Séfer haJinuj·Precepto 590551 / 615
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Precepto 590

El testimonio de los parientes

Que un pariente no testifique respecto de otro: se nos prohibió aceptar el testimonio de los parientes unos sobre otros. Sobre esto se dijo: «No morirán los padres por los hijos, ni los hijos morirán por los padres» (Devarim 24:16). Y aquí vino la interpretación recibida (Sanhedrín 27b): no morirán los padres por el testimonio de los hijos, ni los hijos por el testimonio de los padres. Lo mismo rige en los juicios de dinero —no se da crédito a los parientes unos sobre otros—. Y, ciertamente, esto se mencionó en los juicios de pena capital a modo de énfasis: para que no dijéramos que, tratándose de la pérdida de una vida, no sospecharíamos del pariente sino que actuaríamos según su testimonio, dado que su testimonio sería para condenar a muerte a su propio pariente. Y aunque el versículo mencionó solamente a los padres y a los hijos —y lo mismo rige para algunos de los demás parientes—, mencionó a hijos y padres a modo de ejemplo, porque ellos se aman mucho el uno al otro, y dijo que tampoco estos son creíbles el uno respecto del otro para inculpar, y ni hace falta decir para absolver; y lo mismo rige para algunos de los parientes, según nos llegó la tradición sobre ellos. En las leyes del precepto los mencionaremos, con la ayuda de HaShem.

שֶׁלֹּא יָעִיד קָרוֹב זֶה אֶל זֶה – שֶׁנִּמְנַעְנוּ מִלְּקַבֵּל עֵדוּת הַקְּרוֹבִים קְצָתָן עַל קְצָתָן, וְעַל זֶה נֶאֱמַר (דברים כד טז) לֹא יוּמְתוּ אָבוֹת עַל בָּנִים וּבָנִים לֹא יוּמְתוּ עַל אָבוֹת. וּבָזֶה בָּא הַפֵּרוּשׁ הַמְקֻבָּל (סנהדרין כז, ב) לֹא יוּמְתוּ אָבוֹת בְּעֵדוּת בָּנִים, וְלֹא בָּנִים בְּעֵדוּת אָבוֹת. וְהוּא הַדִּין בְּדִינֵי מָמוֹנוֹת שֶׁאֵין מַאֲמִינִין הַקְּרוֹבִים קְצָתָן עַל קְצָתָן, וְאָמְנָם נִזְכַּר זֶה בְּדִינֵי נְפָשׁוֹת עַל צַד הַגֻּזְמָא, שֶׁלֹּא נֹאמַר אַחַר שֶׁזֶּה אֲבֵדַת נֶפֶשׁ לֹא נַחְשֹׁד בּוֹ הַקָּרוֹב אֲבָל נַעֲשֶׂה כְּעֵדוּתוֹ, אַחַר שֶׁעֵדוּתוֹ הִיא לְאַבֵּד נֶפֶשׁ קְרוֹבוֹ. וְאַף עַל פִּי שֶׁהִזְכִּיר הַכָּתוּב הָאָבוֹת וְהַבָּנִים בִּלְבַד, וְהוּא הַדִּין לִקְצָת מִן הַקְּרוֹבִים הָאֲחֵרִים, אֲבָל הִזְכִּיר בָּנִים וְאָבוֹת עַל דֶּרֶךְ מָשָׁל, שֶׁהֵן אוֹהֲבִין מְאֹד זֶה אֶת זֶה, וְאָמַר שֶׁגַּם אֵלּוּ אֵינָם נֶאֱמָנִים זֶה עַל זֶה לְחִיּוּב, וְאֵין צָרִיךְ לוֹמַר לִפְטוֹר, וְהוּא הַדִּין לִקְצָת מִן הַקְּרוֹבִים, כְּמוֹ שֶׁבָּאָה אֵלֵינוּ הַקַּבָּלָה בָּהֶן, וּבְדִינֵי הַמִּצְוָה נַזְכִּיר אוֹתָם בְּעֶזְרַת הַשֵּׁם.

