Séfer haJinuj·Precepto 351288 / 615
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Precepto 351

Las valuaciones

La mitzvá del que valúa (maarij): que dé los importes fijados en la Torá —juzgar según las valuaciones de personas—. Es decir, quien dijo «mi valuación sobre mí» o «la valuación de fulano sobre mí», que dé al kohén según la valuación que dijo, y no menos, como viene explícito en el versículo respecto a varón y mujer y según el cómputo de los años, pues está dicho (Vaikrá 27:2) «Cuando un hombre haga un voto singular según tu valuación de personas para Adonái». El asunto de las valuaciones (arajín) entra en el conjunto de los votos de consagración, y por eso son responsables por ellos por «no profanará su palabra» (Bamidbar 30:3), por «no tardarás en pagarlo» (Devarim 23:22), y por «conforme a todo lo que salga de su boca hará» (Bamidbar 30:3).

מִצְוַת מַעֲרִיךְ אָדָם שֶׁיִּתֵּן דָּמִים הַקְּצוּבִים בַּתּוֹרָה – לָדוּן בְּעֶרְכֵי אָדָם, כְּלוֹמַר, מִי שֶׁאָמַר עֶרְכִּי עָלַי אוֹ עֵרֶךְ פְּלוֹנִי עָלַי, שֶׁיִּתֵּן לַכֹּהֵן כְּפִי הָעֵרֶךְ שֶׁאָמַר וְלֹא פָּחוֹת, כְּמוֹ שֶׁבָּא בַּכָּתוּב מְפֹרָשׂ בְּזָכָר וּנְקֵבָה וּלְפִי חֶשְׁבּוֹן הַשָּׁנִים, שֶׁנֶּאֱמַר (ויקרא כז ב) אִישׁ כִּי יַפְלִא נֶדֶר בְּעֶרְכְּךָ נְפָשֹׁת לַיְיָ. וְעִנְיַן הָעֲרָכִין הוּא מִכְּלַל נִדְרֵי הֶקְדֵּשׁ, וּלְפִיכָךְ חַיָּבִים עֲלֵיהֶם מִשּׁוּם לֹא יַחֵל דְּבָרוֹ (במדבר ל ג), וּמִשּׁוּם לֹא תְאַחֵר לְשַׁלְּמוֹ (דברים כג כב), וּמִשּׁוּם כְּכָל הַיֹּצֵא מִפִּיו יַעֲשֶׂה (במדבר ל ג).

Entre las raíces de la mitzvá. El hombre no comparte nada con los seres superiores sino mediante el habla —que es la parte más noble que hay en él—, y a esto se le llama en el hombre «alma viviente», como traduce Onkelos «y fue en el hombre espíritu que habla», pues las demás partes del cuerpo son muertas. Si el hombre echa a perder esta parte buena, queda el cuerpo muerto, como un objeto sin valor. Por eso quedó obligado a cumplir su palabra en aquello en que la usa, de cualquier modo, en asuntos del Cielo —como en las consagraciones y en todas las cuestiones de caridad—. Y en todo el resto de los asuntos del mundo, aunque no se especificó en ellos precepto positivo ni negativo, los sabios ordenaron y advirtieron con varias advertencias que el hombre no cambie su palabra; también instituyeron maldecir al que cambia su palabra cada vez que ya se hizo en el asunto un acto. Este es el asunto de «el que castigó» (mi shepara), que ellos mencionaron en muchos lugares, donde dijeron: «palabras y dinero —se refiere a que dijeron 'aval'...» (Bava Metzía 44a), como viene en la Guemará en el capítulo «HaZahav». Ya me extendí mucho sobre las raíces de los juramentos y los votos en el seder «Vayishmá Yitró», en la mitzvá «No tomarás» (mitzvá 30).

וּמִשָּׁרְשֵׁי הַמִּצְוָה. לְפִי שֶׁהָאָדָם לֹא יִשְׁתַּתֵּף בָּעֶלְיוֹנִים זוּלָתִי בְּדִבּוּר, וְהוּא כָּל הַחֵלֶק הַנִּכְבָּד שֶׁבּוֹ, וְזֶה יִקָּרֵא בָּאָדָם נֶפֶשׁ חַיָּה, כְּדִמְתַרְגֵּם אוּנְקְלוֹס וַהֲוָת בָּאָדָם לְרוּחַ מְמַלְּלָא, כִּי שְׁאָר חֶלְקֵי הַגּוּף מֵתִים הֵם, וְאִם יַפְסִיד הָאָדָם זֶה הַחֵלֶק הַטּוֹב יִשָּׁאֵר הַגּוּף מֵת וְכִכְלִי אֵין חֵפֶץ בּוֹ, עַל כֵּן נִתְחַיֵּב לְקַיֵּם דִּבּוּרוֹ בְּמָה שֶׁהוּא מִשְׁתַּמֵּשׁ בּוֹ בְּדִבְרֵי שָׁמַיִם מִכָּל מָקוֹם, כְּגוֹן בַּהֶקְדֵּשׁוֹת וּבְכָל דִּבְרֵי הַצְּדָקוֹת. וּבְיֶתֶר כָּל עִנְיְנֵי הָעוֹלָם, אַף עַל פִּי שֶׁלֹּא נִתְיַחֲדוּ בָּהֶן עֲשֵׂה וְלָאו צִוּוּ חֲכָמִים וְהִזְהִירוּ כַּמָּה אַזְהָרוֹת שֶׁלֹּא יְשַׁנֶּה אָדָם בְּדִבּוּרוֹ, גַּם תִּקְּנוּ לְקַלֵּל הַמְשַׁנֶּה בְּדִבּוּרוֹ כָּל זְמַן שֶׁנַּעֲשָׂה בָּעִנְיָן מַעֲשֶׂה, וְזֶהוּ עִנְיַן מִי שֶׁפָּרַע הַנִּזְכָּר לָהֶם בְּהַרְבֵּה מְקוֹמוֹת שֶׁאָמְרוּ בּוֹ, דְּבָרִים וּמָעוֹת קָאֵי בַּאֲבָל אָמְרוּ וכו' (ב"מ מד, א), כְּמוֹ שֶׁבָּא בַּגְּמָרָא בְּפֶרֶק הַזָּהָב, וּכְבָר הֶאֱרַכְתִּי הַרְבֵּה בְּשָׁרְשֵׁי שְׁבוּעוֹת וּנְדָרִים בְּסֵדֶר "וַיִּשְׁמַע יִתְרוֹ" בְּמִצְוַת "לֹא תִשָּׂא" (מצוה ל).

