Séfer haJinuj·Precepto 98614 / 615
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Precepto 98

El pan de la proposición

El precepto de disponer el pan de la proposición y la levoná: colocar en el Templo, ante HaShem, pan de manera permanente, como está dicho: «Y pondrás sobre la mesa el pan de la proposición ante Mí, siempre» (Shemot 25:30) (véase Séfer haMitzvot, precepto positivo 27).

מִצְוַת סִדּוּר לֶחֶם הַפָּנִים וּלְבוֹנָה – לְהָשִׂים בְּבֵית הַמִּקְדָּשׁ לִפְנֵי יְיָ לֶחֶם תָּמִיד, שֶׁנֶּאֱמַר (שמות כה ל) וְנָתַתָּ עַל הַשֻּׁלְחָן לֶחֶם פָּנִים לְפָנַי תָּמִיד (עי' ספר המצוות עשין כז).

De las raíces del precepto: Dios, bendito sea, nos ordenó un precepto permanente en torno al pan —porque de él vive el hombre—, y por eso necesita que la bendición esté siempre presente en él. Y al ocuparnos de él para cumplir el precepto de HaShem, bendito sea, el favor y la bendición reposan sobre nosotros, y se bendice en nuestras entrañas; pues en todo aquello en lo que el hombre hace la voluntad de HaShem, bendito sea, en ello mismo es bendecido. Y según el asunto en que ponga su mira, sus pensamientos y sus ocupaciones en algo de mitzvá, conforme a ello brota sobre él el manantial de la bendición. Y así lo encontré en el Rambán, de bendita memoria (Terumá 25:24), y como aquello que dijeron, de bendita memoria (Rosh haShaná 16a): «Traed ante Mí el ómer en Pésaj, para que se os bendiga el grano de los campos; vertedme agua en la fiesta, para que se os bendigan las lluvias de bendición en el año venidero; tocad ante Mí con shofar de carnero, para recordar la akedá de Itzjak». Y acerca de este mismo pan dijeron (Meguilá 26b) que, por ser instrumento del precepto y por hacerse en él la voluntad de Dios, la bendición se adhería a él más que a ninguna otra cosa. Y cada uno de los kohanim a quien le tocaba de él una porción del tamaño de una haba quedaba saciado.

מִשָּׁרְשֵׁי הַמִּצְוָה, שֶׁצִּוָּנוּ הָאֵל בָּרוּךְ הוּא מִצְוָה תְּמִידִית בַּלֶּחֶם לְפִי שֶׁבּוֹ יִחְיֶה הָאָדָם, וְעַל כֵּן צָרִיךְ אֵלָיו לִהְיוֹת הַבְּרָכָה מְצוּיָה בּוֹ תָּמִיד, וּמִתּוֹךְ עָסְקֵנוּ בּוֹ לְקַיֵּם עָלָיו מִצְוַת הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ יִהְיֶה הָרָצוֹן וְהַבְּרָכָה חָלִים עָלֵינוּ וְיִתְבָּרֵךְ בְּמֵעֵינוּ, כִּי בְּכָל שֶׁעוֹשֶׂה בּוֹ הָאָדָם רְצוֹן הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ בּוֹ הוּא מִתְבָּרֵךְ. וּלְפִי כָּל עִנְיָן וְעִנְיָן שֶׁיָּשִׂים מְגַמַּת פָּנָיו וּמַחְשְׁבוֹתָיו וַעֲסָקָיו בִּדְבַר מִצְוָה לְפִיהֶן מַעְיַן הַבְּרָכָה נוֹבֵעַ עָלָיו. וְכֵן מָצָאתִי לְהָרַמְבַּ"ן זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה (תרומה כה כד) וּכְעִנְיָן מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (ר"ה טז א) הָבִיאוּ לְפָנַי עֹמֶר בַּפֶּסַח, כְּדֵי שֶׁיִּתְבָּרְכוּ לָכֶם תְּבוּאָה שֶׁבַּשָּׂדוֹת, נַסְּכוּ לְפָנַי מַיִם בֶּחָג, כְּדֵי שֶׁיִּתְבָּרְכוּ לָכֶם גִּשְׁמֵי בְּרָכָה בַּשָּׁנָה הַבָּאָה, תִּקְעוּ לְפָנַי בְּשׁוֹפָר שֶׁל אַיִל, כְּדֵי לִזְכֹּר עֲקֵדַת יִצְחָק. וְעַל הַלֶּחֶם הַזֶּה בְּעַצְמוֹ אָמְרוּ (מגילה כו ב) כִּי מִפְּנֵי שֶׁהוּא תַּשְׁמִישׁ הַמִּצְוָה וּבוֹ נַעֲשָׂה רְצוֹן הָאֵל, הָיְתָה הַבְּרָכָה דְּבֵקָה בּוֹ בְּיוֹתֵר. וְכָל אֶחָד מִן הַכֹּהֲנִים שֶׁמַּגִּיעַ לוֹ מִמֶּנּוּ כְּפוֹל הָיָה שָׂבֵעַ.

