Séfer haJinuj·Precepto 417360 / 615
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Precepto 417

El deseo de lo ajeno

Se nos ha prohibido fijar en nuestro pensamiento el deseo de aquello que está en poder de uno de nuestros hermanos, los hijos de Israel —porque afincar el pensamiento en el deseo de esa cosa será causa de urdir una estratagema para arrebatársela, aunque su dueño no quiera venderla, ya sea mediante compra, trueque o por la fuerza, si no podemos lograrlo de otro modo. Sobre esto se dijo (Devarim 5:18): «Y no desearás la casa de tu prójimo...». Y escribió el Rambam, de bendita memoria (Séfer HaMitzvot, precepto negativo 266), que las dos prohibiciones —«no codiciarás», la de la parashá de Yitró, y «no desearás», la de esta parashá— no son dos preceptos repetidos sobre un mismo asunto, sino dos asuntos distintos. Pues la prohibición de «no codiciarás» nos impide tomar de ninguna manera —ni con dinero ni sin él— lo que otros han adquirido, si el dueño no desea vender esa cosa; y esta prohibición de «no desearás» nos impide incluso el desearla en nuestro corazón, porque, junto con el deseo, uno acabará suplicándole e insistiéndole hasta agobiarlo para que se la venda o se la cambie por otro objeto a toda costa. Y aunque una de estas prohibiciones arrastra a la otra, de todos modos se cuentan como dos; y ya ves la diferencia que hay entre ellas.

שֶׁלֹּא לְהִתְאַוּוֹת מָמוֹן חֲבֵרוֹ – שֶׁנִּמְנַעְנוּ לִקְבֹּעַ בְּמַחְשַׁבְתֵּנוּ לְהִתְאַוּוֹת מָה שֶׁבְּיַד אֶחָד מֵאַחֵינוּ בְּנֵי יִשְׂרָאֵל, לְפִי שֶׁקְּבִיעוּת הַמַּחֲשָׁבָה בְּתַאֲוָה עַל אוֹתוֹ דָּבָר יִהְיֶה סִבָּה לַעֲשׂוֹת תַּחְבּוּלָה לָקַחַת אוֹתוֹ מִמֶּנּוּ, וְאַף עַל פִּי שֶׁאֵין רְצוֹנוֹ לְמָכְרוֹ, אוֹ עַל יְדֵי מִקָּח אוֹ חֲלִיפִין אוֹ בְּחָזְקָה, אִם לֹא נוּכַל בְּעִנְיָן אַחֵר. וְעַל זֶה נֶאֱמַר (דברים ה יח) וְלֹא תִתְאַוֶּה בֵּית רֵעֶךָ וְגוֹ'. וְכָתַב הָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה (ספר המצוות ל"ת רסו) שֶׁאֵין שְׁנֵי הַלָּאוִין שֶׁהֵן לֹא תַחְמֹד שֶׁבְּסֵדֶר וַיִּשְׁמַע יִתְרוֹ, וְלֹא תִתְאַוֶּה שֶׁבְּסֵדֶר זֶה לָאוִין כְּפוּלִין בְּעִנְיָן אֶחָד, אֲבָל הֵם שְׁנֵי עִנְיָנִים, שֶׁלָּאו דְּלֹא תַחְמֹד יִמְנָעֵנוּ מִלָּקַחַת בְּשׁוּם צַד, בֵּין בְּדָמִים בֵּין שֶׁלֹּא בְּדָמִים מָה שֶׁקָּנוּ זוּלָתֵנוּ אִם אֵינֶנּוּ חָפֵץ לִמְכֹּר אוֹתוֹ דָּבָר, וְלָאו זֶה דְּלֹא תִתְאַוֶּה יִמְנָעֵנוּ אֲפִלּוּ הַתַּאֲוָה בּוֹ בְּתוֹךְ לִבֵּנוּ, כִּי עִם הַתַּאֲוָה, יָבוֹא לְהִתְחַנֵּן לוֹ וּלְהַכְבִּיד עָלָיו לְמָכְרוֹ אוֹ לְהַחְלִיפוֹ לוֹ בִּכְלִי אַחֵר עַל כָּל פָּנִים. וְאַף עַל פִּי שֶׁהָאֶחָד מֵאֵלּוּ הַלָּאוִין מוֹשֵׁךְ אֶת חֲבֵרוֹ, שְׁנַיִם יֵחָשְׁבוּ מִכָּל מָקוֹם, וַהֲרֵי אַתָּה רוֹאֶה הַחִלּוּק שֶׁבֵּינֵיהֶם.