De las leyes de la mitzvá. Lo que dijeron, de bendita memoria (Arajín 18b): estos años mencionados en las valuaciones, así lo recibimos por tradición, son años que se cuentan de día en día —es decir, desde el día del nacimiento—. Y todos los shekels mencionados allí también son shekels de consagración. Del shekel sagrado sabemos por tradición que es un peso de trescientos veinte granos de cebada de plata pura. Ya los sabios le añadieron, e hicieron su peso como el de la moneda llamada selá en tiempos del Segundo Templo, que es un peso de trescientos ochenta y cuatro granos de cebada mediana (así está en el Rambam, Shekalim 1:2-3). Y de esta selá dijeron, de bendita memoria, que son (cuatro) dinares; el dinar, seis maot; y la maá es la que en los días de Moshé se llamaba guerá, como traduce Onkelos «guerá: maá», y su peso es dieciséis granos de cebada.

מִדִּינֵי הַמִּצְוָה. מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (ערכין יח, ב), שֶׁשָּׁנִים אֵלּוּ הָאֵמוּרִין בָּעֲרָכִין, כָּךְ קִבַּלְנוּ שֶׁהֵם שָׁנִים הַנִּמְנִים מִיּוֹם לְיוֹם. כְּלוֹמַר, מִיּוֹם הַלֵּדָה, וְכָל הַשְּׁקָלִים הָאֲמוּרִים שָׁם גַּם כֵּן הֵם שִׁקְלֵי הֶקְדֵּשׁ, וְשֶׁקֶל הַקֹּדֶשׁ יָדַעְנוּ בַּקַּבָּלָה שֶׁהוּא מִשְׁקַל שְׁלשׁ מֵאוֹת וְעֶשְׂרִים גַּרְעִינֵי שְׂעוֹרָה מִכֶּסֶף טָהוֹר. וּכְבָר הוֹסִיפוּ חֲכָמִים עָלָיו וְעָשׂוּ מִשְׁקָלוֹ כְּמִשְׁקַל הַמַּטְבֵּעַ הַנִּקְרָא סֶלַע בִּזְמַן בַּיִת שֵׁנִי, שֶׁהוּא מִשְׁקַל שְׁלֹשׁ מֵאוֹת וְאַרְבַּע וּשְׁמֹנִים שְׂעוֹרָה בֵּינוֹנִית (כ"ה ברמב"ם שקלים א ב ג). וְסֶלַע זֶה, אָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה, שֶׁהוּא (אַרְבָּעָה) דִּינָרִין, וְהַדִּינָר שֵׁשׁ מָעִין, וּמָעָה הִיא הַנִּקְרֵאת בִּימֵי מֹשֶׁה גֵּרָה, כְּדִמְתַרְגֵּם אוּנְקְלוֹס גֵּרָה מָעָה, וּמִשְׁקָלָהּ שֵׁשׁ עֶשְׂרֵה שְׂעוֹרוֹת.

Y lo que también dijeron (allí 2a): no hay diferencia en las valuaciones entre el hermoso o el feo, el enfermo, el ciego o el manco, sino que todos se valúan según los años, como ordenó la Torá respecto a ellas. Y lo que dijeron (allí): los «importes» (damim) no son como las «valuaciones» (arajín), pues el que dice «el importe de fulano sobre mí» da cuanto vale, y no se atiende a los años en absoluto, ya que la Torá no ordenó dar valuación según los años sino en el que valúa (maarij) específicamente, como explicamos. Las valuaciones y los importes, sin especificación, van para el mantenimiento del Templo (bedek habait), y se entrega todo, siempre, a la cámara que estaba preparada en el Santuario para los bienes sagrados del mantenimiento del Templo (así está en el Rambam, Arajín 1:10). Y está la ley del tumtum, del androginós, del gentil y del esclavo que valuaron o que fueron valuados; la ley del moribundo, que no tiene valuación ni importe; la ley del que sale a ser ejecutado; la ley del que valúa un solo miembro; la ley del que dice «mi peso sobre mí»; la ley del que dice «mi estatura sobre mí» o «el largo de mi estatura sobre mí»; y la del que dice «sobre mí plata y oro» y no especificó de qué moneda (Menajot 106b). Y la ley del que valuó y su mano no alcanzó a pagar lo que valuó: cómo se le dispone el cobro (mesadrín). Esto es lo que dijeron los sabios (allí 23b) en este asunto: a los obligados a valuaciones e importes se les toma prenda, y no se les devuelve la prenda ni de día ni de noche, y se vende todo lo que se les encuentre de bienes raíces y de muebles —incluso vestido y utensilios de uso, y no hace falta decir esclavos y bestias—; pero no se les vende la ropa de sus mujeres, sus hijos e hijas, ni siquiera ropas que tiñeron para ellos, ni sandalias nuevas si las compró para ellos antes de valuar. Y asimismo, el que consagra todos sus bienes no consagró estos.

