Séfer haJinuj·Precepto 431376 / 615
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Precepto 431

La bendición de los alimentos

Bendecir a HaShem bendito sea después de que el hombre coma y se sacie de pan o de las siete especies mencionadas en el versículo (Devarim 8:8), cuando se nutre de ellas. Y «pan» sin más se llama a la hogaza hecha de trigo y de cebada —y en la categoría del trigo entra la escanda, y en la de la cebada la avena y el centeno—, y sobre el conjunto de las siete especies que alimentan se dijo (ibíd. 10): «Y comerás y te saciarás y bendecirás a Adonái tu Dios por la buena tierra…». Y esta saciedad no es igual en todo hombre, sino que cada uno conoce la suya; y conocemos la medida de la saciedad del tsadik, que es cuando come para satisfacer su alma —quiero decir, lo justo para su sustento—. Y la prueba de que la obligación de la bendición según la Torá es solo después de la saciedad es lo que dijeron en el capítulo «Mi shemeto» de Berajot (20b): expuso Rav Avira, etc., hasta que dijo: «No mostraré favoritismo a Israel, pues Yo escribí en Mi Torá "y comerás y te saciarás y bendecirás", y ellos fueron estrictos consigo mismos hasta el límite de un kazayit y de un kabeitza». Y aún ampliaré la exposición al explicar este versículo y las leyes que de él se derivan, dentro de las leyes de esta mitzvá, con la ayuda de HaShem, y daré a conocer la discrepancia que hay entre nuestros maestros sobre su sentido.

לְבָרֵךְ אֶת הַשֵּׁם אַחַר אֲכִילַת הַמָּזוֹן – לְבָרֵךְ אֶת הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ אַחַר שֶׁיֹּאכַל הָאָדָם וְיִשְׂבַּע מִלֶּחֶם אוֹ מִשִּׁבְעַת הַמִּינִים הַנִּזְכָּרִים בַּכָּתוּב (דברים ח ח), כְּשֶׁהוּא זָן מֵהֶם. וְלֶחֶם סְתָם נִקְרָא פַּת הָעֲשׂוּיָה מֵחִטָּה וּשְׂעוֹרָה, וּבִכְלַל הַחִטָּה הַכֻּסֶּמֶת, וּבִכְלַל הַשְּׂעוֹרָה שִׁבֹּלֶת שׁוּעָל וְשִׁיפוֹן, וְעַל כְּלָל שִׁבְעַת הַמִּינִין הַזָּנִין נֶאֱמַר (שם י) וְאָכַלְתָּ וְשָׂבָעְתָּ וּבֵרַכְתָּ אֶת יְיָ אֱלֹהֶיךָ עַל הָאָרֶץ הַטֹּבָה וְגוֹ'. וְזֹאת הַשְּׂבִיעָה אֵינָהּ שָׁוָה בְּכָל אָדָם, אֶלָּא כָּל אָדָם יוֹדֵעַ שְׂבִיעָתוֹ, וְיָדַעְנוּ שִׁעוּר שְׂבִיעַת הַצַּדִּיק, שֶׁהוּא בְּאָכְלוֹ לְשֹׂבַע נַפְשׁוֹ, אֶרְצֶה לוֹמַר, כְּדֵי מִחְיָתוֹ לְבַד, וְהָרְאָיָה, שֶׁאֵין חִיּוּב הַבְּרָכָה מִן הַתּוֹרָה רַק אַחַר הַשְּׂבִיעָה, מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה בְּפֶרֶק מִי שֶׁמֵּתוֹ בִּבְרָכוֹת (כ, ב) דָּרַשׁ רַב עֲוִירָא וְכוּ', עַד אָמַר לָהֶם לֹא אֶשָּׂא פָּנִים לְיִשְׂרָאֵל, שֶׁאֲנִי כָּתַבְתִּי בְּתוֹרָתִי וְאָכַלְתָּ וְשָׂבָעְתָּ וּבֵרַכְתָּ, וְהֵם דִּקְדְּקוּ עַל עַצְמָם עַד כַּזַּיִת וְעַד כַּבֵּיצָה. וְעוֹד אַרְחִיב הַמַּאֲמָר בְּפֵרוּשׁ הַכָּתוּב הַזֶּה וּבַדִּינִין הַיּוֹצְאִין מִמֶּנּוּ בְּדִינֵי מִצְוָה זוֹ, בְּעֶזְרַת הַשֵּׁם, וְאוֹדִיעַ הַמַּחְלֹקֶת שֶׁיֵּשׁ לְרַבּוֹתֵינוּ בְּמַשְׁמָעוּתוֹ.

De las raíces de la mitzvá. A modo de introducción: ¿acaso no te he dicho ya, hijo mío, en lo que precede, que a HaShem bendito sea pertenecen toda la gloria y la majestad, y todo el bien, y toda la sabiduría, y toda la capacidad, y toda la bendición —y que las palabras del hombre y todas sus obras, sean buenas o malas, nada añaden ni nada quitan? Por eso has de discernir que, cuando decimos siempre en las bendiciones «Baruj atá HaShem» o «yitbarach», el sentido no es el que parece —añadir bendición a quien no necesita añadidura alguna, Dios libre—, pues Él es el Señor sobre todo y sobre las bendiciones: Él las renueva, las hace surgir de la nada y derrama de ellas abundancia copiosa allí donde esté Su buena voluntad. Por eso debemos buscar cuál es la intención del asunto, y no gastar nuestro tiempo en aquello en que estamos siempre ocupados sin comprenderlo en absoluto. Y yo, que despierto la atención sobre esto, no pretendo que mi intelecto alcance ni siquiera como una gota del mar de la verdad del asunto —pues ya se me ha dicho, y lo he oído de boca de sabios, que hay en estas materias fundamentos firmes y secretos maravillosos, que los sabios de la Torá dan a conocer a sus discípulos cuando son entendidos y dignos y agradables en todas sus obras—; pero mi gran deseo de alcanzar en esto algún sabor me mueve a hablar de ello. Y quizá hubiera sido mejor el silencio, pero el amor altera la mesura.

מִשָּׁרְשֵׁי הַמִּצְוָה. הַקְדָּמָה, הֲלֹא הִגַּדְתִּי לְךָ בְּנִי בְּמָה שֶׁקָּדַם, כִּי לַשֵּׁם בָּרוּךְ הוּא כָּל הַכָּבוֹד וְהַהוֹד וְכָל הַטּוֹב וְכָל הַחָכְמָה וְכָל הַיְּכֹלֶת וְכָל הַבְּרָכָה, וְדִבְרֵי בֶּן אָדָם וְכָל מַעֲשֵׂהוּ אִם טוֹב וְאִם רָע לֹא יוֹסִיף וְלֹא יִגְרַע, עַל כֵּן צָרִיךְ אַתָּה לְהַבְחִין כִּי בְּאָמְרֵנוּ תָּמִיד בַּבְּרָכוֹת בָּרוּךְ אַתָּה הַשֵּׁם אוֹ יִתְבָּרַךְ, אֵין הַמַּשְׁמָעוּת לְפִי הַדּוֹמֶה, לְהוֹסִיף בְּרָכָה בְּמִי שֶׁאֵינֶנּוּ צָרִיךְ לְשׁוּם תּוֹסֶפֶת חָלִילָה, כִּי הוּא הָאָדוֹן עַל הַכֹּל וְעַל הַבְּרָכוֹת, הוּא מְחַדֵּשׁ אוֹתָן, וּמַמְצִיאָן מֵאַיִן, וּמַשְׁפִּיעַ מֵהֶן שֶׁפַע רַב בַּאֲשֶׁר יִהְיֶה שָׁם רְצוֹנוֹ הַטּוֹב. עַל כֵּן צְרִיכִין אָנוּ לְחַפֵּשׂ כַּוָּנַת הָעִנְיָן מַהוּ, וְלֹא נוֹצִיא זְמַנֵּנוּ בַּמֶּה שֶׁהָעֵסֶק בּוֹ תָּמִיד מִבְּלִי הֲבָנָה בּוֹ כְּלָל. וַאֲנִי הַמְּעוֹרֵר, אֵין מַחֲשַׁבְתִּי שֶׁיַּשִּׂיג שִׂכְלִי אֲפִלּוּ כְּטִפָּה מִן הַיָּם בַּאֲמִתַּת הָעִנְיָן, כִּי כְּבָר הֻגַּד לִי וְשָׁמַעְתִּי מִפִּי חֲכָמִים, כִּי יֵשׁ בִּדְבָרִים אֵלֶּה, יְסוֹדוֹת חֲזָקִים וְסוֹדוֹת נִפְלָאִים, יוֹדִיעוּם חַכְמֵי הַתּוֹרָה לְתַלְמִידֵיהֶם כְּשֶׁהֵם נְבוֹנִים וּכְשֵׁרִים וּבְכָל מַעֲשֵׂיהֶם נָאִים, אֲבָל רַב חֶפְצִי לְהַשִּׂיג בָּזֶה קְצָת טַעַם יַשִּׁיאֵנִי לְדַבֵּר בּוֹ, וְאוּלַי הָיְתָה טוֹבָה הַשְּׁתִיקָה, אֲבָל הָאַהֲבָה תְּקַלְקֵל הַשּׁוּרָה.

