Precepto 434
La tefilá
Mitzvat tefilá — servir a HaShem, bendito sea, como está dicho «a Él servirás» (Devarim 10:20). Este precepto se repite varias veces, pues está dicho «y serviréis a Adonái, vuestro Dios» (Shemot 23:25); y en otro lugar dice «y a Él serviréis» (allí 11:13), y en otro «y servirle con todo vuestro corazón». Escribió el Rambam, de bendita memoria (Séfer HaMitzvot, precepto positivo 5): aunque este precepto es de los que abarcan todo —es decir, que comprenden toda la Torá, pues el servicio a Dios incluye todas las mitzvot— hay en él también un detalle particular, y es que Dios nos ordena orar a Él. Como dijeron en el Sifrí (piská de «vehayá im shamoa»): «y servirle con todo vuestro corazón», ¿cuál es el servicio del corazón? Es la tefilá. Y en la Mishná de Rabí Eliezer, hijo de Rabí Yosí HaGlilí, dijeron: ¿de dónde se aprende que la tefilá es esencial entre las mitzvot? De aquí: «a Adonái, tu Dios, temerás, y a Él servirás» (Devarim 6:13).
מִצְוַת תְּפִלָּה – לַעֲבֹד אֶת הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ, שֶׁנֶּאֱמַר (דברים י כ) אֹתוֹ תַעֲבֹד, וְנִכְפְּלָה זֹאת הַמִּצְוָה כַּמָּה פְּעָמִים, שֶׁנֶּאֱמַר (שמות כג כה) וַעֲבַדְתֶּם אֵת יְיָ אֱלֹהֵיכֶם. וּבְמָקוֹם אַחֵר אוֹמֵר וְאֹתוֹ תַעֲבֹדוּ (שם יא יג), וּבְמָקוֹם אַחֵר וּלְעָבְדוֹ בְּכָל לְבַבְכֶם. וְכָתַב הָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה (ספר המצוות מ"ע ה) אַף עַל פִּי שֶׁמִּצְוָה זוֹ הִיא מֵהַמִּצְוֹת הַכּוֹלְלוֹת, כְּלוֹמַר, שֶׁכּוֹלְלוֹת כָּל הַתּוֹרָה, כִּי עֲבוֹדַת הָאֵל יִכְלֹל כָּל הַמִּצְוֹת, יֵשׁ בָּזוֹ כְּמוֹ כֵן פְּרָט, וְהוּא שֶׁיְּצַוֵּנוּ הָאֵל לְהִתְפַּלֵּל אֵלָיו, וּכְמוֹ שֶׁאָמְרוּ בְּסִפְרֵי (פיסקא דוהיה אם שמוע) וּלְעָבְדוֹ בְּכָל לְבַבְכֶם, אֵי זוֹ הִיא עֲבוֹדָה שֶׁבַּלֵּב, זוֹ תְּפִלָּה. וּבְמִשְׁנָתוֹ שֶׁל רַבִּי אֱלִיעֶזֶר בְּנוֹ שֶׁל רַבִּי יוֹסֵי הַגְּלִילִי אָמְרוּ, מִנַּיִן לְעִקַּר תְּפִלָּה בְּתוֹךְ הַמִּצְוֹת? מֵהָכָא אֶת יְיָ אֱלֹהֶיךָ תִּירָא וְאֹתוֹ תַעֲבֹד (דברים ו יג).
De las raíces del precepto. Lo que ya he adelantado varias veces: que los bienes y las bendiciones recaen sobre los hombres según sus actos, la bondad de su corazón y la rectitud de sus pensamientos. El Señor de todo, que los creó, desea su bien; los guió y los hizo prosperar con sus preciosos preceptos para que se hagan dignos por ellos. También les hizo saber y les abrió una puerta para alcanzar todas sus peticiones de bien —y es que pidan a Él, bendito sea, en cuya mano están la suficiencia y el poder de colmar toda su carencia, pues Él responde a todo el que lo invoca en verdad. Y además de darles a conocer esta cualidad, les ordenó que la usaran y le pidieran siempre todas sus necesidades y todo el anhelo de su corazón. Más allá de alcanzar los deseos del corazón, hay en ello un mérito para nosotros: al despertar nuestro espíritu y fijar todos nuestros pensamientos en que Él es el Señor bueno, el que nos hace el bien, y que sus ojos están abiertos sobre todos nuestros caminos; y que en todo momento y en todo instante escucha nuestro clamor hacia Él —no dormita ni duerme el guardián de Israel—, y en creer en su reino y en su poder sin sombra alguna de duda, y que no hay ante Él quien impida ni estorbe nada de lo que desea.
