Precepto 398
La pará adumá
La mitzvá de la pará adumá: que Israel fue ordenado a quemar una vaca roja, para que su ceniza quedara dispuesta para quien la necesitara, purificando de la tumá del muerto, como está dicho (Bamidbar 19:2): «Habla a los hijos de Israel y que tomen para ti una vaca roja», etcétera. Y más abajo está escrito (ibíd. 9): «Y será para la congregación de los hijos de Israel en custodia», etcétera.
Aunque me animó el corazón a escribir indicios de las razones de las mitzvot anteriores por vía del peshat —con la disculpa de que la obra es para educar a mi hijo y a los muchachos sus compañeros, Dios los guarde—, en esta mitzvá se me aflojaron las manos y temí abrir la boca sobre ella siquiera en el peshat. Porque vi que nuestros Rabíes, de bendita memoria, extendieron el discurso sobre la hondura de su secreto y la grandeza de su asunto, hasta decir (Bamidbar Rabá Jukat 19; Tanjumá ibíd. 6) que el rey Shlomo alcanzó a conocer, en la abundancia de su sabiduría, todas las razones de la Torá salvo esta —de la que dijo (Kohélet 7:23): «Dije: me haré sabio, y ella está lejos de mí»—. También dijeron en el Midrash de Rabí Tanjumá (ibíd. 8): Rabí Yosi berabí Janiná dice: Le dijo Hakadosh Baruj Hu a Moshé: a ti te revelo la razón de la pará adumá, y no a otros. Y hay muchas cosas semejantes a estas.
Y ahora, no piense quien escucha que el asunto de su secreto y el orden de su estatuto está en que purifique al llegar su ceniza al cuerpo del que se purifica, pues algo de esta índole se halla en los demás korbanot, en el caso del zav y de las parturientas, cuya purificación se completa con su korbán.
מִצְוַת פָּרָה אֲדֻמָּה – שֶׁנִּצְטַוּוּ יִשְׂרָאֵל לִשְׂרֹף פָּרָה אֲדֻמָּה, לִהְיוֹת אֶפְרָהּ מוּכָן לְמִי שֶׁיִּצְטָרֵךְ אֵלֶיהָ, וּמְטַהֲרָה מִטֻּמְאַת מֵת, שֶׁנֶּאֱמַר (במדבר יט ב) דַּבֵּר אֶל בְּנֵי יִשְׂרָאֵל וְיִקְחוּ אֵלֶיךָ פָרָה אֲדֻמָּה וְגוֹ'. וּכְתִיב לְמַטָּה מִזֶּה (שם ט) וְהָיְתָה לַעֲדַת בְּנֵי יִשְׂרָאֵל לְמִשְׁמֶרֶת וְגוֹ'. אַף עַל פִּי שֶׁמְּלָאַנִי לִבִּי לִכְתֹּב רְמָזִים מִטַּעְמֵי הַמִּצְוֹת שֶׁקָּדְמוּ עַל צַד הַפְּשָׁט, עִם הַהִתְנַצְּלוּת שֶׁהַמְּלָאכָה לְחַנֵּךְ בָּהּ בְּנִי וְהַנְּעָרִים חֲבֵרָיו יִשְׁמְרֵם אֵל, בְּמִצְוָה זוֹ רָפוּ יָדַי וָאִירָא לִפְצוֹת פִּי עָלֶיהָ כְּלָל גַּם בַּפְּשָׁט, כִּי רָאִיתִי לְרַבּוֹתֵינוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה, הֶאֱרִיכוּ הַדִּבּוּר בְּעֹמֶק סוֹדָהּ וְגֹדֶל עִנְיָנָהּ, עַד שֶׁאָמְרוּ (במדבר רבה חוקת יט, תנחומא שם ו) שֶׁהַמֶּלֶךְ שְׁלֹמֹה הִשִּׂיג לָדַעַת בְּרִבּוּי חָכְמָתוֹ כָּל טַעֲמֵי הַתּוֹרָה חוּץ מִזּוֹ, שֶׁאָמַר עָלֶיהָ (קהלת ז כג) אָמַרְתִּי אֶחְכָּמָה וְהִיא רְחוֹקָה מִמֶּנִּי. גַּם אָמְרוּ בְּמִדְרַשׁ רַבִּי תַּנְחוּמָא (שם ח) רַבִּי יוֹסֵי בְּרַבִּי חֲנִינָא אוֹמֵר אָמַר לוֹ הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא לְמֹשֶׁה לְךָ אֲנִי מְגַלֶּה טַעַם פָּרָה אֲדֻמָּה וְלֹא לַאֲחֵרִים, וְכַיּוֹצֵא בְּאֵלּוּ הַדְּבָרִים רַבִּים. וְעַתָּה אַל יַחְשֹׁב שׁוֹמֵעַ שֶׁעִנְיַן סוֹדָהּ וְסֵדֶר חֻקָּה, הוּא מֵהֱיוֹתָהּ מְטַהֶרֶת בְּהַגִּיעַ אֶפְרָהּ עַל גּוּף הַמִּטַּהֵר, שֶׁהֲרֵי כְּעֵין דָּבָר זֶה יִמָּצֵא בִּשְׁאָר הַקָּרְבָּנוֹת בְּעִנְיַן הַזָּב וְהַיּוֹלְדוֹת, שֶׁתַּשְׁלוּם טַהֲרָתָן בְּקָרְבָּנָן הוּא.
Pero lo esencial del prodigio, según lo que he oído, está en que purifica a los impuros y vuelve impuros a los que se ocupan de quemarla. Y aunque en todas las ofrendas de pecado que se queman, de los toros y de los machos cabríos, la ley es la misma —que quien los quema vuelve impuras las ropas en el momento de quemarlos, hasta que se hacen ceniza—, con todo, su ceniza no purifica. Y también el gran asombro en ella está en que se hace fuera del campamento, a diferencia de los demás korbanot. Y por esto las naciones reprochan a Israel, pues creen que se sacrifica a los demonios cabríos sobre la faz del campo, según su costumbre de hoy.
Y en verdad, cuántos remedios hay en las hierbas del campo y en los árboles —desde el cedro que está en el Líbano hasta el hisopo que está en el muro—, llenos de propiedades en sus opuestos: enfrían lo caliente y calientan lo frío. Y si conociéramos la esencia del alma, su raíz, su enfermedad y su salud, comprenderíamos —acaso— que la propiedad de la vaca es también enfermar al alma y volverla impura en la tarea de la quema, y que, después de hacerse ceniza, sana la enfermedad de la tumá. Y esto no es claro como para captar nada del asunto, sino que el amor a lo sagrado y el anhelo de alcanzar conocimiento en lo oculto mueven la caña a escribir.