Cosa sabida y conocida es que HaShem bendito sea, hacedor de todo lo que existe, creó al hombre y le dio dominio sobre la tierra y sobre todo lo que hay en ella. Y entre Sus atributos, bendito sea, está el ser abundante en bondad, y que se complace en el bien de Sus criaturas, y quiere que sean aptas y merecedoras de recibir bien de Él. Y esto, en verdad, procede de Su perfección, bendito sea, pues no se llama completo en bondad sino aquel que hace bien a otros fuera de sí mismo; en esto no hay duda alguna para ningún hombre de entendimiento. Y tras esta premisa que hemos conocido por necesidad —que, por la abundancia de la perfección de Su bondad, Su deseo es derramar sobre nosotros de Su bendición—, diremos que el asunto de la bendición que pronunciamos ante Él no es sino un recordatorio, para despertar nuestra alma con las palabras de nuestra boca, de que Él es el Bendito (hamevorach), y «bendito» incluye todos los bienes. Y mediante este buen despertar en nuestra alma, y al concentrar nuestro pensamiento en reconocerle que todos los bienes están incluidos en Él, y que Él es el Rey sobre ellos para enviarlos a donde quiera, merecemos con esta buena obra atraer sobre nosotros de Sus bendiciones. Y tras este recordatorio y reconocimiento ante Él, le pedimos lo que necesitamos: conocimiento, o perdón por nuestras faltas, o curación, o riqueza, o cualquier cosa. Y asimismo, después de pedirle, volvemos a reconocerle —al decir que de Él nos vendrá—, y esto es la apertura y el cierre de las bendiciones, no sea que se nos considere como el siervo que tomó una ración de su señor y se marcha sin permiso, como quien hurta. Y resulta, según se asienta este fundamento, que «baruj» es un adjetivo: es decir, un reconocimiento sobre Él de que abarca todas las bendiciones. Y en cuanto al término «yitbarach», que mencionamos siempre y que es de forma reflexiva (hitpael), se dice que la intención en él es que le suplicamos que sea Su voluntad inclinar el corazón de Sus criaturas a estar dispuestas ante Él, de modo que todos le reconozcan y en Él se gloríen. Y este es el sentido de «yitbarach», como diciendo: sea Tu voluntad que todos los hijos del mundo te atribuyan la bendición, y reconozcan que de Ti se difunde a todos; y con el reconocimiento de todos en esto, reposará Su bendición en el mundo, y se cumplirá Su deseo —que es hacer el bien, como dijimos—, y el cumplimiento del deseo es el fin de todo lo pedido. Y he aquí que hemos hallado algún sabor incluso en el término «yitbarach», que tanto asombra. Y de esta explicación (variante: de esta raíz) procede lo que dijeron (Julín 60b): que Hakadosh Baruj Hu anhela la oración de los tsadikim —es decir, que Su deseo es que realicen una acción por la que merezcan ante Él y atraigan sobre sí de Su bondad, pues le place hacer bondad y darles de Su bendición, del bien de Su perfección, como está escrito—. Y esta es la gran raíz de todo bien que el hombre hace en este mundo: que esta es su recompensa de parte de HaShem, que cumple Su deseo, en cuanto Él quiere el bien de las criaturas.

יָדוּעַ הַדָּבָר וּמְפֻרְסָם, כִּי הַשֵּׁם בָּרוּךְ הוּא, פּוֹעֵל כָּל הַנִּמְצָא וּבָרָא הָאָדָם וְהִשְׁלִיטוֹ עַל הָאָרֶץ וְעַל כָּל אֲשֶׁר בָּהּ, וּמִמִּדּוֹתָיו בָּרוּךְ הוּא, שֶׁהוּא רַב חֶסֶד וְהוּא חָפֵץ בְּטוֹבַת בְּרִיּוֹתָיו, וְרוֹצֶה לִהְיוֹתָן רְאוּיִין וְזַכָּאִין לְקַבֵּל טוֹבָה מֵאִתּוֹ, וְזֶה בֶּאֱמֶת מִשְּׁלֵמוּתוֹ בָּרוּךְ הוּא, כִּי לֹא יִקָּרֵא שָׁלֵם בְּטוֹבָה, רַק מִי שֶׁהוּא מֵיטִיב לַאֲחֵרִים זוּלָתוֹ, אֵין סָפֵק בָּזֶה לְכָל בֶּן דַּעַת. וְאַחַר הַסְכָּמָה זוֹ שֶׁיָּדַעְנוּ בְּחִיּוּב מֵרֹב שְׁלֵמוּת טוּבוֹ שֶׁחֶפְצוֹ לְהָרִיק עָלֵינוּ מִבִּרְכָתוֹ, נֹאמַר שֶׁעִנְיַן הַבְּרָכָה שֶׁאָנוּ אוֹמְרִים לְפָנָיו אֵינֶנּוּ, רַק הַזְכָּרָה לְעוֹרֵר נַפְשֵׁנוּ בְּדִבְרֵי פִּינוּ כִּי הוּא הַמְבֹרָךְ, וּמְבֹרָךְ יִכְלֹל כָּל הַטּוֹבוֹת, וּמִתּוֹךְ הַהִתְעוֹרְרוּת הַטּוֹב הַזֶּה בְּנַפְשֵׁנוּ וְיִחוּד מַחְשַׁבְתֵּנוּ לְהוֹדוֹת אֵלָיו שֶׁכָּל הַטּוֹבוֹת כְּלוּלוֹת בּוֹ וְהוּא הַמֶּלֶךְ עֲלֵיהֶם לְשַׁלְּחָם עַל כָּל אֲשֶׁר יַחְפֹּץ, אָנוּ זוֹכִים בַּמַּעֲשֶׂה הַטּוֹב הַזֶּה לְהַמְשִׁיךְ עָלֵינוּ מִבִּרְכוֹתָיו, וְאַחַר הַזְכָּרָה וְהוֹדָאָה זוֹ לְפָנָיו, אָנוּ מְבַקְשִׁים מִמֶּנּוּ מַה שֶׁאָנוּ צְרִיכִים דַּעַת, אוֹ סְלִיחָה לַעֲוֹנֹתֵינוּ, אוֹ רְפוּאָה, אוֹ עֹשֶׁר וְכָל דָּבָר. וְכֵן אַחַר הַבַּקָּשָׁה מִמֶּנּוּ, אָנוּ חוֹזְרִין וּמוֹדִים אֵלָיו בָּזֶה לוֹמַר, כִּי מִמֶּנּוּ יָבוֹא אֵלֵינוּ, וְזֶהוּ פְּתִיחָה וַחֲתִימָה שֶׁל הַבְּרָכוֹת, פֶּן נֵחָשֵׁב כְּעֶבֶד שֶׁנָּטַל פְּרָס מֵרַבּוֹ וְהוֹלֵךְ לוֹ בְּלֹא רְשׁוּת כְּמִתְגַּנֵּב. וְנִמְצָא לְפִי הַנָּחַת טַעַם זֶה, שֶׁיִּהְיֶה בָּרוּךְ תֹּאַר, כְּלוֹמַר, הוֹדָאָה עָלָיו כִּי הוּא כּוֹלֵל כָּל הַבְּרָכוֹת. וּבִלְשׁוֹן יִתְבָּרַךְ שֶׁאָנוּ מַזְכִּירִין תָּמִיד שֶׁהוּא מֵהִתְפַּעֵל נֶאֱמַר, שֶׁהַכַּוָּנָה בּוֹ שֶׁאֲנַחְנוּ מִתְחַנְּנִים אֵלָיו שֶׁיִּהְיֶה רָצוֹן מִלְּפָנָיו לְסַבֵּב לֵב בְּרִיּוֹתָיו לִהְיוֹת נָכוֹן לְפָנָיו שֶׁיּוֹדוּ הַכֹּל אֵלָיו וּבוֹ יִתְהַלְּלוּ, וְזֶהוּ פֵּרוּשׁ יִתְבָּרַךְ כְּלוֹמַר, יְהִי רָצוֹן מִלְּפָנֶיךָ שֶׁכָּל בְּנֵי הָעוֹלָם יִהְיוּ מְיַחֲסִים הַבְּרָכָה אֵלֶיךָ, וּמוֹדִים כִּי מִמְּךָ תִּתְפַּשֵּׁט בַּכֹּל, וְעִם הוֹדָאַת הַכֹּל בָּזֶה תָּנוּחַ בִּרְכָתוֹ בָּעוֹלָם, וְיִשְׁלַם חֶפְצוֹ, שֶׁהוּא חָפֵץ לְהֵטִיב, כְּמוֹ שֶׁאָמַרְנוּ, וְתַשְׁלוּם הַחֵפֶץ תַּכְלִית כָּל הַמְבֻקָּשׁ. וְהִנֵּה מָצָאנוּ קְצָת טַעַם אַף בִּלְשׁוֹן יִתְבָּרַךְ הַמַּתְמִיהַּ. וּמִן הַפֵּרוּשׁ (נ"א הַשֹּׁרֶשׁ) הַזֶּה, מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (חולין ס ב) שֶׁהַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא מִתְאַוֶּה לִתְפִלָּתָן שֶׁל צַדִּיקִים, לוֹמַר, שֶׁחֶפְצוֹ שֶׁיַּעֲשׂוּ פְּעֻלָּה שֶׁיִּזְכּוּ בָּהּ לְפָנָיו וְיַמְשִׁיכוּ עֲלֵיהֶם מִטּוּבוֹ, כִּי חָפֵץ לַעֲשׂוֹת חֶסֶד הוּא, וְלָתֵת עֲלֵיהֶם מִבִּרְכָתוֹ מִטּוּב שְׁלֵמוּתוֹ כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב, וְזֶהוּ הַשֹּׁרֶשׁ הַגָּדוֹל לְכָל אֲשֶׁר יַעֲשֶׂה הָאָדָם טוֹב בָּעוֹלָם הַזֶּה, שֶׁזֶּה שְׂכָרוֹ מֵאֵת הַשֵּׁם שֶׁמַּשְׁלִים חֶפְצוֹ, בַּאֲשֶׁר הוּא רוֹצֶה בְּטוֹבָתָן שֶׁל בְּרִיּוֹת.