Y estas cosas —como la mesa, la menorá, el pan de la proposición y los sacrificios— en todas ellas se nos ordenó por vía de tradición recibida. Y conforme a lo que escribí, no hay duda ni vacilación para todo el que entiende, ni para el discípulo, de que ningún hombre falto de entendimiento en el mundo pensaría que en disponer pan en la Casa sobre una mesa —que lo dejamos entero y lo retiramos entero— se reciba arriba provecho alguno, Dios libre, ni en aspecto, ni en olor, ni de ningún modo; sino que nos lo ordenó por Su voluntad, bendito sea, para que seamos bendecidos por Él, por la abundancia de Su bondad.

También la levoná que viene con el pan, en la que está escrito «ofrenda ígnea a Adonái» —y dijeron algunos de los comentaristas (Rashí, Vayikrá 24:7) que del pan nada sube a lo Alto, sino solo la levoná que se quema cada Shabat cuando retiran el pan—, no es su intención, Dios libre, que haya distinción alguna entre la levoná y el pan respecto a lo Alto. El cumplimiento del precepto de Dios en el pan y en la levoná es uno solo; pues así como Dios, bendito sea, ordenó disponer el pan ante Él y se hizo Su voluntad y lo dispusieron, así se hizo Su voluntad en la levoná que ordenó quemar y la quemaron: una misma medida para todo.

Pero todos estos asuntos se escriben desde el lado de quienes se ocupan del servicio; pues del pan que comen los kohanim no cabe escribir que es todo para HaShem, porque ellos lo comerán. Resulta que no es todo para HaShem, porque otros toman parte en él. Pero de todo aquello de lo que el hombre no obtiene provecho alguno, sino que con ello hace el precepto de su Creador y se consume por entero en el precepto, de eso sí podemos decir que es todo para HaShem —es decir, que entró todo en Su precepto: no comió de ello hombre alguno ni obtuvo de ello provecho corporal alguno. Y como el olor no es de los provechos del cuerpo sino del provecho del alma —pues el cuerpo solo recibe el provecho del tacto—, siempre atribuyen el asunto del olor a HaShem, bendito sea; aunque Él, bendito sea y bendito sea Su Nombre, por lo elevado de Su grado y Su grandeza, no está en absoluto dentro del marco de estos asuntos, porque no es cuerpo ni fuerza en cuerpo —cosa sabida para todo el que entiende. Y ya explicaron, de bendita memoria (Rashí, Zevajim 46b, s.v. «hanajat rúaj»): en todo lugar donde se dice (Vayikrá 1:9) «aroma grato a Adonái», [significa] «que ordené y se hizo Mi voluntad»; y así también (Bereshit 8:21) «Y olió Adonái el aroma grato», por este mismo camino. Esto es lo que nos parece acerca del asunto de disponer el pan en la Casa de HaShem. Y el Rambam, de bendita memoria, escribió (Moré Nevujim, parte III, cap. 45), y estas son sus palabras: «Pero la mesa, y que haya pan sobre ella siempre, no le conozco causa, ni sé a qué cosa atribuirlo hasta el día de hoy».