De las raíces del precepto. Puesto que lo esencial de todos los asuntos de los hombres depende del testimonio de las personas —como lo que escribí al principio de mi libro—, por eso quiso HaShem alejarnos de hacer juicio entre los hombres salvo con un testimonio firme, verdadero, limpio de toda sospecha. Y para reforzar este asunto alejó todo testimonio de los parientes, incluso para inculpar, no sea que se extienda el hábito de su testimonio mutuo y se llegue a aceptarlo también para favorecer. Y este asunto es de los caminos de la Torá perfecta, que aleja siempre los tropiezos y las cosas próximas a producir daño entre los hombres. Y hallamos además otro provecho en ello: como los parientes habitan siempre juntos, su convivencia diaria, el estar y el levantarse juntos, les hace imposible librarse de reñir entre sí a veces; y si se diera crédito a su testimonio mutuo, quizá, en su enojo continuo unos con otros, subiría su ira por un momento y vendrían ante el juez y harían condenar la cabeza de su pariente ante el rey; y al apaciguarse la ira, casi se ahogaría el pariente de angustia por su pariente y por lo que hizo. Y todos los caminos de HaShem son rectos.

מִשָּׁרְשֵׁי הַמִּצְוָה. לְפִי שֶׁעִקַּר כָּל עִנְיְנֵי בְּנֵי אָדָם תְּלוּיִין בְּעֵדוּת אֲנָשִׁים, וְכָעִנְיָן שֶׁכָּתַבְתִּי בִּתְחִלַּת סִפְרִי, וְעַל כֵּן רָצָה הַמָּקוֹם לְהַרְחִיק מִמֶּנּוּ לְבִלְתִּי עֲשׂוֹת דִּין בֵּין בְּנֵי אָדָם, רַק בְּעֵדוּת חָזָק אֲמִתִּי נָקִי מִכָּל חֲשָׁד. וּלְחִזּוּק עִנְיָן זֶה הִרְחִיק כָּל עֵדוּת הַקְּרוֹבִים אַף בְּחִיּוּב, פֶּן תִּתְפַּשֵּׁט הֶרְגֵּל עֵדוּתָן זֶה עַל זֶה לְקַבְּלוֹ אַף לִזְכוּת. וְהָעִנְיָן הַזֶּה הוּא מִדַּרְכֵי הַתּוֹרָה הַשְּׁלֵמָה שֶׁתַּרְחִיק לְעוֹלָם הַמִּכְשׁוֹלוֹת וְהַדְּבָרִים הַקְּרוֹבִים לְהִמָּצֵא בָּהֶם הַהֶזֵּק אֵצֶל בְּנֵי אָדָם. וְעוֹד נִמְצָא לָנוּ תּוֹעֶלֶת אַחֵר בַּדָּבָר, כִּי מִהְיוֹת הַקְּרוֹבִים שׁוֹכְנִים תָּמִיד זֶה אֵצֶל זֶה, יְשִׁיבָתָם וְקִימָתָם יַחַד, אִי אֶפְשָׁר לָהֶן לְהִנָּצֵל שֶׁלֹּא יִתְקוֹטְטוּ זֶה עִם זֶה לִפְעָמִים, וְאִלּוּ יַאֲמִינוּ בְּעֵדוּתָן זֶה עַל זֶה, אוּלַי בְּכַעֲסָם תָּמִיד אֵלּוּ עִם אֵלּוּ תַּעֲלֶה חֲמָתָם לְפִי שָׁעָה וְיָבוֹאוּ לִפְנֵי הַדַּיָּן וִיחַיְּבוּ אֶת רֹאשָׁם לַמֶּלֶךְ, וּכְשֹׁךְ הַחֵמָה כִּמְעַט שֶׁיַּחְנֹק עַצְמוֹ הַקָּרוֹב מִדַּאֲגָתוֹ עַל קְרוֹבוֹ וְעַל מַעֲשֵׂהוּ, וְכָל דַּרְכֵי הַשֵּׁם יְשָׁרִים.

De las leyes del precepto. Lo que dijeron, de bendita memoria (Rambam, Edut 13:1): que no hay invalidación por parentesco según la ley de la Torá sino los parientes por línea paterna solamente, a saber, el padre con el hijo y con el hijo del hijo, los hermanos de padre entre sí, y sus hijos entre sí, y ni hace falta decir el tío con el hijo de su hermano. Pero los demás parientes por línea materna, así como los parientes por matrimonio, todos son inválidos por disposición rabínica. Y este razonamiento se halla en la última mishná enseñada en el capítulo «Zé boré» (Sanhedrín, allí), que es toda ella halajá vigente, según el parecer de algunos de los comentaristas. Pero entre ellos hay grandes, sabios y entendidos que invalidaron también a todos los parientes de hermandad por línea materna, y asimismo a su concuñado y a su hijastro, y a todo aquel que no es apto para heredarlo —pues son inválidos por la Torá, igual que el pariente por línea paterna—, ya que de la repetición del versículo «padres», «padres», dos veces, lo aprendieron en la Guemará; y sus pruebas están en sus libros. Tú, hijo mío, alcanzarás a discernir la verdad.

