Precepto 428
No emparentar con idólatras
No emparentar con quienes sirven a la idolatría: que no contraigamos vínculos matrimoniales con las naciones. Y escribió el Rambam, de bendita memoria (Hiljot Isuré Biá 12:1), que no se haga ni con los siete pueblos ni con el resto de las naciones, pues está dicho (Devarim 7:3): «y no emparentarás con ellos». El sentido de emparentar es que uno dé su hija al hijo de aquel, o su hijo a la hija de aquel —tal como lo aclara el versículo (ibíd.)—: «tu hija no darás a su hijo, y su hija no tomarás para tu hijo». Y con mayor razón quien se une con ellas, pues él mismo entra en lo prohibido. Y decimos en el tratado de Avodá Zará (36b) que la Torá prohibió la vía del emparentamiento. Y aunque este versículo de «no emparentarás» se escribió respecto de los siete pueblos y se refiere precisamente a cuando se han convertido —y así lo entendieron los Sabios que dijeron en la Guemará (Yevamot 76a): «una vez convertidos cabe emparentamiento con ellos; mientras son gentiles no cabe emparentamiento»—, al repetir el versículo «tu hija no darás a su hijo, y su hija no tomarás para tu hijo» incluye a los siete pueblos y a todas las demás naciones en la prohibición aun mientras son gentiles. Los siete pueblos, en cambio, quedaron prohibidos incluso ya convertidos, por haber sido la raíz primera de la idolatría y su fundamento original; el resto de las naciones, una vez convertidas, quedan permitidas. Y esta prohibición rige precisamente cuando uno toma a la mujer para sí como esposa; pero quien se llega a la gentil de manera ocasional —como quien se llega a una prostituta sin hacerlo en público— en eso no hay sino una prohibición de los Sabios, que es la prohibición de nashga"z (nidá, shifjá, gentil, zoná), mencionada en Avodá Zará (ibíd.).
לֹא לְהִתְחַתֵּן בְּעוֹבְדֵי עֲבוֹדָה זָרָה – שֶׁלֹּא נִתְחַתֵּן עִם הָאֻמּוֹת. וְכָתַב הָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה (מאיסורי ביאה יב א) לֹא עִם שִׁבְעָה עֲמָמִים וְלֹא עִם שְׁאָר הָאֻמּוֹת, שֶׁנֶּאֱמַר (דברים ז ג) וְלֹא תִתְחַתֵּן בָּם. וְעִנְיַן הַחַתְנוּת הוּא, שֶׁיִּתֵּן בִּתּוֹ לִבְנוֹ אוֹ בְּנוֹ לְבִתּוֹ, וּכְמוֹ שֶׁבֵּאֵר הַכָּתוּב (שם) בִּתְּךָ לֹא תִתֵּן לִבְנוֹ וּבִתּוֹ לֹא תִקַּח לִבְנֶךָ. וְכָל שֶׁכֵּן הַמִּזְדַּוֵּג עִמָּהֶם, שֶׁהוּא בְּעַצְמוֹ בִּכְלַל הָאִסּוּר, וְאָמְרִינַן בְּמַסֶּכֶת עֲבוֹדָה זָרָה (לו, ב) דֶּרֶךְ חַתְנוּת אָסְרָה תּוֹרָה, וְאַף עַל פִּי שֶׁהַכָּתוּב הַזֶּה דְּלֹא תִתְחַתֵּן בְּשִׁבְעָה עֲמָמִים הוּא דִּכְתִיב וּבְגֵרוּתָן דַּוְקָא, וְהָכִי מַשְׁמַע לְהוּ לְרַבָּנָן שֶׁאָמְרוּ בַּגְּמָרָא (יבמות עו, א) בְּגֵרוּתָן אִית לְהוּ חַתְנוּת, בְּגַיּוּתָן לֵית לְהוּ חַתְנוּת, בַּמֶּה שֶׁחָזַר הַכָּתוּב בִּתְּךָ לֹא תִתֵּן לִבְנוֹ וּבִתּוֹ לֹא תִקַּח לִבְנֶךָ יְרַבֶּה שִׁבְעָה עֲמָמִים וְכָל שְׁאָר הָאֻמּוֹת בָּאִסּוּר אַף בְּגַיּוּתָן, אֲבָל שִׁבְעָה עֲמָמִין נֶאֶסְרוּ אַף בְּגֵרוּתָן לְפִי שֶׁהָיוּ עִקַּר עֲבוֹדָה זָרָה וִיסוֹדָהּ הָרִאשׁוֹן, וּשְׁאָר עֲמָמִין מֻתָּרִין בְּגֵרוּת, וְאִסּוּר זֶה יִהְיֶה דַּוְקָא כְּשֶׁהוּא מְיַחֲדָהּ לוֹ לְאִשָּׁה, אֲבָל הַבָּא עַל הַגּוֹיָה דֶּרֶךְ מִקְרֶה, כְּאָדָם שֶׁבָּא עַל זוֹנָתוֹ שֶׁלֹּא בְּפַרְהֶסְיָא, אֵין בָּזֶה אֶלָּא אִסּוּר דִּבְרֵיהֶם, וְהוּא אִסּוּר נשג"ז (נדה, שפחה, גויה, זונה), הַמֻּזְכָּר בַּעֲבוֹדָה זָרָה (שם).
