Precepto 393
La redención del primogénito
Precepto de la redención del primogénito humano: redimir al primogénito humano. Es decir, que es mitzvá sobre todo hombre de Israel redimir del kohén a su hijo que es primogénito de su madre israelita, como está dicho (Bemidbar 18:15) «Pero ciertamente redimirás al primogénito del hombre». Y hemos hallado en otro lugar que la Escritura vinculó la primogenitura con la apertura del vientre —péter rejem—, como está dicho en la sección de Bo el Paró (Shemot 13:2) «Todo primogénito, el que abre todo vientre entre los hijos de Israel, en el hombre y en la bestia, mío es». La explicación de péter rejem es la apertura del vientre; es decir, que fue el primero en abrir el vientre de su madre. Por eso dijeron, de bendita memoria (Bejorot 46a), que el que viene tras los abortos —todo nefel por cuya causa su madre queda impura de parto— el que viene después de él no es primogénito para el kohén, porque este no abrió el vientre de su madre, pues el nefel que lo precedió ya lo abrió. Pero todo nefel por cuya causa su madre no queda impura de parto, el que viene tras él sí es primogénito para el kohén. En el tratado de Nidá (21a) se explicará esta distinción, y en el tratado de Bejorot (ibíd.) se explicará asimismo cuál es primogénito para el kohén pero no para la herencia, o primogénito para la herencia pero no para el kohén. También dijo allí que hay primogénito para todo, y hay quien no es primogénito para ninguno de los dos.
מִצְוַת פִּדְיוֹן בְּכוֹר אָדָם – לִפְדּוֹת בְּכוֹר אָדָם, כְּלוֹמַר, שֶׁמִּצְוָה עַל כָּל אִישׁ מִיִּשְׂרָאֵל, שֶׁיִּפְדֶּה מִן הַכֹּהֵן בְּנוֹ שֶׁהוּא בְּכוֹר לְאִמּוֹ הַיִּשְׂרְאֵלִית שֶׁנֶּאֱמַר (במדבר יח טו) אַךְ פָּדֹה תִפְדֶּה אֵת בְּכוֹר הָאָדָם. וּמָצָאנוּ בְּמָקוֹם אַחֵר, שֶׁתָּלָה הַכָּתוּב הַבְּכוֹרָה בְּפֶטֶר רֶחֶם, שֶׁנֶּאֱמַר בְּסֵדֶר בֹּא אֶל פַּרְעֹה (שמות יג ב) כָל בְּכוֹר פֶּטֶר כָּל רֶחֶם בִּבְנֵי יִשְׂרָאֵל בָּאָדָם וּבַבְּהֵמָה לִי הוּא, וּפֵרוּשׁ פֶּטֶר רֶחֶם פְּתִיחַת רֶחֶם, כְּלוֹמַר, שֶׁהָיָה רִאשׁוֹן לִפְתֹּחַ רֶחֶם אִמּוֹ, וּמִפְּנֵי כֵן אָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (בכורות מו, א), שֶׁהַבָּא אַחַר הַנְּפָלִים, כָּל נֵפֶל שֶׁאִמּוֹ טְמֵאָה לֵדָה מֵחֲמָתוֹ, הַבָּא אַחֲרָיו אֵינוֹ בְּכוֹר לַכֹּהֵן, מִפְּנֵי שֶׁלֹּא פָּתַח זֶה רֶחֶם אִמּוֹ, שֶׁהַנֵּפֶל פְּתָחוֹ שֶׁקָּדַם לוֹ, אֲבָל כָּל נֵפֶל שֶׁאֵין אִמּוֹ טְמֵאָה לֵדָה בִּשְׁבִילוֹ, הַבָּא אַחֲרָיו בְּכוֹר לַכֹּהֵן. וּבְמַסֶּכֶת נִדָּה (כא, א) יִתְבָּאֵר חִלּוּק זֶה, וּבְמַסֶּכֶת בְּכוֹרוֹת (שם) יִתְבָּאֵר כְּמוֹ כֵן אֵיזֶהוּ בְּכוֹר לַכֹּהֵן וְלֹא לַנַּחֲלָה, אוֹ בְּכוֹר לַנַּחֲלָה וְלֹא לַכֹּהֵן? גַּם אָמַר שָׁם, שֶׁיֵּשׁ בְּכוֹר לַכֹּל, וְיֵשׁ שֶׁאֵינוֹ בְּכוֹר לְאֶחָד מֵהֶם.
