Festividad

Janucá

חֲנֻכָּה

Janucá — las ocho noches de luces

Del 25 de Kislev, ocho días

Ocho noches de luces en recuerdo de la victoria de los jashmonaim y el milagro del aceite. Una fiesta que se cumple con algo tan sencillo como encender una llama donde la vea el mundo: pirsum hanés, publicar el milagro.

Qué es Janucá

En tiempos del Segundo Templo, el imperio seléucida —los griegos de Siria— prohibió al pueblo judío vivir su Torá: decretó contra el Shabat, el calendario y el brit milá, y profanó el Templo de Yerushalaim. Una familia de kohanim, los jashmonaim (Matitiahu y sus hijos, con Yehudá el Macabí al frente), se levantó contra un ejército inmensamente mayor y venció.

Al recuperar el Templo, el 25 de Kislev, quisieron encender la Menorá y encontraron un solo frasco de aceite puro con el sello del Kohen Gadol: aceite para un día. Ardió ocho, los que hacían falta para preparar aceite nuevo. Al año siguiente, los Sabios fijaron estos ocho días como fiesta de agradecimiento y alabanza (Talmud Bavli, Shabat 21b).

Janucá es una fiesta rabínica: no es Yom Tov, se trabaja con normalidad, no hay prohibición de melajá. Su mitsvá central es una sola y está al alcance de cualquiera: encender luces y que se vean — pirsum hanés, publicar el milagro.

De un vistazo

Qué Qué es
Encender la janukiá Una luz la primera noche, dos la segunda… hasta ocho Din (rabínico)
Cuándo A la salida de las estrellas (viernes: antes de las velas de Shabat) Din
Cuánto arde Mínimo media hora desde la salida de las estrellas Din
Aceite de oliva Es lo preferente; velas de cera también valen Costumbre preferente
Al haNisim En la Amidá y en Birkat haMazón, los ocho días Din
Halel completo En Shajarit, los ocho días, con berajá Din
No usar su luz La media hora tras encender, la llama es solo para mirar Din
Frituras en aceite Buñuelos, sufganiot y demás Costumbre
Sevivón, juegos, regalos — Costumbre

En la práctica

Esto es lo que necesitas tener delante la noche misma, junto a la janukiá. El porqué de cada cosa viene explicado en el resto de la guía.

Cuando salen las estrellas, se reúne la casa. Las luces del día ya están puestas: la primera noche, una vela en el extremo derecho; cada noche que pasa, la nueva se coloca a la izquierda de las anteriores. Así se ve la janukiá cada noche — la vela marcada es la nueva, los números son el orden en que se encienden, y la alta es el shamash:

De pie ante la janukiá, con el shamash ya encendido en la mano, se dicen las berajot. La primera noche son tres; todas las demás, las dos primeras.

Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha’olam, asher kideshanu bemitsvotav vetsivanu lehadlik ner Janucá.

Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Elohim, Rey del mundo, que nos santificó con Sus mitsvot y nos ordenó encender la luz de Janucá.

Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha’olam, she’asá nisim la’avotenu bayamim hahem, bazeman hazé.

Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Elohim, Rey del mundo, que hizo milagros a nuestros padres en aquellos días, en este tiempo.

Y solo la primera noche (o quien enciende por primera vez este año):

Baruj atá Adonai Eloheinu mélej ha’olam, shehejeyanu vekiyemanu vehiguianu lazeman hazé.

Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Elohim, Rey del mundo, que nos dio vida, nos sostuvo y nos hizo llegar hasta este tiempo.

Dichas las berajot, se enciende la luz nueva primero y se sigue hacia la derecha, como marcan los números del esquema. Mientras se encienden las demás (o justo después) se dice Hanerot Halalu:

Hanerot halalu anajnu madlikim al hanisim veal hateshuot veal haniflaot, she’asita la’avotenu bayamim hahem bazeman hazé, al yedé kohaneja hakedoshim. Vejol shemonat yemé Janucá hanerot halalu kódesh hem, veein lanu reshut lehishtamesh bahem, ela lirotam bilvad, kedé lehodot ulehalel leshimjá hagadol al niseja veal nifleoteja veal yeshuoteja.

Estas luces encendemos por los milagros, las salvaciones y las maravillas que hiciste a nuestros padres en aquellos días, en este tiempo, por medio de Tus santos kohanim. Y durante los ocho días de Janucá estas luces son sagradas, y no tenemos permiso de usarlas, sino solo de mirarlas, para agradecer y alabar a Tu gran Nombre por Tus milagros, Tus maravillas y Tus salvaciones.

Y ya está cumplida la mitsvá. Lo que queda es lo mejor: media hora junto a las luces — sin usarlas para nada, que para eso está el shamash —, los cantos de la casa y, quien tenga la costumbre, el Mizmor shir janucat habait leDavid (Tehilim 30).

