Precepto 422
Los tefilín de la mano
El precepto de los tefilín de la mano: atar los tefilín de la mano sobre el brazo, como está dicho «y los atarás como señal sobre tu mano» (Devarim 6:8). Y vino la explicación sobre este versículo: que atemos sobre nuestra mano cuatro pasajes de palabras de Torá. Estos pasajes se llaman tefilín cuando están atados con correas, tal como nos llegó la tradición acerca de ellos. Y estos son esos cuatro pasajes —dos de ellos al final del seder «Bo el Paró»: el pasaje de «Conságrame todo primogénito» hasta «y guardarás este estatuto en su tiempo de año en año», que es un pasaje completo en todo libro exacto; y desde «Y será cuando te lleve» hasta el final del seder, que termina con «porque con mano fuerte nos sacó HaShem de Mitsraim», pasaje segundo. Y al final del seder «Vaetjanán», en el libro «Estas son las palabras», el pasaje de «Shemá Israel» hasta «y en tus portones», pasaje tercero. Y al final del seder «Vehayá ékev», el pasaje de «Y será si escuchando escucháis» hasta «como los días de los cielos sobre la tierra», pasaje cuarto. Estos cuatro pasajes (Menajot 34b) se escriben en un solo pergamino, y se enrolla a manera de un séfer Torá, de su final a su principio, y se coloca en una casita de cuero, y se pasa por el extremo del cuero una correa, y se ata ese cuero —que tiene los pasajes dentro— sobre el brazo izquierdo. Y después de estar atados al brazo, quedan reposando frente al corazón, y son los que en todo lugar se llaman tefilín de la mano.
מִצְוַת תְּפִלִּין שֶׁל יָד – לִקְשֹׁר תְּפִלִּין שֶׁל יָד עַל הַיָּד, שֶׁנֶּאֱמַר (דברים ו ח) וּקְשַׁרְתָּם לְאוֹת עַל יָדֶךָ. וּבָא הַפֵּרוּשׁ עַל זֶה הַמִּקְרָא, שֶׁנִּקְשֹׁר עַל יָדֵנוּ מִדִּבְרֵי תוֹרָה אַרְבַּע פָּרָשִׁיּוֹת, וְהֵן נִקְרָאוֹת תְּפִלִּין כְּשֶׁהֵן קְשׁוּרוֹת בִּרְצוּעוֹת, כְּמוֹ שֶׁבָּאָה הַקַּבָּלָה בָּהֶן. וְאֵלּוּ הֵן אַרְבַּע פָּרָשִׁיּוֹת אֵלּוּ, שְׁתַּיִם מֵהֶן בְּסוֹף סֵדֶר בֹּא אֶל פַּרְעֹה, וְהֵן פָּרָשַׁת קַדֶּשׁ לִי כָל בְּכוֹר עַד וְשָׁמַרְתָּ אֶת הַחֻקָּה הַזֹּאת לְמוֹעֲדָהּ מִיָּמִים יָמִימָה, שֶׁהִיא פָּרָשָׁה אַחַת בְּכָל סֵפֶר מְדֻיָּק, וּמִוְּהָיָה כִּי יְבִיאֲךָ עַד סוֹף הַסֵּדֶר שֶׁגּוֹמֵר כִּי בְּחֹזֶק יָד הוֹצִיאָנוּ יְיָ מִמִּצְרָיִם, פָּרָשָׁה שְׁנִיָּה. וּבְסוֹף סֵדֶר וָאֶתְחַנַּן בְּסֵפֶר אֵלֶּה הַדְּבָרִים פָּרָשַׁת שְׁמַע יִשְׂרָאֵל עַד וּבִשְׁעָרֶיךָ פָּרָשָׁה שְׁלִישִׁית, וּבְסוֹף סֵדֶר וְהָיָה עֵקֶב פָּרָשַׁת וְהָיָה אִם שָׁמֹעַ תִּשְׁמְעוּ עַד כִּימֵי הַשָּׁמַיִם עַל הָאָרֶץ פָּרָשָׁה רְבִיעִית. אַרְבַּע פָּרָשִׁיּוֹת אֵלּוּ, (מנחות לד, ב) כּוֹתְבִין בִּקְלָף אֶחָד, וְגוֹלְלוֹ כְּמִין סֵפֶר תּוֹרָה מִסּוֹפוֹ לִתְחִלָּתוֹ, וּמַנִּיחוֹ בְּבַיִת שֶׁל עוֹר, וּמַעֲבִיר בִּקְצֵה הָעוֹר רְצוּעָה אַחַת, וְקוֹשֵׁר אוֹתוֹ הָעוֹר שֶׁהַפָּרָשִׁיּוֹת בְּתוֹכוֹ עַל זְרוֹעַ שְׂמֹאל, וְאַחַר שֶׁהֵן קְשׁוּרוֹת בַּזְּרוֹעַ הֵן שׁוֹכְבוֹת כְּנֶגֶד הַלֵּב, וְהֵן הַנִּקְרָאִין תְּפִלִּין שֶׁל יָד בְּכָל מָקוֹם.