De las raíces del precepto. Porque la mayor parte del común del pueblo, por necedad, se deja arrastrar tras el consejo de sus mujeres. Y si un hombre desposa a la hija de un dios ajeno, ella lo arrastrará a servir a la idolatría; y más aún, también a los hijos que de él nazcan los criará para la idolatría. Y ¡ay de quien echa a perder su propia descendencia!
מִשָּׁרְשֵׁי הַמִּצְוָה. לְפִי שֶׁרֹב הֲמוֹן הָעָם, דֶּרֶךְ טִפְּשׁוּת יִמָּשְׁכוּ אַחַר עֲצַת נְשׁוֹתֵיהֶם, וְאִם יִשָּׂא אָדָם בַּת אֵל נֵכָר תִּמְשְׁכֵהוּ לַעֲבֹד עֲבוֹדָה זָרָה, וְעוֹד כִּי גַּם בָּנֶיהָ הַנּוֹלָדִים מִמֶּנּוּ תְּגַדֵּל לַעֲבוֹדָה זָרָה, וְאוֹי לוֹ לַפּוֹסֵל אֶת זַרְעוֹ.
De las leyes del precepto. Lo que dijeron, de bendita memoria (Sanhedrín 81a): que a quien yace con una aramea en público, ante los ojos de diez de Israel o más, los celosos lo hieren —y prueba de ello es el hecho de Pinjás y Zimrí—. Aun así, no le está permitido al celoso herirlo sino en el mismo momento del acto impúdico, como en el hecho que ocurrió, pues está dicho (Bemidbar 25:8): «y a la mujer por su vientre». Pero si ya se apartó, no lo matan; en cambio lo llevan ante el tribunal y lo azotan, puesto que cometió el acto en público. Si los celosos no lo hirieron ni el tribunal lo azotó, sabemos por las palabras de la tradición que está sujeto a karet, pues está escrito (Malají 2:11): «y a quien desposa a la hija de un dios ajeno, cortará Adonái al hombre que tal haga». Y un gentil que se llega a una hija de Israel: si ella es mujer casada, es ejecutado por ella; y si no, no es ejecutado. Pero un israelita que se llega a la gentil con premeditación, aun cuando sea por vía de fornicación, ella es ejecutada de todos modos, porque por su medio le sobrevino tropiezo a Israel, conforme a la ley del animal. Y esto está explícito en la Torá, pues está dicho (Bemidbar 31:16-17): «He aquí que ellas fueron, por el consejo de Bilam… y a toda mujer que haya conocido varón yaciendo con él, matadla». Y los demás pormenores de estas cosas están explicados en Avodá Zará, en Sanhedrín, en Yevamot y en Kidushín [Hiljot Isuré Biá, cap. 2].
