Precepto 401
Las leyes de la herencia
El precepto de las leyes de la herencia — se nos ordenó en lo tocante a las leyes de la herencia; es decir, que es mitzvá para nosotros obrar y juzgar en materia de herencia tal como la Torá juzgó sobre ella, según está dicho (Bemidbar 27:8-9): «Si un hombre muere y no tiene hijo, traspasaréis su heredad a su hija; y si no tiene hija...». Y el final de la sección (allí, 11): «Y será para los hijos de Israel ley perpetua, como ordenó Adonái a Moshé».
Y no pienses que, al decir que la mitzvá es obrar en materia de herencia tal como la Torá juzgó sobre ella, se quiere decir que el hombre esté obligado por Dios a entregar lo que posee a su heredero a toda costa. Pues Dios, bendito sea, no quiso sacar los bienes del hombre de su dominio impidiéndole hacer con ellos toda su voluntad por causa de su heredero, mientras su alma esté en él, como imaginan los sabios de las naciones. Antes bien, nos hizo saber que el derecho del heredero está ligado a los bienes de quien le hereda — y que, al retirarse con la muerte el poder del causante sobre los bienes, de inmediato recae sobre ellos el derecho del heredero, al modo del encadenamiento de las criaturas que el Formador, bendito sea, quiso una tras otra sin interrupción. Y nuestros maestros, de bendita memoria, llaman al derecho firme que tiene el heredero sobre los bienes de su causante con la expresión de «contacto» (mishmush), como en su dicho en muchos lugares (Bavá Batrá 115b): «la herencia va palpando y avanzando» — es decir, que el derecho del heredero en el causante es como si los cuerpos estuvieran adheridos uno al otro, de modo que todo lo que sale de uno cae sobre el segundo.
מִצְוַת דִּינֵי נְחָלוֹת – שֶׁנִּצְטַוִּינוּ בְּדִינֵי נְחָלוֹת, כְּלוֹמַר שֶׁמִּצְוָה עָלֵינוּ לַעֲשׂוֹת וְלָדוּן בְּעִנְיַן הַנַּחֲלָה כַּאֲשֶׁר דָּנָה הַתּוֹרָה עָלֶיהָ, שֶׁנֶּאֱמַר (במדבר כז ח ט) אִישׁ כִּי יָמוּת וּבֵן אֵין לוֹ וְהַעֲבַרְתֶּם אֶת נַחֲלָתוֹ לְבִתּוֹ וְאִם אֵין לוֹ בַּת וְגוֹ'. וְסוֹף הַפָּרָשָׁה (שם יא) וְהָיְתָה לִבְנֵי יִשְׂרָאֵל לְחֻקַּת עוֹלָם כַּאֲשֶׁר צִוָּה יְיָ אֶת מֹשֶׁה. וְאַל תַּחְשֹׁב שֶׁאָמְרִי בָּזֶה שֶׁהַמִּצְוָה הִיא שֶׁנַּעֲשֶׂה בְּעִנְיַן הַנַּחֲלָה כַּאֲשֶׁר דָּנָה הַתּוֹרָה עָלֶיהָ, שֶׁיִּרְצֶה לוֹמַר שֶׁיִּהְיֶה הָאָדָם מְצֻוֶּה מֵהָאֵל לָתֵת מָה שֶׁיֵּשׁ לוֹ לְיוֹרְשׁוֹ עַל כָּל פָּנִים, כִּי הָאֵל בָּרוּךְ הוּא לֹא רָצָה לְהוֹצִיא נִכְסֵי הָאָדָם מֵרְשׁוּתוֹ שֶׁלֹּא לַעֲשׂוֹת מֵהֶם כָּל חֶפְצוֹ בִּשְׁבִיל יוֹרְשׁוֹ כָּל עוֹד נִשְׁמָתוֹ בּוֹ, כְּמוֹ שֶׁיַּחְשְׁבוּ חַכְמֵי הָאֻמּוֹת, אֲבָל הוֹדִיעָנוּ שֶׁזְּכוּת הַיּוֹרֵשׁ קְשׁוּרָה בְּנִכְסֵי מוֹרִישׁוֹ, וּבְהִסְתַּלֵּק כֹּחַ הַמּוֹרִישׁ מִן הַנְּכָסִים בְּמוֹתוֹ מִיָּד נוֹפֶלֶת עֲלֵיהֶם זְכוּת הַיּוֹרֵשׁ, כְּעִנְיַן הִשְׁתַּלְשְׁלוּת הַיְּצִירוֹת שֶׁרָצָה הַיּוֹצֵר בָּרוּךְ הוּא זֶה אַחַר זֶה מִבְּלִי הֶפְסֵק. וְרַבּוֹתֵנוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה יִקְרְאוּ לִזְכוּת הַחֲזָקָה שֶׁיֵּשׁ לַיּוֹרֵשׁ בְּנִכְסֵי מוֹרִישׁוֹ בִּלְשׁוֹן מִשְׁמוּשׁ, כִּלְשׁוֹן אָמְרָם בְּהַרְבֵּה מְקוֹמוֹת (ב"ב קטו ב) נַחֲלָה מְמַשְׁמֶשֶׁת וְהוֹלֶכֶת, כְּלוֹמַר, שֶׁזְּכוּת הַיּוֹרֵשׁ בַּמּוֹרִישׁ כְּאִלּוּ הַגּוּפִים דְּבוּקִים זֶה בָּזֶה, שֶׁכָּל הַיּוֹצֵא מִן הָאֶחָד נוֹפֵל עַל הַשֵּׁנִי.