En el nusaj sefardí, siguiendo al Rav Ovadia, la primera berajá se dice «lehadlik ner Janucá», sin «shel».

Quién enciende: una janukiá por casa

En la casa sefardí se enciende una sola janukiá por hogar, y la enciende el cabeza de familia en nombre de todos. Así lo fija el Shulján Aruj (Oraj Jayim 671:2) y así lo mantiene el Rav Ovadia Yosef: la mitsvá original es ner ish uveitó —una luz por casa—, y el embellecimiento (mehadrin) sefardí consiste en añadir una luz cada noche, no en multiplicar janukiot.

Todos los de la casa salen de su obligación con ese encendido: basta con estar presentes y escuchar las berajot. Si el cabeza de familia no está, enciende otro adulto de la casa en nombre de todos — la mujer puede encender y cubrir a toda la familia, porque también ellas están obligadas: también ellas estuvieron en aquel milagro.

Puede que hayas visto casas donde cada miembro de la familia enciende su propia janukiá: esa es la costumbre ashkenazí. En la práctica sefardí, una janukiá por casa.

Cuántas luces, y en qué orden

Cada noche se enciende el número de luces del día: una la primera noche, dos la segunda, hasta ocho la última. Además arde el shamash, la luz auxiliar: no cuenta en el número, y está ahí para que cualquier uso de luz recaiga sobre él y no sobre las luces de la mitsvá.

El orden tiene dos movimientos, y conviene tenerlos claros porque van en sentidos opuestos:

Movimiento Cómo
Colocar La primera luz, en el extremo derecho de la janukiá. Cada noche, la luz nueva se añade a la izquierda de las anteriores.
Encender Se empieza por la luz nueva (la más a la izquierda) y se sigue hacia la derecha.

Así, la primera llama que se enciende cada noche es siempre la que proclama el día del milagro en que estamos. El esquema noche a noche y las berajot están arriba, en En la práctica.

Con qué se enciende

  • Aceite de oliva: es lo preferente, porque el milagro fue con aceite de oliva y porque su luz es limpia y serena. Vale cualquier aceite o vela cuya llama sea estable.
  • Velas de cera: perfectamente válidas.
  • Mechas: las de algodón son las mejores; hoy lo común son los vasitos de aceite con mecha preparada, que cumplen de sobra.
  • Bombillas eléctricas: no valen para la mitsvá. La janukiá eléctrica adorna, pero no cumple; hace falta llama de verdad con su combustible.

Cuándo se enciende

El momento es la salida de las estrellas (tset hakojavim): así lo dicta el Rav Ovadia Yosef. Consulta la hora exacta de tu ciudad en el calendario.

  • Si no pudiste a su hora: se puede encender con berajá durante toda la noche, mientras haya alguien despierto en casa que vea las luces.
  • Viernes de Janucá: se invierte el orden del año — primero la janukiá, después las velas de Shabat. Se enciende tras el plag haminjá (consulta el calendario), y ojo con el detalle práctico: hay que poner más aceite o velas más largas, porque las luces deben seguir ardiendo hasta media hora después de la salida de las estrellas, y ese viernes se encienden mucho antes.
  • Sábado por la noche: en casa, primero havdalá y después la janukiá — así lo fija el Rav Ovadia. (En el beit haknéset el orden es el inverso: allí se enciende Janucá antes de havdalá.)

Dónde se coloca

El lugar de la janukiá sirve a una sola cosa: que se vea.

  • Lo ideal clásico: en la puerta de la calle, por fuera, al lado izquierdo de quien entra — la mezuzá a la derecha, la janukiá a la izquierda, y uno pasa entre dos mitsvot. En Israel, muchos la ponen en una caja de cristal junto a la puerta.
  • Lo común hoy: en una ventana que dé a la calle, para que la vean los que pasan. Es plenamente válido y es lo que hace la mayoría fuera de Israel.
  • Si ninguna da a la calle: se enciende dentro de casa, sobre la mesa; el pirsum hanés queda entonces para los de la casa.
  • Altura: lo preferente es colocarla por encima de tres tefajim del suelo (unos 24 cm) y por debajo de diez (unos 80 cm) — una llama baja delata que está ahí por la mitsvá, no para alumbrar. Si por la ventana se ve mejor más alta, la ventana tiene prioridad: vale hasta una altura de unos 9 metros.

Cuánto debe durar

Las luces deben arder al menos media hora desde la salida de las estrellas. Puesto el aceite suficiente, la mitsvá ya está cumplida en el momento de encender:

  • Si una luz se apaga sola antes de la media hora, no estás obligado a reencenderla (kavtá — en zakuk lá), aunque es bueno volver a encenderla, sin berajá.
  • El viernes, como queda dicho, hace falta combustible para bastante más de media hora.