De las raíces del precepto. Porque el hombre, al ser dueño de materia, se deja arrastrar por necesidad tras los deseos —pues tal es la naturaleza de la materia: buscar todo lo placentero y agradable para sí, «como caballo, como mulo, sin entendimiento»—, a no ser que el alma que Dios le concedió lo aparte, según su fuerza, del pecado. Y como ella habita en el dominio de él, que es la tierra, y está muy lejos de su propio dominio, que son los cielos, no puede con él, y la fuerza de él prevalece sobre ella de continuo. Por eso ella necesita, sin falta, muchos guardianes que la protejan de su mal vecino, no sea que se levante contra ella y la mate, una vez que está en el dominio de él y bajo su mano. Y quiso el Omnipresente, bendito sea, hacernos meritorios a nosotros, pueblo santo, y nos ordenó poner guardianes valientes a su alrededor. Y son estos: que se nos mandó no interrumpir las palabras de Torá de nuestra boca, de día y de noche; que pongamos cuatro tzitziot en las cuatro esquinas de nuestra vestimenta, y una mezuzá en nuestra puerta, y los tefilín en nuestra mano y en nuestra cabeza. Y todo ello para recordarnos, a fin de que cesemos de la opresión de nuestras manos y no andemos tras nuestros ojos ni tras el yetzer de los pensamientos de nuestro corazón. Y por eso dijeron, de bendita memoria (Zevajim 19a), que los kohanim y los leviím, en el momento del servicio, están exentos de ellos. Y siendo que parte del fundamento de los tefilín es lo que hemos recordado, se nos ordenó acerca de ellos (Menajot 36b) no apartar de ellos nuestra mente. Y ahora, hijo mío, mira y vuelve a mirar cuán grande es la fuerza de nuestro cuerpo sobre nuestra alma, pues a pesar de todo esto a veces se alza y rompe nuestra cerca. Dios, en su misericordia, sea nuestra ayuda y nos guarde, amén.
מִשָּׁרְשֵׁי הַמִּצְוָה. לְפִי שֶׁהָאָדָם בִּהְיוֹתוֹ בַּעַל חֹמֶר יִמָּשֵׁךְ בְּהֶכְרֵחַ אַחַר הַתַּאֲווֹת, כִּי כֵן טֶבַע הַחֹמֶר לְבַקֵּשׁ כָּל הַנָּאוֹת אֵלָיו וְהֶעָרֵב, כְּסוּס כְּפֶרֶד אֵין הָבִין, אִם לֹא שֶׁהַנֶּפֶשׁ שֶׁחֲנָנוֹ הָאֵל, תִּמְנָעֶנּוּ לְפִי כֹּחָהּ מִן הַחֵטְא, וּמֵאֲשֶׁר תִּשְׁכֹּן בִּגְבוּלוֹ שֶׁהִיא הָאָרֶץ וּרְחוֹקָה מְאֹד מִגְּבוּלָהּ שֶׁהִיא הַשָּׁמַיִם, לֹא תּוּכַל לוֹ, וְיִגְבַּר כֹּחוֹ עָלֶיהָ תָּמִיד, לָכֵן הִיא צְרִיכָה עַל כָּל פָּנִים לְהַרְבֵּה שׁוֹמְרִים לְשָׁמְרָהּ מִשְּׁכֵנָהּ הָרַע, פֶּן יָקוּם עָלֶיהָ וְיַהַרְגֶנָּה, אַחַר הֱיוֹתָהּ בִּגְבוּלוֹ וְתַחַת יָדוֹ. וְרָצָה הַמָּקוֹם בָּרוּךְ הוּא לְזַכּוֹתֵנוּ אֲנַחְנוּ עַם הַקֹּדֶשׁ, וְצִוָּנוּ לְהַעֲמִיד שׁוֹמְרִים גִּבּוֹרִים סָבִיב לָהּ, וְהֵם שֶׁנִּצְטַוִּינוּ לְבַל נַפְסִיק מִדִּבְרֵי תוֹרָה מִפִּינוּ יוֹמָם וְלַיְלָה, וְשֶׁנִּתֵּן אַרְבַּע צִיצִיּוֹת בְּאַרְבַּע כַּנְפוֹת כְּסוּתֵנוּ, וּמְזוּזָה בְּפִתְחֵנוּ, וְהַתְּפִלִּין בְּיָדֵנוּ וּבְרֹאשֵׁנוּ, וְהַכֹּל לְהַזְכִּירֵנוּ לְמַעַן נֶחְדַּל מֵעֹשֶׁק יָדֵינוּ וְלֹא נָתוּר אַחֲרֵי עֵינֵינוּ וְאַחֲרֵי יֵצֶר מַחְשְׁבוֹת לִבֵּנוּ, וּמִפְּנֵי כֵן אָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (זבחים יט, א) שֶׁהַכֹּהֲנִים וְהַלְּוִיִּם בִּשְׁעַת עֲבוֹדָה פְּטוּרִין מֵהֶן. וּבִהְיוֹת מִיְּסוֹד הַתְּפִלִּין מָה שֶׁזָּכַרְנוּ נִצְטַוִּינוּ עֲלֵיהֶם (מנחות לו, ב) לְבַל נַסִּיחַ מֵהֶן דַּעְתֵּנוּ. וְעַתָּה, בְּנִי, רְאֵה גַּם רְאֵה כַּמָּה כֹּחַ גּוּפֵנוּ גָּדוֹל עַל נַפְשֵׁנוּ, כִּי עַל כָּל אֵלֶּה יַעֲלֶה לִפְעָמִים וּפָרַץ גְּדֵרֵנוּ, הָאֵל בְּרַחֲמָיו יְהִי בְּעֶזְרֵנוּ, וְיִשְׁמְרֵנוּ, אָמֵן.