Y no te asombres diciendo: ¿cómo va a estar en poder del hombre impedir que su corazón desee el tesoro de todo objeto precioso que vea en posesión de su prójimo, estando él mismo vacío y desprovisto de todos ellos? ¿Y cómo va a imponer la Torá una prohibición sobre algo que al hombre le resulta imposible cumplir? Pues no es así, y no dirán tal cosa sino los necios, los malvados y los que pecan contra sí mismos. Porque, en verdad, está en poder del hombre refrenarse a sí mismo, sus pensamientos y sus deseos, de todo lo que quiera; y está en su poder y en su discernimiento alejar o acercar su querer en todas las cosas según su voluntad. Su corazón está entregado en su propia mano: hacia todo lo que quiera lo inclinará. Y HaShem, ante quien están todos los secretos, que escudriña todas las cámaras del vientre, que ve las entrañas y el corazón, no tiene oculto ni escondido ante sus ojos un solo pensamiento del hombre, pequeño o grande, bueno o malo. Él devolverá venganza a quienes transgreden su voluntad en su corazón, y guarda bondad por millares para con quienes lo aman, los que dedican sus pensamientos a su servicio. Pues no hay para el hombre nada tan bueno como el pensamiento bueno y puro, porque es el comienzo de todas las acciones y su final; y esto es, según parece, el sentido del «buen corazón» que alabaron los Sabios en el tratado de Avot (2:9). Y la prueba de que estas dos prohibiciones que mencionamos son distintas en su asunto y se cuentan como dos es lo que dijeron en la Mejilta: «no codiciarás la casa de tu prójimo», y más adelante dice «y no desearás», para hacer responsable por el deseo en sí mismo y por la codicia en sí misma. Y allí se dijo: ¿de dónde se sabe que si uno desea, acabará codiciando? La enseñanza dice: «no desearás» y «no codiciarás». ¿De dónde se sabe que si el hombre codicia, acabará robando? La enseñanza dice (Mijá 2:2): «codiciaron campos y los robaron».