Después del encendido

Encendida la primera luz, mientras se encienden las demás, se dice Hanerot Halalu — el párrafo que declara para qué está ahí esa llama (el texto completo, arriba en En la práctica). Lo que declara es din: durante la media hora, la luz de la janukiá no se usa — ni para leer, ni para contar monedas, ni para alumbrar el pasillo. Es llama para mirar, no para servirse de ella; para lo demás está el shamash.

Hay además una costumbre querida: las mujeres no hacen trabajo doméstico (coser, lavar, tareas de la casa) durante la media hora en que arden las luces — en honor al papel de las mujeres en el milagro, como Yehudit. Es costumbre, no obligación, y es media hora de sentarse junto a las luces, cantar y estar: muchas familias aprovechan para los piyutim de Janucá y el Mizmor shir janucat habait leDavid (Tehilim 30).

Qué se añade en la tefilá

Qué Dónde Qué es
Al haNisim En la Amidá (dentro de Modim) y en Birkat haMazón (dentro de Nodé Lejá), los ocho días Din
Halel completo En Shajarit, los ocho días, con berajá — el Halel Din
Lectura de Torá Cada mañana se lee la ofrenda de los nesi’im (Bemidbar 7), el príncipe de cada día Din
No se dice tajanún Los ocho días (ni vidui ni súplicas de duelo) Din

Al haNisim resume la historia entera —Matitiahu ben Yojanán, los pocos contra los muchos, los puros contra los impuros— y se inserta sin cortar la berajá. Si lo olvidaste, no se repite la Amidá ni el Birkat haMazón: se sigue adelante.

En Janucá cae siempre Rosh Jódesh Tevet (uno o dos días): esos días se añade también Ya’alé veyavó y el Musaf de Rosh Jódesh, y en la lectura de Torá se saca un segundo séfer.

Janucá no tiene Musaf propio ni kidush ni seudá obligatoria: no es Yom Tov. Lo suyo es alabanza y agradecimiento — por eso su centro litúrgico es el Halel.

La mesa de Janucá

Aquí todo es costumbre, y costumbre buena:

  • Frituras en aceite, en recuerdo del milagro: los buñuelos de toda la vida sefardí (bimuelos), las sufganiot, y cada comunidad con su masa frita.
  • Lácteos, en recuerdo de Yehudit, que venció al general enemigo con queso y vino.
  • Sevivón (la perinola) con los niños, y en muchas casas regalos o monedas — demei Janucá.

Ninguna de estas cosas es din: puedes pasar ocho días sin probar un buñuelo y haber cumplido Janucá entera. Pero la fiesta se celebra, y las comidas de estos días, si se acompañan de cantos y palabras de Torá sobre el milagro, tienen categoría de seudat mitsvá.

Preguntas frecuentes

¿Se puede trabajar en Janucá? Sí. Janucá no es Yom Tov: se trabaja, se cocina, se viaja con normalidad. La única pausa es la media hora junto a las luces (y la costumbre de las mujeres de no hacer tareas en ese rato).

Llego a casa de noche, tarde. ¿Enciendo con berajá? Sí, durante toda la noche, con tal de que haya alguien despierto que vea las luces (despierta a alguien de casa si hace falta). Si ya no hay nadie despierto, enciende sin berajá.

Estoy de viaje o estudio fuera. ¿Dónde enciendo? Si dependes de la casa de tus padres (te mantienen, tu sitio sigue allí), según el Rav Ovadia sales con el encendido de ellos aunque estés lejos. Si vives por tu cuenta, enciendes donde duermes esa noche.

¿Vale una janukiá eléctrica? Para la mitsvá, no: hace falta llama con combustible. Como adorno en la otra ventana, todo lo que quieras.

Se me apagó una vela a los diez minutos. ¿La reenciendo? No estás obligado si pusiste combustible para media hora: la mitsvá se cumplió al encender. Es bonito reencenderla, sin berajá.

¿Puedo encender yo si soy mujer y mi marido no ha llegado? Sí, y cubres a toda la casa: las mujeres están plenamente obligadas en las luces de Janucá. Mejor eso que retrasar el encendido más allá de su hora, salvo que él vaya a llegar poco después y se acuerde esperar.

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Fuentes y para ampliar
La fiesta y su origen
Talmud Bavli, Shabat 21b · Rambam, Hiljot Meguilá veJanucá 3–4
El encendido: quién, cuántas, dónde, cuándo
Shulján Aruj, Oraj Jayim 671–672 y 677 · Jazon Ovadia (Janucá) · Yalkut Yosef, Moadim
Aceite, duración y uso de la luz
Shulján Aruj, Oraj Jayim 673 · Yalkut Yosef, Moadim
Las berajot y Hanerot Halalu
Shulján Aruj, Oraj Jayim 676 · Jazon Ovadia (Janucá)
Viernes y sábado de Janucá
Shulján Aruj, Oraj Jayim 679 y 681 · Jazon Ovadia (Janucá)
Al haNisim, Halel y lectura de Torá
Shulján Aruj, Oraj Jayim 682–684 · Yalkut Yosef, Moadim