Y por eso dijeron, de bendita memoria (allí, 126b), que si el causante ordenó y dijo «que mi hijo no me herede», o «que mi hijo fulano no herede con sus hermanos», o «que mi hija me herede donde hay hijo varón», y cosas semejantes a estas, no hay sustancia en sus palabras — pues no está en su mano desarraigar la palabra de Dios, que dijo que el heredero heredara a su causante. Y aunque dijimos que sus bienes están en sus manos para todos sus deseos, lo que se quiere decir es que puede darlos a quien quiera y hacer con ellos toda la voluntad de su alma, e incluso destruirlos, con cualquier expresión, salvo esta de la herencia — porque esta declaración va contra la palabra del Omnipresente y Su decreto, ya que Él dijo que el heredero heredara, y por ello no hay poder en mano del hombre para decir «no heredará». Y esa es la mishná de Yesh Nojalín (allí, 130a): el que dice «fulano no heredará con sus hermanos» no ha dicho nada, pues estipuló contra lo que está escrito en la Torá. Y así, el que dice «fulano me herede donde hay hija», «mi hija me herede donde hay hijo varón», no ha dicho nada, pues estipuló contra lo que está escrito en la Torá. Rabí Yojanán ben Beroká dice: si dijo sobre quien es apto para heredarlo, sus palabras son válidas; y sobre quien no es apto para heredarlo, sus palabras no son válidas. Explicación: si dijo sobre un hijo de entre los hijos, o sobre una hija de entre las hijas, que uno solo de ellos lo herede, sus palabras son válidas. Y lo deriva la Guemará (allí) de lo que está escrito (Devarim 21:16): «Y será en el día en que haga heredar a sus hijos» — que la Torá dio permiso al padre para hacer heredar a quien quiera de entre los aptos para heredar. Y allí se fijó la halajá en esto como Rabí Yojanán respecto a los hijos ordinarios, pero no respecto al primogénito, pues no hay poder en el padre para desarraigar la herencia del primogénito de esta manera.
וּמִפְּנֵי כֵן אָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (שם קכו, ב) שֶׁאִם צִוָּה וְאָמַר הַמּוֹרִישׁ אַל יִירָשֵׁנִי בְּנִי, אוֹ בְּנִי פְּלוֹנִי לֹא יִירַשׁ עִם אֶחָיו, אוֹ בִּתִּי תִּירָשֵׁנִי בְּמָקוֹם שֶׁיֵּשׁ בֵּן, וְכַיּוֹצֵא בַּדְּבָרִים הָאֵלֶּה אֵין בִּדְבָרָיו מַמָּשׁ, שֶׁאֵין בְּיָדוֹ לַעֲקֹר דְּבַר הָאֵל שֶׁאָמַר שֶׁיִּירַשׁ הַיּוֹרֵשׁ מוֹרִישׁוֹ. וְאַף עַל פִּי שֶׁאָמַרְנוּ שֶׁנְּכָסָיו בְּיָדָיו לְכָל חֲפָצָיו, הָעִנְיָן הוּא לוֹמַר שֶׁיָּכֹל לִתְּנָם לְכָל מִי שֶׁיִּרְצֶה וְלַעֲשׂוֹת בָּהֶם כָּל חֶפְצַת נַפְשׁוֹ וַאֲפִילּוּ לְאַבְּדָם, בְּכָל לָשׁוֹן, חוּץ מִזֶּה שֶׁל יְרֻשָּׁה, לְפִי שֶׁזֶּה הַדִּבּוּר הוּא כְּנֶגֶד דִּבּוּרוֹ שֶׁל מָקוֹם וּגְזֵרָתוֹ, כִּי הוּא אָמַר יִירַשׁ הַיּוֹרֵשׁ, וְעַל כֵּן אֵין כֹּחַ בְּיַד אָדָם לוֹמַר לֹא יִירַשׁ, וְהַיְנוּ מַתְנִיתִין דְּיֵשׁ נוֹחֲלִין (שם קל א) הָאוֹמֵר אִישׁ פְּלוֹנִי לֹא יִירַשׁ עִם אֶחָיו לֹא אָמַר כְּלוּם, שֶׁהִתְנָה עַל מַה שֶׁכָּתוּב בַּתּוֹרָה, וְכֵן הָאוֹמֵר פְּלוֹנִי יִירָשֵׁנִי בְּמָקוֹם שֶׁיֵּשׁ בַּת, בִּתִּי תִּירָשֵׁנִי בְּמָקוֹם שֶׁיֵּשׁ בֵּן, לֹא אָמַר כְּלוּם, שֶׁהִתְנָה עַל מַה שֶׁכָּתוּב בַּתּוֹרָה, רַבִּי יוֹחָנָן בֶּן בְּרוֹקָה אוֹמֵר אִם אָמַר עַל מִי שֶׁרָאוּי לְיָרְשׁוֹ דְּבָרָיו קַיָּמִים, וְעַל מִי שֶׁאֵינוֹ רָאוּי לְיָרְשׁוֹ אֵין דְּבָרָיו קַיָּמִים, פֵּרוּשׁ אִם אָמַר עַל בֵּן בֵּין הַבָּנִים אוֹ עַל בַּת בֵּין הַבָּנוֹת שֶׁיִּירָשֶׁנּוּ אֶחָד מֵהֶם לְבַדּוֹ דְּבָרָיו קַיָּמִים, וְדָרֵשׁ לֵהּ בַּגְּמָרָא (שם) מִדִּכְתִיב (דברים כא טז) וְהָיָה בְּיוֹם הַנְחִילוֹ אֶת בָּנָיו, שֶׁהַתּוֹרָה נָתְנָה רְשׁוּת לָאָב לְהַנְחִיל מִי שֶׁיִּרְצֶה מִן הָרְאוּיִין לִירַשׁ, וְנִפְסְקָה שָׁם הֲלָכָה בָּזֶה כְּרַבִּי יוֹחָנָן לְגַבֵּי פְּשׁוּטִין, אֲבָל לֹא לְגַבֵּי בְּכוֹר, שֶׁאֵין כֹּחַ בָּאָב לַעֲקֹר יְרֻשָּׁה מִן הַבְּכוֹר בְּעִנְיָן זֶה.
Y dijeron además allí (126b): el que reparte sus bienes —dio más a uno y menos a otro, e igualó entre ellos al primogénito—, sus palabras son válidas. Pero si lo dijo en concepto de herencia, no ha dicho nada. Si escribió, sea al comienzo de sus palabras, sea en medio, sea al final, en concepto de regalo, sus palabras son válidas. Y según parece, aunque no hay sustancia en las palabras de quien emplea el lenguaje de herencia, y sus actos son nada, como se explica en la mishná, al ordenar así anula este mandamiento positivo de la herencia, porque transgredió la orden del Rey (harmaná demalká). Y asimismo, si acaso, tras su muerte, el tribunal cumple estas palabras suyas, hay también sobre ellos el pecado de anular este mandamiento positivo, además del castigo de la prohibición de «no torcerás el juicio». Y según se ve de las palabras del Rambam, de bendita memoria, toda la raíz de la advertencia recae solo sobre el tribunal que juzgó así en materia de herencia. Y este es su lenguaje, lo que escribió: «es mitzvá juzgar en el caso de la herencia». Y tal como explicó el asunto en la mitzvá de la anulación de votos que le precede.
