Precepto 307
La cuenta del Ómer
La mitzvá de contar el ómer: contar cuarenta y nueve días desde el día en que se trae el ómer, que es el dieciséis de Nisán. Como está dicho (Vaikrá 23:15): «Y contaréis para vosotros, desde el día siguiente al Shabat, desde el día en que trajisteis el ómer de la ofrenda mecida». Y este conteo es obligación —debemos contar en él los días, día por día, y asimismo las semanas—, pues la Escritura dijo «contaréis cincuenta días». Y dijo también (Devarim 16:9): «Siete semanas contarás para ti». Y explícitamente dijo Abayé en la Guemará, en Menajot (66a): es mitzvá contar los días y es mitzvá contar las semanas (véase Séfer haMitzvot del Rambam, precepto positivo 161). Hay entre los comentaristas (véase el final del Ran, Pesajim) quienes opinaban que la intención de la Escritura era contar las semanas solo cuando están completas, pero que mencionar cada día que son tantos días y tantas semanas no hace falta. Y hay entre ellos quienes dijeron (Rosh, responsa, klal 24, siman 13) que el camino preferido es mencionar siempre, cada día, el conteo de las semanas junto con los días; y el que teme al Cielo elegirá su camino para salir de toda duda, y no se preocupará por la hermosura de las palabras. Y así han acostumbrado hoy en todos los lugares de los que tenemos noticia.
מִצְוַת סְפִירַת הָעֹמֶר – לִסְפֹּר תִּשְׁעָה וְאַרְבָּעִים יוֹם מִיּוֹם הֲבָאַת הָעֹמֶר שֶׁהוּא יוֹם שִׁשָּׁה עָשָׂר בְּנִיסָן. שֶׁנֶּאֱמַר (ויקרא כג טו) וּסְפַרְתֶּם לָכֶם מִמָּחֳרַת הַשַּׁבָּת מִיּוֹם הֲבִיאֲכֶם אֶת עֹמֶר הַתְּנוּפָה. וְהַמִּנְיָן הַזֶּה חוֹבָה, וְעָלִינוּ לִמְנוֹת בּוֹ הַיָּמִים יוֹם יוֹם, וְכֵן הַשָּׁבוּעוֹת, שֶׁהַכָּתוּב אָמַר תִּסְפְּרוּ חֲמִשִּׁים יוֹם. וְאָמַר גַּם כֵּן (דברים טז ט) שִׁבְעָה שָׁבֻעֹת תִּסְפָּר לָךְ, וּבְפֵרוּשׁ אָמַר אַבַּיֵּי בַּגְּמָרָא בִּמְנָחוֹת (סו, א) מִצְוָה לְמִמְנֵי יוֹמֵי וּמִצְוָה לְמִמְנֵי שָׁבוּעֵי (עי' סהמ"צ להרמב"ם עשין קסא). וְיֵשׁ מִן הַמְּפָרְשִׁים (עי' סוף ר"ן פסחים), שֶׁהָיָה דַּעְתָּם, כִּי כַּוָּנַת הַכָּתוּב לִמְנוֹת הַשָּׁבוּעוֹת דַּוְקָא כְּשֶׁהֵן שְׁלֵמִים, אֲבָל לְהַזְכִּיר בְּכָל יוֹם וְלוֹמַר שֶׁהֵם כָּךְ וְכָךְ יָמִים וְכָךְ וְכָךְ שָׁבוּעוֹת אֵין צֹרֶךְ. וְיֵשׁ מֵהֶם שֶׁאָמְרוּ (רא"ש בתשובה כלל כד סי' יג), כִּי הַדֶּרֶךְ הַנִּבְחָר לְהַזְכִּיר מִנְיַן הַשָּׁבוּעוֹת עִם הַיָּמִים תָּמִיד בְּכָל יוֹם וִירֵא שָׁמַיִם יִבְחַר דַּרְכָּם לְהוֹצִיא מִכָּל סָפֵק, וְלֹא יָחוּשׁ לְתִפְאֶרֶת הַמִּלּוֹת, וְכֵן נָהֲגוּ הַיּוֹם בְּכָל הַמְּקוֹמוֹת שֶׁשָּׁמַעְנוּ.