וּמָה שֶׁאָמְרוּ גַּם כֵּן (שם ב, א), שֶׁאֵין חִלּוּק בָּעֲרָכִין בֵּין יָפֶה, אוֹ כָּעוּר, אוֹ חוֹלֶה, אוֹ סוּמָא, אוֹ גִּדֵּם אֶלָּא הַכֹּל נֶעֱרָכִין לְפִי הַשָּׁנִים, כְּמוֹ שֶׁצִּוְּתָה הַתּוֹרָה בָּהֶן, וּמָה שֶׁאָמְרוּ (שם) שֶׁהַדָּמִים אֵינָם כָּעֲרָכִין, שֶׁהָאוֹמֵר, דְּמֵי פְּלוֹנִי עָלַי נוֹתֵן כַּמָּה שֶׁהוּא שָׁוֶה, וְאֵין מַשְׁגִּיחִין בַּשָּׁנִים כְּלָל, שֶׁלֹּא צִוְּתָה הַתּוֹרָה לָתֵת עֵרֶךְ לְפִי הַשָּׁנִים, אֶלָּא בְּמַעֲרִיךְ דַּוְקָא, כְּמוֹ שֶׁפֵּרַשְׁנוּ. וְהָעֲרָכִין וְהַדָּמִים סְתָמָן לְבֶדֶק הַבַּיִת וְנוֹתְנִין הַכֹּל לְעוֹלָם בַּלִּשְׁכָּה שֶׁהָיְתָה מוּכֶנֶת בַּמִּקְדָּשׁ לְקָדְשֵׁי בֶּדֶק הַבַּיִת (כ"ה ברמב"ם ערכין א י). וְדִין טֻמְטוּם וְאַנְדְּרוֹגִינוֹס וְגוֹי וְעֶבֶד שֶׁהֶעֱרִיכוּ אוֹ שֶׁנֶּעֶרְכוּ, וְדִין הַגּוֹסֵס שֶׁאֵין לוֹ עֵרֶךְ וְלֹא דָּמִים, וְדִין הַיֹּצֵא לֵהָרֵג, וְדִין הַמַּעֲרִיךְ אֵבֶר אֶחָד, וְדִין הָאוֹמֵר מִשְׁקָלִי עָלַי, וְדִין הָאוֹמֵר, קוֹמָתִי עָלַי אוֹ מְלֹא קוֹמָתִי עָלַי, וְהָאוֹמֵר הֲרֵי עָלַי כֶּסֶף וְזָהָב, וְלֹא פֵּרֵשׁ מֵאֵי זֶה מַטְבֵּעַ (מנחות קו ב). וְדִין מִי שֶׁהֶעֱרִיךְ וְלֹא הִשִּׂיגָה יָדוֹ לִפְרֹעַ מָה שֶׁהֶעֱרִיךְ, כֵּיצַד מְסַדְּרִין לוֹ, וְזֶהוּ שֶׁאָמְרוּ חֲכָמִים (שם כג ב) בְּעִנְיָן זֶה, חַיָּבֵי עֲרָכִין וְדָמִים מְמַשְׁכְּנִין אוֹתָם, וְאֵין מַחְזִירִין לָהֶם הַמַּשְׁכּוֹן בַּיּוֹם וּבַלַּיְלָה, וּמוֹכְרִים כָּל הַנִּמְצָא לָהֶם מִן הַקַּרְקַע וּמִן הַמִּטַּלְטְלִין, אֲפִלּוּ כְּסוּת וּכְלֵי תַּשְׁמִישׁ, וְאֵין צָרִיךְ לוֹמַר עֲבָדִים וּבְהֵמוֹת, וְאֵין מוֹכְרִין לָהֶן לֹא כְּסוּת נְשׁוֹתֵיהֶם וּבְנֵיהֶם וּבְנוֹתֵיהֶם, וְלֹא אֲפִלּוּ בְּגָדִים שֶׁצְּבָעָם לִשְׁמָן, וְלֹא סַנְדָּלִים חֲדָשִׁים מִכֵּיוָן שֶׁלְּקָחָן לִשְׁמָן קֹדֶם שֶׁהֶעֱרִיךְ, וְכֵן הַמַּקְדִּישׁ כָּל נְכָסָיו לֹא הִקְדִּישׁ אֶת אֵלּוּ.

El asunto del «sidur» (disposición del cobro) es este: se le da a este que tiene sobre sí valuaciones o importes alimento de treinta días y vestido de doce meses; el vestido apropiado para él, sus sandalias y sus tefilín, pero no los demás libros; y cama y colchón apropiados para él. En cambio, a su mujer y a sus hijos, aunque él está obligado a su sustento y a su vestido, no se les da alimento ni vestido. Y cuando se le da a él solo vestido de doce meses, es precisamente del vestido apropiado para él; pero si estaba vestido con prendas de seda y ropas doradas, se las quitan de encima, y se le da el vestido apropiado para un hombre como él en los días laborables, pero no para Shabatot y festividades (Bava Metzía 113b). Si era artesano, se le dan sus herramientas de oficio: dos herramientas de cada tipo. ¿Cómo? Si era carpintero, se le dan dos azuelas y dos sierras. Y si tenía utensilios abundantes de un tipo y escasos de otro, no se vende de los abundantes para comprarle de los escasos, sino que se le dan dos utensilios de los abundantes, y todo lo que tiene de los escasos. Si era arriero o barquero, no se le da la bestia o el barco, aunque no tengan sustento sino de ellos. Y asimismo, si era talmid jajam y no tiene de qué sustentarse sino del salario de su enseñanza, dijeron los comentaristas que no se le dejan sus libros, pues esto tampoco entra en la categoría de herramientas de oficio. Y de aquí tengo una prueba de que corresponde al alumno traer el libro al maestro. Hay entre los comentaristas quienes dijeron que aquel tratado que está estudiando en ese momento sí se le deja; y bien dijeron, por el honor de la Torá.