וְעוֹד אָמְרוּ שָׁם (קכו, ב) הַמְּחַלֵּק נְכָסָיו רִבָּה לְאֶחָד וּמִעֵט לְאֶחָד, וְהִשְׁוָה לָהֶם אֶת הַבְּכוֹר דְּבָרָיו קַיָּמִין, וְאִם אָמַר מִשּׁוּם יְרֻשָּׁה לֹא אָמַר כְּלוּם. כָּתַב בֵּין בִּתְחִלַּת דְּבָרָיו בֵּין בְּאֶמְצַע דְּבָרָיו בֵּין בַּסּוֹף מִשּׁוּם מַתָּנָה, דְּבָרָיו קַיָּמִין. וּלְפִי הַדּוֹמֶה, אַף עַל פִּי שֶׁאֵין מַמָּשׁ בְּדִבְרֵי הָאוֹמֵר לָשׁוֹן יְרֻשָּׁה, וּמַעֲשָׂיו אֵינָם כְּלוּם, כְּדִמְפָרֵשׁ בְּמַתְנִיתִין, בְּצַוּוֹתוֹ כֵּן הוּא מְבַטֵּל מִצְוַת עֲשֵׂה זֶה שֶׁל יְרֻשָּׁה, מִשּׁוּם דְּעָבַר אַהַרְמָנָא דְּמַלְכָּא. וְכֵן אִם שֶׁמָּא אַחַר מוֹתוֹ קִיְּמוּ בֵּית דִּין אֶת דְּבָרָיו אֵלֶּה, יֵשׁ עֲלֵיהֶם גַּם כֵּן עֲוֹן בִּטּוּל מִצְוַת עֲשֵׂה זֶה, מִלְּבַד עֹנֶשׁ לָאו דְּלֹא תַטֶּה מִשְׁפָּט, וּלְפִי הַנִּרְאֶה מִדִּבְרֵי הָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה, שֶׁכָּל עִקַּר הָאַזְהָרָה אֵינֶנָּה רַק עַל הַבֵּית דִּין שֶׁדָּנוּ בְּעִנְיַן הַנַּחֲלָה כֵּן, וְזֶהוּ לְשׁוֹנוֹ שֶׁכָּתַב הוּא, מִצְוָה לָדוּן בְּדִין הַנַּחֲלָה, וּכְמוֹ שֶׁבֵּאֵר הָעִנְיָן בְּמִצְוַת הֲפָרַת נְדָרִים שֶׁלְּפָנָיו.
De las raíces del precepto. Para que el hombre sepa y reflexione en que el mundo está en mano de un Señor que vigila sobre todas sus criaturas, y que por Su voluntad y Su buen deseo merece cada uno de los habitantes del mundo la porción de bienes que alcanza en su mundo. Y Su regalo, bendito sea, es bendito, de modo que se prolongue para siempre a aquel a quien se lo dé — si no fuera porque, por el pecado primordial, se decretó la muerte en el mundo. Y a causa de la retirada de su cuerpo, no es justo que haya interrupción para el regalo bendito de Dios, sino que se extenderá por sí mismo al cuerpo que desciende de él, que es su hijo o su hija. Y si él, por su pecado, muere y no tiene hijos, corresponde que la bendición de HaShem vuelva al más cercano a él — pues esta bendición que mereció, su propio mérito se la procuró, o el mérito de sus padres; o bien, junto con los más cercanos a él, aprendió la destreza de la obra con la que mereció los bienes. Por eso, al retirarse él y su simiente de ellos por su pecado, corresponde que los cercanos que lo ayudaron a merecer sean preferidos en ellos antes que cualquier otro hombre.
מִשָּׁרְשֵׁי הַמִּצְוָה. כְּדֵי שֶׁיֵּדַע הָאָדָם וְיִתְבּוֹנֵן, כִּי הָעוֹלָם בְּיַד אָדוֹן מַשְׁגִּיחַ עַל כָּל בְּרִיּוֹתָיו, וּבִרְצוֹנוֹ וְחֶפְצוֹ הַטּוֹב, זוֹכֶה כָּל אֶחָד וְאֶחָד מִבְּנֵי הָעוֹלָם בְּחֵלֶק הַנְּכָסִים שֶׁהוּא מַשִּׂיג בְּעוֹלָמוֹ, וּמַתְּנָתוֹ בָּרוּךְ הוּא מְבֹרֶכֶת, שֶׁתִּמָּשֵׁךְ לְעוֹלָם לַאֲשֶׁר יִתְּנֶנָּה לוֹ, אִם לֹא כִּי מֵחֵטְא הַקַּדְמוֹנִי נִקְנְסָה מִיתָה בָּעוֹלָם, וּמִפְּנֵי סִלּוּק גּוּפוֹ אֵינוֹ בְּדִין לִהְיוֹת הֶפְסֵק לְמַתְּנַת הָאֵל הַמְּבֹרֶכֶת, אֲבָל תִּתְפַּשֵּׁט מֵאֵלֶיהָ בַּגּוּף הַמִּשְׁתַּלְשֵׁל מִמֶּנּוּ שֶׁזֶּהוּ בְּנוֹ אוֹ בִּתּוֹ, וְאִם הוּא בַּעֲוֹנוֹ יָמוּת וּבָנִים לֹא יִהְיוּ לוֹ רְאוּיָה בִּרְכַּת הַשֵּׁם שֶׁתָּשׁוּב אֶל הַקָּרוֹב אֵלָיו, כִּי זֹאת הַבְּרָכָה שֶׁזָּכָה בָּהּ זֶה אוֹ זְכוּתוֹ גָּרְמָה לוֹ, אוֹ זְכוּת אֲבוֹתָיו, אוֹ עִם הַקְּרוֹבִים לוֹ יוֹתֵר לָמַד כִּשְׁרוֹן הַמַּעֲשֶׂה שֶׁזָּכָה עִמּוֹ לַנְּכָסִים, וְלָכֵן בְּהִסְתַּלֵּק הוּא וְזַרְעוֹ מֵהֶן בְּחֶטְאוֹ רְאוּיִים הַקְּרוֹבִים שֶׁסִּיְּעוּ אוֹתוֹ לִזְכּוֹת, לִהְיוֹת קוֹדְמִין בָּהֶם לְכָל אָדָם.