Y escribió el Rambam, de bendita memoria (Séfer haMitzvot, allí): no te induzca a error lo que dijeron, de bendita memoria, «es mitzvá contar los días y es mitzvá contar las semanas», haciéndote pensar que son dos mitzvot. Pues la intención en ello no es decir que cada una sea una mitzvá por sí misma, sino que es una parte de las partes de la mitzvá. Ciertamente serían dos mitzvot si hubieran dicho «el conteo de los días es una mitzvá y el conteo de las semanas es una mitzvá». Y esto es algo que no se le escapa a quien examina el asunto con detalle y lo aclara: cuando dices «queda obligado a hacer tal y tal cosa», no se sigue de esa frase que aquel asunto sea una mitzvá por sí misma. Y la prueba clara de ello es que contamos también las semanas cada noche, al decir que son tantas semanas y tantos días; y si las semanas fueran una mitzvá aparte, no habrían dispuesto su conteo sino en las noches de las semanas únicamente, y tendrían dos bendiciones: «que nos santificó con sus mitzvot y nos ordenó sobre el conteo de los días del ómer» y «sobre el conteo de las semanas del ómer». Y no es así, sino que la mitzvá es el conteo del ómer, sus días y sus semanas, como hemos escrito. Hasta aquí.
וְכָתַב הָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה (סהמ"צ שם) וְאַל יַטְעֶה אוֹתְךָ אָמְרָם זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה מִצְוָה לְמִמְנֵי יוֹמֵי וּמִצְוָה לְמִמְנֵי שָׁבוּעֵי. וְתַחְשֹׁב שֶׁהֵם שְׁתֵּי מִצְוֹת, שֶׁאֵין הַכַּוָּנָה בָּזֶה לוֹמַר שֶׁתִּהְיֶה מִצְוָה בִּפְנֵי עַצְמָהּ, אֲבָל הוּא חֵלֶק מֵחֶלְקֵי הַמִּצְוָה. וְאָמְנָם הָיוּ שְׁתֵּי מִצְוֹת, אִלּוּ אָמְרוּ מִנְיַן הַיָּמִים מִצְוָה וּמִנַּיִן הַשָּׁבוּעוֹת מִצְוָה, וְזֶה מָה שֶׁלֹּא נֶעְלַם מִמִּי שֶׁיְּדַקְדֵּק בַּדָּבָר וִיבָאֲרֵהוּ, שֶׁאַתָּה כְּשֶׁתֹּאמַר יִתְחַיֵּב שֶׁיַּעֲשֶׂה כָּךְ וְכָךְ, לֹא יִתְחַיֵּב מִן הַמַּאֲמָר הַזֶּה שֶׁהָעִנְיָן הַהוּא מִצְוָה בִּפְנֵי עַצְמָהּ, וְהָרְאָיָה הַמְּבֹאֶרֶת עַל זֶה, הֱיוֹתֵנוּ מוֹנִין הַשָּׁבוּעוֹת כְּמוֹ כֵן בְּכָל לַיְלָה בְּאָמְרֵנוּ שֶׁהֵם כָּךְ וְכָךְ שָׁבוּעוֹת וְכָךְ וְכָךְ יָמִים, וְאִלּוּ הָיוּ הַשָּׁבוּעוֹת מִצְוָה בִּפְנֵי עַצְמָהּ, לֹא סִדְרוּ מִנְיָנָם אֶלָּא בְּלֵילֵי הַשָּׁבוּעוֹת בִּלְבַד, וְהָיוּ לָהֶן שְׁתֵּי בְּרָכוֹת אֲשֶׁר קִדְּשָׁנוּ בְּמִצְוֹתָיו וְצִוָּנוּ עַל סְפִירַת יְמֵי הָעֹמֶר, וְעַל סְפִירַת שָׁבוּעֵי הָעֹמֶר, וְאֵין הַדָּבָר כֵּן, אֲבָל הַמִּצְוָה הִיא סְפִירַת הָעֹמֶר יָמָיו וְשָׁבוּעוֹתָיו כְּמוֹ שֶׁכָּתַבְנוּ, עַד כָּאן.