מִשָּׁרְשֵׁי הַמִּצְוָה. מָה שֶׁהִקְדַּמְתִּי כַּמָּה פְּעָמִים, כִּי הַטּוֹבוֹת וְהַבְּרָכוֹת יָחוּלוּ עַל בְּנֵי אָדָם כְּפִי פְּעֻלָּתָם וְטוּב לְבָבָם וְכֹשֶׁר מַחְשְׁבוֹתָם, וַאֲדוֹן הַכֹּל שֶׁבְּרָאָם חָפֵץ בְּטוֹבָתָם וְהִדְרִיכָם וְהִצְלִיחָם בְּמִצְוֹתָיו הַיְּקָרוֹת שֶׁיִּזְכּוּ בָּהֶן, וְהוֹדִיעָם גַּם כֵּן וּפָתַח לָהֶם פֶּתַח בַּאֲשֶׁר יַשִּׂיגוּ כָּל מִשְׁאֲלוֹתֵיהֶם לְטוֹב, וְהוּא שֶׁיְּבַקְשׁוּ מִמֶּנּוּ בָּרוּךְ הוּא, אֲשֶׁר בְּיָדוֹ הַהִסְתַּפְּקוּת וְהַיְּכֹלֶת כָּל חֶסְרוֹנָן, כִּי הוּא יַעֲנֶה אֶת הַשָּׁמַיִם לְכֹל אֲשֶׁר יִקְרָאֻהוּ בֶאֱמֶת. וּמִלְּבַד הַהוֹדָאָה לָהֶם בְּזֹאת הַמִּדָּה, צִוָּם שֶׁיִּשְׁתַּמְּשׁוּ בָּהּ וִיבַקְשׁוּ מִמֶּנּוּ תָּמִיד כָּל צָרְכֵיהֶם וְכָל חֶפְצַת לִבָּם, וּמִלְּבַד הַשָּׂגַת חֶפְצֵי לִבֵּנוּ, יֵשׁ לָנוּ זְכוּת בַּדָּבָר בְּהִתְעוֹרֵר רוּחֵנוּ וְקָבְעֵנוּ כָּל מַחְשְׁבוֹתֵינוּ, כִּי הוּא הָאָדוֹן הַטּוֹב וְהַמֵּטִיב לָנוּ, וְכִי עֵינָיו פְּקוּחוֹת עַל כָּל דְּרָכֵינוּ, וּבְכָל עֵת וּבְכָל רֶגַע יִשְׁמַע צַעֲקָתֵנוּ אֵלָיו, לֹא יָנוּם וְלֹא יִישָׁן שׁוֹמֵר יִשְׂרָאֵל, וְהַאֲמִינֵנוּ בְּמַלְכוּתוֹ וִיכָלְתּוֹ מִבְּלִי שׁוּם צַד פִּקְפּוּק, וְכִי אֵין לְפָנָיו מוֹנֵעַ וּמְעַכֵּב בְּכָל אֲשֶׁר יַחְפֹּץ.
Sin embargo, no tenemos en la Torá un tiempo fijo para cumplir este precepto, y por ello nuestros maestros dudan en el asunto. El Rambam, de bendita memoria, escribió en su gran obra (Tefilá 1:2) que es un precepto orar cada día. El Rambán, de bendita memoria (en el Séfer HaMitzvot, precepto positivo 5), lo objetó y dijo que la Torá no nos ordenó orar cada día ni cada semana, ni fijó tiempo alguno para ello, y que siempre dicen los Sabios, de bendita memoria, que «la tefilá es de los Sabios» (Berajot 21a); y él, como dudando, sostiene que el precepto es orar y clamar ante Dios, bendito sea, en momento de aflicción. También el propio Rambam, de bendita memoria, escribió que ni el número de las oraciones ni el texto de la oración son de la Torá, ni tiene la oración un tiempo fijo en el día por la Torá; pero, de todos modos, la obligación de la Torá es suplicar a Dios cada día y darle gracias, pues todo el dominio es suyo, y suyo el poder de cumplir toda petición. Hasta aquí. Y según parece, siendo lo esencial del precepto de la Torá eso y no más, instituyeron los Sabios, de bendita memoria, que quien está en lugar de peligro y no puede detenerse ni concentrarse en la oración para cumplir su obligación del precepto de la Torá, diga «las necesidades de tu pueblo Israel son muchas», etcétera, como viene en el tratado de Berajot (29b).