וְעִנְיַן הַסִּדּוּר הוּא, שֶׁנּוֹתְנִין לוֹ לָזֶה שֶׁיֵּשׁ עָלָיו עֲרָכִין אוֹ דָּמִים, מְזוֹן שְׁלֹשִׁים יוֹם וּכְסוּת שְׁנֵים עָשָׂר חֹדֶשׁ, וּכְסוּת הָרְאוּיָה לוֹ וְסַנְדָּלָיו וּתְפִלָּיו, אֲבָל לֹא שְׁאָר סְפָרִים, וּמִטָּה וּמַצָּע הָרְאוּיִים לוֹ, אֲבָל לְאִשְׁתּוֹ וּלְבָנָיו אַף עַל פִּי שֶׁהוּא חַיָּב בִּמְזוֹנוֹתֵיהֶם וּבִכְסוּתָם, אֵין נוֹתְנִין לָהֶם מָזוֹן וּכְסוּת, וּכְשֶׁנּוֹתְנִין לוֹ לְבַדּוֹ כְּסוּת שְׁנֵים עָשָׂר חֹדֶשׁ דַּוְקָא מִכְּסוּת הָרְאוּיָה לוֹ, אֲבָל הָיָה לָבוּשׁ כְּלֵי מֶשִׁי וּבְגָדִים מֻזְהָבִין מַעֲבִירִין אוֹתָם מֵעָלָיו, וְנוֹתְנִין לוֹ כְּסוּת הָרְאוּיָה לְאִישׁ כְּמוֹתוֹ לַחֹל, אֲבָל לֹא לְשַׁבָּתוֹת וְיָמִים טוֹבִים (ב"מ קיג ב). וְאִם הָיָה אֻמָּן נוֹתְנִין לוֹ כְּלֵי אֻמָּנוּתוֹ, שְׁנֵי כְּלֵי אֻמָּנוּת מִכָּל מִין וּמִין. כֵּיצַד? אִם הָיָה חָרָשׁ נוֹתְנִין לוֹ שְׁנֵי מַעֲצָדוֹת וּשְׁנֵי מְגֵרוֹת. וְאִם הָיוּ לוֹ כֵּלִים מְרֻבִּין מִמִּין אֶחָד וּמוּעָטִין מִמִּין אַחֵר אֵין מוֹכְרִין מִן הַמְּרֻבֶּה כְּדֵי לִקַּח לוֹ מִן הַמּוּעָט, אֶלָּא נוֹתְנִין לוֹ שְׁנֵי כֵּלִים מִן הַמְּרֻבִּין, וְכֹל שֶׁיֵּשׁ לוֹ מִן הַמּוּעָט. וְאִם הָיָה חַמָּר אוֹ סַפָּן אֵין נוֹתְנִין לוֹ הַבְּהֵמָה אוֹ הַסְּפִינָה, אַף עַל פִּי שֶׁאֵין לָהֶם מְזוֹנוֹת אֶלָּא מֵהֶם. וְכֵן אִם הָיָה תַּלְמִיד חָכָם וְאֵין לוֹ בַּמֶּה שֶׁיִּתְפַּרְנֵס כִּי אִם בִּשְׂכַר לִמּוּדוֹ, אָמְרוּ הַמְּפָרְשִׁים שֶׁאֵין מַנִּיחִין לוֹ סְפָרָיו, שֶׁאֵין זֶה גַּם כֵּן בִּכְלַל כְּלֵי אֻמָּנוּת. וּמִכָּאן יֵשׁ לִי רְאָיָה, שֶׁעַל הַתַּלְמִיד לְהָבִיא סֵפֶר לָרַב. וְיֵשׁ מִן הַמְּפָרְשִׁים שֶׁאָמְרוּ, שֶׁאוֹתָהּ מַסֶּכְתָּא שֶׁהוּא לוֹמֵד בְּאוֹתָהּ שָׁעָה מַנִּיחִין לוֹ, וְיָפֶה אָמְרוּ, מִשּׁוּם כְּבוֹד תּוֹרָה.

Y lo que dijeron, de bendita memoria (allí 23a): que se consulta a un sabio para anular las valuaciones y los importes, del mismo modo que se consulta sobre los demás votos y consagraciones. Y también dijeron (allí 24a) que, si había en los bienes del que valúa bestias, esclavos o perlas, y dijeron los mercaderes: «Si se compra para este esclavo un vestido de treinta dinares, aumenta su valor en más de sesenta»; o «si esperáis a esta bestia un mes, mejora al doble en su precio»; o «esta perla, si la llevan a tal lugar, valdrá mucho dinero» —no se les escucha en absoluto, sino que se vende todo en su lugar y en su momento, como está dicho «y dará tu valuación en aquel día, cosa sagrada para Adonái»—. Vino la interpretación sobre ello: este versículo enseña sobre toda cosa consagrada, que no se la mantiene esperando, ni se les aguarda al día de mercado, ni se les lleva de lugar a lugar. Y esta es la regla: no tienes en ellos sino su lugar y su momento, solamente. ¿Y en qué caso se dijo esto? En los muebles; pero los bienes raíces se anuncian sesenta días seguidos, mañana y tarde, y después se los vende.

וּמָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (שם כג, א) שֶׁנִּשְׁאָלִין עַל הָעֲרָכִין וְעַל הַדָּמִים כְּדֶרֶךְ שֶׁנִּשְׁאָלִין עַל שְׁאָר נְדָרִים וְהֶקְדֵּשׁוֹת. וְאָמְרוּ גַּם כֵּן (שם כד, א) שֶׁאִם הָיוּ בְּנִכְסֵי הַמַּעֲרִיךְ בְּהֵמוֹת אוֹ עֲבָדִים וּמַרְגָּלִיּוֹת, וְאָמְרוּ הַתַּגָּרִים אִם יִלָּקַח לְעֶבֶד זֶה כְּסוּת בִּשְׁלֹשִׁים דִּינָר מַשְׁבִּיחַ בּוֹ יוֹתֵר מִשִּׁשִּׁים, וְאִם תַּמְתִּינוּ לִבְהֵמָה זוֹ עַד חֹדֶשׁ יָמִים מַשְׁבַּחַת הִיא כִּפְלַיִם בְּדָמֶיהָ, וּמַרְגָּלִית זוֹ אִם מַעֲלִין אוֹתָהּ לְמָקוֹם פְּלוֹנִי תִּשְׁוֶה מָמוֹן רַב אֵין שׁוֹמְעִין לָהֶם כְּלָל, אֶלָּא מוֹכְרִין הַכֹּל בִּמְקוֹמָם וּבִשְׁעָתָן שֶׁנֶּאֱמַר וְנָתַן אֶת הָעֶרְכְּךָ בַּיּוֹם הַהוּא קֹדֶשׁ לַיְיָ. וּבָא הַפֵּרוּשׁ עָלָיו, שֶׁזֶּה הַכָּתוּב מְלַמֵּד עַל כָּל דְּבַר הֶקְדֵּשׁ, שֶׁאֵין מְפַרְנְסִין אוֹתָן, וְאֵין מַמְתִּינִין לָהֶם לְיוֹם הַשּׁוּק, וְאֵין מוֹלִיכִין אוֹתָן מִמָּקוֹם לְמָקוֹם, וְזֶה הַכְּלָל, שֶׁאֵין לְךָ בָּהֶם אֶלָּא מְקוֹמָן וּשְׁעָתָן בִּלְבַד. וּבַמֶּה דְּבָרִים אֲמוּרִים? בְּמִטַּלְטְלִין, אֲבָל הַקַּרְקָעוֹת מַכְרִיזִין עֲלֵיהֶם שִׁשִּׁים יוֹם רְצוּפִים בֹּקֶר וָעֶרֶב, וְאַחַר כָּךְ מוֹכְרִין אוֹתָם.