Y de esta raíz que he dicho —que la mención de «baruj» es un reconocimiento ante Él por las bendiciones que son suyas, y que hay que reconocérselo al comienzo de la petición y al final de ella, para no ser como el siervo que tomó una ración de su señor y se fue sin permiso— surgieron, a mi parecer, las distinciones que nos fijaron nuestros maestros (Berajot 11a) en el asunto de las bendiciones: que las hay que abren con «baruj» y también cierran con «baruj»; las hay que cierran pero no abren; y las hay que abren pero no cierran. ¿Cómo es esto? Toda bendición del mundo en que hay una petición de algo a HaShem yitbarach, o la mención de un milagro, y que no va contigua a otra bendición, abre con «baruj» y cierra con «baruj». Como «Yotzer Or» de shajarit y «Maariv Aravim» de arvit, y semejantes, por las razones mencionadas. Y toda bendición que va contigua a su compañera cierra con «baruj», pero no abre, por esta razón: que, puesto que ya reconoció y atribuyó el dominio a Dios al final de la bendición contigua a esta, y no interrumpió tras ese reconocimiento con cosa alguna, pequeña o grande, no es propio repetir dos veces seguidas el reconocimiento de aceptar Su señorío a causa de la división de las peticiones que le hacemos; pero sí es propio que cierre con «baruj», pues, después de interrumpir con la petición de sus necesidades, conviene que vuelva a mencionar y a poner en su corazón, otra vez, la aceptación de Su realeza y Su señorío sobre él. Y por este camino hallarás, a mi parecer, la razón de todas ellas, si reflexionas en ellas. Y aquellas que, siendo contiguas, se salen de esta regla —como la bendición de los novios, el kidush, la havdalá y otras—, ya nos las resolvieron nuestros maestros, guárdelos Dios; y la razón que nos enseñaron en algunas de ellas es que a veces esas bendiciones se dicen sin contigüidad, y nuestros maestros no quisieron distinguir diciendo «cuando venga contigua, dígase de tal modo, y cuando no venga contigua, de tal otro», pues ellos huyen siempre de las distinciones en todo lo que queda en manos de la multitud, y así es lo sensato.

וּמִן הַשֹּׁרֶשׁ הַזֶּה שֶׁאָמַרְתִּי שֶׁהַזְכָּרַת בָּרוּךְ הִיא הוֹדָאָה לְפָנָיו עַל הַבְּרָכוֹת שֶׁהֵן לוֹ, וְשֶׁצָּרִיךְ לְהוֹדוֹת אֵלָיו בָּזֶה בִּתְחִלַּת הַשְּׁאֵלָה וּבְסוֹפָהּ, לְבַל יְהִי כְּעֶבֶד שֶׁנָּטַל פְּרָס מֵאֵת רַבּוֹ וְהָלַךְ בְּלֹא רְשׁוּת, יָצְאוּ לְפִי דַּעְתִּי הַחִלּוּקִין שֶׁקָּבְעוּ לָנוּ רַבּוֹתֵינוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (ברכות יא, א) בְּעִנְיַן הַבְּרָכוֹת, שֶׁיֵּשׁ מֵהֶן פּוֹתְחוֹת בְּבָרוּךְ וְחוֹתְמוֹת גַּם כֵּן בְּבָרוּךְ, וְיֵשׁ חוֹתְמוֹת וְלֹא פּוֹתְחוֹת, וְיֵשׁ פּוֹתְחוֹת וְלֹא חוֹתְמוֹת, כֵּיצַד? כָּל בְּרָכָה שֶׁבָּעוֹלָם שֶׁיֵּשׁ בָּהּ בַּקָּשַׁת דָּבָר מֵאֵת הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ אוֹ הַזְכָּרַת נֵס, וְאֵינָהּ סְמוּכָה לִבְרָכָה אַחֶרֶת, פּוֹתַחַת בְּבָרוּךְ וְחוֹתֶמֶת בְּבָרוּךְ. כְּגוֹן יוֹצֵר אוֹר דְּשַׁחֲרִית וּמַעֲרִיב עֲרָבִים דְּעַרְבִית, וְכַיּוֹצֵא בָּהֶן כַּמָּה מִן הַטַּעַם הַנִּזְכָּר. וְכָל בְּרָכָה הַסְּמוּכָה לַחֲבֶרְתָּהּ חוֹתֶמֶת בְּבָרוּךְ, אֲבָל אֵינָהּ פּוֹתַחַת, מִן הַטַּעַם הַזֶּה, שֶׁהֲרֵי מִכֵּיוָן שֶׁהוֹדָה וְנָתַן הַמֶּמְשָׁלָה לָאֵל בְּסוֹף הַבְּרָכָה הַסְּמוּכָה לָזוֹ, וְלֹא הִפְסִיק אַחַר הוֹדָאָה זוֹ בְּדָבָר קָטֹן אוֹ גָדוֹל, אֵין רָאוּי לִכְפֹּל הוֹדָאַת קַבָּלַת הָאַדְנוּת פַּעֲמַיִם בְּבַת אַחַת בִּשְׁבִיל חִלּוּק הַשְּׁאֵלוֹת שֶׁאֲנַחְנוּ שׁוֹאֲלִים לְפָנָיו, אֲבָל רָאוּי לִהְיוֹת חוֹתֶמֶת בְּבָרוּךְ, כִּי אַחַר שֶׁהִפְסִיק בִּשְׁאֵלַת צְרָכָיו רָאוּי לוֹ לַחְזֹר וּלְהַזְכִּיר וְלָתֵת אֶל לִבּוֹ פַּעַם אַחֶרֶת קַבָּלַת מַלְכוּתוֹ וְאַדְנוּתוֹ עָלָיו. וְעַל הַדֶּרֶךְ הַזֶּה תִּמְצָא לְפִי דַּעְתִּי טַעַם כֻּלָּן, אִם תַּחְשֹׁב בָּהֶן. וַאֲשֶׁר בָּהֶן סְמוּכוֹת יוֹצְאוֹת מִגֶּדֶר זֶה, כְּגוֹן בִּרְכַּת חֲתָנִים וְקִדּוּשָׁא וְאַבְדַּלְתָּא וַאֲחֵרוֹת, כְּבָר תֵּרְצוּם לָנוּ מוֹרֵינוּ יִשְׁמְרֵם אֵל, וְהַטַּעַם שֶׁלִּמְּדוּנוּ בִּקְצָתָם, לְפִי שֶׁפְּעָמִים נֶאֱמָרוֹת אוֹתָן הַבְּרָכוֹת שֶׁלֹּא בִּסְמִיכוּת, וְרַבּוֹתֵינוּ לֹא רָצוּ לְחַלֵּק וְלוֹמַר, כְּשֶׁתָּבוֹא בִּסְמִיכוּת תֵּאָמֵר בְּעִנְיָן כֵּן, וּכְשֶׁלֹּא בִּסְמִיכוּת כֵּן, כִּי הֵם יִבְרְחוּ מִן הַחִלּוּקִין לְעוֹלָם בְּכָל מָה שֶׁמָּסוּר בְּיַד הֶהָמוֹן, וְכֵן הַדַּעַת.

Y toda bendición del mundo que no tiene en sí petición de algo a Dios ni mención de un milagro de Israel —como las bendiciones de antes de la comida y la bebida y todos los placeres del cuerpo, y asimismo la bendición por el milagro de un individuo, en las cuales nunca hay fórmula larga— es cosa sabida para todo el que es letrado que todas abren con «baruj» y no cierran, por la razón mencionada: que, puesto que ya mencionó la realeza de HaShem y Su señorío e inmediatamente concluyó sus palabras, no es de obligación volver una segunda vez a la mención de «baruj», lo cual semejaría una repetición de algo sin necesidad; cosa clara es.

וְכָל בְּרָכָה בָּעוֹלָם שֶׁאֵין בָּהּ בַּקָּשַׁת דָּבָר מֵהָאֵל וְלֹא הַזְכָּרַת נֵס שֶׁל יִשְׂרָאֵל, כְּגוֹן, הַבְּרָכוֹת שֶׁלִּפְנֵי מַאֲכָל וּמִשְׁתֶּה וְכָל הֲנָאוֹת הַגּוּף וְכֵן בִּרְכַּת נֵס שֶׁל יָחִיד, שֶׁאֵין בְּאֵלּוּ הַבְּרָכוֹת לְעוֹלָם נֹסַח אָרֹךְ, יָדוּעַ הַדָּבָר לְכָל יוֹדֵעַ סֵפֶר, שֶׁכֻּלָּן פּוֹתְחוֹת בְּבָרוּךְ וְלֹא חוֹתְמוֹת, מִן הַטַּעַם הַנִּזְכָּר, דְּמִכֵּיוָן שֶׁהִזְכִּיר מַלְכוּת הַשֵּׁם וְאַדְנוּתוֹ וּמִיָּד גָּמַר דְּבָרָיו אֵינוֹ מִן הַחִיּוּב לַחְזֹר פַּעַם שֵׁנִית הַזְכָּרַת בָּרוּךְ, שֶׁיִּדְמֶה בְּכֶפֶל דָּבָר בְּמָה שֶׁאֵין צֹרֶךְ, דָּבָר בָּרוּר הוּא.

Y todas las bendiciones que están fijadas solo para alabar a HaShem —como quien ve el gran mar y árboles hermosos, y asimismo quien oye el ruido de los truenos, y los demás casos mencionados en el capítulo «HaRoeh»— de ellas, unas abren con «baruj» y no cierran, y otras cierran y no abren; y todo ello por la razón mencionada: que a quien menciona alabanzas le basta, según parece, con la mención del señorío al comienzo, o aun al final, ya que no pide nada para sí ni bendice a causa de un placer que quiera recibir. Pues quien pide algo o quiere disfrutar de un beneficio, en verdad conviene que ilumine la apertura de sus palabras y comience con la mención de Su señorío, bendito sea; y esto es lo que dijeron: que las bendiciones de quienes disfrutan abren con «baruj», y asimismo las bendiciones de las mitzvot abren con «baruj», por el gran provecho con que nos benefició Dios, bendito sea, mediante ellas.