De las raíces de la mitzvá. Escribí lo que sé en la sección de Bo el Paró; mira allí (mitzvá 18).
מִשָּׁרְשֵׁי הַמִּצְוָה. כָּתַבְתִּי מָה שֶׁיָּדַעְתִּי בְּסֵדֶר בֹּא אֶל פַּרְעֹה וְעַיֵּן שָׁם (מצוה יח).
De las leyes de la mitzvá. Lo que dijeron, de bendita memoria (ibíd. 49a), que la mitzvá de la redención es desde que el niño tiene treinta días en adelante, pues ya salió de la categoría de nefel, como está dicho (Bemidbar 18:16) «Y sus redimidos, desde la edad de un mes los redimirás». Esta mitzvá (Kidushín 29a) recae sobre el padre; si el padre se desentendió y no quiso redimirlo, es mitzvá sobre el hijo redimirse a sí mismo cuando crezca. Y la redención se hace, ya con dinero por valor de cinco selaím, ya con el equivalente en dinero de bienes muebles cuyo cuerpo es dinero —quedan excluidos esclavos, tierras y documentos, que si lo redimió con ellos no queda redimido—. Las cinco selaím de la redención el padre puede darlas a un solo kohén o a muchos kohanim. La obligación es darlo a un kohén varón y no a una mujer kohénet, pues respecto de Aharón y sus hijos está escrito lo del dinero de la redención del primogénito. Y si el kohén quiso devolverle la redención después de que se la entregaron, el padre cumplió su obligación, siempre que no se la dé él con esa condición. Pero si se la dio con esa condición, su hijo no queda redimido, hasta que resuelva en su corazón dársela como regalo completo. Y si lo declaró y se la dio con la condición de devolverla, y el kohén accedió a ello, su hijo queda redimido.
מִדִּינֵי הַמִּצְוָה. מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (שם מט, א) שֶׁמִּצְוַת הַפִּדְיוֹן הוּא, מִשֶּׁיֶּשׁ לוֹ שְׁלֹשִׁים יוֹם וּמַעְלָה, שֶׁיָּצָא מִכְּלַל נֵפֶל, שֶׁנֶּאֱמַר (במדבר יח טז) וּפְדוּיָו מִבֶּן חֹדֶשׁ תִּפְדֶּה. וּמִצְוָה זוֹ (קדושין כט, א) מֻטֶּלֶת עַל הָאָב, עָבַר הָאָב וְלֹא רָצָה לִפְדּוֹתוֹ מִצְוָה עַל הַבֵּן לִפְדּוֹת עַצְמוֹ מִשֶּׁיַּגְדִּיל, וְהַפִּדְיוֹן הוּא, בֵּין בְּכֶסֶף הַשָּׁוֶה חָמֵשׁ סְלָעִים, בֵּין בְּשָׁוֶה כֶּסֶף מִן הַמִּטַּלְטְלִין שֶׁגּוּפָן מָמוֹן, יָצְאוּ עֲבָדִים וְקַרְקָעוֹת וּשְׁטָרוֹת, שֶׁאִם פָּדָהוּ בָּהֶן אֵינוֹ פָּדוּי. חָמֵשׁ סְלָעִים שֶׁל פִּדְיוֹן הָאָב יָכוֹל לִתְּנָם לְכֹהֵן אֶחָד אוֹ לְכֹהֲנִים הַרְבֵּה, וְהַחִיּוּב לִתְּנוֹ לְכֹהֵן זָכָר וְלֹא לְכֹהֶנֶת דְּאַהֲרֹן וּבָנָיו כְּתִיב בְּכֶסֶף פִּדְיוֹן בְּכוֹר, וְאִם רָצָה הַכֹּהֵן לְהַחְזִיר לוֹ הַפִּדְיוֹן אַחַר שֶׁנְּתָנוֹ לוֹ יָצָא יְדֵי חוֹבָה, וּבִלְבַד שֶׁלֹּא יִתְּנֶנּוּ הוּא לוֹ עַל מְנָת כֵּן. וְאִם נְתָנוֹ לוֹ עַל מְנָת כֵּן אֵין בְּנוֹ פָּדוּי, עַד שֶׁיִּגְמֹר בְּלִבּוֹ לִתְּנוֹ לוֹ מַתָּנָה גְּמוּרָה. וְאִם פֵּרֵשׁ וְנָתַן לוֹ עַל מְנָת לְהַחְזִיר וְנִתְפַּיֵּס הַכֹּהֵן בְּכָךְ בְּנוֹ פָּדוּי.