וְאַל תִּתְמַהּ לוֹמַר וְאֵיךְ יִהְיֶה בְּיָדוֹ שֶׁל אָדָם, לִמְנֹעַ לְבָבוֹ מֵהִתְאַוּוֹת אֶל אוֹצַר כָּל כְּלִי חֶמְדָּה שֶׁיִּרְאֶה בִּרְשׁוּת חֲבֵרוֹ, וְהוּא מִכֻּלָּם רֵיק וְרֵיקָם? וְאֵיךְ תָּבִיא הַתּוֹרָה מְנִיעָה בַּמֶּה שֶׁאִי אֶפְשָׁר לוֹ לְאָדָם לַעֲמֹד עָלָיו? שֶׁזֶּה הַדָּבָר אֵינוֹ כֵּן, וְלֹא יֹאמְרוּ אוֹתוֹ, זוּלָתִי הַטִּפְּשִׁים הָרָעִים וְהַחַטָּאִים בְּנַפְשׁוֹתָם, כִּי הָאָמְנָם, בְּיַד הָאָדָם לִמְנֹעַ עַצְמוֹ וּמַחְשְׁבוֹתָיו וְתַאֲווֹתָיו מִכָּל מָה שֶׁיִּרְצֶה, וּבִרְשׁוּתוֹ וּבְדַעְתּוֹ לְהַרְחִיק וּלְקָרֵב חֶפְצוֹ בְּכָל הַדְּבָרִים כִּרְצוֹנוֹ, וְלִבּוֹ מָסוּר בְּיָדוֹ, עַל כָּל אֲשֶׁר יַחְפֹּץ יַטֶּנּוּ, וְהַשֵּׁם אֲשֶׁר לְפָנָיו כָּל תַּעֲלוּמוֹת, חֹפֵשׂ כָּל חַדְרֵי בָטֶן, רוֹאֶה כְּלָיוֹת וָלֵב, אֵין אַחַת קְטַנָּה אוֹ גְּדוֹלָה, טוֹבָה אוֹ רָעָה מִכָּל מַחְשְׁבוֹת הָאָדָם, נֶעְלֶמֶת מִמֶּנּוּ, וְלֹא נִסְתֶּרֶת מִנֶּגֶד עֵינָיו, יָשִׁיב נָקָם לְעוֹבְרֵי רְצוֹנוֹ בִּלְבָבָם, וְנוֹצֵר חֶסֶד לַאֲלָפִים לְאוֹהֲבָיו הַמְּפַנִּים לַעֲבוֹדָתוֹ מַחְשְׁבוֹתָם, שֶׁאֵין טוֹב לָאָדָם כְּמוֹ הַמַּחְשָׁבָה הַטּוֹבָה וְהַזַּכָּה, כִּי הִיא רֵאשִׁית כָּל הַמַּעֲשִׂים וְסוֹפָן, וְזֶהוּ לְפִי הַדּוֹמֶה, עִנְיַן לֵב טוֹב שֶׁשִּׁבְּחוּ חֲכָמִים בְּמַסֶּכֶת אָבוֹת (פ"ב מ"ט). וְהָרְאָיָה שֶׁאֵלּוּ שְׁנֵי הַלָּאוִין שֶׁזָּכַרְנוּ חֲלוּקִים בְּעִנְיָנָם וְנֶחְשָׁבִין לִשְׁנַיִם מָה שֶׁאָמְרוּ בַּמְּכִילְתָּא לֹא תַחְמֹד בֵּית רֵעֶךָ, וּלְהַלָּן הוּא אוֹמֵר וְלֹא תִתְאַוֶּה לְחַיֵּב עַל הַתַּאֲוָה בִּפְנֵי עַצְמָהּ וְעַל הַחִמּוּד בִּפְנֵי עַצְמוֹ, וְשָׁם נֶאֱמַר מִנַּיִן שֶׁאִם נִתְאַוָּה, סוֹפוֹ לַחְמֹד? תַּלְמוּד לוֹמַר לֹא תִתְאַוֶּה וְלֹא תַחְמֹד. מִנַּיִן שֶׁאִם חָמַד אָדָם, סוֹפוֹ לִגְזֹל? תַּלְמוּד לוֹמַר (מיכה ב, ב) וְחָמְדוּ שָׂדוֹת וְגָזָלוּ.

La raíz de esta mitzvá es sabida: que alejar el robo de entre los hombres es de provecho para todos, y la razón es testigo fiel de ello. No hay en ella extensión de leyes, pues todo su asunto está explicado en el versículo (Jóshen Mishpat 359).

שֹׁרֶשׁ מִצְוָה זוֹ יָדוּעַ הוּא כִּי הַרְחָקַת הַגֶּזֶל מִבֵּין בְּנֵי אָדָם, הִיא תּוֹעֶלֶת הַכֹּל, וְהַשֵּׂכֶל עֵד נֶאֱמָן בַּדָּבָר. וְאֵין בָּהּ אֲרִיכוּת דִּינִין שֶׁכָּל עִנְיָנָהּ מְבֹאָר בַּכָּתוּב [ח"מ סימן שנט].