אֲבָל עִקַּר הַפֶּלֶא לְפִי מָה שֶׁשָּׁמַעְתִּי, הוּא עַל הֱיוֹתָהּ מְטַהֶרֶת הַטְּמֵאִים, וּמְטַמְּאָה הָעוֹסְקִים בִּשְׂרֵפָתָהּ. וְאַף עַל פִּי שֶׁבְּכָל הַחַטָּאוֹת הַנִּשְׂרָפוֹת מִן הַפָּרִים וּמִן הַשְּׂעִירִים הַדִּין כֵּן, שֶׁהַשּׂוֹרֵף אוֹתָם מְטַמֵּא בְּגָדִים בִּשְׁעַת שְׂרֵפָתָן, עַד שֶׁיֵּעָשׂוּ אֵפֶר, מִכָּל מָקוֹם אֵין אֶפְרָן מְטַהֵר. וְגַם כֵּן הַתֵּמַהּ הַגָּדוֹל בָּהּ בִּהְיוֹתָהּ נַעֲשֵׂית מִחוּץ לַמַּחֲנֶה, שֶׁלֹּא כְּדֶרֶךְ שְׁאָר הַקָּרְבָּנוֹת, וְעַל דָּבָר זֶה מוֹנִין הָאֻמּוֹת אֶת יִשְׂרָאֵל עָלֶיהָ, כִּי יַחְשְׁבוּ שֶׁהִיא נִזְבַּחַת לַשְּׂעִירִים עַל פְּנֵי הַשָּׂדֶה כְּמִנְהָגָם הַיּוֹם. וְאָמְנָם כַּמָּה תְּרוּפוֹת בְּעִשְׂבֵי הַשָּׂדֶה וּבָאִילָנוֹת מִן הָאֶרֶז אֲשֶׁר בַּלְּבָנוֹן עַד הָאֵזוֹב אֲשֶׁר בַּקִּיר מְלֵאִים סְגֻלּוֹת בַּהֲפָכִים, יְקָרְרוּ הַחַמִּים וִיחַמְּמוּ הַקָּרִים, וְאִלּוּ יָדַעְנוּ מַהוּת הַנֶּפֶשׁ וְשָׁרְשָׁהּ וּמַחֲלָתָהּ וּבְרִיאוּתָהּ, נָבִין (בַּחֹלִי) [בְּאוּלַי], כִּי סְגֻלַּת הַפָּרָה גַּם כֵּן לְהַחֲלִיא הַנֶּפֶשׁ וּלְטַמְּאָהּ בְּעֵסֶק הַשְּׂרֵפָה, וְאַחֲרֵי הֱיוֹתָהּ אֵפֶר תְּרַפֵּא מַחֲלַת הַטֻּמְאָה, וְזֶה אֵינוֹ בָּרוּר לְהַשִּׂיג בָּעִנְיָן כְּלוּם, אֶלָּא שֶׁחִבַּת הַקֹּדֶשׁ וְהַחֵשֶׁק לְהַשִּׂיג יְדִיעָה בַּנִּסְתָּר יָנִיד הַקָּנֶה לִכְתֹּב.
De las leyes de la mitzvá. Lo que dijeron, de bendita memoria (Pará 1:1): que la mitzvá de la pará adumá es que sea de cuatro años o de tres, y si era vieja, es válida. Y no se toma una ternera y se la cría, sino una vaca, como está dicho (Bamidbar 19:2): «y que tomen para ti una vaca». Y esto que se dice de ella, «perfecta», quiere decir perfección en el rojo, pues dos pelos negros o blancos la descalifican. Aunque fuera enana, es válida, con tal de que toda ella sea roja, pues no requiere integridad más que los demás korbanot. Y si hubiera en ella pelos cuya raíz es roja y cuya punta es de otro color, todo se determina según la raíz, y se cortan con tijera sus puntas hasta lo rojo.
מִדִּינֵי הַמִּצְוָה. מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (פרה א, א) שֶׁמִּצְוַת פָּרָה אֲדֻמָּה שֶׁתִּהְיֶה בַּת אַרְבַּע שָׁנִים אוֹ בַּת שָׁלֹשׁ, וְאִם הָיְתָה זְקֵנָה כְּשֵׁרָה. וְאֵין לוֹקְחִין עֶגְלָה וּמְגַדְּלִין אוֹתָהּ אֶלָּא פָּרָה, שֶׁנֶּאֱמַר (במדבר יט ב) וְיִקְחוּ אֵלֶיךָ פָרָה, וְזֶה שֶׁנֶּאֱמַר בָּהּ תְּמִימָה, כְּלוֹמַר, תְּמִימוּת שֶׁל אַדְמִימוּת, שֶׁשְּׁתֵּי שְׂעָרוֹת שְׁחוֹרוֹת אוֹ לְבָנוֹת פּוֹסְלוֹת בָּהּ. אֲפִילּוּ הָיָה כְּנוּסָה (נ"א נְנוּסָהּ פירוש ננסה) כְּשֵׁרָה, וּבִלְבַד שֶׁכֻּלָּהּ אֲדֻמָּה, שֶׁאֵינָהּ צְרִיכָה תְּמִימוּת יוֹתֵר מִשְּׁאָר הַקָּרְבָּנוֹת. וְאִם הָיוּ בָּהּ שְׂעָרוֹת שֶׁעִקָּרָן אָדֹם וְרֹאשָׁן מִצֶּבַע אַחֵר הַכֹּל הוֹלֵךְ אַחַר הָעִקָּר, וְגוֹזֵז בְּמִסְפָּרַיִם אֶת רֹאשָׁן עַד הָאָדֹם.