De las leyes del precepto: lo que dijeron, de bendita memoria, en la mishná de Yesh Nojalín (allí, 115a): el orden de las herencias es así. «Si un hombre muere...» — el hijo precede a la hija, y todos los descendientes del hijo preceden a la hija; la hija precede a los hermanos, y todos los descendientes de la hija preceden a los hermanos. Los hermanos, o las hermanas, donde no hay hermanos, preceden a los hermanos del padre. Y los hermanos del padre, o las hermanas del padre, donde no hay hermanos del padre, preceden al resto de los parientes. Esta es la regla: todo el que precede en la herencia, sus descendientes preceden; y el padre precede a todos sus descendientes. Y de este modo que dijimos va ascendiendo hasta el principio de las generaciones. Por ello no tienes a ninguno de Israel que no tenga heredero.
מִדִּינֵי הַמִּצְוָה. מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה בְּמַתְנִיתִין דְּיֵשׁ נוֹחֲלִין (שם קטו א) סֵדֶר נְחָלוֹת כָּךְ הוּא אִישׁ כִּי יָמוּת וְגוֹ' הַבֵּן קוֹדֵם לַבַּת, וְכָל יוֹצְאֵי יְרֵכוֹ שֶׁל בֵּן קוֹדְמִין לַבַּת, הַבַּת קוֹדֶמֶת לָאַחִין, וְכָל יוֹצְאֵי יְרֵכָהּ שֶׁל בַּת קוֹדְמִין לָאַחִים. הָאַחִים אוֹ הָאֲחָיוֹת בְּמָקוֹם שֶׁאֵין אַחִים קוֹדְמִין לַאֲחֵי הָאָב, וְאַחֵי אָבִיו, אוֹ אַחֲיוֹת אָבִיו בְּמָקוֹם שֶׁאֵין אַחִים לָאָב קוֹדְמִין לִשְׁאָר קְרוֹבִים. זֶה הַכְּלָל, כָּל הַקּוֹדֵם בַּנַּחֲלָה יוֹצְאֵי יְרֵכוֹ קוֹדְמִין, וְהָאָב קוֹדֵם לְכָל יוֹצְאֵי יְרֵכוֹ, וְעַל הַדֶּרֶךְ הַזֶּה שֶׁאָמַרְנוּ הוֹלֵךְ וְעוֹלֶה עַד רֹאשׁ הַדּוֹרוֹת, לְפִיכָךְ אֵין לְךָ אֶחָד מִיִּשְׂרָאֵל שֶׁאֵין לוֹ יוֹרֵשׁ.
Y lo que dijeron allí (108a): que la madre no hereda a sus hijos —y esto es tradición recibida—; y que los hermanos por parte de madre no se heredan unos a otros, pues la familia de la madre no se llama familia. Y asimismo, un mamzer, o un hermano mamzer, hereda como el resto de los hijos (Rambam, Nejalot 1:6-7); e incluso un hijo mamzer que cambió de religión hereda. Pero el hijo de una sierva o de una gentil no hereda, ni es considerado hijo para ningún asunto. Y los sabios establecieron (361:8) que el hombre herede a su esposa de las nupcias, y apoyaron el asunto en lo escrito.
וּמָה שֶׁאָמְרוּ שָׁם (קח א), שֶׁאֵין הָאֵם יוֹרֶשֶׁת בָּנֶיהָ, וְדָבָר זֶה קַבָּלָה, וְהָאַחִים מִן הָאֵם אֵינָם יוֹרְשִׁין זֶה אֶת זֶה, דְּמִשְׁפַּחַת אֵם אֵינָהּ קְרוּיָה מִשְׁפָּחָה, וְכֵן מַמְזֵר אוֹ אָח מַמְזֵר הֲרֵי זֶה יוֹרֵשׁ כִּשְׁאָר הַבָּנִים (רמב"ם נחלות א ו ז), וַאֲפִילּוּ בֵּן מַמְזֵר שֶׁהֵמִיר דָּת יוֹרֵשׁ הוּא, אֲבָל בֶּן שִׁפְחָה וְנָכְרִית אֵינוֹ יוֹרֵשׁ וְאֵינוֹ כְּבֵן לְשׁוּם דָּבָר, וַחֲכָמִים תִּקְּנוּ (שסא ח) שֶׁיְּהֵא הָאָדָם יוֹרֵשׁ אֶת אִשְׁתּוֹ מִן הַנִּשּׂוּאִין וְסָמְכוּ הַדָּבָר מִן הַכָּתוּב.
Y escribió el Rambam, de bendita memoria (en el Séfer haMitzvot, precepto positivo 248): de la generalidad de esta ley de las herencias forma parte, sin duda, que el primogénito tome una porción doble (pi shnáyim), pues esto es parte del precepto de las herencias. Y «porción doble» significa dos partes; es decir, que si fueran dos hermanos, hacen del dinero tres partes y el primogénito toma las dos; y si fueran tres, hacen de él cuatro partes y toma las dos; y de este modo siempre. Y el primogénito no toma porción doble sino en los bienes que ya estaban en posesión de su padre (Rambam, allí, 3:1) — es decir, los que entraron en el dominio de su padre en vida de este —, pero no en los que estaban por venir a su padre, como está dicho (Devarim 21:17): «de todo lo que se le hallare». ¿Cómo? Uno de los causantes del padre que muere después de la muerte del padre — el primogénito no toma en esa herencia porción doble. Y asimismo (allí, 125b): si el padre tenía una deuda que le debían, aun con documento, o incluso si tenía un barco en el mar, no toma el primogénito en esto porción doble, porque esto no estaba disponible para su padre. Y asimismo, por esta razón, el primogénito no toma en la plusvalía con que se valorizaron los bienes tras la muerte de su padre, como el forraje que se hizo grano, o los árboles que sacaron sus frutos, pues todo esto no estaba disponible para su padre en sus días. Pero un árbol pequeño que se hizo grande no por causa de inversión, sino que por sí mismo creció tras la muerte de su padre, antes del reparto, el primogénito sí toma en esto porción doble — pues se llama «disponible para su padre», dado que no cambió su naturaleza.