וְאָמְנָם אֵין לָנוּ בַּתּוֹרָה בְּזֹאת הַמִּצְוָה זְמַן קָבוּעַ לַעֲשׂוֹתָהּ, מִפְּנֵי כֵן מְסֻפָּקִים רַבּוֹתֵינוּ בָּעִנְיָן. הָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה כָּתַב בְּחִבּוּרוֹ הַגָּדוֹל (תפלה א, ב) שֶׁמִּצְוָה הִיא לְהִתְפַּלֵּל בְּכָל יוֹם. וְהָרַמְבַּ"ן זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה (בסה"מ מצ"ע ה) תָּפַשׂ עָלָיו וְאָמַר, שֶׁהַתּוֹרָה לֹא צִוַּתְנוּ לְהִתְפַּלֵּל בְּכָל יוֹם וְגַם לֹא בְּכָל שָׁבוּעַ, וְלֹא תְּיַחֵד זְמַן בַּדָּבָר כְּלָל, וְתָמִיד יֹאמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה תְּפִלָּה דְּרַבָּנָן (ברכות כא א), וְהוּא כִּמְסַפֵּק יֹאמַר, שֶׁהַמִּצְוָה הִיא לְהִתְפַּלֵּל וְלִזְעֹק לִפְנֵי הָאֵל בָּרוּךְ הוּא בְּעֵת הַצָּרָה. גַּם הָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה בְּעַצְמוֹ כָּתַב, שֶׁאֵין מִנְיַן הַתְּפִלּוֹת וְלֹא מַטְבֵּעַ הַתְּפִלָּה מִן הַתּוֹרָה, וְאֵין לַתְּפִלָּה זְמַן קָבוּעַ בַּיּוֹם מִן הַתּוֹרָה, אֲבָל מִכָּל מָקוֹם חִיּוּב הַתּוֹרָה הוּא לְהִתְחַנֵּן לָאֵל בְּכָל יוֹם וּלְהוֹדוֹת לְפָנָיו, כִּי כָּל הַמֶּמְשָׁלָה אֵלָיו וְהַיְּכֹלֶת לְהַשְׁלִים כָּל בַּקָּשָׁה, עַד כָּאן. וּמִן הַדּוֹמֶה, כִּי בִּהְיוֹת עִקַּר מִצְוַת הַתּוֹרָה בְּכָךְ וְלֹא יוֹתֵר, תִּקְּנוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה לְמִי שֶׁהוּא בִּמְקוֹם סַכָּנָה וְאֵינוֹ יָכֹל לַעֲמֹד וּלְכַוֵּן בַּתְּפִלָּה כְּדֵי לָצֵאת יְדֵי חוֹבָתוֹ בְּמִצְוַת הַתּוֹרָה, לוֹמַר צָרְכֵי עַמְּךָ יִשְׂרָאֵל מְרֻבִּין וְגוֹ' כְּמוֹ שֶׁבָּא בְּמַסֶּכֶת בְּרָכוֹת (כט, ב).