וְכָל הַבְּרָכוֹת שֶׁהֵן קְבוּעוֹת לְשֶׁבַח הַשֵּׁם לְבַד, כְּגוֹן, הָרוֹאֶה יָם הַגָּדוֹל וְאִילָנוֹת טוֹבִים וְכֵן שׁוֹמֵעַ קוֹל רְעָמִים, וְיֶתֶר הָעִנְיָנִים הַנִּזְכָּרִים בְּפֶרֶק הָרוֹאֶה, מֵהֶן פּוֹתְחוֹת בְּבָרוּךְ וְלֹא חוֹתְמוֹת, וּמֵהֶן חוֹתְמוֹת וְלֹא פּוֹתְחוֹת, וְהַכֹּל מִן הַטַּעַם הַנִּזְכָּר, כִּי הַמַּזְכִּיר שְׁבָחִים, דַּי לוֹ לְפִי הַנִּרְאֶה בְּהַזְכָּרַת הָאַדְנוּת בַּתְּחִלָּה אוֹ אֲפִלּוּ בַּסּוֹף, אַחֵר שֶׁאֵינֶנּוּ מְבַקֵּשׁ דָּבָר לוֹ וְאֵינוֹ מְבָרֵךְ בִּשְׁבִיל הֲנָאָה שֶׁיִּרְצֶה לְקַבֵּל, שֶׁאִלּוּ הַמְבַקֵּשׁ דָּבָר אוֹ רוֹצֶה לֵהָנוֹת רָאוּי בֶּאֱמֶת לְהָאִיר פֶּתַח דְּבָרָיו וּלְהַתְחִיל בְּהַזְכָּרַת אַדְנוּתוֹ בָּרוּךְ הוּא, וְזֶהוּ שֶׁאָמְרוּ שֶׁהַבְּרָכוֹת שֶׁל נֶהֱנִין פּוֹתְחוֹת בְּבָרוּךְ וְכֵן בִּרְכוֹת הַמִּצְוֹת פּוֹתְחוֹת בְּבָרוּךְ לְרֹב הַתּוֹעֶלֶת שֶׁהוֹעִילָנוּ הָאֵל בָּרוּךְ הוּא בָּהֶן.

De las leyes de la mitzvá. Lo que dijeron (ibíd. 35a): que, aunque la Torá no nos obliga a bendecir sino después de saciarnos con la comida, los sabios nos obligaron a bendecir también después de toda cosa de la que el hombre disfrute —sea de los frutos de las siete especies con que se alabó la tierra, o de cualquier otra cosa—. Y aprendieron esto al ver que la Torá obliga al hombre a bendecir a Dios después de saciarse del alimento que sostiene su cuerpo con sostén firme; y siguieron esta razón, y nos obligaron a bendecir también sobre todo lo que el cuerpo coma de ello —sea alimento o sea algo que no nutre—, puesto que el hombre disfruta de ello. Y asimismo nos obligaron a bendecir antes de comer, y aprendieron a decirlo del razonamiento de que conviene al hombre no disfrutar de este mundo sin bendición; hicieron la bendición, a modo de analogía, como quien toma permiso del dueño de la casa para comer de lo que se halla en ella.

מִדִּינֵי הַמִּצְוָה. מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (שם לה א), שֶׁאַף עַל פִּי שֶׁהַתּוֹרָה לֹא תְּחַיֵּב אוֹתָנוּ לְבָרֵךְ כִּי אִם אַחַר שֶׁנִּשְׂבַּע בַּמָּזוֹן, חֲכָמִים זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה חִיְּבוּנוּ לְבָרֵךְ גַּם כֵּן אַחַר כָּל דָּבָר שֶׁיֵּהָנֶה אָדָם מִמֶּנּוּ, בֵּין שֶׁהוּא מִפֵּרוֹת שִׁבְעַת הַמִּינִין שֶׁנִּשְׁתַּבְּחָה בָּהֶן הָאָרֶץ אוֹ מִכָּל שְׁאָר דְּבָרִים. וְלָמְדוּ הַדָּבָר, בִּרְאוֹתָם שֶׁהַתּוֹרָה תְּחַיֵּב הָאָדָם לְבָרֵךְ הָאֵל אַחַר שֶׁיִּשְׂבַּע הָאָדָם מִן הַמָּזוֹן הַמְּקַיֵּם גּוּפוֹ קִיּוּם חָזָק, וְהָלְכוּ הֵם אַחַר הַטַּעַם הַזֶּה, וְחִיְּבוּנוּ לְבָרֵךְ גַּם כֵּן עַל כָּל אֲשֶׁר יֹאכַל הַגּוּף מִמֶּנּוּ, בֵּין שֶׁיִּהְיֶה מָזוֹן אוֹ שֶׁאֵינוֹ דָּבָר הַזָּן, מִכֵּיוָן שֶׁיֵּהָנֶה הָאָדָם בּוֹ, וּכְמוֹ כֵן חִיְּבוּנוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה לְבָרֵךְ קֹדֶם אֲכִילָה, וְלָמְדוּ לוֹמַר כֵּן מִן הַסְּבָרָא שֶׁרָאוּי לוֹ לְאָדָם שֶׁלֹּא יֵהָנֶה מִן הָעוֹלָם הַזֶּה בְּלֹא בְּרָכָה, עָשׂוּ הַבְּרָכָה, עַל דֶּרֶךְ מָשָׁל, כִּנְטִילַת רְשׁוּת מִבַּעַל הַבַּיִת לֶאֱכֹל מִן הַנִּמְצָא בְּבֵיתוֹ.

Y hay entre nuestros maestros quienes opinan que la Torá nos obliga a bendecir después de todas las siete especies, igual que estamos en verdad obligados a bendecir después de aquellas de ellas que nutren —como los dátiles, el vino y el pan de higos (véase Berajot 12a)—, y dijeron que sobre todas ellas se dijo «y comerás y te saciarás y bendecirás». Y dijeron también que la saciedad según la Torá es con un kabeitza solamente, pues con esto se asienta la mente del hombre. Y veo en esto cierta prueba de sus palabras a partir de lo que dijeron al comienzo del capítulo «Keitzad», en aquel toma y daca que hay en la Guemará para hallar la obligación de bendecir según la Torá: dijeron allí, «así como las siete especies son algo de lo que se disfruta y requiere bendición, así también todo aquello de lo que se disfruta requiere bendición». De aquí parece que no hay distinción dentro de las siete especies entre las que nutren y las demás, sino que en todas la obligación de bendecir es de la Torá. Pero de todos modos he visto al Rambam, de bendita memoria (Berajot 1:1; cap. 2:12, y véase allí en Kesef Mishné), y a otros con él, de cuyas palabras me parece deducir que la obligación principal de bendecir según la Torá es solo sobre comer hasta la saciedad de alimento, y no sobre las demás especies, aunque sean de las siete —como granadas, uvas, higos frescos y aceitunas—, puesto que no nutren, pues la Torá solo obliga sobre el alimento; y por eso juntó «pan» a la bendición, como está escrito «comerás en ella pan», y luego «y comerás y te saciarás». Y a los grandes de nuestra generación hemos de escuchar en las mitzvot de la Torá.

וְיֵשׁ מֵרַבּוֹתֵינוּ שֶׁדַּעְתָּן לוֹמַר, כִּי הַתּוֹרָה תְּחַיְּבֵנוּ בְּרָכָה אַחַר כָּל שִׁבְעַת הַמִּינִין כְּמוֹ שֶׁנִּתְחַיַּבְנוּ בֶּאֱמֶת לְבָרֵךְ אַחַר אוֹתָן מֵהֶן שֶׁזָּנִין, כְּגוֹן תְּמָרִים וְיַיִן וּדְבֶלֶת תְּאֵנִים (עי, ברכות יב א), וְאָמְרוּ שֶׁעַל כֻּלָּן נֶאֱמַר וְאָכַלְתָּ וְשָׂבָעְתָּ וּבֵרַכְתָּ. וְאָמְרוּ גַּם כֵּן שֶׁשְּׂבִיעָה דְּאוֹרָיְתָא הִיא בְּכַבֵּיצָה לְבַד, דִּבְהָכִי מְיַתְּבָא דַּעְתֵּהּ דְּאִינִישׁ. וְרוֹאֶה אֲנִי בָּזֶה רְאָיָה קְצָת לְדִבְרֵיהֶם מִמָּה שֶׁאָמְרוּ בְּרֵישׁ פֶּרֶק כֵּיצַד בְּאוֹתָהּ שַׁקְלָא וְטַרְיָא שֶׁהִיא בַּגְּמָרָא לִמְצֹא חִיּוּב בְּרָכָה דְּאוֹרָיְתָא, אָמְרוּ שָׁם, מָה שִׁבְעַת הַמִּינִין דָּבָר שֶׁנֶּהֱנֶה וְטָעוּן בְּרָכָה אַף כָּל שֶׁנֶּהֱנֶה וְטָעוּן בְּרָכָה, נִרְאֶה מִכָּאן, שֶׁאֵין חִלּוּק בְּשִׁבְעַת הַמִּינִין, בֵּין אוֹתָן הַזָּנִין מֵהֶן לַאֲחֵרִים, שֶׁבְּכֻלָּן חִיּוּב הַבְּרָכָה מִן הַתּוֹרָה, אֲבָל מִכָּל מָקוֹם, רָאִיתִי הָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה (ברכות א, א פ"ב יב ועיי"ש בכסף משנה) וַאֲחֵרִים עִמּוֹ, שֶׁנִּרְאֶה לִי מִדִּבְרֵיהֶם לוֹמַר, שֶׁאֵין עִקַּר חִיּוּב בְּרָכָה דְּאוֹרָיְתָא אֶלָּא עַל אֲכִילַת שְׂבִיעַת מָזוֹן וְלֹא עַל שְׁאָר מִינִין אַף עַל פִּי שֶׁהֵן מִשִּׁבְעַת מִינִין, כְּגוֹן רִמּוֹנִים, וַעֲנָבִים, וּתְאֵנִים לַחִים וְזֵיתִים, מִכֵּיוָן דְּלָא זַיְנִי, כִּי הַתּוֹרָה לֹא תְּחַיֵּב אֶלָּא עַל מָזוֹן, וּמִפְּנֵי כֵן סָמַךְ לֶחֶם אֶל הַבְּרָכָה, כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב תֹּאכַל בָּהּ לֶחֶם, וַהֲדַר וְאָכַלְתָּ וְשָׂבָעְתָּ. וְאֶל הַגְּדוֹלִים שֶׁבְּדוֹרֵנוּ נִשְׁמַע בְּמִצְוֹת הַתּוֹרָה.