Y el trabajo la descalifica, como está dicho (ibíd.): «sobre la cual no subió yugo», y todas las labores son como un yugo. Por eso dijeron, de bendita memoria (Pará 2:3), que incluso si se le puso encima el talit, queda descalificada. Pero si necesitaba vigilancia y se la ató con su soga, es válida (Pará Adumá 1:7); mas si no necesitaba vigilancia, queda descalificada, pues toda vigilancia que no se necesita es una carga. Y se compraba con el dinero de la terumá de la cámara (Shekalim 4:2). Y la vaca en la que surgió una descalificación, se la redime y sale a uso común. Y lo que dijeron (Yomá 68b) en este asunto —que quien la quema, el que se vuelve impuro, es el que asiste en la quema—, como el que revuelve la carne, el que arroja leña, el que aviva el fuego y el que atiza las brasas para que arda el fuego, y cosas semejantes; pero el que prende la lumbre del horno y el que dispone la pila está puro, y lo mismo el que se ocupa de ella una vez que se ha hecho ceniza.
וְהָעֲבוֹדָה פּוֹסֶלֶת בָּהּ, שֶׁנֶּאֱמַר (שם) אֲשֶׁר לֹא עָלָה עָלֶיהָ עֹל, וְכָל הָעֲבוֹדוֹת הֵן כְּעֹל, לְפִיכָךְ אָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (פרה ב, ג), שֶׁאֲפִלּוּ נָתַן טַלִּיתוֹ עָלֶיהָ פְּסוּלָה, אֲבָל הָיְתָה צְרִיכָה שְׁמִירָה וּקְשָׁרָהּ בְּמוֹסֵרָה כְּשֵׁרָה (פרה אדומה א ז), אֲבָל אִם לֹא הָיְתָה צְרִיכָה שְׁמִירָה פְּסוּלָה שֶׁכָּל שְׁמִירָה שֶׁאֵינָהּ צְרִיכָה מַשּׂוֹי הוּא. וְהָיְתָה נִלְקַחַת מִמְּעוֹת תְּרוּמַת הַלִּשְׁכָּה (שקלים ד, ב) וּפָרָה שֶׁנּוֹלַד בָּהּ פְּסוּל פּוֹדִין אוֹתָהּ וְיוֹצְאָהּ לְחֻלִּין. וּמָה שֶׁאָמְרוּ (יומא סח, ב) בְּעִנְיָן זֶה שֶׁהַשּׂוֹרֵף אוֹתָהּ שֶׁהוּא טָמֵא הוּא הַמְּסַיֵּעַ בַּשְּׂרֵפָה, כְּגוֹן הַמְּהַפֵּךְ בַּבָּשָׂר וְהַמַּשְׁלִיךְ עֵצִים וְהַמְּהַפֵּךְ בָּאֵשׁ, וְהַמְּחַתֶּה בַּגֶּחָלִים כְּדֵי שֶׁתִּבְעַר הָאֵשׁ וְכַיּוֹצֵא בָּזֶה, אֲבָל הַמַּצִּית אֶת הָאוּר לַכִּבְשָׁן, וְהַמְּסַדֵּר אֶת הַמַּעֲרָכָה טָהוֹר, וְכֵן הַמִּתְעַסֵּק בָּהּ מִשֶּׁנַּעֲשֵׂית אֵפֶר.
Y grandes realces hicieron los Sabios en la purificación de la vaca al quemarla (Rambam, Pará Adumá 2). Entre ellos: separaban, siete días antes de la quema de la vaca, al kohén que la quema, de su casa y de su esposa, igual que separan al Kohén Gadol para el servicio de Yom Kipur; y esto es kabalá, una tradición. Y en cada uno de los días de la separación rociaban sobre él ceniza de vaca, de las vacas ya quemadas. Y no rocía sobre él sino un hombre que jamás se ha vuelto impuro por un muerto, pues el que rocía debe estar puro. Y si dices: si es así, que lo único necesario es que rocíe sobre él alguien puro, ¿no sería posible que rociara sobre él un hombre aun habiéndose vuelto impuro, ya que se ha rociado sobre él? No es así, pues nos preocupa que tal vez ese que rociara sobre él no estuviera puro de la tumá del muerto. Y asimismo todos los recipientes con que llenan para rociar sobre el kohén que la quema, todos eran recipientes de piedra, que no contraen tumá.