Y así nos enseñaron nuestros maestros de nuestra época, que la redención del hijo —pidyón habén— se hace de este modo: traen una copa de vino y un mirto a la casa del padre del niño o a otro lugar, y el kohén que el padre escoja para darle la redención de su hijo bendice primero sobre el vino y sobre el mirto, y después recita esta bendición: «Bendito eres Tú, Adonái, Dios nuestro, Rey del universo, que santificó al feto en las entrañas de su madre, y a los cuarenta días repartió sus miembros en doscientos cuarenta y ocho órganos, y luego insufló en él un alma, como está escrito (Bereshit 2:7) "e insufló en su nariz...". De piel y carne lo vistió, y con huesos y tendones lo entretejió, como está escrito (Iyov 10:11) "de piel y carne me vestiste, y con huesos y tendones me entretejiste". Le ordenó comida y bebida, miel y leche, para deleitarse con ellas, y le dispuso dos ángeles ministrantes para guardarlo dentro de las entrañas de su madre, como está escrito "vida y bondad...". La madre dice: este es mi hijo primogénito, con el que Hakadosh Baruj Hu abrió las puertas de mi vientre. El padre dice: este es mi hijo primogénito, y yo estoy obligado a redimirlo, como está dicho (Shemot 13:13) "y a todo primogénito del hombre entre tus hijos redimirás". Sea Tu voluntad, Adonái, Dios mío, que así como concediste a su padre redimirlo, así lo hagas digno de la Torá, de la jupá y de las buenas obras. Bendito eres Tú, Adonái, que santifica a los primogénitos de Israel para su redención». Y el padre del niño recita dos bendiciones (Rambam, Bijurim, cap. 11, ley 5): sobre la redención del hijo, y Shehejeyanu. Luego entrega al kohén la redención conocida, que es de cinco selaím, según lo fijado en la Torá —que son sesenta arguentz de plata pura según el peso de nuestra tierra—. Y tras la redención, el kohén recita estas tres bendiciones que hemos escrito.