מִדִּינֵי הַמִּצְוָה. מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (רמב"ם עדות פי"ג ה"א) שֶׁאֵין פְּסוּל קֻרְבָה מִדִּין תּוֹרָה אֶלָּא קְרוֹבִים מִמִּשְׁפַּחַת אָב בִּלְבַד, וְהֵן הָאָב עִם הַבֵּן וְעִם בֶּן הַבֵּן, וְהָאַחִים מִן הָאָב זֶה עִם זֶה, וּבְנֵיהֶם זֶה עִם זֶה, וְאֵין צָרִיךְ לוֹמַר הַדּוֹד עִם בֶּן אָחִיו, אֲבָל שְׁאָר הַקְּרוֹבִים מִן הָאֵם, וְכֵן הַקְּרוֹבִים מִצַּד אִישׁוּת כֻּלָּן פְּסוּלִין מִדְּרַבָּנָן, וְזֹאת הַסְּבָרָא הִיא בַּמִּשְׁנָה הָאַחֲרוֹנָה הַשְּׁנוּיָה בְּפֶרֶק זֶה בּוֹרֵר (סנהדרין שם) שֶׁהִיא כֻּלָּהּ הֲלָכָה קַיֶּמֶת, לְדַעַת קְצָת הַמְּפָרְשִׁים. אֲבָל מֵהֶם יֵשׁ גְּדוֹלִים וַחֲכָמִים וּנְבוֹנִים שֶׁפָּסְקוּ אַף בְּכָל קְרוֹבֵי אַחְוָה מִן הָאֵם, וְכֵן גִּיסוֹ וְחוֹרְגוֹ וּבְכָל שֶׁאֵינוֹ רָאוּי לְיָרְשׁוֹ דִּפְסוּלִין מִדְּאוֹרַיְתָא כְּמוֹ הַקָּרוֹב מִצַּד אָב, דְּמֵרִבּוּי דִּקְרָא אָבוֹת אָבוֹת תְּרֵי זִמְנֵי לָמְדוּ אוֹתָן בַּגְּמָרָא, וּרְאָיוֹתֵיהֶם בְּסִפְרֵיהֶם, תִּזְכֶּה בְּנִי וְתִבְחַן הָאֱמֶת.

Y los hermanos (Rambam, allí, leyes 3-5) entre sí los llaman los sabios «primero con primero»; y asimismo el padre con su hijo se llama de igual modo, «primero con primero»; y los hijos de hermanos entre sí se llaman «segundo con segundo»; y los hijos de los hijos de hermanos entre sí se llaman «tercero con tercero». Y tenemos establecido que tercero con primero es válido, y con mayor razón tercero con segundo, y ni hace falta decir que tercero con tercero es válido; pero segundo con segundo son inválidos, y ni hace falta decir que segundo con primero es inválido. Y según esto, el padre con su hijo y con el hijo de su hijo es inválido, pero con el hijo del hijo de su hijo es válido, pues es con él «tercero con primero». Pero hay algunos de los comentaristas (Rashbam, Bavá Batrá 128a, s.v. «velitén») cuyo parecer es decir que todos los descendientes de un hombre le son inválidos. Y el hermano con la hermana (Rambam, allí, ley 5) se llaman igualmente «primero con primero», como en los hermanos; y del mismo modo que contamos en los varones generación primera, segunda y tercera, así contamos en las mujeres.