וְכָתַב הָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה (בסהמ"צ עשה רמח) וּמִכְּלַל זֶה הַדִּין שֶׁל נְחָלוֹת בְּלִי סָפֵק, הֱיוֹת הַבְּכוֹר נוֹטֵל פִּי שְׁנַיִם, שֶׁזּוֹ הִיא מִכְּלַל מִצְוַת הַנְּחָלוֹת. וּפִי שְׁנַיִם פֵּרוּשׁוֹ, שְׁנֵי חֲלָקִים, כְּלוֹמַר, שֶׁאִם הָיוּ שְׁנֵי אַחִין עוֹשִׂין מִן הַמָּמוֹן שְׁלֹשָׁה חֲלָקִים, וְהַבְּכוֹר נוֹטֵל הַשְּׁנַיִם, וְאִם הָיוּ שְׁלֹשָׁה עוֹשִׂין מִמֶּנּוּ אַרְבָּעָה חֲלָקִים וְנוֹטֵל הַשְּׁנַיִם, וְעַל הַדֶּרֶךְ הַזֶּה לְעוֹלָם. וְאֵין הַבְּכוֹר נוֹטֵל פִּי שְׁנַיִם אֶלָּא בַּנְּכָסִים הַמֻּחְזָקִים לְאָבִיו (רמב"ם שם ג א), כְּלוֹמַר, שֶׁבָּאוּ בִּרְשׁוּת אָבִיו בְּחַיָּיו, אֲבָל לֹא בָּרְאוּיִים לָבוֹא אֶל אָבִיו, שֶׁנֶּאֱמַר (דברים כא יז) בְּכֹל אֲשֶׁר יִמָּצֵא לוֹ. כֵּיצַד? אֶחָד מִמּוֹרִישֵׁי אָבִיו שֶׁמֵּת לְאַחַר מִיתַת אָבִיו אֵין הַבְּכוֹר נוֹטֵל בְּאוֹתָהּ יְרֻשָּׁה פִּי שְׁנַיִם, וְכֵן (שם קכה, ב) אִם הָיָה לַאֲבִיהֶם חוֹב שֶׁחַיָּבִים לוֹ, וַאֲפִלּוּ בִּשְׁטָר, אוֹ אֲפִלּוּ הָיְתָה לוֹ סְפִינָה בַּיָּם אֵין לַבְּכוֹר בָּזֶה פִּי שְׁנַיִם, (שֶׁאֵין זֶה פִּי שְׁנַיִם), שֶׁאֵין זֶה מָצוּי לְאָבִיו. וְכֵן מִטַּעַם זֶה, אֵין הַבְּכוֹר נוֹטֵל בַּשֶּׁבַח שֶׁשָּׁבְחוּ נְכָסִים אַחַר מִיתַת אָבִיו, כְּגוֹן שַׁחַת שֶׁנַּעֲשָׂה דָּגָן, וְהָאִילָנוֹת שֶׁהוֹצִיאוּ פֵּרוֹתֵיהֶן, שֶׁכָּל זֶה לֹא הָיָה מָצוּי לְאָבִיו בְּיָמָיו, אֲבָל אִילָן קָטָן שֶׁנַּעֲשָׂה גָּדוֹל שֶׁלֹּא מֵחֲמַת הוֹצָאָה, אֶלָּא מֵעַצְמוֹ גָּדַל אַחַר מִיתַת אָבִיו קֹדֶם חֲלֻקָּה הַבְּכוֹר נוֹטֵל בָּזֶה פִּי שְׁנַיִם, דְּמָצוּי לְאָבִיו נִקְרָא מִכֵּיוָן שֶׁלֹּא נִשְׁתַּנָּה עִנְיָנוֹ.
Y el padre es creído al decir (Kidushín 74a) «este es mi hijo primogénito», y es creído al decir «este es mi hijo» o «este no es mi hijo», pues la Torá lo hizo creíble en esto, como está escrito (allí): «pues al primogénito... reconocerá», y derivaron, de bendita memoria (Bavá Batrá 127b): «lo reconocerá ante otros». E incluso si uno tenía presunción de ser hijo de Reuvén, y dijo Reuvén que no es su hijo, es creído sobre él y no lo heredará. Y escribió el Rambam, de bendita memoria (Nejalot 4:2): y me parece que, aun si el hijo tuviera hijos, aunque no es creído sobre él para decir que no es su hijo en cuanto a linaje, y no lo tienen por mamzer por su dicho, sí es creído en cuanto a la herencia, y no lo heredará.
וְהָאָב נֶאֱמָן לוֹמַר (קדושין עד, א) זֶה בְּנִי בְּכוֹרִי, וְנֶאֱמָן לוֹמַר זֶהוּ בְּנִי אוֹ זֶה אֵינוֹ בְּנִי, שֶׁהַתּוֹרָה הֶאֱמִינַתּוּ בָּזֶה, דִּכְתִיב (שם) כִּי אֶת הַבְּכוֹר וְגוֹ' יַכִּיר, וְדָרְשׁוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (ב"ב קכז ב) יַכִּירֶנּוּ לַאֲחֵרִים, וַאֲפִלּוּ הָיָה אֶחָד מֻחְזָק שֶׁהוּא בֶּן רְאוּבֵן וְאָמַר רְאוּבֵן שֶׁאֵינוֹ בְּנוֹ נֶאֱמָן עָלָיו וְלֹא יִירָשֶׁנּוּ. וְכָתַב הָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה (נחלות ד, ב) וְיֵרָאֶה לִי שֶׁאֲפִלּוּ הָיוּ לַבֵּן בָּנִים, אַף עַל פִּי שֶׁאֵינוֹ נֶאֱמָן עָלָיו לוֹמַר אֵינוֹ בְּנוֹ לְעִנְיַן יִחוּס וְאֵין מַחְזִיקִין אוֹתוֹ מַמְזֵר עַל פִּיו, נֶאֱמָן הוּא לְעִנְיַן יְרֻשָּׁה וְלֹא יִירָשֶׁנּוּ.