De las leyes del precepto. Lo que dijeron los Sabios, de bendita memoria (Berajot 31a), que el hombre está obligado a orar tres veces al día: por la mañana —shajarit—, al atardecer y de noche una vez. Estas tres oraciones las instituyeron en correspondencia con los sacrificios, pues cada día ofrecían en el Templo el tamid de la mañana y el tamid del atardecer; y la oración de la noche también la instituyeron en correspondencia con los miembros del holocausto del atardecer, que se iban consumiendo toda la noche. Y como esta oración de la noche corresponde a un asunto de los sacrificios que no es obligatorio —pues si el holocausto del atardecer ya se había consumido de día, no se consumía durante la noche— dijeron también los Sabios, de bendita memoria (Berajot 27b), que la oración del atardecer es voluntaria: si el hombre tiene tiempo libre y halla en sí sosiego para orar, que ore; y si no, que no ore, y no hay sobre él culpa por ello. Aun así, Israel acostumbra hoy, en todo lugar, a orar la oración de la noche de forma fija cada noche, y una vez que la aceptaron sobre sí como obligación, cada uno de Israel está obligado a orarla en todo caso. Asimismo instituyeron los Sabios, de bendita memoria, en los Shabatot y las festividades una cuarta oración, llamada tefilat musaf, que corresponde al sacrificio adicional que se ofrecía en el Templo en el tiempo en que existía. Y aún instituyeron una quinta oración, solo en Yom Kipur, por la gran santidad del día y por ser día de perdón y expiación para todos, llamada tefilat neilá. Todo el texto de las oraciones lo instituyeron Ezra y su tribunal. Para los días de entresemana instituyeron orar las dieciocho bendiciones conocidas en todos los rincones de Israel —aparte de la bendición sobre los herejes, que instituyó Shmuel HaKatán con el acuerdo de Rabán Gamliel y su tribunal, como consta en Meguilá (17b; Berajot 28b). De ellas, tres relatan la alabanza de HaShem, tres son de agradecimiento al final, y doce abarcan la petición de cuanto necesita cada hombre de Israel. Y ellos, de bendita memoria, las ordenaron tal como están dispuestas hoy en boca de todo Israel: las tres primeras en alabanza de HaShem, bendito sea; las intermedias, en petición de necesidades; y las últimas, en agradecimiento a Dios por todo el bien que hace con nosotros, bendito sea. Después, al cabo de mucho tiempo, se olvidó el orden de su disposición, y Shimón HaPakolí los conocía y los ordenó según la disposición establecida, tal como los ordenaron Ezra y su tribunal: pedir primero el entendimiento —dáat—, pues es la cabeza y el padre de todas las adquisiciones, ya que si no hay entendimiento no hay nada; y después la teshuvá, etcétera, tal como están ordenadas. En los Shabatot y días festivos (Berajot 21a), para no fatigar a la comunidad en su día de alegría, instituyeron orar siete bendiciones: las tres primeras, las tres últimas, y una bendición en medio, en la