וְהָאַחִין (רמב"ם שם הל' ג-ה) זֶה עִם זֶה יִקְרְאוּ חֲכָמִים רִאשׁוֹן בְּרִאשׁוֹן, וְכֵן הָאָב עִם בְּנוֹ נִקְרָא כְּמוֹ כֵן, רִאשׁוֹן בְּרִאשׁוֹן, וּבְנֵי אַחִים זֶה עִם זֶה נִקְרָאִים, שֵׁנִי בְּשֵׁנִי, וּבְנֵי בְּנֵי אַחִים זֶה עִם זֶה נִקְרָאִין שְׁלִישִׁי בִּשְׁלִישִׁי. וְקַיְמָא לַן, שְׁלִישִׁי בְּרִאשׁוֹן כָּשֵׁר, וְכָל שֶׁכֵּן שְׁלִישִׁי בְּשֵׁנִי, וְאֵין צָרִיךְ לוֹמַר שְׁלִישִׁי בִּשְׁלִישִׁי שֶׁכָּשֵׁר, אֲבָל שֵׁנִי בְּשֵׁנִי פְּסוּלִין, וְאֵין צָרִיךְ לוֹמַר שֵׁנִי בְּרִאשׁוֹן שֶׁפָּסוּל, וּלְפִי זֶה הָאָב עִם בְּנוֹ וְעִם בֶּן בְּנוֹ פָּסוּל, אֲבָל עִם בֶּן בֶּן בְּנוֹ כָּשֵׁר, שֶׁהוּא עִמּוֹ שְׁלִישִׁי בְּרִאשׁוֹן, אֲבָל יֵשׁ קְצָת מִן הַמְפָרְשִׁים (רשב"ם ב"ב קכח א ד"ה וליתן) שֶׁדַּעְתָּן לוֹמַר כִּי כָּל יוֹצְאֵי יְרֵכוֹ שֶׁל אָדָם פְּסוּלִין לוֹ. וְהָאָח עִם הָאָחוֹת (רמב"ם שם ה"ה) כְּמוֹ כֵן רִאשׁוֹן בְּרִאשׁוֹן נִקְרָאִים כְּמוֹ בָּאַחִים, וּכְדֶרֶךְ שֶׁאָנוּ מוֹנִין בַּזְּכָרִים דּוֹר רִאשׁוֹן וְשֵׁנִי וּשְׁלִישִׁי, כָּךְ נִמְנֶה בַּנְּקֵבוֹת.

Y asimismo, en este asunto, lo que dijeron, de bendita memoria (Rambam, allí, ley 6): que todo el que es inválido respecto de la mujer es inválido respecto de su marido, pues el marido es como un solo cuerpo con su esposa para este asunto; y del mismo modo decimos que todo el que es inválido para testificar respecto del marido es igualmente inválido para testificar respecto de su esposa, pues el marido es como su esposa, y la esposa como su marido. Y decimos «un marido como su esposa», pero no decimos «dos maridos como su esposa». Por ejemplo: el yerno de su concuñado es válido para testificar por él —entiéndase, su concuñado es el marido de la hermana de su esposa—, pues el concuñado es el que le es inválido por ser marido de la hermana de su esposa, que es ervá para él; pero al yerno de su concuñado no lo invalidamos, porque está casado con la hija de la hermana de su esposa, que le es inválida, ya que «dos maridos como su esposa» en este asunto no decimos. Pero siempre que las dos mujeres le son ervá decimos «dos maridos como su esposa»: por ejemplo, dos hombres casados con dos hermanas son inválidos el uno con el otro, pues ambas son ervá para los dos; y asimismo el marido de su hijastra, pues las dos mujeres le son ervá, ya que son madre e hija. Y así todo lo semejante a esto. Esto es lo que se deduce de las palabras de la Guemará, según lo que me enseñaron mis maestros —los guarde Dios— junto con los buenos comentarios.

וְכֵן בְּעִנְיָן זֶה מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (רמב"ם שם ה"ו) שֶׁכָּל מִי שֶׁהוּא פָּסוּל עִם הָאִשָּׁה פָּסוּל עִם בַּעְלָהּ, שֶׁהַבַּעַל כְּגוּף אֶחָד עִם אִשְׁתּוֹ לְעִנְיָן זֶה, וּכְמוֹ כֵן נֹאמַר שֶׁכָּל הַפָּסוּל לְהָעִיד עַל הַבַּעַל כְּמוֹ כֵן פָּסוּל לְהָעִיד עַל אִשְׁתּוֹ, שֶׁהַבַּעַל כְּאִשְׁתּוֹ, וְהָאִשָּׁה כְּבַעְלָהּ. וְחַד בַּעַל כְּאִשְׁתּוֹ הוּא דְּאָמְרִינַן, אֲבָל תְּרֵי בַּעַל כְּאִשְׁתּוֹ לָא אָמְרִינַן, כְּגוֹן חֲתַן גִּיסוֹ כָּשֵׁר לְהָעִיד לוֹ, פֵּרוּשׁ גִּיסוֹ בַּעַל אֲחוֹת אִשְׁתּוֹ, דְּגִיסוֹ הוּא שֶׁפָּסוּל לוֹ מִשּׁוּם אֲחוֹת אִשְׁתּוֹ שֶׁהִיא עֶרְוָה לוֹ, אֲבָל חֲתָנוֹ שֶׁל גִּיסוֹ לֹא נִפְסֹל אוֹתוֹ, מִפְּנֵי שֶׁהוּא נָשׂוּי לְבַת אֲחוֹת אִשְׁתּוֹ שֶׁהִיא פְּסוּלָה עִמּוֹ, דִּתְרֵי בַּעַל כְּאִשְׁתּוֹ בְּעִנְיָן זֶה לֹא נֹאמַר. אֲבָל כָּל זְמַן שֶׁשְּׁתֵּי הַנָּשִׁים הֵן עֶרְוָה עָלָיו אָמְרִינַן תְּרֵי בַּעַל כְּאִשְׁתּוֹ, כְּגוֹן שְׁנֵי אֲנָשִׁים נְשׂוּאִים לִשְׁתֵּי אֲחָיוֹת פְּסוּלִין זֶה בָּזֶה, שֶׁשְּׁתֵּיהֶן עֶרְוָה עַל שְׁנֵיהֶם, וְכֵן בַּעַל חוֹרַגְתּוֹ שֶׁשְּׁתֵּי הַנָּשִׁים עֶרְוָה עָלָיו, שֶׁהֲרֵי הֵן אֵם וּבִתָּהּ, וְכֵן כָּל כַּיּוֹצֵא בָּזֶה. זֶה הָעוֹלָה מִדִּבְרֵי הַגְּמָרָא לְפִי מָה שֶׁלִּמְּדוּנִי מוֹרַי יִשְׁמְרֵם אֵל עִם הַפֵּרוּשִׁים הַטּוֹבִים.