Y lo que dijeron, de bendita memoria (Bavá Batrá 129b), también en este asunto: el que dice a una persona «mis bienes para ti, y después de ti para fulano», si el primero es apto para heredarlo, el segundo no tiene nada en lugar del primero — pues, dado que adquirió los bienes siendo el apto para heredarlos, ya no hay interrupción para la herencia a causa de la condición del causante. Y con las buenas explicaciones y el razonamiento adecuado aprendimos en el capítulo Yesh Nojalín (Bavá Batrá 125b) que, aun si le dijo en lenguaje de «desde ahora» —por ejemplo, que le dijo «mis bienes para ti, y desde ahora, después de ti, para fulano»—, aun así el segundo no tiene nada en lugar del primero, dado que el primero es apto para heredarlo. Pero si el primero no es apto para heredarlo y le dijo «desde ahora, después de ti, para fulano», el segundo adquirió el cuerpo de los bienes, y el primero comerá solo los frutos todos los días de su vida. Y si no le dijo «desde ahora» (allí, 137a), sino «mis bienes para ti y después de ti para fulano», el segundo no adquirió sino lo que quede al primero (Rambam, Zejiá uMatanot 12:9). Y si el primero los vendió, no hay poder en el segundo para sacarlos jamás de mano del comprador, pues están en posesión presunta del primero todos los días de su vida para todos sus deseos, sea para venderlos, sea para darlos en regalo a quien quiera. Y a tal punto están estos bienes en la posesión del primero, que si el donante dijo «mis bienes para ti, y después de ti para fulano, y después de él para fulano», y el segundo murió en vida del primero, dijeron, de bendita memoria, en la Guemará (allí, 129b) que los bienes vuelven a los herederos del primero. Porque el donante no reservó nada en su regalo al primero, salvo que los bienes se den, después de él, al segundo; y de mano del segundo, y por su fuerza, vendrían al tercero. Y dado que el segundo murió, y ya no es posible que el tercero los adquiera por la fuerza del segundo como dijo el donante, los bienes quedan en mano de aquel en cuyo dominio están, para él y para sus herederos, para siempre. Y la misma ley tenemos para juzgar, del modo que dijimos, allí donde el donante hizo su regalo en lenguaje de «si» (véase Tur, Joshen Mishpat, sección 248, inciso 4, en nombre de Rabenu Yoná) —por ejemplo, que dijo «mis bienes para fulano, y si muere, se den a fulano»—, pues no venimos a juzgar así por razón del lenguaje de «después de ti», sino que la razón del asunto es que decimos que el primero adquiere el cuerpo de los bienes y sus frutos, y siempre están en su posesión presunta, hasta que podamos sacarlos de él con prueba firme. Pero allí donde el donante escribió «mis bienes para ti, y después de ti para mí o para mis herederos», aunque no mencionó el lenguaje de «desde ahora» en esta reserva, tenemos que juzgar que, si murió el receptor del regalo, los bienes vuelven al donante o a sus herederos. Y aun si el receptor del regalo procedió y los vendió, el donante los saca de mano del comprador cuando muera el receptor del regalo, pues así dijeron los sabios en esto (allí, 137b): que todo el que reserva para sí o para sus herederos no es sino como quien explicita «este regalo será para ti para comer los frutos todos los días de tu vida».
וּמָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (ב"ב קכט, ב) גַּם כֵּן בְּעִנְיָן זֶה שֶׁהָאוֹמֵר לְאָדָם נְכָסַי לְךָ וְאַחֲרֶיךָ לִפְלוֹנִי, אִם הָרִאשׁוֹן רָאוּי לְיָרְשׁוֹ אֵין לַשֵּׁנִי בִּמְקוֹם רִאשׁוֹן כְּלוּם, דְּמִכֵּיוָן שֶׁזָּכָה בַּנְּכָסִים וְהוּא הָרָאוּי לִירַשׁ אוֹתָם, אֵין לַיְּרֻשָּׁה הֶפְסֵק עוֹד מִפְּנֵי תְּנָאוֹ שֶׁל מוֹרִישׁ. וְעִם הַפֵּרוּשִׁים הַטּוֹבִים וְהַסְּבָרָא הַהוֹגֶנֶת לָמַדְנוּ בְּפֶרֶק יֵשׁ נוֹחֲלִין (בבא בתרא קכה, ב), שֶׁאֲפִלּוּ אָמַר לוֹ בִּלְשׁוֹן מֵעַכְשָׁו, וּכְגוֹן שֶׁאָמַר לוֹ נְכָסַי לְךָ, וּמֵעַכְשָׁו אַחֲרֶיךָ לִפְלוֹנִי, אַף עַל פִּי כֵן אֵין לַשֵּׁנִי בִּמְקוֹם רִאשׁוֹן כְּלוּם, מִכֵּיוָן שֶׁהָרִאשׁוֹן רָאוּי לְיָרְשׁוֹ, אֲבָל אִם אֵין רִאשׁוֹן רָאוּי לְיָרְשׁוֹ וְאָמַר לוֹ מֵעַכְשָׁו אַחֲרֶיךָ לִפְלוֹנִי זָכָה הַשֵּׁנִי בְּגוּף הַנְּכָסִים, וְהָרִאשׁוֹן יֹאכַל הַפֵּרוֹת לְבַד כָּל יְמֵי חַיָּיו, וְאִם לֹא אָמַר לוֹ מֵעַכְשָׁו (שם קלז, א) אֶלָּא נְכָסַי לְךָ וְאַחֲרֶיךָ לִפְלוֹנִי לֹא קָנָה שֵׁנִי אֶלָּא מָה שֶׁיִּשָּׁאֵר לָרִאשׁוֹן (רמב"ם זכיה ומתנות יב ט), וְאִם מְכָרָן רִאשׁוֹן אֵין כֹּחַ בַּשֵּׁנִי לְהוֹצִיאָם