא נִמָּנַע מִלְּהַצִּיל נֶפֶשׁ מִיִּשְׂרָאֵל כְּשֶׁנִּרְאֵהוּ בְּסַכָּנַת הַמִּיתָה וְהָאֲבֵדָה וְיִהְיֶה לָנוּ יְכֹלֶת לְהַצִּילוֹ בְּשׁוּם צַד, שֶׁנֶּאֱמַר (ויקרא יט טז) לֹא תַעֲמֹד עַל דַּם רֵעֶךָ. וְאָמְרִינַן בְּסַנְהֶדְרִין (עג א) תַּנְיָא מִנַּיִן לָרוֹאֶה אֶת חֲבֵרוֹ שֶׁטּוֹבֵעַ בַּנָּהָר אוֹ חַיָּה גּוֹרַרְתּוֹ אוֹ לִסְטִים בָּאִים עָלָיו שֶׁהוּא חַיָּב לְהַצִּילוֹ בְּנַפְשׁוֹ שֶׁנֶּאֱמַר לֹא תַעֲמֹד עַל דַּם רֵעֶךָ. וְלָא מִבָּעֲיָא אַצּוֹלֵה בְּנַפְשֵׁהּ דְּמִחַיַּב, אֶלָּא מִטְרָח וּמֵיגַר נָמֵי אֲגִירֵי חַיָּב, וְעוֹד כָּלְלוּ רַבּוֹתֵינוּ ז"ל בְּאַזְהָרָה זוֹ שֶׁלֹּא לִכְבֹּשׁ עֵדוּת כְּדֵי שֶׁלֹּא יְאַבֵּד חֲבֵרוֹ מָמוֹן. וְכֵן הוּא בַּסִּפְרָא (סדר קדושים ד ח) מִנַּיִן שֶׁאִם נוֹדַע לוֹ עֵדוּת שֶׁאֵינוֹ רַשַּׁאי לִשְׁתֹּק עָלֶיהָ, שֶׁנֶּאֱמַר וְלֹא תַעֲמֹד עַל דַּם רֵעֶךָ. וּמִנַּיִן שֶׁאִם רְאִיתוֹ טוֹבֵעַ בַּנָּהָר וכו'. וּמִנַּיִן לְרוֹדֵף אַחַר חֲבֵרוֹ לְהָרְגוֹ, שֶׁאַתָּה חַיָּב לְהַצִּילוֹ בְּנַפְשׁוֹ? שֶׁנֶּאֱמַר לֹא תַעֲמֹד וְגוֹ'.
La raíz de esta mitzvá es conocida: pues así como uno salva a su compañero, también su compañero lo salvará a él, y con ello se asienta el mundo —y Dios desea su poblamiento, ya que lo formó para que fuera habitado. Las leyes de esta mitzvá ya quedaron explicadas en el tratado de Sanhedrín (73a).
שֹׁרֶשׁ מִצְוָה זוֹ יָדוּעַ, כִּי כְּמוֹ שֶׁיַּצִּיל הָאֶחָד אֶת חֲבֵרוֹ כֵּן חֲבֵרוֹ יַצִּיל אוֹתוֹ וְיִתְיַשֵּׁב הָעוֹלָם בְּכָךְ, וְהָאֵל חָפֵץ בְּיִשּׁוּבוֹ כִּי לָשֶׁבֶת יְצָרָהּ, וּכְבָר נִתְבָּאֲרוּ דִּינֵי מִצְוָה זוֹ בְּמַסֶּכֶת סַנְהֶדְרִין (עג א).
Rige en todo lugar y en todo tiempo, en hombres y en mujeres. Y quien la transgrede y se abstiene de salvar teniendo el poder de hacerlo, ha transgredido un precepto negativo; pero no se le azota por ello, porque es un precepto negativo que no implica una acción —y tenemos por norma que por estos no se azota.
וְנוֹהֶגֶת בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן בִּזְכָרִים וּנְקֵבוֹת. וְהָעוֹבֵר עָלֶיהָ וְנִמְנַע מִלְּהַצִּיל וְיֵשׁ יְכֹלֶת בְּיָדוֹ עָבַר עַל לָאו, וְאֵין לוֹקִין עָלָיו לְפִי שֶׁהוּא לָאו שֶׁאֵין בּוֹ מַעֲשֶׂה, דְּקַיְמָא לַן אֵין לוֹקִין עָלָיו.