Rige en todo lugar y en todo tiempo, para hombres y mujeres. También todos los habitantes del mundo están obligados en ella, porque es una rama de la mitzvá del robo, que es una de las siete mitzvot que les fueron ordenadas a todos los habitantes del mundo. Y no te equivoques, hijo mío, en este cómputo de las siete mitzvot de los hijos de Nóaj, conocido y mencionado en el Talmud (Sanhedrín 56b), pues en verdad esas siete son como principios generales, pero contienen muchos detalles. Como hallas que la prohibición de las relaciones prohibidas se les cuenta, en general, como una sola mitzvá, y sin embargo contiene detalles —tales como la prohibición de la madre, la de la hermana por parte de madre, la de la mujer casada, la de la mujer del padre, la del varón y la del animal (Sanhedrín 58a)—. Y asimismo todo el asunto de la idolatría se les cuenta como una sola mitzvá, y sin embargo contiene muchísimos detalles, pues son iguales a Israel en ello, en cuanto a que son responsables de todo aquello por lo que un tribunal de Israel impone la pena de muerte por idolatría (ibíd. 56b). Y de igual modo diremos que, una vez que fueron advertidos en el asunto del robo, fueron advertidos también en todas sus precauciones. No es mi intención decir que estén advertidos sobre esto con una prohibición como nosotros, pues ellos no fueron advertidos en los detalles de las prohibiciones como Israel, sino que fueron advertidos de manera general en aquellas siete. Es como si dijeras, a modo de ejemplo, que el versículo les advirtió: «ningún hombre se acerque a ninguna de sus parientes carnales», a la madre, a la hermana y a todas las demás; y asimismo en la idolatría, también de manera general; y así también en el robo, como si se les dijera: no robéis, sino apartaos de ello por completo —y dentro de ese apartamiento entra el no codiciar—. Pero en Israel no es así, pues el Omnipresente quiso concederles mérito y les multiplicó las mitzvot más que a ellos; e incluso en aquellas que se nos ordenaron a nosotros, nuestro mandato sobre ellas se da en preceptos positivos y negativos separados. Y todo esto es mérito y bien para nuestra alma, pues todo el que cumple una mitzvá adquiere para sí un defensor. Y quien transgrede esto y fija su pensamiento en desear lo que tiene otro, transgrede esta prohibición; y no acarrea azotes, porque no hay en ella un acto, pero su castigo es muy grande, porque es causa de muchas desgracias, como es sabido por el episodio de Ajav y Navot.