Y tras esta decisión: quien tiene duda de si bendijo «mei'ein shalosh» después de cualquiera de las siete especies está obligado a bendecir por la duda; y lo mismo si tiene duda respecto a birkat hamazón. Y aun cuando haya comido menos de la medida de saciedad está obligado a bendecir, siempre que haya comido un kabeitza; pero el que come un kazayit o más, hasta un kabeitza, y duda de si bendijo o no, parece que no está obligado a bendecir según el parecer de todos, pues esta medida es rabínica. Y según me parece de las palabras de los primeros maestros, mientras no se haya saciado de alimento no queda obligado a volver a bendecir por la duda. Y digo que quizá lo que vemos —que muchos de la multitud del pueblo son indulgentes con la bendición de «mei'ein shalosh», y que ni uno solo, ni siquiera un am haaretz completo, es indulgente con birkat hamazón— se debe a que ella proviene del fundamento de los primeros maestros, cuya opinión es que el mandato principal de la Torá solo recae sobre la saciedad de alimento; y del sentido llano del versículo así parecía. Resulta, pues, que el asunto de las bendiciones es así: que la obligación de la mitzvá de la Torá es solo bendecir después del alimento, no antes; y, según las palabras de los últimos maestros, también sobre las siete especies mencionadas en la Torá.

וְאַחַר הַכְרָעָה זוֹ, מִי שֶׁנִּסְתַּפֵּק לוֹ אִם בֵּרַךְ מֵעֵין שָׁלֹשׁ אַחַר כָּל שִׁבְעָה מִינִין חַיָּב לְבָרֵךְ מִסָּפֵק, וְכֵן אִם נִסְתַּפֵּק לוֹ בְּבִרְכַּת הַמָּזוֹן, וַאֲפִלּוּ כְּשֶׁאָכַל פָּחוֹת מִכְּדֵי שְׂבִיעָה חַיָּב לְבָרֵךְ, וּבִלְבַד שֶׁאָכַל כַּבֵּיצָה, אֲבָל הָאוֹכֵל כַּזַּיִת אוֹ יוֹתֵר עַד כַּבֵּיצָה, וְנִסְתַּפֵּק אִם בֵּרַךְ אוֹ לֹא מִן הַדּוֹמֶה שֶׁאֵינוֹ חַיָּב לְבָרֵךְ לְדִבְרֵי כֻּלָּם, שֶׁשִּׁעוּר זֶה דְּרַבָּנָן הוּא. וּלְפִי הַנִּרְאֶה לִי מִדִּבְרֵי הָרִאשׁוֹנִים, כָּל זְמַן שֶׁלֹּא שָׂבַע בַּמָּזוֹן לֹא יִתְחַיֵּב לַחְזֹר וּלְבָרֵךְ מִסָּפֵק. וְאוֹמֵר אֲנִי שֶׁאוּלַי כִּי מָה שֶׁנִּרְאֶה רַבִּים מֵהֲמוֹן הָעָם מְקִלִּים בְּבִרְכַּת מֵעֵין שָׁלֹשׁ וְאֵין אֶחָד אֲפִלּוּ עַם הָאָרֶץ גָּמוּר מֵקֵל בְּבִרְכַּת הַמָּזוֹן, כִּי הִיא מִיְּסוֹד הָרִאשׁוֹנִים שֶׁדַּעְתָּן לוֹמַר שֶׁעִקַּר צִוּוּי הַתּוֹרָה לֹא יָבֹא כִּי אִם עַל שְׂבִיעַת מָזוֹן וּמִפְּשׁוּטוֹ שֶׁל מִקְרָא כָּךְ הָיָה נִרְאֶה. נִמְצָא, עִנְיַן הַבְּרָכוֹת כֵּן הוּא, שֶׁחִיּוּב מִצְוַת הַתּוֹרָה אֵינוֹ רַק לְבָרֵךְ אַחַר הַמָּזוֹן לֹא לְפָנָיו, וּבְדִבְרֵי הָאַחֲרוֹנִים אַף עַל שִׁבְעַת מִינִין הַנִּזְכָּרִים בַּתּוֹרָה.

Y todas las demás bendiciones son de los sabios, salvo una que es de la Torá —y así está explicado en la Guemará, en Berajot (21a)—, que es la bendición de la Torá antes de ella. También el Ramban, de bendita memoria (en el precepto positivo 15 que añadió a la cuenta del Rambam), la considera un precepto positivo por sí mismo. Y en cuanto a que Dios, bendito sea, nos obligó a bendecir antes de la lectura de la Torá y después del alimento, parece que la razón es que Él, bendito sea, no exige de lo material que le sirva y reconozca Su bondad sino después de recibir una ración de Él, pues la parte animal no percibe el bien sino tras la sensación. Pero la lectura de la Torá, que es la parte del intelecto —y el intelecto conoce y reconoce, y antes de recibir el provecho ya lo comprende—, por eso Dios nos obliga a reconocerle antes de la lectura de la Torá; y quien reconoce la verdad hallará sabor en mis palabras.

וְכָל שְׁאָר הַבְּרָכוֹת כֻּלָּן הֵן מִדְּרַבָּנָן, חוּץ מֵאַחַת שֶׁהִיא מִן הַתּוֹרָה, וְכֵן הוּא מְפֹרָשׁ בַּגְּמָרָא בִּבְרָכוֹת (כא א), וְהִיא בִּרְכַּת הַתּוֹרָה לְפָנֶיהָ. גַּם הָרַמְבַּ"ן זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה (במצות עשה טו שהוסיף למנין הרמב"ם) יַחְשֹׁב אוֹתָהּ מִצְוַת עֲשֵׂה בִּפְנֵי עַצְמָהּ. וְהָעִנְיָן הַזֶּה שֶׁחִיְּבָנוּ הָאֵל בָּרוּךְ הוּא בְּרָכָה בִּקְרִיאַת הַתּוֹרָה לְפָנֶיהָ וּבַמָּזוֹן לְאַחֲרָיו מִן הַדּוֹמֶה שֶׁהַטַּעַם לְפִי שֶׁהוּא בָּרוּךְ הוּא, לֹא יִשְׁאַל מִן הַחֹמֶר לְעָבְדוֹ וּלְהוֹדוֹת בְּטוּבוֹ, רַק אַחַר שֶׁיְּקַבֵּל פְּרָס מִמֶּנּוּ, כִּי הַחֵלֶק הַבְּהֵמִי לֹא תַּכִּיר בַּטּוֹבָה רַק אַחַר הַהֶרְגֵּשׁ. אֲבָל קְרִיאַת הַתּוֹרָה שֶׁהוּא חֵלֶק הַשֵּׂכֶל, וְהַשֵּׂכֶל יוֹדֵעַ וּמַכִּיר, וְקֹדֶם קַבָּלַת הַתּוֹעֶלֶת יָבִין אוֹתוֹ, עַל כֵּן יְחַיְּבֵנוּ הָאֵל לְהוֹדוֹת לְפָנָיו קֹדֶם קְרִיאַת הַתּוֹרָה, וּמוֹדֶה עַל הָאֱמֶת יִמְצָא טַעַם בִּדְבָרַי.

Y después de esto, expondremos en general la obligación de las bendiciones rabínicas, que son: bendecir antes de comer y beber sobre toda cosa que tenga algún sabor para el paladar, y después de ello igualmente. Y asimismo nos obligaron a bendecir sobre todo buen aroma que olamos, antes de olerlo, pero no después. Y la regla del asunto es: sobre todo aquello de lo que el cuerpo disfruta fijaron una bendición. Y asimismo nos obligaron (Pesajim 7b) a bendecir a HaShem y reconocerle por todo el bien que nos otorgó al hacernos cumplir Sus preciosas mitzvot, y dijeron que se bendice por ellas justo antes de su realización. Y el asunto es, a mi entender, conforme a la razón mencionada hace poco respecto a la lectura de la Torá. Y asimismo nos obligaron a bendecir bendiciones de alabanza al Creador por la grandeza de Sus proezas —como quien ve el mar de tiempo en tiempo, y casos semejantes—, como se menciona en el capítulo «HaRoeh» (Berajot 54a).

וְאַחֲרֵי זֹאת, נַגִּיד, דֶּרֶךְ כְּלָל חִיּוּב הַבְּרָכוֹת דְּרַבָּנָן, וְהֵם, לְבָרֵךְ קֹדֶם אֲכִילָה וּשְׁתִיָּה בְּכָל דָּבָר שֶׁיֵּשׁ בּוֹ טַעַם כְּלָל לַחֵיךְ, וְאַחֲרָיו כְּמוֹ כֵן, וְכֵן חִיְּבוּנוּ לְבָרֵךְ עַל כָּל רֵיחַ טוֹב שֶׁנָּרִיחַ, קֹדֶם הָרֵיחַ, אֲבָל לֹא אַחֲרָיו, וּכְלָלוֹ שֶׁל דָּבָר, עַל כָּל שֶׁהַגּוּף נֶהֱנֶה בּוֹ קָבְעוּ בְּרָכָה, וְכֵן חִיְּבוּנוּ (פסחים ז, ב) לְבָרֵךְ הַשֵּׁם וּלְהוֹדוֹת לְפָנָיו עַל כָּל הַטּוֹבָה אֲשֶׁר גְּמָלָנוּ בַּעֲשׂוֹתֵנוּ מִצְוֹתָיו הַיְּקָרוֹת, וְאָמְרוּ שֶׁמְּבָרְכִין עֲלֵיהֶם וְעוֹבֵר לַעֲשִׂיָּתָן. וְהָעִנְיָן הוּא לְדַעְתִּי כַּטַּעַם הַנִּזְכָּר סָמוּךְ בִּקְרִיאַת הַתּוֹרָה, וּכְמוֹ כֵן חִיְּבוּנוּ לְבָרֵךְ בְּרָכוֹת בְּשֶׁבַח הַבּוֹרֵא עַל עֹצֶם גְּבוּרוֹתָיו, כְּגוֹן, הָרוֹאֶה הַיָּם לִפְרָקִים, וְכַיּוֹצֵא בְּאֵלּוּ הָעִנְיָנִים, כְּמוֹ שֶׁמֻּזְכָּר בְּפֶרֶק הָרוֹאֶה (ברכות נד, א).