que mencionan el tema del día —cada festividad y cada Shabat según su asunto—, salvo en el día festivo de Rosh HaShaná, cuyo musaf tiene nueve bendiciones: tres primeras, tres últimas, y otras tres que son maljuyot, zijronot y shofarot. Todo tal como está recibido en boca de todo Israel, incluso de los niños; no hace falta extenderse en estas cosas. Pero has de saber que en la tefilat musaf de Rosh HaShaná hay una ley novedosa respecto de las demás oraciones: que el oficiante —shalíaj tzibur— exime con ella tanto al experto como al que no lo es, mientras que en los demás días no exime al experto; así hallarás el asunto, si mereces estudiarlo por la vía de la verdad.
מִדִּינֵי הַמִּצְוָה. מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (ברכות לא, א) שֶׁחַיָּב אָדָם לְהִתְפַּלֵּל שָׁלֹשׁ פְּעָמִים בְּיוֹם שַׁחֲרִית, וּבֵין הָעַרְבַּיִם וּבַלַּיְלָה פַּעַם אַחַת, וְאֵלּוּ הַשָּׁלֹשׁ תְּפִלּוֹת כְּנֶגֶד הַקָּרְבָּנוֹת תִּקְּנוּם, שֶׁבְּכָל יוֹם הָיוּ מַקְרִיבִים בַּמִּקְדָּשׁ תָּמִיד שֶׁל שַׁחַר וְתָמִיד שֶׁל בֵּין הָעַרְבַּיִם, וּתְפִלַּת הָעֶרֶב גַּם כֵּן תִּקְּנוּ כְּנֶגֶד אֵיבְרֵי הָעוֹלָה שֶׁל בֵּין הָעַרְבַּיִם, שֶׁהָיוּ מִתְאַכְּלִין וְהוֹלְכִין כָּל הַלַּיְלָה. וּמִפְּנֵי שֶׁזֹּאת הַתְּפִלָּה שֶׁל לַיְלָה, הִיא כְּנֶגֶד עִנְיָן מֵהַקָּרְבָּנוֹת שֶׁאֵינוֹ חוֹבָה, שֶׁאִם נִתְאַכְּלָה מִבְּעוֹד יוֹם עוֹלַת הָעַרְבַּיִם, לֹא הָיְתָה מִתְאַכֶּלֶת בַּלַּיְלָה, אָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה גַּם כֵּן (ברכות כז, ב), שֶׁתְּפִלַּת הָעֶרֶב רְשׁוּת הִיא, אִם יִהְיֶה פְּנַאי לָאָדָם וְיִמְצָא בְּעַצְמוֹ נַחַת לְהִתְפַּלֵּל יִתְפַּלֵּל, וְאִם לָאו לֹא יִתְפַּלֵּל וְאֵין עָלָיו אָשָׁם בְּכָךְ, וְאַף עַל פִּי כֵן נָהֲגוּ יִשְׂרָאֵל הַיּוֹם בְּכָל מָקוֹם לְהִתְפַּלֵּל תְּפִלַּת הָעֶרֶב בְּקֶבַע בְּכָל לַיְלָה, וְאַחַר שֶׁקִּבְּלוּהָ עֲלֵיהֶם דֶּרֶךְ חוֹבָה חַיָּב כָּל אֶחָד מִיִּשְׂרָאֵל לְהִתְפַּלֵּל אוֹתָהּ עַל כָּל פָּנִים. וּכְמוֹ כֵן תִּקְּנוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה בְּשַׁבָּתוֹת וּבְמוֹעֲדִים תְּפִלָּה רְבִיעִית, וְהִיא הַנִּקְרֵאת תְּפִלַּת מוּסָף, וְהִיא כְּנֶגֶד הַקָּרְבָּן שֶׁהָיָה נוֹסָף בַּמִּקְדָּשׁ בִּזְמַן שֶׁהָיָה קַיָּם, וְעוֹד תִּקְּנוּ תְּפִלָּה חֲמִישִׁית בְּיוֹם הַכִּפּוּרִים לְבַד, לְרֹב קְדֻשַּׁת הַיּוֹם, וּבַעֲבוּר הֱיוֹתוֹ יוֹם סְלִיחָה וְכַפָּרָה לַכֹּל, וְהִיא הַנִּקְרֵאת תְּפִלַּת נְעִילָה, וְכָל נֹסַח הַתְּפִלּוֹת עֶזְרָא וּבֵית דִּינוֹ תִּקְּנוּם. וּבִימֵי הַחֹל תִּקְּנוּ לְהִתְפַּלֵּל שְׁמֹנֶה עֶשְׂרֵה בְּרָכוֹת הַיְּדוּעוֹת בְּכָל פִּנּוֹת יִשְׂרָאֵל, מִלְּבַד בִּרְכַּת הַמִּינִין שֶׁתִּקֵּן שְׁמוּאֵל הַקָּטָן בְּהַסְכָּמַת רַבָּן גַּמְלִיאֵל וּבֵית דִּינוֹ, כִּדְאִיתָא בִּמְגִלָּה (יז, ב ברכות כח, ב). וּמֵהֶן שָׁלֹשׁ מְסַפְּרוֹת שֶׁבַח הַשֵּׁם, וְשָׁלֹשׁ הוֹדָאָה לְאַחֲרָיו, וּשְׁתֵּים עֶשְׂרֵה שֶׁנִּכְלַל בָּהֶן שְׁאֵלַת צֹרֶךְ כָּל אִישׁ מִיִּשְׂרָאֵל, וְהֵם זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה, סִדְּרוּם כַּסֵּדֶר שֶׁהֵן סְדוּרוֹת הַיּוֹם בְּפִי כָּל יִשְׂרָאֵל; הַשָּׁלֹשׁ רִאשׁוֹנוֹת בְּשֶׁבַח הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ וְהָאֶמְצָעִיּוֹת בְּבַקָּשַׁת צְרָכִים, וְאַחֲרוֹנוֹת בְּהוֹדָאַת הָאֵל עַל כָּל הַטּוֹבָה שֶׁעוֹשֶׂה עִמָּנוּ בָּרוּךְ הוּא, וְאַחַר כָּךְ לִזְמַן רַב, נִשְׁכַּח כִּוּוּן סִדּוּרָם, וְשִׁמְעוֹן הַפָּקוֹלִי יָדַע אוֹתָם וְהִסְדִּירָם עַל הַסֵּדֶר הַמְכֻוָּן, כְּמוֹ שֶׁסִּדְּרוּם עֶזְרָא וּבֵית דִּינוֹ לִשְׁאֹל תְּחִלָּה דַּעַת, כִּי הוּא רֹאשׁ וְאָב לְכָל הַקִּנְיָנִים, שֶׁאִם אֵין דַּעַת אֵין כְּלוּם, וְאַחַר כָּךְ תְּשׁוּבָה וְכוּ'. כְּמוֹ שֶׁהֵם מְסֻדָּרוֹת, וּבְשַׁבָּתוֹת וְיָמִים טוֹבִים (ברכות כא, א) כְּדֵי שֶׁלֹּא לְהַטְרִיחַ עַל הַצִּבּוּר בְּיוֹם שִׂמְחָתָם, תִּקְּנוּ לְהִתְפַּלֵּל בָּהֶם שֶׁבַע בְּרָכוֹת לְבַד שָׁלֹשׁ רִאשׁוֹנוֹת, וְשָׁלֹשׁ אַחֲרוֹנוֹת, וּבְרָכָה אַחַת בָּאֶמְצַע, שֶׁמַּזְכִּירִין בָּהּ עִנְיַן הַיּוֹם, כָּל מוֹעֵד וּמוֹעֵד וְשַׁבָּת כְּפִי עִנְיָנוֹ, זוּלָתִי בְּיוֹם טוֹב שֶׁל רֹאשׁ הַשָּׁנָה, שֶׁיֵּשׁ בַּמּוּסָף שֶׁלּוֹ תֵּשַׁע בְּרָכוֹת שָׁלֹשׁ רִאשׁוֹנוֹת, וְשָׁלֹשׁ אַחֲרוֹנוֹת, וְשָׁלֹשׁ אֲחֵרוֹת שֶׁהֵן, מַלְכוּיוֹת זִכְרוֹנוֹת וְשׁוֹפָרוֹת, הַכֹּל כְּמוֹ שֶׁמְּקֻבָּל בְּפִי כָּל יִשְׂרָאֵל, גַּם בְּפִי הַתִּינוֹקוֹת, אֵין צֹרֶךְ לַאֲרִיכוּת בִּדְבָרִים אֵלּוּ. וְאוּלָם יֵשׁ לְךָ לְדַעַת, כִּי בִּתְפִלַּת מוּסָף רֹאשׁ הַשָּׁנָה יֵשׁ דִּין מְחֻדָּשׁ מִשְּׁאָר תְּפִלּוֹת, שֶׁשְּׁלִיחַ צִבּוּר מוֹצִיא בָּהֶן הַבָּקִי וְשֶׁאֵינוֹ בָּקִי, וּבִשְׁאָר הַיָּמִים אֵינוֹ מוֹצִיא הַבָּקִי, כֵּן תִּמְצָא הָעִנְיָן אִם תִּזְכֶּה לִלְמֹד עַל דֶּרֶךְ הָאֱמֶת.
Y asimismo, del tema del precepto: lo que nos advirtieron acerca de la kavaná —mucha concentración del corazón en la oración, y más aún en la primera bendición—, pues dijeron los Sabios, de bendita memoria (Berajot 30b), que a quien no se concentró en ella le hacen repetir. El sentido de esta kavaná por la cual obligaron a repetir es, según parece, que el hombre ponga en su corazón que está orando ante HaShem y a Él invoca, y aparte su pensamiento de todos los demás pensamientos del mundo y lo dirija únicamente a esto. Y lo que dijeron (Rambam, Leyes de la tefilá 4:1): que hay cosas que impiden al hombre orar, aunque haya llegado el tiempo de la oración, y entre ellas la limpieza de las manos, el cubrir las partes pudendas, la limpieza del lugar de la oración, y las cosas que lo apremian —como quien necesita hacer sus necesidades. Y lo que dijeron (allí 5:1): que hay cosas que el orante debe cuidar, aunque no impidan la oración por ellas, y son estas: estar de pie; dirigir la oración frente al Templo; componer el cuerpo —es decir, estar de pie con temor y temblor, los ojos hacia abajo y el corazón a los cielos, y poniendo las manos sobre el corazón como un siervo de pie ante su amo—; arreglar las vestiduras y no estar vestido a la manera de los rústicos; igualar la voz, ni demasiado alta ni demasiado baja; e inclinarse en las bendiciones conocidas, que son: en Avot, al principio y al final, y en Hodaá, al principio y al final.