וְכֵן לִמְּדוּנוּ רַבּוֹתֵינוּ שֶׁבִּזְמַנֵּנוּ, שֶׁבְּסֵדֶר כָּזֶה עוֹשִׂין פִּדְיוֹן הַבֵּן, מְבִיאִין כּוֹס יַיִן וַהֲדַס לְבֵית אֲבִי הַבֵּן אוֹ לְמָקוֹם אַחֵר, וְהַכֹּהֵן שֶׁיִּבְחַר בּוֹ הָאָב לָתֵת לוֹ פִּדְיוֹן בְּנוֹ מְבָרֵךְ תְּחִלָּה עַל הַיַּיִן וְעַל הַהֲדַס, וְאַחַר כָּךְ מְבָרֵךְ בְּרָכָה זוֹ בָּרוּךְ אַתָּה ה' אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, אֲשֶׁר קִדַּשׁ עֻבָּר בִּמְעֵי אִמּוֹ, וּלְאַרְבָּעִים יוֹם חָלַק אֶת אֵיבָרָיו מָאתַיִם אַרְבָּעִים וּשְׁמֹנֶה אֵבָרִים, וְאַחַר כָּךְ נָפַח בּוֹ נְשָׁמָה, כְּדִכְתִיב (בראשית ב ז) וַיִּפַּח בְּאַפָּיו וְגוֹ'. עוֹר וּבָשָׂר הִלְבִּישׁוֹ, וּבַעֲצָמוֹת וְגִידִים סוֹכְכוּ, כְּדִכְתִיב (איוב י יא) עוֹר וּבָשָׂר תַּלְבִּישֵׁנִי וּבַעֲצָמוֹת וְגִידִים תְּסֹכְכֵנִי. וְצִוָּה לוֹ מַאֲכָל וּמִשְׁתֶּה, דְּבַשׁ וְחָלָב, לְהִתְעַנֵּג בּוֹ, וְזִמֵּן לוֹ שְׁנֵי מַלְאֲכֵי הַשָּׁרֵת לְשָׁמְרוֹ בְּתוֹךְ מְעֵי אִמּוֹ, דִּכְתִיב חַיִּים וָחֶסֶד וְגוֹ' אִמּוֹ אוֹמֶרֶת זֶה בְּנִי בְּכוֹרִי, שֶׁבּוֹ פָּתַח הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא דַּלְתֵי בִּטְנִי, אָבִיו אוֹמֵר, זֶה בְּנִי בְּכוֹרִי הוּא, וַאֲנִי מֻזְהָר לִפְדּוֹתוֹ. שֶׁנֶּאֱמַר (שמות יג יג) וְכֹל בְּכוֹר אָדָם בְּבָנֶיךָ תִּפְדֶּה, יְהִי רָצוֹן מִלְּפָנֶיךָ ה' אֱלֹהַי, שֶׁכְּשֵׁם שֶׁזִּכִּיתָ אֶת אָבִיו לִפְדּוֹתוֹ כֵּן תְּזַכֵּהוּ לְתוֹרָה לְחֻפָּה וּלְמַעֲשִׂים טוֹבִים, בָּרוּךְ אַתָּה ה' מְקַדֵּשׁ בְּכוֹרֵי יִשְׂרָאֵל לְפִדְיוֹנָם. וַאֲבִי הַבֵּן מְבָרֵךְ שְׁתַּיִם (רמב"ם בכורים פי"א הל"ה) עַל פִּדְיוֹן הַבֵּן, וְשֶׁהֶחֱיָנוּ. וְנוֹתֵן לַכֹּהֵן הַפִּדְיוֹן הַיָּדוּעַ, שֶׁהוּא חָמֵשׁ סְלָעִים, כְּמוֹ שֶׁקָּצוּב בַּתּוֹרָה, וְהֵם שִׁשִּׁים ארגינ"ץ שֶׁל כֶּסֶף צָרוּף בְּמִשְׁקָל אַרְצֵנוּ, וְאַחַר הַפִּדְיוֹן, מְבָרֵךְ הַכֹּהֵן שָׁלֹשׁ בְּרָכוֹת אֵלּוּ שֶׁכָּתַבְנוּ.
Escribió además el Rambán, de bendita memoria, que en el momento en que el padre da al kohén el dinero de su redención, pone a su hijo en manos del kohén, y el kohén le dice: ¿cuál te es más querido, tu hijo o estas cinco selaím? El padre responde: mi hijo me es querido. De inmediato toma el kohén los dinarim, los pasa con su mano sobre la cabeza del niño y dice: este en lugar de aquel, este a cambio de aquel, este queda transferido por aquel; salga este hacia el kohén, y entre este niño en la vida, en la Torá y en el temor del Cielo. Sea Tu voluntad que, así como entró en la redención, así entre en la Torá, en la jupá y en las buenas obras, y digamos amén. Y el kohén pone sus manos sobre la cabeza del niño y lo bendice según sepa bendecirlo, por ejemplo: «Adonái es tu guardián...» (Tehilim 121:5), «porque largura de días y años de vida...» (Mishlé 3:2), «Adonái te guardará de todo mal, guardará tu alma...» (Tehilim ibíd. 7). Y lo deja ir a todo lo que desee. Y los demás detalles de ella, en el tratado de Bejorot [Yoré Deá, siman 305].