Y la fórmula de todas las bendiciones (Rambam, allí, 1:5) la instituyeron Ezra y su tribunal. Y aunque dijeron (Berajot 48b) que Moshé instituyó la bendición de «hazan» y Yehoshúa la bendición de la tierra, lo dijeron respecto al fondo del asunto; pero toda la fórmula de las bendiciones la instituyeron Ezra y su tribunal, y no conviene añadir ni quitar en su fórmula, y todo el que la altera no hace sino errar. Y de todos modos, a posteriori, quien alteró u olvidó parte de la fórmula de la bendición, mientras haya mencionado su sentido esencial y dicho su cierre como es debido, no se le hace repetir. Y dijeron (Sotá 32a) que las bendiciones se dicen en cualquier lengua, con tal de que se mencione el Nombre y la realeza del Cielo.

וְנֹסַח הַבְּרָכוֹת כֻּלָּן (רמב"ם שם א ה) עֶזְרָא וּבֵית דִּינוֹ תִּקְּנוּם, וְאַף עַל פִּי שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (ברכות מח, ב) מֹשֶׁה תִּקֵּן בִּרְכַּת הַזָּן, יְהוֹשֻׁעַ בִּרְכַּת הָאָרֶץ, עַל עִקַּר הָעִנְיָן אָמְרוּ כֵּן, אֲבָל כָּל נֹסַח הַבְּרָכוֹת עֶזְרָא וּבֵית דִּינוֹ תִּקְּנוּם, וְאֵין רָאוּי לְהוֹסִיף אוֹ לִגְרֹעַ בַּנֹּסַח שֶׁלָּהֶם, וְכָל הַמְּשַׁנֶּה בָּהֶן אֵינוֹ אֶלָּא טוֹעֶה, וּמִכָּל מָקוֹם בְּדִיעֲבַד מִי שֶׁשִּׁנָּה אוֹ שֶׁשָּׁכַח קְצָת מִנֹּסַח הַבְּרָכָה, כָּל זְמַן שֶׁהִזְכִּיר עִקַּר מַשְׁמָעוּתָהּ וְאָמַר חֲתִימָתָהּ כְּתִקְנָהּ אֵין מַחְזִירִין אוֹתוֹ. וְאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (סוטה לב, א), שֶׁהַבְּרָכוֹת נֶאֱמָרוֹת בְּכָל לָשׁוֹן, וּבִלְבַד בְּהַזְכָּרַת הַשֵּׁם וּמַלְכוּת שָׁמַיִם.

Y nos obligaron (Shabat 24a) a mencionar en birkat hamazón la santidad del día —es decir, lo relativo a Shabat o a las festividades, como es sabido—. Y a quien olvida y no las recuerda en la bendición se le hace repetir en aquellos días en que el hombre está obligado a comer en cualquier caso, que son dos comidas obligatorias: la primera noche de Pésaj y la primera noche de la fiesta de Sucot. Y según el parecer de algunos comentaristas, en todo Shabat y en toda festividad se le hace repetir también.

וְחִבּוּנוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (שבת כד א) לְהַזְכִּיר בְּבִרְכַּת הַמָּזוֹן, קְדֻשַּׁת הַיּוֹם, כְּלוֹמַר, עִנְיַן שַׁבָּת אוֹ יָמִים טוֹבִים, כְּמוֹ שֶׁיָּדוּעַ, וְהַשּׁוֹכֵחַ וְלֹא זָכַר אוֹתָן בַּבְּרָכָה מַחְזִירִין אוֹתוֹ בְּאוֹתָן הַיָּמִים שֶׁחַיָּב אָדָם לֶאֱכֹל עַל כָּל פָּנִים, וְהֵן שְׁתֵּי סְעוּדוֹת מְחֻיָּבוֹת, דְּהַיְנוּ לֵיל רִאשׁוֹן שֶׁל פֶּסַח וְלֵיל רִאשׁוֹן שֶׁל חַג הַסֻּכּוֹת, וְדַעַת קְצָת הַמְּפָרְשִׁים, בְּכָל שַׁבָּת, וּבְכָל יוֹם טוֹב מַחְזִירִין אוֹתוֹ גַּם כֵּן.

Y te escribiré, hijo mío, un poco más sobre las leyes de las bendiciones de la comida. Y aunque mucho hemos extendido el discurso en esta mitzvá por mi afecto a la bendición —y no es ese mi modo en otros lugares de esta obra—, todo israelita debe lavarse las manos antes de comer pan con agua apta; es decir, agua que no haya quedado descalificada para que un perro la beba, y con la que no se haya hecho ningún trabajo. Y su medida es una reviit de log, que son un huevo y medio para un lavado; y al menos hay que verter, para comer pan, hasta la articulación del final de los dedos. Y bendice: «Baruj atá Adonái Eloheinu Mélej haolam asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu al netilat yadayim». Y bendice sobre el comer del pan, al principio: «Baruj atá Adonái Eloheinu Mélej haolam hamotzí léjem min haáretz». Y al final, si comió de él un kazayit, bendice las cuatro bendiciones conocidas: «hazan», la bendición de la tierra, «boneh Yerushaláyim», y «hatov vehametiv», que instituyeron en Yavne.

וְאֶכְתֹּב לְךָ, בְּנִי, עוֹד מְעַט בְּדִינֵי בִּרְכוֹת הַסְּעוּדָה. וְאַף עַל פִּי שֶׁהַרְבֵּה הִרְחַבְנוּ הַדִּבּוּר בְּזֹאת הַמִּצְוָה מֵחֶפְצִי בִּבְרָכָה, וְלֹא כֵן דַּרְכִּי בְּמָקוֹם אַחֵר בְּזֹאת הַמְּלָאכָה. כָּל יִשְׂרָאֵל צָרִיךְ לִטֹּל יָדָיו קֹדֶם אֲכִילַת פַּת בְּמַיִם הָרְאוּיִין, כְּלוֹמַר, שֶׁלֹּא נִפְסְלוּ מִלִּשְׁתּוֹת לַכֶּלֶב וְלֹא נֶעֶשְׂתָה בָּהֶן מְלָאכָה, וְשִׁעוּרָן רְבִיעִית לֹג, שֶׁהוּא בֵּיצָה וּמֶחֱצָה לִנְטִילָה אַחַת, וּלְכָל הַפָּחוֹת צָרִיךְ לִטֹּל לַאֲכִילַת פַּת עַד הַפֶּרֶק שֶׁבְּסוֹף הָאֶצְבָּעוֹת, וּמְבָרֵךְ בָּרוּךְ אַתָּה יי אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם אֲשֶׁר קִדְּשָׁנוּ בְּמִצְוֹתָיו וְצִוָּנוּ עַל נְטִילַת יָדַיִם. וּמְבָרֵךְ עַל אֲכִילַת הַפַּת בַּתְּחִלָּה בָּרוּךְ אַתָּה יי אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם הַמּוֹצִיא לֶחֶם מִן הָאָרֶץ. וּלְבַסּוֹף אִם אָכַל מִמֶּנּוּ כַּזַּיִת מְבָרֵךְ אַרְבַּע בְּרָכוֹת הַיְּדוּעוֹת, הַזָּן, וּבִרְכַּת הָאָרֶץ, וּבוֹנֶה יְרוּשָׁלָיִם, וְהַטּוֹב וְהַמֵּטִיב שֶׁתִּקְּנוּ בְּיַבְנֶה.

Y todo lo que viene en la comida desde que empezó a bendecir sobre el pan —sean cosas que nutren, como los muchos guisos que la gente hace de las cinco especies de cereal, sea cualquier otra clase de fruta del mundo—, todo lo que el hombre come para saciar su hambre y llenar su vientre, ya sea que coma esas cosas en medio de su comida o después de terminar de comer su pan, todo ello lo exime la bendición del pan, antes y después. Y la misma ley si estas cosas no vienen para saciar sino para acompañar al pan: que la bendición del pan las exime, antes y después de ellas. Y si no vienen ni para saciar ni para acompañar, sino por mero deleite dentro de la comida: si es algo que nutre —como un guiso de las cinco especies—, queda eximido por la bendición del pan, tanto antes como después; y si es algo que la gente no suele tomar como alimento y viene por deleite dentro de la comida —como las frutas que la gente come por deleite durante la comida—, bendice antes de ellas pero no después, pues birkat hamazón las exime. Y dentro de este deleite entra quien come durante la comida una aceituna salada y cosas semejantes para abrir el apetito; y por eso bendice antes de ella y no después. Los dátiles, aunque son frutas, tienen ley de alimento y quedan eximidos por la bendición del pan, antes y después de ellos.

