Precepto 511
La adivinación
No practicar la adivinación: se nos prohibió practicar la adivinación (kesem). Escribió el Rambam, de bendita memoria (en el Sefer haMitzvot, precepto negativo 31), que el asunto de la adivinación es este: aquel que dirige su fuerza y su pensamiento a concentrarse en alguna de las clases de movimiento —como hacen todos los poseedores de poderes— de modo que anuncian lo que ha de suceder antes de que ocurra. Y, en verdad, esto se les confirma cuando la fuerza de su pensamiento y su penetración es muy intensa en ellos.
Explicación de su explicación: es decir, que se recogen en su pensamiento y fijan toda la intención y todo su sentir sobre aquel asunto que desean conocer. Y del recogimiento, de la firme concentración y del desprendimiento de todo el pensamiento respecto de los asuntos del mundo corporal, su alma se mezcla con los seres espirituales que captan los futuros próximos, como es sabido entre los sabios. Pero, de todos modos, jamás hay en ellos poder —ni siquiera en los demonios (shedim)— para conocer los futuros lejanos, y nadie asciende a este gran grado salvo los profetas verdaderos. Y aun en los futuros próximos, los adivinos no alcanzan toda la verdad, sino que sus palabras se cumplen en la mayoría de los casos.
Y en este mismo asunto no todas las personas son iguales: hay entre ellas quienes tienen gran ventaja en estas materias —como la ventaja de unos hombres sobre otros en la fuerza y en otras cosas, unos por encima de otros.
שֶׁלֹּא לִקְסֹם – שֶׁנִּמְנַעְנוּ שֶׁלֹּא לִקְסֹם, וְכָתַב הָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה (בספר המצוות ל"ת לא) שֶׁעִנְיַן הַקְּסִימָה הוּא, הַמֵּנִיעַ כֹּחוֹ וּמַחֲשַׁבְתּוֹ לַחְשֹׁב בְּמִין מִמִּינֵי הַתְּנוּעָה, כַּאֲשֶׁר יַעֲשׂוּ בַּעֲלֵי הַכּוֹחוֹת כֻּלָּם, שֶׁיַּגִּידוּ מָה שֶׁיִּתְחַדֵּשׁ קֹדֶם הֱיוֹתוֹ, וְאָמְנָם יִתְאַמֵּת לָהֶם זֶה, בִּהְיוֹת כֹּחַ הַמַּחְשָׁבָה וְהַשִּׁעוּר מֵהֶם חָזָק מְאֹד. פֵּרוּשׁ לְפֵרוּשׁוֹ כְּלוֹמַר שֶׁמִּתְבּוֹדְדִים בְּמַחְשַׁבְתָּם וְקוֹבְעִים כָּל הַכַּוָּנָה וְכָל הַהֶרְגֵּשׁ שֶׁלָּהֶם עַל אוֹתוֹ הָעִנְיָן שֶׁיַּחְפְּצוּ לָדַעַת, וּמִתּוֹךְ הַהִתְבּוֹדְדוּת וְהַקְּבִיעוּת הַחֲזָקָה וְהִתְפַּשְּׁטוּת כָּל הַמַּחְשָׁבָה מִכָּל עִנְיְנֵי הָעוֹלָם הַגּוּפָנִי תִּתְעָרֵב נַפְשָׁם עִם הָרוּחָנִיִּים הַקּוֹלְטִים הָעֲתִידוֹת הַקְּרוֹבוֹת, כַּיָּדוּעַ בֵּין הַחֲכָמִים, אֲבָל מִכָּל מָקוֹם, אֵין כֹּחַ בָּהֶם לְעוֹלָם, וְלֹא אֲפִלּוּ בַּשֵּׁדִים, לָדַעַת הָעֲתִידוֹת הָרְחוֹקוֹת, וְלֹא יַעֲלֶה אֶל הַמַּעֲלָה הַגְּדוֹלָה הַזֹּאת, זוּלָתִי נְבִיאֵי אֱמֶת, וְגַם