עוֹד כָּתַב הָרַמְבַּ"ן זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה, שֶׁבְּשָׁעָה שֶׁנּוֹתֵן הָאָב כֶּסֶף פִּדְיוֹנוֹ לַכֹּהֵן, שֶׁנּוֹתֵן בְּנוֹ בְּיַד הַכֹּהֵן וְאוֹמֵר לוֹ הַכֹּהֵן אֵיזֶה חָבִיב עָלֶיךָ יוֹתֵר, בִּנְךָ אוֹ חָמֵשׁ סְלָעִים הַלָּלוּ? וְהָאָב מֵשִׁיב בְּנִי חָבִיב עָלַי. מִיָּד נוֹטֵל הַכֹּהֵן הַדִּינָרִין וּמוֹלִיכָן בְּיָדוֹ עַל רֹאשׁ הַבֵּן וְאוֹמֵר זֶה תַּחַת זֶה, חִלּוּף זֶה, זֶה מְחֻלָּל עַל זֶה, יֵצֵא זֶה לַכֹּהֵן, וְיִכָּנֵס זֶה הַבֵּן לְחַיִּים וּלְתוֹרָה וּלְיִרְאַת שָׁמַיִם, יְהִי רָצוֹן, שֶׁכְּשֵׁם שֶׁנִּכְנַס לְפִדְיוֹן כֵּן יִכָּנֵס לְתוֹרָה וּלְחֻפָּה וּלְמַעֲשִׂים טוֹבִים, וְנֹאמַר אָמֵן. וְנוֹתֵן הַכֹּהֵן אֶת יָדָיו עַל רֹאשׁ הַבֵּן וּמְבָרְכוֹ כְּפִי שֶׁיּוֹדֵעַ לְבָרְכוֹ, כְּגוֹן יְיָ שֹׁמְרֶךָ וְגוֹ' (תהלים קכא ה). כִּי אֹרֶךְ יָמִים וּשְׁנוֹת חַיִּים וְגוֹ' (משלי ג ב), יְיָ יִשְׁמָרְךָ מִכָּל רָע יִשְׁמֹר אֶת נַפְשֶׁךָ וְגוֹ' (תהלים שם ז). וּמוֹצִיאוֹ לְכָל חֶפְצוֹ. וְיֶתֶר פְּרָטֶיהָ, בְּמַסֶּכֶת בְּכוֹרוֹת [יו"ד סימן שה].
Y rige esta mitzvá en todo lugar y en todo tiempo, en los israelitas varones, pero no en las mujeres, pues así recibimos (Kidushín 29a) que el hombre, que está obligado a redimirse a sí mismo, está obligado a redimir a su hijo, pero no la mujer, que no es sujeto de redención. Asimismo no rige en los kohanim ni en los leviim (Bejorot 4a), por kal vajómer: si ellos eximieron a Israel en el desierto de la redención de los primogénitos, justo es que se eximan a sí mismos. Y dijeron además, de bendita memoria (ibíd. 47a), que incluso el hijo de un israelita nacido de una mujer kohénet o leviá está exento de redención, porque el asunto depende de la madre, pues la Escritura lo vinculó a la apertura del vientre. Y quien transgrede esto y no redimió a su hijo cuando correspondía —es decir, una vez pasados los treinta días— si muriera el niño antes de redimirlo, anuló este precepto positivo, y ay de él, que cargó su iniquidad sobre su alma. Y aunque esta mitzvá no tiene tiempo fijo —pues a cada hora, tras los treinta días, es su tiempo—, aun así el sabio de corazón toma las mitzvot, se anticipa y las cumple en cuanto le es posible, y el deseo de HaShem prosperará en su mano. Y según parece, el padre está obligado siempre a redimir a su hijo, e incluso después de que el hijo haya crecido la mitzvá recae sobre el padre, como dijo la Escritura (Shemot 13:13) «y a todo primogénito del hombre entre tus hijos redimirás». He aquí que impuso la mitzvá sobre el padre, y así parece en Kidushín.