De las leyes del precepto. Lo que dijeron, de bendita memoria (Rambam allí 1:3), que hay diez cosas en los tefilín —tanto en los de la cabeza como en los de la mano—, todas ellas halajá de Moshé desde el Sinaí, y quien altera una sola de todas ellas, he aquí que los tefilín quedan inválidos. Dos de ellas en su escritura, y ocho en su recubrimiento y en el atado de sus correas. Y estas son las dos de su escritura: que se escriban con tinta, y que se escriban sobre el pergamino. Y estas son las ocho de su recubrimiento: a) que sean cuadrados, y así también su costura en cuadrado, y su diagonal en cuadrado, hasta que tengan cuatro ángulos iguales. b) que haya en el cuero de la cabeza la forma de una letra shin a la derecha y a la izquierda. c) que se envuelvan los pasajes en un paño. d) que se envuelvan luego con pelo de animal doméstico o salvaje puro sobre el paño, y después se introduzcan en sus casitas de cuero. e) que se cosan con tendones. f) que se les haga un pasadizo del cuero del recubrimiento por el que entre la correa, de modo que pase y corra dentro de su compartimiento. g) que las correas sean negras. h) que su nudo sea el conocido, con la forma de una letra dálet.
מִדִּינֵי הַמִּצְוָה. מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (רמב"ם שם א ג) שֶׁעֲשָׂרָה דְּבָרִים יֵשׁ בַּתְּפִלִּין, בֵּין שֶׁל רֹאשׁ וּבֵין שֶׁל יָד, כֻּלָּם הֲלָכָה לְמֹשֶׁה מִסִּינַי, וְהַמְּשַׁנֶּה בְּאֶחָד מִכֻּלָּן הֲרֵי הַתְּפִלִּין פְּסוּלוֹת. שְׁנַיִם מֵהֶן בִּכְתִיבָתָן, וּשְׁמֹנָה בְּחִפּוּיָן וּקְשִׁירַת רְצוּעוֹתֵיהֶן, וְאֵלּוּ הֵן הַשְּׁנַיִם שֶׁבִּכְתִיבָתָן שֶׁכּוֹתְבִין אוֹתָן בִּדְיוֹ, וְשֶׁיִּהְיוּ נִכְתָּבוֹת עַל הַקְּלָף, וְאֵלּוּ הֵן הַשְּׁמֹנָה שֶׁבְּחִפּוּיָן א) שֶׁיִּהְיוּ מְרֻבָּעוֹת, וְכֵן תְּפִירָתָן בְּרִבּוּעַ, וַאֲלַכְסוֹנָן בְּרִבּוּעַ, עַד שֶׁיִּהְיֶה לָהֶן אַרְבַּע זָוִיּוֹת שָׁווֹת. ב) שֶׁיִּהְיֶה בָּעוֹר שֶׁל רֹאשׁ צוּרַת שִׁי"ן מִיָּמִין וּמִשְּׂמֹאל. ג) שֶׁיִּכְרֹךְ הַפָּרָשִׁיּוֹת בְּמַטְלִית. ד) שֶׁיִּכְרֹךְ אוֹתָם בְּשֵׂעָר שֶׁל בְּהֵמָה אוֹ חַיָּה טְהוֹרָה עַל הַמַּטְלִית, וְאַחַר כָּךְ מַכְנִיסָן בְּבָתֵּיהֶן שֶׁל עוֹר. ה) שֶׁיִּהְיוּ תּוֹפְרִין אוֹתָן בְּגִידִין. ו) שֶׁעוֹשִׂין לָהֶן מַעְבֹּרֶת מֵעוֹר הַחִפּוּי שֶׁתִּכָּנֵס בָּהּ הָרְצוּעָה עַד שֶׁתְּהֵא עוֹבֶרֶת וְהוֹלֶכֶת בְּתוֹךְ תֵּבָה שֶׁלָּהּ. ז) שֶׁיִּהְיוּ הָרְצוּעוֹת שְׁחוֹרוֹת. ח) שֶׁיִּהְיֶה הַקֶּשֶׁר שֶׁלָּהֶן יָדוּעַ בְּצוּרַת דָּלֶ"ת.
