Precepto 77
Los juicios capitales
No inclinarse tras la mayoría en los juicios capitales por causa de uno solo —es decir, que el juez no siga el parecer de la mayoría en los juicios capitales cuando el excedente sea de un solo hombre (véase Sefer HaMitzvot del Rambam, prohibición 282). La explicación de esto es la siguiente: cuando haya desacuerdo entre los jueces respecto del juicio de una persona, y unos digan que es reo de muerte y otros que no lo es, y los que lo declaran culpable superen a los que lo absuelven por uno solo, el juez no debe proceder contra el infractor según el dictamen de los que lo declaran culpable, pues está dicho: «No seguirás a la mayoría para el mal» (Shemot 23:2) —es decir, no sigas a la mayoría que se reúna para dictar sentencia de muerte. Y este es el sentido de lo que dice el versículo «para el mal» —es decir, para la condena a muerte. Y esto es cuando la mayoría sea ajustada —es decir, cuando la inclinación de la balanza se deba a un solo hombre. Pero cuando la inclinación sea por dos, aun para mal se resuelve según su parecer. Y en la Mejilta: «Tu inclinación para bien, por la palabra de un solo testigo; y para mal, por la palabra de dos».
שֶׁלֹּא לִנְטוֹת אַחֲרֵי רַבִּים בְּדִינֵי נְפָשׁוֹת בִּשְׁבִיל אֶחָד – שֶׁלֹּא יֵלֵךְ הַדַּיָּן אַחַר דַּעַת הָרֹב בְּדִינֵי נְפָשׁוֹת כְּשֶׁיִּהְיֶה הַתּוֹסֶפֶת אִישׁ אֶחָד לְבַד (עי' סהמ"צ להרמב"ם ל"ת רפ"ב). וּבֵאוּר זֶה כִּי כְּשֶׁתִּהְיֶה מַחְלֹקֶת בֵּין הַדַּיָּנִים בְּדִין אָדָם אֶחָד וְיֹאמְרוּ קְצָתָם שֶׁהוּא חַיָּב מִיתָה וּקְצָתָם שֶׁאֵינוֹ חַיָּב, וְהָיוּ הַמְּחַיְּבִין יוֹתֵר עַל הַמְּזַכִּין אֶחָד, שֶׁלֹּא יַעֲשֶׂה הַדַּיָּן בַּחוֹטֵא כְּדִבְרֵי הַמְּחַיְּבִין, שֶׁנֶּאֱמַר (שמות כג ב) לֹא תִהְיֶה אַחֲרֵי רַבִּים לְרָעֹת, כְּלוֹמַר לֹא תֵּלֵךְ אַחַר הָרֹב שֶׁיִּזְדַּמֵּן לַחְתֹּךְ מִשְׁפַּט מָוֶת, וְזֶהוּ לְשׁוֹן הַכָּתוּב שֶׁאָמַר לְרָעֹת, כְּלוֹמַר לְחִיּוּב מִיתָה, וְזֶהוּ כְּשֶׁיִּהְיֶה רֹב מְצֻמְצָם, כְּלוֹמַר שֶׁהַהֶכְרֵעַ אֵינוֹ אֶלָּא מֵחֲמַת אִישׁ אֶחָד. אֲבָל כְּשֶׁיִּהְיֶה הַהֶכְרֵעַ בִּשְׁנַיִם אֲפִלּוּ לְרָעֹת מַטִּין עַל פִּיהֶם, וּבַמְּכִילְתָּא הַטָּיָתְךָ לְטוֹבָה עַל פִּי עֵד אֶחָד, וּלְרָעוֹת עַל פִּי שְׁנַיִם.
De las raíces de este precepto: porque se nos ordenó asemejarnos en nuestras obras a las midot de HaShem, bendito sea, y entre sus midot está la de ser abundante en jésed —es decir, que obra con los hombres más allá de lo que estricto del juicio—; y también a nosotros se nos ordenó esto, que en los juicios capitales la absolución prevalezca por encima de la condena, por tratarse de algo que no tiene reparación. Y las normas del precepto están en el cuarto capítulo de Sanhedrín, como escribí más arriba en el precepto positivo de «seguir a la mayoría para inclinar». Y quien lo transgrede y condena por la mayoría que se inclina por uno solo, ha transgredido el mandato del Rey, y su castigo es muy grande, pues causa la pérdida de una vida sin que sea conforme a derecho.
מִשָּׁרְשֵׁי מִצְוָה זוֹ, לְפִי שֶׁנִּצְטַוִּינוּ לְהִתְדַּמּוֹת בְּמַעֲשֵׂינוּ לְמִדּוֹת הַשֵּׁם בָּרוּךְ הוּא, וּמִמִּדּוֹתָיו שֶׁהוּא רַב חֶסֶד, כְּלוֹמַר שֶׁעוֹשֶׂה עִם בְּנֵי אָדָם לִפְנִים מִשּׁוּרַת הַדִּין, וְגַם אֲנַחְנוּ נִצְטַוִּינוּ בְּכָךְ שֶׁיִּהְיֶה הַזְּכוּת בְּדִינֵי נְפָשׁוֹת יוֹתֵר עַל הַחִיּוּב, לְפִי שֶׁהוּא דָּבָר שֶׁאֵין לוֹ תַּשְׁלוּמִין. וּמִשְׁפְּטֵי הַמִּצְוָה, בְּפֶרֶק רְבִיעִי מִסַּנְהֶדְרִין, כְּמוֹ שֶׁכָּתַבְתִּי לְמַעְלָה בְּמִצְוַת עֲשֵׂה שֶׁל אַחֲרֵי רַבִּים לְהַטֹּת. וְהָעוֹבֵר עָלֶיהָ וְחִיֵּב בְּרֹב הַמֻּכְרָע בְּאֶחָד, עָבַר עַל מִצְוַת מֶלֶךְ, וְעָנְשׁוֹ גָּדוֹל מְאֹד, שֶׁגּוֹרֵם לְאִבּוּד נֶפֶשׁ שֶׁלֹּא כַּדִּין.