מִדִּינֵי הַמִּצְוָה. מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (סנהדרין פא, א) הַבּוֹעֵל אֲרָמִית בְּפַרְהֶסְיָא, לְעֵינֵי עֲשָׂרָה יִשְׂרָאֵל אוֹ יוֹתֵר קַנָּאִים פּוֹגְעִין בּוֹ, וּרְאָיָה לַדָּבָר מַעֲשֵׂה פִּנְחָס וְזִמְרִי, וּמִכָּל מָקוֹם אֵין הַקַּנַּאי רַשַּׁאי לִפְגֹעַ בּוֹ, אֶלָּא בִּשְׁעַת מַעֲשֶׂה הַזִּמָּה, וּכְמַעֲשֶׂה שֶׁהָיָה, שֶׁנֶּאֱמַר (במדבר כה ח) וְאֶת הָאִשָּׁה אֶל קֳבָתָהּ, אֲבָל אִם פֵּרַשׁ אֵין הוֹרְגִין אוֹתוֹ, אֲבָל מְבִיאִין אוֹתוֹ לְבֵית דִּין וּמַלְקִין אוֹתוֹ, מִכֵּיוָן שֶׁעָשָׂה הַמַּעֲשֶׂה בְּפַרְהֶסְיָא. לֹא פָּגְעוּ בּוֹ קַנָּאִין וְלֹא הִלְקוּהוּ בֵּית דִּין יָדַעְנוּ מִדִּבְרֵי קַבָּלָה שֶׁהוּא בְּכָרֵת, דִּכְתִיב (מלאכי ב יא) וּבָעַל בַּת אֵל נֵכָר יַכְרֵת ה' לָאִישׁ אֲשֶׁר יַעֲשֶׂנָּה. וְגוֹי הַבָּא עַל בַּת יִשְׂרָאֵל, אִם הִיא אֵשֶׁת אִישׁ נֶהֱרָג עָלֶיהָ, וְאִם לָאו אֵינוֹ נֶהֱרָג. אֲבָל יִשְׂרָאֵל הַבָּא עַל הַגּוֹיָה בְּזָדוֹן, וַאֲפִלּוּ דֶּרֶךְ זְנוּת הִיא תֵּהָרֵג מִכָּל מָקוֹם, מִפְּנֵי שֶׁבָּא לְיִשְׂרָאֵל תַּקָּלָה עַל יָדָהּ כְּדִין הַבְּהֵמָה, וְדָבָר זֶה מְפֹרָשׁ בַּתּוֹרָה, שֶׁנֶּאֱמַר (במדבר לא טז יז) הֵן הֵנָּה הָיוּ לִבְנֵי יִשְׂרָאֵל בִּדְבַר בִּלְעָם וְגוֹ'. וְכָל אִשָּׁה יֹדַעַת אִישׁ לְמִשְׁכַּב זָכָר הֲרֹגוּ. וְיֶתֶר פְּרָטֵי דְּבָרִים אֵלֶּה, מְבֹאָרִים בַּעֲבוֹדָה זָרָה, וּבְסַנְהֶדְרִין, וּבִיבָמוֹת, וְקִדּוּשִׁין [הלכות איסורי ביאה פ"ב].
Y rige en todo lugar y en todo tiempo, para varones y mujeres. Quien transgrede esto y empareja con uno de los siete pueblos ya convertido —es decir, que destinó para su hijo una mujer de ellos, o que dio su hija a uno de ellos—, el padre transgredió un precepto negativo, pero no recibe azotes, por no haber en ello acto. En cambio, el hijo, que realizó el acto de la unión, sí recibe azotes. Y respecto del resto de las naciones, y así también respecto de los siete pueblos mientras son gentiles: quien destina para sí una mujer de ellas para llegarse a ella de continuo recibe azotes por ley de la Torá en la primera unión, una vez que la ha destinado, y ella es ejecutada. Y si no la destinó, sino que se llegó a ella una sola vez por vía de fornicación, lo golpean con golpes de corrección por ordenanza de los Sabios.
וְנוֹהֶגֶת בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן בִּזְכָרִים וּנְקֵבוֹת, וְהָעוֹבֵר עַל זֶה וְנִתְחַתֵּן עִם שִׁבְעָה עֲמָמִין בְּגֵרוּתָן, כְּלוֹמַר, שֶׁיִּחֵד לוֹ אִשָּׁה מֵהֶם לִבְנוֹ, אוֹ שֶׁנָּתַן בִּתּוֹ לְאֶחָד מֵהֶן, הָאָב עָבַר עַל לָאו, אֲבָל אֵינוֹ לוֹקֶה, לְפִי שֶׁאֵין בּוֹ מַעֲשֶׂה, אֲבָל הַבֵּן שֶׁעָשָׂה מַעֲשֵׂה הַבִּיאָה לוֹקֶה, וּבִשְׁאָר עֲמָמִים, וְכֵן בְּשִׁבְעָה עֲמָמִים בְּגַיּוּתָן, הַמְיַחֵד לוֹ אִשָּׁה מֵהֶן לָבוֹא עָלֶיהָ תָּמִיד לוֹקֶה מִדְּאוֹרַיְתָא בְּבִיאָה רִאשׁוֹנָה מֵאַחַר שֶׁיִּחֲדָהּ, וְהִיא תֵּהָרֵג, וְאִם לֹא יִחֲדָהּ, אֶלָּא שֶׁבָּא עָלֶיהָ פַּעַם אַחַת דֶּרֶךְ זְנוּת מַכִּין אוֹתוֹ מַכַּת מַרְדּוּת מִדְּרַבָּנָן.