De las raíces de la mitzvá. Por vía del peshat: dado que todo el fundamento de Israel no es sino la Torá —y por causa de la Torá fueron creados los cielos y la tierra, como está escrito (Yirmiyahu 33:25): «Si no fuera por mi pacto de día y de noche...», etc.—, y ella es el fundamento y la causa de que fueran redimidos y salieran de Mitsraim, para que recibieran la Torá en Sinái y la cumplieran. Como dijo HaShem a Moshé (Shemot 3:12): «Y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando saques al pueblo de Mitsraim, serviréis a Elohim en este monte». Y la explicación del versículo es: el que tú los saques de Mitsraim te será señal de que serviréis a Elohim en este monte —es decir, que recibiréis la Torá, que es el gran fundamento por el cual son redimidos y es la finalidad de su bien, y es para ellos algo mayor que la liberación de la esclavitud—. Y por eso HaShem hizo a Moshé una señal en su salida de la esclavitud hacia la recepción de la Torá, pues lo accesorio siempre se hace señal de lo principal.
מִשָּׁרְשֵׁי הַמִּצְוָה. עַל צַד הַפְּשָׁט, לְפִי שֶׁכָּל עִקָּרָן שֶׁל יִשְׂרָאֵל אֵינוֹ אֶלָּא הַתּוֹרָה, וּמִפְּנֵי הַתּוֹרָה נִבְרְאוּ שָׁמַיִם וָאָרֶץ, וּכְמוֹ שֶׁכָּתוּב (ירמיהו לג כה) אִם לֹא בְּרִיתִי יוֹמָם וָלָיְלָה וְגוֹ', וְהִיא הָעִקָּר וְהַסִּבָּה שֶׁנִּגְאֲלוּ וְיָצְאוּ מִמִּצְרַיִם, כְּדֵי שֶׁיְּקַבְּלוּ הַתּוֹרָה בְּסִינַי וִיקַיְּמוּהָ, וּכְמוֹ שֶׁאָמַר הַשֵּׁם לְמֹשֶׁה (שמות ג יב) וְזֶה לְּךָ הָאוֹת כִּי אָנֹכִי שְׁלַחְתִּיךָ בְּהוֹצִיאֲךָ אֶת הָעָם מִמִּצְרַיִם תַּעַבְדוּן אֶת הָאֱלֹהִים עַל הָהָר הַזֶּה. וּפֵרוּשׁ הַפָּסוּק הוֹצִיאֲךָ אוֹתָם מִמִּצְרַיִם, יִהְיֶה לְךָ אוֹת שֶׁתַּעַבְדוּן אֶת הָאֱלֹהִים עַל הָהָר הַזֶּה, כְּלוֹמַר, שֶׁתְּקַבְּלוּ הַתּוֹרָה שֶׁהִיא הָעִקָּר הַגָּדוֹל שֶׁבִּשְׁבִיל זֶה הֵם נִגְאָלִים וְהִיא תַּכְלִית הַטּוֹבָה שֶׁלָּהֶם, וְעִנְיַן גָּדוֹל הוּא לָהֶם יוֹתֵר מִן הַחֵרוּת מֵעַבְדוּת, וְלָכֵן יַעֲשֶׂה הַשֵּׁם לְמֹשֶׁה אוֹת בְּצֵאתָם מֵעַבְדוּת לְקַבָּלַת הַתּוֹרָה, כִּי הַטָּפֵל עוֹשִׂין אוֹתוֹ אוֹת לְעוֹלָם אֶל הָעִקָּר.