וְכֵן מֵעִנְיַן הַמִּצְוָה, מָה שֶׁהִזְהִירוּ אוֹתָנוּ בְּכַוָּנַת הַלֵּב הַרְבֵּה בַּתְּפִלָּה, וְיוֹתֵר בַּבְּרָכָה הָרִאשׁוֹנָה, שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (ברכות ל, ב) שֶׁמִּי שֶׁלֹּא כִּוֵּן בָּהּ מַחְזִירִין אוֹתוֹ. וְעִנְיַן הַכַּוָּנָה זוֹ שֶׁחִיְּבוּ בִּשְׁבִילָהּ חֲזָרָה, הִיא לְפִי הַדּוֹמֶה, שֶׁיִּתֵּן הָאָדָם אֶל לִבּוֹ, שֶׁלִּפְנֵי הַשֵּׁם הוּא מִתְפַּלֵּל וְאֵלָיו הוּא קוֹרֵא, וִיפַנֶּה מַחְשַׁבְתּוֹ מִכָּל שְׁאָר מַחְשְׁבוֹת הָעוֹלָם וִייַחֵד אוֹתָהּ עַל זֶה, וּמָה שֶׁאָמְרוּ (רמב"ם הל, תפלה פ"ד ה"א) שֶׁיֵּשׁ דְּבָרִים שֶׁהֵם מְעַכְּבִים אֶת הָאָדָם מֵהִתְפַּלֵּל, אַף עַל פִּי שֶׁהִגִּיעַ זְמַן תְּפִלָּה, וּמֵהֶם טַהֲרַת הַיָּדַיִם, וְכִסּוּי הָעֶרְוָה, וְטַהֲרַת מְקוֹם הַתְּפִלָּה, וּדְבָרִים הַחוֹפְזִים אוֹתוֹ. כְּגוֹן, הַצָּרִיךְ לִנְקָבָיו. וּמָה שֶׁאָמְרוּ (שם פ"ה ה"א) שֶׁיֵּשׁ דְּבָרִים שֶׁצָּרִיךְ הַמִּתְפַּלֵּל לְהִזָּהֵר בָּהֶן, אֲבָל אֵין מְעַכְּבִין הַתְּפִלָּה בִּשְׁבִילָם, וְאֵלּוּ הֵן, עֲמִידָה, וּלְכַוֵּן שֶׁיִּתְפַּלֵּל נֹכַח הַמִּקְדָּשׁ, וְשֶׁיְּתַקֵּן הַגּוּף, כְּלוֹמַר, שֶׁיַּעֲמֹד בְּיִרְאָה וָפַחַד, עֵינָיו לְמַטָּה וְלִבּוֹ לַשָּׁמַיִם, וּמַנִּיחַ יָדָיו עַל לִבּוֹ כְּעֶבֶד הָעוֹמֵד לִפְנֵי רַבּוֹ, וְשֶׁיְּתַקֵּן מַלְבּוּשָׁיו, וְלֹא יַעֲמֹד לָבוּשׁ דֶּרֶךְ הֶדְיוֹטוֹת, וְיַשְׁוֶה הַקּוֹל לֹא גָּבוֹהַּ יוֹתֵר מִדַּאי וְלֹא נָמוּךְ, וְיִכְרַע בַּבְּרָכוֹת הַיְּדוּעוֹת, וְאֵלּוּ הֵן בְּאָבוֹת תְּחִלָּה וְסוֹף, וּבְהוֹדָאָה תְּחִלָּה וְסוֹף.
Los tiempos de las oraciones son estos (allí 3:1): la oración de la mañana —shajarit—, desde la salida del sol hasta el final de la cuarta hora; y quien se pasó y oró después de ello, hasta el mediodía, cumplió la obligación de la oración, pero no la de la oración en su tiempo. Quien oró en momento de apremio —como quien quiere madrugar para el camino— dice la oración de shajarit después de que sube la columna del alba —amud hashájar—, y cumple su obligación. La oración de minjá, desde las seis horas y media del día hasta el atardecer. Y la oración de la noche, toda la noche, hasta que sube la columna del alba. Y todo hombre debe cuidar de orar antes de ocuparse en otros trabajos, para no faltar.