וּמַעֲלוֹת גְּדוֹלוֹת עָשׂוּ חֲכָמִים בְּטַהֲרַת פָּרָה בִּשְׂרֵפָתָהּ (רמב"ם פרה אדומה פ"ב), וּמֵהֶן שֶׁהָיוּ מַפְרִישִׁין שִׁבְעַת יָמִים קֹדֶם שְׂרֵפַת הַפָּרָה כֹּהֵן הַשּׂוֹרֵף אוֹתָהּ מִבֵּיתוֹ וּמֵאִשְׁתּוֹ, כְּמוֹ שֶׁמַּפְרִישִׁין כֹּהֵן גָּדוֹל לַעֲבוֹדַת יוֹם הַכִּפּוּרִים, וְדָבָר זֶה קַבָּלָה. וּבְכָל יוֹם וָיוֹם מִימֵי הַפְּרִישָׁה מַזִּין עָלָיו מֵאֵפֶר פָּרָה מִן הַפָּרוֹת שֶׁנִּשְׂרְפוּ כְּבָר, וְאֵין מַזֶּה עָלָיו אֶלָּא אָדָם שֶׁלֹּא נִטְמָא בְּמֵת מֵעוֹלָם, שֶׁהַמַּזֶּה צָרִיךְ שֶׁיִּהְיֶה טָהוֹר. וְאִם תֹּאמַר, אִם כֵּן שֶׁאֵין הַצֹּרֶךְ, אֶלָּא כְּדֵי שֶׁיַּזֶּה עָלָיו טָהוֹר, הָיָה אֶפְשָׁר שֶׁיַּזֶּה עָלָיו אִישׁ, וְאַף עַל פִּי שֶׁנִּטְמָא, מִכֵּיוָן שֶׁהֻזָּה עָלָיו? אֵינוֹ כֵּן, דְּחָיְשִׁינַן שֶׁמָּא זֶה שֶׁהִזָּה עָלָיו, לֹא הָיָה טָהוֹר מִטֻּמְאַת מֵת. וְכֵן כָּל הַכֵּלִים שֶׁמְּמַלְּאִין בָּהֶן לְהַזּוֹת עַל הַכֹּהֵן הַשּׂוֹרֵף אוֹתָהּ כֻּלָּם כְּלֵי אֲבָנִים הָיוּ, שֶׁאֵין מְקַבְּלִין טֻמְאָה.
Y si preguntas: ¿cómo se hallará un hombre que jamás se haya vuelto impuro por la tumá del muerto? Dijeron los Sabios (Pará 3:2) que había en Yerushaláyim patios construidos sobre la roca, y debajo de ellos hueco, por temor a la tumba del abismo. Y traían mujeres encintas, que parían allí y criaban allí a sus hijos. Y cuando querían rociar sobre el kohén que quema, traían bueyes —porque su vientre es ancho—, y ponían sobre sus lomos puertas, y los niños se sentaban sobre ellos, encima de las puertas, para que hubiera una tienda separando entre ellos y la tierra, por temor a la tumba del abismo. Y copas de piedra en manos de los niños, e iban hasta las aguas del Shiloaj, y bajaban allí y llenaban —pues no hay que temer allí a la tumba del abismo, ya que no es costumbre de la gente enterrar en los ríos—, y volvían a subir sobre las puertas que estaban sobre los bueyes, e iban al Har HaBáyit; y allí bajaban y caminaban a pie, porque todo el Har HaBáyit y los atrios que están debajo son huecos por temor a la tumba del abismo. Y andaban hasta la entrada del atrio, y tomaban de la ceniza y la ponían en las copas, y rociaban sobre el kohén que quema. Y sumergían a los niños por temor a que tal vez se hubieran vuelto impuros con otra tumá. Y todas estas cosas son de los realces extraordinarios de la vaca. Y en el Monte de la Unción se la quemaba (Pará ibíd. 6).