Y dado que vino a nuestra mano el asunto del sidur, escribiremos aquí lo que dijeron, de bendita memoria, sobre el sidur en el deudor, en el capítulo «HaMekabel sadé mejaveró», en Bava Metzía (113b). Decimos allí: enseñó un tana ante Rav Najman bar Yitzjak: «Del mismo modo que se dispone el cobro en las valuaciones, así se dispone en el deudor». Trajeron (allí) sobre esto muchas objeciones y respuestas, y al final del asunto trae la Guemará el episodio de Eliahu, a quien encontró Rabá bar Avuh estando de pie en el cementerio de los gentiles; le dijo: «¿Qué hay respecto a que se disponga el cobro en el deudor?». Rashi, de bendita memoria, y otros tienen la versión «¿De dónde se aprende que se dispone en el deudor?» —es decir, que a Rabá bar Avuh le era evidente que se dispone, pero preguntaba a Eliahu de qué versículo lo aprendemos—. Y le respondió Eliahu que así es, que lo aprendemos por la analogía «mijá-mijá» de las valuaciones. Es decir: está escrito respecto al préstamo (Vaikrá 25:35) «Y cuando tu hermano empobrezca (yamuj) y su mano flaquee contigo, lo sostendrás», que es el préstamo, como está escrito al final «no tomes de él interés ni usura», etc.; y está escrito en las valuaciones (allí 27:8) «y si es demasiado pobre (maj) para tu valuación», y vino la interpretación recibida (Arajín 24a): «hazlo vivir de tu valuación».

וְהוֹאִיל וַאֲתָא לִידַן עִנְיַן סִדּוּר, נִכְתֹּב כָּאן מַה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה בְּעִנְיַן סִדּוּר בְּבַעַל חוֹב בְּפֶרֶק הַמְּקַבֵּל שָׂדֶה מֵחֲבֵרוֹ בְּבָבָא מְצִיעָא (קיג, ב,), דְּאָמְרִינַן הָתָם תָּנֵי תַּנָּא קַמֵּהּ דְּרַב נַחְמָן בַּר יִצְחָק כְּדֶרֶךְ שֶׁמְּסַדְּרִין בַּעֲרָכִין כָּךְ מְסַדְּרִין בְּבַעַל חוֹב, וְהֵבִיאוּ (שם) בָּזֶה הַרְבֵּה קֻשְׁיוֹת וְתֵרוּצִין, וְסוֹף הָעִנְיָן מֵבִיא בַּגְּמָרָא מַעֲשֶׂה דְּאֵלִיָּהוּ דְּאַשְׁכְּחֵהּ רַבָּה בַּר אֲבוּהּ דַּהֲוָה קָאֵם בְּבֵית הַקְּבָרוֹת שֶׁל גּוֹיִם, אֲמַר לֵהּ מַהוּ שֶׁיְּסַדְּרוּ בְּבַעַל חוֹב? וְרַשִׁ"י זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה וַאֲחֵרִים גָּרְסִי מִנַּיִן שֶׁיְּסַדְּרוּ בְּבַעַל חוֹב, כְּלוֹמַר, דִּפְשִׁיטָא לֵיהּ לְרַבָּה בַּר אֲבוּהּ דִּמְסַדְּרִין, אֲבָל הָיָה שׁוֹאֵל מֵאֵלִיָּהוּ מֵאֵיזֶה מִקְרָא אָנוּ לְמֵדִין אוֹתוֹ. וְאַהְדַּר לֵיהּ אֵלִיָּהוּ דְּהָכִי הוּא דְּגָמְרִינַן מִיכָה מִיכָה מֵעֲרָכִין, כְּלוֹמַר, דִּכְתִיב גַּבֵּי הַלְוָאָה (ויקרא כה לה), וְכִי יָמוּךְ אָחִיךָ וּמָטָה יָדוֹ עִמָּךְ וְהֶחֱזַקְתָּ בּוֹ. דְּהַיְנוּ הַלְוָאָה, כְּדִכְתִיב בְּסוֹפֵהּ אַל תִּקַּח מֵאִתּוֹ נֶשֶׁךְ וְתַרְבִּית וְגוֹ', וּכְתִיב בַּעֲרָכִין (שם כז ח) וְאִם מָךְ הוּא מֵעֶרְכֶּךָ, וּבָא הַפֵּרוּשׁ הַמְּקֻבָּל (ערכין כד א) הַחֲיֵהוּ מֵעֶרְכֶּךָ.