מִיַּד לוֹקֵחַ לְעוֹלָם, שֶׁבְּחֶזְקַת הָרִאשׁוֹן עוֹמְדִין כָּל יְמֵי חַיָּיו לְכָל חֲפָצָיו בֵּין לְמָכְרָם בֵּין לְתִתָּם בְּמַתָּנָה לְכָל מִי שֶׁיִּרְצֶה, וְכָל כָּךְ הֵם נְכָסִים אֵלּוּ בְּחֶזְקָתוֹ שֶׁל רִאשׁוֹן, שֶׁאִם אָמַר הַנּוֹתֵן נְכָסַי לְךָ וְאַחֲרֶיךָ לִפְלוֹנִי וְאַחֲרָיו לִפְלוֹנִי, אִם מֵת שֵׁנִי בְּחַיֵּי רִאשׁוֹן אָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה בַּגְּמָרָא (שם קכט ב) שֶׁיַּחְזְרוּ הַנְּכָסִים לְיוֹרְשֵׁי רִאשׁוֹן, לְפִי שֶׁהַנּוֹתֵן לֹא שִׁיֵּר כְּלוּם בְּמַתְּנָתוֹ שֶׁל רִאשׁוֹן אֶלָּא שֶׁיִּנָּתְנוּ הַנְּכָסִים אַחֲרָיו לַשֵּׁנִי, וּמִיַּד הַשֵּׁנִי וּמִכֹּחוֹ יָבוֹאוּ לַשְּׁלִישִׁי, וּמִכֵּיוָן שֶׁהַשֵּׁנִי מֵת וְאִי אֶפְשָׁר לַשְּׁלִישִׁי עוֹד שֶׁיִּזְכֶּה בָּהֶן מִכֹּחַ הַשֵּׁנִי כְּמוֹ שֶׁאָמַר הַנּוֹתֵן, יִשָּׁאֲרוּ הַנְּכָסִים בְּיַד מִי שֶׁהֵן בִּרְשׁוּתוֹ לוֹ וּלְיוֹרְשָׁיו לְעוֹלָם. וְהוּא הַדִּין שֶׁיֵּשׁ לָנוּ לָדוּן עַל הַדֶּרֶךְ שֶׁאָמַרְנוּ הֵיכָא שֶׁאָמַר הַנּוֹתֵן מַתְּנָתוֹ בִּלְשׁוֹן אִם (עי' טור חו"מ סי' רמח אות ד' בשם רבינו יונה), כְּגוֹן שֶׁאָמַר נְכָסַי לִפְלוֹנִי וְאִם מֵת יִנָּתְנוּ לִפְלוֹנִי, שֶׁאֵין אָנוּ בָּאִים לָדוּן כֵּן מִטַּעַם לְשׁוֹן אַחֲרֶיךָ, אֶלָּא טַעַם הַדָּבָר מִפְּנֵי שֶׁאָנוּ אוֹמְרִים כִּי הָרִאשׁוֹן זוֹכֶה בְּגוּפָן שֶׁל נְכָסִים וּבְפֵרוֹתֵיהֶן, וּלְעוֹלָם מֻחְזָקִין בְּיָדוֹ עַד שֶׁנּוּכַל לְהוֹצִיאָן מִמֶּנּוּ בִּרְאָיָה חֲזָקָה. אֲבָל הֵיכָא שֶׁכָּתַב נוֹתֵן נְכָסַי לְךָ, וְאַחֲרֶיךָ לִי אוֹ לְיוֹרְשַׁי, אַף עַל פִּי שֶׁלֹּא הִזְכִּיר לְשׁוֹן מֵעַכְשָׁו בְּשִׁיּוּר זֶה, יֵשׁ לָנוּ לָדוּן שֶׁאִם מֵת מְקַבֵּל מַתָּנָה שֶׁיַּחְזְרוּ הַנְּכָסִים לַנּוֹתֵן אוֹ לְיוֹרְשָׁיו, וַאֲפִלּוּ יָרַד וּמָכַר הַמְקַבֵּל מַתָּנָה הַנּוֹתֵן מוֹצִיאָם מִיַּד לוֹקֵחַ לִכְשֶׁיָּמוּת מְקַבֵּל מַתָּנָה, שֶׁכֵּן אָמְרוּ חֲכָמִים בָּזֶה (שם קלז, ב) שֶׁכָּל הַמְּשַׁיֵּר לְעַצְמוֹ אוֹ לְיוֹרְשָׁיו אֵינוֹ אֶלָּא כִּמְפָרֵשׁ מַתָּנָה זוֹ תִּהְיֶה לְךָ לַאֲכִילַת פֵּרוֹת כָּל יְמֵי חַיֶּיךָ.
Y el resumen de las cosas que nos quedaron en mano en este asunto, tras gran esfuerzo, es este: siempre que el primero sea apto para heredar, dado que el causante le dijo «mis bienes para ti», ya no está en su mano darlos a otro, ni siquiera a su heredero, después de que de inmediato entraron los bienes en la posesión presunta del heredero; y no es ya, después de eso, sino como quien estipula condiciones en los bienes de otra persona. Y al modo de lo que se dice en este asunto en la Guemará (allí, 133a): «él pensaba que tiene interrupción» —es decir, la herencia— «y el Misericordioso dijo que no tiene interrupción».
וּכְלַל הַדְּבָרִים שֶׁעָלוּ בְּיָדֵינוּ בְּעִנְיָן זֶה אַחַר יְגִיעָה רַבָּה, שֶׁכָּל זְמַן שֶׁהָרִאשׁוֹן רָאוּי לִירַשׁ, מִכֵּיוָן שֶׁאָמַר לוֹ הַמּוֹרִישׁ נְכָסַי לְךָ אֵין בְּיָדוֹ עוֹד לְתִתָּם לְאַחֵר וַאֲפִילּוּ לְיוֹרְשׁוֹ, אַחַר שֶׁמִּיָּד נִכְנְסוּ הַנְּכָסִים בְּחֶזְקַת יוֹרֵשׁ וְאֵינוֹ אַחַר כֵּן אֶלָּא כְּמַתְנֶה תְּנָאִים בְּנִכְסֵי אָדָם אַחֵר, וְכָעִנְיָן הַנֶּאֱמָר בְּעִנְיָן זֶה בַּגְּמָרָא (שם קלג, א) הוּא סָבַר יֵשׁ לָהּ הֶפְסֵק, כְּלוֹמַר לַיְּרֻשָּׁה וְרַחֲמָנָא אָמַר אֵין לָהּ הֶפְסֵק.
Y algo mayor que esto nos enseñaron nuestros maestros, los guarde Dios, con pruebas firmes y claras: que aun el que dice a quien es apto para heredarlo «mis bienes para ti, y después de ti para el Templo (hekdesh)», o aun si dijo «y desde ahora, después de ti, para el hekdesh», el heredero adquiere los bienes y puede venderlos y hacer con ellos toda la voluntad de su alma, y no hay poder en el hekdesh, jamás, para sacarlos de mano del comprador o del receptor del regalo, por la razón que escribimos. Y dado que el causante dijo a su heredero «mis bienes para ti», adquirió los bienes, y ya no está en su mano consagrarlos, sino que es como quien consagra bienes ajenos. Y lo que hay que examinar en este asunto, que parece a primera vista una dificultad —como lo que dijeron, de bendita memoria (Kidushín 28b): «su declaración al Altísimo es como su entrega al particular», y otras cosas más—, ya hemos debatido sobre ellas y lo hemos analizado todo bien, y el asunto resultó esclarecido como escribimos. Se alargaría el asunto si me pusiera a escribirlo todo, y no es de la labor de mi libro; y si tú, hijo mío, mereces y tiendes la red en el mar de la Guemará, ella te hará surgir todo. Y el resto de los detalles del precepto están explicados en Bavá Batrá, capítulo Yesh Nojalín [Joshen Mishpat, sección 276].