וְכָל דָּבָר שֶׁבָּא בַּסְּעוּדָה מִשֶּׁהִתְחִיל לְבָרֵךְ עַל הַפַּת, בֵּין דְּבָרִים הַזָּנִים, כְּגוֹן, תַּבְשִׁילִין הַרְבֵּה שֶׁעוֹשִׂין בְּנֵי אָדָם מֵחֲמֵשֶׁת מִינֵי דָּגָן, בֵּין כָּל שְׁאָר מִינֵי פֵּרוֹת בָּעוֹלָם, כָּל שֶׁאוֹכֵל אוֹתוֹ אָדָם לְהַשְׁבִּיעַ רַעֲבוֹנוֹ לְמַלֵּא בִּטְנוֹ, בֵּין שֶׁיֹּאכַל אוֹתָן דְּבָרִים בְּאֶמְצַע סְעֻדָּתוֹ, בֵּין אַחַר שֶׁגָּמַר מִלֶּאֱכֹל פִּתּוֹ, הַכֹּל בִּרְכַּת הַפַּת פּוֹטֶרֶת לְפָנָיו וּלְאַחֲרָיו. וְכֵן הַדִּין אִם אֵינָן בָּאִים דְּבָרִים אֵלּוּ לְהַשְׂבִּיעַ אֶלָּא לְלַפֵּת הַפַּת שֶׁבִּרְכַּת הַפַּת פּוֹטַרְתָּן לִפְנֵיהֶם וּלְאַחֲרֵיהֶם, וְאִם אֵין בָּאִין לֹא לְהַשְׂבִּיעַ וְלֹא לְלַפֵּת אֶלָּא לְתַעֲנוּג בְּעָלְמָא בְּתוֹךְ הַסְּעֻדָּה, אִי מִידִי דְּזַיִן הוּא, כְּגוֹן, תַּבְשִׁיל מֵחֲמֵשֶׁת הַמִּינִין פָּטוּר בְּבִרְכַּת הַפַּת בֵּין לְפָנָיו בֵּין לְאַחֲרָיו, וְאִי מִידִי דְּלָא עָבְדִי אֱנָשֵׁי לְמָזוֹן וּבָא לְתַעֲנוּג בְּתוֹךְ הַמָּזוֹן, כְּגוֹן, פֵּרוֹת שֶׁאוֹכְלִין בְּנֵי אָדָם לְתַעֲנוּג בְּתוֹךְ הַמָּזוֹן מְבָרֵךְ לִפְנֵיהֶם וְלֹא לְאַחֲרֵיהֶם, דְּבִרְכַּת הַמָּזוֹן פּוֹטַרְתָּן, וּבִכְלַל תַּעֲנוּג זֶה הוּא מִי שֶׁאוֹכֵל בְּתוֹךְ הַסְּעֻדָּה זַיִת מָלִיחַ וְכַיּוֹצֵא בוֹ לִפְתֹּחַ תַּאֲוַת הַמַּאֲכָל, וּלְפִיכָךְ מְבָרֵךְ לְפָנָיו וְלֹא לְאַחֲרָיו. תְּמָרִים אַף עַל פִּי שֶׁהֵן פֵּרוֹת, דִּין מָזוֹן יֵשׁ לָהֶם וּפְטוּרִין בְּבִרְכַּת הַפַּת לִפְנֵיהֶם וּלְאַחֲרֵיהֶן.

Si le trajeron delante muchas clases de fruta: si sus bendiciones son iguales —por ejemplo, que todas sean del árbol—, bendice sobre la que más le agrada y luego come todas las demás sin bendición. Y si ninguna de ellas le agrada más que las otras, si hay entre ellas alguna de los siete frutos enumerados en la Torá para alabanza de la tierra de Israel, bendice primero sobre el que aparece antes en el versículo, y todas quedan eximidas de bendición. Y si sus bendiciones no son iguales —por ejemplo, fruto del árbol y fruto de la tierra—, bendice sobre cada una, y da preferencia a la que le agrada, es decir, a la que quiere comer primero; y si no hay allí ninguna que le agrade más que su compañera, da preferencia a la más importante en cuanto a la bendición, esto es, al fruto del árbol, pues la bendición le es más específica que al fruto de la tierra, que abarca todo lo que la tierra produce. El vino (Berajot 41b) no entra en absoluto en la categoría del pan, y la bendición del pan no lo exime, sino que es asunto de bebida y se bendice sobre él aun si viene durante la comida. Y además fijaron los sabios (ibíd. 59b) otra bendición sobre el vino, cuando traen un segundo vino durante la comida o después de ella, aparte del que trajeron primero, y es «hatov vehametiv» —y eso cuando los comensales son dos o más—. Y el vino que es de antes de la comida (ibíd. 42a) exime de la primera bendición a todo el vino que venga después, sea durante la comida o después de ella; pero el vino que es durante la comida no exime de la primera bendición al que viene después de la comida. En cambio, de la última bendición, birkat hamazón lo exime todo, pues el vino está incluido en el alimento, ya que también nutre y alegra.

הֵבִיאוּ לְפָנָיו מִינֵי פֵּרוֹת הַרְבֵּה, אִם בִּרְכוֹתֵיהֶן שָׁווֹת כְּגוֹן שֶׁכֻּלָּן שֶׁל עֵץ, מְבָרֵךְ עַל הָאֶחָד הֶחָבִיב לוֹ וְאַחַר כָּךְ אוֹכֵל כָּל הַשְּׁאָר בְּלֹא בְּרָכָה. וְאִם אֵין אֶחָד מֵהֶן חָבִיב לוֹ יוֹתֵר מִן הַשְּׁאָר, אִם יֵשׁ בֵּינֵיהֶם מִשִּׁבְעָה פֵּרוֹת הַמְּנוּיִין בַּתּוֹרָה לְשֶׁבַח אֶרֶץ יִשְׂרָאֵל מְבָרֵךְ תְּחִלָּה עַל הַקּוֹדֵם בַּפָּסוּק, וְכֻלָּן פְּטוּרִין מִבְּרָכָה. וְאִם אֵין בִּרְכוֹתֵיהֶן שָׁווֹת, כְּגוֹן פְּרִי עֵץ וּפְרִי אֲדָמָה מְבָרֵךְ עַל כָּל אֶחָד וְאֶחָד, וּמַקְדִּים הֶחָבִיב לוֹ, כְּלוֹמַר, אוֹתוֹ שֶׁרְצוֹנוֹ לֶאֱכֹל בַּתְּחִלָּה, וְאִם אֵין שָׁם חָבִיב לוֹ יוֹתֵר מֵחֲבֵרוֹ מַקְדִּים הֶחָשׁוּב בַּבְּרָכָה, דְּהַיְנוּ פְּרִי עֵץ, שֶׁהַבְּרָכָה מְיֻחֶדֶת לוֹ יוֹתֵר מִפְּרִי הָאֲדָמָה שֶׁכּוֹלֵל כָּל מָה שֶׁבָּאֲדָמָה. יַיִן (ברכות מא ב) אֵינוֹ בִּכְלַל פַּת כְּלָל, וְאֵין בִּרְכַּת הַפַּת פּוֹטַרְתּוֹ, וְעִנְיַן שְׁתִיָּה הוּא וּמְבָרְכִין עָלָיו אֲפִלּוּ בָּא בְּתוֹךְ הַמָּזוֹן. וְעוֹד קָבְעוּ חֲכָמִים זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (שם נט ב), בְּרָכָה אַחֶרֶת עַל הַיַּיִן, הֵיכָא שֶׁהֵבִיאוּ יַיִן שֵׁנִי בְּתוֹךְ הַסְּעוּדָה אוֹ אַחַר סְעוּדָה, מִלְּבַד אוֹתוֹ שֶׁהֵבִיאוּ תְּחִלָּה, וְהִיא הַטּוֹב וְהַמֵּטִיב, וְהוּא שֶׁיִּהְיוּ הָאוֹכְלִים שְׁנַיִם אוֹ יוֹתֵר. וְיַיִן שֶׁלִּפְנֵי הַמָּזוֹן (שם מב א) פּוֹטֵר מִבְּרָכָה רִאשׁוֹנָה כָּל הַיַּיִן הַבָּא אַחֲרָיו, בֵּין בְּתוֹךְ הַסְּעוּדָה בֵּין אַחֲרֶיהָ, אֲבָל יַיִן שֶׁבְּתוֹךְ הַמָּזוֹן אֵינוֹ פּוֹטֵר אֶת שֶׁל אַחַר הַמָּזוֹן מִבְּרָכָה רִאשׁוֹנָה, אֲבָל מִבְּרָכָה אַחֲרוֹנָה בִּרְכַּת הַמָּזוֹן פּוֹטֶרֶת הַכֹּל, דְּיַיִן בִּכְלַל מָזוֹן הוּא, דְּאִיהוּ נָמֵי זָיֵן וּמְשַׂמֵּחַ.

Las aguas finales (mayim ajaronim) (Julín 105a) son obligatorias, y deben ser aguas frías, y que caigan en un recipiente o sobre cualquier cosa que se interponga entre ellas y el suelo —como astillas y semejantes—. Y quien no comió nada sucio ni manipuló sal en su comida no las necesita.

מַיִם אַחֲרוֹנִים (חולין קה, א) חוֹבָה, וּצְרִיכִים לִהְיוֹת מַיִם קָרִים, וְשֶׁיִּפְּלוּ לִכְלִי אוֹ לְכָל דָּבָר שֶׁחוֹצֵץ בֵּינֵיהֶן וְלַקַּרְקַע, כְּגוֹן קִסְמִין וְכַיּוֹצֵא בָּהֶן, וּמִי שֶׁלֹּא אָכַל דָּבָר מְזֹהָם, וְלֹא טִלְטֵל מֶלַח בִּסְעֻדָּתוֹ אֵינוֹ צָרִיךְ לָהֶן.

En Shabat y festividad el hombre debe mencionar la santidad del día en la tercera bendición, como dijimos; y si no la mencionó (Rambam, allí, cap. 2:12) y comenzó con «hatov vehametiv», vuelve al principio. Si no la comenzó, sino que solo cerró la tercera bendición: si es en Shabat, dicen esta fórmula: «Baruj atá Adonái Eloheinu Mélej haolam asher natan Shabat (en Berajot 49b la lectura es "Shabatot") menujá leamó Yisrael leot velivrit; Baruj atá Adonái mekadesh haShabat». Y si es en festividad, dicen: «Baruj atá Adonái Eloheinu Mélej haolam asher natan yamim tovim leamó Yisrael lesasón ulesimjá; Baruj atá Adonái mekadesh Yisrael vehazmanim». Y asimismo Rosh Jódesh, Jol HaMoed, Janucá y Purim tienen una mención en birkat hamazón, en la tercera bendición; pero si olvidó y cerró la bendición, no se le hace repetir, y ya no se menciona en absoluto. Así he recibido de mis maestros, guárdelos Dios: que todo el que es cuidadoso con birkat hamazón, su sustento le es provisto con honra todos sus días. Y los demás detalles de la mitzvá están explicados en el tratado Berajot [Óraj Jaim, sección 188].