Y aprendemos «mijá-mijá» para disponer el cobro en el deudor del mismo modo que se dispone en las valuaciones. No hay que objetar tras las palabras de Eliahu, y así dictaminaron todos los gaonim y nuestro maestro Alfasi. Y aunque Rabí Yaakov, en nombre de Rabí Pedat, y Rabí Yirmiá, en nombre de Ilfá, dijeron, a modo de cosa evidente en la Guemará, que no se dispone en el deudor, nosotros no tenemos objeción tras las palabras de Eliahu. Y aunque hallamos a nuestro maestro Tam, que escribió conforme al que dice que no se dispone, con sus pruebas en su libro —«tras la mayoría hay que inclinarse» (Shemot 23:2)—, también el Rambam, de bendita memoria (en Hiljot Malvé veLové 1:7), dictaminó como los demás gaonim, que se dispone. Y de todos modos, aun así escribió que el emisario del tribunal no le deja al deudor sino los utensilios sin los cuales no le es posible vivir, como la cama, el colchón y lo que viste. Parece que lo que obligó al maestro a decir así fue lo que vio en este capítulo de «HaMekabel», respecto al emisario del tribunal, cuando dijeron en la Mishná (allí 113a): «si tenía dos utensilios, toma uno y devuelve uno: la almohada de noche y el arado de día», y no enumeraron las herramientas de oficio. Pero esto, ciertamente, según parece, no es una prueba contundente, pues, una vez que sostenemos que se dispone en él del mismo modo que en las valuaciones, son iguales en todo. Y aunque la Mishná no las contó, en eso no hay nada, pues el tana no es como un buhonero que cuenta y enseña en cada lugar. Tomó «almohada y arado», y la misma ley se aplica a todo lo que es apropiado dejarle. La regla del asunto, según parece y según el consenso de todos los gaonim del mundo que se ganaron renombre en la Torá, es que se dispone en el deudor del mismo modo que se dispone en las valuaciones, por igual; y tienen en qué apoyarse, de las palabras de la Guemará y de Eliahu, recordado para bien, como escribimos.

וְגָמְרִינַן מִיכָה מִיכָה לְסַדֵּר בְּבַעַל חוֹב כְּדֶרֶךְ שֶׁמְּסַדְּרִין בַּעֲרָכִין. וְאֵין לְפַקְפֵּק אַחַר דִּבְרֵי אֵלִיָּהוּ, וְכֵן פָּסְקוּ כָּל הַגְּאוֹנִים וְרַבֵּנוּ אַלְפָסִי. וְאַף עַל גַּב דְּרַבִּי יַעֲקֹב מִשְּׁמֵהּ דְּרַבִּי פְּדָת וְרַבִּי יִרְמְיָה מִשְּׁמֵהּ דְּאִלְפָא אָמְרוּ דֶּרֶךְ פְּשִׁיטוּת בַּגְּמָרָא דְּאֵין מְסַדְּרִין בְּבַעַל חוֹב, אָנוּ אֵין לָנוּ אַחַר דִּבְרֵי אֵלִיָּהוּ פִּקְפּוּק, וְאַף עַל פִּי שֶׁמָּצָאנוּ לְרַבֵּנוּ תָּם שֶׁכָּתַב כְּמַאן דְּאָמַר אֵין מְסַדְּרִין וּרְאָיוֹתָיו בְּסִפְרוֹ, אַחֲרֵי רַבִּים לְהַטּוֹת (שמות כג ב). גַּם הָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה (בהלכות מלוה ולוה א ז) פָּסַק כִּשְׁאָר הַגְּאוֹנִים דִּמְסַדְּרִין, וּמִכָּל מָקוֹם אַף עַל פִּי כֵן כָּתַב, דְּאֵין שְׁלִיחַ בֵּית דִּין מַנִּיחַ לְבַעַל חוֹב אֶלָּא כֵּלִים שֶׁאִי אֶפְשָׁר לוֹ בְּלֹא הֵם, כְּגוֹן מִטָּה וּמַצָּע וּמָה שֶׁהוּא לָבוּשׁ, וְנִרְאֶה שֶׁהִזְקִיקוֹ לָרַב לוֹמַר כֵּן, כְּשֶׁרָאָה בְּפֶרֶק זֶה דִּמְקַבֵּל גַּבֵּי שְׁלִיחַ בֵּית דִּין שֶׁאָמְרוּ בַּמִּשְׁנָה (שם קיג א) הָיוּ לוֹ שְׁנֵי כֵּלִים נוֹטֵל אֶחָד וּמַחְזִיר אֶחָד, אֶת הַכַּר בַּלַּיְלָה וְאֶת הַמַּחְרֵשָׁה בַיּוֹם, וְלֹא מָנוּ כְּלֵי הָאֻמָּנוּת, וְזֶה וַדַּאי מִן הַנִּרְאֶה שֶׁאֵינוֹ הֶכְרֵחַ גָּדוֹל, דְּכֵיוָן דְּקַיְמָא לַן דִּמְסַדְּרִין בּוֹ כְּדֶרֶךְ שֶׁמְּסַדְּרִין בַּעֲרָכִין שָׁוִין הֵם בְּכָל דָּבָר, וְאַף עַל גַּב דְּלָא חֲשִׁיב לְהוּ בַּמִּשְׁנָה אֵין בְּכָךְ כְּלוּם, דְּלָאו כִּי רוֹכְלָא חֲשִׁיב וְתָנֵי בְּכָל מָקוֹם. וּנְקַט כַּר וּמַחְרֵשָׁה, וְהוּא הַדִּין לְכָל מַה שֶּׁרָאוּי לְהַנִּיחַ לוֹ. וּכְלָלָא דְּמִלְּתָא, לְפִי הַנִּרְאֶה וְהַמֻּסְכָּם לְכָל גְּאוֹנֵי הָעוֹלָם אֲשֶׁר יָצָא לָהֶם שֵׁם בַּתּוֹרָה שֶׁמְּסַדְּרִין בְּבַעַל חוֹב כְּדֶרֶךְ שֶׁמְּסַדְּרִין בַּעֲרָכִין בְּשָׁוֶה, וְיֵשׁ לָהֶם עַל מַה שֶּׁיִּסְמוֹכוּ מִדִּבְרֵי הַגְּמָרָא וּמִדְּאֵלִיָּהוּ זָכוּר לַטּוֹב, כִּדְכָתְבִינַן.