בָּעֲתִידוֹת הַקְּרוֹבוֹת לֹא יַשִּׂיגוּ בָּהֶן הַקּוֹסְמִין כָּל הָאֱמֶת, אֲבָל יִתְקַיְּמוּ דִּבְרֵיהֶם בָּרֹב. וּבָעִנְיָן הַזֶּה בְּעַצְמוֹ אֵין כָּל הָאֲנָשִׁים שָׁוִים בּוֹ, אֲבָל יֵשׁ מֵהֶם שֶׁיֵּשׁ לָהֶם יִתְרוֹן גָּדוֹל בְּעִנְיָנִים אֵלּוּ, כְּיִתְרוֹן בְּנֵי אָדָם בִּגְבוּרָה וְעִנְיָנִים אֲחֵרִים קְצָתָן עַל קְצָתָן. וְאֵלֶּה בַּעֲלֵי הַכֹּחוֹת אֵין פְּעֻלָּתָם בָּעִנְיָן הַזֶּה שָׁוָה, כִּי יֵשׁ מֵהֶם שֶׁיִּתְבּוֹדְדוּ בַּמִּדְבָּרוֹת לַחְשֹׁב בָּזֶה, וּמֵהֶם שֶׁיַּכֶּה בְּמַטֵּה אֲשֶׁר בְּיָדוֹ בָּאָרֶץ מַכּוֹת מְמַהֲרוֹת זוֹ אֶת זוֹ, וְיִצְעַק צְעָקוֹת מְשֻׁנּוֹת, וְיַנִּיחַ מַחְשַׁבְתּוֹ וְיַבִּיט לָאָרֶץ זְמַן אָרֹךְ, עַד שֶׁיָּבִין בְּמָה שֶׁיִּהְיֶה. וְהֵעִיד הָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה שֶׁהוּא רָאָה זֶה בַּמַּעֲרָב פַּעַם אַחַת. וּמֵהֶם מִי שֶׁיְּיַשֵּׁר הַחוֹל וְיַעֲשֶׂה בּוֹ צוּרוֹת, וְזֶה יַעֲשׂוּ הַרְבֵּה בְּנֵי אָדָם בַּמַּעֲרָב, וּמֵהֶם מִי שֶׁיַּשְׁלִיךְ אֲבָנִים דַּקּוֹת בַּחֲתִיכַת עוֹר וְיַאֲרִיךְ לְהַבִּיט בָּם, וְאַחַר כֵּן יְסַפֵּר דְּבָרִים, וּמֵהֶם מִי שֶׁיַּעֲשֶׂה מְלָאכָה זוֹ בְּשַׁעֲלֵי שְׂעוֹרִים, וְגַרְגִּיר מֶלַח, וּפֶחָם מְעֹרָב בּוֹ, וְזֶה מְפֻרְסָם בֵּינֵינוּ, יַעֲשׂוּ אוֹתוֹ תָּמִיד לְעֵינֵינוּ הַיִּשְׁמְעֵאלִים וְהַיִּשְׁמְעֵאלִיּוֹת, וּמֵהֶם מִי שֶׁיַּשְׁלִיךְ חֲגוֹרַת עוֹר בָּאָרֶץ וְיַבִּיט בָּהּ וְיַגִּיד, וְהַכַּוָּנָה בָּזֶה כֻּלּוֹ לְהָעִיר כֹּחַ נֶפֶשׁ הַמַּבִּיט. וּמִכָּל עִנְיָנִים אֵלּוּ תַּרְחִיקֵנוּ תּוֹרָתֵנוּ הַשְּׁלֵמָה, וְעַל כָּל זֶה נֶאֱמַר (דברים יח י) לֹא יִמָּצֵא בְּךָ קֹסֵם קְסָמִים מְעוֹנֵן וּמְנַחֵשׁ וְגוֹ'.
Y estos poseedores de poderes no obran del mismo modo en este asunto. Hay entre ellos quienes se recogen en los desiertos para concentrarse en ello; hay quien golpea con la vara que tiene en la mano la tierra, con golpes rápidos uno tras otro, y profiere gritos extraños, y abandona su pensamiento y mira al suelo largo tiempo, hasta que comprende lo que ha de ser —y atestiguó el Rambam, de bendita memoria, que él vio esto una vez en el Magreb. Hay quien alisa la arena y traza en ella figuras —y esto lo hacen muchos hombres en el Magreb. Hay quien arroja piedras finas sobre un trozo de cuero y prolonga su mirada sobre ellas, y luego refiere cosas. Hay quien realiza esta labor con cáscaras de cebada, un grano de sal y carbón mezclado con ello —y esto es famoso entre nosotros: lo hacen de continuo ante nuestros ojos los ismaelitas y las ismaelitas. Y hay quien arroja a tierra un cinturón de cuero, lo mira y anuncia. La intención, en todo esto, es despertar la fuerza del alma del que mira.