Y lo que dijeron (Guitín 45b), que no hacen los tefilín ni sus correas sino los de Israel. Y el largo (Rambam allí 3:12) de la correa de la mano: el suficiente para que rodee el brazo en el lugar de su colocación y se ate de ella el nudo conocido, que debe tener la forma de una letra yud, y se estire hasta el dedo medio, y se enrolle de ella sobre el dedo tres vueltas y se ate; y si fuera más larga que esto, es válida. ¿Y en qué lugar del brazo se ata? Sobre el bíceps, que es la carne abultada del antebrazo que está entre la articulación del hombro y la articulación del brazo, de modo que, cuando uno pega su codo a sus costillas, queden los tefilín reposando frente a su corazón; y así cumple «y estarán estas palabras sobre tu corazón». Y lo que dijeron (Menajot 38a), que los tefilín de la mano no invalidan a los de la cabeza, ni los de la cabeza invalidan a los de la mano, porque son dos preceptos. Y sobre los de la cabeza bendice «sobre el precepto de los tefilín», y sobre los de la mano «para colocar tefilín». ¿Y en qué caso se dice esto? Cuando colocó uno solo de ellos; pero si colocó los dos juntos, bendice una sola bendición, y es «para colocar tefilín».
וּמָה שֶׁאָמְרוּ (גיטין מה, ב) שֶׁאֵין עוֹשִׂין הַתְּפִלִּין וּרְצוּעוֹתֵיהֶן אֶלָּא יִשְׂרָאֵל, וְאֹרֶךְ (רמב"ם שם ג יב) הָרְצוּעָה שֶׁל יָד כְּדֵי שֶׁתַּקִּיף הַזְּרוֹעַ בִּמְקוֹם הַנָּחָתָן בּוֹ וְיִקְשֹׁר מִמֶּנָּה הַקֶּשֶׁר הַיָּדוּעַ שֶׁצָּרִיךְ לִהְיוֹת כְּצוּרַת יוּ"ד, וְתִמָּתַח עַד הָאֶצְבַּע הָאֶמְצָעִית וְיִכְרֹךְ מִמֶּנָּה עַל אֶצְבָּעוֹ שָׁלשׁ כְּרִיכוֹת וְיִקְשֹׁר, וְאִם הָיְתָה אֲרֻכָּה יָתֵר מִזֶּה כְּשֵׁרָה. וּבְאֵי זֶה מָקוֹם מִן הַזְּרוֹעַ קוֹשְׁרִין אוֹתָהּ? עַל הַקִּבֹּרֶת, וְהוּא הַבָּשָׂר הַתָּפוּחַ שֶׁבַּמַּרְפֵּק שֶׁבֵּין פֶּרֶק הַכָּתֵף וּפֶרֶק הַזְּרוֹעַ, שֶׁנִּמְצָא כְּשֶׁהוּא מְדַבֵּק מַרְפְּקוֹ לִצְלָעָיו יִהְיוּ הַתְּפִלִּין שׁוֹכְבִין כְּנֶגֶד לִבּוֹ, וְנִמְצָא מְקַיֵּם וְהָיוּ הַדְּבָרִים הָאֵלֶּה עַל לְבָבְךָ. וּמָה שֶׁאָמְרוּ (מנחות לח, א) שֶׁתְּפִלִּין שֶׁל יָד אֵינָהּ מְעַכֶּבֶת שֶׁל רֹאשׁ, וְשֶׁל רֹאשׁ אֵינָהּ מְעַכֶּבֶת שֶׁל יָד, מִפְּנֵי שֶׁהֵן שְׁתֵּי מִצְוֹת, וְעַל שֶׁל רֹאשׁ מְבָרֵךְ עַל מִצְוַת תְּפִלִּין, וְעַל שֶׁל יָד לְהָנִיחַ תְּפִלִּין, וּבַמֶּה דְּבָרִים אֲמוּרִים? בְּשֶׁהִנִּיחַ אֶחָד מֵהֶן, אֲבָל אִם הִנִּיחַ שְׁנֵיהֶן יַחַד מְבָרֵךְ בְּרָכָה אַחַת בִּלְבַד וְהִיא לְהָנִיחַ תְּפִלִּין.
Y coloca primero los de la mano y después los de la cabeza, y cuando se los quita, se quita primero los de la cabeza. Y lo que dijeron (Berajot 9b; Rambam allí 4:10), que el tiempo de la colocación de los tefilín durante el día es desde que uno reconoce a su compañero hasta que se pone el sol, como está dicho «y guardarás este estatuto en su tiempo de año en año» (Shemot 13:10), y este estatuto es el precepto de los tefilín. Y el Shabat y el yom tov —y la misma ley para jol hamoed— no son tiempo de colocación de tefilín, pues está dicho sobre ellos «y será como señal» (allí 16), y los Shabatot y los yamim tovim son ellos mismos señal, y no necesitan otra señal.
וּמֵנִיחַ תְּחִלָּה שֶׁל יָד וְאַחַר כָּךְ שֶׁל רֹאשׁ, וּכְשֶׁהוּא חוֹלְצָן חוֹלֵץ שֶׁל רֹאשׁ תְּחִלָּה. וּמָה שֶׁאָמְרוּ (ברכות ט, ב רמב"ם שם ד י) שֶׁזְּמַן הַנָּחַת תְּפִלִּין בַּיּוֹם מִשֶּׁיִּרְאֶה חֲבֵרוֹ עַד שֶׁתִּשְׁקַע הַחַמָּה, שֶׁנֶּאֱמַר (שמות יג י) וְשָׁמַרְתָּ אֶת הַחֻקָּה הַזֹּאת לְמוֹעֲדָהּ מִיָּמִים יָמִימָה, וְחֻקָּה זוֹ הִיא מִצְוַת תְּפִלִּין. וְשַׁבָּת וְיוֹם טוֹב, וְהוּא הַדִּין לְחֻלּוֹ שֶׁל מוֹעֵד אֵינוֹ זְמַן הַנָּחַת תְּפִלִּין, שֶׁנֶּאֱמַר עֲלֵיהֶם (שם טז) וְהָיָה לְאוֹת, וְשַׁבָּתוֹת וְיָמִים טוֹבִים הֵן עַצְמָן אוֹת וְאֵין צְרִיכִין לְאוֹת אַחֵר.
Y lo que dijeron (Shabat 49a), que los tefilín requieren un cuerpo limpio, y dijeron en la Guemará: ¿qué es «cuerpo limpio»? Que se cuide de no ventosear con ellos puestos. Pero no quiere decir que requieran un cuerpo limpio de transgresiones o de impureza, pues todo hombre —incluso el impuro y el que tiene transgresiones— está obligado en el precepto de los tefilín, con tal que sepa cuidarse de no ventosear con ellos. Y quizá, a fuerza de su perseverancia en el precepto de los tefilín —que son un gran recordatorio para el hombre de la labor del Cielo—, vuelva de su mal camino y se purifique de todos sus ídolos. Y los Sabios, de bendita memoria (Suká 42a), nos obligaron en el precepto de los tefilín a educar en él incluso a los muchachos pequeños, en cuanto llegan a la etapa en que saben cuidarlos. Y de esto se entiende que la opinión de nuestros maestros, de bendita memoria, es que todo hombre se aferre a este precepto y se habitúe a él, pues es un gran fundamento y una gran protección contra las transgresiones, y una escalera firme para subir con ella y entrar en el servicio del Creador, bendito sea. Y los que son severos en la santidad del precepto y apartan el corazón de la multitud con sus palabras de ocuparse en él —quizá su intención sea buena, pero en verdad hay en esto un impedimento para los hijos del hombre en muchos preceptos, y es un gran mal—. Y si supiera que esos predicadores apoyan estas exégesis sobre el hecho que se menciona en el Talmud de Yerushaláyim (Berajot 2:3), acerca de cierto hombre que depositó en manos de su compañero una copa de plata, y al cabo de un tiempo se la reclamó, y el otro lo negó, y le dijo el dueño de la copa: «no confié en ti, sino en estos que tienes sobre tu cabeza» —y su intención es decir que hay profanación del Nombre en mostrarse piadoso en algunos preceptos y obrar con maldad en otros—, pues no es así mi casa con Dios, porque sé que «no hay justo en la tierra que haga el bien y no peque», y aun con todo esto no le impediremos ocuparse de un precepto en el momento en que un buen espíritu de Elohim lo vista para hacer el bien, pues quién sabe si quizá se deja arrastrar por su buen camino hasta la hora de su muerte, y la muerte llega de repente. Y ya nos enseñaron, de bendita memoria (Avot 4:2), que un precepto arrastra otro precepto, y que la recompensa de un precepto es otro precepto. En todas estas cosas y buenas enseñanzas se nos adelantaron y nos instruyeron, de bendita memoria, y los que se las dan de listos para añadir a sus palabras o quitarles, no es sabiduría.