Y si preguntas: ¿cómo se le dispone dejándole su vestido, si decimos en la Guemará (Bava Kama 11b) «de él, e incluso del manto que tiene sobre su hombro»? —se puede decir que es lenguaje de exageración; o bien, que es del manto más valioso, como prendas de seda y oro, y de aquellos es de los que decimos que no entran en el sidur—. Y el resto de la mayoría de las leyes de las valuaciones están explicadas en el tratado construido sobre esto, que es el tratado Arajín [Hiljot Arajín, cap. 14].

וְאִם תִּשְׁאַל וְהֵיכִי מְסַדְּרִין לוֹ כְּסוּתוֹ, וַהֲרֵי אָמְרִינַן בַּגְּמָרָא (ב"ק יא, ב) מִנֵּיהּ וַאֲפִלּוּ מִגְּלִימָא דְּעַל כַּתְפֵּהּ, אֶפְשָׁר לוֹמַר, דִּלְשׁוֹן גֻּזְמָא הוּא, אִי נָמֵי מִגְּלִימָא הַחֲשׁוּבָה בְּיוֹתֵר, כְּגוֹן כְּלֵי מֶשִׁי וְזָהָב מֵאוֹתָם הוּא דְּאָמְרִינַן, שֶׁאֵינָם בִּכְלַל הַסִּדּוּר. וְיֶתֶר רֻבֵּי דִּינֵי עֲרָכִין, מְבֹאָרִים בַּמַּסֶּכְתָּא הַבְּנוּיָה עַל זֶה הִיא מַסֶּכֶת עֲרָכִין [ה' ערכין פי"ד].

Y rige la mitzvá de las valuaciones en todo lugar y en todo tiempo, en varones y mujeres —es decir, rige en el sentido de que, si valuaron, su valuación queda comprometida y es cosa sagrada—. De todos modos, dijeron los sabios que en este tiempo, de antemano (lejatjilá), no se valúa, como decimos en el tratado Avodá Zará, capítulo primero (13a): «No se consagra, ni se valúa, ni se hace jérem en este tiempo; y si consagró, valuó o hizo jérem una bestia, se la inutiliza; frutos, vestido y utensilios, se pudren; dinero y utensilios de metal, los lleva al Mar de la Sal». ¿Y cuál es la inutilización? Cierra la puerta ante ella, y muere por sí misma. Esta consagración, su interpretación es la consagración de mantenimiento del Templo (bedek habait), pues respecto a las valuaciones se enseña que, sin especificación, también son para el mantenimiento del Templo. Y aunque dijo Shemuel respecto a las valuaciones (29a): «consagración que vale una maná y la redimió por algo que vale una perutá, está redimida» —y eso también es consagración de mantenimiento del Templo, pues la consagración para los pobres ciertamente no es susceptible de redención, sino que se la paga completa—, no es precisamente que lo que dijo Shemuel, «que la redimió», sea solo a posteriori (bediavad), pues la misma ley es que sostiene que se la redime por algo que vale una perutá de antemano (lejatjilá), como se demuestra con claridad en la Guemará. No hay aquí dificultad alguna entre aquello y esto que decimos aquí, «la bestia se inutiliza», etc., pues así se enseña la ley estricta, y Shemuel dice una institución (takaná); y así parece que lo resolvió nuestro maestro Alfasi, de bendita memoria, en sus halajot, en el capítulo primero de Avodá Zará, donde los trae allí a ambos juntos.

וְנוֹהֶגֶת מִצְוַת עֲרָכִין בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן, בִּזְכָרִים וּנְקֵבוֹת כְּלוֹמַר נוֹהֶגֶת לְעִנְיָן שֶׁאִם הֶעֱרִיכוּ עֶרְכָּן נִתְפָּס וְהוּא קֹדֶשׁ. וּמִכָּל מָקוֹם אָמְרוּ חֲכָמִים דְּבַזְּמַן הַזֶּה לְכַתְּחִלָּה אֵין מַעֲרִיכִין, וְכִדְאָמְרִינַן בְּמַסֶּכֶת עֲבוֹדָה זָרָה פֶּרֶק קַמָּא (יג, א) אֵין מַקְדִּישִׁין וְאֵין מַעֲרִיכִין וְאֵין מַחְרִימִין בַּזְּמַן הַזֶּה, וְאִם הִקְדִּישׁ אוֹ הֶעֱרִיךְ אוֹ הֶחְרִים בְּהֵמָה תֵּעָקֵר, פֵּרוֹת כְּסוּת וְכֵלִים יֵרָקְבוּ, מָעוֹת וּכְלֵי מַתֶּכֶת יוֹלִיכֵם לְיָם הַמֶּלַח. וְאִי זֶהוּ עִקּוּר? נוֹעֵל דֶּלֶת בְּפָנֶיהָ, וְהִיא מֵתָה מֵאֵלֶיהָ. וְזֶה הַהֶקְדֵּשׁ פֵּרוּשׁוֹ, הֶקְדֵּשׁ דְּבֶדֶק הַבַּיִת, דְּהָא גַּבֵּי עֲרָכִין תָּנֵי לֵיהּ דִּסְתָמָן נָמֵי הָוֵי לְבֶדֶק הַבַּיִת. וְאַף עַל גַּב דַּאֲמַר שְׁמוּאֵל בַּעֲרָכִין (כט, א) הֶקְדֵּשׁ שָׁוֶה מָנֶה שֶׁחִלְּלוֹ עַל שָׁוֶה פְּרוּטָה הֲרֵי זֶה מְחֻלָּל, וְהַיְנוּ נָמֵי הֶקְדֵּשׁ דְּבֶדֶק הַבַּיִת, דְּאִלּוּ הֶקְדֵּשׁ דַּעֲנִיִּים וַדַּאי אֵינוֹ בַּר חִלּוּל, אֶלָּא פּוֹרְעִין אוֹתוֹ מֻשְׁלָם, וְלָאו דַּוְקָא דְּקָאָמַר שְׁמוּאֵל שֶׁחִלְּלוֹ דִּיעֲבַד, דְּהוּא הַדִּין דְּקָסָבַר דִּמְחַלְּלִין אוֹתוֹ עַל שָׁוֶה פְּרוּטָה לְכַתְּחִלָּה, כִּדְמוֹכַח בַּגְּמָרָא מְבֹרָר, לָא קַשְׁיָא מִדֵּי הַהִיא בְּהָא דְּאָמְרִינַן הָכָא בְּהֵמָה תֵּעָקֵר וכו', דְּהָכִי קָתָנֵי דִּינָא, וּשְׁמוּאֵל קָאָמַר תַּקַּנְתָּא, וְהָכִי נִרְאֶה דְּתָרְצִינְהוּ רַבֵּנוּ אַלְפָסִי זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה בְּהִלְכוֹתָיו בְּפֶרֶק קַמָּא דַּעֲבוֹדָה זָרָה, דְּמַיְתֵי לְהוּ הָתָם תַּרְוַיְהוּ בַּהֲדֵי הֲדָדֵי.