Y dijeron sobre este asunto en Ketubot (28a): que los parientes son creíbles para testificar, ya de adultos, acerca de un escrito de su padre, su maestro o su hermano que vieron en su minoría de edad. Y la invalidación de los parientes rige en los juicios de pena capital y en los juicios de dinero, sea que los testigos sean parientes de la parte litigante o del fiador, o lo sean entre sí, o lo sean del tribunal, o el tribunal de las partes, o el tribunal entre sí.

וְאָמְרוּ בְּעִנְיָן זֶה בִּכְתֻבּוֹת (כח, א) דְּנֶאֱמָנִים קְרוֹבִים לְהָעִיד בְּגָדְלוֹ עַל כְּתִיבַת אָבִיו אוֹ רַבּוֹ אוֹ אָחִיו שֶׁרָאָה בְּקָטְנוֹ. וּפְסוּל קְרוֹבִים הוּא בְּדִינֵי נְפָשׁוֹת וּבְדִינֵי מָמוֹנוֹת, בֵּין שֶׁהָעֵדִים קְרוֹבִים לְבַעַל דָּבָר אוֹ לֶעָרֵב, אוֹ הֵם זֶה לָזֶה, אוֹ הֵם לְבֵית דִּין, אוֹ בֵּית דִּין לְבַעֲלֵי דָּבָר, אוֹ בֵּית דִּין זֶה לָזֶה.

En cuanto a quien fue pariente y luego se alejó del parentesco, tenemos establecido que es válido (Sanhedrín 28b), aun cuando haya allí hijos; pues no es la halajá según Rabí Yehudá, que opina que, si hay allí hijos, es inválido.

בְּעִנְיָן קָרוֹב וְנִתְרַחֵק קַיְמָא לַן דְּכָשֵׁר, (סנהדרין כח ב) וַאֲפִילּוּ יֵשׁ שָׁם בָּנִים, דְּאֵין הֲלָכָה כְּרַבִּי יְהוּדָה דִּסְבִירָא לֵהּ שֶׁאִם יֵשׁ שָׁם בָּנִים פָּסוּל.

Los hermanos de un hermano por línea materna testifican el uno por el otro (Rambam, allí, leyes 12-14), pues no hay entre ellos parentesco alguno, sino que el hermano de este es el hermano de aquel, y eso no se considera parentesco. Y el hombre con su esposa son «primero con primero»; por lo tanto, el marido no testifica ni por el hijo de ella, ni por la esposa del hijo de ella, ni por la hija de ella, ni por el marido de la hija de ella, ni por el padre de ella, ni por la madre de ella, ni por el marido de la madre de ella, ni por la esposa del padre de ella. Y su esposa prometida, en cuanto a ella misma, es inválida, pero no en cuanto a sus parientes, hasta que se case con ella. Y como regla general nos enseñaron nuestros maestros —los guarde Dios— en materia de testimonio: que todo el que conoce un testimonio de su compañero y al principio estaba en estado de validez —es decir, que no le era inválido—, y se invalidó entretanto y volvió a la validez, como el que se alejó del parentesco, es válido para testificar por él, aun cuando se haya invalidado entretanto. Pero si al principio estaba en estado de invalidez, aun cuando al final esté en validez, es inválido; y ni hace falta decir que, si al principio estaba en validez y al final en invalidez, es inválido, puesto que en el momento del testimonio es inválido. Y los demás detalles del precepto están explicados en el capítulo tercero del tratado de Sanhedrín.