בְּשַׁבָּת וְיוֹם טוֹב צָרִיךְ אָדָם לְהַזְכִּיר קְדֻשַּׁת הַיּוֹם בִּבְרָכָה שְׁלִישִׁית כְּמוֹ שֶׁאָמַרְנוּ, וְאִם לֹא הִזְכִּיר (רמב"ם שם פ"ב הי"ב) וּפָתַח בְּהַטּוֹב וְהַמֵּטִיב חוֹזֵר לָרֹאשׁ, לֹא פָּתַח בּוֹ אֶלָּא שֶׁחָתַם בְּרָכָה שְׁלִישִׁית, אִם בְּשַׁבָּת אוֹמְרִים נֹסַח זֶה, בָּרוּךְ אַתָּה ה' אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם אֲשֶׁר נָתַן שַׁבָּת (בברכות מט ב והגי' שַׁבָּתוֹת) מְנוּחָה לְעַמּוֹ יִשְׂרָאֵל לְאוֹת וְלִבְרִית בָּרוּךְ אַתָּה ה' מְקַדֵּשׁ הַשַּׁבָּת. וְאִם בְּיוֹם טוֹב אוֹמְרִים, בָּרוּךְ אַתָּה ה' אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם אֲשֶׁר נָתַן יָמִים טוֹבִים לְעַמּוֹ יִשְׂרָאֵל לְשָׂשׂוֹן וּלְשִׂמְחָה בָּרוּךְ אַתָּה ה' מְקַדֵּשׁ יִשְׂרָאֵל וְהַזְּמַנִּים. וְכֵן רֹאשׁ חֹדֶשׁ וְחֻלּוֹ שֶׁל מוֹעֵד וַחֲנֻכָּה וּפוּרִים יֵשׁ לָהֶם הַזְכָּרָה בְּבִרְכַּת הַמָּזוֹן בִּבְרָכָה שְׁלִישִׁית, אֲבָל שָׁכַח וְחָתַם הַבְּרָכָה אֵין מַחְזִירִין אוֹתוֹ, וְאֵין מַזְכִּירִין כְּלָל. כָּךְ מְקֻבָּל אֲנִי מֵרַבּוֹתַי, יִשְׁמְרֵם אֵל, שֶׁכָּל הַזָּהִיר בְּבִרְכַּת הַמָּזוֹן מְזוֹנוֹתָיו מְצוּיִין לוֹ בְּכָבוֹד כָּל יָמָיו. וְיֶתֶר פְּרָטֵי הַמִּצְוָה מְבֹאָרִים בְּמַסֶּכֶת בְּרָכוֹת [א"ח סי' קפ"ח].

Y rige esta mitzvá según la Torá en todo lugar y en todo tiempo para los varones; y respecto a las mujeres (Berajot 20b) hay duda entre nuestros maestros de si están obligadas en ella según la Torá o no. Y el hombre que transgrede esto y come alimento y no bendice después de él, anula este precepto positivo; y la mujer que transgredió y no bendijo anuló una mitzvá rabínica, y quizá una mitzvá de la Torá. Y asimismo, todo el que leyó en la Torá por la mañana antes de bendecir las bendiciones instituidas para la Torá, o la bendición de «ahavat olam», anuló una mitzvá de la Torá; y por eso, quien olvidó si bendijo la bendición de la Torá por la mañana o no, vuelve y bendice. Y quien transgredió y no bendijo todas las demás bendiciones del mundo —salvo las que mencionamos— anuló solo la mitzvá de los sabios, y «quien rompe un cerco, lo morderá una serpiente» (Kohélet 10:8). Y Él, bendito sea, advirtió sobre ellas, medida por medida. Y debe el hombre cuidarse mucho de pronunciar una bendición en vano, pues hay en ello un castigo severo, ya que menciona el santo Nombre del Cielo sin necesidad; y los sabios (Berajot 33a) vincularon el asunto a la prohibición de «no tomarás el Nombre de Adonái tu Dios en vano». Y ven y mira cuán cuidadosos eran en esto en las primeras generaciones, pues Shimshón, nazir de Dios, tomó una mujer de los filisteos a la que amó en el valle de Sorek, y era tan cuidadoso en la mención del Nombre que no lo mencionaba en absoluto, ni por necesidad ni sin ella, de modo que Delilá reconoció que le había revelado todo su corazón cuando mencionó a Elohim entre sus palabras al decirle: «porque nazir de Dios soy» (Shoftim 16:17). Y como está escrito después: «Y vio Delilá que le había revelado todo su corazón». Y dijeron (Sotá 9b): ¿cómo lo supo? Y entre ellos hay quien dijo que las palabras de verdad se reconocen, y entre ellos quien dijo que fue porque Shimshón mencionó a Elohim entre sus palabras —y aun cuando no lo dijo a modo de juramento, sino a modo de relato.

וְנוֹהֶגֶת מִצְוָה זוֹ מִן הַתּוֹרָה בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן בִּזְכָרִים, וּבִנְקֵבוֹת (ברכות כ ב) הוּא סָפֵק לְרַבּוֹתֵינוּ אִם חַיָּבוֹת בָּהּ מִן הַתּוֹרָה אִם לָאו. וְאִישׁ הָעוֹבֵר עַל זֶה וְאָכַל מָזוֹן וְלֹא בֵּרַךְ אַחֲרָיו בִּטֵּל עֲשֵׂה זֶה, וְאִשָּׁה שֶׁעָבְרָה וְלֹא בֵּרְכָה בִּטְּלָה מִצְוָה דְּרַבָּנָן, וְאוּלַי מִצְוָה דְּאוֹרָיְתָא. וְכֵן כָּל שֶׁקָּרָא בַּתּוֹרָה בַּשַּׁחֲרִית קֹדֶם שֶׁיְּבָרֵךְ הַבְּרָכוֹת הַמְּתֻקָּנוֹת בַּתּוֹרָה אוֹ בִּרְכַּת אַהֲבַת עוֹלָם בִּטֵּל מִצְוָה דְּאוֹרָיְתָא, וּלְפִיכָךְ מִי שֶׁשָּׁכַח אִם בֵּרַךְ בִּרְכַּת הַתּוֹרָה בְּשַׁחֲרִית אִם לֹא בֵּרַךְ חוֹזֵר וּמְבָרֵךְ, וּמִי שֶׁעָבַר וְלֹא בֵּרַךְ כָּל שְׁאָר הַבְּרָכוֹת שֶׁבָּעוֹלָם, לְבַד אֵלּוּ שֶׁזָּכַרְנוּ בִּטֵּל מִצְוַת חֲכָמִים לְבַד, וּפֹרֵץ גָּדֵר יִשְּׁכֶנּוּ נָחָשׁ (קהלת י ח). וְהִזְהִיר בָּהֶן יִתְבָּרַךְ, מִדָּה כְּנֶגֶד מִדָּה. וְצָרִיךְ הָאָדָם לְהִזָּהֵר מְאֹד מֵהַזְכִּיר בְּרָכָה לְבַטָּלָה, שֶׁיֵּשׁ בַּדָּבָר עֹנֶשׁ חָמוּר שֶׁמַּזְכִּיר שֵׁם שָׁמַיִם הַמְקֻדָּשׁ שֶׁלֹּא לְצֹרֶךְ, וַחֲכָמִים (ברכות לג, א) סָמְכוּ הַדָּבָר לְלָאו דְּלֹא תִשָּׂא אֶת שֵׁם יְיָ אֱלֹהֶיךָ לַשָּׁוְא. וּבֹא וּרְאֵה כַּמָּה הָיוּ זְהִירִין בָּזֶה בְּדוֹרוֹת הָרִאשׁוֹנִים, שֶׁהֲרֵי שִׁמְשׁוֹן נְזִיר אֱלֹהִים נָשָׂא אִשָּׁה מִפְּלִשְׁתִּים אֲשֶׁר אָהַב בְּנַחַל שׂוֹרֵק, וְהָיָה זָהִיר כָּל כָּךְ בְּהַזְכָּרַת הַשֵּׁם שֶׁלֹּא לְהַזְכִּירוֹ כְּלָל, בֵּין לְצֹרֶךְ אוֹ שֶׁלֹּא לְצֹרֶךְ, שֶׁדְּלִילָה הִכִּירָה כִּי הִגִּיד לָהּ אֶת כָּל לִבּוֹ, בְּהַזְכִּירוֹ אֱלֹהִים בְּתוֹךְ דְּבָרָיו בְּאָמְרוֹ אֵלֶיהָ כִּי נְזִיר אֱלֹהִים אֲנִי (שופטים טז יז). וּכְמוֹ שֶׁכָּתוּב אַחֲרָיו וַתֵּרֶא דְּלִילָה כִּי הִגִּיד לָהּ אֶת כָּל לִבּוֹ. וְאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (סוטה ט, ב), מְנָא יָדְעָה? וּמֵהֶם שֶׁאָמְרוּ נִכָּרִין דִּבְרֵי אֱמֶת, וּמֵהֶם שֶׁאָמְרוּ עַל שֶׁהִזְכִּיר שִׁמְשׁוֹן אֱלֹהִים בְּתוֹךְ דְּבָרָיו, וְאַף עַל פִּי שֶׁלֹּא אָמַר דֶּרֶךְ שְׁבוּעָה אֶלָּא דֶּרֶךְ סִפּוּר.