Y el que transgrede esto y valuó en tiempo del Templo y no completó el pago de la valuación fijada en la Torá; o el que no hizo en el asunto, en este tiempo, lo que dijeron, de bendita memoria, por ley estricta —perder todo— o lo que dijo Shemuel en la institución, anuló este precepto positivo, y su castigo es muy grande, pues ha cometido sacrilegio (maal maal) contra el Nombre. Y si pasaron sobre él tres festividades de peregrinación después de que valuó, hay en el asunto aún otro castigo, pues transgrede por «no tardarás» (bal teajer). Y hay quienes interpretaron que de inmediato transgrede también por «no tardarás», pues en toda cosa en la que él se obligó a sí mismo, y es apto para pagar como caridad y similares, de inmediato hay en ello transgresión por «no tardarás» —a diferencia del sacrificio, en el que él no se obligó a sí mismo, que no transgrede por él hasta tres festividades, conforme a las palabras de Rabí Shimón (Rosh HaShaná 4b): «hasta tres festividades, y la fiesta de las Matzot primero»—. Y hay quienes dijeron que incluso en la caridad, y con más razón en los demás votos, tampoco se transgrede por «no tardarás» hasta tres festividades, como hallamos en la Guemará (allí 5b) respecto a las espigas caídas (léket), lo olvidado (shijjá) y la esquina (peá), y no se distingue entre el que se obligó a sí mismo y el que no se obligó a sí mismo. Y lo que dijeron en la Guemará en Rosh HaShaná (6a), «y por la caridad se es responsable de inmediato», es decir: de inmediato se hace responsable de ella por un precepto positivo [Hiljot Arajín, cap. 4].

וְהָעוֹבֵר עַל זֶה וְהֶעֱרִיךְ בִּזְמַן הַבַּיִת וְלֹא הִשְׁלִים לָתֵת בָּעֵרֶךְ הַקָּצוּב בַּתּוֹרָה, אוֹ שֶׁלֹּא עָשָׂה בַּדָּבָר בַּזְּמַן הַזֶּה מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה מִדִּינָא לְאַבֵּד הַכֹּל, אוֹ מַה שֶׁאָמַר שְׁמוּאֵל בְּתַקַּנְתָּא בִּטֵּל עֲשֵׂה זֶה, וְעָנְשׁוֹ גָּדוֹל מְאֹד, שֶׁמָּעַל מַעַל בַּשֵּׁם, וְאִם עָבְרוּ עָלָיו שְׁלֹשָׁה רְגָלִים אַחַר שֶׁהֶעֱרִיךְ יֵשׁ בַּדָּבָר עוֹד עֹנֶשׁ אַחַר שֶׁעוֹבֵר מִשּׁוּם בַּל תְּאַחֵר. וְיֵשׁ שֶׁפֵּרְשׁוּ, שֶׁמִּיָּד עוֹבֵר גַּם כֵּן מִשּׁוּם בַּל תְּאַחֵר. דִּבְכָל מִדֵּי דְּאִיהוּ חַיֵּב נַפְשֵׁהּ וַחֲזִי לְשַׁלּוֹמֵי כִּצְדָקָה וְכַיּוֹצֵא בָּהּ לְאַלְתַּר אִית בֵּהּ מִשּׁוּם בַּל תְּאַחֵר, לְאַפּוֹקֵי קָרְבָּן דְּלָאו אִיהוּ חַיֵּב נַפְשֵׁהּ, דְּלָא עָבַר עֲלַהּ עַד שְׁלֹשָׁה רְגָלִים, וּכְדִבְרֵי רַבִּי שִׁמְעוֹן (ר"ה ד, ב) עַד שְׁלֹשָׁה רְגָלִים וְחַג הַמַּצּוֹת תְּחִלָּה. וְיֵשׁ שֶׁאָמְרוּ, שֶׁאֲפִלּוּ בִּצְדָקָה וְכָל שֶׁכֵּן בִּשְׁאָר נְדָרִים גַּם כֵּן אֵין עוֹבְרִין מִשּׁוּם בַּל תְּאַחֵר, עַד שְׁלֹשָׁה רְגָלִים, וְכִדְאַשְׁכְּחַן בַּגְּמָרָא (שם ה ב) גַּבֵּי לֶקֶט שִׁכְחָה וּפֵאָה, וְאֵין מְחַלְּקִין בֵּין חַיֵּב נַפְשֵׁהּ לְלֹא חַיֵּב נַפְשֵׁהּ. וּמַה שֶּׁאָמְרוּ בַּגְּמָרָא בְּרֹאשׁ הַשָּׁנָה (ו, א) וּצְדָקָה מִחַיַּב עֲלָהּ, כְּלוֹמַר, לְאַלְתַּר מִחַיַּב בָּהּ בַּעֲשֵׂה [הלכות ערכין פ"ד].