וְנוֹהֶגֶת מִצְוָה זוֹ בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן בְּיִשְׂרְאֵלִים הַזְּכָרִים אֲבָל לֹא בִּנְקֵבוֹת, שֶׁכָּךְ קִבַּלְנוּ (קדושין כט א) שֶׁהָאִישׁ שֶׁהוּא חַיָּב לִפְדּוֹת עַצְמוֹ הוּא חַיָּב לִפְדּוֹת בְּנוֹ, אֲבָל לֹא הָאִשָּׁה שֶׁהִיא אֵינָהּ בַּת פְּדִיָּה. וְכֵן אֵינָהּ נוֹהֶגֶת בְּכֹהֲנִים וּלְוִיִּם (בכורות ד א) מִקַּל וָחֹמֶר, אִם הֵם פָּטְרוּ יִשְׂרָאֵל בַּמִּדְבָּר מִפִּדְיוֹן בְּכוֹרוֹת דִּין הוּא שֶׁיִּפְטְרוּ אֶת עַצְמָן, וְעוֹד אָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (שם מז א), שֶׁאֲפִלּוּ בֶּן יִשְׂרָאֵל הַבָּא מִן הַכֹּהֶנֶת אוֹ הַלְּוִיָּה, בְּנוֹ מִמֶּנָּה פָּטוּר מִפִּדְיוֹן, לְפִי שֶׁהַדָּבָר תָּלוּי בָּאֵם, שֶׁבְּפֶטֶר רֶחֶם תָּלָה הַכָּתוּב. וְהָעוֹבֵר עַל זֶה וְלֹא פָּדָה בְּנוֹ מִשֶּׁהוּא רָאוּי, כְּלוֹמַר מִשֶּׁעָבְרוּ עָלָיו שְׁלֹשִׁים יוֹם, אִם מֵת קֹדֶם שֶׁיִּפְדֶנּוּ בִּטֵּל עֲשֵׂה זֶה, וְאוֹי לוֹ שֶׁנָּשָׂא עֲוֹנוֹ עַל נַפְשׁוֹ, וְאַף עַל פִּי שֶׁאֵין לְמִצְוָה זוֹ זְמַן קָבוּעַ, דִּבְכָל שַׁעֲתָא וְשַׁעֲתָא אַחַר שְׁלֹשִׁים יוֹם זְמַנָּהּ הִיא, אַף עַל פִּי כֵן חֲכַם לֵב יִקַּח מִצְוֹת. וְיַקְדִּים וְיַעֲשֶׂה אוֹתָן מִיָּד שֶׁאֶפְשָׁר לוֹ, וְחֵפֶץ יְיָ בְּיָדוֹ יִצְלָח. וּלְפִי הַדּוֹמֶה, שֶׁהָאָב חַיָּב לְעוֹלָם לִפְדּוֹת בְּנוֹ, וַאֲפִלּוּ אַחַר שֶׁהִגְדִּיל הַבֵּן הַמִּצְוָה מֻטֶּלֶת עַל הָאָב, וּכְמוֹ שֶׁאָמַר הַכָּתוּב (שמות יג יז) וְכֹל בְּכוֹר אָדָם בְּבָנֶיךָ תִּפְדֶּה. הֲרֵי שֶׁהִטִּיל הַמִּצְוָה עַל הָאָב, וְכֵן נִרְאֶה בְּקִדּוּשִׁין.