אֲחֵי הָאָח מִן הָאֵם מְעִידִין זֶה לָזֶה (רמב"ם שם הל' יב-יד), שֶׁהֲרֵי אֵין בֵּינֵיהֶן קֻרְבָה כְּלָל, אֶלָּא שֶׁאָחִיו שֶׁל זֶה הוּא אָחִיו שֶׁל זֶה, וְזֶה אֵינוֹ נֶחְשָׁב לְקֻרְבָה. וְהָאִישׁ עִם אִשְׁתּוֹ רִאשׁוֹן בְּרִאשׁוֹן הֵן, לְפִיכָךְ אֵין הַבַּעַל מֵעִיד לֹא לִבְנָהּ, וְלֹא לְאֵשֶׁת בְּנָהּ, וְלֹא לְבִתָּהּ וְלֹא לְבַעַל בִּתָּהּ, וְלֹא לְאָבִיהָ, וְלֹא לְאִמָּהּ, וְלֹא לְבַעַל אִמָּהּ, וְלֹא לְאֵשֶׁת אָבִיהָ. וְאִשְׁתּוֹ אֲרוּסָה לְעִנְיַן הִיא עַצְמָהּ, פְּסוּלָה, אֲבָל לֹא לִקְרוֹבֶיהָ עַד שֶׁיִּשָּׂאֶנָּה. וְדֶרֶךְ כְּלָל לִמְּדוּנוּ מוֹרֵינוּ יִשְׁמְרֵם אֵל בְּעִנְיַן עֵדוּת, שֶׁכָּל שֶׁיָּדַע עֵדוּת לַחֲבֵרוֹ וְהָיָה בִּתְחִלָּתוֹ בְּכַשְׁרוּת, כְּלוֹמַר שֶׁלֹּא הָיָה פָּסוּל לוֹ, וְנִפְסַל בֵּינְתַיִם וְחָזַר לְכַשְׁרוּת, כְּגוֹן שֶׁנִּתְרַחֵק, כָּשֵׁר הוּא לְהָעִיד לוֹ, אַף עַל פִּי שֶׁנִּפְסַל בֵּינְתַיִם, וְאִם הָיָה תְּחִלָּתוֹ בְּפַסְלוּת, אַף עַל פִּי שֶׁסּוֹפוֹ בְּכַשְׁרוּת, פָּסוּל, וְאֵין צָרִיךְ לוֹמַר תְּחִלָּתוֹ בְּכַשְׁרוּת וְסוֹפוֹ בְּפַסְלוּת שֶׁפָּסוּל, כֵּיוָן דְּבִשְׁעַת הָעֵדוּת הוּא פָּסוּל. וְיֶתֶר פְּרָטֵי הַמִּצְוָה, מְבֹאָרִין בְּפֶרֶק שְׁלִישִׁי מִמַּסֶּכֶת סַנְהֶדְרִין.

Y rige este precepto en cuanto a los juicios de dinero que se aplican hoy en todo lugar y en todo tiempo, en los varones, sobre quienes recae recibir testimonio, pues ellos son las partes del juicio y no las mujeres. Y quien transgrede esto y recibe el testimonio de un pariente que no es apto para testificar y juzga según su testimonio, transgrede esta prohibición. Pero no se le azota, porque no hay en ello acción.

וְנוֹהֶגֶת מִצְוָה זוֹ לְעִנְיַן דִּינֵי מָמוֹנוֹת שֶׁנּוֹהֲגִין הַיּוֹם בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן בִּזְכָרִים, שֶׁעֲלֵיהֶם לְקַבֵּל עֵדוּת, שֶׁהֵן בַּעֲלֵי הַדִּין וְלֹא הַנְּקֵבוֹת. וְהָעוֹבֵר עַל זֶה וְקִבֵּל עֵדוּת קָרוֹב שֶׁאֵין רָאוּי לְהָעִיד וְדָן עַל פִּי עֵדוּתוֹ עָבַר עַל לָאו זֶה. וְאֵין לוֹקִין עָלָיו, לְפִי שֶׁאֵין בּוֹ מַעֲשֶׂה.