וְאִם תִּשְׁאַל, כֵּיצַד יִמָּצֵא אִישׁ שֶׁלֹּא נִטְמָא מִטֻּמְאַת מֵת מֵעוֹלָם? אָמְרוּ חֲכָמִים (פרה ג, ב) שֶׁהָיוּ בִּירוּשָׁלַיִם חֲצֵרוֹת בְּנוּיוֹת עַל גַּבֵּי סֶלַע, וְתַחְתֵּיהֶן חָלוּל מִפְּנֵי קֶבֶר הַתְּהוֹם. וּמְבִיאִין נָשִׁים עֻבָּרוֹת וְיוֹלְדוֹת שָׁם וּמְגַדְּלוֹת שָׁם אֶת בְּנֵיהֶן, וּכְשֶׁרוֹצִין לְהַזּוֹת עַל הַכֹּהֵן הַשֹּׂרֵף, מְבִיאִין שְׁוָרִין, מִפְּנֵי שֶׁכְּרֵסָן נָפוּחַ, וּמַנִּיחִין עַל גַּבֵּיהֶן דְּלָתוֹת, וְיוֹשְׁבִין עֲלֵיהֶן הַתִּינוֹקוֹת עַל גַּבֵּי הַדְּלָתוֹת, כְּדֵי שֶׁיְּהֵא אֹהֶל מַבְדִּיל בֵּינָם וּבֵין הָאָרֶץ מִפְּנֵי חֲשַׁשׁ קֶבֶר הַתְּהוֹם, וְכוֹסוֹת שֶׁל אֶבֶן בְּיַד הַתִּינוֹקוֹת, וְהוֹלְכִין עַד מֵי הַשִּׁלֹחַ, וְיוֹרְדִין שָׁם וּמְמַלְּאִין, שֶׁאֵין לָחוּשׁ שָׁם מִפְּנֵי קֶבֶר הַתְּהוֹם, שֶׁאֵין דֶּרֶךְ בְּנֵי אָדָם לִקְבֹּר בַּנְּהָרוֹת, וְחוֹזְרִין וְעוֹלִין עַל הַדְּלָתוֹת שֶׁעַל הַשְּׁוָרִים וְהוֹלְכִין לְהַר הַבַּיִת, וְשָׁם יוֹרְדִין וְהוֹלְכִין בְּרַגְלֵיהֶן, מִפְּנֵי שֶׁכָּל הַר הַבַּיִת וְהָעֲזָרוֹת אֲשֶׁר תַּחְתֵּיהֶן חָלוּל מִפְּנֵי חֲשַׁשׁ קֶבֶר הַתְּהוֹם, וּמְהַלְּכִין עַד פֶּתַח הָעֲזָרָה, וְנוֹטְלִין מִן הָאֵפֶר וְנוֹתְנִין בַּכּוֹסוֹת, וּמַזִּין עַל הַכֹּהֵן הַשּׂוֹרֵף, וּמַטְבִּילִין הָיוּ הַתִּינוֹקוֹת מִפְּנֵי חֲשָׁשׁ שֶׁמָּא נִטְמְאוּ בְּטֻמְאָה אַחֶרֶת. וְכָל הַדְּבָרִים הָאֵלּוּ מִן הַמַּעֲלוֹת יְתֵרוֹת שֶׁבַּפָּרָה. וּבְהַר הַמִּשְׁחָה הָיְתָה נִשְׂרֶפֶת (פרה שם ו).
Y la ley de cómo se la quema, y en qué lugares ponen su ceniza, y cómo se santifican las aguas con la ceniza de la vaca, y cómo se purifica a los impuros por muerto con las aguas de la aspersión, y la mayoría restante de sus detalles están explicados en el tratado compuesto sobre esto, que es el tratado Pará [Hiljot Pará Adumá, cap. 1].
וְדִין כֵּיצַד שׂוֹרְפִין אוֹתָהּ, וּבְאֵיזֶה מְקוֹמוֹת מַנִּיחִין אֶפְרָהּ, וְכֵיצַד מְקַדְּשִׁין אֶת הַמַּיִם בְּאֵפֶר הַפָּרָה, וְכֵיצַד מְטַהֲרִין טְמֵאֵי מֵת בְּמֵי נִדָּה, וְיֶתֶר רֻבֵּי פְּרָטֶיהָ מְבֹאָרִים בַּמַּסֶּכְתָּא הַמְּחֻבֶּרֶת עַל זֶה, וְהִיא מַסֶּכֶת פָּרָה [הלכות פרה אדומה פ"א].