וּזְמַנֵּי הַתְּפִלּוֹת אֵלּוּ הֵן (שם פ"ג ה"א), תְּפִלַּת הַשַּׁחַר מֵהָנֵץ הַחַמָּה עַד סוֹף שָׁעָה רְבִיעִית, וּמִי שֶׁעָבַר וְהִתְפַּלֵּל אַחַר כֵּן עַד חֲצוֹת יָצָא יְדֵי חוֹבַת תְּפִלָּה, אֲבָל לֹא חוֹבַת תְּפִלָּה בִּזְמַנָּהּ, וּמִי שֶׁהִתְפַּלֵּל בִּשְׁעַת הַדְּחָק, כְּגוֹן, הָרוֹצֶה לְהַשְׁכִּים לַדֶּרֶךְ אוֹמֵר תְּפִלַּת שַׁחֲרִית אַחַר שֶׁיַּעֲלֶה עַמּוּד הַשַּׁחַר וְיָצָא יְדֵי חוֹבָתוֹ. וּתְפִלַּת הַמִּנְחָה מִשֵּׁשׁ שָׁעוֹת וּמֶחֱצָה בַּיּוֹם עַד הָעֶרֶב. וּתְפִלַּת הָעֶרֶב כָּל הַלַּיְלָה עַד שֶׁיַּעֲלֶה עַמּוּד הַשַּׁחַר. וְצָרִיךְ כָּל אָדָם לְהִזָּהֵר שֶׁיִּתְפַּלֵּל קֹדֶם שֶׁיִּתְעַסֵּק בִּמְלָאכוֹת אֲחֵרוֹת, כְּדֵי שֶׁלֹּא יִפְשַׁע.
Y la ley de quien erró y no oró una de las oraciones: que ora dos veces en la oración siguiente a ella. Y la ley de quien ora: que no interrumpa por honor de persona alguna; y aunque un rey de Israel lo salude, no responda; y aunque una serpiente esté enroscada en su talón, no interrumpa su oración, si sabe con certeza que es de las serpientes que no matan. Y asimismo, del tema del precepto, lo que dijeron (Berajot 8a): que todo hombre está obligado, en todo caso, a procurar orar con la comunidad, pues la oración de la comunidad es escuchada más que la del individuo. Y los demás detalles del precepto se explican extensamente en el tratado de Berajot (Oraj Jaim, capítulo 98).
ודין טעה ולא התפלל תפילה אחת. שמתפלל שתים מן הסמוכה לה, ודין המתפלל שלא יפסיק בשביל כבוד שום אדם, ואפילו מלך ישראל שואל בשלומו, ואפילו נחש כרוך על עקביו לא יפסיק תפילתו, אם יודע ודאי שהוא מן הנחשים שאינם ממיתין. וכן מענין המצוה מה שאמרו (ברכות ח א) שחיב כל אדם לחזר על כל פנים להיות מתפלל עם הצבור, שתפילת הצבור נשמעת יותר מתפילת יחיד. ויתר פרטי המצוה, מבארים במסכת ברכות בארכה [או"ח סימן צח].
Este precepto rige en todo lugar y en todo tiempo, en hombres y mujeres. Quien lo transgrede y pasa un día y una noche sin oración alguna ha anulado este precepto positivo, según la opinión del Rambam, de bendita memoria. Y quien estuvo en aflicción y no clamó a HaShem para que lo salvara ha anulado este precepto positivo, según la opinión del Rambán, de bendita memoria; y su castigo es muy grande, pues es como quien aparta de sí la providencia —hashgajá— de HaShem.
וְנוֹהֶגֶת מִצְוָה זוֹ בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן בִּזְכָרִים וּנְקֵבוֹת, וְהָעוֹבֵר עַל זֶה וְעָמַד יוֹם וָלַיְלָה בְּלֹא תְּפִלָּה כְּלָל בִּטֵּל עֲשֵׂה זֶה, כְּדַעַת הָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה. וּמִי שֶׁצַּר לוֹ וְלֹא קָרָא אֶל הַשֵּׁם לְהוֹשִׁיעוֹ בִּטֵּל עֲשֵׂה זֶה, כְּדַעַת הָרַמְבַּ"ן זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה, וְעָנְשׁוֹ גָּדוֹל מְאֹד, שֶׁהוּא כְּמֵסִיר הַשְׁגָּחַת הַשֵּׁם מֵעָלָיו.