Y por esto —porque ella es todo el fundamento de Israel y por ella fueron redimidos y ascendieron a toda la grandeza a la que ascendieron— se nos ordenó contar desde el día siguiente al Yom Tov de Pésaj hasta el día de la entrega de la Torá, para mostrar en nuestra alma el gran anhelo por ese día honorable, ansiado por nuestro corazón «como el siervo que ansía la sombra»; y cuenta continuamente cuándo llegará el tiempo deseado en que saldrá a la libertad. Pues el conteo le muestra a la persona que toda su salvación y todo su deseo es llegar a aquel momento. Y por eso contamos hacia el ómer —es decir, tantos días han pasado del conteo—, y no contamos «tantos días nos quedan para el tiempo», porque todo ello nos muestra el deseo fuerte de alcanzar ese momento. Por eso no quisimos mencionar, al inicio de nuestra cuenta, la multitud de días que nos faltan para llegar a la ofrenda de los dos panes de Atséret. Y que no se te haga difícil decir: si es así, después de pasada la mayoría de los días de estas siete semanas, ¿por qué no mencionamos los pocos días que quedan? Porque no se ha de cambiar la forma de la cuenta a la mitad. Y si preguntas: si es así, ¿por qué la empezamos desde el día siguiente al Shabat, y no desde el primer día? La respuesta es que el primer día se dedicó por entero a recordar el gran milagro, que es la salida de Mitsraim —señal y prodigio de la renovación del mundo y de la providencia de HaShem, bendito sea, sobre los hijos del hombre—, y no debemos mezclar en su alegría ni mencionar junto a él ninguna otra cosa. Por eso se instituyó la cuenta desde el segundo día de inmediato. Y no cabe decir «hoy son tantos días del segundo día de Pésaj», pues no sería una cuenta apropiada decir «del segundo día»; por ello se dispuso contar a partir de lo que se hizo en él, que es la ofrenda del ómer —ofrenda honorable en la que hay un recuerdo de que creemos que HaShem, bendito sea, en su providencia sobre los hijos del hombre, quiere darles vida y les renueva cada año la semilla de las cosechas para vivir de ella—.
וּמִפְּנֵי כֵן, כִּי הִיא כָּל עִקָּרָן שֶׁל יִשְׂרָאֵל וּבַעֲבוּרָהּ נִגְאֲלוּ וְעָלוּ לְכָל הַגְּדֻלָּה שֶׁעָלוּ אֵלֶיהָ, נִצְטַוִּינוּ לִמְנוֹת מִמָּחֳרַת יוֹם טוֹב שֶׁל פֶּסַח עַד יוֹם נְתִינַת הַתּוֹרָה לְהַרְאוֹת בְּנַפְשֵׁנוּ הַחֵפֶץ הַגָּדוֹל אֶל הַיּוֹם הַנִּכְבָּד הַנִּכְסָף לְלִבֵּנוּ כְּעֶבֶד יִשְׁאַף צֵל, וְיִמְנֶה תָּמִיד מָתַי יָבוֹא הָעֵת הַנִּכְסָף אֵלָיו שֶׁיֵּצֵא לְחֵרוּת, כִּי הַמִּנְיָן מַרְאֶה לְאָדָם כִּי כָל יִשְׁעוֹ וְכָל חֶפְצוֹ לְהַגִּיעַ אֶל הַזְּמַן הַהוּא. וְזֶהוּ שֶׁאָנוּ מוֹנִין לָעֹמֶר, כְּלוֹמַר, כָּךְ וְכָךְ יָמִים עָבְרוּ מִן הַמִּנְיָן וְאֵין אָנוּ מוֹנִין כָּךְ וְכָךְ יָמִים יֵשׁ לָנוּ לַזְּמַן, כִּי כָּל זֶה מַרְאֶה לָנוּ הָרָצוֹן הֶחָזָק לְהַגִּיעַ אֶל הַזְּמַן, וְעַל כֵּן לֹא נִרְצֶה לְהַזְכִּיר בִּתְחִלַּת חֶשְׁבּוֹנֵנוּ רִבּוּי הַיָּמִים שֶׁיֵּשׁ לָנוּ לְהַגִּיעַ לְקָרְבַּן שְׁתֵּי הַלֶּחֶם שֶׁל עֲצֶרֶת. וְאַל יִקְשֶׁה עָלֶיךָ לוֹמַר אִם כֵּן אַחַר שֶׁעָבְרוּ רֹב הַיָּמִים שֶׁל שִׁבְעָה שָׁבוּעוֹת אֵלּוּ, לָמָּה לֹא נַזְכִּיר מִעוּט הַיָּמִים הַנִּשְׁאָרִים? לְפִי שֶׁאֵין לְשַׁנּוֹת מַטְבֵּעַ הַחֶשְׁבּוֹן בְּאֶמְצָעוֹ. וְאִם תִּשְׁאַל אִם כֵּן לָמָּה אָנוּ מַתְחִילִין אוֹתוֹ מִמָּחֳרַת הַשַּׁבָּת, וְלֹא מִיּוֹם רִאשׁוֹן? הַתְּשׁוּבָה כִּי הַיּוֹם הָרִאשׁוֹן נִתְיַחֵד כֻּלּוֹ לְהַזְכָּרַת הַנֵּס הַגָּדוֹל, וְהוּא יְצִיאַת מִצְרַיִם, שֶׁהוּא אוֹת וּמוֹפֵת בְּחִדּוּשׁ הָעוֹלָם וּבְהַשְׁגָּחַת הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ עַל בְּנֵי אָדָם, וְאֵין לָנוּ לְעָרֵב בְּשִׂמְחָתוֹ וּלְהַזְכִּיר עִמּוֹ שׁוּם דָּבָר אַחֵר, וְעַל כֵּן נִתְקַן הַחֶשְׁבּוֹן מִיּוֹם שֵׁנִי מִיָּד. וְאֵין לוֹמַר הַיּוֹם כָּךְ וְכָךְ יָמִים לְיוֹם שֵׁנִי שֶׁל פֶּסַח, שֶׁלֹּא יִהְיֶה חֶשְׁבּוֹן רָאוּי לוֹמַר לְיוֹם שֵׁנִי, וְעַל כֵּן הַתְקֵן לִמְנוֹת הַמִּנְיָן מִמָּה שֶׁנַּעֲשָׂה בּוֹ, וְהוּא קָרְבַּן הָעֹמֶר, שֶׁהוּא קָרְבָּן נִכְבָּד, שֶׁבּוֹ זֵכֶר שֶׁאָנוּ מַאֲמִינִים, כִּי הַשֵּׁם בָּרוּךְ הוּא בְּהַשְׁגָּחָתוֹ עַל בְּנֵי אָדָם רוֹצֶה לְהַחֲיוֹתָם וּמְחַדֵּשׁ לָהֶם בְּכָל שָׁנָה וְשָׁנָה זֶרַע תְּבוּאוֹת לִחְיוֹת בּוֹ.
De las leyes de la mitzvá. Lo que dijeron, de bendita memoria (Menajot 66a): que es mitzvá contarlas desde la noche, para que sean completas, como dijo la Escritura «completas serán». Y dijeron, de bendita memoria: ¿cuándo son completas? Cuando se empieza desde la noche. De todos modos, explicaron los comentaristas (Tosafot, Menajot allí, s.v. «zéjer», en nombre del Behag) que, si olvidó y no contó desde la noche, cuenta al día siguiente durante todo el día. Y hay quienes dicen allí que quien olvidó y no contó un día ya no puede seguir contando en ese año, porque todas son una sola mitzvá; y dado que olvidó uno de los días, queda anulada para él toda la cuenta. Mas nuestros maestros de nuestra generación no admitieron ese razonamiento, sino que quien olvidó un día dice «anoche eran tantos», sin bendición, y cuenta los demás junto con todo Israel. Y es mitzvá de lo más selecto (Rambam, Hiljot Temidín uMusafín 7:23) contar de pie, y bendice «que nos santificó», etc. Y quien contó sin bendición cumplió, y no le está permitido volver a contar con bendición (allí, halajá 25). Y el resto de sus detalles, en el tratado Menajot [Óraj Jaim, siman 479].
