Capítulo 147
El hacerse el sordo
Hay varias cosas en las que conviene ser como un sordo que no oye y hacerse el que no sabe. Por ejemplo: cuando ciertas personas —hombres violentos y disolutos de la generación, a quienes el Cielo ha concedido que alguna vez lo trataran con respeto— se salen de su sitio y se rebelan contra él a sus espaldas, y hablan de él desvaríos, insultos y afrentas, que cuide su ánimo de no dejar ver que se ha enterado de todo esto. Porque entonces esos insolentes dirían: «ya que nos hemos hecho odiosos a sus ojos, de ahora en adelante lo irritaremos también en su cara». Pero si no saben que él sabe, quizá se arrepientan de lo que hicieron y lo traten con respeto, al menos en su presencia.
חרש - יש כמה דברים שראוי שיהא כחרש לא ישמע, ויעשה עצמו אשר לא ידע, כגון אם בני אדם (שהם גברי אלימי ופריצי הדור ושמים זכו לו שנוהגים בו כבוד ופעם או פעמים) יצאו מן השורה והתריסו כנגדו שלא בפניו ודברו עליו תועה וחרופין וגדופין ישמר רוחו שלא יודיע, כי ידע בכל אלה, כי אז יאמרו הפריצין הואיל ונבאשנו בעיניו מעתה נכעיסנו גם על פניו, אבל אם לא ידעו שידע, אפשר יתחרטו על אשר עשו וינהגו בו כבוד לפחות בפניו. וכן אם דברו איזה דבר סוד וארע שידע ושמע, יעשה עצמו כחרש שלא שמע שלא יצטערו בשמיעתו ולא ישמע על פיו. וכן יהא בולם פיו בשעת מריבה ויעשה עצמו כחרש לא ישמע, ולא יענה מטוב עד רע, ובזה יתן למכהו לחי ישבע בחרפה (איכה ג ל), וסוף מכהו על כך גם הוא יהיה כאלם לא יפתח פיו. ואפלו האב עם בניו והרב עם תלמידיו והבעל עם אשתו והאדון עם משרתיו וכדומה, ראוי שלא ידקדק עמהם כל כך, ולפעמים יעשה עצמו אשר לא ראה ואשר לא שמע ואשר לא ידדע. וכן איש מרעהו אם שמע עליו דבר שאינו הגון יעשה עצמו כחרש לא שמע וכאלו לא ידע כדי שלא יתביש חברו ממנו, וכל כיוצא בזה ישמע חכם ויוסיף לקח, יש עתים שצריך להודיע ולהשמיע שהוא שומע ויודע, ויש עתים שצריך להיות כאיש אשר לא שומע:
Otro tanto: si comentaron algún secreto y dio la casualidad de que él lo supo y lo oyó, que se haga el sordo que no ha oído, para que no sufran por saber que lo escuchó, y que tampoco lo repita de su boca.
Del mismo modo, que refrene la boca en el momento de una disputa y se haga como un sordo que no oye, y no responda ni con bien ni con mal. Con esto «ofrece la mejilla a quien lo golpea, se sacia de afrentas» (Ejá 3:30); y, al final, también quien lo golpeaba por ello se quedará mudo, sin abrir la boca.
E incluso el padre con sus hijos, el maestro con sus alumnos, el marido con su mujer, el amo con sus criados y demás: conviene que no sea tan estricto con ellos, y que a veces se haga el que no ha visto, ni ha oído, ni ha sabido. Y lo mismo entre un hombre y su prójimo: si oye sobre él algo indecoroso, que se haga el sordo que no ha oído, como si no lo supiera, para no avergonzar a su compañero. En todo caso parecido, «el sabio escuchará y aumentará su saber» (Mishlé 1:5): hay momentos en que hace falta dar a entender y hacer saber que uno oye y sabe, y hay momentos en que hace falta ser como quien no oye.