וְאֵלֶּה הַדְּבָרִים כְּגוֹן שֻׁלְחָן וּמְנוֹרָה וְלֶחֶם הַפָּנִים וְהַקָּרְבָּנוֹת בְּכֻלָּן נִצְטַוִּינוּ מִצַּד הַמְקַבְּלִים. וּכְעִנְיָן שֶׁכָּתַבְתִּי, אֵין סָפֵק וּפִקְפּוּק לְכָל מֵבִין עִם תַּלְמִיד, שֶׁאֵין חֲסַר תְּבוּנוֹת בָּעוֹלָם יַחְשֹׁב שֶׁבְּסִדּוּר לֶחֶם בַּבַּיִת עַל שֻׁלְחָן שֶׁנְּנִיחֶנּוּ שָׁלֵם וְנִקָּחֶנּוּ שָׁלֵם תְּקֻבַּל שׁוּם הֲנָאָה לְמַעְלָה חָלִילָה, לֹא בְּמַרְאֶה וְלֹא בְּרֵיחַ וְלֹא בְּשׁוּם צַד, רַק שֶׁצִּוָּנוּ בְּכָךְ לְחֶפְצוֹ בָּרוּךְ הוּא שֶׁנִּתְבָּרֵךְ מִמֶּנּוּ מֵרֹב מִדַּת טוּבוֹ. גַּם הַלְּבוֹנָה הַבָּאָה עִם הַלֶּחֶם שֶׁנִּכְתַּב בָּהּ אִשֶּׁה לַייָ, וְאָמְרוּ מִן הַמְּפָרְשִׁים (רש"י ויקרא כד ז) שֶׁאֵין מִן הַלֶּחֶם לַגָּבוֹהַּ כְּלוּם אֶלָּא הַלְּבוֹנָה שֶׁנִּקְטֶרֶת בְּכָל שַׁבָּת כְּשֶׁמְּסַלְּקִין הַלֶּחֶם, אֵין כַּוָּנָתָם חָלִילָה לִהְיוֹת חִלּוּק כְּלָל בֵּין הַלְּבוֹנָה וְהַלֶּחֶם לְמַעְלָה. וְקִיּוּם מִצְוַת הָאֵל בַּלֶּחֶם וּבַלְּבוֹנָה אֶחָד הוּא, כִּי כְּמוֹ שֶׁצִּוָּה הָאֵל בָּרוּךְ הוּא לְהַסְדִּיר הַלֶּחֶם לְפָנָיו וְנַעֲשָׂה רְצוֹנוֹ וְסִדְּרוּהוּ, כֵּן נַעֲשָׂה רְצוֹנוֹ בַּלְּבוֹנָה שֶׁצִּוָּה לְהַקְטִיר וְהִקְטִירוּהָ, קֶצֶב אֶחָד לַכֹּל. אֲבָל כָּל אֵלֶּה הָעִנְיָנִים יִכָּתְבוּ עַל צַד הָעוֹסְקִים, כִּי הַלֶּחֶם שֶׁנֶּאֱכָל לַכֹּהֲנִים אֵין לִכְתֹּב עָלָיו שֶׁכֻּלּוֹ לַשֵּׁם, כִּי הֵם יֹאכְלוּהוּ. נִמְצָא כִּי אֵין כֻּלּוֹ לַשֵּׁם, כִּי אֲחֵרִים יַחְלְקוּ בּוֹ. אֲבָל בְּכָל מָה שֶׁלֹּא יֵהָנֶה בּוֹ הָאָדָם כְּלָל אֶלָּא שֶׁעוֹשֶׂה מִמֶּנּוּ מִצְוַת בּוֹרְאוֹ וְכָלֶה לְגַמְרֵי בַּמִּצְוָה, בְּזֶה נוּכַל לוֹמַר עָלָיו כִּי כֻּלּוֹ לַייָ, כְּלוֹמַר שֶׁנִּכְנָס כֻּלּוֹ בְּמִצְוָתוֹ לֹא אָכַל מִמֶּנּוּ אָדָם וְלֹא נֶהֱנָה בּוֹ הֲנָאָה גּוּפָנִית כְּלָל. וְעַל שֶׁהָרֵיחַ אֵינוֹ מִן הַהֲנָאוֹת שֶׁל הַגּוּף רַק מֵהֲנָאַת הַנֶּפֶשׁ, כִּי הַגּוּף לֹא יְקַבֵּל רַק הֲנָאַת הַמִּשּׁוּשׁ, יְכַנּוּ לְעוֹלָם עִנְיַן הָרֵיחַ אֶל הַשֵּׁם בָּרוּךְ הוּא, אַף עַל פִּי שֶׁהוּא בָּרוּךְ הוּא וּבָרוּךְ שְׁמוֹ אֵינֶנּוּ לְרֹב מַעֲלָתוֹ וְגָדְלוֹ בְּגֶדֶר עִנְיָנִים אֵלֶּה כְּלָל לְפִי שֶׁאֵינוֹ גּוּף וְלֹא כֹּחַ בְּגוּף, יָדוּעַ הוּא אֵצֶל כָּל מֵבִין. וּכְבָר פֵּרְשׁוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (רש"י זבחים מו ב' ד"ה הנחת רוח) בְּכָל מָקוֹם שֶׁנֶּאֱמַר (ויקרא א ט) רֵיחַ נִיחוֹחַ לַייָ שֶׁאָמַרְתִּי וְנַעֲשָׂה רְצוֹנִי, וְכֵן (בראשית ח כא) וַיָּרַח יְיָ אֶת רֵיחַ הַנִּיחֹחַ בַּדֶּרֶךְ הַזֶּה. זֶהוּ שֶׁנִּרְאֶה לָנוּ בְּעִנְיַן סִדּוּר הַלֶּחֶם בְּבֵית הַשֵּׁם. וְהָרַמְבַּ"ם זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה כָּתַב (מורה נבוכים ח"ג פמ"ה) וְזֶה לְשׁוֹנוֹ, אֲבָל הַשֻּׁלְחָן וֶהֱיוֹת הַלֶּחֶם עָלָיו תָּמִיד לֹא אֵדַע לוֹ סִבָּה, וְאֵינִי יוֹדֵעַ לְאֵיזֶה דָּבָר אֲיַחֵס אוֹתוֹ עַד הַיּוֹם.