Y de todas estas materias nos aparta nuestra Torá perfecta, y sobre todo ello se dijo (Devarim 18:10): «No se halle en ti quien practique adivinación, ni agorero ni adivino» etc.
וּכְבָר כָּתַבְתִּי בְּאַזְהָרַת לֹא תְנַחֲשׁוּ בְּסֵדֶר קְדוֹשִׁים (מצוה רמט) בְּטַעַם אִסּוּר עִנְיָנִים אֵלּוּ, מָה שֶׁיָּדַעְתִּי. וְרָאִיתִי בְּסִפְרֵי הָרִאשׁוֹנִים בְּטַעַם אִסּוּר זֶה, לְפִי שֶׁכָּל עִנְיָנִים אֵלּוּ, מַטְעִים הֶהָמוֹן, וְיַחְשְׁבוּ בִּשְׁבִיל שֶׁיִּצְדְּקוּ עֲלֵיהֶם קְצָת מִן הַדְּבָרִים שֶׁיַּגִּידוּ לָהֶם בַּעֲלֵי הַקֶּסֶם, שֶׁכָּל הַפְּעֻלּוֹת שֶׁהֵן בָּעוֹלָם סִבָּתָם הַמַּזָּלוֹת וְהַכֹּחוֹת, וְכִמְעַט יִקָּרְאוּ מִן הַכַּת הָרָע הָאוֹמְרִים עָזַב אֱלֹהִים אֶת הָאָרֶץ (יחזקאל ח, יב). וּבְעַד זֶה הָעִנְיָן שֶׁהָיָה מְפֻרְסָם הַרְבֵּה בִּזְמַן הַנְּבִיאִים אָמַר הַנָּבִיא (הושע ד, יב) עַמִּי בְּעֵצוֹ יִשְׁאָל וּמַקְלוֹ יַגִּיד לוֹ.
Ya escribí, en la advertencia de «No practiquéis la adivinación» en el seder Kedoshim (mitzvá 249), la razón de la prohibición de estas materias, según lo que supe. Y vi en los libros de los Rishonim, acerca de la razón de esta prohibición, que todas estas materias hacen errar a la multitud: pensarán —porque se les cumplen algunas de las cosas que les anuncian los adivinos— que todas las acciones que hay en el mundo tienen por causa los astros y los poderes, y casi cabría contarlos entre la secta mala de los que dicen «Abandonó Elohim la tierra» (Yejezkel 8:12). Y por este asunto, que estaba muy difundido en tiempos de los profetas, dijo el profeta (Hoshea 4:12): «Mi pueblo consulta a su madero, y su vara le anuncia.»
Las leyes del precepto están explicadas en diversos lugares de Sanhedrín, en la Tosefta de Shabat y en el Sifrí [Yoré Deá 189].
Y rige esta prohibición en todo lugar y en todo tiempo, en varones y mujeres. El que la transgrede y se hace adivino por alguna de las maneras que mencionamos, o por otra, y anuncia a los hombres las cosas que ve en sus adivinaciones, es reo de azotes (malkut) —y ello cuando hizo algún acto en la cosa, pues no se azota por algo carente de acto. Pero el que consulta al adivino no es reo de azotes; con todo, es muy reprochable todo el que fija sus pensamientos y consume su tiempo en estas vanidades. Pues a quien Dios agració con entendimiento y le dio en herencia la religión verdadera no le conviene ocuparse en estas vanidades, sino fijar sus pensamientos en el servicio del Creador, ensalzado sea, y no temer las palabras de un adivino, pues HaShem, en sus bondades, cambia el orden de las estrellas y anula el poder de los astros para hacer bien a sus jasidim.
דִּינֵי הַמִּצְוָה. מְבֹאָרִים בִּמְקוֹמוֹת מִסַּנְהֶדְרִין וְתוֹסֶפְתָּא דְּשַׁבָּת וּבְסִפְרֵי [י"ד קפט].