Y se aplica en la tierra de Israel en el tiempo del Templo, y es de las mitzvot que dijimos al comienzo del libro, que recaen todas sobre la comunidad. Y dijeron nuestros Rabíes, de bendita memoria (ibíd. 5), que nueve vacas rojas se hicieron desde que fueron ordenados en esta mitzvá hasta que el Templo fue destruido por segunda vez: la primera la hizo Moshé Rabenu, la paz sea con él; la segunda la hizo Ezra; y siete desde Ezra hasta la destrucción del Templo; y la décima la hará el Rey Mashíaj, que nos redima pronto, en nuestros días, amén. Y porque este asunto de la pará adumá es algo grande en nuestra nación —pues purificaba de una tumá grave, y sin ella es imposible que un impuro por muerto ofrezca el Pésaj, que es una mitzvá grandísima—, acostumbró todo Israel a leer esta parashá cada año en el Shabat anterior a parashat HaJódesh; y jamás se interrumpe entre parashat Pará y parashat HaJódesh; y el Shabat fijado para parashat HaJódesh es siempre el Shabat anterior a Nisán (véase Shulján Aruj, Oraj Jaim §685:7).
וְנוֹהֶגֶת בְּאֶרֶץ יִשְׂרָאֵל בִּזְמַן הַבַּיִת, וְהִיא מִן הַמִּצְוֹת שֶׁאָמַרְנוּ בְּרֹאשׁ הַסֵּפֶר, שֶׁהֵן מֻטָּלוֹת עַל הַצִּבּוּר כֻּלָּן. וְאָמְרוּ רַבּוֹתֵינוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (שם ה) שֶׁתֵּשַׁע פָּרוֹת אֲדֻמּוֹת נַעֲשׂוּ מִשֶּׁנִּצְטַוּוּ בְּמִצְוָה זוֹ עַד שֶׁחָרַב הַבַּיִת בַּשְּׁנִיָּה, הָרִאשׁוֹנָה עָשָׂה מֹשֶׁה רַבֵּנוּ עָלָיו הַשָּׁלוֹם, שְׁנִיָּה עָשָׂה עֶזְרָא, וְשֶׁבַע מֵעֶזְרָא עַד חֻרְבַּן הַבַּיִת, וַעֲשִׂירִית יַעֲשֶׂה הַמֶּלֶךְ הַמָּשִׁיחַ שֶׁיִּגְאָלֵנוּ בִּמְהֵרָה בְּיָמֵינוּ אָמֵן. וּמִפְּנֵי שֶׁעִנְיָן זֶה שֶׁל פָּרָה אֲדֻמָּה הוּא דָּבָר גָּדוֹל בְּאֻמָּתֵנוּ שֶׁהָיְתָה מִטַּהֶרֶת מִידֵי טֻמְאָה חֲמוּרָה, וְזוּלָתָהּ אִי אֶפְשָׁר לִטְמֵא מֵת לַעֲשׂוֹת פֶּסַח, שֶׁהִיא מִצְוָה גְּדוֹלָה מְאֹד, נָהֲגוּ כָּל יִשְׂרָאֵל לִקְרוֹת פָּרָשָׁה זוֹ בְּכָל שָׁנָה וְשָׁנָה בְּשַׁבָּת קֹדֶם לְפָרָשַׁת הַחֹדֶשׁ, וּלְעוֹלָם אֵין מַפְסִיקִין בֵּין פָּרָשַׁת פָּרָה לְפָרָשַׁת הַחֹדֶשׁ, וְהַשַּׁבָּת הַקָּבוּעַ לְפָרָשַׁת הַחֹדֶשׁ, לְעוֹלָם הוּא שַׁבָּת קֹדֶם נִיסָן (עי' שו"ע או"ח סי' תרפ"ה ס"ז).