וּמָה שֶׁאָמְרוּ (שבת מט, א) שֶׁתְּפִלִּין צְרִיכִין גּוּף נָקִי, וְאָמְרוּ בַּגְּמָרָא מַאי גּוּף נָקִי? שֶׁיִּזָּהֵר שֶׁלֹּא יָפִיחַ בָּהֶן, אֲבָל אֵין הָעִנְיָן לוֹמַר, שֶׁצְּרִיכִין גּוּף נָקִי מֵעֲבֵרוֹת אוֹ מִטֻּמְאָה, כִּי כָּל אָדָם וַאֲפִלּוּ טָמֵא וּבַעַל עֲבֵרוֹת מְחֻיָּב בְּמִצְוַת תְּפִלִּין, וּבִלְבַד שֶׁיֵּדַע לְהִזָּהֵר שֶׁלֹּא יָפִיחַ בָּהֶן, וְאוּלַי מִתּוֹךְ הַתְמָדָתוֹ בְּמִצְוַת תְּפִלִּין שֶׁהֵן זִכְרוֹן גָּדוֹל לָאָדָם בִּמְלֶאכֶת שָׁמַיִם יָשׁוּב מִדַּרְכּוֹ הָרָעָה וְיִטְהַר מִכָּל גִּלּוּלָיו. וַחֲכָמִים זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (סוכה מב, א) חִיְּבוּנוּ בְּמִצְוַת הַתְּפִלִּין לְחַנֵּךְ בָּהּ אֲפִלּוּ הַנְּעָרִים הַקְּטַנִּים כָּל זְמַן שֶׁהִגִּיעוּ לִכְלָל שֶׁיֵּדְעוּ לִשְׁמֹר אוֹתָן. וּמִזֶּה יֵשׁ לְהָבִין שֶׁדַּעַת רַבּוֹתֵינוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה לִהְיוֹת כָּל אָדָם מַחְזִיק בְּמִצְוָה זוֹ וְרָגִיל בָּהּ כִּי הִיא עִקָּר גָּדוֹל וּשְׁמִירָה רַבָּה מִן הָעֲבֵרוֹת, וְסֻלָּם חָזָק לַעֲלוֹת עִמָּהּ לְהִכָּנֵס בַּעֲבוֹדַת הַבּוֹרֵא בָּרוּךְ הוּא, וְהַמַּחְמִירִים בִּקְדֻשַּׁת הַמִּצְוָה וּמְנִיאִים לֵב הֶהָמוֹן בְּדִבְרֵיהֶם מֵהִתְעַסֵּק בָּהּ, אוּלַי כַּוָּנָתָם לְטוֹבָה, אֲבָל בֶּאֱמֶת יֵשׁ בָּזֶה מְנִיעָה לִבְנֵי אָדָם בְּכַמָּה מִצְוֹת וְהִיא רָעָה רַבָּה. וְאִם יָדַעְתִּי כִּי יִסְמְכוּ הַדּוֹרְשִׁים דְּרָשׁוֹת אֵלּוּ עַל מַעֲשֶׂה שֶׁנִּזְכַּר בַּיְּרוּשַׁלְמִי (ברכות פ"ב ה"ג) בְּחַד בַּר נַשׁ דְּאַפְקִיד גַּבֵּי חַבְרֵהּ כָּסָא דְּכַסְפָּא, וְלִזְמַן תַּבְעָהּ נִהֲלֵהּ וְכָפַר בֵּהּ, וְאָמַר לֵהּ בַּעַל הַכּוֹס, לֹא לְךָ הֵימְנִית אֶלָּא לְאִלֵּין שֶׁבְּרֹאשְׁךָ, וְכַוָּנָתָם לוֹמַר, שֶׁיֵּשׁ חִלּוּל הַשֵּׁם לְהִתְחַסֵּד בִּקְצָת מִצְוֹת וּלְהַרְשִׁיעַ בִּקְצָתָן, וְלֹא כֵן בֵּיתִי אֲנִי עִם הָאֵל, כִּי יָדַעְתִּי שֶׁאֵין צַדִּיק בָּאָרֶץ אֲשֶׁר יַעֲשֶׂה טּוֹב וְלֹא יֶחֱטָא, וְעִם כָּל זֶה לֹא נִמְנָעֵהוּ מֵהִתְעַסֵּק בְּמִצְוָה בְּעֵת רוּחַ אֱלֹהִים טוֹבָה יִלְבָּשֵׁהוּ לַעֲשׂוֹת טוֹב, כִּי מִי יוֹדֵעַ אִם אוּלַי יִמָּשֵׁךְ בְּדַרְכּוֹ הַטּוֹבָה עַד עֵת מוֹתוֹ, וְהַמָּוֶת פִּתְאֹם יָבוֹא, וּכְבָר לִמְּדוּנוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (אבות פ"ד מ"ב), שֶׁמִּצְוָה גּוֹרֶרֶת מִצְוָה, וְשֶׁשְּׂכַר מִצְוָה מִצְוָה. בְּכָל אֵלּוּ הַדְּבָרִים וּמוּסָרִים טוֹבִים, קִדְּמוּנוּ וְהוֹרוּנוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה, וְהַמִּתְחַכְּמִים לְהוֹסִיף עַל דִּבְרֵיהֶם אוֹ לִגְרֹעַ אֵינָהּ חָכְמָה.