Y es sabido que nosotros, pueblo santo, no estamos bajo estrella ni astro (mazal): HaShem es nuestra heredad, conforme nos lo dijo. Y a la manera de lo que hallamos en los patriarcas, que Dios puso su grado por encima de los ministros de lo alto (sarei maalá), como el asunto que está escrito sobre Yaakov (Bereshit 32:29): «Sino que Israel será tu nombre, pues luchaste con Elohim» etc. —es decir, que Dios lo hizo ministro sobre los ministros.
Y también Itzjak fue llamado Israel, según se dijo (Bereshit 46:8): «Estos son los hijos de Israel que vinieron a Mitsraim: Yaakov y sus hijos.» Y también Avraham fue llamado Israel, como escribí en la apertura del libro. Y esto es lo que está escrito a propósito de la disputa del profeta Eliyahu con los profetas del Baal, cuando dijo «conforme al número de las tribus de los hijos de Yaakov, a quien fue puesto por nombre Israel» (Melajim I 18:31); pues él los reprendía: ¿por qué se volvían a servir a los poderes y abandonaban el servicio del Señor HaShem Tzevaot, en cuya mano está anular todas las acciones de los poderes y los astros —tal como hizo con los patriarcas, poniendo los astros bajo su mano? Y esto es lo que dijo en aquel lugar (Melajim, allí): «conforme al número de las tribus de los hijos de Yaakov, a quien fue la palabra de Adonái diciendo: Israel será tu nombre», es decir, que lo hizo ministro sobre los ministros para cambiar su orden y su poder por su mérito. Como diciendo: también Israel, que son los hijos de Yaakov, también ellos son ministros sobre los ministros de lo alto; y por ello les correspondía no servir sino solo a HaShem.
Y así hallamos en Yehoshúa, que decretó que el sol y la luna se detuvieran, como está escrito en Yehoshúa (10:12): «Sol, en Guivón detente; y luna, en el valle de Ayalón», y se detuvieron. Y así también varios jasidim de Israel, por cuyo mérito se cambió el orden de los astros [y su poder]. Largo sería el asunto si hubiera de traer cuántos hechos se obraron en Israel en esta materia.