מִדִּינֵי הַמִּצְוָה. מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (מנחות סו, א), שֶׁמִּצְוָה לִמְנוֹתָן מִבָּעֶרֶב כְּדֵי שֶׁיְּהוּ תְּמִימוֹת, כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב תְּמִימוֹת תִּהְיֶינָה. וְאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה, אֵימָתַי הֵן תְּמִימוֹת בִּזְמַן שֶׁמַּתְחִיל מִבָּעֶרֶב. וּמִכָּל מָקוֹם פֵּרְשׁוּ הַמְּפָרְשִׁים (תוס' מנחות שם בד"ה זכר בשם בה"ג) שֶׁאִם שָׁכַח וְלֹא מָנָה מִבָּעֶרֶב מוֹנֶה לְמָחָר כָּל הַיּוֹם. וְיֵשׁ אוֹמְרִים שָׁם, שֶׁמִּי שֶׁשָּׁכַח וְלֹא מָנָה יוֹם אֶחָד שֶׁאֵין יָכוֹל לִמְנוֹת עוֹד בְּאוֹתָהּ שָׁנָה, לְפִי שֶׁכֻּלָּן מִצְוָה אַחַת הֵם. וּמִכֵּיוָן שֶׁשָּׁכַח מֵהֶן יוֹם אֶחָד, הֲרֵי כָּל הַחֶשְׁבּוֹן בָּטֵל מִמֶּנּוּ, וְלֹא הוֹדוּ מוֹרֵינוּ שֶׁבְּדוֹרֵנוּ לִסְבָרָא זוֹ, אֶלָּא מִי שֶׁשָּׁכַח יוֹם אֶחָד יֹאמַר אֶמֶשׁ הָיוּ כָּךְ בְּלֹא בְּרָכָה, וּמוֹנֶה הָאֲחֵרִים עִם כָּל יִשְׂרָאֵל. וּמִצְוָה מִן הַמֻּבְחָר (רמב"ם תמידין ומוספין ז כג) לִמְנוֹת מְעֻמָּד, וּמְבָרֵךְ אֲשֶׁר קִדְּשָׁנוּ וכו'. וּמִי שֶׁמָּנָה בְּלֹא בְּרָכָה יָצָא, וְאֵינוֹ רַשַּׁאי לַחְזֹר וְלִמְנוֹת בִּבְרָכָה (שם הכ"ה). וְיֶתֶר פְּרָטֶיהָ, בְּמַסֶּכֶת מְנָחוֹת [או"ח סימן תעט].
Y rige la mitzvá de contar el ómer, por la Torá, en todo lugar y en los varones [en el tiempo del Templo, cuando hay allí ómer; y por ordenanza rabínica en todo lugar, aun cuando no se ofrece el ómer]; y quien transgrede esto y no cuenta estos días, anuló un precepto positivo.
וְנוֹהֶגֶת מִצְוַת סְפִירַת הָעֹמֶר מִדְּאוֹרַיְתָא בְּכָל מָקוֹם בִּזְכָרִים [בִּזְמַן הַבַּיִת שֶׁיֵּשׁ שָׁם עֹמֶר וּמִדְּרַבָּנָן בְּכָל מָקוֹם וַאֲפִלּוּ שֶׁאֵין עֹמֶר קָרֵב], וְהָעוֹבֵר עַל זֶה וְלֹא סָפַר יָמִים אֵלּוּ בִּטֵּל עֲשֵׂה.