Y lo que dijeron (Menajot 34b), que el orden de los pasajes en el pergamino de los tefilín es así: que se escribe primero el pasaje de «Conságrame», y después el pasaje de «Y será cuando te lleve», y después el pasaje de «Shemá Israel», y después el pasaje de «Y será si escuchando escucháis». Y aquello que dijeron que se escriben los «vehayot» en el medio —es decir, el pasaje de «Y será cuando te lleve» y el pasaje de «Y será si escuchando escucháis» en el medio, y el pasaje de «Conságrame» a la cabeza, y el pasaje de «Shemá» al final—, no captaron bien el asunto. Pues he aquí que Rashí y el Rambam, de bendita memoria, y Rabenu Hai, la opinión de todos ellos es que no se escriban los «vehayot» en el medio, sino según el orden en que están escritos en la Torá. Y la prueba es de lo que se halla en el perek «Hakómetz» en Menajot (allí), respecto del orden de los tefilín, donde dijeron «y el que lee, lee según su orden» —es decir, que el lector lea según el orden de la Torá—. Y esta versión, ciertamente no la hallaron en los libros aquellos hombres cuya opinión era decir que se escriben los «vehayot» en el medio. Y de todos modos así estuvieron de acuerdo nuestros maestros, Dios los guarde, ahora, como hemos escrito: que los escribamos según el orden de los pasajes tal como están escritos en la Torá.
וּמָה שֶׁאָמְרוּ (מנחות לד ב) שֶׁסִּדּוּר הַפָּרָשִׁיּוֹת בִּקְלַף הַתְּפִלִּין כָּךְ הוּא, שֶׁכּוֹתְבִים תְּחִלָּה פָּרָשַׁת קַדֵּשׁ לִי, וְאַחַר כָּךְ פָּרָשַׁת וְהָיָה כִּי יְבִיאֲךָ, וְאַחַר כָּךְ פָּרָשַׁת שְׁמַע יִשְׂרָאֵל, וְאַחַר כָּךְ פָּרָשַׁת וְהָיָה אִם שָׁמֹעַ, וַאֲשֶׁר אָמְרוּ שֶׁכּוֹתְבִין הֲוָיוֹת בְּאֶמְצַע, כְּלוֹמַר פָּרָשַׁת וְהָיָה כִּי יְבִיאֲךָ וּפָרָשַׁת וְהָיָה אִם שָׁמֹעַ בָּאֶמְצַע, וּפָרָשַׁת קַדֵּשׁ לִי בָּרֹאשׁ, וּפָרָשַׁת שְׁמַע בַּסּוֹף, לֹא כִּוְּנוּ הָעִנְיָן יָפֶה, וַהֲרֵי רַשִׁ"י וְהָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה וְרַבֵּנוּ הַאי דַּעַת כֻּלָּם הִיא, שֶׁלֹּא נִכְתֹּב הֲוָיוֹת בָּאֶמְצַע, אֶלָּא כְּסֵדֶר שֶׁהֵם כְּתוּבִין בַּתּוֹרָה, וְהָרְאָיָה מִמַּה שֶּׁנִּמְצָא בְּפֶרֶק הַקּוֹמֵץ בִּמְנָחוֹת (שם), גַּבֵּי סִדּוּר הַתְּפִלִּין שֶׁאָמְרוּ שָׁם וְהַקּוֹרֵא קוֹרֵא כְּסִדְרָן כְּלוֹמַר שֶׁיִּהְיֶה הַקּוֹרֵא קוֹרֵא כְּסֵדֶר הַתּוֹרָה, וְנֹסַח זֶה, וַדַּאי לֹא מְצָאוּהוּ בַּסְּפָרִים אוֹתָם בְּנֵי אָדָם שֶׁהָיָה דַּעְתָּם לוֹמַר דְּכָתְבִינַן הֲוָיוֹת בָּאֶמְצַע, וּמִכָּל מָקוֹם כֵּן הִסְכִּימוּ מוֹרֵינוּ יִשְׁמְרֵם אֵל, עַכְשָׁו, כְּמוֹ שֶׁכָּתַבְנוּ, שֶׁנִּכְתְּבֵם כְּסֵדֶר הַפָּרָשִׁיּוֹת שֶׁכְּתוּבוֹת בַּתּוֹרָה.
Y la ley de su escritura, y la ley de los taguín que hay en ellos, y la ley de quien escribe en ellos el Nombre entre las líneas, o una de sus letras —cuál es su ley—; y la ley del curtido del cuero, y de qué lado del cuero se escriben; y la ley de si los escribió un hereje o un gentil; y la ley de que no requieren revisión, ni siquiera al cabo de cien años, como la mezuzá; y la ley de quien compra tefilín a alguien que no es experto; y la ley de su costura con tendones de animal doméstico o salvaje puro; y la ley de los tefilín cuyas costuras o correas se rompieron; y la ley de quien tiene tefilín puestos y necesita comer, o entrar a la letrina fija o provisional, o que se olvidó y entró con ellos puestos; y la ley de quien entra con ellos a la casa de baños; y los demás detalles del precepto, están explicados en Menajot, perek cuarto [Oraj Jaim, siman 25].