וְנוֹהֵג אִסּוּר זֶה בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן בִּזְכָרִים וּנְקֵבוֹת, וְהָעוֹבֵר עַל זֶה וְעָשָׂה עַצְמוֹ קוֹסֵם עַל דֶּרֶךְ אֶחָד מִכָּל הָעִנְיָנִים שֶׁזָּכַרְנוּ אוֹ בְּעִנְיָן אַחֵר וְיַגִּיד לִבְנֵי אָדָם הַדְּבָרִים שֶׁיִּרְאֶה בִּקְסָמָיו, חַיָּב מַלְקוּת, וְהוּא שֶׁעָשָׂה שׁוּם מַעֲשֶׂה בַּדָּבָר, שֶׁאֵין לוֹקִין עָלָיו מִבְּלִי מַעֲשֶׂה. אֲבָל הַשּׁוֹאֵל מִן הַקּוֹסֵם אֵינֶנּוּ בְּחִיּוּב מַלְקוּת, וְאָמְנָם הוּא מְגֻנֶּה מְאֹד כָּל הַקּוֹבֵעַ מַחְשְׁבוֹתָיו וּמוֹצִיא עִתָּיו בַּהֲבָלִים אֵלֶּה, כִּי לַאֲשֶׁר חֲנָנוֹ הָאֵל דֵּעָה וְהִנְחִילוּ דַּת הָאֱמֶת לֹא יֵאוֹת לוֹ לַחְשֹׁב בַּהֲבָלִים אֵלּוּ, רַק שֶׁיִּקְבַּע מַחְשְׁבוֹתָיו בַּעֲבוֹדַת הַבּוֹרֵא יִתְעַלֶּה, וְלֹא יִירָא מִדִּבְרֵי קוֹסֵם, כִּי הַשֵּׁם בַּחֲסָדָיו יְשַׁנֶּה מַעֲרֶכֶת הַכּוֹכָבִים וִיבַטֵּל כֹּחַ הַמַּזָּלוֹת לְהֵטִיב לַחֲסִידָיו. וְיָדוּעַ שֶׁאֲנַחְנוּ עַם הַקֹּדֶשׁ, שֶׁאֵין אָנוּ תַּחַת כּוֹכָב וּמַזָּל, ה' הוּא נַחֲלָתֵנוּ כַּאֲשֶׁר דִּבֵּר אֵלֵינוּ, וּכְעִנְיָן שֶׁמָּצִינוּ בָּאָבוֹת שֶׁשָּׂם הָאֵל מַעֲלָתָם לְמַעְלָה מִשָּׂרֵי מַעְלָה, כָּעִנְיָן שֶׁכָּתוּב בְּיַעֲקֹב (בראשית לב, כט) כִּי אִם יִשְׂרָאֵל יִהְיֶה שְׁמֶךָ כִּי שָׂרִיתָ עִם אֱלֹהִים וְגוֹ'. כְּלוֹמַר, שֶׁעֲשָׂאוֹ הָאֵל שַׂר עַל הַשָּׂרִים. וְכֵן יִצְחָק נִקְרָא יִשְׂרָאֵל, שֶׁנֶּאֱמַר (בראשית מו, ח) אֵלֶּה בְּנֵי יִשְׂרָאֵל הַבָּאִים מִצְרַיְמָה יַעֲקֹב וּבָנָיו. וְכֵן אַבְרָהָם נִקְרָא יִשְׂרָאֵל, כְּמוֹ שֶׁכָּתַבְתִּי בִּפְתִיחַת הַסֵּפֶר, וְזֶהוּ מַה שֶׁכָּתוּב בְּעִנְיַן מַחְלֹקֶת הַנָּבִיא אֵלִיָּהוּ עִם נְבִיאֵי הַבַּעַל שֶׁאָמַר כְּמִסְפַּר שִׁבְטֵי בְנֵי יַעֲקֹב אֲשֶׁר נִקְרָא שְׁמוֹ יִשְׂרָאֵל (מלכים א, יח לא), שֶׁהוּא הָיָה מוֹכִיחָם לָמָּה הָיוּ פּוֹנִים לַעֲבֹד הַכֹּחוֹת וּמַנִּיחִין עֲבוֹדַת הָאָדוֹן ה' צְבָאוֹת אֲשֶׁר בְּיָדוֹ לְבַטֵּל כָּל פְּעֻלּוֹת הַכֹּחוֹת וְהַמַּזָּלוֹת, וּכְעִנְיָן שֶׁעָשָׂה בָּאָבוֹת שֶׁשָּׂם הַמַּזָּלוֹת תַּחַת יָדָם, וְזֶהוּ אָמְרוֹ בַּמָּקוֹם הַהוּא (מלכים שם) כְּמִסְפַּר שִׁבְטֵי בְנֵי יַעֲקֹב אֲשֶׁר הָיָה דְבַר יְיָ אֵלָיו לֵאמֹר יִשְׂרָאֵל יִהְיֶה שְׁמֶךָ, כְּלוֹמַר שֶׁעֲשָׂאוֹ שַׂר עַל הַשָּׂרִים לְשַׁנּוֹת מַעֲרַכְתָּם וְכֹחָם בִּזְכוּתוֹ, כְּלוֹמַר וְיִשְׂרָאֵל, שֶׁהֵם בְּנֵי יַעֲקֹב, גַּם הֵם שָׂרִים עַל שָׂרֵי מַעְלָה, וְעַל כֵּן הָיָה רָאוּי לָהֶם שֶׁלֹּא לַעֲבֹד בִּלְתִּי לַשֵּׁם לְבַדּוֹ, וְכֵן מָצִינוּ בִּיהוֹשֻׁעַ שֶׁגָּזַר עַל הַשֶּׁמֶשׁ וְהַיָּרֵחַ לַעֲמֹד, כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב בִּיהוֹשֻׁעַ (י, יב) שֶׁמֶשׁ בְּגִבְעוֹן דּוֹם וְיָרֵחַ בְּעֵמֶק אַיָּלוֹן, וְעָמְדוּ, וְכֵן כַּמָּה חֲסִידִים מִיִּשְׂרָאֵל שֶׁנִּשְׁתַּנּוּ מַעֲרֶכֶת הַמַּזָּלוֹת [וְכֹחָם] בִּזְכוּתָם, יַאֲרִיךְ הָעִנְיָן לְהָבִיא כַּמָּה מַעֲשִׂים שֶׁנַּעֲשׂוּ בְּיִשְׂרָאֵל בְּעִנְיָן זֶה.