וּגְדוֹלָה מִזֹּאת לִמְּדוּנוּ מוֹרֵינוּ יִשְׁמְרֵם אֵל בִּרְאָיוֹת חֲזָקוֹת וּבְרוּרוֹת, שֶׁאֲפִלּוּ הָאוֹמֵר לְמִי שֶׁרָאוּי לְיָרְשׁוֹ נְכָסַי לְךָ וְאַחֲרֶיךָ לַהֶקְדֵּשׁ, אוֹ אֲפִלּוּ אָמַר וּמֵעַכְשָׁו אַחֲרֶיךָ לַהֶקְדֵּשׁ, שֶׁהַיּוֹרֵשׁ זוֹכֶה בַּנְּכָסִים וְיֵשׁ לוֹ לְמָכְרָן וְלַעֲשׂוֹת בָּהֶן כָּל חֶפְצַת נַפְשׁוֹ, וְאֵין כֹּחַ בַּהֶקְדֵּשׁ לְעוֹלָם לְהוֹצִיאָן מִיַּד לוֹקֵחַ אוֹ מְקַבֵּל מַתָּנָה מִן הַטַּעַם שֶׁכָּתַבְנוּ, וּמִכֵּיוָן שֶׁאָמַר הַמּוֹרִישׁ לְיָרְשׁוֹ נְכָסַי לְךָ זָכָה בַּנְּכָסִים, וְאֵין בְּיָדוֹ לְהַקְדִּישׁ אוֹתָן עוֹד, אֶלָּא הֲרֵי הוּא כְּמַקְדִּישׁ נִכְסֵי אֲחֵרִים. וּמָה שֶׁיֵּשׁ לְעַיֵּן בְּעִנְיָן זֶה, שֶׁנִּרְאֶה בִּתְחִלַּת הָעִיּוּן קֻשְׁיָא, כְּגוֹן מַה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (קידושין כח, ב) אֲמִירָתוֹ לַגָּבוֹהַּ כִּמְסִירָתוֹ לַהֶדְיוֹט, וְעוֹד דְּבָרִים אֲחֵרִים, כְּבָר נָשָׂאנוּ וְנָתַנּוּ בָּהֶן וְדִקְדַּקְנוּ אֶת כֻּלָּן יָפֶה, וְעָלָה הָעִנְיָן מְבֹרָר כְּמוֹ שֶׁכָּתַבְנוּ, יֶאֱרַךְ הָעִנְיָן אִם בָּאתִי לִכְתֹּב הַכֹּל, וְלֹא מִמְּלֶאכֶת סִפְרִי הוּא, וְאִם תִּזְכֶּה בְּנִי וְתִפְרֹשׂ מִכְמֹרֶת בְּיָם הַגְּמָרָא הִיא תַּעֲלֶה לְךָ הַכֹּל. וְיֶתֶר פְּרָטֵי הַמִּצְוָה, מְבֹאָרִים בְּבָבָא בָּתְרָא פֶּרֶק יֵשׁ נוֹחֲלִין [ח"מ סי' רעו].
Y rige en todo lugar y en todo tiempo, en varones y mujeres. Y quien transgrede esto y ordena, sea sano, sea enfermo grave, que no lo herede el apto para heredarlo, anuló este mandamiento positivo — y eso, cuando ordenó así en lenguaje de herencia, como dijimos, aunque no haya sustancia en sus palabras, como escribimos arriba al comienzo del asunto. Y el Rambán, de bendita memoria, escribió que el Rambam, de bendita memoria, omitió en este lugar dos preceptos: uno positivo y uno negativo, ambos en el primogénito. Pues el hombre está ordenado a reconocer al primogénito con el don de la porción doble para él, y este es un mandamiento positivo sobre el padre, que el Rambam, de bendita memoria, no contó en su cómputo. Y asimismo está advertido de transferir de él la primogenitura, y sobre esto se dijo (Devarim 21:16): «no podrá dar la primogenitura al hijo de la amada...». Y esta advertencia tampoco la contó el mencionado Rav, sino que incluyó todo en el precepto de la ley de las herencias.
וְנוֹהֶגֶת בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן בִּזְכָרִים וּנְקֵבוֹת, וְהָעוֹבֵר עַל זֶה וְצִוָּה בֵּין בָּרִיא בֵּין שְׁכִיב מְרַע, שֶׁלֹּא יִירָשֶׁנּוּ הָרָאוּי לְיָרְשׁוֹ בִּטֵּל עֲשֵׂה זֶה, וְהוּא שֶׁצִּוָּה כֵּן בִּלְשׁוֹן יְרֻשָּׁה, כְּמוֹ שֶׁאָמַרְנוּ, וְאַף עַל פִּי שֶׁאֵין בִּדְבָרָיו מַמָּשׁ כְּמוֹ שֶׁכָּתַבְנוּ לְמַעְלָה בִּתְחִלַּת הָעִנְיָן. וְהָרַמְבַּ"ן זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה כָּתַב, כִּי הָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה חִסֵּר בְּמָקוֹם זֶה שְׁתֵּי מִצְוֹת אַחַת מִצְוַת עֲשֵׂה, וְאַחַת לֹא תַעֲשֶׂה, וּשְׁתֵּיהֶן בַּבְּכוֹר, שֶׁהָאָדָם מְצֻוֶּה לְהַכִּיר הַבְּכוֹר בְּמַתַּת פִּי שְׁנַיִם לוֹ, וְזֹאת הִיא מִצְוַת עֲשֵׂה עַל הָאָב, שֶׁלֹּא חָשַׁב אוֹתָהּ הָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה בְּמִנְיָנוֹ, וּכְמוֹ כֵן מֻזְהָר עָלָיו לְהַעֲבִיר הַבְּכוֹרָה מִמֶּנּוּ, וְעַל זֶה נֶאֱמַר (דברים כא טז) לֹא יוּכַל לְבַכֵּר אֶת בֶּן הָאֲהוּבָה וְגוֹ', וְזֹאת הָאַזְהָרָה גַּם כֵּן לֹא חָשַׁב אוֹתָהּ הָרַב הַנִּזְכָּר, אֶלָּא שֶׁכָּלַל הַכֹּל בְּמִצְוַת דִּין הַנְּחָלוֹת.