וְדִין כְּתִיבָתָן, וְדִין הַתָּגִין שֶׁבָּהֶן, וְדִין הַכּוֹתֵב בָּהֶן אֶת הַשֵּׁם בֵּין הַשִּׁטִּין אוֹ אוֹת אַחַת מֵהֶן מַה דִּינוֹ, וְדִין עִבּוּד הָעוֹר, וּמֵאֵיזֶה צַד מִן הָעוֹר הֵן נִכְתָּבִין, וְדִין אִם כְּתָבָן מִין אוֹ גּוֹי, וְדִין שֶׁאֵינָן צְרִיכִין בְּדִיקָה, וַאֲפִלּוּ לְמֵאָה שָׁנָה, כְּמוֹ מְזוּזָה, וְדִין הַלּוֹקֵחַ תְּפִלִּין מִמִּי שֶׁאֵינוֹ מֻמְחֶה, וְדִין תְּפִירָתָן בְּגִידִין שֶׁל בְּהֵמָה אוֹ חַיָּה טְהוֹרָה, וְדִין תְּפִלִּין שֶׁנִּפְסְקוּ הַתְּפִירוֹת שֶׁלָּהֶם אוֹ רְצוּעוֹתֵיהֶן, וְדִין מִי שֶׁתְּפִלִּין עָלָיו וְצָרִיךְ לֶאֱכֹל, אוֹ לְהִכָּנֵס בְּבֵית הַכִּסֵּא קָבוּעַ אוֹ עֲרַאי, אוֹ שֶׁשָּׁכַח וְנִכְנַס בָּהֶן, וְדִין הַנִּכְנָס בָּהֶן לְבֵית הַמֶּרְחָץ, וְיֶתֶר פְּרָטֵי הַמִּצְוָה, מְבֹאָרִים בִּמְנָחוֹת פֶּרֶק רְבִיעִי [א"ח סי' כה].
Y este precepto rige en todo lugar y en todo tiempo, en los varones, pero no en las mujeres, porque es un precepto positivo que depende del tiempo. Y de todos modos, si quisieran colocárselos, no se los impide, y tienen recompensa, aunque no como la recompensa del varón, pues no se asemeja la recompensa del que está ordenado y cumple a la del que no está ordenado y cumple (Kidushín 31a). Y en la masejet Eruvín, al inicio del perek «Hamotzé tefilín» (96a), dijeron, de bendita memoria, que Mijal, hija de Shaúl, se colocaba tefilín, y los Sabios no se lo impidieron; y allí dijeron que la esposa de Yoná subía en peregrinación, y los Sabios no se lo impidieron. Y el que transgrede esto, y no se coloca los tefilín de la mano y de la cabeza, anuló ocho preceptos positivos (Menajot 44a), pues en cuatro pasajes ordenó la Escritura acerca de los tefilín de la mano y de la cabeza.
וְנוֹהֶגֶת מִצְוָה זוֹ בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן בִּזְכָרִים, אֲבָל לֹא בִּנְקֵבוֹת, לְפִי שֶׁהִיא מִצְוַת עֲשֵׂה שֶׁהַזְּמַן גְּרָמָא, וּמִכָּל מָקוֹם אִם רָצוּ לְהָנִיחַ אֵין מְמַחִין בְּיָדָן, וְשָׂכָר יֵשׁ לָהֶן, אֲבָל לֹא כִּשְׂכַר הָאִישׁ, שֶׁאֵינוֹ דּוֹמֶה שְׂכַר הַמְּצֻוֶּה וְעוֹשֶׂה, כִּשְׂכַר שֶׁאֵינוֹ מְצֻוֶּה וְעוֹשֶׂה (קידושין לא א). וּבְמַסֶּכֶת עֵרוּבִין בְּרֵישׁ פֶּרֶק הַמּוֹצֵא תְּפִלִּין (צו, א) אָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה, שֶׁמִּיכַל בַּת שָׁאוּל הָיְתָה מַנַּחַת תְּפִלִּין וְלֹא מִחוּ בְּיָדָהּ חֲכָמִים וְשָׁם אָמְרוּ, אִשְׁתּוֹ שֶׁל יוֹנָה, הָיְתָה עוֹלָה לָרֶגֶל וְלֹא מִחוּ בְּיָדָהּ חֲכָמִים. וְהָעוֹבֵר עַל זֶה, וְאֵינוֹ מֵנִיחַ תְּפִלִּין שֶׁל יָד וְשֶׁל רֹאשׁ בִּטֵּל שְׁמֹנָה עֲשֵׂה (מנחות מד א), שֶׁהֲרֵי בְּאַרְבַּע פָּרָשִׁיּוֹת צִוָּה הַכָּתוּב עַל תְּפִלִּין שֶׁל יָד וְשֶׁל רֹאשׁ.