De las leyes del precepto: lo que dijeron, de bendita memoria (Torat Kohanim, Emor, cap. 18), que en cada una de las pilas de panes ponían un recipiente que contenía un puñado de levoná, como está dicho (Vayikrá 24:7) «Y pondrás sobre la pila» —es decir, sobre cada una de ellas— levoná pura (Vayikrá 24:7). Y este recipiente se llama bazaj. Y dijeron, de bendita memoria (Menajot 27a), que los dos órdenes de panes se condicionan mutuamente, y los dos bazijín se condicionan mutuamente. Y de Shabat a Shabat (ibíd. 99b) sacan el pan y disponen otro pan de inmediato. Y este que sacan es (Yomá 17b) el que reparten las dos guardias —la entrante y la saliente— junto con el Kohén Gadol, y lo comen. ¿Y cómo lo disponen? Cuatro entran con el pan y los bazijín, y cuatro los preceden para retirar el pan de sobre la mesa. Y dijeron, de bendita memoria (Menajot 99b), que procuraban en su colocación que el palmo de uno quedara junto al palmo del otro, para cumplir lo que se dijo «ante Mí siempre». Y la forma del pan, y cómo era el modo de su colocación para que el aire circulara por él, y los demás detalles, están explicados en el capítulo once de Menajot (94a) [capítulo 5 de las Leyes de los Temidín].

מִדִּינֵי הַמִּצְוָה, מָה שֶׁאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (תורת כהנים אמור פי"ח) שֶׁבְּכָל אַחַת מִן הַמַּעֲרָכוֹת הָיוּ נוֹתְנִין כְּלִי שֶׁיֵּשׁ בּוֹ קֹמֶץ לְבוֹנָה, שֶׁנֶּאֱמַר (ויקרא כד ז) וְנָתַתָּ עַל הַמַּעֲרֶכֶת. כְּלוֹמַר, עַל כָּל אַחַת מֵהֶן לְבוֹנָה זַכָּה (ויקרא כד ז). וּכְלִי זֶה נִקְרָא בָּזֵךְ. וְאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (מנחות כז א) שֶׁשְּׁנֵי הַסְּדָרִים מְעַכְּבִין זֶה אֶת זֶה, וּשְׁנֵי הַבָּזִכִּין מְעַכְּבִין זֶה אֶת זֶה, וּמִיּוֹם שַׁבָּת לְיוֹם שַׁבָּת (שם צט ב) מוֹצִיאִין אֶת הַלֶּחֶם וּמְסַדְּרִין לֶחֶם אַחֵר מִיָּד. וְזֶה שֶׁמּוֹצִיאִין הוּא (יומא יז ב) שֶׁחוֹלְקִין שְׁתֵּי הַמִּשְׁמָרוֹת, הַנִּכְנֶסֶת וְהַיּוֹצֵאת, עִם כֹּהֵן גָּדוֹל וְאוֹכְלִין אוֹתוֹ. וְכֵיצַד מְסַדְּרִין אוֹתוֹ, שֶׁאַרְבָּעָה נִכְנָסִין בַּלֶּחֶם וּבַבָּזִכִּין וְאַרְבָּעָה מַקְדִּימִין לִפְנֵיהֶם לִטֹּל הַלֶּחֶם מֵעַל הַשֻּׁלְחָן. וְאָמְרוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה (מנחות צט ב) שֶׁהָיוּ מְכַוְּנִין בְּהַנָּחָתוֹ לִהְיוֹת טִפְחוֹ שֶׁל זֶה בְּצַד טִפְחוֹ שֶׁל זֶה, לְקַיֵּם מָה שֶׁנֶּאֱמַר לְפָנַי תָּמִיד. וְצוּרַת הַלֶּחֶם וְעִנְיַן הַנָּחָתוֹ כֵּיצַד הָיָה כְּדֵי שֶׁיְּהֵא הָאֲוִיר שׁוֹלֵט בּוֹ, וְיֶתֶר פְּרָטֶיהָ, מְבֹאָרִים בְּפֶרֶק אַחַד עָשָׂר מִמְּנָחוֹת (צד, א) [פרק ה' מהלכות תמידין].

Y rige en tiempo del Templo, en los varones kohanim, pues a ellos corresponde el servicio, y no a las mujeres.

וְנוֹהֶגֶת בִּזְמַן הַבַּיִת בִּזְכָרִים הַכֹּהֲנִים, כִּי לָהֶם הָעֲבוֹדָה, וְלֹא לְנָשִׁים.