וְנוֹהֶגֶת בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן בִּזְכָרִים וּנְקֵבוֹת, גַּם כָּל בְּנֵי הָעוֹלָם מְחֻיָּבִין בָּהּ, לְפִי שֶׁהִיא עָנָף לְמִצְוַת גֶּזֶל, שֶׁהִיא אַחַת מִן הַשֶּׁבַע מִצְוֹת שֶׁנִּצְטַוּוּ עֲלֵיהֶן כָּל בְּנֵי הָעוֹלָם. וְאַל תִּטְעֶה בְּנִי בְּזֶה הַחֶשְׁבּוֹן שֶׁל שֶׁבַע מִצְוֹת בְּנֵי נֹחַ הַיָּדוּעַ וְהַמֻּזְכָּר בַּתַּלְמוּד (סנהדרין נו ב), כִּי בֶּאֱמֶת שֶׁאוֹתָן שֶׁבַע, הֵן כְּעֵין כְּלָלוֹת, אֲבָל יֵשׁ בָּהֶם פְּרָטִים הַרְבֵּה. כְּמוֹ שֶׁאַתָּה מוֹצֵא שֶׁאִסּוּר הָעֲרָיוֹת נֶחְשָׁב לָהֶם דֶּרֶךְ כְּלָל לְמִצְוָה אַחַת וְיֵשׁ בָּהּ פְּרָטִים, כְּגוֹן, אִסּוּר אֵם, וְאִסּוּר אָחוֹת מִן הָאֵם, וְאִסּוּר אֵשֶׁת אִישׁ, וְאֵשֶׁת אָב, וּזְכוּר, וּבְהֵמָה (סנהדרין נח, א). וְכֵן עִנְיַן עֲבוֹדָה זָרָה כֻּלּוֹ נֶחְשָׁב לָהֶם מִצְוָה אַחַת וְיֵשׁ בָּהּ כַּמָּה וְכַמָּה פְּרָטִים, שֶׁהֲרֵי הֵם שָׁוִים בָּהּ לְיִשְׂרָאֵל לְעִנְיַן שֶׁחַיָּבִים בְּכָל מָה שֶׁבֵּית דִּין שֶׁל יִשְׂרָאֵל מְמִיתִים עָלֶיהָ (שם נו ב). וּכְמוֹ כֵן נֹאמַר אַחַר שֶׁהֻזְהֲרוּ בְּעִנְיַן הַגֶּזֶל שֶׁהֻזְהֲרוּ גַּם כֵּן בְּכָל הַרְחָקוֹתָיו, וְאֵין כַּוָּנָתִי לוֹמַר שֶׁיִּהְיוּ כָּמוֹנוּ מֻזְהָרִים עַל זֶה בְּלָאו, שֶׁהֵם לֹא נִזְהֲרוּ בִּפְרָטֵי הַלָּאוִין כְּמוֹ יִשְׂרָאֵל, אֲבָל נִזְהֲרוּ דֶּרֶךְ כְּלָל בְּאוֹתָן שֶׁבַע, כְּאִלּוּ תֹּאמַר עַל דֶּרֶךְ מָשָׁל שֶׁהִזְהִירָם הַכָּתוּב אִישׁ אִישׁ אֶל כָּל שְׁאֵר בְּשָׂרוֹ לֹא תִקְרְבוּ אֶל הָאֵם וְאֶל הָאָחוֹת וְכָל הַשְּׁאָר, וּכְמוֹ כֵן בַּעֲבוֹדָה זָרָה גַּם כֵּן דֶּרֶךְ כְּלָל, וְכֵן בְּגֶזֶל כְּאִלּוּ נֶאֱמַר לָהֶם אַל תִּגְזְלוּ, אֲבָל תִּתְרַחֲקוּ מִמֶּנּוּ בְּתַכְלִית, וּבִכְלַל הַהַרְחָקָה, שֶׁלֹּא לַחְמֹד. אֲבָל בְּיִשְׂרָאֵל אֵין הָעִנְיָן כֵּן, שֶׁרָצָה הַמָּקוֹם לְזַכּוֹתָם וְהִרְבָּה לָהֶם מִצְוֹת יוֹתֵר מֵהֶם, וְגַם בְּאוֹתָן שֶׁנִּצְטַוִּינוּ אֲנַחְנוּ, לִהְיוֹת צִוּוּיֵנוּ עֲלֵיהֶן בְּמִצְוֹת עֲשֵׂה וְלָאוִין נִפְרָדִים, וְכָל זֶה זְכוּת וְטוֹבָה לְנַפְשֵׁנוּ, שֶׁכָּל הָעוֹשֶׂה מִצְוָה אַחַת קוֹנֶה לוֹ פְרַקְלִיט אֶחָד. וְהָעוֹבֵר עַל זֶה וְקוֹבֵעַ מַחְשַׁבְתּוֹ לְהִתְאַוּוֹת בַּמֶּה שֶׁיֵּשׁ לְזוּלָתוֹ עוֹבֵר עַל לָאו זֶה, וְאֵין בּוֹ מַלְקוּת, לְפִי שֶׁאֵין בּוֹ מַעֲשֶׂה, אֲבָל עָנְשׁוֹ גָּדוֹל מְאֹד, כִּי הוּא סִבָּה לְכַמָּה תַּקָּלוֹת, כְּמוֹ שֶׁיָּדוּעַ בְּמַעֲשֵׂה אַחְאָב וְנָבוֹת.